El recorrido hacia la mansión Zoe fue más corto de lo esperado gracias al equipo tridimensional. Hanji disfruto ver las cosas desde otra perspectiva, mientras que a los pequeñitos no les fue tan bien en especial Sasha y Connie que por estar hartando tanto casi vomitan a los demás dentro de la canasta.
-Bienvenido a mi humilde hogar-dijo alegre mientras se bajaba de los brazos del rubio.
-si usted lo dice- respondió caminando detrás de ella y entrando a la "humilde casa" no le impresiono tanto por que vivía en un gran castillo, lleno de sirvientes y guardias y con el doble de habitaciones, en fin, lo llevo hacia el antiguo consultorio de su padre.
-siéntase cómodo, iré a buscar las toallas-dijo saliendo de la habitación dejándolo solo, se quitó la capa que cargaba y la camisa que componía sus prendas de vestir oficiales quedando solo en un suéter blanco manga corto.
-Hanji, porque dejaste entrar a este desconocido a la casa, no sabemos si es un ladrón o un roba chicas-comento Ymir desconfiada.
-No lo creo, viste ropa similar al de un guardia del palacio y si es algún impostor, bueno, tendré que usar el cetro de papá que también es espada-dijo saliendo del cuarto de lavado cargando las toallas. Cuando llego a la oficina de su padre quedo boquiabierta cuando vio a Erwin, el suéter blanco mojado remarcaba su amplia espalda bien formada a igual que sus brazos musculosos, "Pero que cuerpazo" Pensó, él no se había enterado de que Hanji había llegado porque estaba mirando y tocando las herramientas médicas que tenía enfrente
-La curiosidad mato al gato- el casi tumba la bandeja con las herramientas por el susto que se llevó, ella no paraba de reírse
-Discúlpeme, la curiosidad me gano- sentándose y riendo apenado
-No se preocupe, el dueño no los usara más nunca-dijo algo triste entregándole las toallas-ahora dígame ¿cómo se hizo esa herida en la mejilla?-pregunto sacando unos algodones y alcohol de un cajón del escritorio-
-Con una bala, un ladrón me estaba persiguiendo y disparo…. ¡ay! que me está haciendo-dijo alejando la mano de la castaña.
-Tengo que limpiar la herida duh…y ¿porque lo perseguía un ladrón?-
-Porque quería esto-sacando del bolsillo los diamantes y rubíes
-¡Oh, son hermosos!-dijo la castaña admirada-de ¿dónde los saco?-
-Pertenecen al comerciante que el ladrón y su banda atacaron, cuando salga de aquí tengo devolvérselos y regresar al palacio-.
-Por su vestimenta diría que usted es un capitán-comento colocándole una vendita encima del corte ya desinfectado.
- Por supuesto que no, yo soy el princiiipiante, si principiante en la guardia del rey-afirmo levantándose algo nervioso, casi se delata así mismo-ahora que recuerdo, mi fiel corcel lo deje abandonado en el bosque, si no le molesta ¿Podría prestarme un caballo? ¿Por favor?-dijo con una sonrisa apenado-se lo devolveré pronto-.
-Claro no hay problema, lo dejare para que termine de vestirse, el caballo lo llevare a la entrada-
Hanji salió apurada de la habitación hacia las caballerizas. Erwin sentía mariposas en el estómago desde que la conoció, no sabía porque "será que me eh enamorado, pero si es la primera vez que la veo, aunque papá me dice que los Smith les da esa sensación cuando encontramos a nuestra pareja perfecta, si mas no recuerdo así le paso con mamá".
Y con ese pensamiento muy presente salió de la habitación, se fue por el pasillo que creía llevaba a la puerta principal, quedo complacido de ver tanto orden y limpieza de la casa pero no vio a ningún sirviente cosa extraña en una mansión de ese tamaño, en eso una puerta se abrió, se detuvo para ver quién era y lo que salió fue una gata crema peluda con un lazo en la cabeza, cuando la felina vio a Erwin en el pasillo se acercó con pasos coquetos, contoneando la cola y maullado para pegarse a sus piernas ronroneando, pero él solo la empujo bruscamente con el pie
-Odio a los gatos-dijo con voz seria y siguió su camino más. Laura se sentó enojada, "nadie en mi vida me ha tratado así" pensó.
Finalmente llego a su destino, abrió la puerta y ahí estaba Hanji con el caballo ensillado
-Vaya pensé que se había perdido ¿Qué lo demoro?-
-Un gato-dijo simplemente acercándose a ella
-Oh, entonces ya conoció a Laura, esa gata es horrible. Pero eso no es importante, aquí esta lo que me pidió su nombre es Merlot, es uno de los caballos más rápidos que tenemos-explico entregándole las riendas.
-No se preocupe lo devolveré sano y salvo. Le agradezco mucho su ayuda y espero verla muy pronto, señorita Hanji-comento con una gran sonrisa mientras se subía al caballo a lo que ella solo asintió un poco roja- Hasta luego, que tenga un buen día- dijo finalmente cabalgando hacia la salida.
Hanji dio un largo suspiro, recordó lo que había pasado con Erwin y se puso más roja de lo que estaba. Entro a la casa dispuesta a cambiarse de ropa, quería ir al pueblo y hablar con su amiga Nanaba de lo que había ocurrido, pero se sentía muy cansada.
-Oye, ¿Qué ocurrió entre ese hombre y tú para que estés tan roja?- le pregunto Eren mientras ella se vestía, llamando la atención de los demás roedores
Hanji se tapó la cara con las manos-¡Nos besamos!-confeso
-¡Queeee!-dijeron al unísono los ratoncitos
Erwin iba a todo galope hacia el bosque de árboles gigantes a entregar los diamantes, estaba seguro de que todavía estaban allí los de la policía militar, recogiendo a los ladrones y ayudando a los afectados, pero el sonido de una trompeta lo sorprendió, miro hacia atrás y vio a muchos guardias del castillo que lo seguían- No de nuevo-dijo aburrido. La última vez que tuvo a todo el escuadrón de búsqueda pisándole los talones fue cuando huyó del palacio porque su padre le informo que lo iba a comprometer sin su consentimiento con una desconocida, esa noche lleno sus alforjas con todo lo que pudo y se fue en caballo con destino a Suiza, esa misma noche lo atraparon en las frontera del reino.
-¡Príncipe Erwin! ¡Deténgase en este mismo instante!-ordeno el líder del grupo, no tuvo de otra que detenerse-por órdenes de la reina tenemos que llevarlo de vuelta al palacio sin demora alguna-.
-Si estoy de acuerdo, pero primero tengo que devolver algo a un comerciante-.
-¡Oh! Se refiere al famoso comerciante Dimo Reeves que fue atacado en el bosque por Kenny él destripador y sus hombres. Si es así, nosotros pasamos por la escena del crimen y el capitán Zackarius nos informó de su situación, no se preocupe por los diamantes, el mismo señor Reeves va a ir en persona al palacio a entregarle un regalo en agradecimiento por su ayuda, así que, chicos ya saben que hacer-en ese instante los guardias rodearon a Erwin y lo escoltaron al palacio.
La reina iba de un lado al otro, su intuición de madre le decía que a su hijo le había ocurrido algo malo, hace tan solo media hora que el capitán Zackarius le informo del salvaje ataque hacia Erwin, tenía esperanza de que el escuadrón de búsqueda lo encontrara.
-Querida, vas a hacer un hueco en el piso-dijo tranquilamente su esposo acostado en la cama, hace tan solo un año le había dado un ataque cardiaco, solo el tercio de su corazón servía, los médicos le informaron que cualquier emoción fuerte lo podría matar ya fuera buena o mala.
-Cómo quieres que me ponga, nuestro hijo está desaparecido quien sabe en qué condiciones- hablo algo alterada sentándose en la cama.
-Pero si él ya tiene 21 años, es inteligente y ágil, no se dejaría matar fácilmente-le secundo mientras le acariciaba la espalda
-Si lo sé, pero el problema es que a veces se comporta como un niño y hace cosas sin pensar-en eso alguien toca a la puerta de la habitación, ella se levanta y rápidamente abre la puerta-alguna noticia capitán Dawk-.
-Su majestad no se preocupe ya lo encontramos, está en la enfermería-la reina abrió los ojos en sorpresa y salió apurada, el rey también le siguió, pero no sin antes agradecerle a Nile.
Erwin fue prácticamente arrastrado hacia la enfermería a pesar de sus objeciones, las enfermeras casi lo desnudan con la "intención" de revisar si tenía alguna herida en el cuerpo, si no fuera porque sus padres entraron abruptamente a la habitación y les ordenaron que salieran hubiera sido manoseado por las golosas esas.
-¡Mi bebé!-grito su madre corriendo hacia él con los brazos abiertos-¡que te hizo ese hombre malo! Dime ¿dónde te duele?-le decía mientras los agarraba por los cachetes-¡Oh por Dios! ¡Qué te paso en la mejilla!-pero el solamente alejo sus manos suavemente
-Tranquila, es solo un pequeño rasguño-afirmo
-Hijo, ¿porque te fuiste sin avisarnos?, a tu madre casi le da un ataque de nervios-pregunto su padre sentándose a su lado, la reina enseguida cambio su cara de preocupación por una seria, ambos lo miraban expectantes
-Porque ya soy adulto y se defenderme solo. Si les hubiera dicho hubieran mandado a una legión para acompañarme-respondió serio, sus padres eran muy sobreprotectores
-Es un buen punto-afirmo el rey poniendo su cabeza entre sus manos.
-Sí, y mira como llegaste, con un corte en la mejilla y un chichón en la cabeza-por reflejo se llevó una mano a su cabeza, ni loco le cuenta a su madre sobre cómo se lo hizo
-Pero valieron la pena, si no fuera porque Kenny el destripador me atacara, jamás hubiera conocido a Hanji-comento con sonriendo
-¿Hanji?-preguntaron al mismo tiempo sus padres confundidos
-La doncella que me salvó de morir ahogado, ella es muy bonita por fuera y por dentro. No es como las señoritas con las que nos codeamos, son presumidas y vanidosas y muchas veces tontas, pero Hanji no es igual, es servicial y humilde…ahora que lo pienso bien creo que estoy enamorado-confeso. El rey dio un gran suspiro y le puso una mano en el hombro y negó con la cabeza.
-Hijo, naciste con privilegios y con ello vienen las obligaciones específicas. Pronto serás rey y tienes una obligación muy grande con tu patria, por eso tienes que casarte con alguna princesa, así podrás traer mas prosperidad y paz a tu pueblo- Erwin gruño molesto y se levantó de la camilla
-Padre, sabes muy bien que lo que se ira al caño será ¡mi vida!, el día de hoy tuve la misma sensación que tuviste cuando conociste a mamá-pero su padre le interrumpió.
-Pero eso fue diferente, tu madre era una princesa. Pero tienes que entender que personas como nosotros no nos casamos con plebeyos, ellos son como de otro mundo, no puedes juntar a un roble con un árbol que crece en el agu…-en ese momento la reina fastidiada le tapó la boca.
-Querido, ya habrá otro momento para hablar de eso-enseguida su mirada se posó en su hijo-Erwin, ve a tu habitación ahora mismo, límpiate y ponte tu traje militar de gala, el duque Berner está esperándote para pintar tu retrato, ese retrato será enviado a todos los reinos cercanos, te quiero ver muy bonito, así que andando-ordeno sin destaparle la boca a su esposo.
Erwin asintió y salió de la habitación, la dama miro a su esposo furiosa a lo que él solo trago duro
-¡Qué demonios fue eso! Te eh dicho que pienses las cosas antes de hablar, si sigues hablando de esa forma de nuevo escapara y esta vez sí nos quedaremos sin hijo… y no vuelvas a hablar de esa forma de nuestros súbditos-le regaño molesta caminando hacia la salida- ah y por esa viveza invitaras a todos los ciudadanos tanto pobres como ricos al baile de esta semana ¡Entendido!-el rey suspiro derrotado y asintió, la reina dio la vuelta y salió dejándolo solo
-Grrr…mujeres-protesto el caballero levantándose de la camilla para caminar directito al salón del trono.
