Holap aki el otro capi bueno byee

Nessy Hale Uchiha!!


El viejito.

Estaba comenzando a amanecer y hoy es Sábado, día de compras. Ya hable con Rosalie y nos pusimos de acuerdo para sorprender a Bella y arrastrarla hasta el centro comercial. Como solo hoy podemos ir, llevaremos a Renesmee también, pues aunque prácticamente es una bebita como sobrina mía siempre debe de estar a la moda. El plan de Rose y mío dio perfecto resultado y logramos jalar a Bella hasta el asiento trasero de mi Porche. Nessie se subió voluntariamente argumentando que "ella podía caminar solita". Nos espera un largo día de compras.

-Vamos Nessie, quita esa cara- le decía Rose- verás que el tiempo va a pasar muy rápido y ni siquiera lo sentirás.

-Claro, es lo que siempre dicen y nos tardamos como diez horas en las compras- respondía mi irritada sobrina- y de hecho no terminaríamos si los de los del centro comercial no les dijeran que ya es hora de cerrar.

Le hice un mohín y le saque la lengua. Acto seguido Nessie me saco la lengua sonriendo traviesamente.

-Relájate sobrina- comencé- te gustará, ya se acerca primavera y vi unos vestiditos que te quedarán grandiosos.

-Tía Alice, por si lo has notado, aquí siempre hace frío- respondió Nessie- ¿no será raro que una niñita use vestiditos con el frío de Forks?

-Claro que no, porque son vestidos de invierno, te abrigan bien pero no te abochornan; deje algunos encargados- continúe sonriendo con satisfacción.

-Nunca cambiarias Alice, tengo mucha ropa y no he estrenado otra tanta, ¿qué respondes a eso?- atacó Bella.

-Que ya pasó de moda, hay que actualizarse Bella- contraataqué.

-Si Bella, relájate y deja que Alice nos eduque en la maravillosa materia de la moda- me apoyó Rosalie.

-Deberían de llevarme a un bonito parque de diversiones, al cine, a comer pizza, a ver muñecos de peluche o a cualquier cosa que hagan los niños de mi "edad"- continuó Nessie.

-Basta, de tal palo tal astilla- respondí- Ambas deben admitir que la ropa que les compro siempre las saca de apuros.

Ambas me hicieron una mueca, pero Bella tenía pintada en la cara la palabra "siempre".

-Ok, ok. Siempre nos sacas de apuros- acepto Bella.

-Ya lo sabía- respondí.

Viajamos hasta Seattle donde compramos todo lo lindo de todas las tiendas del lugar. De ahí fuimos directitos a Port Ángeles. Atacamos cada tienda de ropa a la moda que encontramos, y mandé pedir de Alemania otra tanta.

Era ya muy noche cuando salimos de Port Ángeles con Renesmee comiendo una hamburguesa y papas a la francesa con extra queso en el asiento de atrás.

-¿Qué tal las compras chicas?- pregunté animadamente.

-Fueron inspiradoras Alice, tienes un gran gusto- respondió Rosalie.

-Pues es solo ropa, pero si tienes buen gusto- ahora fue el turno de Bella.

-Lo que más me gustó fue la hora de comprar mi hamburguesa con papas- respondió Nessie comiendo descaradamente.

Todas reímos de lo loca que esta la hija de Edward, y cuando menos pensé ya estábamos en la enorme casa blanca. Eso lo supe por la visión que llegó en ese momento.

"Edward y Jacob furiosos conmigo por lo tarde que era esperando en la puerta con cara de pocos amigos"

-Perfecto, justo lo que me faltaba- me quejé.

Estacioné el auto y en cuanto bajé estalló la bomba.

-¿Sabes qué hora es Alice?- comenzó Edward apartando bruscamente a Jake- ¡La niña tiene que dormir y ya son casi las doce de la noche! ¡Y hace frío afuera! ¿Por lo menos ha comido?

-¡Oye!- explotó Bella- no soy una madre desnaturalizada, fue lo primero que hicimos. Y traigo su abrigo.

-Cálmate, no es tan tarde, apenas van a ser las diez y Nessie ya se durmió, así que baja la voz- respondí- y se la paso muy bien.

Edward me miró enfurruñado y cargó a Nessie sacándola del auto.

-Adiós Alice, fue...lindo- me dijo Bella y siguió a su esposo.

-Vamos pequeñita- comenzó Jacob- sabias que iba a explotar. También estoy molesto.

-Sí, lo siento, se nos fue el tiempo- respondí.

Subí a mi habitación y Jasper me esperaba listo para lavar toda la ropa nueva.

-¿Qué compramos hoy?- me preguntó- ¿es mucha?

-Algo, es muy linda claro, y te compré unas camisas que te encantarán- respondí.

Jasper comenzó a lavar la ropa mientras yo me acomodaba en una silla a su lado y sacaba el diario para continuar con la lectura.

-Voy a leer para ambos- mascullé. Abrí el diario en la página del día de hoy y comencé en voz alta, solo lo suficiente para que él y yo seamos capaces de oír.

Querido diario:

Hoy vino el viejito por fin. Me trajo un pan horneado muy rico, tal vez tenía mucho dulce, pero estaba exquisito. Me hizo muchas, muchas preguntas y hablamos horas. La verdad se me hace muy fácil conversar con él, y siempre hay algo divertido en su plática. Me trata como una niña pequeña. Y tuve otra visión hoy. Te contaré mi día.

Estaba recostada en el suelo, la enfermera acababa de irse y volví a quedarme sola. Entonces la puerta se abrió de nuevo y entró luz por ella. La luz me lastimó mucho mis ojos y me hice un ovillo en la parte más obscura del cuarto.

-Perdóname Alice, tenía que abrir la puerta para que pase la charola que traigo conmigo- se disculpó mostrándome la charola para instrumental.

-No más ampolletas- mascullé afligida.

Se rió un poco pero note que le asustaba mi reacción.

-No son ampolletas, son panecillos horneados.

-¡Pan horneado!- grité eufórica.

-Shh...-me dijo el ancianito- nadie debe de enterarse de esto, nadie en absoluto.

-Claro, lo siento- dije mientras agarraba el primer trozo de pan- ¿usted lo hizo?

-Así es Alice, ¿te gusta?

-Oh, sí mucho. Gracias de verdad.

-No hay de que- permaneció en silencio un largo tiempo- Mira hijita..., yo sé ya muchas cosas sobre ti, creo que es momento de que sepas sobre mí, no debes confiar en desconocidos.

No había pensado en eso, pero sabía que era lo ideal así que asentí con la cabeza para que prosiguiera.

-Bien, nací y crecí en Francia- comenzó mirando al vació- mis padres eran muy pobres y yo tenía once hermanos más.

-¡Once, no puede ser!- grité.

-Siete eran mujeres, así que debía de ayudar a mi enfermizo padre trabajando para la familia. Cuando yo tenía trece años mi padre enfermó y a la semana murió- dijo lo último con profundo dolor en su rostro.

-Lo siento mucho.

-No importa. Mi madre no podía trabajar, y mis hermanos y yo nos dedicamos a luchar y salir adelante. Mis hermanas bordaban telas y a pesar de que no era bien pagado se les agradecía y reconocía el esfuerzo. Por nuestra parte mis hermanos y yo arábamos tierras ajenas y trabajábamos con los viñedos de mi padre. Logramos salir adelante con mucho trabajo, dedicación y esfuerzo, y para Enero del siguiente año nuestra madre fue a hacerle compañía a mi padre. Fue doloroso para la familia, pero aun quedábamos los doce hermanos y debíamos luchar por nosotros. Al pasar de los años todos comenzaron a hacer sus vidas, comenzando por el mayor de todos, hasta que solo quedamos los dos menores, una hermana y yo. Del resto nunca más supimos nada. Cumplí los 19 y mi hermana se casó con un buen hombre. Ellos cuidaron de mí hasta los 21, que decidieron hacer su nueva vida. Viajé a Inglaterra y varios países de Europa. Y luego de una larga y trágica travesía llegué a Biloxi. Estudié medicina y cuando terminé me asignaron a un hospital ya demolido de la zona. Anduve de hospital en hospital hasta ser asignado a este psiquiátrico.

-No lo sabía, debe de ser muy duro perder a toda tu familia. Lamento mucho su perdida.

-No querida, me dieron un regalo. Soy autosuficiente, no dependo ni necesito de nadie. Eso no todos los padres te lo pueden ofrecer.

-Pues yo creo que soy todo lo contrario a usted.

-Con esto que te ha tocado vivir, te harás más fuerte, y no necesitaras de la protección de tus padres.

-Pero la quiero, ahora la necesito.

-No siempre podemos tener todo lo que queremos y de la forma en que se quiere. Imagino que has pasado mucho frío, te traje unas mantas calientitas para que te cubras por las noches, pero escóndelas de la enfermera en tu mochila de viaje. Y por la mañana te traeré una taza de chocolate caliente.

-¡Pero qué amable es usted!. Se lo agradezco.

-Para mí es un honor ayudarte en lo que necesites. Ya es tarde Alice, duerme.

Me tapó con las mantas y colocó una debajo de mí. Y se fue, no sin antes desearme buenas noches. Fue entonces que me di cuenta que había muchas clases de dolores, y todo se nos es recompensado algún día.

De pronto tuve una fugaz visión.

"El ancianito corriendo a gran velocidad. Se acercaba ágilmente a un ciervo y lo cazaba en un abrir y cerrar de ojos."

Creo que el encierro ya me está afectando de verdad. Ya estoy alucinando.

Olvida mis locuras por una noche.

M.A.B


adios nos leemos luego!!

Review!!

Nessy Hale Uchiha!!