Confesiones.
Jasper salió a dar una vuelta. No sé que planea, pero aun así creo que debo aprovechar ahora que estoy sola. Me gusta su compañía de la cual, a decir verdad disfruto mucho, pero ahora lo que más necesito es pensar. Sé que no me porte muy bien con Sídney, pero lo que ahora me atormenta es el uso del extraño don que me dieron. Tal vez sirva para averiguar dónde se encuentra el resto del diario aunque pienso que ya no es necesario...estoy comenzando a recordar. Comencé a examinar mi memoria y decidí ver más recuerdos. Elegí uno que desde mi punto de vista parecía importante; porque estaba el viejito en frente de mí y me embarga la desesperación, el miedo y un extraño deseo de salir corriendo.
"Estaba sentada en una banca de un parque. Tenía más de ocho meses que no salía. La última vez que había visto el sol fue en la boda de mi hermana que ahora está felizmente casada y en la espera de un nuevo integrante de la familia. El viejito estaba comprando un helado de vainilla. No es que la vainilla sea mi favorita, pero al viejito le gusta que coma vainilla...está bien loco.
-Alice- me dijo sentándose a mi lado- aquí está tu helado.
-Gracias- respondí. Tomé el helado y comencé a comer.
-Mira, cielo- comenzó- quiero que sepas algo muy importante para mi.
-¿Qué cosa?- pregunté.
-¿Te gustaría a acompañarme al bosque?- lo miré con desconfianza- allí te explicaré todo.
-Seguro- acepté tratando de demostrar seguridad.
Caminamos como quince minutos del parque al bosque. Una vez en el hermoso bosque el viejito se sentó y mi indicó que hiciera lo mismo. Obedecí y me senté a su lado pero con una considerada distancia.
-Mira- comenzó- ¿de qué edad me veo?
-MM...- dudé- creo que de unos cincuenta y muchos.
-Pues sí, pero son cincuenta y pocos. Tengo cincuenta y dos.
-Oh...pero... ¿tu edad qué tiene que ver con lo importante qué tienes que decirme?
-Todo- me contestó- comenzaré por mi año de nacimiento.
-1800 y algo- respondí muy segura.
-Bueno, pues...- se puso rígido y comenzó a olfatear disimuladamente el aire.
-¿Qué?- pregunté casi gritando.
-Si...si...len...cio- me dijo muy despacio y entrecortadamente.
-Que imagen de presa tan deliciosa- hablo una voz de hombre increíblemente atrayente- ves eso viejo...la chica huele delicioso ¿a qué si?
El viejito rugió. El sonido fue estremecedor, que por un momento pensé que no era humano.
-Aléjate de ella- siseó- es mía.
Lo miré incrédula. ¿Cómo se atreve a decir cosas como esa...quién demonios se cree? Yo no soy de nadie. Iba a protestar, pero entonces el hombre increíblemente guapo de enfrente se acuclilló y adelanto unos centímetros su torso. El viejito lo imitó. Era como una postura de pelea...o eso parecía al menos.
-¿Qué te pasa vejestorio?- continuó el chico con tono burlón- no piensas compartir tu comida con uno de los tuyos.
-¿Co...Comida?- pregunté asustada- ¿de los suyos...qué significa eso?
-La niña no sabe nada- dijo el hombre como reprendiendo al viejito- Mira, el y yo somos vampiros, y tu eres nuestra cena- me dijo amablemente y como si me diera el informe del clima.
-Los vampiros no existen- le dije.
-Claro que existimos- me dijo con el mismo tono amable. Y cuando menos pensé el hombre guapo en frente de mi. Me enseñó sus dientes profundamente afilados. Miré sus ojos que eran rojos...como los del rubio.
-No es cierto- dije aterrada y con lagrimas en los ojos- el no...
-Oh...si- me dijo cruelmente- el si...
El viejito pensó que yo hablaba de él, pero me refería a mi rubio.
Entonces y no supe bien como, chocaron ambos. El sonido fue muy fuerte, era como si fueran de mármol o de piedra. Me estremecí de cabeza a pies. El enfrentamiento fue brutal y me recordó a la visión del rubio peleando.
El guapo iba perdiendo, así que decidió que lo mejor era irse.
-No se acaba aquí estorbo- le dijo- tú serás mía- me dijo amablemente.
El viejito se acercó a mí y puso su mano en mi hombro.
-E...el rubio- mascullé.
-¿Cuál rubio?- me dijo malhumoradamente.
-¿Eh?- respondí- no, nada.
-Alice- comenzó- era esto de lo que quería hablarte. Soy un vampiro. Y...todos los vampiros escojemos una pareja, esa pareja es para toda la eternidad.
-¿Ya la elegiste?- pregunté sin muchas ganas.
-Sí.
-¿quién es?
-Tu...
Sacudí con fuerza mi cabeza tratando de esfumar ese recuerdo. No me imaginó una vida ni humana ni eterna sin mi Jazz.
-Yo tampoco puedo imaginarme una vida sin ti amor- me dijo suavemente en mi oído. Me giré sorprendida por su repentina aparición. Le sonreí encantada de tenerlo tan cerca. El rió...con esa risita tan cautivadora. Se acercó a mí y rozó sus labios con los míos. Fue una un de segundo lo que duró aquel encantador encuentro, pero desde hace tiempo lo necesitaba.
-Gracias- susurré. El me sonrió y me levantó en sus brazos. Y comenzó a besarme de nuevo.
De pronto, la luz azulada comenzó a salir de mi pecho. Se expandió por toda la habitación y nos sumergimos dentro de ella.
-¿Dónde estamos?- le pregunté a Jazz que no me soltó y me sostuvo con más fuerza.
-No lo sé.-me respondió Jazz
Entonces escuchamos risas. Nos giramos y vimos a dos adolescentes de quince y catorce años respectivamente.
-Basta niñas- las reprendió su madre. La luz comenzó a disiparse y pude contemplar a la familia. Era mi familia. Mi hermana, mi mamá y yo.
-Mira mamá- le dijo la Alice humana- mira que hermosa flor.
-Alice- dijo mamá furiosa- suelta eso, puede estar contaminada o ser venenosa. Hay niña, hasta cuando vas a aprender a ser más precavida.
-No es mala- le dijo mi otra yo- es un clavel...mi favorito.
-Odio las flores y lo sabes- respondió mi madre- suelta eso o la hecho a la chimenea.
Mi yo humana la soltó y luego le hizo un mohín burlón a mi madre. Cynthia se rió por lo bajo.
-¡Niña grosera!- gritó. "Me" sujetó por los cabellos y tiró de mí hasta un cuarto obscuro y muy pequeño- aquí te vas a quedar hasta que aprendas a respetarme.
Jazz siseó furioso. Le apreté la mano en señal de que no pasaba nada.
Cynthia salió corriendo hasta su habitación. Entonces la mujer se giró hacia nosotros. Le dedicó una gélida mirada a Jazz a lo cual respondí con un rugido aterrador.
-No seas dramática- me miró fijamente- No puedes tocarme...Alice.
Me quedé paralizada.
-Jasper...-comenzó- eres realmente atractivo- se rió- ahora se por qué le quitabas el sueño a mi hija.
Jazz no contestó.
-Eres mejor que ese Lorcan- continuó sin mirarme- Mi yo del futuro me lo dijo.
-Del futuro- dijo Jazz- claro, tienes la habilidad de viajar en el tiempo.
-E inteligente... ¿tienes un don Jasper?
-Sí, controlo los sentimientos, puedo hacer cambiar la atmosfera sentimental de un lugar determinado y tranquilizar o alterar a todo aquel que se encuentre en ella.
-Útil.
-¿cómo tienes un don y no lo sé?- pregunté.
-Mira...Alice- continuó- Yo estaba destinada a ser vampira. Mi don se haría más potente y podría cambiar el destino de una persona. Pero yo quería ser solo humana, aunque mi don sea simple. Luche contra mi destino y gane. La última vez que me vi cerca de ser vampiresa me dijeron "tengo otras formas de lograr mi cometido". No lo entendí en el momento y luego supe que iban tras de ti. Intenté salvarte, pero cometí un error y no lo logré...pero salve a Thia, ella pudo ser humana.
Dicho esto se volteo y fue directo al cuarto donde había encerrado a la Alice humana. Y ambas subieron al cuarto de Thia.
Miré a Jazz que estaba tan confundido como yo... ¿debíamos haber sido una familia de vampiros?
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