La apuesta
Capítulo 8
"La cita perfecta"
Hola chicos he vuelto para dejar este capítulo que me lo están pide y pide y por fin lo tenía listo(bueno desde hace tiempo está el capítulo estaba listo bueno casi listo le faltaban unos detalles), quiero decir que este capítulo el 60% yo no lo escribí lo escribió la diosa del drama Yanet26, preguntaran porque y pues no más queríamos ver como se desenvolvía en una historia que no tenía drama (nota: aparte porque no me dio crédito porque le ayude a escribir el capítulo de confrontación XD así que le hice escribir la historia por castigo ajjajajajajajaa)
Les soy sincera pensé publicar este capítulo el 14 de febrero pero por un motivo decidí publicarlo hoy ajajajjajaja
Los personajes de Frozen, Valient, Enredados y Once Upon a Time no me pertenece son propiedad de Disney, Pixar y ABC
Faltaba un día para la gran cita con Angel, pero para la mala suerte de las chicas, aun no sabían a que lugares podrían llevar al pequeño. Después de todo, sus antiguas citas habían sido un fracaso total, habían tratado de preguntarle a Elsa pero esta simplemente las ignoraba.
- ¿Qué haremos Anna?, la cita es mañana y no tenemos la mínima idea de a donde llevar al pequeño y mucho menos cuáles son sus gustos - Decía Merida
- Le pregunté a Sebastian pero solo me dijo que lo lleve a lugares que le gusta, ya que cada niño es diferente – Respondió Anna resignada.
Las clases ya estaban por comenzar y se apresuraron a su aula. La primera clase era con la profesora Wolf, esta había comunicado el día anterior que el trabajo en equipo pasaba para la otra semana porque iba a dar otro proyecto para entregar junto con el de la célula. El timbre de entrada sonó y como era de esperarse todos los alumnos ya estaban en sus respectivos lugares al igual que la profesora.
- Muy buenos días chicos, espero que el trabajo de la célula ya esté terminado, solo les daré otro trabajo muy sencillo para que me lo entreguen junto con este. Bueno antes de empezar la clase, ¿Podrían venir las señoritas Summer y Aren un momento?
Los alumnos se quedaron sorprendidos, la profesora Wolf siempre llamaba a Elsa y nada más, pero esta vez había llamado a Merida y a Anna.
Las chicas al escuchar su nombre dudaron en bajar, pero después de unos segundos de meditarlo lo hicieron y como era de esperarse la profesora Wolf les entregó a cada una un sobre azul dándoles un beso en la frente.
- Listo chicas, ya pueden regresar a sus asientos, la clase va a comenzar.
El par de amigas regresaron a sus lugares. Mientras la profesora daba su clase abrieron el sobre y el contenido que tenía la carta les salvó la vida. Al término de la clase se acercaron a Elsa.
- Hey Elsa, pasaremos por Angel mañana a las 8 A.M. en punto - Dijeron ambas al tiempo.
Elsa trató de decir algo pero en un parpadeo estas habían salido corriendo, la platinada miró a Ruby y esta le sonrió.
A la mañana siguiente en la casa Frozen.
- Despierta mi pequeño - Dijo Elsa mientras le daba un tierno beso en la frente al niño que se hallaba dormido frente a ella.
- Mami tego sueno - Contestó somnoliento.
- Lo se amor, pero recuerda que dentro de poco llegaran tus dos citas mi pequeño grandulón.
El niño abrió los ojos de inmediato dando un respingo en su cama.
- ¡Si cieto mami, la plima del rey leon y el espantapajaros vendlan hoy por mi, wiiii! - Dijo emocionado dando pequeños brincos sobre el colchón.
- Bueno, como el caballero que eres no puedes hacer esperar a tus citas ¿cierto?
- ¡Si mami!
- ¿Entonces estás de acuerdo con que es hora de darse un rico y refrescante baño?
- ¡Si mami!
- ¿Manos a la obra?
- ¡Mano a la oba mamiii!
La rubia tomó al niño en sus brazos y comenzó a prepararlo para la supuesta cita que a decir verdad le tenía los nervios de punta. Es que nada mas de imaginarse a su pequeño solo con ese par de locas le daba escalofríos, pero ni modo, cuando al angelito se le metía una idea en la cabeza no había poder humano que lo hiciera salir de ella.
40 minutos después se hallaba en la cocina dándole el desayuno al chiquitín, cuando de un momento a otro el timbre de la puerta empezó a sonar con insistencia.
*Ring Ring* *Ring Ring* *Ring Ring*...
- ¡Dios pero ya voy! - Dijo mientras corría a toda velocidad para atender el insistente llamado.
Al abrir la puerta se encontró con una escena que solo aumentó su intranquilidad a nivel infinito.
- ¡Yo llegué primero así que yo decidiré el lugar! - Decía Mérida con autoridad a la chica de pecas que se hallaba frente a ella.
- ¡No! ¡Yo lo decidiré, tengo mejores gustos que tú! - Contestó Anna con los ojos muy abiertos.
- ¡Pfff no me hagas reír. ¿Quién lo dice? ¿La chica que nunca ha tenido una cita exitosa en su vida porque todas las ha terminado arruinando irremediablemente?
- ¡Eres una mala amiga!
- ¡Tu también!
- ¡Solo estas muerta del susto porque sabes que el pequeño terremoto me elegirá a mi!
- ¡Ja, eso te digo yo a ti espantapájaros!
- ¡Prima del rey león!
- ¡Prefiero ser esa que un espantapájaros!
- ¡Eres una!...
Iba a empezar la batalla campal cuando un fuerte grito las hizo quedar tiesas del susto.
- ¡Ya basta!
Las dos enfrentadas giraron su cabeza hacia el origen de aquella orden cuando se encontraron con la mirada colérica de la rubia platinada frente a ellas.
- El... Elsa... ¿Tienes mucho tiempo de estar allí? - Pregunto Anna con timidez.
- ¡Llevo aquí el tiempo suficiente como para darme cuenta de que estaría loca si dejo ir a mi hijo con ustedes!
- ¡No Elsa no pienses eso, te aseguro que Ángel estará muy bien con nosotras! ¿Cierto Anna?
- ¡Si es cierto Elsa, estará muy muy seguro con nosotras!
- ¡Pues lo que acabo de ver me hace dudarlo!
- ¡Es solo un pequeño pleito de amigas, nada de importancia de veras! - Insistió Mérida.
- ¡Lo siento, pero no dejaré ir a mi niño con ustedes! - Dijo la rubia con determinación.
- ¡Por favor Elsa no nos hagas esto, danos una oportunidad, por favor, por favor! - Dijo Anna aferrándose a las piernas de la rubia y suplicando como toda una niña chiquita.
Las personas que pasaban miraban curiosos la irregular escena.
- ¡Anna por favor levántate! - Pidió Elsa mostrándose sumamente apenada.
- ¡Solo si permites nuestra cita con el pequeño terremoto! - Contestó.
- ¡Anna ya basta, esto no es gracioso!
- ¡Para nosotras tampoco!
En ese instante llegó Ruby con Ángel en brazos.
- ¿Mami po que llora el espantapájaros? - Preguntó el niño.
- Ángel dile a tu mami que tu si quieres salir con nosotros, anda pequeñito díselo. - Insistió Mérida.
- Si Mami, yo quielo salir con la plima del rey león y la espantapájaros. - Le dijo el niño a su madre.
- Lo siento amor, pero esta vez no podré complacerte. - Contestó Elsa.
- ¡Pero mami yo quielo! - Angel comenzó a llorar y a hacer berrinche.
- ¿Por qué cambiaste de opinión Elsa? - Preguntó Ruby confundida.
- ¡Porque este par no será capaz de cuidar a mi niño, por eso! - Contestó.
- ¡Pero Elsa ya te dijimos que si lo cuidaremos muy bien, te lo prometemos! - Volvió a intervenir Mérida.
- ¡Si Elsa, si no lo hacemos puedes asesinarnos, torturarnos, enviarnos en un cohete al sol, o lo que desees, pagaremos la consecuencias necesarias pero no puedes negarnos una oportunidad! - Continuó Anna.
- Elsa míralas y mira a angelito, los tres en verdad desean esa cita, no puedes negarte a esa carita de perrito que tienen, no seas testaruda y ya déjalos continuar con su plan. - Apoyó Ruby.
- Si anda Elsa, anda, anda... - Pedían las dos amigas al tiempo.
- Si Mami, si, si... - Pedía también el pequeño que aún lloraba.
La platinada respiró profundo.
- Esta bien, pero si algo le pasa a mi pequeño las asesinaré con mis propias manos, ¿entendido? - Se dirigió al par de pelirrojas en tono amenazante.
- ¡Si señora! - Contestaron ambas con cara de susto.
- ¡Wiiii, tendle una cita, tendle una cita! - Cantaba Ángel con emoción.
- Bien, ya les di mi consentimiento pero aún no me han dicho a donde lo llevaran. - Expresó Elsa.
- Lo llevaremos al parque de diversiones. - Dijo Mérida.
- No es cierto, lo llevaremos al cine y a comer helado. - Corrigió Anna de inmediato.
- ¡Anna ya te dije que al parque de diversiones!
- ¡No, lo llevaremos a ver una película y a comer helado!
- ¡No, a los niños les gusta ir al parque de diversiones!
- ¡También les gusta ver películas y yo tengo la película perfecta para Ángel!
- Por Dios... A ver déjame adivinar... mmm es tan difícil de predecirla... no será... ¿Frozen quizás? - Contestó Mérida con sarcasmo.
- ¡Obviamente, Frozen es la mejor película de todas!
-Claro... era tan difícil de predecir... - Volvió a decir Mérida con sarcasmo.
- ¡A mi me guta Frozen! - Indicó Ángel.
- ¿Ya ves? ¡El quiere ir a ver la película! - Lanzó Anna a su amiga.
- Pero también me guta el parque de diversiones. - Volvió a indicar el pequeño.
- ¿Ya vio princesa de Arendelle? ¡A el también le gusta el parque de diversiones! - Bufó Mérida.
- ¿Ustedes quieren que me vuelva a arrepentir de mi decisión verdad? - Cuestionó la platinada tratando de no romper el marco de su puerta.
- !No, eso no! - Se alarmaron las dos de inmediato.
- Yo tengo la solución para este desacuerdo - Intervino Ruby.
- ¿Cual? - Preguntaron las tres muchachas.
- Que sea una cita combinada, lleven a Ángel a los tres lugares y asunto arreglado.
Todas se quedaron analizando la idea por un instante.
- Pues a mi me parece bien - Anunció Anna.
- A mi igual - Dijo también Mérida.
- ¿Y tu Elsa? ¿Estás de acuerdo? - Preguntó Ruby.
La platinada miró a su pequeño hijo y vio como este la observaba con sus ojitos llenos de súplica.
- Esta bien, pueden llevarlo a esos tres lugares. - Se rindió.
- ¡Siiiii! - Brincaba el niño de emoción.
- Entonces no se diga más, Angelito, tendrás una cita inolvidable. - Dijo Mérida sonriéndole al pequeño.
- ¡Siiiii! - Siguió saltando el chiquitín lleno de alegría.
En el parque de diversiones.
¡No Mérida, ni de bromas subiéremos con Ángel a ese monstruo!
- ¡Cobarde!... Pues si no quieres subir no subas, el pequeñín y yo si queremos, ¿cierto Angelito?
- Siii, la espantapájaros es una cobade, cobade, cobade... - Cantaba el niño burlándose de Anna.
- ¡No soy cobarde!
- Claro que si, vamos amiga mia no sigas negandolo, eres una co-bar-de...
- ¡No lo soy!
- ¡Pues a ver, demuéstralo! - Retó Mérida.
- ¡Es que ni siquiera es una atracción para niños por Dios, su mismo nombre lo dice, es "La bestia"!
- Ya deja de poner pretextos, La bestia es la mejor montaña rusa del mundo y hoy angelito la conocerá.
- ¿Y cómo piensas hacer para que lo dejen subir allí?
- ¿Se te olvida que el chico de los tickets es mi cuate de la secundaria?
- ¡Demonios! - Gruñó Anna al ver que ya no tenía alternativas.
- ¿Y entonces? ¿Vienes o no gallinita?
- Gallinita, gallinita, gallinita... - Se burlaban Mérida y Ángel haciendo la mímica del animal.
- ¡Les demostraré que no soy una gallina! ¡Bestia, ahí te voy!
Se encaminó con total determinación hacia la taquilla de la temible atracción.
- ¡Dios bendito, protégenos! -Dijo una vez fue asegurada con el cinturón de seguridad, mientras internamente rezaba a cuanto santo se le ocurría.
La máquina comenzó a moverse y un ataque de pánico sorprendió a la ya asustadísima pelirroja.
- ¡Mami sálvame, mamitaaaaa! - Gritaba a todo pulmón.
- Yupiiiiii - Aplaudía Ángel por su parte con las manitos alzadas.
Mientras que Mérida reia a carcajadas viendo como Anna lloriqueaba.
3 minutos después.
- ¡Ay por favor, no es para tanto!
- ¡Eres una asesina Mérida! ¡Querías matarme para quedarte con Elsa mala amiga! - Anna parecía un papel a causa de tanta palidez, hiperventilaba como si estuviera a punto de sufrir un colapso, inhalando y exhalando en una bolsa de papel que el chico de la taquilla le había dado antes de que terminara desmayada.
- Debería darte pena, mira que dejarte ganar por un niño de 3 años... yo que tu estuviera con la cabeza enterrada en el suelo a causa de la vergüenza.
- ¡Ese no es un niño normal, no lo es! - Decía con una mano sosteniendo la bolsa y con la otra señalando al pequeño que la miraba divertido.
- ¡Yo si toy nomal y toy ma valiente que tú! ¿Verdad plima del rey leon? - Se defendió Angel arrugando su pequeña frente.
- Si chiquitín, lo eres de aquí al infinito jajajaja - Seguía Mérida burlándose de su amiga.
- ¡Bueno ya basta! ¡A partir de ahora escogeré yo la atracción, punto final! - Anunció Anna tajantemente.
- Dios, este día va a ser largo... - Comentó Mérida resignada.
Los juegos siguientes fueron en verdad dignos de un niño de 3 años, el carrusel, el brinca brinca, la mini rueda de la fortuna, el avionsito, el trensito, la piscina de pelotas, el paseo en bote, el único que medio salvaba la patria en medio de tanto aburrimiento eran los carros chocones, y es que Mérida ya estaba completamente fastidiada de tanta falta de adrenalina, sabia del temor de Anna a las alturas, pero por Dios, ¿ni siquiera la casa del terror era una atracción digna para ella? ¿en serio?
Iban caminado en búsqueda de la siguiente atracción hasta que los ojos de Mérida se centraron en algo que llamó su atención por completo, los juegos de tiro al blanco. Un hombre apuntaba con un enorme arco derribando con total efectividad pequeños muñecos que se movian de un lado a otro, en ese mismo instante los enormes ojos azules de la pelirroja se iluminaron sintiendo como en su cerebro se activaba el modo arquera profesional y entonces solo una frase se apoderó de sus pensamientos: "Tengo que vencerlo".
- ¿Oye Mérida a dónde vas? - Gritó Anna al darse cuenta que su amiga se alejaba en dirección a las carpas de los juegos de tiro.
La pelirroja solo siguió caminando y parecia no escuchar el llamado.
- ¡Hey! ¿Acaso estas sorda? - Anna no tuvo más alternativa que salir corriendo tras de ella con el pequeño Angel tomado de la mano.
- ¡Otro record superado por el hombre de la puntería perfecta, aplaudamos todos por favor! - Alababa un señor algo mayor que era el encargado de la carpa donde ahora se encontraban.
Todas las personas que rodeaban la carpa empezaron a aplaudir al sujeto que había logrado la azaña y este solo agradecia alzando los brazos en señal de victoria.
- ¡Yo lo superaré! - Se escuchó con fuerza en medio de los aplausos y todos voltearon a mirar de donde provenía el origen de aquella voz.
Todas las miradas se posaron sobre Mérida y esta lejos de sentir timidez se mantuvo firme en su postura.
- ¿Estas segura de eso pequeña? - Cuestionó el hombre al que retaba con una leve risita en los labios.
- Por supuesto, solo préstame ese arco y te lo demostraré. - Respondió con total convicción.
- Bien niña, pero después no llores cuando tu reto sea un total fracaso. - Volvió a decir el hombre en tono de burla.
- Después no llores tu cuando esta niña te deje en ridículo. - Contestó Mérida guiñándole un ojo al tipo.
En sujeto le entregó el arco junto con un juego de 10 flechas, ella lo tomó y se puso en frente de la tienda lista para dar inicio a su reto.
- ¿Merida estas segura de esto? - Le dijo Anna al oído antes de que se pusiera en posición para disparar.
- Si, lo estoy. Tú y Angel solo observen, y alégrate pequeño terremoto porque todos esos juguetes que ves ahí serán tuyos. - Volvió a decir convencida sonriéndole al niño que ahora la vehia con sus ojitos iluminados.
- ¡Patealo plima del rey león, patéalo! - Gritaba el pequeño con emoción.
Los presentes observaban muy atentos los movimientos de la chica con el arco, esta apuntaba completamente concentrada y con su mirada clavada en el primero de los muñecos que se movian en una especie de riel mecánico. El silencio reinaba ante el misterio que generaba la chica con su espera, hasta que sin previo aviso la pelirroja soltó la flecha y esta impactó en todo el centro del muñeco que cayó directo al suelo, la gente ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar ante el efectivo tiro ya que como toda una experta Merida cogió una flecha tras otra impactando con una puntería certera que terminó por derribar todos y cada uno de los blancos en cuestión de segundos, dejando a todos literalmente con la boca abierta, pero mas al hombre que hasta hace unos segundos era el heroe pero que en un ciantamen había sido superado por una jovencita de escasos años. Los aplausos y las ovaciones no dieron espera, todos emocionados alabanban la increible azaña y Mérida se sintió rodeada por un aura de deliciosa victoria.
- Toma, puedes seguir jugando con el arco mi amigo. - Le dijo con suma satisfacción al hombre que había retado. Este último ni siquiera respondió nada, solo recibió el arco observándola como si estuviera frente a un extraterrestre o bicho raro del universo.
- ¡Mis juguetes, mis juguetes! - Pedía Angel desesperado deseando los juguetes que Mérida le había prometido.
- Señor, le da sus juguetes al pequeñín por favor. - Se dirigió la pelirroja al encargado de la carpa.
- Querrá decir el juguete jovencita, es solo uno por victoria. - Contestó el señor con amabilidad entregándole un peluche de Sven el reno de la película Frozen.
- ¿Qué? ¿Solo uno? ¡Óigame pero si yo acabo de hacer un ginnes record, son como 50 victorias juntas! - Replicó completamente indignada.
- Lo siento jovencita, solo un juguete por victoria, son las reglas. - Reafirmó el hombre.
Mérida miró la carita de decepción de Angel y en ese momento sintió hervir su sangre.
- ¡Es usted un estafador! - Le dijo al hombre en su cara antes de retirarse.
No habían dado ni diez pasos cuando de repente el niño empieza a llorar a mares cargando el peluche de Sven en brazos.
- ¿Que tienes Angel? ¿Te sientes mal? ¿Te duele algo? - Preguntaba Anna preocupada.
- Si pequeño terremoto, ¿Que tienes? - Preguntó también Mérida.
- ¡Quielo mis juguetes! - Dijo poniéndose a llorar más fuerte.
- Dios... ¿Si ves lo que logras por andar prometiendo cosas que no vas a cumplir? - Reprochó Anna a su acompañante.
- ¡Yo si cumplí. No es mi culpa que el viejo de la carpa haya salido estafador!
- ¡No debiste decirle que todos esos juguetes serian suyos!
- ¡Si son míos, los quielo, los quielo! - Lloraba más fuerte el niño haciendo berrinche.
- Angel por favor, ya tienes un peluche nuevo, es suficiente con ese pequeño. - Dijo Mérida tratando de calmarlo.
- ¡No! ¡Quielo mis juguetes o le diré a mi mamí que eres una mentilosa plima del rey león! - Contestó enojado.
Mérida abrió los ojos como platos.
- ¿No serías capaz de eso verdad? - Preguntó aterrada ante aquella amenaza del niño.
- ¡Mi Mami dice que no debo decir mentiras plima del rey león, y tu eres una mentilosa! - Volvió a decir el niño con enojo.
- Jajajajaja creo que yo ganaré esta cita amiga mía. - Decía Anna muerta de la risa.
- ¡Eso ni lo sueñes!
- ¿Y qué piensas hacer? ¿Dormirás aquí hasta que logres suficientes victorias como para ganar todos esos juguetes?
- ¡No, haré algo mucho más sencillo que eso!
- ¿Ah sí? ¿Qué?
- ¡Los compraré!
- Jajajajaja Pero si no tienes en que caerte muerta mi amiga. - Se burló Anna.
- ¡Aunque tenga que gastarme los ahorros de toda mi vida yo ganaré esta cita Anna, de eso puedes estar segura! - La miró desafiante y se fue en dirección a la carpa donde había hecho la Azaña minutos antes.
Luego de varios minutos discutiendo y manoteando con el señor de la carpa, regresó donde Anna y Angel se encontraban cargando una enorme bolsa negra en el hombro y mostrando una cara que reflejaba a simple vista el genio de los mil demonios que llevaba.
- Aquí tienes pequeñín, para que veas que esta joven encantadora si cumple lo que promete. - Le dijo a Angel mostrando una sonrisa que se notaba más falsa que moneda de cuero.
- ¡Wiiiii! - Empezó a saltar el niño lleno de alegría.
- Merida 2, Anna 0. - Dijo ahora dirigiendose a su amiga.
- Estamos en tu territorio querida, ahora es mi turno de acumular puntos. - Contestó Anna sin denotar derrota todavía.
En el cine.
Y bien Angelito, dime que combo deseas para comer durante la película. - Dijo Anna.
El niño se quedó mirando fijamente las opciones que figuraban en la confitería del cinema, hasta que sus ojitos se iluminaron cuando vieron un combo en especial.
- ¡Quielo ese, ese que trae el juguete y el cartel de Frozen! - Pidió entusiasmado.
- Tus deseos son ordenes pequeño. - Comentó Anna antes de comprarle el combo deseado y entregárselo.
- ¡Gracias espantapájalos! - Agradeció alegre el chiquitín.
- De nada lindura, para que veas que yo si no reparo en darte gustos. - Contestó mirando a Mérida victoriosa.
La cara de fastidio de la chica de risos se hizo evidente.
La película se reproducia y mientras que Anna y Angel mantenían plena concentración en la enorme pantalla como si quisieran quedar con los ojos cuadrados esa tarde, Mérida dormía profundamente con los pies alzados en la silla de al frente importandole muy poco que la chica de adelante estuviera a punto de fulminarla con la mirada. La chica de las trenzas le había restado importancia al hecho de que su amiga le mostrara tan poco interes a su película favorita, ella simplemente se había limitado a continuar con lo suyo.
Todo estaba bien hasta que un ruido ensordecedor se escuchó por toda la sala cortando de golpe la concentración de los espectadores. Anna sintió como si le taladraran el cerebro y una presión se fue acumulando en su sien amenazando con hacerla estallar de ira. Lentamente giró su cabeza hacia donde se hallaba la indudable culpable de su repentina desconcentración y se encontró con una imagen que de solo verla le causó un bochorno infinito. Allí estaba Mérida profundamente rendida, acostada en una posición que era digna de una contorsionista, tenia la boca abierta a tal punto que las babas se asomaban por las comisuras y emitiendo ronquidos que se escuchaban como una tetera a punto de hacer explosión. En ese preciso instante su paciencia se redució a cero y como castigadora profesional posó su mano en el brazo de la pelirroja durmiente y le dio un fuerte pellizco que la hizo gritar de puro dolor haciendo que se despertara y callera de la silla.
- ¡Auchhh! ¡Carajo! - Fue el intenso gritó que se escuchó haciendo que todos los presentes pusieran los ojos sobre las dos pelirrojas y el pequeño que se hallaba en medio de estas.
- ¡Y la próxima vez te va peor! - Le advirtió Anna mirándola amenazante.
- ¡Loca endemoniada! ¿Cómo te atreves a pellizcarme?- Contestó Mérida con mirada asesina.
- ¡Interrumpiste mi película y sabes cómo detesto que hagas eso!
- ¡No tenías ningún derecho a despertarme de esa manera!
- ¡Pues si quieres dormir ve y búscate una cama!
- ¡Shhhh!... - Se escuchó de repente en medio de la imprudente discusión.
- ¡Cállense ustedes Frozenmaniaticos! - Contestó Mérida echando chispas.
- ¡Amantes de Frozen a mucho honor! ¿Como ves? - Replicó Anna defendiendo su amada película.
- Me has hecho ver esta película unas 50 veces seguidas y ¿así pretendes que no me duerma?
- ¡Yo no te obligué a venir aquí!
- ¡Es una cita de las dos con el pequeño terremoto! ¿Acaso lo olvidas?
- ¡Pues sobras en esta cita!
- ¡Ja! ¿Quién lo dice? ¿Tu? Pffff La loca obsesionada con la película de Frozen una aventura congelada, donde TODO EL MUNDO SABE QUE ELSA SE QUEDA CON HANS, NUNCA SE VA A QUEDAR ELSA CON ANNA, KRISTOFF ES EL UNICO QUE SE QUEDA CON ANNA Y PUNTO FINAL – Gritó Merida a todo pulmón.
De repente todo el mundo se fijó en la pelirroja que gritó.
- ¿Cómo te atreves pelirroja en decir que Hans se queda con Elsa? - Dijo uno de los espectadores.
- ¡La única que puede quedarse con Elsa es Anna, no Hans el estúpido principito de cuarta, mientras vivamos en este mundo no puede existir el Helsa, solo el Elsanna! - Decía otra espectadora.
Y de la nada comenzaron a tirarle palomitas a Merida, una bebida le cayó a Anna y esta también comenzó a lanzarles cosas. Después de unos segundos, vasos de refresco, palomitas y dulces volaban por la sala, detuvieron la película y prendieron las luces, al poco tiempo entraron dos guardias de seguridad.
- ¡Altoooooooo! ¿Quiénes fueron los alborotadores?
Todo el mundo señaló a una chica pelirroja cuyo cabello estaba cubierto de palomitas de maíz prácticamente en su totalidad y a una cobriza con una gran mancha de refresco en la blusa.
¡Señoritas deben retirarse de la sala! - Anunció un corpulento sujeto mirándolas con suma seriedad.
- ¡No señor, sáquela a ella que es la única culpable de todo! - Replicó Anna señalando a Mérida.
- ¡La que empezó todo fuiste tú por pellizcarme!
- ¡Fuiste tú con tus horribles ronquidos!
- ¡No es cierto, yo no tengo ronquidos!
- ¡¿Qué no?! ¡¿Quieres que toda esta gente te lo reafirme?!
- ¡Bueno ya basta! ¡Se salen las dos ahora mismo! - Exigió de nuevo el hombre ahora en un tono evidentemente molesto.
- ¡Pero señor! - Iba a seguir replicando Anna.
- ¡Pero nada, se salen ya!
Ya no hubo nada que pudieran hacer, ambas terminaron expulsadas de la sala de cine como vil revoltosas
Mientras tanto el pequeño Angel se había escondido para que no lo sacaran de la sala, cuando todo se calmó regresó a su asiento. La película continuó sin ningún problema y el disfrutaba de esta sin la interrupción de esas 2 peleoneras.
Mientras tanto en la oficina del cine se encontraban dos chicas sentadas mientras eran regañadas por uno de los guardias de seguridad.
- ¿Si ves lo que ocasionaste? ¡Todo esto es tu culpa!
- ¡Ya cállate Anna!
Al terminar la película, el pequeño Angel esperó a que la gente saliera de la sala y comenzó a seguirlos hasta la salida, se acercó a un guardia de seguridad.
-Hola senor, busco a las dos senoitas que sacaon de la sala de cine por escandalosas, es una quica pelioja como melena de león yyyyy a una de cabeo cobizo con dos tensas, ¿las ha visto? – Preguntaba el niño.
- Sí pequeño, están en la oficia del cine.
- ¿Me podía lleva con ellas?, me dejaon solo en la sala - Expresó enojado Angel.
El guardia de seguridad de inmediato lo llevó a donde se encontraban las dos revoltosas, estas al ver al pequeño de inmediato corrieron a abrazarlo.
- La próxima vez sean más responsables y no dejen a un niño solo en una sala de cine, por esta vez se pueden retirar - Dijo el guardia.
- Angel, ¿Dónde estabas?
- Estábamos preocupadas por ti.
-Me dejaon solo en la sala del cine, ¡Quielo a mi mamiii! – comenzó Angel a lloriquear.
- ¡¿Te imaginas lo que va a pensar Elsa si le llevamos al niño así?! - Dijo Anna.
- ¡Ya dije que la única culpable aquí eres tú por ser una loca obsesionada que se cree princesa de Arendelle!
- ¡Sabes que, no pienso seguir discutiendo contigo, yo misma voy a solucionar esto! Vamos angelito, la prima del rey león ya arruinó tu película pero yo haré que te pongas feliz. - Empezó a alejarse con el niño tomado de la mano.
- ¿A dónde piensas llevártelo?
- ¡A un lugar donde podré remediar esto y evitar que Elsa se lleve la peor impresión de nosotras gracias a tu estupidez! - Contestó.
- ¡Pues ni pienses que te iras sola con mi cita espantapajos, ahí te voy!
En la expo de anime y manga once two sixter never whasaaaaapppp
Habían llegado a la mega hiper mejorada expo de anime y manga once two sixter never whasaaaaapppp, Anna sabía que si algo salía mal en la cita tenía un lugar que le aseguraba que todo saldría perfecto y salvaría la velada. De acuerdo a lo que decía la carta que le había dado Ruby, Angel quería asistir a una expo de anime y había conseguido boletos para la expo, por suerte había metido en la camioneta los cosplay que tenía.
- ¿Nos trajiste a una expo de anime? ¿Esa es tu mejor idea para una cita?
Anna estaba a punto de responder cuando el pequeño se acercó a ellas.
- ¡Wiiiiiiiii fantástico una expo, vee a Nauto, cabaeos del zobiaco, a dagon ball wiiiiiiii vamos, vamos a enta!
- Espera un momento Angel, mira te traje un cosplay de Naruto, espero te quede -Decía Anna mientras sacaba de una maleta un traje para el pequeño.
Angel tenía una gran sonrisa en el rostro y gritaba con emoción.
-Toma Merida aquí está el tuyo, de princesa de DunBroch – Dijo entregándole una maleta a la pelirroja.
- ¿Queeee? ¡Ni loca me pongo eso!
- A bueno mejor para mí, así tú te quedas aquí afuera mientras yo y Angel entramos y disfrutamos de la Expo.
A Merida no le quedo más opción que tomar el cosplay, después de unos minutos ya tenían sus cosplay correspondientes, Merida de princesa DunBroch, Anna de la princesa de Arendelle y el pequeño Angel de Naruto.
Habían entrado a la expo y como era de esperarse habían causado buena impresión por los buenos cosplay que traían, le pedían fotos a cada momento y el pequeño Angel disfrutaba mucho que le tomaran fotos. Después de un tiempo viendo el lugar decidieron ir a la tarima principal donde había una presentadora con un Cosplay de Serena Tsukino.
- Buenas tardes chicos y chicas, ¿Cómo se la están pasando en la once two sixter never whaaaaapppp?
Todo el mundo gritando que bien.
- Bueno, debido a la gran cantidad de personas que hay por esta vez se hará el concurso de cosplay grupal en dos partes, habrá un concurso ahora y uno antes de las 9 P.M. Les recuerdo que en este concurso aparte de calificar el cosplay deberán hacer algo referente a su cosplay o lo que se les venga a la mente, recuerdo que el premio es una figura de Naruto shippuden edición limitada para el ganador-
-Yo la quieo – Dijo Angel.
- ¿Que dijiste pequeño? - Preguntó Merida.
- Quieo la figua de Nauto
- Pequeño esa figura es un premio para el ganador, no la puedes tener, para eso debes de participar - Explicaba Anna.
- Yo la quieo, paticipen ustedes. La que me taiga la figua tenda la cita con mi mamita o si no le die a mi mami que se potaon mal yyyy las va a asesina - Dijo el pequeño sonriendo.
Anna y Merida no podían creer que el pequeño las estuviera chantajeando para tener la figurita. No lo pensaron dos veces y se fueron a ver si aún tenían chance de poder inscribirse, por suerte las inscripciones aun no habían terminado.
Había cada tipo de cosplay, cada uno mejor que otro.
- No creo que ganemos esto Anna, ¿Ya viste al tipo de la armadura?, esta genial.
- Lo se Merida, pero si no obtenemos la figura no tendremos la cita con Elsa.
- Entonces, ¿Que hacemos Anna?
Anna se puso a pensar hasta que se le ocurrió una idea que les aseguraba el gane completamente, comenzó a decirle el plan a Merida y cuando esta terminó de escuchar el plan no lo podía creer.
- ¿Estas segura que es la única opción que tenemos? – Preguntó Merida nerviosa.
Anna afirmó con la cabeza.
- Entonces hagámoslo.
Después de varias participantes por fin les tocó su turno.
- Y las ultimas participantes de este concurso son las participantes número 12, denles un fuerte aplauso a… ohhhhh ¿Que tenemos aquí?, a dos princesas, nada más y nada menos que a la princesa Anna Arendelle de la película Frozen y a la princesa Merida del clan DunBroch de la película Valient.
Todo el mundo comenzó a sacarles fotos por los buenos cosplay, parecía que tenían a las mismísimas princesas en vivo.
- Buenas tardes, como sabrán soy la princesa Anna y me acompaña la princesa Merida, les cantaremos una hermosa canción que es ¿Y si hacemos un muñeco?
- ¡No, Anna te dije que esa canción no la canto!
- A bueno no te preocupes, entonces Finalmente y como nunca.
- Negativo.
-¿Finalmente y como nunca reprise?
- ¡No, no y no Anna! Sabes que no se cantar.
- ¡Jum! Entonces que hacemos porque lo único que vi que hiciste en tu película fue montar un caballo mientras el aire fresco revoloteaba en tu cabello todo despeinado - Decía Anna mientras trataba de imitar a Merida y a su corcel Angus.
- Pues al menos no soy una princesa que la primera persona que se te cruza en el camino te pide matrimonio y bum, en menos de 5 minutos ya estas preparando la boda y en menos de una hora ya tienes 20 hijos - Contraatacó Merida.
- ¿Celosa princesa Merida? Que yo recuerde la única que se cruzó en mi camino fuiste tú - Dijo Anna mientras la tomaba de la cintura y la miraba directamente a los ojos.
- ¿Celosa yo? No me hagas reír, ese principito de cuarta era poca cosa para ti, mi princesa adorada.
Merida tomo de la barbilla a Anna y le dio un pequeño beso cerca de los labios, todos los presentes estaban que no lo podían creer.
Anna sonrió a Merida.
- Me alegra mucho que te cruzaras en mi camino, princesa vikinga.
Anna le dio un ligero beso en el cuello a Merida mientras le acariciaba la espalda, esta solo emitió un gemido mientras escuchada a lo lejos…
- Kyyyaaaaaaaaaaa Yurriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
- Bessoooooooooooooooooooooooo
Merida tomó a Anna de la barbilla y la acercó a su rostro, ambas podían sentir su respiración chocar.
- Te amo Anna princesa de Arendelle.
- Te amo Merida princesa de DunBroch.
Dicho esto ambas cerraron la distancia y se dieron un tierno y jugoso beso, la multitud estaba alocada gritando yuriiiiiiii hard, después de unos minutos se separaron y saludaron al público agarradas de la mano.
- Diosssss diossssssssss kyaaaaaaaaaaa que buen yuri, me informan los jueces que las ganadoras indiscutiblemente son la princesa Anna y la princesa Merida, aquí están su figura de edición limitada de Naruto.
Todo el público aplaudía por el triunfo de las princesas, una vez que el público se tranquilizó fueron por Angel quien estaba muy feliz por la figurita que tenía. Habían decidido que era hora de irse, fueron a cambiarse y después fueron al último lugar de su cita.
En la heladería.
- Mira cuantos helados deliciosos Angelito, ¿Cuál de ellos deseas?, el que me digas ese te compraré. - Dijo Anna
El niño alzó la vista y se quedo mirando un instante la vitrina de helados.
- Quielo el payasito con vainilla, chocolate y chispitas de colores. - Pidió.
- Buena elección pequeño. - Le dijo Anna con una sonrisa.
En una de las mesas de la heladería se hallaban los tres disfrutando de sus respectivos helados. Angel estaba súper animado un poco mas y se hallaba concentrado en su enorme helado de payaso, mientras que Anna y Mérida hacían lo mismo sin dirigirse palabra alguna.
- ¿Te gusta tu helado Angelito? - Preguntó Anna.
- Si, mucho. - Respondió el niño con una sonrisa llena de pequeñas manchas de chocolate.
- Me alegra que te guste pequeño, recuerda que es un regalo de mi parte. - Volvió a apuntar la cobriza de trenzas.
En ese instante Mérida detuvo su degustación y miró a Anna con cara de pocos amigos.
- También recuerda pequeño que todos esos juguetes que están guardados en la cajuela de Angus son un regalo de mi parte. - Contraatacó la chica de risos.
- Pfff... ¿Crees que lo compraras con esos juguetes después de lo que hiciste? - Bufo Anna.
- ¿Y crees tú que lo compraras con heladitos? ¡Ja, no me hagas reír!
- ¡Por lo menos yo si se como hacerlo feliz, en cambio tú lo único que has hecho es arruinar esta cita!
- ¡No es cierto! ¡La única que ha arruinado todo aquí has sido tú!
- ¡Yo no he hecho nada que haya arruinado esto, en cambio tú!
- ¿Y obligar a Angel a montar todos esos juegos aburridos te parece poco?
- ¡Son juegos aptos para un niño de su edad, no son aburridos!
- ¿Quieres que se lo preguntemos a él para que veas que hasta para un niño de su edad son aburridísimos?
- ¡Me parece bien, preguntémosle!
Cuando ambas voltearon a mirar al pequeño se quedaron pasmadas con lo que vieron, o más bien con lo que no vieron, porque la silla donde se suponía deberia estar Angel sentado disfrutando de su helado estaba vacía, completamente vacía.
- ¡¿Donde esta Angel?! - Gritarón las dos al tiempo mirandose con cara de terror.
De inmediato se pusieron de pie y empezaron a buscarlo por debajo de las mesas, en el baño, detrás de las vitrinas, en cada rincón de la heladería y sus alrededores también, hasta dentro de Angus buscaron por si acaso, pero nada, su busqueda fue completamente inutil ya que para su terrible desgracia no había ni el mas minimo rastro del pequeño.
Entonces ambas empezaron a temblar con el pánico y los nervios a flor de piel, ya se pintaban asesinadas por Elsa, o presas, o peor aún, viviendo eternamente con la culpa de ser las responsables de la misteriosa desaparición de un niño.
Anna lloraba desconsoladamente jalando sus trenzas como si quisiera arrancarlas de un solo tajo, mientras que Merida caminaba de un lado a otro como si quisiera hacer un hoyo en el suelo, pero todo era producto de la desesperación que ambas sintieron al ser conscientes de tan terrible realidad: Angel había desaparecido y Elsa las iba a matar.
- ¡Nos va a acribillar, a destrozar, a enterrar en la fosa más profunda, nos arrancará pedacito a pedacito, Dios esa mujer nos acabará Mérida, nos lo advirtió!
- ¡Cállate Anna! ¡Ese niño no debe estar muy lejos!
- ¡Ya buscamos por todos lados y no aparece!
- Tuvo que haberse ido a algún lugar, ¿pero a dónde?
Las dos permanecieron pensativas por un instante hasta que una bombilla en forma de idea se les encendió al tiempo en sus cerebros y entonces la respuesta a esa ultima pregunta estuvo tan clara como el agua.
- ¡Se fue a su casa! - Dijeron al unísono.
- ¡Claro, él quería estar con su mami, tuvo que haber ido a buscarla! - Afirmó Anna.
- ¡Si, pero tenemos que llegar antes que él, no podemos dejar que Elsa se entere de esto!
- ¡Estoy de acuerdo!
- ¡Entonces vamos!
Se montaron en la camioneta y Merida condujo a toda velocidad hasta la casa de Elsa, en realidad no estaban muy lejos de ella, eran solo pocas cuadras desde la heladería hasta su destino, así que en cuestión de tres minutos estuvieron en la entrada de la vivienda.
- ¿Y ahora que hacemos?
- No lo sé Anna, ¿Crees que haya logrado llegar antes que nosotras?
- No lo sé, puede que sí, puede que no, con ese niño nunca se sabe.
- Y entrar a preguntar no es una opción obviamente.
- ¡Por supuesto que no, cualquier otra opción menos esa!
- ¿Pero cuál?
- ¿Y si llamamos a la policía?
- ¿Acaso te chiflaste? ¿Cómo se te ocurre siquiera pensar en eso Anna?
- ¿Tienes una mejor opción?
- Pues esperar, esperaremos aquí hasta que Angel aparezca o en su defecto, hasta que la bomba estalle.
- Dios... Esa opción no me convence mucho.
- Pues no tenemos de otra, así que a esperar se dijo.
Permanecieron aguardando en la entrada viendo como pasaba un minuto, dos, tres, cinco, diez, quince, veinte y nada, Angel no aparecía y con cada minuto de ausencia la angustia de las pelirrojas se hacia más y mas grande.
Ya estaban a punto de darse por vencidas e ir a enfrentar su cruel destino en manos de Elsa, cuando de repente un lujoso automóvil estacionó justo en frente de la vivienda. De el se bajó una mujer joven, alta, de cabello castaño, tez clara y contestura delgada, vestia ropa elegante y su apariencia reflejaba un estilo formal pero descomplicado. Lo que mas llamó la atención de las pelirrojas no fue precisamente la belleza de la mujer sino ver a la personita que esta bajó del automóvil segundos después.
Era nada mas y nada menos que el niño que las tenia con el credo en la boca, Angel estaba allí, sano y salvo, acompañado por aquella desconocida.
Al instante sintieron un inmenso alivio en el pecho que por poco las hace llorar de felicidad, salieron disparadas en dirección a donde la mujer y el niño se hallaban, casi al puntó de chocar contra ellos.
- ¡Angel por fin apareciste, gracias Dios, gracias! - Decía Anna con emoción abalanzándose sobre el chiquitín.
- ¡Nunca vuelvas a darnos este susto pequeño terremoto! - Dijo Merida también alborotando los cabellos del niño.
- ¿Disculpen pero son ustedes el par de señoritas que dejaron a Angel deambulando solo por las calles? - Interrumpió la castaña que las miraba seriamente.
- No lo dejamos solo, él se nos escapó. - Contestó Mérida.
- Si se escapó fue porque no lo cuidaron lo suficiente.
- ¡Si lo hicimos, lo que pasa es que el niño es muy ágil! - Se defendió Anna.
- No hay escusas para que algo así suceda, ustedes eran las responsables de su cuidado y no lo hicieron bien, si no hubiera sido porque gracias a la casualidad lo reconocí en la calle mientras conducía mi coche, no sé dónde hubiera ido a parar el niño.
- Bueno le agradecemos el generoso acto, pero ahora si nos permite, nosotras debemos llevarlo con su madre. - Dijo Merida desviando la conversación y extendiendo su mano para tomar la del pequeño.
- De ninguna manera, yo misma lo llevaré con su madre, esa rubia también me va a escuchar.
- ¿Qué?... Disculpe pero ese derecho no le corresponde a usted. - Expresó Anna.
- Claro que me corresponde, cualquier cosa que pasé con este niño me involucra directamente.
- Pero... usted es solo una desconocida. - Dijo Mérida confundida.
- Oh Claro, lo que pasa es que ustedes y yo nos vimos una vez mientras hacía ejercicio, pero no me conocen aún, no saben quién soy.
- Eh... Si, ya la recuerdo, usted fue la que nos dio razón sobre Elsa cuando vinimos a buscarla a su casa. - Recordó Anna.
- Así es, soy la misma persona.
- Pero seguimos sin entender porque dice que tiene derechos sobre Angel, ¿Quién es usted acaso? - Cuestionó Merida con intriga.
- Bien, para que entiendan me presento. Mi nombre es Yanet Díaz y tengo todos los derechos de este mundo porque soy la madre de Angel y esposa de Elsa.
- ¡¿Queee?!
...
Y aquí está el final de este capítulo espero les haya gustado y que no me maten soy muy joven para morir ajajajjajajajajjaa no olviden comentar si no, no habrá actualización jejejej XD
Reacciones de las personas que leyeron este capitulo
Al principio: genial actualizaron la historiaaa
A la mitad: jajajajajajjajajaja jajajajjajajaa
Y el final: queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
Comentarios
Gorgino.- ajjajaja si yo también me las vi para entender la cuarta y aparte quiero swanqueen que maten a hook y que no regrese Hood XD aquí lo tienes
Yane26.- ajajjajajaja mala asme un descuento no seas mala
Loghan10.- puessss no XD y aquí la famosa cita espero que te pareciera divertido ajajajajjajaa
Belten10.- ups lo siento ejejjejejee, pues aún falta para la escena no te preocupes ejjejee el video prometo hacer un capitulo extra
Kogan24.-si se cumplió tu deseo y aquí está el capítulo gracias por el dinero ejejejeje
Bulmat.- Elsa tiene sus secretos después los sabrán, Ruby tiene un video muyyy hermoso XD ups lo siento por lo de la apuesta
Sakuradakota.- eso en los siguientes capítulos lo sabrán espero que te guste el capítulo ejjejeje
Kareanna.- sí que bueno que Rapunzel recupero su cuadro, ajjajaja quien será que dejo las marcas habrá un capítulo sobre eso como extra ojala que se cumplan todo tus deseos
Loveanna.- si intriga mucho su actitud, el video ajjajajajaja y si podre de Elizabeth ojala te guste el capitulo
Azbluehell.- muchas gracias ajjajajjaa ojala te guste la cita que se me ocurrió
Goku Fernando.-gracias te lo agradezco mucho, ojala te haiga encantado el capitulo
Lovevegeta.- qué bueno que te guste este fic, ajajajja si aparecerá pero en otros capítulos, yo también adoro a Rapunzel kyaaaa
Vf24.- me alegro mucho que te guste la historia aquí tienes el capítulo que muchos esperaban con ansias, y si la mayoría quiere a este pequeño angelito en una cita con ellas
Ross.-jjajajajaja ojala que en este te haiga encantado
Elsannaforever.- gracias me da guste que te haiga encantado y si tengo otras historias, la profecía y la fiesta de fin de año aquí el capitulo
