Cita en el Quirófano
InoSaku (genderbend)
Sí hola no te hubiera dicho yo, jamás tendríamos que decir adiós
Recuerdo como la conocí. Éramos niños. Recuerdo como la defendí de esas tontas que se burlaban de ella. Desde ese entonces, no he tolerado que nadie nunca la llamé 'Frentona' (a excepción de mi claro, soy el único que puede hacerlo).
Cuando sus ojos jade se iluminaron al regalarle la flor cosmo (crecí en una florería, nunca consideré las flores algo solo para niñas), supe que mi vida estaría infinitamente atada a la de ella. Incluso siendo un mocoso, comprendí eso. Ese día marcó el comienzo de nuestra amistad. La relación más preciada en mi corazón.
Desearía poder borrar ese día, así Haruno Sakura nunca habría arruinado mi vida.
Fue cuando teníamos doce que mi amistad hacia ella se convirtió en algo más, una atracción que con los años solo siguió evolucionando. Pero solamente de mi parte. El afecto de Sakura era exclusivo para el Uchiha. Y ese fue el motivo de nuestra primera pelea.
Eventualmente, nos arreglamos… pero nunca fue igual. No cuando yo la amaba y ella solo me veía como un amigo. El amigo al que ella venía llorando por Sasuke, el hombro reconfortante. Nunca la aparté, a pesar de lo mucho que me desgarraba verla sufrir por otro hombre. No lo hacía por masoquismo, sino porque en su despecho yo hallaba una excusa para tenerla entre mis brazos.
Fue para estar con ella que opté por un entrenamiento médico. Una oportunidad más para estar en su presencia. Patético, lo sé. Pero, ¿no es a eso a lo que nos reduce el amor? Mi padre se molestó por esa decisión, recriminándome que descuidaría el entrenamiento de nuestro clan. Lo sentí como una bofetada cuando él me dijo que Sakura no valía la pena, que con todas mis cualidades merecía a alguien mejor. Que equivocado estaba mi padre. Ella lo valía todo y más.
Sakura nunca sospechó de mis sentimientos. No hasta el día en el que a Miki, una pequeña paciente con la que habían estado trabajando por meses, la diagnosticaron con un defecto cardíaco. Su única opción era un trasplante, pero los donantes eran escasos y la lista de espera larga. No sobreviviría. Sakura se quebró cuando estuvimos en privado. La entendí, Miki también había tocado mi vida. Una niña con tanta alegría y todo por delante. No era justo. Pero la vida no era justa.
En medio de la desesperanza, creí ver mi oportunidad. Ya no aguantaba más acariciar su espalda, sus brazos, sus manos…quería más. Y me aventé: la besé. Nuestro beso supo al mar salado de nuestras lágrimas y a los cerezos de su nombre. Pero duró tan poco tiempo que a veces me pregunto sí lo habré imaginado. Ella me apartó, mirándome con horror.
Ahí fue cuando la perdí. 'Eres mi amigo, nada más'. Esas fueron sus palabras exactas antes de marcharse después de cortar el beso que le robé. Amigo. Ni siquiera mejor amigo, no, ese título le pertenecía a Uzumaki. Para Sakura, yo era un mero amigo. Para mi, ella era mi vida.
Literalmente.
El caos llegó a las calles de Konoha. Destrucción y muerte en cada esquina que volteases. Tenía que encontrarla. Y lo hice, justo a tiempo.
Un shinobi enemigo la tenía acorralada, pero ella por supuesto lo tenía bajo control. El peligro que la acechaba, sin embargo, venía a sus espaldas. Corrí a toda velocidad, no había tiempo para nada más. Alcancé a neutralizarlo, pero no pude evitar el kunai que había sido dirigido para ella. La hoja atravesó mi tórax, deslizándose entre mis costillas, perforando uno de mis pulmones.
—¡Inochiro! — escuché su grito, mientras me desplomaba al suelo. No sé como me descuide tanto y permití que el enemigo me apuñalara una vez más. Esta vez en el estómago, retorció el kunai dentro de mi antes de sacarlo. El amor hacia ella, el afán de protegerla me había hecho débil. El shinobi estuvo por atacarme de nuevo, pero ella lo detuvo. Rompiendo su cráneo con esa fuerza inhumana suya.
Me había protegido.
Tosí sangre, el aire se escapaba de mi interior, mi visión se volvía negra. Sakura se arrodilló junto a mi.
—No me hagas esto — sollozó, sus lágrimas refrescando mi rostro. Por primera vez, ella lloraba por mi. Encontré su mirada y en sus ojos leí lo que anhelé por tantos años: su amor. Me había costado sacrificar mi vida, pero ahí estaba el entendimiento que ella había estado evitando. Sakura me amaba. —Inochiro, te amo, por favor resiste.
Sentí su chakra trabajar en mi, pero ella y yo sabíamos que no había caso.
—Miki — murmuré con mi último aliento. Antes de morir, supe que ella había entendido mi deseo final. Quizás estaba mal en regocijarme de su reacción. Sakura era la única capacitada para hacer la operación. Era la única con el entrenamiento para sacar el corazón de mi pecho y trasplantarlo en otra persona.
Cerré mis ojos por última vez y una pequeña sonrisa se dibujó en mi rostro. Cuando ella sostuviese mi corazón en sus manos, al fin comprendería todo lo que me había hecho sufrir.
Estoy de un humor que todo lo que escribo me sale triste. Al menos encaja con mis OS de Panda. Me apegué bastante a la canción porque es una de mis favoritas, y eso cuenta por el Inochiro tan amargo al final.
Ino hombre sería un bombón y me lo imaginó molestando a Sakura hasta el cansancio pero gustándole en secreto-no-tan-secreto. Quién sabe y me anime a escribir más de ellas, quizás en cambio con Sakura como chico… o ¿yuri? :O
Dejen sus reviews. Tengo un sasuino escrito (lo he estado guardando), y sí no hay más sugerencias de canciones/parejas, el siguiente capi será el último.
Un besito!
Alessa
