Adv: ooc, violencia explícita
Disculpa los Malos Pensamientos
SasuIno
De rojo te ves bien, combina con tus ojos y tu piel
Se despertó sudando. Había tenido otro de esos sueños. Se volvió hacia el hombre que dormía a su lado, que fácil sería transmitirle todos los horrores que ella veía cuando dormía. Un solo toque de sus dedos y él tendría pesadillas toda la noche, pero tenía el antebrazo roto, al igual que la muñeca. Su chakra se había agotado antes de que pudiera arreglarlos curando otras heridas.
¿Cómo alguien como ella se había reducido a la persona que era ahora? Quiso llorar de la impotencia, pero sus lágrimas se habían secado muchos años atrás. Así que trató de reconciliar el sueño, no es que ahí estuviera a salvo, pero era mucho mejor que la realidad.
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No podía creer su suerte. Él, el gran Sasuke Uchiha, la había escogido. Después de años de estar detrás suyo, Sasuke le había correspondido. Se sentía como la mujer más dichosa de Konoha.
Para la primavera de ese año ya se habían casado. Ambos eran muy jóvenes aún, pero cuando se es shinobi cualquier respiro puede ser el último. A los diecinueve, Ino le había dado su primer hijo: un varoncito saludable que había heredado todos los rasgos de los Uchiha. A los diecinueve, también, fue la primera vez que él la golpeó.
Para ese entonces ella llevaba dos años retirada. Él le había rogado que dejara su profesión de kunoichi para dedicarse a su hogar y crear una familia. Por eso, sus oxidados reflejos no sintieron su puño acercarse hasta que éste conectó con su estómago. Todavía recordaba a la perfección el motivo de su ira: esa tarde Shikamaru había pasado a ayudarla con el recién nacido y Sasuke los encontró en la sala cuando regresó de trabajar.
—¿Te estás acostando con él, perra? — acusó con desdeño después de que su mejor amigo se hubiese ido, antes de golpearla.
Había sido su culpa, se dijo, Sasuke tenía razón: ella era una mujer casada, no tenía porque reunirse con otros hombres a solas. Sin embargo, los golpes siguieron viniendo. No importaba lo perfecta que ella fuese para él.
¿Por qué no se marchaba? Porque Ino sabía que en el fondo él la amaba. Lo podía ver en sus ojos que se teñían de rojo cada vez que hacían el amor, descontrolados por la emoción. Sasuke no estaba consciente de lo que hacía y ella entendía. La herida que él tenía dentro era mucho más profunda que cualquiera de las que él le infligía. Para Sasuke amar significaba sufrir, nunca había conocido algo diferente. Caía en ella, su mujer, la responsabilidad de aliviarlo de esa carga. Ella lo haría feliz, y el maltrato cesaría.
Le dio todo lo que podía. Para ella, con un hijo o dos habría sido suficiente. Él, sin embargo, quería una familia grande y ella lo coincidió. No podía ser egoísta, ella era ahora una Uchiha y también era su deber querer restaurar el clan. Sin contar el bebé que perdió en uno de los ataques de ira de Sasuke, dio luz a seis Uchihas más. Bueno, cuatro a los ojos de su esposo. Sasuke le hacía pagar a diario por el niña y la niña que no heredaron la línea sucesiva de su clan.
A pesar de cómo la trataba a ella, Sasuke era un buen padre (sí, hasta con los que 'habían salido Yamanaka'). Ella no quería que sus hijos creciesen en un hogar roto, así que por el bien de sus pequeños se quedó. Sasuke nunca había puesto un dedo encima de ellos. Hasta que llegó el día que lo hizo.
Había sido un accidente: Sasuke había tenido un mal día y se desquitó con ella cuando encontró que la cena aún no estaba lista. Justo antes de que el primer puñetazo golpeara su mandíbula, su hijo mayor se interpuso para protegerla. El impacto fue tanto, que cayó inconsciente. Sí, había sido un accidente, pero era uno que ella no tenía planeado perdonar. Como toda madre, amaba a sus hijos y su bienestar venía primero.
Ahí decidió que tenían que irse.
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Esperó dos horas después de la partida de Sasuke para poner en marcha su plan. Su esposo estaría fuera dos semanas en una misión, dándole tiempo suficiente para salir de ahí y dejar Konoha atrás. Como deseaba que un shinobi extranjero lo encontrara desprevenido y lo degollara con su kunai. Claro, que eso jamás pasaría. No al gran Sasuke Uchiha. Ese tipo de fantasías solo se hacían realidad en su cabeza.
Cuantas veces no había soñado en acabar con la vida de Sasuke: envenenar su comida, sacarle los ojos mientras dormía y aprovechar lo indefenso que sería sin su sharingan, utilizar su jutsu de control mental y torturarlo con sus propias manos…
Sus malos pensamientos no se limitaban a sus sueños. Mientras cocinaba se imaginaba apuñalándolo con el cuchillo, perforando algún órgano vital y verlo agonizar por horas antes de que muriese. Cuando Sasuke la obligaba a hacerle felación, deseaba poder arrancárselo de una mordida, sentir su sangre correr en su boca como tantas veces él se había lamido la sangre de ella de los nudillos.
En su mente, Ino se había convertido en un depredador sediento de venganza. Sasuke la había vuelto un monstruo. Que lástima que en vida real la había reducido a un cordero, incapaz de protegerse del gran lobo feroz. Después de todo, no tenía las agallas para matarlo y aunque consiguiese el valor, él lo prevería y la haría sufrir por intentarlo.
Le tomó más de una década, pero el abuso terminaba ese día.
Ninguno de sus amigos sabía de la situación que se vivía en la mansión Uchiha. Sasuke le prohíba salir sin antes repararse las cortadas y moretones. También la había amenazado con matarla sí alguna vez hablaba sobre ello. Ino no tenía ninguna duda de que lo haría. Pero para que su plan funcionase, había roto el silencio.
Shikamaru, Sakura y Chouji la ayudarían a esconder a sus hijos. Cada uno se haría cargo de 2 para no levantar sospechas, mientras ella y su mayor terminaban el papeleo para su relocalización en una aldea lejana. Naruto les había prometido que Sasuke jamás los encontraría, era lo menos que podía hacer.
Al fin iba a ser libre, esa noche partirían. Besó a su hijo en la mejilla y le dijo que la esperara donde Sakura, ella iría a casa a terminar de empacar.
Todo iba a estar bien.
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—¿Qué estás haciendo? — oír su voz la congeló. Él no debía estar ahí. Como sí nada pasase, dobló un par de pantalones y los colocó dentro de la maleta.
—Estoy sacando ropa para donar — mintió.
—¿En el medio de la noche? — su respiración se agitó. Cuando él jaló su cabello por la coleta, supo había sido una idiota en creer que podría escapar de él. —¿A dónde están los niños?
No contestó. Lo último que haría sería protegerlos. Sasuke la volteó con brusquedad.
—Bien, sí tanto quieres dejarme, hazlo— sus crueles manos habían encontrado su garganta y la apretaban sin piedad. Sus ojos giraban y destellaban dementemente. Rojos.
El agarre en su cuello se cerró con más fuerza, pronto el oxígeno le hizo falta. Su visión se volvió borrosa, teñida de rojo. El mismo rojo que le recordaba a ese hombre al que alguna vez había amado.
Todo era rojo.
Para ser honestos, Sasuke sería un maltratador de mujeres en vida real.
Porque lo pidieron: escribiré un par más.
NaruIno- mi muñeca (una de mis favs de Panda)
ItaIno – feliz cumpleaños (sugerencia de sxem-yui28)
Y quizás alguno otro por ahí ;)
LECTORES DE MEXICO: ¿qué quiere decir la frase 'ya no jalaba'? es una canción de ellos que me gusta, y en contexto creo que entiendo que quieren decir, pero sí alguien me lo explica me haría feliz :*
¡Gracias por leer!
Besos y abrazos,
Alessa
