Hola a todos y gracias por seguir mi fic, espero este capítulo sea de su agrado.
Después del informe sobre el grave estado de Ranma el médico se retiró al área de terapia intensiva para supervisar el tratamiento de su delicado paciente. Genma seguía llorando apretando su mandíbula para no gritar del dolor y la desesperación extrema que sentía. Su hijo podía morir, quizás Ranma no vería el próximo amanecer y el estaba ahí sin poder hacer nada. No podría ver a su esposa y decirle que había fallado como maestro y como padre. Prefería cometer seppuku que ver a su amada Nodoka en el momento de decirle que Ranma había muerto. Genma comenzó a mover su cabeza a punto de explotar de la tensión y la impotencia cuando sintió que Soun ponía la mano en su hombro de una manera firme pero amable. Soun aún sostenía a Akane con su otro brazo mientras ella lo abrazaba por la cintura incapaz de estar de pie sin ese apoyo. Genma miro a Soun a los ojos expectante.
—Saotome sé lo dificil que es estar en una situación asi, yo estuve asi en el caso de mi difunta esposa. Pero usted no esta solo, Akane y yo estamos con usted—
—Agradezco su apoyo Tendo pero no se como afrontar esto, mi hijo se muere y no puedo ayudarlo—
—No diga eso, calmese. Después de la tomografía sabremos más sobre Ranma, no deje de confiar en el—
Esas palabras hicieron pensar a Genma de una manera distinta. Ranma estaba grave pero luchando por su vida, de eso no había duda. Su deber como padre era confiar en su hijo y esperar que se recuperara. Se quitó el pañuelo blanco que cubría su cabeza y aunque estaba ligeramente húmedo le sirvió para limpiar sus lágrimas. Después de unos momentos Genma estaba sonriendo y Soun apartó la mano de su hombro para sentarse a su lado y abrazar a Akane como si fuera una niña pequeña. Al menos había logrado que su amigo no siguiera sintiéndose abatido aunque todavía faltaban los resultados de la tomografía. Akane se sentía reconfortada en los brazos de su padre aunque cada minuto le parecia una eternidad.
Mientras tanto en la casa de los Tendo Nabiki había llevado a Kasumi a su habitación. La ayudó a acostarse y luego se sentó a su lado. Nabiki pasó su mano por la mejilla de su hermana mayor que la miraba débilmente. Realmente en esos 4 años habian logrado tener un vínculo con Ranma hasta sentirlo como parte de su familia. Habían compartido buenos momentos, situaciones dificiles e infinidad de situaciones desde su llegada. Nabiki se sentía mal y preocupada por Ranma pero también por Kasumi. Se levantó de la cama para abrigarla bien y la besó en la frente.
—Kasumi deberías dormir, eso te ayudara—
—Lo sé Nabiki pero es que aun no sabemos nada de Ranma, no puedo estar tranquila sin saber nada de el—
—Hazme caso e intenta dormir, si papá nos llama te despertare, ¿de acuerdo?—
—Esta bien pero por favor, avisame en cuanto llame—
Kasumi se término de cubrir con las cálidas mantas que Nabiki había puesto sobre ella y poco a poco empezó a quedarse dormida. Nabiki la miraba de un modo maternal que sólo su hermana mayor había conocido. Quería ir a preguntarle a Ryoga cualquier detalle más que pudiera ayudar pero decidió que lo mejor era cuidar a la mayor de las Tendo. Mientras tanto en la sala Ryoga esperaba que Ranma no muriera pero deseaba que no recordará la causa de sus heridas. Todo podía volver a la normalidad y su mentira no tendria consecuencias. Aunque también era posible que Ranma recordará todo: El mensaje, el lugar donde habían peleado...¡ese lugar!, su sombrilla había quedado ahí y si alguien que lo conociera la encontraba notaría que el había usado la técnica de la explosión. Comenzarían a atar cabos y sabrían que el habia peleado y aún más cuando vieran la herida de Ranma en el hombro causada por la misma técnica. Era casi medianoche y la lluvia había dejado de caer así que salió de la casa dispuesto a regresar a aquel lugar para deshacerse de las evidencias. En su caso había sido correcta la teoría de que el culpable siempre volvía a la escena del crimen.
Ya habían transcurrido varias horas cuando el médico encargado de Ranma regreso a la sala de espera. En ese momento se encontraban algunas personas más pero se dirigió hacia quienes estaban ahí por su paciente. Llegó a donde estaban sentados haciendo que Genma se pusiera de pie y Soun lo viera fijamente aún teniendo a Akane en sus piernas. La prometida de Ranma lo miraba de la misma manera que su padre: directamente a los ojos. La voz tranquila pero algo tensa del doctor fue lo único que rompió el silencio de la estancia.
—Ya hicimos la tomografía y tengo los resultados. Acompañenme a mi consultorio para informarles claramente del diagnóstico—
Sin decir más comenzó a caminar en dirección a su consultorio seguido de la Genma, Akane y Soun. Abrió la puerta y todos entraron a la estancia pequeña pero muy ordenada y limpia como era de suponerse. Tomaron asiento frente al escritorio mientras el médico encendía una especie de pantalla y ponía la placa que tenía encima de ella. Para ellos sólo era una imagen y ya pero esperaban la explicación. El médico se sentó y miro las expresiones de incertidumbre y preocupación en los rostros. Había llegado el momento de decirles la verdad.
—Bien, antes que nada debo decirles que el paciente sigue delicado pero estable. La hemorragia fue controlada y la tomografía realizada sin problemas. Dudábamos que pudiera pasar la noche pero ahora esta recuperándose y le administramos algunos sedantes.—
Eran mucho mejores noticias que las que esperaban. Genma respiro aliviado al saber el estado de su hijo mientras Soun suspiraba por esas palabras. Akane miro a los tres hombres y se dio cuenta que todo parecía estar mejor pero también tenía la sensación de que las próximas palabras del médico serían importantes ya que no les había explicado lo que mostraba esa placa puesta a contra luz en la pared. Se levantó y puso sus manos en el escritorio. Estaba tensa al contrario de su padre y su futuro suegro.
—Digame doctor, ¿Cuales fueron los resultados de la tomografía? ¿Ranma no tuvo algún daño además de la fractura? Diganos por favor—
—Sobre los resultados de la tomografía, la fractura va a sanar en un tiempo teniendo los cuidados necesarios. El problema fue el área en donde se presentó, en casos similares los pacientes han tenido problemas de pérdidas de memoria. No me refiero a que se olvide de todo y de todos pero podria olvidar algunas cosas y otras podrían ser confusas para el. Después de despertar necesitará terapia y revisiones contantes—
Para Akane fue difícil asimilar los que acababa de escuchar: Ranma olvidaría cosas, tal vez no recordaría todos los momentos que los habían unido en todo ese tiempo. Quizás Ranma no volvería a ser el mismo. Akane debía hacer algo para que los recuerdos que su prometido compartía con ella permanecieran intactos. Ahora al menos Ranma no estaba en riesgo de morir pero nada había vuelto a la normalidad. No quería que Ranma olvidara ningún detalle de su relación. Akane miro al doctor, estaba pálida y ansiosa pero debía mantener la calma.
—¿Puedo ver a Ranma ahora?—
—Creo que no sería lo más adecuado, el esta bajo el efecto de los sedantes y no reaccionaria a ninguna interacción en este momento—
—¿Puedo ver a Ranma ahora si o no?—
Soun pensó en calmar a su hija antes de que perdiera el control pero no quería que sus palabras funcionarán como psicología inversa y sólo lograran que Akane estuviera fuera de si y con ese carácter tan fuerte que tenia lo que menos podía hacer era provocarla. Solo se limitó a poner su mano sobre la de Akane e intercambiar una mirada con ella. El doctor observó alternadamente a Akane y a los hombres y finalmente tomó una decisión.
—Esta bien, podrás entrar a verlo pero sólo durante cinco minutos. Aún debemos tenerlo en observación y hacer algunos estudios más. Yo te llevaré a que te preparen y luego volveremos aquí. Vamos—
—Si doctor—
El médico se levantó de su silla y salió con Akane. A Genma y Soun no les quedaba más que esperar. Avanzar por el blanco e inmaculado pasillo del hospital no era fácil para Akane. Era amplio pero solitario y frío, con grandes cristales que permitían ver el interior de otras habitaciones donde algunos pacientes permanecían entubados y con distintos aparatos que monitoreaban sus signos vitales. A cada paso que daba intentaba prepararse para ver a Ranma de una manera similar a esas personas. Pasaron de largo unas puertas metálicas con una placa que las identificaba como la entrada al quirófano. Después de dar vuelta en una esquina y seguir por un pasillo más corto que el interior entraron a una habitación que sólo podía describirse como extremadamente limpia. Una enfermera le ayudó a ponerse las prendas necesarias y después a lavarse las manos. Para Akane resultó desesperante el proceso pero entendió que era necesario. Después de un momento de Akane sólo se veían los ojos: Una bata celeste que le llegaba a los tobillos era acompañada por las cubiertas de su calzado además de otra en su cabeza. Un molesto cubrebocas le fue colocado por la enfermera antes de cubrirle las manos con guantes. Una vez lista el médico la miro de pies a cabeza y le señaló un reloj sobre la única puerta de la habitación además de aquella por la que habían entrado.
—Recuerde que sólo dispone de cinco minutos, cuando pasen le indicaré que salga—
Akane asintió con la cabeza para luego dirigirse a la puerta bajo ese reloj. Una última mirada atrás y la empujó con su mano. Al entrar miro alrededor sólo para encontrar los aparatos de las demás habitaciones. Caminó con cuidado de no tocar nada y se acercó a la cama. Las lágrimas brotaron de sus ojos cuando vio a su prometido. Ranma tenía la cabeza vendada hasta llegar a sus orejas. Una mascarilla de oxígeno estaba sobre su rostro y en su brazo había un tubo muy delgado por el cual fluía sangre a intervalos regulares. Había otro dispositivo conectado a su mano y una pantalla indicaba que el pulso de Ranma era un poco débil paro normal. Akane no tenía mucho tiempo así que se inclinó sobre el abdomen de Ranma teniendo todo el cuidado posible para no lastimarlo.
—Ranma...no tengo mucho tiempo para estar contigo y tal vez no puedas escucharme pero tengo algo que decirte: Mi amor aún no se quien te hizo esto, quien fue tan cobarde para herirte de esta manera pero te prometo que las cosas no se quedaran así. Lo más importante es que el doctor nos dijo que probablemente olvides algunas cosas y tengo miedo de que no recuerdes lo que hemos pasado. No quiero que olvides las veces que hemos defendido nuestro compromiso, tampoco quiero que olvides nuestros momentos juntos como aquella obra de teatro en la escuela. Eres un testarudo y no lo aceptas pero yo se que querías besarme sin esa cinta. Tampoco olvides nuestras navidades juntos, ni las contadas ocasiones en que has llegado a comer mis platillos—
Akane sonrió ya que cada vez que Ranma comia lo que ella le cocinaba era como un premio, una medalla. Volteo sobre su hombro y vio que la mitad del tiempo del que disponía había pasado. Ya no le permitirían visitas hasta que lo llevaran a una habitación normal y hasta ese momento podían pasar varios días. Akane sujeto la mano que Ranma tenía libre y volvió a inclinarse poniendo su cabeza en el abdomen de su amado. Era una sensación que adoraba, sentir así de cerca a Ranma le encantaba desde hacia mucho tiempo. Al principio se odiaban y eran escasos los momentos en que no estaban discutiendo o peleando. Pero ambos habían dejado de lado la frialdad, la indiferencia y el miedo a estar juntos. El compromiso que ambos detestaban y consideraban un acuerdo que sus padres habían realizado sin tomarlos en cuenta se había convertido en lo más importante para ellos. Akane miró a Ranma con la ternura que el le provocaba desde hacia bastante tiempo.
—Ranma espero que recuerdes todo lo que tenemos tu y yo, lo que sólo nos pertenece a nosotros y que ni siquiera nuestros padres saben. No te golpeare si lo olvidas pero me dolerá. No me interesa que permanezca en tu memoria excepto por el recuerdo de nuestro primer beso, nuestros momentos en la escuela, nuestras citas que aunque son pocas y no tienes mucha idea de lo que deberías hacer en ellas son importantes para mi. Además están las veces que me has defendido y como dejamos de tratarnos mal y...—
Akane escuchó unos leves golpes en la puerta y volteó sólo para darse cuenta que los cinco minutos habian pasado. Se levantó con el mismo cuidado con el que se había inclinado sobre Ranma y antes de salir y, causando la molestia del médico, retiró la mascarilla de de oxígeno que tenía Ranma. Se acercó y luego de dejar al descubierto sus labios los fundió con los de Ranma en un beso que su corazón necesitaba con todas sus fuerzas. Para Akane ese beso era un mensaje por si sus palabras no eran suficientes. Volvió a colocar la mascarilla en el rostro de Ranma para que siguiera recuperándose y se acomodó el cubrebocas para decirle las últimas palabras antes de irse.
—Ah y lo más importante Ranma: No te atrevas a olvidar la primera y única vez que me he entregado a ti—
Ranma esta fuera de peligro aunque aún no sabemos cuales de sus recuerdos se verán afectados. Akane quiere proteger todo lo que ella y Ranma comparten y encontrar al culpable de lo que le pasa a su prometido. ¿Que olvidará Ranma? ¿Descubrira Akane quien está detrás de todo? Esas preguntas serán contestadas en el próximo capítulo, ¡hasta entonces!
Con este mensaje a mis lectores quiero agradecerles infinitamente el tiempo que dedican a leer cada capítulo de mi historia, a sus reviews y a su interés en lo que pasará más adelante. También quiero agradecerle su apoyo a las personas de algunos grupos de Ranma 1/2 en Facebook por los animos que me dan. Intentaré actualizar a este ritmo. Les mando un abrazo y muchas gracias.
