Les agradezco mucho sus reviews y el tiempo e interés en mi historia. Muchísimas gracias y espero este capítulo sea de su agrado.
Akane ya esperaba la reacción que el médico tendría después de lo que acababa de hacer. Salió del área donde estaba Ranma y cerro la puerta detrás de si sólo para encontrarse con la expresión de molestia que suponía. El médico le indicó a la enfermera que le quitara a Akane todo lo que había necesitado para la visita a su prometido y esta comenzó a seguir esa orden. Después de un momento Akane seguía al médico de regreso a donde estaban Genma y Soun. El no había dicho palabra alguna pero parecía estar fastidiado. Al llegar a su consultorio ocupó el asiento detrás de su escritorio mientras Akane se sentaba al lado de su padre. El médico suspiró y miro a Akane a los ojos.
—Señorita le permití ver al paciente pero lo que hizo no fue para nada razonable, ¿cree que estuvo bien?—
—Se que no estuvo bien pero no pude evitar hacerlo, lo siento doctor—
El médico miro a Akane un momento y luego a Genma y Soun. Ya les había informado del estado de Ranma debido al golpe en la cabeza pero no había tocado aún el tema de la lesión en el hombro. La mayor parte de los huesos en esa area tenían fracturas que tardarían en sanar. Akane noto que el médico los miraba pensativo pero como al parecer el par de hombres no pensaban tomar la palabra decidió que ella haría algunas preguntas.
—¿Ranma tiene algo además del golpe en la cabeza doctor?—
—El paciente sufrió un golpe también el su hombro. Tiene varias fracturas que también estamos atendiendo pero lo que no puedo comprender es que ni los músculos o la piel sufrieron tanto daño como los huesos. Nunca había visto algo asi—
Genma y Soun se miraron entre ellos preocupados pero sin saber la posible causa de esa herida. Ranma entrenaba mucho y además constantemente estaba peleando así que se había vuelto resistente a las lesiones. Pero ese ataque a su hombro, específicamente a sus huesos había logrado lastimarlo a pesar de eso. Akane se quedó tratando de recordar si alguien con quien Ranma hubiera peleado en el pasado tenía una técnica o la fuerza necesaria para hacer eso.
Ryoga volvió al nefasto lugar donde había peleado con Ranma. Al parecer sólo la desesperación extrema le había ayudado a seguir el camino correcto a casa de Akane pero la culpa que sentía por haber mentido había vuelto su sentido de la orientación a la normalidad. Se había perdido durante horas dando vueltas por las calles de Nerima y casi al amanecer fue que llegó a su destino. Tenía que ser discreto en lo que iba a hacer porque a esas horas ya había algunas personas en la calle y aunque el sitio estaba algo apartado de la ciudad no podria descartar que alguien pasaro por ahí. El lugar simulaba ser un campo donde varias minas hubieran explotado: Algunos de los golpes que falló ahora eran cráteres en el suelo llenos de agua de la lluvia. Su sombrilla seguía donde la patada de Ranma la había enviado. Ryoga se acercó y la levantó. Tenia que pensar si volver con Akane y Ranma o alejarse un tiempo. Lo más adecuado era alejarse según el sentido común de Ryoga pero también era posible que el alejarse hiciera que todos sospecharan de el y su versión sobre las heridas de Ranma. Incapaz de decidir en ese momento comenzó a caminar adentrándose en el bosque de las proximidades.
Fue una noche difícil para Kasumi. Su preocupación por Ranma había ido en aumento sólo para provocarle una fiebre intensa. Nabiki la dejó por un momento para ir a la cocina por unos paños y agua. Le diría a Ryoga que durmiera en la habitación que Ranma compartía con su padre pero no lo miro en el recibidor. Fue a esa habitación por si Ryoga había pensado lo que ella se disponía a decirle pero estaba vacía. No había rastro del chico de los exagerados colmillos por toda la casa. Nabiki bajó las escaleras y fue a la cocina por lo que necesitaba para Kasumi. Regresó a la habitación donde su hermana yacía en la cama pálida y sufriendo por la fiebre. Humedeció uno de los lienzos y lo puso en la frente de su hermana.
—Tranquila Kasumi, papá nos va a llamar en cualquier momento. Se que estas preocupada pero debes calmarte—
Kasumi abrió un poco los ojos para ver a su hermana mientras sentía como si su rostro estuviera en llamas. Nabiki se estaba comportando de una manera muy especial y que incluso a ella le parecía rara. Quizás era la costumbre de verla siempre burlándose de Ranma o intentando hacer negocios pero en ese momento para ella Nabiki era una chica tierna hasta cierto punto. Levantó su brazo para señalar una caja pequeña sobre el mueble donde estaban sus prendas. El dr. Tofú le había dado algunas medicinas la última ocasión en que lo había visitado para regresarle un libro sobre biología y seguro que allí habría algo para mitigar su fiebre.
Mientras tanto en el hospital Soun salió del consultorio y tras buscar un teléfono hizo la llamada que sus hijas esperaban. Nabiki tardó un poco en contestar lo cual para Soun resultó normal ya que ella debía estar en la habitación de Kasumi mientras que el teléfono estaba en la sala. Soun se preocupó cuando Nabiki le dijo sobre la fiebre que tenia Kasumi pero rápidamente se tranquilizó al enterarse que unos medicamentos del dr. Tofú habían ayudado a que la fiebre cediera. Le informó a Nabiki sobre todas las palabras del médico referentes a Ranma dejándola más tranquila. Cuando preguntó sobre Ryoga ella le dijo que se había ido sin avisar. Ya habían hablado durante un rato y Nabiki le dijo que volvería a la habitación de su hermana así que después de despedirse Soun colgó y regreso a donde estaban los demás. Akane seguía con los brazos cruzados. Mencionaba algunos nombres seguidos de un movimiento de negación con su cabeza. Si hubiera sido Kuno la espada de madera hubiera dejado una marca que el doctor identificaría pero no había nada de eso. Akane ya estaba molesta por no ser capaz de averiguar de quien se trataba cuando miro entrar a su padre. Soun les contó lo de Kasumi y lo de Ryoga. Akane lo escuchó atentamente, en especial la parte de Ryoga. Tal vez se había marchado esperando encontrar el hospital y seguro llegaría tarde o temprano y así podría hacerle más preguntas.
Tres días despues
Akane caminaba por el hospital después de haber comido los insípidos alimentos de la cafetería. Afuera hacia calor pero dentro el aire era bastante frío. La noche anterior habían dejado de tener a Ranma bajo sedantes y esa mañana su prometido ya estaba en una habitación normal. Los pasos cada vez más rápidos de Akane demostraban su ansiedad por volverlo a ver después de aquella visita en el área de terapia intensiva. Había evitado chocar con un par de enfermeras hasta que llegó a la puerta de la habitación de Ranma. Una placa brillante en la puerta tenía el número 204 pero ese detalle no era inportante. Akane se dio cuenta que estaba temblando de emocion pero tambien de miedo al pensar en que pudiera ser que Ranma no la reconociera, que para el solo se tratara de una chica extraña visitandolo. Akane pensó en todos sus recuerdos con Ranma, en los sueños que tenia con el para el futuro y abrio la puerta de golpe.
—¡¿Que rayos te pasa Akane?! ¡¿Porque entras así?!—
Los ojos de Akane se llenaron de lágrimas de felicidad al escuchar esos gritos y ver la cara de enfado que tenía Ranma. El la había reconocido y daba la impresión de no haber olvidado su trato habitual hacia ella. Akane sonriendo corrió a la cama para abrazarlo y llenarle las mejillas de besos mientras el intentaba apartarla con su brazo sano. Ranma no entendía que le pasaba a Akane y porque tanta efusividad. No podía negar que era feliz, que esos besos y el abrazo lo hacían sentirse amado, valioso e importante pero Akane lo estaba sujetando fuerte y presionaba el área lastimada de su hombro.
—Basta Akane, me estas lastimando. ¿Ademas donde esta mi padre y el tuyo?—
—Lo siento Ranma, es que estaba ansiosa por verte. Ellos vendran esta tarde, no han dormido bien y estan descansando en casa.—
—Te entiendo pero si me tratas así nunca terminare de sanar, boba. Y esta bien que descansen—
Akane se sonrojo y por un momento pensó en partir la cama a la mitad con todo y Ranma usando uno de sus golpes pero la sonrisa de su amado le hizo el entender que todo era una broma y que no tenía razón para enfurecer. Acercó una silla a la cama y se sentó tomando la mano de Ranma. La contempló unos instantes para luego entrelazar sus dedos y mirarlo. Ranma estaba tan sonrojado como ella pero tenía esa leve sonrisa que le encantaba. Quizás era muy pronto para hacer preguntas, tal vez debía esperar. Pero Ranma no le dio más tiempo para pensar y lanzó la primera interrogante.
—¿Que sucedió Akane? ¿Como acabe aquí?—
—Alguien te atacó Ranma, te golpeaste la cabeza y también lastimaron tu hombro y tu brazo. ¿Recuerdas quien fue?—
Ranma miro al techo tratando de recordar. A su mente confusa vino el recuerdo de haber recibido una nota que lo molesto mucho pero no el nombre de quien la había enviado ni el mensaje que contenía. Su último recuerdo era haber salido de casa de Los Tendo y el siguiente era su despertar en esa habitación. En el lapso entre esos sucesos no había nada. Era desesperante intentar recordar algo que no estaba en su cabeza. Volvió a ver su mano entrelazada con la de Akane y luego a su prometida con una expresión de completa resignación.
—No recuerdo que sucedió, sali de casa y luego desperte aquí. No me acuerdo de nada mas—
Akane puso su mano en la cabeza cubierta de vendas de Ranma. Había hecho mal en forzarlo a recordar y confundirlo aún más de lo que ya estaba pero en algún momento Ranma recordaría todo, esta segura de eso. Se levantó para asegurarse que la puerta estaba cerrada con el pasador volvió a la silla observando a Ranma fijamente a los ojos. Pensó en el último mensaje que le había dado a Ranma en su anterior visita y sentía ansiedad por saber si el no había olvidado la cuestión de esa pregunta. Se acercó a Ranma para hablarle al oído mientras que el no tenia idea de que estaba pasando.
—Ranma, ¿puedo preguntarte algo?—
—Claro Akane, ¿que pasa? —
—Mmm...pues verás, yo me preguntaba si tu no...—
—¿Si yo no que? Habla claro Akane, es molesto oírte balbucear—
—¡No seas tonto Ranma! No es algo sencillo de preguntar—
—Solo dilo de una vez Akane, anda—
—Bueno, esta bien. Ranma, ¿Olvidaste...olvidaste nuestra primera vez?—
Ranma se puso más rojo que nunca ante la pregunta de Akane. Era obvio que no la habia olvidado: En esa ocasion el y Akane habían llegado peleados como siempre de la escuela. Ranma había estado jugando a la hora del almuerzo en el salón y por su culpa la comida de Akane acabó en el piso. Aún tenía la cara enrojecida por el borrador que ella le había lanzado como un proyectil. La casa Tendo estaba sola a excepción de ellos dos y Ranma se dio cuenta que debía disculparse. Había tocado la puerta de la habitación de Akane pero como estaba abierta se tomó la libertad de pasar. Ante el estaba Akane acostada boca abajo y llorando con el rostro oculto en su almohada. No creyó que un almuerzo lograra ponerla así. Estaba acostumbrado a molestarla pero que ella reaccionará con lágrimas fue una sorpresa. Ranma se acercó a la cama y sujeto el brazo de Akane.
—Akane yo...—
—¡Sueltame y largate de mi habitación Ranma, no quiero verte—
—Yo se que estas molesta porque tire tu almuerzo al piso pero quería disculparme, no era mi intención —
Akane se volteo y lanzó la almohada al rostro de Ranma. Era muy suave pero con la fuerza de Akane sintió como si lo hubiera golpeado con una piedra. El sólo estaba tratando de enmendar su error pero a ella parecía no importarle.
_¡No seas estúpido! ¡No es por ese maldito almuerzo! Es porque a ti no te importa tratar de ser mejor conmigo, ¡Ya deja de ser tan inmaduro Ranma!—
Ranma se quedó callado viendola fijamente. No tenia nada que discutir ya que Akane había dado justo en el clavo: Podía ser fuerte y lo que el quisiera pero no había dejado de ser inmaduro. Eso lo hizo sentirse triste e intentar acercarse de nuevo a Akane ante la mirada atónita y furiosa de ella.
—Akane tienes razón, no puedo decir nada mas—
Akane no sabía que decir en ese momento. Había dicho la verdad pero tal vez el modo no había sido correcto. Intento acercar a Ranma para abrazarlo pero el pisó la almohada que ella había lanzado y cayó sobre ella en la cama. Ambos se miraron con los ojos muy abiertos y sin saber como actuar en esa situación. Ranma tomó la iniciativa en las palabras.
—Akane siento haberte tratado así todo este tiempo, intentaré ser un mejor prometido, ¿si?—
El fresco aliento de Ranma y su mirada estaban haciendo efecto en Akane. Un efecto que ella no esperaba sentir hasta que ambos estuvieran casados. Sonrojada intento apartarlo antes de pensar en algo más pero el chico estaba con todo su peso sobre ella. Ranma notó el esfuerzo de Akane por quitarlo de encima y trató de apartarse
—Espera Ranma—
—¿Que sucede Akane?—
La respiración de Akane era entrecortada y sus mejillas estaban ruborizadas. Ranma no entendía del todo que estaba sucediendo, nunca había estado así con su prometida hasta ese momento. Akane sentía su respiración cada vez más pesada. No podía evitar disfrutar la cercanía de Ranma de esa manera pero no era la correcto. Debían esperar más tiempo, a ser maduros. Los pensamientos de Akane se vieron interrumpidos por los labios de Ranma en los suyos.
—¡¿Que haces Ranma?!—
—No lo sé, sólo pensé que debía besarte —
—¿Ah si? ¿Y porque? Dímelo, degenerado —
—Porque si te molestara ya me hubieras quitado de encima con un golpe, ¿no?—
Indudablemente Ranma tenía un punto. A pesar de lo que había hecho ella no lo había golpeado. La habitación de Akane cada vez se sentía más caliente, en unos minutos se había transformado en un horno. De pronto Akane sintió la mano de Ranma en su pierna y aguantó las ganas de gritar ante el atrevimiento.
—¡¿Que haces tocándome así?!—
—No lo se, ¿Crees que había estado así antes? Es como si mi cuerpo actuará por su propia cuenta—
—Pues dile a tu cuerpo que deje de manosearme, libidinoso —
Akane mordía sus labios para no gritar mientras las manos de Ranma se deslizaban por sus muslos. El estaba haciendo lo que queria y ella se lo estaba permitiendo por alguna razón que aún no comprendía.
—Akane, ¿Puedo darte besos?—
—¿Porque lo dices de esa manera tan infantil? Si me quieres besar supongo que esta bien, pero deja de tocarme asi—
Ranma acercó su boca a los temblorosos labios de Akane que lo miraba fijamente a los ojos y la besó una vez más sintiendo las piernas de su amada rodear con fuerza su cintura. No pudo hacer más que verla a los ojos. Akane esta respirando agitadamente y en ese momento lo abrazó. El no tenia idea de que pasaba por la mente de Akane pero tenia que corresponder de alguna manera.
—Akane dime, ¿Estas pensando en hacer el amor? —
—No lo se Ranma, ¿estaria mal si lo pensara?—
—Tal vez, es decir, estamos en la escuela, siempre discutimos, tu sabes como es nuestra relación, si es que tenemos algo como una relación—
—Ya veo Ranma, ¿Y si esto ayuda a nuestra relación? Tu...tu me amas, ¿No es asi?—
Ranma se apartó un poco para verla mejor. Si la amaba pero parecía que Akane lo preguntaba con otra intención además de la de obtener una confirmación de ese sentimiento.
—Yo te amo Akane, ya se que no lo demuestro como debería pero si te amo—
Akane se sentía algo nerviosa pero las palabras de Ranma le resultaban sinceras. Habia tomado la decisión de entregarse a su prometido y no daria marcha atras pero tampoco queria tomar la iniciativa y dirigir a Ranma en ese momento.
—Ranma, ¿Te gustaría que me entregara a ti en este momento? —
—¿De que estas hablando Akane?—
Lo siguiente que Ranma sintió fueron las manos de Akane en su cabeza acercándolo a sus labios. Comenzaron a besarse sin saber completamente que hacer después. Akane empezó a quitarle la camisa y el correspondió quitándole la falda. Eso provocó que Akane se sonrojara mientras Ranma veía esas pantaletas blancas. Ranma se quitó el resto de su ropa y se puso sobre Akane haciendo que ella emitiera un chillido. La imaginación era diferente a la realidad y ahora lo tenia sobre ella desnudo. Ranma le quitó la blusa escolar a Akane con torpeza y la dejó en el piso.
—Espera Ranma, no me desnudes aún, estoy nerviosa —
—Pero yo ya estoy desnudo Akane, ¿Porque tu no?—
—¡Callate Ranma! Estoy nerviosa, ¿si?—
Ranma vio como Akane su cubría sonrojada y temblando mientras miraba por momentos entre sus piernas. El cuerpo de Ranma reaccionaba y lo que era de esperarse que sucediera por el acelerado flujo de sangre había pasado. Ranma apartó las manos de Akane que cubrían ese sostén blanco y llevó una a su intimidad. Después hizo que Akane cediera besándola y una vez desnuda volvió a ponerse sobre ella para luego...
—¡¿En que piensas Ranma?! Dime si lo recuerdas si o no y deja de ver al techo —
—Si, si lo recuerdo, fue cuando volvimos de la escuela después de pelear por un almuerzo, ¿Contenta?—
Akane sonrió y lo abrazo con cuidado. Al menos ese recuerdo tan importante estaba intacto. Ranma la miro haciendo un puchero y ella lo beso en los labios con los ojos cerrados e inclinándose sobre el.
—Akane recuerda mi hombro, me estas aplastando—
—Lo siento Ranma. El doctor dijo que ni tu piel ni tus músculos había sufrido gran daño a comparación de tus huesos. Tal vez por eso no nos dimos cuenta cuando Ryoga te llevó a casa despues de encontrarte—
—¿Ryoga? Creo que debería agradecerle cuando lo vea—
Akane sintió curiosidad por ver esa herida y después de moverlo levemente para hacer a un lado la bata del hospital miro el hombro de Ranma. No había ninguna cortada o hinchazón. Akane extrañada puso su mano sobre el área de un solitario moretón del tamaño de su dedo. Tal vez Ryoga había mentido ya que esa marca sólo podía dejarla la técnica de la explosión que el conocía y ella había visto más de una vez. Akane no estaba segura y no sacaría conclusiones hasta tener más pruebas pero esa marca le daba mucho en que pensar.
—Quita tu mano de ahí Akane, me estas lastimando, ¿Cuantas veces tengo que decírtelo?—
—Lo siento Ranma, sólo estaba pensando—
—¿En que pensabas? ¿Algo sobre mis heridas?—
—Probablemente mi amor, probablemente—
La primera pista sobre el culpable ha sido encontrada por Akane. ¿Qua hará Ryoga ahora? ¿De verdad Ranma no habrá olvidado algo más? Todo eso lo verán en el próximo capítulo el cual esperó subir el día domingo al mediodía. Gracias por seguir mi historia y un abrazo enorme para ustedes, hasta el próximo capítulo!
