Gracias por seguir mi fic. Se que no lo he organizado como debería y eso es porque es la primera historia que escribo y no estaba muy familiarizado con la página cuando lo inicie. Disculpen si eso les causa alguna molestia y prometo mejorar en el siguiente.
Akane aún pensaba en la marca que se encontraba en el hombro de su prometido. No quería creer que Ryoga hubiera mentido porque el era amigo de ambos. Habían pasado cosas juntos y era difícil asimilar la idea de que después de provocarle eso a Ranma lo negara. Akane miro a Ranma a los ojos de una manera que le provocaba dudas al chico. El momento de felicidad se había tornado en uno de tensión en sólo unos instantes. Ranma se sentó lo mejor que pudo en la cama para estar más cómodo y abrazo a Akane mientras suspiraba. Ella sólo se sorprendió ante ese gesto y sus mejillas se pusieron rojas rápidamente. Era una sensación muy cálida estar entre los brazos de Ranma aunque en esa ocasión sólo era uno debido a que el otro estaba inmovilizado.
–¿Que pasa Ranma? ¿Te preocupa algo?–
–Si, no me gusta estar así, me refiero a tratar de recordar que sucedió y no poder hacerlo–
–No te preocupes mi amor, ya lo recordaras—
Ranma se sonrojo al igual que Akane. En público su relación se había vuelto más tranquila y hasta cierto punto normal para una pareja con los abrazos que a veces se daban o llegar a tomarse de la mano. Pero en privado, en su intimidad, las cosas eran muy diferentes. Akane mostraba un lado tierno que sólo la confianza en Ranma le permitía mostrar. Ranma por su parte se esforzaba por ser un buen prometido aunque debido a su carácter y a la costumbre de tratar con personas como su padre o el anciano Happosai aún le costaba trabajo. Decidido a corresponder a la preocupación y el amor de Akane la miró fijamente y sin decir palabra la besó. Akane reaccionó cuando sus labios se fundían y sintió una debilidad que sólo podía describir como muy agradable. Era inusual que el tomara la iniciativa pero a Akane eso no le molestaba. A ese beso le siguió un pequeño lapso para recuperar el aliento y luego un beso más. No entendía muy bien el repentino cambio de Ranma pero quería continuar entregándole sus labios y su aliento a su amado.
Ryoga había caminado por el bosque durante tres días. El sol ardiente del mediodia, cuya luz se colaba entre las hojas de los arboles, estaba haciendo su efecto en el. Sabía lo malo que era su sentido de orientación pero el pensar en lo que había hecho lo empeoraba aún más. Después de todo quizás huir no había sido la mejor decisión. Podía haberse quedado y escapar por un tiempo si Ranma recordaba su pelea. Si el chico de la trenza había olvidado las cosas entonces todo seguiría normalmente. Sin darse cuenta Ryoga dejó atrás el bosque y se interno en las calles de una ciudad. No quería dejar a Akane pero tal vez un cambio de aires lo ayudaría a pensar y reflexionar mejor. Miro una máquina expendedora de bebidas pero al llevar la mano a su bolsillo no encontró ninguna moneda. No iba a desmayarse ni mucho menos, había resistido travesías mucho más duras que esa. Se alejó de ese lugar suspirando y mirando alrededor en busca de alguna señal que le informara en que ciudad se encontraba sin éxito. Estaba más desanimado y confundido a cada momento cuando escuchó una voz familiar.
—Oh vaya, volviste Ryoga, ¿a donde habías ido?—
Ryoga volteo y dejó caer su sombrilla al suelo al ver a Nabiki con una bolsa de papel en las manos de la cual sobresalían algunas verduras. Ella lo observaba fijamente con los ojos entrecerrados y sin moverse. Ryoga maldijo en su cabeza por haber caminado en círculos sólo para terminar otra vez en la casa de los Tendo. Levantó la sombrilla del suelo y trató de sonar lo más natural posible ante la actitud inquisitorial de la hermana Tendo. Aclaró su garganta de una manera exagerada que ocasionó que Nabiki levantara una de sus cejas.
—Queria ir al hospital a ver a Ranma pero me perdi—
—¿Ah si? Pues duraste tres días perdido. Además Ranma apenas despertó esta mañana y Akane fue a verlo, ¿quieres entrar a descansar y comer?—
Algo no andaba bien por la manera en que Nabiki lo miraba. Sentía que en cualquier momento le haría una pregunta retórica sobre lo sucedido con Ranma. Pero ya había regresado y si ella tenía sospechas el rechazarla e irse sólo causaría que estas se fortalecieran. Puso la sombrilla en su espalda y cargó la bolsa que llevaba Nabiki no porque fuera pesada ni mucho menos sino sólo por distraerla un poco. Dentro de la casa Kasumi estaba en la cocina preparando la comida mientras Soun y Genma tomaban un baño. El cuarto de baño anterior había sido destruido literalmente por el maestro Happosai. Después de un préstamo de Kodachi a su amado Ranma y una restauración lo habían ampliado por lo cual ahora no era problema que ambos lo ocuparan a la vez. Nabiki entró a la cocina con Ryoga detrás de ella y puso las verduras de la bolsa sobre la mesa. Kasumi sonrió amablemente al ver a Ryoga mientras lavaba los vegetales.
—Hola Ryoga, ¿donde estuviste? Me preocupe cuando Nabiki me dijo que te habías ido. Sientate y te servire en un momento —
A Ryga le remordía la amabilidad de Kasumi. Ella no sabía lo que el había hecho y aún sabiéndolo lo seguiría tratando igual o al menos eso suponía. Por otro lado estaba Nabiki que no se confiaba de el y aguardaba el momento justo para hacer sus preguntas. Y para acabar estaban Soun y Genma que tenían experiencia y no los podría engañar una y otra vez. Ryoga sólo se limitó a asentir con la cabeza al ofrecimiento de Kasumi y se dirigió al comedor. Quizás si explicaba de una manera apropiada lo que había pasado y sus razones para mentir Akane no tendría la reacción que el esperaba. Era una posibilidad pero no lo sabría hasta estar frente a ella.
—¿Que pasa Ranma? ¿Porque te dieron tantas ganas de besarme? No estas planeando algo, ¿verdad?—
—Claro que no y además que injusta eres, intento corresponderte y dudas de mi—
—Lo siento mi amor, es que...olvidalo, no me hagas caso—
Ranma y Akane seguían besándose con ternura en una linda escena. Un rato más tarde se vieron obligados a separarse cuando el médico entró a la habitación. No lo hicieron por vergüenza ni mucho menos pero tratándose de el era obvio que debían prestar atención. Akane volvió a la silla junto a la cama sujetando la mano de Ranma dispuesta a escucharlo. El médico revisó una vez más la carpeta que llevaba en sus manos y luego sonrió de una manera tranquila pero reconfortante.
—Salvo por los recuerdos más próximos el paciente no parece haber olvidado algo más. A partir de que lo demos de alta sólo deberá tener precauciones con la herida en su cabeza y acudir sin falta para sus revisiones. También revisaré su hombro periódicamente para ver la evolución de sus fracturas—
—¿Entonces podré irme pronto a casa doctor?—
—Asi es, sólo haremos una revisión más antes de que puedas marcharte. Ya es algo tarde y debes tener hambre, ¿no?—
El estómago de Ranma delató el hambre que sentía ante la sonrisa del doctor. Akane comenzó a reír y lo besó en los labios. Se levantó de la silla para ir a traerle algo de comer a su novio. Una enfermera podría hacerlo pero también quería aprovechar para hacer una llamada a casa y preguntar sobre Ryoga. Quería estar segura de lo que pensaba antes de juzgarlo y creer o no que era culpable. Camino hacia la puerta y giró antes de abrirla.
—¿Que te gustaría comer Ranma? Yo iré a la cafetería —
—Mmm...Me gustaría comer un par de panes al vapor y un poco de té. Muchas gracias Akane—
Akane le sonrió a su amado y salió de la habitación. Al cerrar la puerta escuchó la voz del doctor dirigiéndose a Ranma pero no le dio mayor importancia y se alejó en dirección al ascensor que se ubicaba al final del pasillo. Después de unos minutos llegó a la atestada cafetería. Había personal del hospital y otras personas haciendo fila o comiendo en alguna de las muchas mesas. Era un comedor muy amplio que ocupaba toda esa planta del hospital y más allá de unas plantas bastante bonitas estaban varios aparatos telefónicos en la pared. Akane se formó detrás de esa serpiente de personas cruzada de brazos. Por lo menos avanzaban rápido y no tardaron mucho entregarle la comida de Ranma y algo para ella. Con los alimentos en una bolsa Akane fue hacia el área que había visto previamente y puso las monedas necesarias para hacer una llamada. Revisó la bolsa que tenía en sus manos mientras detenía el teléfono entre su hombro y su cabeza.
Nabiki estaba ayudando a cocinar a Kasumi mientras Soun y Genma se preparaban en sus respectivas habitaciones antes de ir al hospital. El teléfono comenzó a sonar y Nabiki se asomó por la puerta de la cocina para ver a Ryoga que seguía en el comedor.
—Oye, estoy ocupada, ¿podrías contestar?—
Ryoga dudó pero se puso de pie para seguir esa indicación. Ante eso Nabiki regreso a ayudarle a Nabiki. Ryoga tomó el teléfono y lo acercó para responder la llamada anunciada con el insistente tono del aparato.
—Casa de la familia Tendo, ¿Quien habla? ¿Hola? ¿Hola?—
Al escuchar esa voz Akane se quedó sin pronunciar palabra alguna. Ryoga estaba en su casa y era la oportunidad para interrogarlo. Sin perder tiempo Akane colgó y se apresuró para volver con Ranma. Tenían que regresar a casa lo más rápido posible.
¿La casa Tendo se habrá vuelto una jaula para Ryoga? ¿Nabiki y Akane tendrán las mismas preguntas en mente? ¿Ranma se enterará de los sucesos que su mente olvido? Lo sabremos en el siguiente capítulo, hasta la próxima!
Les agradezco mucho su atención. Este capítulo es un poco más corto debido a algunas situaciones, espero me entiendan. Subiré el próximo en cuanto lo termine. Les mando un abrazo y de nuevo gracias.
