Muchas gracias por seguir mi historia. Espero que este capitulo sea de su agrado. Les agradezco sus reviews y su tiempo.
Akane se ponía más tensa a cada paso que daba hacia la habitación de Ranma. Se suponía que su padre y Genma visitarían más tarde a Ranma pero ella quería volver a casa a tiempo para encontrar a Ryoga. Un momento antes no había sido capaz de hablar con el ya que el único tema sobre el que podía establecer una conversación era acerca del ataque a Ranma. Con pasos cada vez más rápidos llegó a la habitación y entró acercándose a la cama. Ranma pudo notar la ansiedad que Akane tenía por el temblor en sus manos mientras tomaba su comida del interior de la bolsa. El médico sonrió un momento y salió de la habitación para realizar los trámites correspondientes y algunas recetas de los medicamentos que Ranma consumiría en casa. Salió de la habitación mientras la pareja comenzaba a comer.
—Muchas gracias Akane, estos panes al vapor no son tan ricos como los de Shampoo pero tengo mucha hambre—
—Lo sé Ranma, oye, ¿Podemos irnos ahora a casa? Ya se que nuestros padres vendrán más tarde pero necesitamos regresar a casa pronto—
—¿Que? ¿Porque dices eso? ¿Pasó algo malo en casa?—
—No Ranma, no es eso, es sólo que...termina de comer, luego nos iremos—
Ranma miró a Akane confundido ya que esa inseguridad no era habitual en ella. Algo pasaba en casa pero no quería explicarle de que se trataba, además que ni siquiera iba a esperar la visita de sus padres. Siguió comiendo sin quitarle la vista de encima hasta que ambos terminaron o al menos el. Akane había dejado su comida a la mitad en una mesa al lado de la cama. Se levantó y antes de que Ranma pudiera decir cualquier cosa salió de la habitación para pedirle al médico que dejara salir a su prometido del hospital. Ranma se quedó más confundido que antes ante la reacción de su novia y pensó que sólo quedaba irse y averiguar que estaba pasando.
Ryoga colgó el teléfono después de que no obtuviera respuesta y terminarán la llamada desde el otro lado de la línea. Sin comprender aún volvió a la mesa y se quedó mirando al vacío. Su mente se cuestionaba una vez más si volver había sido una buena idea. Rápidamente le había tomado odio a esa manía de su mente por obligarlo a elegir en lo que el consideraba el bien y el mal. Primero una elección sobre mentir, luego una elección acerca de irse o regresar que ahora estaba repitiéndose. Tantos problemas que habían sido causados por esa pelea con Ranma y el accidente. El había intentado evitar que su amigo se lastimará de esa forma. Su amigo, una leve sonrisa surgió en sus labios al pensar en la falta de vergüenza que tenia para aún llamarlo amigo. Si tan sólo le hubiera dicho a todos que el golpe de Ranma en la cabeza habia sido un accidente, poco a poco se arrepentía más de haber mentido. Nabiki seguía ayudando a Kasumi en la cocina. Quería enfrentar a Ryoga con las preguntas que tenía pero no era el momento para hacerlo y además debía esperar a que Akane regresara. Kasumi dejó la cacerola en el fuego y fue a ver al chico que estaba inmóvil en la mesa.
—Perdón por la demora Ryoga, la comida ya casi esta lista. ¿Quien llamó hace un momento? —
—No sé, no me dijeron nada y colgaron—
—Tal vez se equivocaron de número. Ve a lavarte mientras te sirvo la comida por favor—
Ryoga se levantó para ir a lavarse las manos. No había visto a Kasumi a los ojos porque el remordimiento por su amabilidad había pasado a ser desesperación. Ya no entendía porque había mentido, porque había dudado de la capacidad de Akane para entender que no había sido a propósito. Ryoga entró al tocador y comenzó a lavar sus manos. Sus labios temblaban a medida que los segundos transcurrían. Finalmente cerró la puerta con el pasador y viendo su reflejo en el espejo lloró amargamente.
Akane fue por el pasillo hasta encontrar al médico a cargo de Ranma esquivando a algunas personas. Vio que estaba llenando algunas formas y lo abordo al terminar ya que lo que quería preguntarle era algo muy importante. Tal vez no sería mucho problema que su amado saliera en ese momento pero si el médico se negaba tendría usar alguna excusa convincente para lograrlo. El médico ordenó sus hojas en una carpeta y al voltear se encontró con Akane viéndolo fijamente. Puso la carpeta bajo su brazo y acomodo sus lentes antes de atenderla.
—¿Sucede algo señorita Tendo? —
—Doctor, ¿puede permitir que Ranma salga del hospital ya? Tenemos algo que hacer en casa—
—Pues no sé, aún tengo algunas cosas que decirle y...—
—Por favor, deje que se vaya ahora—
Esa interrupción sólo había logrado demostrar aun más la ansiedad de Akane. Quería volver lo más pronto posible para preguntarle a Ryoga sobre sus dudas. La marca en el hombro de Ranma parecía una prueba de su culpabilidad pero ella no iba a juzgarlo hasta escuchar todo lo que el tuviera que decirle. Miro de nuevo al médico mientras el parecía dudar y luego asentía con la cabeza. Esa era la señal que esperaba y tomándolo de la mano lo llevó a la habitación donde estaba Ranma. El seguía confundido ante todo lo que pasaba y se asustó un poco por la manera en que Akane abrió la puerta y entró casi corriendo con el doctor detrás de ella. Le quitó la sabana que le cubría hasta la cintura y lo tomó de la mano.
—Ranma nos iremos ahora a casa, tomaremos un taxi, ¿Esta bien?—
—¿Porque? ¿No esperaremos a mi padre y al tuyo? ¿Quieres explicarme que sucede?—
Ranma estaba exasperado ante todo lo que sucedía y de lo cual no comprendía nada. Akane lo movió bruscamente y le quitó la bata de paciente para ponerle su icónica camisa roja y sus pantalones. Aguantó las ganas de decirle que lo dejara en paz y le explicara que rayos pasaba pero no lo hizo. No era la ocasión ni el lugar para una discusión con ella y sólo suspiro mientras el médico abría su carpeta y revisaba sus notas.
—Tus revisiones serán los viernes. Te dare las recetas para los medicamentos que vas a tomar y en caso de que te sientas mal debes venir de inmediato—
—Entiendo doctor, muchas gracias. Ya basta Akane, me duele—
Al escuchar esas palabras Akane se sonrojo y se dio cuenta de la manera en que estaba tratando a Ranma. Término de vestirlo con más calma y después de tomar las recetas lo tomó de la mano para salir del hospital. Ni siquiera se despidió o le dio oportunidad a Ranma de hacerlo. Una vez fuera miró alrededor en busca de un taxi y al encontrarlo llevó hasta el para abordarlo. Después de las indicaciones pertinentes al conductor iniciaron el trayecto hacia su casa.
Kasumi llevó los alimentos al comedor mientras Nabiki la seguía con los vasos y los platos necesarios. Genma estaba sentado a la mesa y Soun se encontraba a su lado. La linda y amable sonrisa de Kasumi se hizo presente mientras les servía. A Nabiki se le hizo raro que Ryoga no hubiera vuelto de lavarse y después de ayudar a Kasumi se levantó para ir a buscarlo. Aquello no pasó desapercibido para Soun aunque no entendía que le pasaba a Nabiki.
—¿A quien buscas Nabiki? ¿Al maestro Happosai? —
—No papá, Ryoga iba a comer pero fue a lavarse y no ha regresado. Voy a buscarlo—
Nabiki dejó a su familia en el comedor y se acercó al tocador. La puerta estaba cerrada por dentro y la tocó un par de veces sin obtener respuesta. Ryoga había decidido encerrarse y tras pegar su oido a la madera que los separa escuchó que el chico de los colmillos estaba llorando. Nabiki no se había distinguido nunca por ser muy comprensiva o empatica con el y esa no era la excepción. Tocó la puerta con más fuerza e insistencia para obligarlo a salir de ahí. Ryoga dejó de llorar sintiéndose ridículo por haberlo hecho. Nadie lo había obligado a mentir y todo lo que pasaba era su culpa pero le daba miedo pensar en que su sueño podia desvanecerse en cualquier momento. Se lavo la cara y las manos y luego uso una toalla para secarse. Abrió la puerta sólo para encontrarse con Nabiki cruzada de brazos.
—Ryoga te estamos esperando para comer, no debes tardar tanto en el tocador. Vamos—
—Lo siento Nabiki—
Ambos fueron al comedor y Ryoga se sentó frente a los dos adultos de la mesa. Miro la deliciosa comida de Kasumi aunque en su estancia en el tocador había perdido el apetito totalmente. Comenzó a comer sin muchos ánimos hasta que escuchó el ruido de un auto deteniéndose frente a la casa. Desde donde estaba no podía ver quien había llegado pero un momento después la voz de Kasumi le heló la sangre al hacer el anunció de quien acababa de llegar.
—Hola Akane, mi papá y el tío Genma iban a salir después de comer, no esperábamos que volvieran ya—
Ryoga sintió una inmensa ansiedad de largarse antes de afrontar a Akane pero ella entró llevando a Ranma del brazo ante las miradas de todos. Los ojos de ella fueron directamente a los suyos. Parecía molesta aunque no lo demostraba pero si pudo darse cuenta de la curiosad que sentía.
—Hola Akane, Ranma. Me alegro que hayan vuelto—
—Vamos a mi habitación Ryoga, quiero preguntarte algo—
Ante la seriedad de Akane Ryoga no pudo encontrar una razón para negarse a seguirla y fue tras ella como si se tratara de un condenado en su camino a la guillotina. Ranma sólo los vio alejarse mientras su padre lo abrazaba emocionado y Soun sonreia viendo esa tierna escena.
Akane hablara a solas con Ryoga. ¿Descubira la verdad? ¿Ryoga dirá la verdad víctima de sus remordimientos o seguirá con lo que comenzó? Esas respuestas estarán en el próximo capítulo.
Muchas gracias por leerme y por su paciencia. Tuve algunos asuntos por lo cual tarde un día más para actualizar pero desde el próximo esperó seguir al ritmo que tenía. Un abrazo y hasta la próxima.
