Hola a todos y gracias de antemano por su paciencia. No había podido actualizar por algunas cuestiones personales y además porque he estado enfermo. Aparte estuve unos dias sin el servicio de internet. Muchas gracias por su atención.

Las palabras de emoción y cariño de Genma hacia Ranma quedaron atrás mientras Akane se dirigía a su habitación con Ryoga detrás de ella. Un vistazo sobre su hombro fue suficiente para notar como el chico caminaba cabizbajo y cada vez mas desanimado a medida que se acercaban a la habitación de Akane. Al llegar ella abrió la puerta y se hizo a un lado para permitirle el paso. Ryoga evitó verla a los ojos y entró quedándose parado en medio de la estancia. Akane cerro la puerta y se recargo en la misma para luego suspirar durante largos segundos. Las vistas de ambos no se habían encontrado y al parecer tampoco lo harían en ese momento.

—Ryoga, ¿Puedes decirme que pasó exactamente cuando encontraste a Ranma?—

—Akane...yo...—

—Por favor Ryoga, dimelo—

Ryoga jugó inconscientemente con sus pulgares pensando en su próxima respuesta. Era su oportunidad de decir la verdad y pedirle perdón a todos por mentirles aunque por otro lado tal vez Akane ya sabía que había sucedido y sólo era una prueba. El mundo se le venía encima a Ryoga con el transcurso del tiempo y la presencia de Akane frente a él. Su boca estaba seca y sentía como si el aire se hubiera vuelto pesado e irrespirable además de sucio, sucio al igual que su conciencia llena de culpa. Estaba perdido en sus pensamientos cuando sintió las manos de Akane sujetando las suyas y por fin la vio a los ojos. No era la mirada amable de siempre pero al menos no era lo hostil que esperaba.

—Ryoga sólo dime que pasó, no te estoy pidiendo nada mas—

—Bueno, veras Akane...yo estaba...—

Los balbuceos y la inseguridad de Ryoga le estaban colmando la paciencia a Akane. Si había mentido que tuviera el valor de aceptarlo de una vez aunque Akane en ese momento también se quedó pensando. No quería juzgar a Ryoga pero, ¿Porque? Tal vez en el fondo ella quería que Ryoga no hubiera mentido, que todo fuera como lo había dicho. También estaba la promesa a Ranma de hacer pagar al culpable aunque estaba indecisa. Había hablado mucho en su lapso de coraje y molestia pero ahora que estaba más calmada le parecía excesivo haber prometido una venganza. Sus emociones se sucedían una tras otra en un ciclo que ya la tenía confundida. Miro a Ryoga a los ojos sólo para darse cuenta que, sin importar cual fuese su respuesta, no estaba segura de que hacer.

La comida seguia en la mesa de los Tendo. Ranma había logrado librarse de los brazos de su padre y aunque ya había comido algo los alimentos cocinados por Kasumi no podía rechazarlos. Sonrió al ver a su padre y a Soun vestidos de una manera formal e inusual para ellos mientras comenzaba a comer. Entre cada bocado miraba hacia las escaleras esperando que su prometida regresara. Nabiki le dijo algunas cosas al oído a Kasumi ocasionando que cubriera su boca con su mano en una muestra inequívoca de asombro. Después de unos minutos Ranma no podía esperar más y se levantó de la mesa.

—Ranma, ¿A donde vas hijo?—

—Quiero saber que tanto hablan Akane y Ryoga—

—Escucha Ranma, Akane se enojara si la interrumpes y ya sabes que sucede en esas situaciones—

Soun tenia razón: Akane enojada era peor que los demonios que aparecían en las leyendas cuando se enojaba y eso era aún peor cuando la causa de su enfado era Ranma. En una ocasión Akane no le dirigió la palabra a nadie durante un par de semanas debido a una discusión con su prometido. De momento lo importante era que Ranma entendiera que lo mejor era que Akane y Ryoga hablaran lo que debían sin interrupciones. Soun se levantó y puso su mano sobre el hombro de Ranma. Las miradas de ambos se encontraron durante unos segundos y Ranma entendió lo que su futuro suegro trataba de explicarle. Soun llevó a Genma a cambiarse las ropas formales por sus vestimentas habituales y un momento más tarde los tres hombres estaban en el patio de la casa. Tal vez una pelea de entrenamiento entre Genma y Soun distraería a Ranma.

Ryoga se dio cuenta de la indecisión de Akane mientras está aún sujetaba sus manos. Algunos sonidos procedentes de la ventana que estaba medio abierta fueron suficientes para enterarse de lo que sucedía en el exterior. Soltó delicadamente las manos de Akane y la tomó de los hombros para sentarla en la cama mientras el seguía de pie. Había decidido hablar aunque no sabía que palabras usar para explicarle lo sucedido a Akane y que ella no lo odiara de por vida. Suspiro tanto como pudo y finalmente la miro a los ojos. Esperaba que poco a poco todo el problema en el cual se había metido tuviera solución.

—Akane, te explicaré todo lo que pasó. Espero que me entiendas—

—Esta bien Ryoga, hazlo por favor—

Ryoga observó la habitación de Akane de arriba a abajo y sonrió muy levemente. Podía ser la última vez que viera el lugar donde tantas veces había estado con su amada Akane, aunque fuera en su papel de P-chan. Para Ryoga eso siempre había sido algo doloroso pero también lo hacia feliz, era difícil explicarlo. Ella lo veía como una mascota y eso era hasta cierto punto humillante pero por estar a su lado valía la pena completamente. Ryoga no lo había notado pero llevaba más de cinco minutos sin decir nada y eso desesperaba cada vez más a Akane. Parecía como si su conversación hubiera llegado a un callejón sin salida a pesar de que sólo habían cruzado un par de palabras.

Ranma se recargó en un árbol del patio ayudado por su padre para luego ver las reverencias correspondientes y el inicio del entrenamiento entre Soun y Genma. Ambos tenían sus momentos ridículos y no parecían ser muy serios pero en esa ocasión todo era diferente. Cada técnica que usaban era ejecutada a la perfección y con fuerza suficiente para dejar inconsciente a una persona común. Ranma esperaba que fuera algo aburrido pero realmente lo habían sorprendido y ahora estaba muy atento a lo que sucedía.

Akane no podía seguir con esa faceta de chica amable y comprensiva con Ryoga. De verdad lo había intentado pero tantos retrasos por parte de el habían consumido su paciencia. Se levantó de la cama y se paró frente al chico de prominentes colmillos sintiéndose harta de esperar. Seguía con la idea de no juzgarlo sin saber todo pero el había logrado desesperarla. Akane lo vio a los ojos con mucha menos comprensión que antes. Ryoga se congeló al notar la fría mirada de la chica y un escalofrío recorrió su espalda. Ahora si sentía como si estuviera ante un implacable inquisidor, un inquisidor despiadado. Sus ganas de hablar se las había llevado el viento y tenía miedo de que su temor de ser odiado por Akane estuviera a punto de hacerse realidad.

—Ryoga, ya dime de una vez que pasó, sin rodeos—

—Akane...yo...—

—¡Basta de balbuceos Ryoga! ¡¿Tu fuiste quien atacó a Ranma?! ¡¿La marca en su hombro se la hiciste con la técnica de la explosión?! —

El mundo de Ryoga se hizo pedazos frente a sus ojos. Vio su vida pasar hasta ese momento como si se encontrará al borde de la muerte. Akane lo tenía acorralado exponiéndolo a decir más mentiras o simplemente confirmarle lo que ya sabía. Las lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de Ryoga. Ya no quería hundirse más en el deshonor y el engaño, quería escapar del infierno en el cual se había metido por no confesar la verdad desde el principio. Ryoga suspiro una vez más y miro a Akane sin dejar de llorar.

—Ranma y yo peleamos, después de un ataque cayó al suelo golpeando su cabeza. Quise detenerlo pero no pude, lo siento—

Akane lo miro inexpresiva mientras el seguía hablando. El resto de sus palabras ya no eran de su interés después de descubrir que efectivamente todo era cierto. Ryoga les había mentido a todos, tal vez había sido por miedo sincero o por maldad pero lo había hecho. Sus puños se apretaban más cada segundo que pasaba y sin pensarlo le dio una fuerte bofetada. Ryoga era el mejor amigo de ella y de Ranma y les había mentido. La mano de Akane sacudió la cabeza de Ryoga haciendo que se callara. Akane estaba cabizbaja y triste después de que su molestia había pasado convirtiéndose en decepción. Se sentó en la cama de nuevo viendo el piso de la habitación mientras Ryoga se quedaba inmóvil. Las siguientes palabras de Akane eran lo que el esperaba aunque no tenían la dureza que anticipaba.

—Marchate Ryoga, no quiero verte ahora. Vete—

—Akane quiero que me perdones, no sabía cómo explicar lo que pasó con Ranma y por eso menti—

—No hables más Ryoga, vete—

—¡Menti porque no quiero perderte Akane! ¡Menti...mentí porque te amo!—

—¡Que te largues Ryoga! ¡Vete de una maldita vez!—

Los gritos de los dos no pasaron desapercibidos para Ranma. Se levantó mientras sus mayores estaban en medio de una llave de judo y entró a la casa dirigiéndose rápidamente a las escaleras. Los gritos seguían escuchándose desde la habitación de su prometida y Ranma se apresuró aún más. La escena al abrir la puerta no era nada que hubiera esperado de Akane y Ryoga: Ella estaba en la cama mientras el se disculpaba con ella sacudiéndola de los hombros. Ryoga no se daba cuenta pero Akane estaba a punto de llorar del coraje. Ranma tomó un pequeño florero y lo hizo pedazos estrellándolo en el piso a los pies de Ryoga causando que se detuviera. Ranma no estaba recuperado de ninguna manera pero siempre defendería a Akane contra todo y contra todos. Se acercó un poco y tomo la mano de Akane mientras con su otra mano empujaba a Ryoga. Akane lo abrazó escondiéndo la cara en su pecho.

—Vete Ryoga, no creo que Akane quiera que estés aqui—

Akane escuchó las palabras de Ranma pero no quiso intervenir. Eso podia provocar otra pelea y eso era lo menos apropiado para la salud de su novio. Ranma vio los ojos de Ryoga y los notó distintos a cualquier otra ocasión: Lucían apagados y sin alguna emoción aunque enrojecidos. Obviamente había estado llorando por algo que Ranma no entendía pero ya era suficiente. Ryoga miro a la pareja ahora que sentía su vida terminada. Una mezcla de envidia y apatía estaban en sus ojos mientras el viento de la ventana mecía su cabello. La marca de la bofetada en su mejilla era más que evidente y sin decir una palabra más dio un salto por la ventana y luego otro sobre el muro para irse corriendo por la calle sin una dirección.

Kasumi y Nabiki estaban recogiendo los utensilios usados durante la comida cuando Genma y Soun entraron a la casa. Ambos estaban sudados y agotados pero parecían tranquilos. Había visto a Ryoga salir de la casa y pensaban que quizá volvería en otra ocasión. Ambos fueron a la cocina a saciar la sed que tenían bebiendo agua fría. Nabiki encendió la televisión y comenzó a cambiar de canal. El cielo se había nublado y eso era genial ya que así no la fastidiarla ese molesto brillo en la pantalla. Eran casi las dos de la tarde y no había buena programación: Un noticiero deportivo, un programa de espectáculos, alguna caricatura y poco más. En el siguiente canal estaba el noticiero y aunque nunca le había interesado especialmente parecía la única opción entretenida. El viento era un poco más fuerte pero su frescura era bien recibida por la piernas expuesta de Nabiki.

Akane se levantó y cerró la ventana debido al polvo y alguna basura arrastrada por el viento que ahora estaba en el piso de la habitación. El cambio del clima había sido brusco pero no era el tema del cual quisiera conversar con Ranma. Podía decirle que Ryoga era el culpable de lo que había pasado pero ver a Ranma acostado en su cama la hizo cambiar de opinión. Tenía la mano sobre su hombro lastimado y una expresión de dolor en el rostro. Su conversación sobre el asunto de Ryoga tendría que esperar. Salió de la habitación para ir al comedor a buscar los medicamentos de Ranma. Al llegar a la estancia vio a la familia reunida alrededor de la televisión. Akane se acercó e intentó preguntarle a Kasumi sobre lo que estaban viendo pero una señal de Nabiki le indicó que se callara y pusiera atención. En la pantalla había una señorita explicando el fenómeno meteorológico que se avecinaba.

—"...y en estos momentos el primer tifón de la temporada se aproxima al país. Se esperan vientos de más de 120 kilometros por hora y lluvias torrenciales. Se recomienda hacer las compras necesarias de inmediato y evitar salir de casa después. La máxima intensidad del tifón será a medianoche..."—

Nabiki apagó la televisión y todos se pusieron de pie. Akane tomó las pastillas de Ranma y un vaso con agua mientras sus hermanas salían de compras. Su padre y Genma estaban tapiando las ventanas con algunas tablas que parecían resistentes. Akane subió las escaleras y puso las cosas en la mesa al lado de su cama para ayudar a Ranma a sentarse recargado en la cabecera. Puso un par de pastillas en su boca y lo ayudó a pasarlas bebiendo agua. Se estaba comportando como una linda novia y eso hizo sonreír al chico de la trenza. Después de eso Akane lo ayudó a acostarse y lo cubrió con una de sus mantas. Afuera había empezado una leve llovizna cuyas gotas resbalaban por la ventana. Ranma miró a Akane y sujetándola la acercó a él besándola en los labios inesperadamente. Ella sólo cerro los ojos para disfrutar la dulzura de sus labios. Después de ese tierno beso ambos se encontraban mirándose a los ojos. El sonido de los martillos en la planta baja fue extraño para Ranma.

—¿Que pasa mi amor?—

—En las noticias avisaron de un tifón que llegara hoy y...¿Me dijiste mi amor?—

—Si lo hice, creo que quiero corresponder a la manera en que me tratas Akane —

—Lo haces bien Ranma, eres un gran prometido—

—Gracias Akane, ¿Pero si se acerca un tifón que va a hacer Ryoga? Espero que regrese antes de que esto se ponga peor—

Akane simplemente escuchó a Ranma y lo besó en la frente mientras volvía a cubrirlo con las mantas y se sentaba en la cama por un repentino mareo.

Ryoga esta completamente expuesto a la tempestad que se avecina mientras Akane aún no le dice a Ranma sobre su descubrimiento. Además ese inesperado mareo la ha puesto a pensar si el haberse entregado a Ranma tendrá consecuencias.

Gracias por seguirme aún. Como les dije al inicio del capítulo cuestiones personales, de salud y de internet no me habían permitido actualizar. Espero que todo vuelva a la normalidad. Un abrazo para ustedes y gracias por su apoyo.