Muchas gracias por seguir mi historia y espero que esté capítulo sea de su agrado. Gracias por apoyarme en esto.

El cielo se llenó de repente de oscuras nubes mientras un viento cálido empezaba a soplar. Las personas entraban y salían de las tiendas con prisa pero sin chocar unas con otras mientras Ryoga caminaba con la vista clavada en el suelo y los ojos llenos de lágrimas. En su mente sabía que se merecía lo que le había pasado pero aún así la mirada de Akane y esa bofetada le habían dolido más en su corazón que en su enrojecida mejilla. Definitivamente la había perdido para siempre. Una leve e ironica sonrisa se marcó en sus labios al pensar que como podía pensar en perder a alguien a quien nunca había tenido. Desprovisto de su sombrilla para evitar que la inminente tormenta le hiciera sufrir esa vergonzosa transformación en cerdo y sin un solo en sus bolsillos Ryoga entró a un callejón vacío entre un par de grandes edificios de apartamentos.

Akane cada vez estaba más mareada y estaba por desvanecerse entre los brazos de Ranma. El chico al notar la debilidad de Akane se incorporó preocupado y la acostó en la cama forzando su hombro lastimado sin mostrar el dolor que eso le causaba. Los golpes de los martillos habían dejado de escucharse y sólo quedaba el ruido de las ramas que el viento hacia chocar en la ventana. Akane parecía estar a punto de vomitar mientras Ranma sujetaba su mano y la miraba a los ojos preocupado.

—¿Te sientes bien Akane? ¿Necesitas algo?—

—No Ranma, sólo me senti un poco mareada. Debe ser por todo lo que ha pasado y...—

Akane fue incapaz de seguir hablando mientras cubría su boca con sus manos y sentía como estaba a punto de devolver los alimentos. Ranma salió de la habitación y se dirigió apresurado al baño para volver con un balde limpio. Ayudo a Akane a sentarse y ella no tardó en vomitar un par de veces. Ranma se deshizo del contenido del balde en el inodoro y regreso con su prometida. Akane no estaba del todo pálida pero parecía que sus náuseas continuaban. Un rato después Kasumi y Nabiki llegaban con varias bolsas. Los mayores las tomaron en la puerta y las llevaron a la cocina. Nabiki fue a su habitación para tomar una ducha y ordenar sus cosas. Kasumi subió las escaleras y después de tocar la puerta entró a la habitación de Akane. Se acercó a la cama viendo a la pareja de prometidos. Su hermana no parecía encontrarse en el mejor estado y eso solo causó que ella comenzará a angustiarse.

—¿Que tienes Akane? Estas algo palida—

—Akane se mareó y acaba de vomitar Kasumi—

Kasumi salió de la estancia y fue a la cocina por agua y unas pastillas que el había dado el dr. Tofú cuando ella había tenido algunos mareos. Ayudó a Akane a tomarlas y la arropó con cuidado. Luego la besó en la frente con ese instinto maternal tal dulce que tenía y tomo la mano de Ranma para llevarlo al recibidor. Ranma beso a Akane en los labios antes de que Kasumi lo jalara suavemente del brazo y después de salir cerrará la puerta. Ambos bajaron las escaleras y Ranma vio las ventanas tapiadas con gruesos tablones cuando pasaban hacia la cocina. Kasumi observó que no hubiera alguien más que ellos y vio a Ranma fijamente a los ojos.

—Ranma, ¿Sabes porque Akane esta mareada?—

—No lo se Kasumi, estaba bien y de pronto se sintió mal. Ella cree que es por el estrés de todo lo que ha pasado—

—No es eso Ranma, dime algo: ¿Akane y tu ya estuvieron juntos?—

El lindo rostro de Kasumi se puso rojo mientras evitaba la mirada de Ranma por un momento quien estaba del mismo color que ella. Si había estado con Akane pero era vergonzoso contarle eso a alguien más, aún si se trataba de Kasumi. El ambiente era tenso y después de suspirar Ranma decidió que lo mejor era hablar. No había tenido secretos con Kasumi y no pensaba comenzar a ocultarle cosas en ese momento.

—Si Kasumi, Akane y yo estuvimos juntos sólo una vez—

—Pero Ranma, ustedes aún son muy jóvenes para eso, ¿Porque lo hicieron? —

—No lo se Kasumi, sólo nos dejamos llevar por lo que sentíamos en ese momento—

—Esta bien Ranma, escucha: Akane podría estar embarazada, ¿lo entiendes verdad?—

Ranma se quedó inmóvil y contuvo su aliento. Sabía que el sueño de Akane era una familia con el pero no estaba seguro si era el momento adecuado. Se imaginó a Akane con su vientre abultado y usando ropa para embarazadas y se sonrojo emocionándose más a cada instante. La vergüenza de confesarse con Kasumi había pasado dando lugar a una emoción por la posibilidad de que el sueño de Akane se hiciera realidad aunque todavía no asimiliba por completo el rol que asumiría como padre si eso sucediera. Sin decir más abrazo a Kasumi como pudo y ella no tuvo más que corresponderle mientras sonreía.

En la habitación Akane miraba el cielo negro a través de la ventana. Dudaba que hubiera hecho lo correcto al actuar así con Ryoga. Su falta de paciencia había contribuido a su indignación pero el abofetear a Ryoga y echarlo como un perro no era propio de ella y del cariño que sentía por el. Ryoga había cometido un error al mentir pero Akane comprendió que el no estaba muy acostumbrado a esa clase de situaciones y que si había querido alejarlo de ella y Ranma podía haberlo hecho de una manera menos cruel. Las ventanas de la casa estaban tapiadas y todos estaban abajo así que no podría salir por ahí. La única manera era salir por la ventana de su habitación que aún no estaba bloqueada. Se levantó de la cama sintiéndose culpable y tras ponerse su calzado la abrió siendo empujada por el fuerte viento. El reloj indicaba que eran casi las ocho de la noche y Akane salió sujetándose del árbol como pudo. Sus pies tocaron el suelo y ella salió corriendo a la oscuridad de la calle desierta sintiendose mal por no avisarle nada a Ranma.

Ryoga seguia en el mismo callejón desde hacia varias horas. Estaba completamente perdido y no tenía ánimos de seguir vagando por el distrito de Nerima. Todos los negocios estaban cerrados aún cuando le parecía que era bastante temprano. Se sentó recargándose en la pared y tomo una carta arrugada que tenía en su bolsillo. No recordaba cuando la había escrito pero intentó leerla en la penumbra de ese sitio. Era una declaración de amor para Akane donde el plasmaba lo más profundo de sus sentimientos de una manera anónima ya que su nombre no estaba por ninguna parte. La puso de nueva cuenta entre sus ropas cuando una gota de agua cayó sobre su oscuro cabello seguido de otra hasta que un fuerte trueno lo hizo estremecerse y sentir como la desatada tempestad lo hacia perder su forma humana. Ryoga se sintió totalmente hundido al no ser grato para Akane y estar solo con esa forma que tantas humillaciones le había causado. De sus ojos brotaron algunas lágrimas mezclándose con las gotas de lluvia. Usó sus dientes para llevar sus ropas y ponerlas detrás de un caja temeroso de que se perdieran arrastradas por la lluvia o el viento. Apenas las había ocultado cuando una voz que amaba fue percibida por sus oídos.

—¡P-Chan! ¡¿Que estas haciendo aquí?!—

Ryoga se giró para ver a Akane que corría hacia el y lo levantaba del suelo con el cariño que le encantaba. Akane lucía preocupada mientras acariciaba su lomo con una de sus manos. Ryoga se reconfortó en los brazos de Akane aún aunque no podía evitar pensar en los sucesos previos. Ella salió de ese callejón llevandolo en sus manos y miro a derecha e izquierda. No había un alma en ese desolado lugar o quizá no podía distinguir a nadie por el torrencial aguacero. Al menos había encontrado a su linda mascota para protegerla pero aún debía hallar a Ryoga. Akane caminó unos pasos cuando resbaló y cayó sentada sobre la acera. Intentó ponerse de pie pero le fue imposible al sentir un fuerte dolor en su pie. Se había lastimado el tobillo en el incidente. P-Chan comenzó a moverse desesperado en sus manos y al voltear calle abajo Akane distinguio a un perro que corria mostrando sus colmillos en dirección a ellos con una cadena alrededor de su ancho cuello.

—Bien Ranma, ahora ve con Akane. Dile a papá que lleve algunas tablas y las ponga en la ventana de esa habitación. Los vidrios podrian romperse y eso sería peligroso. Yo preparare la cena—

—Esta bien Kasumi y quiero darte las gracias por ser tan comprensiva—

—No es necesario mi querido Ranma, anda, date prisa—

Ranma salió de la cocina y después de decirle a su futuro suegro lo que Kasumi le había dicho fue a la habitación de Akane. No escucho que ella roncara por lo cual supuso que debería estar despierta. Ranma abrió la puerta y sintio pánico al ver la ventana abierta de par en par con las cortinas ondeando por el viento. Sus pasos chapotearon en el piso mojado mientras su mirada se perdía en la oscuridad de la tormenta interrumpida por violentos relámpagos. Su felicidad y emoción se había convertido en terror ante la ausencia de Akane. Los pies de Soun cruzaban el umbral de la puerta justo en el momento que Ranma saltaba por la ventana y después de una dolorosa caída al suelo comenzaba a correr. Soun soltó las herramientas y un par de tablas que llevaba en sus brazos para apresurarse a la ventana y ver cómo esa chica pelirroja se alejaba corriendo tan rápido como le era posible.

Ranma se encontraba feliz con las palabras de Kasumi y el posible embarazo de Akane pero todo ha cambiado. Además ese misterioso perro se acerca a Akane mientras ella no puede moverse. ¿Akane y P-Chan están en peligro? ¿Ranma podrá encontrarlos a tiempo? Eso lo sabremos en el siguiente capítulo.

Muchas gracias por su interés y tiempo. Actualizaré lo antes posible y espero que les guste mi historia. Un abrazo a todos y hasta la próxima.