Hola bueno, la verdad es mi primera historia de Narnia ^^ . Espero les guste, de eso depende que mi historia surja jeje :) . Es un fic Suspian. Que deberá enfrentarse a varios problemas (CHAN!) juju. Eso :) , ojala les guste :D

N/A: Los personajes pertenecen a C.S Lewis. Maestro de la literatura *-*


Desperté exaltada, con la frente perlada gracias a pequeñas gotitas de sudor, mi corazón estaba oprimido por una gran angustia, mis ojos poco a poco se fueron humedeciendo, no quería llorar, no quería sumar otra noche a la lista de llanto. Cerré los ojos con la leve esperanza de tranquilizarme, pero fue cuando lo vi a él…En lugar de tener paz, mi corazón se acelero, y mi pulso también. Sus ojos color castaño oscuro, parecían tan reales, tan cálidos; su sonrisa brillaba entre sus tentadores labios. Su cabello oscuro se movía como si lo hiciera al compás del viento.

Abrí los ojos, y comprobé mis sospechas, ahora por mis mejillas, corrían libre las lágrimas y solo un nombre retumbaba en mi cabeza.

-Caspian- susurré, mientras más lágrimas salían con amargura de mis ojos. Me incorporé en la cama y miré a Lucy, que descansaba tranquila, profundamente dormida.

Me acerqué a la ventana, la abrí mientras la fría brisa chocaba contra mi piel y hacía que me estremeciera. Me acerqué un poco más, y mire a las estrellas.

-Quiero volver…Lo necesito, por favor- susurraba aferrándome en un auto-abrazo, las lágrimas no cesaban- Necesito saber que esta bien, necesito abrazarlo, necesito volver a besarlo…-Cerré los ojos con fuerza- Por favor…- mis ruegos fueron cesando de a poco. Esto era más que una causa perdida.

Miré a la estrella más brillante y susurré su nombre, degustando el dulce sabor de cada letra.

Recordé las últimas palabras que compartimos, recordé que hubiera querido pasar más tiempo conmigo…¡Por Aslan! Deseaba eso tanto como él, quería volver, verlo, saber que no había sido un sueño, necesitaba saber que no estaba enamorada de un sueño, de una ilusión.

No estaba segura de los sentimientos de Caspian, ni siquiera sabía, si él me recordaba, si él, inútilmente me esperaba, pero nada de eso importaba demasiado, si Aslan me permitía volver…Me conformaría con ver su sonrisa, escuchar su voz, saber que estaba bien, que estábamos cerca, que pertenecíamos al mismo mundo.

Cerré la ventana, y me volví a recostar, cerré los ojos intentando descansar un poco, intentando que mis pensamientos lo alejaran, pero me fue imposible, de una u otra manera, mi mente regresaba a Narnia, regresaba a Cair Paravel, y mi corazón volaba a Beruna, donde el actual rey de Narnia, Caspian X, reinaba.


-Susan! ¡Susan! Despierta- podía sentir como la voz de mi hermana trataba de traerme a la realidad.

-Hmmm ¿Lu? – respondí con la voz llena de pereza.

-¡Vamos a llegar tarde a la escuela! – Abrí los ojos, Lucy tenía razón. Me levanté y sin decir ninguna palabra me encerré en el cuarto de baño.

Me miré al espejo, hace exactamente un año, habíamos partido de Narnia, 1.300 años, en tiempo Narniano. Debajo de mis ojos habían unas profundas y oscuras ojeras, mi piel estaba aún más pálida de lo normal, y mis ojos, ya no brillaban como el mar. Estaban apagados.

Lavé mi rostro y mi cuerpo, me desenrede el cabello y me vestí en mi habitación. Lucy ya no estaba así que supuse que ya había bajado al comedor.

Al estar completamente lista, baje a desayunar, Peter, Edmund y Lucy ya estaban sentados en la mesa, ellos notaron mi presencia y el primero en romper el silencio fue Peter.

-Buenas días Su…¡Vaya! Pareces tener mejor estado por fin – lo miré y le devolví una sonrisa, no quería que Peter supiera lo equivocado que estaba. Cuando mis ojos se encontraron con los suyos. Peter se dio cuenta que yo no estaba bien; Bajo la cabeza impotente, apretando el puño que tenía sobre la mesa.

Me senté, y miré a Edmund y a Lucy. Ambos me llenaron de amor y hermandad con una mirada. Les devolví el gesto con una sonrisa. Luego, el silencio volvió a reinar en la mesa.

-Hace un año…regresamos de Narnia- me atraganté con la comida, no esperaba que sacaran el tema de Narnia.

-¡Lucy! – Peter la regañó. Al instante lo miré suplicándole que no hiciera que nuestra pequeña hermana detuviera su discurso.

-Creo que, ninguno de nosotros- su mirada color miel se posó en mi- quiere olvidar a Narnia. Ni a su gente…

-Eso es bastante obvio, Lu- Edmund le sonrío, y siguió tomando de su taza

-Lo sé- la voz de Lucy fue apenas un susurro- pero…ha pasado un año, y …-su voz se apago-

-Y…-suspiré- no hemos hablado de Nania en todo este tiempo ¿verdad? – una sonrisa triste adorno mi rostro

-Bueno…La verdad, personalmente, me duele saber que, ya no podré regresar- Peter, bajó la mirada- Pero, no me molesta hablar de nuestro hogar…

Él tenía razón, Londres no era más que el lugar donde vivíamos, desde que nuestro padre murió en la guerra, nuestra madre por la tristeza y el profesor enfermo en Bath, vivir ahí se volvió un castigo, convivir con recuerdos y la penumbra de éstos . Suspire, nuestro hogar estaba lejos, sin un claro camino que nos condujera a él, en los parajes más frondosos y verdes que se puedan imaginar, donde existen las criaturas más dulces que alguien pueda si quiera llegar a soñar. Nuestro hogar estaba en los terrenos del gran castillo de Cair Paravel, en Narnia, con nuestros seres queridos.

-En Narnia han pasado 1.300 años desde que partimos…me pregunto como será todo- Edmund alternó su mirada entre nosotros tres, hasta que la posó finalmente en mí- y como estarán todos…

-¡Es lógico que todos deben estar de maravilla! – Lucy río nerviosa- En un lugar tan mágico como Narnia solo hay amargura cuando alguien se atreve a alterar la estabilidad- de pronto creí que mi pequeña hermana era mucho más madura de lo que yo imaginaba- Además, si algo malo hubiera pasado- su mirada brilló- ya nos habrían llamado.

Sus últimas palabras me hicieron corregirla mentalmente, ella y Edmund, habrían regresado. Peter y yo…no.

Me levanté de manera abrupta y rápida de la mesa y tomé mi bolso para salir en dirección a la estación de trenes, mientras nuevamente las lágrimas se hacían presentes, yo corría, solo quería escapar del dolor y las punzadas que alteraban mis latidos. Persiguiéndome pude escuchar como mis hermanos me gritaban a lo lejos.

-¡Susan! – la inconfundible voz de Peter se alzó sobre el ruido de la ciudad, y por un momento en lugar de escuchar a Pete, mi hermano mayor, creí escuchar al Gran Rey Peter, "El Magnífico" y luego de eso, un rugido se hizo presente. Frené en seco, no podía ser, no era el rugido de un felino normal. No, era el llamado del gran gato, llamado que nos daba un aviso. Era el llamado para volver a casa. Cerré los ojos y los apreté con fuerza.

-Un poco más de paciencia querida Susan, pronto volverán a Narnia, los cuatro juntos, como los reyes de la Edad de oro. Como siempre tiene que haber sido- la voz parecía un arrulló, sonreí, confiando ciegamente en Aslan y en su poderosa magia. Segundos después todo se volvió negro.


Me moví incómoda y al instante escuché susurros a mí alrededor.

-¡Se esta moviendo! – la voz de Peter parecía bastante aliviada.

-¡Que susto tan grande nos ha dado esta niña! – la risa cantarina de Edmund inundo la habitación.

-Dios, se me parte la cabeza- mi voz sonaba pastosa y seca, como si llevara un siglo sin beber agua.

-¡Su!- exclamaron mis dos hermanos para aprisionarme en un abrazo, minutos después, Lucy entró a la habitación con una píldora y un vaso con agua.

La miré agradecida y un tanto confundida.

-Lo sé, digamos que tengo una conexión contigo, algo así como magia- sonrío ampliamente

-Gracias, Lu- tomé la píldora y con un sorbo de agua la digerí.-

-Ahora…-Peter se acomodó en la silla al lado de mi cama- Cuéntanos Su…¿Qué ha sucedido?

Los recuerdos llenaron mi mente, las lágrimas, el desayuno, la voz de "El Magnífico", Aslan dentro de mí, la oscuridad…Entonces me di cuenta.

-¡Aslan!- exclamé con desbordante alegría haciendo que mis hermanos me mirarán extrañados.

-¿Aslan?- Lucy parecía confundida- ¿Lo has visto?- preguntó, a lo que yo negué con la cabeza mientras afloraba una gran sonrisa en mi rostro. -Vamos a volver- susurré - Él lo dijo…

-¡Creo que alguien se golpeó muy fuerte la cabeza! – Edmund resopló, en respuesta Lucy le dio un peñisco- ¡Auch! – Ed miró a nuestra hermana con reproche.

-Susan, ¿Por qué dices que vamos a volver?- Peter trataba de no poner esperanza en cada palabra, pero le era imposible.

-Cuando tú me llamaste Peter…- Comencé a relatar despacio- No sentí tu voz como la de mi hermano, si no, como la del monarca más noble y magnífico que haya gobernado Narnia jamás- Pete abrió los ojos desmesuradamente y luego me sonrío con una mirada de agradecimiento.- Luego, Aslan desde algún lugar de mi interior me habló, y él lo dijo, regresaremos los cuatro, los reyes de antaño. A gobernar como siempre tiene que haber sido.- Concluí mi narración levantándome de mi cama, a penas mis pies tocaron el suelo, comencé a moverme con gracia, bailando, Lucy me imito, Peter y Edmund sonreían. Lu se acercó y me dio un abrazo.

-Esa voz, vino desde tu corazón, donde esta Narnia, Aslan, y por supuesto Caspian- Mi pequeña hermana susurro en mí oído aquellas palabras que hicieron que me estremeciera.

-Muy bien- Peter se incorporó de la silla y mirando el reloj de muralla dijo.- Aún podemos volver a nuestra última clase- Ed, Lu y yo refunfuñamos con una sonrisa. Nada podría acabar con la felicidad de ese momento, ni siquiera unas pesadas clases de Matemáticas.

La última clase había sido agotadora, llegamos a la estación de trenes. Un chico de la escuela a la que asistían Peter y Edmund, no quitaba su mirada de mí. Miré hacia otro lado, tratando de leer un anuncio que se pronunciaba a lo lejos. El chico se acercó y se sentó en el asiento disponible a mi lado, puso su cara a centímetros de la mía. En ese instante giré la cara muy rápido, y él, pareció complacerse.

-Mi nombre es Edward- Susurro con una sonrisa mientras no dejaba de devorarme con la mirada.

Era un muchacho común, aparentaba tener la misma edad que yo, 17 años. Tenía el cabello anaranjado, la tez tostada y pecas de color terracota sobre los pómulos. Sus ojos estaban detrás de unas gafas y eran de un color gris oscuro.

-Phillips- Le respondí con una falsa sonrisa, y con cara de pocos amigos.

Edmund que había escuchado todo, se carcajeo por lo bajo.

-Y dime Phillips, ¿tienes novio?- Preguntó el muchacho de cabello colorin.

Mi boca se abrió y cerró varias veces, con una buena respuesta probablemente se esfumará este chico, pensé frunciendo ligeramente el ceño. Estaba a punto de responder, cuando Peter se levantó de su asiento y le dijo a Edward.

-Sí, y no solo novio- Mi hermano me miró divertido al ver la perfecta "O" que había formado inconcientemente con mi boca.- Tiene prometido, y créeme no querrá saber que le estas coqueteando a Su…Phillips – Pete corrigió rápidamente su casi error.

-Claro…- Al instante Edward se levantó y se alejó, mientras muchos de sus compañeros se reían de él.

-Gracias- Les sonreí a mis hermanos- ¡Les debo una!-

-Ya van varias- Edmund respondió con un drama excesivo y un falso cansancio en la voz.

Los cuatro reímos, era bastante usual que los chicos se me acercarán a invitarme a salir, si no, mandaban con mis hermanos cartas para ver si podíamos ir a bailar, o simplemente me dirigían cautelosas miradas de admiración, Pete y Ed tenían ya ganada la fama de "Celosos" compulsivos. Eso no me molestaba, en lo absoluto, ya que no había ningún chico de ese instituto que me interesará, o de la ciudad, o del país, o de este mundo, una traviesa voz en mi interior hizo resonar esas palabras en mi cabeza. Cada vez estaba más cerca de volverme loca. Sin embargo, no podía evitar sonreír al pensar en mi motivo personalde locura.

El tren que esperábamos llegó a la estación, muchos estudiantes comenzaron a subir yo miré a todos lados, esperando que la gran magia actuara y nos llevara a nuestro verdadero hogar. Pero nada sucedió. Entonces, la voz volvió a aparecer.

-Nada pasa dos veces del mismo modo, Reina Susan-La voz de Aslan parecía una caricia sobre mi piel. Sonreí abiertamente y susurré para mis adentros un "Lo sé, es solo que estoy ansiosa". Cerré los ojos y pude ver como el león me sonreía, con la tierna mirada que lo caracterizaba.


Prometo conti pronto si les gusta ^^ . Un abrazo enorme :) .Y si les gusta, dejen su review es gratis es gratis ! ^^º

Atte. Little Susan Pevensie

En nombre del radiante sol del sur, les presento a la Reina Susan "La Benévola"

Caspian ~ Susan