Muchas gracias por los reviews, me alegra muchísimo saber que les gusta la historia ^^ . Quiero dedicar este capítulo a una persona que siempre ha creído en lo que ella llama mi talento :) . Gracias RosePerry jiji. Te amo BF :)

Ahora sin más les dejo el siguiente capítulo :D . No olvide dejar su Review *_*

N/A: Los personajes pertenecen a C.S Lewis :D


El resto del día hubiera sido rutina, pero un fuerte sentimiento crecía en nuestros corazones, una fuente de luz palpitante, que se podía notar en nuestras sonrisas. ¡Era como si en nuestras frentes la palabra "esperanza" se leyera claramente, con luces de neón!

-¡Vaya! – dijo Edmund- No tengo ningún deber…¡Este si que es un buen día! – sonrió mientras tomaba una manzana de la cesta que había sobre la mesa del comedor.

Todos reímos, en esos momentos parecía que el aura de tristeza que siempre nos acompañaba había desaparecido.

-Tengo hambre- al instante Lucy y yo nos giramos a mirar a Peter, quien soltó una risita traviesa- ¿Qué? – inquirió levantando una de sus doradas cejas- ¿Acaso solo Ed, puede ser quien use esa frase? – Pete frunció el ceño y se cruzó de brazos.

Segundos después, Lucy, Edmund y yo, nos carcajeábamos sujetando nuestros estómagos. Mientras el rostro de Peter se tornaba rojo, concentrándose el color en sus mejillas.

-No le veo la gracia- su enfado duró un instante, después de eso, se unió a nuestras risas.

-Ya es hora de preparar el almuerzo- comencé a estabilizarme poco a poco. Hace tanto tiempo que no reíamos de esa manera los cuatro, juntos, felices.

-¡Prepara algo rico Su! – Lu me abrazo, para luego ponerse a dar brincos por toda la sala.

Peter y Edmund nos miraron con dulzura. Se incorporaron de un salto y se dirigieron a la sala, miré su dirección y comprobé mis sospechas, jugarían ajedrez. Era increíble, como podían pasar horas desafiándose, tratando de demostrar mediante una partida tras otra, quien era el mejor.

Sonreí, negando con la cabeza mientras me iba a la cocina. Llegué hasta el estante y saqué un libro de cocina, lo tomé entre mis manos y con sumo cuidado comencé a quitarle el polvo; Ese libro había sido de nuestra madre.

Empecé a hojearlo, buscando alguna receta que fuera digna del día que vivíamos. Cuando por fin encontré un platillo, revisé meticulosamente los ingredientes y preparé la comida.


Tarde más o menos media hora en preparar todo, mis hermanos habían acomodado la mesa y Lucy había puesto incluso flores al centro.

Los cuatro disfrutábamos la comida, hablando animadamente sobre temas triviales.

- ¡Su déjame felicitarte! – Edmund me sonrío ampliamente y se tocó la barriga satisfecho- ¡Te has lucido con la comida!-

- Ed tiene razón Susan- Peter apoyó la idea de mi otro hermano- ¡Eres una gran cocinera!

Les sonreí agradecida, mientras un pequeño rubor se apoderaba de mis mejillas.

- ¿Qué haremos el resto de la tarde? – preguntó emocionada Lucy, el ambiente estaba cada vez más acogedor en nuestra casa, se notaba un cambio en nosotros. No podíamos evitar sonreír ante cada pensamiento que nos condujera de vuelta a casa.

- Opino que demos un paseo junto a las señoritas más hermosas de todo Londres, ¿Qué te parece, Ed? – río Peter haciendo que Lu y yo sonriéramos, sonrojadas por el cumplido.

- ¡Vaya, Pete! Gran idea, pero debemos ir a buscarlas- Edmund le guiñó un ojo a nuestro hermano mayor, y se carcajearon, cómplices. Lucy bufó y les pegó con su mano empuñada a cada uno, a la altura del hombro.


Pasamos la tarde paseando por la ciudad, sentados en bancas de plazitas cercanas, oliendo las flores, jugando, al caer la noche regresamos cansados a casa.

- ¡Creo que es hora de – un bostezo escapo de los labios de Edmund- irse a dormir! -

- Mucha razón Ed. Vamos Lu- le sonreí a mis hermanos y tomé la mano de Lucy para comenzar a subir las escaleras, los hombres de la casa imitaron nuestros pasos. Cuando llegamos a la planta superior, nos despedimos con un beso en la mejilla, y un "¡Buenas noches!" para entrar en nuestras respectivas habitaciones.

Lucy y yo compartíamos habitación, así también como Peter y Edmund. La habitación restante era la que ocuparon alguna vez mis padres.

Ayudé a Lucy con su pijama, le leí un cuento hasta que se durmió. Estaba a punto de acostarme cuando algo llamó mi atención, me acerqué un poco más a la mariposa que estaba sobre mi mesita de noche. Brillaba con una intensidad poco común, parecía mágica. Cautelosa, temiendo que se escapara, la tomé por las alas, y la contemplé sobre la palma de mi mano. No era común, dejaba un extraño polvo azul cuando sus alas se movían. Me senté en mi cama, estaba hipnotizada mirando sus alas, pequeños adornos negros resaltaban a la luz de la lámpara. La mariposa escapo de mi mano con un hábil aleteo, y desapareció de la habitación, escapando por la puerta.

Iba a cerrar la puerta y a dormirme por fin, cuando algo me hizo pensar que debía seguir al insecto. Me puse mis zapatillas de levantar y salí disparada, mirando hacia todos lados; Descubrí que la mariposa se perdía por la escalera, la perseguí, y finalmente llegué hasta el patio trasero. En uno de los pétalos de una rosa blanca, la mariposa se hallaba.

Fue entonces cuando lo vi.

- ¿Aslan? – susurré su nombre, y instintivamente froté mis ojos, pensando que solo era una ilusión, al abrir los parpados. Él seguía ahí.

Al costado de la mariposa, se encontraba el gran gato, tan imponente y pacifico como lo recordaba. Corrí a abrazarlo emocionada, mientras pequeñas lágrimas de felicidad se escapaban de mis ojos.

- Ya no llores Reina Susan- dijo correspondiendo el abrazo.- Han sido suficientes las lágrimas- me miró seriamente.

- Yo…lo siento- susurré- es solo que…-

- ¿Disculparte porqué? ¿Por sentir? – Aslan negó suavemente con la cabeza- No querida, perdóname a mí, por no haber entendido antes, tu dolor, y tu amor, joven Reina.

- No es tu culpa- le sonreí- Quizás yo debería haber sido…más valiente.- bajé la mirada ante la idea.

- Ciertamente, la valentía, es la cualidad de tu hermana Lucy – El gran felino me sonrío- digamos que en ti, se destaca tu benevolencia.

Me reí, hasta que la mariposa comenzó a brillar aún más intensamente. Obligándome a cerrar los ojos por unos instantes, cuando los abrí quedé maravillada.

Un hada de piel ligeramente azulada, se encontraba en el lugar anteriormente ocupado por el deslumbrante insecto. Aslan notó que la pequeña criatura se robaba toda mi atención.

- Veo que percibiste bien mi señal- se dirigió a mí con una sonrisa, y luego se giró hacia el hada- Muchas gracias por la ayuda, Coraline – El azulado ser lo miró complacida, casi pude escuchar una risita muy leve de su parte. El viento soplo levemente, desordenando el cabello de Aslan, quien a su vez derramo su aliento sobre la criatura y al instante esta desapareció.

- He venido hasta aquí por un motivo, querida Susan- la mirada de Aslan se tornó seria.- Nuevos invasores amenazan Narnia y el Rey ha intentado llamarlos con tu cuerno.

- ¡Pero si aún estamos aquí! Acaso… ¿Acaso el cuerno ha perdido su efecto?-

- ¡Oh, no! ¡Claro que no!- la respuesta de Aslan me tranquilizó de sobremanera. El cuerno era el único objeto tangible que me unía a Caspian. Suspiré con alivio.

- ¿Entonces? – No entendía bien, si el cuerno funcionaba, que hacíamos aún en Londres.

Aslan se limitó a reír

- Bien sabes Reina Susan, que nada sucede de la misma forma dos veces.-

No pude evitar reír también por la ya conocida frase del león.

- Caspian debe entender, que hay algo aún más fuerte que el cuerno, que puede hacer que tú y tus hermanos regresen- Él observo cada una de mis reacciones- Y hasta que él no lo descubra- continúo con bastante cautela el gran gato- ustedes no podrán regresar.

Lo miré horrorizada ¿Y, si Caspian no se daba cuenta nunca? ¿Qué fuerza era más poderosa que el mágico cuerno?. Tenía tantas preguntas, y esperaba varias respuestas.

- Tú ya diste el primer paso, querida- Aslan me miró agradecido-…creer. Ese es el primer paso.

Poco a poco la imagen de mi interlocutor fue desapareciendo.

- ¡No! Aslan espera…¡No te vayas!- traté de retenerlo.

Fue entonces cuando escuché un último susurro de su aterciopelada voz antes de ver desaparecer su imagen por completo.

- Debes ser paciente Susan, debes lograr que él crea…Tu sabes como, tienes la respuesta-


Un travieso rayo de luz se coló por las cortinas de mi habitación. Abrí los ojos de golpe.

¿Había sido todo un sueño?, ¿Solo un producto de mi imaginación?, o ¿De verdad había estado con Aslan la noche anterior?

Mi respuesta llegó más rápido de lo que esperaba. En mi mesa de noche, había un pequeño frasquito, lleno de un brillante polvo azul.

- Fue real…- susurré mirando la vacía cama de Lucy.-

Y entonces las palabras de Aslan vinieron a mi mente.

"- Debes ser paciente Susan, debes lograr que él crea…Tu sabes como, tienes la respuesta"-

Miré hacia la ventana, y me perdí en mis pensamientos, tratando de hallar lo que necesitaba para volver a mi amado hogar. Buscando la respuesta que nos llevaría devuelta a Narnia.


QUEDO UN POCO CORTO PERO BUUUUUUENO :) . Así los intrigo muahaha, ¿Que hará Su? ...Y bueno, Caspian salio medio bruto y dejo de creer u.u ...

SI LES GUSTA DEJEN REVIEWS :D . Y MUCHAS GRACIAS POR EL APOYO

Atte. Little Susan Pevensie

En nombre del radiante sol del sur, les presento a la Reina Susan "La Benévola"

"El gran invierno ha caído con su potente rugido. Cuando sacude su melena, la primavera llega"

I do believe in Aslan ...Forever