• Fandom: Axis Powers Hetalia.
• Titulo: I can't be with you.
• Claim: Islas Británicas.
• Resumen: El camino al perdón es el más largo de todos.
• Advertencias: Angst. OCs.
• Notas: Basada en "I can't be with you" de The Cranberries. Continuación de "Zombie" Liam!Side
• Disclamer: Hetalia pertenece a Himaruya.
Dos años. Dos años sin confundir a los gemelos, porque ya no hay gemelos que confundir, ¿verdad? Ahora sólo queda uno, pero si no fuera porque lo conocen no se darían cuenta de que está ahí.
¿Dónde está Liam? Se pregunta Escocia, cuando se reúnen a la mesa a la hora de la comida. Gales se pregunta lo mismo, porque dónde hubo cinco sillas ahora sólo hay cuatro, y una está vacía. Liam está arriba, en alguna habitación, ¿en cuál? No lo saben, no han podido encontrarlo desde que Cian se fue.
Inglaterra pierde una hora buscándolo en vano, «No vas a encontrarlo» le han repetido hasta el cansancio, pero Inglaterra es necio y sigue buscándolo. ¿Cómo encontrar a alguien que no desea ser encontrado?, Arthur, puedes encontrar a tu hermano mayor y forzarlo a salir, a bajar a comer (¿Ha comido si quiera desde que todo acabó?) pero no por ello podrás verlo sonreír ni bromear, porque hace mucho que las risas han cesado.
Y tras finalizar su infructuosa búsqueda, Arthur baja con la mirada ardiendo en rabia y frustración, se sienta en la mesa y come sin mirar a nadie, ni al asiento vació a su lado. Las cosas siguen un lento y tortuoso camino, ¿no es así?
Lying in my bed again, and I cry 'cause you're not here.
Crying in my head again, and I know that it's not clear.
Deambulas por los corredores, mirando por las ventanas hacia el horizonte que se ha alejado y se pierde de vista. Miras hacia el mar, esperando oír un leve murmullo, pero sabes que es en vano, lo último que escuchaste fue que Cian se había aislado «¡Irlanda debe permanecer unida!» ¿A dónde se fue todo eso? Podrías estar al otro lado del mar, con él, pero lo arruinaste.
Ya no tienes más hermano mayor que se colará en las noches en tu cama, inventándose la excusa de ver que estés bien, ¿recuerdas? «¡Liam!, ¿estás bien? Oí un ruido extraño y creí que sería ese inglés intentando algo» siempre lo decía, riendo, y pasaban la noche hablando y bromeando. Y todo estaba bien.
Todo estaba bien.
No es tu cama, no hay nada tuyo en esta casa, lo último que te quedaba se ha ido hace ya un par de años, lejos. Estás solo. Rodeado por muebles cubiertos con sabanas, estás en alguna habitación que ha quedado como bodega, dónde almacenan las cosas olvidadas, ¿no es un buen lugar para ti? Tus labios responden "sí" pero tu cabeza responde otra cosa.
—Cian se ha ido, realmente se ha ido… Y no va a regresar —murmuras, sujetando aquellas cruces con fuerza en tu mano, no las luces en tu cuello, porque sientes que la piel te arde.
No va a regresar por mí.
Pero es mentira, y lo sabes. Sabes que el pueblo de ambos está luchando, muriendo todavía, por recuperarte, ¿pero realmente quieres irte? Y la repuesta te hace encogerte en tu sitio, y provoca que te duela el pecho: No lo sabes.
Escuchas voces en tu cabeza gritando, «¡Irlanda Unida!» y al mismo tiempo surgen de otro lado voces diferentes, gritos diferentes, «¡Reino Unido!» y te duele, y sientes que te partirán en dos, entonces recuerdas que ya estás hecho pedazos y comienzas a reír para no llorar.
«Llorar no sirve de nada, sólo le das la satisfacción a tu contrincante» ¿Quién lo decía? ¿Era Cian o tal vez Ian? Quizá era Arthur, no lo recuerdas, pero has seguido ese consejo toda tu vida, y las pocas veces que has llorado terminaste riendo.
¿Cuándo vas a salir de tu escondite?
Put your hands, put your hands, inside my face and see that it's just you.
But it's bad and it's mad and it's making me sad, because I can't be with you.
Esta vez no has escogido el mejor lugar, ¿o sí? Claro que no, alguien te ha encontrado por casualidad. O tal vez siguió el sonido de la risa mezclada con el llanto. Probablemente ha sido eso. Sientes sus manos en tu cara (tienes los ojos cerrados, ¿no quieres ver que te has quedado atrás? Fue tu decisión, aunque eso no te evita el dolor).
Liam, qué te duele más, ¿Saber que Arthur se ha conformado con las migajas o que Cian puede sostenerse perfectamente sin ti? Tal vez ambas.
—No sabía que podía ondularse su cabello, aquí, en las puntas —Oliver dice con voz sorprendida, y puedes imaginar la expresión de niño curioso en su rostro—. ¿Hace cuanto que no lo cortan? Nunca creí volver a verlos con cabello largo, se ven muy dif… Lo siento.
Oliver, como Arthur e Ian, tiene la mala costumbre de siempre hablarles en plural, porque los gemelos siempre estaban juntos. Las costumbres son difíciles de romper, pero duele, y si no lo conocieras pensarías que lo hace con saña. Si fuera Arthur no dudarías en creer eso.
No le respondes, porque él no tiene la culpa y no merece que te desquites con él. Entonces volteas sorprendido, Ian está sentado justo al lado tuyo, ¿por qué nunca habías visto que era tan grande? Incluso sentado te saca media cabeza, Cian hubiera hecho un comentario gracioso.
—¿Quieres que desenrede tu cabello?
—No. Déjenme solo, necesito pensar —respondes, rechazando la oferta de Escocia, porque sólo Cian hacía eso.
Y ves que quieren decir algo, pero al final Gales desvía la mirada hacia la pared. Ellos saben que digan lo que digan no piensas escucharlos; puede que Ian sea el hermano mayor, y puede que le muestres respeto, pero no es lo mismo.
—Arthur ganó la guerra, como quería, ¿no es así? —dices, con una sonrisa torcida y cínica—. Una victoria a medias no es lo mismo que una victoria, y una derrota a medias es mejor que nada —te paras y limpias tu ropa del polvo que sólo hay en tu imaginación—. Si Arthur quería tenerme con tanta vehemencia, llorará sangre mientras viva con él —y caminas hacia la puerta, sin volver la vista atrás.
Dos años, pero ya lo has asimilado. No puedes cambiar lo sucedido Liam, pero puedes sobrellevarlo de la mejor manera, y lo harás. Es tu forma de redimirte con Cian, es tu forma de pedir disculpas por dejarlo en el peor momento. Pero te diré, él no te odia ni te guarda rencor, y si no ha venido a verte es porque espera que vayas a buscarlo, sabe que cuando lo hagas será porque te has perdonado a ti mismo y tendrás el valor de verlo a la cara. El valor de gritar que has fallado, que le has fallado y que lo sientes.
Pero no te odia, y eso es peor ¿no? Porque si fuera así sería más fácil quedarte aquí, sabiendo que no tienes un hogar a donde regresar.
—¡Liam! —grita Gales, pero no te detienes. La mañana siguiente piensas marcharte a Irlanda del Norte, a casa.
And my head, and my head on anyone's shoulder,
'Cause I can't be with you.
No te llevas nada, porque no hay nada tuyo en ésta casa. La casa de Arthur, dónde todos viven… pero nadie quiere estar. Vaya concepto de hogar el suyo.
—Liam —Ian te mira y pone su mano en tu hombro, girándote hacia él. Estás delgado, muy delgado, no le cuesta trabajo hacerlo, tampoco pones resistencia—. No tienes que irte a vivir solo… nosotros —y se detiene, humedeciéndose los labios, luego rectifica—. Sé que odias estar solo y ahora…
—Vivir rodeado de gente no significa estar acompañado. Vivir contigo mismo no significa sentirse solo, es peor quedarme aquí —le dices, con tono cortante. Quitas su mano—. Escucha, gracias por preocuparte, creo, pero no necesito que te preocupes por mí ahora.
Ian te mira serio y puedes ver que lo has herido, como tantas otras veces, pero quieres asegurarte de que lo sepa. No es lo mismo, y no fingirás que lo es.
—¿Sabes cuándo eras útil, Ian? Hace un par de años, cuando no podíamos ponernos en pie ni dormir por temor a ser sacados de nuestra propia casa por tropas británicas. Tuyas, de Gales, de Inglaterra… Hace un par de años, cuando pedimos independencia, ahí eras útil, pero hiciste lo que pensamos que harías, como Gales, y no los culpamos —y las palabras afiladas y ponzoñosas se escurren de tu boca sin ser meditadas, porque no quieres que se preocupe ahora, ni nunca más—. Por eso mismo, no necesito de tu ayuda, en ese entonces estuvimos bien sin ustedes, ahora también.
—Tenías a Cian contigo, ya no es así, Liam, ¿piensas aislarte igual que tu hermano? ¿Esa es la gran solución? —te reprende, como si supiera todo—. ¡Que gran idea! ¿Por qué no nos aislamos todos?
Suspiras, mirándolo. Sus palabras no surten el efecto que él podría desear, porque es tu hermano, pero sólo eso… No es Cian, y no usarás su hombro para llorar, ni buscarás refugió en sus palabras cuando estés mal; lo quieres, es tu familia, pero no es Cian, y no puede someterte con la misma facilidad a su voluntad.
—Ian… tú jamás serás Cian, eres mi hermano mayor, pero no eres él.
Y probablemente fue culpa de Cian que seas así, porque él nunca ha sido alguien compartido. Y te preguntas que pensaría si supiera que Escocia quiere consolarte, probablemente reiría y te pediría ser amable con tu familia. Pero ellos no lo han sido con ustedes, o tal vez, hace mucho dejaron de notar esos pequeños gestos.
Te marchas sin mirar atrás, regresando a tu pequeña parte de la isla, es pequeña, pero es casa. Y esa idea aflora en tu mente volviéndose profunda y quedándose ahí. Eres el territorio más pequeño, el más peligroso, estás situado militarmente… pero es casa. Y cuando caminas por la calle, solo, los escuchas murmurar. No están de acuerdo en casi nada, discuten y quieren cosas diferentes, pero sabes que darían la vida por ti.
Still in love with you.
Entonces, lo ves ahí parado, escondido con ropas demasiado grandes para él, y te mira y puedes sonreír un poco, incluso juras que él sonríe de regreso. Te acercas y sonríes, ha comenzado a llover, pero el sol no se ha desvanecido y un arcoíris aparece en el cielo, estás en casa. Están en casa, incluso si no eres independiente.
