Capitulo 8

Cazadores

Ya habían pasado 4 días desde que Inuyasha se había marchado, una persona que casi no conocía se había vuelto muy importante en la vida de Kagome, aunque no sabía si el termino persona le agradaría al joven quien usaba la palabra existencia para referirse a su vida por ser un vampiro. Nuevamente el letargo en su vida era normal ya nada valía la pena, ya Kagome no se percataba si las horas pasaban más lentas que de costumbre eso ya no tenía mucho sentido para ella; después de su transformación de una Kagome fugista a la misma de siempre triste y ausente. Ella sabia del daño que podía causar su estado a las personas que le rodeaban, tanto era la preocupación de terceros que Kouga le dijo a Sango que se mudara a su departamento para que le hiciera compañía por algún tiempo, el temía que Kagome arremetiera contra su vida en actos estúpidos como el de salir a cazar ella sola, y aunque desde cualquier punto de vista puede verse estúpido esa idea paso más de una vez por la mente de la joven quien no solo saldría buscando cazar vampiros, saldría a buscar a Inuyasha para pedirle una explicación o tal vez para pedirle que regresara, pero la idea de que Sango se fuera a vivir con Kagome le era casi imposible de aceptar porque si el regresaba ¿Qué pensaría Sango de ella? O tal vez si Inuyasha se percataba de que había alguien más en el departamento nunca se atrevería a volver, porque el que volviera aunque sea por unas horas era una esperanza que Kagome se negaba a perder, además el que Sango estuviera en el departamento con ella seria exponerla mas a su tristeza y aumentar su preocupación.

-¿Qué te ocurre?...

Kagome volteo para descubrir el rostro tenso y nervioso de su amiga Sango, quien se sentó junto a ella en una de las mesas de la cafetería, ella se percato que la charola de Kagome se mantenía intacta, no había probado bocado alguno esto comenzaba a ser ya una costumbre a la hora del almuerzo, y mas aun le angustiaba el hecho de que muchas veces ella le formulaba preguntas a Kagome sin obtener respuesta, parecía estar allí pero la ausencia del alma era casi inevitable.

-Hola bellezas, ¿puedo sentarme?.

-Hola Miroku y claro que puedes, de todas formas aunque estoy acompañada con Kagome parezco estar sola.

Miroku escudriño un poco las facciones de Kagome, ella estaba allí sentada con el tenedor en su mano derecha, movía de forma horizontal el puré de papas de su plato, su cabeza estaba apoyada sobre su mano izquierda que se posaba sobre la mesa gracias al codo.

-Oye Kagome.- Miroku noto como Kagome levantaba la mirada.- ¿Aun deseas ser cazadora? Porque como sabes hay un fragmento nuevo, o eso dice Kaede.

Podría buscarlo con ayuda de ese fragmento- insto rápidamente Kagome en su mente, pero no emitió palabra alguna, Miroku vio el rápido destello de luz que ilumino los ojos de Kagome ante aquellas palabras aunque como vino velozmente desapareció el brillo, por lo que prosiguió tranquilamente la conversación.

-Hay algunas cosas que debes saber Kagome que nunca te contamos en cuanto a ser Cazador…-Miroku miro a Sango fugazmente y luego trago grueso.- los cazadores vivimos prácticamente de la perla de Shikon, una vez que ella esta dentro de cuerpo te hace mas ágil, fuerte y mejora en creces todos tus sentidos, pero al mismo tiempo debemos pagar estos dones de una forma u otra.

-Miroku – le interrumpió Kagome.- si quieres que tenga miedo a ser cazadora, estas perdiendo tu tiempo porque ahora mas que nunca quiero serlo.

-Kagome, yo no te estoy metiendo miedo ni nada por el estilo, solo te digo la verdad… ¿Crees que ser cazador es solo llevar la fuerza del fragmento dentro de ti?- Miroku aguardo la respuesta sin éxito.- ya veo, pues estas muy equivocada. Esto es más que un juego o una responsabilidad, yo soy hijo de un monje que dedico su vida a la caza y Sango proviene de un clan exterminador de vampiros, sobre nosotros se cargo la responsabilidad de ser cazador al momento de nacer y debemos vivir para esto, pero tú puedes escoger.

¿Escoger? Extraña palabra, si Kagome hubiera podido escoger no habría dejado que su padre muriera y mucho menos que Inuyasha se fuera; por un instante recordó como Inuyasha le pedía al igual que Miroku lo hacia en ese momento que se alejara de la vida de cazadora y que viviera de forma normal, algo a lo que ella le llamaría vivir rutinariamente.

-¿Qué tiene de malo el ser como ustedes?.- Pregunto Kagome-

-No es lo malo Kagome es el precio.- Dijo sango con una voz forzada.- No soy la indicada esta vez, pregúntale a Kouga ¿cual era su relación con tu padre?

-¿Mi padre?- musito Kagome.-

Miroku no intervino más, y los tres quedaron en completo silencio hasta que el timbre volvió a sonar. La clase de biología de la Profesora violeta paso tranquilamente, esta vez para los experimentos estudiarían las células. Al salir de clases Kagome busco a Kouga en el salón Nº 20 que era el de los estudiantes de 5to año, pero el no había asistido, Ayame la fulmino con una mirada cuando la vio parada en la puerta del aula.

-¿Qué haces aquí?.- Pregunto Ayame con superioridad.- ¿Ya se te quito el shock en el que estabas?

-¿Dónde esta Kouga? -Ayame volvió a fulminarla con la mirada- si las miradas mataran- Susurro Kagome.-

- Salio de la ciudad, al parecer una bandada de demonios se salio de control en las afueras.- Ayame hablaba "cordialmente".- ¿Qué necesitas? Si quieres yo te puedo ayudar - (para que no te le acerques mas a Kouga) pensó.-

-Es algo que debo preguntarle a el exclusivamente, ¿Cuándo regresara?

-Mañana debería de estar de regreso.- La voz de Ayame se apago repentinamente.-

Kagome inmediatamente se percato del repentino cambio en la tonalidad de la voz, Si tanto le preocupaba Kouga ¿porque no lo había acompañado?; se intento imaginar por un instante en el lugar de Ayame, si Inuyasha se hubiera ido a alguna batalla ella lo seguiría aunque fuera para curar sus heridas después de la mortal lucha, su incógnita quedaría sin respuesta ese día hasta que Kouga regresara. La tarde paso mas rápido de lo habitual o talvez Kagome tenia miedo de que las tardes se terminaran porque al ellas morir comenzaban a nacer los viciados fantasmas de la soledad que la acompañaban a donde fuera, antes de partir ella le pidió un favor a Sango, le dijo que mañana regresaba Kouga y que deseaba recibirlo junto con ellos en el Dojo de Kaede –Además hace mucho no veo a esa adorable anciana- agrego Kagome dando una mueca torcida a la que ella le llamaba sonrisa a pesar de su falta de gracia.

Hacia ya mas de una semana desde que Inuyasha se había marchado, el vacío de los días hacían que parecieran semanas, de una u otra forma el apoyo que le había brindado Inuyasha a Kagome había comenzado a ser indispensable para calmar el dolor de su perdida, el había llegado a sanar poco a poco sus heridas, pero cuando empezaba a surgir efecto ya no estaba y estas parecían abrirse de una manera rápida y voraz. Ya no solamente era el recordar la pérdida de su padre, ahora se sumaba el que Inuyasha se marchara dejándole una inestabilidad emocional y física aun mayor, cada vez que se encontraba sola en el apartamento no podía evitar la tentación que le producía el mirar las antiguas ropas de Inuyasha y sumergirse en recuerdos que aunque sabia le hacían daño por las lagrimas que siempre brotaban eran suaves y calidos.

Otro día de escuela pasaba y seguía siendo improductivo desde el punto de vista de Kagome, ella era la primera en muchas de sus clases pero no entendía como lo aprendido la ayudaría en el futuro, si este parecía que nunca iba a llegar. Esta vez una pared de tranquilidad se poso a su lado para que ella se pudiera recostar, puesto que no tendría que irse a su departamento a esperar la noche rodeada entre sus recuerdos, esta vez estaría en compañía de sus amigos y talvez sabría el paradero del fragmento que le correspondería en la visita que harían hacia el Dojo de Kaede. Al llegar una adorable anciana les dio la bienvenida en la puerta invitándolos alegremente a pasar, Kagome había olvidado los ojos de Kaede tan sabios y antiguos, al igual que su tono tan solemne y pasivo al momento de hablar.

-¿Así que vienen a ver a Kouga? Y yo que guardaba la esperanza de que vinieran todos juntos a visitarme a mí.- Dijo la anciana soltando una suave carcajada.- por favor esperen aquí iré a avisarle.

Kagome estaba sentada al lado de sango y a la derecha de ella estaba sentado Miroku, del grupo solamente faltaba Ayame, antes de salir fueron a buscarla al salón de clases pero aunque el profesor aun estaba asignando las labores de la próxima semana ella no estaba allí presente, talvez no había asistido y vendría a visitar a Kouga el día de mañana pensó Kagome, pero esta suposición se había caído cuando al entrar en la estancia Kaede era seguida por Kouga y por Ayame; simplemente ella no había asistido a clases para esperarlo a el todo el día en el Dojo junto a la anciana. Kagome noto que Kouga estaba lastimado, al final el se había ido a pelear con un grupo de vampiros el solo, pero a pesar de sus heridas su rostro no parecía tan demacrado al contrario parecía que la pelea le había dado un aspecto mas majestuoso.

-Me disculpo si los he llegado a preocupar.- Kouga se sentaba frente al "publico" expectante.-

-¿Por qué no me llevaste? - bufo Miroku algo molesto.-

-Lamento no haberte comentado nada Miroku pero este grupo de vampiros estaba ligado con demonios, digamos que hubiera sido un peligro si yo te asignara la misión a ti.- le respondió Kaede pacientemente.-

-Y si te hubiera llevado conmigo aun por encima de Kaede.- Kouga hecho una mirada rápida a la expresión inalterable de Kaede.- de seguro hubiera estado más pendiente de mostrarte como matar a un demonio que de combatir.

-Entonces de ahora en adelante me entrenaras en el arte de matar demonios, para que no puedas escaparte de mi la próxima vez.-Dijo Miroku dándole un golpe a la mesa.-

El matar demonios ¿Era un arte? Se pregunto así misma Kagome y mas aun ¿Habría una próxima vez? O es que acaso esas misiones suicidas de cazar grupo de demonios eran mas comunes de lo que ella se imaginaba y era su simplemente falta de conocimiento de estas que hacían que le horrorizara la idea. Kouga se veía el rostro atemorizado de Kagome y decidió decir algo para bajar la tensión que había subido visiblemente a su rostro.

-Era un grupo pequeño, solo 5 demonios y 2 vampiros…- al decir esto noto que el rostro de Kagome se ponía aun mas pálido de lo que ya estaba, así que decidió simplemente cambiar el tema.- Me alegra mucho esta bienvenida.

-Todos estábamos muy preocupados por ti.- se apresuro a decirle Ayame y luego le brindo una sonrisa ignorando momentáneamente a los demás presentes.-

-Yo además de venir a verte Kouga, quería hacerte una pregunta.- Dijo Kagome intentando retomar su autocontrol, vio a Sango pero ella seguía allí en la sala en total silencio.- ¿Qué relación tuviste con mi padre?

Esta vez fue Kouga el que palideció y su mentón se torno rígido, al mismo tiempo Kaede mostró sorpresa en su rostro que había dejado de ser sereno e inalterable; Miroku se acomodo sobre la silla apoyando el mentón sobre su mano.

-¿Qué quieres decir con eso?.- Pregunto Kouga firmemente.-

-Creemos que Kagome ya merece saber la verdad, es inútil el que sigamos mintiendo, además que ella insiste con la idea de ser cazadora y debe saber también todo lo relacionado con la perla.-finalmente Sango había hablado.-

-Esta bien Kagome yo te diré todo, solo quiero que me prometas que después de esto pensaras seriamente en las consecuencias de ser cazador.- concluyo Kouga dando un gran suspiro.-

Kagome no dijo ninguna otra palabra solo acentúo con la cabeza ante la petición del joven, a ella no le importaba mucho lo que Kouga podría decir sobre las consecuencias que traía consigo la perla, estaba mucho mas interesada en saber lo que le habían ocultado de su padre, o mejor dicho lo que su padre le había pedido a sus amigos que le ocultaran.

-Kagome yo conocí a tu padre en la universidad, íbamos en la misma clase recuerdo que Touya estaba enamorado de la Ingeniería y de verdad que era bueno con los números.- Kouga esbozo una sonrisa ante aquel recuerdo.- en ese momento éramos muy jóvenes no mas de 20 años, allí conoció a tu madre de verdad que fue amor a primera vista como decía el, como sabes se casaron luego de terminar la universidad y te tuvieron a ti; cuando vi lo feliz que era supe que era necesario que yo me alejara de el… como me dolió dejar a mi mejor amigo sin poder explicarle el porque.- Kouga cerro sus puños mientras bajaba la mirada.- No supe mas de el por 10 años, hasta que una tarde leí en el periódico que una escuela había sido invadida a las horas del anochecer por una bandada de vampiros, tu madre laboraba allí y no le gustaba respetar mucho el toque de queda, salio su nombre en el listado de muertes en esa noche…

Kouga trago grueso y alzo la vista para examinar un poco a Kagome, Sango le había pasado el brazo por el hombro, pero ella parecía casi letárgica en su sitio, estaba inmóvil solo escuchando el relato del joven que comenzaba a incomodarse con la presente situación.

-Fui al entierro de tu madre, recuerdo que estabas con tus tíos quienes te rodeaban en brazos apenas tenias 11 años cuando eso, Touya se me acerco recuerdo que nunca lo había visto tan afligido estaba completamente destruido, como si le hubieran arrancado parte del alma.- Kouga hizo una pausa bajando la mirada para observar sus manos.- el noto que yo permanecía igual, no había cambiado en nada, mientras el ya era un hombre que pasaba de los treinta y yo aun aparentaba mis 20 años… juro que esa noche no le conté nada, pero me busco y me siguió hasta que me encontró en una noche de caza, y me obligo a decirle todo… allí decidió convertirse en cazador.- la voz de Kouga permanecía fría y firme, como si intentara que los recuerdos no lo perturbaran demasiado.- el se unió a nosotros para vengar a tu madre, al igual que tu ahora quieres unirte para vengarlo a el.

Esa no era la principal razón, pensó Kagome inmediatamente, ella sin saberlo estaba negando con la cabeza, no podía entender todo lo que su joven amigo estaba contando.

-Es un error ser cazador con miedo y odio en el corazón, la venganza no debe ser el motivo para desear ser un cazador.- interrumpió calmadamente Kaede.- Los cazadores deben decidir proteger y amara a la humanidad, esos deben ser los motivos que te hagan decidir ser un cazador.

-Tu no pudiste conocer a mi padre, eres muy joven, solo eres 2 años mayor que yo…-La voz quebrada de Kagome era perfectamente audible.-

-Yo no tengo 18 años Kagome, tengo 82…-Dijo pausadamente Kouga.-

La expresión de Kagome fue aun más confusa, la tristeza y la curiosidad se habían juntado dentro de su cabeza ¿Cómo era posible que su joven amigo tuviera 82 años? Pensó para si y como si Kaede hubiera podido escuchar esta pregunta hablo con mucha más serenidad de la habitual.

-Creo que ahora es mi turno estimado Kouga… Kagome la perla de Shikon te hace inmortal, una vez que un fragmento a entrado en el cuerpo de la persona elegida esta no envejecerá mas.- Kaede hizo una breve pausa.- pero hay que pagar un precio, bastante alto me atrevo a decir, todo cazador gozara de vida eterna y agilidades impresionantes… esto no quiere decir que un cazador no pueda morir, cuando el fragmento es retirado del cuerpo este cesara inmediatamente así hayas solo pasado una semana con el dentro de ti, esto es porque el se va alimentando de tu cuerpo y de tu alma, cada día obtiene lo mejor de ti agotando mas y mas al cuerpo, solo que tu no lo notas por la fuerza que el te brinda, pero llega un momento en que tu cuerpo solo depende del fragmento, si quisieras puedes dejar de comer y beber porque el te mantendrá funcionando a cambio de seguir alimentándose de tu alma, por eso los cazadores deben de elegir esta pena con el corazón abierto y por las razones indicadas sino el fragmento te consumirá y te dejara sin cuerpo y sin alma.

Un silencio casi de sepelio reino en la sala, en la mente de Kagome se intentaban ordenar las ideas, tal vez sus amigos tendrían 150 años y ella nunca se habría podido dar cuenta, lo peor del caso es que ¿ellos se irían como Kouga cuando abandono a su padre por mas de 10 años? Esto quería decir que ¿mas gente saldría de su vida?; de pronto una pregunta igual o mucho mas aterradora vino a su mente, primero balbuceo y sonrío de los nervios a todos, que la veían como si en cualquier momento se iba a desmayar, hasta que al fin pudo hablar.

-¿Mi padre murió por un vampiro o porque la perla lo consumió?

El silencio sepulcral volvió a reinar pero esta vez mucho mas corto, puesto que Kouga dio un suspiro y miro atentamente a Kagome, ella noto como Ayame tomaba la mano de Kouga y el le correspondió.

-Touya era un hombre de corazón abierto, la venganza no lo consumió… fue una noche de caza, salio solo, no pudo contra 15…- Kouga se sumergió en sus amargos recuerdos.-

Kaede también parecía sentida ante el recuerdo o eso le asumió la joven de ojos chocolates que comenzó a llorar sin querer, Sango acariciaba su rostro intentando secar sus lagrimas, Miroku permanecía allí sentado ausente de todos los sentimientos que estaba en el ambiente aunque pensaba que era culpable de la situación ya que el era quien le había dicho a Kagome que confrontara a Kouga. Ya la noche había caído y los 3 cazadores acompañaron a Kagome a su departamento, Kouga fue el único que se quedo en el Dojo con Kaede y solamente fue por sus heridas de lo contrario también los hubiera acompañado, la noche estaba tranquila como si los demonios y los vampiros fueran solo parte de alguna pesadilla de la cual habían despertado. Nadie se atrevió a decir nada, parecía que ya todo se había dicho.

-Tu padre eligió el ser cazador Kagome, tú no tienes que seguir sus pasos… piénsalo bien.

Esto fue lo último que llego a decir Sango antes de que se marcharan a cazar, mientras los veía irse en la oscuridad de la noche desde su ventana Kagome se pregunto si ella tendría algún día el valor de ir con sus amigos al patrullaje nocturno; al perderlos de vista y voltearse a su cama, se estremeció por un instante al recordar lo que era la soledad, pero esta vez a sus pensamientos sobre Inuyasha y su padre se les sumaban sus amigos, Kouga y la perla de Shikon.