— ¡Marceline! ¿¡Cuando demonios terminaras la canción!? — me reclamaba Marshall entrando a mi cuarto de sorpresa.
— ¡Maldición! ¡Deja de joder desgraciado! — grite poniéndome de pie.
— ¡PERO LA TOCADA ES MAÑANA! — exclamo— ¡Y NO OLVIDES QUE NESECITAMOS EL DINERO!
— Todo saldrá bien clámate…— tome asiento nuevamente— ¡Si quieres que termine rápido ayúdame! — hable con molestia.
— ok… ¡Pero no te acostumbres! — se sentó en la cama tomando la guitarra acústica— ¿Cuánto llevas? — pregunto.
— Nada— respondí con una sonrisa.
— ¿¡PERO ES QUE ERES IDIOTA!? — continuo gritando por un rato hasta que se calmó y comenzamos a componer.
— Oye… Al final no creo que la princesa valla
— No importa ya conseguiré otra forma de acercarme…— dijo tranquilo tocando acordes al azar.
— ¿Por qué te gusta repentinamente? — pregunte intrigada.
— En realidad no lo sé— me miro— En primaria no me importaba porque me parecía extraña, y nunca fui su amigo porque después del accidente me llevaron al internado así que no hay mucho que decir.
— ¿¡Recuerdas algo de la primaria!? — pregunte sorprendida.
— Muy poco, pero si recuerdo que jugaba con Gumbal de vez en cuando…— sonrió.
— Ahh…— respondí algo triste— ¿Y no recuerdas porque…?
— Marcie, ya hablamos de esto…— me miro arqueando la ceja, suspire.
Bonibel
Había escuchado que el abuelo quería hablar conmigo, aunque en realidad ya me imagino lo que quiere decir… Entre en el estudio de la compañía de dulces, la recepcionista me hizo una seña indicándome que ponía entrar. No era la primera vez que entro a la oficina del presidente pero siempre me daba escalofríos estar allí, ¿Cómo el presidente de una compañía de dulces podía tener una oficina tan gris? Lo vi de pie frente al marco de la ventana, un hombre pálido de cabello blanco por la edad pero muy saludable de traje blanco y zapatos muy bien pulidos cuando me miro sonrió.
— Bonnie… ¡ven cariño toma un dulce! — me dijo muy alegre, me senté en el sofá que tenía en una esquina él se sentó a mi lado.
— ¿Por qué querías verme hoy abuelo? — pregunte tomando uno de los dulces del plato.
— Bueno…— se recostó— ¿No te agrada Pen? —pregunto algo nervioso.
— ¿Te dijo algo extraño? — pregunte yo ahora con algo de fastidio.
— Dice que tú lo rechazas continuamente— me miro preocupado— Y que si no mejoras tu actitud no continuara con esto, ¿Me entiendes?
— Y que quieres que haga abuelo— me cruce de brazos— Él es un idiota.
— Pero dale una oportunidad… Si lo conocieras quizás te gustara— dijo mientras me envolvía en un abrazo.
— ¿Y si lo conozco y menos me gusta? — dije ahora yo frunciendo el ceño.
— Tendrás que hacer que te guste, ya lo decidimos y no querrás hacer quedar mal a la compañía ¿Verdad? — sus palabras me molestaron pero ya sé que igual tendré que tendré que soportarlo por el resto de mi vida… O al menos hasta el divorcio.
Me levante y salí de allí, sé que no tengo otra opción pero aun espero que cambien de opinión…
Ese día en la tarde
— ¡Bonnie! — Gumbal toco a mi puerta con baste agitación en su voz.
— Entra…— conteste.
— ¡Ayúdame! — se escondió entre mis sabanas— ¡Si Fiona viene dile que no estoy! — dijo muy inquieto.
— ¿Ahora que quiere? — pregunte cerrando la puerta con pasador.
— Quiere que pasemos el fin de semana en la casa playera de su tío— me miro muy aterrorizado— ¡Solo nosotros dos!
— No hagas tanto ruido o te escuchara…— se cubrió la boca con velocidad.
— Pero no soportare otro minuto solo con ella— susurro— ¡Esa niña quiere volverme loco! — me reí.
— Gumbal no importa lo que digas— sonreí— ¡Terminaras calvo cuando se casen! — solté una risita.
— Bonnie no te rías esto es serio…— dijo triste.
— Ya hable con el abuelo sabes…— dije tranquila intentando cambiar el tema.
— ¿Y qué te dijo? — pregunto.
— ¿Tu qué crees? — lo mire — Pen fue a decirle que me porto mal con el…
— No es falso del todo…— me miro con una sonrisa— Siempre lo rechazas cuando viene a intentar algo contigo.
— Porque es un idiota— conteste secamente—No me agrada estar a solas con él…— me queje.
— Haha ¿Por eso fue que invitaste a Marceline el otro día? — dijo divertido.
— ¿Por qué otra cosa seria? — me cruce de brazos y desvié la mirada.
— No te enojes— sonrió— Es más ¡Fue fantástico que viniera me libro de Fiona en un segundo! — se emocionó.
— Si, pero tuviste que ir a ver a su arrogante hermano…
— Pero él y yo somos amigos— respondió inmediatamente.
— Aunque te golpeara— fruncí el entrecejo.
— Eso no fue gran cosa…— dijo tranquilo— Los hombres peleamos por momentos no para toda la vida…
— Que intentas decir
— Que deberías superar la pelea que tuviste con Marcie, ella es genial— se puso feliz.
— Nunca hubo una pelea en realidad— me senté en encendiendo el computador.
— ¿Entonces que fue lo que paso? — pregunto mirándome.
Finn
— Fiona…— dije aburrido— ya nos dijeron que no está aquí…
— Dijiste que me ayudarías ¡Así que hazlo! — me dijo tomándome del brazo para entrar a la casa de los Bubblegum.
— Pero si me ve la princesa ¿¡Que se supone que haga!? — dije muy nervioso.
— Ella es la novia de mi hermano mayor ¿sabes? — dijo con una expresión algo sombría— ¡No te metas enano! — me señalo.
— Pero si tú eres más pequeña que yo…
— ¡No importa vamos a buscarlo! — continuo tirando del brazo.
— ¡Ahora te diré lo que harás! — se detuvo frente a una puerta y me señalo— Este es el cuarto de Bonibel— señalo la puerta— Si entro y le pegunto donde esta Gumbal me dirá que no lo sabe, ¡así que lo harás tú! — toco la puerta y me sujeto del brazo para que no escapara— ¡Saca toda la información que puedas! — dijo mientras se iba corriendo de ahí.
Vi a Bonibel abrir la puerta, me puse muy nervioso y opte por ponerme firme instantáneamente ella rio.
— ¿Finn? — me miro extrañada— ¿Qué haces aquí?
— Emm…— jugué con los dedos algo nervioso sin poder mirarla— S-Solo… Quería saber si… ¿Necesitas mi ayuda en algo? — pregunte sin ganas de saber la respuesta ¡Fiona te matare por esto!
— Pfff…— ella comenzó a reír sin parar— Finn… Eres tan encantador— me miro tranquila y me toco el hombro— Pasa…
Pen
Me encontraba yendo a la casa de "mi novia" para pasar un buen rato con ella, pero siempre que intento ser amable me trata mal. Sé que es una niña todavía pero, ¿¡Acaso soy tan malo!?
— Señor ya llegamos— dijo el hombre que conducía la limusina distrayéndome de mis pensamientos.
— Ok… Gracias— sonreí— Te avisare cuando necesite que vengas a buscarme— me baje del auto y entre a la gran casa, todos me atendieron como amo y señor. Pregunte por Bonibel me indicaron que estaba en su habitación, así que subí a saludarla. Escuche unas risas por el corredor me percate que era Fiona, estaba de cuquillas espiando el corredor directo del cuarto de Bonnie, sonreí.
— Hola hermanita, ¿Qué haces? — pregunte a lo que ella se sobresaltó.
— Hermanito… ¿¡Qué haces aquí!? — pregunto muy sorprendida— ¿No irías con la tía Susana a una reunión? — me agache frente a ella y le acaricie la mejilla.
— No quise ir a ver vejestorios hablar lo mismo de siempre…— respondí sentándome en el piso— Pero, ¿A quién estas espiando? — volví a rehacer la pregunta, ella se sentó y abrazo sus rodillas.
— Creo que… Gumbal me está evitando— dijo bastante triste, sonreí y le acaricie la cabeza.
— Vamos, ¿Qué chico evitaría a una niña tan bonita como tú? — intente que dejara de pensar eso, pero sé que es inevitable ya que ninguno de nosotros realmente quiere casarse, al menos tres de nosotros…
— Pero, hermanito el me gusta— me miro casi al borde de las lágrimas— Pero sé que él no siente lo mismo…— escondió su cara en sus rodillas.
— Fi… Sabes que solo tienen que conocerse un poco más— levante su cabeza, y bese su frente— Deja de llorar… Al menos tu si puedes estar con la persona que te gusta ¿No? — me levante y ella hizo lo mismo.
— ¿A dónde vamos?
— Al cuarto de Bonibel, ¿No es obvio? — sonreí, caminamos hasta quedar frente a su habitación y toque la puerta.
— ¿Quién es? — escuche su voz melodiosa.
— Soy Pen— respondí tranquilo— ¿Puedo pasar? — ella abrió la puerta, note algo de molestia en su expresión yo solo le sonreí.
— ¿Qué haces aquí? — pregunto cruzándose de brazos.
— Vaya, ¿No me extrañas? — intente acercarme para besarla, ella aparto la cara rápidamente.
— Pasa…— se alejó, entre y vi a un niño rubio de ojitos azules y a Gumbal envuelto en la cama de Bonnie.
— Hola, ¿Cómo están? — sonreí entrando con Fiona de la mano y sentándonos en el sofá que estaba frente a la ventana.
— ¿Él es tu hermano mayor Fiona? — dijo el niño con asombro.
— Así es soy su hermano, me llamo Pen— le extendí la mano con una sonrisa.
— ¡Yo soy Finn, un gusto! — exclamo muy energéticamente, yo mire a Bonnie.
— ¿Qué vas a hacer mañana? — pregunte mirándola fijo.
— ¿Por qué? — respondió ella.
— Eso es obvio…— respondí entre risas— Te llevare a algún sitio, el que tú quieras princesa.
