— Marceline, él es Pen… Mi amigo de la infancia, ¿Lo recuerdas? — Dijo ella felizmente invitándome a que lo saludara.

— Se quién es ella Lau, parece ser muy buena amiga de mi prometida sabes— el beso su mano y le acomodo un mechón de cabello detrás de la oreja.

— Haha, ya veo— me levante y quede frente a los dos— Creo que será mejor que me vaya, mi tío ya debió haber llegado…— tome mi bajo.

— Vaya… Qué mal— dijo Lauren abrazándome y dándome un beso en la frente— Después hablemos con más calma ¿sí? — me susurro al oído, yo me solté rápidamente.

— Haha, A-Adiós Pen… Despídete de Gumbal y Bonibel por mí— me fui rápidamente mientras me perdía entre las personas.

Esa noche estuvo llena de sorpresas, una vez estuve frente a mi casa no quise entrar…

— Simón… ¿Puedo dormir en tu casa hoy?

Bonibel

— Señorita, ya es hora de ir a clases— bostecé haciendo poses dignas de la niña del exorcista, claro la original no la copia censurada que sacaron años después. Me levante, me lave los dientes, me duche tome mi uniforme y me dispuse a bajar a desayunar junto a mi primo Gumbal que de seguro ya estaba hay; estos días han sido especialmente horribles para mí. Tener un prometido molesto, tener que lidiar con el abuelo, y Marceline se ha estado comportando de una forma… Okey, olvidemos esos temas por ahora; hoy solo tengo que ir a clases como siempre, y comportarme como siempre…

— Señorita, baje se hará tarde si no desayuna ahora— grito desde el otro lado de la puerta la sirvienta.

— Ya voy a bajar— conteste tomando mi mochila y bajando al comedor, pero me quede helada cuando vi a mi peculiar prometido sentado junto a Gumbal y Fiona.

— Princesa… Come rápido o se les hará tarde— dijo el con una amplia sonrisa, me senté lo más alejada de él que pude e hice caso omiso de su comentario— Hoy quiero que conozcas a una muy buena amiga mía, ¿Qué te parece? — pregunto sin despegar la vista de mí.

— No tengo tiempo, acorde salir con Marceline— mentí, solo para que dejara de fastidiarme.

— Oh, ese no debería de ser problema— sonrió yo lo mire sin comprender— Mi amiga y tu amiga se conocen desde hace mucho sabes…

— ¿Qué quieres decir? — pregunte cortante.

— Salgamos los cuatro, será divertido ¡mientras más mejor! — volvió a sonreír me dio nauseas su comportamiento…

Marceline

— Ammww…— Bostece abriendo mucho mi boca.

— ¡Whau! — ese fue un gran bostezo dijo Marshall mientras caminábamos a la escuela.

— Había olvidado porque no me gusta dormir en casa de Simón… Sus camas son como el hielo, son duras y poco atractivas…— dije mientras me tronaba los huesos de la espalda.

— ¿Ni siquiera para el sexo? — me miro pícaramente.

— Usaría el piso antes que esa cama…— conteste sobándome el cuello, él se rio.

— Oye, mira quienes van llegando— señalo hacia donde estaban Pen y Bubblegum hablando.

— Ese no es nuestro asunto… Vamos a clase— dije mirando hacia otro lado.

— Oh, ¡Marceline! — escuche que Pen me llamo así que no me quedo más opción que detenerme.

— Hola Pen, ¿Qué hay? — pregunte con una media sonrisa mirando a Bonibel que estaba de pie detrás de él.

— Pues que… ¿Quería preguntarte si podemos unirnos Lauren y yo a tus planes con Bonibel hoy? — pregunto sonriente.

— ¿Perdón? — pregunte sin comprender, volvió a mirar a Bonie que tenía una mirada un poco incomoda.

— ¿No tienes planes con Bonibel hoy? — pregunto ahora el un poco confundido.

— Cierto… Tenemos una cita hoy— dije en tono suave, ella parecía avergonzada— Así que para salir los cuatro, tendrá que ser en otra ocasión Pen…— él se deprimió un poco.

— Vaya… Eso no me lo esperaba— se rasco la cabeza— Pero, está bien… en otra ocasión será…— después de eso él se despidió y se fue en su auto.

— Bonibel—ella se sobresaltó y me miro un poco asustada sin decir nada— Te paso buscando a las dos ¿Okey? — ella solo asintió y se fue sin decir una palabra.

Estuve toda la hora de literatura pensando en Bonie, y sus estúpidas excusas para no salir con Pen… Y hoy sería el día en que por fin seria firme con esa aptitud, no pretendo ser un plato de excusas, ni planeo engañar a Pen por mucho más tiempo pretendiendo ser su "Amiguita"

— Marcie… te buscan— dijo un compañero sacándome de mis pensamientos, y haciendo que me diera cuenta que las clases habían acabado.

— Ya voy…— me levante de mi mesa y la vi de pie en el marco de la puerta, tan avergonzada como antes, y mirándome con carita de cachorro arrepentido… Quizás la antigua yo se hubiera conmovido con solo verla con esa mirada, pero es suficiente… y solo esa mirada no va a hacerme cambiar de opinión.

— Marceline yo…— dijo tímidamente a lo que reí un poco.

— ¿Qué pretendes princesa? — Pregunte cruzándome de brazos con algo de molestia, a lo que ella se sorprendió—Vamos a la azotea, aquí hay mucha gente…— ella solo camino detrás de mí en silencio, una vez estuvimos solas le volví a preguntar— ¿Qué mierda pretendes? — mire hacia otro lado esa aptitud que tenía era una molestia.

— Marceline, escúchame… sé que no tengo el derecho de utilizarte así, pero quiero decirte que lo siento— comencé a reír.

— ¿Me estas jodiendo? — Me cubrí la cara— Un lo siento no cambiara nada— la mire con desprecio.

— ¿¡Qué quieres que haga!? — Bajo la cabeza en su voz había frustración— ¡Realmente no soporto estar cerca de el!

— Déjame follarte…— me le acerque tomándola por la cintura— Hare lo que quieras si me dejas— le susurre al oído.

— ¡Q-Que E-E-Estas Loca! — tartamudeo apretando los puños a la altura de su pecho.

— Tal vez…— pase mis manos por debajo de su camisa, haciéndole sutiles caricias por su cintura y abdomen a la vez que besaba su cuello.

— Marcie… Tú no eres así…— me aparte de su cuello y vi su cara, tenía los ojos cerrados con fuerza junto con sus puños, me acerque a su oído.

— Estoy bromeando— la solté— Deja de jugar conmigo, no soy tu juguete— sentencie y me fui de allí. Entre en el baño y me agache cubriéndome la cara ¿¡Porque mierda hice eso!? Recordé esas mejillas enrojecidas… me mordí el labio inferior, me encantan.

Bonibel

Ya había llegado a casa, me recosté en mi cama; realmente no estaba en capacidad de pensar "nada" de lo que había pasado en la escuela esta mañana… Excepto que me moría de vergüenza y no puede evitar recordar lo último que Marceline me había dicho el día de hoy "Deja de jugar conmigo, no soy tu juguete", realmente se veía muy triste… Soy de lo peor, porque tenía que decir eso; sabe que no era mi intención que todo terminara así…

— Señorita es hora de almorzar— hablo la sirvienta desde el otro lado de la puerta.

— No tengo hambre guárdemela para más tarde— le ordene para que me dejara sola, no contesto pero tampoco pretendía hacer algo para saber si haría lo que le pedí; me quede dormida, soñé cosas raras… básicamente me convertí en una princesa o algo así ya que estaba en una especie de castillo rosa, y era tarde ya me estaba yendo a dormir; cuando de pie frente a mi cama apareció Marceline, tan hermosa como siempre; con su mirada intensa… con sus manos descubrió mi cuello, y me clavo sus colmillos; solté un quejido pero no opuse resistencia solo me aferraba a su espalda. Abrí los ojos de golpe, y suspire… que sueño más extraño.

— Haha, ¿Una pesadilla? — esa voz me hizo estremecer, era Marcie estaba de pie frente a mi cama, ¡Como en mi sueño! No puede evitar gritar como niña al verla— Oye, oye… ¡Cálmate! Solo soy yo…

— Marcie… ¿Estoy soñando? — la mire soñolienta, ella se rio un poco alto.

— ¿Soñaste conmigo princesa? — Se sentó en mi cama conmigo— No… pero ya son las dos, y tenemos una cita— acaricio mi mejilla.

— ¡Oh! ¡Es ciento! — Mi re al reloj colgado en la pared, marcaba las dos y trece— Lo siento, me quede dormida— la mire tristemente— estoy lista en cinco— me levante rápidamente y entre al baño.

— Tranquila, tenemos todo el día y parte de la noche…— dijo mientras se acostaba, había pasado un poco menos de media hora.

— Marcie, estoy lista vamos— Dije con una sonrisa.

— ¡Vaya! ¿¡Aun tienes ese vestido!? — exclamo con sorpresa.

— Es mi favorito, lo modifique para que quedara bien como un vestido corto— conteste satisfecha— ¡Como medias largas queda muy lindo! ¿No crees?

— Si… Te queda muy b-bien— sonrió.

— Marcie… emn, lo que paso hoy yo…

— Olvídalo— contesto rápidamente— era una broma, ¡Vamos a divertirnos como locas hoy! — dijo felizmente con una gran sonrisa.

— ¡Ok!