— ¡Vamos a esa dulcería! — Bonibel tiraba de mi brazo con energía llevándome alrededor de las tiendas— ¡Ahaja! ¡Mira la forma de la cara de este! — dijo señalando un pan de canela que tenía la cara como si estuviera aplastada.
— ¡Wow! ¡Se ve como tu cuando recién te despiertas! — exclame con asombro ella solo hizo un puchero y frunció el ceño.
— ¡Marcieeee no seas cruel! — se quejó mientras me daba golpecitos en el hombro.
— Cálmate princesa, solo bromeo…— dije mientras le alborotaba el cabello— Sueles verte peor que eso — le saqué la lengua.
— No hagas eso— me regaño para luego tomarme de la mano— Vamos a esa tienda, ¡Muero de hambre! — yo me reí de su expresión, sé que no había almorzado debido a que se quedó dormida, pero si hacia una broma sobre eso ella seguro se enojaría.
— ¿De qué te ríes? — pregunto mirándome con esos ojos brillantes que tanto me gustan.
— No es nada, ¿Qué quieres comer?
— Pues no lo sé… ¡Comería cualquier cosa en este momento! — volví a reír.
— Pues, aquí parece que venden un buen espagueti…— dije mirando el menú.
— Pero, ¿Quieres comer eso? — me pregunto un poco insegura.
— Claro, estoy bien con cualquier cosa— sonreí mientras la guiaba a una mesa, una vez ordenamos ella se quedó en silencio por un rato viendo alrededor.
— Bubblegum— ella se sobre salto un poco.
— ¿Q-Que pasa…? — sonrió nerviosa.
— No babees, pronto nos traerán nuestra comida…— me bufe.
— ¡No estoy babeando! — exclamo enojada.
— ¿Ah no? ¿Y qué es eso que recorre tu barbilla? — dije con un tono de voz triunfante.
— ¡Q-Que! — Intento limpiarse rápidamente— ¡Marceline! ¡No tengo nada mentirosa! — yo me volví a reír por su expresión avergonzada.
— Estás conmigo ¡Préstame atención a mí, no a la comida! — me queje.
— Que infantil…— se cruzó de brazos yo me volví a reír.
— ¡Ha, mira quien habla!
— Señoritas, aquí tienen su espagueti— dijo el camarero ordenando la mesa y colocando los platos.
— Oh, ves Bonie… Era tan difícil esperar— solté una carcajada.
— Marceline— ella me miro con cara de "Córtalo ya", así que preferí cerrar mi boca no es bueno tentar a la suerte. Una vez el sujeto se fue ella soltó un largo suspiro— ¡No vuelvas a avergonzarme así!
— Vamos… No es la gran cosa.
— Vez es porque no sabes comportarte que nunca paramos de pelear— estaba enojada.
— Oh, mira… ¿Ese no es Pen? — dije señalando hacia la entrada del restaurante, ella volteo espantada.
— ¿¡Que!?
— Es broma, recuerda que te estoy ayudando… No seas tan quejona— empecé a comer de mi espagueti.
Bonibel
Es cierto Marceline no tenía obligación de ayudarme en primer lugar, pero aquí está salvándome de mi prometido… Realmente a veces no entiendo en que piensa, unas veces es amable, o solo me molesta, pero siempre es divertido cuando estamos juntas… Tal vez la rara soy yo.
— ¿No tenías hambre? —pregunto Marceline sacándome de mis pensamientos.
— Oh, cierto…— dije rápidamente mientras comía un poco.
— Oye Bonie, ya se acerca mi cumpleaños… ¿Qué planeas regalarme? — dijo alegremente con la mirada iluminada.
— Vaya es cierto ya casi estamos en junio…— me sorprendí no recordaba que Marcie cumpliría en estos días.
— ¿¡Ahhh!? ¿¡Lo olvidaste!? — exclamo sorprendida y enojada a la vez.
— Perdona Marcie, pero he tenido muchas cosas que pensar últimamente ¿sabes? — me cruce de brazos.
— Supongo que romper mi corazón es una de tus prioridades ¿No? — ahora ella se cruzó de brazos.
— ¿Q-Que dices? — tartamudee un poco ¿romper su corazón? ¿¡Que significa eso!?
— Pfft… Hahaha— se llevó su mano a su boca intentando parar las carcajadas.
— ¿¡Ahora que!? — pregunte anonadada.
— Solo bromeo, olvídalo…— su tono de voz se hizo suave de repente yo solo fruncí el ceño— Ya terminaste de comer, deberíamos ir a ver la película… Ya casi es la hora— se puso de pie mirando la pantalla de su teléfono.
— Okey…
Marshall
— ¿¡Gumbal!? ¿¡Que estás haciendo aquí!? — pregunte sorprendido al verlo de pie en el marco de mi casa.
— ¿Podemos hablar?
— Claro… Pasa— me aparte rápidamente dejándole espacio para que entrara. Una vez estuvimos cómodos en mi habitación me miro con preocupación.
— Marshall, necesito ayuda— dijo mientras tomaba su cara entre sus manos.
— ¿Paso algo? ¿Estás en problemas?
— No sé qué estoy haciendo mal, lo intento, el abuelo quiere que yo sea el dueño de la compañía…
— ¿Gum, que est-?
— Me comporto como un caballero, la trato bien. Pero ¡Esto es más de lo que puedo soportar! — dejo caer su puño con fuerza contra la mesita que estaba a su lado. Se veía afligido yo solo me sobresalte a verlo tan estresado.
— ¿Esto es por Fiona?
— Si... — respondió mientras inclinaba la cabeza.
— Pero, ¡No le permitas hacer contigo lo que le da la gana!
— Es una niña, ¿Cómo la hago entender? — hablo con calma mirándome como cachorro triste.
— ¡Es por eso! — chasquee los dedos— Es solo una niña ¿No? — me miro sin comprender— No tienes que fingir que son novios… Solo hazle entender que serán marido y mujer en el futuro… Ahora solo tienen que conocerse, ¡pero no más que eso!
— Pero, ¿cómo le digo esas cosas? — se volvió a deprimir.
— No tienes que ser tú el que lo haga… Tienes que buscar a alguien a quien ella le haga caso, una vez hables con esa persona, ella entenderá que no hay razón para acosarte como demente.
— Podría hablar con su hermano, pero… ¿Crees que funcione?
— ¡Funcionara! — afirme con seguridad para tranquilizarlo.
— Lo intentare— dijo con una media sonrisa.
— Gumbal… ¿Realmente quieres ser el dueño de la fábrica de tu familia? — me senté a su lado un poco inquieto.
— No es lo que yo quiera Marshall… Es lo que el abuelo diga— había tristeza en su voz.
— ¿Bonibel está de acuerdo con eso?
— Ella es la más terca de los dos— soltó una risa— No deja de despreciar a Pen, a pesar de que es un buen tipo…
— Si… Conozco el sentimiento de ser despreciado por tu prima muy bien— dije un poco molesto recordando su rechazo hacia mí.
— Pfff… ¡Es cierto! Ella hacia lo mismo contigo hahaha— Se rio un poco alto.
— ¿Oye no seas así, no eres mi amigo? — pregunte dándole un codazo para que parara de reír.
— ¡Auch! ¡Eso dolió!
— Fue tu culpa… Tú te reíste de mi dolor emocional— me cruce de brazos.
— ¿¡Todavía te gusta mi prima!? — pregunto sorprendido.
— No lo sé, no me habían rechazado tan feo antes…— me rasque la nuca frunciendo el ceño.
— Tan arrogante…— dijo con una risita.
— Seguro es lesbiana, piénsalo no le gusto yo… Tampoco el afeminado ese… Lesbiana seguro— afirme moviendo la cabeza arriba y abajo.
— De nuevo con eso… Según tu lógica, si una chica no quiere estar contigo… Es lesbiana…
— Mmm… La mayor parte de tiempo.
— Te pasas…
Marceline
— Hahaha… ¡Qué película más genial! — dije mientras salíamos de la sala de cine— ¡Deadpool el héroe del siglo 21!
— Estuvo divertida, pero… Estas exagerando demasiado Marceline…
— Vamos Bubblegum… ¡No seas aguafiestas!
— No lo soy, pero baja la voz… Estamos en una zona publica…— Suspire.
— ¿Y que con eso? No es como si alguien nos conociera…
— Es cuestión de dignidad, para alguien tan desvergonzada como tu supongo que no es importante.
— ¿Qué te pasa? Pareces enojada…— me cruce de brazos algo fastidiada por su reciente hostilidad.
— No lo estoy…
— Si tú lo dices…— dije sin creerle una palabra de lo que decía— ¿Dónde vamos ahora?
— Es temprano, vayamos a ver las tiendas… Le comprare un presente al abuelo, parece que se ira de viaje estos días.
— Ok, vamos— Caminamos alrededor de las tiendas, vimos collares, relojes, y anillos. Pero parece que a Bonibel no le gustaba nada, a diferencia de ella yo vi un reloj que me llamo la atención.
— ¿Qué estas mirando? — ella se acercó a mí por detrás.
— Este reloj— se lo di para que lo mirara mejor— ¿Es bonito verdad?
— Si, está bien… Pero a mi abuelo no le gustan estos colores, se ve muy moderno para su estilo tradicional— me lo devolvió.
— Nah, para mi es perfecto, pero lo comprare otro día— lo coloque de nuevo en su sitio.
— ¿En serio? Que desperdicio…
— Solo apresúrate y compra algo, ya quiero irme a casa— me queje.
— Espera un poco, no quiero comprar cualquier cosa…— ella siguió buscando algo que comprar en la tienda. Ya casi me dormía de lo aburrido que era escuchar el tic tac en la tienda, hasta que Bonibel salió con una bolsa.
— Listo ya compré uno perfecto— dijo emocionada con una sonrisa, mientras sacaba un reloj de bolsillo dorado con un grabado en el interior de un reloj de arena— ¿Te gusta? — se lo quité de las manos para detallarlo.
— Es muy lindo, tienes buen gusto— le di una media sonrisa.
— ¿Vamos a casa? — pregunto ella.
— Claro, ya se está haciendo tarde.
Pen
Estaba en la mansión de los Bubblegum esperando a Fiona que había venido a pasar el día con Gumbal, pero ya estuve esperándola una hora y no aparecía, esto me frustraba ya que había cancelado una salida con Laurel por venir a buscarla.
— ¿Pen? ¿Qué estás haciendo aquí? — escuche una voz familiar frente a mí.
— Vine por Fiona, ¿Qué no estaba contigo? — le di una mirada molesta— Gumbal.
— No la he visto en todo el día, ¿Te dijo que vendría a verme?
— Si, me pregunto dónde estará— dije mientras sacaba mi celular para llamarla.
— Yo estuve con un amigo durante la tarde, ¿No le preguntaste a las sirvientas?
— Lo hice, pero me dijeron que tu saliste temprano. Supuse que se fueron juntos…— colgué la llamada— ¡Y para colmo suena apagado! — me irrité.
— Tranquilo, seguro está bien… déjame llamar a Bonnie para preguntarle si la vio— saco su celular y se dispuso a llamar.
— Alo, Bon… ¿No has visto a Fiona hoy? — pregunto mirándome de reojo— Oh… Ya veo, gracias… No, no, es solo que Pen la vino a buscar pensando que estaba aquí…— en lo que colgó volvió su mirada resignada hacia mí.
— Así que no la ha visto…— intente volver a llamarla, pero seguía sin caer.
— ¿No sabes de algún amigo con quien pueda estar?
— Realmente no lo sé, tendré que esperar a que se comunique conmigo.
— Esperemos adentro, Bonibel dijo que llegaría en un rato.
Fiona
— Entonces…— la chica que me acompañaba daba vueltas alrededor de la habitación en lo que servía dulces— ¿Él no quiere estar contigo? — Asentí— ¿Y quieres que yo te de consejos para enamorarlo? — le dio un bocado a su pastel de chocolate, yo volví a asentir esta vez con más energía.
— Cake… ¿¡Me ayudaras o no!? — pregunte con algo de emoción y vergüenza.
— Seguro, ¿Acaso no lo sabes? — puso una sonrisa pícara.
— ¡Soy una experta en el amor! Así que tu tranquila niña, ¡Que ese chico caerá ante tus encantos!
— Haha, sabía que podía contar contigo Cake… ¡Eres mi mejor amiga!
Gumbal
Estaba sentado de frente a Pen que se veía molesto, pero realmente ¿Qué podría decirle para animarlo? No sabía que decir o que hacer, así que solo lo miraba intentando no ponerme nervioso. En lo que se escuchó que se estacionaba un auto, él se puso de pie inmediatamente.
— Gumbal, ¿Qué ha pasado? — entro Bonibel quedando frente a mí, pero se volvió hacia pen para saludarlo— Hola Pen.
— Hola princesa, ¿No preguntaras por mí? — hizo una mueca de molestia— Es mi hermana la que no aparece ¿sabes? — dijo en un tono irónico.
— Te vez tranquilo, a diferencia de Gumbal que tiene cara de espanto…— ella desvió la mirada hacia otro lado.
— Siempre tan descortés… Deberías medir esas palabras, no siempre ganaras con tu cara bonita…— golpe bajo, ¿¡Estaban peleando!? No podía dejar de lado la incomodidad del momento.
— Yo podría decir lo mismo de ti— esta vez ella lo miro con frustración y enojo— ¿Vienes con aires de grandeza esperando que yo sea sumisa? Lo que me das es lastima... — me lleve la mano a los labios esperando la respuesta de Pen.
— Pues, si te fijas en los antecedentes… ¡YO soy el único que ha sido amable contigo! — Exclamo a lo que Bonnie se sorprendió— ¿YO con aires de grandeza? ¡No me vengas con tonterías solo porque no te agrado!
— ¡Tienes razón! ¡No me agradas y nunca me agradaras! — grito apretando los dientes— ¡Vete de mi casa! — yo solo pude abrir los ojos como platos, al mirar la cara de furia de mi prima. Pen dejo su mirada de furia por una de… ¿Sorpresa? No supe definir su mirada en ese momento. Intenté levantarme para decir algo, pero fui interrumpido.
— ¡Bubblegum! — los dos voltearon al instante, Marceline estaba entrando algo enojada ¿Cuánto habrá escuchado? — Deja ya el drama, debes apoyar a Pen no correrlo.
— Marcie… Te dije que esperaras afuera…— puso su mano en la cabeza de Bonibel y las dos se inclinaron un poco.
— Perdona el comportamiento de esta idiota no sabe lo que dice…— Pen no dijo nada solo miro la escena.
— Marcie, ¿¡Qué crees que estás haciendo!? ¡Suéltame!
— ¡Evito que seas una malcriada! después me agradeces.
— Marceline, Bonibel… Ya, levanten la cabeza— Pen lucia más tranquilo que antes— Siento si te insulte de alguna manera Bonibel.
— Pues poco me imp…— Marceline le cubrió la boca rápidamente antes de completar la frase.
— Ella también lamenta haberte insultado antes ¿Verdad Bubblegum? — La miro con una sonrisa amplia, mi prima se soltó de su agarre y solo asintió a regañadientes.
— Voy a mi cuarto, bajo en un momento…— dijo Bonnie dejándonos a los tres a solas. Marceline suspiro.
— Marceline, gracias por convencerla no quería tener que irme…
— Tranquilo, ella me lo debe.
— ¿Qué hacías con Bonibel hoy? Realmente me sorprendí al verte— dije al fin rompiendo mi largo silencio.
— Pues teníamos una cita, fuimos al cine y vimos las tiendas…— contesto— Pero más importante, ¿Qué ha pasado con tu hermana? — volteo a mirar a Pen.
— No me contesta, me pregunto qué estará haciendo…
Fiona
Me encontraba en la entrada de mi casa, solo quería llegar y dormir como un bebe. Oh eso creía, ya que cuando llegue las sirvientas hicieron un escándalo.
— ¡Señorita! ¿¡Donde estuvo ya es muy tarde!?
— Estuve con una amiga… ¿Por qué tanto alboroto?
— ¿¡No le ha avisado a su hermano!? — me regaño otra— ¡Todavía está en la casa de los Bubblegum esperándola!
— ¡Oh! ¡Cierto! Olvidé llamarlo para avisarle…— dije mientras encendía mi celular— Vaya… Quince llamadas perdidas de Pen…— marqué para devolverle la llamada— ¡Hermanito! ¡Estoy bien! No te preocupes… siento no haberte avisado…— escuche un gran grito enojado de su parte, realmente lo preocupe… Esto me hizo sentir muy triste— Hermanito… Tranquilízate, estoy muy bien… Oh… ¿Ya vas a venir en camino? Okey…
Bonibel
Estaba recostada sobre mi cama, cuando escucho que alguien toca a mi puerta. Me levante acomodándome el cabello en lo que abría. Era Pen.
— Princesa… Ya Fiona me llamo, está en la casa así que me iré.
— Esta bien, buenas noches— intente cerrar la puerta, pero él no me lo permitió.
— Espera. — y antes de que yo pudiera reaccionar me dio un beso, pero uno bastante rápido que ni siquiera podría ser considerado uno— Lo siento, fui un idiota esta noche ¿Me perdonaras?
— Esta bien, solo vete…— dije apartando la mirada el solo sonrió y se fue, me molesto el gesto— ¡Todo es culpa de Marceline! — exclame mientras caía en mi cama.
— Vamos no puede ser tan mala…— escuché la voz de mi primo, pero yo no moví ni un solo musculo para verlo.
— Piensas eso porque no la conoces…
— No es necesario, puedo darme cuenta que es una buena persona…— se sentó al lado de mi cama para luego recostarse mirando al techo— ¿Qué te paso con Pen hace rato? Normalmente no eres tan cortante con el…
— No lo sé… Estaba enojada— me cubrí la cara.
— Él también lo estaba, no siempre te va a perdonar todo lo que hagas ¿Sabes?
— Yo no le pedí que lo hiciera…
— El día que se casen, será la boda más hipócrita que haya visto— suspiro.
— El día que te cases te regalo una peluca— me reí.
— ¡Bonnie!
— Se sinceró, ella te arruinara si no madura un poco…
— Seguro Pen pensara lo mismo de ti, esos ataques bipolares se están saliendo de control.
— ¿Qué quieres decir? ¿¡Debo ir con un psicólogo o que!? — me enoje.
— Vez, hay estas otra vez… Te ríes un segundo y al otro te enojas ¿¡Es ilógico!?
— ¡Cállate! Empiezas a sonar como Marceline.
— Si, Marceline… La que te ayudo en tu tonta pelea con Pen, y a la que usas para no tener que salir con el— este comentario me enfureció e hiso que me levantara de golpe.
— ¡TU NO SABES NADA DE NOSOTRAS! — grite él se sorprendió y rápidamente se sentó.
— Bonnie… Yo no…
— Vete de mi cuarto… Voy a dormir— Aparte la mirada aun con el ceño fruncido.
— Pero… Lo que dijiste sonó como…— al instante lo interrumpí.
— ¡Vete ahora! — esta vez obedeció y salió sin decir nada.
Me desvestí para darme un baño para bajar mis humos, cuando salí me puse mi pijama y encendí el televisor. Después de cepillar mi cabello, revise las cosas que había comprado. Aunque no tuve la oportunidad de darle el reloj que le había gustado como agradecimiento por lo de hoy, Marceline eres una idiota…
Marceline
Estaba en la sala de mi casa viendo una serie con Marshall que estaba mensajeándose con no sé quién.
— Marshall…
— Mmm…
— ¿Qué tanto recuerdas de cuándo éramos niños?
— ¿Niños? — dejo el teléfono a un lado— Bueno… Recuerdo cuando fuimos a la playa para mi cumpleaños 9 hahaha— dijo en tono divertido.
— Eso no… De antes del accidente…— Su mirada divertida cambio por una un poco más tensa.
— No recuerdo nada de antes de los 9, excepto de algunas cosas de primaria, ¿ya te lo había dicho lo olvidaste? — dijo un poco triste.
— ¿No te da curiosidad?
— Claro que si… Pero, ¿Qué puedo hacer? — volvió a tomar su teléfono— Además, después de que me mude con mi madre ¿No te sentías sola en esta gran casa?
— Nunca estuve sola realmente— volví a mirar hacia la tv— Tenia una amiga muy cercana.
— Oh… ¿Estaba buena? ¿La conozco?
— Éramos niñas… ¿Oh es que piensas de esa manera hacia las niñas, pedófilo? — le arroje un cojín, el solo soltó una carcajada algo alta.
— ¿¡Con que quieres pelear!? — tomo dos cojines y comenzó a golpearme con ellos muy rápido.
— Hahaha ¡Detente idiota me harás daño!
— ¡No hasta que aceptes tu derrota! Muahahaha— intento reír malvadamente, aunque no le funciono.
— ¡Ya, ya! ¡Me rindo!
— ¿Tan pronto? Que aburrida te has vuelto hermanita…— se volvió a su antigua posición.
— Oye… Quiero preguntarte algo.
— No te diré como obtener mi belleza natural…— dijo sin dejar de mirar la tv.
— Lo que quiero saber es, ¿Por qué te interesaste de repente por Bonibel? — Volvió a mirarme haciendo una mueca con el labio inferior.
— Realmente… Quería estar con ella por un tiempo, pero nunca se interesó en mi por lo que perdí el interés también…
— En otras palabras… Me pediste ayuda por un capricho— me cruce de brazos.
— Nah, pero no fue una completa pérdida de tiempo… ¿Ahora es tu amiga no? — sonrió.
— Supongo que me necesita por ahora…
— Haha, ¿Qué dices? Seguro que le gustas— volvió a reír.
— Si claro, me quiere a mi antes que al guapo multimillonario Pen, no digas tonterías…
— Vamos, puede ser posible… ¿Oh es que la has visto enamorada de algún chico? — lo mire soltando una risa seca.
— Ella no sabe querer a nadie, solo lastima a los que se acercan.
Finn
Fui corriendo por los pasillos del instituto para ver a Bonibel ya que no la había visto en varias semanas.
— ¡Oye, detente! — sentí como me agarraron de la camisa haciendo que me detuviera.
— ¿Qué quieres Fiona? ¡Tengo que ir a ver a Bonibel antes de que empiecen las clases! — me queje intentando volver a ponerme en marcha.
— ¡Iré contigo, pero no corras! — me siguió hasta que llegamos a su salón.
— ¡Princesa! ¿Cómo estás? — dije felizmente, ella se percató de mi presencia y sonrió.
— Finn, ¿Cómo estás? Estos días no te había visto— dijo mientras me acariciaba la cabeza— Fiona, también estas aquí… Gumbal está en el salón de enfrente— señalo hacia el otro salón con una sonrisa.
— Mmm… Bueno, no creo que sea bueno verlo ahora…— se mostró algo tímida lo cual me hizo poner cara de sorpresa.
— ¿Te encuentras bien Fiona? ¿Tienes fiebre?
— Ptff… No creo que este enferma Finn, ¿Te da vergüenza verlo después de lo que paso el otro día? — ella solo aparto la mirada y me tomo del brazo.
— Ya deberíamos estar yendo a clases... — comenzó a halarme fuera del salón, en lo que entro Marshall y no nos dejó marcharnos.
— Esperen un momento enanos, tengo algo que comunicar a todos los que están aquí presentes— todos en el aula guardaron silencio y lo miraron, el carrasqueo para luego seguir hablando— Este sábado 21 de junio, cumple años mi hermana… Haremos una gran fiesta, así que todos están invitados… Rieguen la voz mientras más gente venga será mejor, es todo vuelvan a lo suyo…
— Vámonos Finn, llegaremos tarde…
Bonibel
Ya era la hora del almuerzo, y todos salían a pasar el rato fuera del salón, después de lo que Marshall dijo no me sorprendería que su casa se llenara de personas para celebrar el cumpleaños 16 de Marceline… Me recosté sobre mi escritorio.
— ¿Qué estás haciendo? — me levante rápidamente al reconocer la voz.
— ¡Marceline! ¿Qué haces aquí?
— Haha, Solo vine a saludar— sonrió— Y… A invitarte a mi fiesta— se sentó frente a mí, posando su barbilla sobre su mano derecha.
— Ya Marshall aviso sobre eso, ¿No crees que es exagerado invitar a tanta gente? — dije un poco molesta.
— ¿Te molesta la gente?
— Me gusta estar en lugares silenciosos, ya lo sabes.
— Si, ¿Pero igual iras verdad? — pregunto con un todo algo confiado en su voz.
— No lo sé, si no se me presenta nada iré…— conteste indiferente.
— Claro, si quieres ir eres bienvenida en mi casa…— se puso de pie tomando un mechón de mi cabello, se deslizo entre sus dedos hasta que ya no se sentía el tacto— Pero, si no vienes… Me sentiré muy triste— poso con su peculiar sonrisa, aunque este comentario me hizo sentir incomoda.
Marshall
Me encontraba esperando en la entrada del instituto a Marceline que iba a hablar de algo con Simón, le estaba escribiendo a mi amigo Flame para que pasara más tarde por mi casa para jugar videojuegos.
— ¿Marshall? ¿Qué haces aquí todavía? — me pregunto Keila que venía saliendo junto con Guy.
— Oh, Espero a Marceline… ¿Van a casa?
— ¿Te esperamos podemos irnos juntos? — Pregunto esta vez Guy en tono tranquilo.
— No, está bien… De todas formas, ya se está haciendo tarde…
— Bueno entonces nos vemos mañana— se despidieron y se marcharon yo solo continúe mirando al cielo preguntándome ¿Porque Marcie tardaba tanto? En lo que mi teléfono vibro.
De: Flam
¡Claro! Iré en seguida a tu casa, hace tiempo que no jugamos ;D
5:22
— Marshall, ¿Ya vas a casa?
— Gumbal… Yo pensé que ya te habías ido a casa— él sonrió.
— Tenia que ayudar al presidente del consejo en unas cosas… ¡Pero más importante! — me tomo de las manos felizmente— ¡Fiona no me ha acosado en todo el día!
— Ya veo que estas muy feliz— sonreí.
— Si lo estoy— alzo el dedo pulgar y me giño el ojo— ¿Esperas a Marcie?
— Si, ella tenía algo que hablar con Simón.
— Ya veo…— se recostó contra la pared quedando justo a mi lado— Esperare contigo, es mejor que irme solo— volvió a sonreír.
— Realmente estas de buen humor hoy Haha— me encogí de hombros— ¿Cómo han estado las conferencias en la compañía?
— El abuelo solo busca que me interese más por ella, por eso me invita a esas aburridas conferencias— se quejó cruzándose de brazos.
— No pueden ser tan malas, seguro estas exagerando…
— Te invitare a la próxima, seguro entenderás si vas a una.
— Marshall, ¿Esperaste mucho? — Marceline un poco agitada— Hola Gumbal ¿vendrás con nosotros? — le sonrió.
— Si, no me apetecía irme solo— él le correspondió el gesto de igual manera, y empezamos a caminar.
— Gum, ¿Iras a mi fiesta de cumpleaños verdad? — pregunto ella animada, el asintió.
— Claro, será divertido… Aunque yo no tomo.
— Eso no importa, habrá muchas cosas con las que podrás entretenerte— dije mientras miraba a Marceline con complicidad.
— Es cierto, no creo que te aburras…— ella me devolvió la mirada junto con una sonrisa pícara.
— Si es así, entonces la espero con ansias— el volvió a sonreír felizmente
