Algo había cambiado.

No sabia con exactitud que era, sin embargo el Príncipe Ferio estaba más que seguro que algo había pasado con su callado amigo. Quizá era un brillo distinto en la mirada, o como sus pasos habían recuperado un poco de la seguridad que imponían al andar en tiempos pasados… quizá era el hecho de que comenzaba a responder los saludos nuevamente… lo cierto era que de unas semanas para acá, Lantis empezaba a dejar de ser un fantasma que penara por los pasillos.

No tenía una certeza del momento exacto en que sucedió, pero si recordaba con claridad el momento en que se percato del cambio. Había sido una mañana que aparentemente no distaría mucho de las anteriores, ni se diferenciaría realmente de las que estuvieran por venir; caminaba apaciblemente por los corredores del palacio en busca de Ascot, cuando unas voces llamaron su atención.

No, no era el hecho de que era demasiado temprano para que hubiera muchas personas despiertas, ni el tema de conversación al que por cierto ni siquiera prestó atención. Lo interesante de esa plática eran los participantes. La ya no tan pequeña Mira… y Lantis.

No, el hecho de que conversaran no era motivo de alarma per se, mas bien era el hecho de que por primera vez en muchísimo tiempo, la voz del espadachín tenia inflexiones de emoción y cambiaba de acuerdo a lo que estuviera expresando. Al asomarse ligeramente y cuidando no ser descubierto, el príncipe por poco muere de un infarto al ver una sonrisa en el serio rostro… ¡una sonrisa! ¡En Lantis! Definitivamente algo no era normal.

Se dedico a seguirlo durante ese día, y varios días después. La actitud relajada poco a poco iba tomando fuerza, y poco a poco todos en el castillo lo comentaban, incluso llego a ser tema de cuchicheo entre los habitantes de algunas aldeas aledañas… nadie se lo explicaba, pero finalmente el hielo alrededor de Lantis parecía estar derritiéndose.

Ferio no era una persona chismosa, contrario a lo que muchos pudieran pensar, le gustaba respetar la privacidad de las personas, mas aun de aquellas a las que consideraba cercanas. Sin embargo las únicas cosas mas importantes para el que la privacidad en su lista eran la curiosidad y la preocupación por el bienestar de sus amigos. Da la casualidad que en este caso ambas se encontraban conjugadas en el mismo sujeto.

Finalmente no pudo mas y decidió satisfacer esa curiosidad, y quien mejor para hacerlo que la misma fuente de inspiración. Espero pacientemente para poder abordarlo solo, algo le decía que fuera lo que fuera que pasara con su amigo, no querría compartirlo con todo el mundo. Finalmente casi para terminar el día, lo encontró subido en su rama favorita… esa que en algún tiempo fue su lugar predilecto para tomar siestas.

Contrario a lo que pudiera haber pensado el Príncipe, Lantis había notado que su amigo lo venia siguiendo hace ya varios días, y sinceramente se preguntaba en que momento se animaría a acercarse y preguntar lo que sea que estuviera inquietándole… a pesar de tener una idea bastante clara de ello.

Decidió hacerle las cosas sencillas y esperarlo en el jardín, tarde o temprano aparecería… y no se equivocó:

- ¿y bien? Continuaras siguiéndome, o ¿por fin te animarás a preguntar lo que sea que da vueltas en tu cabeza?

Ferio se sobresaltó. Si en algún momento había albergado la esperanza de pasar desapercibido en sus observaciones, el espadachín las había aplastado de una manera soberbia…

Sin embargo, Ferio era un hombre con una misión… y una curiosidad no saciada, por lo que encarando a su amigo le pregunto sin mayores rodeos que es lo que le pasaba. El espadachín claramente fingió demencia y actuó como si no supiera de qué le hablaban. Tras cinco minutos de hacer rabiar al príncipe, y con una sonrisa en los labios, decidió que podía compartir esa pequeña felicidad que lo embargaba con la persona mas cercana a un hermano que tenia.

Le conto todo, con lujo de detalles, desde la misteriosa aparición del chocolate, la figura que tenia impresa, y los pensamientos y recuerdos que vinieron con la golosina… le conto del posterior encuentro con Hikaru y como todo había sido con ayuda de Nova y Mokona. Le conto de la condición del chocolate de san Valentín y de la reunión en el día blanco, así como de la clausula de los 5 años…

La cara del príncipe hizo un recorrido por diversas emociones, de la incredulidad a la alegría, pasando por la esperanza y por ultimo tristeza; esta ultima no paso desapercibida para el pelinegro, sin embargo, por el momento no quiso ahondar en el asunto.

El príncipe le dedico una sonrisa que, si bien no era amplia, si era sincera, deseándole mucho éxito en esta nueva aventura, y que al final del tiempo establecido pudiera encontrar esa felicidad que tanto se les había negado.

Ferio estaba feliz por su amigo, no lo negaba pues, quizá era de los que mas perdidas había tenido con la ultima sucesión del pilar… su hermano, su mejor amigo y la mujer que amaba se habían perdido en la batalla. Al menos ahora tenia la esperanza de recuperar uno de esos… y esperaba que el espacio que Eagle alguna vez había ocupado en su vida, ahora pudiera ser considerado para él.

Coincidieron en que no era conveniente hablar del tema con nadie mas, finalmente no sabían que consecuencias podría tener que una noticia así se regara por todo el palacio, o peor aun, por todo Céphiro.

Fue así como el príncipe fue testigo de como el espadachín mágico hizo de todo para que el tiempo le pasara mas rápido. Lo veía ir y venir de todo tipo de misiones, lo veía ayudar a todo mundo en sus tareas cotidianas e incluso lo vio entrenar con Lafarga. El acabose fue cuando le vio tomar un par de discípulos en el arte de la espada.

Finalmente y según las cuentas de ambos, el primer año había transcurrido. Y si, ambos se encontraban sumamente nerviosos, uno en mayor medida que el otro, pero cual cómplices de travesuras, estaban juntos en esto. Ambos esperaban con ansia el chocolate enviado por la guerrera del fuego, y en una extraña demostración de confianza y amistad, Lantis ofreció compartir su chocolate con Ferio.

Si todo salía como ambos esperaban, esta noche el chocolate esperado arribaría a la habitación de Lantis, donde el año anterior a golosina había aparecido. Se retiraron a descansar relativamente temprano, ambos sabiendo que los nervios les haría sumamente difícil conciliar el sueño, mas confiando en que finalmente todo saldría como debiera.

Y finalmente cuando el sueño venció al espadachín, un resplandor que le paso desapercibido, dejó junto a el un pequeño paquete con un dulce contenido.


La luz de un nuevo día le golpeo de lleno en el rostro. En su nerviosismo y su desesperación por que el día terminará pronto, olvido cerrar las cortinas de su habitación. Se quejo un par de minutos, tratando de volver al reino de los sueños… hasta que reparo en que el día mas esperado del año había llegado, lo que lo impulso a ponerse de pie mas rápido de lo que cualquiera lo hubiera visto moverse a esas horas de la mañana.

Miro con detenimiento cada rincón de su habitación, hasta que por fin lo vio: un pequeño envoltorio que el día anterior no había estado ahí. Con sigilo se le acerco, como temiendo que fuera a desaparecer si corría en su busca… y por fin lo tuvo entre sus manos.

A primera vista le pareció ciertamente peculiar el hecho de que esta vez no estuviera el chocolate solo, sino envuelto en un curioso papel rojo; de igual forma no pudo evitar sentirse sorprendido al comprobar que el peso era mayor al que recordaba del año anterior.

Su curiosidad estaba al límite, más se había prometido compartir esto con su "nuevo" amigo, por lo que tras asearse y arreglarse para comenzar el día, se dirigió al jardín donde usualmente tomaba una siesta o se encontraba con el príncipe.


Abrió los ojos y supo que era el día esperado por su amigo. No quería admitirlo, pero se sentía ansioso, no se explicaba realmente el por que, pero había algo en su corazón que lo incitaba a buscar a Lantis a primera hora del día.

Se intento convencer que era la simple curiosidad de saber como había salido todo, si el chocolate había aparecido, y quizá disfrutar de esa pequeña felicidad que de forma indirecta le causaba ver a su estoico amigo con esa pequeña pero alegre sonrisa.

Igual debía admitirse a si mismo que sentía una ligera envidia. El también había sufrido, también había perdido seres queridos en esa guerra… pero a él no se le había dado la oportunidad que se le estaba dando al espadachín.

Supuso que era por que la voluntad de un pilar estaba de por medio… o quizá era el hecho que, después de la voluntad de Hikaru, la de Lantis era la mas poderosa del lugar… quizá ni el ni su ninfa del viento eran tan persistentes, o tan tercos, como aquel par, para merecer una oportunidad así…

No importaba, realmente se alegraba por Lantis.

El sabia donde encontrar al espadachín, era lo suficientemente temprano como para que hubiera comenzado con los entrenamientos, propios o de sus estudiantes, o que incluso se hubiera dirigido al comedor. Fue así que se dirigió al Jardín interior.

Y ahí lo vio, de espaldas a él, mirando el cielo a través de los cristales del palacio, con una actitud meditabunda y un pequeño paquete en sus manos.

Como si supiera que había llegado a quien esperaba, Lantis se dio vuelta mostrando una pequeña sonrisa e invitándolo a acercarse y tomar asiento junto a él.

La curiosidad de ambos estaba al limite, uno, por develar el secreto del chocolate y otro por saber el contenido misterioso del paquete. Así que finalmente Lantis se animo a abrirlo… llevándose ambos una extraña sorpresa. Dentro del pequeño envoltorio había cuatro chocolates, dos más grandes que los otros, así como una pequeña nota… a la que ambos miraron con cierta curiosidad y recelo.

- quizá debieras leerla en privado, podría ser una declaración de amor… o ¡una propuesta indecorosa!

Un ligero sonrojo y un sape fue la reacción que consiguió el príncipe del espadachin, quien hizo caso omiso de leer la nota en privado, disponiéndose a hacerlo en ese momento… los segundos pasaron, dando pie a la sorprendida cara del usualmente inexpresivo Kailu, lo cual disparó aun mas la curiosidad de Ferio… que no sabia si realmente quería saber el contenido de la nota, o prefería quedarse con la incógnita. En una de esas la broma de la propuesta indecorosa era real y lo último que quería era una imagen mental, sumamente gráfica, de las cosas que Hikaru pretendía hacer con Lantis una vez que estuvieran solos…

Finalmente Lantis dobló la nota y con una sonrisa busco entre los dulces uno con cierta decoración en particular, ofreciéndoselo al príncipe, quien obviamente lo vio con cierta confusión…

- En efecto, la nota es de Hikaru, pero este chocolate es de Fuu. Al parecer le conto a las demás guerreras lo que había sucedido con nosotros y ofreció intentar hacer llegar chocolates para ti en el caso de Fuu y para Clef y Ascot en el caso de Umi. Sin embargo me pidió que no les expliquemos el significado del chocolate, ya que la guerrera del agua no tiene intensiones románticas con ninguno de ellos. Por eso el tamaño de los chocolates.

Ferio tardo un par de minutos en reaccionar y asimilar lo dicho por el espadachín, y al igual que la primera vez que le conto acerca de los chocolates, su rostro de repente reflejo miles de emociones, que iban desde la infinita confusión, a la sorpresa, un poco de tristeza… y finalmente una alegría como no había visto en mucho tiempo en los ojos miel de su amigo. Supuso que había entendido el mensaje oculto en la nota de Hikaru y las escuetas palabras de Lantis… Fuu aun pensaba en el de la misma manera en que él pensaba en ella.

Tomo el chocolate que le fue ofrecido anteriormente y con el espíritu renovado y con una traicionera lagrima, que no supo si era de felicidad, emoción o arrepentimiento se dispuso a disfrutar del dulce hecho especialmente para él…

Por un momento se sintió realmente culpable de sus pensamientos de esa mañana… finalmente estaba teniendo una oportunidad como la de su amigo… quizá la oportunidad se le dio primero a los de voluntades mas fuertes para poder hacer un parteaguas y ofrecer lo mismo a los demás… quizá sus tercos amigos habían encontrado un hueco en el trato permitiéndole al resto tener una fracción, por mínima que sea, de la felicidad ofrecida a ellos… no lo sabia… pero de lo que si estaba seguro es que tanto Hikaru como Lantis se habían ganado su eterna gratitud al permitirle saber que su princesa aun era eso, suya.

De repente, y como si hubiera sido un pensamiento compartido, se miraron a los ojos con una pregunta que ninguno de los dos se atrevía a formular. Hikaru había sido muy clara en la nota, Umi no tenía un interés romántico, ni en el Gurú ni en el Palu… ¿como explicarían entonces la procedencia del dulce, sin elevar las esperanzas de ambos? No estaban seguros de lo sentimientos del gran mago hacia la guerrera del agua, mas el sufrimiento del pequeño Ascot tras la partida de las guerreras había sido palpable. ¿Como decirle, sobre todo a él que esto no era más que un ofrecimiento de paz y un refrendo de amistad sin herir aun más sus sentimientos?

Decidieron no pensar en ello por el momento y dedicarse a disfrutar del dulce preparado especialmente para ellos por sus amadas.


Había cierta agitación en el ambiente… hacia días que lo había sentido, mas el gran Gurú de Cèphiro no le prestó demasiada atención; después de todo, no había amenazas a su pueblo, una guerra por el trono, o un espíritu maligno que quisiera tomar control o destruir todo a su paso… mas bien era un aura de emoción y cierta alegría que no podía descifrar completamente.

Gurú Clef no era una criatura curiosa, sino más bien extremadamente metódica, que gustaba de disectar los problemas minuciosamente para tener un amplio panorama de la situación y entonces poder actuar en correspondencia con todas las posibilidades cubiertas.

La agitación en el ambiente más bien lo tenía altamente intrigado, no por sus consecuencias, sino más bien por que no podía discernir correctamente el origen de la energía que se respiraba en el aire. Decidió investigar y reflexionar más a fondo, hasta que dio con una probable fuente.

Grande fue su sorpresa, pues jamás creyó que ese par de extraños amigos fueran capaces de crear semejante energía… y no por su poder sino más bien por la alegría que transmitía.

Siempre fue altamente sabido que Ferio era una persona vivaz, alegre y que siempre te brindaba una sonrisa sincera. Lantis en cambio es fácilmente recordado como un sujeto serio, estoico y en ocasiones, apático. La amistad entre ambos fue una sorpresa. Esto en cambio era completamente inesperado.

Decidió llegar al fondo del asunto. Después de todo, muy pocas cosas podían escapar a los siempre vigilantes ojos del más grande mago de Cèphiro.


¡Volví!

¡No! ¡No me maten por la tardanza! Juro que trate de actualizar esto hace meses, pero simplemente no me gustaba como fluía el capitulo. Después vino un asunto de trabajo que me corto la inspiración y…. bueno el punto es que ya estamos aquí, de nuevo.

Finalmente la versión de Lantis del primer año y su relación de amistad con Ferio. Todo lo que pasaron juntos… y lo que les falta. Y ahora tenemos un Gurú intrigado en el Mix y chocolates de amistad… veamos a donde nos lleva esto.

Realmente espero hayan disfrutado la lectura. Un poco largo el capitulo, que espero haya compensado la larga espera.

Mil gracias por sus reviews y PM, según yo los conteste todos… si me falto alguno, jálenme las orejas.

Besos y hasta el próximo Capitulo.