Tokio
Durante toda su vida, cada vez que pensaba en estrés o nerviosismo, su mente inmediatamente conjuraba imágenes de exámenes importantes, reuniones familiares, eventos especialmente organizados por ella, ferias científicas y todo tipo de situaciones donde el resultado final, no estaba completamente en su ámbito de influencia.
Años más tarde a esas imágenes se añadieron aquellas de las batallas libradas en céfiro, tanto en su primer viaje como en el segundo… especialmente del segundo. La idea de luchar contra un ente maligno que se alimenta del miedo de los habitantes mientras ruegas que el mundo no se acabe a causa de ese mismo miedo, y que además una de tus mejores amigas este librando una batalla interna con su yo maligno que directamente se relaciona con el ente maligno producto del miedo, dio pauta a mas de una situación donde de no ser por su propio control personal, hubiera terminado con una gastritis horrible y hecha un mar de lagrimas de desesperación.
Afortunadamente, ese no era el estilo de Fuu Hououji.
El nerviosismo de este momento no tenía real semejanza con los anteriores. Si bien tampoco el resultado final estaba en sus manos, tampoco estuvieron en un principio las circunstancias que le dieron origen. En realidad todos los factores involucrados estaban fuera de su control y lo único que le quedaba por hacer era rogar a cuanta deidad estuviera disponible para que al final, todo saliera como ella esperaba.
Y eso, le causaba aun más estrés.
El año anterior, cuando Hikaru le había contado acerca del inesperado encuentro con Lantis en el día blanco, la idea le pareció increíble, y cuando el pasado 15 de Febrero, le había confirmado la desaparición de todos los chocolates, no podía dejar de imaginarse nuevamente en los brazos de su príncipe adorado, mirándole a los ojos y tratando de descubrir si es que había cambiado en algo en los últimos años o si seguía tan guapo y tan jovial como siempre.
Hoy 13 de Marzo, a unas cuantas horas de que el momento prometido, la fecha mas esperada de lo que va de año, Fuu Hououji no tiene ni idea de que esperar respecto al día Blanco.
Por un momento supuso que, así como los chocolates desaparecieron, también ella desaparecería momentáneamente, de manera que pudiera encontrarse con su príncipe, mas eso le llevo a una nueva pregunta…. ¿Qué pasaría si desapareciera estando en frente de su familia? ¿O a media clase? O ¿seria que debía dirigirse a una ubicación en específico?
Quizás recibiría una señal o algún tipo de epifanía que le indicaría como proceder.
Pero… ¿y si no? ¿Y si por su propia ignorancia de actuación perdía completamente la oportunidad de ver nuevamente a Ferio? El riesgo era demasiado, y ella definitivamente prefería disminuir la probabilidad de fracaso al mínimo.
Fuu era una chica práctica, una chica de respuestas sencillas y acciones directas. Una persona de hechos y razones. Por eso mismo, decidió que, si quería al menos una referencia en su modo de actuar, debía recurrir a la fuente más cercana de conocimiento cefiriano.
Visitaría a Hikaru.
Céfiro.
Si alguien, quien fuera, le hubiera dicho al Príncipe Ferio que tenia mas en común con su princesa de lo que él mismo pensaba, probablemente se reiría hasta ahogarse por falta de aire; sobretodo por que él estaba convencido de que si bien tenían cosas en común, en ellos aplicaba mas el dicho de "los opuestos se atraen".
En este caso, si bien no había quien se lo dijera, sus miedos y ansiedades reflejaban casi a la perfección los que Fuu estaba experimentando.
Claro que su forma de aproximarse al problema fue resuelta no despegándose de Lantis en ningún momento durante el día y lanzándole interminables preguntas que variaban desde ¿Estás seguro, que será mañana? Hasta ¿debería usar ropa nueva para la ocasión? Y muchas otras que después de un par de horas, Lantis solo digno respuesta en forma de gruñidos casi inaudibles.
Al caer la noche y de la forma mas amable que pudo, el irritado espadachín mágico lo alentó a retirarse a su habitación pues debía descansar lo más posible, pues el siguiente seria un día bastante agitado.
Y ahora se encontraba justo ahí, sentado en la comodidad de su cama, en el medio de las cuatro paredes mas conocidas de su historia, y con la mente dando vueltas en torno a lo mismo.
Su regalo estaba listo hacia días. Le había costado un mundo convencer a Sierra y a Gurú Clef para que le ayudaran a elaborarlo, sin embargo ahora estaba listo y Ferio no podía mas que estar ansioso por que llegara el día.
Sabia que Lantis también tenia el suyo listo, sin embargo el espadachín se negó a decirle que seria, llegando incluso al punto de envolverlo con un listón mágico que solo el o su guerrera pudieran abrir.
Por el momento, el no podía dejar de mirar el propio. A sus ojos, el regalo era hermoso, y la verdad es que solo esperaba que a Fuu le gustara tanto como a él, que le emocionara tenerlo en sus manos tanto como le había emocionado a él cuando Sierra le entrego el producto terminado…
Finalmente decidió que, aunque su mente se encontraba hecha un nudo de pensamientos que no tenían ni pies ni cabeza y que por obvias razones no podía dormir, hacer el intento; dejando su regalo en una mesita de noche que tenia junto a la cama, se metió debajo de las cobijas, cerro los ojos y rogó por que el sueño lo envolviera pronto para que así el siguiente día llegara mas pronto.
Tokio
En opinión de cualquier persona a quien preguntes, debería ser una regla universal el que cada vez que sea una fecha importante, o algún tipo de festividad, el clima estuviera perfecto; no demasiado sol, sin lluvia, sin frío, sin mucho viento y no demasiadas nubes en el cielo.
Desafortunadamente esta regla era inexistente, y por lo tanto, el clima podía hacer lo que le viniera en gana. Hoy 14 de Marzo, no era la excepción. El día anterior había estado soleado, quizá un poco seco, pero agradable; sin embargo en algún momento de la noche, la temperatura había descendido un poco mas de lo normal y ahora lo único que podía verse en el cielo eran montones y montones de nubes negras que auguraban una tormenta de épicas proporciones.
¿¡Desde cuando suceden este tipo de tormentas en Marzo!?
Según lo que había platicado con Hikaru el día anterior, el viaje a la otra dimensión, donde se había encontrado con Lantis, no había sucedido sino hasta media tarde, cuando la escuela ya había terminado, ella ya había vuelto a casa, comido algo, e incluso había tenido tiempo de pasear a HIkari. Entre las dos habían estimado que todo había sucedido aproximadamente a las 5 de la tarde.
Precisamente por eso mismo, habían acordado verse afuera de una pequeña tienda de antigüedades que estaba a medio camino de Yoyogi y Komaba, pero aun dentro de Shibuya, aproximadamente a las 4 de la tarde. De ahí, partirían al pequeño parque cercano a la casa Shidou.
Claro esta, que uno dice y Dios dispone, pues al término de la jornada escolar, Fuu no había caminado más de un par de cuadras desde el instituto cuando la tormenta que se vislumbraba desde altas horas de la mañana, finalmente se desató.
Decidió esperar a que bajara la lluvia un poco antes de dirigirse a casa, o en su defecto, si se hacía muy tarde, directo a la tienda. Con esto en mente se internó en una cafetería que a estas horas usualmente se encontraba vacía pero que justamente hoy estaba a reventar.
En realidad, no le costo demasiado encontrar una mesa disponible, pues a pesar de la inusual cantidad de clientes, la mayoría venían en grandes grupos de personas, por lo que aunque de píe, pero todos ellos se congregaban en una misma zona.
Pidió un café para combatir el frío que comenzaba a sentirse y se relajó. Todo el día se había sentido distraída y lo único en lo que podía pensar era en su próxima reunión con Ferio. Aún no sabia que esperar al respecto, y de nuevo solo rogaba por que todo saliera bien…
Afuera del Café, la lluvia no amainaba, más bien parecía que arreciaba y que no tenía la más minima intención de parar en las próximas horas.
Fuu decidió cerrar los ojos, relajarse otro poco y esperar.
Céfiro
Estaba inquieto.
No había otra forma de describir su actual estado físico y mental. Simplemente, estaba inquieto.
Toda la noche se la pasó dando vueltas en la cama, su mente demasiado activa como para permitirle descanso, y cuando finalmente el sueño lo asaltó, durmió tanto que incluso perdió el desayuno general con el resto de los habitantes del castillo.
Su primera reacción al notar la hora de día en que abrió los ojos fue buscar a Lantis. Este únicamente lo miró con ojos entre divertidos y ligeramente preocupados por la salud mental de su amigo. Lantis lo instó a tranquilizarse y a tratar de llevar su rutina tan normal como pudiera "Va a ser difícil, yo mismo no puedo concentrarme, pero las cosas sucederán en el momento justo, no antes ni después"
De todas formas corrió a su habitación por el regalo de su amada, no fuera que el "momento" llegará cuando menos lo esperaba y por lo mismo, no tuviera el regalo a la mano.
Igual decidió seguir el consejo de Lantis y tras revisar los reportes de la semana, se dirigió a una de las aldeas cercanas al palacio, a tratar de resolver una disputa sobre parcelas entre dos vecinos.
El tiempo pasó volando, tanto que cuando noto nuevamente la hora, era cerca de media tarde y aun no pasaba nada de lo que esperaba. No quería hacerse ideas del por que aun no sucedía, y estuvo a punto de correr de vuelta al palacio a buscar a Lantis y preguntarle si el ya había visto a su guerrera.
Prefirió esperar un poco más. Y aprovechando que estaba en el bosque, decidió explorar un poco, hacía muchos años que no se daba el tiempo de solo vagar sin ninguna preocupación en la vida, y esta era la oportunidad perfecta. No supo en que momento se perdió en sus pensamientos, y en sus movimientos, o en que momento su mente se desconecto de su cuerpo. Solo supo que un minuto se encontraba en el bosque, y al siguiente en un lugar oscuro que en realidad no reconocía.
No había manera de distinguir arriba de abajo, sobre su cabeza solo había un abismo oscuro que se extendía infinitamente, a sus píes, había un vacío que era tétricamente similar al que se expandía sobre él.
Recordaba que Lantis le había dicho que se había encontrado con Hikaru en un espacio previamente elaborado por Nova, sin embargo, ni él ni Fuu tenían ese tipo de entidad de "apoyo"; esperaba que esto al menos fuera ideado por Mokona, de otra forma quizá en su deseo de reunirse con su princesa, lo único que logró fue quedar atrapado en un espacio entre mundos.
De pronto, sintió frente a él una inesperada calidez, seguida de un resplandor que le cegó por unos cuantos segundos. Cuando logró recuperar la vista, se quedó sin palabras, y por un breve momento pensó que había muerto… frente a él se encontraba su Hermana, la antigua pilar de Céfiro, la Princesa Esmeralda.
Antes de siquiera poder emitir una sola palabra, la pequeña rubia se lanzó a sus brazos, abrazándole como si no le hubiera visto en años… situación que en realidad era cierta. La princesa no veía a su hermano desde que se convirtió en Pilar y una vez que hubo dejado el plano material de Céfiro, verlo se volvió imposible.
Ferio no entendía la situación, mas decidió que el regalo de tener a su hermana en sus brazos quizá por última vez era algo que debía aprovechar y disfrutar mientras durara. Minutos mas tarde, fue ella quien rompió el abrazo y ahora si explicándole donde estaban y que hacían ahí.
Al parecer al enterarse de lo que estaba pasando con su sucesora y su cuñado, Esmeralda buscó la manera de comunicarse con Mokona y así rogar por una oportunidad similar para su hermano. Según cuenta, no fue sencillo… o eso le hizo pensar Mokona, pues al final accedió, y viendo que entre las guerreras también buscaban la manera de contactar no solo a Lantis, sino también a Ferio, y en distinta forma a Clef y Ascot, Mokona consintió el paso de los dulces, y con esto, la extensión de la misma promesa hecha a Hikaru y Lantis, para Fuu y Ferio.
También sus sospechas fueron confirmadas, pues se encontraban en un plano existente entre mundos, esto mayormente por que Esmeralda ya no existía en el mundo Material, y Ferio aun no era parte del mundo Espiritual. Este era el punto medio, el lugar donde se decidía si tu alma volvía al ciclo de vida o si continuabas tu camino al otro mundo.
"Hermanito, por muy fascinante que sea esta plática y por mucho gusto que me de volver a verte, creo que hay una dama que esta esperando tu arribo"
Un ultimo abrazo, y justo cuando la luz cegadora lo envolvía, escuchó una voz grave ciertamente distinta a la de su hermana decir "muchas gracias Principe, por cuidar de mi hermano..."
Tokio
La lluvia no cesaba.
Fuu aun se encontraba en el pequeño Café en el que se refugió hace algunas horas. Ya era tarde para intentar volver a casa, sin embargo aun era temprano para ir a buscar a Hikaru. Comenzaba a sentir algo de hambre y el frío no había mejorado realmente en las últimas horas.
Hizo una señal a su mesera, a quien pidió amablemente un té y un Bagel. Acto seguido continuó esperando. Continuó viendo la lluvia al otro lado del cristal. Y continuó pensando en Ferio.
Y en algún momento entre el último relámpago y el arribo del Té, su mente se perdió, su cuerpo se relajó y al abrir nuevamente los ojos, ya n se encontraba en el mismo lugar.
Por un momento sintió pánico, hasta que su cerebro proveyó parte de la conversación que tuvo con Hikaru hace tiempo, de cómo sin mas había aparecido en otro lugar donde ultimadamente se encontró con Lantis.
Esperó unos minutos antes de intentar avanzar, y esos minutos finalmente dieron fruto. No, frente a ella no se encontraba su tan extrañado príncipe, pero si se encontraba alguien que podía proporcionarle respuestas.
Fuu jamás había escuchado hablar a Mokona, para ella, él siempre fue un tierno y alegre hibrido de conejo que contenía mas cosas que la Barney Bolsa, una fuente ilimitada de conocimiento, un comunicador infalible y algo que abrazar tiernamente mientras decía "¡Pu Puu!"
Ahora, frente a ella, esa tierna creatura, que previamente fue revelada como el Creador de los mundos de esa dimensión, le explicaba lo mismo que en otro lugar le era explicado a Ferio, así como su decisión de apoyarlos y extender la promesa hecha a los otros. Le aclaro los términos del acuerdo y lo que debía hacer para mantenerlo.
Básicamente, era el mismo que Hikaru y Lantis tenían.
En un arranque de impulsividad, y desechando por completo el concepto de autoridad que ahora acompañaba a la blanca creatura, Fuu lo tomó entre sus brazos, abrazándolo como en los viejos tiempos y así, entre sus brazos, agradeciéndole el favor que les estaba otorgando.
Mokona la invito a caminar por el pasillo que se materializó detrás de ellos, recordándole que alguien la esperaba. Nuevamente le dio las gracias, y sin más demora se dirigió a donde esperaba encontrar a su persona preciosa.
Caminó-corrió por varios minutos, pero no encontraba a nadie. De pronto un resplandor cegador se manifestó frente a ella, y de este, surgió una figura conocida y querida, que en cuanto la vio sonrió de tal forma que la luz parecía opaca en comparación.
Y tal como lo hiciera su hermana hace unos momentos, Fuu se lanzó a los brazos de su príncipe, dando término así a varios años de añoranza y nostalgia. Ambos por fin sentían que la búsqueda había terminado. Ambos tenían esa sensación de volver a casa después de un largo y arduo viaje… que no había mejor lugar que ahí, con ella entre sus brazos… con él rodeándola en un fuerte abrazo.
Pasaba el tiempo, y ninguno de los dos mostraba señales de querer moverse de sus lugares. Hablaban con palabras quedas, susurradas en el oído del otro; ella le decía cuanto le alegraba verlo, él le decía cuanto la había extrañado. Él confesó que aun la amaba, que nunca había dejado de hacerlo, ella le sonrió y le correspondió con la misma fuerza.
Finalmente el momento de vulnerabilidad había pasado, deshaciendo el abrazo de forma reacia.
Una vez mas tranquilos, Ferio procedió contarle mil y un cosas que habían pasado en el palacio y en Céfiro en los pasados años, le contó sobre Lantis, sobre Clef e incluso sobre Ascot y Caldina. Ella en cambio le contó acerca de lo difícil que había resultado la vida de preparatoria a diferencia de la secundaria. Le contó un poco de sus nuevos amigos, y de las salidas que aun tenia con las chicas. Le contó un poco sobre su familia, de su hermana y del tórrido romance clandestino que parecía tener con el Hermano mayor de Hikaru.
"Tal parece que todo queda en Familia, ¿no crees?", fue su respuesta al divertido relato de la mayor de las Hououji.
En algún momento de la plática, Ferio recordó el regalo que había comisionado para su princesa; lo buscó entre sus ropas y tras un minuto de pánico donde pensó que lo había extraviado, lo encontró en una bolsa interior del gabán que vestía.
Estaba monamente envuelto en tela de color verde, era de mediano tamaño y a simple vista no podías descifrar de que se trataba. Una vez en sus manos, Fuu procedió a desenvolverlo; lo que encontró dentro se asemejaba bastante al comunicador que alguna vez Ferio le había dado, y por un momento, ella pensó que se trataba de una nueva versión del mismo.
Probablemente leyendo la confusión en su rostro, Ferio decidió explicarle que "Este pequeño artefacto es una caja de memorias, decidí incluir pequeñas imágenes de los lugares donde hemos estado juntos, como algunos jardines o habitaciones del palacio, o porciones del bosque del Silencio. También incluí la Fuente de Eterna."
El regalo le pareció sumamente especial a Fuu, quien no perdió tiempo en averiguar como funcionaba y preguntando como podía incluir mas memorias a la pequeña caja. Quería adicionar el recuerdo de por fin volver a reunirse con su príncipe.
Eventualmente el tiempo se les terminó, tal y como se los hizo saber Mokona, quien venía acompañado de una sonriente Hikaru y un discretamente feliz Lantis.
Mokona le recordó nuevamente a ambas parejas las condiciones del convenio y con un "Buena suerte guerreros", los devolvió justo al lugar y momento donde se encontraban al principio de esa aventura.
Si ya se que no tengo vergüenza,
Casi me avente un año para actualizar.
Pero, ya estoy de vuelta y con un capitulo Largo.
¡Alto! ¡Alto!
Antes de que me reclamen por que todo el capitulo se centró en Fuu y en Ferio y no vimos mas que guiños de Hikaru y Lantis, dejen les cuento.
En un par de horas a lo mas estaré subiendo el capitulo que les corresponde (la historia no fluía si los ponía a todos juntos)
(Nomás termino de editar y ¡zas!)
Antes de irme, les dejo un enredo:
Kuu es novia de Satoru, que es hermano de Hikaru. Hikaru es novia de Lantis, hermano de Zagato y pareja de Esmeralda. Esmeralda es hermana de Ferio, quien es novio de Fuu, Hermana de Kuu.
¡Nos leemos en un rato!
