Quiero besar cada centímetro de ti, decirte que te amo y que no puedo vivir sin ti.

Al poco tiempo de haberse quedado dormido, Tokiya empezó a soñar con Ittoki-kun, lo cual no se le hacía extraño después de haber visto semejante escena.
Por lo que decidió que lo mejor era ir a buscar un poco de agua para tranquilizarse.
De pronto, mientras caminaba, empezó a oír ruidos extraños dentro de la habitación.

-¡Ahh! ¡Mmm! ¡Ngh!

¡¿Qué carajo…?!

No tardó en darse cuenta de donde provenían esos ruidos. Venían del lado del Pelirrojo.
Esa clase de sonidos sólo podían indicar dos cosas: dolor o placer. Ichi se atemorizó y avanzó más allá sin encender la luz.
Caminó y tropezó con barios objetos hasta llegar a la cama de Otoya. Encendió la luz.
Y ahí estaba él. Su mejor amigo y últimamente dueño de sus mas bajas fantasías: Ittoki Otoya; cubierto con sus sábanas hasta el cuello, sudando y con los ojos cerrados, atrapado en lo que parecía ser una nube de lujuria, totalmente jadeante.

Por alguna extraña razón, Tokiya se imaginaba que era lo que estaba haciendo. Pensó en apagar las luces, darse la media vuelta y volver a su cama pero… algo lo detuvo. Al ver a su amigo de esa manera, una enorme erección creció en él.
No podía creer lo que estaba viendo; su Otoya, masturbándose en medio de una tremenda excitación. No es que él nunca lo hubiera hecho, sin embargo, se imaginaba a Ittoki más inocente.

Entonces, la nube de lujuria también lo envolvió a él. Sin pensarlo, hipnotizado y cegado por el deseo, le quitó de encima las sábanas al Pelirrojo y lo observó. Desnudo y con ambas manos sobre su miembro, el cual estaba visiblemente a reventar de placer, mientras hacia diversos movimientos sobre de el.
Cuando menos lo pensó, se corrió en sus manos, dejando a Ichi sin habla.

Otoya abrió los ojos, satisfecho por lo que acababa de hacer. Se encontró con un Ichinose Tokiya boquiabierto y con un creciente bulto en sus pantalones.
El oji rojo sintió como el rubor subía por sus mejillas, junto con una sensación que le indicaba que quería que lo tragara la tierra por la vergüenza.

-T- Tokiya!, t-te ju-juro qu-e n-no e-es lo-o qu-e te-e est-as imagin-nando- tartamudeó debido a la pena.

No obtuvo respuesta. El peli azul seguía en la misma pose.

-¡Ichinose! Tan siquiera respóndeme, digo, el que me estaba espiando eras tú.

Silencio absoluto de nuevo, pero esta vez, Ichi tomó el miembro de su amigo entre sus manos.

-¡T-Tokiya! ¡¿Qué crees que estas haciendo!?

El chico de los ojos azul oscuro solo se acercó a su rostro y le dio un beso. Uno muy caliente. No podía negar que le gustaba lo que le estaba haciendo.

-Te prometo que no te voy a hacer daño- dijo por fin Tokiya.
-¿Daño? ¿Qué me vas a hacer?

-Solo voy a hacer que toques el cielo- contestó con una voz sensual en el oído de Ittoki.
-¿Q-que?

Acto seguido, volvió a agarrar la parte mas noble de Otoya y comenzó a acariciarla

-¡Ichinose! ¡No juegues con mi cuerpo!- dijo con la voz entrecortada el oji rojo.
-¿Quién dijo que estoy jugando?- volvió a decir con la voz más ronca y sexy que Otoya jamás había escuchado.

Se dispuso a masturbarlo, en medio de jadeos y gemidos por parte de su uke.

Hizo movimientos circulares, de arriba abajo y Otoya se sentía morir. Sentía que si se corría, iba a hacer el ridículo, puesto que el otro chico pensaría que le había dado todo muy rápido.

-Vamos, ¿por qué no te corres?- le susurró en el oído Tokiya; esas palabras lo había excitado aun mas y eso era lo peor.
-¿Q-quien dijo que quiero hacerlo?- replicó sonrojado y con un hilo de voz.
-Ah, que tenemos aquí, ¿te estas resistiendo?- dijo sin dejar de tocarle ''ahí''
-Ni siquiera estoy excitado.

-Por Dios, no tienes que fingir, estas sudando, gimiendo, erecto, ¿y doces que no estás excitado?
-Exacto.
-Bien, entonces, si tu no te vas a correr solo, tendré que ayudarte un poco.

-¡¿A que te refieres con ayudarme?!
-Palabras.

-¿Palabras?

-Si, como por ejemplo, ya que seremos idols, yo quiero hacerte el amor, pero cantando por favor, quiero sentir tu calor, quiero probar tu sabor.
-N-no digas esas cosas
-Quiero tenerte, tocarte y besarte, yo quiero hacerte el amor pero cantándote.

-B-basta.

-Prende el estereo, que de nuevo viene el que te entretiene, te tiene loco, que la música suene y no se frene el disfrute, quiero oír tus gemidos, lo pongo en mute- mordió su oreja.
-T-tokiya p-por favor.
-Seré tu cantautor, el que canta entre tus piernas.
-Por favor….- dijo- duele.
-Será divertido cuando baje tu cierre.
-Y-ya, no puedo más.
-Baja un poco más y te digo que sí, a lo que quieras.

Esas últimas palabras fueron la gota que derramó el vaso, ya que Ittoki se corrió en las manos de Ichi, mientras que este se limitó a lamer su mano.
Agotado, Otoya cayó en un profundo sueño, mientras que Tokiya, se acostó a su lado y lo abrazó, durmiendo tambien.

Capítulo hecho el 25 de diciembre de 2013.
Terminado a las 10:57:14 p.m.

-Takumi Girl. :3