Chapter 3

Dipper gritó, despertando de una pesadilla. Era la misma pesadilla que siempre tenía acerca de Gravity Falls, en ella el pueblo entero estaba en caos y ni siquiera su familia podía salvarse de la locura y el caos que se aproximaba. Por suerte era solo una pesadilla.

Solo una pesadilla ¿Cierto?

Aunque él sabía que su familia debía estar bien no podía evitar preocuparse, después de todo esa pesadilla se sintió demasiado real. Él gruñó al sentir un fuerte dolor en la espalda; tal vez dormir sobre una pila de libros no fue una buena idea.
Sobre el montón de libros había una máquina de escribir, los últimos días Dipper la había usado para escribir un diario acerca de su historia desde que llegó a Gravity Falls hasta su estadía con Bill en el escape mental. Incluyendo la parte en la que Bill lo puso a bailar el baile de la oveja por desmayarse tratando de usar magia. Al principio Dipper creyó que Bill solo bromeaba pero no era así.

-Vamos Pino. BAILA!
Ordenó el demonio, Dipper se sonrojo y frunció el ceño.

-No haré ese tonto baile!
Gritó, apartando la mirada.

Bill rodó el ojo y chasqueo los dedos, inmediatamente la ropa de Dipper se transformó en el traje de oveja. El castaño, aún sonrojado, suspiró. Sabía que el demonio no lo dejaría tranquilo hasta que bailara como oveja.

-Haré el baile de la oveja para ti con dos condiciones: JAMÁS hablaras de esto y JAMÁS volverás a mencionar el baile de la oveja. Entendido?

-Trato hecho.
Respondió Bill, estrechando la mano de Dipper para sellar el trato. El castaño inhalo y exhalo antes de comenzar a bailar.

-Ven quien quiere lana lana lana~?

-YO! Yo quiero lana!
Gritó Bill muy emocionado. Dipper lo ignoró y continuó con su canción.

-Tengo! Tengo! Dale un beso a tu mami mami mami~ hola! Hola! Bailo y bailo entre las flores… Con un lindo arcoiris de colores!

Un hermoso arcoiris apareció en la habitación cuando él terminó su baile. Dipper odiaba recordar eso, por suerte Bill cumplió su parte del trato y no volvió a mencionar el baile de la oveja.
Afortunadamente luego de desmayars veces Dipper finalmente aprendió a usar su poder mágico sin cansarse demasiado. El siguiente paso para usar magia era aprender a concentrarse aún en situaciones difíciles.

-Pon atención, Pino. Voy a hacer todo lo posible por tratar de distraerte pero sin importar lo que haga debes tratar de permanecer concentrado, entiendes?

Eso era lo que Bill había dicho cuando comenzó la segunda parte de su entrenamiento. Dipper simplemente asintió, no quería ni imaginar lo que Bill haría para tratar de distraerlo. El castaño se puso en posición de loto y pronto logró concentrarse, Bill sonrío maliciosamente y golpeó su bastón en el suelo, inmediatamente su entorno cambio y se convirtió en un volcán activo. Dipper lo notó, pero se mantuvo concentrado.

-Hace mucho calor, no crees Pino? Preguntó él con unas gafas de sol, Dipper no respondió y Bill hizo que el lugar cambiara de nuevo, esta vez en un bosque de invierno. Un muñeco de nieve viviente se acercó para saludarlos.

-Hola! Soy Olaf y adoro los abrazos!

Dijo alegremente el muñeco de nieve, Bill lo miró con desagrado y luego se volteó a ver a Dipper.

-No me gusta este lugar.
Sentencio el demonio con una bufanda. Él volvió a cambiar el entorno, ahora en un río de almas errantes. Dipper abrió sus ojos por un momento, al ver las almas errantes él se horrorizó y perdió su concentración.
Bill comenzó a reírse y el lugar volvió a convertirse en la habitación del demonio.

-Si no puedes concentrarte aún en una situación difícil jamás lograras hacer magia de verdad.

Dijo él dándole a Dipper un pequeño golpe en la cabeza con su bastón. Aunque esa parte del entrenamiento fue un poco rara Dipper se divirtió escribiéndola en su diario.

-Que haces Pino?
Preguntó Bill, apareciendo de la nada sentado en una de las pilas de libros. El castaño no se sorprendió, ya estaba acostumbrado a que el demonio apareciera sin previo aviso.

-Escribo mi propio diario acerca de todo lo que ha pasado este verano.
Respondió él.

-Ooohh! Lectura educativa! Déjame ver.

Bill trató de tomar el diario pero Dipper se lo impidió.

-No está listo.

Sentecio el castaño. Bill le sacó la lengua, un poco molesto pero a la vez un poco feliz de que Dipper finalmente estuviera haciendo algo productivo con su tiempo. Desde que él llegó al escape mental lo único que había hecho era leer y lamentarse en silencio, últimamente se estaba esforzando mucho en aprender magia y ahora usaba su tiempo libre para escribir su propio diario. Poco a poco estaba volviendo a ser el Dipper que había derrotado a Bill más de una vez.

-Hay un lugar que quiero mostrarte, Dipper. Quieres venir?
Dijo el demonio con una sonrisa. A Dipper le sorprendió que por primera vez Bill lo llamara por su nombre.

-Que clase de lugar?
Perguntó él, Bill soltó una pequeña risa.

-No te lo diré, es una sorpresa.
Dipper frunció el ceño y apartó la mirada. Bill se acerco y lo tomó de los hombros.

-Vamos, Dipper. Acaso no confías en mí?

Dijo en tono de Burla. El castaño lo pensó un momento, realmente podía confiar en Bill? Ese demonio lo había atacado a él y a Mabel varias veces durante el verano, pero luego de que ellos dos se convirtieran en compañeros Dipper pudo conocer mejor a Bill y darse cuenta de que podía ser amigable. Aunque podía llegar a ser molesto, también era bastante comprensivo y siempre estaba dispuesto a escuchar a Dipper aunque él no tuviera nada que decir.

Si, el confiaba en Bill. Después de todo, no dice la gente que el infierno no es tan malo si estas con el demonio correcto?

-Y-Yo confío en ti, Bill… Dijo Dipper sonrojado, volteándose a ver al demonio. Bill volvió a sonreír.

-Pues vamos.

Al golpear su bastón contra el suelo ellos aparecieron en… El techo de la cabaña del misterio. Era de noche y había una espectacular vista de estrellas.
-Whoa…
Dijo el castaño un poco impresionado, él trato de ver si había alguien alrededor de la cabaña pero no había nadie.

-Hoy es el último día de verano, Estrella Fugaz ya volvió a casa.

Dipper suspiró y volvió a ver las estrellas, jamás había visto un cielo estrellado como ese.

-Esta vista de estrellas solo se da cada 80 años el último día de verano.
Explicó Bill, Dipper se dió cuenta de algo.

-Feliz Cumpleaños, Dipper.
Dijo el demonio Illuminati. En el escape mental el tiempo no importa así que Dipper había olvidado que el último día de verano era su cumpleaños y el de Mabel.
El castaño sonrió levemente y murmuró un pequeño "gracias"

-Por nada.
Respondió Bill. Ellos observaron las estrellas el resto de la noche, Dipper solo deseaba que Mabel pudiera disfrutar su cumpleaños.