Es fácil decir, te voy a extrañar. Se siente morir, no puedo engañar a un corazón que supo amar, con otra razón aparte de dar.
Eran aproximadamente las cuatro de la tarde. Ittoki se sentía la persona más miserable que haya pisado la Tierra alguna vez. Las últimas veinticuatro horas, definitivamente no habían sido las suyas. Le había sido infiel al amor de su vida y él lo había descubierto; pelearon, y ahora, Ichinose Tokiya, el único chico capaz de hacerlo perder la cordura y la cabeza, se iba de la academia para probablemente no regresar nunca.
-¿Cómo pude ser tan estúpido? Yo lo amo… pero él no cree que sea así. Lo lastimé y lo sé, pero tiene que entender que esa no fue mi intención.
Tokiya se hallaba en su habitación, meditando lo que estaba a punto de hacer. ¿En verdad estaba dispuesto a abandonar esa academia, a la que le había costado tanto esfuerzo ingresar? ¿Y solamente por una decepción amorosa? Sí. Era completamente infantil pero ¿Y qué? No era cualquier decepción amorosa. Oh no. Era la decepción amorosa que le había proporcionado la única persona por la que había sido capaz de dejar su maldito orgullo por un lado. Y más fuerte aún, la persona que le había hecho dudar de su sexualidad.
Antes de que el chico pelirrojo de rostro angelical apareciera, juraba ser más heterosexual que nadie en el Universo.
Sin embargo, después de haberlo descubierto con una chica en San Valentín y sentir celos, supo que las vaginas habían terminado para él.
*Flash back*
-Ichinose-san… -
-Dime pequeña.
-Hoy es día de San Valentín.
-Oh, que bien.
-Y-yo, hice e-stos chocolates para usted.
-Chica… -
-Por favor, a-acéptelos. -
-Yo… no puedo.
-¿Por qué? ¿Hay otra chica?
-No. Créeme que no me gusta nadie.
-¿A quien debería darle estos…?
-¿Hay alguien que te guste?
-Usted- contestó la chica. Su nombre era Yukiko y era hermosa. Parecía un pequeño angel de porcelana. Su piel era blanca, su cabello castaño y contaba con unos profundos ojos color miel claro. Era casi perfecta. El punto era que a Tokiya le parecía una chica completamente superficial y plástica. Obviamente, no le iba a decir todo eso. La lastimaría y un caballero como él, no debía lastimar los frágiles sentimientos de una fina dama como ella.
-Me halagas pero… ¿Hay alguien más?
-C-creo que no. Usted es el único- replicó con su precioso rostro ruborizado. Tokiya recordó en un momento rápido, que Otoya algo había comentado de ella… Al parecer le gustaba mucho. Decidió apoyar una buena causa.
-¿Conoces a mi amigo Ittoki?
-Claro, pero él es… raro.
-No digas tonterías mujer. ¿Podrías hacerme un favor?
-¡Obvio! ¡El que usted me diga!- respondió enérgica la chica.
-¿Podrías darle los chocolates a Otoya?
-Ichino…se-san
-Por favor. Hazlo por mi.
-D-e acuerdo.
-Gracias- susurró en el oído de la chica y le mordió el lóbulo.- Y ¿podrias añadir un beso?
-¡Ichinose-san!- al separarse de ella, notó que todo su rostro tenía un tinte color rojo carmesí, cosa que mató a Tokiya de ternura.
-Anda- le guiñó el ojo- él está por allá.
Notó como a lo lejos, la chica se acercaba a Ittoki y le ofrecía la linda caja con golosinas, de la misma manera que lo hizo con él.
-Ittoki-kun, yo bueno, hice chocolates para ti- esto es solo por Ichinose-san- Acéptalos por favor.
-Yukiko-chan…- el rostro del pelirrojo estaba ardiendo. ¡Ella era tan tierna y sexy a la vez! Lo volvía loco.
-Por favor.- le extendió las manos con la caja.
-Gra-gracias- dijo tímido y sintió el rostro de la chica muy cerca del de él.
Tokiya, que observaba todo desde una distancia considerable, sintió una punzada en el pecho. Eran ¿celos? Oh no… claro que no. Pero, de un momento a otro, la sangre le hirvió al ver a la hermosa chica tan cerca de Otoya. Inconscientemente, corrió hacia donde se hallaban ambos chicos y los separó.
-Bien Yukiko ¿no tienes clases ya?
-Pero…
-Ve a clase pequeña- le guiñó de nuevo el ojo.
-C-claro.- se alejó, confundida por lo que acababa de suceder. Los amigos solo la vieron alejarse.
-¡¿Qué mierda te pasa?!
-¿Ah? -Yukiko iba a besarme… tu sabes cuanto me gusta ella y ¡Nos separaste!
-Vamos, no es para tanto.- no estaba en sus planes decirle que había sentido celos.
-No tomes mis decisiones…
-Tú no puedes ser de nadie más…
-¿Qué?
-Nada, vayamos por ahí y dame uno de tus chocolates- rió para aligerar el ambiente.
-¿Estas loco? Estos son sagrados.
-No pongas esa cara de gatito a medio morir.
-Ah, es que ella…
-Te apendeja- rió como un loco.
-Estúpido. Ya sentirás lo que es estar enamorado.
-Cristo nos libre…- ambos rieron.
*Fin flash back*
Esbozó una sonrisa triste.
-¿Quién lo diría? Después de todo si terminé enamorándome de ti.
Llamaron a la puerta.
-Tokiya ¿terminaste ya de empacar?
-Si madre, ya te abro.- abrió la puerta del dormitorio (en el que por cierto, Ittoki no se había presentado en todo el día).
-¡Hijo!- expresó feliz la señora.
-Mamá… te he extrañado.
-Y yo a ti bebé. No sabes cuanto. ¿Listo?
-Sí…
Otoya estaba encerrado en las duchas. Sentado bajo el chorro de la regadera y aun vestido. No quería salir de ahí.
De repente. Alguien tocó en el cristal y sus ojos se iluminaron: pensó que era Tokiya. No. Era Masato.
-Otoya…
-Dime.
-Ya sé todo lo que pasó. En serio lo siento muchísimo.
-Créeme que yo lo siento más.
-No creí que Tokiya iba a salir huyendo…
-¿A que te refieres?
-El se va ahora mismo.
-¿Qué…?
-¿No sabías que se iba de la academia?
-Sí, lo sabía pero… ¿hoy?
-En este momento.
-¿¡QUÉ!?
-Su madre vino a recogerlo.
-No… ¡NO!- se levantó, aun empapado y salio corriendo.
-¡Otoya!- no lo escuchó.
-¿Falta algo que subir a la camioneta?
-No. He terminado.
-Entonces, en marcha. Nos queda un largo camino al aeropuerto.
-Director Shining…
-Ichi. No sabes como me duele que te vayas. Eres de los alumnos mas valiosos.
-Gracias- esbozó una sonrisa triste.
-Francamente aun no comprendo por qué te vas.
-Quiero cambiar un poco de ambiente ¿usted me entiende, no?
-Obviamente. Suerte en tus nuevos proyectos muchacho. Siempre te apoyaré.
-Muchísimas gracias Director Shining.
A lo lejos, divisó a Masato, Natsuki y Syo, corriendo hacia él.
-Toki-chan, te vamos a extrañar- dijeron a unísono y Tokiya rió.
-Yo ustedes aun mas, chicos.
-Hey ¿Dónde están Otoya y Ren?
-Serían demasiado cínicos si se presentaran.
-¿A que te refieres?- cuestionó Syo.
-A nada- Masato estaba consiente de la situación y quería ayudar.
-Oh… no importa. Los quiero.
-Nosotros a ti.
-Cuídense mucho ¿si?
-Tu igual. Y suerte en tu nueva escuela.
-Gracias.
-Por favor, no nos olvides.
-Claro que no. Ustedes no me olviden a mi.
-No lo haremos.
-Los voy a extrañar mucho.
-Nosotros a ti mas.
-Estamos en contacto.
-Claro…
-Adiós chicos…- esbozó una sonrisa llena de tristeza y las lágrimas llegaron a sus ojos.
Se abrazaron y Tokiya subió a la camioneta de su madre. Arrancaron y poco a poco se iban haciendo más pequeños en el camino.
De pronto, Otoya llegó corriendo.
-¡¿Y la camioneta!?
-Ya se fueron.
-¡¿Qué!?
-Hace un segundo.
-Masato ¿A dónde iban?
-Obviamente al aeropuerto.
-Y… ¿A dónde se van a mudar?
-A Corea del Sur.
-¡¿Qué?! Todo esto es pura mierda.
-Cálmate. Aun podemos alcanzarlos.
-¿Podríamos ir en tu coche Masato?
-Claro. Sube y en un segundo estaremos ahí.
Sin mas, ambos chicos abordaron el automóvil, dejando a los demás atrás; confundidos y estupefactos.
No entendían nada.
Capitulo terminado el 18 de marzo de 2014.
A las 11:35:29 p.m.
-Nitsuji :3
P.D: como pueden ver, cambie mi nombre xDD pero sigo siendo la misma persona c:
P.D. 2: Se viene aun mas drama y lo mas bueno e.e Gracias por leer *u*
P.D.3: Fue un capitulo medio corto. Tampoco quiero que terminen odiando a mi pelirrojo-cara-de-ángel (Ittoki xD) o al playboy-todas-me-caben (Ren xD)
