Ya había desilusión, dolor y resignación. El tiempo supo esperar y así te dejé de amar. No había mas que decir, había llegado el fin; hacia 2 años ya que no te encontraba. Estaba aprendiendo como vivir, ya de ti me olvidaba cuando te vi; con la mirada desesperada. Y fue tan fuerte volver a verte, sufrí tanto tiempo por ti. Hasta mirarte, recuperarte y saber que te irías sin mi. Y fue tan fuerte volver a quererte, volver a creer en los dos. Bastó mirarte para poder... Volver amarte.

*2 años después*

-Así que... ¿Lo sigues amando?
-Kang, ¿entiendes que es difícil contarte esto?
-Sí, perdóname, pero tenía que preguntarte.
-En ese caso, te responderé que no. Ahora soy feliz con Yoora.
-Me alegra que me tengas la suficiente confianza como para contarme esto.
-Somos amigos.- Tokiya seguía en Corea. Sinceramente, no tenía las más mínima intención de regresar a Japón, sin embargo, el instituto decidió llevar a los chicos de vacaciones a la isla de Miyako. No sentía nervios. Era una entre mil la posibilidad de encontrarse con sus antiguos compañeros; sin embargo, le daba el beneficio de la duda. Tenía un presentimiento. Sacudió su cabeza para sacarse eso pensamientos que solo lo aturdían. Con respecto a Yoora, de los dos años que llevaba en la academia, uno llevaba de novio con ella. Todo iba bien, hasta que un día decidieron tener relaciones y Tokiya no pudo. No por que Yoora no lo excitara, no, sino que el simple hecho de pensar en sexo le recordaba a Ittoki y eso no lo podía evitar. Yoora simplemente lo dejó pasar pues, desconocía el por que su novio no podía hacerlo y, más importante aún, el motivo principal de su huída a Corea.- Y te quiero muchísimo.
-Yo tambien te quiero.
-Oigan, señoritas, no se pongan sentimentales.- dijo Bon-Hwa riendo. A pesar de su actitud bastante altanera en un principio, las cosas se dieron por si solas y se dieron cuenta de que tenían más cosas en común de las que creían, por lo que solo dejaron fluir la amistad y hoy los tres eran como hermanos.
-¡Cierra la boca!
-Ah, por favor.- los tres estaban riendo. Llamaron a la puerta.- Yo atiendo.
-¡Hola!- la hermosa sonrisa de Yoora se descubrió al abrir la puerta. Tokiya se dirigió a donde estaba ella, la abrazó cargándola y le dio un dulce beso en los labios.
-Hola…- los dos no decían nada, solo intercambiaban miradas.
-Cuidado Kang, no te vayas a resbalar con toda esta miel…
-Vamos Bon, ¿esto es por que no tienes novia?- le dijo Yoora divertida mientras abrazaba a su novio por un lado.
-El psicólogo dijo que no lo mencionara…- le replicó Bon-Hwa de lo más divertido. Ese era un lado de él que pocos conocían.
-Como sea mi amor, voy a terminar de empacar.- volvió a besar a Tokiya.- Te veo al rato.
-Como quieras princesa; nosotros ya vamos hacia el bus.
-Los veo después. Te amo.
-Y yo a ti.- le guiñó un ojo y Yoora salió de la habitación.
-Bueno ¿Terminaron ya de empacar?
-Yo sí.
-Yo también…
-¿Listos para el mejor viaje de nuestras putas vidas?
-Disculpa, pero mi vida no es puta.- Le dijo Ichi riendo. Así era siempre. Los tres, pláticas sin sentido y muchas, muchas risas.
-Como sea…- cada uno tomó sus maletas dirigiéndose a la salida de la habitación.
-¡AL AEROPUERTO!- dijeron al unísono levantando las manos y caminando hacia el autobús.

-¿Puedes creer que nos vamos de viaje Otoya?- le dijo Syo emocionado, alistando las últimas cosas de su equipaje.- ¡La isla de Miyako!
-Lo sé, es genial.- El chico pelirrojo le dedicó una sonrisa. ¿Hace cuanto que no sonreía? ¿Dos años? Desde que Tokiya lo dejó…
-¡Estoy tan emocionado!
-Hey, Ochibi-chan- pronunció Ren con su típico acento de playboy descarado.- No es para tanto, modera tus emociones.
-¡Callate estúpido! ¡Él puede emocionarse todo lo que quiera!
-Oye, carita de ángel, no me hables así ¿Qué te he hecho yo?
-¿Qué que haz hecho? ¿Qué tal que por tu maldita culpa –y también la mía, sí- el amor de mi vida se largó a Corea? ¿Qué tal, tratar de follarme y que te hayan descubierto? ¿Qué tal, por tu puta culpa, hace dos años que tengo el corazón roto? Hace dos años que estoy vacío. Dos años de llorar a diario por la noche. Dos años de estar en muerto. Y todo por haber sido tan imbécil. Además de que contribuiste bastante…- Decía para sí Ittoki. Aun después de dos años, su mirada hacia Ren solamente reflejaba odio y desprecio, asco.
-Como sea, me voy a terminar de empacar.- salió de la habitación.
-¿Por qué le hablas así a Ren?
-Estaba defendiéndote…
-Yo puedo solo, gracias.
-¿Vas a regañarme o vamos a terminar de empacar?
-Terminemos, no tardamos en ir al aeropuerto.

-Maldita sea, el viaje más condenadamente largo de mi vida…- dijo Kang-Dae cuando arribaban al hotel después del vuelo.
-Ni lo menciones, creo que me he quedado sin trasero.
-Bienvenido a casa de nuevo Ichi.
-Naah, no te equivoques, aquí no es mi casa. Es en Tokio.
-Pero es Japón…
-Igual, mi hogar ahora es en Corea.
-Buen punto.
-¿Dónde es nuestra habitación?
-Vamos a recepción a preguntar.- el trío caminó hacia el recibidor del hotel.
-Hola ¿Puedo ayudarlos?- les cuestionó un chico que vestía un pulcro traje sastre.
-Hola, somos del colegio coreano , y queremos saber en que habitación nos hospedamos.
-¿Nombres?- los tres chicos le dijeron sus nombres.- Habitación 614.
-¡Muchas gracias!- los tres se dirigieron a los elevadores.
-¿Y Yoora?
-¿En su habitación?- les dijo obvio Tokiya a sus amigos.
-¿Qué? ¿Hablas de que no estarán pegados todo el viaje como viles chicles?
-Así es, decidimos disfrutar con nuestros amigos; ya la veré después.- llegaron al cuarto piso, donde se hallaba su habitación y la divisaron rápidamente y entraron deslizando la tarjeta por la perilla.- Es aquí.
-Aish, a desempacar.
-Voy a salir un rato… la terraza parece bonita.- Dijo Ichi sonriendo.
-Esta bien, pero vuelves a ayudarnos con este desastre ¿Oíste?
-Claro que sí.- Arrojó la maleta a la cama que eligió y salió de su habitación.- Los veo en la tarde.
-Anda.

-¿Cuál es la habitación? ¿Cómo vamos a dormir?
-Tu con Natsuki, Masato con la escoria pelinaranja y yo solo.
-¿Solo Ittoki? ¿Estas seguro?
-Sí. Hace más de dos años que no duermo con nadie. Sería incómodo ahora.
-Tienes razón ¿Sabes el número de tu habitación?
-614. Voy a dejar mi equipaje y saldré un rato ¿Sí?
-Te veo mas tarde.
-Sí.- dicho esto, se fue a los elevadores y llegó a su habitación, donde solamente botó su maleta y salió.- La terraza.

-Vaya, ha pasado un tiempo Japón.- dijo Tokiya mientras caminaba distraído por los alrededores de la terraza. De pronto, las circunstancias, absolutamente todo, le recordó a Ittoki. Habían sido dos años que no habían surtido efecto.

-El hotel si que es bonito…- Otoya hablaba solo.- Casi es tan guapo como Tokiya.- pronunció en voz baja, no permitiría que alguien más lo escuchara.

Ambos iban tan distraídos que no se dieron cuenta de la presencia el uno del otro. Iban a chiocar, eso era algo que ahora se volvía inevitable. Ambos sintieron un fuerte golpe de frente y levantaron la mirada. No podían creer lo que pasaba ante sus miradas.
Tokiya, se encontró de nuevo con el angelical rostro de Ittoki, su cabello semi largo rojo, sus ojos, que podría quedarse mirando probablemente una eternidad, su estatura, su ahora mas trabajado cuerpo. Se veía mejor que nunca.
Mientras que, Otoya, se encontró de nuevo con ese rostro tan masculino, esos labios carnosos que alguna vez fueron suyos, la profunda mirada azul oscuro que lo ponía a temblar siempre, ese cabello azul siempre desordenado, en el que deseo enredar sus dedos en ese preciso momento… todo Tokiya. Estaba más guapo.

-Ittoki, que sorpresa.
-Lo mismo digo. ¿Cómo estas?- le sonrió tímido. Tokiya sintió que las piernas le flaqueaban.
-Bien ¿Qué tal tu?- también le dedicó una sonrisa e Ittoki sintió como el rubor trepaba de a poco por sus mejillas.
-Bien.- mintió. Hace dos años que no estaba nada bien.
-Me alegro, ha pasado un tiempo…
-Sí, creo que hasta estás mas alto.- ambos rieron incómodos.
-Tu te ves mas lindo.- Otoya abrió sus ojos como platos y se sonrojó.- E-es decir, no-no me lo tomes a m-a…l.
-No te preocupes.
-¿Qué tal va todo con Ren?- se maldijo a sí mismo por haber dicho eso. ¿Acaso era estúpido?
-¿Perdona?
-Sí, ya sabes, su relación.
-Tokiya, yo no soy una zorra. Sabes que no tengo nada con el.
-Ya, es que cuando me fui, parecían estar…- sintió una bofetada. Ittoki lo había golpeado.
-Cállate por favor.- le dijo con la voz quebrada y los ojos aguados.- Que poco me conoces.- lo miró mal y se retiró de ahí.
-Mierda… ¡Ittoki! ¡No quise decir eso! ¡No te vayas!- corrió detrás de él pero ya no estaba. Decidió ir a la recepción a preguntar sobre su habitación.- Hola. Quiero saber un número de habitación.
-Hola.- un chico bien arreglado, muy lindo, diferente al de la llegada, le atendió.- ¿Nombre?
-Ittoki Otoya.
-Oh ¿Es ese chico pelirrojo, bastante lindo?- Tokiya se quedó sin habla. Sintió como la sangre le hervía y los celos subían lentamente por su columna vertebral.
-Es mío, perra.- dijo para sí. Definitivamente aún lo amaba. Sacudió la cabeza.- Sí, es él.
-614.
-Gracias.- se percató de lo cerca que estaba de su habitación. Todas estas coincidencias lo estaban volviendo loco.

Una vez hallada la habitación, su corazón latió fuerte y acelerado. Llamó a la puerta. Poco le importaba si otro de los chicos estaba con Ittoki. Hablaría con él a cualquier precio. El chico del cabello rojo abrió la puerta y lo miró con confusión.

-¿Qué quieres? ¿No acabaste de insultarme?
-No es eso, vengo a hablar contigo. ¿Puedo pasar?
-Como sea.- entró y le dio la espalda.- Mas te vale que sea rápido. Tengo una vida y…- Tokiya lo giró y le dio un beso en los labios. Tierno, salvaje, con desesperación. Como solo él lo sabía hacer. Al principio, Ittoki no quiso responder al beso, pero después, instintivamente llevo sus brazos al cuello de Tokiya y lo rodeó, apretándolo más contra su cuerpo. Se separó.- Te he dicho ya que no soy una zorra.
-Por favor, dame solo esta noche para demostrarte que me arrepiento.
-Basta, sal de aquí.- Tokiya le quitó la tarjeta de el cuarto de las manos.- Dame eso.
-Está bien, pero tienes que tomarlas. –Dijo. Ittoki no entendía qué se refería hasta que vió que desabrocho su pantalón y metió las llaves dentro de su bóxer. Hijo de la gran puta. –Ahora sí, Tómalas. –Dijo sonriente.
-¿Quieres que las saque de… ahí?
-En efecto.- Otoya volvió a besarlo, con ardor, introduciendo su lengua dentro de la cavidad de Tokiya, recorriendo sin pudor esa boca que sabía, era suya. Lo acorraló contra la pared y siguieron con el beso. Se separaron.- Vaya ¿Me extrañaste?
-Como no tienes idea.
-Demuéstramelo.- dicho esto, el pelirrojo le sonrió pícaro y le guiñó un ojo, para luego besar su oreja, morderle el lóbulo y susurrarle de manera sensual.
-Como quieras, amo.- gimió en su oreja. Sintió como Ichi se puso duro y sonrió satisfecho.
-¿Me ayudas?- le dijo el peliazul mirando su erección.
-He esperado para ayudarte por dos jodidos años.- le metió la mano al boxer y comenzó a masturbarlo, mientras Ichi soltaba roncos gemidos.
-No haz cambiado nada.- le susurró en la oreja.
-Contigo va a ser lo mismo siempre.- Tokiya llegó a su orgasmo con un audible grito.
-Desvístete.
-¿No puedes hacerlo tu mismo?
-Tienes razón.-Le desabotonó la camisa a Ittoki y observó su torso. Había estado haciendo ejercicio. Le lamió los pezones en forma circular, mientras la espalda de Otoya se arqueaba y controlaba un gemido.- No te controles. Quiero oírte gemir mi nombre.- siguió quitándole la ropa hasta dejarlo desnudo.
-Hay un problema.
-¿Cuál?
-Sigues vestido.- le dijo y le safó la camisa, los pantalones y el boxer.- Ahora ya no.- se dirigió a su cuello, que lamió y succionó con cuidado para no dejar marcas. Tokiya lo enderezó y le dio a chupar dos de sus dedos, a lo que Otoya respondió con un erótico lengüetazo y los chupó.
-Agáchate.- el otro chico solo lo obedeció. Introdujo dos dedos en su entrada.
-¡Ahh!- jadeó de dolor.
-Acostúmbrate.- introdujo otro dedo. El dolor se convirtió en puro placer. Ese placer que solo Tokiya sabía darle. Movió sus dedos aún más.- Estas listo.- sacó sus dedos e introdujo su erecto miembro en Ittoki, quien ya jadeaba casi sin aliento, excitado.
- To…ki…ya- gimió él se acercó a su oído.
-¿Dime?
-Más rápido, por favor.- Ichi sonrió y empezó a darle velocidad a las embestidas, hasta que sintió que se venía.- Me… ve…ngo. Ngh.
-Yo también.- le lamió la oreja y gimió en ella.
-Basta…- sintió como le daba todo a Tokiya. Tocando el cielo. Después, sintió un líquido caliente escurriendo en su entrada.
-Voy a irme más seguido.- le dijo Tokiya divertido y sudoroso, acostándose a su lado.
-No vuelvas a decir eso ¿Oíste?
-No te preocupes, nunca más voy a volver a dejarte.
-Te amo. Perdóname.
-No hablemos de eso ahora; ya habrá tiempo.- le dijo abrazándolo.

-Muy bien ¿Y ahora como te explico lo de Yoora?

Capitulo hecho el 13 de mayo de 2014.
Terminado a las 8:47:20 p.m.
-Nitsuji :3

P.D. Pos nuestro hermoso OTP vuelve mas fogoso que nunca eue
P.D.2 Perdón por haber estado ausente D: me tardé mucho escribiendo la parte erótica, así que espero que la disfruten mucho e.e
P.D.3 ¡Se acerca el final! *-*