Me gustaría darte el cielo, me gustaría darte el mar; iluminar con las estrellas, tu silueta al caminar. Me gustaría darte el beso que yo he guardado para ti. Me gustaría darte todo y si no existe, inventarlo solo para ti. Me gustas tu, no lo puedo evitar, me gusta verte de lejos me gusta verte llegar. Me gustas tu, en mis sueños estas. Te metiste en mi vida y no lo quise evitar.
–Hola…
–Tokiya…– Ittoki se sentía tan feliz, no apenado, no triste. Tenía enmarcado en su rostro la primera sonrisa real desde hace dos años.
–Otoya…– seguían en la habitación del pelirrojo. Todo el panorama era revuelto. Ropa aquí y allá, las sábanas tiradas, los muebles descompuestos. Parecía que un torbellino había atacado el cuarto. Al chico de cabello azul se le dibujó una sonrisa cínica en los labios. Le daba satisfacción saber que ese torbellino habían sido nadamas que ellos dos.
–¿Ya te había dicho que te amo?
–No sé, posiblemente, pero repítelo. – hizo un ademán a manera de puchero. Ittoki soltó una risa alegre y contagió a Tokiya.
–Te amo. – le dio un beso en los labios– .Te amo. – ahora uno en la nariz. – Y te amo. –finalmente uno en la frente.
–Yo más. – le acarició el cabello. Se sentía tan bien hacer eso. Pero, no todo era miel. Aún le faltaba aclararle lo de Yoora y temía su reacción. –Oye, tengo que hablarte de algo.
–Lo que quieras. – se acomodó en el pecho desnudo del otro chico, como un niño pequeño.
–Tengo novia…
–¿Qué?
–Sí, tu sabes, yo creí que en Corea te había olvidado, pero, al verte de nuevo, un montón de sensaciones invadieron mi corazón y mi cabeza. Perdí la razón por ti otra vez.
–Vaya ¿Aun no la dejas?
–No… ¿Estas molesto?
–¿Molesto? Bueno, tampoco esperaba que me guardaras luto igual que yo hice contigo, pero mira, mientras la dejes, todo estará bien.
–¿Hablas en serio?
–Estúpido, ya te dejé ir una vez y no tengo intenciones de hacerlo de nuevo. Te quiero demasiado. Ahora, vístete y termínala o entonces estaré molesto.
–Está bien, me cambiaré rápido y aclararé las cosas con ella.
–¿Su nombre?– cuestionó mientras Tokiya se cambiaba.
–Lee Yoora.
–¿Es bonita? – hizo una mueca e Ichi rió.
–Es preciosa, pero, aún si me ofrecieran el mundo entero, yo te sigo eligiendo a ti ¿Entiendes?
–Para…– Otoya se sonrojó y escondió su cara en una almohada.
–Te amo. – le dio un beso rápido en los labios y salió. –Nos vemos después.
–Te amo más. – le lanzó un beso cuando estaba en el umbral de la puerta e Ichi lo ''atrapó'' con la mano y los puso en su entrepierna, a lo que Ittoki le respondió sacándole la lengua juguetón.
–Te veo después, corazón.
–¿Corazón?
–¿No te gusta?
–Me encanta. – se mordió un labio, haciendo que Tokiya relamiera los suyos.
–Uy, para de hacer eso o no podrás sentarte en un mes.
– ¿No te ibas ya?
–Ugh, que carácter. –le guiñó un ojo y cerró la puerta. Una vez que lo vió irse, Ittoki cubrió su cara con la sábana y empezó a sonreír como estúpido.
Anoche, había hecho el amor con Tokiya, con ternura, amor, ardor, calor y todo eso que sabían integrar perfectamente los dos. Aún no podía creerlo. Todo lo que habían pasado había quedado olvidado. Se sentía tan jodidamente feliz, tanto, que incluso podría morir de amor en ese momento.
Las múltiples sensaciones que siente cada vez que ve a Tokiya. Cuando la vergüenza lo invade y casi no puede ni hablar, los nervios que le provocan su imponente presencia, cada vez que lo miraba, le parecía más perfecto. Sus labios, sus ojos, su hermoso cabello, sus facciones, su cuerpo, su voz, su manera de hablar, cada uno de sus ademanes, sus chistes –aún sin gracia-. Extrañaba verlo jugar básquet bol en la escuela. Se veía tan lindo todo sudado y haciendo deportes. Ahí empezó a gustarle. Cada vez que lo veía botando el balón, sentía una atracción exageradamente fuerte.
…
–Eh, Tokiya ¿Dónde te metiste todo el maldito día de ayer?
– Kang, no vas a creer lo que sucedió.
– Más vale que valga la pena, por que Yoora está que escupe fuego por la boca.
– ¿De qué hablas?
–Sí, al parecer, tenía preparado para ti algo especial, pero la dejaste plantada. Estaba tan despechada, que creo que usó tu sorpresa con otro.
–Joder Kang, explícate.
–Yoora se acostó con otro. – Tokiya abrió sus ojos como platos. Ambos habían sido infieles el mismo día.
– Dios mío…
– Tranquilízate…
– Mira, no estoy molesto, por que ¿Sabes? Es curioso pero, yo tambien le fui infiel.
– ¿Ah?
– Me imagino que recuerdas a Ittoki, ¿no?
– Oh, claro, ''tu amante trágico''
–Bueno, pues, él está aquí y que te puedo decir, nos reconciliamos.
– ¡Hermano! ¡Felicidades!
– Gracias, ahora, tengo que ir a hablar con Yoora y explicarle todo.
– Creo que definitivamente va a escupir fuego por los labios.
– Y que lo digas, pero, no me importa. Kang, lo amo como a nada en esta vida. Es mi todo. Y después de él nada va a ser igual, lo sé; por eso mismo, creo que lo mejor es ir, aclarar todo y, no sé, posiblemente regrese a Japón.
– Ishi – era como le llamaba en tono burlón – Voy a extrañarte muchísimo.
– No seas imbécil; aun no me estoy despidiendo. Nos vemos después.
…
Tokiya caminó con paso firme hacia la habitación de Yoora. Aún no encontraba las palabras exactas para explicarle. ¿Acaso llegaría y le diría algo como Chiquita, te utilicé y regresé con el amor de mi vida. Hasta aquí llegamos? Claro que no. Lo que menos quería era herirla; ella era una persona maravillosa, bonita, inteligente y con hermosos sentimientos, pero, aun con todo ese puñado de cualidades sobre ella, jamás logró enamorar a Tokiya como lo hizo el chico pelirrojo. Llegó a la puerta y no se limitó a tocar; sabía perfectamente lo que iba a encontrar.
En efecto, abrió la puerta y Yoora estaba recostada totalmente desnuda sobre sábanas de satín rojo; Dios, ella había pedido eso para él. La culpa lo invadió por un momento y el remordimiento le dio una cachetada moral, sin embargo, se le pasó al ver salir de la ducha a un chico envuelto en toalla. Ese no era otro más que Ren. Mierda, él, en un año de novio que llevaba con Yoora, jamás se había acostado con ella –más bien, nunca pudo- y llega este cabrón y a la primera le abre las piernas. ¿Qué era esto?
– ¿Jinguji?
– Ichi, tantísimo tiempo, no te había visto desde que rompiste con tu noviecito.
– ¿Qué cojones estás haciendo aquí?
– Chico, ¿no es obvio? Acabo de acostarme con esta lindura.
– Eres un hijo de puta…
– Ahora, va para ti ¿Qué haces aquí?
– Esta ''lindura'' es mi novia – le dijo tranquilo señalando a Yoora.
– ¿Qué?
– Se acostó contigo por despecho.
– Hey, hey, estaba un poco briaga, sí, pero no loca.
– Esto, encima de lo que te la cogiste, lo había preparado para mi, pero, como no llegué, se acostó con la primera basura que se encontró en el bar del hotel. ¡Tú!
– Tokiya, comprendo, que me guardes desprecio por lo de Ittoki, que, sí, fue enteramente mi culpa y, si te soy sincero, estoy muy arrepentido, pero no alardees.
– ¿Quieres comprobarlo? – Alzó una ceja a manera desafiante.
– Puedes intentarlo.
– Bien. – se acercó con cautela a la cama y le habló a Yoora en el oído. – Princesa, buenos días. – Le mordió ligeramente el labio inferior. – ¿Cómo dormiste?
– Tokiya…– le respondió ella aún ligeramente adormilada y se removió en la cama. Hasta que abrió los ojos de golpe y asustada esta vez, volvió a decir su nombre. – ¡TOKIYA!
– Hola Yoora – le sonrió.
– ¿Q-que haces… aquí?
– Venía a hablar contigo.
– ¡Puedo explicarte!
– No, por favor, remítete. Este cerdo ya se encargó de hablarme de todo.
– ¿Lo conoces?
– Es una larga e incómoda historia. Pero, como sea, igual venía a terminar contigo.
– ¿Qué?
– ¿Sabes? Nunca te amé. – le esbozó una sonrisa de cinismo. Ya no le dolía lastimarla. Lo mejor era decirle la verdad. Salió de esa habitación oyendo los sollozos de Yoora detrás de él.]
Fue a encontrarse con Ittoki.
– Regresé corazón.
– ¿Y? ¿Qué pasó con ella?
– Me engañó…
Capitulo hecho el 30 de Junio de 2014.
Terminado a las 8:26:58 pm
-Nitsuji :3
P.D. ¡Cien perdones para ustedes! No actualicé en más de un mes y comprenderé si me odian uwu Entiendan, estaba en exámenes de fin de año D: Este capitulo fue corto solo para hacer la ruptura con Yoora.
P.D.2 El siguiente capitulo es el final. Espero poder subírselos pronto. ¡Las loveo!
