Quería evitar el amor y la vida color de rosa;odiar cosas del corazón y poder hablar de otra cosa. Quería evitar la pasión y esos pasajes que se pintan, cuando la obsesión y el deseo
te alteran por una imagen masculina.

Pero da la casualidad, que esa alteración ya la tengo; por eso tantas sensaciones que tengo en el pecho, ignorarlas no puedo.

Vos sos esa simple razón, por la que volví a sonreír. Por la que levanto la vista y veo lindo el cielo aunque esté todo gris.

Ittoki estaba aferrado fuertemente a la prenda superior que vestía Tokiya. Había tantas cosas que aún necesitaba decir, pero que simplemente no salían de su boca.

—Era una zorra. — Le dijo con un dejo de celos en la voz.

—Bebé, no tienes por qué ponerte celoso, me gustas mucho más tú.

Otoya lo tomó por el cuello de la camisa. Apretó sus puños fuertemente, logrando arrugar la prenda y acercó su boca lentamente a la de Tokiya; sin besarlo, pasó su lengua por el labio inferior del más alto, logrando que cada uno de los vellos del cuerpo de Tokiya se erizaran. La lentitud de las circunstancias lo estaba volviendo loco. Habían sido dos años completamente desperdiciados y una sola noche juntos no había resuelto ni siquiera una cuarta parte de todas las fantasías con las que el peliazul había tenido que lidiar.

Lo abrazó duro y, haciendo más cercano el agarre, le susurró en el oído —Maldita sea, ¿Tienes una idea de lo que provocas en mi puñetero cuerpo?

El otro chico le miró mordiéndose los labios fuertemente, seguido de una mirada indecorosa y un guiño coqueto—¿Estás tratando de endulzarme el oído?

—Me gustaría endulzarte otras partes más que el oído, pero si quieres iniciar por ahí, no tengo el más mínimo inconveniente. — le respondió mientras volvía a apretar el agarre e introdujo una de sus rodillas en la entrepierna del contrario.

La respiración de Ittoki se volvió irregular cuando la lengua de Tokiya se depositó en su clavícula, lamiendo lentamente, a un ritmo que mataría a cualquiera. —Mierda, sólo soy un ser humano. — le respondió jadeante al más alto, cerrando los ojos de forma satisfecha.

Tokiya sonrió de manera maliciosa y se mordió un labio. Su entrepierna comenzaba a hacerse notar y pretendía que Otoya se diera cuenta por sí solo de lo mucho que necesitaba estar enterrado en su parte trasera. Metió las manos por debajo del polo del pelirrojo, asegurándose de que sus largos dedos le provocaran al bajito sensaciones que lo hicieran ponerse duro también.

Ittoki lo tomó por el cuello y lo besó violentamente, introduciendo su lengua en la boca del peliazul, comenzando una batalla que ninguno de los dos quería perder, hasta que la falta de oxígeno los obligó a separarse y respirar de forma exaltada.

—Oh, Dios. — gimió Tokiya mientras deslizaba de a poco el polo por el torso de Ittoki, a lo que este respondió colaborando para quitarse la prenda. — ¿Cuándo te volviste más caliente que el infierno?

Otoya soltó una risa sonora, mientras pasaba coquetamente las manos por la blanca piel de su abdomen. — Oye, no lo sé.

El más alto no pudo contenerse más y lo orilló hacia el rincón, pasando sus largas manos por todo el pecho del pelirrojo, hasta que llegó a sus pezones, rosados y sensibles. Sin dejar de mirar los ojos de su chico, le dio una primer lamida a uno de ellos. Ittoki soltó un quejido, arqueando su espalda, mientras maldecía y bendecía a la lengua del chico de ojos oscuros. —¿Se siente bien ahí, corazón? — le espetó mientras se dedicaba a contornear el pezón contrario.

—¡Sí! ¡Ahhhh! — replicó sin poder esconder la excitación de su voz, entonces Ichi se detuvo, dejándole una expresión poco agradable en la cara. Aunque eso no duró mucho, puesto que se dirigió hacia su cuello y empezó a dejar chupones en su piel.

Tomando el control de nuevo, Ittoki comenzó a besarle con ardor mientras lo guiaba hasta la cama, quedando el peliazul debajo de él. —¡Estoy harto! — dijo y tomó la camisa de Tokiya por los lados, para tirar de ella, mientras los botones salían volando y dejaban al descubierto la piel del más alto.

Sin esperar siquiera a que terminara de retirársela, lamió con placer los abdominales de Ichi, asegurándose de márcalo como suyo en el camino. Cuando llegó al resorte de la ropa interior, el peliazul le miró perplejo, expectante de lo que haría, así que simplemente desabotonó con los dientes el pantalón del chico y metió su mano en el interior del bóxer, sintiendo lo necesitado que estaba Tokiya. Tomó la masculinidad de Ichi y comenzó a darle pequeños vaivenes con la mano; lo que obtuvo como respuesta fue un sonido ronco proveniente de la garganta de Tokiya.

—¡Basta! — dijo exasperado el más alto — No quiero que me aprietes con la maldita mano. Quiero entrar en ti y que tus entrañas estrechas me lleven al borde del precipicio. — dio un giro haciendo que Otoya gimiera. —Quiero rasgarte, entrar hasta lo más profundo de tu pequeño agujerito y venirme dentro de ti. — concluyó mordiendo con fiereza la oreja del pelirrojo.

—Mierda, a veces eres tan sensualmente vulgar, mi vida…— volvió a besarlo con necesidad, tratando de entregarle todo aquello que sabía, los dos ansiaban. Ichi trasladó su mano hacia sus pantalones, jugando con el extremo sin llegar a destrabarlo. — Arráncame la ropa, maldita sea.

Tokiya le dedicó una sonrisa torcida y le obedeció. Se levantó por un momento de la cama, retirándose todo trozo de tela del cuerpo, mientras Otoya le miraba con los ojos ardiendo de deseo.

Dejándose caer de nuevo sobre él, le cuestionó mientras besaba la parte trasera del cuello de Ittoki. —¿Te gusto? — El pelirrojo tuvo que contener una risa.

—Oh, carajo. No me gustas, ¡me encantas! Y necesito que te entierres es mí, por favor. — Dándole otra de sus muchas sonrisas, Ichi terminó de desnudarle. Lo colocó boca abajo y besó toda su espalda, hasta que llegó a su trasero. Agradeciendo tener el lubricante cerca, destapó el pequeño contenedor, tomó un poco entre sus dedos y deslizó uno de sus aceitados dedos desde el inició de la espalda hasta los glúteos de Ittoki. El pelirrojo maldijo para sus adentros, deseando que esos dedos fuesen introducidos en él tajantemente.

—¿Dónde quieres estos dedos? — le susurró Tokiya en el oído sin dejar el trabajo de su dedo en la espalda.

—¡Dentro, carajo! — Ichi le mordió la oreja y bajó a introducir el primer dedo en el interior del otro chico. —¡Así! — gimió con voz ronca y comenzó a moverse, pero Ichi le detuvo e introdujo otros dos dedos sin previo aviso, moviéndolos para dilatarle adecuadamente. —¡Oh mierda, Tokiya! — jadeó con voz entrecortada, mientras movía la cadera. Entonces, el peliazul le rodeó con la otra mano para tomar su parte conflictiva entre los dedos, asegurándose de hacer caricias lentas.

Cuando se dio cuenta de que su erección se estaba tornando dolorosa, Ichi retiró los dedos del interior del menor. —¿Q-que crees que haces? — le dijo el otro cuando le colocó frente a él.

—Quiero ver cada una de las expresiones que hagas mientras te penetro, necesito observar esas muecas que genero en ti cuando me muevo en tu interior, cuando mi pelvis se aferra a hacer círculos para que me aprietes más, para llevarme al borde del éxtasis. Lo necesito, maldita sea, es tan adictivo verte gemir excitado…— Otoya casi tiene su primer derrame al oír a su chico hablar de forma tan sexy, su vocabulario era tan malditamente sucio que le encantaba.

—Entonces comienza, me aseguraré de jadear y maldecir fuerte para que tu pelvis no pare de bombear en mí— le replicó en un intento fallido por lograr que no se le quebrase la voz.

—Coño, ¿sabes lo que me haces cuando hablas de esa forma? — introdujo su lengua entre los labios del contrario para acallar el inminente grito que vendría al desgarrarlo.

Trató de ir despacio en un inicio para no lastimar demasiado a su frágil amor, pero perdió el control cuando las manos del pelirrojo comenzaron a tirar de su cabello y su estrechez se apretaba contra su miembro. Entonces, al escuchar un quejido fuerte por parte de Ittoki, supo que era tiempo de moverse como tanto les gustaba a ambos.

De forma circular, su cadera comenzó a hacerse camino en las piernas del otro chico, logrando estimular su punto dulce.

—¡To-Tokiyaaaa! — Otoya no podía más, su cumbre estaba cerca. Las gotas de sudor que recorrían su frente comenzaron a hacerse más continuas, así que hizo un movimiento estratégico con la cadera para que ambos se corrieran.

—¡Dios! — replicó Tokiya jadeando con voz ronca, cuando sintió que su líquido era derramado entre las piernas de Ittoki, mientras este explotaba entre ambos.

Cuando lograron que sus respiraciones fuesen regulares de nuevo, Tokiya salió del interior del menor, sonriendo de manera satisfecha y pasando su brazo por los hombros de su chico, abrazándolo.

—Mi amor, ¿qué va a pasar después de esto? — el chico de los ojos rojos miraba expectante a Tokiya, esperando una respuesta.

—Tengo que terminar la escuela media en Corea, no hay más.

La respuesta presionó su pecho y dolió más de lo que debía, pero estaba consciente de que Ichi no podía hacerles perder a sus padres la pequeña fortuna que habían pagado para que él estuviese en la mejor academia. — ¿Falta mucho?

—Me faltan seis meses. Para entonces, creo que puedo quedarme en Japón e iniciar la universidad o debutar, lo que pase primero.

—Entonces nos vamos a volver a separar.

—Calma. Vamos a llamarnos diario, hacer videollamadas… e incluso podemos tener sexo cibernético si así lo quieres— le dijo mordiéndole una oreja.

El pensamiento encendió a Ittoki, pero su sentido común volvió. —¡Idiota! No puedes andar por ahí diciendo cosas como esa. — le dio un golpe con el puño en el hombro.

—Perdón, pero cuando se trata de ti, no puedo frenarme.

—Carajo, deja de pensar con la polla. — Tokiya rió. Dejó que el dolor de separarse de Ittoki lo albergara hasta más tarde.

Le dio un beso en la frente, para luego dejarse vencer por el cansancio. Habría tiempo para hablar sobre la separación una vez que hubiesen repuesto fuerzas.

Capítulo hecho el 04/07/15.
Terminado a las 8:57:38 pm.

-Nitsuji :v
¡Seguidoras preciosas! ¿Como están? Apuesto a que fue un largo año ¿a que sí?
Merezco la muerte, lo sé, pero no les voy a mentir; la inspiración simplemente no llegaba a mí, hasta que hace unos días llegó un nuevo follower a mi cuenta de gmail y recordé esto. Mi primera historia, a todas ustedes y los muchos sentimientos personales que implica este fic, así que dije '¿Por qué no?' y estoy aquí, haciendo acto de presencia después de un año que ha sido verdaderamente duro. Sobre todo los últimos meses, Dios, tuve que hacer un examen para entrar a la preparatoria y me estuve preparando desde inicios de 2015, asistía a clases extra y no tenía tiempo casi ni de comer xD [hice el examen la semana pasada y mis resultados salen el 30 de este mes, esperemos valga la pena UnUr] Conocí a alguien, malditamente lindo u/u, se podría decir que me gustaba. Me dio mi primer beso uvu aunque jamás llegamos a algo más. Sé que todo este asunto no interesa, ustedes están aquí por UtaPri y no por mí. Pero realmente necesitaba sacar esto x'D.

En fin, espero, que en este capítulo se note que mi capacidad de redacción ha mejorado notablemente, porque, admitámoslo, mi primer capítulo fue un asco xDDD. Esperen el epílogo, esta vez no tardaré un año en subirlo :'v
¡Esfuércense en todo lo que hagan!, las loveo *-*