Tanto tiempo disfrutamos de este amor... Nuestras almas se acercaron tanto así, que yo guardo tu sabor, pero tú llevas también, sabor a mí.

–Bebé…- sentí como Tokiya se revolvía debajo de mí, provocando que despertara.
–¿Qué necesitas?- le contesté poniendo morritos; el muy idiota debería de estar arrepentido por despertarme con un simple apodo, sin beso ni nada.
–Mmmh- sentí como daba vuelta sobre la cama y comenzaba a restregar su cadera sobre la mía. Oh, Santa Mierda… Este tipo sabe moverse demasiado bien…- ¿Cómo amaneció el chico más hermoso y chispeante que ha pisado la tierra?- aprieto los ojos y una sonrisa estúpida tira de las comisuras de mis labios. No quiero rendirme tan fácil… pero me hace tan feliz que diga esas cosas tan tontas.
–Con un dolor de cadera horrible, porque hay un tipo que me provoca más de lo que puedo soportar. Es un imbécil, pero me hace tan puñeteramente feliz que no puedo reclamarle ni siquiera por no besarme los labios cuando lo necesito…- una sonrisa de oreja a oreja se forma en su perfecto rostro, contra su voluntad.
–Apuesto todo lo que quieras a que ese tipo te provoca porque le encantas y te quiere tanto que no puede estar despegado de ti por más de un minuto.- me besa la sien con dulzura mientras toma mis manos y las pone por sobre mi cabeza.

–Me gustaría decirle a ese tipo que me suelte, porque van aproximadamente dos días que no salgo de esta habitación y también tengo una vida. Mis amigos deben estar preocupados.- lo observo mientras abre los ojos con pánico.
–El tipo pide disculpas, porque no se acordaba.- se muerde un labio y me dedica una mirada de disculpa.
–El tipo queda perdonado.- nos quedamos en la misma posición, mirándonos un buen rato y entonces descubro que… dos años no hicieron efecto alguno en mí.

Sus profundos ojos azules me siguen gustando tanto como cuando me enamoré de él y éramos compañeros de cuarto. Su sonrisa sigue haciendo que yo también sonría al admirar los preciosos labios rosas que la enmarcan. Su cabello me sigue desesperando tanto como al principio, pero me sigue encantando enterrar los dedos en esa mata rebelde y suave.

Lo sigo amando tanto o más que hace dos años…

–¿En qué piensas, mi amor?- dice mientras se retira de encima de mí y se sienta en la cama, sacudiéndose el cabello. Coge unos pantalones de pijama y se los pone, sin ropa interior.
–En lo mucho que me gustas y como me excita que te sacudas ese pelo azul por las mañanas, es tan sexy…- me muerdo el labio. Sé que lo estoy provocando y me encanta, la verdad.

Amo cuando la respiración se le vuelve irregular, aprieta los ojos, las mejillas sele tiñen de un rosa claro, se muerde el labio inferior y comienza a mover la cadera instintivamente. Son imágenes dignas de película +18 y sólo yo puedo verlas. Eso me provoca una sonrisa de satisfacción.

–Dios… ¿Por qué dices esas cosas de pronto? Me pones como tren.- señala fingiendo enojo su erección, que hace que los pantalones tengan relieve. ¡Bienvenidos al Circus du Solei! Trato de contener la risa pero no puedo y termino lanzando una carcajada más fuerte de lo que me hubiese gustado. Me mira, conteniendo la risa también.- Si fuera yo el que te calentara, no te daría tanta risa.
–Perdóname, pero me encanta verte enojado y erecto al mismo tiempo. Es mi combinación favorita. Me pone tan cachondo…- lo veo apretar los ojos de nuevo y la erección se hace más notoria. De repente, mi sentido del humor se ha ido y me siento verdaderamente caliente. ¿Es el verano o el hecho de tener a Tokiya sudando y conteniéndose de tocarse la polla? Creo que lo primero.
–Te vas a ir al infierno por decir estas cosas.- se recuesta de nuevo y me besa duro, introduciéndomela lengua en la boca y dejándome claro como se siente.

–Sólo imagínate Ichinose. Andaría completamente desnudo, con unos cuernos en la cabeza y una colita profanando mi trasero.- Me pongo en cuatro y me contoneo, frente a él.

Veo como se lleva las manos a la cabeza, lleno de frustración. De pronto, me tiende bien en la cama y cuando creo que lo vamos a hacer, toma todas las cobijas y me tapa hasta la barbilla.

–No vamos a salir de aquí nunca si continúas comportándote así. Detente.- veo que me lo dice en serio, así que mi termostato corporal baja de 100° a -12° y hago un puchero. Ya qué.
–Está bien. Vístete bien en el baño y yo aquí.- me mira alzando las cejas, como gesto de incredulidad.- Es en son de paz, prometo no incitarte a que me violes.- le digo dedicándole una sonrisa.

Tomo su cara entre mis manos y lo acerco a mi boca. Le doy un beso tierno y sonrío en el acto.

–Te extrañaba como no tienes una idea.- me dice mirándome a los ojos, en un gesto tierno.
–¿Crees que yo no? Tú al menos tuviste novia. Yo nadamas no me encerré a tragar helado porque Syo lo impidió, pero créeme, ahora tal vez pesara una tonelada.- le digo riéndome fuerte, pero no puedo evitar que el dejo de amargura aparezca en mi timbre de voz.

Él solo movió la cabeza y rió también. Se metió al baño con las prendas en su brazo y me dejó vistiéndome en la habitación.

No es del todo broma, porque, cuando él se fue, mi corazón se quedó hundido en un agujero negro. Cada vez que lloraba, mi pecho sentía una opresión muy fuerte. Cada vez que la sola idea de que estuviera con alguien más, llegaba a mi cabeza, sentía que perdía la razón, sentía ganas imparables de golpear a alguien e incluso de matar. Tardé muchísimo en perdonarme a mí mismo. Dejarlo de amar fue también imposible. Cada día era más gris que el otro.

Y ahora, no es como si mi corazón ya se hubiese curado en su totalidad, porque, aunque ya nos hemos perdonado, hay ciertas cosas que no se olvidan y estoy consciente de ello. Además, no todo es tan fácil, él sigue estando en Corea y le falta menos de un mes para concluir su educación en ese instituto y entonces decidir si hace la universidad allá o vuelve a Japón. La idea de separarme de él, me trae emociones similares a las de antes. Necesito hablar con él de eso.

Una vez que estuve totalmente vestido, decidí que era tiempo de salir de la habitación y hablar con todos. Explicarles que, después de todo, Tokiya y yo sí seguíamos amándonos, incluso más intenso que antes.

Pasé un tiempo arreglando el pequeño gran desastre en el que habíamos convertido la habitación, así como la cama. Sé que ese es trabajo del servicio, pero tengo que matar el tiempo de alguna manera y, dados los nervios que tengo y amenazan con salir en forma de vómito, prefiero mantenerme ocupado por bien de todos.

Después de lo que me parecen horas, Tokiya sale duchado y bien vestido del baño. Está para comérselo con unos pantalones azules y una camisa a cuadros roja, además de un par de tenis.

–¿Listo para salir?- me sonríe como para tranquilizarme.
–Mientras sea contigo, estoy listo para el fin del mundo incluso.- mis palabras le provocan una sincera y reluciente sonrisa, que hacen que me sienta idiotizado.
–Me encantas.- me dice cerrándome un ojo. Me derrito y lo abrazo.
–Me encantas más...
– Regalame un poco de tu miel- me dice y entonces acerco mi cara a la suya y nos fundimos en un beso.

Salimos de la habitación y nos dirigimos al restarurant del hotel. No puedo negar que siento la mar de nervios, además, no sé que vayan a pensar los chicos. Su opinión en realidad me importa mucho.
Ingresamos tomados de las manos y veo que todos están sentados en una misma mesa. Pero... ¿quién los organizó? Estos tipos son los reyes del caos, no puedo creer que estén sentados sin tener suciedad alrededor de ellos. Miro a Tokiya con confusión y él solo me sonríe. Debí imaginarlo: él los convocó.

–Chicos...- les dice Tokiya parándose frente a la mesa donde están miradas de sorpresa. Aunque el más sorprendido soy yo, al ver a Ren prácticamente en primera fila, pero sin la mirada socarrona que siempre lo acompaña. Por el contrario, sostiene a Masato con total cariño. Esto se pone cada vez más extraño. A continuación están Natsuki, Syo y Cecil.
–¡Tokiya!- el primero en romper la tensión, como siempre, es Syo. De pronto, parece percatarse de la situación y dice con una ceja alzada- ¿Ustedes han... vuelto? ¿Se reconciliaron? ¿Por eso Ittoki no aparecía?- mi chico y yo reímos. Levantamos las manos unidas únicamente para evidenciar las conclusiones de Syo. Entonces, todos sonríen en la mesa.
–Sí, sí y sí.- le respondo contestando en orden sus preguntas.
–Honestamente, no me sorprende.- interviene Masato, haciendo evidente su simpatía.- Tokiya, ¿tienes idea de cuantos litros de helado se hubiese aspirado este idiota de no haber sido por mí?- reímos.
–Algo de eso me dijo mi pequeño idiota.- le sonrío con nerviosismo y me guiña un ojo.
–Gracias Masato... te debo bastante.- le digo, avergonzado. Honestamente, fue el que más me apoyó de todos. Es como mi hermano.
–No es por ser aguafiestas pero... ¿no vas a terminar la escuela en Corea?- pregunta Natsuki, tocando el tema prácticamente prohibido.
–Falta poco menos de un mes, así que volveré a hacer la universidad en Japón. Con ustedes.

Los rostros de todos se iluminan, incluyéndome. Creí que seguiría en Corea hasta la universidad, pero no. Va a volver. Y va a estar conmigo.
Siento que se me llenan los ojos de lágrimas y no puedo evitar imaginar millones de posibilidades.

–Y cuando vuelva, además de ingresar a la universidad, voy a casarme con este enano.

¿¡ACABO DE ESCUCHAR, "CASARME CON ESTE ENANO!?
MIERDAAAAAAAA. Ok, perdí el control.
Le miro con perplejidad y veo que saca un estuche aterciopelado del bolsillo de su camisa. Me suelta la mano, se hinca y entonces la abre. Dentro del estuche, hay un aro brillante. Es un anillo. UNO DE MATRIMONIO.

–Sólo sí él quiere, obviamente.- me llevo las manos a la boca, con sorpresa.- Ittoki Otoya, ¿te gustaría casarte conmigo?
–En palabras se nos va la vida.- me agacho junto a él, lo tomo con ambas manos y lo beso. Sonrío y dejo escurrir algunas lágrimas en el acto. Definitivamente, él era lo que estuve esperando toda mi puta vida. Lo amo.

Escucho como algunos chicos se vuelven locos, se levantan de sus asientos y nos abrazan, cariñosos. Una vez que me he recuperado del shock, despierto y estoy otra vez tendido en nuestra habitación. Tokiya está a mi lado, acariciando la mano donde colocó el aro brillante.

–Me voy mañana, bebé.

Entonces, mi perfecta burbuja se rompe, truena y hace un ruido tremendo. O es mi burbuja o es mi corazón, no estoy seguro.

–No, Ichi, no.
–El anillo y la propuesta de matrimonio, fue básicamente para que estés completamente seguro de que, en este mes, voy a serte fiel. Y voy a regresar por tí, porque te amo y porque toda mi vida sabe a ti. ¿Lo sabes, verdad?
–Te amo.
–Te amo mucho más.
–Descansa, mañana debemos ir al aeropuerto. Vuelves a Tokio y yo a Corea.
–Hazme el amor una última vez, por favor...- le pido mordiéndome los labios e intentando por todos los medios no llorar. No quiero mostrar ahora, por favor, no.

Y entonces, esa noche, Tokiya y yo nos hicimos uno una vez más. Pero no como en otras ocasiones. Con mucho más amor y, con algo de por medio entre nosotros... Anillos y una promesa mucho más fuerte que firmar algún papel.

La despedida en el aeropuerto me desgarró el corazón. Pero, a diferencia de la vez pasada que nos separamos, ésta vez él dejó una promesa que no se va a romper. O al menos, eso quiero creer...

Capitulo hecho el 30 de septiembre de 2015.
Terminado a la 1:03:38 am.
-Nitsuji :3

P.D. Después de todo...el capítulo pasado no era el final xD! *cocoritus ghei* Peeeero, les traje algo mucho más bonito y de mejor calidad 7u7.
Ahora sí, el epílogo pronto. ¿Qué creen que pase en el epílogo?¿Que quieren que pase? Sdfsdsdf espero comentarios c:
Naty la loka, te amoooooo, mujeeeer. Dices cosas tan lindas de mis capítulos, aún cuando los primeros fueron horribles r-r xD! Este capítulo es para tí. Infinitas gracias ❤ A todas las demás, también las amo muchísimo❤❤❤❤.
¡Las loveo, y lo saben! ❤