Capítulo 17: Sigue mintiendo.
Fue muy duro… Demasiado… Pasó días enteros sin salir de su habitación, rechazando la comida, encerrándose en su propio sentimiento de culpa… Culpa porque muy en el fondo sentía que aquella tragedia había sido ocasionada por su maldición, la misma que mató a su primer madre… Pero aquello jamás se lo diría a nadie…
Cuando finalmente, con ayuda de sus hermanos, logró recuperarse un poco, se empeñó en volver a ser feliz, siempre había valorado a su familia, pero después de aquello deseaba pasar la mayor cantidad de tiempo a su lado.
–¡Así que el pequeño Kousuke tiene novia!– exclamó su padre durante el desayuno, habían pasado aproximadamente dos meses desde la tragedia y le alegraba ver que él hubiera podido recuperarse casi por completo.
–¡¿Yo?!– preguntó su hermano señalándose con sus ojos muy abiertos.
–¡Si! Esa niña del bosque… Sólo la vi una vez, pero es linda… Ahh… ¡Qué rápido crecen los niños! Parece que fue ayer que te cambié los pañales…– se lamentó dramáticamente.
–N-No papá… Mary no es mi novia… Sólo somos amigos– aclaró el chico con un notable sonrojo –Y nunca me cambiaste los pañales… Cuando llegamos ya sabíamos ir al baño– le recordó inocentemente.
–Ahh, ¿no es tu novia? ¿Pero qué esperas...? Chicas así no se consiguen todos los días.
–Si, imagina que algún otro niño se pierda en el bosque y te la quite– intervino Shuuya divertido por la cara de su hermano.
–¡Jajaja! ¡Tu hermano tiene razón!–asintió el hombre, sin embargo Shuuya supo que no debió abrir la boca cuando esa mirada algo burlona se concentró en él –¿Y tú?– le preguntó –Casi nunca me hablas de la escuela… ¿Hay alguna chica… especial?– le guiñó el ojo un par de veces –Si sabes a lo que me refiero...
–Jejeje… Yo... Pues…– se rascó la cabeza nervioso sintiendo el aura destructivo de cierta chica de cabello verde, sentada a su lado.
–Papá, por favor deja de molestarlos…– le pidió Ayano quien había llegado al comedor justo a tiempo para poner orden.
–¡Pero mi niña, un padre necesita saber esas cosas!– se quejó volviendo la atención a sus hijos –Shuuya yo sé que hay algo, anda dinos…
–No hay nada lo juro– sonrió activando su máscara.
–¡Kousuke! ¡Ya sabes lo que debes hacer!– exclamó.
Cuando Shuuya miró con curiosidad a su hermano casi le dio un infarto al ver sus ojos rojos.
–¡Ohhh!– exclamó Kousuke cubriendo su boca totalmente sorprendido.
–¡Eso es trampa! ¡Creí que sólo usarías tus poderes si era absolutamente necesario!
–Lo siento… Se me escapó…– murmuró Kousuke apenado.
–Si, si, pero ahora dime qué viste– insistió Kenjiro –. ¿Es linda?
–Si, mucho– asintió Kousuke sonriendo antes que su hermano se lanzara sobre él.
–¡Ya dijiste demasiado!– le cubrió la boca mientras se escuchaban las risas de Ayano y Kenjiro.
–Está bien… Dejaré de molestar a los chicos…– comentó el hombre mirando de reojo a sus hijas, Ayano se sonrojó de inmediato y Tsubomi observaba los palillos que acababa de quebrar en su mano segundos atrás –Ayano mi amor… Tú no tienes novio, ¿verdad? Estás muy pequeña para esas cosas…– le advirtió.
–Jeje… Claro que no– negó ella de inmediato.
–Pero si Ayano es más grande que nosotros…– le susurró Kousuke a Shuuya una vez que éste lo soltó.
–Creo que con las chicas las reglas son diferentes– le explicó a su hermano.
–Porque ya sabes que no me gusta nada el chico ese de tu clase…– continuó diciendo el hombre mientras su hija se hacía más y más pequeña en el asiento –Tal vez si fuera Kokonose lo aceptaría, pero él tiene a Enomoto, entonces…– continuó diciendo pensativo.
–E-Ellos sólo son amigos, igual que Shintaro y yo… Como dijiste aún somos muy jóvenes para esas cosas…– murmuró Ayano.
–Muy bien, eso me gusta escuchar… ¿Oíste Tsubomi?– ahora su atención se dirigió a la silenciosa chica –Aún estás muy pequeña para que te gusten los chicos.
Ella se limitó asentir mientras miraba a un lado con algo de rubor en sus mejillas, acción que no pasó desapercibida para Shuuya. Así que durante el camino al instituto…
–¿Quién es?– le preguntó caminando a su lado viéndola fijamente.
–¿Q-Quien es q-quién?– logro desbloqueado para Shuuya, ponerla nerviosa con sólo dos palabras.
–El chico que te gusta…– explicó poniéndose frente a ella mientras caminaba hacia atrás no queriendo perderse ni un detalle de sus expresiones.
–Ya les dije que no me gusta nadie…– murmuró mirando el piso.
–Mentir es malo~~
Ella se detuvo viéndolo con seriedad –Entonces dime quién te gusta.
–¿Si lo hago tú me dirás quién te gusta a ti?– preguntó con su cantarina voz.
–No– continuó caminando, dejándolo atrás –¡Porque no me gusta nadie!– aclaró, pero él no le creía ni una palabra.
Kousuke creció muy rápido, no sólo en estatura, también consiguió empleo. Debía admitir que sentía algo de celos... Y no necesariamente por el asunto del empleo. Sin embargo le alegraba ver como su hermano en poco más de un año había pasado de vivir encerrado en su casa llorando por todo, a ser un adolescente activo, fuerte y responsable. Aunque ese nuevo empleo y la chica del bosque ocuparan casi todo su tiempo.
Ayano pasaba mucho tiempo en sus clases extra, y compartiendo el tiempo con esos tres amigos de los que casi no se separaba. Era agradable ver como su hermana volvía a ser feliz después de aquella tragedia. Había vuelto a ser la heroína que ellos tanto admiraban, sin embargo le entristecía un poco darse cuenta de que ya casi no tenían oportunidad de pasar tiempo los cuatro juntos como antes.
Entonces sólo eran ellos, Tsubomi y él, juntos todo el día. Desde los seis años la había querido mucho, siempre estaba allí dándole apoyo y sosteniéndolo cuando caía, pero durante ese tiempo en el que pasaron horas enteras en la casa solos, el cariño se intensificó hasta el insano punto de no saber como pasar el tiempo si ella no estaba presente.
Aquel día estaban viendo una película de terror, eran las tres de la tarde y el sol se colaba por las ventanas iluminándolo todo, sin embargo el efecto en Tsubomi era el de siempre... Ella agazapada en el sofá, cubierta con una manta hasta los ojos, abrazada a un gatito de peluche, estrujando al pobre animal por cada cambio en la banda sonora de la película.
Su interés en poner ese thriller era verla en tal estado, mantenía su máscara para no ser golpeado, pero en realidad no hacía más que reír, al verla saltar y reprimir gritos de terror, internamente le agradecía al gatito por su sacrificio, si no fuera por él, sería su brazo el que ella estaría abrazando... Y eso significaría pasar horas con el brazo entumido y adolorido.
Entonces notó una reacción extraña en su hermana, quien se quedó de piedra mirando la pantalla fijamente, por curiosidad decidió prestarle algo de atención a la película.
–¡Mamá no!– escuchó gritar al protagonista mientras se arrastraba lejos de ese fantasma.
–¡Nunca me llamaste así en vida...!– decía el fantasma de la mujer acercándose lentamente –Nunca te comportaste como un hijo, por tu culpa morí y por eso he venido a vengarme...
Se quedó pálido ante esa escena, recordó de inmediato aquella vez en la que ella sólo intentó ayudarlo y él personificó a su madre, diciéndole algo parecido... No lo había hecho por gusto, sus poderes se habían descontrolado... Sin embargo esa no era excusa y aunque ella lo perdonó, él nunca se perdonaría a si mismo.
Giró para volver a verla y decirle algo, pero ella ya no estaba a su lado... Odiaba que usara su habilidad para huir sin ser vista.
–¡Tsubomi! ¿Dónde estás?– la llamó levantándose del sofá y apagando el televisor –¡Vamos Tsubomi, dime!
Exhaló resignado, tendría que buscarla... Sin embargo esta vez se había escondido demasiado bien, sabía que ella tenía un escondite secreto, uno que usaba para ocultarse de él. Cuando usaba ese escondite no importaba cuanto la buscara, jamás podía encontrarla. Y así fue, ya que dos horas después su padre llegó a la casa, seguido por Ayano, y ambos le aconsejaron lo de siempre... "Si Tsubomi no quiere ser encontrada debes respetar sus deseos". Para su alivio volvió a verla en la cena, pero ya no encontró un momento para hablar con ella a solas, y para colmo de males en la noche ella se encerró en su habitación, si no quería hablar del tema tal vez sería mejor no presionarla, así que decidió dejar el asunto hasta que llegara el momento.
El momento tal vez llegó en los siguientes meses... Pero él no estaba allí para saberlo. Su hermana mayor le había pedido algo muy curioso... Hacerse pasar por ella en la escuela y la casa mientras hacía una investigación secreta. Le llamaba la atención que Ayano estuviera haciendo algo a escondidas, ella no era ese tipo de chica, así que si lo hacía debía ser algo importante...
Le preocupaba un poco su hermana, cada día iba a su habitación a intentar averiguar algo de su misión, pero ella jamás le revelaba nada, sólo le aseguraba que no era peligroso, y él le creía... ¿Por qué Ayano le mentiría? Y en cierta forma era divertido, otras clases, otros profesores, los temas eran complicados pero debía admitir que estaba aprendiendo bastante... Y sus amigos eran muy divertidos... Todos a excepción de su compañero de clases... Ese tal Shintaro era el tipo más imbécil sobre la faz de la tierra.
Pero Haruka era un buen chico, bueno hasta la médula, nunca pensó que alguien pudiera competir en inocencia con Kousuke... Y Takane le agradaba mucho, sobre todo porque la chica era la única que le ponía límites a la estupidez de Shintaro.
Jamás se lo diría a su hermana, pero mantener su máscara por tanto tiempo era agotador... Y un día en particular lo sintió más que otras veces.
Había despertado sintiéndose débil, pero no le dio importancia, una vez más tomó la apariencia de su hermana como lo habían acordado el día anterior, y fue a la escuela, ese día las clases terminaron al medio día, así que sus amigos "la" invitaron a jugar a casa de Takane, y siendo Ayano, negarse no era opción así que pasó un rato jugando, y el resto del tiempo observando a Shintaro y Takane luchando encarnizadamente por el mejor puntaje, mientras Haruka se tragaba absolutamente cualquier cosa comestible que hubiera cerca de él, comentando lo bien que se llevaba ese par al que sólo le faltaba agarrarse a los golpes.
Cuando al fin decidieron despedirse y cada quien se fue por su lado, él se detuvo a unas cuantas cuadras de su casa y se quitó la máscara... Minutos antes había recibido un mensaje de Ayano diciéndole que ya estaba en casa... Siempre lo hacían así, cuando ella llegaba él volvía a su apariencia original y aparecía al rato diciendo que estaba dando una vuelta, o que había salido con amigos.
Pasó unos cinco minutos recostado en un muro, necesitaba recuperarse antes de volver, no permitiría que Ayano lo viera en ese estado y cancelara el plan, se sentía bien ayudando a su hermana. Cerró sus ojos exhalando sin entender por qué el cansancio no pasaba, entonces sintió una fresca mano en su frente.
–¡T-Tsubomi!– exclamó sorprendido al abrir los ojos y verla tan cerca analizándolo seriamente.
–Tienes fiebre...– dijo con monotonía.
–¿Ah, si?– preguntó riendo sin ganas mientras pensaba alguna broma, pero su cerebro no estaba dispuesto a ayudar.
–Regresemos a casa...– murmuró ella tomando una de las bolsas de compras que había dejado en el piso y poniéndose frente a él de espaldas –Vamos, ¿qué esperas?
–¿Qué espero para qué?– preguntó sin comprender esa actitud tan rara.
–¡Que subas! ¡No tengo todo el día, aún no comienzo con la cena!
–¡No voy a dejar que me cargues!– exclamó pegándose más a la pared –¡Puedo caminar!
–No me importa– murmuró dejando las bolsas una vez más en el piso y subiéndolo a la fuerza a su espalda mientras él chillaba y pataleaba –¡No armes un alboroto en la calle!
–¡Pero no está bien que deje que una chica me cargue!– seguía quejándose.
–Está bien porque soy más grande– aseguró ella tomando las bolsas una vez más y caminando con él a cuestas.
–¡Sólo por cuatro meses!
–Cuatro meses y ocho días– lo corrigió.
Dos cuadras después se resignó y apoyó la cabeza en el hombro de su hermana –Te ha crecido bastante el cabello...– murmuró tomando un mechón de pelo y oliéndolo... Parecía un pervertido, pero siempre le había gustado como olía.
–No he tenido tiempo de cortarlo...
–Deberías dejarlo largo... Te ves más linda así– murmuró pero ella no respondió –. Bájame antes de entrar... No quiero que Ayano me vea así...– le pidió.
–¿Vas a seguir mintiendo?– esa pregunta lo sorprendió pero antes de que pudiera hablar ella continuó –Es tu vida y no voy a preguntar qué es lo que haces o con quién has estado todo este tiempo, pero si veo que eso afecta tu salud no voy a quedarme de brazos cruzados. Te quedarás en cama y dejarás que nosotros cuidemos de ti hasta que estés bien... Sea lo que sea que estás haciendo cada vez llegas a la casa más cansado, si no te recuperas acabarás enfermando aún peor.
Aquello lo dejó sin palabras, ¿Tsubomi había notado su cansancio al llegar a la casa? Creyó que estaba ocultándolo muy bien ya que Ayano nunca lo había mencionado. Esa noche disfrutó de ser mimado por sus hermanas, y Ayano no le pidió que tomara su lugar en más de una semana.
Sin embargo su hermana necesitaba continuar con su misión así que él volvió a tomar su lugar, lo bueno era que de a poco se acostumbraba a pasar más tiempo con su máscara sin cansarse demasiado...
Algunas veces tenía la suerte de poder quedarse en la casa con su máscara, aprovechaba esos momentos para divertirse a costa de Tsubomi, ella no perdía oportunidad en preguntarle si había visto a Shuuya, y él aprovechaba cada una de esas situaciones para intentar sacarle información... Si estaba preocupada por él, qué chico de la escuela le gustaba, a quién quería más de sus hermanos... Pero Tsubomi no era muy comunicativa cuando de sus emociones se trataba así que no obtenía más que evasivas...
Sin embargo esos momentos eran muy escasos... Una de las últimas oportunidades que tuvo de hacerlo simplemente se acercó y la abrazó...
–Ayano... ¿Qué sucede...?– le preguntó ella preocupada.
"Te extraño..." eso quería decir, pero debía mantenerse en su papel.
–¿No puedo abrazar a mi pequeña hermanita?
–Claro que puedes...– asintió ella respondiendo el abrazo.
No dijo más... Tsubomi era demasiado perceptiva, si permitía que una pequeña fracción de lo que sentía se dejara ver a través de su máscara, ella lo descubriría...
Se sintió mal al darse cuenta de que en el fondo quería que lo descubriera... Quería dejar de mentirle... Quería volver a pasar el día entero a su lado...
Pero no debía, jamás traicionaría a Ayano. Él le debía su felicidad a Ayano, seguiría mintiendo por ella... ¿Cuánto más podría tardar su misión? Confiaba en que pronto terminaría y al fin podría ser él mismo, sintiéndose libre de mostrar sus debilidades a esas cuatro personas que eran las más importantes para él... Su familia.
Finalmente luego de muchos meses su hermana le contó que su padre era poseído por las noches por una especie de monstruo.
–¡Eso es muy peligroso hermana! ¡Tienes que dejarlo!– exclamó asustado.
–No te preocupes... Jamás entro a ese lugar por las noches, además con tu ayuda él no sospecha nada.
–Aún así Ayano, no voy a dejar que te enfrentes a algo tan peligroso... ¡No lo permito, no voy a seguir prestándome a esto!– le dijo efusivamente, casi gritando, no podía dejar que le pasara algo a su hermana.
–Shuuya...– murmuró ella con lágrimas en los ojos –No puedo dejar que ese monstruo consiga su objetivo... Por favor ayúdame... Tengo que hacerlo por papá...
–¡Yo lo haré!– exclamó viendo como su hermana temblaba –Ya hiciste suficiente, ahora déjamelo a mi... Encontraré la forma de...
–¡NO!– su gritó lo sorprendió, sintió como si su alma se desgarrara al verla de rodillas suplicándole a gritos que no hiciera nada de eso... –¡Por favor Shuuya! ¡Yo comencé esto! ¡Me cuidaré! ¡Nada me sucederá! ¡Permíteme hacerlo! ¡Sólo unos días más! ¡Creo que puedo arreglarlo!
Se arrodilló frente a ella y la abrazó –¿No podemos hacerlo juntos...?– le preguntó suavemente acariciando su espalda –Si no es peligroso... Entonces no habrá problema, ¿verdad?
–Pero si eso hemos hecho...– lo miró sonriéndole a pesar de que sus ojos estaban llenos de lágrimas –Has sido mi compañero en esta aventura... Y en unos días estoy segura de que seremos capaces de salvar a papá... Estoy a punto de conseguirlo... Te mantendré al tanto... Pero por favor, ayúdame unos días más...
Finalmente se dejó convencer, su hermana era su heroína, su modelo a seguir, si ella estaba haciendo aquello sería por algo... La ayudaría en lo que pudiera y la protegería... Ese era el plan aquel quince de agosto.
Sabía que ese sería el último día, ella pondría en práctica su plan secreto, le juró y perjuró que no era peligroso, que todo acabaría y las cosas volverían a la normalidad...
Y él estúpidamente le creyó...
Hizo lo que ella le pidió, deambuló por el instituto fingiendo ser ella, tomó sus clases de recuperación, y cuando el sol estaba bajando se encontró por casualidad con Takane... Charlaron un rato acerca de la relación de su hermana y el idiota aquel... Y finalmente ella le contó que Haruka había tenido una recaída... Incluso se dio el lujo de darle un bonito consejo...
Cuando terminó de hablar con ella continuó caminado por el pasillo, el instituto estaba tan vacío, no había nada que hacer más que esperar... Estaba haciéndose tarde y ella no le enviaba el mensaje con el texto; "Está hecho" como habían acordado. Se detuvo frente a una de las ventanas observando el cielo naranja, y en la azotea de la parte del edificio que se enfrentaba a la ventana por la que él miraba, pudo distinguir algo rojo... No tardó en darse cuenta de lo que era... La bufanda... Su hermana estaba allí... y el hombre frente a ella era...
Estaba a punto de anochecer... ¿Acaso ella planeaba enfrentar a ese monstruo ella sola?
Corrió, corrió tan rápido que sentía como el corazón se le salía del pecho... En algún momento su máscara cayó, nunca supo cuando, sólo tenía una cosa en mente... Llegar a ese lugar...
Tenía que alejarla del monstruo...
Sacarla de allí...
Llevarla a un lugar seguro...
Logró llegar a la azotea sólo para encontrarse con una escena que no podría olvidar jamás... Ayano estaba sentada en la baranda... A escasos centímetros de dejarse caer...
¿Qué estaba pasando? ¿Por qué estaba allí? ¿Por qué su padre no la sacaba de ese lugar tan peligroso?
De alguna forma logró que la voz saliera –¡AYANO!– gritó viéndola con pánico –¡Ayano bájate de ahí por favor!– le suplicó antes de comenzar a correr hacia ella.
–Por favor...– se detuvo al escucharla hablar –Cuida de todos por mi...
¿Qué significaba eso? ¡¿Por qué le decía esas cosas?!
–¡¿Qué dices?! ¡Baja de ahí!– le ordenó al borde del colapso nervioso.
–Lamento haber roto mi promesa... Espero que algún día sean capaces de perdonarme...
Su cuerpo se movió por voluntad propia, sus manos se extendieron hacia ella... Su pecho dolía, su alma dolía... En ese momento sintió como todo su mundo estaba derrumbándose frente a él...
–¡AYANO NOOO!– gritó al verla caer hacia atrás –¡AYANO!– continuó gritando una y otra vez, mientras el cuerpo de su hermana desaparecía en el vacío...
–¡AaaAaAHHhhHhH!– ese grito le desgarró la garganta, y no expresaba ni una milésima parte de lo que sentía...
Se desplomó en el piso sin fuerzas más que para apretar su cabeza con fuerza, mientras más inhumanos gritos continuaban saliendo de su alma herida a muerte...
Ella... Su hermana mayor... Su heroína... Su modelo a seguir... Esa chica que tanto amaba...
¿Por qué había hecho eso...? ¿Por qué hizo algo tan estúpido...?
Tal vez... Ella estaba bien... Tal vez al fin había descubierto que la vida simplemente no tenía ningún maldito sentido... Que sólo había sufrimiento en ese planeta...
¿Y si la seguía...? Se levantó lentamente... Su mente estaba llena de pensamientos negativos, y él había dejado de luchar...
Se dejó llevar por esos pensamientos... Se dejó llevar por el dolor...
Alcanzó la misma baranda por la que minutos atrás su hermana se había lanzado... ¿Se encontraría con ella del otro lado...?
Cerró sus ojos –Ayano...– sollozó recordando su imagen, su sonrisa, necesitaba ir tras ella...
"Cuida de todos por mi..." esas palabras cruzaron por su mente haciéndolo reaccionar...
Sus hermanos... Kousuke... Tsubomi... Ellos lo esperaban en casa...
Una mano lo tomó por el cuello alejándolo del abismo, se topó con ese rojo en las pupilas de su padre... El monstruo del que ella le había hablado...
–Aún no he terminado de usarte...– murmuró el hombre levantándolo hasta que sus pies ya no estaban en contacto con el suelo –Si no quieres perder a las pocas personas que te quedan deberás hacer todo lo que diga.
Ese agarre en su cuello estaba ahogándolo, pero las palabras de ese monstruo frente a él llegaron a su cerebro fuerte y claro.
–Sigue mintiendo– fue la orden –Nadie debe saber lo que pasó hoy o sobre mí... Nadie debe saber que Ayano fue tragada por el otro lado... Si le dices a alguien, incluso una sola palabra, me ocuparé de que veas como piso los sesos de esos dos a los que llamas hermanos.
Apenas si pudo asentir... Se sentía aterrado... Acababa de perder a Ayano, y claramente había perdido a su padre también... No podía perder a Kousuke... No podía perder a Tsubomi... Ellos dos eran lo único que lo mantenía en ese mundo.
El monstruo lo soltó, él cayó como un cuerpo muerto, no le importó el dolor de su rostro chocando con el concreto, su constante llanto no tenía nada que ver con dolor físico.
–Desde ahora serás mi sirviente, seguirás al pie de la letra cada una de mis órdenes o ellos morirán...– repitió la amenaza –Comenzarás ahora, utiliza tu serpiente para engañar a los policías, ellos deben ver el cuerpo de tu hermana, sería muy molesto tener a esa gente en la casa investigando su desaparición...
Dicho esto, ese maldito se marchó dejándolo solo con su dolor... No podía entender qué estaba sucediendo... No lograba comprender qué llevó a su hermana a hacer tal cosa.
Se dejó llevar por su cuerpo e hizo lo que ese monstruo le indicó, en esos momentos habiendo perdido a Ayano, su único objetivo era proteger a quienes aún quedaban con vida.
Fue terrible fingir ser el cadáver de su hermana, fue más terrible aún soportar los gritos desgarradores de su hermano, quien por algún motivo apareció en la escena media hora más tarde...
Allí tirado en el suelo, rodeado por sangre falsa, tuvo que quedarse quieto mientras observaba como necesitaban de cinco agentes para detener a Kousuke quien sólo quería acercarse y abrazar el cuerpo.
Esa cosa dentro de Kenjiro de alguna forma logró que esos policías y el resto de los presentes incluído su hermano, se marcharan en algún momento dejándolo solo.
–Levántate– le ordenó, y él, con su consciencia destrozada obedeció –. Ahora emula a un oficial de policía e informa a quien pregunte que se llevaron el cuerpo unos minutos atrás.
–Se llevaron el cuerpo unos minutos atrás...– repitió él, convirtiéndose en uno de los agentes que había visto.
–Una vez que todos se vayan tendrás el resto de la noche libre– comentó encendiendo un cigarrillo –. Aunque en tu lugar buscaría a tu hermano antes que sea encarcelado por resistirse a la autoridad– comentó en un tono burlón, y se marchó de allí riendo.
Ese maldito estaba disfrutándolo.
–¡Shuuya...!– sintió un abrazo venido de algún sitio, tardó alrededor de tres minutos en darse cuenta de que quien estaba sollozando en su hombro era su hermano.
Había salido del instituto muy entrada la noche y transitado esas calles como un zombie, su cerebro no era capaz de comprender qué hacía su hermano allí... En realidad no comprendía nada de lo que había sucedido en todo ese maldito día.
Si sólo fuera una pesadilla...
Si pudiera despertar y nada de eso hubiera sucedido...
Pero no, era algo demasiado cruel para que su cerebro lo hubiera creado...
–No lo entiendo...– su hermano seguía sollozando –¡¿Por qué lo hizo?! ¡¿Por qué tuvo que hacer algo tan...?!– no fue capaz de continuar.
Sus lágrimas se habían secado unas horas antes, tampoco tenía fuerzas para consolar a su hermano, por lo que se quedó allí, como un muñeco de trapo dejándose abrazar, escuchando lejana-mente lo que él le decía.
No tuvo demasiada consciencia de lo que sucedía hasta que una fuerte e insana risotada lo sacó de su mundo, al observar la escena se encontró en la sala de su casa, su hermano a su lado continuaba llorando y Tsubomi reía...
–¡Tsubomi, hablo en serio...!– exclamó Kousuke al borde de la desesperación –Eso fue lo que sucedió...– murmuró tristemente acercándose a ella y poniendo sus manos en los hombros de su hermana quien rió aún más fuerte.
–¡ESE ES UN MUY BUEN CHISTE!– gritó ella, no podía entenderlo, era una escena demasiado surrealista...
O lo fue hasta que Tsubomi se alejó de Kousuke bruscamente y sus ojos se tornaron rojos, su presencia desapareció al instante, y no volvieron a saber de ella hasta la madrugada cuando el sonido de cristales rompiéndose en la cocina los alertó. Los dos hermanos corrieron al origen del sonido encontrándose con Tsubomi quien le gritaba al vaso cuyos trozos estaban desperdigados por todo el piso.
–¡¿Por qué hiciste eso?! ¡Por qué! ¡Por qué tuviste que caer!
–Oh, cielos...– murmuró Kousuke y corrió a abrazar a su hermana cuando ella cayó de rodillas llorando con toda su alma, como nunca la había visto llorar antes.
–¡¿POR QUÉ?! ¡¿POR QUÉ TE TIRASTE?!– gritaba desconsolada moviéndose frenéticamente intentando alcanzar esos trozos de vidrio.
–¡Shuuya ayúdame!– le suplicó Kousuke quien forcejeaba con ella en un intento por que se calmara y no se hiciera daño con los cristales.
Sacudió su cabeza y corrió a abrazarla también, luego de varios minutos lograron que se calmara, y la llevaron al sofá, donde ambos pasaron lo que restaba de la noche abrazándola uno a cada lado de ella.
Para cuando el sol se dejó ver, él había tenido suficiente tiempo para pensar...
Los tres estaban solos de nuevo y los tres debían intentar salir adelante como lo hicieron en el orfanato... Ese monstruo era una sombra que amenazaba a sus hermanos, pero mientras lo obedeciera y ellos no supieran nada entonces las cosas no empeorarían...
Realmente quería conservar lo que aún quedaba... Esa escasa felicidad de la que aún podían disfrutar, y sólo había una forma...
Mentir...
Ese era su destino, ese era su deber...
Miente, miente, miente y sigue mintiendo... Miente en todo momento, miente en todo lugar, miente para siempre... Miente a tu familia... o los perderás...
Esas palabras estaban en su mente, pero no eran suyas...
Esa fue la primer vez que escuchó la voz de su propia serpiente.
Continuará.
Y así concluye la tercer parte de este fic y la más larga, que llamé "Ayano onee-chan". Uff... otro capítulo duro, las escenas en esa condenada azotea pueden conmigo. La verdad no sé hasta que punto irá este fic, no tengo idea si seguirlo unos pocos capítulos más o seguirlo eternamente manejando líneas temporales que no se han visto y ese tipo de cosas... Si alguien tiene una buena idea es bienvenida.
Les agradezco mucho por los comentarios, sugerencias y correcciones, ahora mismo paso a responder:
LeekLoverOtakuKawaii: Si si, más feels para Kano, el pobre pibe va a terminar en un psiquiátrico. Gracias por leer y comentar, besos.
Jeffy-Iha: Me sorprende que te parezca que fue de los mejores capítulos, y que te haya gustado la escena final que fue la que más odié... Yo también amo a los personajes que muestran ese enorme amor fraternal, supongo que por eso me encanta el trío dinámico protagonista de este fic, concuerdo en que es un tipo de cariño inspirador. Respecto a las correcciones arreglaré lo de Takane, no sabía que en algún lugar se aclarara aquello de sus padres, leí la parte correspondiente en la novela pero no recuerdo haberlo leído... Tal vez si y simplemente se me pasó. Gracias.
Lo de si Ayano le pide a Kano que la ayude o él lo descubre, pues... Lo voy a dejar como está. Y no es sólo porque eso cambiaría mucho las cosas... Es porque desde mi punto de vista ella no metió a Kano en algo peligroso, ella le pidió algo sencillo para él, lo peor que podía pasar era que Tsubomi lo golpeara al descubrirlo y si no era por eso lo golpearía por otra cosa. Ella fue la única que siempre se arriesgó. Por otro lado la teoría del PV si me parece como extraña... ¿Realmente crees que si Kano descubriera lo que está haciendo su hermana le permitiría seguir con su plan? De hecho en este capítulo en el momento en que ella le cuenta una versión reducida y distorsionada de lo que descubrió, Kano se me salió de control y me encontré con que no sabía bien como convencerlo de que le permitiera seguir adelante. Realmente no creo que el chico la ayudara a meterse en problemas si tuviera una idea aunque fuera lejana de lo que sucedía. Si te referías a lo de mentir con eso de que Ayano se estaba juntando mucho con sus hermanos, pues si, en eso te doy la razón.
Respecto a como conocí a Kido, pues sí, pensé que era chico, y gracias a "él", me interesé por la serie. Lo primero que vi fue el PV "Kagerou Daze" donde está esa versión de Hiyori que no parece tan insufrible, pero pensé que era un tema más de vocaloid. Años después vi Moon-View Recital, y allí vi por primer vez a Kido. Me pareció un chico dulce y me gustó su estilo así que busqué el manga y allí supe que era chica y bueno... Adoré al personaje y su relación con el rubio mentiroso. Y lo de Kano como patito abnegado es muy cierto, ella siempre tendrá su patito detrás aún cuando no quiera. Muchísmas gracias por el comentario, besos.
Anónimo: Como no me querés dar tu nick de ahora en más te llamaré Margarita. Hola Margarita, ¿cómo estás Margarita? ¿Todo bien Margarita? Creo que tenés razón, Margarita, en que Kido es muy cercana a Kano, y creo que eso la hace estar más expuesta a los ataques de insensibilidad del rubiecito. Pero nunca es por gusto, y termina disculpándose después. Me gusta tu forma de pensar Margarita, imaginar a Ayano como una maestra del angst que sólo se suicida para extender el tiempo de sufrimiento de sus hermanos y amigos me hace respetarla a otro nivel... Al nivel de Kuro Konoha. Tengo que buscar la versión completa de ese PV porque no la recuerdo, y si habla mucho de ella en todo lo que dice, tal vez no entendí por la traducción pero habla mucho de su fortaleza y miedos, pero siempre como líder de una pandilla de locos... ¡Y concuerdo absolutamente en que falta un PV de ella y Kano! Pagaría por ese PV. También es cierto lo de las novelas, espero que salga alguna que le haga justicia, porque ya la dejaron como una nena insufrible y violenta... Me dio penita que no mostraran su punto de vista en esa novela... Tenés un punto en lo de la extensión de su poder... Pobre Kido, hasta Jin la ignora... Y también estoy esperando esa parte del manga... Espero que no se quede únicamente en lo que pasa en la novela y haya algún extra. Saludos Margarita y gracias por el comentario. Besos.
Gracias a todos por leer, espero que estén disfrutando la historia.
Próximo capítulo: Jugando a ser la líder -Kido-
Saludos.
Trekumy.
