Capítulo 22: Mekakushi Dan.
–¡¿Cu-Cuerpazo?!– preguntó sorprendido dando un par de pasos hacia atrás.
–¡Si, quiero ver el cuerpazo de Seto!– exclamó Mary demasiado emocionada.
Por su mente pasaron un montón de posibilidades, desde las más realistas hasta las más locas, pero todas ellas daban por sentado que la chica no sabía el significado de esa palabra.
–¿Me lo mostrarías?– preguntó ella con ese rostro lleno de dulzura y expectación.
Dio un nuevo paso hacia atrás chocando con la puerta, no tenía a donde escapar. Estaba a punto de pedirle ayuda a Kano quien se retorcía de risa en el sofá cuando Mary dijo esas palabras.
–¡Por favor! Kano ya me mostró el suyo, ahora quiero ver el de Seto...
–¿Qué?– murmuró sombríamente viendo a su hermano quien ya no se veía tan risueño o distendido.
–¡N-No es lo que piensas!– exclamó Kano poniéndose de pie y retrocediendo.
–Explícate...– le ordenó con seriedad caminando lentamente en su dirección, ignorando la mirada confundida de Mary.
–¡Kido, ayuda!– chilló su hermano, cuando Kido salió de la cocina con una bandeja en sus manos –¡Sálvame!– le suplicó escondiéndose tras ella mientras se abrazaba a su cintura.
–¡No te aproveches de que tengo las manos ocupadas! ¡Suéltame!– le gritó –Seto, ¿qué sucede?– preguntó al ver su expresión.
–¿Puedes explicarme qué le mostró Kano a Mary?– preguntó lo más tranquilamente que pudo.
–¿Ehh?– preguntó ella viendo hacia atrás al chico que aún seguía aferrado a su cintura.
–¡Mary le dijo que le mostré mi cuerpazo! ¡Por favor Kido, explícale!
–¿Y por qué no lo hiciste tú?– preguntó ella caminando hacia la mesa lo mejor que podía con Kano actuando como su bola de preso personal –Sabes perfectamente que esto es tu culpa, te advertí que no le metieras ideas raras en la cabeza a Mary– lo regañó antes de mirar a Seto –Kano sólo le mostró su brazo...– le dijo finalmente –Mary quiere ver tus biceps.
–¡Ahh!– exclamó él volviendo a tener su usual sonrisa y mirando a Mary –¿Eso quieres ver?– ella asintió.
Se arremangó un poco más y tensó sus músculos para que ella pudiera observar.
–¡Woaah!– exclamó maravillada –¡Tu cuerpazo es mucho más grande que el de Kano!
–Ahm... Sí, supongo... Mi trabajo consiste en levantar cosas pesadas así que he ganado algo de musculatura– le contó ignorando los gritos de Kido exigiéndole a Kano que la soltara y los de dolor de éste cuando ella comenzó a golpear su cabeza con la bandeja –. Pero, deja de llamarle así, ¿quieres?
–¿Llamarle cómo? ¿Cuerpazo?
Asintió –Sólo son brazos, o biceps...
Comieron tranquilamente, y cuando Mary fue a ducharse, y Kido a terminar de limpiar la cocina, él y Kano se quedaron solos en la sala viéndose.
–Ibas a matarme, ¿verdad?– preguntó su hermano riendo.
–N-No, claro que no– murmuró él –. Pero no me gusta que le enseñes cosas tan raras a Mary, sabes que ella es muy inocente...
–¡Eso es lo que lo hace tan divertido! ¡Debiste ver tu cara cuando te recibió así!– exclamó riendo –¡Es más, puedes verla!– sacó su celular y le mostró una serie de fotos que había tomado.
No pudo más que reír al ver su propia expresión –Debo admitir que me veo muy ridículo de esa forma– asintió –. Pero aún así, por favor Kano, ella algún día saldrá de la casa y no quiero que lo pase mal afuera porque le hemos enseñado cosas ridículas...
–¡Eres un aburrido!– bufó su hermano –Pero está bien, intentaré molestarla un poco menos...
–Gracias...– exhaló aliviado, entonces observó con curiosidad a Kano quien lo miraba seriamente de un momento a otro –¿Qué sucede?
–No debiste dejar salir a Kido anoche...
–Ah... Eso, lo siento Kano, sé que no estuvo bien que te siguiera, intenté detenerla pero cuando salí ya no pude verla...– le explicó –Debió usar su poder, imaginé que tú la verías en algún momento y la acompañarías a casa...
–Pero no la vi– dijo muy serio, algo demasiado raro en él –. Me siguió durante horas y no fui capaz de notarla, no me di cuenta de nada hasta hoy en la mañana...
–Es verdad, me envió un mensaje diciendo que estaba en casa de papá, ¿cómo llegó ahí?– preguntó cayendo en aquel hecho al cual en la mañana no le había prestado atención.
–Pasé por la casa y ella decidió quedarse a dormir allí.
–No sabía que visitaras a papá– comentó sorprendido –. Creo que he sido un mal hijo por sólo enviarle mensajes de texto– se rascó la mejilla apenado.
–¡Nada de eso!– exclamó Kano poniéndose de pie bastante alterado –Sólo lo visité porque pasé cerca, pero ni Tsubomi ni yo vamos a verlo, y tú estás trabajando así que no tienes por qué hacerlo, él lo sabe y lo entiende.
–Kano, ¿tú sigues enfadado con él por no haber cuidado de Tsubomi aquella vez? Cuando sufrió ese colapso– le preguntó creyendo entender el motivo por el cual su hermano intentaba alejarlos tan desesperadamente de su padre.
Vio claramente como él dudaba qué responderle –Entre otras cosas...– asintió finalmente.
–¿Qué otras cosas?– no le gustaba insistir en algo que su hermano claramente no quería revelar, pero sabía que algo más sucedía, algo bastante malo probablemente.
–¡Cosas! ¡¿Qué importa?!– preguntó alegremente –¡La vida es bella para preocuparnos por esas cosas~~!– comenzó a dar vueltas alrededor del sofá donde él estaba sentado arrojando pétalos de rosas por doquier.
Pétalos que desaparecían antes de llegar al piso, eran parte de su ilusión al igual que esa sonrisa que mostraba su rostro.
–¡Dile a Kido que salí a dar una vuelta, regresaré en un rato!– le avisó dirigiéndose a la puerta y huyó cobardemente de la conversación.
Exhaló resignado, si usara sus poderes saldría de la duda al instante, pero se había prometido a si mismo no hacerlo y no lo haría.
Era domingo, y no se sentía bien, seguramente pescó un resfrío por trabajar bajo lluvia, así que con todo el dolor del alma tuvo que abstenerse de salir a buscar trabajo extra en su día libre... Si hubiera sido por él habría salido de todas formas, pero Mary le suplicó que no lo hiciera y Kido... Bueno, Kido lo amenazó amablemente con golpearlo hasta que no le quedaran ganas de hacer estupideces.
Ese día Kano había salido temprano, regresando sobre el mediodía muy emocionado. Estaba a punto de terminar el segundo paquete de pañuelos cuando su hermano proclamó fuerte y alto mientras se abrazaba al perchero, que tenía un nombre perfecto para su pandilla.
–¡Mekakushi dan!– dijo finalmente luego de un largo suspenso.
–¿Meka... Kushi?– preguntó Mary confundida –No entiendo...
–¡No, no meka kushi no!– se acercó a Mary –Mekakushi, ojos vendados...– le explicó cubriendo sus ojos con la mano –¿Lo entiendes?
–¿Lo dices por... Nuestros ojos...?– él asintió –¡Si, ya entendí! ¡Me gusta!– afirmó asintiendo a lo que él asentía también sonriendo.
–¿Qué dicen chicos?– le preguntó a sus hermanos ahora.
–Es horrible...– murmuró Kido alcanzándole un analgésico a Seto.
–¡Vamos líder! ¡Tienes que admitir que es un nombre perfecto!
–No tiene nada de perfecto– Kido se cruzó de brazos.
–De todas formas somos dos contra uno, así que el nombre se queda.
–Aún falta que Seto decida así que no se queda.
–¡Seto estará de acuerdo! ¿Verdad Mary?– ella lo miró confundida pero Kano asintió viéndola fijamente provocando que ella también lo hiciera por mera inercia –¿Lo ves?
Kido rodó los ojos –¿Por qué no se lo preguntas a él?
–¡Seto, hermano, amigo del alma, luz de mi vida!– exclamó Kano sentándose a su lado y abrazándolo –Si esa gripe te lo permite, dile a nuestra líder que es el mejor nombre que puede existir.
–Ehh... Yo... No sé...– murmuró sintiéndose algo presionado –No está mal, pero...
–¡¿Lo ves?! ¡Dijo que no está mal!– lo interrumpió dirigiéndose a Kido nuevamente.
–¡No lo dejaste terminar, idiota! ¡¿Por qué te importa tanto ese estúpido nombre?!– preguntó ella con los brazos en jarra.
Seto prefirió mantener silencio, sus hermanos solían pelear mucho por esas cosas, pero siempre terminaba bien.
–¡Porque yo lo pensé! ¡Me gusta y quiero que la pandilla tenga algo mío!
–¡Todo aquí ha sido porque tú lo pensaste! ¡La base secreta fue tu idea, los números de los miembros, que yo sea la líder! ¡Todo todo lo decidiste tú, estúpido!– tal vez fuera su cerebro que no estaba funcionando bien por la gripe, pero Kido se estaba tomando demasiado mal el asunto del nombre.
–Tal vez si nos tomamos unos días para pensarlo con calma...– sugirió levantándose y poniéndose entre sus hermanos intentando calmarlos, Mary comenzaba a temblar viéndolos desde el rincón –El nombre es algo importante, debemos pensarlo bien.
–Ok– fue la seca respuesta de ambos hermanos, los cuales se fueron en direcciones opuestas, Kido metiéndose en la cocina cerrando la puerta con un golpe y Kano haciendo lo mismo en el baño.
Se sentó suspirando cansado mientras Mary se acercaba a él con otra caja de pañuelos –Seto, creo que no entendí por qué pelearon esta vez...
–Gracias...– le sonrió tomando la caja –Yo tampoco lo entendí... Ambos están muy... Sensibles al parecer...
–Tal vez sean sus números...– sugirió ella.
–¿Sus números?– preguntó confundido –¿A qué te refieres?
–Encontré un libro sobre eso... ¡Ya vengo!– la vio correr hacia su habitación, por fortuna ella regresó segundos después sin haber tropezado con nada –¡Este!– le mostró la portada del libro que decía en letras doradas "Secretos de la numerología".
–¿Numerología?– preguntó viéndola sorprendido.
–¡Si!– asintió abriendo el libro –Ellos son los número uno y tres, son números impares... Escucha esto– cuando se aseguró de tener su completa atención comenzó a leer –. Los números impares son masculinos, analíticos, racionales, agresivos, independientes y orgullosos. El elemento del número uno es fuego, y el del tres es aire– terminó de leer observándolo –. Yo pienso que sí se corresponde...
Asintió con los ojos muy abiertos –Es muy cierto, sobre todo en eso de independientes y orgullosos... Y creo que es verdad que el elemento de Kido es el fuego...
–¡Y el de Kano es el aire, por eso la líder siempre dice que él tiene la cabeza llena de aire!– aseguró ella muy convencida.
–Jeje, puede ser...– asintió tomando otro pañuelo –¿Y qué dice del número dos y cuatro?
–Dice que...– murmuró volviendo su atención al libro buscando la información –Son números femeninos, protectores, pacientes, sensibles, emotivos, preocupados por los demás, sociables e intuitivos– enumeró –. Seto es agua y yo soy tierra.
–Agua...– murmuró, no era su elemento favorito, pero así como Kido se relacionaba con el fuego, imaginaba que él evidentemente podría relacionarse con el agua –Las cualidades que dice son muy agradables– le sonrió –. Creo que todas se ajustan muy bien a Mary...
–Y yo creo que describen perfectamente a Seto– le sonrió ella cerrando el libro y recostándose en él –¿Cómo te sientes...?
–Bastante bien– le acarició el cabello –, pasar tiempo con Mary es la mejor medicina– la escuchó reír tímidamente –. Me hace muy feliz que hayas accedido a vivir aquí con nosotros, ser capaz de pasar tiempo contigo todos los días es genial.
–¡Seto!– exclamó ella abrazándolo con fuerza, escondiendo su cara en el pecho de él –Soy muy feliz por vivir contigo, desde que llegué ni una sola vez me sentí sola.
–Me alegra mucho escuchar eso...– respondió el abrazo y se quedaron así un rato hasta que Kido salió de la cocina con el almuerzo.
–¿Dónde está Kano?– preguntó entregándole al enfermo un tazón enorme con sopa caliente y verduras cocidas para Mary.
–Gracias– le sonrió –. Y ahora que lo dices... Ya se tardó mucho en el baño, ¿no?
–¡Si le pasó algo te juro que lo mato!– la escuchó chillar antes de correr a golpear la puerta del baño –¡Kano, sal de ahí en este instante!
Él y Mary miraron preocupados en esa dirección hasta que escucharon la voz del chico.
–¡No salgo hasta que no aceptes que es un buen nombre!
–¡¿Entonces si no lo acepto vas a quedarte a vivir ahí?!
–¡Si!
–¡Perfecto así no molestas!– exclamó Kido regresando a la cocina.
Los dos chicos en el sofá se miraron con complicidad, sin dudas eso de la numerología había dado en el clavo con las personalidades de sus amigos.
La temporada de lluvia se extendió bastante ese año, en la tarde habían advertido por la tormenta que se avecinaba, así que él y Mary habían hecho planes para la noche. Ambos en su habitación, leerían libros con fábulas infantiles, y harían flores de papel, para olvidar aquel clima que tanto los asustaba. Sin embargo sus planes fueron pospuestos cuando a los pocos minutos de que cayera el primer rayo, se fue la luz.
–¡S-Seto...!– exclamó Mary cuando la habitación se quedó en penumbras.
–¡Aquí estoy!– siguió su voz en la oscuridad logrando llegar a ella y abrazarla –Tranquila, no pasa nada...– le dijo con suavidad acariciando su espalda.
–Me asusta la tormenta– sollozó mientras se aferraba a él.
–También a mi... Pero iré por velas y haremos algo para distraernos.
–No podemos leer con poca luz, ni hacer las flores...
–Entonces hablaremos...– aseguró aferrándola más fuerte cuando un trueno retumbó en toda la ciudad.
–S-Si...– asintió ella sollozando –De cosas lindas como... Animales o flores...
–Me parece una excelente idea... Ahora Mary quédate aquí mientras voy por las velas...
Le costó convencerla, pero finalmente ella se refugió bajo la cama como lo hacía en su antigua casa durante las tormentas y él salió dirigiéndose a la cocina. No le tomó más de un minuto encontrar una linterna, y alumbrando el lugar con ella no fue difícil encontrar las velas. Pero al regresar a la habitación escuchó música provenir del cuarto de Kido, sonrió con nostalgia.
Ella odiaba la tormenta tanto como él, así que los dos chillaban juntos ante cada rayo, mientras Shuuya intentaba confortarlos diciendo tonterías que los distrajera... Ya en casa de los Tateyama él corría a la habitación de Ayano durante la tormenta, y sabía bien que Tsubomi buscaba a su hermano y ambos pasaban la noche en la habitación de él durmiendo juntos o charlando. Eran tan cercanos en esa época...
Sin embargo Kano había salido más temprano, así que era su responsabilidad cuidar de ella en esos momentos. Golpeó su puerta varias veces, pero sólo se escuchaba la música, debía tener los auriculares puestos y el volumen tan alto que incluso él podía escuchar. Finalmente temiendo por Mary que hacía varios minutos que estaba sola, entró a la habitación iluminándola con la linterna, la encontró como esperaba, hecha una bolita en la cama, con esa expresión de terror.
Logró que ella se les uniera, y durante un rato los tres disfrutaron de una inocente charla acerca de animales tiernos que fue de mucha ayuda, la tormenta no podía asustarlos si estaban juntos y pensando en cosas agradables. Sin embargo en un momento Kido se levantó y salió de la habitación, por lo visto Kano había regresado.
–No escuché la puerta...– comentó él una vez que su hermana salió de la habitación.
–Tampoco yo– comentó Mary –. La líder es muy valiente saliendo a ese pasillo oscuro sola...
–Creo que todo el tiempo estuvo muy pendiente de cuando llegara mi hermano– le contó –. Ellos siempre pasan juntos las noches de tormenta.
–Seto...– lo miró fijamente –No entiendo, ¿ellos se llevan bien o se llevan mal?
Sonrió, la inocencia de Mary era enternecedora –Se llevan muy bien a su manera.
–Pero la líder siempre dice que lo odia... Y él siempre la molesta y hace enojar...
–Kido no siempre dice exactamente lo que piensa, y Kano tiene una forma muy...
Poco común de demostrar cariño– intentó explicarle.
–¿Entonces la líder también es mentirosa?
–Ehh...– no supo qué responder, ¿cómo decirle a esa tierna criatura que la gran mayoría de las personas mienten en algunas cosas? Incluso él... –Entonces Mary, ¿te gustaría tener un conejito como mascota algún día?
–¡Si me encantaría! ¡Y tengamos un venado también!– propuso emocionada.
Rió, en parte por su propuesta y en parte por el alivio de que ella hubiera olvidado el tema anterior –Pero un venado no sería feliz aquí encerrado.
–Tampoco me gustaría tener un conejito encerrado... Pero algún día iremos a vivir al bosque y entonces tendremos muchos animales en libertad.
–¿I-Iremos...?– no pudo evitar sonrojarse –¿N-Nosotros...?– ella asintió –¿Tú y yo...?– volvió a asentir.
Mary era la chica más dulce e inocente del mundo, demasiado para ser consciente de los sentimientos que ese tipo de declaraciones despertaría en un chico.
La quería demasiado, un cariño que aumentaba muy rápidamente con el tiempo que pasaban juntos, tanto que ya podía diferenciarlo completamente del cariño que sentía por sus hermanos... Le asustaba un poco comprender aquello.
¿De dónde había salido ese sentimiento tan fuerte y intenso?
El resto de la noche, olvidándose por completo de la fuerte tormenta, pensó seriamente en aquello... Si llegaba el momento en el que tuviera que darle un nombre a ese sentimiento... Ese nombres sería... ¿Amor?
La época navideña había llegado y con ella ese aire de felicidad que embriagaba a casi todos. Pero también significaba un aumento considerable en la cantidad de trabajo, sobre todo para Kido quien aprovechó la época para hacer algo de dinero extra vendiendo comida. Él también aprovechó la temporada para conseguir algunos trabajos, pero desde el veinte de diciembre su hermana no salía de la cocina más que para ir al supermercado a comprar ingredientes, Kano hacía los repartos y Mary se ocupaba de la limpieza y por supuesto las decoraciones navideñas.
–¡Crema doble!– la escuchó exclamar en un ataque de nervios –¡¿Compramos crema doble?!
–Si Kido, lo hicimos...– dijo su hermano tranquilamente revisando las bolsas que dejaron en un rincón de la cocina cuando regresaron del supermercado.
–Kido, tranquila...– intentó calmarla, le preocupaba verla tan estresada –Has hecho bastante dinero, nos alcanzará holgadamente hasta mayo al menos, ¿por qué no dejas de aceptar pedidos?– le propuso.
–Claro que no– murmuró ella tomando el paquete de las manos de Kano y continuando con la preparación –Debemos aprovechar esta época al máximo, y si hago suficientes clientes tendré trabajo todo el año– aseguró.
–¿Piensas pasar todo el año así?– preguntó Kano riendo –Seto, ve avisando en el manicomio que reserven una habitación para...– un bowl de metal golpeó su cabeza –¡¿Cómo es que para golpearme siempre tienes tiempo?!
–¡Es verdad, no tengo tiempo!– exclamó ella –¡Fuera de mi cocina!– le ordenó a ambos señalando la puerta.
–Pero...– murmuraron.
–¡LARGO!– les gritó con una cuchilla lo suficientemente convincente en su mano.
–Espero que no piense trabajar en navidad– murmuró preocupado, ya afuera de la cocina, observando las decoraciones que Mary había colgado por doquier.
–No te preocupes...– su hermano le palmeó la espalda –Mañana en la noche la sacaré de esa cocina así tenga que secuestrarla– comentó risueñamente, no parecía estar mintiendo, sobre todo después de que le mostrara las sogas que había conseguido para la ocasión.
El día siguiente fue veinticuatro, él y Mary se pasaron la mañana cantando villancicos navideños y decorando el árbol, el cual Mary había dejado para el final porque quería hacerlo con él. Kano había salido como de costumbre y Kido se encargó de entregar ella misma los pedidos, él intentó ayudarla pero por algún motivo ella se negó rotundamente.
Más tarde ese día comprendió el por qué, cuando un camión descargó en su departamento un par de camas cuchetas.
–¿Tú las compraste?– preguntó Seto sorprendido.
–No es el mejor regalo navideño, pero no podían seguir durmiendo en el suelo o en un sofá– comentó Kido –. Despejaré un poco mi habitación, llevaremos la cama de Mary allí y dejaremos estas en tu cuarto.
Mientras Mary observaba curiosa las camas a mitad de la sala él siguió a su hermana y le dio un abrazo de oso –¿Sabías que eres la mejor hermana del mundo?
–No digas tonterías...– murmuró ella avergonzada dejándose abrazar.
En cuanto llegó Kano y colocaron las camas en sus lugares correspondientes, y los cuatro se reunieron en la sala a pensar un importante detalle...
–¿Dónde dormiremos?– preguntó Seto, viendo a los demás.
–¡Yo me pido la cama de arriba!– exclamó infantilmente Kano.
–Lógicamente deberíamos dormir las chicas en una habitación y los chicos en otra, ese era el plan original– comentó Kido.
–¡¿Qué?! ¡Pero yo quiero dormir con Seto!– exclamó Mary angustiada.
–¡Eso es, y yo dormiré con Kido!– asintió Kano acercándose más a su hermana quien desde luego lo golpeó.
–¡No digas estupideces idiota!– le gritó cruzándose de brazos –Sería muy incómodo si las habitaciones fueran mixtas, y no quiero dormir con esto– murmuró señalando al chico que se quejaba sentado a su lado.
Miró a Mary con algo de tristeza, era muy agradable dormir con ella, sin embargo Kido tenía razón –Creo que es verdad– asintió finalmente –Sería mas cómodo que las chicas durmieran en una habitación y nosotros en otra...
–¡Pero...!– exclamaron Mary y Kano a la vez, ¿eran cosas suyas o últimamente ambos se llevaban mejor?
–Mary...– interrumpió Kido –Probemos unos días, si te sientes muy incómoda veremos como lo arreglamos...– Mary aún la veía indecisa –¿Te gustaría compartir habitación y armario con alguien como Kano?– preguntó finalmente a lo que ella negó casi sin pensarlo –A mi tampoco...
–Entiendo...– murmuró Mary bajando la mirada derrotada.
–¡Oigan! ¡¿Qué clase de persona creen que soy?!– se quejó su hermano pero ninguna le prestó atención.
–¡Ya que está decidido voy a preparar la cena navideña!– se levantó Kido, y volvió a meterse a la cocina.
–Mary, ¿quieres que te ayude a llevar tu ropa a la habitación de Kido?– preguntó él, a lo que la chica asintió.
Siguió a Mary hasta su habitación, pero se quedó unos segundos viendo a su hermano que seguía en el sofá con cara de molesto –Creo que será divertido volver a compartir habitación– le dijo.
–Como en los viejos tiempos...– él sonrió de lado viéndolo –Pero ya no me despertarás a mitad de la madrugada llorando, ¿verdad?
–Jeje, no, claro que no– negó él con una gran sonrisa –. Y cuando te sientas triste o molesto aún puedes bajar a mi cama a charlar.
–Y tú subir a la mía por supuesto.
No podía quejarse, sería genial volver a compartir habitación con su hermano.
Después de un modesto pero memorable festejo, en el cual todos usaron gorritos navideños y comieron casi hasta reventar, fueron a la cama, no hubo mucho tiempo para charlas nocturnas, era de madrugada y estaban agotados, así que se durmieron enseguida.
–Seto...– escuchó una voz lejana –Seto... Despierta por favor...– volvió a escucharla sintiendo como alguien lo movía suavemente.
Abrió un ojo y tardó unos segundos en comprender la forma frente a él –¿Kido?– preguntó adormilado –¿Pasó algo?– se incorporó un poco en la cama.
–Nada grave, es sólo que...– se quedó unos instantes pensativa como si buscara la forma de decirlo –Mary tuvo una pesadilla, quiere verte... Por esta noche, puedes dormir en mi cama si lo deseas.
Se sentó por completo viéndola aún algo atontado –Claro, iré de inmediato, pero... ¿Dónde dormirás tú?
–No te preocupes por eso– le sonrió de lado palmeándole la espalda mientras se incorporaba.
–Está bien...– asintió levantándose y corrió al cuarto de Mary, dejando a Kido en su habitación, imaginando que ella dormiría en su cama –Mary, ¿qué sucede?– preguntó suavemente al entrar y verla hecha un mar de lágrimas en su cama.
–S-Soñé... Q-Que todas las decoraciones navideñas se caían...– sollozó abrazándose a él –Yo intentaba volver a colgarlas pero volvían a caer...
–Tranquila Mary, sólo fue un mal sueño, las decoraciones no van a caerse...– la consoló, y luego de un rato acercaron ambas camas y volvieron a dormir con sus manos entrelazadas.
–Entonces... ¿Esta noche dormirás aquí?– le preguntó Kano sentado en la cama de arriba, desde la suya podía ver los pies de su hermano balanceándose –¡Qué milagro!
–Eso parece– asintió aunque él no pudiera verlo –Mary necesita tiempo para adaptarse a los cambios, pero me dijo que hoy intentaría dormir sola.
–No está sola, Kido está con ella...– se sintió un poco culpable cuando su hermano lo corrigió.
–Tienes razón, me expresé mal– admitió.
–¿Cuándo piensas pedirle que sea tu novia?– preguntó de la nada.
–¡¿Qué?!– exclamó, aquella pregunta lo había tomado por sorpresa –No sé porqué dices eso, nosotros sólo somos amigos.
–No puedes engañar a un mentiroso~– lo escuchó decir –La quieres... Más que a una simple amiga...
–Si...– admitió luego algunos balbuceos, no era fácil, no hacía mucho tiempo que había sido capaz de admitírselo a sí mismo –Pero dudo que Mary quiera eso, ella está bien de esta forma, y yo también... No necesitamos nada más... Mientras podamos pasar tiempo juntos... Yo soy feliz...– sonrió.
–Qué envidia...– fue un susurro pero él logró escucharlo.
–Tal vez si fueras más sincero con ella...
–No sé de qué hablas...– se hizo el tonto.
Se levantó de su cama para ver a su hermano directo a los ojos –Sólo tienes que hacerle saber como te sientes, entonces ella...– comenzó a decir pero su hermano lo interrumpió.
–¡Ey, ey, ey! ¡¿En qué momento creciste tanto?!– miró a su hermano confundido –¡Date la vuelta!– continuaba viéndolo sin entender –¡Anda hazlo!– hizo lo que le pidió y unos pocos instantes más tarde sintió su peso en la espalda –¡Jajaja, mírenme! ¡Estoy montando en una rana gigante!
–Tonto– murmuró riendo sosteniendo bien sus piernas y paseándolo por la habitación como si fuera un niño pequeño.
Fingiendo no haber notado el abrupto cambio de tema...
La vida mejoraba poco a poco, ellos crecían y maduraban física y emocionalmente. Si en su tiempo como niño, viviendo en aquel galpón de madera, siendo alimentado de mala gana, y sin una sola persona en el mundo que lo quisiera, alguien le hubiera dicho que a pesar de las tragedias que rodearon su vida, seria un adolescente feliz con los mejores hermanos, una amiga muy muy especial y cientos de maravillosas experiencias y recuerdos, probablemente no lo habría creído.
La vida había sido muy buena con él.
Continuará.
Hola gente, perdón por la tardanza, pero las vacaciones están a punto de terminar y tuve que preparar algunas cosas para la vuelta al trabajo y los estudios... Por suerte febrero será un mes bastante tranquilo también, así que escribiré bastante.
Por cierto, me sorprendió bastante lo exacta que es la numerología respecto al número de los miembros (Al menos del 1 al 4). Juro que no inventé nada.
Les quería contar que estoy intentando (repito; intentando) traducir este fic al inglés, es una forma de darle más visibilidad y de aprender un poco, porque en estas vacaciones tomé bastante confianza en la lectura de este idioma pero la escritura sigue siendo una tortura para mi... Si alguien domina bien este idioma y quiere servirme de beta-tester antes de publicar una cosa horrenda e incomprensible, se lo agradecería...
Sin más por el momento paso a responder comentarios;
Ryuunoko: Hola, bienvenida nuevamente. Me encanta que te haya gustado la depresión de Kido, no la veo como una chica depresiva, o que se deje caer fácilmente en aquello, pero fueron muchos golpes y demasiada soledad. Y Seto, bueno, él conoce a Kano lo suficientemente bien como para ser consciente de que nadie será mejor padre para el primogénito de su hermanita. La verdad odié que Kenjiro dijera aquello, ¡si yo empecé a escribir motivada por la relación de padre e hija tan bonita que ellos se empeñan en conservar a pesar de todo...! Sin embargo quería demostrar que la serpiente va en serio, y es lo suficientemente despiadada para jugar con los sentimientos de todos a su alrededor.
Mary venderá las flores antes que Momo aparezca, también comenzará a dar sus primeros pasos fueras y no imaginaba a Seto trabajando en una floristería, pero sí llevando las cajas con sus flores a ésta. Respecto a la situación económica mejorará bastante, pero al menos en este fic, no lo suficiente para que re acondicionen la base y cada quien tenga su habitación y menos para qué tengan lujos... Me gustan tal como están, el conflicto de las habitaciones y los demás miembros durmiendo en el sofá o en el piso cuando decidan quedarse en la base... (Shintaro dormirá en el piso, es un hecho). Respecto a la comida, Kido hará maravillas como ella sola puede, pero no nadarán en dinero... Y lo de las misiones me gusta, pero no sólo para Kido, creo que Kano sacaría tiempo para algunas también, sería divertido que incluso Mary lo intentara con nefastos resultados...
Respecto a la salida de Kido y Kano con los grafiteros es un hecho, me hace mucha ilusión escribirla. Mary es adorable, y me encanta que haga buenas migas con Kano, es tan inocente y él no lo desaprovechará... Oh, claro que no... Me encanta hacer sufrir a Seto con aquello, hablando de eso espero que te haya gustado la escena del "cuerpazo". Y creo que Mary es la compañía perfecta para Kido, ella con su instinto maternal tan desarrollado y Mary con su infantil inocencia necesitando una guía... Una hermosa relación... Muchísimas gracias por comentar, espero que te guste este capítulo, besos.
Muchas gracias por leer.
Próximo capítulo: Confusos sentimientos -Kano-
Hasta la próxima.
Trekumy.
