Capítulo 23: Confusos sentimientos.

–Diremos que eres mi novia, ¿ok?

–¡¿Por qué haríamos eso?!

–Porque si saben que somos hermanos se meterán contigo…

–Dijiste que eran buenos chicos.

–¡Lo son! Me refiero a que querrán… Ya sabes... Seducirte y esas tonterías…

–¿Qué hay de malo en eso...?

Se detuvo en seco y se quedó viéndola con los ojos muy abiertos –¡¿T-Tú quieres que te seduzcan?!

–¡Claro que no!– chilló Kido sonrojándose –¡Pero tampoco voy a mentir! Somos hermanos, ¿entendido?

–Bien, bien…– asintió resignado, tomando su mano –Continuemos.

Era una linda noche, ni demasiado frío ni demasiado calor, su padre no había molestado para nada, esperaba que no lo hiciera en lo que quedaba de la noche, y en el resto de su vida, pero eso era mucho pedir. Sus amigos le habían avisado que tenían ideas para una nueva obra de arte así que era el momento ideal para cumplir su promesa.

Se sentía muy bien salir con Kido, casi nunca lo hacían, al supermercado a lo sumo, odiaba verla encerrada todo el día ocupada en los quehaceres de la casa. Y si a eso le sumaba que iba a mostrarle su mejor creación, de la cual se sentía especialmente orgulloso, y gracias a su temor a la oscuridad, que la hacía ver tan tierna, le permitía tomar su mano mientras caminaban… No había duda… Esa era una noche perfecta en todo sentido.

–¿Van otras chicas?– preguntó Kido mientras retomaban el camino.

–Muy rara vez…– respondió intentando recordar –Creo que he visto a un par, pero terminan aburriéndose así que no regresan.

Ella solamente asintió, y él no podía dejar de sonreír. Al llegar al sitio indicado sus amigos ya estaban allí, tres chicos más o menos de su edad con bolsos bastante cargados usando capuchas al igual que ellos.

–¡Pero miren quién llegó!– comentó uno de los chicos llamando la atención de los otros dos.

–¡Hey Kano, te tardaste!– le reclamó otro acercándose a ellos, tuvo que soltar la mano de Kido para saludarlo como era debido, es decir con una coreografía bastante bien practicada que repitió con los otros dos.

–¿Y quién es ese tipo?– preguntó el tercero luego de saludarlo señalando a su hermana.

Pudo escuchar claramente como ella gruñó, siempre se le hizo divertido el hecho de que intentara parecer un hombre por todos los medios y al mismo tiempo se molestara tanto cuando la confundían con uno.

–¡No seas tonto!– golpeó la parte de atrás de la cabeza de su amigo, un golpe suave, más ilustrativo que otra cosa –Es una chica.

–¿Una chica?– preguntó uno de ellos acercándose a Kido y caminando a su alrededor… Tal vez demasiado cerca para su gusto –¡Oi, es cierto! ¡Mira la carita de ángel que tiene!– no pudo contener la risa cuando ella lo miró de esa forma tan característica y el chico retrocedió de inmediato balbuceando algo como; "Ángel de la muerte".

–Entonces preséntanos a tu amiga– le palmeó la espalda uno de ellos mientras los otros dos susurraban algo viéndola.

–Ven Kido– la llamó –. No sólo es mi mejor amiga, ella es mi…

–¡Soy su novia!– lo interrumpió tomando su brazo.

Casi se le salieron los ojos de las órbitas, la miró completamente sorprendido sin entender qué la había hecho cambiar de opinión… Pero en vista de que ella había decidido ser su novia por una noche, sólo podía aprovechar que la noche mejoraba a cada instante.

–¡Exacto! Mi dulce y tierna Kido…– asintió abrazándola por la cintura y frotando su cabeza contra el brazo de ella como si fuera un gatito.

–Tampoco te pases…– le susurró, tiesa por el contacto.

–Oh vamos… Déjame ser feliz esta noche…– susurró también, soltándola antes que lo golpeara frente a sus amigos.

Luego de que los chicos saludaran apropiadamente a Kido y comentaran lo bien escondida que Kano se tenía a su novia, comenzaron los preparativos. Caminaron los cinco hasta un muro cercano, era el perfecto lienzo para la pintada de esa noche. Mientras sus amigos sacaban la pintura, brochas y demás herramientas, él tomó un spray y una mascarilla.

–¡Ya venimos chicos!– le avisó a sus amigos tomando la mano de su hermana.

–¡No se queden haciendo bebés por ahí!– les advirtieron antes de dejarlos ir… Era muy gracioso ver la expresión en el rostro de Tsubomi,

–¿A dónde vamos?– preguntó ella nerviosa.

–¡A hacer bebés, ¿a dónde más?!– ok, ese codazo en las costillas lo tenía bien merecido, pero no pudo evitar bromear con aquello –Te dije que te mostraría mi mejor obra, ¿no?– la vio asentir con una sonrisa, esa sonrisa que clamaba cualquier dolor –¿Qué te parecieron los chicos?

–Pues… Normales… Me recuerdan un poco a algunos de nuestros compañeros de secundaria.

–¿Extrañas la escuela?– preguntó dejándose llevar por la paz que flotaba en el aire esa noche –Los amigos, charlar con otros chicos, ya sabes, eso a lo que llaman socializar.

–Te recuerdo que no tenía amigos– murmuró con sequedad –, pero extraño un poco las clases, ver personas, cambiar de ambiente…– se encogió de hombros –¿Tú la extrañas?– preguntó viéndolo con atención.

–Si, un poco…– asintió con nostalgia –¡Ya llegamos!– exclamó conduciéndola dentro de un callejón el cual por suerte era bastante amplio y estaba muy bien iluminado –¡Tarán~~!– canturreó señalando el enorme graffiti.

–¡¿Tú hiciste eso?!– exclamó ella dando un par de pasos hacia delante mientras se quitaba la capucha.

–Así es~~– asintió orgulloso –¿Te gusta?

–Es… Increíble…– murmuró sin despegar la vista del dibujo sobre el muro.

–¡También lo diseñé! Pasé días pensando en él… Es mi obra maestra…

–Yobanashi Deceive…– la escuchó leer –¿Cuento de una noche de engaño?– lo miró –Es bueno… Es muy bueno…– volvió a mirar el muro.

–Lo sé– asintió con su pecho a punto de explotarle de felicidad, su ego había aumentado varios puntos esa noche –. Toma…– le entregó el spray –Me gustaría que dejaras tu marca también.

–¡¿Q-Qué, yo?!– preguntó alarmada con el aerosol púrpura en sus manos –¿Quieres que escriba algo ahí?– él asintió sonriendo –¡¿Te volviste loco?! ¡No voy a arruinar algo tan bueno y de lo que sientes tanto orgullo!

–No lo arruinarás…– negó sin dejar de sonreír –Por favor… Si hubiera algo de Tsubomi allí, eso lo haría mucho más especial.

–¡No puedo hacer esa locura! ¡Y ya te he dicho que no me llames Tsubomi!

–Por favor…– le suplicó –No tiene que ser nada muy grande, puedes solamente dibujar algo en un borde, ¡donde quieras!– intentó convencerla.

–P-Pero… ¿Qué dibujo?– preguntó insegura.

–Lo que prefieras…– él se encogió de hombros sabiendo que ya la había convencido.

Ella se quedó pensativa durante casi un minuto –Creo que lo sé…– lo miró –¿Estás seguro de esto?– él asintió –Nunca usé un aerosol… ¿Qué pasa si explota, o hago una enorme y horrible mancha que lo arruine todo?

–Ven…– la llevó hasta otra pared –Pruébalo aquí hasta que te acostumbres– ella asintió poniendo el aerosol en alto para usarlo –Un momento…– la detuvo y le colocó la mascarilla.

–¿Esto es necesario?– preguntó ella.

–Claro que si, no quiero que respires algo tan tóxico– asintió –. Ahora sí, inténtalo.

Ella probó hacer algunas rayas en la pared y cuando se sintió segura dibujó un gatito bastante lindo en una de las esquinas del graffiti, una vez que terminó se alejó unos pasos.

–¡Gracias!– exclamó él sacando su celular y tomándole miles de fotos desde todos los ángulos –Sabía que Tsubomi dibujaría un gatito, un gatito casi tan tierno como ella.

–No digas ese tipo de cosas, y ya deja de llamarme así– murmuró Kido, quitándose la mascarilla –. ¡Y deja de fingir que te gusta! ¡Quedó mucho peor con esa cosa que dibujé!– se cruzó de brazos dándole la espalda.

–No es así y lo sabes~~– regresó con ella extendiéndole su mano –¿Volvemos con los demás? Aún hay mucho trabajo por hacer.

Ella exhaló y tomó su mano, ambos caminaron de vuelta en silencio, él seguía sin poder creer la buena suerte que estaba teniendo, y ella simplemente no tenía nada que decir. El resto de la noche lo pasaron diseñando el nuevo graffiti en un cuaderno para después comenzar a recrearlo en la pared valiéndose de aerosoles, brochas y pinceles. Habían pasado unas dos horas, cuando se alejó un poco de la nueva obra maestra que estaban creando, la observó contento por su trabajo, aún faltaban algunos detalles, pero le daría unos minutos a la pintura para que secara.

Buscó a Kido con la mirada, se había concentrado en el trabajo lo suficiente para haberle perdido el rastro hacía un tiempo. La encontró sentada en el piso recostada a una pared, completamente dormida. Sonrió enternecido, y luego de limpiarse lo mejor que pudo las manos y quitarse la mascarilla, se acercó sin hacer ruido y se arrodilló frente a ella.

No pudo evitar abrazarla –Muchas gracias por venir… Hiciste de esta una noche muy especial…– le susurró al oído aún sabiendo que ella no lo escuchaba –Tsubomi se ve demasiado linda mientras duerme…– murmuró estrechando un poco más el abrazo unos segundos antes de soltarla y regresar con los otros.

–Uhh... Pero miren qué romántico~~– sus amigos comenzaron molestarlo.

–No puedo evitarlo, mi novia es la chica más linda del mundo– dijo con orgullo tomando una boquilla fina para comenzar a trabajar en los últimos detalles.

No le importó si sus amigos se miraban entre ellos y lo trataban como si estuviera loco por decir eso de alguien como ella… Excepto por la parte de "mi novia", nada de lo que dijo esa noche fue mentira, casi había olvidado lo genial que se sentía poder ser sincero.


Pero sólo duró una noche, el día siguiente los encargos de su padre regresaron y con ellos esa nefasta rutina de decir mentira tras mentira. Le mentía al monstruo que controlaba a su padre, le mentía a sus hermanos, le mentía a Mary, le mentía a los mafiosos con los cuales mantenía el contacto por culpa de los encargos de aquel monstruo, le mentía a sus amigos... Le mentía a todos...

Todo había vuelto a la normalidad excepto por una cosa...

Después de esa noche ya no fue capaz de seguir mintiéndose a si mismo...

Era frustrante, absolutamente frustrante, ver como la vida pasaba y aquella noche se convertía sólo en un recuerdo, una vivencia pasada que con el tiempo ya no sabría si había sido tan buena, o él había acabado idealizándola.

Quería repetirlo, y para su sorpresa, a pesar de que ella se aburrió hasta quedarse dormida, le dijo que lo había pasado bien y aceptó regresar con él alguna noche, pero el tiempo pasaba y esa noche, por diversos motivos, nunca llegaba.

Aquel día en que llegó a la casa con una nueva idea para la pandilla... Un nombre, todas las pandillas tenían uno excepto ellos... Ese día se dio cuenta de que ya ni su máscara podía ocultar como se sentía. Después de discutir con su hermana terminó encerrado en el baño haciendo un berrinche digno de un niño de cuatro años. Sólo era un nombre, ¿por qué era tan importante para él? No lo entendía, no se entendía a si mismo...

Lo único que sabía era que sus nervios habían colapsado, había tomado consciencia de lo mucho que le dolía y desesperaba perderse a si mismo, perder esos buenos momentos al lado de sus hermanos. Era mejor que ver a ese monstruo haciéndoles daño, por eso seguía con aquella farsa, pero aquello no lo hacía más fácil.

Retomó sus caminatas nocturnas, aquellas que realizaba cuando aún vivían en la casa de su padre, desde entonces comenzó a salir noche tras noche, sin importar si su padre lo había citado o no, sin importar si se encontraría con sus amigos, sin importar la ocasión o el clima... Necesitaba caminar, necesitaba pensar... Necesitaba hablar con alguien...

Y ese alguien era su heroína...

Varias noches se encontró a si mismo saltando el muro del cementerio para quedarse un rato frente a su lápida contándole sus penurias, sus miedos, sus más oscuros secretos... Sólo en ese lugar se permitía deshacer por completo su máscara y ser él mismo... Su hermana no lo juzgaría... O tal vez sí... Pero él nunca lo sabría...

–¿Por qué lo hiciste?– sollozó una vez más, siempre le hacía la misma pregunta antes de marcharse, y siempre obtenía la misma respuesta... Ninguna –Si aún estuvieras aquí todo sería más fácil... Los cuatro podríamos mantener a raya a ese maldito monstruo y salvar a papá... Tú habrías sabido como... Tú nos habrías llevado por un buen camino...– su llanto se intensificaba a medida que dejaba salir las palabras –Yo solo no puedo con todo esto... No soy tan fuerte... No puedo sacarlos adelante... Ellos son los mejores hermanos que podría tener... Pero todos te necesitamos... Sin ti, todo es tan difícil...

Palabras más, palabras menos, siempre terminaba yéndose después de un largo monólogo acerca de cuanto la extrañaban, y lo feliz que sería todo si ella siguiera allí... Días más tarde regresaba mostrando una triste sonrisa a contarle los acontecimientos del día a día y repetir la historia...

Era un estúpido ritual que no lo llevaba a ningún lado, pero era lo único que tenía... Lo único a lo cual aferrarse en esos momentos.

Su frágil estabilidad emocional volvió a romperse aquella noche de tormenta... Estaba en el cementerio cuando la lluvia comenzó a caer y recibió un mensaje de Kido, estaba preocupada, pero él no podía volver, no en ese estado... Necesitaba desahogarse, necesitaba una de sus usuales charlas con su hermana mayor, así que le mintió descaradamente... Ya ni sentía culpa por hacerlo, la mentira era gran parte de lo que él era... La más grande.

Pero cuando los rayos comenzaron a caer despiadadamente, supo que debía estar a su lado. Siempre había sido así, ella lo necesitaba... Él y sólo él era la persona a la que ella buscaba en esos momentos, adoraba esa parte suya... Le hacía sentir único y especial... Y ser especial para Tsubomi se sentía mucho mejor que ser especial para cualquier otra persona... De alguna forma, con ella todo era diferente... Cada detalle, cada actitud buena o mala se potenciaba muchísimo, no era capaz de entenderlo bien, pero así era...

Le tomó alrededor de cuarenta largos minutos llegar a la casa, el cementerio estaba lejos y la tormenta no ayudaba... Pero finalmente llegó y notó con alivio y molestia que ella no estaba hecha un ovillo en el sofá esperándolo. Había buscado refugio con su otro hermano, eso era bueno... Él sabía que era lo mejor en esa situación... Sin embargo de alguna forma le molestaba y dolía...

Intentó bromear con aquello, intentó callarlo y confortarse con su cercanía, pero finalmente esa verdad tan grande como incomprensible para él, salió de su boca... –Me apresuré en regresar porque no quería dejarte sola durante la tormenta... Pero parece que estabas bien sin mi...

Se sintió tan repugnante al escucharse decir eso... Era como si deseara que ella no fuera feliz si él no estaba... ¡¿Cómo podía sentir algo tan estúpido?!

–Quítate, estás todo mojado...– ella lo empujó separando el extraño abrazo que él le había dado minutos antes, no la culpaba, debía verlo como un idiota egoísta –Ve a cambiarte– ordenó, y él cumplió, no tenía nada más que decir, sólo estupideces podían salir de su boca en esos momentos.

Se cambió en el baño sin prisa, sabía que al salir ella habría regresado a la habitación de Seto... Tal vez fuera la tormenta, tal vez fuera la oscuridad a la que estaba acostumbrado pero aún así odiaba... Tal vez fuera que acababa de decirle algo completamente egoísta y estúpido a su hermana mientras ella secaba su cabello de esa forma tan tierna... Lo único cierto era que se sentía profundamente deprimido, sólo quería caer en ese sofá y dormirse de una vez.

Sin embargo al salir ella seguía allí, estaba esperándolo... Y no sólo eso... Apenas se acercó al sofá, Tsubomi tomó su mano y lo condujo hacia su habitación.

–¿Eh...? Kido, ¿Qué...?– no fue capaz de verbalizar algo más coherente que aquello.

–Silencio, una palabra de más y pasarás la noche afuera– esa frase que ella pensó como una advertencia le sirvió para volver a la realidad y entender sus acciones.

Pasarían la noche juntos, como en cada tormenta... Aquello no había cambiado... Sintió deseos de llorar.

Y lo hizo... En silencio, viendo la espalda de su hermana frente a él... A pesar de estar acostados en la misma cama no se tocaban, no importaba... No era necesario.

–¿Qué pasa contigo?– le preguntó ella luego de largo rato en silencio, tanto que pensaba que ya se había dormido.

–No lo sé...– murmuró, atreviéndose a tomar un mechón de su cabello y jugar con él entre sus dedos –Si fuera una chica podría decir que estoy con el mes...– intentó bromear.

–No sé que haya afuera que nosotros no podemos darte aquí...– permaneció en silencio escuchándola, afuera había maldad, dolor y una tumba, un frío y vacío trozo de mármol que se había empeñado en creer que representaba a su hermana muerta... –Pero sea lo que sea no creo que esté ayudándote...– sintió algo en su pierna, era la mano de ella que buscaba la suya.

Soltó el mechón de cabello y la tomó, era cálida le traía bonitos recuerdos... Recuerdos de su infancia juntos... De esa época en la cual sus constantes mentiras le hacían sentir un ser monstruoso, sentimiento que sólo se iba cuando mantenían ese íntimo contacto...

Se sintió un niño asustado de nuevo, y las lágrimas volvieron a caer, no entendía por qué de pronto ya no era capaz de contenerlas, por qué su máscara no le ayudaba en nada en esos momentos.

Debió escucharlo sollozar, porque se giró de inmediato, en esa oscuridad ninguno de los dos podía verse, sin embargo no necesitó de aquello cuando ella lo atrajo más cerca...

Muy cerca, hasta poder abrazarlo...

Desde la muerte de Ayano no había vuelto a llorar frente a alguien... Ella permaneció inmóvil y en silencio permitiéndole desahogarse, agradeció profundamente que no hubiera preguntas, que no le pidiera motivos que no era capaz de darle... Agradeció que simplemente se quedara allí para él, con sus manos entrelazadas y sus cuerpos tan cerca que podían escuchar sus latidos.

–Sabes que siempre que nos busques estaremos, ¿verdad?– le preguntó cuando él al fin logró calmarse.

–Si...– susurró sintiendo como el sueño comenzaba a ganarle.

–Bien, descansa...– esas fueron las últimas palabras que escuchó antes de quedarse dormido.


Le tomó varias semanas poner en orden sus sentimientos, pero de a poco volvió a ser el mismo de antes, tanto que en navidad le regaló un manga yaoi a Mary, un frasco con comida para ranas, es decir; moscas, para su hermano, y una minifalda muy reveladora para Kido como no podía ser de otra forma... Lo pasó genial viendo como Seto intentaba explicarle a Mary el por qué ese par de chicos estaban desnudos en una cama, y como Kido intentaba ahorcarlo con las guirnaldas cuando él le insistía en que usara ese regalo que con tanto cariño eligió para ella.

Fue una buena navidad, y el detalle de haber dormido en una cama después de tanto tiempo, ayudó bastante...

Nadie lo sabría nunca, pero agradeció internamente no haber tenido que compartir habitación con su hermana... Si tuviera que verla dormida cada noche en su cama, no habría podido controlarse...

¿Controlarse de hacer qué...?

De besarla por supuesto...

Poner en orden sus sentimientos le hizo ver que su hermana no era sólo eso para él... Que lo que sentía por ella iba mucho más allá de cualquier tipo de sentimiento fraternal.

Recién en aquel momento tuvo la madurez suficiente para reconocerlo...

Amó a Tsubomi, amaba a Kido... Y la seguiría amando sin importar cuanto cambiara su actitud o apariencia.

Amor que por supuesto nunca llegaría a ser otra cosa que uno más de todos los sentimientos que ocultaba, el más importante de ellos... Pero no condenaría a la persona que más amaba en el mundo a estar con alguien como él... Ni de broma, ella merecía a alguien mejor.

Una noche, al igual que cada noche desde navidad, despertó cuando Kido entró a la habitación y llamó a Seto, ella conservaba esa presencia casi imperceptible que en su momento había hecho que le llamaran fantasma, sin embargo la rana gigante era bastante ruidosa al levantarse, así que siempre terminaba viendo desde su cama, como él salía dejándola suspirando cansadamente antes de irse ella también.

Esa noche bajó de su cama y la siguió.

–No puedes seguir así– le dijo al llegar a la sala y verla sentada en el sofá.

–Ve a dormir, es tarde...– murmuró abrazándose a si misma, era una noche bastante fría.

–Tienes que hablar con Mary, no puede seguir sacándote de tu propia habitación sólo para poder dormir con Seto– le dijo seriamente, había aprendido a querer bastante a la albina, pero aquello comenzaba a molestarle.

–No me saca de mi habitación...– negó –Dormir conmigo es como si durmiera sola...– exhaló desviando la mirada –Eso dice, y sé que no miente... No he dejado de ser un fantasma después de todo– rió resignada.

–Sabes que eso no es verdad– murmuró sentándose a su lado –. Mary se está comportando como una niña caprichosa, y Seto siempre le da gusto... Tú no tienes nada que ver en este asunto– odiaba ver como Kido volvía a sentir aquello que tanto la torturó años atrás –Pero ahora olvídate de eso, ¿por qué no vienes a dormir a la cama de Seto? Prometo no violarte ni nada parecido.

Lo miró rodando los ojos –El problema no es ese, idiota... El problema es que si comienzo a usar la cama de Seto entonces tarde o temprano lo naturalizaremos tanto que esa se convertirá en mi habitación definitivamente.

–Y... ¿Eso sería tan malo?– preguntó tentativamente –Nunca he hurgado entre tus cosas, ni he intentado verte mientras te cambias, ni en el orfanato, ni en casa de los Tateyama, ni aquí... Dormir en la misma habitación no cambiará nada de eso.

–Eso ya lo sé, sólo fue una excusa para convencer a Mary– le explicó ella gestualizando con las manos –. Es sólo que... No quiero sobrinos siendo tan joven...– murmuró sonrojándose.

–Tú no crees que ellos harían algo así, ¿verdad?– preguntó divertido por las locas ideas que pasaban por la cabeza de su "inocente" hermanita.

–Con el suficiente tiempo solos...– no terminó la frase –Seto es el más pequeño de nosotros, y Mary a pesar de su edad no tiene más de doce o trece años en cuanto a mentalidad... Me parece muy bonita su relación y sé que serán muy felices juntos en un futuro, pero hay un momento para todo...

–Cuando dices esas cosas pareces mamá Ayaka– comentó divertido –. Tranquila, hablaré con Seto sobre esto, lo prometo– se levantó –. Pero por esta noche, por favor... Usa su cama... O la mía si quieres, ¡dormir en las alturas es genial!

–La última vez que intenté subir a tu cama terminé con un chichón– comentó un poco más animada.

–¡Sólo teníamos siete años! Y eras bastante torpe– se rió con ganas cuando ella lo miró ofendida –. ¡Vamos!– tiró de su brazo –Si llegas a caer estaré abajo para sostenerte.

–El suelo debe ser más blando que tu cuerpo huesudo– murmuró ella dejándose guiar.

–¡¿Pero qué dices?! ¿No has visto mi cuerpazo?

–¡Por favor, no empieces con eso de nuevo!


"Asegúrate de que el siguiente quince de agosto tu hermana encuentre a la que atrae las miradas. Esa es tu misión".

Aquel mensaje que llegó a principios de agosto a su celular, ese cuyo remitente no podía ser otro que aquel monstruo, le heló la sangre...

En ese momento supo que la relativa paz de la que disfrutaron hasta el momento estaba a punto de terminar... Ese monstruo había preparado todo durante dos largos años esperando aquel día...

Aún no tenía claros los detalles sólo que aquello no podía significar nada bueno...

Continuará.

Holas holas... Este capítulo salió muy rápido... Y pido disculpas porque fue un KanoKido, fluffy y toda la cosa en su totalidad... No era la intensión pero este chico necesitaba poner las cartas sobre la mesa... Y yo necesitaba escribir esto... Lo siento, espero la lluvia de insultos.

No supe si traducir Yobanashi Deceive como "Cuento de una noche de engaño" o "Cuento nocturno del engaño". Por más que lo busqué no me quedó clara la traducción, si me ayudan con eso lo corrijo.

Muchas gracias por los comentarios me hicieron muy muy feliz, y ya mismo paso a responderlos;

Ryuunoko: Seto es el chico perfecto casi para cualquiera creo, ¿cómo no serlo? Dulce, tranquilo, trabajador, buen chico... ¿Qué no tiene? (Dinero). Con lo del cuerpazo fue tal cual, Kano se busca que lo golpeen, algún día logrará que Seto lo haga y entonces si amigos... Será el fin del mundo tal como lo conocemos... Como dije antes también me sorprendió la precisión en lo de los números... Las cosas de las que uno se entera... Según mi punto de vista Kido es una muy buena cocinera, no una gran chef, ya que a su edad y con su experiencia dudo que lo fuera, pero lo será en un futuro si decide seguir por ese camino, lo que sí creo es que para el grupo en el que está, en comparación con el resto su comida se destaca como la luz del sol por sobre la que da un fósforo apagado. Y sí, creo que el negocio de la comida le será redituable, y lo de las camas me estaba molestando desde hacía tiempo, Kido no perdería la oportunidad de cuidar de sus hermanos, y en esa navidad encontró el como hacerlo. A mi también me dio nostalgia respecto al pasado, casi quiero volver atrás cuando la vida era más sencilla y seguir narrando como se defendían mutuamente de los niños malos y como siempre estaban juntos apoyándose. Respecto a los sentimientos de Kano como se vio aquí, para el momento de esa charla con Seto, ya los tenía claros... Pero las cosas no son tan fáciles... Espero que hayas disfrutado de la escena con los graffiteros, aunque no haya explotado la versión fantasmagórica de Kido, besos.

Yin-princesa-del-olvido: Espero que te sientas bien servida, ya que Kano acaba de aceptar sus sentimientos hacia Kido (fanfarrias por favor). Y me encanta que te guste la pareja de Seto y Mary, la verdad son una ternura juntos. Muchas gracias por el comentario, besos.

Margarita: Creo que los tres pensarán que los nuevos están locos... Y los nuevos pensarán que ellos lo están... Será una locura, lo sé... Y le temo... Muchos personajes, muchas personalidades, y un arco de historia original, no sé que va a salir de ahí... Espero que no sea del todo malo. ¿Tenían balcón? Uff... habrá que entrar a tirar paredes... Ya veremos como se arreglan... Espero que Momo colabore con esos millones que debe tener en su cuenta bancaria... Y agradecería muchísimo si me ayudaras, en cuanto puedas pasame algún medio de contacto, yo llevo apenas medio capítulo traducido y me llevó casi todo el día (3 páginas). Espero tenerlo para la semana que viene, lo único que te pediría sería que lo leyeras a ver si se entiende, me ayuda mucho que ya sepas de qué va la historia porque tal vez me puedas aconsejar como decir ciertas frases y eso. Muchísimas gracias por ofrecerte. Y por supuesto muchísimas gracias por el comentario. Besos.

Muchas gracias por leer.

Próximo capítulo: La pandilla se agranda -Kido-

Hasta la próxima.

Trekumy.