Advertencia: En este capítulo comienza una línea temporal alternativa, por lo que las cosas se darán bastante diferentes a como se han visto en el canon, aunque algunos acontecimientos se mantendrán probablemente no sean exactamente iguales.

Capítulo 24: La pandilla se agranda.

Guardó con cuidado los obsequios que había recibido esa noche... El libro de cocina de Seto, el collar de flores de papel de Mary... Y esa estúpida pero no tan fea minifalda, que a simple vista se notaba que era del talle exacto... Al parecer no importaba cuantas capas de ropa llevara encima, a ese idiota no se le pasaba ningún detalle.

Observó a Mary en su cama, quien miraba maravillada el álbum de fotos que Seto le había regalado, repleto de imágenes de ellos juntos. En su mesa de luz descansaba el manga yaoi que Kano le había dado como una broma pero terminó amando, y el diario íntimo que ella misma le regaló.

–Ya es muy tarde Mary, vamos a dormir– sugirió sabiendo que la chica tendría problemas en dormir esa noche por el cambio de habitación, y en especial de compañía –. Mañana es navidad así que Seto estará todo el día en la casa... Pueden mirar el álbum juntos– le recordó, a ver si así, la chica accedía a cerrar el álbum que había mirado unas treinta veces ya, y apagar la luz.

–¡Sí! ¡Me encantaría mirar el álbum otra vez con Seto mañana!– asintió dejándolo en su mesa de luz y apagando la lámpara de noche.

Kido se acostó en su cama y cerró los ojos, dormiría sí, pero se mantendría alerta ante cualquier sonido de Mary.

–Líder, ¿sigues ahí?– la escuchó preguntar cuando no había pasado ni un minuto.

–Si, aquí estoy Mary... ¿Pasa algo?– preguntó abriendo los ojos.

–Ahh... No, nada... Buenas noches...

Tenía bastante sueño así que no se preocupó por encontrarle sentido, horas más tarde despertó con los gritos de la albina.

–¡Seto! ¡Seto, ¿dónde estás?!– sollozaba aterrada.

Se levantó de un salto y corrió los dos pasos que la separaban de la cama de Mary –¡¿Qué sucedió?! ¿Tuviste una pesadilla?– le preguntó acariciando su espalda en un intento por que dejara de llorar.

Ella la miró con una expresión de terror –P-Por favor... Quiero ver a Seto...– le suplicó.

–Pero... Él debe estar dormido... ¿No prefieres decirme qué te sucede...?– la chica negó y volvió a pedir lastimeramente por él. No le insistió más, exhaló resignada y se levantó –Está bien, iré por él...– asintió saliendo de la habitación y encendiendo la luz al pasar.

Efectivamente lo llamó, e incluso le permitió que por esa noche usara su cama... Mary no volvería a dormir si él no estaba. El amanecer la encontró sentada en el sofá escuchando la radio en su celular. Sólo sería una noche, y aunque se sintiera agotada después de tanto trabajar, no se le hacía tan grave.

Al menos eso pensó, pero pasada una semana la situación se repetía noche tras noche... A veces era por pesadillas y a veces de plano Mary se negaba a dormir si Seto no estaba a su lado. Una noche, ya resignada a usar el sofá nuevamente, fue hasta su habitación a buscar una manta extra, el frío en esa sala estaba calándole los huesos... Pero antes de entrar pudo escuchar la voz de Seto...

–Mary... No podemos seguir así cada noche... Kido necesita dormir en su habitación, me siento mal por ella– su hermano era siempre tan considerado, adoraba esa parte de él... Todas en realidad, ya que no le encontraba ningún punto negativo al chico.

–No quiero volver a dormir sola...– la escuchó sollozar, se sentía mal por estar espiándolos, pero no podía evitarlo, por esa única vez permitiría que la curiosidad le ganara.

–No estás sola, estás durmiendo con mi hermana... Ella te protegerá de los monstruos y fantasmas...

–Ella es un fantasma...– ¿así pensaba Mary de ella entonces...? ¿Por eso no quería compartir habitación?

–¿Pero qué dices Mary? Kido no es ningún fantasma, es una chica igual que tú...

–E-Ella no hace ningún ruido mientras duerme...– comenzó a decir la albina, desde donde estaba podía escucharse como su voz temblaba, Mary le temía –Es como si... Como si no respirara... Parece muerta... Y cuando despierta... Sus pasos no hacen ruido, y apenas puedo saber donde está...– lo siguiente que escuchó fue un sollozo, y la voz de Seto confortándola.

Estaba a punto de alejarse de la puerta, al diablo el frío, al diablo con todo... Malditos ojos que la hacían ser un maldito fantasma... Pero antes de poder dar un paso recibió el golpe de gracia en las palabras de su hermano –Entiendo, de pequeño también sentía miedo de ella por las noches, por fortuna siempre estaban Kano o Ayano cerca...

Y ella toda la vida creyendo que el mentiroso era Shuuya, estuvo a punto de darse la vuelta y gritarle a Seto, ¿por qué no se lo había dicho? ¿Por qué demonios tuvo que ocultarlo todo ese tiempo? Pero un rayo de lucidez la detuvo... Él no tenía la culpa... Mary tampoco, y decírselo de frente no arreglaría las cosas, ya que ella era tan inútil que en tanto tiempo no había sido capaz de controlar por completo sus propios poderes...

Su maldición...

Esa noche tampoco durmió, pero al menos al día siguiente todos disfrutaron de un desayuno de reyes, prepararlo le ayudó a calmar sus nervios y resignarse a aquella verdad tan grande que se había empeñado en dejar en el pasado... Ella continuaba desapareciendo... Día a día, minuto a minuto... Ahora parecía muerta mientras dormía... En un tiempo lo parecería al estar despierta... Y luego... Ya nadie recordaría que estaba allí... Ni siquiera ella.


Agosto llegó nuevamente... Odiaba ese mes, se había llevado todo lo que amaba, y ese año en particular, cuando aún faltaba para el quince, ya amenazaba con llevarse lo poco que le quedaba...

"Ya es muy tarde, regresa – Enviado 3 de agosto a las 3:00"

"Espero que vengas en camino – Enviado 3 de agosto a las 3:47"

"Dónde estás? Responde los malditos mensajes! – Enviado 3 de agosto a las 4:25"

"Espero por tu bien que regreses en los siguientes diez minutos y tengas una muy buena excusa – Enviado 3 de agosto a las 6:03"

"Kano, por dios dónde estás? Te he llamado muchas veces, tu celular no está apagado, a Seto va a darle un infarto si no te comunicas! – Enviado 3 de agosto a las 8:19"

"Sé que no puedes vivir sin mi, pero no llamen a la policía, estoy bien – Recibido 3 de agosto a las 9:15"

"Atiende las malditas llamadas, estúpido! Dime dónde estás así te traigo a patadas! – Enviado 3 de agosto a las 9:56"

"Ahora mismo no puedo regresar, pero lo haré cuando pueda ;) – Recibido 3 de agosto a las 10:03"

"Cómo que cuando puedas? Kano, qué está pasando? Dónde estás? Por qué no atiendes las llamadas? – Enviado 3 de agosto a las 10:32"

"Estoy bien Kido, confía en mi. Tranquiliza a Seto por favor. Voy a apagar el teléfono para ahorrar batería, en la noche me comunicaré si puedo, si no lo hago no se preocupen. Regresaré pronto – Recibido 3 de agosto a las 10:36"

"Más te vale! – Enviado 3 de agosto a las 10:37"

"Los tres estamos esperando tu llamada – Enviado 3 de agosto a las 19:32"

"Volvimos a llamarte y nos atendió el contestador, por favor en cuanto enciendas el celular comunícate, Seto dice que escuches los mensajes que te dejó – Enviado 3 de agosto a las 20:50"

"Hace 24 horas que te fuiste, estamos muy preocupados. Regresa – Enviado 3 de agosto a las 23:04"

"Ni siquiera sé si estás leyendo los mensajes, ni siquiera sé si fuiste tú quien nos escribió. Kano, si esto es alguna clase de broma estás yendo demasiado lejos – Enviado 4 de agosto a las 1:33"

"Es estúpido que siga escribiéndote, ¿verdad? – Enviado 4 de agosto a las 2:45"

"No lo es, por favor duérmete, mañana en la mañana te llamaré, lo prometo. Estoy bien, voy a volver muy pronto – Recibido 4 de agosto a las 3:02"

"Cuídate, sea donde sea que estés – Enviado 4 de agosto a las 3:05"

"Por qué llamaste sólo al teléfono de Seto?! Cuando salí del baño habías colgado y no respondes mis llamadas! – Enviado 4 de agosto a las 7:31"

"Responde, estoy cansándome de tu estúpido jueguito! – Enviado 4 de agosto a las 11:14"

"No voy a perdonarte por esto – Enviado 4 de agosto a las 14:48"

"Vas a matarme de la preocupación – Enviado 4 de agosto a las 18:52"

"No sé que hacer, no entiendo por qué estás haciendo esto, tu no nos preocuparías de esta forma si no estuviera pasando algo realmente malo. Necesito verte – Enviado 4 de agosto a las 21:22"

"Lo siento, no te preocupes por favor, sólo créeme, estoy bien. Confía en mí – Recibido 4 de agosto a las 21:41"

"Confío, pero no me pidas que no me preocupe, eso es imposible, tengo que hacer algo – Enviado 4 de agosto a las 21:45"

Terminó de leer uno por uno todos los mensajes guardados en su teléfono desde que él desapareció, pero no logró encontrar ninguna pista, ni un solo indicio que revelara donde podía estar o qué le había sucedido. Ya era casi media noche y él no había vuelto a comunicarse después del último mensaje.

Seto y Mary estaban en el sofá leyendo juntos, era su intento por que el tiempo pasara rápido y que Kano regresara, pero ella no podía simplemente quedarse de brazos cruzados, algo malo le había pasado y no iba a dejarlo solo.

Salió de la cocina, atravesó la sala pero en cuanto abrió la puerta, escuchó la voz de Seto.

–¡Kido, no!– le gritó levantándose y caminando hacia ella. No le prestó atención y simplemente salió, o eso intentó, pero el fuerte agarre en su brazo la devolvió adentro –Dije que no– murmuró seriamente cerrando la puerta con su mano libre.

–¡Suéltame Seto!– le ordenó con frialdad y él obedeció –Ahora aléjate de la puerta.

No tuvo tanta suerte con esa orden –No Kido, no vas a salir– le informó viéndola directamente sin moverse de su posición frente a la puerta.

–Seto, déjame pasar– volvió a ordenar lo más tranquilamente que pudo, pero él negó con su cabeza –. ¡Seto, no me hagas sacarte a patadas!– escuchó como Mary reprimió un grito detrás de ella.

No la culpaba, la pobre chica nunca los había visto pelear... De hecho en esos momentos no recordaba que lo hubieran hecho alguna vez.

–Kano está bien... Pidió que lo esperáramos y eso haremos– intentó hacerla entrar en razón.

–¡No voy a quedarme aquí simplemente esperando! ¡Déjame salir!– gritó dedicándole su mirada más seria, iba en serio, él necesitaba saberlo.

Pero él también lo iba –No importa lo que hagas, no voy a dejarte salir– respondió sosteniéndole la mirada.

–¡Al diablo contigo!– lo empujó con todas sus fuerzas, la espalda de su hermano chocó con la puerta al mismo tiempo que él sostenía sus brazos.

–¡No vas a salir a esta hora! ¡Es peligroso!– lo miró unos instantes desconcertada, ¿Seto estaba gritándole mientras apretaba sus brazos con tal fuerza que seguramente le dejaría marca?

–¡Voy a ir a buscarlo digas lo que digas!– le gritó ya furiosa, podía escuchar el llanto de Mary por encima de sus propios gritos –¡Me da igual si quieres dejarte engañar por sus mentiras! ¡Yo no! ¡Yo sé que algo malo le pasó! ¡Yo no voy a quedarme de brazos cruzados viendo como este maldito mes se lleva a mi hermano!– gritó lo último llorando de rabia.

–¡Le prometí a Kano que cuidaría de ti! ¡Y no voy a permitir que te pierdas de mi vista tú también!– de un momento a otro se encontró en los brazos de su hermano, un fuerte abrazo que apenas si la dejaba respirar.

–¡Suéltame! ¡Déjame ir! ¡Tengo que buscarlo! ¡Tengo que verlo! ¡Seto por favor!– gritó golpeándolo con sus puños cerrados donde alcanzaba.

Él soportó cada golpe sin aflojar el abrazo –Mañana me tomaré un día libre en el trabajo, saldremos juntos a buscarlo, lo juro... Pero Tsubomi, no voy a permitir que te vayas a esta hora...

Forcejeó un poco más, pero poco a poco perdió sus fuerzas y el llanto le ganó. Terminó aferrada a su ropa, con el rostro escondido en su pecho, balbuceando cosas que ni ella misma entendía.

Esa noche Seto durmió en el piso de su habitación, en medio de su cama y la de Mary, pensó varias veces en escaparse mientras volvía a leer los escasos cinco mensajes que Kano le había enviado. Pero después de lo sucedido horas atrás, no pudo traicionar la confianza de Seto... Seguiría esperando... Iría con él a buscarlo en unas horas, era lo más maduro que podía hacer en esos momentos...

A primera hora de la mañana recorrieron juntos comisarías y hospitales.

–Debí comprarle aquel celular con rastreador– murmuró ella ofuscada al no encontrarlo.

–Él se escuchaba bien por teléfono, incluso hizo bromas y se rió, así que tranquila, si no lo encontramos va a regresar, lo prometió.

–¿Se escuchaba bien?– le preguntó viéndolo con estupefacción, ¿no conocía a su hermano aún? –¡Eso fue una de sus máscaras! Y que la haya usado contigo sólo me preocupa más.

–Lo sé...– admitió –Pero él usa su máscara todo el tiempo, así que no encontré gran diferencia.

–Si vuelve a llamarte lee su mente.

–Sabes que no haré eso...

–Dijiste que lo usarías sólo en cosas importantes y esto lo es.

–Si, pero no lo usaré para traicionar la confianza de ninguno de mis hermanos...

–Te mereces esos golpes que te di ayer– murmuró cada vez más molesta, él le respondió con una suave risa.

Pasado el mediodía lo encontraron, un hospital muy lejano a la base, pero sospechosamente cercano a su antigua casa. Ambos corrieron a la habitación indicada, al entrar encontraron a Kano en una camilla bastante maltrecho.

–¡¿Ahh?! ¡¿Kido, Seto?! ¿Qué hacen aq...?– no lo dejó terminar.

La bofetada resonó por toda la habitación –Estabas bien, ¿no?– preguntó sombríamente sintiendo su mano arder, Kano permaneció estático en silencio, sus ojos estaban muy abiertos y en su rostro comenzaba a aparecer la marca de sus cinco dedos –Confía en mi... No te preocupes... Por favor créeme, estoy bien...– citó aquellas frases que recordaba a la perfección por haberlas leído una y otra vez.

Seto se mantenía en silencio detrás de ella, y Kano seguía sin responder, no esperaba que lo hiciera.

–Ojalá, algún día, una de las personas que más quieras... Se vaya por su cuenta y se haga daño mientras te mantiene engañado todo el maldito tiempo, como lo has hecho con nosotros. Tal vez ese día llegues a entender lo que se siente...– le espetó viéndolo fijamente, para luego darse la vuelta –Quédate con él, Seto...

No esperó respuesta y se largó de la habitación, se sentía traicionada, dolida, resentida, preocupada, y un millón de otros sentimientos oscuros... Una cosa eran sus estúpidas bromas, esas tontas mentiras, que ocultara dolor con sonrisas... Otra cosa era permanecer días enteros en un hospital, habiendo llegado en un estado bastante delicado por lo que les informaron las enfermeras que los atendieron, y no decir nada... Soportarlo todo solo, mientras su familia lo esperaba en casa.

Ya no podía confiar en él...

Llegó a la casa por simple inercia, ignoró las preguntas de Mary y se encerró en su habitación, cayó sentada en un rincón oscuro, y lloró con toda su alma aferrándose a su capucha, tirando de ella más y más hacia abajo, como si aquello pudiera protegerla de la dolorosa realidad.

Casi seis horas de llorar sin parar la dejaron muy cansada, y bastante tranquila, luego de informarle a Mary lo sucedido tomó una siesta de una hora. Al levantarse preparó un bolso de ropa para Kano, y regresó al hospital. Relevó a Seto, él tenía que trabajar el día siguiente y Mary lo necesitaba en la casa con desesperación.

Y aunque lo negara hasta la muerte, después de tanto sufrimiento, necesitaba pasar tiempo con su hermano, convencerse que estaba a salvo, que no volvería a desaparecer de un momento a otro.

Se sentó en la silla a su lado, había estado muy silencioso desde que ella llegó, y apenas la miraba –¿Cómo terminaste aquí?

–Unos tipos... Me asaltaron, supongo que me distraje– le explicó rascando su nuca en una actitud distendida.

–¿Te duele?

–No, ni un poco– negó sonriendo, ella se quedó viéndolo inexpresiva –. ¿Estás molesta?– preguntó luego de unos segundos.

–No, para nada.

–Eso es una mentira, yo lo sé~~– aseguró ensanchando su sonrisa.

–¿No jugábamos a quien mentía más?– le preguntó irónicamente –¡Qué tonta soy! Y yo que pensaba que por eso estabas mintiendo...– si no había llegado al límite del sarcasmo con eso, estaba cerca.

Él exhaló girando los ojos –Tal vez si me duele un poco, pero los calmantes son buenos, y por cierto...– la miró nuevamente –Lo siento... No quería preocuparlos, y terminé haciéndolo peor...

–Eres un imbécil, esa es una verdad– admitió –. Y... Da igual, es demasiado tarde, intenta dormir...– le ordenó yendo a apagar la luz de la habitación.

–¿Ibas a decir algo?– preguntó con franca curiosidad en su voz.

–No es importante...– regresó a su lado en penumbras –Duerme– murmuró buscando el botón para bajar la cama y que estuviera más cómodo.

–Gracias por los mensajes... Yo también necesitaba verte...

No le respondió, no podía determinar si aquello era una verdad o una mentira... Así que permaneció en silencio, sentada a su lado en la oscuridad esperando a que se durmiera.


–¡Les tengo una noticia familia!– exclamó Kano de la nada a mitad del desayuno.

–¿Ahora somos una familia?– preguntó Mary desconcertada.

–Claro que sí...– asintió Seto sonriendo ante la emoción en la mirada de la chica –Han sido casi dos años juntos así que podría decirse que lo somos.

–¡Mary tiene una familia nuevamente!– exclamó ella sonriendo.

–Sí, sí Mary– interrumpió Kano –, ahora escucha lo que tengo para decirles.

–¡Sí tío Kano!– asintió ella.

–¿Tío?– preguntó él con desconcierto, esta vez era la risa de Seto la que se escuchaba en la mesa –¡Muy bien chicos! Tengo el agrado de comunicarles que hoy nuestra nunca bien ponderada líder, traerá al miembro número cinco del equipo.

–¡¿Otro miembro?!– preguntó Mary no tan emocionada, volteando a ver a Seto con pánico.

Kido se mantuvo en silencio, los palillos chinos permanecían detenidos a mitad de camino entre el tazón y su boca, y su mirada estaba clavada en quien acababa de hacer el anuncio.

–Vaya Kido, no tenía idea de que estabas buscando nuevos miembros– comentó Seto sonriendo.

–Y-Yo no sé nada de esto...– le explicó dejando la comida nuevamente en el tazón –¡Explícate, idiota!– le ordenó a su otro hermano.

–¡El Mekakushi Dan es para todo aquel que posea algún tipo de poder ocular, ¿no es así?!– le preguntó él.

–¿Tú sabías eso?– le preguntó ella a Seto, quien negó.

–¡Oh, vamos chicos, ayúdenme en esto!– exclamó Kano con su apestosa sonrisa falsa –Hay alguien más, y creo que no hay nadie mejor que la líder, para que traiga a esa persona y la convenza de entrar al equipo.

–¿Convencer?– preguntó Seto –No tengo problema en aceptar a otras personas, pero si él no quiere, entonces...

–Además deberías ser tú quien lo convenciera en todo caso, yo ni siquiera conozco a esa persona– acotó ella apartando el tazón, ya sin apetito.

–¿Esa persona es un conocido de Kano? ¿Entonces es malo?– preguntó Mary temblando un poco.

–¡Esperen un momento chicos!– exclamó el aludido –No es que esa persona no quiera venir, es que no conoce este grupo, y no es un conocido mío, nunca lo he visto... Y no sé como es...

–¡¿Entonces quieres traer a una persona cualquiera aquí porque si?!– le gritó levantándose de su asiento exasperada.

–Algo así, pero no será porque sí...– la miró seriamente –Sólo asegúrate de estar en el lugar y el horario indicado, tú sabrás quien es esa persona, estoy seguro de que la reconocerás al instante.

–¡¿Por qué yo?! ¡Ve tú!

–Solo tú puedes realizar esta misión– le sonrió –. Te acompañaría, pero aún estoy... Ya sabes, convaleciente...– dijo lo último con un tono lastimero.

–¡¿Convaleciente?!– chilló sin poder creérselo –¡Para esa estúpida caminata nocturna de tres horas que diste anoche no lo estabas!

Se quedó viéndola con expresión de haber sido atrapado –Ok, Kido... Creo que puedo sacar algo de tiempo de mi atareada vida para acompañarte.

Antes de que pudiera seguir gritándole, Seto se levantó de la mesa excusándose, y luego de despedirse de todos partió a su trabajo. Rato después salió con Kano rumbo a ese misterioso lugar, donde conocerían a esa misteriosa persona, que poseería esos misteriosos poderes, según sus palabras.

–Entonces tendremos nuestro misterioso encuentro y...– seguía hablando sin parar mientras caminaba delante de ella, guiándola.

–¡Deja de hablar de esa forma!– le gritó, después del asunto de su hospitalización, se había vuelto un poco más histérica, debía admitir... Detestaba escucharlo hablar porque sentía que todo, absolutamente todo, lo que salía de su boca era una mentira –Tuve que dejarle mi celular a Mary para que llamara a Seto si se sentía sola, así que no puedo escuchar música y sabes que eso me pone de muy mal humor– le advirtió, a ver si con eso dejaba de decir estupideces.

Luego de un rato llegaron al punto indicado, era un puente alto, que daba una perfecta vista de una de las avenidas más concurridas de la ciudad.

–Ya estamos aquí– comentó él leyendo con atención un mensaje en su celular, ella no pudo evitar moverse un poco cerca para espiar quién le había enviado tal mensaje... Pero él guardó el aparato de inmediato –. En unos minutos algo debería suceder– comentó naturalmente sonriéndole.

–¿Algo? ¿Qué sucederá?– él se encogió de hombros –¡Sólo yo te sigo en estas tonterías!– exclamó frustrada pasándose la mano por el cabello.

–Por eso te quiero tanto– bromeó él intentando abrazarla, pero ella lo esquivó.

–Déjame en paz, idiota– murmuró viendo hacia abajo como los autos pasaban a toda velocidad, al igual que detrás de ellos –. No encontraste un lugar más caluroso para esperar, ¿no?– se quejó, pleno verano y no había nada de sombra allí arriba.

–Lo siento, pensé que desde aquí tendríamos un mejor panorama de lo que sea que vaya a suceder...

–¿Y no podía ser otro día...?– preguntó aún mirando el abismo. Ese día se cumplían dos años de la muerte de Ayano, tres de la de Ayaka, y diez de la de su padre y hermana.

Esa fecha estaba maldita, y lo único que faltaba era que Kano cayera por ese puente frente a ella... No había duda... Algo como eso la volvería loca.

–A mí también me hubiera gustado quedarme en casa hoy...– murmuró él poniendo una mano en su espalda intentando reconfortarla –O visitar las tumbas los tres juntos... Pero esto es importante... Será algo bueno... Eso creo...

Asintió exhalando, iba a responderle algo, pero olvidó qué, cuando se escuchó un estruendo que venía desde detrás de ellos. Ambos voltearon intentando ver algo entre los coches que pasaban, cruzar al otro lado del puente no era una opción. Sin embargo el bullicio se escuchaba cada vez más fuerte, lo que fuera estaba acercándose.

–¡Vamos!– exclamó Kano tomando su mano, y comenzando a correr hacia la escalera que los llevaría a la avenida.

Lo siguió confundida, por más que lo intentaba no podía comprender qué era ese sonido, parecían gritos de personas, pero no sonaba como si hubiera sucedido algún trágico accidente de tránsito, lo que estaba pasando era diferente... Al bajar, pudieron ver como una enorme multitud se acercaba a ellos.

–¡¿Qué demonios es eso?!– preguntó viendo a toda esa gente que corría en su dirección.

–Parece que persiguen a alguien... ¿Una chica?– preguntó Kano inclinándose hacia adelante con su mano bloqueando el sol, en un intento por ver mejor.

–¡No lo sé, sólo que si no salimos de aquí en este instante nos van a arrollar!– exclamó histérica buscando un refugio.

En cuanto vio aquel callejón tiró del brazo de su hermano y casi lo arrastró hacia la seguridad de ese lugar.

–¡Es ella! ¡Estoy seguro de que lo es!– exclamó él demasiado emocionado.

–No lo creo, deber ser una ladrona o algo así, por eso está huyendo de todas esas personas.

–¿Alguna vez viste a tantas personas persiguiendo a un ladrón?– preguntó él asomándose, el sonido indicaba que estaban muy cerca.

–Podría haber robado algo muy valioso como...– se quedó pensando.

–¡Voy a salvarla, pero tendrás que ayudarme!– dijo él, y antes de que fuera capaz de gritarle que iba a cometer una estupidez, ya había tomado el brazo de la chica y la había metido en el callejón.

–¡¿Qué hiciste imbécil?!– le gritó, grito que llamó la atención de algunas de las personas que corrían desesperadas buscando a la chica.

–¡Kido, hazlo!– comprendió al instante lo que debía hacer y activó su mirada ante la expresión aterrada de esa chica rubia que claramente no entendía qué demonios estaba pasando.

–No hagas ruido ni te alejes demasiado, ¿ok?– le dijo Kano a la chica, mientras ponía su dedo índice en alto, en señal de silencio, y le guiñaba un ojo.

–¿Q-Quienes son ustedes...?– preguntó ella viéndolos alternadamente.

–Silencio– le ordenó, y la chica se quedó tiesa viendo hacia la calle, como algunas personas se asomaban.

La rubia estuvo a punto de decirles algo pero Kano cubrió su boca, la chica forcejeó levemente, pero cuando escuchó a esas personas decir; "No está aquí", sus ojos se abrieron en sorpresa.

Una vez que los intrusos se fueron y la multitud poco a poco se dispersó, Kano dejó a la chica en libertad, pero ella mantuvo su poder activado, por si acaso.

–Lo siento si fui un poco brusco– se disculpó él sonriéndole –, soy Kano, y ella es Kido– los presentó –. Y tú...– se quedó viéndola –Te me haces conocida...

–¿Ella?– rodó los ojos cuando la chica preguntó aquello viéndola con sorpresa –Eh... Yo soy Momo...– dijo volviendo a mirar a Kano.

–¿Momo...?– repitió pensativo –Un momento... ¡¿Momo la idol?!– ella asintió claramente apenada –¡Entonces por eso te perseguían esas personas!

¡Genial, entonces eso era! Una famosa huyendo de sus fans. Tan natural y común... No había poderes oculares ni nada que se le pareciera involucrado. Y ellos perdiendo el tiempo en ese lugar, cuando esa persona especial andaba por allí, si los contactos de Kano estaban en lo cierto.

Estaba a punto de proponerle a su hermano dejar a la chica en un lugar seguro para volver a la búsqueda, cuando él empezó a hablar más de la cuenta como siempre.

–¡Eso es genial! Nosotros somos parte de un grupo secreto de personas con poderes oculares, como habrás notado esta chica tiene el poder de volverse invisible para otros, de hecho puede hacerlo con cualquier persona en un radio de dos metros de ella, y...

En menos de un segundo caminó hacia él, y golpeó con fuerza su brazo izquierdo, el único en el que no tenía heridas que aún no hubieran sanado –¡No sueltes todo así como así con cualquier persona!– el gritó dejando salir su exasperación –¡¿No te das cuenta de que no es a quien buscamos?!

–T-Tal vez...– comenzó a decir con una expresión de franco dolor sosteniendo su brazo, pero de inmediato se enderezó por completo y sonrió como si nada hubiera pasado –Pero mírala, es rubia, bonita, ¡y es una idol! ¿Podemos quedárnosla?– preguntó dando saltitos como si tuviera seis años.

–¡Deja de decir estupideces!– esta vez le dio un fuerte pisotón que detuvo sus saltos, pero a los ojos de quien no lo conociera, parecía no haberle afectado en lo más mínimo.

–¿Poderes oculares...?– escuchó la tímida voz de la chica que no salía de su asombro viéndolos –¿El poder de él es ser muy resistente a los golpes?– le preguntó.

–No, su único poder es ser un idiota– murmuró viéndolo de reojo con enfado –. Escucha, lamento todo esto...– le dijo sintiendo algo de pena por esa chica –Buscábamos a alguien pero al parecer nos equivocamos...– le explicó.

–Ahm... ¿Usas lentillas?– le preguntó la chica acercándose lentamente a ella.

–No...– murmuró seriamente –Mis ojos están rojos porque mi poder continúa activado.

–Así es– asintió Kano caminando junto a ella –. Nuestros ojos se vuelven rojos cuando nuestro poder se activa... Los tuyos también, ¿verdad?– le preguntó señalando uno de los pósters que había en el callejón.

Él tenía razón, en ese póster donde Momo aparecía, sus ojos eran rojos, sin embargo en esos momentos, tenían un bonito tono café claro, casi naranja.

–Es algo extraño...– asintió la chica –No sé en qué momento comenzó, pero de pronto empecé a llamar la atención de todos, y creo que se relaciona con ese color que a veces aparece en mis ojos.

–¡Bienvenida al Mekakushi Dan!– exclamó él con los brazos extendidos y una sonrisa de oreja a oreja.

–Te recuerdo que aún no acepté ese nombre– se cruzó de brazos refunfuñando.

–¡Pero si es genial! ¡Es genial, ¿verdad?!– le preguntó a Momo, quien asintió por compromiso –¿Lo ves? ¡Es genial!

–¡Deja de manipular gente, idiota!– lo habría golpeado si no fuera porque ya no recordaba otro sitio en su estúpido cuerpo que no estuviera herido.

Entonces escuchó a la chica reír, ambos giraron a verla confundidos –Me encantaría ser parte de su pandilla...– aseguró sonriendo.

No sabía qué pensar... Podía ser algo bueno o no, lo único que podía vaticinar era que después de ese día las cosas cambiarían mucho...

En esos momentos no podía imaginar cuanto...

Continuará.

Hola hola, muchas gracias por llegar hasta aquí, fue un capítulo raro por esa parte de los mensajes, pero me pareció una buena forma de contar ese tipo de desesperante situación. Espero que no haya resultado muy confuso.

Y con este capítulo llegué oficialmente al as 100.000 palabras (sin contar las notas de autor). Debería festejarlo de alguna forma... Pero no sé como.

Muchísimas gracias a todos los que dejaron comentario, paso a responder.

Yin-princesa-del-olvido: Muchas gracias por el comentario, me siento muy feliz de que te haya gustado, gracias por los ánimos, espero que este te gustara. Besos.

Ryuunoko: Es un honor saber que apoyas mi versión de las parejitas... Y adoré escribir la escena de los grafiteros, no sé, desplegué todos los kilos de azúcar que tenía acumulados, ahí. Ya veremos qué pasa con los graffiteros más adelante, no he pensado en ello realmente, pero no es mala idea... Hubiera querido narrar esa escena desde el punto de vista de Kido, para explicar por qué de pronto dijo que era la novia del chico y un par de cosas más que Kano no percibió, pero eso sería volver atrás en la secuencia de acontecimientos, ya se mencionará en algún momento o algo... Kano es un gran personaje, muy complejo y complicado, creo que es genial y no sé si lo hago bien realmente, pero hago lo mejor que puedo al igual que con el resto.

Así que Seto subió al segundo puesto... ¿Qué tal si consigo que Shintaro suba al número uno y destrone a Green? (Es broma, no pasará, el virgen seguirá siendo virgen y patético). Y realmente fue difícil hacer de la habilidad de Kano una maldición, ya que es simplemente genial... Me encantaría tenerla... Saldría despeinada y en pijama de casa, y todos me verían más linda y más alta... ¿Por qué le dan tal habilidad a alguien que no sabe aprovecharla? Y el fic no es sólo romántico, así que me gusta contar la historia sin sólo hablar de aquello, sentí que el capítulo anterior fue muy mono-temático, pero también lo sentí necesario, quería que para cuando aparezca el resto, Kano tuviera sus sentimientos en orden. En este capítulo aún no exploré por completo a Momo, pero ya lo haré en su momento. Espero que me salgan bien...

Respecto a Shintaro, leí por ahí lo que contás... Y no me parece nada raro que él analice a las chicas del grupo, después de tanto tiempo solo con Ene, debe sentirse bien el contacto femenino presencial. Gracias por el dato, lo tomaré en cuenta. Lo del capítulo nueve vamos a llamarlo destino, no tenía idea que esa fuera la canción número nueve en realidad. Y me gustó poder usar ese graffiti, y que Kido se lo elogiara, esa parte también la adoré... Casi podía sentir el orgullo y la felicidad de Kano. Engaño de charla nocturna es una buena traducción, cuadra perfecto con la letra de la canción. Muchísimas gracias por el comentario, siempre que escribís me hacés muy feliz. Besos.

Muchas gracias a todos por leer.

Próximo capítulo: Ese niño solitario -Seto-

Hasta la próxima.

Trekumy.