Capítulo 26: El comienzo del fin.

–¡Te dije que no los metieras en esto!– le gritó, no importaba si llamaba la atención de alguien, no importaba si era medianoche y estaban parados a mitad de la calle... Lo único que importaba era que ese monstruo dejara a sus hermanos fuera de aquello.

–¿Desde cuando recibo órdenes de ti?– el maldito se acercó unos pasos, como si hacer pesar la diferencia de de altura entre ellos fuera suficiente para intimidarlo.

–¡Desde que tenemos un trato! ¡Yo te ayudo mientras tú no los toques!

–Ya hemos tenido esta discusión antes...– murmuró el hombre quitándose los lentes y limpiándolos –No les haré daño... Pero eso no significa que no vaya a usarlos– él apretó sus puños y gruñó en respuesta –. No eres útil esta vez... Debe ir ella... La que oculta la mirada...

¿Por qué demonios insistía en llamarle así a su hermana? –No irá– negó, no importaba lo que sucediera, no iba a exponer a Kido.

–Si no sigues mis órdenes... Entonces tendré que hacerlo por mi mismo– volvió a ponerse los lentes y sonrió de lado –. Estoy seguro de que obedecerá cualquier cosa que su "papi" le pida... Y si no lo hace...– levantó su mano hasta que Kano pudiera ver su puño cerrarse –Sentiré sus sesos desparramarse por mis dedos... No imaginas lo bien que se siente– se relamió.

Era absolutamente consciente de que ese maldito sólo buscaba provocarlo, pero no pudo evitar que la ira se apoderara de su cuerpo –¡Te mataré!– le gritó intentando golpearlo en el rostro, recibiendo un rodillazo en el estómago... ¿Qué era ese sentimiento de deja vú?

Sin embargo esta vez estaba preparado, desde su posición le asestó un potente cabezazo en pleno mentón que lo dejó bastante mareado, pero hizo sangrar a ese maldito.

Era el cuerpo de su padre el que estaba sufriendo, lo sabía, pero en esos momentos aquella línea de pensamiento no tenía prioridad alguna.

–¡Me las pagarás!– sonrió al escuchar como ese maldito monstruo perdía la serenidad, lo sintió como una pequeña batalla ganada...

Su sonrisa se borró al sentir un intenso y localizado dolor en su pecho. Tragó duro y lentamente miró hacia arriba, sólo pudo ver un par de ojos brillando en intenso rojo y esa sonrisa despiadada...

–Esta es sólo una muestra de lo que estoy dispuesto a hacer para conseguir mi objetivo– murmuró la bestia sin soltar el cuchillo con el que acababa de apuñalarlo.

Una patada en su torso fue suficiente para tirarlo, logrando así extraer el cuchillo de su carne. Ya en el suelo apretó la herida aterrado... Ya había sentido aquello... Muchos años atrás, cuando su madre...

–Mamá...– sollozó, al cerrar los ojos podía verla... Su cuerpo cubierto de sangre, esa mirada sin vida, fija en él... Como si aún pudiera verlo...

Esos ojos vacíos lo perseguirían por el resto de sus días...

Se arrastró unos metros por la calle, no sabía en qué momento el hombre se fue... No le importaba... Necesitaba pedir ayuda...

Kousuke...

Tsubomi...

No podía hacerles eso...

No podía irse...

No podía abandonarlos también él...

En algún momento perdió el conocimiento, minutos más tarde alguien encontraría el cuerpo de un joven, cubierto de sangre y con lágrimas secas en sus mejillas.


Despertar en una cama de hospital, con un aparatejo chillando a su lado, una mascarilla que le impedía hablar o tragar siquiera, y una apestosa aguja en su brazo no fue lo peor... Lo peor fue cuando le quitaron esa estúpida cinta leuco en su pecho para cambiar el vendaje, ¡la puñalada dolió menos!

Por fortuna, al despertar le quitaron todas aquellas cosas molestas, a excepción de la aguja en su brazo, y esa cinta del demonio... Fue entonces cuando vio su ropa en una silla cerca de la cama, podía escuchar el celular vibrando dentro del bolsillo de su chaqueta.

–Ahm... Disculpe...– le habló a la enfermera que cambiaba su suero –¿Podría alcanzarme mi celular?

La mujer asintió y le entregó el aparato que acababa de dejar de vibrar. Vio con horror las cuarenta y siete llamadas perdidas.

–Kido, Kido, Kido, Seto, Seto, Kido, Seto, Seto, Kido, Kido, Seto, Kido, Seto...– se aburrió de leer... Era un hecho... Estaban preocupados –Oh... ¡Mierda!– murmuró por lo bajo al ver la hora, casi las nueve de la mañana, y había salido de la base antes de medianoche.

Leyó los numerosos mensajes, todos de Kido, ella estaba enviándole uno tras otros desde las tres de la madrugada, ¿por qué estaba despierta a esa hora? ¿Por qué tuvo la genial idea de esperarlo justo ese día? Seto le había dejado mensajes de voz...

Ambos demostraban estar mortificados, cada uno a su modo... Seto siempre dulce y comprensivo, y Kido con sus amenazas y órdenes... Incluso Mary le habló, desde el celular de Seto, contándole que los tres estaban preocupados, y que el desayuno que Kido preparó ese día sabía horrible.

"Lo siento Tsubomi, tuve un accidente, alguien me apuñaló, estoy en un hospital, pero tranquila estoy bien, por favor avísale a los demás que no se preocupen. En un rato averiguo la dirección y te la envío." Ese fue el mensaje que escribió en un primer momento. Lo leyó y releyó... Se tomó tiempo para volver a leer los mensajes de su hermana, por su culpa ella no había dormido en toda la noche... ¿Qué lograría enviándole aquello? Que corriera a cuidar de él por supuesto... Le gustaba la idea, pero no en esas condiciones, no cuando ella no iba a descansar... ¿Y si le pasaba algo? ¿Si por los nervios no miraba por donde cruzaba y un carro la atropellaba?

Finalmente borró el mensaje y envió uno, más en su estilo, lo único que mantuvo del mensaje original fue el "estoy bien". Como era de esperar a su celular cayó llamada tras llamada... No se animó a atenderlas, estaba muy débil, ella podría notarlo en su voz... Así que se limitó a responder a los mensajes, y cuando sintió que sus mensajes le hacían daño, ya que se notaba cada vez más desesperada... Tomó la ruta del cobarde, y luego de avisarle que no podría atenderla... Apagó el celular.

Dolía... Se sentía solo... El lugar cada vez le resultaba más aburrido y horrible... Las enfermeras lo trataban con brusquedad a pesar de su esfuerzo por mostrarse simpático, al parecer lo consideraban algún tipo de maleante por haber llegado en la madrugada con una herida de cuchillo y no tener familiares a su lado.

Más de una vez tomó el celular con toda la intención de llamar a Tsubomi o Kousuke y pedirles que fueran a verlo... Se sentía como un niño pequeño perdido... Pero aquello sería demasiado egoísta, por lo que se resistió y no se atrevió a prender el teléfono hasta muy tarde en la noche, cuando al fin se convenció a sí mismo de que estaba haciendo lo correcto... Estaba ocultándoles la verdad para cuidar de ellos... Visto de esa forma sabía que no caería en la tentación de ser sincero.

Lo único que importaba era que sus hermanos estuvieran tranquilos.

"Es estúpido que siga escribiéndote, ¿verdad?" ese era uno de sus mensajes, el último de todos los que ella le había enviado esa noche.

¿Estúpido? ¿Se había vuelto loca? Si esos mensajes de sus hermanos eran su única compañía, lo único que le recordaba que ellos lo querían y si él no estuviera ocultando su situación, sin dudas estarían allí con él.

Le pidió que durmiera, y le juró que el día siguiente la llamaría... Y aunque en un inicio no fue una mentira... Aunque moría por escuchar su voz... Terminó siéndolo... Por la mañana llamó a Seto, él no lo presionaría, él aceptaría sus excusas con una sonrisa, así era su hermano.

El resto del día se dedicó a mirar el techo y leer los mensajes llenos de ira de Tsubomi, que por la noche se volvían más y más tristes y desesperados. Se limitó a responder uno más... Y sólo uno, después de eso apagó el celular... Si seguía leyendo como su hermana se desesperaba gradualmente... Iba a enloquecer...

Por fortuna los calmantes eran fuertes y la herida sanaba rápidamente, así que esa tercera noche durmió profundamente... Lo despertaron a las ocho por el desayuno, y aún no se atrevía a encender el teléfono.

Les diría que se quedó en casa de uno de sus amigos, no era la mejor excusa del mundo, pero intentaría sobrellevar las preguntas lo mejor posible, y si no funcionaba, usaría su habilidad para disfrazarse de ratoncito y esconderse en un rincón hasta que olvidaran el asunto.

¡Sí, ese era un gran plan! En eso pensaba cuando la puerta de su habitación se abrió... Seguramente traerían el almuerzo...

–¡¿Ahh?!– exclamó sin poder creer lo que veía... ¿Estaría alucinando? –¡¿Kido, Seto?! ¿Qué hacen aq...?– intentó preguntarles, pero su hermana no le dio tiempo a nada.

La bofetada dolió, pero más dolieron sus palabras...

Escuchó cada una de ellas... Sólo habían pasado unos pocos días, pero no reconoció su voz... ¿Siempre había sido tan oscura?

–Ojalá, algún día, una de las personas que más quieras... Se vaya por su cuenta y se haga daño mientras te mantiene engañado todo el maldito tiempo, como lo has hecho con nosotros...– si dijo algo después... No fue capaz de escucharlo.

Esas palabras le calaron hondo... No pudo evitar recordar a alguien... Una de las personas que más quería... Aquella que se fue por su cuenta... Que lo mantuvo engañado... Que nunca compartió con él su plan...

Aquella que murió frente a sus ojos sin que él pudiera hacer nada...

¿Él estaba comportándose de esa forma con ellos? Se sintió un imbécil...

Un cálido abrazo lo sacó de su mundo, Seto estaba llorando en su hombro, de alguna forma se sintió feliz y culpable al mismo tiempo.

Fue agradable, muy agradable, charlar con su hermano. El chico no le reclamó nada, no parecía molesto, sólo estaba disfrutando de verlo bien, y él se permitió disfrutar de su compañía. Claro que se sintió mal al enterarse que sus hermanos pelearon por su estupidez, pero fuera de eso, el tiempo que compartió con él fue el mejor en varios días.

El problema se presentó cuando las horas pasaban, la noche caía y no tenían noticias de Kido. Ella se había marchado furiosa, y no respondía llamadas ni mensajes... Si pretendía vengarse... Le estaba funcionando a la perfección, porque él sentía que en cualquier momento se levantaría de esa cama y saldría a buscarla con el suero de arrastro.

Por fortuna luego de un rato ella apareció y se quedó con él... Seguía molesta, pero su sola presencia lo hacía feliz... Disfrutó de verla dormir con su cabeza y brazos apoyados en la cama... Esa noche pudo acariciar su cabello hasta quedarse dormido...

¿Qué aprendió de todo aquello? Que él era un idiota y sus hermanos las únicas personas capaces de soportarlo... Y los únicos que podían hacerlo feliz.

¿Cambiaría en algo su actitud después de aquella experiencia? En absoluto... Seguiría siendo un idiota...


El catorce de agosto recibió un nuevo mensaje, así que salió de la base a hurtadillas, no era muy tarde, sus hermanos seguían despiertos... Pero si les avisaba que se iba no le permitirían salir, así que ya lejos de casa, les envió un cobarde mensaje.

No necesitó leer la respuesta de Kido para saber que había una amenaza en ella.

Golpeó la puerta, la herida en su pecho aún tiraba un poco, y temía terminar de la misma forma que un par de semanas atrás... O peor... Pero si no obedecía, ese monstruo lastimaría a sus hermanos, y él recibiría los golpes y puñaladas que fueran necesarios para mantenerlos a salvo.

La puerta se abrió, levantó un poco la mirada, odiaba como su padre lo sobrepasaba por una cabeza y media. Sin embargo allí no había nadie... Bajó la cabeza lentamente hasta encontrase con...

–¿Una niña...?– preguntó sorprendido.

–¡¿A quién le llamas niña, intruso?!– preguntó ella viéndolo con el ceño fruncido.

Sonrió ampliamente, se le hacía muy divertido que esa niña tan pequeña tuviera tan mal carácter –Mi error... Lo siento joven dama...– hizo una especie de reverencia –¿Puedo pasar?

–¡Iugh! ¿Por qué dejaría pasar a un pedófilo como tú?– le preguntó viéndolo con desprecio.

Activó su máscara para que ella no pudiera ver que moría de risa –¿Porque soy el hijo del dueño de esta casa?

–Ah...– comentó sonriendo de lado mientras se cruzaba de brazos –Eres uno de los huérfanos...– preguntó despectivamente.

–Sí– asintió lentamente, sorprendiéndose de como esa pequeña, había logrado molestarlo un poco con sus palabras –, ¿y tú quién eres?– preguntó levantando una ceja.

–Tu tía...– no había máscara capaz de esconder el ataque de risa que le provocó esa respuesta –¡¿De qué te ríes tonto?! ¡Deberías respetarme!

–¡Jajajaja!– seguía riendo con una mano en su pecho, temiendo que la herida se abriera.

–Muchas gracias por atender– escuchó la voz de su padre quien apareció detrás de la niña... Recién en ese momento recordó aquel detalle... La chica estaba viviendo allí, con ese monstruo –. Yo me encargaré, Hiyori.

–Como sea...– comentó ella despreocupadamente, y se metió en la cocina.

–Adelante– murmuró "su padre", cerrando la puerta una vez que él entró –. Sígueme– comenzó a caminar hacia su laboratorio.

Obedeció, mientras miraba hacia la cocina, desde la cual se escuchaban voces, no pudo distinguir nada, sólo que allí había otras personas aparte de la chica. Una vez dentro del laboratorio, su padre movió un objeto, no llegó a ver cual, pero abrió una puerta secreta... Sabía que ese tipo había extendido el lugar, lo que no se imaginó fue lo que vio al bajar.

No se fijó en los aparatos de alta tecnología que había allí, lo que llamó su atención fue el par de tubos gigantescos... En uno de ellos estaba, flotando en una extraña sustancia, el cuerpo de aquella chica, la amiga de su hermana. ¿Para qué había conservado ese cuerpo por tanto tiempo?

Pero a su lado estaba lo más aterrador, el otro tubo estaba destrozado, aún había trozos de vidrio en el suelo... Parecía hacer sido roto desde dentro...

Lo que fuera que estuviera en esa cosa... Era fuerte... Y había salido por sus propios medios...

–¿Qué demonios...?– preguntó casi sin aliento.

–No te preocupes por eso ahora, lo sabrás a su tiempo– respondió el hombre con tranquilidad –. Te daré el lugar y la hora exactas, tu hermana debe estar allí en ese momento– le dijo seriamente.

–Aún no acepto que ella...

–Voy a conseguir lo que quiero– murmuró el hombre con seriedad –. Si no lo haces tú, lo hará esa cosa– señaló el tubo vacío –. Debe ir sola, a ese lugar. Pasará algo que llamará su atención... Así conocerán una nueva serpiente.

–¿Serpiente?– preguntó entrecerrando los ojos.

El monstruo rió –Dos años con tu estúpido juego, ¿y aún no sabes nada?– no supo qué responder –Espero que lo hayas entendido, ahora lárgate.

–Esa niña...– murmuró sin moverse –La hermana de mamá... ¿Qué piensas hacerle?

–No me interesa en absoluto... Por algún motivo decidió pasar una temporada en esta casa– comentó caminando hacia la salida –. Mientras no meta sus narices en mis asuntos me da igual.

Lo siguió, y finalmente salió de la casa... Le preocupaba esa niña allí, aunque el monstruo se veía sincero en aquello de que no le interesaba usarla... No podía confiar en él... Pero tampoco iba a ser posible sacar a la chica de la casa a la fuerza.

Decidió dejar aquello por el momento, y pensar en cómo haría lo que el monstruo le pidió... Finalmente y luego de tanto resistirse... Acabaría haciéndolo... Metería a su hermana en todo aquello.

Decir que se sentía horrible sería poco...


El día siguiente todo salió relativamente... ¿Bien?

Encontraron una chica, aquella famosa idol que todos conocían. Ella tenía un poder ocular al igual que ellos... De hecho era todo lo contrario al de Kido. Ahora entendía todo... Por eso era su hermana quien debía encontrarla, era la única capaz de neutralizar su poder.

Fue divertido mostrarle la base secreta, presentarle a Mary... Y fue más divertido aún cuando Mary cayó con las tazas de té que preparó para festejar la incorporación de Momo al equipo... Rió como nunca al ver a Kido empapada, luego de que, por proteger a la nueva, el té cayera sobre ella.

–¡Lo siento líder!– repitió Mary por quinta vez, mientras Kido, en una camiseta de tirantes, secaba su ropa con un secador de cabello.

–Ya te dije que te disculpo Mary...– murmuró ella de mal humor.

–Muchas gracias por cuidar de mí, ¡gran líder!– exclamó Momo viéndola con admiración.

–No fue gran cosa, Kisaragi.

Tomó varias fotos, mientras las chicas hablaban –Debo inmortalizar la llegada de nuestro miembro número cinco– fue la excusa... ¿era su imaginación el cuerpo de su hermanita había cambiado bastante en ese tiempo?

Después de aquello, Mary llevó a Momo a su habitación y allí pasaron el resto de la tarde.

–Parece que la pequeña Mary consiguió una amiga– comentó yendo a la cocina a molestar un poco a Kido para no perder la costumbre.

–Así parece...– murmuró ella ya con su vestimenta usual, la cual aún olía a hierbas y limón.

–¿No te gustaría tener el poder de Momo?– preguntó él observándola con atención.

Desde que llegaron a la base percibió la incomodidad de Kido, no se trataba sólo de su usual timidez frente a los desconocidos, había algo más. Ella era como un libro abierto para él, pero no podía especificar qué era lo que le molestaba.

–¿Por qué preguntas eso?

–Siempre has detestado tu poder... Te ha traído muchos problemas, ¿no te gustaría llamar la atención de todos?– ella lo miraba como si él estuviera diciendo una estupidez –Es decir, imagina que pudieras controlarlo y evitar que una multitud te persiga... ¿No sería lindo dejar una impresión permanente en las personas?

–Sé lo que es eso, y no...– fue su respuesta –Lo odié, y volvería a odiarlo...

–¿Lo sabes...? ¿Cómo que lo odiaste?– preguntó desconcertado.

La escuchó exhalar exasperada –Escucha bien porque no volveré a hablar de esto...– con eso se ganó su completa atención –¿Qué sabes de mi vida antes del orfanato?

–Pues... Nos contaste que vivías en una mansión con tu hermana y tu padre... Que él no te quería porque tu madre era una sirvienta, y cuando ella murió se vio obligado a hacerse cargo de ti...– dijo lentamente, con cuidado de no usar palabras bruscas que la hicieran sentir mal.

–Exacto– asintió –. ¿Nunca te preguntaste por qué pedí desaparecer?– él negó –La casa estaba llena de sirvientes... Estaban por todos lados, y sin importar lo que hiciera siempre había alguien viéndome.

–Eras una niña pequeña, su trabajo era vigilarte– comentó sin entender el punto.

–No...– negó –No era sólo eso... Todos me veían... Todo el tiempo, todos comentaban, todos me juzgaban... Todos hablaban de mi... Todo lo que hacía estaba mal– explicó mirando a otro lado, su tono de voz se debilitaba en cada frase –. No importaba si estaba jugando en el patio, si estaba caminando en los pasillos... Incluso mi habitación tenía agujeros en las paredes... Sin importar donde estuviera... Siempre había alguien viéndome...

–Lo siento, no tenía idea...– murmuró apenado intentando ver su rostro.

–Y esa... Es la sensación más solitaria del mundo– volvió a mirarlo –. Hay una gran diferencia entre atención y compañía... En esa casa mi única compañía era mi hermana... Y el día del incendio llamé su atención sin quererlo...– murmuró bajando la mirada –Si no lo hubiera hecho, estoy segura de que ella habría sido capaz de escapar...

Se acercó y puso una mano en su hombro –Eso no es verdad Tsubomi... Nada de aquello fue tu culpa.

–No me llames así– murmuró ella alejándose mientras respiraba hondo, intentando recuperar la compostura –. El punto en todo esto, es que los poderes de Kisaragi están fuera de control y no podemos permitir que siga así. Su vida debe ser un maldito infierno.

–Estoy de acuerdo– asintió –. Le ayudaremos a controlar su poder, nosotros pudimos así que es posible– luego de sonreírse con complicidad, ella caminó hacia la puerta de la cocina –Oye, Kido...– llamó su atención logrando que se detuviera antes de salir –Si algún día decides ir a visitar la tumba de tu hermana... Me gustaría acompañarte...

–Su cuerpo se desintegró en las llamas... Dudo que...

–¡Debe tener una!– asintió muy seguro interrumpiéndola –Después de todo mamá y Ayano la tienen...

No se dio cuenta de su enorme desliz, hasta que ella giró con sus ojos muy abiertos –¡¿Por qué mencionaste a Ayano?!

–¿A-Ayano...? ¡¿Quién habló de Ayano?!– preguntó recomponiendo su máscara en un instante y sonriéndole con expresión confundida.

–¡Dijiste Ayano!– dio un par de peligrosos pasos hacia él –¡Kano, dime la verdad!

Levantó una ceja –Creo que escuchaste mal, querida Kido, dije; mamá Ayaka... ¡Qué feo de tu parte confundir sus nombres!– se cruzó de brazos viéndola con falso reproche.

–¡No escuché mal! ¡Seto dijo que vio el cuerpo de Ayano! ¡¿Qué demonios está pasando?!– se lanzó sobre él y antes de que pudiera hacer algo ya estaba sacudiéndolo en un ataque de histeria.

Ese día la suerte estaba de su lado, ya que el sonoro portazo la distrajo un mili-segundo... Lo suficiente para alejarse de ella –¡Gran líder, señor Kano!– escucharon gritar a Momo, quien en su efusividad había abierto la puerta con tal fuerza que ésta se había golpeado con la pared –¿Ah... Interrumpo algo?– preguntó al ver la expresión en el rostro de Kido.

Al parecer sus ojos no eran lo único que hacía resaltar a la nueva... Su actitud no podría pasar desapercibida para nadie.

–¿Qué sucede?– preguntó Kido fríamente luego de aclararse la garganta.

–Pues... Yo tendría que regresar a mi casa. Es bastante tarde, y mi mamá no deja de enviarme mensajes... Parece que mi manager le avisó que no fui a los ensayos...– explicó tan tranquilamente que era evidente que no pudo leer la tensión en el ambiente... Mientras tanto Mary asomaba sus ojos desde detrás, temiendo entrar.

–Está bien...– murmuró Kido pasándose la mano por el rostro –Te acompañaré.

–¡Yo también!– exclamó él, a riesgo de tener que regresar con su hermana y someterse a incómodas preguntas... No la dejaría andar sola de noche.

–¿Tú irás, Mary?– le preguntó Momo, y ésta negó –Es una pena... Quería mostrarte mi casa... ¡Pero tendrás que darme el gusto algún día!– la albina asintió por compromiso.

Luego de una emotiva despedida entre ambas chicas, los tres salieron rumbo al hogar de Momo.

–¿Entonces jamás sale? ¿Es una NEET?– preguntó la chica caminando en medio de ambos.

–Ha estado saliendo un poco conmigo, pero no más de un par de cuadras. Espero que ahora que tiene una amiga se atreva a aventurarse un poco más– comentó Kido con seriedad.

–Ohh... ¡Pero les prometo!– se puso frente a ellos caminando hacia atrás –¡Que lograré que salga de su encierro!– aseguró emocionada.

–No deberías caminar de esa for...– intentó aconsejarle, pero antes de terminar ella ya había tropezado con un cubo de basura llamando la atención de las pocas personas en el lugar.

Kido manejaba sus poderes de una forma que él no lograba comprender,pero consiguió que esas personas ignoraran de un momento al otro el estruendo y continuaran con sus caminos como si nada hubiera sucedido.

–Ouch...– escuchó quejarse a la rubia y la ayudó a levantarse –Debes tener más cuidado– le dijo riendo por lo bajo, era una pena no haberle tomado una foto, se veía muy bien con esa cáscara de banana en su cabeza.

–¿Te hiciste daño?– le preguntó Kido, a lo que Momo negó –Entonces continuemos.

–¡Pero de verdad voy a lograr que Mary salga!– aseguró Momo recuperando su vitalidad en pocos segundos –Si el idiota de mi hermano pudo, ella también– aseguró.

–¿Tu hermano?– preguntó él viéndola con curiosidad.

–Así es– asintió –, mi hermano pasó dos años encerrado en su casa– le contó –. ¡Y ayer salió por primer vez!

–¿Por qué dejó de salir?– preguntó Kido.

–No lo sé, sólo es un antisocial– se encogió de hombros la chica –Casi no me habla así que no puedo saber qué pasa por su cabeza...

–Todo un perdedor...– comentó él, risueñamente.

–Jaja, algo así– asintió Momo –. Y con muy mala suerte... ¡¿Pueden creer que durante su primer salida al exterior en dos años, haya terminado como rehén en un atentado terrorista?!

–¡¿Hablas del atentado en el centro comercial?!– preguntó sorprendido –Seto nos contó de eso anoche, ¿recuerdas Kido?– le preguntó a lo que ella asintió –¡Jajaja, ¿cuáles son las posibilidades de que algo así suceda?!

–¡¿Verdad que sí?!– asintió Momo –Por eso mamá está preocupada y quiere que llegue pronto...

–¿Pero tu hermano está bien?– preguntó Kido viéndola de reojo.

–¡Sí, él estuvo todo el tiempo con un chico! Es decir... ¡mi hermano hizo un amigo!– exclamó lo último como si fuera la cosa más impensable del mundo –Al parecer ese chico lo protegió, así que nada malo le pasó.

–Entonces si tuvo algo de buena suerte– comentó sonriendo –. Al igual que tú al conocerme a mí– bromeó señalándose.

–Es verdad, he tenido mucha suerte este dí...

–¡Ciudado!– exclamó Kido intentando apartarla, pero fue muy tarde, y antes de que pudiera reaccionar, Momo estaba nuevamente en el suelo, con un niño sobre ella.

–¿Hibiya?– preguntó Momo al abrir los ojos y ver al chico.

–¡¿Tú?!– chilló el niño con exaltado, quitándose de inmediato de encima de ella, como si hubiera visto un fantasma.

Comenzó a reír de buena gana, tener a Momo en el equipo sería muy, pero muy divertido... Ya entendía por qué había conectado tan bien con Mary.

–¿Están bien?– preguntó Seto intentando ayudar a Momo... ¡Un momento!

–¿Seto?– preguntó Kido, quitándole las palabras de la boca –¿Qué haces aquí?

Continuó riendo al ver la expresión del niño, era realmente muy graciosa, y contrastaba muy bien con la emoción de Momo quien aún sentada en el suelo lo atrajo para susurrarle preguntas incómodas del estilo "¿Ya se lo dijiste?","¿Le regalaste aquello?", mientras le guiñaba un ojo.

–Estoy ayudando a este chico a encontrar a su amiga– escuchó decir a su hermano –, al parecer se perdió.

–¡¿Perdiste a Hiyori?!– chilló Momo, viéndolo con reproche.

El niño miró a otro lado claramente dolido, con sus puños cerrados.

–¿Hiyori?– preguntó él llamando la atención de todos, sería demasiada casualidad que estuvieran hablando de aquella niña, ¿no? –Podría saber el apellido de la chica.

–Asahina...– dijo el niño, viéndolo con curiosidad –Asahina Hiyori...

Entonces si era ella... –¡Mierda!– se pateó internamente, sabía que no debía dejar a esa pequeña, sola con ese maldito.

–Asahina era el apellido de soltera de mamá...– murmuró Seto pensativo.

¿Por qué creyó en aquel monstruo? ¿Por qué no se dio cuenta de que tramaba algo? Si a esa niña le había pasado algo... Sería su culpa...

–Así es...– asintió Kido –Conocimos a Hiyori en el funeral de mamá... Tenía unos ocho o nueve años en esa época...

Esperaría el momento adecuado para escaparse sin que lo vieran, y obligaría a ese maldito a decirle qué hizo con la niña, así le tocara pasar otra temporada hospitalizado.

–¡Espera... No... Puedo... Respirar...!– escucharon una voz agónica a lo lejos.

–¿Hermano?– preguntó Momo, ya de pie, viendo hacia el horizonte en el cual se dejaban ver dos figuras que corrían a toda velocidad hacia ellos.

–Ese tipo de nuevo...– murmuró el niño girando los ojos.

No pasaron ni cinco segundos antes de que ambos se detuvieran frente a ellos –Hibiya... Lo encontré...– comentó monótonamente un chico de cabello blanco, más alto que Seto, con una sonrisa casi imperceptible.

–A...i...re...– suplicaba su acompañante, inclinado hacia adelante mientras se sostenía de una pared, intentando recuperar el aliento.

–¡Sólo fueron unos dos punto tres kilómetros! ¡Es patético, amo!– se escuchó una irritante vocesita electrónica salida de algún sitio que no logró determinar.

–¿Qué haces aquí, retrasado?– preguntó Hibiya, viendo al más alto con molestia.

–Hiyori y Hibiya no regresaban, Konoha salió a buscar.

–¡Sigo sin entender por qué tenía que ir contigo!– le reclamó el otro chico ya habiendo recuperado el aliento, ahora que se fijaba se le hacía bastante conocido –¡Sabía que no debía salir de nuevo!

–¡Es un desalmado! ¡¿Pensaba dejar a Tono sin comida, amo?!– de nuevo aquella voz electrónica.

Decidió ignorar sus tonterías, tenía cosas más importantes en las que pensar, necesitaba encontrar la forma de escabullirse, tal vez ese sería un buen momento... Pero entonces su celular comenzó a vibrar. Activó su máscara y leyó el mensaje sin que nadie lo supiera...

"Sé lo que estás pensando, pero no tuve nada que ver en esto... Fue el destino quien se encargó de ella, no se molesten en buscarla, ya no está en este mundo. Por cierto, me alegra que estén todos reunidos... Disfrútenlo mientras puedan."

Miró a todos lados, ¿ese tipo estaba obervándolos? ¿Todos reunidos? ¿A qué se refería con aquello?

–Entonces ustedes se quedaban en casa de nuestro padre– escuchó decir a Kido, a lo que el niño asintió –. Creo que deberían venir con nosotros por esta noche, tenemos un par de sofás donde pueden dormir.

Miró a Kido sorprendido, ¿ella estaba siendo consciente de lo peligroso que era su padre?

Finalmente y luego de un rato acompañaron a los hermanos Kisaragi a su casa y regresaron con el niño a la base, el grandote decidió seguir buscando a la chica... Si había pasado lo que él temía, no tenía caso hacerlo... Esperaba estar equivocado.

–Ni pienses que saldrás esta noche...– le advirtió Kido caminando a su lado.

–No sé de qué hablas– rió despreocupadamente, su hermano caminaba unos pasos atrás, llevando al pequeño que en algún momento se quedó dormido.

–Has estado muy silencioso, sé lo que estás planeando...– aseguró sin preocuparse en mirarlo –Sólo te recuerdo una cosa, si sales esta noche iré contigo, o tras de ti... Es tu decisión.

–¿Ahora eres mi carcelera?– murmuró, esta vez no intentó ocultar su molestia.

–No, soy tu niñera...– respondió ella en el mismo tono –Ayer te escapaste, pero no volverá a pasar.

¿Así lo veía? ¿Como un niño? Después de todo lo que se esforzaba por ellos... Al llegar se encerró en su habitación molesto, molesto con Kido y con esa maldita fecha que se había llevado a otro inocente...

¿A quién intentaba engañar...? Él era el culpable de todo... Había caído en las redes de ese monstruo, y algo había comenzado, algo que no sabía si podría detener... Algo demasiado grande, que involucraba a demasiadas personas...

–Quiero volver a ser un niño...– susurró abrazando la almohada –Tengo miedo...– se permitió sollozar unos minutos.

Continuará.

No, qué lío con toda esta gente... Lo siento, no puedo manejarlos... Kuroha ven y mata a unos cuantos por favor u.u. (Mentira...) Kano acaba de desbloquear un nuevo trauma, la muerte de Hiyori... Pensé que una raya más al tigre no haría gran diferencia...

Espero que les venga gustando la nueva ruta, a mi no me gustó mucho el capítulo, y aún no tengo muy claros todos los acontecimientos futuros, pero tal vez salga algo medianamente creíble.

Muchas gracias por comentar, son geniales... Paso a responder:

Jeffy Iha: ¡Tanto tiempo! Se te extrañaba por acá. Estoy de acuerdo en que Kano se mandó la metida de pata del siglo, aquí se aclara un poco más lo que realmente pasó. E imaginé que a alguien le despertaría la vena SetoxKido, no era la intención, pero nunca está de más. Respecto al hecho de que Kano sea difícil a veces, según Seto... (el chico trata de ser lo más correcto posible...) pero es evidente que Kano es una tortura para cualquiera xD. Y sí, la idea inicial es que sea un bad ending... Muchas gracias por comentar, besos.

TanetaOno: En ese momento Seto no se dio cuenta de la relación que había entre Hiyori y su mamá, en este sí, por el apellido... Pero me resulta curioso el magnetismo que tienen las chicas con sangre Asahina hacia el daze. En este capítulo ya se reunieron, aunque no hayan interactuado mucho... En el siguiente ya entrarán en acción... Y sí, básicamente eso quiero... Interacciones y escenas entre ellos y luego explota la gorda. Muchas gracias por comentar. Besos.

Ryuunoko: Ya veremos qué pasa con Shintaro... Me gustan los desafíos... Yo también quiero dos Setos, uno para que trabaje y el otro para que me arregle la casa... Y sí, es demasiado bueno para ese mundo... Se merecían esa salida de hermanos, ambos son muy dulces y se preocupan mucho por el otro, necesitaban la oportunidad de charlarlo, respecto a Kano... Uff... Debe ser una tortura vivir con él... Sabés cuando se va pero no sabés cuando regresa...

En efecto, la idea es que para este capítulo ya tuvieran las personalidades del canon, aunque en este capítulo sentí a Kano un poco fuera de personaje, sobre todo al final... Y si de golpes hablamos, me gustó dejar explícito que Kido no golpea a Kano con demasiada fuerza, no por dañarlo, sino por una extraña y deforme manera de protección y cuidado. Lástima que a Seto sí lo golpeó con fuerza... Lo que Kido le dijo a Kano fue para hacerlo reaccionar, pero ella no imaginaba los recuerdos que le iba a despertar. Hibiya es un buen chico, stalker, acosador, arrastrado, pero bueno a fin de cuentas... Espero poder aprovecharlo más.

¡Qué bueno que te vaya gustando la nueva ruta! Ha sido un lío, imaginar la secuencia de acontecimientos, cuales dejar, cuales modificar o eliminar, y luego como expresarlos desde el punto de vista de nuestros protas... Este capítulo por ejemplo me pareció muy entreverado en aquello y que hay cosas que no cierran mucho, pero se hace lo que se puede. Mary ya empezó a vender flores, pero no encontré un lugar para mencionarlo... Ya se hará explícito... Todo a su tiempo. Muchas gracias a vos por el comentario. Besos.

Gracias a todos por leer.

Siguiente capítulo: Más amigos, más problemas -Kido-

Hasta la próxima.

Trekumy.