Capítulo 30: Un monstruo implacable.

Fuego...

Más fuego...

Fuego fuego fuego fuego...

Fue su error... Apoyar la mano en esa superficie aceitada que creía acabar de limpiar, tomar el líquido limpiador con esa mano resbalosa, dejarlo caer sobre las llamas... Todo aquello fue su error...

Cuando la llama de la estufa alcanzó su altura, todo atisbo de raciocinio se esfumó... Más tarde le contarían de sus gritos desgarradores... Pero ella nunca se escuchó a sí misma... En esos momentos ya no estaba en la cocina de la base...

Estaba en aquella mansión, en medio de las llamas que lo cubrían todo... Sintiendo su cuerpo arder, sintiendo como sus pulmones suplicaban por algo de aire... Viendo como su hermana moría frente a ella...

Volvió a tener seis años... Volvió a ser una niña pequeña que no podía hacer nada por protegerse a sí misma o a los demás... Volvió a sentirse aterrada... Volvió a ser Tsubomi...

Regresó a la realidad sin saber cuanto tiempo pasó... Se encontró a sí misma sentada en su cama, abrazando sus rodillas, frente a ella estaba Kano, él leía algo... No tardó en reconocer el cuento...

Era una historia dolorosa para ella, nunca se había atrevido a leer más allá de la parte en la que la casa se incendiaba... Sin embargo no lo detuvo...

Disfrutó de la lectura de su hermano, quien incluso interpretaba las voces de los personajes, tenía un talento especial para ello, aunque tal vez fuera gracias a su poder. Escuchó la historia hasta el final estoicamente, sabía que sería trágica... Nada relacionado a un incendio podía terminar bien...

Él dejó el celular a un lado y la abrazó, en ese momento las lágrimas que no sabía que estaba derramando, aumentaron en cantidad, y fueron acompañadas por sollozos... Finalmente, él rompió ese muro tras el cual escondió sus miedos por mucho tiempo y lloró con toda su alma en su hombro...

–Gracias...– susurró luego de largo rato, aún sin romper el abrazo.

–No...– negó él con suavidad –Fue mi culpa... El aceite en la botella de limpiador... Fui yo...– había tanta culpa y arrepentimiento en sus palabras que por poco logró enternecerla...

Por poco...

Lo escuchó gemir adolorido cuando ella tiró del cabello de su nuca, sí, esos pocos pelitos que tanto dolor podían producirle –Mañana pensaré tu castigo... Ahora durmamos...– le propuso acostándose, mientras él sobaba la parte trasera de su cabeza con una mueca de dolor.

–¿Eso significa que... Me perdonas?– preguntó ilusionado olvidando el dolor.

–Sólo si apagas la luz– murmuró abrazando su almohada, se sentía emocional y físicamente agotada –. Te advierto que tendré pesadillas esta noche... Tendrás que hacerte cargo...

–¡Dormiré aquí!– lo escuchó decir con un dejo de alegría en su voz, luego de apagar la luz salió de la habitación, no fue capaz de dormirse hasta que lo escuchó entrar nuevamente y acercar la cama de Mary.


Konoha era un buen chico, y bastante útil, en menos de quince minutos entre los dos lograron compactar la lavadora y mesa de planchar en una esquina del cuarto de lavado, y acomodar un par de futones allí. No era el lugar más cómodo del mundo, pero al albino no parecía molestarle dormir rodeado de ropa sucia y Hibiya ya no podría quejarse por dormir en un incómodo sofá... Ahora se quejaría por dormir en un incómodo futón... Era un avance.

Hubo algún que otro conflicto cuando intentaba lavar la ropa temprano en la mañana, no se le hacía muy agradable tener que saltar el par de cuerpos despatarrados por el suelo, pero al menos el pitido del lavarropas lograba despertarlos, cosa que con sus gritos no podía, así que estaba bien.

La economía era un problema, Mary y ella consiguieron convencer a Seto de dejara aquel trabajo tan peligroso, así que ahora trabajaba como aprendiz de jardinero, no cobraba tan bien, pero estaba aprendiendo el arte con rapidez, y se lo veía muy feliz por estar rodeado de naturaleza. El trabajo de Mary no alcanzaba para nada, así que ella retomó la preparación de comida para particulares. Usó a Konoha como chico de los envíos, era rápido y a la gente le resultaba adorable, por lo que, siempre que no se comiera el pedido en el camino, obtenía grandes propinas.

Por fortuna muchas veces Momo y Shintaro colaboraban con algo, generalmente comida, aunque la idol a veces conseguía entradas para espectáculos en los que ella actuaba.

–¿Dónde llevo esto?– preguntó Konoha con su monotonía natural, con el tiempo comenzaba a acostumbrarse, el chico tenía sentimientos como cualquier persona, pero su rostro no era capaz de expresarlos.

–Veamos...– murmuró pensativa, era un poco lejos, no sabía bien como explicarle.

–¡Márquelo en el mapa, líder!– exclamó Ene siempre tan enérgica –Yo le indicaré por donde ir.

–Es una buena idea– concedió tomando su celular, al que Ene había entrado unas horas antes para charlar mientras ella cocinaba.

Ene era una buena amiga. Al contrario de lo que pudiera pensarse en un inicio, por la forma en la que molestaba a su "amo", era alguien muy confiable, que sabía guardar un secreto, y coincidían en varios puntos de vista.

Cuando ambos salieron a entregar el pedido, continuó con el siguiente. La relación entre ellos era extraña... Ene parecía amar y odiar a Konoha al mismo tiempo, a veces le llamaba impostor, otras veces simplemente lo ignoraba... Pero vivía pendiente de él, y la había sorprendido suspirando un par de veces mientras lo observaba dormir. En una ocasión le preguntó sobre eso, pero Ene respondió con tantas evasivas que prefirió no hostigarla.

Por otro lado Konoha era el ser más simple sobre la faz de la tierra, no tenía problemas en declarar abiertamente que Ene le gustaba, pero esas palabras perdían fuerza cuando también declaraba que Shintaro, Hibiya, Seto, Momo, y el pan con carne, le gustaban. Si ambos tipos de "gustos" eran lo mismo para él, eso sí era un misterio...

¿Y por qué le importaba tanto? Simple, era la líder, debía preocuparse por los miembros de su pandilla, ¿no?

Que sintiera un cariño casi maternal por el chico y una amistad cómplice con Ene, no tenía nada que ver en aquello.

–Volvimos– escuchó a Konoha, miró la hora.

–Menos de quince minutos...– murmuró estirando la masa en la mesada –Te estás volviendo más rápido.

–¡Y yo le mostré un atajo!– exclamó Ene desde el aparato.

–Tengo hambre...– dijo él, viéndola como un cachorrito abandonado en la lluvia.

–No me hagas esos ojos...– murmuró desviando la mirada –Tengo las manos sucias– informó mirando hacia uno de los estantes –. Abre la puerta de la derecha, hay varios paquetes de galletas, toma uno sólo...– le indicó, y él hizo aquello de inmediato –Ve a descansar, te llamaré en cuanto tenga el siguiente encargo listo.

Él asintió yendo a la sala con su celular, mientras le preguntaba a Ene acerca de una de las tiendas por las que pasaron... Sonrió para sí misma, entre esos dos había una conexión muy fuerte, que incluso ellos parecían desconocer...


La carita de emoción de Hibiya cuando al regresar a casa con Momo todos lo recibieron gritando un "Feliz cumpleaños" al unísono, no tuvo desperdicio. Y aunque intentara de todas las formas posibles hacer ver que era un chico maduro, y no un niño emocionado con su fiestita y el diseño de Kamen Raiden de su torta, la felicidad le brotaba por los poros.

Momo, que con el tiempo había aprendido a más o menos controlar sus poderes por cortos períodos de tiempo, lo había arrastrado a pasear bastante temprano, durante ese tiempo el resto aprovechó a prepararlo todo, globos, guirnaldas, bocadillos, regalos y la torta. Era el primer cumpleaños que festejaban con la pandilla completa, y el del miembro más pequeño, por lo que debían esmerarse.

Aquella torta decorada le costó mucho trabajo y un desvelo, era lo más elaborado que había preparado, pero valió la pena… Y Konoha se portó muy bien no tocando ningún comestible hasta que la fiesta comenzara. Todo salió bien, Hibiya se veía como si estuviera divirtiéndose y claramente amó la consola portátil que le regalaron entre todos.

Sobre la noche, cuando los Kisaragi y Ene regresaron a su casa, el resto se preparaba para dormir, y ella ordenaba un poco la sala llevando los platos y vasos vacíos a la cocina, Hibiya fue tras ella.

–¿Disfrutaste la fiesta?– le preguntó mientras lavaba la loza, y él se acomodaba en una silla dejando su consola nueva sobre la mesa.

–Sí, gracias por la torta… Te quedó muy bien.

–Me alegra escuchar eso– giró para sonreírle, pero había algo raro en su expresión –. ¿Tus padres te llamaron para saludarte?– le preguntó.

–Sí… Me preguntaron por la escuela… Tuve que mentirles…

Se secó las manos y se sentó frente a él –El siguiente semestre comenzarás– declaró mientras él la miraba –. Kisaragi es mayor de edad, hablaré con él para que vaya a las reuniones, pero necesitaremos que tus padres llenen los papeles de inscripción.

El niño asintió, no era la primer vez que hablaban del tema –También… Me dijeron que regresara a casa durante las vacaciones de navidad…– murmuró.

–Eso significa que los verás en poco más de un mes… ¿Los extrañas verdad?

–Si, un poco… Pero me quedaré allí hasta mitad de enero… Así que no podré estar…

–¿En navidad...?– preguntó sin entender por qué se veía algo tristón.

–En tu cumpleaños…– murmuró.

Lo miró sorprendida, decir que murió de ternura en ese momento sería poco, sonrió de lado –Estaré esperando tu llamada, así que no lo olvides– le advirtió fingiendo seriedad.

–No voy a olvidarlo– negó muy seguro, y luego se le escapó un bostezo –Me voy a dormir…

–Está bien– asintió mientras él tomaba su consola y se ponía de pie –. Hibiya– lo llamó antes que saliera –, por esta noche, usa mi cama.

–¿En serio?– preguntó viéndola sorprendido.

–Por supuesto– asintió –. No puedes dormir en un futón el día de tu cumpleaños...

–¡Gracias!– exclamó emocionado y corrió fuera de la cocina.

Esa noche durmió en el futón de Hibiya, se le hizo un poco incómodo, aunque a Konoha que roncaba a su lado no parecía molestarle… En ese pequeño cuarto de lavado no cabía una cama, tal vez si conseguía una cucheta triple para la habitación de los chicos…


Con el paso del tiempo, visitar la tumba de Ayano se volvía menos doloroso... Sobre todo si Seto y Kano estaban allí también. Salieron muy temprano, dejando una nota al resto, no tenía sentido despertarlos... Y se tomaron su tiempo para orar, y charlar abiertamente con su hermana, como en los viejos tiempos.

–¡Kousuke sigue creciendo! ¡Y Tsubomi es una traidora!– exclamó Kano hablándole a la tumba, los tres estaban sentados frente al pilar de mármol cubierto por flores frescas.

–¡No me llames así frente a Ayano!– le reclamó picándole las costillas haciéndolo saltar –Juro que no sé por qué me llama traidora– le aseguró a la tumba como si su hermana realmente estuviera allí.

–¡Porque debíamos alcanzar a Seto juntos! ¡Y tú te adelantaste tres centímetros!– le explicó viéndola con algo de molestia, mientras Seto se reía.

–Como verás, estos dos siguen llevándose muy bien...– habló su otro hermano –Los tres somos muy felices... Así que no tienes que preocuparte por nada– aseguró mientras Kano y ella asentían solemnemente.

–Aunque podrías recomendarle que usara una falda alguna vez...– comentó el rubio sonriendo de lado.

–Sí Ayano, Shuuya sigue siendo igual de inmaduro como notarás– asintió sin voltear a verlo.

–¡Y Tsubomi es muy cruel!– se quejó él.

Continuaron esa extraña charla durante un rato, hasta que decidieron irse, despidiéndose de Ayano con algunas risas y la promesa de que pronto regresarían... Al salir del cementerio las sonrisas se esfumaron.

–Espero que donde sea que esté... Sea feliz...– murmuró Seto con la voz entrecortada.

Se detuvo para verlo con atención –Seto...– lo atrajo hacia ella, logrando que apoyara la cabeza en su hombro y comenzara a sollozar quedo. Kano se detuvo unos pasos adelante en silencio, viendo el cielo, con una sonrisa falsa dibujada en el rostro –Ven...– lo llamó.

–¿Por qué?– preguntó él dándose la vuelta pero sin moverse del lugar.

–Vamos Kano...– volvió a decir extendiendo el brazo en un vano intento por alcanzarlo, sin dejar a Seto.

Él exhaló, no se acercó mucho, sólo lo suficiente para que ella pudiera alcanzarlo. No necesitaba más, tiró de su brazo hasta abrazarlo con él, y obligarlo a apoyar su cabeza en el otro hombro. Permanecieron un rato así, Seto llorando, Kano quieto, fingiendo que no necesitaba aquel abrazo, y ella en medio de sus hermanos acariciando sus cabellos con paciencia.

No lloró, no lo necesitaba... Si podía ser fuerte para ellos, entonces todo estaba bien... Ayano se sentiría orgullosa.

Eso esperaba...

Ese fue un día tranquilo, hasta que Momo tuvo la grandiosa idea de organizar una pijamada. Una noche de sólo chicas... Mary y Ene se veían muy emocionadas con la idea, y aunque los planes de maquillaje, peinados, y charlas sobre chicos, no le interesaban en absoluto... Usarían su habitación así que no encontró forma de escapar.

Ya en la noche, cuando Momo metía a la habitación cantidades industriales de maquillaje, helado, y quien sabe qué otros artículos extraños de cuidado personal... Ene las sorprendió.

–Lo siento chicas, creo que me iré con el amo...– dijo desde el celular de Momo.

–¿Qué? ¡¿Por qué?!– exclamó ésta sorprendida.

–Estaré con ustedes la próxima vez, lo prometo... Pero hoy... No quiero dejar solo al amo...

–¡Mi hermano puede vivir una noche sin ti!– insistió Momo –Aún con lo inútil que es, sólo tiene que conocer el camino a casa y recordar como arroparse... Estará bien– le aseguró.

–Lo sé...– asintió –Pero aún así iré con él... Perdón hermanita– murmuró con tristeza.

Momo bufó resignada –Si no hay forma de convencerte... Está bien Ene... La próxima será...– le sonrió finalmente.

Luego de despedirse, Ene regresó al celular de Shintaro y ambos se marcharon. No quiso decir nada, pero siendo esa fecha, y aunque no lo demostrara, tal vez él no se sintiera del todo bien. Ene seguramente era consciente de aquello por eso decidió acompañarlo. Sin embargo olvidó esa línea de pensamiento cuando Momo la arrastró al interior de su propia habitación.

–Tú no te nos escaparás...– murmuró con un tono tan sombrío que le provocó un escalofrío.

–¡Noche de chicas!– exclamó Mary emocionada cerrando la puerta con llave... Lo cual significaba que no había escapatoria...

La película que vieron en la notebook de Momo no estuvo mal, aunque detestaba esas películas románticas tan mojigatas... Necesitó bastante esfuerzo para reprimir las lágrimas de emoción cuando al fin después de miles de problemas los protagonistas pudieron estar juntos... Las chicas a su lado lloraban abiertamente, pero ella no podía, tenía una reputación que mantener.

Después de eso vino la "sección de belleza" como ellas la llamaban. Todo podría resumirse en que acabó pareciendo un payaso con toda esa cosa encima, y lo peor era que no logró ver donde escondió la llave Mary, así que no pudo correr al baño a lavarse, tuvo que conformarse con su invisibilidad.

Mientras se arreglaban las uñas comenzó la temible charla de chicos...

–¿Hasta dónde llegaste con Seto?– preguntó Momo a Mary, quien veía emocionada como ésta dibujaba pétalos rosa en sus uñas.

–¿Llegar...?– preguntó pensativa –Creo que lo más lejos que llegamos fue hasta mi casa en el bosque...

–¡No, no, no hablo de eso!– negó varias veces –¡Me refiero a qué cosas han hecho!

–Leemos, tomamos té, a veces me ayuda con las flores de papel, y hablamos de muchas cosas...– siguió enumerando inocentemente.

–¡Hablo de cosas románticas!– la interrumpió –Líder, tú si me entiendes, ¿verdad?– preguntó manoteando el aire, tomándola por sorpresa al casi meterle el pincel en el ojo, volviéndola visible.

–¡Oye, cuidado!– le reclamó intentando limpiarse la tintura de uñas de la mejilla, ignorando la pregunta.

–¿Románticas?– preguntó Mary –¿Como las que hacen los chicos en el manga?– Momo asintió expectante –A Mary le da vergüenza desnudarse frente a otras personas– susurró con su rostro bastante rojo.

–¡No hablo de eso! ¿Se han dado besos?– preguntó a lo que Mary asintió enérgicamente.

–¿Ah sí?– preguntó sin poder evitarlo, su hermano se lo tenía muy callado...

–Sí– volvió a asentir sonriendo –, me ha dado dos besos aquí– señaló su mejilla derecha –, uno aquí– ahora la izquierda –, y tres aquí– esta vez era su frente.

Exhaló aliviada mientras veía divertida la expresión de desencanto de Momo –¿Y aquí?– le preguntó con una pequeña esperanza señalando sus labios.

–Ahí no– negó Mary.

–Esta chica es un caso perdido...– murmuró Momo volteando a verla –¿Qué chico te gusta, líder?– preguntó sin rodeos.

Su intento por volverse invisible fracasó miserablemente cuando Momo tomó su brazo –¡N-No me gusta nadie!– exclamó negando muchas veces.

–¡Oh vamos líder! ¡No conozco ninguna chica de nuestra edad que no tenga a alguien en mente!

–Estoy diciendo la verdad– miró a otro lado, no le gustaba mentir, pero no podía andar divulgando algo tan íntimo, y menos cuando ni ella misma estaba segura de sus sentimientos.

–Está bien, cambiaré la pregunta...– murmuró en un tono maligno que no le gustó nada –Dame tu ranking de chicos.

–¿Ranking?– la miró sin entender.

–¡Sí!– asintió alegremente –Quiero que los ordenes del más guapo al más feo.

–¡No voy a hacer algo así!– negó con firmeza –¿Por qué no nos das tu ranking, Kisaragi?– la desafió, tal vez así olvidara esa tontería de pedir su opinión, sin contar que sentía algo de curiosidad... Una líder debe conocer bien su pandilla.

–Lo haré si tú también– propuso con una sonrisa de autosuficiencia –. ¿Tenemos un trato?– le extendió la mano.

Sabía que se arrepentiría, pero la curiosidad le ganó así que tomó la mano y la apretó –Adelante Kisaragi.

–Veamos...– comentó pensativa –Creo que el primero en mi lista sería Kano– aseguró luego de unos segundos. Mary y ella la miraron con al quijada por el suelo –. ¡Permítanme explicarme!– les pidió levantando las manos –Creo que Konoha es más guapo, es decir, es alto, fuerte, y tiene una piel muy tersa... Pero su personalidad es tan... Vacía, que pierde puntos... Por otro lado está Seto, él es perfecto, pero ya saben lo que dicen... "Los chicos de tus amigas usan corpiño", así que sólo me queda Kano.

–¿Seto usa corpiño?– le preguntó Mary, a lo que ella negó muchas veces, ya se imaginaba la cara de su hermano cuando Mary le pidiera ver su corpiño.

–Después supongo que estaría Hibiya, pero es muy pequeño, aunque en unos años será bastante atractivo... Y por último, mi patético hermano...

–Lo has pensado mucho...– comentó sorprendida.

–¡Por supuesto!– asintió –Apuesto a que los chicos también tienen sus ranking de chicas.

–Le preguntaré a Seto...– murmuró Mary mirando la nada como si estuviera en trance.

–Pobre Seto...– susurró para sí misma, ignorando la mirada penetrante de Momo, suplicando internamente que hubiera olvidado el trato.

–Lider~~– no lo había olvidado –¡Su turno!

Mary y Momo la miraban expectantes –¡Está bien!– exclamó –Creo que Seto es perfecto... Pero es mi hermano, así que no entraría en la lista... Luego estaría Konoha, aunque sólo lo veo como un niño grande... Luego Shintaro, Hibiya, y por último el idiota de Kano– murmuró mirando a otro lado.

–Líder...– escuchó la voz de Momo –¿Kano no es su hermano también?

–¡S-Sí! ¡Por eso lo puse al último!– exclamó pero la chica no se veía muy convencida.

–¿Entonces a la líder le gusta Konoha?– preguntó Mary sorprendida.

–¡Claro que no! ¡Dije que lo veía como a un niño!– se defendió de inmediato, Mary era capaz de decírselo a todos.

–Me sorprendió mucho que hayas puesto a mi hermano como el tercero...– comentó Momo divertida –¡Cuñadita!– exclamó abrazándola.

–Por favor, mátenme ahora...– suplicó mirando el techo.

Luego de media hora intentando convencer a ambas chicas de que absolutamente nadie le gustaba, la conversación degeneró en quién de los chicos haría buena pareja con qué otro chico... Terminaron con todos los tomos del manga yaoi dispersos por el suelo, hablando acerca de qué poses se ajustaban a ellos. Se pateó internamente por no haber filmado aquello, hubiera sido una buena venganza mostrarle a Kano como lo imaginaban las chicas, cuando hiciera una estupidez...

Esa noche aprendió qué rayos era aquello de "uke" y "seme", y muchas cosas más acerca de la anatomía masculina. Todo fue muy raro, Mary y Momo daban cátedra, y ella parecía una niña de cinco años a la que había que explicarle incluso de dónde venían los bebés.

Fue instructivo y traumático al mismo tiempo.


Esa mañana, luego de encontrar la llave, logró salir, lavarse la cara hasta casi lijársela para quitar los restos de ese molesto maquillaje. Preparó el desayuno y se ocupó de los quehaceres, hasta que el celular de Momo, quien la acompañaba en el cuarto de lavado, sonó.

–Es mamá– comentó alegremente atendiendo –. ¡Hola mamá, estoy bi...!– miró de reojo a la chica cuyo rostro se transformó en un segundo –¡¿Qué?!– chilló en un tono parecido al del lavarropas, logrando despertar a los dos dormilones –¡Tranquila, voy para ahí!– exclamó mortificada, saltando por encima de Hibiya y corriendo a buscar sus cosas.

Siguió sus pasos preocupada –¡Kisaragi, ¿qué pasó?!– le preguntó viéndola meter su celular y algunos efectos personales desperdigados por ahí, de forma desordenada en su bolso.

–¡Tengo que volver a casa ahora mismo!– le dijo al borde de las lágrimas.

–No puedes salir sola a esta hora, y menos en ese estado, no serás capaz de controlar tu poder– le recordó, pero el rostro desesperado de Momo, le indicaba que se iría fuera como fuera –. Te acompaño– declaró yendo por su celular.

–¿Qué pasó?– preguntó Hibiya aún algo adormilado viéndolas desde la puerta de la habitación.

Momo no quería responder, así que ella lo hizo –Nada importante, por favor dile al resto que salimos un rato– él asintió y ambas se fueron sin más, cuando estuvieron fuera volvió a preguntar –. ¿Qué pasó?

–Mi hermano...– murmuró sollozando –Mi hermano volvió a...

–¿Volvió a...?– preguntó luego de esperar unos segundos sin que ella terminara la frase.

–A intentar suicidarse...– respondió en una especie de quejido lleno de dolor.

–Mierda...– murmuró sorprendida... Nunca creyó que Shintaro fuera capaz de tal cosa.

–¡No lo entiendo! Pensé que ya estaba bien... Se veía feliz por tener amigos... ¿Por qué volvió a eso...?

Se detuvieron un minuto, Momo necesitaba llorar y ella se dedicó a consolarla, cuando retomaron su camino, Momo fue capaz de explicar la situación un poco mejor. Al parecer su madre escuchó gritos y una alarma muy fuerte a las cuatro de la madrugada que provenía del cuarto de su hijo. Cuando fue a reprenderlo por el escándalo, lo encontró intentando cortar sus venas con una tijera.

–Entonces Ene lo salvó...– comentó.

–No es la primer vez...– asintió ella –Antes lo hacía casi semanalmente... Ene era quien nos alertaba, fue así como descubrí que esa chica no era un simple programa de computadora.

–Es como su ángel de la guarda...

–Eso es precisamente– asintió sonriendo con tristeza –. Gracias por acompañarme, me quedaré con él porque mamá tiene que salir... Supongo que hoy no volveremos a la base.

Asintió, entrando a la casa detrás de Momo... Permitió que Momo, y su madre tuvieran su privacidad en la habitación con Shintaro, mientras ella esperaba en la sala, podría marcharse, pero no quería hacerlo sin estar segura de que todo estaba bien.

Ene se envió por mensaje a su celular, se veía muy consternada y parecía ocultar algo, pero luego de un poco de insistencia le contó aquel hecho que desencadenó la depresión de su amo.

–¿Kano hizo eso...?– preguntó monótonamente, no quería creerlo, realmente no quería...

–¡Tenía un terrible presentimiento! ¡Por eso quise irme con el amo! Pero nunca pensé que algo así pasaría– la miró asustada –. Eres su hermana... ¿entiendes por qué lo hizo?– preguntó algo que ella no podía responder.

–¿Sabías que ayer fue el cumpleaños de Ayano?– le preguntó, a lo que su interlocutora asintió con tristeza –¿Y sabías que somos hermanos de Ayano?– Ene la observó sorprendida, llevando una mano a su boca –Lo imaginaba... Aún así no es excusa... Kano no es así... Al menos eso pensaba...– murmuró lo último con tristeza.

¿Tanto había cambiado su hermano? ¿Tan despiadado se había vuelto? ¿O siempre fue así? No pudo evitar recordar aquella vez, después de la muerte de Ayaka, cuando sufrió en carne propia lo que Shintaro la noche anterior.

No... Kano no era así... Kano no había buscado aquello... Ese también fue un error, como aquella broma que incendió la cocina... Se dejó llevar por su dolor y ocasionó un montón de cosas malas...

Finalmente pudo entrar a ver a Shintaro, el pobre daba pena, más que de costumbre... Estaba sentado en su cama, con los pies descalzos en el piso, las mangas de su chaqueta cubrían las muñecas, pero las gotas de sangre en la manta eran suficiente recordatorio de lo que había pasado.

–Kisaragi– le susurró arrodillándose frente a él, Momo estaba a su lado abrazándolo, se veía más tranquila pero seguía asustada.

–Supongo que vas a darme otro sermón– murmuró él mirando a otro lado.

Ella negó, aunque él no estuviera viéndola –Me disculpo en nombre de mi hermano... Sus bromas, fueron demasiado lejos esta vez...– dijo lo obvio.

–No dijo más que la verdad...– fue la seca respuesta de Shintaro –Ayano debe odiarme...

–¡No digas eso hermano!– exclamó Momo abrazándolo con más fuerza.

–Todo lo contrario– aseguró poniendo una mano en la pierna del chico en señal de apoyo –. Ayano no odiaría a alguien que admiraba tanto, ella fue muy feliz a tu lado– aseguró con una media sonrisa.

–¿Cómo puedes saber eso?– la miró confundido.

–¡Por si no lo sabía amo!– resonó la voz de Ene desde la computadora –¡Kido, Seto, y Kano, son los tres hermanitos de Ayano!

Ella asintió mientras los ojos de ambos hermanos se agrandaban.

–¡¿Ustedes son hermanos de la amiga de mi hermano?!– preguntó Momo, volvió a asentir –¡Wow, qué casualidad!

–Sus tres hermanitos...– murmuró Shintaro sorprendido.

–Crecimos un poco...– concedió –Tal vez no lo recuerdes, pero nos conocimos hace...

–Seis años...– dijeron a la vez, sonrió levemente.

–¡¿Ya los conocías?!– preguntó Momo sorprendida.

–Ayano me llamó diciendo que me necesitaba con urgencia, que fuera a su casa...– comenzó a contar –Ella quería que yo le diera ideas sobre como manejar a sus nuevos hermanitos...

–Éramos un poco apáticos en ese momento– continuó ella –. En el orfanato nos llamaban monstruos por nuestros ojos, sin embargo comenzábamos a acostumbrarnos... Entonces todo volvió a cambiar, sentíamos que no encajábamos en una casa normal...– Momo seguía viéndola sorprendida.

–Entonces Seto era el pequeño de ojos rojos– comentó Shintaro a lo que ella asintió –. Eran muy diferentes en esa época, no podría haberlos reconocido...

–Aww... Hubiera deseado conocerlos en esa época...– comentó Momo.

–La líder de pequeña debió ser muy linda– comentó Ene, con más ánimos.

–E-Eso no es verdad...– murmuró viéndola de reojo con molestia.

–¿Por qué no me odias?– preguntó él de la nada, ella volvió a dirigirle la mirada

–Nadie te odia Shintaro, ni Seto, ni yo, ni siquiera Kano a pesar de lo que hizo... Y desde luego, no Ayano...

–Pero yo... La maltraté... Yo...– no creyó ser capaz de ver a ese chico orgulloso e indiferente, llorando frente a ella de esa forma tan desgarradora –Fui un idiota con ella... La ignoré... Provoqué su suicidio...– terminó de decir en un lamento, mientras cubría su rostro con las manos.

–No digas esas cosas hermano...– murmuró Momo sin saber qué hacer.

–Amo...

–¿Recuerdas a Ayano?– le preguntó logrando que él dejara de llorar para verla confundido –Haz memoria... Recuérdala... Y dime, si realmente crees que ella se suicidaría por algo así.

Se quedó casi un minuto en silencio, pero finalmente habló –No la conocía... Nunca encontré algún problema en su actitud... Ella se veía como siempre... Sólo hubo una ocasión... La vi llorando sola en el salón, pero fui un cobarde... Me marché antes de que me viera... Si tan sólo en ese entonces hubiera hablado con ella... Si me hubiera atrevido a preguntarle...

–Te habría dicho que estaba bien...– lo interrumpió mirando a un lado –Te habría sonreído y no hubieras vuelto a notar su tristeza... Eso hizo las veces que le pregunté si algo andaba mal...– lo miró –Pasé cerca de un año preguntándome si en algún momento tuve la posibilidad de evitarlo... Si debí insistir más, si había algo que pudiera hacer y no lo noté... Pero eso no nos lleva a ninguna parte...– él la miraba en silencio escuchando cada palabra –Tal vez nunca logremos descubrir, qué fue lo que llevó a Ayano a tomar esa decisión, pero lo que sí puedo asegurarte, es que ella no desea vernos en ese estado... Ella quiere vernos felices... A nosotros como sus hermanos y a ti como su preciado amigo...– se levantó –Si desapareces, también desaparecerán los recuerdos que guardas de ella...

Se dio la vuelta dispuesta a irse, no tenía nada más que decir, y dudaba poder seguir siendo un buen apoyo en ese lugar, sobre todo cuando en su cabeza se mezclaban los recuerdos tristes de su hermana con el dolor de saber a Kano cometiendo tal crueldad.

–Gracias líder...– escuchó decir a Shintaro antes de cerrar su puerta.


Cuando entró a la casa lo primero que vio fue a Kano sentado en el sofá leyendo un manga, antes de que los demás la saludaran o siquiera pudieran reaccionar, tomó al rubio de su capucha y lo sacó de la base a la fuerza.

–¡Hey hey hey!– lo escuchó quejarse, no le serviría de nada, durante el camino a casa le había dado tantas vueltas al asunto que en esos momentos se encontraba enceguecida de ira.

Ya en la calle lo soltó, él sólo tuvo un instante para pararse correctamente y abrir la boca para preguntar algo que murió en su garganta cuando su puño lo impactó en pleno rostro. Nunca, en toda su vida lo había golpeado tan fuerte, no le importó si le había tirado un diente, tampoco le importó el sonido que su cuerpo hizo al chocar con la pared o el estruendo cuando cayó sobre los cubos y bolsas de basuras allí apilados.

Esperó a que él reaccionara, finalmente lo hizo, aún en el suelo la miró aterrado, con una mano cubriendo su boca, ese sí era terror verdadero, tan verdadero como el odio con el que ella lo veía.

–¡Kisaragi intentó suicidarse!– le soltó con ira, observando en detalle esa expresión indescifrable en su rostro –¡¿Qué habrías hecho si lo conseguía?!– continuó, no lo dejaría hablar, en esos momentos no le importaba lo que él tuviera para decir –¡¿Pensabas resolverlo con un simple "lo siento"?!

Él dejó caer sus manos, sus ojos no se despegaban de ella, y por su boca bajaba una fina línea de sangre.

–¡¿De dónde demonios sacaste esa estúpida manía de hacerte pasar por muertos para torturar a los demás?! ¡¿Tienes una maldita idea de lo que duele?!– cada vez le gritaba más fuerte –¡¿Alguna vez de detuviste a pensar en el daño que estabas causando?!

Él bajó la mirada, se veía arrepentido, arrepentido de corazón, tanto que incluso en su estado la conmovió lo suficiente para bajar un poco su tono de voz.

–Todo esto por tus estúpidos celos...– murmuró ganándose una mirada confundida que ignoró –Sé perfectamente lo frustrante que es amar a alguien que nunca podrás tener... Pero esa no es la forma Shuuya... ¡No es la maldita forma...!– le gritó al borde de las lágrimas antes de correr dentro, empujando de su camino a Seto que quien sabe desde cuando estaba allí.

Se encerró en su habitación dando un enorme portazo... Tardó horas en calmar su ira...


El ejercicio era bueno, ¿verdad? No sólo era saludable, sino que ayudaba a calmar los estados alterados... Y no recordaba algún momento en su vida en el cual hubiera estado más alterada que el día que golpeó a Kano...

Cuando al fin logró calmarse se arrepintió de haberlo golpeado tan fuerte, y pese a que él no le reclamó, y usaba su máscara día y noche, ella sabía que si su puño dolía tanto, entonces el rostro de su hermano debía estar demasiado mal.

Se lo merecía... No lo dudaba... Pero se había pasado un poco...

Así que decidida a hacer algo con su temperamento comenzó a levantarse una hora antes y salir a hacer ejercicio sin que nadie lo supiera. Corría un poco, algunas lagartijas, abdominales, pero todo eso era aburrido, no tardó en encontrarse cada madrugada, a minutos de que amaneciera, dándole patadas y puñetazos a uno de los árboles de una plaza cercana...

Era agotador y doloroso, pero poco a poco su cuerpo se volvía más fuerte y resistente, y aunque ese no fuera el objetivo inicial... Se agradecía...

Tal vez de esa forma pudiera ser capaz de luchar contra ese monstruo dormido en su interior, ese que despertaba cuando la frustración era demasiada...

En esos momentos no imaginaba que pronto terminaría luchando con un monstruo de carne y hueso... Uno tan real y temible que era capaz de consumir su alma mucho más rápido que cualquier llama...

Continuará.

Este capítulo salió preocupantemente rápido, debe tener algo malo...

Kido y yo tenemos un dilema existencial con las camas…

En mi versión de la historia como habrán notado, ni Shintaro ni Ene se percataron de que la fundadora del grupo era Ayano, sé que es estúpido después de haber pasado 3 meses juntos, pero es mínimamente probable, me apoyo en esa probabilidad.

Muchas gracias por comentar, paso a responder.

Yin-princesa-del-olvido: Yo también valoro mucho el Kido como mamá pato, intenté hacer algo así en este, pero aún no me convence... Muchas gracias por comentar, besos.

Ryuunoko: No te preocupes si no podés comentar en todos, lo importante es que disfrutes la historia (aunque tus comentarios me hagan muy feliz). Hibiya es una ternura con Kido, con sus padres lejos supongo que en ella ve parte del cariño que le falta. Mary es una gran chica, sabe perfectamente lo estrecha que es la relación de Kido y Kano, siempre los conoció así, debe destrozarle el alma que peleen. Ene es la más importante, de eso no hay dudas, y no podía cambiarles los números, porque para mí tiene un sentido bastante profundo que ene sea el 6 y Konoha el 9 (un alma sin cuerpo y un cuerpo vacío de alma... El ying yang...), pero esa es sólo una teoría. Supongo que tenía que hacer referencia al loop en algún momento, y que Mary al ser la reina sentiría algo cuando casi todas las serpientes estuvieran reunidas.

Respecto a Ene y Konoha, como ves en este, su relación es una mezcla de ambas versiones, Ene tiene un lío de emociones que ni ella se entiende... Por supuesto Konoha menos. Yo sí creo que Kano disfruta las bromas que hace, y no que es una fachada para que todos lo vean como alguien feliz... Es que es sólo verlo... Se descose de risa, eso es real. Y creo que parte del poder de Ayano que es trasmitir sentimientos, es cuidar a sus hermanos al menos en sueños... Está atrapada en aquel sitio, si no puede hacerles llegar sus sentimientos de poco sirve el poder, sólo con Shintaro que de alguna forma se fue de turista ahí a visitar a los viejos amigos... O tal vez simplemente fue producto del inconsciente de Kano que tiene las cosas más claras que su parte consciente... Lo cierto es que Kano cada vez se vuelve más sombrío y hace cosas más estúpidas... El capítulo anterior debió llamarse "Los fails de Kano".

Supongo que una historia está ahí para trasmitir sentimientos, y un poco de fanservice cumple con ese cometido. Sinceramente amo la relación de Kido y Konoha, naturalmente Konoha le andaría alrededor por el tema de la comida, pero él es tan inocente que como ella dice, parece un niño grande... Así que mamá pato al rescate nuevamente. A mí también me gusta que ya estén instalados y viviendo más o menos cómodamente. Morí con tu representación de la confesión de Kano... ¡Hasta Konoha lo sabía y a veces olvida su propio nombre! Fue genial... Y Kano leyéndole se me hizo tierno, lo mismo ella a él, sentí como si hubieran pasado a otro nivel en aquel momento... Como si esa fluctuación en acercamientos alejamientos de a poco madurara la relación y cada vez les molestara menos pasar tiempo juntos.

No podía no incluir esa parte de la novela, es un gran detonante como habrás notado en este capítulo, Shintaro intentando suicidarse, me partió el alma el pobre... Patético o no, aquello destrozó sus sentimientos. Me alegra mucho que te haya gustado, la verdad odié el capítulo y sentí que esa escena fue lo único que le dio sentido... Las cosas comenzaron a avanzar lentamente... Ya sabemos hacia donde. Espero que te guste este capítulo también, muchísimas gracias por el review, besos.

TanetaOno: No lo olvidó, pero preguntarle a Kano es un gasto de energías inútil... Averiguará por su cuenta en su momento. Espero que en este capítulo te haya quedado un poco más claro el asunto de quien conocía a quien... Shintaro quedó tan traumatizado, que no tuvo tiempo de preguntarse como rayos Kano conocía a su vieja amiga. Y sí, su relación cambiará mucho, o se matan con la mirada o se hacen más cercanos... Me inclino más por la primera. Y Ene pobre claro que se traumatizó, creo que será muy interesante ver su reacción... No sé por cual de las dos morirán antes, lo único cierto es que Kuroha llegará tarde xD. Muchas gracias pro el comentario, besos.

Gracias a todos por leer.

Próximo capítulo: Ese mal presentimiento -Seto-

Hasta la próxima.

Trekumy.