Capítulo 34: Misión de hermanos.

Puntual como un reloj, abrió sus ojos y se removió algo incómodo, dormir en una silla había destrozado su espalda... Observó a Mary, quien dormía sentada en su falda, su cuerpo estaba apoyado sobre su pecho, ella también despertaría adolorida...

Dio un vistazo rápido a la habitación, todos estaban dormidos, Kano continuaba en la misma posición de la madrugada, con medio cuerpo sobre la cama donde yacía Kido, sin soltar su mano. Hibiya estaba en la cama de Mary, y Konoha estirado en toda su extensión, descansaba en el piso como si fuera el colchón más cómodo.

Se levantó cargando a Mary y se acercó a la cama donde dormía Kido, le dio un vistazo más de cerca... Se veía tranquila, respiraba con normalidad, todo parecía estar en orden, aquello lo tranquilizó bastante y decidió salir de esa habitación.

Dejó a Mary en uno de los sofás de la sala, con tanta delicadeza que ella no se despertó en ningún momento. Se tomó su tiempo en arroparla para que no sintiera el cambio de temperatura, y fue al baño a acicalarse.

Se miró al espejo, su aspecto era terrible, las bolsas bajo sus ojos, las lágrimas secas en su piel, esa expresión de cansancio, tristeza y preocupación que por más que lo intentara no lograba borrar de su rostro. Aquello había sido demasiado duro... Ver a su hermana en ese estado... Saber que fue su padre quien le hizo aquello... Escuchar a su hermano romperse de esa forma... Saberlo cargando ese enorme peso durante casi tres años...

Volvió a llorar... Si sólo le hubiera hecho caso a Kido... Si hubiera usado su poder a tiempo, ¿cuántas cosas malas se hubieran evitado? Era su culpa, si no se hubiera rendido ante ese tonto trauma de la infancia, su hermana estaría bien y su hermano no hubiera tenido que soportar aquel terrible secreto en soledad.

Una vez que logró calmarse, luego de lavarse el rostro se dirigió a la cocina, tenía que preparar algo saludable y sustancioso para Kido, ella necesitaba energías... Y también algo comestible para el resto. Pero antes, llamó a sus trabajos, le explicó a sus jefes que su hermana se había accidentado, que no podría ir en un par de días o más... No pensaba alejarse de ella hasta asegurarse de que estaba bien, y nadie volvería a hacerle daño.

Apenas comenzó a hacer ruido con el sartén y la espumadera, Konoha apareció en la cocina.

–¿Hoy cocinas tú?– le preguntó sobándose un ojo.

–Así es– asintió –Kido no podrá encargarse de esto por un tiempo, tendremos que hacer los labores domésticos nosotros, y también cuidar de ella.

–¿Va a ponerse bien pronto?

–Si lo hacemos bien, por supuesto– le sonrió, estaba seguro de que a parte de quererla por su comida, el chico estaba sinceramente preocupado por ella.

En ese momento entró una llamada a su teléfono –¿Diga?– atendió sin fijarse en quién llamaba.

–¡Seto, ¿cómo está la líder?!– escuchó la voz de Momo, llena de energías pero con un claro dejo de preocupación.

–Pasó una buena noche por lo que pude ver, la revisé hace unos minutos, está dormida, parece bien.

–Ufff... ¡Qué alivio! Oye, nosotros estamos prontos para salir, pero mi hermano insistió en que llamáramos antes para no molestar.

–Casi todos están dormidos, pero estoy preparando el desayuno, así que vengan cuando deseen, creo que nos sentiremos mejor si estamos todos juntos.

–Pensamos lo mismo, hasta luego entonces– se despidió ella un poco más animada.

–Cuídense... Por favor...– le pidió antes de colgar.

Eran buenos amigos... Los mejores. Si en sus días de niño viviendo en la calle, le hubieran dicho que al crecer estaría rodeado de muchos amigos, que se preocupaban y apoyaban entre sí, no lo habría creído.

Unos veinte minutos más tarde, cuando ellos golpearon la puerta, Konoha ya estaba comiendo su porción del desayuno, y él limpiaba un poco la cocina.

–¿Seto?– escuchó la adormilada vocesita de Mary, quien despertó con el sonido de la puerta.

–Buenos días Mary– le sonrió deteniéndose durante un segundo –Los chicos acaban de llegar, voy a abrirles– explicó antes de continuar su camino y abrir la puerta.

Se veían cansados y preocupados... Todos en la pandilla lo estaban...

Rato después entró a la habitación de las chicas y se acercó a Kano –Hey... Despierta...– le dijo en voz baja moviéndolo un poco, no quería despertar a Kido –Ah... Estabas despierto– comentó cuando Kano giró la cabeza y lo miró con intriga.

–Desperté hace un rato, ¿qué sucede?

–Ya están todos en la sala, me gustaría que fueras con nosotros tenemos que explicarles lo que sucedió.

–No quiero– murmuró él volviendo a apoyar su cabeza sobre la cama viendo a Kido –. Quiero estar aquí cuando despierte... La última vez que la dejamos sola mira lo que sucedió.

–Vamos Kano, en esta habitación ni siquiera hay ventanas, nadie entrará sin que lo sepamos y la revisaremos cada poco tiempo.

–No voy, explícales tú...

–Yo no conozco los detalles, tú eres quien realmente sabe lo que está pasando.

–Pero... Tsubomi...– murmuró lastimeramente.

–Es por ella que debemos mantener informados a los otros y planear entre todos qué haremos de ahora en más... Lo que sucedió fue por hacer las cosas cada quien por su cuenta... A partir de este momento debemos mantenernos juntos, sólo así podremos defendernos– declaró con firmeza, necesitaba dejarle claro a su hermano que no aceptarían que él se fuera solo nuevamente.

–Está bien– exhaló resignado –Vamos...

Luego de despertar a Hibiya, se reunieron con los demás en la sala y los pusieron al día.

–Entonces el profesor Tateyama está...– murmuró Momo sorprendida –Nunca imaginé que él...

–Hasta donde sé, la serpiente actúa sólo por la noche... Aunque últimamente la he visto despierta en el día también...– comentó Kano –Creo que ya tiene el control total sobre nuestro padre.

–¿Qué pretende?– preguntó Shintaro con seriedad –¿Por qué la atacó? ¿Los buscará a ustedes ahora?– preguntó ganándose las miradas sorprendidas de Momo y Hibiya –Al parecer todo este asunto tiene que ver con esos poderes raros que tienen...

–¡Yo no tengo ningún poder!– exclamó Hibiya, el resto lo miró de reojo –¡¿Por qué ponen esa cara?! ¡Es la verdad, no tengo ningún poder!

–¡Estamos preocupándonos demasiado!– exclamó Momo poniéndose de pie, ignorando a Hibiya –Lo primero que debemos hacer es preguntarle a la líder, qué fue lo que pasó, y cuidar de ella hasta que se recupere– aseguró sonriendo en un intento por disipar el ambiente tan pesado –. Es probable que ese monstruo no le haga nada al resto, he tenido algunas clases con el profesor Tateyama, pudo haberme lastimado y nunca lo hizo.

–Él me dio la orden de encontrarte y hacerte parte de la pandilla– murmuró Kano mirando a otro lado.

–¿Ah sí?– preguntó ella con una gota de sudor bajando por su frente –¿Y eso por qué...?

–No lo sé...– se encogió de hombros –Supongo que teniéndonos juntos es más fácil controlarnos o algo por el estilo...

Observó a todos, se veían asustados, preocupados y consternados... Mary estaba muy quieta y silenciosa... También Ene, quien no había dicho palabra desde que llegaron, algo muy extraño en ella.

Prefirió atribuírselo a la tensión de la situación –Pero Momo tiene razón– dijo finalmente –, por el momento lo único que podemos hacer es cuidar de Kido y mantenernos juntos y alerta...

En ese momento se abrió la puerta de la habitación de las chicas, de allí emergió Kido, dando un par de pasos con mucha dificultad. Se levantó de inmediato y fue hacia ella, pero Kano llegó antes, era muy rápido cuando quería.

–¡No te levantes tonta!– exclamó su hermano sosteniéndola –Tienes que descansar– le dijo lo último casi en un susurro, a lo que ella intentó responder algo que no pudieron entender.

Activó sus ojos, mientras Tsubomi lo veía sorprendida... Lo entendía, él no solía activarlos y cuando lo hacía normalmente pedía permiso... No más... No más secretos por un tiempo al menos... Usaría su poder cuando lo necesitara, ya no pondría a sus seres queridos en peligro por una moral de la que ya no estaba seguro –Mary, Momo– llamó a las chicas –. ¿Podrían acompañarla al baño?

–¡Claro!– exclamó Momo, Mary se limitó a asentir, mientras ambas se acercaban.

–Y tranquila– le habló a su hermana –. Te daremos analgésicos para ese dolor– intentó reconfortarla un poco antes que las chicas se la llevaran.

–El poder de Seto es impresionante, nunca lo había visto en acción– escuchó decir a Momo antes que se metieran al baño.

–Si le quitaron una bala de su interior necesitará más que un analgésico casero– comentó Shintaro una vez que las chicas cerraron la puerta –. También habrá que limpiar la herida y cambiar los vendajes regularmente... Sin contar que su cuello no se ve bien, no será sólo el dolor, si se afectaron sus cuerdas vocales tal vez no vuelva a hablar.

–¡Y si meto este puño en tu boca tú tampoco!– exclamó Kano enseñándole su mano cerrada, aún no había recuperado del todo su máscara y no podía ocultar su molestia ante tan insensible comentario.

–Va a mejorar...– todos miraron sorprendidos a Konoha por su afirmación –Si lo hacemos bien.

Sonrió de lado –Konoha tiene razón, deberíamos conseguir algo que la ayude a soportar el dolor y todo lo necesario para curar la herida, de esa forma no habrá problema.

–Buscaré algo de eso– murmuró Shintaro poniéndose de pie mientras tomaba su celular de la mesa –. Ene, ya sabes qué hacer.

–Sí, amo– asintió ella abriendo quince ventanas a la vez buscando quién sabe qué.

–¿No es peligroso que salgan solos?– preguntó Hibiya aún un poco asustado.

–Yo voy– aseguró el albino –Konoha es muy fuerte.

–Vamos entonces– murmuró Shintaro saliendo de la base con su vista fija en lo que Ene le mostraba –, estaremos de vuelta en unos quince minutos.

Una vez que todos se marcharon, los tres que quedaban en la sala se miraron.

–Me siento un inútil en estos momentos– dijo Kano volviendo a sentarse frustrado, mirando hacia la puerta del baño cada cinco segundos.

–Somo dos...– murmuró Hibiya.

–En cuanto Kido se sienta mejor hablaremos con ella y averiguaremos qué sucedió... Por el momento deberíamos armar brigadas para cuidar de ella y protegernos en caso de que ese monstruo intente algo más– les dijo, ambos asintieron.

Por la tarde ya se habían organizado, los hermanos Kisaragi y Ene se quedarían unos días en la base. Las chicas se ocuparían de la higiene de Kido, mientras ellos realizaban turnos para que siempre hubiera al menos dos personas despiertas vigilando. Esa noche le tocaría a Konoha y Hibiya, por lo que ambos se fueron a dormir luego del almuerzo... Por fortuna a ninguno le costaba conciliar el sueño sin importar la hora.

–¿Te sientes mejor?– le preguntó a Kido entrando a su habitación, a lo que ella asintió –¿Qué hacían?– preguntó curioso, Kano se había metido apenas pudo, y no se separaba de ella desde hacía varias horas.

–Charlamos– le comentó su hermano, al acercarse más pudo notar como ella se comunicaba escribiendo en el celular de él.

–Oh... Perfecto, yo también venía a hacerlo– se sentó en la cama –. ¿Puedo saber qué pasó exactamente anoche?– ella hizo una mueca y comenzó a escribir –No es necesario, sólo... Permíteme echar un vistazo– le pidió señalando sus ojos, recibiendo una mirada sorprendida como respuesta.

–Esa es una buena idea, de esa forma iremos mucho más rápido– comentó Kano –, después de todo eres una tortuga escribiendo...– bromeó atajando el celular cuando ella se lo lanzó por la cabeza.

–¿Qué dices?– preguntó y ella finalmente asintió.

Activó su mirada y comenzó a recibir flashes inconexos, después de tanto tiempo sin leer una mente humana lo sintió algo enredado, sin embargo unos segundos después logró darle forma a lo que escuchaba y veía.

Ojalá no lo hubiera hecho...

Era terrible... Cada cosa que veía dentro de ella... Cada pensamiento, cada imagen... Cada certeza...

Aquellas fotos del cadáver de su hermana... El rostro de su padre mientras la estrangulaba... La desesperación al arrastrarse hacia la cocina... El temor a ser descubierta mientras estaba oculta... La soledad al despertar en ese hospital completamente sola... La desesperación al sentir que sus hermanos estaban en peligro... El miedo a morir...

Todo su ser gritaba aterrorizado... Y el de él también, más y más por cada cosa que descubría.

–N-No lo soporto...– fue lo único que pudo murmurar antes de caer inconsciente...

Fue demasiado para él...


–Mary...– murmuró al abrir sus ojos y ver su rostro sobre él.

–Mary estaba muy preocupada por Seto– le susurró ella acariciándole el cabello, recién notaba que estaba en una cama, su cabeza descansaba sobre las piernas de la albina quien lo acariciaba con suavidad.

–¿Lo ves? Te dije que no fue tan grave...– escuchó la voz de Kano.

–Lo siento... No recuerdo qué...– comenzó a decir hasta que aquello que vio en la mente de Kido volvió a golpearlo.

Esa vorágine de temor, dolor, ira, desesperación, culpa e impotencia, volvieron a agolparse en su mente. No pudo evitar el reflejo de llevar sus manos a su cabeza al sentir que ésta explotaría, y llorar intensamente, gritando de dolor...

Escuchaba vagamente los gritos de Mary y su hermano, los estaba asustando, lo sabía, pero no podía parar…

Tardó unos veinte minutos en calmarse por completo… Cuando volvió en sí se encontró en brazos de Mary quien le repetía suaves; "Tranquilo Seto, todo está bien...". Su hermano le daba palmaditas en la espalda viéndolo preocupado.

–Lo siento…– murmuró alejándose un poco de Mary para secar esas lágrimas de preocupación en su tierno rostro, gesto que ella respondió secando las de él.

–No vuelvas a hacer eso– escuchó la voz de su hermano que lo miraba con seriedad, aquel no era un consejo sino una orden –No estás preparado para leer mentes de esa forma después de tanto tiempo...

–Ya entendí, gracias…– asintió, no se explicaba como Kido podía cargar con tanto sin explotar… Y lo más terrorífico era saber que Kano había cargado durante demasiado tiempo con mucho más que aquello.

Sus hermanos eran fuertes… No como él…

–Creo que mejor voy a lavarme la cara…– dijo levantándose, se sintió mal al ver a Kido, ella estaba cabizbaja estrujando las mantas con sus puños.

No supo qué decirle, debía estar molesta porque él indagó en su mente, aún con permiso sabía lo invasivo que era. Salió de la habitación sin decir nada más, y se quedó un rato en el baño salpicando agua en su rostro para alejar los malos pensamientos…

Aunque aquellas imágenes difícilmente se fueran alguna vez…

Al regresar Mary ya no estaba allí, Kano le informó que Shintaro la había llamado, pero tampoco la vio en la sala.

–¿Mary?– le preguntó a Ene al salir nuevamente de la habitación.

–Afuera con el amo.

–¡¿Afuera?!– exclamó asustado, temía que algo les pasara.

Corrió a la puerta principal preocupado, ya era de noche, si su padre rondaba por ahí, ambos serían un blanco fácil. Sin embargo antes de poder abrir, escuchó aquellas palabras de Shintaro.

–Lo único que sé es que no debí llegar a los diecinueve años... Por algún motivo, esta vez se nos permitió sobrevivir más tiempo.

–Sus planes debieron cambiar...– respondió Mary.

Odiaba escuchar a escondidas, así que abrió la puerta y salió a enfrentarlos –Disculpen pero escuché todo lo que dijeron... ¿Qué está sucediendo?

Shintaro, que estaba sentado en el suelo se levantó con pereza –Si escuchaste todo, entonces sabes lo mismo que nosotros...– murmuró metiéndose a la casa.

–Espera...– lo llamó, pero el chico no se detuvo –¿Qué está sucediendo?– le preguntó a Mary una vez que Shintaro cerró la puerta tras él.

–Seto yo... Lo sabía...– aseguró Mary de pie frente a él, mirando la luna –Sabía de ese monstruo que poseyó a tu padre y atacó a Kido– confesó.

–¡¿Qué...?! ¿Cómo...?– balbuceó estúpidamente, habían sido demasiadas revelaciones en muy poco tiempo –¿Por qué nunca me lo dijiste?

–Porque Mary sabía eso, pero no sabía que lo sabía...– intentó explicarle mientras le sostenía la mirada, pero él no pudo darle sentido a sus palabras –Cuando Kano nos contó todo aquello... Sentí que ya lo sabía– continuó, poniendo ambas manos en su pecho –Mary vivió esto antes...

–¿Antes cuándo...?– tal vez antes de conocerlo, ella tuvo más de cien años para vivir miles de experiencias, pero sería extraño, ya que él fue el primer humano con el que se comunicó a parte de su madre.

–En otra vida...– le sonrió.

–Lo siento Mary, pero no puedo entenderlo...– confesó riendo incómodamente mientras se rascaba la nuca.

–Shintaro recuerda escenas de otras vidas... Y yo siento que las he vivido también... Muchas veces...

–¿Otras vidas...? ¿Cómo es posible eso...?

–No lo sé– negó acercándose a él hasta quedar a escasos centímetros de distancia –. Sólo sé que sin importar que tan horrible sea lo que suceda... Mary protegerá Seto...

–¿Protegerme?

–¡Sí!– asintió entusiastamente –Así que ya no debes llorar o sentir miedo... ¡Mary cuidará de ti de ahora en más!

Sonrió enternecido por la actitud de su amiga –Gracias Mary...– la abrazó –Pero yo también te protegeré, eso nunca va a cambiar... Lo sabes, ¿verdad?– la sintió asentir –Y perdóname por preocuparte...

Se quedaron unos minutos más afuera, disfrutando de esa paz temporal, y de la íntima soledad que compartían.


Con el paso de los días, la situación en la base se normalizaba, continuaban alerta, y seguían haciendo turnos para vigilar, pero ese monstruo no daba señales de querer atacar, por lo que todos se sentían más tranquilos.

El único problema en esos momentos era que mantener a Kido en cama se había convertido en una verdadera proeza. Apenas se sintió un poco mejor comenzó a levantarse a todas horas, y ocuparse de los quehaceres a escondidas. Comenzó con cosas suaves como barrer, o preparar un sándwich, pero apenas se distraían la tenían trapeando pisos, acarreando baldes pesados o incluso destapando las cañerías.

Como si fuera su karma, Kano vivía corriendo tras ella, regañándola e intentando llevarla a rastras nuevamente a la cama sin hacerle aún más daño. A él también le preocupaba la salud de su hermana, pero debía admitir que aquello era un poco divertido...

Un día al regresar a casa del trabajo se encontró a Kido subida en puntillas de pie a una silla que había puesto sobre la mesa, estirándose lo más que podía para pasarle el plumero a una de las esquinas del techo.

–¡Baja de ahí! ¡Te vas a caer!– le gritaba Kano desde abajo, al borde de un infarto.

Corrió a ayudar a su hermano, pero Konoha estaba frente a ellos con los brazos en cruz evitando que pudieran acercarse.

–¿Por qué no nos deja pasar?– le susurró a Kano al llegar a su lado.

–¡Porque Kido lo extorsionó con comida!– exclamó él exasperado –¡Ve por la derecha, yo iré por la izquierda! ¡No podrá seguirnos a ambos!

De más está decir que Konoha era muy rápido y no pudieron burlarlo entre los dos, tampoco cuando Hibiya, y Momo se les unieron. Por fortuna Mary usó sus poderes deteniendo a Konoha y entre todos bajaron a Kido a la fuerza.

–Los...odio...– murmuró ella con dificultad, forzando su garganta, ya en la cama viendo con molestia las cuerdas con las que acababan de inmovilizarla.

–Lo sentimos Kido, pero es por tu bien...– explicó él viéndola con pena, odiaba la idea de Momo sobre atarla, pero era mejor que permitirle abrirse la herida o caer de esa altura.

–¡Yo no lo siento!– exclamo Kano cruzado de brazos viéndola de reojo –¡Te la has pasado así desde que te lastimaron! ¡¿Qué demonios te pasa?! ¡¿Quieres volverme loco?!

Le dolía un poco que su hermano le hablara así, pero por otro lado le alegraba un poco saber que después de aquella confesión, él se volvía más sincero. Era capaz de expresar abiertamente lo que le molestaba en lugar de guardárselo todo... Estaba seguro de que ahora era más feliz que antes.

–Creo que mejor nos vamos...– murmuró Momo cuando Kido miró a Kano con su típica expresión asesina.

Asintió a la sugerencia, no sólo por aquella mirada que gritaba a viva voz, que si lograba liberarse todos sufrirían, sino porque desde que aquello sucedió notó cierto cambio en la relación de ellos dos... Dejarlos solos era lo mejor...

Y al parecer lo fue, ya que luego de varios minutos de haber salido de la habitación, aún no se escuchaban los gritos ni el llanto de Kano, ni siquiera el sonido de huesos rompiéndose.

Tal vez aquella tragedia, había traído cosas buenas.


Había pasado más de un mes desde aquel incidente, Kido volvía a estar en plena forma y los tres estaban reunidos en la sala... Esa tarde los demás decidieron ocuparse en sus asuntos, dejando a los hermanos solos... Era perfecto, ellos necesitaban hablar.

–Es una pena que no hayas podido terminar de leer el diario... Parece que nunca sabremos los motivos de Ayano...– comentó viendo a Kido con algo de resignación, con el tiempo era más fácil hablar de aquello.

–Sigo sin entender por qué no te llevaste el diario, a Ayano no le habría importado, y hubieras salido antes que esa cosa te viera– murmuró Kano viéndola de reojo.

–¡Te he explicado cientos de veces que no se me ocurrió!– se defendió ella cruzándose de brazos.

–¡Y tú eras la lista!– exclamó su hermano girando los ojos –Ese maldito no ha vuelto a contactarme desde entonces... ¿Segura que no lo mataste?

–¡Claro que no! Lo vi buscándome en el hospital.

–Tal vez fue un efecto de la anestesia...

–¡No fue un efecto de nada! Y no pretendí matar a papá en ningún momento...

–Me pregunto cómo estará papá con esa cosa dentro... ¿Conservará su conciencia? Si es así, debe sentirse muy mal...– murmuró él mirando el piso mientras negaba.

–Quiero volver...– escuchó decir a Kido de la nada, quien se ganó la inmediata atención de ambos.

Tres... Dos... Uno...

–¡¿TE VOLVISTE IDIOTA?!– estalló Kano como era de esperar, Seto continuaba con la boca abierta sin poder creer lo que había escuchado.

–¡Quítate que me escupes!– le reclamó Kido, empujándolo –Ayano hizo aquello por salvar a papá y a nosotros de ese monstruo... Pero en realidad aún no sabemos nada sobre él, quiero volver y terminar mi investigación.

–No no no no...– negaba Kano con una mano en el rostro en un intento por contener su frustración –Por favor Seto... Intenta hacerla entrar en razón, porque a mí no me escucha.

Asintió y miró a Kido –Sabes que nosotros no te permitiremos ir a ese lugar, ¿verdad?– le preguntó y ella rodó los ojos –Si tengo que volver a leerte la mente para evitar que te vayas sin que lo sepamos lo haré...– quería dejar aquello muy claro –Y no creo que el diario de Ayano siga existiendo, si tiene información tan perjudicial para esa cosa, entonces debe haberlo destruido ya...

–Ni yo lo hubiera dicho mejor...– murmuró Kano volviendo a mirarla.

–No quiero ir por el diario... Hay un sólo lugar donde podremos averiguar qué está pasando...– miró a sus hermanos con decisión –Quiero entrar a su laboratorio.

–Ayano pensaba de esa forma... ¿Tengo que recordarte lo que sucedió con ella?– dijo Kano viéndola fijamente, como si así fuera capaz de hacerle entender la locura que estaba diciendo.

Mientras Kido intentaba en vano convencer a Kano, él se dedicó a pensarlo...

"Sin importar que tan horrible sea lo que suceda..."

Recordó aquellas palabras de Mary, la forma en la que se las dijo, la certeza... Y Shintaro había dicho que por alguna razón se les permitió sobrevivir...

–Si no hacemos nada... ¿Qué pasará?– preguntó viéndolos.

–Tal vez nada~~– comentó Kano con su máscara más falsa.

–Nos matará, eso es seguro– aseguró Kido con frialdad –. No sólo a nosotros... A todos... Y eso no será lo peor. Lo peor será lo que venga después...

Asintió a las palabras de su hermana –Según el diario de Ayano, él está haciéndolo por algo, tiene un fin mayor que somos incapaces de comprender... Quedarnos esperando sin hacer nada no resolverá las cosas...

–Ustedes no conocen a ese monstruo... Es despiadado y capaz de cualquier cosa– murmuró Kano.

–Te aseguro que me lo dejó muy claro hace un mes... ¡Pero si no hacemos algo y viene y nos mata, quedarnos aquí de brazos cruzados no habrá servido de nada!– exclamó Kido intentando hacerlo entrar en razón.

–¡Lo sé! ¡Yo también quiero ir a darle su merecido! Pero no voy a dejar que vuelvas a arriesgarte...

–¡Soy la más indicada! Si no cometo errores esta vez, puedo entrar y salir de la casa sin que él se entere.

–No vas a ir sola– declaró viéndolos con seriedad –. Juntos somos más fuertes... Podemos superar cualquier cosa, ¿lo recuerdan? Como en nuestra pelea con los niños grandes del orfanato, si lo hubiera intentado sólo uno de nosotros habría sido desastroso... Pero entre los tres podemos lograr lo imposible– les sonrió.

Sus hermanos se tomaron unos segundos para asimilar su propuesta –¿Luchar los tres juntos?– preguntó Kano considerándolo.

–Será peligroso, pero... Creo que sería lo más sensato...– asintió Kido –Si pensamos un buen plan y no dejamos nada suelto tenemos grandes posibilidades de que todo salga bien.

–¡Exacto! Y si usamos nuestros poderes con sabiduría lo lograremos...– asintió él –¿Qué dicen?

–Estoy de acuerdo– Kido fue la primera en aceptar.

–Cuenten conmigo– dijo Kano sonriendo de lado –. Creo que en unos días le haremos una visita de hermanos a papá~~

–Ha pasado mucho desde la última vez que estuvimos juntos...– comentó con nostalgia recordando buenos tiempos.

A pesar de la situación, del peligro, y de la negra perspectiva a futuro... Se sentía muy emocionado ante su nueva misión secreta, y por el rostro de sus hermanos podía asegurar que también ellos...

Una misión de hermanos... Se sintió como si hubiera esperado aquello por mucho tiempo.

Continuará.

Lo siento, Seto es difícil, el capítulo fue difícil y quedó horrendo... Espero que los siguientes queden mejor... Lo bueno es que ya falta poco para el desenlace...

Muchas gracias a todos los que comentaron, paso a responder :D

TanetaOno: Sensei, algún día tendré que preguntarte qué significa exactamente esa expresión... Comprendo la intensión pero creo que no del todo... ¡Qué bueno que te gustó la mini escena de terror! Ya sabés, tanta peli tiene que dar ideas de algo. Kano pensó lo mismo que vos en este capítulo respecto a que debió llevarse el condenado diario, iba a ponerlo en algún momento del capítulo anterior, pero luego lo olvidé, ella realmente no pensó en eso en aquel momento... Esa es mi única explicación. Gracias por el comentario, besitos.

OrangeAnt: Admito que sí fui mala en este capítulo... Y espero que no llores en el final (mentira, mi misión es hacerlos sufrir...) Muchas gracias por escribir :D

Ryuunoko: Me siento en falta por no haber explotado el potencial ultra acosador de Hibiya... No sé si estoy a tiempo... Sino lo haré en algún otro fic... Es triste que Kido sea de los personajes olvidados... La quiero tanto, pero ni un PV como la gente... (Seguiré quejándome hasta que al menos los fans le hagan uno digno). Tengo la misma teoría que vos, Kido le teme a lo sobre-natural... Pero con las cosas realmente peligrosas es muy muy valiente... (demasiado) Y también me encantó imaginar a Hibiya luciéndose como el chico responsable y maduro que finge ser pudiendo al fin defenderla de algo. Creo que aquello le subió varios puntos de autoestima al niño.

Kido terminará trabajando de investigadora privada... Su poder y actitud son geniales para ello... Y quería que se notara un poco el duro trabajo al entrenar, la serpiente es poderosa, pero está en el cuerpo de Kenjiro el cual debe estar muy maltratado ya por esa doble vida que ni dormir bien lo debe dejar... Aunque él tiene un arma y ella no... Pero aún así pudo sobrevivir, aunque perdió el celular, la voz y un par de litros de sangre en el proceso... Hibiya es un dulce, y en esos momentos estaba aterrado de perder a otra persona importante... Y con Kano, supongo que ya es un secreto a voces... Ella lo ama pero cree que él ama a Ayano, y él la ama pero siente que es un monstruo y que ella merece algo mejor, la típica historia de dos tontos... Pero me sentí bien de poder lograr que vayan tomando conciencia de sus sentimientos poco a poco... Gracias por todo, besos.

Gracias a todos por leer.

Próximo capítulo: Por lo que más quiero -Kano-

Hasta la próxima.

Trekumy.