Capítulo 35: Por lo que más quiero.
Se vio obligado a decirle a sus amigos aquel secreto que guardó por tanto tiempo, sin embargo, no lo contó todo...
Evitó hablar de Ayano o de los cuerpos de Takane y Haruka a quienes ese monstruo también asesinó. No tenía sentido hacerlo, no frente a Ene y desde luego no volvería a tocar el tema de aquel suicidio frente a Shintaro... Podía comportarse como un desalmado, pero no lo era... No tenía ningún sentido volver a abrir viejas heridas.
Mientras charlaban no dejó de observar a Ene, quien se veía muy extraña... Ella seguramente sabía algo acerca de su propia muerte, y del hecho de que su profesor había ocasionado todo aquello... Podía imaginar lo culpable que debía sentirse por a no haberles advertido a tiempo... Él también se sentía así... Aunque no hubiera tenido opción, si hubiera hecho mejor su trabajo... Tsubomi, ella...
Todo había sido su maldita culpa... No había duda de ello... Si se hubiera alejado antes, tal vez ella no habría pasado por aquello... Pero si no tuvo las agallas para irse en su momento, desde luego que hacerlo en esa situación no era una opción... De hecho, su plan actual era simple; no se le despegaría un minuto, si ese maldito regresaba a terminar el trabajo, que era lo más probable, él estaría allí para recibir el daño y si era posible, matarlo de la forma más dolorosa que se le ocurriera.
Apenas la improvisada reunión terminó, y cada uno se ocupó de sus asuntos, él volvió a la habitación de Tsubomi... Permaneció en silencio mientras Mary y Momo estuvieron allí, respondiendo con desinteresados monosílabos a las palabras de las chicas. Estaba siendo egoísta, pero realmente necesitaba un tiempo a solas con su hermana.
Cuando ellas finalmente les dieron un poco de intimidad, él se sentó en la cama de Kido viéndola con una dulce pero triste sonrisa.
Ella lo miró preocupada, intentando con débiles gestos, y sonidos guturales, preguntarle qué le sucedía –Sigo asustado...– explicó sacando su celular, y poniendo las notas –Puedes responderme usando esto– se lo cedió –. Perdiste el tuyo, ¿no es así?
Ella asintió y tomó el teléfono comenzando a escribir en él.
"Lo dejé en la casa, no te preocupes, estoy bien", escribió antes de enseñarle el mensaje.
–Espero que no estés pensando en ir por él– comentó medio en broma medio en serio, a lo que ella negó –. Sé que no te sientes bien, y no creo que desees recordarlo, pero... Realmente necesito saber qué sucedió...
La vio poner esa expresión tan desolada mientras comenzaba a escribir, la marca en su cuello y el agujero de bala en el flanco eran pruebas de que lo había pasado mal... Pero su instinto le indicaba que él no podía imaginar que tan mal...
"Me metí a la habitación de Ayano, mientras leía su diario eso que posee a papá me atacó", realmente buscaba que ella fuera un poco más explícita, algo así como contarle con lujo de detalles cada paso que dio... Pero no quería presionarla en ese estado, así que por el momento se limitaría a averiguar lo más importante.
–¿Por qué te metiste ahí?– le preguntó tranquilamente, intentando que no sonara a reproche –Te pedí que te alejaras de esa casa, ¿recuerdas?– continuó diciendo mientras ella escribía su respuesta.
"Porque había algo que no me encajaba en el asunto de Ayano, y necesitaba saber qué te pasaba", fue su respuesta.
–¿Qué me pasaba? Si yo he estado normal– comentó casualmente, ella frunció el ceño sin dejar de verlo –. Está bien... Durante un tiempo estuve más irritado, pero últimamente no he dado problemas.
Ella lo miró unos segundos y luego escribió; "No me refería a tu irritación, has estado sufriendo por algo... Desde hace años...".
Giró sus ojos fingiendo indiferencia, pero lo único que buscaba era hacer tiempo y pensar una buena respuesta, una ingeniosa, que le diera la explicación que buscaba, sin revelar demasiada información preocupante...
–Yo sabía que nuestro padre estaba siendo poseído, sin embargo ese monstruo me amenazó, dijo que si les contaba, les haría daño... A ustedes dos... No fue fácil alejarlos de la casa sin revelar eso...– explicó con una falsa sonrisa en su rostro, pero su expresión se ensombreció sin que pudiera evitarlo –Pero ahora que te hizo daño, rompió el pacto de silencio...
Permanecieron un buen rato en silencio, él la miraba de reojo cada tanto, se veía triste, deprimida... Tal vez fue demasiada información en muy poco tiempo... Comenzaba a arrepentirse de no haber inventado alguna cosa más suave. Entonces notó como ella volvía a tomar el celular y comenzaba a escribir.
"No revelar que te hiciste pasar por Ayano todo ese tiempo también fue parte del trato?", lo miró desafiante mientras él leía el mensaje.
–Jeje...– se rascó la nuca –Suponía que Ayano había escrito sobre eso en su diario...– murmuró algo incómodo –Bueno, para mi comenzó como un juego, y terminó como un favor que le hacía a mi hermana...
"Hacerte pasar por su cadáver también?", estaba seguro de que su rostro se había puesto completamente pálido luego de leer eso.
–¡No hay forma de que hayas leído eso en su diario!– exclamó viéndola con sorpresa, mientras ella le quitaba el celular que aún estaba en sus manos.
"Investigué un poco, no fue difícil deducirlo... ¿Dónde está Ayano?", ella se quedó viéndolo mientras él leía.
–Cuando se arrojó... Algo se la tragó...– le contó mirando las sábanas –Y ella desapareció de este mundo... Lo mismo pasó con mi primer mamá, cuando desperté su cuerpo ya no estaba... Igual con Hiyori y los demás...– cerró sus puños, recordar aquello continuaba doliendo más de lo que estaba dispuesto a demostrar –Ese monstruo me obligó a hacerlo... Para que la policía no investigara demasiado...– levantó la mirada, Tsubomi lo veía desolada, parecía que en cualquier momento se echaría a llorar –No me digas que cuando lo supiste creíste que ella no...
Kido se encogió de hombros e hizo un ademán en señal de que olvidara el asunto, él esperó que ella siguiera escribiendo, pero aquello no sucedió, y cuando estaba a punto de continuar la conversación apareció Seto.
Se le hizo una gran idea que su hermano leyera la mente de Tsubomi, por un lado aquello sería más rápido, y por otro, Kousuke comenzaría a aprovechar su poder, después de todo, ya fuera por falta de control o por excesiva moralidad, él jamás le sacaba provecho a su habilidad.
Sin embargo fue terrible...
–N-No lo soporto...– fue lo único que Seto pudo decir antes de desvanecerse... Por fortuna pudo moverse suficientemente rápido para no dejarlo caer.
–¡MARY!– gritó desesperado cargando con dificultad el cuerpo de su hermano hasta la otra cama, la medusa lo cuidaría con su vida, y sería la primer persona que él querría ver al despertar... Estaba seguro de ello.
–¿Qué suce...? ¡Seto!– exclamó Mary al entrar a la habitación y como era de esperar corrió hacia la cama asustada.
–Se desmayó por el shock de usar sus poderes después de tanto tiempo– medio mintió –. Estoy seguro de que pronto despertará, aunque seguramente no se sentirá bien.
–Mary cuidará de él– asintió ella viéndolo con seguridad, mientras se recostaba a un lado de Seto y lo abrazaba.
Debía admitir que envidiaba un poco la cercanía de esos dos, acostarse abrazados en la misma cama mientras alguien los veía... Aquello era algo que él estaba muy lejos de poder hacer con...
Por mera inercia miró a Tsubomi, sus puños cerrados estrujaban las sábanas y su rostro estaba tan bajo y cubierto por cu cabello que era imposible ver la expresión... De todas formas no necesitaba verla para saber lo que sentía...
–No es tu culpa...– se acercó a ella –Sabes cuanto le cuesta soportar sus visiones, y hacía mucho tiempo que no usaba sus ojos, era normal que algo así sucediera...
No mentiría si dijera que estuvo cerca de media hora hablándole sin parar en un intento por hacer que se sintiera mejor, sin embargo no obtuvo respuesta, ella continuó en el mismo estado, inmóvil, hasta que Seto despertó.
–¿Lo ves? Te dije que no fue tan grave...– le comentó sonriendo hasta que escuchó esos gritos desesperados.
Le partía el alma escucharlo llorar de esa forma, ¿qué demonios vio en los recuerdos de Tsubomi? Permaneció cerca de él, dándole palmaditas en la espalda en un intento por calmarlo, mientras Mary lo abrazaba, su hermana estaba viéndolos con angustia pura reflejada en su rostro.
Una vez que Seto se calmó, y él y Tsubomi volvieron a quedarse solos, exhaló preocupado.
–Tal vez deberías intentar dormir... Sé perfectamente el sueño que dan esos calmantes tan fuertes, y dudo que estés descansando como es debido– recomendó levantándose para ayudarle a recostarse y arroparla.
Siempre fue débil contra las miradas de su hermana, tanto las indiferentes, como las molestas... Pero en especial, sus miradas tristes eran capaces de derribar cualquier barrera en él.
En especial cuando lo miraba de esa forma, tan necesitada y suplicante, mientras tiraba de su ropa con suavidad, invitándolo a acercarse...
Se sentó viéndola fijamente, aunque quisiera no podría desviar la mirada... Hacía demasiado tiempo que no veía esa expresión en ella, la extrañaba... Se había vuelto tan fuerte e independiente, se sentía orgulloso de ella, pero extrañaba tanto sentir que ella lo necesitaba.
La única pregunta era; ¿qué era lo que necesitaba de él?
No era sólo su compañía, esa ya la tenía, él no se iba a mover de su lado en todo el día... Había algo más, algo que claramente ella no tenía intenciones de escribir... Algo que probablemente su orgullo no le permitiría decir...
–Quieres un abrazo, ¿cierto?– preguntó con una sonrisa, ella bajó la mirada sonrojada y él no pudo evitarlo –Aww... ¡Tsubomi, eres tan tierna...!– exclamó mientras la abrazaba mimosamente como si fuera un gatito.
La sintió erizarse unos momentos, antes de responder el abrazo con timidez... No esperaba que en menos de un minuto ella estuviera aferrándose a él con fuerza, mientras sollozaba en su hombro.
–Realmente necesitabas el abrazo...– le susurró acariciando su espalda, a lo que ella asintió.
Permanecieron de esa forma durante cerca de media hora hasta que Tsubomi finalmente se quedó dormida. Dentro de lo doloroso que le resultaba escucharla llorar... Se sentía bien haber sido quien le ayudara a desahogarse.
Durante ese tiempo se sintió especial para ella...
No había mejor sensación.
Se había vuelto un viejo gruñón...
Se sentía frustrado, Kido se recuperaba rápidamente, aquello era bueno, pero que se le escapara todo el tiempo a sobre-esforzarse por gusto, le molestaba demasiado. Debía admitir que entre todos, no eran capaces de preparar una comida que le llegara a los talones a la de su líder, tampoco lograban entre los siete, mantener la base tan inmaculada como sólo ella podía...
Pero el día en que se levantó de madrugada por un vaso de agua y la encontró moviendo la pesada heladera para barrer detrás, casi sufre un infarto.
–¡¿Te volviste loca?! ¡Se te va a abrir la herida!– le gritó sin importarle si despertaba a alguien.
Ella lo ignoró y continuó moviendo la heladera... Aquello fue demasiado para su cordura... Dos minutos después la llevaba cargada hacia su habitación sin importarle sus patadas o puñetazos.
Esa fue la primera de muchas...
Una de esas veces, en las cuales Kido se pasó de la raya y terminó siendo atada en su cama por sugerencia de Momo, él no pudo evitar gritarle con toda su alma.
–¡Te la has pasado así desde que te lastimaron! ¡¿Qué demonios te pasa?! ¡¿Quieres volverme loco?!– le preguntó a punto de arrancarse el cabello, provocando como siempre que ella lo mirara con sus instintos asesinos a tope... Y el resto de los presentes huyeran cobardemente –¡Dime!– le exigió viéndola con molestia –¡Vamos, di algo!– le ordenó.
No fue hasta que ella dejó de desear partirle algo en la cabeza y comenzó a verlo confundida, e incluso intentó hablarle logrando únicamente que su garganta doliera, que él se dio cuenta de lo que estaba haciendo.
–Lo siento...– murmuró muy quedo, bajando la cabeza derrotado.
Tal vez, aquello que lo tenía tan estresado, no eran sólo las escapadas de Tsubomi...
Hacía una semana que no escuchaba su voz... Y él sentía el mismo frío en su pecho que sintió luego de la muerte de Ayano, cuando en un intento estúpido por escapar de la maldita realidad, pasaba el día entero fuera de la casa, lejos de ella.
Recién en ese momento se daba cuenta de qué tan importante era para él escucharla...
Cuando volvió a mirarla, ella de alguna forma, con sus manos atadas, había logrado alcanzar su celular y estaba escribiéndole algo.
"Pronto podré hablar, sólo espera un poco", le escribió.
–No te preocupes por eso– negó sentándose a su lado y desatando aquellas cuerdas que la inmovilizaban corriendo el riesgo de ser golpeado –. Simplemente extraño tu voz...– No le sorprendió recibir aquel abrazo, últimamente se abrazaban mucho cuando estaban solos –Por favor, cuando desees hacer algo permíteme ayudarte, me da miedo que algo más te suceda...– le pidió mientras respondía el abrazo.
Ella no asintió, pero él sabía que aquellas palabras le habían llegado... Así de bien la conocía.
Un nuevo agosto los encontró a las puertas de aquella casa en la que vivieron tantos años. Los tres hermanos regresaron, pero no buscaban precisamente una reunión familiar.
–¿Todos tienen claro el plan?– preguntó Kido una vez más, viendo la casa con decisión, intentando ocultar sus nervios.
–¡Si!– asintió Seto.
–Por supuesto– respondió él desenfadadamente –. Seto, ¿estás seguro que no hay nadie en la casa?
Era plena mañana, no cometerían el mismo error que Kido, su padre debía estar en su trabajo, y estarían todo el tiempo bajo el poder de su hermana, por lo que nadie podría verlos.
–Sí, sólo escucho los pensamientos de un ratoncito y algunas arañas...– comentó su hermano una vez que sus ojos se tornaron rojos.
–¡¿Hay ratones?!– exclamó Kido viéndolo con asco.
–Sólo uno, pequeñito...
–Ohh...– murmuró poniendo esa expresión llena de ternura que tan bien le quedaba.
–¿Estás segura de que podrás trepar por ese árbol?– le preguntó a Kido con una sonrisa burlona –Tu herida está completamente curada pero no has vuelto a entrenar... Y ganaste algunos kilos...
–¡Cállate idiota!– le gruñó antes de darle un zape en la cabeza –Pan comido...– murmuró observando el árbol por unos segundos –Nos vemos en un rato.
Tsubomi Kido.
Miembro número uno.
Agente de infiltración.
–¡No olvides llamar cuando hayas entrado!– le recordó Seto sacando su celular del bolsillo.
–Por supuesto, sólo espero que el maldito no haya arreglado la ventana...– murmuró ella dando un salto para alcanzar la rama más baja y comenzando a trepar.
Le había dado su propio celular a Kido, de esa forma se mantendrían comunicados. Seto y él observaron como ella trepaba sin dificultad aquel árbol, y llegaba hasta la ventana como si fuera un juego de niños.
–¿No te da miedo?– preguntó su hermano cuando se quedaron solos.
–¿Miedo yo?– lo miró con una sonrisa burlona –Estoy aterrado...– exhaló dejando ver su verdadera expresión.
–Igual yo...– comentó Seto –Pero lo planeamos bastante bien, confío en que nada saldrá mal– en ese momento sonó su celular y él atendió –. Por el momento todo está en orden, ten cuidado al bajar al laboratorio.
Kousuke Seto
Miembro número dos.
Agente de comunicación.
–¡No te quedes leyendo nada!– gritó cerca del teléfono –Toma las fotos y lárgate de ahí lo antes posible.
Mientras Seto permanecía con el teléfono pegado a su oreja, en constante contacto con Kido, y él subía a la primer rama del árbol para tener un mayor campo de visión, ella debía fotografiar todo lo que fuera sospechoso, incluyendo cualquier papel con algo escrito, para su posterior análisis. Todo esto mientras mantenía su selectivo poder el cual le permitía ocultar a sus hermanos y a sí misma, incluyendo sus celulares, sin poder verlos y con varias paredes que los separaban. Desconocía el funcionamiento de los poderes de alto rango como el de ella, pero por lo que habían charlado ese era el nivel más alto que había alcanzado y requería bastante energía así que tenía que ser una misión rápida.
–¡Kano!– lo llamó su hermano luego de varios minutos –Kido dice que no sabe qué apretó pero se abrió una puerta secreta... Parece que el laboratorio tiene otra parte.
–Ohh, eso...– murmuró sintiéndose descubierto –Jeje, lo siento... Esperaba que no lo encontrara– se rascó la cabeza incómodo.
–¿Entonces lo sabías...?– preguntó Seto viéndolo confundido –¿Por qué no nos lo dijiste? Es muy probable que en ese lugar secreto esté la información realmente importante.
–¡Lo sé, lo sé!– exclamó –Pero no quiero que Tsubomi vea lo que hay allí...– murmuró recordando la única vez que pisó ese lugar.
–¿Qué hay en ese lu...?– su pregunta murió cuando escuchó la voz de su hermana a través del celular, incluso desde lo alto del árbol pudo escucharla también, por sus gritos debía estar histérica –... ¿Un cadáver...?– murmuró casi sin aliento.
–Les dije que hice cosas terribles bajo las órdenes de ese maldito, ¿no?– preguntó desviando la mirada.
–No es posible que tú...– escuchó decir a Seto, sus ojos seguían clavados en el horizonte, no quería ver como su hermano lo miraba como si fuera un monstruo.
Hablando de monstruos... En ese momento su padre apareció en el horizonte... ¡Ese maldito regresaba demasiado temprano!
–¡Ahí viene!– gritó saltando al suelo –¡Debemos abortar la misión!– ordenó, pero Seto continuaba mirándolo con miedo... En esos momentos su hermano le temía –Y sólo por si acaso...– le habló viéndolo directo a los ojos –Aún no he matado a nadie... Sigo siendo un humano después de todo– aseguró quitándole el teléfono –¡Kido, sal de la casa en este instante!
–... Es esa chica... La del festival...– la escuchó decir.
–Lo sé... Es una patada en el trasero...– murmuró –¡Pero no es momento para pensar en ello! ¡Ese monstruo viene hacia aquí, en un minuto estará entrando, y si no sales de allí podría descubrirte!
Fueron sólo unos segundos, pero resultó un largo silencio, Seto quien parecía haber despertado lo tomó del brazo y tiró de él, logrando así que ambos se ocultaran tras el árbol, sólo por precaución.
–No saldré...– la escuchó decir finalmente.
–¡¿Qué demonios dices?!– a pesar de estar gritándole, el volumen de su voz había bajado considerablemente mientras su padre pasaba a escasos centímetros de ellos.
–Ya habíamos pensado en esto, es hora del plan B.
–¡Pero Kido...!– exclamó dejándose ganar por los nervios –¡No puedes quedarte es demasiado peligroso! ¡No es posible que hayas olvidado lo que te hizo!
–No he olvidado ni un instante de aquel día... Y créeme, me siento aterrorizada... Pero si me voy ahora, nuestra misión habrá fracasado... Todo nuestro esfuerzo, todo el riesgo, incluso el dolor que sentí un mes atrás... Todo habrá sido en vano.
Ella tenía toda la razón, pero él se sentía aterrado, era demasiado el miedo como para ser capaz de pensar objetivamente... Como aquel que sintió al ver el rostro de Ayano desapareciendo en el vacío, esa triste sonrisa... El preludio de lo inevitable... De una profunda soledad que nunca desaparecería...
–No vamos a poder con esto...– exhaló al borde de las lágrimas –¡No hay forma de que tres niños puedan luchar contra algo tan grande como esto!
Sintió una mano en su hombro, volteó para ver la amable sonrisa de Seto, pero había algo más... Un brillo de valentía en su mirada –¿Realmente nos ves de esa forma?
–Nosotros ya no somos niños...– dijo Tsubomi a través del teléfono –Porque como niños nunca podríamos salvar a papá, ni honrar aquello por lo que Ayano murió...
Rió levemente, en esos momentos de tensión, cuando su hermana estaba encerrada en esa casa, como un pequeño ratón a merced de una hambrienta serpiente... Él comprendía finalmente que tan equivocado estaba...
Siempre había visto a sus hermanos como el par de niños que conoció en aquel orfanato, tan sinceros, e ingenuos en comparación a sí mismo quien había conocido el lado oscuro del mundo... Creía que aquello le había hecho madurar demasiado pronto, y sólo deseaba proteger aquella inocencia y felicidad que ellos, al contrario que él, aún conservaban...
Sin embargo el que espera también sufre... También crece... Tal vez más que quien sale a luchar... La incertidumbre, la preocupación, la añoranza... Esos sentimientos habían fortalecido a sus hermanos sin que él lo notara...
–Además, si las cosas se salen de control... Tú me salvarás, ¿verdad?– terminó de decir Kido.
Sonrió con confianza renovada en sus hermanos y en sí mismo –Por supuesto...– le aseguró antes de entregarle el celular a Seto –Pongamos el plan B en marcha.
–¡A la orden!– exclamó su hermano emocionado, activando su poder.
Esperaba que no hubiera problemas con aquello, Seto había prometido usar su poder a un nivel muy básico, solamente indagaría en pensamientos, sin adentrarse en recuerdos y demás. El plan original implicaba un enfrentamiento directo en el cual Seto averiguaría las verdaderas intenciones del monstruo, pero luego de lo que sucedió con Kido, aquella idea fue descartada de inmediato.
–Se dirige a la cocina– informó su hermano –. Va a prepararse un café.
–¡Dile a Kido que se de prisa!– exclamó, podía confiar mucho en sus hermanos y sus planes, pero continuaba sintiéndose nervioso y no dejaría de estarlo hasta que los tres hubieran regresado a la base sanos y salvos.
–Oh... Oh...– murmuró Seto luego de un par de minutos.
–¡¿Qué sucede?!
–¡Va a tomar su café en el laboratorio!– exclamó informando también a Kido –¡Ahora sí tienes que salir de ahí!– gritó al celular, quedándose unos segundos callado para luego responder un quedo –Tienes razón...
–¡¿Ahora por qué no quiere salirse?!– preguntó a los gritos a su hermano.
–Él se esta acercando, si abre la puerta del laboratorio para salir él lo notará, y si se queda esperando a que él entre para salir después, él verá la puerta secreta abierta...
–¡Que cierre la puerta secreta antes que él entre!
–Dice que lo intentó, pero no sabe como hacerlo...
–¡Demonios!– exclamó –Muy bien, ¡plan C!
–¡Entendido!– asintió Seto –Escucha Kido, vamos a poner en práctica el plan C, anula tu poder sobre Kano.
En ese momento usó sus ojos para cambiar su apariencia por completo... Ni su propio padre lo reconocería, esperaba que el monstruo dentro de él tampoco –¿Listo?– le preguntó a Seto luego de unos segundos, recibiendo como respuesta un pulgar arriba.
Shuuya Kano.
Miembro número tres.
Agente encubierto.
Sin perder más tiempo corrió hacia la puerta y la golpeó un par de veces con fuerza. El plan era simple... Sacar a Kido de la casa como fuera, y en lo posible no levantar sospechas que generaran alguna represalia hacia ella.
La puerta se abrió, dejando ver a su padre –¿Qué sucede oficial?– preguntó él.
En efecto, en esos momentos se veía como un policía, pelirrojo, alto, ojos verdes, algo rechoncho –Recibimos una llamada de sus vecinos diciendo que alguien se metió en su casa mientras no estaba, si me permite, me gustaría echar un vistazo– le explicó cordialmente, cubriendo por completo sus nervios.
En una primer instancia podía parecer una estupidez, el avisarle que alguien había invadido su casa, pero si lograba hacerlo caer en el engaño, de esa forma le daría vía libre a todos los rincones, incluso el laboratorio, y explicaría la ventana abierta en la habitación de Ayano... Si él pensaba que un ratero cualquiera había entrado y escapado antes que el policía lo encontrara, entonces ellos estarían a salvo.
–¿De verdad?– preguntó el hombre viéndolo con sorpresa –Puede pasar, desde luego... De hecho creo que escuché algo en mi laboratorio.
–¡Esa tonta hizo ruido aún con su poder activado!– pensó molesto mientras seguía a su padre que lo guiaba al laboratorio –¡Descuide, me encargaré de cualquier intruso!– le aseguró con una enorme sonrisa despreocupada.
–Ese es el lugar– le indicó Kenjiro abriendo la puerta del laboratorio –Aquí escuché esos ruidos.
–En ese caso quédese atrás, podría ser peligroso– le advirtió adentrándose.
Al instante detectó la posición de Kido, sin embargo no se acercó a ella, por el contrario fingió revisar otras zonas en un intento por darle vía libre a escapar mientras su padre lo seguía.
–Yo no dejé esa puerta abierta– le indicó el hombre señalando aquella entrada a la sección secreta del laboratorio, no dejándole más opción que adentrarse allí.
Se le hizo bastante extraño que su padre permitiera que un policía entrara al sitio donde conservaba un cadáver, comenzaba a imaginar que él lo había descubierto cuando por el rabillo del ojo vio un objeto extraño.
Reaccionó por puro instinto girándose y asestándole una patada en el pecho al mismo tiempo que Kido hacía lo golpeaba en su flanco derecho. Ambos se miraron sorprendidos por tal sincronización mientras le hombre caía a varios metros, con tal fuerza que rompió el contenedor donde mantenía el cuerpo de Takane.
Iba a reclamarle por haberse arriesgado de esa forma tan estúpida, cuando notó la jeringa con un extraño líquido oscuro en el suelo –¡¿Qué demonios?!
–Pensaba envenenarte, Seto me lo advirtió– le susurró ella con su mirada fija en el cuerpo sin vida a un lado de donde yacía Kenjiro inconsciente –Vio a través de tu disfraz desde el momento en que entraste.
–Lo imaginé...– murmuró él tomando su mano –¡Vamos!– tiró de ella en un intento por correr fuera de esa casa, sin embargo no fue capaz de moverla –¡Kido, date prisa antes de que vuelva en sí!
–No puedo...– murmuró Tsubomi soltándose y caminando hacia el cuerpo.
–¡No te acerques a él, estúpida!– le gritó siguiéndola.
Como era de esperar Kido lo ignoró, levantando a la chica en brazos, y como siempre él tenía la razón. Ahogó un grito cuando vio a su padre levantar la cabeza, abriendo sus ojos completamente rojos a pesar de ser media mañana, prueba inequívoca de que la serpiente lo había poseído por completo.
El monstruo intentó tomar el tobillo de Tsubomi antes de que ella tuviera tiempo de alejarse, pero él lo evitó pateándole la mano mientras la empujaba apremiantemente en un intento por que se espabilara y saliera del alcance de ese asesino.
–Jeje... Sabía que regresarías por más...– ese maldito le hablaba a Kido mientras sacaba un arma del interior de su bata con la mano sana y les apuntaba –Díganle adiós a papá– sonrió sádicamente.
No había tiempo de escapar, así que su reacción fue lanzarse sobre Kido abrazándola en el último momento, cubriéndola casi por completo con su cuerpo...
Ese maldito no volvería a dañarla, así aquello significara su propia muerte, cualquier precio era poco por proteger lo que más quería...
Cerró sus ojos al escuchar el estridente sonido seco... Tardó un par de segundos en darse cuenta de que aquello no había sonado como un disparo.
–¡Hora del plan S!– escuchó decir a Seto, quien sostenía un bate de béisbol con el cual acababa de lanzar el arma lejos del alcance de Kenjiro –Lo siento papá, pero no voy a permitir que le vuelvas a hacer daño a mis hermanos– le habló al hombre con su usual sonrisa, aunque había un destello de furia en su mirada –¿Nos vamos?– le preguntó acercándose a ellos y ayudándolos a levantarse.
–¿Eres consciente de que lo que llevas en tu espalda es un cadáver?– preguntó con malicia viendo de reojo como su hermana se erizaba por completo.
Acababan de escapar de esa casa, y necesitaba liberar tensiones de alguna forma, y en esos momentos incluso el humor negro servía.
–¡Cállate!– le reclamó Tsubomi cargando el cuerpo de Takane envuelto en su sudadera –No podía dejarla en ese lugar... Merece al menos un entierro digno...– murmuró lo último solemnidad.
–No puedo creer que papá haya sido capaz de asesinar...– comentó Seto consternado.
–Fue ese monstruo, no nuestro padre– comentó él mirando a otro lado –. El mismo día que Ayano murió, él asesinó a Haruka y Takane, pero no sé que hizo con el cuerpo del chico...– aún recordaba aquella amenaza cuando vio el contenedor destruido desde adentro, pero no quería asustar aún más a sus hermanos.
–Papá debe sentirse demasiado mal, él hablaba con mucho cariño de sus alumnos...– comentó Seto exhalando con tristeza.
–Dudo que quede algo del alma nuestro padre en ese cuerpo...– explicó viendo a sus hermanos nuevamente.
Kido caminaba en silencio mordiendo su labio inferior en un intento por no quebrarse, y Seto se veía triste, pero no había derramado una sola lágrima a pesar de todo lo que vivieron. Su hermano era mas duro de lo que imaginaba cuando la situación apremiaba.
–No creo que debamos llevar ese cuerpo a la base...– dijo finalmente deteniéndose, sus hermanos lo imitaron mientras lo veían confundidos –Hay al menos un par de personas allí que sufrirán un colapso nervioso al verlo...
–¿Pero qué hacemos con ella?– preguntó Seto –Tenemos que buscar un buen lugar para enterrarla, y no tenemos las herramientas, ni conocemos el procedimiento.
–No lo sé...– murmuró encogiéndose de hombros –Tal vez traerla no fue una buena idea...– comentó.
Ambos miraron a Kido quien frunció el ceño y continuó caminando como si ellos no existieran...
Al regresar a la base habría problemas...
Continuará.
¿Qué van a hacer con el cadáver? ¿Habrán descubierto algo en el laboratorio de su padre? ¿El fantasma de Takane le jalará los pies a Kido esta noche? Esas y otras preguntas serán respondidas algún día... Pero no en el próximo capítulo.
Muchas gracias por leer y dejarme sus comentarios, a continuación paso a responder.
Ryuunoko: ¡Felicidades por ser el comentario número 90! Te has ganado... Mi gratitud, porque no tengo mucho más para darte. Tenés razón en que la escena e Shintaro y Mary fue rápida, pero Seto no se quedaría mucho tiempo escuchando, y Shintaro huyó antes que Seto se pusiera celoso... Nunca se sabe qué tan fuerte puede golpear nuestro chico valiente... Cuestión de supervivencia xD. Además siempre se pierden cosas cuando cuentas la historia desde la perspectiva de un personaje. Tendré que terminar escribiendo un fic exclusivamente dedicado a los graffiteros xD.
Kousuke de niño era un amor, y de grande sigue siéndolo, es de los que más maduró pero menos cambió... Una combinación rara y hermosa... He aprendido a quererlo más después de embarcarme en esta historia. Kido es mi "heroa", siempre llena de energías, sintiéndose una inútil por pasar tanto tiempo tirada en una cama, y de paso torturando a Kano. Y claro que ella se preocupó por la reacción de Seto al leer su mente... Una vida protegiéndolo y de la nada va y lo daña hasta el punto de que él termine desmayado y luego con una crisis de nervios... ¿Cómo no sentirse culpable?
Creo que no es una sorpresa para nadie que adoro a Kano, con sus cosas buenas y malas, y amo verlo sufrir, sobre todo cuando sufre por preocupación. Y claro que todos saben que ellos se aman, pero son medio bananas los pobres... Necesitan tiempo que no tienen... A ver si se aclaran antes que llegue Kuroha y se les termine la fiesta... Respecto a Mary, creo que ella se complementa perfectamente con Seto, así que cuando él cae, ella debe mantenerse fuerte para sostenerlo. Sin contar que tiene el "cheat" de reiniciar el tiempo cuando las cosas se ponen feas... Eso da bastante confianza xD.
Bueno, ya viste la misión y no maté a nadie... (aparentemente) Así que tienen un par de capítulos más para respirar con sus pulmones aún dentro del cuerpo. Y que conste que yo les di tiempo, si no se declaran es culpa de ellos. Sería divertido lo de las peleas clandestinas, pero me temo que no les queda mucho tiempo para actividades extracurriculares.(?) Y hace tiempo que quería verlos trabajar en equipo, después de todo, juntos pueden lograr lo que sea, o casi. Muchas gracias por el hermoso comentario como siempre, besos.
Gracias una vez más por leer.
Hasta la próxima.
Siguiente capítulo: Génesis -Aclarar la mirada-
Saludos.
Trekumy.
