Advertencia: Este capítulo hará una serie de referencias bíblicas y comentarios que podrían considerarse una blasfemia, por favor, si eres muy sensible respecto a ello te pido que lo tomes únicamente como el punto de vista de uno de los personajes de una historia... Y si aún así decides no leer el capítulo, no afectará tu comprensión de los siguientes. Gracias por tu tiempo.


Capítulo 36: Génesis.

"En el principio Dios creó los cielos y la tierra."

Ese sería el comienzo de la historia...

"(...) Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie."

De esa forma nació él, una criatura más, una de tantas otras...

"Y Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto; y el árbol de la ciencia del bien y el mal."

Dulces frutos en abundancia por doquier, las criaturas disfrutaron de ellos en algarabía. Aquella serpiente, guiada por sus instintos animales no era la excepción, sin embargo todo cambió cuando por pura casualidad fue la primera en probar el fruto de aquel árbol tan tentador... El árbol de la ciencia del bien y el mal...

Fue entonces que la iluminación se hizo presente en aquella patética criatura que jamás destacó entre las demás. El mundo por completo se reveló ante sus ojos, convirtiéndola en un ser capaz de comprender tantas cosas, cercanas, lejanas, no importaba qué, él podía saberlo. No importaba cuan imposible pareciera, él se sentía capaz de realizar cualquier cosa.

Deseoso de compartir sus hallazgo con el resto de las criaturas se dirigió a ellas, sin embargo eran muy diferente a él, temerosos ante las advertencias de Dios, complacidos con sus vacías vidas, luchando incansablemente por saciar sus instintos y nada más.

Ellos eran diferentes a él...

"Entonces Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente."

Presenció aquella especial creación desde las sombras, esa criatura era diferente a las demás ya que a diferencia del resto había sido hecha a semejanza de Dios. Tal vez pudiera compartir su descubrimiento con ella.

"Y mandó Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y el mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás."

¿Morir? Aquello no era verdad. Él había comido ese fruto y continuaba vivo, una vida mucho mejor, una vida plena.

Entonces Dios mentía...

Sólo había una explicación para esa mentira.

"Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Dios había hecho (...)"

–Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto– le habló a la hembra, conocía la naturaleza de las criaturas, por eso la escogió.

–Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en el centro del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis para que no muráis– explicó ella.

–No moriréis– declaró sin atisbo de duda, tenía el poder de engañar a su antojo, pero no necesitaba hacerlo, aquella era la verdad –, sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

"Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos (...)"

Finalmente podría compartir aquel poder, aquellos conocimientos y comprensión del mundo en que vivía con alguien más... Sin embargo Dios lo supo, y expulsó a ambas criaturas especiales del Edén... Condenándolos a dolor, sufrimiento y finalmente la muerte...

Y en lo que a él respectaba...

"Y Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar."

Sus patas fueron arrancadas cruelmente y al igual que aquellas criaturas fue expulsado del jardín, sin embargo se las apañó para conservar algunas semillas del árbol de la vida, sabía que encontraría un sitio adecuado donde plantarlo, de esa forma, al contrario que esa pareja... Él sería inmortal.

Necesitaba aquella inmortalidad, aquel fruto había abierto sus ojos, despertado sus ansias por conocer más, no moriría sin saberlo todo...

Y así, milenios pasaron...

Observó a aquellas criaturas que se llamaban a sí mismas humanos, progresar, evolucionar, crecer como individuos y grupos, modificando el entorno a su necesidad, creando, algo que el resto de los animales no era capaz de hacer. Ellos habían sido una creación especial, a imagen y semejanza de Dios... Los necesitaba si quería enfrentarlo.

Necesitaba de las características humanas, necesitaba sus brazos y piernas de los cuales él carecía, su postura erguida, su cerebro capaz de armonizar pensamientos y emociones... Emociones de las cuales él carecía.

Tenía la habilidad de reconstruir su cuerpo a voluntad, sin embargo no podía crear, aún había algo que Dios podía hacer y él no... Sin embargo, si sus poderes y los de esos humanos se mezclaran... Existía la posibilidad de poder lograrlo.

Pero no podía acercarse a ellos... No directamente o piedras volarían y sería perseguido con palos... Podría engañarlos cambiando su apariencia, atraerlos con sus ojos rojos como la lava... Pero no era posible procrear un ser mitad humano mitad serpiente...

Y si aquello no era posible entonces... Debería buscar otra alternativa...

Convertir un humano en uno.

Le tomó varios siglos de investigación, llegó a la conclusión de que debía arriesgar mucho en pro de conseguir su meta, sin embargo ningún precio era demasiado alto si finalmente lo lograba.

Valiéndose de su vista aérea no le fue difícil encontrar a su víctima, una recién nacida abandonada en el bosque a su suerte...

Los humanos solían hacer esa clase de cosas...

Debía darse prisa, era un lugar lejano y aquella criatura demasiado vulnerable al clima y otros animales... No le serviría de nada muerta.

Al llegar la encontró apenas con vida, aquella temperatura congelante era mortal en una criatura como aquella, también en un animal de sangre fría como él, así que la envolvió en su cuerpo, no le daría calor, pero la protegería del frío invernal y emprendió el regreso lo más rápido que pudo.

Alimentó a la infante con frutos del árbol de la vida, y así lo haría por unos años más, hasta que llegara a la madurez, según sus cálculos aquello no le daría inmortalidad, pero multiplicaría la esperanza de vida de un humano promedio unas cien veces.

Más que suficiente para cumplir su cometido.

Separó su poder en partes, partes que se materializaron como otras serpientes, decenas de ellas, cada una con una habilidad específica... Le cedió todo aquello, a excepción de la parte que se quedó con la habilidad de buscar el conocimiento, esa era su parte más preciada, aquella que lo motivaba a seguir adelante. Necesitaba de esa parte más que ninguna, quería ser uno con aquella criatura que comenzaba a ser envuelta por las otras serpientes, pero debía quedarse fuera, protegiéndola, alimentándola, y guiándola cuando la transformación estuviera completa.

Pasaron dos siglos en los cuales permaneció en aquella cueva, se las apañó bastante bien para protegerla de los humanos que rara vez exploraban el lugar, y algunos animales salvajes que rondaban por allí.

Durante ese tiempo, el ser en metamorfosis no tuvo consciencia de su propia existencia, no se movió, no habló, sólo observó el mundo frente a él. Hasta que al llegar a la madurez dejó de recibir alimento, lo cual lo motivó a dar sus primeros pasos.

Ese día, un quince de agosto según el calendario gregoriano, aquella criatura, híbrida de humano y serpiente, conoció su propia voz, su imagen, y salió al mundo.

Fingió ser una serpiente más, fingió desconocimiento de su situación, y la dejó marchar sin voltear a ver a la que podría considerarse su hija... Esa a la que los humanos llamarían Medusa en los años venideros, poseía el poder de enfrentar al mismo Dios, pero aún no lo sabía.

Debía descubrirlo por sí misma, y cuando lo hiciera, regresaría a ese lugar...

Y así fue...

–Regresaste...– comentó al verla entrar –¿Cuánto tiempo ha sido? ¿Veinte, treinta años?

–Treinta y dos...– respondió ella arrodillándose al pie del lago en cuyo reflejo conoció su forma por primer vez.

–Oh... Muy cierto...– concedió arrastrándose hacia ella, observando su propio reflejo en el lago, haberle cedido casi la totalidad de su poder lo hacía ver como una serpiente más –He sabido que te llaman... Medusa.

–Mi nombre es Azami– corrigió.

–Te hiciste con un nombre... Nunca pensé que sintieras la necesidad de uno, Azami...

–Me molesta que hables de esa forma– lo miró de reojo, con sus ojos fieros –, como si supieras algo de mí.

No respondió, no necesitaba hacerlo. Aquella, mitad serpiente, mitad humana, podría leer su mente si realmente deseara saberlo.

–¿Vas a decirme el motivo que te trajo aquí?– preguntó finalmente.

–Mi hija, y mi esposo...– respondió Azami, volviendo a ver su reflejo en el lago –Si permanezco a su lado, ellos seguirán atacándolos...

–Ser considerado un monstruo tiene sus inconvenientes– comentó casualmente, los humanos atacaban todo aquello diferente, aquello que no comprendían... En ese punto eran exactamente iguales al resto de los animales –. Deduzco que planeas vivir aquí de ahora en más...– ella asintió –Es una solución aceptable a tu problema, de todas formas ese humano no vivirá mucho tiempo, y esa hija que engendraste con él, tendrá una esperanza de vida cincuenta veces superior a la de un humano, pero también morirá tarde o temprano.

La vio apretar sus puños, mientras se levantaba –No puedo aceptar esto...– murmuró con sus ojos destellando en un rojo aún más intenso que el natural en ella.

No había contemplado aquello, ¿de dónde había salido tal poder? Observó esa energía recorrerla y envolverla, su cabello se mecía en el aire como si flotara, y casi podía ver aquellas serpientes que ya eran parte de su cuerpo, retorciéndose dentro de ella...

–Deseo... Vivir a su lado... Por siempre...

Entonces eso era... Ese poder oculto que hacía a los humanos especiales... Aquello que los separaba de las demás criaturas... Deseos...

Fue una revelación casi tan increíble como aquella que experimentó al comer el fruto prohibido... Deseos, esos de los que los animales carecían, pero abundaban en los humanos... Esa era la clave de la creación... Si poseía esos deseos sería capaz de vencer a Dios.

Pero antes debía comprobar su deducción –Entonces... Crea un mundo donde puedas vivir con ellos para siempre– sugirió, ganándose una mirada sorprendida –. Tienes el poder de hacerlo.

–Un mundo... Donde vivir con ellos...– repitió, con la esperanza afianzándose en ella, aumentando aún más su poder –Un mundo lejos de otros humanos... Un mundo donde el tiempo no pase...

Presenció fascinado la creación de aquel nuevo mundo, le resultó tan increíble, tan lejano a todo aquello que había visto en su larga vida, que dejó de considerarla una híbrida que ayudó a crear, para comenzar a verla como su reina.

Reinaría aquel nuevo mundo con ella...

Con ella, y sólo con ella, podría derrotar a aquel lo condenó a arrastrarse por la tierra. Porque aunque en esos momentos fueran dos seres independientes... Ambos estaban conectados... Ella era parte de él, y él parte de ella.

–¿Qué opinas?– preguntó Azami una vez que su creación estuvo lista... No le tomó más que un par de años crear un nuevo mundo de la nada...

–Incluso yo, me siento sorprendido, mi reina.

–¿Ahora soy tu reina?– levantó una ceja con desconfianza –Eres un ser muy extraño...

–No negaré eso– comentó reptando hasta ella –. Cuando entres a tu nuevo mundo... Quiero entrar también– declaró viéndola directamente.

–¿Por qué quieres eso?

–Este mundo no es justo con quienes somos monstruos...– fue su excusa –Puedes leer mi mente si no me crees...

–Pareces saber demasiado de mí... Y ese mundo fue tu idea, así que lo creo justo.

Se marchó en busca de su familia, pero algo sucedió, por lo que regresó varios días después completamente sola. Las lágrimas caían por su rostro, y la puerta que los llevaría a ese mundo fue abierta.

–¿Qué sucedió?– preguntó cediendo a su naturaleza curiosa.

–No quiero regresar a este mundo– fue la única respuesta que obtuvo, antes de verla entrar por ese portal.

Entró tras ella... Y el portal fue sellado, desapareciendo ambos del mundo real.


–¡Debo hacer algo!– exclamó su reina viendo con desesperación por aquella ventana. En ese lugar donde el tiempo no existía, había una ventana que en la cual se podía observar el mundo de los humanos.

Ambas, hija y nieta de su reina, fueron asesinadas por humanos.

–No hay mucho que puedas hacer desde aquí...– comentó observando el par de cuerpos cubiertos de sangre a mitad del bosque.

–¡Quiero traerlas! ¡Tiene que haber una forma!

–Tú creaste este mundo, así que tú pones las reglas...

Ella siguió su consejo como siempre, aunque su ejecución le pareció lamentable...

Su reina era en parte humana, no sólo en su físico y su capacidad de desear... Lo era también en su habilidad para complicar innecesariamente las cosas...

Le pareció estúpido poner aquellas reglas... Si dos personas que se amen mueren juntas un quince de agosto entrarían a ese mundo, una de ellas quedaría dentro por toda la eternidad, la otra podría salir con vida llevando una de sus serpientes...

Pero le resultó aún más idiota que le cediera a su hija justamente aquella serpiente... La única capaz de mantener unidas a las demás... Y la única capaz de mantener el control sobre aquel mundo.

Luego de una aburrida charla familiar, Shion rechazó la serpiente cediéndole la nueva vida a su hija... Quedando así, cada quince de agosto, las puertas abiertas de aquel mundo.


Después de ver entrar a varias personas a ese mundo, y que algunas serpientes fueran llevadas fuera, decidió que él también debía salir... Técnicamente, la Azami de ese mundo ya no era su reina... Su reina era Mary ya que era quien poseía el poder de reunir al resto de las serpientes... Y con un poco de suerte tal vez ella no cometiera el mismo error que su antepasada.

Sin contar, que aún no olvidaba su misión, y en aquel mundo separado del resto, donde nada sucedía... Su necesidad de conocimiento no se veía satisfecha...

Quería salir y ver qué tanto había evolucionado el mundo durante su ausencia... Y una ventana no le era suficiente para ello. Pero no podía hacerlo en cualquier cuerpo, las serpientes cumplían deseos... Otra inútil regla desde su punto de vista. Necesitaba alguien cuyos deseos se mimetizaran con los suyos...

Y ese alguien llegó finalmente... El hombre se rehusó, suplicó que fuera su esposa quien tomara su lugar... Ese hombre parecía saber mucho de aquel mundo y de su reina... Así que esta vez, fue la serpiente quien decidió...

Lo poseyó jurándole cumplir su deseo, sabiendo que jamás cumpliría aquella promesa... Y el resto fue muy divertido...

Aquel mundo era tan diferente al que él dejó cientos de años atrás... Sin embargo las personas eran iguales... Con las mismas virtudes y defectos que sus ancestros... Aquello era bueno, manipularlos sería pan comido.

Sin embargo como una serpiente dentro del cuerpo de un humano, no era capaz de tomar el control de sus acciones a menos que él lo hubiera cedido, y esto sólo sucedía por la noche, cuando su parte consciente tomaba un descanso.

Investigó a una velocidad impresionante, residía en un cuerpo frágil, que se deterioraba aún más al no contar con el descanso necesario, así que no contaba con siglos. Apenas algunos meses... Unos pocos años a lo sumo.

Descubrió que la cantidad de serpientes en la tierra era muy baja, demasiado para su cometido, necesitaba reunir al menos a diez, si quería enfrentar a aquel ser todopoderoso. Así que valiéndose de los sentimientos de ambos alumnos de su anfitrión creó una serpiente más... Ya que Azami carecía del poder de controlar el Daze, como ella había llamado una vez a su mundo, él podía usar aquellas tontas reglas a su antojo, y por supuesto, para su beneficio.

El día que decidió matar a esos dos humanos, la hija del hombre que poseía se suicidó frente a sus ojos... Aquello fue un golpe de suerte, ya que el hombre perdió aún más la cordura, y entonces controlarlo fue mucho más sencillo. Si no hubiera sido por aquello, probablemente la conciencia de ese humano se habría rehusado a envenenar a la chica, y quitarle el respirador al joven.

También estaba aquel niño que presenció todo, quien poseía una de las serpientes; engañar... Tiró de los hilos correctos y lo usó a su favor...

Ese quince de agosto fue muy largo, y aprendió mucho más que en todo el año anterior de investigación... Gracias a sus vivencias comprendió el verdadero origen del deseo...

La desesperación...

Todo deseo nacía de la desesperación, del querer cambiar una situación adversa, o prolongar una feliz que acabaría inevitablemente... Si causaba desesperación, la más cruel y absoluta en los anfitriones de la serpiente... Aquello generaría cantidades inimaginables de poder...

¿Y qué otra cosa generaría más desesperación que algo que fuera contra el instinto básico en toda criatura? La supervivencia...

Y no únicamente la propia, sino la de aquellos con los que el vínculo es demasiado fuerte... Aprendió mucho de ver a esa chica suicidarse frente a su padre...

Conservó el cuerpo de los adolescentes que asesinó, uno de ellos permanecería vivo en estado suspendido, él sería su as bajo la manga, su cuerpo fuerte como el titanio sería un buen anfitrión para sí mismo durante la ejecución de su plan... Y aquellos audífonos que implantó en su cuerpo, le permitirían escuchar cada movimiento de las serpientes una vez que les permitiera reunirse...

La chica sería un contenedor, guardaría en aquel cadáver el poder recogido, un cuerpo humano vivo no soportaría tanto poder, pero ese cadáver con ciertas modificaciones lo haría...

La primer vez que lo hizo... Salió perfecto, asesinó a sangre fría a todos frente a sus amigos, únicamente dejaría viva a Mary, su nueva reina, ambos derrotarían a Dios y reinarían ese mundo en su lugar... Sin embargo ella reaccionó de una forma no contemplada, reiniciando el tiempo...

Volvió a encontrarse en aquel laboratorio... El cuerpo de la chica conservaba el poder que había obtenido, y él sus memorias y experiencia...

–Perfecto...– se dijo a sí mismo sin poder evitar sonreír.

Acumularía aquel poder hasta que el contenedor desbordara de él y luego lo usaría para apoderarse de ese mundo y los demás.

Probó decenas de formas, analizando en cual de ellas el poder recabado era mayor... En su actual línea temporal, experimentó por primer vez darles un año extra, de esa forma sus lazos se fortalecerían, esperaba que con ello... El contenedor se llenara por completo y entonces no necesitaría seguir con ese estúpido juego.

Después de eso...

Mataría a ese ser inmortal llamado Dios.

Pero darle más tiempo a los humanos implicaba que su naturaleza curiosa entrara en acción...

El chico que usaba a su antojo como una marioneta, se reveló un par de veces...

La chica que poseía la serpiente de ocultar la mirada se coló a su casa en una ocasión... Casi la mató en aquella oportunidad, pero en el último momento su anfitrión, ese hombre que creyó que había perdido la voluntad por completo, lo detuvo...

Aquellos fueron eventos divertidos, todos ellos ayudaban a que la masacre que planeó liberara aún más energía... Sin embargo hubo un punto en el cual las cosas se salieron de control...

Pocos días antes del indicado, asaltaron su laboratorio y se llevaron el contenedor...

Estuvo a punto de ir tras ellos, destrozarlos antes de tiempo y tomar lo que era suyo, sin embargo, aquello arruinaría sus planes... Valiéndose de Konoha era capaz de saber lo que el grupo entero hacía, por lo que no le sería difícil rastrear aquel cadáver... No importaba si se deterioraba un poco... Aquello no mermaría su potencial de almacenamiento.

El catorce de agosto desenterró ese cuerpo tan preciado para él, y luego de subirlo a su camioneta condujo hacia su nueva guarida, el sótano de la escuela era perfecto para aquellos menesteres... Ninguno de ellos imaginaría siquiera donde encontrarlo...

Porque después de la última irrupción en su casa, ellos seguramente conocían a la perfección el cincuenta por ciento de su plan, lo que había escrito en sus notas... En otras palabras, sabían que el día quince de agosto morirían inevitablemente, lo cual era perfecto... Saberlo con antelación seguramente los haría sentir aún más desesperados...

Esperó en ese lugar hasta el día siguiente a la hora indicada, y valiéndose de un par de armas bien cargadas caminó tranquilamente hacia el lugar del desenlace final...

La última vez...

La definitiva...

Después de ese día... El mundo no volvería a ser el mismo.

Continuará.

Uff... Fue tan corto pero siento que necesito un descanso de tres meses después de esto...

Ok, no quedó tan bien como esperaba, y tiene muchas, muchas incoherencias y contradicciones con la historia, pero creo que se entiende la idea. No puedo evitar sentir que fue muy confuso...

Al escribir este capítulo me topé con un montón de problemas, pero el que quiero comentar aquí es que en el manga la serpiente que habla con Azami está en medio de un grupo de otras serpientes, sin embargo las serpientes son animales solitarios, nunca cazan ni viven en grupos, lo cual tiene lógica, ya que por su forma se verían más expuestas de ese modo... Sólo las hembras llegan a permanecer con sus crías un tiempo y no es mucho. Así que por eso en mi versión, la serpiente estaba sola en aquella cueva.

Hay otras contradicciones con la serie, pero no logré unificar todo lo que sabemos en algo completamente coherente... Sé que hay gente que haría esto mucho mejor que yo... Pero aún así espero que lo hayan disfrutado un poquito al menos.

Por cierto, esto ha tomado forma gracias a conversaciones que he tenido con algunos de ustedes, así que les agradezco muchísimo (cada quien sabe si estoy hablando de él/ella). Cuando llegue al final de la historia agradeceré apropiadamente a todos.

Paso a responder los comentarios:

TanetaOno: Muchas gracias por el comentario :D Me alegra mucho que te haya gustado la misión, y ya veremos qué pasa con el cuerpo... Aunque en este capítulo se vio un poco. Ya sabremos qué pasará contra Kuroha en su momento, de hecho lo sabremos en el próximo capítulo, o el siguiente a ese si se alarga mucho. Nos vemos, besos.

OrangeAnt: Tranquila que no fue para tanto... Pero sí, sobrevivieron a esa... Veamos qué pasa en los siguientes capítulos... Muchísimas gracias por comentar. Besos.

Gracias a todos por leer.

Próximo capítulo: Bad end.

Hasta la próxima.

Trekumy.