Aclaración: Muchos me pidieron una línea alternativa, un happy ending y toda la cosa, y si bien lo pensé en su momento, eso no pasará. Este capítulo es el final definitivo, y no contaría como línea alternativa, sino como consecuencia directa de lo sucedido en los 39 capítulos anteriores. Así que espero que disfruten del final verdadero de esta historia.


Capítulo 40: Un nuevo inicio.

Abrió sus ojos y el laboratorio se presentó nuevamente frente a él... De pie frente a su escritorio observando unos papeles, no eran los mismos papeles que siempre observaba al regresar en el tiempo y comenzar una nueva línea temporal, pero, al igual que cualquier persona, no le prestó atención a ese minúsculo detalle.

Todo salió de la forma en la que siempre lo hizo... Esa era su certeza.

Satisfecho por un trabajo bien hecho, regodeándose en su propio orgullo, tal como un humano lo haría, se dirigió hacia el objeto más preciado en esa casa; ese cadáver que rebosaría con la energía generada por incontables tragedias...

Sin embargo él no era un humano... Aquel hecho fue el que le permitió sobrevivir hasta ese momento, aumentar su poder y manipular el trayecto de las cosas a su antojo... Aunque tal vez el haber vivido tanto tiempo en el cuerpo de uno, en contacto directo con otros tal vez le había afectado...

Pero no fue consciente de ello hasta encontrar el tubo gigante en el que solía guardar aquel cuerpo, su precioso contenedor de energía, roto y vacío.

–¡¿Qué demonios está sucediendo?!– gritó perdiendo por completo la compostura –¡¿Dónde está ese maldito contenedor?!– observó el lugar, los vidrios en el suelo, la disposición de los elementos de su laboratorio, muchas cosas estaban en lugares diferente a como las recordaba.

Observó su reloj de pulsera, habían pasado apenas tres minutos del día catorce de agosto, eso estaba en orden, los reseteos siempre lo llevaban al mismo instante; las cero horas del día catorce de agosto. Tardó alrededor de cinco minutos en notar lo que estaba fallando...

La fecha no era exactamente la misma... El año era distinto.

–¡¿Cómo pude cometer tal error?!– se tomó la cabeza, lamentándose y odiándose a sí mismo por haber sido tan estúpido... Tan humanamente estúpido.

Todas las antiguas masacres habían sido el mismo día, y sin importar la hora en que sucedieran, la reina siempre los regresaba al mismo momento exacto, por lo que creyó estúpidamente y sin verificación previa, que así funcionaba, regresarían a ese momento exacto sin importar el año en que se diera la masacre... Sin embargo él cambió las reglas dejándolos vivir un año más, sin tomar en cuenta que el regreso esta vez sería al catorce de agosto más cercano... Es decir ese día en el cual ellos ya habían robado su contenedor de energía y él aún no había ido a buscarlo.

–Muy bien...– inhaló y exhaló intentando volver a pensar con su frialdad usual –Sé donde lo tienen, sólo iré por él y me ocultaré hasta crear mi plan de acción– después de su gran error, no podía darse el lujo de volver a actuar con imprudencia.

Se tomó algo de tiempo en buscar las herramientas necesarias para desenterrar aquel cadáver, así que casi a la una de la madrugada estaba arrancando su camioneta y dirigiéndose hacia aquel bosque por lo que era suyo.


Abrió sus ojos confundido, ¿qué hacía en ese salón de su antigua escuela? Una luz naranja, probablemente producto del ocaso, se colaba por los enormes ventanales, dándole al lugar un aspecto cálido y acogedor.

–Al fin pude alcanzarte...– aquella voz... Esa que el tiempo había distorsionado en sus recuerdos, pero reconoció en el mismo instante en que la escuchó.

–Ayano...– murmuró observándola con serena emoción.

Debería sentirse alterado, desesperado por llegar a ella, por tocarla... Sin embargo se acercó tranquilamente, como si el tiempo no existiera, hasta detenerse frente a su querida amiga y abrazarla con una sonrisa en los labios –Te extrañé...

–También yo...– respondió el abrazo con alegría –He estado observándolos... Lo has hecho muy bien Shintaro, estoy orgullosa de ti...

Se separó sólo un poco para verla con añoranza mientras sonreía –Me gustaría decir lo mismo, pero... En serio Ayano... ¿No podías hacer algo menos... Drástico?

–Jeje... Lo siento...– murmuró ella rascándose la nuca con timidez –Fue una tontería, lo sé... Pero no tenemos mucho tiempo...– dijo lo último enseriándose –El final se acerca... Y sólo tú tienes el poder de evitarlo...

–¿El final?– preguntó desconcertado –¿Poder... Yo?– la miró sin comprender de qué hablaba.

–Así es– asintió Ayano dando un paso al costado, permitiendo que él fuera capaz de ver su propio reflejo en la ventana –. Esos fragmentos de recuerdos de otras vidas... Te ayudaré a controlar ese poder... Lo necesitarás para salvar a todos...– la escuchó decir mientras observaba sumamente sorprendido sus ojos rojos en aquel cristal.

–¿Desde cuando...?

–Desde siempre...– respondió alguien detrás de él.

Apenas logró voltear a ver a la pequeña mujer que se les había unido, cuando aquellas trágicas vivencias bombardearon su cerebro a una velocidad increíble.

Sangre, gritos de dolor y desesperación, sus amigos, su hermana... Todos muriendo de distintas formas a cual más sádica que la anterior.

Cayó de rodillas con ambas manos en su cabeza en un vano intento por alejar esa tortura –¡Ahh deten esto!– suplicó con lágrimas en sus ojos.

–Debes acostumbrarte– sentenció Azami –. Sólo con esa información podrás detenerla...

–¿De-tenerla?– preguntó haciendo su mejor esfuerzo por levantar la mirada.

–Aclarar la mirada... Esa serpiente ya hizo suficiente...– comentó Azami rodando los ojos –Cuanto más poder obtiene más loca se vuelve... Ustedes tienen que encontrar la forma de detenerlo esta vez, o no sólo será el fin para ustedes, lo será el mundo entero.

–Pero...– murmuró logrando ponerse de pie –¿Cómo podremos detener a esa cosa...?– comenzaba a acostumbrarse a aquellos recuerdos, al miedo y la desesperación –¡No tiene escrúpulos! ¡No dudará en volver a matarnos!

–Pensar en como hacerlo es tu tarea– respondió la mujer tranquilamente –. Esta chica me aseguró que encontrarías la forma.

–¡Shintaro es muy inteligente!– asintió Ayano dándole un par de golpecitos en la espalda –¡Él pensará en algo!

–En resumen ustedes dos me trajeron aquí sin tener un plan...– murmuró viendo a ambas de reojo.

–Nuestro plan es que tú pienses en algo– corrigió Azami.

–No podemos hacer mucho más desde aquí...– murmuró Ayano algo apenada jugando con su bufanda.

Shintaro exhaló resignado mientras la mujer se marchaba –Supongo que no tengo otra opción...

–¡Gracias!– exclamó su amiga dando saltitos de emoción al tiempo que lo envolvía con su bufanda –Sabía que podía contar contigo...

–No te pongas tan feliz, aún no tengo idea de qué debo hacer...

–Hay algo... Lo primero– dijo ella con seriedad –. El cuerpo de Takane...

–¿Eh...?– preguntó confundido –Hablas de su... ¿Cadáver?

Ella asintió –Debes alejarlo de la serpiente... Búscalo y escóndelo... Si se apodera de él todo estará perdido.

–Sugieres que... ¿La desentierre y oculte su cuerpo bajo mi cama?– preguntó entre triste y asustado.

–Bajo tu cama tal vez sea muy evidente... Podría ser en un armario...– comentó ella pensativa.

–Ahm... pues...– murmuró viendo a otro lado mientras recordaba aquella frase que aseguraba que los verdaderos amigos te ayudarían hasta a esconder un cadáver... Pero una cosa era decirlo y otra hacerlo.

En ese momento la habitación comenzó a difuminarse –¡¿Q-Qué está sucediendo?!– preguntó mirando a los lados asustado –¿Ayano...?

–Fue lindo verte de nuevo Shintaro...– le sonrió con tristeza –Pase lo que pase... Me sentiré orgullosa de ti– aseguró.

–¡¿Qué...?! No, Ayano... ¡Espera!– gritó extendiendo su mano al tiempo que veía como su imagen se alejaba más y más mientras la oscuridad poblaba todo su alrededor –¡¿Volveré a verte?!– preguntó con desespero, sintiendo como volvía a perderla.

–Siempre estaré cuidando de ti...– la escuchó decir antes de desvanecerse por completo.

–¡AYANO REGRESA!– gritó sentándose extremadamente agitado.

Miró a su alrededor, estaba de vuelta en su habitación, podía escuchar la voz de Ene, se oía alterada, pero no le prestó atención a sus palabras... Su cabeza era un lío, demasiada información, demasiados recuerdos nefastos de un pasado que no lo era, y de un futuro que esperaba no volviera a repetirse...

–¡¿Y cuándo se puso esa bufanda, amo?!– finalmente las palabras de su amiga tomaron sentido para él.

Llevó una mano a su cuello para encontrarse con aquella bufanda roja, esa con al que Ayano lo envolvió en su "sueño"...

–No fue un sueño...– murmuró tomando consciencia de lo sucedido... Y lo que era peor... De lo que sucedería en unas pocas horas si se quedaba allí sin hacer nada –Ene, entra a mi celular– le ordenó levantándose y yendo por su chamarra roja.

–¿Ehh...? ¿Por qué, amo?– preguntó desde la computadora –¿Piensa salir? ¿A esta hora y en pijama? Debería cambiarse...

–No hay tiempo... Entra al celular o te dejaré aquí– murmuró tomando el aparato y caminando hacia la puerta.

–¡No se vaya sin mí, amo!– exclamó ella pasándose al aparato antes de que estuviera fuera de su rango de alcance –¿A dónde vamos?– preguntó una vez que él salió al exterior cerrando la puerta de su casa.

–Al bosque...

–¡¿Al bosque?!– exclamó ella viendo la esquina superior de la pantalla –¿Y qué piensa hacer en un bosque a la una y siete minutos de la madrugada? ¿Perderse?

–Desenterrar tu cuerpo– respondió en el mismo tono que había usado desde que salieron, uno carente de emoción por completo.

–¡¿Que qué?!– chilló ella haciendo vibrar el aparato –¡Amo despierte! ¡Está diciendo puras idioteces!

–¡Cállate Ene!– le gritó viendo la pantalla con desesperación mal disimulada –¡Esto ya es suficientemente difícil para mí! ¡No necesito tus estúpidos comentarios!

–Shintaro...– murmuró viéndolo con preocupación. Si ponía atención, podía leer fácilmente que él sufría, su rostro mostraba una expresión de franca desesperación y parecía como si en cualquier momento fuera a llorar –¿Qué te sucede?

–¿Recuerdas aquellas visiones confusas de las que te he hablado?– preguntó mientras caminaba a paso firme, continuó hablando cuando ella asintió –Siempre supe que eran retazos de recuerdos, recuerdos de algo muy malo que sucedió, pero no sucedió... Nunca fui capaz de entenderlo bien... Hasta ahora...

–¿Y... Qué fue lo que entendiste?– preguntó sin una pizca de burla o malicia en su voz... En otro momento tal vez lo hubiera llamado loco por salir en plena madrugada de su casa en pijama a desenterrar un cadáver, hablando sobre recuerdos de cosas que no pasaron... Pero esa mirada en su cansado rostro no era la de alguien que hubiera perdido la razón...

–El fin de nuestras existencias se ha repetido incontables veces...– comenzó a decir, no esperaba que ella lo comprendiera, pero haría el intento al menos –Una vez que somos asesinados todo se resetea, y la historia vuelve a comenzar, como si fuera una ruleta... Yo puedo recordar cada una de sus vueltas... Sin embargo la ruleta está deteniéndose, estamos en la última de ellas... La definitiva...

–¿Cómo sabes todo eso?– preguntó Ene sorprendida, una vez más sus palabras podían parecer una locura, sin embargo algo en su interior le decía que todo aquello era cierto, que podía confiar ciegamente en esas palabras.

–Ayano...– murmuró poniendo su mano libre sobre la bufanda que continuaba en su cuello –Ella me alcanzó finalmente y echó algo de luz al asunto... Dejándome esta bufanda como una prueba, una especie de memento que impidió que lo olvidara todo al despertar...

–¿Viste a Ayano...?– preguntó lo obvio –¿Cómo está ella...? ¿Qué te dijo? ¿La volveremos a ver alguna vez?

–Se veía bien... El tiempo no ha pasado para ella– le comentó sonriendo levemente –. Me dijo que debíamos detener a la serpiente, que para eso debemos evitar que él se haga con tu cuerpo, que esa es la clave... Y... Yo también espero volver a verla...

–¡Lo haremos!– exclamó Ene con sus ánimos a tope, ocultando el miedo tras una capa de optimismo como ya era costumbre en ella –¡Cuenta conmigo, amo! ¡Esa estúpida serpiente que me quitó mi cuerpo, no sabrá qué la golpeó!

Él asintió algo más animado, recordando que no estaba solo en eso...


Al llegar al lugar el bosque donde le habían dado sepultura a Takane, lo primero que vieron fue la camioneta del profesor Tateyama, y más allá, en el lugar exacto de la tumba, a aquel hombre cavando en busca del cuerpo.

–¡Maldición... Llegamos tarde...!– murmuró por lo bajo Shintaro, oculto tras un árbol.

–¡¿Y ahora qué hacemos?!– chilló Ene, por fortuna él había sido precavido conectando sus auriculares al celular, por lo que sólo Shintaro podía escucharla.

–Supongo que no tengo otra opción más que enfrentarlo...– murmuró el chico respirando hondo en un intento por darse ánimos, mientras su simpático cerebro hacía un repaso por todas las formas en las que murió en el pasado a manos de esa cosa, en un intento por adivinar cuál de esas formas sería esta vez... O tal vez estrenaría una nueva, nunca lo habían matado a golpe de pala.

–¡DE NINGUNA MANERA!– le gritó luego de aumentar el volumen al máximo, provocando que Shintaro tuviera que morderse la lengua para no chillar y ser descubierto –¡No vas a ir solo! ¡No lo permito! ¡No no y no!– negaba revoleando sus coletas mientras en la pantalla aparecían cientos de cruces rojas.

–¡No hay opción!– le susurró –Si permitimos que se lleve tu cuerpo habrá ganado antes de comenzar.

–¡No le daremos tiempo! Llamaré a los demás y nos enfrentaremos todos juntos a él– propuso ella.

–¡Está sacando el cuerpo! ¡Los demás no llegarán a tiempo!– exclamó él viendo como el hombre sonreía mientras sacudía un poco el polvo del cuerpo, aparentemente intacto de Takane.

–¡Vi mantas en su camioneta, seguramente planea llevar mi cuerpo a su casa! ¡Lo atacaremos allí!

–¿Y si no va a su casa?– preguntó Shintaro viéndola con seriedad –En algunas de las líneas temporales el plan fue atacarlo antes que él a nosotros, sin embargo al llegar a la casa no estaba... Debe tener un escondite...– dedujo.

–Entonces...– murmuró Ene pensativa –¡Déjame dentro de su camioneta!– exclamó sintiéndose un genio por su grandiosa idea.

–¿De qué demonios hablas?– preguntó él sin comprender.

–¡Activaré el GPS! De esa forma sabremos la ubicación exacta de su escondite. Enviaré las coordenadas a los chicos de la pandilla.

–¡U-Un momento!– exclamó abriendo sus ojos por completo al comprender las implicaciones de ese arriesgado plan –¡De ninguna forma permitiré que vayas con ese tipo! ¡Si él te descubre...!

–¿Qué va a hacerme?– preguntó ella interrumpiendo esa línea de pensamiento –¿Borrarme? Recuerda que soy un programa informático... Soy inmortal– le guiñó un ojo con seguridad.

–Te he visto morir demasiadas veces para saber que eso no es cierto– murmuró con seriedad –Créeme, él sabe perfectamente cómo acabar contigo.

–Tranquilo amo, no me descubrirá, y si lo hace me enviaré por mensaje al celular de alguien más...– le sonrió mostrando la confianza que no sentía –Confía en mí.

Miró hacia la camioneta, el hombre dejaba el cuerpo en el asiento trasero, no había tiempo, si le permitía marcharse todo estaría perdido.

¿Tenía otra opción? Quizás... Pero en esos momentos no era capaz de pensar en algo más.

–Al más mínimo indicio de haber sido descubierta te envías al celular de Kano, ¿lo entiendes?– preguntó viéndola fijamente.

–¡Por supuesto amo! ¡Lo haré tan bien que te sentirás orgulloso de mi!

Aquello, lejos de tranquilizarlo le hizo sentir aún peor... Literalmente estaba enviando a su amiga, la más cercana, a una misión extremadamente peligrosa... Y ella a cambio le decía aquello.

Responder que él ya se sentía orgulloso de ella, aunque cierto, sonaría muy extraño, casi paternal... Y no se sometería a tal bochorno, así que asintió con resignación y oculto entre las sombras, aprovechó el momento en que la serpiente fue por su pala, para meter el celular por la puerta trasera que aún permanecía abierta, cuidando que quedara perfectamente oculto debajo del asiento.

–Ya lo sabes, al más mínimo indicio te vas– le advirtió no pudiendo escuchar la respuesta de su amiga ya que ella de inmediato silenció el aparato.

Esperó a que el hombre se marchara para correr lo más rápido que pudo hacia la base, era lejos y él no tenía buena condición física, pero haría lo que pudiera.


El techo de la sala se veía más interesante que de costumbre, totalmente blanco... Se podría decir que lo envidiaba, si ella solamente pudiera dejar su mente en blanco y conciliar el sueño por unos minutos...

No se trataba solamente de saber que sólo les quedaba un día día de vida... Que a pesar de sus esfuerzos no podría alejar del peligro a sus hermanos... Que sería su padre el que una vez más intentara acabarla... También estaba esa mirada llena de rencor, y esas palabras de odio que Hibiya le había dedicado unas horas antes, cuando los padres de éste le telefonearon para avisarle que el día siguiente se marcharía de esa casa.

–¿No piensas dormir?– escuchó una voz detrás de ella, no se sorprendió, lo había visto salir de su habitación e ir a la cocina por un poco de leche hacía unos minutos.

–No puedo– confesó sintiendo como él se sentaba a su lado –¿Tú tampoco?– lo miró con clara expresión de cansancio en su rostro.

–Me apetecía un vaso de leche– le sonrió esquivando la pregunta –. Estaba pensando... ¿No te gustaría que mañana acompañara a Hibiya en tu lugar? Prometo que él jamás lo sabrá.

–No Kano– negó volviendo a mirar el techo –, fue mi idea, y es mi responsabilidad soportar su molestia... Seto y tú tienen suficiente con alejar al resto...

–Pero a nosotros no nos odiarán por esto...

Ella se mantuvo en silencio, no era secreto para nadie que Hibiya y ella se habían vuelto inseparables, y que de un momento al otro él comenzara a odiarla, aunque ella hubiera hecho méritos para ello, dolía demasiado.

–Si sobrevivimos...– comenzó a decir él dejando el vaso vacío sobre la mesa y pegándose a ella mientras apoyaba la cabeza en su hombro –Te prometo que iremos al pueblo de Hibiya y le explicaremos todo lo que sucedió... Estoy seguro de que ustedes tendrán un reencuentro de película, con música de violines y la cámara girando a su alrededor.

No pudo evitar reír un poco ante aquella imagen tan bizarra –¿También comenzará a llover?– preguntó siguiendo el juego, si alguien podía alegrarla en una situación así, ese era su hermano.

–Tendría que consultar el pronóstico del tiempo...– comentó segundos antes de que alguien tocara a la puerta con apremio.

Ambos se separaron de inmediato para verse alterados.

–¡¿Qué día es hoy?!– preguntó Kido, temiendo haber perdido incluso la noción del paso del tiempo y que el día del juicio ya hubiera llegado.

–Es catorce...– aseguró Kano levantándose y caminando hacia la puerta –No puede ser que esta vez se haya adelantado un día– murmuró sin saber si abrirla o no.

–¿Quién es?– preguntó Kido acercándose a su hermano, levantando la voz por encima de los golpes.

–¡Soy yo, ábreme!– ordenó la persona al otro lado.

–¿Shintaro?– preguntó Kano inclinándose a ver por la cerradura –Sí, es Shintaro... Y vino en pijama– comentó divertido segundos después.

–¿Qué habrá pasado?– se preguntó Kido mientras Kano abría.

–¡Al fin me abren!– entró el chico quejándose con su usual expresión de quien acaba de chupar limón –Kano, paga mi taxi– ordenó –. Kido, por favor, despierta a todos menos a Konoha y tráelos aquí.

Ambos hermanos se miraron durante unos segundos –¿Crees que esté drogado?– preguntó Kano asomando su cabeza por la puerta y viendo que efectivamente había un taxi esperando.

–Tal vez continúe dormido– murmuró Kido sin moverse un ápice, viendo con atención a Shintaro, que ahora revolvía la habitación preguntando por el teléfono del rubio.

Minutos más tarde, cuando el taxista al fin recibió su paga y todos excepto el albino estaban sentados en los sofás, con cara de dormidos o molestos según el caso, Shintaro explicó a todos lo sucedido.

–En resumen; enviaste a Ene con ese tipo porque soñaste con una muerta– murmuró Hibiya de brazos cruzados –. ¡Al parecer todos aquí son unos grandes amigos!– exclamó lo último con todo el sarcasmo del que fue capaz.

–¡No fue un sueño! ¡Miren, esta es la bufanda de Ayano!– exclamó quitándose el abrigo y mostrándoselos más de cerca.

–Todos la extrañamos Shintaro– murmuró Seto viéndolo con tristeza al igual que sus dos hermanos –. Y hemos soñado muchas veces con ella... Pero eso no significa que...

–Ustedes son los primeros que deberían creerme– lo interrumpió –. Saben perfectamente lo que pasará mañana si no hacemos nada...– aseguró ganándose la atención de los tres aludidos –Pensaban decirnos que fumigarían por eso no podríamos regresar mañana, incluso expulsarían a Hibiya de la pandilla y lo enviarían de nuevo con sus padres para protegerlo del asesino que vendrá por nosotros.

–¿Eso es... Verdad?– preguntó Hibiya viendo a Kido con sorpresa, sorpresa que no se comparaba con la que sentían los hermanos.

–¡¿Cómo puedes saber eso...?!– preguntó Kido, ignorando la pregunta de Hibiya.

–Ya se los dije, esto sucedió antes, y soy capaz de recordarlo... De recordar cada una de nuestras muertes– murmuró asombrando a todos cuando sus ojos brillaron en rojo.

El grupo entero permaneció en silencio unos instantes, intentando asimilar aquello, el final estaba a la vuelta de la esquina... Y ellos tendrían que luchar. Antes de que alguno dijera otra cosa el celular de Kano, ahora en manos de Shintaro, sonó.

–¡¿Ene?!– atendió de inmediato sin dejar que sonara una segunda vez.

–¡Estoy lista para regresar, amo! ¡Enviando!– exclamó con su usual tono feliz.

Una vez que ella estuvo a salvo, en el teléfono de Kano, las preguntas comenzaron –No te descubrió, ¿verdad?– preguntó Shintaro con preocupación.

–¡Claro que no amo! Tu teléfono continúa debajo del asiento trasero de su camioneta, completamente a salvo igual que tu porno.

–¡No es eso lo que me importa!

–¡Jajaja! ¡¿Qué clase de idiota carga con el porno en su teléfono?!– exclamó Kano, de alguna forma que todo se descubriera, y se embarcaran juntos en aquella misión lo tranquilizaba...

Las posibilidades habían aumentado mucho, más aún si la serpiente no se esperaba su ataque... Y el hecho de que Ayano estuviera apoyándolos, hacía que esa situación fuera aún mejor.

–Amo, ¿dónde están Konoha y la hermanita?– preguntó Ene viendo la sala.

–Vine directo aquí, así que no tuve tiempo de avisarle a Momo, y pedí que no despertaran a Konoha– explicó ante la curiosa mirada de su amiga.

–Es cierto...– murmuró Kido pensativa –¿Por qué me pediste que no lo despertara?

–Por lo que he vivido antes, Konoha, o Haruka...– comenzó a decir siendo interrumpido por dos personas.

–¡¿Ya lo sabías?!– exclamó Ene con una mano en el pecho.

–¡¿Konoha es Haruka?! ¡No me jodas!– exclamó Kano recordando el contenedor destrozado desde adentro que vio un año antes, muchas cosas comenzaban a cerrar.

–¡Claro que lo sé!– exclamó Shintaro nervioso, no podía seguir extendiéndose en aquella charla o ese maldito haría lo que fuera que planeara con el cuerpo de Takane –No fue el profesor, sino una versión oscura de Konoha quien asesinó a la mayoría de nosotros en esas otras ocasiones.

–¡Eso no es verdad!– chilló Ene –¡Él es incapaz de matar una mosca!

–No era él, sino la serpiente usándolo...– explicó Shintaro –Ella puede poseer su cuerpo a voluntad, y todos sabemos lo fuerte que es... Por eso sería demasiado peligroso que fuera con nosotros.

–Haruka es el arma secreta de la serpiente– asintió Kano –. ¡Pero yo no sabía que fuera Konoha!– aseguró de inmediato antes de recibir una patada por parte de Kido por seguir ocultándoles cosas –Además por lo que leímos, ese maldito conoce nuestros movimientos de alguna forma, tal vez esté usándolo para eso también...

–Entonces...– intervino Seto –No podemos permitir que él sepa lo que haremos.

–Tengo hambre...– aquellas dos simples palabras, saliendo del adormilado cuerpo de ese ser tan puro e inocente que abrazaba su peluche... Le congeló la sangre a todos.

–Ha-Hay algo de cena en la cocina...– Kido fue la primera en reaccionar.

–¿Qué vamos a hacer?– preguntó Hibiya en un susurro una vez que Konoha corrió a vaciar la heladera.

–¿Esperar que vuelva a dormirse?– sugirió Seto no muy seguro.

–No hay tiempo para eso– murmuró Shintaro pensativo –. Déjenmelo a mí– dijo luego de unos segundos dirigiéndose hacia la cocina ante la mirada intrigada de todos –. ¡Hey Konoha!– lo llamó desde la puerta.

Konoha bajó por un momento la olla de la cual estaba comiendo sin cubiertos y sin haber calentado previamente, para verlo con intriga.

–Necesito un favor, ¿podrías ir mi casa por Momo? Es demasiado tarde y no quiero que venga sola.

–Si, iré– asintió el chico volviendo a empinar la olla, tardando apenas unos segundos en tragar todo el contenido. Minutos más tarde emprendió su viaje.

–Ene, ¿tienes las ubicación de ese tipo?– preguntó seriamente, pareciendo el comandante de algún tipo de película de bajo presupuesto.

–¡Claro amo! ¡Sólo sigan mis indicaciones!

–¡Ya levántense! ¡Debemos marcharnos antes que ellos regresen!– le indicó Shintaro al resto, que perezosamente se ponían en marcha.

–¿Quién lo nombró líder?– preguntó Kano.

–Debe ser la bufanda...– fue la respuesta de Kido.

–¿Te sientes bien, Mary...?– le preguntó Seto –Has estado demasiado callada.

–Creo que aún estoy un poco dormida...– se excusó ella. Si lo que Shintaro había dicho era verdad, entonces lo que ella hiciera determinaría si sus amigos vivían o morían... No tenía la certeza de qué debía hacer, sólo era un presentimiento, uno tan real que le aterraba.

–¿Lo entendiste, Momo?– volvió a preguntarle Shintaro hablando con ella por teléfono, hacía unos pocos minutos habían partido hacia el lugar indicado –Tu misión es mantenerlo entretenido, no importa si es en casa o en la base... Pase lo que pase, que no decida seguirnos.

–¡Pero hermano, me despiertas a esta hora para que mantenga entretenido a Konoha y no quieres decirme qué sucede! ¡¿Por qué se van sin mí?! ¡Yo también quiero divertirme!

–No vamos a divertirnos y es mejor que no lo sepas... Momo, tu misión es fundamental para que el plan salga bien.

–Ufff... ¡Eres un aburrido!– se quejó –Pero está bien, lo mantendré entretenido... No se tarden, ¡eh!

–Cuento contigo...– sonrió de lado antes de colgar.

–"Tu misión es fundamental para que el plan salga bien"– lo remedó Kano –. ¿Te das cuenta de que acabas de manipular mezquinamente a tu hermanita?

–¡Juju! El ojos de zorro tiene razón amo.

–No sean malos, lo está haciendo por nuestro bien– comentó Seto.

–Entonces... ¿Ya no tendré que irme?– preguntó Hibiya a Kido, ignorando al ruidoso grupo delante de ellos.

–Imagino que necesitaré disculparme con tus padres para que te quedes...– comentó ella sin dejar de mirar al frente.

Sonrió aliviado –Lamento haberte llamado bruja...

–Descuida...– puso una mano en la cabeza del chico y lo despeinó un poco –Lo merecía...

–¿Y qué haremos al llegar?– preguntó Mary con timidez.

–Deberíamos pensar en algo, ¿no?– sugirió Seto.

–Conozco el edificio en el que él se esconde, pero no su ubicación exacta, lo primero es encontrarlo– comentó Ene.

–Para eso tenemos a Hibiya– dijo Shintaro viendo hacia atrás mientras el niño se señalaba a sí mismo sin entender –. ¡Oh cielos...! En esta línea temporal nunca usaste tu poder, ¿cierto?

–¿Cuál poder?– preguntó el chico totalmente confundido.

–Tu vista aérea... Lo siento, pero tendrás que controlar ese poder antes de que lleguemos, sin presiones, pero todos tus amigos, familia y el mundo entero depende de que lo logres a tiempo– comentó con desinterés.

–¡¿Ahh?! ¡Pero!– exclamó Hibiya siendo totalmente ignorado por los demás, él parecía ser el único del equipo que nunca había notado sus propios ojos.


Escondido en aquel sótano secreto de la secundaria donde su anfitrión solía trabajar, se tomó tiempo para observar su precioso tesoro.

–Tal como lo imaginé... Esa energía acumulada es tan increíble que mantuvo el cuerpo en perfecto estado de conservación a pesar de haber estado enterrado durante más de un día– comentó mientras observaba sus pupilas carentes de alma con una pequeña linterna.

Una vez que estuvo satisfecho se alejó del cuerpo y comenzó a caminar por el pequeño lugar con una mano en el mentón –Ahora sólo debo hacerme con la reina... Deben estar dormidos, es un buen momento, pero por si acaso...

Tomó un aparato de su bolsillo que parecía un intercomunicador y luego de presionar el botón verde, se dispuso a escuchar.

En lugar de ronquidos como era esperable, escuchó voces –¡¿Cuántas veces debo decirte mamá, que él no es mi novio?!

–La que atrae...– murmuró reconociendo aquella voz al instante.

¡Un joven que viene a buscarte a tu casa a las dos AM, y encima tiene la confianza para pedirte comida no puede ser otra cosa!– aquella era la voz de una mujer, por el contexto; su madre.

¡Pero mamá! Has visto a Konoha miles de veces, él es amigo de mi hermano.

–Tengo hambre y sueño...– murmuró el aludido en medio de un bostezo.

Él vino a buscarte a ti, no a tu hermano.

–¡Porque Shintaro se lo pidió!

–Entonces vamos a preguntarle a tu hermano.

–¡¿Ehh?! ¡No! ¡Mamá espera! ¡Es malo despertar a la gente!

–Da igual, mi hijo es un vago así que puede dormir a cualquier hora– la voz de la mujer se escuchaba cada vez más lejana.

Algo no estaba bien, eso era seguro, podía deducir sin temor a equivocarse que el que graba la mirada no estaba en esa casa... Y a pesar de que nunca se sintió amenazado por aquel poder que en innumerables bucles de tiempo ese joven no había sido capaz de despertar... Si esa habilidad era dominada, le complicaría mucho las cosas...

Presionó el botón rojo del comunicador y dio una orden simple –Ven– aquella orden no iría a sus oídos, sino directamente a esa parte primitiva en su cerebro, aquella que obedecería lo que fuera sin pasarlo por el filtro de la razón.

–Me voy– escuchó decir al chico y sonrió de lado... Aquello era infalible.

¡¿Ehh?! ¡No Konoha, no te vayas!– fue lo último que escuchó antes de apagar el aparato.

Ningún mortal sería capaz de detenerlo.

No era ningún tonto, si Shintaro había despertado su habilidad, entonces ese grupo de idiotas estarían en camino... Observó el monitor de vigilancia que había conectado a las cámaras de seguridad de la escuela. Se tomó alrededor de quince minutos para revisar con atención cada cámara... Tanto pasillos como aulas estaban muy tranquilos... Demasiado tranquilos de hecho...

–La que oculta– sonrió de lado.

En muchas de las líneas temporales, ella era su rival más férreo, después de todo poseía el sigilo, la fuerza y el valor de ser la primera en golpear, tres características con las que podría vencerlo, si él no contara con su secreto aliado... Aquel que modificó para convertirse en un arma definitiva; una vez que entraba en el cuerpo de Konoha, todo estaba decidido.

Pero mientras Konoha llegaba, y sólo por si acaso... Tomó asiento en una silla giratoria a mitad de la habitación, dándole la espalda a la puerta. Había visto aquella escena en muchas películas, y le había resultado tan interesante que siempre quiso hacerlo... Mientras los esperaba cargó el arma que llevaba en el bolsillo interno de su bata, siete balas, una para cada una de las molestias.

No pasaron más de tres minutos antes de escuchar como la puerta se abría con cuidado, haber fingido que dormía fue muy inteligente, seguramente estaban usando al de vista aérea, un niño que podía ser fácilmente engañado. Esperó unos segundos, los necesarios para que la mayoría de ellos entrara y entonces giró la silla ciento ochenta grados para enfrentarlos.

Nadie... Frente a él no había una sola persona... Aparentemente. Creyó escuchar incluso un maullido fingido, ¿realmente lo creían tan tonto? Sólo por esa burla a su inteligencia disparó el arma al frente, sin importarle a quien herir, la reina siempre era protegida por el que roba la mirada, así que no resultaría lastimada.

Siete gritos...

Cinco personas apareciendo de pie frente a él... Una en el suelo...

Sonrió con satisfacción, aquel disparo a ciegas había dado justo en el pecho del chico, su puntería era la mejor.

–¡AMOOOOOO!– resonó el grito del virus azul desde aquel celular en el suelo, a escasos centímetros de la mano del chico.

–¡Hibiya! ¡Por favor detén la hemorragia!– pidió Seto poniéndose al frente del grupo con sus brazos extendidos en un intento por protegerlos.

–¡S-Sí!– asintió el más joven arrodillándose frente a Shintaro mientras se quitaba su chaleco e intentaba usarlo como un torniquete sobre la herida, siendo ayudado por una sollozante Mary.

–Shintaro resiste... Por favor...– lloraba Ene golpeando la pantalla del aparato como si así pudiera romperla y finalmente salir de esa prisión –¡Voy a acabar con esa maldita escoria! ¡Mal nacido! ¡Devuélveme a mi cuerpo y te patearé el trasero!– gritaba perdida en furia y llanto.

La serpiente rió divertida, casi sintiendo lástima al saber que aquella sería la última vez que podría matarlos de esa forma...

–T-Tranquila...– murmuró Shintaro con un hilo de voz intentando soportar el dolor mientras estiraba su brazo para alcanzar el aparato –T-Todo estará... Bien...– aseguró cuando al fin pudo girarlo para ver el rostro de Ene.

–Amo...– sollozó arañando la pantalla desde dentro.

–Ene, escúchame por favor...– le pidió con su voz entrecortada –Si pierdo la consciencia y él entra en mi cuerpo... Por favor asegúrate de que alguien acabe conmigo...– indicó recordando masacres anteriores, la serpiente solía usar aquel truco para evitar que alguien la atacara.

Reprimió sus lágrimas para asentir a la última voluntad de su mejor amigo, pero rompió en llanto de inmediato –¡Lo siento! ¡Soy una inútil! ¡No puedo hacer nada aquí encerrada!– se lamentó volviendo a golpear la pantalla.

–¡Puedes llamar una ambulancia!– le gritó Hibiya, observando asustado como su chaleco no dejaba de empaparse de sangre.

–Uhh... Cierto...– murmuró ella dándose a esa tarea.

–Lamento interrumpir la emotiva escena– comentó la serpiente apuntando directamente a Seto, no planeaba matarlo, no se arriesgaría a que la reina reseteara el tiempo, sin embargo aún podía amenazarlos con ello –. Pero lo único que necesito es a la reina, si me la entregan permitiré que se vayan sin más bajas.

Mary levantó la mirada, de alguna forma sabía que se refería a ella –¿N-No les harás daño...?– preguntó con cierta emoción en su mirada... Tal vez con un pequeño sacrificio de su parte fuera capaz de salvarlos.

–Eso no va a funcionar– aseguró Seto dirigiéndose al hombre frente a él –. ¿Olvidaste que puedo leer tus pensamientos?– preguntó señalando sus ojos rojos con una dulce sonrisa –No vamos a permitir que hagas eso tan horrible en lo que estás pensando.

–Así que los lees...– sonrió de lado rememorando imágenes de sus crímenes anteriores, los más despiadados que podía recordar. Aquel chico era tan sensible que sólo con eso lo pondría fuera de combate.

–¡Nooo!– lo escuchó gritar mientras caía de rodillas sosteniéndose la cabeza, tal como lo esperaba –¡Por favor deja de pensar esas cosas malas! ¡Soy un alma pura y llena de amor! ¡No ensucies mi dulce corazón!

Ladeó la cabeza sorprendido por aquellas ridículas palabras, y ahora que lo pensaba... ¿Había menos personas frente a él que cuando entraron?

No tuvo tiempo de contarlas cuando escuchó un "¡Ahora!" desde uno de sus flancos, y antes de que fuera capaz de reaccionar, habían inmovilizado sus brazos y lo tiraban de cara al suelo logrando con esto que soltara el arma.

De un lado estaba Kido, con una rodilla clavada en su espalda mientras mantenía el brazo de su padre en una posición muy poco natural y bastante dolorosa para el cuerpo de un humano. Del otro lado Seto sostenía el brazo restante contra el suelo, casi sentado sobre él en un intento desesperado por inmovilizarlo.

–¿Cómo...?– murmuró viendo hacia adelante al otro "Seto", que sonreía abiertamente.

–¡Gracias, gracias!– exclamó Kano haciendo reverencias mientras volvía a su apariencia real –¡Soy tan genial que pude engañar a una serpiente infernal más vieja que la tierra!

–Lo hiciste terrible– murmuró Kido sin aflojar un ápice el agarre.

–Es verdad, yo nunca diría esa cosa de mi alma pura...– asintió Seto.

–Sólo dicen eso porque envidian mis increíbles dotes...– comentó Kano acercándose a ellos y arrodillándose frente al hombre –¿Ahora qué hacemos con esta cosa?– preguntó quitándole los lentes y poniéndoselos él –¡Viejo tú si que estás ciego!– exclamó quitándoselos algo mareado.

–¡Deja de jugar idiota!– exclamó Kido haciendo aún más presión en el brazo del hombre bajo ella en un intento por liberar su frustración –¡¿Cómo está Kisaragi?!

–Desvariando– respondió Hibiya mientras seguía las indicaciones que Ene le daba, quien estaba comunicada con la operadora del novecientos once –No creo que sea de mucha ayuda en estos momentos...

La serpiente esperó pacientemente, pronto llegaría su as bajo la manga y todos allí lamentarían haberla burlado de esa forma.

–Él dijo que Mary podría acabar con esto, ¿no?– preguntó Kano caminando hacia la chica –No sé qué ni como lo harás... Pero adelante, ¡es tu momento!– le sonrió ladeando el rostro adorablemente.

–Pe-Pero no sé qué...– murmuró ella temblando como una gelatina.

–Tranquila Mary...– le habló Seto con su dulzura natural –Sé que lo harás muy bien, todos confiamos en ti... Porque eres la chica más increíble del mundo y después de esto estaremos juntos para siempre– le aseguró.

–S-Seto...– tartamudeó la aludida con sus mejillas rojas y sus ojos brillando de emoción.

–¡¿No tienen otro momento para confesarse?!– chilló Hibiya llegando al límite de su mal humor... Tanta sangre lo ponía un poco irritable.

Entonces se escucharon pasos que se acercaban a gran velocidad por el pasillo, la serpiente sonrió sádicamente.

Todos se quedaron de piedra al ver aparecer a Konoha, con Momo colgada de su cuello.

–¡Lo siento chicos no pude detener...!– la idol cortó su disculpa al ver el cuerpo tendido en el suelo –¡HERMANO!– gritó soltándose de Konoha y corriendo hacia él comenzando a sacudirlo –¡Shintaro, ¿qué te pasó?! ¡Levántate que me asustas!

–¡No haga eso hermanita!– chilló Ene, mientra Hibiya dejaba de atender al enfermo para intentar inmovilizarla.

Mientras los tres chillaban alrededor de un agonizante Shintaro, la serpiente no perdió tiempo. Konoha, quien hasta el momento estaba observando a su amigo con preocupación, fue envuelto por numerosas serpientes oscuras que lo hicieron caer fulminado.

–¡Mierda!– exclamó Kano alejando a Mary de ese cuerpo que cada vez se oscurecía más.

Seto y Kido abandonaron el cuerpo inconsciente de su padre para correr, Seto hacia Mary y Kano y Kido hacia el resto, en un intento por protegerlos, o al menos darles más tiempo.

¿Tiempo para qué...? No tenía idea, pero no se iba a quedar mirando como seguían masacrando a sus amigos.

Para cuando el Konoha oscuro se puso de pie, Kano ya se había hecho con el arma y le apuntaba. Si ese maldito se acercaba a Kido dispararía sin dudarlo. Más tarde se odiaría por ello, pero se odiaría aún más si permitía que le hicieran daño a su hermana.

Mary observó aterrada el arma en manos de Kano, la sangre de Shintaro en el suelo, el cuerpo de Seto protegiéndola por encima de todas las cosas, la pose defensiva de Kido, la desesperación de todos...

La maldad pura representada en esa oscuridad que ahora rodeaba el cuerpo de uno de sus grandes amigos...

Sabía lo que aquella escena representaba... Ya lo había vivido, innumerables veces... No quería que aquello se repitiera.

–¡NO MÁS!– gritó aún aferrada a aquella llave que siempre colgaba de su cuello –¡NO QUIERO QUE ESTO VUELVA A SUCEDER!– su cabello se elevó en el aire y sus ojos se tornaron completamente rojos.

Por un instante creyó que la reina volvería a resetear el tiempo, sin embargo había algo diferente esa vez, su rostro llenándose de escamas, su cabello desintegrándose en numerosas serpientes... Su inmenso poder creando un tornado de energía completamente descontrolado.

–¡Que pare ya! ¡QUE PARE YA!– ordenó perdiendo por completo la consciencia, siendo su voz y voluntad reemplazadas por los de aquella serpiente dormida en su interior por casi un siglo –Reuniros...– fue sólo una palabra, monótona y suave, pero desgarró al mismo universo, uniendo ambos mundos... El real, y el Daze.

A través de aquel portal pudieron ver a muchas personas... Sus amigos y familia, aquellos que continuaban del otro lado.

–Mamá...– murmuró Kano dejando caer el arma, sólo fue uno de los muchos murmullos que se escucharon en ese momento, llamados llenos de añoranza y cariño por los que se habían ido...

Cientos de serpientes entraron al mundo real a través de aquella apertura, entre ellas Ayano, la única habitante del Daze que poseía una.

–¡Ayano!– gritaron los tres hermanos al verla caer de cara en el piso, corriendo hacia ella en medio de la conmoción. Kano fue el primero en llegar, levantándola en brazos mientras la veía con infinita ternura y lloraba en su hombro todo el dolor acumulado por tantos años. Seto abrazó a ambos y Kido permaneció muy cerca, observándolos mientras al igual que sus hermanos lloraba sin entender si era por alegría o tristeza...

En medio de aquel caos la voz de la serpiente en Mary resonó una vez más –Uniros... Volved a ser la serpiente original– ordenó consiguiendo así que las serpientes alojadas en los cuerpos allí presentes salieran de estos...

Fue como perder una parte de su alma, como si les arrancaran a sangre fría un parásito que vivió con ellos durante demasiado tiempo. Los gritos de dolor no se hicieron esperar, y mientras los chicos intentaban recuperarse, las serpientes se unían creando al imagen de una serpiente gigante que flotaba sobre la cabeza de ese ser que alguna vez fue su dulce Mary.

–Sólo faltáis vos– resonó la distorsionada voz de aquella serpiente monumental.

–¡No me uniré a ustedes! ¡No volveré a ese lugar!– exclamó Aclarar la mirada, quien se había materializado sobre el cuerpo inconsciente de Konoha –¡Mi misión es más grande que cualquier otra cosa!

–Habéis olvidado tu naturaleza... La voluntad colectiva no será superada jamás por la individual, porque vos no sois humano, no sois un ser completo, sois una parte de nosotros y ya es la hora en que volveréis.

No fue capaz de seguir argumentando ya que la serpiente se abalanzó sobre él, tragándolo por completo. Ya no era él... Era parte de un todo... Una parte más de un ser con un poder más allá de su imaginación, un ser que jamás sería capaz de dominar.

–Por favor...– suplicó Mary incorporándose con dificultad, aún aferrada a su llave –Por favor... que todo termine...

Aquella serpiente la observó –Ya no poseéis poder sobre mí, mas seguís siendo la reina y vuestra voluntad será cumplida con prontitud...– declaró regresando lentamente a aquel mundo donde Azami la esperaba con una sonrisa, llena de orgullo por su nieta y de alivio por el final de aquella pesadilla.

Tan pronto como comenzó, todo terminó... La serpiente entró al Daze, y este fue sellado para siempre...

Azami se encargaría de que ninguno de los que quedaron dentro salieran, eso incluía a aquella serpiente o cualquiera de sus partes... Pero también a los seres con cuyos sacrificios le regalaron una nueva vida a quienes amaban.

Mary, conservaría la llave de la casa que un día construyó su abuelo, como símbolo de aquel pacto silencioso de su estirpe, ese que pasaría de generación en generación, el cual impediría que aquel portal volviera a ser abierto, y otra persona del mundo real fuera tragada por el Daze...

El silencio reinó en ese sótano húmedo de la escuela hasta que la ayuda apareció. La operadora de emergencia al haber escuchado todo aquel escándalo, no sólo envió una ambulancia y un móvil de policía. Al lugar también ingresaron por la fuerza; bomberos, la guardia civil, el ejército y las fuerzas SWAT, a pesar de que no vivían en Norte América.

Mientras los para-médicos atendían a un ya inconsciente Shintaro, Haruka, ya sin la influencia de la serpiente, se levantó algo confundido. Su cabello había tomado un color diferente, un ceniza opaco que representaba el equilibrio entre sus personalidades. Miró a su alrededor buscando algo... A alguien... Corrió hasta el celular que los enfermeros habían quitado de las manos de Shintaro y dejado olvidado por ahí.

–¡Takane! ¡¿Takane estás ahí?!– preguntó con emoción, necesitaba saludar a su amiga y disculparse por haberla olvidado todo ese tiempo.

Pero el aparato no mostraba a nadie en él, no tardó en ser capaz de comprender, que un ser como Ene, no tenía posibilidades de existir en el mundo real, y jamás lo haría sin una fuerza sobrenatural que lo permitiera.

Cayó de rodillas derrotado –Ta-kane...– sollozó, no sólo la vida de Shintaro corría peligro... Su gran amiga... La había perdido luego de tenerla a su lado por tanto tiempo sin ser consciente de ello –Lo siento tanto Takane...

Sin embargo esa alma expulsada de aquel dispositivo había encontrado su lugar, ese lugar del que nunca debió salir. El cuerpo que yacía sentado en una silla en la esquina más oscura del lugar abrió sus ojos lentamente, como si aquella simple acción fuera demasiado esfuerzo.

–Qué sueño...– murmuró en el tono quedo y débil que le salió.

Observó las luces de las linternas de policías y demás agentes que se movían por el suelo ya que aún no era capaz de levantar su cabeza, y se tomó varios segundos para comprender que lo que veía eran unas piernas cubiertas por una remera enorme y un par de brazos sobre su regazo.

–¡AHHH!– chilló sacudiéndose con torpeza al no tener el control total sobre su cuerpo consiguiendo así caer al suelo –¡No me digan que estoy de nuevo aquí!– exclamó tan sorprendida que no era capaz de sentirse feliz.

No tardó ni dos segundos en ser atrapada por alguien que comenzó a besarle el rostro en todos los lugares que alcanzaba –¡Takane está viva~! ¡Takane volvió a su cuerpo~~!– canturreaba Haruka llorando de felicidad sin darle un respiro.

–¡Auxi-lio... U-Un pulpo me come!– chilló ella intentando liberarse sin éxito alguno.

–Le digo que aún estamos confundidos respecto a lo que sucedió– le explicaba Kido a tres policías, mientras miraba de reojo hacia donde Kano intentaba despertar a Ayano –. Sólo fue un accidente, no tienen que llevar preso a nadie– aseguró mientras alguien levantaba el arma y la metía dentro de una bolsita como prueba.

Kenjiro continuaba inconsciente, y Seto abrazaba con fuerza a Mary, ambos llorando de miedo y alivio.

–¿T-Terminó?– preguntaba la albina una y otra vez pegándose al chico como si él fuera su cordura.

–Si Mary... Todo terminó... Estamos bien ahora...– repitió Seto respondiendo aquel abrazo lleno de necesidad.

–¿Ahh...?– salió de los labios de Ayano mientras sus ojos se abrían con dificultad –¿Kano...?– murmuró el nombre de la primer persona que vio.

Él asintió dejando salir su llanto más intenso al verla con vida... Viva después de tanto tiempo, después de tanto sufrimiento... No podía imaginar algo mejor, quería gritar lo feliz que se sentía pero las palabras se negaban a salir de su boca.

Mientras Momo escuchaba con atención las palabras de los para-médicos y les daba los datos de su hermano, Hibiya no se sentía con fuerzas para moverse... Todo había terminado, aquello debería ser bueno, sin embargo... Hiyori estaba atrapada en aquel mundo, la había visto por un momento fugaz, pero no fue capaz de alcanzarla, no pudo sacarla de allí, y ahora que ambos mundos no volverían a conectarse... La había perdido para siempre...

En medio de llanto, sufrimiento, alegría, y por encima de todo, mucho cansancio. Fueron llevados al hospital, bajo custodia, hasta que el extraño asunto se resolviera.


–Espero que papá y Shintaro se pongan bien...– dijo una vez más Ayano viendo con preocupación la puerta del quirófano frente a ellos, hacía varias horas que habían metido al más joven en ese lugar y no había noticias.

–Lo harán, ¡hierba mala nunca muere!– exclamó Kano con enormes bolsas bajo sus ojos luego de tanto llorar las cuales era incapaz de ocultar sin su máscara –¡Estoy tan feliz de tenerte de nuevo!– chilló de la nada volviendo a abrazarla.

–Yo también– les sonrió, mientras acariciaba el cabello de Seto que estaba a su derecha, e intentaba alcanzar a Kido que permanecía a un lado de Kano, con su mano libre –. Desearía tener tres brazos para abrazarlos a todos...

–Para eso usabas tu bufanda, ¿verdad?– preguntó Seto envolviendo a su hermana mayor con su brazo izquierdo, mientras acariciaba el cabello de Mary quien descansaba sobre sus piernas casi dormida.

–¡Has crecido mucho, Seto!– comentó Ayano sorprendida –¡Eres mucho más alto y además te has vuelto más listo!– aseguró logrando que su hermanito se sonrojara –También tú Kido– le dijo a su hermana volteando a verla –, supe que ahora eres la líder, estoy orgullosa de ti.

–Sólo te guardé el puesto...– comentó la aludida, viéndola con una sonrisa de lado –Pero ahora que regresaste te lo devuelvo...– aseguró intentando alcanzarla con su brazo libre y con Kano en medio, sin moverse demasiado para no despertar a Hibiya que se había dormido abrazándola minutos antes –Te extrañamos mucho...– susurró lo último intentando sin éxito reprimir los deseos de llorar.

–¡Awww! ¡Kido ven aquí!– exclamó Ayano, conmovida por su hermanita mientras intentaba acercarse más sin soltar a los demás, y con Kano pegado a ella como una garrapata que en unos instantes comenzaría a molestar a Kido por ser tan tierna y a Seto por haber confesado su amor mientras un monstruo sádico mataba a sus amigos.

Un poco lejos de ellos, estaba Takane en una silla de ruedas, viendo por la ventana con tristeza.

–Aún no despierta...– informó Haruka regresando de una de las habitaciones –Pero la enfermera me dijo que el profesor Tateyama está estable, que no tardará en recuperarse.

–Qué bien...– murmuró ella sin emoción.

–¿Aún no hay noticias de Shintaro?– preguntó el chico viendo con atención el cartel sobre la puerta del quirófano que indicaba que había una operación en proceso, ella se limitó a negar –Te prometo que se pondrá bien– le aseguró obteniendo un asentimiento –. ¿Qué sucede Takane? ¿Por qué tan triste?

Lo miró unos segundos sin encontrar una respuesta adecuada –Necesito un baño– respondió de forma ausente encogiéndose de hombros para luego volver a mirar por la ventana. Lo que aún nadie sabía, era que aquel cuerpo rebosante en energía, gracias a la cual se había conservado hasta el punto de ser capaz de volver a albergar vida en él... Estaba matando el alma de quien lo habitaba...

Aquella energía recolectada de cientos de despiadadas masacres, era tan oscura y negativa que no necesitaba más que cerrar sus ojos o simplemente permanecer en silencio unos segundos, para escuchar aquellos gritos agónicos, para sentir la misma desesperación y dolor que generó dicha energía.

–Haruka...– murmuró luego de varios minutos –Hay algo, que tengo que decirte...– lo miró una vez más... Ahora que tenía la oportunidad no la dejaría ir nuevamente... Se lo debía, a él y a sí misma.

–Claro, dime– asintió sonriéndole de aquella forma que ella recordaba.

–Haruka yo... Aquel día... Cuando tuviste ese ataque, y pasó todo esto...– no le estaba dando vueltas al asunto, no sentía vergüenza. Simplemente estaba buscando las palabras correctas –Yo quería decirte que... Te amaba...– en medio de tanta inexplicable tristeza, sintió algo de alivio por haber finalmente confesado aquello que sintió.

Haruka sonrió conmovido mientras se inclinaba delante de ella hasta quedar a su altura –Yo también Takane... Yo también...– respondió acercándose para darle un suave beso en la frente.

El tiempo pasaría, Shintaro se recuperaría con lentitud, y debido a que los involucrados jamás iniciarían acciones legales, o siquiera darían un testimonio certero, el caso sería cerrado por falta de pruebas, y archivado bajo montañas de otros expedientes.


Seis meses más tarde...

–¡Ahh! ¡Voy a morir!– exclamó lanzando un libro el cual casualmente golpeó la cabeza de su compañero de habitación.

–¡Ten cuidado con eso!– exclamó Hibiya devolviendo el libro con toda la intención de golpearlo –¡Aprovecha las horas que te quedan antes del examen!

–¡Pero no quiero rendir!– exclamó haciendo un berrinche en su cama –¡No me gusta estudiar!

–Si no estudias terminarás como cartonero– respondió el chico revisando que todo estuviera en orden dentro de su mochila.

–Preferimos el término; "Recolectores y clasificadores de deshechos".

–Hasta luego– se despidió ya harto de escucharlo, dejando al rubio desesperándose en su propia idiotez.

Caminó tranquilamente hasta al cocina, sonrió al sentir el aroma a comida casera que podía olerse ya desde la sala –Buenos días– saludó entrando.

–Buenos días Hibiya, te levantaste temprano– comentó Tsubomi preparando con dedicación las cajas de almuerzo.

–Tú también lo harías si compartieras habitación con el idiota– comentó él sentándose a la mesa –. Seto huyó hace una hora con la excusa de que haría horas extra.

–Lo sé, acaba de irse con Mary– asintió –. Imagino que debe estar más insoportable que de costumbre– comentó sirviéndole el desayuno –. ¿Hoy publican las calificaciones en tu escuela?

–Así es– asintió comenzando a comer –. No es por presumir, pero estás viendo a un chico que aparecerá entre los primeros diez puestos– aseguró con orgullo.

–Estoy segura de ello– volteó para sonreírle antes de comenzar a lavar algunos trastos –. Momo me contó que esta tarde irías a su casa.

–Si...– murmuró fingiendo desagrado –Me comprometió a acompañarla al nuevo parque de diversiones... Le hubiera dicho que no, pero usó esos ojos de; "Estoy tan sola en el mundo, y mis amigas son unas aburridas"– la remedó.

–Kisaragi sabe conseguir lo que quiere– comentó riendo por lo bajo a pesar de haberse sentido un poco aludida con aquello de "amigas aburridas".

–Lamentablemente siempre usa su poder conmigo...– murmuró levantándose –¡Gracias por la comida! Me voy.

–Suerte en la escuela, y que te diviertas en el parque– se despidió ella.

–Mejor deséame suerte en el parque– comentó él despidiéndose con la mano –Y suerte para ti con el idiota.

Una vez que el chico se marchó, ella terminó de preparar la bandeja con el desayuno para dos, le había prometido a Shuuya acompañarlo durante el día lo más que pudiera en un intento por aligerar la carga sobre sus hombros. Con todo pronto fue hasta la habitación de los chicos.

–Ábreme Shuuya– ordenó desde el lado de afuera, escuchando un golpe, y una serie de maldiciones antes de que la puerta fuera abierta –. Debes tener más cuidado– entró con la bandeja dejándola en una pequeña mesa a mitad de la habitación.

–Tropecé con unos apuntes– murmuró sentándose frente a ella –. ¡Huele muy bien!– exclamó con una sonrisa de oreja a oreja –¿De verdad te quedarás conmigo todo el día?

–Ya te dije que sí– asintió comiendo –. Excepto por las horas en que estés rindiendo el examen por supuesto... Ya hablé en el trabajo para tomarme el día libre.

–Eres la mejor...– sonrió enternecido –Hubiera sido lindo tomar ese examen juntos...

–Sabes perfectamente que no me interesa ninguna carrera universitaria... Estoy bien con mi trabajo en el restaurante y mi curso de ayudante de cocina.

–Lo sé, pero me sentiría menos solo si estuvieras allí...

Rodó los ojos exhalando cansada –Ya hablamos de esto, y estarás en la misma universidad que Haruka, probablemente en el mismo grupo, así que no te sentirás solo.

En efecto Haruka, luego de maravillarse por los hermosos graffitis del rubio, logró convencerlo de rendir el examen de recuperación del preparatorio y entrar juntos a la Universidad de Bellas Artes. Con planes de poner un taller en el cual sacar a relucir sus talentos combinados.

–Pero no es lo mismo...– murmuró tímidamente.

–Tal vez lo haga el próximo semestre... Pero por ahora preocúpate por tu examen, ¿entendido?

Asintió y terminó de comer, ella nunca imaginaría que la mayor parte de sus nervios no se debían al examen sino a lo que planeaba hacer después de éste.


–Te irá bien– le aseguró dándole una "palmadita" en la espalda que casi le hace escupir los pulmones.

–G-Gracias... Supongo...– murmuró viendo la entrada de la preparatoria con algo de recelo, los nervios se volvían incontrolables –¡¿Y si das el examen por mí?! ¡Nadie nos conoce así que...!

–Si no entras en los siguientes cinco segundos ya sabes lo que va a suceder...– advirtió Tsubomi con voz monótona mientras le enseñaba su puño cerrado.

–¡Nos vemos en un par de horas!– se despidió corriendo hacia el interior del edificio.

Fue a dar una vuelta por ahí mientras esperaba, en su bolsillo llevaba bastante dinero, lo había ahorrado durante meses, y planeaba gastarlo ese día en él... Sería una especie de recompensa por el gran esfuerzo que había puesto en sus estudios. Aún no terminaba de entender por qué Shuuya le había pedido que pasara ese día especial con él, ¿por qué no pedírselo a Ayano? Si él vivía pegado a su hermana desde que regresó del Daze, y claramente estaba perdidamente enamorado de ella.


–¿Por qué me sacaste de la casa?– preguntó Takane sentada en esa banca del parque.

Esos seis meses habían sido una verdadera pesadilla para ella, cosa que no era un secreto para nadie, con sólo ver su delgadez extrema, las bolsas bajo sus ojos que dejaban en vergüenza a las que supo tener años antes y su expresión tan demacrada y absolutamente agotada...

Sí, estaba viva... Pero no era una buena vida.

–Porque si pasé tres años de mi vida soportando que me jalaras al exterior cuando me sentía deprimido, ahora es mi turno... Llámalo venganza si quieres...– respondió Shintaro de brazos y piernas cruzados a su lado.

–Eres un insufrible...– murmuró intentando golpearlo, se hubiera caído de la banca si Shintaro no la sostenía a tiempo haciendo gala de los reflejos que no sabía que tenía.

–¿Cuánto hace que no duermes?– preguntó dejándola con su espalda bien apoyada en el respaldo.

–Una semana... Puedo aguantar un par de días más...

–Creí que Tateyama había conseguido avances...– murmuró viéndola con seriedad.

Después de lo sucedido Kenjiro se sintió sumamente responsable por aquellos incidentes, sobre todo lo sucedido con sus queridos alumnos. Y en vista de que la abuela de Takane se había marchado de su casa luego de la desaparición de su nieta, y le había perdido el rastro al resto de su familia, comenzó a vivir con Ayano y Kenjiro. Después de todo la casa tenía suficiente espacio ya que los tres hermanos adoptivos habían decidido continuar viviendo en su querida base.

Kenjiro investigaba incansablemente la cura a la condición tan extraña de Takane, que no le permitía tener un solo minuto de descanso en paz. Gracias a sus investigaciones había conseguido alargar su esperanza de vida, de menos de un mes, a los seis meses que habían pasado... Sin embargo aquella investigación no llegaría a su fin hasta que pudiera extraer toda aquella energía negativa de ese cuerpo sin dañarlo, cosa que para la ciencia resultaba casi imposible...

–Esa estúpida pastilla... No me permite despertar en ocho horas... Pero las pesadillas siguen estando, la diferencia es que no puedo escapar y son demasiado horribles... Intento pasar por eso lo menos posible...– confesó resignada –Sólo la tomo cuando ya no soy capaz de controlar mi cuerpo.

–Tal vez si te esfuerzas termines acostumbrándote...– sugirió sin estar muy seguro de sus palabras.

–¡Tienes una maldita idea de lo terrible que es!– exclamó sin muchas fuerzas pero su mirada de odio era la misma que solía dedicarle en la secundaria –Estoy condenada a pasar toda mi vida sufriendo trastornos de sueño... Antes dormía demasiado y ahora no puedo hacerlo ni un poco...

–Tateyama encontrará la cura...– aseguró –Y sí tengo una idea... Tú sufres de los sentimientos negativos y yo de los recuerdos de aquella época... No es lo mismo, pero también es difícil...

–Lo sé... Estamos en una situación parecida... ¿Quién lo diría...?– murmuró ella apoyando su cabeza en el hombro del chico –Hablemos de otra cosa... ¿Finalmente decidiste a qué carrera seguirás?

–Sí, me inscribí en Bionanotecnología aplicada a las fluctuaciones del espacio-tiempo cuántico...

–¿Eh...? ¿Qué haces en eso?– preguntó bostezando, sólo pensar en aquel nombre tan largo ya le daba pereza.

–Ni idea, escogí la que tuviera un nombre más complicado para parecer inteligente y que las personas no hagan preguntas...– confesó viendo de reojo como ella se había quedado dormida.

Era la segunda vez que sucedía, en aquel parque, y en aquella banca había logrado dormir en sus brazos al menos una hora aparentemente sin pesadillas. Si volvía a suceder ese día lo tomaría como una rutina diaria, de esa forma Takane sería capaz de descansar algo y poco a poco retomar las riendas de su vida.

Disimuladamente pasó una mano por la espalda del menudo cuerpo a su lado atrayéndolo un poco más al calor de su cuerpo, esa mañana era bastante fría.

–¡Lo sabía! ¡Siempre supe que tarde o temprano acabarían llevándose bien!– exclamó Ayano desde una distancia prudente, oculta entre unos arbustos observando a sus amigos.

–Takane está dormida, ¿verdad?– preguntó su colega en la misión de espionaje –¡Aunque sea poco tiempo, esto será muy bueno para ella!– aseguró tan feliz como Ayano.

–¿Ayano, Haruka?– preguntó Tsubomi sorprendida por verlos ocultos entre esos arbustos –¿Qué están haciendo?

–¡Shh! ¡Habla bajito o nos descubrirán!– exclamó Ayano tomándola del brazo y obligándola a agacharse.

–Estamos espiando a Takane y Shintaro– aseguró Haruka con una sonrisa sincera.

–¿Espiando?– preguntó viendo a ambos alternadamente –Está bien, no quiero saberlo...– negó varias veces para luego mirar a Ayano –Necesito un favor.

–¡Por supuesto Tsubi Tsubi! ¡Lo que quieras~!– asintió emocionada por poder ayudar a su querida hermanita.

–Por favor, no me llames así...– murmuró ésta sacando algo de su bolsillo –Me llamaron del trabajo, parece que uno de los chicos sufrió un accidente y necesitan de urgencia que lo releve, así que toma esto y lleva a Shuuya a un lugar lindo– le pidió entregándole el dinero.

–¿Ehh...?– preguntó ella viendo aquel fajo de billetes –Pero Tsubomi... Shuuya quería pasar el día contigo, lleva planeándolo durante semanas...

–¡Es verdad, hasta a mí me lo dijo!– asintió Haruka.

–Lo sé, pero voy a estar hasta la noche en el restaurante, así que no podré acompañarlo, y de todas formas pienso que eres mejor compañía para él que yo– explicó levantándose.

–¿Por qué dices eso? Yo no creo que...– comenzó a decir Ayano pero fue interrumpida por su hermana.

–Lo siento pero realmente llevo prisa... Usa ese dinero con sabiduría, y diviértanse... ¡Adiós!– se despidió alejándose del lugar.

–Shuuya va a sentirse mal...– murmuró Ayano guardando el dinero.

Haruka asintió, Tsubomi parecía ser la única persona en la ciudad que desconocía los sentimientos del rubio –Pero si se aman de verdad, pueden pasar un lindo día en cualquier momento– aseguró intentando levantar los ánimos de su amiga.

–¡Eso es verdad!– asintió ella guardando el dinero y volviendo a mirar hacia la banca donde no había movimientos –Parece que estarán un buen rato así...

–Son tan cercanos que no parecen notarlo...– comentó él pensativo.

–Dime Haruka... Al verlos así, ¿sientes celos...?

–Ya no...– negó con una sonrisa resignada –Hice que Takane sufriera mucho con mi indiferencia, y aunque no haya podido evitarlo, fue Shintaro y no yo quien estuvo a su lado ese tiempo... Así que si deciden estar juntos, no podré sentir más que felicidad...– la miró –¿Y tú...?

–Algo parecido– admitió –. Lo que hice fue muy irresponsable, e hizo sufrir a muchas personas... Takane fue capaz de lo que yo nunca pude, por eso me hace feliz ver que se lleven tan bien... ¡Por supuesto que tienen mis bendiciones!

–Estamos juntos en esto entonces...– comentó Haruka dedicándole una de sus mejores sonrisas.

–Lo estamos– asintió ella respondiendo el gesto.

Una hora más tarde Shuuya salía entre el gentío, con una sonrisa de oreja a oreja, buscando con la mirada a Tsubomi. El examen había sido mucho más fácil de lo que esperaba, por lo que no necesitaba esperar los resultados para sentirse un universitario en toda regla. Y si aquello era bueno, sería aún mejor poder contárselo a la chica que lo había apoyado todo ese tiempo.

–¡Shuuya por aquí!– escuchó una voz femenina gritándole, no era la que esperaba, pero giró emocionado y corrió hacia su hermana mayor alegre por verla ahí.

–¡Ayano, qué alegría que hayas venido!– exclamó abrazándola, desde que ella regresó de la muerte, no perdía una sola oportunidad de demostrarle su afecto.

–¡Me encanta verte tan feliz!– exclamó Ayano respondiendo el abrazo –Imagino que te fue bien.

–¡Estupendo!– le guiñó un ojo al separarse –Oye, ¿has visto a Tsubomi?

La sonrisa en el rostro de su hermana se borró y él supo que algo malo había pasado –La llamaron de su trabajo, al parecer no pudo decir que no, así que me pidió que te acompañara el día de hoy...

–Es broma, ¿verdad?– preguntó, con la desilusión pintada en el rostro.

No podía decir que ese día lo hubiera pasado mal... Siempre disfrutaba pasar tiempo con Ayano, pero aquel emergente había arruinado por completo sus planes.


–¡Seto, Seto!– corrió Mary hacia la zona del invernadero tropezando un par de veces pero logrando mantener la estabilidad –¡Pasó algo horrible!– exclamó al borde de las lágrimas cuando llegó junto a él.

Kousuke se había vuelto tan bueno en jardinería que aún sin un título en la especialidad, pero con las mejores recomendaciones de la gente indicada, había conseguido trabajo en aquella floristería relativamente famosa. Una vez dentro no le fue difícil conseguir empleo para Mary, su trabajo era armar hermosos ramos ornamentales y atender al público que por fortuna no era demasiado numeroso, pero cada uno de ellos gastaba fortunas en agasajar a otras personas.

–¡¿Qué sucedió?!– preguntó él levantándose de inmediato y revisando de pies a cabeza a Mary en busca de alguna lesión a causa de las espinas o una maceta rota.

–¡Acaban de decir en la televisión que unos hombres malos entraron al restaurante donde trabaja Kido!– le explicó muy asustada.

El rostro de Kousuke se puso pálido tan rápido que Mary creyó que iba a desmayarse, pero luego de unos segundos exhaló aliviado –Tranquila... ¿Recuerdas que Tsubomi se tomó el día libre?

–¡Es verdad!– exclamó ella sonriendo aliviada –Entonces seguro que está bien– él asintió –. ¡Ohh, y hoy era el gran día!– recordó dando saltitos mientras aplaudía.

–Así es, Shuuya no durmió en toda la noche– le contó Seto con una sonrisa –. ¡Anoche me mostró el anillo, y es grandioso!

–¡Mañana les pediré que me lo enseñen!– comentó emocionada –Pero estoy segura de que no será tan lindo como el mío– aseguró observando el anillo de plata con forma de rosa en su dedo anular –. El anillo que me regaló Seto es el mejor del mundo.

–Si no estuviera cubierto de tierra juro que te abrazaría– dijo emocionado limitándose a darle un pequeño beso en los labios que sonrojó a ambos.

Seis meses de noviazgo no habían extinguido en lo más mínimo los nervios y la emoción del primer día.

Mientras tanto en una situación no tan placentera, Tsubomi rodaba sus ojos frustrada y molesta.

–Definitivamente hoy no es mi día– murmuró por lo bajo sintiendo el cañón de un arma en su cabeza mientras escuchaba a esos estúpidos ladronzuelos de cuarta exigir tonterías que nunca les darían.

Cinco tipos de no más de viente años tomando de rehén a un restaurante completo incluidos los empleados de la cocina...

Nada que un buen entrenamiento físico y un par de machetes bien afilados no pudieran resolver...


Llegó a la base cerca de medianoche... Se sentía completamente agotada, no fue sólo el estrés del copamiento o reducir a tres maleantes ella sola... También fueron las largas horas en la comisaría esperando para declarar... Necesitaba una cama con urgencia.

Pero la cama estaba muy lejos, así que se dejó caer en el sofá dispuesta a dormirse, sin extrañarle que la casa estuviera vacía. Hibiya pasaría la noche en casa de Momo, Kousuke y Mary en su casa del bosque y Shuuya debía segur pasándolo bien con Ayano.

Cerró sus ojos buscando dormirse, pero su cerebro se empeñaba en mostrarle escenas románticas en las que sus hermanos eran los protagonistas.

–Necesito resignarme y aceptarlo de una vez...– murmuró para sí misma con un brazo sobre sus ojos que habían comenzado a humedecerse.

–¿Aceptar qué cosa?– esa voz la sacó por completo de sus pensamientos.

–¡¿Shuuya?!– exclamó sentándose de golpe –¡¿Qué haces aquí?!

–No lo sé... Creí que estaba bien pasar la noche en mi casa...– comentó viéndola con intriga.

–Tienes razón...– murmuró volviendo a recostarse –Lo siento fue un día difícil...

–Eso parece– asintió él sentándose en el sofá poniendo las piernas de ella encima de las suyas –. Te ves como si hubieras estado en medio de un campo de batalla.

–Ni lo menciones– murmuró exhalando, pero al instante recordó que aunque el día hubiera sido tan largo que pareció una semana, su hermano había salido unas horas antes de su importante examen –. ¡¿Cómo te fue?!– preguntó sentándose de golpe para verlo con atención.

–Pues... Del uno al diez me fue... ¡Genial!– exclamó sonriendo ampliamente.

–¡¿Lo dices en serio?!– preguntó ella emocionada, no dudaba que él pasaría el examen, pero eso no quitaba la emoción, él asintió –¡Felicitaciones!– exclamó lanzándose sobre él y abrazándolo con fuerza.

–¡Gracias!– él respondió el abrazo con gusto –Me hiciste esperar... Pero valió la pena– comentó con alegría mientras ella se daba cuenta de su posición.

Sentada sobre las piernas de Shuuya y pegada a su cuerpo por el abrazo.

–¡L-Lo siento!– exclamó alejándose con su rostro ardiendo –Me dejé llevar...

–No me molestaría si te dejaras llevar un poco más– comentó sonriendo con sus mejillas algo sonrosadas.

–No bromees...– respondió ella restándole importancia a aquello.

–¿Realmente crees que estoy bromeando?

Lo miró sin entender, él la veía con tal seriedad, que hubiera jurado que estaba usando una de sus máscaras, esas que había perdido seis meses antes.

–¿Qué intentas decir?– preguntó sintiéndose nerviosa, aquella mirada penetrante que él le dedicaba estaba comenzando a incomodarla.

–No será como lo planeé, pero...– comenzó a decir sacando algo de su bolsillo, una cajita negra –¿Quieres ser mi... algo?– abrió la cajita frente a ella.

–¡¿Q-Qué es eso?!– preguntó haciéndose más hacia atrás al ver el anillo de oro –¿Co-Cómo que "algo"?

–Esto es un anillo– explicó pacientemente, con Tsubomi nunca era fácil –. Y me refiero a que puedes elegir si este es un anillo de noviazgo, de compromiso o de matrimonio... Como desees... ¡Yo seré feliz de todas formas!

Balbuceó unos monosílabos antes de responder un torpe –¿Y... Ayano...?

Se rascó la cabeza frustrado, sabía que sería difícil, pero no que tendría que enseñarle desde lo más básico –Escucha Tsubomi, cuando alguien te hace una pregunta así mientras te enseña un anillo debes responder con un "si quiero" o, ojalá que no con un "no quiero". "Ayano" no es una respuesta válida... ¿Lo entiendes?

–¡Eso ya lo sé!– le gritó molesta –¡Pero tú amas a Ayano! ¡Por eso pregunté!

Ok, eso sí fue inesperado –Un momento– murmuró cerrando la caja y dejándola a un lado para luego poner sus manos al frente como pidiendo tiempo –. Tú piensas que yo amo a Ayano...– dijo lentamente en un intento por asimilarlo.

–¿No es así...?– preguntó.

Él puso una mano en su mentón en expresión pensativa durante unos segundos para luego voltear a verla –Después de todo lo que hemos vivido juntos... Tú piensas que yo amo a Ayano...– ella asintió –Después de que rechacé ir a vivir con ella y papá para quedarme aquí contigo... Tú sigues pensando que amo a Ayano– Tsubomi volvió a asentir pero ya no tan segura –Y ahora... después de haber suplicado y amenazado a los demás para tener esta noche a solas contigo, y estar aquí dándote un anillo y pidiéndote matrimonio... Tú sigues pensando que amo a Ayano...

Esta vez no asintió...

–¿Podemos volver a empezar...?– preguntó pasándose la mano por el rostro intentando quitarse la frustración.

–S-Sí...– murmuró Tsubomi con su rostro tornándose rojo a medida que tomaba consciencia de lo que estaba pasando.

Volvió a tomar la cajita y abrirla frente a ella –Tsubomi... En el mundo existe una única persona que amo, y estoy mostrándole un anillo en estos momentos...– hizo una pausa esperando a que ella lo asimilara, pero por las dudas decidió dejarlo bien claro –Esa persona eres tú, Tsubomi Kido, ¿entiendes eso?– ella asintió lentamente sin notar que su cuerpo temblaba casi tanto como las manos que sostenían aquella bendita cajita –Y tú eres la persona con la que quiero casarme... No importa si es mañana, en un mes o en veinte años... Si me permites seguir viviendo lo que me queda de vida a tu lado... Entonces he habrás convertido en la persona más feliz del mundo.

Tragó duro después de terminar su confesión y esperó ansiosamente por la respuesta... Una sonrisa, un abrazo, el tan esperado; "sí quiero"... Algo... Lo que fuera...

¿Cuál fue su respuesta? Llanto.

Tsubomi se cubrió el rostro y comenzó a llorar inconsolablemente como una niña de cinco años.

–¡O-Oye espera!– exclamó nervioso sin saber qué hacer –¿Ese es un llanto de "Oh cielos estoy tan feliz"? ¿O es más del tipo "Oh no, el primer chico que me dice que me ama es tan feo que quiero morir"?

–Soy una estúpida...– murmuró ella quitándose las manos del rostro para verlo aún sollozando –¿Cómo pude no notarlo...?

–Supongo que lo oculté bastante bien...– se rascó la nuca –Aunque no era mi intención en realidad...

–Gracias...– susurró abrazándose a él.

–¿Gracias por qué?– preguntó Shuuya respondiendo el abrazo.

–Por convertirte en la persona que amo...

La atrajo lo más que pudo enterrando el rostro en su cuello –Lo que dijiste sonó raro pero... Hiciste que me emocionara... Tonta...– confesó derramando un par de lágrimas.

–Te lo mereces por hacerme llorar... Idiota...

Las palabras bonitas, el anillo y cualquier otra celebración tendría que esperar al día siguiente... Ya que minutos después ambos se durmieron en esa incómoda posición.

El final de aquella interminable pesadilla había marcado un nuevo comienzo para todos...

FIN.

Este sí, fue el final definitivo, quedó larguísimo porque metí todo, incluso este proyecto de epílogo, en el capítulo para que no quedaran dudas y no terminar extendiendo la historia 60 episodios más.

Ahhh... No puedo creer que terminó... ¿Qué haré con mi vida ahora?

Mientras escribía pensaba en escribir en las notas explicaciones para las decisiones que tomé... Pero no lo haré... Sólo me dejé guiar por el transcurso de las cosas... Lo que sí voy a hacer es pedir disculpas por la batalla final, lo siento, esto de fumar alpargatas mientras escribo está afectándome xD.

Ahora sí puedo decir oficialmente que agradezco de corazón a todos quienes acompañaron este proyecto tan ambicioso. Es mi fic más largo y eso no es poco tomando en cuenta que lo comencé el 24 de diciembre y lo terminé... el 23 de marzo... ¡40 capítulos en 90 días! No está mal...

A mis lectores, muchos de ustedes fieles aunque no den feedback, si les hice pasar buenos momentos entonces soy feliz...

A mis niñas que me han dejado reviews... Muchísmas gracias por darme las fuerzas y ánimos para seguir adelante. No tienen una idea de cuanto me han ayudado... Sus palabras de aliento, sus correcciones sobre los eventos del canon, sus consejo acerca de la trama y la técnica... Cada una de ustedes ha hecho de este fic lo que terminó siendo, espero que haya sido de su agrado, porque tiene una parte de cada uno de nosotros.

A continuación responderé los comentarios del capítulo anterior, pero antes... Chicas, son realmente comprensivas y buenas... Si leo 38 capítulos de una historia en la cual logran que me encariñe con los personajes... Comience a querer a algunos, amar a otros, sentir deseos de que sean felices y su vida esté llena de parabienes... y en el capítulo 39 va y los mata a todos de una tan despiadadamente y así termina la historia... Juro que no leo nada más de ese autor... Sin embargo ustedes alabaron la historia más allá de eso... Son demasiado buenas... No las merezco... T_T

Sin más emotividad, a los comentarios. (Los comentarios del capítulo actual los responderé por inbox, así que asegúrense de dejarme explícito quienes son si no se loguean.)

Ryuunoko: Antes que nada agradecerte por tus increíbles comentarios, recuerdo que me llegaban al mail cortados y la página me trolleaba no mostrándomelos hasta horas después... Tiempo en el que sufría por no poder leerlos enteros... Muchísimas gracias, de verdad... Mi niña... Espero que sigas viva y hayas podido ver el final verdadero. Asumo todas las acusaciones, fui muy muy cruel, lamentablemente no me corto a la hora de hacer maldades... Y esta fue una maldad de proporciones épicas, pero tampoco me dejaba buen sabor de boca hacer un fic de Kaguerou Project sin una buena masacre... Es como la milanesa sin limón... Sí, es una milanesa... Pero no es lo mismo...

Como era de espera el plan de los chicos saldría mal, pero ya estaban destinados a fallar desde el momento en que se resignaron a morir... Esa no es la actitud... Pero no todos murieron... Shintaro sobrevivió... Al menos él... Es algo, ¿no? (También Kano pero para él hubiera sido mejor morir). Momo fue la primera en morir, porque de otra forma Shintaro hubiera pensado en algo... También sentía que no había tratado bien la relación de esos dos... Kenjiro pobre... No podría con la culpa de haber matado a alguien... Bueno en este capítulo tuvo que superarlo, pero una cosa es matar y que regresen y otra cosa es matar matar... Disfruté mucho de la deducción de la serpiente shipper... Yo creo que los Shippeaba también, pero la energía era primero...

Ahh... Vos querías a Shintaro, ¿no? Bueno te lo doy... Tiene un pequeño agujerito en el pecho... consideralo una ventila para hacerlo más aerodinámico... Le dará velocidad :D. La verdad sentí que lo de Kido debí hacerlo aún más épico... Disfrutaría mucho de leer un fic tuyo, uno en particular donde Aclarar la mirada entre en Kido, estoy segura que te quedará genial. Sin presiones... Pero estaré esperándolo... Tic tac tic tac... Madoka Magica dejó una generación de fickers sádicas... lo sé... Pero amé esa serie en su momento...

Al menos comprendiste el significado de los signos de interrogación. Mirá que te di tiempo para comprar los pañuelos... Por fortuna Mary te hizo caso y reinició... Y muchísmas gracias por tus palabras finales, eres muy dulce y soy feliz por haber despertado sentimientos con eso. Mil gracias por tus comentarios y apoyo. Hasta pronto.

Yin-princesa-del-olvido: Es muy cierto, todos juntos hubieran armado un mejor plan, sin embargo se asustaron mucho ante la certeza de la muerte y optaron por proteger a sus amigos antes que confiar en sus habilidades... Una pena... Muchas gracias por tu comprensión, y esa línea temporal terminó ahí, pero no podía dejarlo así... Demasiadas vivencias para que termine en un: Y todos murieron. Muchísmas gracias por el comentario. Besos.

Jeffy Iha: Pues por ese lado no podés quejarte, Kano sufrió como un perro. Aww... Superé a Jin... No creo que sea para tanto pero es agradable leerlo. La sangre está cara, y si le agregaba más además de tripas y toda la cosa iba a tener que cambiarle el rating... Entiendo tus sentimientos de amor-odio hacia el capítulo, yo me sentí igual... Fue muy doloroso escribir aquello... Feliz cumple atrasado, me alegra que te haya gustado :D. Y pobre Seto, llegó en el momento menos indicado, no fue su culpa, pero es verdad... A él nadie lo interrumpió... Al menos esta vez no lo hizo... Aunque esos dos no necesitan ser interrumpidos para que sus confesiones se vayan al garete. Y seguiré escribiendo, lo prometo... Me encanta que te gusten los momentos KanoKido, mi alma de shipper me delata todo el tiempo...

Respecto al final alternativo, no me gusta la idea, este puede parecer algo así, pero en realidad es el verdadero, la consecuencia inmediata del anterior. Y nop, no estaba terminado, por eso los signos de interrogación y no por eso marqué el complete. Espero que con esto salgas del rinconcito. Muchísmas gracias por este y los comentarios anteriores. Besos.

OrangeAnt: Sí, fui muy mala... Cada muerte fue lo más trágica y dolorosa posible, según los designios de la serpiente a la que tanto queremos. Muchísimas gracias por señalar el desarrollo de personajes y lo de las muertes, me siento muy orgullosa, jum... Soy muy feliz por haberte ganado como fan, y este final espero que sea de tu agrado, no es alternativo sino el verdadero. Muchísimas gracias por escribir y apoyar esta historia. Besos.

TanetaOno: 3...2... 1... ¡Continuar! :D. Sip, llegaron en un gran momento... Derechito a la boca del lobo... Así de grande es su suerte :D. Jajaja, es verdad... Por si tenían pocos traumas... ¡Huy! ¿Saben qué...? Mataron a Takane, felicitaciones :D. Es muy cierto que en otro contexto, Shintaro hubiera sido capaz de modificar un poco la situación, pero la muerte de Momo acabó con su pobre alma... Y sí, la serpiente los hubiera matado con sirenas de policía de fondo o sin ellas... Pero de esta forma pudo hacerlo de una forma más... ¿Artística? Muchísimas gracias por el apoyo, y las largas charlas en las que soportás mis locuras, mis spoilers y mi pésimo inglés... Te quiero... Gracias.

LadyPotato: Nop, no era el fin, así que no llores... No llores... El tiempo se reseteó y ya serán todos felices... Bueno no todos, pero casi. Muchas gracias por decir que el fic es de calidad, me hace muy feliz :D. Pobre Mary... No sé si es capaz de paralizar a la serpiente con su sangre de medusa... Me dejaste pensando... Muchísmas gracias por el comentario. Besos.

Una vez más, gracias a todos por el apoyo y la comprensión, nos veremos en otra oportunidad.

Besos.

Trekumy.

"En memoria de Margarita, el anon sagrado que subió a los cielos de fanfiction y al tercer día regresó con una cuenta propia..." (Chiste interno, favor de ignorarlo)