Tu Pirata…
Por Nep
Capítulo 2
La Travesía
EN ALGÚN LUGAR, CERCA DE LAS COSTAS DEL ATLÁNTICO
¡Candice White Ardley! ¡¿Me estás escuchando?!...- Le llamó la atención la Hermana María, al despegar la vista del libro que leía y ver a la chica dar tremendo bostezo. Tenía rato que había dejado la costura a un lado, y miraba distraída hacia el ventanal de la cabina del capitán. La chica se había llevado tremendo susto.
Lo siento Hermana María… - Dijo mientras hacía un guiño y sacaba la lengua. La hermana María no pudo contener un suspiro de exasperación.
Eres incorregible… ¿Es que no se te pegaron las buenas costumbres de Lady Britter?
Claro que sí… pero me parece algo exagerado no poder salir de aquí… - dirigió su mirada a Clim, quien estaba acurrucado en su canasto. – Creo que hasta Clim quisiera un poco de aire fresco…- Al oír su nombre, el animalillo se sacudió asustado.
No es propio que salgas… hay demasiados hombres allá afuera… - Insistió la Hermana alarmada ante la ocurrencia de la chica.
Por favor Hermana María… ¿Cree que podrá soportar estar encerrada en este lugar durante todo el tiempo que dure el viaje?
Después de tu conducta…
Por favor… Mire a la pobre de Dorothy…- Comenzó a hacer una expresión tan cómica que la hermana no pudo resistir por más tiempo y comenzó a reír.
Eres incorregible Candy… pero… creo que por esta vez tienes razón… también necesitaré tomar un poco de aire… - Candy comenzó a bailar y reír de gusto para después correr a abrazar a la hermana.
LONDRES
Eliza no soportaba estar al lado de la Tía Abuela, pero debía hacerlo por órdenes de su madre. Desde la partida de Candy, la Tía Abuela no había dado señas de querer estar en compañía de sus sobrinos, pues se enteró de que Anthony y los Cornwell habían zarpado junto con la chica, supuso que harían el viaje hasta Escocia por mar. (Se enteró al escuchar tras la puerta, cuando escuchó la conversación que tenía con George en el despacho esa mañana), al verlo salir disimuló que se dirigía a conversar con ella, estaba molesta, y su presencia la irritaba más, por lo que con su sequedad habitual despidió a Eliza y se había encerrado en sus habitaciones.
¿Qué es lo que haces Eliza?- Ella se sobresaltó al escuchar la voz de su hermano.
No es de tu incumbencia…- dijo quitándose de la puerta con brusquedad.
Creo que lo que pase con la anciana es incumbencia de todos… hasta que el anciano del Tío Abuelo William se digne a estar presente… - Contestó con desprecio.
Yo creo que hay algo que todo el mundo se empeña en esconder… especialmente esa Candice…
¿Por qué lo dices?- Dijo mientras se dirigía al salón en busca de la licorera. Ella lo siguió.
¿No viste su expresión durante su presentación… yo pienso que es una oportunista…
¿Por qué lo dices?- Preguntó Neil mientras la miraba a través del cristal de su copa.
Su extraña expresión con el anuncio de la Tía… Tiene algo que no me agrada…
A mi me pareció linda… algo salvaje, pero linda…
¡Vamos Neil! Cualquier cosa con faldas te parece "linda"… Estoy segura que está aprovechándose de la situación por ser el Tío Abuelo William un anciano decrépito…
Creo que la envidias…
¿YO?... no lo creo… No es tan bella como yo… ni tiene clase…- Respondió mientras se miraba al espejo.
Envidias su suerte… eres ambiciosa hermanita…
Explícate…
Ya quisieras haber sido tú la elegida del Tío Abuelo…
¡¡¡ESTAS LOCO NEIL!!! IMAGÍNATE: ¡¡¡YO!!!... ¡¡¡CASADA CON UN ANCIANO!!!…- Hizo un gesto de repugnancia.
Eso sería muy provechoso…
No lo creo… primero muerta que la mujer de un vejete…
Por favor hermanita… me extraña… que no pongas a trabajar esa imaginación tuya… piensa: esposa de alguien tan rico… poderoso… un anciano…
No te comprendo…
Tal vez una misteriosa enfermedad lo aquejaría y moriría… y entonces… - Ella comprendió.
Tal vez ese sea el plan de la oportunista esa. – Sonrió con maldad.- Enredar al anciano para poder quedarse con nuestra fortuna… Neil tenemos que hacer algo…
No podremos hacer nada…
Pero, ¿Estás dispuesto a dejar nuestra fortuna en manos de esa…
Ella se irá… ¿Por cuánto tiempo? No lo sabemos… hasta entonces, no podemos hacer nada…- Y sin más bebió de un solo trago su bebida.
SOUTHAMPTON
"Milady Candice, partió sin ningún contratiempo… Espero que el tiempo que pase lejos y a salvo de los planes de Madame, permita que logres tus propósitos hacia ella… por mi parte continúo con las investigaciones, no desesperes… estoy haciendo cuanto está a mi alcance…"
G. H.
Leyó en la nota que un chico le entregó cerca de una taberna. Estaba molesto por que no se respetó el acuerdo ni la decisión de ella. Tal vez manteniéndola lejos podría impedir que hicieran nuevamente algo contra su voluntad o por lo menos le daría un respiro de ese lugar tan lúgubre donde había sido recluida desde su llegada a Londres. Aún se sentía culpable de haber permitido todo eso, creyendo que la haría feliz después de la perdida de sus padres… "Solo me importa su felicidad… y si manteniéndola lejos puedo hacerlo, mejor". ¿Cómo pudo dejarse manipular? No más… Demostraría su importancia, ya no pediría más consejos a Ella. Estaba furioso porque "Ella" lo hacía sentirse un incompetente a la hora de tomar las decisiones importantes… no había querido escuchar razones, se había dejado llevar por el enorme afecto y respeto que le tenía, pero Ella al parecer a él no, subestimaba lo que podía hacer a su edad. Tenía que ver la forma de arreglar cuentas con Ella antes de darse a conocer con todos y hacerlo de una forma más sutil. "Candy… cuídate mucho, yo haré hasta lo imposible por que seas feliz de nuevo… te lo debo pequeña…" Pensó mientras veía el sol ocultarse desde los muelles. Recordó que tenía algo importante que hacer antes de partir.
EN ALGÚN LUGAR, CERCA DE LAS COSTAS DEL ATLÁNTICO
Anthony no dejaba de mirar hacia la puerta del camarote del Capitán… Hacía 3 días que no veía a Candy, incluso la monja que acompañaba a la chica y su dama de compañía, se habían negado a dejarlo pasar a saludar a la joven. Envidiaba al Capitán que podía pasar a acompañarlas durante las comidas.
¿Qué es lo que pasa Anthony?- Preguntó otro joven oficial al verlo tan pensativo.
Nada…
Ese nada mantiene tu atención en la cabina del Capitán… - En ese momento la puerta se abrió y pudo ver a la joven rubia salir por fin, quien al encontrarlo con la mirada trató de correr a su encuentro, pero la hermana la contuvo con un gesto.
Si que ese colegio es estricto…- Dijo entre dientes, mientras dejaba a un lado lo que estaba haciendo y se dirigía a las damas para saludarlas como se debía.
Buen día…- Hizo una reverencia a todas.- Me da gusto que hayan decido salir y disfrutar de la brisa marina.
Bueno… creo que era lo indicado si vamos a pasar aquí tanto tiempo, por lo menos caminar un poco no nos haría mal.- Dijo la hermana sonriéndole al joven.
No se preocupe hermana… yo las protegeré de lo que sea… aún con mi vida… - Dijo mientras miraba a Candy, quien no pudo evitar sonrojarse ante su mirada. Algo pasó corriendo a su lado haciendo tropezar a un marinero, Candy se dio cuenta de que era Clim, que al parecer quería escapar al correr despavorido por todos lados, asustada lo llamaba.
Espero que no se asuste más y termine lanzándose por la borda…- Murmuró Dorothy.
Por favor… Dorothy… no digas eso… tenemos que atraparlo… - Dijo Candy angustiada, corriendo tras él. La hermana María la retó, pero no la escuchó más, pues llamaba y correteaba al animalillo con ayuda de Dorothy y Anthony.
Archie observaba desde el puente al otro barco, pudo darse cuenta del revuelo que había causado la mascota de Candice y fue testigo, cuando Anthony logró capturarla y Candy le abrazaba emocionada, eso no le gustó.
¿Todo está bien Archie?- Preguntó su hermano al escucharlo bufar de exasperación. Al no recibir respuesta volteó a verlo. Sostenía el catalejo como si lo fuera a romper y los nudillos de sus manos estaban blancos.- Archie… ¿Me escuchaste?
…
¿Qué pasa?
…
Si no me contestas no podré ayudarte…- Siguió hablando con tranquilidad mientras sostenía el timón, se había dado cuenta de que se pasaba el tiempo vigilando el barco donde iba Candy.
Quisiera estar allá…- Suspiró largamente.
¿Por qué?
¡ERES UN IDIOTA!
Oye… por lo menos explícame porque lo soy…
¡TÚ NO ENTIENDES NADA!…
Si me explicaras…
¡ANTHONY ESTÁ CORTEJANDO A CANDY!… ES… ES… ¡¿ES QUE NO LO COMPRENDES?!... ¡ES LA PROMETIDA DEL TÍO ABUELO… ESO ES DESLEALTAD!… - Stear sonrió al comprenderlo todo.
¿Es eso o estás celoso de Anthony?…- La postura de Archie cambió.
¿Por qué lo dices?
Te conozco bien… siempre has sido tú quien acapara a todas las chicas lindas… siempre te has burlado de Anthony por ser tan idealista… tachándolo de romántico y algo tímido… y ahora que ha atraído la atención de una joven muy hermosa, no lo soportas… - Archie se quedó pasmado ante las palabras de su hermano.
¡A ti te gusta!
… - Por respuesta vio el sonrojo de su hermano al guardar silencio.
¡NO LO NIEGUES!…- Lo increpó exasperado.
No lo niego… siempre estoy dispuesto a apreciar la belleza femenina… - Dijo Stear con una expresión que Archie se enfureció al verlo.- Pero tú estás completamente celoso de Anthony por que…
¡NO ESTOY CELOSO!
Si claro… - Archie tomó aire para decir:
¡NUNCA PODRÍA ESTARLO DE ÉL… O DE TI!… Los aprecio demasiado…
Me alegro… - Le arrebató el catalejo para observar el barco. Candy estaba muy cerca de Anthony conversando, mientras ambos sonreían acariciando al mapache.- Dale la oportunidad… es la primera vez desde que Tía Pauna murió, que lo veo sonreír… realmente feliz… Además, debemos ser corteses con ella, recuerda que pronto será nuestra Tía… - Dijo esto último aún sin creerlo posible.- ¿Tú crees que ella… lo ame?
¿A quien? – Preguntó abruptamente Archie al sentir una especie de escalofríos.
Al Tío Abuelo… por la forma en que habla de él…
Supongo que tampoco lo conoce… ha de ser un típico arreglo de los que suele hacer la Tía Abuela, a escondidas, entre familias… solo que me parece una locura que la familia de Candy… haya aceptado… es muy joven… para él…
¿Qué edad crees que pueda tener el Tío Abuelo?- Preguntó Stear mientras miraba alrededor con el catalejo, buscaba indicios de algún otro barco.
Ummm… la misma o más grande que la Tía Abuela, para que sea el Patriarca del Clan… Es una locura…- Terminó de decir Archie "Candy debería ser desposada por alguien más joven... acorde a su edad… como de mi edad… como yo… por mi…", se sorprendió, le daba escalofríos comenzar a pensar en una sola mujer... de nuevo…
Es cierto… ¿Pero como oponerse a ella?- Dijo cerrando el catalejo.- Tengo que ir a hablar con el Capitán pronto llegaremos a las costas de Portugal…
Oye…- Lo detuvo antes de que bajara del puente.- He notado que miras alrededor con cierta preocupación… ¿Qué pasa?
Nada…
Stear…
Es… solo que cuando salimos de Southampton, me pareció ver otro barco…
¿Amigos o enemigos?
No lo sé… solo sé que estaba tan lejos que no pude ver la bandera…
¿Piratas?
No lo creo… solo era uno… Tengo que hablar con el Capitán… nos vemos después.
Atracaron en un puerto de Portugal, Oporto, era necesario aprovisionarse bien para el largo viaje. Acompañadas por Anthony y los hermanos Cornwell bajaron a los muelles y recorrieron los comercios del puerto, Candy deseaba llevarle algo a su amiga, por lo que se entretuvieron mucho tiempo en los puestos que había en las estrechas calles. Clim parecía feliz de estar nuevamente en tierra mientras brincoteaba alrededor de todos. Archie estaba contento de poder estar cerca de la rubia de nuevo… Para su suerte, el Capitán había llamado a Stear y Anthony, por lo que él quedó en cargado de la protección de las Damas. Archie estaba sin palabras al ver como la joven se maravillaba de todo lo que veía a su alrededor, corría de un lugar a otro como una chiquilla para disgusto de la hermana María y cansancio de Dorothy.
Hermana, será mejor que regresen al barco. - Dijo seriamente al verlas agotadas.- No se preocupe por Milady, yo cuidaré de ella…
No. Eso es imposible… no debe andar sola… menos en un lugar que no conoce ni su lenguaje… - Comenzó a protestar la hermana.
Yo cuidaré muy bien de ella… después de todo, somos familia. – Sonrió haciendo un guiño. La hermana lo miraba con desconfianza, "No puedo objetar a eso" pensó al ver el mismo gesto que la joven hacía cuando quería convencer a alguien. Dorothy estaba aun lado de ellos ayudando a Candy a escoger algo.- Puedo seguirle el paso… ustedes deben regresar o podrían insolarse.
De acuerdo oficial… se la encargo mucho…- Archie vio a uno de los marineros que los acompañaban y le pidió que escoltara a las damas.
Tan pronto como lo hizo, volteó a buscar a Candy, pero ella ya no estaba ahí "¡Que bien!… Tanto trabajo que me costó convencer a la hermana para estar a solas con ella… ¡¿Dónde rayos estará?!..." Pensaba mientras se estiraba para buscarla entre tanta gente, "Si que es escurridiza… si le pasa algo, la hermana María pedirá que me tiren por la borda… si no es que ella misma lo hace." Comenzó a correr buscando a Candy, de pronto escuchó mucho alboroto, se dirigió al lugar, no pudo contener la risa ante lo que vio: Clim había trepado hasta la copa de un árbol y Candy había comenzado a trepar tratando de bajarlo.
¡Dios Mío!... ¡¡¡CANDYYY!!!.- La llamó asustado al reaccionar ante lo peligroso que sería para la joven.
¡Archie!… Me da mucho gusto que estés aquí… Por favor, ayúdame a bajar a Clim…
Lo haré, pero baja de ahí… Te lastimarás…- Dijo angustiado al ver la forma de colgarse de las ramas de la chica. – ¡Candy!… ¡Por favor… espera…!
¡Archie!… ¡Ayúdame o subirá más alto!…- No le quedó más remedio que subir al lado de ella.
Candy… espérame aquí, yo iré por él. - Dijo al darle alcance y hacerla que se detuviera en la rama más gruesa.
Pero yo quiero…
Por favor, le prometí a la hermana María que cuidaría de ti… si te pasara algo… no sé lo que haría… - Sus palabras le sonaron demasiado ambiguas. Se inclinó hacia ella, lo miró algo confundida.
AHH… - Fue todo lo que pudo decir, pues el joven le dio un beso cerca de la comisura.
Espérame… ¿De acuerdo?- Le susurró al oído. Ella se recargó en el tronco sin comprender lo que había pasado, ni lo que sentía en ese momento, mientras Archie seguía trepando. Una vez que logró atrapar al escurridizo animalillo comenzó a bajar, se sorprendió al encontrar a Candy más arriba de donde la había dejado, estaba sentada contemplando el mar.
Te dije que no subieras más…
Lo siento… extrañaba hacer esto… - Dijo sin despegar la vista del mar, se sentía nerviosa a su lado, trataba de no mirarlo.
¿En dónde hacías semejante locura?- Observó que se había sonrojado. Él no dejaba de sonreír.
Cuando era pequeña… en Escocia… con mi padre… Mamá siempre nos regañaba… pero jamás me importó…
¿Aún lo haces?- Preguntó recordando la noche que la vio en los jardines de la Mansión Ardley. Ella asintió un poco avergonzada, por fin decidió mirarlo mientras guiñaba un ojo y sacaba la lengua. No supo lo que sintió ante su inocente gesto.
Me tranquiliza mucho trepar a un árbol y contemplar mi alrededor…
Ahora comprendo porqué la hermana María te vigila tanto…- dijo mientras reía. Se quedaron un rato más contemplando el paisaje. Archie alcanzó a ver a la distancia algo que lo intranquilizó.- Ya es hora de que volvamos. – Comenzó a descender cuando llegó hasta abajo, estaba listo para recibir a Candy, pero la rama que la sostenía cedió bajo su peso, corrió a atraparla y cayó sobre él.
¡¡¡CAANDYY!!!- Se escuchó a alguien gritar.
¡¡¡AUCH!!!
¡¡¡¿ESTÁN BIEN?!!!- Preguntó Stear preocupado apresurándose a ayudar a Candy.
¿DÓNDE ESTÁ CLIM?- Fue lo primero que preguntó asustada en cuanto estuvo de pie, mientras se sobaba algo adolorida.
Aquí está…- Dijo Anthony que acunaba en sus brazos al asustado animalillo.- ¿Te hiciste daño?
Ummm… no… sólo mi… orgullo.- Se quejó mientras se sobaba la cadera.
Alguien puede ayudarme…- Comenzó a hablar Archie. Anthony le dio Clim a Candy para ayudar a Stear a levantar a Archie.
Lo siento mucho…- Dijo Candy sonrojada.
No importa… - Archie la miraba de una forma que la apenaba.
El capitán nos mandó a buscarlos… debemos irnos…- Dijo Anthony ofreciéndole el brazo a Candy. Ella le sonrió al aceptarlo al igual que el de Archie.
Es el mejor día de este viaje que he tenido… - Les sonrió a los 3.- Gracias a mis Tres Caballeros.
Bueno Milady, nos sentimos orgullosos de estar en su compañía… la escoltaremos hasta su barco si le parece bien.- Dijo Stear haciendo una reverencia con el sombrero, poniéndose en marcha hacia el muelle.
Claro… solo les pido un pequeño favor…- Se estaba sonrojando, por lo que los jóvenes se detuvieron.
Tú dirás…- Dijo Anthony preocupado.
No le digan a la Hermana María lo que pasó hace un momento… - Comenzaron a reír de buena gana ante su expresión.
Lo prometemos… -Dijo Archie haciendo un gesto solemne.
¿Por qué tardabas tanto Candice?- Preguntó la hermana María durante la comida en un Mesón cercano al muelle donde estaba el barco.
Bueno…
Estábamos distraídos caminando entre los comercios del puerto… - Comenzó a decir Archie.
¿Y ya no compraste más cosas?- Preguntó con suspicacia la hermana.
N-no… h-había tantas cosas lindas que la verdad no sabía que hacer…- Comenzó a titubear la rubia.
¿Y qué te pareció la vista de todo el puerto? ¿Es hermosa desde la copa de los árboles o esta vez te subiste a una palmera?- Ante estas preguntas Candy se atragantó, Dorothy y Stear se apresuraron a auxiliarla. Cuando ya estuvo mejor decidió ignorar lo dicho por la hermana, al ponerle atención a Stear quien cambió el rumbo de la conversación.
La hermana María sonrió satisfecha. Sabía que se había escapado para hacer de las suyas buscando un buen árbol para trepar. Se había resignado a que no podría quitarle esa costumbre y siempre hacía como que no la veía en las noches o las mañanas por los jardines del colegio, sabía que lo hacía cuando se sentía triste, cuando extrañaba a su familia. Conocía la verdadera historia de la joven y a pesar de ser severa con ella, le tenía un cariño especial.
Capitán…- Los interrumpió un joven grumete.- El viento es propicio… debemos partir…
De acuerdo… - Dijo mirando a sus acompañantes. Después de terminar de comer se apresuraron a abordar, Stear había pedido a Anthony que tomara su lugar en el otro barco, quien aceptó de buena gana.
¡¡¡SUÉLTEN LAS AMARRAS!!!- Se escuchó decir al Capitán, y continuó dando órdenes.
¿Qué haces aquí?- Preguntó sorprendido y algo molesto Archie en cuanto vio quien manejaba el timón.
Stear ocupará mi lugar…- Respondió sonriendo.
Vaya… ¿Y por qué? – Preguntó con molestia.
Creo que le gustó la amiga de Candy…
Y quiere saber más de la chica… - Continuó Archie desanimado y sin creer la tonta excusa de su hermano, quien ahora sería el que acompañara a Candy. "¡Diablos Stear!... Ya sé lo que tratas de hacer hermano… tenías que salirte con la tuya…"
Jamás creí que sería pronto…
¿Pronto?- Archie lo miró extrañado.
Que alguno de los 3 se enamorara pronto… o por lo menos que mostrara mucho interés por alguna chica… - Archie tensó el mentón.- Menos que el primero sería Stear…
¿Crees que él esté enamorado?- Dijo caminando hacia la escalera del puente.
¡Vamos Archie! ¿No lo viste cuando partíamos: la forma en que miraba a la amiga de Candy? Por lo menos supongo que le gustó mucho… Es la primera vez que observo que mire a una joven de la manera en que lo hizo…
No… creo que no me di cuenta… Yo… estaba muy ocupado… - Dijo Archie tratando de dar por terminada la conversación, "Solo tenía ojos para mi gatita". Miraba a la distancia con el ceño fruncido.
¿Qué opinas de Candy?- Se animó a preguntar Anthony después de un largo silencio. En cuanto escuchó la forma en que decía su nombre su primo, sintió una extraña punzada.
¿Qué opinas tú?- Devolvió la pregunta para no responder de inmediato.
Es una joven sin igual… muy independiente, inteligente… bondadosa… tiene algo que te atrapa… ¿No lo crees?
Si…- No pudo evitar un suspiro que no pasó desapercibido para el rubio. Sonrió levemente. – No le importa el que dirán… solo… solo es ella misma… es auténtica… muy alegre… de verdad que es alguien...
Maravillosa…- Terminó de decir Anthony.
Archie lo miró y Anthony hizo lo mismo. Al parecer ambos se habían dado cuenta de que les gustaba la misma joven. "Me las vas a pagar querido hermano… esto no se va a quedar así". Pensó Archie al mirar a través del catalejo para dar definitivamente por terminada la conversación.
PORT ROYAL
Jamás se había imaginado el calor que hacía ahí, se daba cuenta de que comenzaba a extrañar las neblinas, las repentinas lluvias y el aspecto gris de Londres… hasta lo tétrico del Colegio San Pablo. Estaba sentada en el jardín, "Es muy hermoso este lugar, con tantas flores exóticas, pero no me gusta estar sin hacer algo divertido… Candy… siempre buscando meterse en problemas con las hermanas… su forma de salir de ellos…". Lo que más extrañaba eran sus conversaciones con ella. "Definitivamente estoy fastidiada de las reuniones a las que asisto con mi madre… si Candy estuviera aquí no lo pasaría tan mal…". Pensó mientras la veía tomar el Té con otras damas, se levantó del columpio para dirigirse hasta ella. "Y cuando pedí a mi padre acompañarlo en sus asuntos, me dijo que lo pensaría… Sí, claro… eso siempre me decía cuando sabía que era algo que no le agradaría a mi madre". Cuando no tenía nada que hacer, pensaba en el día que partió de Inglaterra, aunque Candy le sonreía como siempre, había algo que le ocultaba. Seguramente debía ser algo relacionado con la visita de su Tía Abuela. Avisó a su madre que saldría con su dama de compañía a dar un paseo. Tomó sus guantes, su sombrero y sombrilla, cuando salió el coche las esperaba a la puerta. "Como me gustaría que estuviera aquí Archie… podría distraerme con sus historias… me gustó mucho su forma de ser… es tan apuesto." Suspiró, muy a su pesar su madre había permitido que entablara amistad con el joven oficial de la Marina Real Inglesa mientras viajaban rumbo a Port Royal. Lo miraba de forma insignificante, pero en cuanto supo que era miembro de una importante familia escocesa, su trato hacia él cambió. Pidió al cochero que las llevara a los muelles.
Milady… no es propio que estemos solas por los muelles…- Dijo temerosa la dama de compañía de Annie.
No te preocupes… sólo quiero estar con mi padre un momento…- Respondió la morena, pero no le importaron las súplicas de la chica por que se dirigió hasta el lugar donde estaban anclados los barcos de la Marina Real.
Por favor Milady…- Pero ella no la escuchaba mientras buscaba con la mirada, pero era inútil. "Como quisiera volver a ver a Archie… lástima que solo pudo estar unos cuantos días más y regresar a Inglaterra. Aunque no se le veía con ánimos por volver… Archie… ¿Qué estarás haciendo?... ¿En dónde estarás?... Pensarás aunque sea un poco en mí?."
¡¡¡Milady Britter!!!.- Ella se detuvo al escuchar su nombre. Se volvió rápidamente y sonrió. Un joven apuesto, alto, castaño y de ojos grises se acercaba rápidamente a ellas.
¡Buenos días Mark!- Respondió ella haciendo una reverencia cuando lo tuvo en frente, al tiempo que el joven tomaba su mano para besarla.
¿Qué hace por aquí?
Por favor, deja de ser tan formal…
Yo… lo siento…- Dijo sonrojándose.
No te preocupes… vine a dar un paseo y quise sorprender a mi padre… ¿Está muy ocupado?
No. En este momento acaba de terminar con unos asuntos, te vio llegar…- Dijo mientras señalaba el balcón del que su padre ya había salido para que ella lo viera.- Y me mandó por ustedes.
¡Que bien!… yo me muero por saber que han hecho toda la mañana.- El joven le ofreció su brazo.
Por aquí Milady…- Y los tres se apresuraron a llegar al edificio.
EN ALGÚN LUGAR, CERCA DE LAS COSTAS DEL ATLÁNTICO
Candy se había dirigido a la cabina del Capitán para tomar la siesta, por lo que no se había percatado de lo ocurrido con Anthony, fue hasta que salió a ver el atardecer que encontró a Stear a cargo del timón.
Hola, ¿Dónde está Anthony?- Preguntó extrañada.
El Capitán necesitaba de su ayuda en el otro barco…- Mintió el moreno. Candy le sonreía con sinceridad.
Tal parece que tengo oportunidad de conocerlos a cada uno mejor… aunque desde este momento sabré más de ti que de Anthony y Archie…
No necesitas saber mucho de ellos… solo que ambos son un par de descerebrados: Anthony con sus rosas y mi hermano preocupado por estar perfectamente vestido. – La hizo reír.
Todos los días salía a reunirse con Stear para conversar y escuchar divertidas anécdotas de ellos siendo niños y las formas en que los Ligan habían tratado de molestarlos y como lograban que sus planes fallaran. Le enseñaba a usar el catalejo para que pudiera observar a sus primos. Una tarde, mientras paseaban por cubierta Candy no pudo evitar preguntar:
¿Cómo es en realidad la Tía Abuela Elroy?
¿Por qué lo preguntas?
Bueno… yo no he podido convivir con ella… desde mi llegada a Londres, siempre he permanecido en el Colegio… ¿Siempre es tan… distante? - Stear sonrió enigmáticamente.
Algunas veces me he preguntado si tiene sentimientos... - Miró a Candy, ella no lo compendió. Él comenzó a reír. - No me mal interpretes… sé que nos quiere… muy a su manera… y nosotros a ella… aunque siempre esté retándonos… Neil y Eliza son tan… manipuladores con ella, y aún así no se escapan de sus retos… Me parece que sólo Anthony puede contener su ira… - Candy suspiró desalentada. Stear se daba cuenta de que ella escondía algo.- ¿Pasa algo con la Tía Abuela?
No… es sólo que es tan seria… y siempre me ha parecido que no me quiere… - Volvió la vista al mar.
Dale una oportunidad… su vida ha sido muy difícil…
- ¿Será así el Tío Abuelo William?- En cuanto de dio cuenta de lo que había dicho se cubrió la boca asustada. Stear la miraba fijamente. "¡Oh por Dios! ¡Por favor que no me haya escuchado! ¡Por favor! ¡Por favor que no me haya escuchado!". Stear se hizo el disimulado. "Definitivamente hay mucho misterio en esta chica". La miró, no le gustaba el gesto de tristeza que tenía… de pronto se le ocurrió algo.
¿Quieres hablar con los chicos?- Ella lo miró extrañada.
Stear… ¿Cómo voy a hablar con los chicos?... ellos están allá…- Señaló el barco que iba detrás del de ellos.- Me asustas…
Ven…- Dijo mientras miraba a su alrededor.
Pero…
Ven… Hay que apresurarnos ahora que el capitán no está en cubierta… - Dijo tomándola de la mano, bajaron rápidamente a la bodega del barco, ahí encontraron algunas palomas mensajeras. Stear sacó una y algo le colocaba en la pata.
¿Qué le haces?- Preguntó asustada.
Son palomas mensajeras, si necesitamos avisarnos de las órdenes entre barcos, las usamos…- dijo mientras sonreía pícaramente.
¿No crees que te meterás en problemas si se dan cuenta de lo que haces?…
Es por eso que tienes que apurarte… - Se dio la vuelta.- Toma, aquí tienes…- Le entregó un pedazo de papel, una pluma y un tintero.- Iré a vigilar…- Candy escribió lo más rápido que pudo, cuando regresó Stear le entregó la nota, él la enrolló y la colocó en la pata del ave, se dirigió a una portilla y soltó a la paloma.- Ven, tenemos que asegurarnos de que sean los chicos quienes la reciban.- Tomando nuevamente su mano para ayudarla a salir de entre los bultos.
¿Y cómo lo haremos?- Dijo nerviosamente mientras subían las escaleras.
Toma…- dijo ofreciéndole el Catalejo cuando llegaron al puente.
Esto es una locura…
Pero es divertido… ¿No lo crees? – Dijo sonriéndole el joven.
¿Seguro que eres de los Ardley?
¿Por qué lo preguntas?...
Dudo que la Tía Abuela comparta con ustedes la misma sangre…. Ella me hubiera retado por algo menos que esto…
Velo de esta forma: somos la mejor parte de los Ardley… al menos no somos como los estirados Ligan…
A eso me refiero… ustedes son divertidos…- Dijo haciendo un guiño para después volver a tomar el Catalejo y ver que sus primos atraparan la paloma.
Archie había decidido subir a la cofa para pensar un poco mientras miraba el barco que protegían. Después de todo no era tan desagradable como había creído, además era el único lugar donde podía estar a solas, había comenzado a disfrutar sentir el viento despeinarlo. Pensaba en Candy… en ese día en Oporto. Algo le cayó en la cabeza asustándolo. Molesto abrió los ojos, una paloma se había posado en su sombreo, comenzó a maldecir al animal, que no se iba, se percató de que era de las palomas que usaban para comunicarse, logró atraparla y revisó su pata… sintió una gran alegría al ver que Candy les había mandado un mensaje. Con cuidado soltó a la paloma y descendió rápidamente. Lo leyó a la luz de una linterna cercana, suspiró largamente. Estaba apunto de llamar a Anthony, pero por un momento sintió ganas de ocultarle el mensaje.
¿Dónde estabas Archie? - Escuchó detrás de él, a regañadientes se giró.- Creí que te habías caído por la borda…- Bromeó Anthony.
No tendrías tanta suerte.- Dijo finalmente extendiéndole el papel.- Mira…
¿Qué es?- Dijo al tomar el papel y desdoblarlo.- Es de Candy…
"Queridos Anthony y Archie:
Los extraño… Cómo quisiera que estuvieran aquí conmigo y Stear… parece que el pobre también se aburre sin ustedes… me ha contado muchas anécdotas de pequeños muy divertidas… como me hubiera gustado haber crecido junto a ustedes y no encerrada en el San Pablo…
Ya quisiera llegar a Port Royal, y presentarles a mi amiga Annie… bueno Archie ya la conoce… ¿Verdad? ¿Qué te pareció? Stear me dijo que te impresionó mucho. Es muy buena amiga… Quisiera saber que han hecho todo este tiempo… ¿Me contaran?... Solo espero que no nos atrapen usando el correo oficial… Me despido por el momento.
Con cariño
Candice White Ardley"
Vaya… se salieron con la suya… mira que usar las palomas…
Si. Eso fue una descabellada idea de Stear.- Dijo molesto Archie.
Bueno, creo que es una idea brillante después de todo. Iré a contestarle… espero que el Capitán no se encuentre en su camarote… - Dijo Anthony se dirigió al lugar para responder el mensaje.
Archie esperó a ya no escuchar los pasos de Anthony, golpeó con el puño el mástil. "Archie ya la conoce… ¿Verdad? ¿Qué te pareció? Stear me dijo que te impresionó mucho". ¿Por qué tuvo que contarle eso Stear? Recordó a Annie Britter, si, le pareció bonita y simpática, pero carecía de esa chispa que hacía a Candy tan especial. ¿Es que acaso no se dio cuenta Candy de lo que sentía por ella ese día en Oporto? Caminaba por la cubierta de un lado al otro nervioso. No podía dejar de pensar en la joven. "Te conozco bien… siempre has sido tú quien acapara a todas las chicas lindas… siempre te has burlado de Anthony por ser tan idealista… tachándolo de romántico y algo tímido… y ahora que ha atraído la atención de una joven muy hermosa, no lo soportas". Las palabras de Stear se repetían una y otra vez en su cabeza. "¿Es eso lo que me molesta? ¿Que Anthony esta vez me haya ganado? ¿Que él sea el elegido y no yo?".Sacudía con furia su cabeza, alborotando su cabello castaño claro. Se negaba a creer que fuera la prometida del Tío Abuelo, así como se negaba a creer que ella se sintiera atraída por Anthony… "Stear también se siente atraído por ella… no me engaña… ¿Qué es lo que tienes Candice?".
¿Quieres decirle algo a Candy?- Preguntó Anthony sacándolo de sus pensamientos mostrándole un tintero y una pluma.
¿Qué puedo decirle?... Seguramente ya se lo dijiste tú…
No seas cascarrabias y por lo menos mándale un saludo.- Anthony le dio las cosas.
De acuerdo… pero esto es privado…
Ya lo sabía, así que te dejé un espacio, tú envía el mensaje…
De acuerdo.- Anthony se dirigió al puente para darle privacidad. En cuanto terminó de escribir subió nuevamente a la cofa, donde la paloma dormía plácidamente.- Ven pequeña bribona, necesito que lleves esto de vuelta a Candy y al loco de mi hermano.- La tomó con cuidado para ponerle el mensaje, y soltarla.
LONDRES
Sentado a su escritorio examinaba detenidamente los papeles frente a él… "Todo va bien… muy bien… después de todo parece que esto le gusta demasiado… y así se olvidará de querer hacer locuras… de ser un problema para todos." Se detuvo un momento en unos documentos, después de que su majestad recibiera su 10 % de ganancias y él otro tanto, "El se quedará con el resto… aun cuando haya repartido sus ganancias a la tripulación, él tendrá"… pasó con nerviosismo los papeles sorprendido, "No lo puedo creer… debo hacer algo para detenerlo… o se saldrá de mi control". Pensó en Eleanor. Ella se lo había advertido, pero como siempre no quiso escucharla. Se asomó al jardín. La Duquesa estaba afuera con sus hijos jugando al Críquet, la observó detenidamente al igual que a sus 3 hijos… Ninguno era parecido a él físicamente… todos eran obesos como la Duquesa, nunca sintió el mínimo interés o amor por ellos, por eso Él llamaba de forma despreciativa a la Duquesa "Cara de Cerdo". "Nada de la postura y distinción de los Grandchester… se ha perdido con ellos… excepto… sólo Él es tan parecido… a mi… a ella… " Se negaba a admitir sus sentimientos. Unos golpes en su puerta lo sacaron de sus pensamientos.
Milord, ¿Llamó?
Ha…- Giró para ver al hombre.- Si Stuart, ¿Sabes algo del "Teodora"?
Hace más de un mes que partió…
¿Por qué no fui informado?
Usted había salido para Edimburgo… lo siento mucho Milord, cuando los informes llegaron usted ya estaba en camino…
Está bien… ¿Hacia dónde se dirige esta vez?- Preguntó mientras miraba unos mapas.
No sabemos con precisión… parece que se dirigía a Port Royal, Milord.
¿Qué demonios puede haber en Port Royal que le interese?
No lo sé… solo supe que su Majestad pidió hablar con Él en privado… y después de eso partió de inmediato.
Gracias Stuart, es todo…
Por cierto, acaba de llegar un mensaje de Palacio.- Dijo el hombre mientras entregaba el sobre al Duque.- Si no me necesita más… Me retiro.
Estoy bien, puedes retirarte.- Esperó a que el hombre saliera para leer el mensaje.
"He hablado con Eleanor, ha decidido regresar a su hogar… me parece bien por nuestro honor… Sé que esto no me incumbe, pero trata de hacer las cosas bien… por el bien de tu hijo y tu linaje… no permitas que esto se salga de control de nuevo o podríamos lamentarlo…"
Furioso, arrugó el papel. Ya había tomado sus decisiones en el pasado y no iba a permitir que nadie más lo quisiera controlar.
EN ALGÚN LUGAR, CERCA DE LAS COSTAS DEL ATLÁNTICO
¡Candy!... ¡Candy!- Bajó gritando el joven de la Cofa.
Está en la cabina del Capitán…- Le dijo un grumete. Stear miró al horizonte. Casi estaba anocheciendo, escondió la paloma en su casaca en cuanto vio al Capitán. Se apresuró a bajar a la bodega para dejar al animalillo descansar.
¡¡¡FIU!!! Por poco nos descubren. - Le quitó con cuidado el mensaje y la colocó en su lugar. Subió rápidamente a cubierta.
¡Stear!...- Él la vio salir de la cabina, tomó su mano y la llevó a un extremo de cubierta, sonriéndole le mostró y entregó el mensaje.- ¡Contestaron!... ¡Anthony y Archie me contestaron!- Comenzó a reír de gusto.
¡Shhh!.- Le indicó Stear.
Lo siento…- Dijo sonrojándose y bajando un poco la voz.- ¿Quieres leerlo conmigo?
¡Candy! ¡Candy! ¿Dónde estas?
Creo que es mejor que lo leas después de la Cena… tal parece que la hermana María sospecha algo. – Dijo Stear en cuanto escucharon que la llamaba con insistencia.
De acuerdo…- Le besó la mejilla para sorpresa del joven.- Stear, muchas gracias… que descanses…
Igualmente, Milady…- Le guiñó un ojo.
Stear, no me gusta que me llamen así…
Lo sé, solo que haces una expresión tan graciosa cada vez que te enfadas… Buenas Noches.- Ella hizo una reverencia y se alejó en dirección de la hermana María y Dorothy mientras ocultaba el mensaje en su bolsillo.
¿Dónde estabas?- La miraba con suspicacia.- Te he dicho que no te alejes de Dorothy.
Estaba conversando con Stear…
No debes distraerlo de sus obligaciones.- La retó la hermana.
Pues no es mucho lo que hace… se aburre mucho aquí…- Comenzó a protestar mientras entraban.- Y yo también…- Murmuró por lo bajo.
En ese caso Milady, creo que tendré que buscarle otras ocupaciones al Oficial Cornwell…- Ella miró al Capitán, comenzando a sonrojarse.
Yo… yo no quise… - No sabía como disculparse por sus palabras. El Capitán rió de buena gana.
No se preocupe… - Dijo el Capitán, mientras abría la silla para que se sentara.- Pronto llegaremos a Port Royal… No es la única que se siente así por tan larga travesía.
Me disculpo a…- Comenzó a decir la hermana María. El Capitán la interrumpió.
Vamos no sean tan severa con la joven… Es mejor que cenemos y celebremos que en unos días más tocaremos puerto…
¡¡¡¿DE VERDAD?!!!..- Exclamó Candy
Así es…
¡¡¡ANNIE!!! ¡¡¡Pronto veré a Annie!!!.- Comenzó a hacer revuelo.
¡¡¡CANDICE WHITE ARDLEY!!!.- La llamó seriamente la hermana María.- Debes comportarte…
Lo siento mucho hermana María…- Dijo haciendo un guiño.
Después de la cena el Capitán se retiró para que las damas descansaran, Candy esperó a ver que La hermana y Dorothy se hubieran dormido para aprovechar y leer el mensaje a la luz de una lámpara.
"Querida Candy:
Nosotros también los extrañamos… Stear es una buena compañía y con sus ocurrencias dudo mucho que te aburras. Solo procuren no meterse en problemas… Me da gusto que te esté contando sobre nosotros, ya que supongo que no podremos hacerlo con lujo de detalles, pues no sabemos por cuanto tiempo estaremos a tu lado y cuando volvamos a verte… Ánimo, pronto estaremos en tierra y podremos pasar más tiempo juntos. No desesperes.
Con Cariño
Anthony Brown Ardley"
Candy se sintió contenta, suspiró "¿Cómo habría sido todo si hubiéramos crecido juntos?… Si la Tía Abuela me quisiera un poquito… Si mis padres vivieran, ¿Estaría metida en este problema?... No, supongo que no lo hubieran permitido… por mucho poder que tuviera Sir William… yo hubiera tenido otro futuro" Escuchó un ruido que la sobresaltó y se quedó inmóvil, después miró alrededor pero la hermana María y Dorothy seguían dormidas.
"Mi Querida Candy:
¿Qué más puedo decirte? Anthony ya lo dijo todo… solo que… te extraño mucho… yo… no puedo olvidar ese día en Oporto… en el árbol… No puedo mas… necesito decirlo… de una buena vez por todas: me gustas mucho Señorita Gatita… y no puedo dejar de pensar en ti… día y noche… espero que podamos hablar pronto al respecto…
Con Amor
Archibald Cornwell Ardley"
"¡Dios Mío!... Archie… ¿Qué estás diciendo?... ¿Qué haré?... Eso no puede ser… tú… tu no puedes…" Pensaba asustada, mientras caminaba de un lado a otro, estrujando el mensaje. Recordó cuando Archie se acercó y… la besó, ella creyó que era una treta para que se detuviera y ya no subiera más… había decidido no pensar más en ese asunto, ahora la inquietaba… después de todo, era la primera vez que un joven la besaba… así. "Pero ¿Cómo fue que se atrevió a tanto?... y yo lo permití… ¿Cómo se atreve ahora?… esto no es correcto…no es correcto… no lo es… después de todo, quiera o no soy la prometida de Sir William… No debió hacerlo… ni debió decirme esto… ¿Por qué?"… se fue a acostar… pero no pudo dormir por el resto de la noche.
Después de haber despertado y haberse arreglado el uniforme, salió a cubierta, había una espesa niebla, se dio cuenta de que no podía ver al barco de Candy. Se apresuró a subir a la cofa, quizás podría ver aunque fuera el mástil. Archie estaba ahí. Le hizo espacio.
Veo que te has levantado muy temprano…- Dijo alegremente Anthony mientras intentaba distinguir algo con el catalejo.
Pasé toda la noche aquí…
¿Qué pasa?- Preguntó extrañado su primo, al escuchar su voz pastosa y ver que se había robado una botella de vino. Archie siguió la mirada de Anthony y sonrió.
Solo fue para mantener el calor toda la noche…- Dijo mientras le ofrecía la botella. Anthony la rechazó.
Es mejor que el Capitán no te vea en esas condiciones…
¿O qué?... – Preguntó mirándolo con un extraño brillo en sus ojos.
Sabes lo estrictos que son los castigos…- Le advirtió.
No me importa… nada… - Dijo dando un último trago.
¿Seguro?... - Lo miró de forma penetrante.- ¿Ni lo que piense Candy?
Qué más da… Ella… ella está prohibida… para cualquiera de NOS…OTROS…
Creí que lucharías por ella… aún contra mí…
¿Q-qué diablos estás diciendo?
Lo que oíste…
Pero ella… es la prometida del Tío Abuelo… ella…
Ella no lo conoce en persona… ni nosotros tampoco… yo no creo que él sea capaz de hacer algo en contra de la voluntad de alguien… Quien lo ha conocido en persona siempre habla bien de él… Yo pienso que este viaje es para que ella esté lejos de los planes de la Tía Abuela… Cualquiera que éstos sean… y quien sabe, tal vez nosotros estemos para protegerla de lo que sea y quien sea…
Ummm… La Tía Abuela… siempre entrometiéndose en lo que no le concierne… siempre queriendo manipular la vida de todos… - Anthony estaba a punto de bajar cuando Archie lo retuvo por la manga.- Yo… yo se lo dije…
¿De qué hablas?
Le dije a Candy lo que sentía por ella…
No esperaba menos de ti…- Dijo Anthony con una sonrisa.
¿Qué es lo que quieres decir?ó confundido.
Bueno… ella tendrá que elegir… porque no me rendiré tan fácilmente…
Pero… no sabemos cuanto tiempo estaremos con ella… ni cuanto tiempo estará ella en Port Royal antes de ir a Escocia… antes de que el tío la despose…
Que importa…
¡Anthony!... ¿Qué estás diciendo?- Lo sorprendió su osadía.
Simplemente creo que este viaje es una oportunidad que el Tío Abuelo William nos dio a todos… de forma indirecta… de estar lejos del ojo inquisidor de la Tía Abuela.- Contestó el rubio sonriendo más ante el desconcierto de Archie.
Pero…
Ambos sabemos que es única… y muy valiosa…- Dijo antes de bajar. Se detuvo un poco y continuó.- No importa a quien escoja… recuerda ante todo, que eres como mi hermano…
Tienes razón… hermano…- Dijo guiñándole un ojo. Después de ver a Anthony descender, dio un largo suspiro. "Jamás pensé que alguna chica sería tan especial para mí… y tuviera que competir con mis hermanos… no es lo mismo que hace tiempo…".
¡Candy! Será mejor que despiertes de una buena vez…- Susurró Dorothy, al ver que la joven se negaba a hacerle caso.- Creo que tendré que traer una jarra con agua.
Por favor Dorothy… déjame dormir… no pude hacerlo en toda la noche…- Dijo mientras se cubría la cabeza con la almohada.
¿Tú? ¿No pudiste dormir? Pero si eres una dormilona de primera… me sorprende que no te hayan retado por ello en el colegio…
Por favor Dorothy… Diles que estoy indispuesta… quiero dormir un poco más…
Candy… que sucede…- Preocupada Dorothy se sentó al borde de la cama.- Puedes decirme lo que pasa…
Es tan difícil… no puedo…
De acuerdo… yo hablaré con la hermana María.- Respondió resignada la mucama.
Gracias Dorothy.
De hecho Candy no había salido del camarote en todo el día, ni había querido probar alimento. Dorothy se lo comunicó a Stear, que preocupado, pidió permiso para irla a ver. Llamó a su puerta pero ella no contestaba.
¿Candy? ¿Puedo pasar?... Puedes confiar en mi…- Nada.- Por favor Candy… si te pasa algo Anthony y Archie no me lo perdonarían… y ellos mismos me tirarían por la borda en un lugar infestado de tiburones… No quieres que le pase nada a tu primo favorito ¿Verdad?.. .- Trató de escuchar a través de la puerta, y le pareció escuchar una risa ahogada, después de un momento, ella abrió. Se veía muy mal, pálida y ojerosa.- Candy… ¿Qué tienes?
No es nada… supongo que me voy a resfriar.- Trató de sonreír mientras se tocaba la frente.
¿Por qué será que no te creo?... ¿Puedo pasar?
Claro…
¿Leíste el mensaje que te enviaron Archie y Anthony?
C-claro… t-te envían saludos…- Titubeó la joven. Stear la observaba detenidamente.
¿Hay algo que te inquieta?
Stear… no sé… yo… tengo tantos problemas… y… Archie…- Comenzó a decir Candy, lo miró no sabía si decirle o no lo ocurrido con Archie.
Puedes confiar en mi… no les diré nada a los chicos…- Ella lo miró y se apresuró a abrazarlo, dejando por fin sus lágrimas correr.
Dorothy…- La llamó la hermana María, la joven miraba distraída el barco que las escoltaba, parecía un fantasma, la niebla había comenzado a despejarse.
Si hermana…
¿Qué ha pasado con Candy? ¿Por qué no estas con ella?... no es correcto que esté sola con ese joven…
Ella me pidió un poco de privacidad… - La interrumpió.- Confío en el joven Cornwell, es todo un caballero… además es su primo… ¿Sabe cuanto tiempo ha estado sola?
Si lo sé…- Dijo la hermana también observando el barco.- Y he notado que las visitas de su Tía Abuela lejos de mejorar su ánimo, después está distraída y triste…
Ha tenido una vida muy difícil… desde… desde la muerte de sus padres…
Lo sé…- Respondió La hermana.
Ella necesita ahora más que nunca de su familia.- Dijo Dorothy distraídamente.
¿Tan serios son sus problemas?- Preguntó la hermana preocupada. Dorothy se cubrió la boca.
Lo siento mucho hermana… yo… yo no debo…
Te entiendo. Lamento mucho haber preguntado. – Finalizó la conversación la hermana.
Habían pasado días y ningún mensaje de Candy… Se sentía inquieto, pero no se arrepentía de lo que hizo. Miró a su primo. Anthony conversaba con el Capitán mientras revisaban las cartas de navegación. Debía estar atento a sus palabras, pero no lo hacía. "Anthony está tan tranquilo… ¿A caso habrá recibido algún mensaje de ella y no quiere decírmelo". Pidió permiso para retirarse, al salir de la cabina del Capitán decidió dirigirse a la bodega, buscar una paloma mensajera para enviar uno. Soltó al animalillo por una portilla y salió a vigilar desde el puente. A través de catalejo pudo apreciar que Candy y Stear se encontraban en el puente, ambos reían. Se sentía traicionado.
Stear estaba feliz, Candy había vuelto a sonreír. "¡Idiota!… Archie eres un verdadero idiota… Candy no es como las demás… no puedo entender como es que no se ha dado cuenta… ella es aún muy inocente… por eso es tan especial… Debe reconsiderar lo que le dijo…". Candy había sido llamada por la hermana María, por lo que Stear vigilaba los alrededores con el catalejo, en eso una paloma se posó en el borde del puente. Se dio cuenta de que llevaba un mensaje, rápidamente la atrapó par dirigirse con ella a la bodega. Dudaba entre leer el mensaje o llevárselo a Candy. Finalmente decidió escribir uno y enviarlo de inmediato.
"Archie:
De verdad que eres un cabeza dura hermano… no entiendes que Candy es muy especial… no quieras hacer de ella un premio y motivo de discordias entre nosotros. Te pido amablemente que no la perturbes más con tus palabras. Ella tiene bastantes cosas en que pensar, nosotros… no debemos ser un obstáculo en las decisiones que deba tomar.
Stear.".
Molesto arrugó el papel. Ella no era un capricho más… sentía algo completamente diferente a lo que alguna vez había sentido. ¿Por qué no podía entenderlo su hermano? Pensó por un momento. Siempre le gustó coquetear con las chicas, especialmente cuando ellas hacían algo para llamar su atención al darse cuenta de que les era atractivo, incluso llegó más lejos de lo que podía permitirse en esa época. Él aun se sentía inquieto por el beso que le dio a Candy… "No fue un verdadero beso… fue apenas un roce en su mejilla… en la comisura de sus labios… No pude hacerlo… no sé la razón de sentirme cohibido ante ella… ¡Dios! ¡Cómo deseaba besarla!… aun lo deseo… deseo…" Se sentía agitado. Salió a cubierta. Todo estaba tan tranquilo. En unos cuantos días llegarían a Port Royal y podría estar junto a ella.
¿Te sientes bien?- Archie despertó de su ensueño. Anthony le hablaba.
He… si… claro…
El Capitán me envía para que mandemos un mensaje a Port Royal avisando de nuestra llegada.- Dijo mientras bajaba para dirigirse a las palomas mensajeras.
¿Tan pronto?- Lo siguió.
Eso parece… ¿Has recibido algún mensaje de Candy?- Preguntó al notar que escondía algo en su mano.
No… - Siguió la vista de su primo.- Solo uno de los acostumbrados mensajes de Stear…
Es extraño… pensé que quería tener noticias de lo que hacíamos…
Tal vez… ella esté enferma…
¿No te dijo nada al respecto Stear?
No… supongo que no quería preocuparnos.
Si… eso puede ser.- Escribió un mensaje, subió a cubierta para soltar la paloma, mientras Archie se quedaba abajo, perdido en sus pensamientos.
PORT ROYAL
Lord Britter leyó el mensaje que uno de los guardias le llevó. Pensó que sería bueno que Annie lo acompañara a recibir a los viajeros, pues últimamente la veía algo decaída. Sonrió. Envió a un mensajero a su casa, después de media hora, Annie con su dama de compañía llegaba hasta el despacho de su padre. Ésta después de hacer una reverencia se retiró discretamente cerrando la puerta detrás de sí.
¿Qué tan importante es mi presencia padre?- Se acercó a saludarlo.
¿Por qué lo preguntas?
Por que mi madre estaba empeñada en que la acompañara a la plantación de Lady Montgomery… y que conociera a su hijo…- Dijo algo contrariada la joven, su padre rió de buena gana.
Lo siento mucho hija, creí que querías pasar un rato conmigo en vez de…
Me salvaste de una tarde aburrida.- Lo interrumpió con una sonrisa.- El hijo de Lady Montgomery es muy…- Hizo un gesto despectivo, su padre solo hizo una mueca.
En ese caso ¿Quieres acompañarme a recibir a unos visitantes muy importantes?
Claro que sí… - Dijo inmediatamente. Miró por la ventana hacia el puerto.- ¿De dónde vienen?
De Inglaterra…
¿Tardarán mucho en llegar?
Tal vez al atardecer…- Disfrutaba que ella sintiera curiosidad.
¿Son muy importantes?
Pues… no lo sé…
¿Los hospedaremos?
Supongo que si…- Dijo mirando a su hija ansiosa por saber más.
¿Vienen oficiales de la Marina Real?- Preguntó nuevamente, dándole la espalda a su padre.
Sabes perfectamente que siempre deben resguardar a los pasajeros… - La miró extrañado, ella rehuía su mirada.- ¿Qué pasa Annie?
Nada… yo… debo regresar a casa para vestirme adecuadamente.- Estaba sonrojada, su padre recordó la amistad que había hecho con el joven oficial cuando llegaron a la isla. Ahora comprendía todo ese interrogatorio.
De acuerdo, no te entretengo más hija.- Dijo sonriendo cuando ella tímidamente se acercaba a besar su mejilla. Sería una doble sorpresa.
CERCA DE JAMAICA
¡¡¡TIEEERRRAAA A LA VIIIISSSTAAAA!!!.- Escuchó gritar al vigía. Dejó a Clim sobre unos bultos y corrió hasta la proa para susto de la hermana María.
¡Tierra!... ¡Tierra por fin!- Decía con gran algarabía mientras reía.- ¡Annie!... ¡Annie aquí estoy!
¡Candy… Ven inmediatamente! – La llamaba la hermana, asustada al ver como se sacudía la chica en la punta del barco.- ¡Candy!
No se preocupe hermana… yo iré por ella…- Se ofreció Stear. Cuando estuvo cerca de ella, lo miró y corrió a abrazarlo feliz. Estaba muy sorprendido por la espontaneidad de ella, ahora se daba cuenta de que era lo que confundía a su hermano.
¡Stear!... ¡Veré a Annie!... ¡Por fin veré a Annie!- Decía una y otra vez mientras lo abrazaba con fuerza. Dorothy la veía, esa era la Candy que ella conoció en Escocia, feliz, sin prejuicios.
¡Candice White Ardley!.- La llamó por fin la hermana María.- ¿Qué es esa conducta?
Por favor hermana…- Se atrevió a interrumpirla Dorothy.- No lo haga… no la rete… ¿No ve lo feliz que está?
Pero… es que… una dama no debe mostrar ese tipo de…
¿No le da gusto que todo este tiempo ha dejado de ser una joven triste y callada? ¿No se da cuenta de lo feliz que ha sido durante el viaje a causa de sus primos?... Por favor, no la reprima… - Le suplicó la joven ante la expresión de duda que tenía la hermana. Ella se dio cuenta de que la joven la había ignorado mientras conversaba y reía con su primo, se dio cuenta de que el aspecto de la joven había cambiado, incluso sus risas eran muy diferentes a las del colegio.
Tienes razón… creo que he exagerado mi papel… - respondió sin dejar de observar a Candy.- Me estoy convirtiendo en la Hermana Grey…- Susurró. Después de un momento le pidió: - ¿Puedes decirle que debe venir a cambiarse para que esté lista cuando lleguemos?
Por supuesto hermana. Y Gracias…- Dijo sonriéndole con timidez mientras hacía una reverencia. La hermana fue a ver al Capitán.
Dorothy le dio el mensaje de parte de la hermana María. Ella no quería dejar de mirar como se aproximaban a tierra, pero Stear la convenció de hacerlo. Mientras Dorothy preparaba las cosas para su aseo personal, Candy no dejaba de parlotear.
Vamos Candy, tienes que apurarte…
¿Crees que Annie ya sepa que estoy aquí?- Dorothy sonrió.- ¿Qué pasa?
Le pedí al Capitán que en el mensaje que envió, no le dijeran nada Lady Britter…
Así que ella no sabe…- Se entristeció un poco.
No. Pero ella estará con su padre para recibirte…- Candy comenzó a reír emocionada.
Será toda una sorpresa…
Ahora, si te parece debemos apurarnos.
PORT ROYAL
Annie estaba de verdad nerviosa en el carruaje, se arregló lo mejor posible para ver a Archie. Estaba segura de que él estaba en la tripulación. En cuanto vio los barcos no pudo dejar de sonreír. Le parecía el tiempo muy lento mientras llegaban. Vio cuando echaban las anclas y cuando de ambos barcos bajaban dos botes, en uno iban tres mujeres junto con el capitán y dos oficiales, una de ellas se cubría el rostro. En el otro solo miembros de la Marina Real. Se sintió decepcionada por no poder distinguir a Archie.
Vamos… es hora de saludar a nuestros visitantes.- Su padre le ofreció el brazo en cuanto bajaron del carruaje.
El bote donde iban Anthony y Archie llegó mucho antes que el de Candy al muelle, el capitán se apresuró para ir con el Gobernador de Port Royal para informarle. Annie no despegaba la vista de los oficiales, que en ese momento estaban de espaldas y solo miraban hacia el bote donde las mujeres venían, pudo distinguir que una llevaba hábito.
La hermana María iba orando, no le gustaba sentir que de un momento a otro podría caer del bote al mar. Dorothy se esforzaba por mantener quieto a Clim, mientras Stear y otro oficial remaban. En cuanto llegaron al muelle, Archie rápidamente se apresuró a ayudar a Candy, quien torpemente tomó su mano para subir, haciendo el bote balancearse peligrosamente.
¡Candice!... ¡Compórtate por favor!- La reprendió la hermana.
Yo… yo lo siento... - Dijo finalmente al impulsarse con ayuda de Stear para subir, Anthony la miró boquiabierto. Estaba muy hermosa.
Hola Anthony…- Dijo ella haciendo una reverencia, tímidamente al ver que el joven no dejaba de mirarla.
¡¡¡ANTHONY!!! – Lo llamó Archie, que junto con Stear estaba ayudando a la hermana María y a Dorothy a subir. Candy sonrió.
Creo que te necesitan con urgencia…- Él por fin entendió y fue a ayudarlos.
Cuando todos estuvieron en el muelle, los caballeros las escoltaron hacia donde estaba el Gobernador. Annie no podía con la curiosidad, pues una de ellas insistía en cubrir su rostro con un hermoso abanico de seda, al mirar a sus acompañantes, un extraño nudo sintió al ver que Archie la escoltaba junto con otro joven rubio y no despegaba la mirada de ella. La miró detenidamente, iba vestida elegantemente de color amarillo pálido, era rubia por lo que alcanzaba a ver de su cabello "Ojalá y el joven rubio sea su esposo… Archie… por favor, mírame… aquí estoy"… Pensaba casi con desesperación al ver que Archie parecía no hacer caso de lo demás más que de la dama. Una vez frente a ellos, el Gobernador hizo una reverencia.
Bienvenida Milady… Espero que le agrade mucho su estancia en la isla…
Muchas Gracias, Milord. Estamos encantadas - Contestó la hermana María, hasta ese momento, Annie la reconoció y se sintió feliz.
Hermana María… Pero, ¿qué hace usted aquí?
Creo que Candy te ha influenciado demasiado con sus malas costumbres, Annie Britter.- Dijo la hermana conteniendo la risa.
Yo… lo siento mucho hermana...- Dijo mientras hacía una reverencia.- Es solo que me sorprendió mucho verla aquí…
¿Y qué pensarías de que yo esté aquí?- La interrumpió la dama del abanico.
Lo siento mucho… ¿La conozco?...
¡¡¡Annie Britter, eres una despistada!!!...- Dijo finalmente riendo Candy mientras descubría su rostro para fingir un gesto de enojo, Annie no lo podía creer, hasta que Candy la abrazó emocionada y ambas jóvenes reían sin parar.
¡¡¡CANDY!!!... ¡¡¡Estás aquí!!!- Reía Annie con lágrimas en los ojos.
Veo que no puedes dejar de ser una llorona…
Lo siento… yo… te extrañé mucho…
Yo también…- Finalmente Annie la miró.
Te ves muy bien… ¿Qué fue lo que pasó en el Colegio?
El Tío Abuelo William me dejó venir a verte…- Dijo con emoción Candy.
¿Estás segura?... ¿No es una mentira y te escapaste por fin?…
Claro que no… yo…
Siento mucho interrumpirlas.- Comenzó a decir Lord Britter.- Pero tenemos que irnos… en el camino podrán conversar mejor…
Lord Britter, encantada de volverlo a ver…- Dijo Candy haciendo una reverencia.
A mi también me da gusto, vamos tenemos que irnos. - Ambas jóvenes sonrieron. Fueron hasta el carruaje, para dirigirse a la mansión del gobernador.
Candy… nos veremos después.- Comenzó a decir Anthony cuando la ayudaba a subir.- Tenemos que ir a reportarnos… y recibir órdenes…
De acuerdo…- Dijo algo triste Candy, cosa que no pasó desapercibida para Annie.- Espero que puedan quedarse un poco más de tiempo…
Eso espero. – Sonrió el joven tomando la mano de la rubia y depositando un suave beso en ella, quien se sonrojó. Se alejó del carruaje para que Stear se acercara.
No te preocupes Candy, no creo que salgamos de inmediato rumbo a quien sabe dónde. Te iremos a avisar.- Dijo mientras le hacía un guiño. Archie se acercó, Annie sentía su corazón acelerarse. Candy ahora si se sentía muy incómoda con él.
Archie…
Nos veremos pronto… ese par de atolondrados siempre dicen todo de un tirón…- Dijo molesto porque se le adelantaron, reparó en la presencia de Annie quien se había sonrojado.- Lady Britter… es un gusto haberla visto de nuevo.- dijo tomando su mano para besarla.
Igualmente… Archie…
Si no tienen ningún inconveniente, los espero en mi casa a cenar…- Dijo Lord Britter cordialmente.
Ahí estaremos Milord…- Respondieron los tres haciendo una reverencia. Y el carruaje se puso en marcha a una orden del Gobernador.
Candy… ¿Quiénes son ellos? ¿Por qué te hablan con tanta familiaridad?- Preguntó con cautela Annie.
Son mis Tres Caballeros…- Dijo sonriendo Candy ante el desconcierto de su amiga.
Continuará….
