Tu Pirata

Por Nep

Capítulo 3

El Encuentro

PORT ROYAL

Estaba decepcionada de su hija, dejarla para acompañar a su padre en algo que no era de la incumbencia de una dama. Ella quería que conociera al joven Montgomery, era un buen partido, tenía que asegurarse de que su hija escogiera un muy buen prospecto a como diera lugar. Estaba en el jardín tomando el té, cuando una mucama le fue a decir que su esposo y su hija acababan de llegar con unas visitas, quienes se hospedarían con ellos. Ella se sintió contenta, visitas de Inglaterra. Con lo que se moría por saber que noticias traían de allá. Rápidamente entró a la casa, se miró en un espejo cercano y se dirigió rápidamente a la entrada para saludarlos. Su sorpresa fue enorme al ver descender del carruaje a una joven rubia. "Pero… si es Candice White Ardley… ¿Qué hace aquí?", susurró. Nunca le agradó la joven, siempre se preguntó como alguien con una conducta tan ordinaria podía ser miembro de una de las más distinguidas y nobles familias escocesas. Pensó que su hija por fin había dejado de ser influenciada por Candy al alejarse de ella, suspiró con resignación. No tendría más que soportar a la impertinente joven, ya que era la mejor amiga de su hija y simpatizaba en muchas ideas locas con su esposo. Caminó al pórtico, la hermana María y Dorothy al verla salir hicieron una reverencia.

- ¡Candice White Ardley!.- Escuchó que decían su nombre, ella levantó la mirada, la madre de Annie se acercaba a ellos.- Que gusto verte de nuevo…

- Madame Britter…- Hizo una reverencia al responderle, tenía que comportarse adecuadamente con la dama, ya que siempre que se veían estaba bajo su continuo escrutinio. "Ahora sé porqué ella y la tía abuela se llevan tan bien". Pensó con amargura Candy al ver como era analizada rápidamente. - Cuanto tiempo sin verla… Muchas gracias por alojarnos en su casa… es muy hermosa…

- No es nada… Eres la mejor amiga de Annie… - Tenía que hacer de tripas corazón. Sonreía. - Me da gusto que estés aquí… Annie estaba tan triste… y se aburría tanto…

- ¡Madre!. – La interrumpió bruscamente la joven, pero su madre la miró severamente.- Bueno…y-yo… yo… - Comenzó a titubear la aludida.

- No se preocupe, espero que nos divirtamos durante mi estancia, mientras me muestra el lugar… - Respondió Candy, tratando de guardar compostura, siempre le molestó que la madre de Annie fuera tan indiscreta respecto a su hija.

- Sam… llame a los demás sirvientes para que lleven el equipaje de nuestras visitas a sus aposentos…- ordenó mientras se dirigía a un hombre negro.- Y dígale a el ama de llaves que preparen más té, tenemos invitados.

- Si Madame…- Respondió el hombre, para después hacer una seña a otros, quienes se dirigieron al carruaje para descargar los baúles.

- Con este calor, lo ideal es tomarlo en el jardín.- Dijo Lord Britter, mientras entraban a la mansión.


Stear esperaba a los chicos en la barraca, dado que el Gobernador los había invitado a cenar, les dieron un permiso especial para asistir. "¿Que es lo que los estará retrasando?" pensaba mientras acomodaba algunas de sus cosas en su litera, en ese momento entraron haciendo gran revuelo, Stear se giró y vio que ambos llevaban hermosos ramos de flores, ocasionando la burla de sus compañeros.

- ¿Qué es eso?- Les preguntó.

- Son para Candy…- Dijo sonriente Archie.

- ¿Todas?- Preguntó al ver que Archie llevaba uno enorme.

- Claro, ¿Por qué no?- Respondió molesto su hermano.

- ¿Y Annie?

- ¿Qué tiene que ver ella?

- Ya se lo dije, pero pareció no entender…- Dijo Anthony encogiéndose de hombros.- Espero que contigo puede entrar en razón.- Stear suspiró.

- Su padre nos invitó a cenar, creo que deberías tener la delicadeza de llevarle uno a ella… pienso que no debiste darle esperanzas…

- ¿Esperanzas?... ¿De qué rayos hablas?... me conoces…

- Por eso mismo lo digo, ¿Es que no te has dado cuenta de cómo te mira?... Y por eso mismo debiste haber pensado… Ambas chicas son muy diferentes a las que has conocido, con las que has flirteado e intimado…

- ¿Por qué siempre me tienen que juzgar de mujeriego e insensible?

- Por que lo eres… y nunca mides tus acciones… - Respondió Anthony.

- Creo que sé como resolver este dilema…- Dijo Stear tomando uno, se dirigió hasta una mesa para que colocaran los ramos de flores y los deshizo.


Candy se paraba frente al espejo mientras Dorothy hablaba y la arreglaba para la cena, pero ella no hacía caso. Pensaba en su amiga.

Flash Back

- Candy… ¿Quiénes son ellos? ¿Por qué te hablan con tanta familiaridad?- Preguntó con cautela Annie.

- Son mis Tres Caballeros… - Dijo sonriendo Candy ante el desconcierto de su amiga.

- No… no te entiendo…- Su voz se escuchaba un poco dolida, se había dado cuenta como miraba a Archie, y éste no se había molestado en hablar con ella hasta que se despidió. "Archibald Cornwell, eres un insensible", pensó molesta Candy con su primo.

- ¡¡¡CANDY!!!

- Ah…

- No me has respondido…

- Son mis primos…

- ¿Cómo dices? - Preguntó incrédula, en ese momento su voz sonaba aliviada y ella sabía porqué. Le explicó solo lo referente a la cena en la Mansión Ardley, pensó que cuando estuvieran a solas le contaría el resto.

- Me alegra que los conocieras…- La vio sonrojarse.

- Archie…- Empezó a decir y notó como su amiga se sonrojaba. "Así que eso es…a Annie le gusta Archie… Me las pagará si se atreve a lastimarla… él debe entender que yo no puedo… corresponderle… no puedo… no es correcto". Pensó al recordar su nota. Sacudió su cabeza y continuó hablando. - ¿Te agrada mucho verdad?- Miró a Annie con picardía, quien se sonrojó a más no poder.

- Candice… eso es algo privado, una Dama no debe…- Comenzó a decir la Hermana María, pero Annie la interrumpió.

- Por favor hermana, no rete a Candy… - La volteó a mirar mientras contestaba.-B-bueno… y-yo… creo que es simpático…

- Y lo es…- Señaló Candy.- Aunque a veces es un cabeza dura…

- ¡Candice White Ardley!- La retó la hermana María.- Deberías avergonzarte de tu vocabulario…

- Lo siento…- Dijo haciendo un gesto pícaro. Nadie pudo evitar reír.

Fin del Flash Back

- ¡¡¡CANDY!!!...- La voz de Dorothy la sacó de sus pensamientos.- ¿Qué pasa contigo?

- Lo siento mucho Dorothy… yo, solo pensaba…

- ¿En cierto y apuesto joven rubio de ojos azules?- Preguntó sonriéndole a través del espejo, mientras terminaba de ajustarle el corsé.

- ¿Qué estás diciendo?- Dijo Candy apenada mientras se dirigía a donde estaba el vestido que usaría.

- Por favor Candy, te conozco desde pequeña, ¿Crees que me puedes engañar?

- ¡Hay Dorothy!… quisiera que todo fuera tan simple… - Comenzó a llorar.- Quisiera ser libre… escoger mi propio camino… ser yo misma y mandar al diablo todas las reglas…

- Candy… No tienes opción, es lo que se espera de alguien de buena familia como tú… siempre estar bajo la lupa de los demás.- La joven la miraba desolada. Se apresuró a abrazarla.- No llores, o arruinarás todo lo que hicimos para que ese joven se fije en ti…

- Dorothy… tú… tú no entiendes… la Tía Abuela ha decidido… junto con Sir William… mi vida… y no puedo… no puedo…

- Yo creo que tu estancia aquí es para darte un respiro de todo eso…- Le respondió mientras la ayudaba a vestirse. – Deja de preocuparte… y quizás a tu regreso todo haya cambiado…

- Eso es lo que espero… si por mí fuera, no regresaría a Inglaterra jamás… - Dijo con determinación.

- No lo dices en serio…

- Muy en serio… para mí ya no hay nada allá… - Suspiró con pesar.


- ¡Esto es increíble!- Protestaba Archie al mirar sus ramos de flores, Stear había juntado todas las flores para hacer cuatro ramos hermosos.- ¿Por qué tantos?

- Hermano… para flirtear con las jóvenes te las ingenias muy bien… Pero para desagraviar a una Dama eres pésimo…

- Explícate…

- Por si no te diste cuenta, no hiciste el menor caso a Lady Britter… (Tomando en cuenta que fue su padre quien nos invitó a cenar) hasta el momento de partir.- Intervino Anthony.

- Así que Stear, piensa que no sólo a Candy le llevaremos flores. También a Lady Britter y su madre para que te disculpes, y la hermana María que ha sido muy paciente con nosotros.

- ¿Se han vuelto locos?

- No. Tú si.- Dijo Stear sonriendo. Habían llegado a la Mansión del Gobernador.

Bajaron de sus caballos, mientras los sirvientes los llevaban a las caballerizas escuchaban la hermosa música que salía del salón. Llamaron a la puerta y los hicieron pasar. Annie estaba sentada tocando un clavicémbalo. Los jóvenes estaban encantados por lo bien que lo hacía. Cuando ella terminó la felicitaron.

- Yo… apenas he aprendido…- Decía apenada mientras observaba que Archie llevaba unos hermosos ramos de flores. Anthony le dio un leve empujón a su primo, quien disimuladamente trataba de pasear la vista por la habitación.

- Lady Britter… - Se aclaró la garganta.- Permítame felicitarla, toca muy bien. – Le ofreció el ramo.- Esto es para usted… - Y después se dirigió a Madame Britter.- y para usted por su amable hospitalidad.

- Muchas gracias Oficial…- Dijo la madre de Annie al ver lo atento que era el joven, Stear le entregó a la hermana María uno, quien se sintió apenada por la atención del joven.

- ¿Dónde está Candy?- Preguntó Lord Britter al ver que no estaba con ellos.

- Seguramente se está arreglando…- La disculpó Annie, sabía que la puntualidad de su amiga no era muy buena.

- Será mejor que la mande llamar… -Comenzó a decir Madame Britter cuando se dirigían al comedor.

- No se preocupe, Madame, ya estoy aquí…- Dijo Candy en lo alto de la escalera.- Disculpen mi retraso.- Los Tres Ardley al escucharla la miraron sorprendidos, se veía más hermosa que cuando la conocieron, ya que el vestido verde que llevaba contrastaba con su blanca piel, ella comenzó a bajar, Anthony se apresuró a esperarla al pie de la misma para entregarle sus flores, las cuales ella recibió sonrojada, él ofreció su brazo para escoltarla al comedor. Archie resignado hizo lo mismo con Annie y Stear a la hermana María. La cena transcurrió rápidamente, pues las chicas se alegraron al saber que tardarían en regresa los jóvenes oficiales a Inglaterra. Aunque no tendrían tanto tiempo libre.

- No se preocupen, en cuanto dispongamos de un momento libre pasaremos a saludarlas. – Dijo Stear al ver a ambas jóvenes decepcionadas.

Después de una larga sobremesa donde Madame Britter habló con nostalgia de Londres los jóvenes se retiraron. Archie había permanecido muy callado toda la velada pues estuvo comparando la belleza de ambas jóvenes sentadas frente a él. "Candy… Annie… ambas son hermosas, pero Candy tiene un brillo especial que me fascina… mientras que Lady Britter, parece medir cada movimiento, cada palabra… es alguien artificial a lado de Candy". Stear le dio un leve pisotón bajo la mesa. Reaccionó y al mirar a su hermano, éste lo retó con la mirada.

- Madame, Lord Britter… - Habló Anthony cuando salían de la Mansión.- Fue una agradable velada, les agradecemos su hospitalidad…

- Soy yo quien debe agradecerles por escoltar a Candy durante tan largo viaje… y haberle tenido paciencia… es una joven muy inquieta… - Dijo Lord Britter, mirándola, ella se sonrojó, los jóvenes sonrieron apenas. – Buenas Noches oficiales…

- ¡Buenas Noches!...- Dijeron los tres haciendo una reverencia a las damas, que ellas correspondieron, subieron a sus caballos para retirarse.


Por fin había llegado al puerto… no le importaba que fuese de noche, después de todo su presencia en Port Royal siempre era inoportuna. Y no sólo en Port Royal… también en cualquiera de las colonias europeas. Si había ido esta vez solo era como un gran favor que le debía a su amigo… Miró las antorchas que alumbraban la orilla de los muelles. Y pensó en "su amigo"… Jamás creyó que pudiera decirle realmente a alguien así, pero este tipo se había ganado su confianza y aún no podía descifrar que era lo que lo hacía confiar en él. Nunca creyó necesitar la ayuda de alguien, más cuando se trataba de algún pleito de taberna. Sólo que esta vez de verdad estaba ebrio y los sujetos eran demasiados. Después de ese episodio, pudieron conocerse un poco más debido a que era un extraño vagabundo y le gustaba la aventura.

- C-capitán… E-estamos llegando a P-port Royal, ¿No cree que sería mejor esperar al amanecer para registrar el barco?- Preguntó un hombrecillo tímido, él lo miró, había algo en su mirada que atemorizó aún más a su subalterno.- C-como usted quiera… - Se alejó del Timón. Su vista estaba perdida en algún punto del puerto. Tal vez debía ser más de media noche, no quería despertar a su amigo… parecía muy preocupado y con mucha urgencia por llegar. Por más que quiso saber la razón éste siempre era evasivo. "Una mujer… ¿Por quién haría todo un hombre que aparentemente desprecia todo… incluso atravesar medio mundo?... seguramente ese es su gran secreto… No sabía que fuera un debilucho romántico" pensó mientras sonreía con desdén.

- ¡SEÑOR BOGART!.- Gritó el capitán, otros hombres repitieron el nombre, hasta que el sujeto llegó corriendo.

- A sus órdenes Capitán… - respondió cuadrándose ante él.

- ¡DIGA A LOS HOMBRES QUE SUELTEN LAS ANCLAS!

- Si Señor.- se apresuró a seguir la orden, toda la tripulación comenzó a trabajar enseguida para recoger las velas.


- Candy…- Llamó suavemente a la puerta.- Candy… soy yo… ¿Puedo pasar? – La puerta se abrió sorpresivamente.

- Annie… te esperaba desde hace rato…- dijo Candy mientras se hacía a un lado para que su amiga pasara.

- Lo siento… es que mi madre es muy estricta… tuve que esperar…- Respondió mientras apagaba la vela que llevaba.

- ¿Desde cuando te preocupa lo estricta que pueda ser? – Preguntó Candy sonriendo.- En el colegio podíamos escaparnos.

- El problema es que mi dama de compañía no se despega ni un solo momento de mí… debía esperar a que estuviera profundamente dormida…

- Eso si que es un verdadero problema…- Dijo la rubia dirigiéndose a uno de sus baúles.- Mira lo que te traje.- En seguida le mostró unos dulces como los que comían a escondidas en el colegio.- Sólo espero que no se hayan estropeado por el viaje.

- Candy… extrañaba mucho esto… - Dijo mientras tomaba uno y reían.

- Yo también… Paty te manda muchos saludos… Ojalá y hubiera venido también.- Suspiró la rubia.- No es lo mismo sin alguna de ustedes…

- Candy…

- Si.

- ¿Por qué has estado tan triste?

- …

- Por favor, me di cuenta ese día que partí…

- Yo…

- Candy… ¿Tiene que ver con la visita de tu Tía?... eres como mi hermana, confía en mí… por favor… - Por fin pudo dejar sus lágrimas fluir, y contar a su amiga todo lo que había ocurrido desde que se separaron. Annie no podía creer tampoco en las actitudes del protector de su amiga. Se limitó a escucharla y reconfortarla pues tampoco sabía que aconsejarle.

- Candy…

- No te preocupes…

- ¿Y Anthony?- Preguntó Annie.

- ¿Anthony?...- Repitió sorprendida Candy.

- ¿No te atrae Anthony?- Por respuesta observó el sonrojo de su amiga.

- Aunque no quiera estoy… comprometida con… El Tío Abuelo William y creo que debo respetar eso…- Annie la miraba sorprendida.- Por lo menos hasta poder hablar con él…

- Pero te gusta… no lo niegues… - Insistió.

- Debo… debo olvidarlos… no es correcto…

- ¿Qué quieres decir con olvidarlos?- En ese momento se percató de que habló en plural, Annie la miraba de forma insistente.

- Debo olvidarme de…- Recordó la nota de Archie.-…de cualquier chico que tenga alguna intención romántica… hacia mi…

- Por favor dime: ¿No te atrae siquiera un poquito Anthony?

- Bueno… - Trató de ocultar su bochorno al comenzar, Annie sonrió satisfecha.- fue poco lo que pude convivir con él… la verdad es que conviví más con Stear y él me contó muchas cosas de Anthony y de Archie…- Así que comenzó a relatarle lo que su primo le contó durante el largo viaje para desviar la conversación.


Se dio cuenta de que había dejado de moverse el barco. Dejó de revisar los papeles que había esparcido en el escritorio, en ese momento alguien entró, rápidamente comenzó a recogerlos.

- Creí escuchar tus fuertes ronquidos hasta el puente… pero sólo era el viento… ¿Aún estás escribiendo cartas a todas tus novias tan tarde?- Escuchó que le decían con burla. Sin mirar a su interlocutor sonrió con ironía.

- ¿Quieres que te presente alguna mientras estas aquí?- Respondió guardando los papeles.

- No. Por el momento no estoy interesado… Conozco a todas las mujerzuelas de éste lugar… Sólo tengo una pregunta… ¿Quién es?

- ¿Por qué lo dices?- Preguntó evadiendo la respuesta. Su amigo lo miró, había dejado por un momento de guardar los papeles. Él continuó hablando.

- Venimos tras esos dos barcos… pudimos alcanzarlos, pero te empeñaste en que nos mantuviéramos lo más distantes posible… - Dijo mientras se acercaba a la ventana.- Una de dos: ¿Estás tras la fortuna o alguien especial estaba abordo?

- No es lo que te estás imaginando… - Continuaba sentado al escritorio sin darle la cara.

- ¿Así que sí es una mujer?- El rostro del Capitán, esbozó una sonrisa de medio lado.

- ¿No puedes dejar el tema a un lado?

- Está bien…- Dijo mientras sonreía aún.- Seré paciente… me muero por conocer a la joven que se robó el corazón de alguien que le gusta la libertad... vivir sin ninguna atadura…

- Es más complicado que eso… sólo me aseguro de que esté bien… - Se volteó y lo miró, su rostro estaba oculto por las sombras.- Me doy cuenta de que eres demasiado imaginativo…

- Si claro…- Dijo burlón el Capitán mientras salía silbando. Él regresó a su lugar. Había tanto por hacer, se acercó a la ventana, a lo lejos solo podía ver las antorchas que iluminaban los muelles, "Candy… no te preocupes… me aseguraré de que todo esté bien…" Sonrió burlonamente al recordar lo que hizo. "Tocando sus nobles corazones avariciosos… por suerte pude hacer que me dieran tiempo… ambos lo necesitamos para pensar… necesitamos encontrar la forma de escapar de esto".

El Capitán del Teodora subió al puente, miró a través del catalejo Port Royal, sus pensamientos comenzaron a atormentarlo como siempre que no tenía nada en qué distraerse, "ESTOY CANSADO DE SERVIR A LOS INTERESES DE OTROS…¡¡¡DEMONIOS!!! ¿POR QUÉ NO ME DEJARON EN PAZ?... ¿POR QUÉ DEMONIOS TUVO QUE INTERVENIR?…Y AHORA DEBO PAGARLE EL FAVOR… ¡¡¡ES UN MALDITO!!! ¡¡¡FUI UN IDIOTA!!! YO… RENEGANDO SIEMPRE DE ÉL Y AQUÍ ESTOY: LLENÁNDOLE LOS BOLSILLOS… PARA PAGARLE POR MÍ LIBERTAD… HUBIERA SIDO MEJOR HABER DESAPARECIDO PARA SIEMPRE DE LA FAZ DE LA TIERRA" Suspiró, "EN CUANTO ACUMULE LA FORTUNA SUFICIENTE MANDARÉ TODO AL DIABLO… ESO LOS INCLUYE A ÉL Y AL REY… ME ALEJARÉ DE TODO Y TODOS…AQUÍ SERÁ SENCILLO PERDERLOS… CON TANTAS ISLAS… PERDERÍAN MI RASTRO" Miró a su tripulación, ¿Por qué lo seguían, si a leguas notaba que le temían? Sonrió, "Porque hemos sido muy astutos y afortunados al encontrar a personas dispuestas a cooperar para nuestros propósitos… sobre todo por que saben que gozo de los favores de la Corte… Y cualquier motín lo pagarían muy caro… Todo es intriga, conveniencia… no hay nada bueno en este mundo... Excepto el mar… y la libertad que hay en él." Su amargura lo consumía, "Si pudiera encontrar a alguien que no le importe quien soy, de dónde vengo y lo que he hecho todo este tiempo… pero no existe ninguna mujer que lo haga… todas buscan la fortuna… se valen de sucios trucos… como ella… como esa Mald..."

- ¡Capitán!.- Lo interrumpió el Sr. Bogart.- Estamos listos para partir, el bote lo espera.

- SR. BOGART, DÍGALE A LOS HOMBRES DEL BOTE QUE DESCANSEN…- El hombre lo miró atónito.- MAÑANA IREMOS A TIERRA…

- Pero Sr.…

- HAN TRABAJADO SUFICIENTE POR HOY… ASÍ QUE ORDÉNELES QUE SUBAN.

- S-si Sr.… A sus órdenes Capitán. – Desapareció el hombre en el acto, después de todo ya debería estar acostumbrado a sus súbitos cambios de humor.


Era muy temprano cuando Dorothy fue a despertarla, al parecer Madame Britter ya había planeado las actividades perfectas para las chicas para toda esa semana, mientras se arreglaba para el desayuno había recibido una nota de los chicos: lamentaban mucho no poder estar con ellas esa semana, tenían que ir al otro extremo de la isla. Candy se decepcionó un poco, pero al ver a su amiga, estar con su familia y sonriéndole decidió relajarse más en su estancia, aunque no le agradara mucho lo que Madame Britter planeara.

- Hemos recibido una nota de Los Montgomery, vienen a tratar algunos asuntos con mi esposo. - Comenzó a decir. Candy sonrió al ver el gesto de fastidio de Annie.

- Disculpe mi intromisión Madame, ¿Y lord Britter?- Preguntó la hermana María.

- Debido a sus asuntos con la familia, salió temprano hacia el palacio de gobierno… Ellos tienen una importante plantación azucarera…- Y así siguió la aburrida conversación durante el desayuno, cuando pudieron estar las chicas a solas reían con las descripciones que Annie hacía de la familia mientras se dirigían al jardín. Candy suspiró.

- Como quisiera que los chicos estuvieran con nosotras y tú podrías conocer un poco más a Archie…- Dijo mientras acariciaba a Clim, Annie se sonrojó al escuchar el nombre.

- Buenos Días Lady Britter…- escucharon que las interrumpían, era el asistente de Lord Britter. Candy lo miró, era atractivo. Lo curioso era que el joven no despegaba la vista de su amiga.

- Buen día Mark…- Contestó alegremente Annie, Candy carraspeó un poco.- Yo… lo siento.- Le sonrió a Candy apenada por la mirada suspicaz que su amiga le dirigía.- Te presento a mi mejor amiga, Candice White Ardley… Ayer llegó de Inglaterra…

- Mucho gusto Milady.- El joven apenas si despegó la vista de Annie para tomar la mano de Candy y besarla para presentarse.- Marck Radcliff… soy el secretario del Gobernador…

- Mucho gusto Sr. Radcliff…- Dijo sonriendo al darse cuenta de que el joven estaba loco por Annie.

- Su padre me pidió que pasara a ver si ya había llegado la familia Montgomery y…

- Mark…

- ¿Se le ofrece algo Milady?- Preguntó confundido.

- ¿Cuántas veces te he pedido que no seas tan formal conmigo?

- Pero… - Estaba algo apenado el joven.

- Candy es mi mejor amiga, no te preocupes… no se lo dirá a nadie… y no creo que se ponga celosa porque he conseguido un nuevo mejor amigo…

- Mejor… amigo…- Repitió el joven decepcionado.

- Annie, no lo apenes…- Trató de componer las cosas Candy.- Porqué no mejor lo acompañamos a ver a tu padre…- Sugirió guiñándole.

- Sería buena idea… pero mi madre…

- No te preocupes… me encargaré…

- Pero… Candy…- Protestaba Annie al ver que se iba alejando su amiga.

- Seré todo lo dulce y educada que pueda… ya verás… - Dijo mientras regresaba a la mansión para hablar con la Dama, dejando a ambos jóvenes solos.


Había pasado ya más de una semana, y se sentía intranquilo. Quería ver a Candy… debía hablar con ella para que lo comprendiera. No habían hablado desde el día de la cena. Quería hablar con ella respecto a su nota. Se giró, a los lados de su camastro se encontraban su hermano y su primo profundamente dormidos. ¿Cómo podía decir Anthony que sentía algo por su Gatita si podía dormir tan tranquilo, mientras que para él cada noche era un suplicio? Cada vez que recordaba el roce de sus labios. En ese momento comenzaron a tocar la trompeta. Todos los habitantes de las barracas se levantaron al instante y comenzaron a arreglarse para pasar revista. Después del desayuno se les informó de sus órdenes. Él simplemente veía todo como si se sintiera vacío. Su hermano y su primo se habían dado cuenta de que pasaba mucho tiempo en silencio.

- OFICIAL CORNWELL. – Escuchó que lo llamaban. Se giró y saludó

- Si Sr.

- ES IMPORTANTE QUE VAYA A PORT ROYAL….

- ¿Algún problema Sr.?

- NO… SÓLO QUE NECESITAREMOS REFUERZOS POR SI ACASO…

- ¿Por si acaso?

- EL TEODORA HA LLEGADO…

- … - Archie no dijo nada, solo apretó fuertemente la mandíbula.

- VEO QUE NO LE SORPRENDE ESCUCHAR EL NOMBRE DEL BARCO…

- Nada de lo que el bastardo ese…

- CUIDE SU VOCABULARIO…

- Lo siento Sr. Lo que quería decir era que ya nada me sorprende al respecto… Había escuchado que había desaparecido, pero lo dudaba… ¿Había estado sobre aviso si regresaba?

- Ya sabe usted… no podemos hacer nada en su contra… está muy bien protegido… y siempre hace lo que quiere sin importar las órdenes…

- Lo sé… me alistaré para partir Sr. – Saludó a su superior y comenzó a avanzar, se detuvo por un momento y se giró.- Sr. ¿Hace cuanto tiempo que llegó?...

- Hace más de una semana… solo que estuvo a una prudente distancia de Port Royal… una patrulla los descubrió 2 días después de su llegada, cuando iban a dejar a alguien a los muelles… - Archie bufó furioso. ¿Los había seguido?. "Ese maldito venía tras nosotros… pero ¿Por qué? Era ese maldito barco el que vimos Stear y yo… no había nada que pudiera atraer su codicia… ¿Y si era otro su interés?... ¿Candy?... ¿Sería ella su objetivo?... ¿Por qué no? Después de todo ese pirata bastardo podría ser capaz de todo con tal de conseguir un buen botín."

- USTED Y SUS PRIMOS DEBERÁN SALIR LO MÁS PRONTO POSIBLE…

- De acuerdo Sr. – Se retiró. "Buscaba el pretexto perfecto para volver a verla, ¿No es así?... Lo malo es que toda la compañía debe regresar… debo buscar el momento perfecto para hablar con ella… sin Anthony… sin Annie…".

Cuando llegó a su barraca todos estaban recogiendo sus cosas, su hermano y su primo ya no dijeron nada al ver la expresión que tenía. En cuanto estuvieron listos, partieron. No sabía porqué, pero tenía una extraña sensación…


Caminó con cuidado por el pasillo, todos en la mansión dormían profundamente, bajó con cuidado las escaleras, estaba a punto de abrir la puerta cuando…

- ¡Candice White Ardley!… ¡¿Qué pretendes?!- Escuchó un susurro autoritario, lentamente se giró y sintió alivio al ver a Dorothy al pie de la escalera.

- Hay… me diste tremendo susto… por un momento creí que era la Hermana María… - Susurró también.

- ¡¿Qué estás haciendo vestida así?! - La reprendió al verla vestida de hombre mientras se le acercaba.

- Y tú deberías estar dormida…

- No podía hacerlo preocupada por que hicieras… lo que estás a punto de hacer…

- Por favor Dorothy… es que no puedo…- Dijo mientras giraba su sombrero.

- ¡No me dirás que pretendes escaparte y pasear a estas horas!… ¡¿O si?!

- Claro que sí… estoy harta de tantas "visitas a tomar el té"… de escuchar tantas banalidades… quiero divertirme, correr un poco… si quiera conocer este lugar por mi propia cuenta… no puedo hacer nada fuera de lo que Madame Britter y la Hermana María planean… estoy harta…

- Candy… este lugar es peligroso… he escuchado a los sirvientes de los Britter, que es visitado por piratas… y corsarios… Tu vida estaría en peligro en cuanto supieran quien eres… no es lo mismo que en Escocia… y ya no eres una niña para andar haciendo eso…

- Dorothy… por favor… no quiero sentirme prisionera… Además con esto podré pasar sin problemas por un chico ¿No te parece?- Dijo mientras giraba para que la viera bien. Abrió la puerta mientras se colocaba el sombrero, asustada la mucama la siguió, se dio cuenta de que Sam ahí esperaba. – No te preocupes, Sam me acompañará… ¿Crees que haría esto sin pensar?

- Pero… lo meterás en problemas… y a mí…

- No te preocupes no tardaré…- Le hizo un guiño mientras comenzaba a caminar al lado del enorme Negro.

- Candy… por favor… cuídate…- Dijo resignada.

- Lo haré.

"Por fin… un momento a solas, o casi, sin preocuparme mas que por ser yo misma". Su acompañante le daba mucha confianza en que nada le pasaría a su lado. Caminaron un buen trecho en silencio, admirando el paisaje que protagonizaba el mar.

- Milady… sé que usted cree que puede cuidarse, pero es verdad lo que dice la joven Dorothy, no sabe a que tipo de personas podría encontrarse en los alrededores a estas horas…

- Confío en ti Sam…

- Pero hay hombres que no se dejarán intimidar por mí… No sé como acepté a ayudarla en esto…- Se lamentó el hombre mirando con preocupación a su alrededor.

- No te preocupes… nada nos pasará… sólo quiero mirar… no pienso hacer nada más…- Escuchaba emocionada la música alegre que salía de las tabernas, en algunas de ellas había grandes pleitos al parecer de todos contra todos.

- Milady… ¿Cómo puede encontrar este tipo de vida emocionante?… usted es una Dama… muchas jóvenes se aterrarían con todo esto.

- Supongo que porque no soy igual a ellas… - Dijo con tristeza.- Yo crecí en el campo, lejos de las grandes ciudades… mis padres querían que fuera yo misma, no les agradaban los protocolos…

- ¿Dónde están? Debieron acompañarla… - Dijo el hombre sintiendo gran simpatía por ella cuando entraban a una taberna aparentemente más tranquila que las que ya habían pasado.

- Murieron hace 5 años… mi tutor Sir William Ardley… quiso que visitara a Annie antes de mi… compromiso…

- Ahora entiendo…- Dijo mientras observaba que ella trataba de esconder una lagrima.- Debe ser un hombre muy bueno para permitirle tanto… - Dijo mientras se sentaban a una mesa cercana a la entrada.

- Si… lo es…- "Eso creí…" pensó con tristeza y decepción.


Estaba bastante aburrido… Tomó un largo trago de la botella, botó a un lado de su cama el libro que trataba de leer sin concentrarse. Su amigo había desaparecido hacía varios días, aunque le dijo que no se preocupara por él, ni lo esperara ya que sus asuntos podrían tardar mucho, le agradeció que lo hubiera llevado a Port Royal. Había permitido que sus hombres fueran a tierra a divertirse y gastar su oro. Masculló una maldición, se incorporó, bebió el último trago, tomó su casaca y su sombrero para salir. En el puente se encontró a un joven grumete de guardia. Le ordenó bajar un bote, en cuanto estuvo listo comenzó a remar a los muelles. Una vez ahí decidió caminar, trataba de evitar las tabernas y los burdeles que visitaba su tripulación. Quería estar a solas. Estaba por entrar en uno especialmente tranquilo, cuando notó que unos oficiales se acercaban, rápidamente se metió en el primer callejón que vio. Los escuchó hablar… se enteró de que habían llegado recientemente del otro lado de la isla. Reconoció a uno de ellos… tenía tiempo que no los veía… no después de los problemas que tuvo en Londres. Esperaba que se fueran pronto, para su mala suerte entraron al mismo lugar al que él se dirigía. "Pero ¿Qué demonios estoy haciendo? ¿Yo temerle a ese escocesito presuntuoso? Al diablo con él…" Se caló bien el sombrero para no ser reconocido y entró. El lugar estaba casi lleno, miró a su alrededor, los tres oficiales se sentaron al fondo, rápidamente unas chicas se acercaron a ellos, sonrió con burla, "Vaya… Después de todo no son tan exigentes como lo creí…", al ver a Archie besar a una de ellas. En una mesa cercana a la entrada, había un enorme negro que acompañaba a un jovenzuelo, que parecía emocionado solo con mirar a su alrededor. "Ese chiquillo debería estar en casa pegado a las faldas de su madre… por los gestos que hace parece que es la primera vez que está aquí"… Lo miró detenidamente, logrando que volteara a verlo, se apenó y se caló el sombrero de forma que cubriera sus ojos, tratando de hacer como si no lo hubiera visto. "Ya veo… seguramente escapó de casa y quiere volverse un verdadero hombre…" Continuó mirándolo con burla, parecía que lo incomodaba por las veces que lo miraba de reojo, tratando de no voltear, "La verdad… se ve un poco… afeminado… ¿Por qué no he de divertirme un poco a su costa?". Se dirigió hacia su mesa.

- VEO QUE SE ESTÁN DIVIRTIENDO MUCHO… - Dijo bruscamente subiendo un pie a la banca apoyando su cuerpo hacia el frente. Sonrió de medio lado al ver que el jovencillo lo miraba sin pestañear, como si lo estuviera analizando. Comenzó a acercar peligrosamente su rostro hacia él.

- Sólo estamos descansando un poco… estamos de paso… - Habló Sam al ver que el hombre miraba penetrantemente a Candy.

- ¿A CASO TU AMO NO TIENE LENGUA PARA CONTESTAR?- Dijo sin mirar al hombre negro, pues notó que el chiquillo parecía temblar y se había jalado el sombrero para tratar de ocultar su rostro. Ella no sabía lo que sentía al ver a ese hombre tan desalineado: la barba y el bigote semicrecidos y el cabello castaño largo. En su oreja derecha ostentaba una gran arracada de oro y sobre su ojo izquierdo un parche, dándole una apariencia siniestra.

- Discúlpelo Sr. pero es un joven muy tímido y su padre me pidió cuidarlo muy bien…- Candy tocó suavemente su brazo.- Creo que debemos irnos… si nos disculpa Amo…- Sam se incorporó pero el Capitán le tapó el paso.

- VAMOS… TE INVITO UN TRAGO… CHICO… - Insistió nuevamente ignorando a Sam. Candy no sabía que hacer. La forma en que la miraba la tenía paralizada. Finalmente sólo asintió para aceptar.

- ¡MUY BIEN!...- Celebró el Capitán. Observó que el jovenzuelo se dirigía al negro a susurrarle algo al oído. Eso le pareció muy extraño.

- Mi amo dice que solo una copa… tenemos que regresar pronto…

- ¿UNA COPA?... POR FAVOR… ¿QUÉ NO QUIERES DIVERTIRTE?... – Insistió tercamente el Capitán. Candy solo movió la cabeza negando.- SABES, ERES UN COBARDE CHICO… PERO DE ACUERDO… "SOLO UN TRAGO"… - llamó al tabernero y pidió un par de botellas de ron, en cuanto las llevaron tomó una, la destapó con los dientes y dio un largo trago, después se la ofreció a Candy, quien la tomó y conteniendo el gesto de asco, tomó un breve trago, devolviéndole al instante la botella, porque comenzó a toser.

- ¿ESO ES TODO?... POR FAVOR… ¿QUÉ NO ERES HOMBRE?... PARECES UN AFEMINADO… - Comenzó a desafiar el Capitán.

- Sr. creo que debemos irnos…- Insistió Sam tratando de calmar la tos de la rubia.

- NO HASTA QUE NOS ACABEMOS LA BOTELLA.- Sonreía de forma macabra. Volvió a darle un gran trago e inmediatamente se la puso enfrente a Candy.- ¿O ES QUE QUIERES CORRER A ESCONDERTE TRAS LAS FALDAS DE MAMI Y ESTAR SIEMPRE HACIENDO LO CORRECTO?... VAMOS NO SEAS GALLINA… ¡SÉ HOMBRE!

- Por favor Sr. mi amo no se siente bien… - Dijo Sam alarmado al ver que la joven nuevamente tomaba de la botella un trago enorme, mientras veía al Capitán con desafío.- Amo… por favor…- Candy bajó la botella golpeándola contra la mesa, contuvo las ganas de toser y nuevamente se empinó la botella dando enormes tragos sin detenerse. El Capitán sonreía maliciosamente, miró al chico a los ojos, quien no despegaba la mirada de él mientras bebía, ignorando a su guardián. Algo en sus ojos lo impresionó… pero no supo que fue.

- ¿HAY ALGÚN PROBLEMA?- Se escuchó una voz.

- - ¿Te sientes bien?- Candy reconoció la voz de Anthony al dejar la botella nuevamente en la mesa con un golpe. "Dios mío… ¿Cuándo llegaron?... ¿Qué hago?... no debo permitir que me descubran… se decepcionarán…". Intentó levantarse, pero todo a su alrededor giraba. Archie la detuvo y ella de inmediato ocultó su rostro cuando se le calló el sombrero.

- CREO QUE NO ES DE TU INCUMBENCIA CORNWELL…- Dijo el Capitán incorporándose para retarlos poniendo una mano en la empuñadura de su espada.

- Creo que este hombre te ha estado hablando a favor de su Amo.- Dijo Anthony al reconocer a Sam. "Candy" miró a la joven, quien solo mantenía su cabeza baja para evitar que la reconociera. "¿Qué estás haciendo aquí… y con él?". Sintió furia al darse cuenta que la joven comenzaba a sufrir los estragos de la bebida.

- Es mejor que te vayas tranquilamente… o dejes a este chico hacerlo… - Dijo Stear, Candy reconoció que sus primos estaban ahí, se sentía extrañamente eufórica, se volteó estaba a punto de abrazarlo. Pero no quería que la descubrieran, por lo que intentó sajarse de Archie y ponerse de pie.

- E-estoy… muuuy bien… gracias… yo puedoooo caminar sollll… ita… ito… - Stear reconoció la voz de Candy.

- Te acompañaremos… - Dijo Anthony preocupado, no quería que siguiera hablando.

- No…no... no… estoy bien… Sam ha cuidado muuuuuuuuuuuy bien de mi…- Dio leves cachetadas cariñosas al hombre negro.- ¡Veeer… hip… dad Sammmmy?

- SI YA ME DI CUENTA…- Refunfuñó Archie, al parecer todavía no reconocía a la joven. Ella soltó una risita tonta, manteniendo su rostro bajo.

- ¡¿QUÉ TE PARECE TAN GRACIOSO?!... - Continuó hablándole muy molesto, mientras levantaba su puño. Anthony se interpuso antes de que hiciera algo que lamentaría.

- Tuuuuuu…- Respondió riendo Candy que se comenzaba a tambalear.

- Es mejor que los acompañe… - Dijo Anthony. Miró al capitán de forma penetrante.- Creo que no es necesario que te diga que no queremos mas problemas…

- ¿CUÁL PROBLEMA?... NO HAY NINGÚN PROBLEMA... SÓLO NOS ESTÁBAMOS DIVIRTIENDO… ¿NO ES ASÍ NEGRO?... - Dijo mientras se sentaba socarronamente, hablando directamente a Sam y jalaba a una mujer que pasaba por ahí por la cintura.- YO SOLO QUERÍA AYUDAR AL JOVENCITO A DIVERTIRSE, PERO COMO SIEMPRE USTEDES VEN MÁS ALLÁ DE UNA SIMPLE BROMA… - Tomó la botella de la mesa y de un solo trago se terminó el resto. La mujer comenzaba a acariciarlo.

- Eso es lo que esperamos…- Dijo Stear, dándole un leve jalón a la casaca de su hermano quien no dejaba de mirar molesto al Capitán y al jovenzuelo. Entendió la señal de su hermano y salió tras de ellos, mientras Sam sostenía a Candy, que caminaba torpemente.

- Archie, acompaña a Stear, hay que avisar en el cuartel por donde anda ese desgraciado de… - Pero fue interrumpido por un empujó de Candy al correr a la orilla de otra taberna pues sentía que estaba a punto de explotar, ellos solo hicieron extraños gestos mientras la escuchaban.

- ¿Y TÚ QUÉ ES LO QUE VAS A HACER CON ESOS DOS?- Dijo aun furioso sin dejar de mirar la taberna, de donde salía a asomarse el Capitán de forma provocativa.

- Los acompañaré… después de todo, es un jovencito… no tienes por que ser tan rudo con él… no está en sus cinco sentidos… - Respondió sonriendo por la torpeza de su primo al no darse cuenta de que era Candy.- Se topó con la persona equivocada para una noche de juerga…

- DE ACUERDO… PERO AÚN ME LAS SIGUE DEBIENDO ESE BASTARDO DE…- Murmuró al ver que aún continuaba el Capitán a la entrada de la taberna mientras encendía su pipa con una lentitud que lo molestaba. Anthony al darse cuenta se interpuso en el ángulo de visión de su primo.

- Ignóralo… sabes que siempre está dispuesto a provocar a todo el que se cruce con él…

- DE ACUERDO… TRATARÉ…- Resopló dándose la vuelta. Stear había ido a ver como seguía Candy. La encontró sosteniéndose con fuerza de la pared.

- Rayos… siento que me muero… - Dijo en un susurro.

- Eso no es nada… - Dijo acercándose para darle su pañuelo.- Espera mañana y verás… Candy…

- ¿Sssshhtear?... ¿C-como ssssabessss que s-s...

- Tus ojos... son demasiado expresivos para que parezcan los de un hombre... –Dijo riendo.

- Por favorssss… no le digassss a Anthony… - Tuvo que cubrir su boca por que nuevamente le venía un acceso de (imagínense de que)… por lo que Stear se hizo a un lado entre horrorizado y divertido. Transcurrió un largo rato. Stear en silencio se alejó para darle más privacidad, Anthony se acercó lentamente.

- ¿Que no me diga que?- Ella asustada miró al dueño de la voz.

- ¿Cuánto… tiempo llevassss asshí?- Dijo mientras se recargaba en la pared cerrando los ojos. Para calmar los mareos.

- Lo suficiente…

- Arshie essshtuvo a punto de golpearme… - Dijo sorprendida.- Lo lamento… yo… No quisssshe…

- Es un tonto… no se dio cuenta de que eras tú…

- Que bueno… - Dijo ella ya más tranquila.- Imagínate lo que passssaría… ssssi alguien pudiera decírssshelo a la Tía Abuela… he dessssshonrado a los Ardley…

- Por suerte ella no está, pero tengo que acompañarte a la casa del Gobernador…

- No te preocupes… Sssammm…

- ¿No crees que ya has abusado de la confianza del pobre hombre? – Se fue acercando.- Lo envié a que se asegurara de que nadie haya notado tu ausencia… Te escoltaré hasta allá… - El joven había encontrado algo con qué ofrecerle un poco de agua ella la tomó.- Esto te ayudará un poco…

- Mussshas graciasss…- Dijo ella, sin querer volteó hacia la taberna de la que habían salido, el Capitán continuaba recargado en el marco de la puerta, fumando su pipa sin dejar de observarlos.

- Ignóralo… es un vulgar ladrón…

- ¿Ladrón?... por su aspecto… ¿Quieressss decir que… esssh un pirata?…

- Ladrón… pirata… da igual… no debes tener tratos con él… es peligroso… debemos irnos… - Dijo interponiéndose nuevamente en su ángulo de visión.

- ¿Asssshí que un verdadero pirata?... – Susurró.

- Vamos, será mejor que subas al caballo y…

- Prefiero caminar… creo que el galope me pondría peor… todo me da vueltassss- Ella le sonrió al joven y comenzaron a caminar, mientras Anthony tiraba de las riendas de su corcel.

- Llegaríamos más rápido si ambos montáramos…- Se dio cuenta de que ella estaba sonrojada. - Pero si vieran que ambos lo hacemos, lo tomarían de raro… - Bromeó.

- ¿Qué quieresss decir?- Preguntó extrañada por el comentario deteniéndose. Anthony rió.

- Que pasas como si fueras un apuesto joven…

- ¿Y esssho que… que tiene de malo?- Preguntó confundida. "Candy… tu inocencia es increíble… eso me encanta…" Suspiró Anthony.

- Solo que me gustaría pasear sólo contigo en mi corcel, a media noche… pero tú vistiendo un lindo vestido… - Ella se sonrojó a más no poder. Él, complacido con ello, le indicó que comenzaran a caminar.


En la puerta de la taberna, el hombre no despegaba la vista de ellos desde que salió. Las actitudes del jovencito lo intrigaban… tal vez era conocido de ellos… Sonrió. "Supongo que eran ellos quienes venían en los bergantines que seguíamos… y ese jovenzuelo jamás lo había visto en toda la isla. ¿Tendrá que ver con lo que habrá venido a buscar A…" Sus pensamientos fueron interrumpidos por la mujer que hacía un momento había jalado, quien comenzó a empujarlo hacia adentro, mientras le besaba, se separó de ella la miró a los ojos… le recordaba los ojos del jovencillo… "Eran más verdes que los de ella…con un brillo muy especial"… Molesto por ese pensamiento agitó la cabeza "Eso es una estupidez… comparar a ese chiquillo con…" Nuevamente se fijó en los ojos de la mujer. Ahora comprendía todo.


- ¡¡¡BUEN DÍA MILADY!!!- Dijo Dorothy abriendo la ventana del balcón para que el sol entrara en la habitación. Candy se cubría la cabeza con la almohada.

- Dorothy… por favor… no hables tan fuerte… Madame Britter te retará… - Dijo desde abajo.

- Candy, si estoy hablando como siempre…- Dijo maliciosamente mientras le quitaba la almohada, Candy rápidamente jaló otra. – No sé que hiciste anoche, pero supongo que fue algo muy malo ya que el joven Anthony tuvo que traerte en brazos hasta tu habitación.

- ¡¡¡¿QUÉEEEEE?!!! ¿Anthony me trajo hasta aquí?- Preguntó muy abochornada… se miró, estaba cubierta por un camisón.

- Tranquila, yo estaba esperándote, así que yo cambié tus ropas… - Dorothy seguía sonriendo. – Eres increíblemente dormilona, por más que traté de despertarte no lo hiciste… - Candy tomó su cabeza entre sus manos, terribles punzadas la acometían. No podía recordar nada por el dolor de cabeza. Vio sobre su mesa de noche una jarra con agua, inmediatamente se sirvió y bebió desesperada.

- Veo que te divertiste mucho…

- Por favor Dorothy…- Suplicó mientras volvía a servirse. – Me siento tan mal… todo me da vueltas… y el ruido me parece insoportable…

- Será mejor que le diga a Madame Britter que estás indispuesta hoy… ella quería que las acompañaras a la Plantación de… otra familia…

- No… no quiero ir…- Dijo volviendo a recostarse.

- No te preocupes… ellas partieron hace una hora…- Respondió riendo la mucama.

- ¡¡¡Dorothy!!!... que cruel has sido…- dijo mientras cerraba los ojos. Clim corrió a acurrucarse junto a ella.

- Es mejor que descanses… necesitas estar bien cuando venga el Joven Brown a verte…

- ¿Dijo que vendría?...- Preguntó con alegría la joven, tomando al animalillo entre sus brazos.

- Estaba muy preocupado por ti…- Respondió mientras salía de la habitación.


Después de reportarse, su superior le permitió salir. Sus primos todavía tenían deberes que cumplir. Estaba feliz. Mientras se dirigía a la Mansión del Gobernador recordaba lo sucedido la noche anterior.

Flash Back

- Anthoooony… ¿Podemmmmos cammmminar… por la plasha… unnn mommmento?

- Candy… Estás muy mal… creo que pronto amanecerá… y podrían descubrirte…

- Por favor ¿Sí?… he essssstado aaaaquí… y no he podiiiiido acercarmmmme a la plasha…No sopppporto andar de aquí para alláaaaaa sssssin poder deciiiir a dónde quiero ir… Quisssssiera ver el ammmmanecer aquí… a tu lado…

- De acuerdo.- Accedió el joven. Ella emocionada lo abrazó. Divertido la observó mientras se quitaba las botas para caminar descalza por la arena. Después de un momento la joven se dejó caer, asustando a Anthony quien corrió a auxiliarla.- ¡¡¡Caaannndyyy!!! .- Ella comenzó a reír.

- Lo sssi-siento… no quería assssusssstarte… sssssólo que me sssssentía muy cansssssada y me falló… hip… el cállllculo…- Le respondió mientras seguía riendo.

- CREO QUE ES MEJOR QUE NOS VAYAMOS… EN OTRA OCASIÓN SERÁ… CUANDO NO HAYAS ESTADO EN MALAS COMPAÑÍAS QUE TE OBLIGUEN A BEBER…- Dijo sin darse cuenta de la dureza de su tono.

- ¿Essssstás enojjjjado connnnmigo?...

- NO. – Dijo de inmediato. Se sentó a su lado. - PERO… ESE TIPO ES MUY PELIGROSO… SI NO TUVIERA EL TIPO DE PROTECCIÓN DE LA QUE GOZA…HACE TIEMPO… YO…

- ¿Quién esssss… hip… él?

- ¡¡¡UN MALDITO BASTARDO!!!

- ¡¡¡Anthony!!!

- Lo siento… es sólo que lo que te hizo me repugna…

- Al menosssss no ssssse dio cuennnnta de mi disssssfraz… - Sonriendo haló su atuendo como revisándolo.

- PERO PUDO HACERLO… Y SI HUBIERA SABIDO QUIEN ERAS…- El joven miraba a la distancia, golpeó con el puño la arena.- HUBIERAS ESTADO EN GRAVE PELIGRO.

- Por sssssuerte misssss Tresssss Caballerosssss essssstaban aaaahí paaaara cuiiiiidarme… esssssspecialmente tú…- dijo mientras recargaba su rostro en el hombro de él, quien al sentirlo se giró un poco, por lo que ambos quedaron de frente, sus labios tan cerca. - Me gustasssss… me gussssstassss mushoooo… Anthony…

- Candy…- Susurró, no pudo más y acercó sus labios a los de ella, comenzando a besarla con delicadeza, ella con timidez comenzó a corresponderle, él la atrajo más hacia sí para poder abrazarla, ella correspondía entrelazando sus dedos entre su cabello. ¿Cuánto tiempo pasó? No les importaba. – Te amo…- Le susurró, pero ella ya no contestó ni se movió. Se dio cuenta de que se había quedado dormida en sus brazos. Sonrió, no le quedó más que subirla al caballo atravesada y después montó. Cuando llegaron, Sam los vio y lo ayudó con la joven mientras desmontaba, Sam se la colocó en los brazos para abrir la puerta y conducirlo hasta su habitación, encontrando a Dorothy ahí, quien con cuidado lo condujo hasta la habitación de la joven.

- Va a necesitar mucha agua por la mañana… - Le dijo a la joven macana con una sonrisa traviesa al verla dormir profundamente.

- No se preocupe Milord, yo la cuidaré.

Fin de Flash Back

Ya había llegado hasta el Porche, Sam lo vio y le dijo que Candy estaba en el jardín trasero. Se lo agradeció y la encontró jugando con Clim, aun se veía muy pálida, en cuanto lo vio sonrió.

- Buen día Anthony…

- Veo que ya estás mejor… - Sonrió traviesamente, ella lo miró avergonzada.

- Shhh…- Indicó la joven al ver que Lord Britter se dirigía hasta ellos.

- Buenos Días Milord…- Dijo el joven saludando al Gobernador.

- Buenos Días Oficial… ¿Qué lo trae por aquí tan temprano?

- Tengo un permiso y quería invitar a mi prima a pasear un poco…

- Sería magnífico, tal vez le haga bien… Se sentía un poco indispuesta esta mañana. - Comentó Lord Britter.

- Muchas gracias Milord…- Le ofreció el brazo a Candy, quien se incorporó y salieron juntos. Clim corría alrededor de ellos. - ¿Quieres caminar?

- Claro que sí…

- Te llevaré a la playa…

- ¿De verdad?... ¿No estás aún molesto conmigo?

- Claro que no…

- ¿Qué fue lo que pasó después?- Preguntó cuando se alejaron lo suficiente de la Casa.

- No comprendo tu pregunta…

- Es… solo que todo es tan confuso… después de que salimos de la taberna… - Anthony se detuvo desconcertado.

- ¿No recuerdas nada más?...

- ¿Hice algo inadecuado?

- ¿Crees que lo hiciste?

- Anthony, deja de contestarme con preguntas…- Dijo algo molesta alejándose de él.- Yo… no sé que es verdad y que no… recuerdo que algo te molestaba…

- ¿Quieres que te recuerde lo último que pasó? - Preguntó con tono malicioso mientras miraba a su alrededor, aún no salían de la mansión. Ella lo observó y se sonrojó por la forma en que la miraba. Se acercó lentamente a ella, quien comenzó a retroceder hasta que se topó con un árbol. Él puso sus brazos a los lados para impedirle escapar y se inclinó.- ¿De verdad no recuerdas que pasó… después? – Susurró a poca distancia de sus labios. Ella se estremeció.

- N-no…

- ¿Quieres que te lo recuerde?

- Yo… yo…

- Dime…

- ¿Fue… tan malo lo que hice?...- Estaba como hipnotizada por la cercanía del joven.

- Todo depende del cristal con que lo mires…- Dijo a su oído.

- Anthony… - Apenas pudo susurrar, pero él ya no le permitió decir más y la besó, ella al principio se sorprendió. Después comenzó a corresponderle como lo hizo en la playa. Clim los observaba desde una rama alta.


- Deja ya de refunfuñar…

- ¡NO ES JUSTO QUE SE HAYA MARCHADO SIN ESPERARNOS!… ¡¿POR QUÉ SIEMPRE QUIERE ACAPARAR SU ATENCIÓN?!

- Estaba muy preocupado por Candy…

- ¡PERO ÉL LA LLEVÓ HASTA LA MANSIÓN DEL GOBERNADOR… SABE MÁS QUE NOSOTROS! - Stear meneaba la cabeza por las necedades de su hermano.- ¡¿CÓMO RAYOS NO PUDE DARME CUENTA DE QUE ERA ELLA?!

- Simple: por que eres un idiota…

- STEAR… DE HABERLO SABIDO ENSEGUIDA LE HUBIERA ROTO LA CARA A ESE MALDITO ARISTÓCRATA ENGREÍDO… ¿CÓMO SE ATREVIÓ A TANTO CON UNA DAMA?

- Ya deja en paz ese asunto. Además estaba tan embrutecido por el Ron, que no se dio cuenta… Lo importante es que Candy está bien… - Detuvo abruptamente su caballo en cuanto llegaron a la Mansión del Gobernador.- Yo diría que muuuuy bien…

- ¿QUÉ ESTUPIDECES ESTÁS… - Pero no pudo continuar, pudo distinguir la espalda de su primo, aprisionando a Candy junto al árbol y ella abrazándolo. "No es posible… no… Gatita… ¿Por qué?... ¿Por qué él?..." Sentía que se ahogaba. Stear apoyó una mano en el hombro de su hermano quien se sobresaltó por el contacto.

- Ella eligió… debes aceptar su decisión… por Anthony…

- ¡¡¡¡NO!!!- Estaba apunto de desmontar para dirigirse a ellos, pero Stear lo detuvo.

- Archie… escucha…

- ¡¡¡NO ES JUSTO!!!… ¡¡¡NO TUVE LA OPORTUNIDAD DE… - Forcejeaba con su hermano sin despegar la vista de la pareja.

- Eso no importa…

- ¡¡¡ES UNA TRAICIÓN AL TÍO ABUELO!!!…

- El anuncio de su compromiso aún no es oficial, así que no importa lo que suceda antes de…

- ¡¡¡ESO NO IMPORTA!!!… ¡¡¡NO LO RESISTIRÍA!!!…

- ¿Él o tú?- Archie se detuvo. Se sentía traicionado, se soltó de su hermano y se dirigió a la calle, Stear después de un momento lo siguió.


Después de un largo momento, separó sus labios de la joven, quien respiraba con rapidez. Tuvo que sostenerla por la cintura ya que parecía que estaba a punto de caer. Ella lo observaba. "Así que no fue mi imaginación… Me besó de verdad… Anthony me dijo que me amaba… me ama… lo dijo en la playa…"

- ¿Por fin recordaste?

- A-Anthony… - Susurró apenas.

- Te lo dije: te amo pequeña llorona…

- Yo…- Se sonrojó al mirarlo a los ojos. – Yo creo… yo… también… te amo… - DE pronto se aterrorizó. - Pe-pero el Tío Abuelo William… mi compromiso…

- No te preocupes… en cuanto pueda hablaré con él…

- ¿Cómo? Nadie sabe dónde se encuentra, siempre está viajando…

- Algo se me ocurrirá… yo sé que él no es capaz de obligar a las personas a hacer lo que no quieren… no te obligará a nada si sabe que te amo…

- Pero… La Tía Abuela… ella tratará de impedir…

- Por ahora no te preocupes… estamos aquí… lejos de ella y sus caprichos… nada más importa… sólo que te amo…

- Y yo a ti…

Anthony se sentía tan feliz que la cargó y comenzó a girar con ella mientras reían emocionados.


El Capitán del "Teodora" no había podido dormir… ni siquiera la compañía de la mujer de la taberna lo hizo reaccionar. Por un momento creyó que todo se debía al licor y al tabaco. Pero no había estado lo suficientemente borracho como para alucinar cosas. Había regresado a su barco para intentar dormir, pero fue inútil. Salió de su cabina y se dirigió nuevamente a tierra. Aunque esta vez prefirió vestir como un hombre respetable: tomó un largo baño, se afeitó, se quitó el parche que sólo portaba por malicia, mientras miraba sus intensos ojos azules, recogió su largo cabello en una coleta. Dejó sus armas, no quería que lo volvieran a reconocer. Dio órdenes a sus hombres de permanecer en el barco hasta su regreso. Una vez en tierra comenzó a pasear por los muelles. Muchas damas jóvenes y otras no tanto, lo observaban sonriéndole con coquetería. Se sabía un hombre apuesto y sabía como sacarle provecho. Vio a Stear y Archie llegar al fuerte y desmontar mientras Archie continuaba refunfuñando. Estaba lo bastante lejos que no podía escuchar sus palabras. Sabía que el menor de los Cornwell detestaba no lograr lo que quería, especialmente si era una linda mujer. Sonrió. Se caló más el sombrero, los vio dirigirse a una taberna y los siguió. Esto lo divertía enormemente "¿Quién habrá sido el bastardo que finalmente logró humillarle?... Merece mis felicitaciones", Pensó con burla. "¿Dónde estará Brown?… ese trío es imposible de separarse…" Volteó la vista para todos lados, pero ni señas del joven rubio. "Esto se pone más interesante…" Decidió sentarse cerca de ellos.

- ¡ESTO ES…! ¡ES UNA TRAICIÓN!- Siguió diciendo Archie después de que les llevaron sus tarros de cerveza, tomó un enorme trago y lo azotó.

- Deja ya de quejarte de una buena vez por todas… Ustedes hicieron un trato, ¿No es así? debes cumplir como el caballero que eres…

- PERO… ÉL NO ACTUÓ COMO TAL… SE APROVECHÓ DE LA SITUACIÓN…

- ¿Y tú no lo hiciste?- Stear lo miraba maliciosamente.

- ¿DE QUÉ RAYOS HABLAS?

- Tú la besaste…

- ¿QUÉ DIABLOS ESTÁS DICIENDO HERMANO?- Preguntó sorprendido Archie, calmándose un momento.- Yo… no… la besé… no así… no pude hacerlo…

- Oh si… Claro que tú si jugaste sucio, no consideraste los sentimientos de ella…

- ¿CÓMO ES QUE TÚ…

- Me lo contó… Así que afronta esto: Ella te aprecia igual que a mí… como hermanos… lo que siente por Anthony es muy diferente… debiste haberte dado cuenta desde el principio… él le atrajo…

- ¿TÚ LO SABÍAS?…- Afirmó con tristeza mientras comenzaba a beber.

- Una parte… si… fueron muy obvios desde que se vieron en la Mansión… - Apoyó una mano en su brazo.- Ánimo hermano…

- No puedo… - Archie tenía los ojos llorosos.- Me duele… yo no creí que esto podría pasarme a mí… a mí… yo… realmente enamorado… de nuevo… después de tanto tiempo… ¿Puedes creerlo?... La amo…

- ¿Cómo puedes decir eso si apenas la conoces?...

- Es tan especial que solo necesitas ver sus ojos… tú estuviste más cerca de ella… hablaste durante todo el viaje con ella… es… tan inocente… nada de malicia… siempre sonriendo… ¿No es eso suficiente para enamorar a un hombre? ¿Tú no lo sentiste?...

- Tienes razón… Pero acepté lo que ella decidió… Lo siento mucho Archie... - Stear palmeó el hombro de su hermano.

"Así que eso es… Brown le ganó con una chica a Cornwell… Vaya, vaya… Qué sorpresa con el debilucho de las rosas… ¿Y quién diablos será la chica en discordia? Su forma de hablar de ella es como si fuera alguien irreal… ¡¡¡Que estupidez!!!... Me dan nauseas." Pensaba mientras se alejaba de ellos sigilosamente. Continuó caminando por el Puerto, hasta que en una playa cercana vio dos figuras, sentadas. Reconoció a Anthony, "Ahí están… ¿Qué tan especial podría ser la chica?" la joven estaba cubierta por un sombrero que hacía juego con su vestido sencillo y estaba de espaldas, ambos jugueteaban con un animalillo, hasta que el viento botó el sombrero de ella, que al instante soltó su ensortijado cabello rubio. Escuchaba las risas de ambos y sintió un extraño pinchazo. Los vio correr tras el animalillo que iba por el sombrero de la joven, y ella le sacó una buena distancia de ventaja a Anthony. Sin pensarlo fue tras el sombrero, atrapándolo enseguida, el animalillo tropezó con él y de inmediato lo atrapó, maltratando un poco el sombrero. Al instante Clim comenzó a mostrarse agresivo con el Capitán, tratando de quitarle el sombrero.

- Tranquilo amiguito… no te haré daño…- Comenzó a decirle mientras lo acariciaba. A Clim parecía gustarle porque dejó de gruñir.

- Disculpe… - Escuchó una dulce voz sin aliento. Levantó la vista sorprendido. - ¿Podría… perdón, ¿Sería tan amable de darme mi sombrero por favor?…- Miró a la joven detenidamente, rubia y pecas que se acumulaban de forma graciosa sobre su naricilla respingada, vestía demasiado sencilla para ser una dama de sociedad, tal vez era una simple sirvienta "Pobres ilusos… tantos líos por ella… una insignificante plebeya" pensó. Pero su escrutinio se detuvo en sus ojos, claros y puros, de un verde intenso. Uno que jamás había visto… hasta la noche anterior.

- ¿Quieres esto?- Preguntó maliciosamente mientras observaba el sombrero con gesto despectivo.

- Si no es mucha molestia… Milord… - Ella hacía una reverencia. Estaba tan diferente a la noche anterior que no pudo reconocerlo. Él la miraba de forma penetrante, tratando de descubrir si era o no el "chiquillo" de la noche anterior. Clim comenzó a quejarse, tratando de sajarse del Capitán.

- Debo devolvértelo cuanto antes o si no te llenarás toda de pecas… pequeña…

- ¿Pero como se atreve a decirme algo así?- Dijo Candy indignada por sus palabras.

- Por que es la verdad…

- Pues a mi me gustan mucho…

- ¡UUUFFF!... y encima te sientes orgullosa por ello.- Comenzó a burlarse.

- ¡¡¡CLARO!!! ¡¡¡Y ÚLTIMAMENTE HE PENSADO EN COMO CONSEGUIR MÁS!!!… - Respondió muy ufana arrebatándole el sombrero. Clim le dio un mordisco que lo hizo soltarlo al instante, sin dejar de mirarlo con coraje, asustado el animalillo se escondió tras Candy.

- Y supongo que también presumes de esa naricilla.- Dijo acercando su rostro al de ella, mientras la tomaba de la barbilla, quien se asustó por su atrevimiento.

- ¡¡¡POR SUPUESTO!!!…- Lo miró retadoramente. En ese instante, Anthony llegó hasta ellos, miró desafiante al Capitán en cuanto lo reconoció, atrajo hacia él a la joven de forma posesiva.

- ¿Estás bien? - La joven se sobresaltó confundida – No debes estar aquí sola… junto a un desconocido…

- VAYA BROWN… NO SABÍA QUE TE GUSTABAN LAS CHICAS… - Hizo un gesto despectivo.- TAN ORDINARIAS… CREÍ QUE TUS GUSTOS ERAN MÁS REFINADOS… CON RAZÓN CORNWELL ESTÁ FURIOSO… VAYA GUSTOS QUE COMPARTEN…

- ¡¡¡RETRÁCTATE GRAND…

- ¿O QUÉ?- Respondió burlón.

- ¡¡¡SACA TU ESPADA!!!…

- LO SIENTO… LA DEJÉ EN CASA… NO VALE LA PENA DESPERDICIAR MIS HABILIDADES CON CUALQUIERA… - Le miraba con burla. - ¿A CASO CREES QUE PUEDES GANARME?... POR FAVOR… LO ÚNICO QUE QUIERES ES LUCIRTE ANTE LA CHICA…. - Comenzó a reírse a carcajadas.

- ¡¡¡¿QUÉ RAYOS ESTÁS HACIENDO AQUÍ?!!! ¡¡¡¿NO DEBERÍAS ESTAR EN TUS "NEGOCIOS"?!!!

- Solo estoy de paso… disfrutando de las nuevas adquisiciones en estos lugares… - Sonrió de medio lado a Candy sin dejar de mirarla penetrantemente. - Nos vemos… pecosa…

- ¡¡¡LÁRGATE DE UNA VEZ!!!- Gritó Anthony, Candy se sorprendió de verlo tan furioso.

- Anthony… déjalo… - Lo sostenía del brazo mientras ambos veían alejarse al extraño, quien continuaba riendo a carcajadas.

- PERO ESE…

- No importa… no quiero que te pase nada…

- Ya es tarde, debemos irnos… o Lord Britter se enfadará conmigo…

- Tienes razón…- Dijo mientras escuchaba como gruñía un poco su estómago. Ambos se miraron y comenzaron a reír olvidando el incidente.

- Me sentía tan mal que no pude probar alimento…- Dijo sonrojándose la joven.


La hermana María se sentía intranquila, caminaba desesperada de un lado para el otro en la sala de la Mansión del Gobernador, ¿Cómo se había atrevido a salir sin Dorothy cuando esa misma mañana había estado indispuesta? Le parecía increíble que Lord Britter la hubiera dejado salir. En eso escuchó risas, se dirigió al recibidor, pero decidió no retarla. Al parecer el paseo le había sentado muy bien pues ya se le veía color en las mejillas.

- ¡Candice White Ardley!… ¡¿Se puede saber dónde andabas?!

- Hermana María… yo…

- Le pido una disculpa Hermana… - La interrumpió Anthony. – Supe que mi prima se sentía muy mal y creí que un poco de aire fresco le ayudaría.

- Creo que fue mejor su remedio, Oficial… - Sonrió la hermana. – Me da gusto verla sonreír… - En ese momento escucharon la campanilla llamando a Cenar.

- ¿Le gustaría acompañarnos Oficial?- Preguntó Madame Britter entrando al recibidor.

- Si no es mucha molestia…

- Claro que no. – Se dirigieron al comedor, Annie miraba con curiosidad a Candy y a Anthony: las miradas que intercambiaban. Sabía que algo había pasado entre ellos ese día. En la sobre mesa, Lord Britter hizo un anuncio a todos.

- Debido a que importantes hombres de negocios han llegado a Port Royal, he decidido dar una gran fiesta de disfraces como bienvenida… Usted y sus primos están cordialmente invitados Oficial Brown…

- Muchas gracias Sr. Gobernador… - Más tarde se despidió de todos para irse al fuerte.

Esa noche Candy le contó a Annie todo lo sucedido desde que salió de la Mansión la noche anterior hasta esa tarde en la playa. Y ella por su parte lo aburrida que resultó la visita a una plantación de Caña perteneciente a otra de las "distinguidas amistades" que Madame Britter se empeñaba en que Annie conociera. Candy se quedó por un momento muy pensativa y callada.

- ¿Qué pasa Candy?

- Me intriga que los chicos conozcan a esos dos sujetos tan detestables…

- ¿Cuáles?

- El Pirata… y el caballero que atrapó mi sombrero… con ambos basta para que los vean y se pongan furiosos… especialmente Archie y Anthony…

- ¿Sabes por lo menos sus nombres?

- No…- Suspiró desalentada.

- ¿Qué pasa?

- Nada… solo quisiera dormir… creo que aún sufro los efectos del alcohol… - Respondió un poco abochornada por lo que dijo.

- De acuerdo, me iré a mi habitación. – Abrazó a su amiga.- Que descanses… y que sueñes con tu Dulce Príncipe…

- ¡¡¡Annie!!!

- Está bien no diré nada…- Salió lentamente de la habitación.- Por el momento…

- ¿No te parece que ya deberían estar dormidas desde hace tiempo?- Preguntó Dorothy entrando por un pasadizo.

- Lo siento… es solo que hay tantas cosas que…

- Si pero una Dama debe descansar…- Dijo mientras le ayudaba con la bata, mientras Candy se acomodaba en la cama.

- ¿Crees que venga mucha gente a la fiesta?- Preguntó desanimada.

- No lo sé… pero hay mucho ajetreo en la casa desde que Lord Britter dio la noticia.

- Una fiesta de disfraces… - Bostezó Candy mientras cerraba los ojos.- Quisiera ver a Anthony… disfrazado como un Príncipe…

- Yo creo que luciría bien… y tú a su lado como su princesa… - Le respondió Dorothy.- Que descanses Candy.- Salió de la habitación por donde había entrado.

Candy comenzaba a dormir, pensando en Anthony y lo feliz que se sentía a su lado… De pronto la imagen del caballero de la playa apareció en sus pensamientos… la extraña sensación que sintió cuando la miró acercando su rostro y la tomó por la barbilla… la forma en que se burló de ella… la forma en que él y Anthony se miraban…


Continuará…


Hola:

No se preocupen, pronto comenzarán a revelarse todos los misterios que esconde cada uno de los personajes.

Sé que me he tardado al hacer que aparezca mi papucho de ojos azul intenso... creo que eso le agrega más encanto a la historia, ¿No les parece?

Después de todo, quise darle un poco de chance a Anthony y a Archie... Si, sé que eran todos unos caballeros, pero me he preguntado que giro hubiera dado la historia si ellos hubieran tenido una pequeñísima oportunidad con la pecosa...

Muchas gracias a mi tocaya por los ánimos, yo también soy tu fan...

Espero sus reviews, pues sus comentarios son mi inspiración. Gracias.