Capítulo 7
Angustia… Desesperación…
EN ALGÚN LUGAR
Corría alegremente por el campo, podía sentir el viento en su rostro, escuchaba voces que la llamaban alegremente, ella volteaba a ver, dos personas la seguían de cerca (Le parecían conocidas pero no estaba muy segura de donde), animándola con sus risas… la abrazaban, le decían cuanto la querían… la animaban a trepar a un enorme árbol… siempre sosteniéndola con amor…
Sintió que la tocaban suavemente por el brazo, y todo ese sueño al que se escapaba últimamente desapareció, regresando a la cruel realidad, la mujer le mostraba un pedazo de pan y un cuenco con algo extraño en su interior, ella movía la cabeza negándose a comer.
Pequeña… debes hacerlo… - Le insistía la mujer con pesar.
… - Ella se limitaba a mirar al vacío, con ojos desorbitados, temerosos.
No te rindas… - Insistía la mujer al tiempo que dejaba cerca de la joven los alimentos para acunar a su pequeño.
Quiero… quiero ir a casa… - Susurró la joven, con voz imperceptible.
Tienes que recobrar fuerzas… no debes mostrarles debilidad… - Susurró un hombre que estaba en la celda de al lado. - ¿Cómo te llamas pequeña? – La miraba con insistencia, pues habían pasado varios días desde su llegada a la cueva, negándose a probar alimento… desde que presenció la crueldad de su captor, incluso se negaba a hablar, manteniéndose acurrucada en el rincón de la celda, alejada de todos, sobresaltándose ante el menor ruido.
Yo… yo…- Titubeaba, mientras los miraba asustada.
Puedes confiar en nosotros… no te haremos daño… - Susurró la mujer, mientras que su pequeño tiraba jugueteando de uno de sus rizos.
¿Mi… mi nombre?... N-no…s-se… No lo sé… - susurró angustiándose, su respiración comenzaba a acelerarse. La mujer la miraba con insistencia, ella empezó a sacudir su cabeza, al tiempo que llevaba sus manos nerviosas a ambos lados para sostenerla, bajó la vista angustiada, mirando ahora al vacío con terror. – ¡¡¡No lo sé!!!... ¡¡¡NO LO SÉEEE!!!... – Comenzó a gritar desesperada, la mujer intentó tranquilizarla, pero era casi imposible hacerlo, se alejaba de todo contacto con ellos, aterrada, asustando a todos a su alrededor con sus gritos desesperados.- ¡¡¡POR FAVOOOOR!!!... ¡¡¡POR FAVOOOOR!!!... ¡¡¡SÁQUENME DE AQUÍIIII!!!... ¡¡¡QUIERO IR A CASAAAA!!!. ¡¡¡POR FAVOOOOR!!!... ¡¡¡DÉJENEME IR!!! – Se aferró desesperadamente a los barrotes mientras los sacudía con desesperación.
Shhhh… Shhhh… tranquila pequeña… Shhhh… no te haremos daño… por favor, confía en nosotros…- La mujer trataba de tranquilizarla al lograr sostenerla de los brazos. Después de un momento de luchar, se desplomó.
Pobre niña… - Dijo la mujer mientras se sentaba a su lado y tocaba la frente de la joven desmayada. Parecía tener fiebre. – Esta vez… ese hombre no tuvo piedad… mostrarle acto tan cruel…
Ese hombre pagará muy caro cada uno de sus crímenes…
¡¡¡HEY!!!... ¡¡¡USTEDES A CALLAR!!! – Escucharon que les decía un guardia, mientras introducía un mosquete por los barrotes para amenazarlos. – Y MÁS LES VALE QUE HAGAN QUE LA CHICA SE MANTENGA TRANQUILA O LO LAMENTARÁ… HÁGANSELO SABER CUANDO DESPIERTE, ¿ENTENDIDO?... Y PROCUREN QUE SE ALIMENTE O USTEDES SERÁN ALIMENTO DE LAS ALIMAÑAS… NO CREO QUE QUIERAN SER EL MOTIVO DE LA IRA DE SU AMO… NO QUEREMOS PERDER TAN BUENAS INVERSIONES… - Se alejó riendo burlonamente de los cautivos. Ellos cruzaron miradas entre sí, con ira…
LONDRES
Caminaba de un lado a otro desesperada por la biblioteca observando el reloj, no soportaba la impuntualidad… George había enviado una nota diciéndole que iría a las 4, llevaba 15 minutos de retraso. Finalmente una doncella entró para anunciar su llegada, ella se sentó en un sillón y dio la orden de que lo hicieran pasar. En cuanto el hombre entró en el lugar ella le dirigió una mueca de disgusto.
Madame Elroy, le pido perdón por mi retraso.- Dijo el hombre apresurándose a besar su mano, mientras ella permanecía sentada mirándolo severamente. – Estaba resolviendo unos asuntos para Sir William…
¿Cuándo regresará de donde quiera que esté? - Preguntó con su acostumbrado tono ceremonioso.
El se está asegurando de que sus negocios vayan por buen camino… por lo que prefiere encargarse personalmente de las reuniones finales, Madame.
Sabes bien que ya debería mandar por esa chiquilla impertinente de Candice, no está bien que lleve tanto tiempo en esas tierras salvajes, la Temporada en el Palacio está por comenzar y es necesario presentarla ante la Corte, dejándose ver algunas ocasiones con William antes de anunciar formalmente su compromiso…
Precisamente de eso quería hablar con usted… Sir William dejará que permanezca un poco más con los Britter… - Miró con satisfacción la cara de disgusto que se esforzaba por contener la Tía Abuela. - Necesita aprender a socializar… y que mejor que en un lugar pequeño… no queremos que cometa algún error en la Corte, ¿No le parece?... Después de todo el tiempo que ha pasado en el Real Colegio San Pablo… enclaustrada…
Si… tienes razón… - Concedió no muy convencida. – Esa chiquilla es tan atolondrada que seríamos el hazmerreír desde el momento en el que esté frente a los reyes… - George sonrió imperceptiblemente. Ella continuó.- ¿Has sabido algo de mis nietos? ¿Aun piensan mantenerlos en esas tierras salvajes?
Madame, nosotros no podemos influir en las decisiones de la Marina Real… ellos sólo acatan órdenes… y no, aún no los han enviado de regreso.
Fue una insensatez que William les permitiera entrar a La Marina… ellos tienen deberes con la familia… no es propio de los Ardley… - Y así siguió hablando, mientras el pobre George la escuchaba con resignación.
Por fin, después de recibir la contestación a la carta que había entregado a George, podría zarpar rumbo a Jamaica. Lo haría esa misma tarde ya que el viento era propicio, había tenido precaución de no permanecer lejos de su barco como le pidiera el Administrador para que nadie supiera que estaba ahí. Aun le intrigaba el hecho de que Eliza estuviera indagando sobre Candy en el Colegio. Se dio cuenta de que la joven rubia era un completo misterio… no sabía nada de su infancia, ni de que parte de la familia era… no se había molestado en preguntar a George porqué el Tío Abuelo era su tutor. Pensó que realmente no la amaba, sólo se había encaprichado con ella porque su primo fue el elegido… y no se resignaba a ello… pero no se había esforzado por conocerla… sonrió con amargura, nuevamente se había dejado llevar por un rostro bonito… Su hermano tenía razón, era un vanidoso egoísta… Creía que ella se impresionaría igual que las demás jóvenes que él había cortejado… No. definitivamente no era igual… era muy especial… Tal vez más de lo que él creía… No había sentido lo mismo desde que conociera a otra joven rubia hacía algún tiempo… y que por él… por ése Inglés Engreído la hubiera perdido… El Capitán lo llamó a su cabina sacándolo de sus amargos recuerdos, era mejor que Anthony estuviera a lado de Candy… Él sabría protegerla mejor que nadie… mientras revisaban los mapas y sus órdenes, dejó de pensar en ella, era lo mejor… se repetía constantemente.
OPORTO, PORTUGAL
A pesar de que el clima era agradable, él se sentía fastidiado, como todos los barcos, tenían que detenerse ahí para aprovisionarse muy bien para el largo viaje a América. No había notado que su tripulación, incluido el Capitán no lo soportaban (Algo que le importaba poco), y si seguían sus órdenes sólo era por la gran cantidad de dinero que había ofrecido, además de las promesas hechas sobre lo que podrían obtener de los galeones españoles. Sin alejarse de los muelles pudo ver un barco de la marina inglesa, se acercó y pudo ver que su primo Archie estaba en él. Lentamente se alejó, no quería que nadie supiera de sus planes hasta haber logrado su objetivo. Demostraría ser mejor que ese trío de incompetentes presumidos… todos estarían orgullosos de él… Incluso el Tío Abuelo William…
Archie se encontraba anotando los registros de las provisiones que eran subidas a los barcos, se preguntaba porqué esta vez iba una flota entera… su capitán no le había dicho todo… ¿O él se había distraído tanto pensando en Candy que no puso atención?... suspiró resignado y continuó con su trabajo. Después de terminar, pidió permiso para pasear un poco por el puerto. Se dirigió hasta el lugar donde había trepado al árbol junto con Candy. Aspiró el aire, recordando el momento en que estuvo a punto de besarla… después continuó curioseando entre los comercios. Cuando regresaba al barco, feliz de llevar un presente a su prima y a Annie Britter, le pareció ver a alguien conocido, se acercó con sigilo hasta el barco, y escuchó una voz conocida dando órdenes absurdas. "¿Neil?... ¿Pero qué demonios hace aquí?... Me gustaría ver que es lo que intenta hacer…". Vio que cruzaba el muelle para dirigirse a un mesón. "Es absurdo… seguramente por aquí andará su padre, pues sin él no puede hacer absolutamente nada por su propia cuenta… es un Idiota". Decidió regresar cuanto antes al barco no quería que se encontraran y fuera con la Tía Abuela a decirle dónde lo vio.
Señor… hemos visto que hay una enorme flota de barcos ingleses anclada en este puerto… - Dijo un hombre con ropas extrañas. Después de ignorar algunas de las órdenes que había dado ese "Marinero de Agua Dulce" que había pagado tanto para que fueran su tripulación.
¿Y ESO QUÉ?...
Sería más prudente partir después de que ellos lo hayan hecho… podrían arruinar sus planes… - Dijo de forma zalamera el hombre. – Y no nos gustaría perder esta… gran oportunidad a su lado…
¿Cuánto tiempo sugieres que esperemos? – Refunfuñó mientras miraba por el catalejo las banderas de los barcos que lo rodeaban.
Un día… tal vez dos…
¡¡¡¿QUÉ DEMONIOS DICES?!!!
Es lo más prudente… su socio lo haría… o eso arruinaría sus planes…- Sonrió con socarronería el hombre al ver las dudas en su rostro.
De… de acuerdo… - dijo mientras bajaba del puente. El hombre lo miró con malicia… Los demás tripulantes soltaron estruendosas carcajadas.
PORT ROYAL
Anthony y Stear estaban con su Capitán, quien ya llevaba un buen rato en silencio observando los mapas. Se preguntaban porqué se negaba a actuar contra Terrence.
Es muy probable que se hubiera dirigido a Tortuga… después de todo es puerto amigo para los piratas… - Murmuró el Capitán.
¿PUEDO HABLAR, SEÑOR?.- Preguntó con inquietud Anthony. Su capitán lo miró con seriedad.
ADELANTE OFICIAL BROWN, LO ESCUCHO.
Llevamos días perdidos desde que Grandchester huyó de la Mansión del Gobernador y nadie ha movido un dedo por…
¿ESTÁ USTED CUESTIONÁNDOME?.- Preguntó molesto el Capitán.
No señor. Pero que tal si él y El Olonnés están juntos en esto…
¿QUÉ LO HACE SUPONERLO?...
El mald… - Se contuvo al ver el reto en los ojos de su superior. - Grandchester era parte de la Real Marina Inglesa…
¿Y?
Es un noble inglés…
¿QUÉ ESTÁ TRATANDO DE INSINUAR OFICIAL BROWN?
Anthony… detente. – Advirtió en voz baja Stear. Sólo se limitó a mirarlo de reojo.
No… nada… Sr. – "Sólo que lo protegen por ser el maldito bastardo del Duque de Grandchester", Pensó al bajar la vista en un vano intento de serenarse, mientras apretaba los puños con fuerza.
El hecho de que aún estemos aquí y que no hayamos salido tras él es porque contamos con pocos hombres. Estamos esperando a que llegue apoyo de Inglaterra… y mientras el Olonnés ande merodeando por estas aguas, no puedo dejar de vigilar y dejar desprotegidos nuestros puertos y sus habitantes. ¿Es que acaso nunca han escuchado lo peligroso que es? – Los miró. Ellos parecían no comprender. – No supongo que no… Y no es como cualquier otro pirata de estos lares… ustedes son jóvenes e inexpertos en estas aguas. Con un hombre así hay que tener mucho cuidado… se dice que nadie puede escapar de él… con vida… - Se sentó tras el escritorio y sacó una pipa, la llenó de tabaco y la encendió. Observó la palidez del rostro de ambos oficiales. – Hace tiempo un hombre milagrosamente logró escapar de él… - Aspiró con fuerza.- Lo que nos narró fue escalofriante… ataca los barcos, quienes lograban sobrevivir eran interrogados… torturados… elegía a uno para cortarlo en pedazos, aún con vida… sacarle el corazón, después de masticarlo, escupirlo a la cara de los otros, para que supieran lo que les esperaba si no se atenían a sus normas…
Eso es… exagerado… y repugnante… - Comenzó a decir Stear, pero Anthony lo interrumpió.
¡¡¡CON MAYOR RAZÓN DEBEMOS APRESURARNOS A BUSCARLA, SEÑOR!!!… ELLA ES UNA JOVEN… PODRÍA SUFRIR ALGÚN OTRO TIPO DE ATROCIDAD…
Es por eso que no me moveré de aquí hasta que lleguen los refuerzos…- Señaló el Capitán sorprendiendo a los Oficiales. – ¿No entienden?... Si eso ha hecho con los tripulantes de los barcos… ¿Qué haría con un pueblo entero?... tengo noticias de que hay otros barcos que lo acompañan… desconocemos la cantidad exacta y de lo que serían capaces de hacer a una población entera…
¡¡¡Pero señor!!!… ella es…
Lo sé Oficial Brown… comprendo su desesperación… pero usted está bajo mis órdenes y no tiene más remedio que obedecer…
¡¡¡¿Y PERMITIRÁ QUE UNA JOVEN SEA SACRIFICADA…
Si es por la protección de Port Royal… si…
¡¡¡CAPITÁN ES USTED UN MONSTRUO!!!…
¡OFICIAL CORNWELL, ARRESTE AL OFICIAL BROWN!…- Stear no podía creer lo que le pedía el Capitán. – POR INSUBORDINACIÓN… - Ambos primos se miraron. El Capitán se dio cuenta de ello. - SI NO LO HACE PEDIRÉ QUE LO ARRESTEN TAMBIÉN. – Stear miraba con insistencia a su primo, haciendo gestos imperceptibles para que no intentara nada. – OFICIAL CORNWELL…
Anthony… - Dijo al tiempo que sujetaba por un brazo al rubio. Anthony estaba desconcertado por la acción de su primo, después de un momento decidió obedecer, no le quedó más remedio que entregar su espada.
Estará arrestado hasta la llegada de los barcos de Inglaterra… - Ambos lo miraban desconcertados, ante el titubeo del moreno alzó más la voz. - ¡LLÉVESELO AHORA! - Cuando estuvo seguro de que estaba solo, abrió una puerta oculta.
Lo siento mucho Sir William… - Comenzó a decir preocupado, su interlocutor entró.
No se preocupe Capitán… conozco como son de impulsivos… serían capaces de ir ellos solos… y sé que fue muy difícil para usted… pero no quiero perderlos también… con ese hombre… no quiero que se arriesguen sin un plan definido.
¿De verdad usted también cree que Lord Grandchester esté junto al Olonnés?.- Lo miraba de forma penetrante, el rubio negó con la cabeza.
Traté a Grandchester antes… hará lo que sea por alejarse de su padre, pero jamás actuaría de la forma que lo hace el Olonnés… solo lamento que hubiera hecho amistad con él antes de haberlo conocido… sé que es un joven impulsivo, rudo y de mal carácter… pero en el fondo, es noble. - El Capitán lo miró inquisitivamente pero decidió ya no decir nada.
¿Qué es lo que piensa hacer con Lord Grandchester una vez que lo encontremos… si resulta que estaba de acuerdo con el Olonnés, Sir William?
No lo sé… sólo me importa rescatar a Candy… y mantener a salvo a mis sobrinos… - Respondió con pesar.
ISLA TORTUGA
Le costó mucho tiempo percatarse de que era ya de día… no podía soportar la luz del sol. No había podido dormir bien desde que partiera de Port Royal rumbo a Tortuga. No podía soportar la idea de que por él, La Pecosa estuviera en semejante problema, intentó incorporarse bruscamente, pero el dolor de las costillas lo detuvo. "¡¡¡MALDICIÓN!!!… ¿CUÁNDO APRENDERÉ A MANTENERME LEJOS DE LAS PERSONAS BUENAS? NO MEREZCO ESTAR A SU LADO… NI SIQUIERA COMO… ¿CÓMO QUÉ?... ¿AMIGO? ¡¡¡NOOO!!!… ESO ES IMPOSIBLE… SU SOLA PRESENCIA… ME ALTERA… COMO JAMÁS NADIE LO HA HECHO… YO… JAMÁS HABÍA SENTIDO ALGO ASÍ…¡¡¡¿PERO QUÉ DEMONIOS ESTOY PENSANDO?!!!… ELLA NO MERECE A UN TIPO COMO YO… ¡¡¡MALDITA SEA MI SUERTE!!!"
Flash Back
Había perdido por completo la cuenta de las botellas que se había bebido… quería… no sabía exactamente lo que quería… tal vez olvidar a la pecosa… NO… eso no era posible… recordó la extraña sensación que tuvo al mirar al "Jovencillo" en la taberna… su mirada lo intrigó… hasta que comprendió lo que escondía… sin poder evitarlo comenzó a recordar como se sintió al estar cerca de ella… la primera vez que la vio vestida como una joven (sin importarle la sencillez de sus ropas),… en la playa corriendo tras su sombrero… verla sonrojarse a pesar de que ella le mostrara desagrado… era imposible que pudiera pensar coherentemente… Se dio cuenta de eso la primera vez que pudo tenerla entre sus brazos, al rescatarla en el campanario… su voz… lo desarmaba… su mirada decidida… valiente, pura… sin temor a él… sin importar si era un pirata o un caballero… parecía que había descubierto su verdadero ser y sentir, en un solo abrir y cerrar de ojos… la forma tan repentina y fácil con que pudo entrar a su interior… lo que tanto le había costado aprender a ocultar… ella con una sola mirada lo descubrió… eso lo incomodaba, al grado de aterrarlo… "Yo… ¿Temerle a una chiquilla?... ¿Cómo era posible?"... recordar su frescura y vivacidad que contrastaba con todas esas mujeres y jóvenes de la corte de actitudes estudiadas… las mujerzuelas que había frecuentado, comenzaba a rechazarlas sin razón… en especial cuando se dio cuenta de las reacciones de ella en el Jardín de la Mansión del Gobernador… jamás se había topado con alguien así… era su inocencia… la ignorancia de su propia belleza… lo provocativa que estaba esa noche… No pudo detenerse, luchaba entre irse de inmediato de ahí o disfrutar más de su cercanía… su aroma… quería saborear sus labios al notarla que estaba tan perdida como él… no podía dejar de mirar sus labios rojos… era increíblemente sensual en ese momento… sus respiraciones agitadas, sus alientos entremezclándose… solo faltaban unos pocos milímetros… y se apoderaría de ellos, al parecer ella quería lo mismo… pero tuvo que mostrar su gratitud y preocupación por él… quien al sentirse tan vulnerable al escuchar sus palabras, le fue imposible detenerse… No quiso lastimarla… pero ya habían salido las palabras hirientes… las carcajadas tan bien ensayadas que mostraban un total desprecio… sus típicas burlas… sabía que la estaba hiriendo con crueldad al ver sus ojos llorosos… al atraparla entre su cuerpo y el seto, podía sentir perfectamente su propio cuerpo temblar, "¿Por qué?... ¿Qué tiene esta chiquilla que me hace reaccionar así?", estaba a punto de cambiar de actitud, pero pudo más su orgullo… quería saber hasta donde podría soportar ella… ver si era verdadero ese repentino deseo que vio en sus ojos esmeraldas… no dejaba de pensar que tal vez era una muy buena actriz… casi tan buena como S… No… no debía volver a pensar en esa bruja… y menos compararla con la Pecosa… tan distinta… se sentía hechizado por esos grandes ojos verdes… no pudo evitar mirarla de forma lasciva… quería provocarla… pero al regresar la vista a su rostro, ahora lo miraban con temor… ¿O era desprecio?… se sintió terriblemente mal, quiso remediarlo, pero no supo como… prefirió seguir ocultándose en su máscara de cínico… sin poder hacer nada para retenerla cuando escapó al oír la voz de Anthony… todavía fue peor para él, al sentir su sangre bullir mientras veía a la distancia que el rubio la besaba como él había deseado hacerlo y ella lo aceptaba… Quería arrebatársela y llevarla muy lejos… quería hacerla suya… que supiera que solamente podía ser de él… "¡¿Pero qué demonios estoy pensando?!"... Los observó entrar a la mansión… "No. Ella no se merece eso"… No… no debía ser así… ella se merecía un buen hombre… no alguien como él… sin futuro… sin un buen nombre… tenía una gran fortuna, independientemente de que su padre fuera el Duque de Grandchester… ganada a la fuerza… eso no importaba…era suya solamente… no quería ser alguien a quien ella temiera o despreciara… no soportaba esas miradas en sus ojos, quería que lo pudiera ver como lo hacía con Anthony… debía ser alguien especial para ella… No quería que fuera a la fuerza… Ella debía pedírselo… debía reconocer lo que sintió a su lado… Que ambos sintieron lo mismo… PERO… "¿QUÉ DEMONIOS FUE LO QUE SENTÍ?... Fue algo indescriptible… Hubo un momento en el que hubo demasiado de todo… y después… nada, sólo nosotros… ¿Eso fue verdadera pasión?" Se sentía como león enjaulado… quería largarse de ahí sin importarle nada más… pero… tenía que soportar un momento más de la fiesta… rodeado de tanta gente lisonjera… estaba harto, pero debía ocultar su furia… no podía dejar de mirar hacia donde se encontraba la joven, disfrutaba ver sus sonrojos a pesar de que ella lo mirara con coraje, mientras hacía un enorme esfuerzo por no mirarlo cuando parecía que sentía el peso de su mirada sobre ella… disfrutaba más ver la mirada retadora de Anthony, la forma en que a la distancia quería mostrarle que la rubia lo prefería a él… como si le perteneciera… especialmente cuando le sonreía con burla. "¡Vaya! El debilucho del Jardinero por fin ha mostrado tener sangre en las venas…" Se sentía feliz al ver a Archibald Cornwell muerto de celos por primera vez en su vida… y poder mofarse de ello en su cara… tanto se molestó el joven escocés, que tuvo que ser detenido por su hermano el geniecillo y otros dos compañeros… "Qué momento más memorable"… cuando finalmente pudo irse, solo quería embrutecerse con Ron… Quería olvidar… "Ja… Cómo si de esa forma pudiera escapar de los recuerdos"…
Apenas si se podía mantener en pie al salir de la Taberna…
¿Qui est´ce?... – Escuchó a sus espaldas… pero ignoró la voz… No quería verlo de nuevo… al menos no mientras estuviera en Port Royal, cerca de ella. Fue una estupidez que lo acompañara a la fiesta del Gobernador. - Voila!!! Mais… C'est mon ami, «Monsieur Grandchester»… Pourquoi m'as-tu laissé à la fête?... Bon, on n'importe pas... J'ai une affaire que te proposer... (Pero…si es mi amigo, el «Sr. Grandchester»… ¿Por qué me dejaste en la fiesta?... Bueno, no importa… Tengo un negocio que proponerte…)
PRENDS LE LARGE!!! LAISSE-ME DANS UNE PAIX ... TU ME CAUSES SEULEMENT DES PROBLEMES... (LARGATE!!! DEJAME EN PAZ... SOLO ME CAUSAS PROBLEMAS...) – Pero lo ignoró, caminó a su lado mientras le exponía sus planes.
Vamog mon ami… Te cognviene egte negocio… me di cuegta de que conoceg a Mademoiselle Ardley… muuuuy bieg… sé pog buena fuegte que eg miemgro de una noble familia escosegsa… muy influgiente y comienzag a teneg gran influencia en la cogte de Inglatega… esto te libegagá para siemgre de tu esclavitud… y de tu pagre… y nagdie, absolutamente nagdie podgría sabeg que estás involugrado… es un plan pegfecto que nos veneficiagá a ambos…Ecoute moi…
JE T'AI DIT QUE TU PRENAIS LE LARGE!!! ... PERDS D'UNE BONNE FOIS!!!... (¡¡¡TE DIJE QUE TE LARGARAS!!!... ¡¡¡PIERDETE DE UNA BUENA VEZ!!!...)
Seulement parce que tu es mon ami je passerai cette offense par hauteur... (Sólo porque eres mi amigo pasaré esta ofensa por alto...) – Maldijo entre dientes… ¿Qué demonios se proponía el Olonnés? ¿No escuchó que no le interesaba? Su furia estaba fuera de control… no le importaba nada…
CE QUI PART DE PERDS TU N'AS PAS CONNU?... PRENDS LE LARGE!!! ... JE VEUX ETRE SEUL!!!... LA MALEDICTION!!! (¿QUÉ PARTE DE PIÉRDETE NO ENTENDISTE?... ¡¡¡LÁRGATE!!!... ¡¡¡QUIERO ESTAR SOLO!!!... ¡¡¡MALDICIÓN!!!) – Le gritó al tiempo que lo sujetaba de las solapas de la casaca y sin importarle más comenzó a golpearlo con furia. Pero rápidamente fue detenido por los hombres del Olonnés, con saña. Casi había perdido el sentido cuando lo dejaron en paz… apenas si podía escuchar sus crueles risas, la voz del Olonnés se escuchó por encima de ellas, mientras pateaba sus costillas, una y otra vez.
Je combien d'il regrette Terrence... J'ai cru que tu étais mon ami... J'espère Seulement que tu es réellement mort, parce que si tu te retournes à croiser dans mon chemin ... tu le regretteras... Personne ne m'insulte et elle sort sauf... (Cuanto lo lamento Terrence... Creí que eras mi amigo... Sólo espero que realmente estés muerto, porque si te vuelves a cruzar en mi camino... lo lamentarás... Nadie me insulta y sale ileso...)
Sintió como lo cargaban para después arrojarlo, en algún lado… Sentía como sus ropas se humedecían poco a poco… la arena de la playa en sus labios… suerte que no hubiera luna, o hubieran visto que no estaba muerto… Por más que intentaba moverse no podía hacerlo... Aun podía escuchar las estruendosas risas de los piratas… Debía permanecer despierto, tenía que pensar… se le hizo eterno el tiempo hasta que la algarabía desapareció a la distancia… Quería proteger a la Pecosa, pero ¿Cómo?... Se arrastró como pudo… sin rumbo fijo… perdió la noción del tiempo… Creyó ver a su amigo… y después, ella… apareció de pronto… "Estoy alucinando… voy a morir… y no podré hacer nada… por ella…", pensó mientras veía a la pecosa preocupada por él… cuidando de él… No quería admitirlo pero extrañaba a Eleanor… tanto que por un momento creyó verla… "Ja… nada hubiera pasado si hubieran escapado del poder del Duque… yo sería como cualquier otro… un simple plebeyo… Pero pudo más la avaricia de 'mi madre'… abandonándome con 'mi padre' por mi propio bien… ¿Cómo se puede amar y odiar a alguien al mismo tiempo?"… Cuando se recuperó lo suficiente para advertirle a Candy… al sentirse tan vulnerable bajo sus cuidados, no lo hizo… como siempre, pudo más su orgullo… molestándola… "Pero… ¡¡¡DEMONIOS!!!... Solo así podía mantener el control… ¡¡¡RAYOS!!! Estar tan cerca fue demasiado tentador… es una maldición para mí… Ninguna mujer me ha hecho sentir así… si no me hubiera abofeteado… no… no sé que hubiera hecho…" Recordó mientras sobaba nuevamente su mejilla… hasta que fue demasiado tarde… ahora tenía que apresurarse a encontrarla… todo era por su maldita culpa… no importaba si ella lo odiaba… sólo quería que estuviera bien y a salvo…
Fin del Flash back
Como pudo se incorporó, vio sus muletas a un lado, las tomó para poder dirigirse a la salida… en cuanto abrió, escuchó el bullicio, se dio cuenta de que estaba en Tortuga…
¡¡¡CAPITÁN!!!.- Gritó un hombre apresurándose a ayudarlo con cierto temor.- Aun está muy débil…
¡MALDICIÓN SR. SMITH!... ¿QUIÉN DIABLOS LO NOMBRÓ MI NIÑERA?
Por favor, Capitán… Toda la tripulación ha estado preocupada p-por u-usted desde que desapareció… su amigo nos avisó que estaba terriblemente herido…
¿LO HAN VISTO?... ¿AQUÍ ESTÁ?... – Dijo mientras se sentaba con dificultad en las escaleras del punte.
No… pero un hombre de color, lo trajo… recomendándonos que cuidáramos de sus heridas…
¿DÓNDE ESTÁN LOS DEMÁS? – Cortó tajantemente sus palabras.
F-fueron p-por provisiones… estarán listos en cuanto lo ordene, Capitán…
¿CUÁNTO TIEMPO HEMOS ESTADO AQUÍ?
Tres días, Sr. – Maldijo entre dientes.
¿SABE SI EL OLONNÉS ESTÁ POR AQUÍ? – Preguntó con rudeza. El hombre lo miró asustado.
No… no hemos visto su barco, Capitán… ni a su gente… - Terrence suspiró con fastidio.
DÍGALE A LA TRIPULACIÓN QUE AVERIGÜEN SU PARADERO…
Si Capitán…
QUE LO HAGAN CON MUCHA DISCRECIÓN… QUE NADIE SEPA QUE ESTOY AQUÍ… - "Aunque dudo que todos en Tortuga lo ignoren en estos momentos".
No se preocupe Capitán… Nadie lo sabe… Ha pasado tanto tiempo durmiendo… Debe hacerlo para que esté listo para partir, Capitán.
DE ACUERDO SR. SMITH, REGRESARÉ A DESCANSAR UN POCO MÁS. ESPERARÉ SUS INFORMES.
Si Capitán.
PORT ROYAL
No podía estar tranquilo, quería escapar de su celda para encontrar a Candy. Se lo propuso un día a Stear, pero este se negó rotundamente, dejando de visitarlo, lo cual aumentó su desesperación… Annie lo visitaba animada por Albert, quien por el momento no sabía que más hacer… por ambos, detestaba sentirse impotente. Annie trataba de animar al joven, quien solo se la pasaba tramando crueles venganzas contra Terrence.
Anthony… yo… ¿P-podría preguntarte algo? – Susurró tímidamente la morena, aunque harta de escuchar siempre lo mismo, sin comprender el porqué.
Claro…
¿Y me dirás toda la verdad?
Claro… - Ella tomó aire.
Candy… y yo… hemos notado que… hay cierta fricción entre ustedes con… con el hijo del Duque… especialmente tú y Archie… - Anthony se volteó bruscamente hacia la pequeña ventana. - ¿Serías tan amable de contarme?
No tiene importancia…
No te creo… si así fuera ustedes no se enfurecerían ante su presencia…
Annie… por favor… no preguntes… es alguien que no vale la pena…
Si así fuera ustedes dejarían de actuar como niños… - Anthony se sorprendió por su sinceridad.
Eso… ya pasó… no tiene tanta importancia como debería… es… solo que tenía tiempo que no sabíamos de él… - Annie lo miró aun con incredulidad. Pero él no se volvió. – Lo creímos muerto… y verlo ahora… saber que ha estado rondando a Candy… ¡¡¡DIOS!!!...
¿De verdad crees que él tuvo que ver con esto?
Podría estar seguro… después de todo… desheredado, ¿De dónde más podría sacar oro para sus deslices?... ahora como un…. Un Pirata… Usando el buen nombre de su padre para entrar a las casas de la gente decente y raptar a las jovencitas… - Annie sintió tanta pena por verlo sufrir así por su amiga.
No puedo creer… que a pesar de sus heridas… haya escapado… Que se porte con Candy así… después de que ella…
El es así… poco le importan los demás…
Espero que Archie pueda llegar pronto con los refuerzos… - Gimió Annie tratando de contener el llanto. Anthony volteó, pero no podía hacer nada por consolarla.
Mientras caminaba por el despacho de Lord Britter, pensaba que debía hacer ahora, tenía que llegar Archie con la contestación de George y los refuerzos para iniciar la búsqueda de la joven. Era una lástima que no hubiera forma de comunicarse rápidamente con Lord Grandchester… decirle que su hijo estaba en graves problemas. Por primera vez se sentía atado. Llamaron a la puerta. Lord Britter entró, también se veía muy preocupado, parecía que el Olonnés no había sido localizado.
Esto es muy extraño… - Dijo mientras le tendía unos documentos, Albert los tomó y comenzó a leerlos con cuidado. – Él no aparece por ningún lado de la isla… Siempre que merodea por algún lado causa grandes estragos…
Por lo que veo de estos reportes es como si se lo hubiera tragado la tierra… - murmuró el rubio entre dientes. - ¿Qué opinas de ir a Tortuga?.
No es buena idea… al menos no de manera oficial…
Tienes razón… está llena de piratas… ¿crees que tenga ahí a Candy…
Pudiera ser… tiene una región muy inaccesible al noreste. Posiblemente esté oculto ahí… - Albert lo miró.
¿Estás seguro de lo que estás diciendo?
Ummm… no. Estos mares están tan llenos de islas… podría estar en cualquiera…
Lo sé… muchas aun no han sido habitadas… exploradas o reclamadas… - Albert se sentó.
¿Qué es lo que piensas?
Quisiera ir a Tortuga…
¿Estás loco?
Tú lo dijiste… iré, pero no de forma "oficial"… después de todo, nadie aparte de ustedes sabe quien soy realmente…
Albert… - Lo interrumpió.- Te estás poniendo en peligro y lo que representas… ¿Por qué no dejas mejor que los jóvenes lo hagan? .- Albert lo miró severamente. – No estoy diciendo que seas un viejo… deja que tus sobrinos lo hagan… por lo menos ellos tienen un buen entrenamiento militar…
¿Crees que yo no podría con él?
No es eso… sé que eres excelente con las armas… pero piensa bien lo que quieres hacer… debes hacerlo cuidadosamente… muchos dependen de ti…
Lo sé… es solo que no quiero exponer a nadie más de la familia a ese salvaje…
¿Y tú?... eres el miembro más importante… si llegara a averiguar quien eres… Arruinarías todo por lo que has luchado…
¿Te refieres a la Tía Abuela Elroy?... – Dijo enarcando una ceja. Lord Britter asintió.
Sabes perfectamente que ella no quiere dejar en tus manos el futuro del Clan… un error y haría que todos los miembros de la familia te rechazaran… - Albert suspiró con exasperación.
Lo sé… es solo que hice la promesa de que protegería a Candy siempre… contra quien fuera…
Pero a veces tienes que tomar decisiones que no te gustarán…
Tienes razón… creo que no debí evitar que Anthony la buscara… pero…
Es necesario que lo haga… al igual que sus primos… he visto como la han protegido… y puedo estar seguro de que la encontrarán…
¿Qué hay respecto a Terrence Grandchester?
¿Qué con él?
¿Cuál es tu opinión?
Realmente creí que era todo un caballero como su padre… creí que tenía palabra…
Supongamos que el motivo por el que escapó fue para ir a buscarla…
Pero es un pirata…
Lo sé… hay tantas cosas que me confunden respecto a él… cosas que no mencionó…
¿De verdad crees que tenga intención de rescatar a Candy?
Durante el tiempo que lo traté me pareció una persona de palabra… a pesar de lo que todos piensen de él…
Pero… ¡Pero es un pirata!… - Exclamó lord Britter, sin comprender que Albert lo defendiera a pesar de las evidencias en su contra. – No comprendo por qué…
Es solo una corazonada.
Quisiera poder confiar en ellas como tú.
Lo has hecho desde que prometiste a mi padre ayudarme en lo que fuera necesario…
Veo en ti las mismas convicciones de William… eres igual a él… sólo lamento que Elroy no opine lo mismo.
Pienso igual.
Estaba amaneciendo, a la distancia pudo ver Port Royal, "Por fin… pronto podré ver a… verlos a todos…" pensó mientras sostenía el timón, aspiró lentamente el aire matutino, como había extrañado esos mares, el color de sus aguas, el clima cálido… no quería regresar a Inglaterra. Se estremeció al recordar los días lluviosos y fríos. "Quiero quedarme aquí… lejos del poder de los Ardley… lejos de la Tía Abuela Elroy… ella y el Tío Abuelo William controlando todo como amos y señores de nuestras vidas… compadezco al inútil de Neil, siempre pegado a sus faldas y complaciéndola". Estaba intrigado por lo que haría su primo en Oporto. Finalmente decidió dejar de pensar en cosas desagradables, dio la orden de que avisaran a Port Royal de su llegada. Miró con nostalgia el vuelo de la paloma mensajera.
Era avanzada la mañana cuando la flota llegó y fueron recibidos por el Gobernador. Vio a su capitán hablar misteriosamente con Lord Britter. Se dio cuenta de que Annie no se encontraba junto a su padre… ni Candy… ¿Continuarían enfadadas con él y por eso no asistieron a recibirlo? Disimuladamente miró a su alrededor. No se encontraban Stear y Anthony entre los demás… ¿Habría pasado algo? No, seguramente se encontraban en algún otro fuerte… Pero no podía hacer nada hasta que su Capitán terminara de dar órdenes. Después de un buen rato de trabajar sin descanso junto a sus compañeros, por órdenes del Gobernador debía presentarse en su despacho. Eso no le agradaba nada. En cuanto estuvo frente a la puerta se impacientó por la lentitud de los guardias al abrirla. Junto al Gobernador estaba un hombre alto, joven y rubio… seguramente el gobernador esperaba las noticias de George… entonces, ¿Qué tenía que hacer ahí ese hombre si le había pedido que lo mantuviera en secreto?, sus rasgos le parecían conocidos. Esperaba que el Gobernador lo presentara pero no lo hizo, fue directo al grano.
Oficial Cornwell, me alegro mucho de que su viaje no haya tenido ningún contratiempo… ¿Está todo bien en Londres?
Si… Veo que está ocupado Señor, yo…
¿Recibiste contestación de mi viejo amigo George? – Preguntó el Gobernador al notar la inquietud que el joven parecía tener respecto a su acompañante.
Yo…
Henry, será mejor que me presente… no hay que complicar más las cosas…
¿Estás seguro?... – Archie le extrañaba la familiaridad entre ellos.
Si. No tenemos más tiempo que perder, los refuerzos han llegado… y necesitamos ponerlo al tanto de todo… - Respiró profundamente mientras caminaba hasta estar cerca del joven. – Soy William Albert Ardley… o mejor dicho el "famoso" Tío Abuelo. – Dijo el rubio con una amable sonrisa al notar su incomodidad. Archie al oír sus palabras palideció.
No puede ser… usted… él es un anciano…- Se desconcertó ante la breve sonrisa del desconocido. – Seguramente usted viene como mensajero de él y…
Lamento mucho tu decepción… - No dejaba de mirarlo, tratando de reconocer algún rasgo característico de los Ardley. El color de sus ojos… tan parecidos a los de Anthony era casi idéntico a su primo. Sin poderlo creer afirmó:
Entonces viene por Candy…
De momento no, pero las cosas son más complicadas que eso… - Lo interrumpió Lord Britter.
Más complicadas… - Repitió Archie sin dejar de mirar a Albert con sorpresa. Finalmente explotó. - ¡¿QUÉ COSA MÁS COMPLICADA PUEDE HABER APARTE DE QUE SE LA LLEVARÁ LEJOS DE NOSOTROS PARA CASARSE CON ELLA EN CONTRA DE SU VOLUNTAD?!... ESTOY SEGURO DE QUE USTED NO LA AMA… SOLO LE IMPORTA EL PODER ¿VERDAD?... YA ENTIENDO TODO… - Lord Britter estaba a punto de intervenir, pero Albert lo detuvo, quería escuchar lo que el joven tenía que decir.- ENTIÉNDALO… Ella… - Pasó saliva con dificultad.- ¡¡¡ELLA AMA A MI PRIMO ANTHONY!!!… – Le dolió decirlo, pero prefería verla feliz con su primo que con alguien más, aun cuando el hombre dijera ser el misterioso Tío Abuelo. – NO ME IMPORTA QUIEN SEA USTED… PERO SI ES NECESARIO ME ENFRENTARÍA EN UN DUELO CON TAL DE VER FELIZ A CANDY… - Albert Ante su mirada decidida y un poco dolida soltó a decir:
Yo no he venido por ella… ya te explicaré en otro momento con más calma, ahora debes saber que Candy ha sido secuestrada…
¡¡¡NO!!! ¡¡¡NO PUEDE SER!!! – Exclamó al escuchar sus últimas palabras, con furia desenvainó, dándose la vuelta "¡¡¡Ese maldito bastardo!!!… se atrevió a…" - ¡¡¡LO SABÍA!!!... SABÍA QUE ESE MALDITO DE GRANDCHESTER NO LA DEJARÍA EN PAZ… ¡¡¡¿QUÉ DEMONIOS HIZO ANTHONY?!!! ¿POR QUÉ NO LA PROTEGIÓ DE ESE MALNACIDO?… ¡¡¡ÉL DEBÍA PROTEGERLA POR MI!!! - Se dirigió a la puerta furioso. Lord Britter lo miraba sorprendido ante su exaltación, abrió la puerta dispuesto a salir, pero el gobernador hizo un gesto a los guardias para que le impidieran el paso.
¡¡¡ARCHIBALD, DETENTE!!! – Escuchó a sus espaldas.
¡¡¡¿POR QUÉ HABRÍA DE HACERLO?!!! ¿POR ORDEN DEL "TODO PODEROSO" TIO ABUELO WILLIAM? giró furioso para encarar a ambos hombres.
Si así quieres verlo…
¿Y DESPUÉS QUÉ HARÁ? ¿ME MANDARÁ ATADO Y AMORDAZADO HASTA INGLATERRA PARA SER CASTIGADO POR LA TÍA ABUELA?
Me he dado cuenta hasta donde ha llegado ella con tal de que todos ustedes me odien… - Archie lo miró sorprendido, en su tono de voz había resentimiento hacia la anciana. – Si eso te preocupa, yo mismo estoy en contra de lo que ha hecho todo este tiempo… a ustedes… a mi… por eso es necesario que te explique algunas cosas rápidamente… no hay tiempo que perder.
¿ES QUE LE IMPORTAN MÁS SUS ESTÚPIDOS NEGOCIOS QUE LA VIDA DE CANDY?
No. Es por todo el daño que la Tía Abuela Elroy ha hecho en mi nombre… quiero repararlo… Comenzando por el daño que le ha causado a ella…
Por favor Oficial Cornwell, tiene que escuchar a William…- Archie no dejaba de mirar al rubio con coraje.
De acuerdo. – Aceptó con renuencia.
Todos en la Mansión del Gobernador estaban muy tristes, Candy se había ganado el aprecio de todos, cosa que molestaba a Madame Britter, quien no soportaba escuchar a la servidumbre hablar de la joven y su desaparición. Annie se consolaba tocando el clavicémbalo, se pasaba los días sentada practicando. La hermana María la animaba a que saliera a dar algún paseo, pero ella se negaba, excepto cuando salía a ver a Anthony, su madre no sabía que pensar al respecto. Una tarde aprovechando que la Dama no se encontraba, Marck decidió hablar con ella, Dorothy se había encargado de avisarle. Entró al salón pero estaba tan concentrada que no se dio cuenta hasta que él se sentó a su lado.
Marck… - Sin pensar lo abrazó al instante, comenzando a llorar.
Shhhh… tranquila, ella estará bien…
¡¡¡¿CÓMO PUEDES DECIR ESO?!!!... Son piratas… tú más que nadie sabes de la cruel fama de ese… ese hombre…
Debes tener fe… de que ella estará bien…
En estos momentos ya no sé en qué creer… Ella ha tenido una vida muy dura… cruel, no se merece todo esto…
Sabes que ella es fuerte… ten Fe en que estará bien… así como ella ha confiado en ti…
Es que no puedo… sólo de imaginar lo que pudiera pasarle… y nadie ha hecho nada…
Ya te oyes como tu amigo Anthony… - Muy a su pesar sonrió bajando un poco la cara.
Creo que si… - Alzó sus ojos llorosos para mirarlo ahora con seriedad. - ¿Tú crees que Terrence Grandchester tenga que ver en todo esto?
No lo sé… es muy extraño… por lo que me has dicho de él… no lo creo capaz de hacerle algún daño a Lady Ardley…
Pero es un pirata…
Eso no importa…
Es que tú no lo has…
Solo sé lo que me has comentado… pero bajo todas esas actitudes hay muchas cosas escondidas… -Respondió frunciendo un poco el entrecejo.
¿Lo crees?
Puedo asegurarlo… y créeme… hay muchas formas de esconder ciertos mensajes… - Le sonrió mientras tomaba su mano, haciendo que ella se sonrojara.- Que ella los pueda entender… y contestar sin que lo sepa… - La morena lo miró sin comprender. – Annie, no te has dado cuenta… que quizás ell… - Unos suaves golpes en la puerta los interrumpieron. Annie dio el pase a la mucama.
Milady, su padre ha llegado…
Gracias Sophie, iré en un momento. – La mucama salió. Ella seguía sin comprender las palabras de Marck. - ¿Qué es lo que…
Olvídalo, será mejor que vayamos a ver a tu padre… me dijo que el Oficial Archibald Cornwell llegaría esta mañana… - Dijo con cierto recelo. Miró con cuidado su expresión. – Ahora que están todos sus primos, podrán planear algo para encontrar a Lady Ardley…
Me alegro, espero que Anthony pueda dejar de refunfuñar ahora que los refuerzos han llegado…
Eso espero, porque tú te estás volviendo igual… - Ella lo miró sorprendida.- Creo que las visitas a su celda a ninguno de los dos les ha hecho bien, a pesar de lo que diga Lord Ardley.
Archie bajó junto con su hermano hasta la celda donde se encontraba Anthony, quien al ver a sus primos juntos, se alegró un poco al notar que los acompañaba Albert. Sin decir nada Stear abrió su celda.
Tardaste mucho tiempo… - Reprochó a modo de saludo a Archie, quien le entregaba sus armas.
Tenía algunos asuntos que resolver…- Dijo guiñándole un ojo.
Si, visitar a todas tus novias… - Bromeó mientras se colocaba el tahalí y el cinturón de la pistola.
Ummm… no. Esta vez no pude hacer eso… iba en una misión secreta.- Dijo mientras miraba a su tío.
Pues te has perdido…
No te preocupes… - Dijo Stear interrumpiéndolo.- Ya lo hemos puesto al corriente.
Lo que no puedo explicarme es que tú, "el Perfecto Caballero" te hayas atrevido a desafiar al Capitán…
Si… sé que fue una estupidez… - Dijo arrepentido, mientras subían por las escaleras para salir del lugar. – Pero estaba tan desesperado por encontrarla…
Me sorprende lo que el amor puede hacer… -Dijo con burla Archie.
Tienes razón. ¿Ahora que haremos? – Preguntó Anthony dirigiéndose a Albert. – Se supone que esperaríamos a que los refuerzos llegaran…
Tenemos que planear cuidadosamente la estrategia para…- Comenzó a decir Stear.
¿Es que no irá toda la flota?. – Preguntó Anthony confundido y molesto.
Tenemos que hacer esto con cuidado… - Comenzó a decir Albert cuando llegaron al patio del fuerte para dirigirse con el Gobernador y el Capitán.
La flota está aquí para proteger Jamaica del Olonnés y los barcos que le acompañan… - Respondió Archie.
Pero… ¡¿Qué demonios…
Escúchate Anthony… tal parece que las malas mañas de cierto Pirata Inglés se te están pegando… - Se burló Archie. Anthony lo miró retadoramente.
En el despacho de Gobernador lo resolveremos. – Dijo Albert con tranquilidad para apaciguarlos.
¡¿ES QUE NO LES PREOCUPA QUE PUEDA PASAR CON CANDY MIENTRAS ESTAMOS AQUÍ?! – Se quejó el joven rubio.
Precisamente por eso estamos haciendo esto. Nadie quiere que salga lastimada. – Finalizó Albert.
EN ALGÚN LUGAR…
Abrió los ojos, se dio cuenta de que estaba en el suelo de tierra de la cueva, pero su cabeza estaba recargada en el regazo de la mujer negra, quien también dormía en ese momento. Estaba muy oscuro, las brazas de la fogata estaban a punto de apagarse; se movió un poco, el pequeño estaba hecho un ovillo a su lado, abrazándola; dejó de hacerlo para no despertarlo. Su cabeza punzaba horriblemente, se asustó mucho al sentir y oír su estómago gruñir. Se había negado a probar alimento alguno, no sabía cuanto tiempo había pasado desde que… vio esa horrible escena con los cautivos… prefería morir de inanición antes de que se atrevieran a hacer lo mismo con ella. Solo había visto pasar los días sin que sucediera algo importante. No había visto a ese hombre tan cruel. Sentía un gran alivio por ella y por sus compañeros de cautiverio. La mujer había dejado de insistir en saber su nombre. ¿Cómo se lo diría si no sabía nada de ella misma?… Cada vez que se esforzaba por recordar, sentía una terrible angustia, un dolor muy extraño… como si le faltara el aire, una especie de hueco en su pecho que le dolía sin saber porqué… no le gustaba nada… estar tan aterrada… solo quería salir de ese lugar… no lejos de ella escuchó a los hombres cuchichear en voz apenas audible, pero suponía que algo tramaban, ya que algunos de ellos miraban constantemente a su alrededor. Su estómago nuevamente gruñía, lo que provocó una sonrisa en el pequeño, ella se sintió muy avergonzada cuando vio que el pequeño había despertado y la miraba sonriendo. Sus carceleros entraron a la cueva haciendo demasiado ruido, sobresaltando a todos.
¡¡¡LEVÁNTENSE MONTONES DE SACOS DE HUESOS!!!... – Gritaban constantemente mientras golpeaban los barrotes de sus celdas. – TIENEN QUE ALIMENTARSE BIEN SI NO QUIEREN MORIR… NECESITAMOS SACAR BUENAS GANANCIAS DE BESTIAS VILES COMO USTEDES… - Ella se asustó mucho al oír esto. "¿Ganancias?... Nos piensan vender… pero… ¿Quién podría ser tan cruel para comprar y vender a seres humanos?…" Se dio cuenta de que uno de ellos la miraba de una forma… que la hacía sentir muy mal. Se acercó a la celda y la abrió, se apresuró a sacarla a jalones de ella, a pesar de que la mujer negra la tenía bien sujeta, el hombre la golpeó y logró sacar a la rubia, mientras los demás iban en auxilio de la mujer.
TU PRECIOSA… TIENES QUE ALIMENTARTE MEJOR… ALGO QUIERE DE TI MI CAPITÁN… O NO HABRÍAS SOBREVIVIDO… - Acercó su horrible cara a ella, aspirando su aroma.- ummm… puedo ya imaginar a mi Capitán… que mala suerte que no quiera compartirte con la tripulación…
¡¡¡REGRÉSALA A LA CELDA!!! – Escuchó la rubia mientras cerraba los ojos con horror, le repugnaba el aliento de ese hombre, sentía como sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. "No debo llorar… no debo hacerlo… no soy una llorona". - ¡¡¡¿ES QUE A CASO NO ESCUCHASTE MI ORDEN?!!!. – Ordenó la voz, haciendo que el eco repitiera sus palabras.
Está bien… yo sólo quería…
ME IMPORTA UN MALDITO BLEDO LO QUE QUISIERAS… EL CAPITÁN DIO ÓRDENES PRECISAS DE QUE NADIE MOLESTARA A ESA JOVEN… Y TÚ… - Dijo mientras se dirigía a la mujer negra.- ASEGÚRATE DE QUE SE ALIMENTE BIEN… SI NO QUIERES MORIR… JUNTO CON TU HIJO… - Los demás guardias se apresuraron a darles unos tazones. En cuanto entró Candy a su celda, la mujer se apresuró a abrazarla para consolarla.
Por favor mi niña… debes comer… hazlo… por favor…
No… no lo haré…
¿Quieres que nos maten?...
No… pero preferiría morir yo en su lugar a seguir viviendo este infierno.
No te preocupes… eso no durará…
¿A…a qué se refiere?...- Preguntó la joven mientras pasaba una mano por la cabeza del pequeño, que se aferraba desesperado a su cintura.
No te preocupes… mejor come… necesitarás fuerzas…- Dijo mientras tomaba un cuenco para dárselo, Candy bebió un poco, nunca había sido remilgosa con los alimentos pero esto le sabía horrible.
¿Qué es esto?
Sopa de Tortuga… - Candy la rechazó, pero la mujer le regresó el cuenco.- Debes comer… recuerda lo que dijo ese hombre… – Le dio un pequeño pedazo de pan mohoso.- Me llamo Thema Orma… y él es mi hijo Teshi… - Candy la miró con cierto recelo. – No te preocupes… no te presionaré a que me des el tuyo… tal vez por eso les importas demasiado… y estas a salvo.
No… no es eso… - Titubeó la pecosa, mientras se sostenía la cabeza con ambas manos. La mujer la miraba de una forma que ella sentía su calidez. Dejó a un lado ambos cuencos mientras veía la expresión de la rubia. La abrazó para tranquilizarla. – Es que yo… no sé… todo me parece una terrible pesadilla y… y-yo n-no recuerdo nada… no sé por qué estoy aquí… por más que lo intento… pero es inútil… - Comenzaba a darle otro ataque de pánico. La mujer la estrechó más.
Shhh… Tranquila… no te esfuerces…
Pero…
No importa… - La alejó un poco de sí para observarla detenidamente. – Eres una joven muy linda… Teshi dice que eres tan blanca como los ángeles… Malaika… Ummm no… creo que tienes una mirada y un rostro muy dulce… te llamaré Mandisa…
¿Mandisa?
Eres una joven muy dulce… - Dijo la mujer sonriendo, mientras su pequeño asentía. – Vamos, tienes que comer… - Dijo ofreciéndole de nuevo el cuenco, la joven sonrió mirando con desagrado el alimento, tomó una gran bocanada de aire y comenzó a beber el contenido, haciendo extraños gestos.
No quería mostrar su incomodidad mientras se acercaban a la playa… pero, cada vez que el bote se topaba con una ola, no hacía más que aferrarse con todas sus fuerzas a su asiento. Parecía que el hombrecillo disfrutaba dirigir el bote hacia las peligrosas olas.
No se preocupe "Señor", pronto se acostumbrará… solo que… el mar está un poco embravecido…
¡¡¡¿QUIÉN DEMONIOS CREE QUE SOY?!!!... UNA ESTÚPIDA OLA NO ME ATEMORIZARÁ…
Bueno… yo solo quería…
¡¡¡Y NO TE ATREVAS A DIRIGIRME LA PALABRA DE ESA FORMA!!! NO SOMOS IGUALES. – Gritó molesto. "Desde el momento en que te uniste a nosotros, eres igual… ya nada te redimirá ante tu maldita sociedad hipócrita" pensó el hombrecillo mientras reía entre dientes.
¡¡¡¿QUÉ ES LO QUE TE PARECE ESTÚPIDAMENTE GRACIOSO?!!! .- Dijo Aparentando serenidad después de pasar una enorme ola que estuvo a punto de volcarlos.
Nada "Señor"… - A lo lejos podían ver una antorcha en la playa, alumbrándoles el camino. En cuanto el bote tocó tierra, se bajó de él con dificultad, quiso ocultarlo, pero sus piernas temblaban… los marinos reían a más no poder ante este detalle… Rápidamente se apresuraron a internarse en la isla, cada ruido desconocido lo hacía estremecerse, "¿Que es lo que estaba pensando?… No creí que sería necesaria mi presencia en este 'negocio'… Esos tipos no respetan nada…" Miró a su alrededor, pero no podía distinguir una sola cara conocida.
¿DÓNDE ESTÁ SU CAPITÁN?.- Preguntó con prepotencia en cuanto llegaron a un claro, donde todos comían y bebían, haciendo callar por un momento a los hombres, para que finalmente volvieran a romper en estruendosas carcajadas.
¡¡¡¿QUIÉN DIABLOS PREGUNTA?!!!.- Gruñó incorporándose un hombre enorme y negro, haciendo que temblara cobardemente al darse cuenta de que todos callaron.
¡¡¡DÉJALO EN PAZ HOMBRE!!!... NO VEGS QUE ESTÁ APUNTO DE MOJAG LOS PANTALONES SOLO CON TU PGRESENCIA… - Escuchó que decía una voz con autoridad. Los hombres comenzaron a reír nuevamente. Lentamente comenzó a mover la cabeza para ver quien había intervenido, por fin se sintió con confianza, en medio de toda la algarabía estaba sentado su socio… Jean-David Nau…
Jean… - Comenzó a decir, pero su socio pareció congelarlo de terror con la mirada.
NUNCA… ¡¡¡NUNCA!!!... ¡¡¡¿ME ESCUCHAGS?!!!... VUELVAGS A LLAMAGME ASÍ… PAGA TI Y LOS DEMÁS SÓLO SOY EL OLONNÉS…
Yo… lo siento… - Los demás rieron a más no poder. Buscó con la mirada.
¿DECEPGCIONADO? – Dijo burlonamente el pirata.
¿Yo?... ¿P-por q-que habría de estarlo?... – Intentó calmarse.
No sé… tal vez espegabas encongtgrag segvidumbre… costosas comodidades… - Habló con tono burlón a su amigo. – Montañas de ogo… bellas esclavas…
N-no… - Mintió, no era exactamente lo que esperaba, pero sí un poco de comodidades. – Creo que está bien…- Respondió mientras buscaba un sitio cerca de su socio.
De a cuerdo… ahora siéntate y bebe con nosotgros. Ya después hablaguemos de negocios. – Le pasó una botella de ron, que al ver que todos bebían directamente de la botella sintió asco, pero no quería tener problemas con El Olonnés, así que bebió un trago, mientras la algarabía continuaba.
ISLA TORTUGA
No podía concentrarse… con furia arrojó todo lo que estaba sobre su escritorio, al instante sintió una punzada terrible, haciendo que se sentara y comenzara a jadear tratando de respirar bien… si tan solo pudiera moverse con mas libertad, ¿Ahora que debía hacer? Su tripulación le informó que no había señales del Olonnés ni de su barco en toda la isla de Tortuga… hacía mucho tiempo que no atracaba ahí. "Algo debe estar planeando para que nadie sepa su paradero… ¿Pero qué?... ¿Contra quien?... Sabía perfectamente sobre Candy… ¿Estará esperando pedir una recompensa?... Si. Es lo más lógico, o al menos ese era el plan original… pero… ¿Si se quiere vengar de mí con ella por no haber aceptado?… debe estar convencido entonces de que mis heridas no fueron como para matarme"… Con dificultad comenzó a recoger y buscar entre los mapas que tenía dispersos por el piso de su camarote. "Hay tantas pequeñas islas en estos mares… ¿Dónde demonios se habrá ocultado?" Examinaba cuidadosamente los mapas… sin una flota numerosa, sería imposible localizarlo entre tantas. "Candy…" Suspiró… "Si solo fuera el oro únicamente lo que le interesara a Jean-David, con gusto se lo daría todo si libraba del sufrimiento a la Pecosa… pero sé que él quiere más que eso… le gusta ver el dolor… el terror… la angustia…" Una terrible imagen se cruzó por su mente, que había presenciado hace tiempo, junto al pirata… "NOOO… ¿Sería… sería capaz de exponerla a tan terrible abominación?... Lo pensó por un momento… Sacudió la cabeza aterrado solo de pensarlo, "Si, lo haría… no tiene escrúpulos… está lleno de maldad… Sólo espero que no haya sido así, porque entonces no descansaré hasta verlo muerto…" Tomó sus muletas para salir a la cubierta.
Capitán… todos esperan sus órdenes… - Miró al señor Smith.
¿HAN TERMINADO DE CARGAR LAS PROVISIONES?
SI CAPITÁN… - Contestó el hombre mientras señalaba a un hombre que bajaba a la bodega. - ¿Qué rumbo tomaremos?
AÚN NO LO SÉ… SIN UNA PISTA SOBRE LA LOCALIZACIÓN DEL OLONNÉS, ESTARÍAMOS NAVEGANDO SIN…
Todos sabemos que se ha ocultado siempre aquí… seguramente ha pagado bien para que nadie informe sobre su paradero…
LO SÉ… LO HE PENSADO… PUDIERA ESTAR OCULTO EN EL NORESTE DE LA ISLA… DESPUÉS DE TODO ES INACCESIBLE… PERO NECESITA ESTAR CERCA DE LA PLAYA… - El hombre lo observaba, el Capitán movía su cabeza negando mientras decía en susurros, como si lo hiciera para sí: - Él está tramando algo más… así que necesitará un lugar menos obvio y desconocido por todos nosotros para lanzar su ataque.
¿Su ataque, Capitán?
Es simplemente un decir… - Golpeó con el puño el barandal de las escaleras.- ¡¡¡MALDICIÓN!!!... ES EXASPERANTE NO SABER POR DÓNDE COMENZAR… Y MIENTRAS, EL TIEMPO PASA… Y… Y ELLA ESTÁ SUFRIENDO… YO ESTOY AQUÍ VARADO… COMO UN COBARDE…
Capitán… - Comenzó a decir el hombre, extrañado por la conducta de su superior. – No… no se preocupe… la encontraremos…
¿Y SI ES PRESISAMENTE LO QUE EL OLONNÉS ESTÁ PLANEANDO?... LLEVARLA A DONDE SEA… O INCLUSO… - No quiso terminar la frase, no quería imaginarla… muerta…
Capitán, usted siempre ha cumplido sus promesas… la encontrará…
Sr. Smith, tiene mucha confianza en mi… - Dijo burlón, mientras por dentro sentía tanto pesar. El hombre sonrió.
Claro que sí… después de todo, ha sido mi mejor estudiante como marino… sé que usted es capaz de todo…
Gracias… Sr. Smith… - Dijo rápidamente al notar una extraña sensación ante las palabras del hombre. – REVISARÉ LOS MAPAS NUEVAMENTE… EN UN MOMENTO LES AVISARÉ EL CURSO A TOMAR.
De a cuerdo Capitán…
EN ALGÚN LUGAR…
Antes de continuar bebiendo, El Olonnés llevó a su socio hasta la cueva donde mantenía a los cautivos. Sus hombres a gritos les ordenaron levantarse.
¿Qué es lo que haremos con ellos?.- Preguntó mientras los observaba con repugnancia.
¿Es acaso tu imaginación tan escasa?... Veo que ustedes los burguesillos, no tienen imaginación para negocios de otro tipo… - Su socio los miró detenidamente: hombres, mujeres y niños… todos negros… su físico era admirable. No podía creer que él se viera tan débil a su lado.
¿Quieres decir…que los venderemos?
¡¡¡POR FIN UN MOMENTO DE GRAN ILUMINACIÓN PARA TI!!!.- Se burló El Olonnés.
Tráfico de esclavos…
COMO QUIERAS DECIRLE… SON NECESARIOS PARA LAS COLONIAS… HAY MUCHO TRABAJO Y GRANDES EXTENSIONES DE TIERRAS… MINAS PARA SER EXPLORADAS… ELLOS PODRÁN RESISTIR LO QUE SEA… SI MUERE ALGUNO… NO IMPORTA… HAY MUCHÍSISIMOS MÁS DE DÓNDE SALIERON ÉSTOS… SU AMO PODRÁ COMPRARNOS MÁS… Y LAS GANANCIAS SON CUANTIOSAS… DUPLICÁNDOSE O INCLUSO TRIPLICÁNDOSE… - Lo miró con detenimiento. - ¿QUÉ ESPERABAS?... COSAS ABURRIDAS COMO LA CAÑA DE AZÚCAR, EL ALGODÓN… SI QUIERES RENUNCIAR… "ADELANTE"… - Dijo con burla.- ¡¡¡PERO ESCUCHA BIEN ESTO, PUES SOLO LO REPETIRÉ UNA SOLA VEZ: NADIE ABANDONA AL OLONNÉS… ASÍ QUE DEBES SER MUY VALIENTE PARA HACERLO… Y ATENERTE A LAS CONSECUENCIAS DE TU TRAICIÓN!!! - Dijo mientras caminaba lentamente hasta la salida. – Te dejo socio… necesitas tiempo para revalorar tus prioridades…
"¿Qué he hecho?... ¿En qué demonios me he metido?"… Miró a cada uno de los hombres, mujeres y niños… estaban muy atemorizados en presencia del pirata, al marcharse, dieron un suspiro de alivio. Pudo ver que una mujer negra ocultaba a un pequeño, quien se abrazaba a una mujer rubia que le daba deliberadamente la espalda.
TÚ… VEN ACÁ… - Dijo mientras los señalaba, los demás cautivos se hicieron a un lado con temor. Al ver a la rubia, negándose a obedecer sintió algo extraño- PERO ¿QUÉ HACE ELLA AQUÍ?
TRANQUILO MARINERITO DE AGUA DULCE… ELLA ES UN ASUNTO APARTE…- Dijo el guardia mientras le apuntaba con un mosquete. .- ALÉJATE DE LOS BARROTES… CON CUIDADO…
¿ES QUE A CASO TAMBIÉN VENDERÁ A UNA MUJER BLANCA?
ESO NO ES DE TU INCUMBENCIA… AHORA VETE DE AQUÍ SI NO QUIERES QUE TE DISPARE…
Tranquilo… yo solo quiero ver a la mujer…
¡¡¡HE DICHO QUE TE ALEJES!!!…
Ya… ya me voy… - Dijo un poco asustado. "Después de todo no es tan mala idea… me prometí crear mi propia fortuna… así como lo ha logrado Grandchester… esto no es más de lo que ese maldito inglés ha hecho… pronto obtendré mis propias Patentes de Corso… y seré muy rico… entonces, podré convencer a los ancianos del Clan de que soy el mejor sucesor que puedan tener ese par de ancianos decrépitos de los 'Tíos Abuelos'… la fortuna del Clan Ardley será toda mía… de acuerdo, seré socio del Olonnés… por un tiempo… después lo eliminaré…". Se acercó un poco a la celda, cuidando de que no lo vieran hacerlo; la mujer rubia ocultaba su rostro tras su largo cabello ondulado, por un momento éste le recordó el de su "Prima Candice"… ¿Cuánto tiempo tendría la mujer en ese lugar? "Seguramente con un baño y un lindo vestido fino, se vería muy hermosa… se ve tan delicada…" – HEY… TÚ… LA RUBIA… ACÉRCATE… - Al escuchar el tono irritado del hombre ella se estremeció y no quiso alejarse de Thema, por lo que la abrazó con fuerza sin mirar a sus espaldas. El guardia se acercó al socio del Olonnés.
¡¡¡¿ES QUE NO ESCUCHASTE?!!! – Dijo mientras le apuntaba con el arma.
Oye yo solo quiero ver como está la mercancía… si vale la pena comprar a una mujer blanca…
YA TE DIJE QUE ESTA MUJER ES UN ASUNTO APARTE.
¿Y SABES DE QUÉ SE TRATA?
ESO SOLO LE INCUMBE AL CAPITÁN… ¡¡¡ASÍ QUE APARTATE!!!
Está bien… ya me voy… - Pudo escuchar los apagados sollozos de la mujer antes de alejarse para reunirse con El Olonnés. Aceptar su oferta y continuar bebiendo hasta desfallecer. Comenzaba a agradarle su nueva vida: sin reglas, ni restricciones…
Llevaba varios días igual… No había podido dormir desde la aparición del hombre que acompañaba al Olonnés… algo en su voz le parecía conocido, pero no podía saber de dónde, sin embargo la hacía sentir incómoda, por eso no había mostrado su rostro… algo en su mente quería asociar esas sensaciones con su pasado. Se había aterrorizado al escuchar que la llamaba… por suerte el guardia no le había permitido acercarse… desde entonces fingió dormir para no preocupar a Thema y al pequeño… Día tras día, al quedarse dormidos los guardias, escuchaba los susurros de los demás cautivos… Estaban planeando escapar… se habían enterado de que el socio del Olonnés no era un buen marino… incluso dudaban de que supiera algo sobre el mar, esperaban que existiera una buena oportunidad para ello, por lo mientras se mantenían atentos. "Escapar… me gustaría… aunque no sepa quien soy y de dónde vengo… solo quiero dejar este horrible lugar… junto con Thema y el pequeño Teshi… quisiera tanto poder ayudar… en algo… con tal de no vivir esta pesadilla". En ese momento escuchó una conversación interesante.
TE LO VUELVO A GREPETIG, ME ALEGRA QUE HAYAG DECIDIDO SABIAMENTE MON AMI… Y QUE NO TE IMPOGTEN ALGUNAS INCONVENIENGCIAS…
Es la mejor forma de obtener mucho oro…
ENTONCEG, DENTGRO DE DOGS DÍAGS, TE LLEVAGRÁS EL PGRIMEG LOTE…
¿A dónde?...
GREO QUE EMPEZAGREMOS POG ESPAÑA… MEJOG SEGRÍA EN SUS COLOGNIAS, NO HABGRÍA PELIGRO Y ELLOS ACEPTAGRÁN SIN IMPOGTAGLES QUIEN SE LOS OFGREZCA…
Espera un momento… España es enemigo de Inglaterra, ¿Cómo se te puede ocurrir que…
PGRECISAMENTE POG ESO ES UN MUY BUEN NEGOCIO… PGROVEEMOS DE LO MEJOG A LOS ENEMIGOS Y DESPUÉS SUS ENEMIGOS QUEGRRÁN LO MEJOG Y ESTAGRÁN DISPUESTOS A PAGAG INCLUSO MÁS DE LO ACOGDADO… SIENDO DISCGRETOS CON ELLOS…
Vaya…
SOLO ES CUEGSTIÓN DE TÁGTICAS…
¿Y qué harás con la mujer blanca?
¿Te integresa? – Su tono era burlón.
Es solo que he escuchado que tienes otros planes para ella…
SI… LOS TENÍA… PEGRO AHOGRA SU SITUACIÓN HA CAMBIADO… PENSABA PEDIG GRESCATE POG ELLA, ES HIJA DE UN NOBLE ESCOCÉS MUY GRICO E INFLUYENTE… PEGO AHOGRA… DIGAMOS QUE EL ASUNTO SE PUSO INTEGRESANTE… Y GREO QUE DISFGRUTARÍA MÁS CON MI SEGUNDO PGROPÓSITO…
¿Hija de un noble escocés? – La rubia puso más atención. Tal vez esa conversación la podría ayudar a saber más de sí misma.
SI… PEGO ESO YA NO ME IMPOGTA… PIENSO MANTENEGLA UN POCO MÁS DE TIEMPO… HAY UN ASUNTO PEGSONAL QUE PIENSO COBGRAGME… Y ELLA ES LA CLAVE DE TODO… - Comenzó a reír entre dientes.
¿Y cómo se llama?... – La joven contuvo la respiración aguardando la respuesta.
Solo grecuegdo que su apellido es Agdley… - Un tenso silencio se alargó hasta que finalmente el Olonnés habló. - PEGO ¡¡¡¿QUÉ DEMONIOS PASA CONTIGO NEIL?!!!
¿D-DIJISTE A-ARDLEY?
SI… ¿POG QUÉ?
QUIERO VERLA…
PAGA ¿QUÉ DEMONIOS?
QUIERO VERLA… ¡¡¡AHORA!!!… - El pirata estalló en escandalosas carcajadas.
VAYA QUE ESA JOVEN HA DESATADO LA IGRA DE LOS DEMOGNIOS… - Dijo sin dejar de reír.
¡¡¡¿A QUÉ TE REFIERES?!!!
Es la causante de una tgraición… alguien que decía seg mi amigo… - Ella se quedó helada… su cabeza comenzaba a punzarle terriblemente… "Tengo que calmarme… si no… no podré saber más." - Dudo mucho que haya pogdido sobgrevivir a las hegridas… pego lo conozco a la pegfección… es un hueso dugo de groeg…
¿Quién lo hizo?
No tiene caso que sepas quien fue el bastagdo… vamos… debemos grevisag que tu bagco esté listo paga el viaje… - Intentó llevárselo para que no pidiera ver a la joven… "Cada vez se pone más interesante esto… esta joven vale más de lo que creí…" Pero su socio no se movió.- ¿Qué te ocurre?
QUIERO VER A LA JOVEN…
De acuegdo… - Aceptó fingiendo resignación. Estaba intrigado por su reacción al saber del apellido de la joven. Se acercó hasta la celda y ordenó al guardia que abriera, en cuanto escuchó el sonido de la reja, se puso muy tensa. De pronto sintió como era halada para que se pusiera de pie de un brinco. Su largo cabello calló sobre su rostro, ella solo gemía aterrorizada, tratando de contener inútilmente las lágrimas.
¡¡¡POR FAVOR!!!... Se lo suplico… déjeme ir… - Comenzó a decir, mientras era arrastrada hasta el Olonnés y su socio. Éste inmediatamente quedó en Shock… "Esa voz… la he escuchado una vez… pero es tan suave… difícil de olvidar". - Por favor… se lo suplico…
¡¡¡AQUÍ LA TIENES!!!… - Dijo al arrojarla al suelo, ella calló de rodillas y se encogió escondiendo su rostro sin saber porqué. A pesar de ser alguien tan petulante sintió pena por la joven, se agachó para recoger su cabello y mirar su rostro. A pesar de lo descuidada, sucia y perdida que se veía, pudo reconocerla, "Candice White Ardley… ¿Qué haces aquí?... Deberías estar en Escocia, con el decrépito Tío Abuelo William… preparándote para el compromiso…" El Olonnés notó algo en su expresión. - ¿Y BIEN?... ¿QUÉ PIENSAGS?
Sea lo que sea que tengas planeado para ella… cuenta conmigo… - Dijo mientras sonreía con malicia y dirigía una extraña mirada a la joven en el suelo.
¡¡¡ASÍ SE HABLA!!! – Respondió el Olonnés palmeándole la espalda mientras ordenaba al carcelero que se llevara a la joven que lloraba.
Continuará…
Hola a todas… ¿Qué opinan? ¿Voy bien o me regreso? No se desesperen porque pronto nuestra pareja favorita estará reunida…pero todavía falta…
