Capítulo 8
Planes Secretos
Por Nep
TORTUGA
Había llamado a sus oficiales para escuchar su consejo respecto a la búsqueda del Olonnés, sabía que era uno de los piratas más temidos… pero quería reparar una parte del daño hecho. Prometió que la salvaría. Al ver que todos parecían dudar, tomó una decisión. Salió de su camarote seguido por ellos, decidido a hablar con toda la tripulación.
¡¡¡ATENCIÓN!!!... ¡¡¡EL CAPITÁN HABLARÁ!!! .- Gritó el Sr. Smith, toda la tripulación se mantuvo atenta, dejando de hacer sus labores. Terrence comenzó a subir al puente para ser escuchado mejor, sus hombres se alegraban de verlo por fin.
ESCÚCHENME TODOS: ESTA VEZ NO SE TRATARÁ DE NINGÚN ATAQUE A LOS BARCOS ESPAÑOLES… - comenzó. Observaba a cada uno de sus hombres, siempre leales pues nunca le habían abandonado… sabía que esta ocasión sería diferente. Respiró hondo.
Capitán estamos listos para zarpar.- Reportó un grumete.
¿A DÓNDE IREMOS AHORA? .- Preguntó el Sr. Bogart.
SEÑORES, LAMENTO DECIRLES QUE ESTE VIAJE NO SERÁ COMO LOS DEMÁS, SERÁ EXTREMADAMENTE PELIGROSO…ENTENDERÉ SI DECIDEN NO ACOMPAÑARME.
CAPITÁN, SIEMPRE HEMOS ESTADO A SU LADO, JAMÁS LO DEJARÍAMOS A SU SUERTE. – Sus hombres hablaban con mucho ánimo entre sí.
MI OBJETIVO ES IR TRAS EL OLONNÉS… - Todos se quedaron callados, atónitos. Sabían que nadie se había atrevido a enfrentar al sanguinario bucanero. Él continuó hablando: - ENTENDERÉ SI DECIDEN ABANDONAR EL BARCO… NO HABRÁ REPRESALIAS… LO QUE LES PIDO NO ES NADA FÁCIL: IRÉ EN BUSCA DE LADY ARDLEY COMO FAVOR PERSONAL A MI AMIGO… - Todos comenzaron a cuchichear entre sí, finalmente uno de los hombres habló a nombre de todos.
CAPITÁN… NO IMPORTA EL PELIGRO QUE NOS ESPERE… NO LO DEJAREMOS NUEVAMENTE A MERCED DE ESE BASTARDO…
¡¡¡¿NO LO ENTIENDEN?!!! QUIZÁS NO SALGAMOS VIVOS DE ÉSTA… NO ESTOY DISPUESTO A ARRIESGARLOS POR MI DECISIÓN.
CAPITÁN. – Lo interrumpió el Sr. Smith.- NO LO ABANDONAREMOS… USTED SIEMPRE NOS HA AYUDADO… NUNCA NOS HA ABANDONADO. – Los demás hombres asintieron. – SIEMPRE HEMOS CONTADO CON SU AYUDA.
ESTAREMOS CON USTED HASTA EL FINAL. – Dijo otro hombre. Terrence sonrió misteriosamente al escuchar el ánimo de su tripulación.
Capitán ¿Cuál es el plan? .- Preguntó el Sr. Gibs. Terrence comenzó a pensar. - Es obvio que no está por ninguna parte de Tortuga… hay cientos de pequeñas islas en estos mares… lo que nos dificultará la búsqueda… - Sus oficiales continuaban a la expectativa. - Está protegido por Francia… lo más seguro es que esté oculto en Martinica o sus alrededores…
En ese caso Capitán…- Lo animó a continuar el Sr. Smith.
¡¡¡LEVEN ANCLAS!!!... – Miró su brújula.- CURSO SUR-ESTE, RUMBO A MARTINICA.
¡¡¡A LA ORDEN CAPITÁN!!!. – Respondieron apresurándose a hacer su trabajo
PORT ROYAL
Era una suerte que le hubieran asignado la guardia esa noche. Llevaba mucho tiempo sin poder conciliar el sueño. Cada vez que cerraba los ojos podía escuchar su grito desesperado llamándolo mientras caía. Sacudió con fuerza su cabeza en un vano intento de alejar esos pensamientos. Miró a su alrededor. Todo estaba en calma.
Anthony… -Escuchó a sus espaldas, se giró vio a alguien que se aproximaba.- Vengo a relevarte.
¿Tienes noticias de algún plan del Capitán? - Preguntó al reconocer a Archie.
No aún no. Está encerrado en el despacho del Gobernador junto con el Tío… - Anthony suspiró exasperado.
Aún no me puedo acostumbrar a que Albert sea El Tío Abuelo…
Tienes un gran rival. – Intentó bromear Archie, aunque sintió un hueco al decirlo.
Albert me aclaró todo… Incluso se siente feliz de que ella y yo…
Lo sé…- Lo interrumpió el moreno con brusquedad.- imaginar que Candy pudiera sentir atracción por él…- se calló abruptamente al darse cuenta de lo que había dicho en voz alta. Anthony le sonrió con amargura.
A pesar de haberla visto cuánto lo aprecia, sin saber que es el Tío Abuelo, nunca se enamoraría de él. – Archie suspiró con alivio. Lo observó que se había quedado callado, pensativo.
¿Qué pasa Tony? – Preguntó preocupado. Vio que había endurecido su expresión.
Terrence…
¿Qué demonios tiene que ver ese aristócrata engreído en nuestra conversación?
Me preocupa que Candy pueda estar en sus manos… que todo haya sido una sucia trampa de él… Odio ver como la mira… que en estos momentos ella… - Caminaba nerviosamente.
Tranquilízate Tony… - Lo detuvo, él se sentía igual que su primo, pero necesitaba verlo sereno.
¡¡¡NO PUEDO!!! ¡¡¡NO PUDE… NO PUEDO PERDONARME EL HABERLA PERDIDO… LA PUSE EN PELIGRO!!!...
¡¡¡Tranquilízate!!! Nadie te culpa de lo ocurrido. – Anthony lo miraba con incredulidad.
¿Ni si quiera tú?
No. Eran muchos… no podías tú solo con todos.
¡¡¡PERO YO LA LLEVÉ HASTA ESE LUGAR!!! ¡¡¡DEBÍ SUPONER QUE ANDANDO TERRENCE POR ESTOS LARES…
¡¡¡OLVÍDATE DE ESE BASTARDO!!!. – Exclamó desesperado Archie.- EN ESTOS MOMENTOS DEBEMOS AYUDAR A PLANEAR EL RESCATE… - Hizo que lo mirara a los ojos.- TE JURO QUE SI ÉL LE HA HECHO ALGO… LO MATARÉ… ME ASEGURARÉ DE QUE ESTÉ BIEN MUERTO SI ÉL PLANEÓ TODO ESTO…
Archie… - Murmuró el rubio sorprendido. Su primo relajó su expresión.
Sólo en sentido figurado… no te preocupes… ve a descansar Tony. Mañana a primera hora debemos estar en el despacho del Gobernador.- Anthony sonrió con pesar, alejándose rumbo a las barracas, Archie lo observaba. "Será lo último que hagas Terrence Grandchester a los Ardley, no te perdonaré la vida si también te has atrevido a tocarla".
Annie había rogado a su padre que le permitiera estar presente durante la planeación del rescate de su amiga. Su madre pegó el grito al cielo al enterarse que también Dorothy y la Hermana María estarían presentes. Esa mañana desde muy temprano, Albert, el Gobernador y Marck revisaban mapas, daban instrucciones a otros oficiales y se consultaban constantemente. En ese momento llamaron a la puerta: el Capitán, y los tres primos estaban ahí se saludaron, iban a comenzar con la reunión cuando nuevamente llamaron a la puerta, Annie estaba ahí en compañía de la Hermana. María y Dorothy, Marck las miraba sorprendido.
Padre… nosotras… - Susurró Annie.
Lo sé… pasen… - Entraron Durante horas estuvieron trabajando sin descanso, mientras ellas observaban. Era más de medio día cuando Madame Britter fue a interrumpirlos.
Por favor, deben descansar un momento… deben comer algo.- El Gobernador miró el reloj de péndulo, suspiró.
Tienes razón. Damas y caballeros, vayamos al comedor.- Annie se retrasó un momento. Su padre se dio cuenta.- ¿Estás bien?
Todo… ¿Eso es necesario? Preguntó dirigiéndose al escritorio con los mapas revueltos.- ¿No hay otra forma?
Es la única… tenemos que estar completamente seguros de…
Pero… - Su padre la abrazó para tranquilizarla.
No te preocupes. Todo va a estar bien. Ya verás que pronto estará aquí, sana y salva… - Vio que contenía las lágrimas.- Vamos… no le demos más motivos a tu madre para estar enojada.
De acuerdo. – Trató de sonreír.
EN ALGÚN LUGAR
Una tormenta había retrasado su partida. Se había quedado en la cueva donde estaban los cautivos. No podía dejar de mirar a la joven rubia, había algo extraño en ella: no lo reconoció. "Bueno, ¿Qué esperaba? La primera vez que la vi ni siquiera le puse atención… debe sentirse muy ofendida por mi descortesía". Se acercó a la celda, vio que ella dormía con mucha inquietud, su cabeza estaba recargada en el regazo de la mujer negra, quien la trataba de calmar pasando su mano por su largo cabello. El pequeño la tenía abrazada. "Si tan sólo… yo pudiera…"
¡HE NEIL! ¿QUÉ HACEG CEGCA DE ESA ESCOGIA?.. – Preguntó el Olonnés asustándolo, causando una sonora carcajada en él, el pelirrojo se volteó, vio que tenía una extraña mirada, se alejó de la celda.
Solo estaba revisando que todo estuviera bien con la mercancía…
SÍ, CLAGO… LA CHICA TE ATGRAE, ¿NO EG CIEGTO?.- Lo miró penetrantemente.
Bueno, es linda… – Intentó sonar despectivo, una nueva risa en el bucanero.
¿SÓLO TE PAGUECE LINDA? ¿NO SEGÁ QUE LA QUIEGES PAGA TI?
Claro que no… solo que… sé de buena fuente lo poderosa que es su familia y la importancia que tiene en ella… - Mintió al recordar que era la prometida del Tío Abuelo.
¿Y QUÉ ES LO QUE HAGÍAS SEGÚN TÚ CON ELLA?.- Preguntó con burla, esbozando una sonrisa.
La desposaría… así podría tener el control de la familia… su padre es un anciano…
ASÍ QUE ELLA EN TUS MANOS… - Sonrió maquiavélicamente El Olonnés.- POGRÍAS SER ASQUEGOSAMENTE GUICO…
Y no solamente rico… tendría un gran poder en la corte…
VAYA, VAYA… ME HAS DEMOSTGRADO TENEG CEGEBGRO PAGA LOS NEGOCIOS SUCIOS NEIL…
¿Crees?
CLAGO QUE SÍ HOMBGRE Y JUNTOS SEGEMOS INMENSAMENTE GUICOS… ESTOY SEGUGO QUE SI… EGUES MUY IMPOGTANTE PAGA NUESTGRO FUTUGO…ES MÁS, ¿POG QUÉ NO TE LLEVAS A LA CHICA EN CUANTO ZAGPES? – Señaló la Celda.- Y TE LLEVAS A LA MUJEG Y AL CHIQUILLO PAGA QUE SEAN SUS ESCLAVOS… TÓMALOS COMO MI GREGALO DE BODAS POG ADELANTADO. – Se sentó en una enorme silla mientras encendía su pipa. Neil no podía ocultar su cara de asombro.- POGRÍAS QUEDAG COMO EL HÉGOE ANTE LA FAMILIA… LOGRASTE SALVAGLA DE LOS SANGUINARIOS Y DESALMADOS PIGATAS…
Si… no es mala idea… - La mirada de Neil brilló.
POGRÍAS SEDUCIGLA… Y NADIE PONGRÍA OBJECIÓN A SU MATGRIMONIO… TODO PUEDE SUCEDEG DUGANTE UNA LAGGA TGRAVESÍA COMO ÉSTA, ¿NO GREES? – Neil tenía una mirada escalofriante.
¿Por qué no celebramos? – Dijo tomando una botella de Ron y alzándola frente al Olonnés.- Por tu grandiosa generosidad. – El pirata aceptó el brindis y ambos comenzaron a reír estruendosamente.
La rubia había escuchado con atención. "Así que él me conoce… no puedo confiar en él, si es cierto lo que dice, es peligroso que esté cerca de mi… debo escapar… no me importa saber quien es mi familia, es mejor así, no los pondré en peligro". Comenzó a llorar sin poder evitarlo. "Si tan sólo pudiera recordar…"
Mandisa, no llores. Pronto estaremos libres… lejos de esos hombres crueles. – Le susurró Thema.
No quiero que les pase algo por mi culpa… - También susurró, Thema le sonrió.
No te preocupes, no nos pasará nada… los dioses nos protegerán… yo no te dejaré.
Gracias Thema…
Yo tampoco Malaika… - Dijo un adormilado Teshi, ambas muy a su pesar ahogaron una risa al indicarle que se callara.
Duerme Teshi, tú eres mi ángel protector favorito… - Susurró la rubia abrazando al pequeño.
Tú también tienes que descansar Mandisa…
Lo intentaré… - Respondió con pesar mirando en dirección de los hombres ebrios.
Capitán ¿Grealmente confía en ese hombgre? – Preguntó en susurros un guardia al ver como dormía Neil después de embriagarse. – Sólo es un estúpido bugguesillo que no…
No te pgreocupes… ese idiota soltó muy grápido la lengua…
No lo entiendo Capitán…
Detesgto a esa mocosa. – Señaló a la celda. – Ha puesto de cabeza a tantos imbéciles…- Lo volteó a ver de forma penetrante. – Y matagué a todo aquel que se atgreva a tgraicionarme pog ella…
Capitán, lo único que queguemos es pagte de la grecompensa que obtendgremos… y puedo imaginag que segrá muy cuantiosa…
Eso es lo que espego. – Su expresión se volvió aterradora. – Dejemos que este maldito burggués se diviegta un poco jugando al pigata… después ya veguemos.
Eso suena muy bien… pego ¿Tendgré que seguig sopogtando sus estúpidas ógdenes?
Sólo pog un tiempo… después… - hizo un gesto sobre su propio cuello.
Como usted diga Capitán. – Sonrió el hombre.
Y asegúgrense de tgraeg a la chica de nuevo… cuando haya sido eliminado…
Si Capitán…
PORT ROYAL
No les importó que aún fuera tan temprano, se apresuraron a llegar al muelle indicado, suspiraron aliviadas cuando vieron que el barco aún se encontraba ahí.
Dios mío… ¿Qué estoy haciendo? – dijo mientras se persignaba al ver todo tan oscuro.
Hermana, no debió…- Comenzó a decir Dorothy, pero la hermana la interrumpió.
Es mi debes cuidar de ustedes jovencitas
Pero no estamos haciendo nada malo Hermana, solamente venimos a despedirnos.
Lo sé. – Interrumpió a Annie. – Sólo que aún es muy temprano… y la verdad debo confesarlo, yo también quería despedirme. - Ambas jóvenes sonrieron. En ese momento los vieron llegar. Annie se sorprendió y al mismo tiempo sintió que le faltaba el aire. Dorothy se apresuró a auxiliarla, Marck corrió a sostenerla justo a tiempo.
¡¡¡ANNIE!!!, ¿QUÉ HACES AQUÍ? – Un poco repuesta, pudo contestarle.
¡NO MARCK! ¡¿QUÉ HACES TÚ AQUÍ?!- Viendo que llevaba una bolsa. - NO ME DIGAS QUE...
Yo… iré con los oficiales…
¡¡¡NOOO!!!... es muy peligroso… quédate por favor…
No te preocupes Annie, regresaremos sanos y salvos.
¡¡¡NO!!!... ¡¡¡TÚ NOO!!!... NO QUIERO PERDERTE TAMBIÉN A TI…
No hables así…- Trató de animarla con una sonrisa.- Verás que todo saldrá bien.
¿Crees que si no hubiéramos planeado bien todo esto, nos arriesgaríamos a algo tan peligroso? – Intervino Stear.
Tienes nuestra palabra de que lo cuidaremos. – Dijo Archie guiñándole.
Es más, Candy no nos perdonaría que te pusieras triste. – Le sonrió Anthony. Ella dejó de verlos molesta, abrazó y besó a Marck, haciendo que los tres oficiales se apenaran por ser testigos de tan íntima escena. La hermana María carraspeó para llamarles la atención, que sonrojados y apenados se separaron.
Buenos días a todos. – Escucharon que decía una voz a sus espaldas, Albert llegaba en compañía del Gobernador y el Capitán. Las damas correspondieron al saludo con una reverencia, mientras que los oficiales se cuadraban para saludar a su superior.
¿Qué es lo que hacen aquí? – Preguntó el Gobernador al ver a Annie ahí, tan temprano.
Queríamos… despedirnos antes de que partan… - Dijo apenada la joven.
Y desearles un buen viaje.- Intervino la hermana María.
Por favor… cuídense mucho… - Pidió Dorothy a los jóvenes.
Te prometo que traeremos a Candy sana y salva… - Dijo Anthony al verla llorar.
Sabemos que lo harán. – Dijo la hermana María.- Sólo… regresen… todos con bien…
Lo haremos. – Respondieron los jóvenes.
Caballeros, tenemos que partir. – Dijo el Capitán. Después de despedirse los vieron subir al barco y partir.
Albert se sentía muy intranquilo, quería acompañarlos, pero Lord Britter tenía razón: si caía en las manos del Olonnés, su vida y la de Candy estaría en peligro… por esa razón Marck se había ofrecido a ir en su lugar. Apreciaba mucho a la rubia y haría todo lo posible para que Annie volviera a sonreír. Estuvieron en el muelle hasta que el barco se perdió de vista. Regresaron en silencio a la mansión. Annie subió rumbo a su habitación, pero se detuvo en la de Candy. Entró. Aún cuando su amiga llevaba bastante tiempo ausente, conservaba su fragancia a rosas. Muy cerca de su cama, pudo ver algo que sobresalía de abajo. Se acercó y al sacarlo pudo ver que era lo que quedaba de su disfraz. "¿Por qué lo destrozó así? Era tan hermoso… es una lástima… Candy…".
LONDRES
La Tía Abuela estaba desesperada, no podía averiguar por ningún medio lo que se traían entre manos William y George. Muy a su pesar tenía que admitir que se habían vuelto muy astutos. Ahora tenía que rendirse por el momento, había un nuevo problema que solucionar: La desaparición de Neil. Parecía que se lo había tragado la tierra. Sabía que era un incompetente y que había adquirido muchas deudas de juego. Los Ligan se habían convertido en un verdadero problema para todo el Clan ya que estaban en quiebra y era su deber ocultarlo, la única forma de que conservaran su buen nombre era hacer que Eliza consiguiera pronto un buen partido. Por eso había accedido a que entrara al Real Colegio San Pablo, si se relacionaba bien, podría ser pronto. Se levantó del escritorio. Aún no, todavía no podía ceder su lugar a William, ella tenía grandes planes para el Clan que aún no había realizado y no permitiría que destruyeran todos sus esfuerzos. El prestigio con el que ahora contaban tanto por toda Escocia como en Inglaterra se lo debían a ella. ¿O no? ¿Por qué ceder ante un jovenzuelo sin experiencia como William… por mucho que lo apreciara?
"¡¡¡ESTOY HARTA!!!... ¡¡¡¿CÓMO PUEDEN SOPORTAR TODO ESTO ESAS MOSQUITAS MUERTAS?!!!... AHORA ENTIENDO PORQUÉ ADORAN A 'SANTA CANDICE'… GRRRR… ¡¡¡ESTO ES INSOPORTABLE!!!... QUIERO IR A CASA…" Mientras pensaba todo esto, se dirigía a su habitación, se encerró y comenzó a arrojar todo objeto a su alcance al suelo, se tiró a la cama, comenzó a patalear y golpear las almohadas mientras trataba de ahogar sus gritos de desesperación. ¿Cómo era que se habían atrevido a castigarla? La hermana Margaret se había atrevido a llamarla vulgar y acosadora… Y todo por esa patética de Patricia O'Brient. Quien no resultó una chica fácil de sonsacar información. Lo que más detestaba de esa joven era que no quiso mencionarle el nombre de su "supuesto primo"… Tenía pocos días que la había visitado su madre, presionándola para que entablara buenas relaciones con sus compañeras ya que pronto se celebraría un baile muy importante en el castillo del Duque de Grandchester, debía conocer un muy buen partido para impresionar a la Tía Abuela. Se incorporó. "¡¡¡MALDITO SEAS NEIL!!!... ¡¡¡TODO ESTO ES POR TU CULPA!!!... EN CUANTO PONGAS UN PIE AQUÍ ME LAS PAGARÁS".
TORTUGA
Un chico vio a un barco arribar, no llevaba ningún tipo de bandera. Lo miró con recelo, conocía a todos los barcos que llegaban a la isla, normalmente eran piratas, pocos mercantes se atrevían a hacerlo y éste tenía algo que no le agradaba mucho. Así que bajó con sigilo de las cajas para acercarse a averiguar más. En cuanto ancló vio a los hombres descender, pero al escucharlos hablar notó algo extraño en ellos, comenzando a seguirlos: sus ropas, sus posturas, su forma de caminar, todo indicaba que no era lo que aparentaban.
Hola, ¿Puedo ayudarlos… "Caballeros"? – Preguntó mientras encendía una pipa recargándose en la pared de una choza. Los hombres lo miraron extrañados, uno de ellos se le acercó.
Oye chico, ¿Conoces alguna buena taberna que puedas recomendarnos?
Puede ser… - Comenzó a aspirar por la pipa, otro de los hombres le arrebató el objeto. - ¡¡¡¿QUÉ DEMONIOS HACES "AMIGO"?!!!
¿NO TE PARECE QUE ERES MUY JOVEN PARA ESTO? – El chico al oírlo comenzó a reír y le arrebató su pipa. Había tanta algarabía a su alrededor, pero sólo ellos lo miraron extrañados en cuanto les hizo una seña para que se acercaran más.
¡¡¡LO SABÍA!!!... USTEDES NO SON PIRATAS… NI SIQUIERA SE ASEMEJAN… - Se acercó al más próximo, caminando a su alrededor como inspeccionándolo. – ESTÁS DEMASIADO LIMPIO… TUS ADEMANES SON MUY… DELICADOS…
OYE ¡¡¡¿QUÉ ESTÁS QUERIENDO DECIR?!!! – Se quejó mientras sus compañeros se reían.
SÓLO DIGO QUE SI QUIERES "PASAR" POR UN VERDADERO PIRATA, ACTÚA COMO UNO O NO SALDRÁS VIVO DE TORTUGA. – Se burló el chico señalando con la cabeza a su alrededor.
¿QUIÉN DICE QUE…
SÓLO ESCÚCHATE… HASTA TU FORMA DE HABLAR TE DELATA.
¿Qué te parecería si nos ayudas? – Dijo burlonamente otro de los hombres.
¿Y qué obtendría yo? – Los miró sonriendo con malicia. El rubio sacó un pequeño morral para mostrarle algunas monedas de oro, el chico emocionado se lo arrebató para tomar una de las monedas y morderla. Satisfecho les dijo: - De acuerdo…
Hay algo más. – Dijo sonriéndole. – Necesitamos información…
Claro, lo que ustedes quieran. – Respondió mientras se guardaba bien el oro.
¿Cómo te llamas? – Preguntó el hombre del que se burló.
Cuky…
Eso no es un nombre
PUES ASÍ ME LLAMAN TODOS EN LA ISLA.
De acuerdo. – Dijo el otro moreno mirando a su compañero de forma retadora. - ¿Podemos confiar en ti? – El chico los miró algo ofendido.
¡¡¡CLARO QUE SÍ CON UN DEMONIO!!!... y créanme: por el momento soy el único en el que pueden confiar… - Los tres hombres sonrieron.
Entonces, de momento guíanos a una buena taberna… dijo el moreno. – Ahí hablaremos.
Síganme. – Dijo guiándolos entre tanta gente.
EN ALGÚN LUGAR
Había subido hasta el mástil mayor, desde donde podía contemplar las puestas de sol. Aún con mucho esfuerzo logró hacerlo, aunque se le dificultaba la respiración, eso no fue impedimento. Nuevamente se reprochaba su comportamiento, no comprendía porqué ella estaba constantemente en sus pensamientos… comenzó a recordar a sus padres… la brevísima época que vivió feliz, hasta que conoció a su padre… antes de comprender porqué se ocultaba con su madre… era muy pequeño cuando supo la importante posición de su padre… su brusca separación de ella… a quien nunca volvió a ver… la Duquesa se encargaba de hablar mal de ella, frente a él, aun sin saber quien era… la prohibición de su padre de que la viera a cambio de su ayuda y protección…Apretó con fuerza la soga de la que se sostenía firmemente mientras descendía… Su padre… nunca lo quiso… indiferente, distante… Extrañaba a Karen… la única que le demostró que le importaba a alguien en ese frío lugar…
¡¡¡CAPITÁN!!! – Gritó el Sr. Smith alarmado. – NO DEBERÍA ESFORZARSE TANTO AÚN…
Tranquilícese Sr. Smith… todo está bien. – Respondió con una carcajada. De repente dio un espectacular salto desde los obenques, el hombre viejo solo meneó la cabeza negativamente. - ¿Qué pasa? Tengo que fortalecerme…
Pues entonces hágalo, pero no de esta forma… ¿A caso no quiere estar bien para el rescate de la chica? – Terrence endureció la expresión de tal forma que asustó a más de uno, pero al viejo no - Entonces no haga una locura… Capitán… - De dio la vuelta.
Terrence estaba a punto de explotar. Los pocos hombres que se encontraban en cubierta, se apresuraron a regresar a sus puestos. Smith era el único hombre que se atrevía a hablarle de esa forma a su Capitán sin ser castigado. Furioso, el joven se dirigió a su cabina. Se quitó la casaca arrojándola, todo lo que estaba sobre la mesa de mapas y escritorio fue arrojado al suelo. Pasó mucho tiempo hasta que el Sr. Smith ya no escuchó nada, decidiendo entrar: vio todo el caos que había ahí, entró a otro compartimiento, estaba tirado en su lecho con una botella vacía de ron. Lo miró. Le parecía muy cruel la forma en que llevaba su vida, la forma en que la estaba desperdiciando. Sin importar lo que creyera, había dado su palabra de mantenerlo a salvo. Le quitó la botella de la mano para acomodarlo. "Candy" susurró entre sueños, "Perdóname". El viejo sonrió, comprendiendo todo.
EN ALGÚN LUGAR
Desde la entrada a la cueva, podía tener una espectacular vista de su entorno. Vio a sus hombres llevar a los futuros esclavos hasta el barco. Sonreía con malicia al recordar.
Flash Back
Separaron a la rubia de la mujer negra y ese mocoso, él se apresuró a sostener a la joven que se debatía con violencia entre sus brazos, se dio cuenta de la emoción que sentía al tenerla entre ellos, mientras gritaba su nombre con furia, demandando que la soltara. El Olonnés se acercó a ellos, y la abofeteó con fuerza, haciendo que dejara de luchar. Neil la levantó, llevándola por el camino hacia el barco. En el trayecto sentía la intensa mirada de ella, sólo una vez bajó la mirada, pudo ver que en sus ojos verdes, llenos de lágrimas lo miraba con un intenso odio. No pudo comprender lo que sintió, por lo que molesto alzó la vista, ignorándola lo que faltaba del camino. Al llegar al barco, la llevó hasta su cabina, donde encontraron una tina y un hermoso vestido. Uno de los hombres le dijo que el Olonnés los enviaba para la futura Sra. Ligan. "Futura Sra. Ligan" repitieron ambos, pero en diferente tono, él la bajó y la dejó encerrada".
Fin del Flash Back
¿Estag bieng? – Escuchó a sus espaldas, era el Olonnés
Si. Claro. – No volteó a verlo.
Listo paga pagtig?
Si. – Respondió dirigiendo la vista al horizonte.
¿Cómo está la futura Señoga. Ligan? – Preguntó con burla, Neil se giró a verlo.
Me odia… tal vez me tenga miedo.
¿Qué espegabas? – Su mirada cambió al comprender.- ¿No me digas que espegabas cogtejagla y todas esas estupideces que hacen los de tu clase? – Vio que se quedaba callado.- ¡¡¡VAMOS HOMBGRE!!!... SOMOS PIGATAS… SOMOS LIBGRES Y NO SEGUIMOS NINGUNA GREGLA EXCEPTO LAS PGROPIAS… NO PEDIMOS… SOLO TOMAMOS LO QUE QUEREMOS… NADA MÁS IMPOGTA. – Comenzó a reírse con crueldad del joven.- ¡¡¡SÉ HOMBGRE Y TOMA LO QUE TE PEGTENECE!!!
"Tomar lo que me pertenece"… repitió en un susurro. Recordó el día que la joven fue presentada a la familia, cuando se enteró de que era la prometida del Tío Abuelo William, sintió repugnancia por el anciano. Pensó que eso era obra de la Tía Abuela Elroy, al notar su cara de satisfacción cuando los jóvenes pusieron caras de desaliento con la noticia. Aún así pudo notar que sus primos estaban interesados en ella, especialmente Archie y Anthony, pero notó que había algo en la mirada de Candice cuando se dirigía al rubio, en su tono de voz. Apretó los puños, había dejado de poner atención a su socio, sin decirle nada tomó el camino hacia el muelle.
Había dado muchas vueltas buscando como escapar de ahí, pero no podía hacerlo y dejar a Thema y los demás a merced de esos bárbaros. Miró el vestido. "Sra. Ligan" repitió. ¿Qué tendría planeado para ella Neil? Su sola presencia le daba asco. La conocía y quería tomar ventaja sobre su familia. Estaba decidida a escapar. Sabía que los demás estaban planeando hacerlo, quería ayudarlos como fuera. Escuchó pasos rápidos, se alejó de la puerta, la cual se abrió bruscamente.
¡¡¡¿POR QUÉ SIGUES AÚN CON ESOS ANDRAJOS PUESTOS?!!!
…- Lo miraba sin saber que decir.- Yo…
PRONTO SERÁS MI ESPOSA Y NO PERMITIRÉ QUE ME AVERGUENCES, EMPEZANDO POR MI TRIPULACIÓN…
¡¡¡¿POR QUÉ ESTÁS TAN SEGURO?!!! – Lo retó.
¡¡¡POR QUE LO DIGO YO CANDICE!!!... Y NO HAY NADIE QUE VENGA A IMPEDIRLO – Comenzó a acercarse a ella peligrosamente. – YO TENGO LA SUERTE DE QUE ESTÉS EN MIS MANOS… PIÉNSALO BIEN… SERÉ EL HÉROE DE LA FAMILIA… ¡¡¡NO SÉ QUÉ DEMONIOS ESTÁS HACIENDO EN JAMAICA… LEJOS DEL TÍO ABUELO WILLIAM!!!... PERO TUVE LA SUERTE DE ENCONTRARTE… Y CREEME, PODRÉ SACAR VENTAJA DE ELLO… Y LOS ESTÚPIDOS DE MIS PRIMOS NO PODRÁN HACER NADA POR IMPEDIRLO… – Se acercó más a ella, al notar su miedo, cambió su expresión y tono de voz. – Candice… por favor… sólo… permíteme que… me conozcas… soy mucho mejor hombre que cualquiera de ellos. – Ella se había mantenido lejos de él debido al escritorio. – Por favor… Candice…
Lo… lo intentaré…co-con una condición. – Respiró profundamente, dándole la espalda.
Lo que quieras…
¿Me enseñarás a navegar? – Preguntó dulcemente. El joven no podía creer en su petición. Comenzó a reír a carcajadas, molestando a la joven aún más, "Tranquila… tranquila".
ESO ES ABSURDO… - Dijo cuando se hubo calmado.
Por eso mismo quisiera aprender… después de todo… - Lo que diría le daba horror pero tendría que hacerlo.- Seré… tuya… tendré que estar a tu lado siempre… - Su tono lo hizo tragar saliva, ¿Qué estaba pasando con él?
De acuerdo, pediré a un de los hombres que lo haga.
Pensé que querías… que nos conociéramos… - Dijo entristeciendo su expresión.
Bueno… si, es… solo… es mejor que aprendas a alguien con mucha más experiencia…
De acuerdo. – Cedió con un puchero.- Pero… usar un vestido así… no es adecuado para andar aquí… ¿Podría usar algo más… cómodo? – Él se puso nervioso.
¿Qué quieres decir? .- Ella señaló las ropas de él, poniéndolo más nervioso.
¿Serías tan amable de prestarme un cambio de ropa?
Eso es ridículo… una dama… no debe…
Pero es necesario… ese vestido es demasiado hermoso como para arruinarlo… además, será el vestido de boda… - Él finalmente cedió.
De acuerdo.- Fue hasta su baúl, sacó la ropa y se la dio, ella se dirigió al dormitorio dando un portazo y atrancando bien la puerta. Ella sonrió, "Espero que no se de cuenta de que no recuerdo nada… debo ganarme su confianza por completo… para ayudar a Thema y los demás."
El barco zarpó. Teshi estaba tan preocupado por la rubia que no dejaba de preguntar por ella, su madre lo tranquilizaba diciéndole que pronto la verían. Era una suerte que la joven hubiera sido llevada con el Capitán, por lo menos no sería testigo de las constantes humillaciones de las que eran objeto.
¿Es que Malaika ya no nos quiere?
No digas eso, ella… es diferente a nosotros… por eso la tratan diferente…
¿Por qué no ha venido?
Porque ella también es prisionera. – El pequeño se entristeció.- No te preocupes, ella está bien… pronto podremos verla…
¿Lo prometes mamá?
Claro que sí…
En pocos días la joven aprendió muy bien las cosas que el Sr. Murdock le explicaba sobre los barcos y navegación. Se sentía contenta porque poco a poco se ganaba la simpatía de la tripulación. Aún así, Neil no dejaba de vigilarla constantemente. Ella se había dado cuenta de que era un incompetente para todo. A pesar de estar siempre fanfarroneando, no tenía ni idea de cómo cortejar a la rubia. Ella se deba cuenta en su trato brusco y altanero. Sus hombres se burlaban de él a sus espaldas, ya que a pesar de sus esfuerzos no lograba agradarle a la rubia. Y a pesar de todo Mandisa no había podido ver a sus amigos.
Es mejor así… - Le dijo Neil secamente.
¿Por qué?... – Caminó hacia él, quien se alejó de ella bruscamente.
ASÍ NO TE ENCARIÑARÁS CON ELLOS… PRONTO LLEGAREMOS A NUESTRO DESTINO, HE VISTO QUE ESTÁS MUY APEGADA A ESA GENTUZA Y ESO PODRÍA ARRUINAR MIS NEGOCIOS… - Candy se quedó callada, era un ser abominable.
¡¡¡SON PERSONAS!!! – No pudo contenerse.
¡¡¡SON MI NEGOCIO!!!… ¡¡¡ASÍ QUE NO TE ENTROMETAS!!!
De… de acuerdo… - Sin importarle que la llamara, se apresuró a subir al mástil. No sabía la razón, pero estar arriba la hacía sentir bien, además eso sacaba de quicio a Neil, haciendo que la llamara con desesperación y para diversión de la tripulación, ya que ella mostraba más valentía que su Capitán.
TORTUGA
Estaban muy satisfechos de haber encontrado a Cuky, sin su ayuda, la misión habría fracasado desde el principio y la información que les proporcionó había sido muy buena. El chico era huérfano, se había criado en la isla así que la conocía muy bien, al igual que sus habitantes. Después de escuchar el reporte del chico un rubio salió de la Cabina del Capitán molesto, alguien lo siguió.
¿DÓNDE LO ENCONTRAREMOS? – Dijo al escuchar los pasos a sus espaldas.
Tony, no te preocupes. – Lo alcanzó. – Al menos sabemos que ella no está con él…
¿Y SI LA OCULTÓ?
Sabes que no es tan cobarde como para hacer algo tan bajo…
Tienes razón… Y eso es todavía peor Stear. – Se volvió a verlo.- Si ese sujeto del Olonnés la tiene, es peor…
No pienses eso…
NO PUEDO…
Confía en que ella estará bien. – Se acercó Archie a ellos.
Pero…
A ese sujeto solo le importa el oro… tal vez primero averigüe sobre ella y pida el rescate. – Intervino Marck. – Eso es lo que Cuky ha dicho… A pesar de su fama, es lo único que le importa.
PERO AÚN ASÍ… ES UN TIPO MUY CRUEL… Y ELLA… ES TAN HERMOSA… VULNERABLE…
¡¡¡BASTA YA ANTHONY!!! – Exclamó Stear. – DEJA YA DE TORTURARTE DE ESA FORMA… ELLA ESTÁ BIEN.
De acuerdo. – Aceptó regresando a la cabina del Capitán con los demás, excepto Stear.
Es de mala educación escuchar conversaciones ajenas. – Dijo acercándose a la borda, donde había un montón de bultos. Escuchó a alguien toser bruscamente. Cuky se incorporó.
¿Cómo demonios…
Tu mismo te delataste al encender tu pipa.
¡¡¡RAYOS!!!
Veo que nada hace que te separes de ella.- dijo extendiendo la mano, el chico al principio dudó, pero finalmente se la entregó. Stear la examinó. Este grabado… - ¿A quién se la robaste? – El chico se la arrebató.
¡¡¡A NADIE!!!
No mientas.
¡¡¡NO LO HAGO!!! – Cuky lo miró.- Mi mejor amigo me la regaló cuando me rescató…
Terrence…
¿Cómo sabe su nombre? – Stear señaló el grabado.
Así es él… al parecer algunas cosas no cambian… Me pregunto…
¿Usted lo conoció antes?
Si.
¿Me contará? – Lo miraba emocionado, al parecer admiraba mucho a Terrence Grandchester.
Bueno… - Comenzó a contarle, cuando llegó a una parte del relato que delataba su propio coraje contra el pirata…
¡¡¡NOOO!!! ¡¡¡ÉL NO PUEDE SER EL HOMBRE QUE ESTÁ DESCRIBIENDO!!! ¡¡¡ALGÚN MOTIVO DEBIÓ TENER!!!
No lo creo… pero él siempre ha sido tan contradictorio…
NO LE CREO…¡¡¡¿Y SE DECÍAN SUS AMIGOS?!!!... DEBIERON CREER EN ÉL… ¡¡¡PASARA LO QUE PASARA DEBIERON CONFIAR EN ÉL!!!… - Se alejó corriendo para bajar del barco. Decidió no seguirlo. A lo lejos pudo ver el alboroto de las tabernas. "Una parte de mi sigue pensando que tal vez él tenía razón… pero fuimos tan ciegos… Cuky tiene razón: debimos confiar en su palabra… y a pesar de todo este tiempo, aún confío en él".
EN ALGÚN LUGAR
El Sr. Murdock veía a Candy con mucha admiración y respeto, no podía ser la típica dama: asustadiza y sumisa. Se emocionaba con la destreza de la joven al subir hasta el mástil mayor, pasar tanto tiempo arriba. Leer la brújula, usar el sextante, en las noches observar las estrellas como él le explicaba para saber su posición. Si su hija viviera le habría gustado que fuese como la joven rubia: intrépida. Tenía más espíritu aventurero que su "Capitán" quien sólo salía de su cabina cuando lo creía necesario: siempre ebrio y sólo para vigilar a la chica. Sabía que la tripulación pronto se amotinaría, sólo esperaban llegar a alguna isla desierta para abandonarlo ahí. "Así que el Olonnés nunca quiso deshacerse de la chica con éste inepto… sólo planeó la mejor forma de deshacerse de él". Sonrió. También había escuchado a los cautivos hablar de escapar… aunque para ellos su suerte estaba en contra. En ese momento vio a la joven salir, saludaba a todo el mundo mientras que Neil salía y se dirigía al puente.
Buendía Sr. Murdock. – Saludó la joven.
Buendía Milady…
Por favor, no sea tan formal, ya le dije que me llame Candy. – Le sonrió
Pero el Capitán se enojará…
Para lo que me importa. – Dijo resoplando, el hombre sonrió. Ella se despidió y comenzó a trepar el mástil.
¡¡¡MALDICIÓN SR. MURDOCK!!! ¿POR QUÉ SIGUE PERMITIÉNDOLE QUE HAGA ESO? ES PELIGROSO.
Capitán… - no se dio cuenta en que momento se había cercado a él.
NO QUIERO UNA ESPOSA… POCO FEMENINA… ¡¡¡VAYA Y BÁJELA DE ESE LUGAR AHORA MISMO!!!
Pero Capitán…
¿Por qué no va usted por ella? – Dijo un hombre con cierta malicia.- Demuéstrele quien manda… - Neil comenzó a temblar y sudar nerviosamente, tenía miedo a las alturas.
Ya se fastidiará… - Respondió mientras regresaba al puente. Su tripulación no ocultó sus sonoras carcajadas.
Ya decía yo que ese burguesito era un bueno para nada.- Se alejó riendo el hombre.
Si bien aun no podía recordar nada, el trepar hasta la punta del mástil la reconfortaba. Tenía que aprender todo lo más rápidamente posible y buscar la forma de liberar a sus amigos. Neil sería fácil de someter, debido a su embriagues… se había dado cuenta de que nadie de la tripulación lo aceptaba. "Podría ser tan fácil, sólo tengo que buscar la forma de llegar a las celdas y liberarlos sin que los piratas se den cuenta".
¿En qué piensas pequeña? – Escuchó, se giró un poco, vio trepar al Sr. Murdock. "Pequeña", sintió una extraña sensación al oír la palabra.
Nada en especial…
¿En tus amigos de allá abajo? – Ella evitó su mirada, haciendo que él se riera abiertamente.
Pequeña, no todo en la vida es color de rosa… a veces hay cosas tan desagradables…
Pero es mejor hacer lo correcto.
¿Y que sería lo correcto?
Darles la libertad… llevarlos a su hogar… No puedo creer que usted apoye esto.
¿Por qué no?
No lo sé… pero usted es tan diferente a ellos… no comprendo que es lo que hace junto a un hombre tan cruel.
Es una historia muy larga.
Bueno, quiero escucharla. Después de todo no voy a escapar. – Dijo la rubia señalando con la cabeza a su alrededor.
MARTINICA
Examinaba los mapas por enésima vez, si no estaba oculto en la isla, tal vez lo estaría en las islas que la rodeaban. Golpeó con ambos puños la superficie. No podían perder más tiempo. Ahí nadie lo había visto, aunque él lo dudaba, después de todo lo protegían. Conocía algunas islas que usaba como escondite. Pero si tenía la mínima sospecha de que seguía con vida, las evitaría para hacer el asunto más interesante. Desesperado tiró todos lo mapas que estaban sobre la mesa. Miró al suelo, algunos estaban manchados de tinta, miró uno en específico, lo observaba detenidamente mientras el pigmento se corría, salió de su cabina.
SR. SMITH. – Llamó dirigiéndose al puente. – CAMBIE EL RUMBO A CUBA…
¿Qué dice Capitán? – Creyó haber oído mal.
DIJE: RUMBO A CUBA…
Pero Capitán podríamos tener problemas…
NO IMPORTA. – dijo consultando la brújula. Se percató de que tendrían viento a favor.
Terrence ¿Has enloquecido? - Preguntó discretamente.
No… pero ¿Qué mejor forma de que no encontremos a Jean-David que escondiéndose en territorio enemigo? – El hombre lo miraba sin comprender. – Si aún sigue traficando con esclavos, ¿A quién crees que los vendería?
A… a los españoles… - Contestó comprendiendo.
Exacto. Tenemos que intentarlo, y en Cuba todos los barcos españoles hacen escala antes de llegar a sus otras colonias.
¿Supones que navegaría evitando las islas?
Si.
Veo que después de todo aprendiste mucho del Olonnés. – Vio que el Capitán endureció su expresión. – Aunque hay tantas cosas que quiera aparentar… jamás serás como él… incluso podrías… - Pero el hombre fue interrumpido con brusquedad.
ESO NO IMPORTA… SABE QUE SOLO QUIERO MI LIBERTAD. AMO EL OCÉANO… JAMÁS REGRESARÉ…
Como diga Capitán.- Sonrió. "Por más que lo niegue es igual que su padre". Se alejó del puente. Terrence mantenía el timón y maldecía cada vez que los recuerdos de la joven Ardley interrumpían su concentración.
PORT ROYAL
Pasaba mucho tiempo cerca de los muelles acompañada de Dorothy, la hermana María salía todos los días muy temprano para ir a la iglesia y orar. Su madre había dejado de insistirle en que la acompañara a sus acostumbradas visitas. Suponía que sus negativas eran por la preocupación por su amiga y los jóvenes Ardley.
¿Y si no logran encontrarla? ¿Qué pasará? ¿Estarán a salvo?
Milady, no piense eso.
Es que no puedo evitarlo. Cada vez que veo llegar un barco creo que son ellos, que están a salvo…
Entonces mantenga esa esperanza.
Tiene razón Dorothy. – Escucharon a sus espaldas, voltearon y vieron a Albert llegar con Lord Britter. – Acabamos de solicitar más refuerzos a Inglaterra, debido a que esta aparente calma del Olonnés es muy extraña. – Notaron la expresión expectante de las jóvenes, negó con la cabeza. - Ninguna nota de rescate aún…
¿Seguros? ¿Algo?... – Insistió Annie.
Nada por el momento.
Estamos en desventaja por la enorme cantidad de islas en estas aguas. – Dijo Lord Britter.- Y tal vez aún haya muchas sin descubrir y explorar.
Y sobre… el joven Terrence… ¿Hay alguna noticia?
Nadie de aquí sabe nada. – Respondió Albert. Todos se quedaron en silencio al ver partir un barco.
EN ALGUN LUGAR
Srita. Candy, debo decirle algo.- Comenzó el Sr. Murdock cuando contemplaban el crepúsculo y vio que la joven se disponía a descender.
¿Qué pasa Sr. Murdock? – Preguntó al verlo dudar, se sentó de nuevo.
Habrá un motín contra el Capitán…y usted… - Ella lo miró asustada. – Volverá con el Olonnés…
Así que todo fue una trampa… - "¡Dios mío! ¡NO!... ¡No quiero volver con ese hombre tan cruel!".- ¿Lo… lo matarán?
Algo… más… piadoso… lo dejaremos en una isla desierta…
Ahh… Vaya… - Dijo con amargura.
No se preocupe, yo me aseguraré de que nada le pase a usted en el viaje de regreso… - Ella no se fiaba, las risas estruendosas de la tripulación abajo, en la cubierta la atemorizaban. "Tengo que pensar rápido… debo liberar a mis amigos cuanto antes". Miró al Sr. Murdock, aunque confiara en él, tenía miedo de que la tripulación le hiciera daño también a él por protegerla.
¿Qué pasará con mis amigos?
Continuaremos con el Plan: serán vendidos en Cuba.
Gracias Sr. Murdock… por prevenirme… - Comenzó a bajar. "Debo obtener las llaves de las celdas cuanto antes." Cuando entró a la cabina, vio que había un gran banquete preparado. Neil estaba sentado, bebiendo como siempre.
Buenas Noshessss… querida… hasss tardado musho…
Quería ver el sol desaparecer en el horizonte… - Él no se molestó en abrir la silla para que se sentara, ni le ofreció asiento, sólo seguía bebiendo. Ella ignoró su descortesía y se sentó, comenzando a comer. Neil la veía de reojo.
Pronto llegaremosssh a Cuba… Ahí nossss cassssaremossss… - Ella dejó los cubiertos y lo miró alarmada. – Assshí que no importa que adelantemos la luna de miel… - Ella lo miraba sin comprender. Él la miró maliciosamente, haciéndola sentirse incómoda. Se levantó con trabajos y de la misma manera se hincó a su lado. Tomó su mano. - ¿No lo crees así? – Comenzó a acariciar su mano y la besó de una forma que le desagradó, trató de alejarse de él.
Neil… ¿Por qué no hablamos después? – Vio que comenzaba a acercar su rostro al de ella, su aliento le molestaba. – Creo… creo que primero tienes que ocuparte de tus negocios… debes estar más preocupado por ellos… no me parece que…
¿Sabesssss algo? - Atrajo su rostro con fuerza.- Erresss la primera ssshica que verdaderamente me atrae… SSSé que alosh idiotash de misss prrimos también. – Ella se sorprendió, por fin decía algo de su familia. – Lo noté cuando te preshentó la Tía Abuela… jajajajajaja… vieja idota… Shussss planessss se han arruinado… ¿Escushaste? Y tú serásss mía… te demosssstraré que sssshhoy mussshho mejor hombre que eshosss imbécilesss… - Con desesperación comenzó a besarla, quien se resistía con todas sus fuerzas, así que él se abalanzó sobre ella haciendo que ambos cayeran.
A él no le importó, continuó de manera brusca, mientras ella se revolvía como podía debajo de él. De pronto sintió algo que se le encajaba en un costado, como pudo movió un brazo, "Las llaves", se las quitó. Cuando dejó de revolverse por un momento, él creyó que por fin lo estaba aceptando, besándola de una forma que la hizo sentir repulsión así que lo golpeó en la entrepierna. En cuanto la soltó, ella se incorporó y corrió hacia el dormitorio, donde se encerró atrancando la puerta con un candelabro. En cuanto él se recuperó, se dirigió a la puerta y la golpeó. Ella se escondió asustada en la esquina, sin saber que hacer ante sus gritos y amenazas. Finalmente él se dio por vencido.
No importa... ssshabessss que esshto esss inevitable… ssssserásssh mía… ¿Oíssste?... Ssolo mía… Buenassssh noshessss mi amor… - Lo escuchó alejarse, suspiró aliviada.
No había podido dormir… En cuanto amaneció subió con mayor facilidad hasta el mástil. Era lo único que le mantenía sin pensar. De pronto, algo muy lejano llamó su atención. Sacó el catalejo, pero aún así no podía distinguirse, aún así estaba seguro de que era un barco. Miró a su alrededor. El mar estaba en calma, no se veía tierra. Bajó y se dirigió a su cabina… miró los mapas, hizo algunos cálculos. Estaban muy lejos de Jamaica. "Debe ser él… tiene que ser… debe llegar a Cuba cuanto antes." Sonrió de forma enigmática, "Te tengo maldito desgraciado… y me las pagarás si le has hecho algo".
¿NO SE SUPONÍA QUE YA DEBERÍAMOS HABER LLEGADO A CUBA? – Preguntó con prepotencia al Sr. Murdock que sostenía el timón.
Debemos ser cuidadosos Capitán, estamos cerca de las costas de Jamaica… No queremos encontrarnos con la flota inglesa ¿Verdad? Sólo estamos dando un rodeo.
UMMMP – Destapó la botella de Ron que llevaba y comenzó a beber. – VEO QUE HAY MUCHAS ISLAS…
Si. Hemos hecho un largo viaje, las provisiones de agua se nos están agotando, así que bajaremos en alguna de ellas. – Señaló el hombre.
De acuerdo…
Capitán, debe venir con nosotros.
NO. TENGO QUE VIGILAR A CANDICE.
No se preocupe yo lo haré. El Olonnés nos pidió que le mostráramos dónde escondemos los botines robados a los españoles… - La mirada de Neil cambió, los hombres sonrieron al ver que ya habían captado por completo su atención.
"Así que será hoy" Pensó la joven mientras observaba por el Catalejo y escuchaba a la tripulación hablar en susurros. Algo vio a la distancia pero no pudo precisar que era, quiso decírselo al Sr. Murdock, pero lo vio ocupado hablando con Neil. Intentó sentir simpatía por él, pero era realmente desagradable y recordar las cosas de la noche anterior no ayudaron en nada, además, esa mañana quiso que hablara más sobre su familia, tratando de que no notara su perdida de memoria. Pero él la ignoró, así que no insistió más. Se dio cuenta de que todos estaban distraídos, lentamente se fue acercando a la trampilla que llevaba hasta la bodega y las celdas, nadie le ponía atención, así que bajó rápidamente, todo se veía muy oscuro.
¡¡¡MALAIKA!!! – Escuchó la vocecilla de Teshi. - ¡¡¡POR AQUÍ!!! – Esperó un poco a que su vista se acostumbrara a la penumbra. – Malaika, te extrañamos…
Teshi… Thema… También los extrañé… - Contestó avanzando a tientas, hasta que la mano del pequeño la detuvo, comenzó a llorar.- Tenemos que escapar… - Sacó las llaves y se las mostró. – Habrá un motín muy pronto…
No te preocupes Malaika.- dijo un hombre imponente. – Habíamos planeado…
Por favor, no digan nada, sólo apresúrense… Dejarán a Neil en una isla desierta, habrán pocos hombres en el barco y estarán distraídos… podríamos aprovechar el momento y tomarlo…
Eso está muy bien, Mandisa. – Thema tomó las llaves de sus manos.
Esto permitirá que también tengamos armas… - Dijo el hombre. – Escucharon ruidos.
¡VETE MANDISA!... No quiero que tengas problemas si te encuentran aquí…
Cuídense… - Se alejó rápidamente.
Es… es una locura… - Dijo otra mujer.- Confiar en ella… apoderarnos del barco…
¡¡¡CÁLLATE!!! – Ordenó Thema. – He escuchado a los guardias hablar de Mandisa, ha aprendido mucho aprovechándose de su situación… - Sonrió.
¿Crees de verdad que podamos confiar en ella? Después de todo es blanca… su gente nos…
Estoy completamente segura de ello… - Miró con dureza a todos mientras abrazaba a Teshi. – Ella está dispuesta a abandonar todo por no causar problemas a nadie… ni siquiera a su familia, aunque no la recuerde… podemos confiar en ella…
La rubia asomó la cabeza con discreción. Nadie parecía estar mirando, ni había notado su ausencia, rápidamente salió de la bodega y se fue a sentar sobre los bultos donde había estado antes, fingiendo observar por el catalejo.
¿QUIERES ACOMPAÑARME? – Escuchó con brusquedad a su lado. Su voz sonaba pastosa.
¿Ahora si me haces caso? – No lo miró.
¿QUIERES ACOMPAÑARME CON LA TRIPULACIÓN A EXPLORAR? – Volvió a decir cortante.
No.
Por favor… Candice… sé que prometí… se que ayer no debí… yo no soy así… no sé que me pasó… pero… prometo…
¡DIJE QUE NO!. – Se alejó rápidamente de él, dirigiéndose al dormitorio para encerrarse.
Vaya que es brava la chica, "Capitán". – Se burló un chico. Furioso se apresuró a ir a la cabina. No iba a permitir que lo pusiera en ridículo frente a su tripulación.
¡¡¡CANDICE!!! – Golpeó la puerta con los puños. - ¡¡¡TIENES QUE IR CONMIGO!!!
¡¡¡¿ES UNA ORDEN?!!! – Gritó ella a su vez desde adentro.
¡¡¡SI!!! ¡¡¡Y ME VAS A OBEDECER!!!
¡¡¡NO LO HARÉ!!!... ¡¡¡NO ERES ABSOLUTAMENTE NADIE PARA ORDENARME!!! – Gritó completamente fuera de si.
¡¡¡SOY TU FUTURO ESPOSO!!! ¡¡¡ME TIENES QUE RESPETAR!!! ¡¡¡ABRE INMEDIATAMENTE O LO LAMENTARÁS!!!
¡¡¡"NO TE PREOCUPES POR ESO"!!! – Le contestó burlonamente.- ¡¡¡YA LO ESTOY LAMENTANDO!!!... ¡¡¡TE ODIO!!!
¡¡¡SERÁ COMO QUIERAS CANDICE!!! – Caminó a la salida de la cabina para que todos lo oyeran.- ¡¡¡SE TE PRIVARÁ DE ALIMENTOS!!! ¡¡¡¿ME ESCUCHARON TODOS?!!! – Miró a su alrededor, ella contestó desde adentro.
¡¡¡YA TE OÍ!!! ¡¡¡Y PRIMERO MUERTA QUE SER TU ESPOSA!!! ¡¡¡ERES UN SER DESPRESIABLE…!!! – Esto lo enfureció más, fue hasta su puerta y la cerró con llave, adentro ella se sintió aliviada, quizás así el Sr. Murdock tendría que verse obligado a bajar a tierra con los demás.
¿Ahora? – Preguntó un joven a la mujer mayor.
No… alguien viene… - Todos se apresuraron a tomar sus lugares, los guardias iban bajando mientras reían a carcajadas.
Vaya con la fierecilla… ella sí es digna de un verdadero hombre, no ese remedo que tenemos por "Capitán". – Seguía riendo el hombre mientras revisaban y recogían algunas armas.
Lástima que éste sea su último día… resultaba un buen entretenimiento… - Comenzaron a reír de nuevo.
Tienes que pagar…- Dijo un hombre al otro, deteniéndose cerca de las celdas.
¿Por qué?
¡No recuerdas tu apuesta de que la chica ridiculizaría de nuevo al "Capitán"?
No creí que lo hiciera una vez más… - Dijo abriendo con pesar un pequeño bolso y sacando 5 monedas de oro. – Era bastante divertido ver a la chica trepar hasta el mástil y ese inútil temblar de miedo. – Todos comenzaron a reír nuevamente.
Ya quiero ver su estúpido rostro cuando sepa que no hay oro en la isla y que será abandonado aquí. – Los cautivos se miraban.
Te apuesto 10 monedas a que mojará los pantalones del susto…
Yo que comenzará a llorar como mujercita suplicando que no lo hagamos…
¿Qué pasará con la chica? – Interrumpió otro hombre. Thema puso atención.
Ella regresará con nosotros… El Olonnés tiene… otros planes para ella… - Volvieron a reír con malicia.
¿QUÉ ESPERAN? ANDANDO… NO QUEREMOS QUE SE IMPACIENTE NUESTRO "CAPITÁN". – Dijo otro hombre. Se alejaron riendo mientras subían a cubierta. Thema sacó las llaves, abrió su celda y se apresuró a hacerlo con las de los demás.
Neil se hallaba bebiendo al lado del Sr. Murdock, quien le señaló con la cabeza unas islas. "Sería más fácil lanzarlo de una buena vez por la borda… así nos ahorraríamos tiempo".
SR. MURDOCK… LO HAGO PERSONALMENTE RESPONSABLE DE MI… DE CANDICE MIENTRAS ESTÉ EXPLORANDO ESTA ISLA… ¿ENTENDIDO?
Si Señor, no se preocupe. – Inmediatamente le indicó con la mano. – Hemos llegado, "Capitán". Ordenaré a los hombres que bajen los botes…
¿ES NECESARIO QUE VENGAN TODOS?
Tenemos que protegernos las espaldas, Capitán en lugares así… podría haber caníbales… además se tienen que cargar los barriles.
Haaa si… si, cierto… - El hombre notó que los pasos de su "Capitán" comenzaban a ser vacilantes. Sonrió.- Confío en usted Sr. Murdock.
Claro Capitán… no se preocupe por la joven… - Lo vio bajar del puente, mientras los hombres echaban las suertes para ver quien se quedaría a bordo, 4 se quedarían, los demás y el Capitán abordaban los botes.
Desde que descubriera el barco, a cada momento vigilaba en su dirección. Vio las pequeñas islas a las que se dirigía. "¡¡¡¿QUÉ RAYOS ESTARÁ TRAMANDO?!!!... ¿SERÁ CAPAZ DE ABANDONARLA EN ESTAS ISLAS DESIERTAS?... ESE PEDAZO DE… ES UN MALDITO INFELIZ…" Se apresuró a bajar del mástil y dar órdenes de desplegar todas las velas… debían alcanzarlo cuanto antes.
Es una lástima… quería ver la cara de ese maldito cobarde en cuanto se enterara de lo que le iba a pasar… - Se quejó un hombre calvo con su compañero, mientras afilaba su espada.
Y yo que aposté… - Se lamentó otro hombre enclenque.
No te preocupes, pronto sabrás el resultado… - Rió entre dientes otro.
Pero quería verlo por mí mismo…
¿Y qué verías si solo tienes un ojo?... – Se burló otro.
Eso no es gracioso… - Algo más iba a decir pero se detuvo, tenía una expresión de terror.
¡¡¡HABLA IDIOTA!!!... ¡¿QUÉ DEMONIOS… - Exclamó al ver que balbuceaba, se giró, detrás de él un hombre negro enorme e imponente sostenía una pistola, los demás cautivos comenzaban a salir de la bodega y a rodearlos.
¡¡¡TIREN SUS ARMAS AHORA!!! – El hombre noqueó al más cercano de los piratas. - ¿QUÉ HAREMOS AHORA CON USTEDES?
LO MISMO QUE ELLOS NOS HICIERON… - Dijo una joven. Thema y Teshi se habían dirigido a la cabina del capitán. Vieron la puerta cerrada.
¡¡¡MALAIKA!!!... ¿ESTÁS AHÍ? - Preguntó el pequeño al tiempo que sacudía el picaporte.
Si, Teshi… ¿Y los demás? – Respondió desde adentro.
Todos estamos bien… - Respondió Thema buscando entre las llaves alguna que pudiera servir.
Neil se llevó la llave…
No, no es así… - Se oyó una voz, asustados Thema y Teshi vieron acercarse al hombre. – Se la robé antes de que partiera… - Ellos aún lo miraban con recelo. – Tranquilos, los ayudaré… - Abrió la puerta y se alejó, la joven salió corriendo a abrazar a la mujer y al niño. Después se dirigió al hombre.- Muchas gracias Sr. Mur…
Tienen que irse lo más pronto posible… - Cuando salieron, los hombres de color les apuntaban con las armas.
¡¡¡THEMA!!! ¡¡¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?!!! LA MUJER BLANCA ES NUESTRO SEGURO…
¿ESTÁS LOCO? ELLA NOS AYUDÓ, DEBEMOS LLEVARLA A UN LUGAR…
NO… NO LO HAREMOS… - Les apuntó con el arma. - ¿ES QUE NO QUIERES VENGARTE DE LAS HUMILLACIONES QUE NOS HAN HECHO PASAR LOS BLANCOS?
¿Y QUÉ GANARIAMOS CON ESO?
RESPETO…
DE ESTA MANERA SOLO EMPEORARÁS LAS COSAS.
ESO CREES… - Se dirigió a los demás hombres negros.- MÁTENLOS Y ARRÓJENLOS AL MAR… - Señaló a los piratas, halonearon al Sr. Murdock con ellos. Candy les suplicó que lo liberaran, pero no le hicieron caso.
A LA CHICA LLÉVENLA ABAJO Y ENCIÉRRENLA… - Uno la empujó hacia las escaleras.
¡¡¡ENTONCES IRÉ CON ELLA!!!… - Dijo Thema, Teshi se abrazó a la joven.
¡¡¡¿ESTÁS LOCA?!!! ¿POR QUÉ?
PORQUE ELLA ES MI AMIGA… NOS SALVÓ Y NO VOY A TRAICIONARLA… TAMBIÉN DEMOSTRÓ SER SU AMIGA… - Y a pesar de sus palabras, nadie hizo nada. – ME DECEPCIONAN… CREÍ QUE ERAN MEJORES QUE LOS BLANCOS…
¡¡¡LLÉVENSELA TAMBIÉN!!!… - La rubia comenzó a llorar y suplicar, cuando escuchó los disparos… volteó a ver justo cuando el Sr. Murdock caía al suelo e inmediatamente era arrojado su cuerpo al mar. Algo en su cabeza reaccionó y comenzó a gritar cosas incomprensibles hasta que finalmente exclamó con todas sus fuerzas:
¡¡¡AAANNNNTHOOOONNNNYYYYY!!!... ¡¡¡NOOOOO!!! – Y se desmayó. El hombre que había tomado el control del barco comenzó a dar órdenes para levar anclas y alejarse de ahí. Thema sostenía en sus brazos a la joven, mientras miraba con furia a quienes habían sido sus compañeros de cautiverio.
Continuará…
Hola a todas… sé que me estoy tardando con el encuentro… pero no desesperen, muy pronto se dará…
