Capítulo 10

Jóvenes Testarudos

PORT ROYAL

Estaba completamente desesperado. ¿Qué había salido mal? ¿Por qué se habían amotinado en su contra? ¿A caso no sabían la importancia que tenía? ¿Qué había pasado con Candice?... Sonrió con maldad. Como sospechaba sus primos estaban locos por ella, especialmente Archie. "El mujeriego empedernido otra vez cayó redondito… nuevamente por otra rubia… Eliza sería muy feliz con la noticia y yo me divertiré viéndola morirse de celos al saber que nuestra 'Querida Candice' siente algo por 'El Perfecto Caballero' de Anthony… Además, nadie podría oponerse a mi palabra de que es mi esposa… ¿Quién podría creerle a una mujer, especialmente si ha estado desaparecida antes de mi rescate?... Sólo lamento no haberla hecho mía como me sugirió el Olonnés… después de todo, soy un Pirata ¿O no?... Solo debía tomar lo que era mío". Pensó en el Tío Abuelo, lo tomó por sorpresa ver que era tan joven, pero tenía una personalidad imponente… No se veía convencido de lo que había dicho respecto a la rubia. Sus planes por un momento se habían ido abajo, pero gracias a que dijo que la joven era su esposa, habría una nueva oportunidad en cuanto vio su expresión… tal vez la repudiaría como su prometida, después de todo el compromiso aún no era oficial. No le importaba si no le creían, ya habría una nueva oportunidad… se las arreglaría con la ayuda de su socio.


La tormenta había pasado, por suerte todo estaba bien. La hermana María estuvo en su habitación orando porque Candy estuviera bien, tanto ella como Annie y Dorothy se negaban a creer en lo que Neil Ligan había dicho de ella. Conocía muy bien a la joven y siempre había sido muy sincera con sus sentimientos, en especial tratándose de algo tan delicado como sus sentimientos por el joven Brown y no haría nada que traicionara a ella misma o a sus seres queridos. Todos suponían que algo debía tramar el joven Ligan. Debían hacer algo más, pero por el momento, los jóvenes tenían órdenes que cumplir.


Stear, con los brazos cruzados observaba a su hermano y primo, ambos "practicaban" con gran furia con las espadas. Veía que ambos necesitaban sacar tooooda su frustración, la visita a Neil los había alterado más de lo que aceptaban. Sus compañeros los habían rodeado vitoreando a uno y a otro. Stear sacudió la cabeza pensando en lo que había dado inicio al espectáculo.

Flash Back

¿Por qué no dices algo Archie? – Le animó Anthony mientras se ponía en guardia frente a su primo.

¿Sobre qué? – Sacó la espada e hizo lo mismo. Anthony atacó y él lo detuvo.

Tu opinión respecto a lo que dice Neil de Candy… - Volvió a atacar, Archie lo evitó.

¡¡¡ES UN COMPLETO IDIOTA!!! – Fue su turno de atacar, deteniéndolo Anthony.

¿Y qué opinas respecto a mi relación con ella? – Archie se distrajo por un momento y cayó cuando su primo atacó, quien se detuvo y lo ayudó a levantarse. Ambos se pusieron en guardia.

Estoy feliz por ustedes… ya… ya te lo dije… – Atacó primero.

No lo creo… - Se defendió el rubio. - ¿POR QUÉ NO DICES LO QUE REALMENTE PIENSAS? – Lo atacó en tres ocasiones con fuerza. Archie no respondía a sus palabras y lo evadía en la práctica. - ¿QUÉ PASA? ¿YA TE CANSASTE?

¡¡¡NO!!!... – Jadeaba. – Y RESPECTO A USTEDES… NADA PUEDO HACER O DECIR… ELLA ELIGIÓ… ¡¡¡TE ELIGIÓ!!!… - Atacó con igual fuerza.

Y TE DUELE QUE ESTA VEZ NO HAYAS SIDO TÚ… - El rubio sonrió, recibió el rozón de una estacada, miró a un costado de su camisa, estaba rota, por fin estaba luchando. Nuevamente se pusieron en guardia. – SIEMPRE QUISISTE SER EL GANADOR… EL ELEGIDO DE LAS CHICAS POR ENCIMA DE NOSOTROS… - Fue su turno de atacar. – Y ESTA VEZ YO TE GANÉ… - Su estocada había cortado en tres ocasiones la camisa de su primo, quien lo miraba con cautela.

Que más da… - Bajó la espada.

¡QUIERO QUE ACLAREMOS BIEN LAS COSAS EN ESTE MOMENTO YA QUE EN TORTUGA NO PUDIMOS HACERLO BIEN! - Anthony golpeó su espada contra la de su primo. – Estabas demasiado ebrio para hacerlo… – Sonrió el rubio. Archie lo miró molesto, pero no hizo nada.

Es mejor que dejemos las cosas así… - Enfundó su espada, dándose la vuelta para retirarse. Su primo lo alcanzó y le apuntó con la suya.

NO… QUIERO QUE ME DIGAS LO QUE TE PASA… ASÍ TENGA QUE GOLPEARTE…

Tony… Déjalo… déjalo ya… - Se iba a retirar, pero el rubio nuevamente se interpuso.

¡¡¡NOOO!!! ¡¡¡ASÍ QUE PREPÁRATE!!! – Se puso en guardia. - ¡¡¡¿O ERES TAN COBARDE QUE NECESITAS ESTAR EMBRUTECIDO POR EL ALCOHOL PARA PODER ENFRENTARME EN VEZ DE ESTAR EN TUS CINCO SENTIDOS?!!! – Le acercó más la espada al rostro, sus primos no lo podían creer. - ¡¡¡NO CREAS QUE HE PERDONADO TUS PALABRAS!!!... ¡¡¡PREPÁRATE!!!

Tony… - Su voz denotaba arrepentimiento, pero ver a su primo así, no le quedó de otra que desenvainar y aceptar. Anthony atacó con más fuerza y él se defendía lo más rápido y fuerte que podía, sabían que el rubio era muy bueno.

Fin del Flash Back

Stear, ¿No piensas detenerlos? – Preguntó Don.

Claro que no. Deben poner en claro muchas cosas… - Respondió con pesar al ver que Archie nuevamente caía por su propio impulso al momento en que Anthony le rompía la espada, al verlo en el suelo el rubio le apuntaba con la suya.

¡¡¡¿TE… DAS… POR… VENCIDO…?!!! – Jadeaba, tratando de normalizar su respiración, ambos estaban sucios, sudorosos, con las camisas hechas jirones.

Si… y… perdón… primo… jamás haría… nada… para dañarte… o a ella… también eres… mi hermano…

Lo sé… - Extendió su mano para ayudarlo a incorporarse y darse unas palmadas como muestra de afecto. Stear palmeó ruidosamente.

Por fin niños… ¿Qué diría nuestra prima de esto?... – Señaló a Anthony. – Especialmente de ti "Perfecto Caballero". – Archie y Anthony se miraron, hicieron un gesto con los ojos y sonrieron como un acuerdo. Stear les dio la espalda, ambos corrieron y tumbaron al moreno, mientras luchaban entre ellos como cuando eran niños. De repente sintieron algo muy frío.

¡¡¡PERO QUÉ DEMONIOS!!!... – Exclamó Archie sacudiéndose el agua del rostro. Dejaron de luchar al darse cuenta de que estaban empapados.

CABALLEROS, ESTO ES LA MARINA REAL INGLESA… NO UNA TABERNA… - Cuando pudieron ver bien, estaban frente al Capitán, el Gobernador y Albert. Los tres se cuadraron para saludar a sus superiores, muy avergonzados.


CERCA DE CUBA

Era muy temprano, la noche anterior la tripulación se había refugiado en la finca de su Capitán debido a la tormenta. Ahora ayudaban a los pocos sirvientes a limpiar algo del desastre.

En eso vieron el caballo preferido de Terrence correr hacia las caballerizas. Extrañados dejaron lo que estaban haciendo. Un caballerango sostenía al nervioso animal.

¿A qué hora salió el Capitán? - Preguntó un hombre, el chiquillo tranquilizaba al caballo mientras le respondía.

No lo sé…

¿Sabes si lo hizo solo? – En niño meneó la cabeza y se encogió de hombros. – Tenemos que ir a buscarlo. - Todos se apresuraron a hacerlo, unos fueron por caballos, otros se fueron a pie, separándose para buscarlo.

Thema observaba desde el balcón, de la habitación de Mandisa. La Sra. Morris entró, contándole lo sucedido al Capitán. Acordaron que no era conveniente decirle algo a la joven.

A media mañana, Terrence llegó a la finca a pie. Completamente lleno de barro. Entre sueños Candy escuchó el alboroto, estaba sola, así que con muchísimo trabajo pudo ponerse en pie, se sentía tan débil… todo le dolía… se le hizo enorme la distancia hasta el balcón, pero llegó. Al asomarse y ver el terrible aspecto que presentaba el Capitán sintió que su cabeza punzaba demasiado, se sentía muy débil y como pudo se apoyó para salir un poco.

¡¡¡TEEEERRRRRRYYYYY!!!... – Gritó asustada. - ¡¡¡POR… FAVOOORR!!!... ¡¡¡ALGUIEN… ALGUIEN… AYÚDELOOO!!!... ¡¡¡ESTÁ… MUY… MAL… HERIDOOO!!! – Gritó lo más fuerte que pudo.

¡¡¡CANDYYY!!! - Al escucharla y verla como se sostenía del marco del ventanal, corrió lo más rápido que pudo hasta la casa, subió las escaleras y entró a su habitación encontrándola en el piso. – ¡¡¡CANDYYY!!! .- La llamó tomándola en sus brazos, tenía muchísima fiebre, la llevó hasta el lecho. - ¡¡¡MALDICIÓN CANDICE!!!... ¡¡¡NO DEBISTE…

Terryyyy…- Susurró de forma lastimera. La recostó.

Aquí estoy pecosa… tienes que estar bien… - Suavizó su tono. Intentó alejarse pero ella se aferró a él.

Terryyy… tú… estás herido… no puedes moverte… no debes… hacerlo… yo… yo te cuidaré… - Él la miraba sorprendido, estaba recordando Port Royal. – Mientras no te portes… como… como el… malcriado… patán que eres… aún… aún no te… perdono…

Candy, tengo que ir a asearme… regresaré en un momento… - Miró a su alrededor.

Eso… eso dijiste… ayer… - La miró, en su delirio mezclaba el pasado con el presente.

Te lo prometo, regresaré pronto… - Thema se aproximó a la joven en lo que él se dirigía a su habitación. El Sr. Smith ya lo esperaba ahí, listo para examinarlo.

¡¡¡¿QUÉ DIABLOS TE SUCEDIÓ?!!! – lo retó al ver la cantidad de rasguños que tenía y la camisa hecha jirones. - ¿TE PELEASTE CON UN ANIMAL SALVAJE?... SOLO ESO TE FALTABA… - Se burló, mientras el joven dejaba su torso al descubierto para aproximarse a una palangana y comenzar a lavar su rostro.

NO… ¡¡¡NO SÉ QUÉ ME PASÓ ANOCHE!!!. – Se secó el rostro. Luego tomó asiento mientras el hombre lo examinaba. – QUERÍA… SÓLO QUERÍA CORRER… PERDERME EN LA SELVA…

Y lo conseguiste…

¡¡¡MALDICIÓN SMITH!!!... ¡¡¡CAÍ DEL CABALLO!!!... TUVE QUE GUARECERME EN UNA CUEVA…

Aún debes tener cuidado con esas costillas… - Le reclamó el hombre cuando notó que contuvo un quejido al examinarlo.

Candy recordó… - El Sr. Smith lo miró sorprendido. – fue… algo que pasó en Port Royal – Llamaron a la puerta, la Sra. Morris entró seguida de otros sirvientes que llevaban una tina y agua.

Tienes que asearte si quieres regresar a verla. – Le recomendó la mujer colocando ropa limpia y paños a un lado de la tina, mientras los sirvientes llenaban la tina.

¿CÓMO ESTA? – Preguntó caminando nerviosamente de un lado al otro de la habitación.

En este momento Thema y una mucama la refrescan un poco… la fiebre no cede…

¿RESISTIRÁ? – Preguntó al Sr. Smith.

Por lo que veo es una joven muy fuerte… solo nos queda esperar…

¡¡¡DEMONIOS!!! . Exclamó entre dientes. Respiró hondo para tranquilizarse. – De acuerdo… - Los despidió con un gesto.

Tan pronto como estuvo solo, terminó de desnudarse para meterse a la tina. Se quejó en cuanto su piel entró en contacto con el agua tibia, los rasguños no eran profundos, pero al estar limpios los sentía arder. Cerró los ojos, estaba muy agotado… no había podido dormir nada… comenzó a sentirse somnoliento, recordó que debía volver a la habitación de la pecosa. Salió de la tina, terminó de bañarse, apresurándose a vestir. Se miró en el espejo, su aspecto era terrible: ojeroso y con la barba crecida más de lo que usualmente solía llevar. Se afeitó y recogió su cabello en una coleta, satisfecho con su aspecto, se dirigió a la habitación de la joven. Al verlo pasar, dos mucamas le hicieron una reverencia, hizo una breve inclinación sin detenerse, ellas rieron nerviosas a sus espaldas. En cuanto estuvo ante la puerta se sintió muy extraño, inmediatamente llamó. Thema abrió.

Capitán… ha estado llamándolo entre sus delirios… está muy preocupada por usted…

No lo entiendo…

Dice que está muy herido, que debe cuidarlo… está tan solo… que extraña a su… - Su mirada la atemorizó un poco, pero siguió hablando. – extraña a su madre… que ella lo cuidaría en su lugar… - El palideció terriblemente y tragó saliva nervioso, perdiendo el aplomo por un momento.

Está recordando… - Apenas si susurró. "¿Cómo… cómo pudo saber sobre Eleanor?... A menos que yo…" Se sentó a su lado.

Aaan… Anthony… noo… Terryyy… - Le molestaba escuchar su nombre mezclado con el del rubio. Tomó su mano. Estaba muy reseca y ardiente, vio su rostro perlado de sudor ¿Qué más podían hacer? Llamó nuevamente al Ama de Llaves para que le colocaran paños frescos. Esta vez no se iría, estaría afuera, en el balcón mientras la atendían.

Milord está muy preocupado por la joven. – Mencionó la Sra. Morris. – Nunca antes lo había visto tan… nervioso…

¿Tiene mucho tiempo de conocer a Mandisa? – Preguntó con curiosidad Thema. El Ama de Llaves negó con la cabeza.

Es la primera vez que la veo… Nunca antes había traído a alguien a la isla… menos a una joven… Milord… siempre ha sido un solitario… no me sorprendió que haya tomado esta clase de vida. – Ambas mujeres introducían nuevamente a Candy en la tina con agua fría, quien apenas si se quejaba. – Me preocupaba tanto que vine con él.

Por la forma en que se dirige al Capitán… supongo que es de sangre noble… - Se aventuró a decir Thema. La Sra. Morris sonrió.

Si. Es el hijo mayor del Duque de Grandchester… han tenido desacuerdos… y él se reveló… es muy complicado…

Lo siento, no quise incomodarla. – Estuvieron en silencio por un largo tiempo, revisaron a la joven, la fiebre había cedido por el momento, se apresuraron a vestirla y acostarla. Avisaron a Terrence que podía pasar.

Vayan a descansar un momento… yo la cuidaré…

Pero Milord, usted… no ha descansado desde… - Comenzó a decir la Sra. Morris, él la interrumpió.

¡¡¡SE LO DEBO A CANDICE!!!… ELLA CUIDÓ DE MÍ CUANDO ESTUVE MAL HERIDO… A PESAR DE QUE ME PORTÉ COMO UN PATÁN… - La mujer mayor lo miró severamente, obligándolo a explicarse. – No como cree… yo… fui grosero, me burlé, la hice rabiar… y a pesar de todo eso… ella cuidó de mi cuando los hombres del Olonnés me creyeron muerto… y mi… ¡¡¡MALDITO ORGULLO ME IMPIDIÓ PREVENIRLA DEL PELIGRO QUE CORRÍA!!! – Ya no continuó. No le gustaba sentirse vulnerable. La mujer le dio unas suaves palmadas en el brazo.

De acuerdo…- Le advirtió. - Y Terrence: no intentes nuevamente portarte como un patán con ella…

No se preocupen. – Sonrió de medio lado. Ambas mujeres salieron intercambiando misteriosas miradas y sonriendo al dirigirse a la cocina.

Terrence se acomodó en un sillón frente a la enorme cama con dosel, decidió recorrer las delgadas cortinas para verla mejor. No podía dejar de mirarla mientras dormía algo inquieta. Su rostro le parecía el de un ángel, no podía creer en la existencia de alguien tan bello no sólo físicamente… si no también interiormente… Recordó la noche del Baile en la Mansión del Gobernador… la extraña desesperación que sintió al tenerla entre sus brazos, la extraña necesidad de perderse en sus labios… No sabía que era, pero algo había cambiado en el corto tiempo de convivencia con ella, y no era por su pérdida de memoria… ella seguía portándose igual… tal vez era a que se había dado un poco de tiempo a conocerla, (Nunca antes lo había hecho, para él las chicas solo eran un juego)… No lo sabía… aunque no quería reconocerlo, empezaba a importarle y eso lo aterrorizaba… Era especial… Recordó a su antiguo amigo y compañero: Anthony… sentía mucho haber perdido su amistad y la de los hermanos Cornwell, pero ¿Cómo podía hacerles entender que… esa maldita embustera fue la culpable de todo? Siguió mirando a Candice… no le importaba el paso del tiempo, sólo la observaba, hasta que finalmente se quedó dormido.

Pasaron los días, y cada uno era una lucha constante por hacer que las crisis terminaran. La mantenían lo más fresca que podían. Sus momentos de lucidez escaseaban. Terrence no quería separarse, se turnaba con Thema, la Sra. Morris y el Sr. Smith para cuidarla. Terrence estaba muy agotado, la noche anterior había sido la peor. Ya era de mañana y por fin el sueño lo había vencido. Escuchó un quejido de la joven, despertó alarmado, apresurándose a verla, ella abrió lentamente los ojos. Por primera vez en muchos días pudo ver sus ojos verdes.

Ummm… Hola… - Saludó un poco ronca.

Hola Pecas… - Susurró.

¿Qué… me pasó?... ¿Dónde… dónde estoy?... – Quiso incorporarse pero no pudo hacerlo, se sentía muy mal.

Estas en mi finca… has estado muy enferma… ¿No recuerdas nada al respecto?

Ummm… No…. Lo último… que recuerdo… es que estaba en la Cofa…

Eso fue hace un par de semanas…

¿Tanto tiempo… ha pasado? – Lo miró a los ojos.

No sabía que eras tan dormilona. – La embromó, haciéndola sonrojarse. – Avisaré al Sr. Smith para que te examine… - Se levantó del sillón.

Espera… - Dijo al verlo caminar hacia la puerta. - Por favor… quédate… – Él regresó, ella con mucho cuidado trató de mover su mano para tomar la de él. Se sintió nuevamente nervioso al estar tan cerca de ella ahora que parecía estar mejor. La ayudó a sentarse y él lo hizo a su lado, ella por fin pudo tomar su mano. Temblaba. – Gracias… Capitán… - Él se molestó. "¿QUÉ HABÍA PASADO? ¿HABÍA OLVIDADO QUE EN SUS DELIRIOS ME LLAMABA POR MI NOMBRE?" Se sentía furioso. Quería retirar su mano de golpe, gritarle… pero al toparse con su mirada aun confundida, se tranquilizó. Respiró hondo, para forzar una sonrisa.

Llámame Terrence… aunque preferiría que me dijeras Terry…

¿Terry? – Él sintió algo extraño al oírla llamarlo así. - ¿Así te llamaba antes?

No... Pero me hubiera gustado. – Sonrió más natural, ella correspondió con timidez, él continuó hablando. – Cuando nos conocimos… yo… no me comporté con propiedad… Te pido disculpas también por eso… - La miró. Era irresistible, pero quería que se esforzara por recuperar su memoria, no quería aprovecharse de su vulnerabilidad. En ese momento llamaron a la puerta. El Sr. Smith entró, sonrió al verlo juntos y más al ver que ella estaba mejor. La examinó.

Ahora necesita recobrar fuerzas, Milady... – Nuevamente llamaron a la puerta. Thema entró.

¡PEQUEÑA MANDISA: ESTÁS BIEN!... TESHI HA PREGUNTADO POR TI TODOS LOS DÍAS, TE EXTRAÑA…

Yo también lo extraño, ¿Puede venir? – Preguntó al Sr. Smith.

Me temo que aún no… tal vez hasta que pueda levantarse por su propio pie… - La joven se entristeció. – Pero podrá verlo desde el balcón, en estos momentos está allá afuera…

Yo la llevaré… - Sin más, Terry la tomó en sus brazos y salieron. El pequeño gritaba emocionado al ver a la joven, mostrándole sus pequeños tesoros que había ido acumulando. Terry la miraba de reojo, aunque estaba muy pálida y ojerosa se veía mucho mejor al sonreír con las ocurrencias del pequeño. Después de un rato, el Sr. Smith pidió a Terry que la llevara al interior, lo hizo de inmediato, acostándola con cuidado. Una mucama colocó una charola con alimentos en su regazo.

Yo… no tengo apetito… gracias…

Debe hacerlo Milady. Tiene que recuperarse para que vuelva a ver a su familia. – Dijo la joven de forma atropeyada. Candy sin saber porqué, se puso un poco triste. El Ama de Llaves lo notó y le llamó la atención a la mucama por su insolencia.

No se enoje con ella… tarde o temprano lo haré… - Dijo con pesar. No entendía por qué se sentía tan bien ahí, rodeada de extraños. – Sólo dijo la verdad…

Pero en estos momentos lo más importante es que se recupere Milady, ha estado muy delicada, así que tendrá que pasar un buen tiempo aquí… no queremos que tenga una recaída… - El Sr. Smith vio las caras que hacía la joven al ver tanta comida. – No importa que sea poco… solo necesita comenzar a alimentarse bien…

Lo siento… no quise ser…- Trató de tomar la cuchara, pero estaba tan débil que se movía con torpeza y la tiró.

No te preocupes Mandisa, todos te ayudaremos. – Dijo Thema tomando el cubierto y comenzando a alimentarla. Terrence observaba, algo tenía esa chica que creaba un ambiente tan cálido, tan familiar, aun cuando estuviera rodeada de gente extraña, parecía sacar lo bueno de cada uno y hacer el momento especial. "¡¡¡¿QUÉ DEMONIOS ES LO QUE ESTÁ PASANDO CONMIGO?!!! ¿POR QUÉ COMIENZO A PENSAR EN TANTA CURSILERÍA?" Muy a su pesar le agradaba ese ambiente. "Madre", fue lo último que pensó antes de salir.


LONDRES

Estaba muy emocionada porque en el Baile ofrecido por el Duque de Grandchester había conocido muy buenos prospectos, por lo que la Tía Abuela y su madre, habían dejado de presionar tanto. Tal vez no había logrado simpatizar con sus compañeras del Colegio, pero eso no le impidió conocer a personas tan importantes ahí. Desde entonces era invitada con frecuencia por una joven un poco mayor que ella, de una familia cuyo antepasado fue un importante dramaturgo en la Corte y gran amigo de William Shakespeare, Susana Marlowe. Era muy simpática a su manera, tanto como lo era la propia Eliza. Pronto descubrieron que tenían cosas en común: Supo que había sido alumna del San Pablo, así que quiso aprovechar para preguntarle si había conocido a su prima Candice, que para su mala suerte, Susana había salido de él a los 17 y no la podía recordar. Le dio mucho gusto saber que conocía a sus primos, su hermano y el misterioso hijo mayor del Duque, del que todo el mundo hablaba, cuando entraron a La Marina Real. Aunque había visto que omitía muchas cosas. No le importó, ya las descubriría más tarde, por el momento disfrutaba salir del Colegio cada vez que la joven Marlowe la invitaba a alguna reunión en su casa y le presentaba a algunos nobles ingleses, quienes la presentaban a otros.


Después de muchísimo tiempo sin noticias de sus amigas, recibió un paquete con cartas de Annie y Candy demasiado rezagadas. La última era de Annie. Cuando terminó de leer se sentía muy triste: se enteró del secuestro de Candy… miró la fecha, tenía mucho tiempo de haber sido escrita. "Candy… ¿Estarás bien?... Ojalá Stear y tus primos te encuentren pronto…" Miró sus cartas, lo que le recordó a Eliza. Era demasiado curiosa respecto a la rubia, estaba harta de sus interrogatorios y que en una ocasión la haya sorprendido husmeando en su habitación. No podía confiar en ella como se lo había advertido Archie. Escribió la respuesta y muy a su pesar quemó las cartas. Cuando no quedaba nada de ellas salió de su habitación.

Patricia, hola… - Escuchó a sus espaldas una voz chillona, escondió rápidamente la carta. - ¿A dónde vas con tanta prisa?

Buen día Eliza… - Se dio la vuelta e hizo una perfecta reverencia, sabía que eso le molestaba a la pelirroja. - ¿Cómo estás?... ¿Descansaste bien?

Si… Bien… gracias… - No le quedó de otra que corresponder el gesto.

Disculpa, pero tengo que ver a la hermana Margaret y me estoy retrasando…

Si… lo siento. No quiero entretenerte. – Paty forzó una sonrisa, despidiéndose con otra reverencia y se alejó. La pelirroja la miró con los ojos entrecerrados, "Algo se trae entre manos… y tengo que averiguar que es…" Estaba a punto de seguirla, pero había varias monjas a su alrededor. Paty encontró a la hermana Margaret en donde se entregaban las cartas, estaba tan triste que no se pudo contener y comenzó a llorar, contándole lo sucedido a Candy.

¡Tenemos que avisar a su familia! Lord Ardley estará…

Annie me dijo que él estaba al tanto de lo ocurrido… - La hermana la abrazaba consolándola. – Él está haciendo todo lo posible por encontrarla… Me pidieron que nadie sepa que Lord Ardley se encuentra allá…

Claro… no te preocupes… iré a la capilla a orar…

¿Puedo acompañarla Hermana?

Claro que si…


"George se ve diferente… casi podría decir que preocupado… seguramente William le ha dado malas noticias". Pero sabía que era un hueso duro de roer y no le diría absolutamente nada, tenía que ser más astuta.

¿Cómo van los negocios de William? ¿Ya cerró las negociaciones y volverá pronto?

Lo siento mucho Madame, pero no puedo comentarle nada al respecto. ¿Por qué no continuamos con lo que estábamos viendo antes y…

No. Ya es suficiente por hoy, estoy cansada. Mañana seguiremos con esto. – Observó al hombre guardar sus documentos. – En general, ¿Cómo está William?

El se encuentra en perfecto estado de salud. Tuvo noticias de Milady Candice – En cuanto nombró a la joven, la dama hizo un gesto. El hombre contuvo su sonrisa. – Ha dado muy buena impresión en Jamaica… El Gobernador dice que es una dama muy distinguida.

En ese caso ya es tiempo de que regrese y sea presentada a la Corte y…

La dejará un tiempo más allá… Debe pulir su comportamiento en público en algunos aspectos aconseja Madame Britter.

Si así lo creen… yo nada puedo hacer… en ese caso tendrá que ir por ella porque yo…

No se preocupe Madame, él ya había decidido ir personalmente, en cuanto pueda… - La Dama se enfureció, se habían adelantado de nuevo a sus planes.

Entonces no hay más que decir sobre el asunto. Puede retirarse. – El hombre hizo una reverencia y salió. "Espero que esto pueda retener los planes de Madame Elroy y William pueda rescatar a Milady", aunque no se fiaba de la total aceptación de la dama de los planes de Lord Ardley, salió de la mansión. Tomó las precauciones habituales para contestarle a William.


PORT ROYAL

Estaba desesperado, su tío aún no tenía alguna nota de rescate. Esa mañana acababa de llegar Cuky, les informó que los hombres rescatados por su amigo el Capitán Charly, tomaron un barco para regresar con el Olonnés, pero él le temía tanto que no se atrevió a subir. El Capitán decidió reforzar las defensas de la Isla, solicitando más refuerzos a Inglaterra explicando la situación. "Candy… ¿Dónde estarás?... ¿Te tratarán bien?" Sonrió amargamente mientras recordaba la última vez juntos, notó que no era débil ni cobarde, sabría defenderse muy bien. "Quizás hasta logre ganarse la simpatía de sus captores… después de todo no es gente mala, solo desesperada por regresar a su hogar" Quería ir a buscarla por su cuenta, pero sabía que Stear y Archie no se quedarían de brazos cruzados e irían detrás de él, lo que significaría su deserción y tal vez el Tío William y Candy no se los perdonarían. Sin darse cuenta había llegado a la playa, miró a su alrededor. Casi podía asegurar que era el mismo sitio donde se besaron por primera vez. Sonrió al recordar que ella estaba ebria… y se quedó dormida después del beso que compartieron. Su mirada se ensombreció… fue la noche que se reencontraron con Terrence Grandchester… después de tanto tiempo… y nuevamente se volvía a cruzar en su camino, por el mismo motivo… "Jamás creí que podría odiar a alguien… pero él… no tiene remedio… no aprendes: Terrence Granchester".


CERCA DE CUBA

Para asombro de todos, la rubia se recuperaba rápidamente, en pocos días ya podía sostenerse en pie y caminar un poco por su habitación. Terrence por las mañanas recorría su propiedad o el muelle y por las tardes le hacía compañía conversando sobre lo que había hecho o le leía. Al principio había querido alejarse, pero la Sra. Morris y el Sr. Smith insistían que su compañía le ayudaba, e incluso podría recuperar la memoria. El sospechaba sobre sus verdaderas intenciones.

¡¡¡Hola Terry!!!... – Saludó Candy desde su balcón cuando lo vio llegar y desmontar, él levantó la mirada para saludarla, La Sra. Morris le había arreglado algunos vestidos muy sencillos, pero se veía muy bien. – ¡¡¡Tardaste mucho en llegar!!!… ¡¡¡Se enfadará la Sra. Morris!!! - Dijo entrando a su habitación. Él se apresuró a entrar a la casa, tenía que bajarla para la cena, estaba por subir a las escaleras, cuando la vio en lo alto.

¡¡¡Espera Candy!!!…

Estoy harta de depender de todos para hacer algo tan sencillo… me siento bien… - Dijo mientras sosteniéndose del barandal bajaba poco a poco sin problemas. – Lo vez…

Si… veo que eres una pecosa testaruda… En ese caso, tal vez ya puedas salir y hacer más ejercicio. – Ella lo miraba sin comprender, él estalló en una carcajada. – O engordarás tanto como la cocinera…

Terrence… - Dijo molesta.

Lo siento, pero es la verdad… - Se dio la vuelta riendo, ella comenzó a caminar tras él lo más rápido que podía sosteniéndose de las paredes y los muebles. El ama de llaves y Thema los observaban, se veían tan felices. Después de un momento, Candy se detuvo sofocada, Thema fue hacia ella, Terry dejó abruptamente de reír, asustado.

Mandisa… ¿Estás bien? – La sostuvo Tehma mientras la llevaba hasta el sillón. Candy trataba de recuperar el ritmo de su respiración.

Si… - La mujer no le creyó. – Sólo… necesito… hacerlo… más seguido… -Sonrió.

Debe tener cuidado Milady… su peso… - Comenzó a decir el Sr. Smith.

¡Te lo dije, debes ponerte en forma. Hasta el Sr. Smith ya te confunde con Esther!…

NO DISTORSIONES MIS PALABRAS TERRENCE… Discúlpe Milady, por las insolencias de este chico…. – Lo miraba severamente, mientras Terrence seguía sonriendo de forma insolente. – Lo que quiero decir es que necesita recuperar peso… tal vez por eso se siente tan mal….

Sólo lo dices para consolarla… - Dijo el moreno burlón.

¡¡¡TERRENCE GREUM GRANDCHESTER: DISCÚLPATE DE INMEDIATO!!!

NO SOY UN CHIQUILLO PARA QUE TÚ…

PERO TE SIGUES PORTANDO COMO UNO… - Candy no pudo evitarlo y comenzó a reír por el comportamiento de ambos. Todos la miraron.

Yo… Lo siento… no quise ser… - Se disculpó sonrojada y muy apenada.

No te disculpes pequeña, siempre se han portado así desde que Terrence era un niño. – La tranquilizó la Sra. Morris, el joven alzó los ojos de forma insolente pero ella lo ignoró. – Al parecer ambos aún no han madurado. – Miraba a ambos severamente, una mucama entró para avisarles que la cena estaba lista.

Candy observaba detenidamente a Terrence, estaba muy diferente… parecía más… relajado. Esa mañana sus hombres habían regresado a Cuba después de llevar provisiones. Le intrigaba demasiado el comportamiento del joven. Admitía que era muy apuesto y le molestaba el hecho de que él lo supiera, sacándole provecho cuando y como quería. En una ocasión lo había observado desde su balcón embromando a las jóvenes mucamas, las miradas que le dirigían y la forma nerviosa en que le respondían. No supo lo que sintió en ese momento. Por las noches, cuando él se iba después de conversar con ella o leerle, estaba a punto de dormir cuando escuchaba un relincho, se asomaba, viéndolo partir a todo galope… como si le urgiera irse de ahí.

Malaika… ¿En qué piensas? – Preguntó Teshi desde el otro lado de la mesa, haciendo que todos dejaron de hablar para ponerle atención, ella se sintió avergonzada por que la descubrieran así.

Yo… no es nada… lo siento… - Continuó comiendo en silencio.

Le preocupó a Terry verla en ese estado, mientras la miraba con disimulo. ¿Estaría comenzando a recordar más cosas? ¿Debía llevarla de inmediato a Port Royal? Era lo más correcto, su salud había mejorado notablemente. Mientras pensaba todo esto no se explicaba por qué sentía un extraño vacío ante la simple idea de no verla y eso le molestaba demasiado.


UNA SEMANA DESPUÉS

Ya era tarde y Teshi había ido a despertar a Malaika, llamó a su puerta pero no contestó, así que entró, dirigiéndose a la cama, pero no estaba ahí. Salió corriendo para avisar, todos los sirvientes la buscaron por toda la casa, nadie la había visto salir.

¿Dónde estará? – Preguntó Thema con ansiedad.

Iré a avisarle a Terry… - dijo mientras salía corriendo el pequeño rumbo a las caballerizas. Terry estaba aseando a su caballo, al verlo llegar sofocado se alarmó.

¡¡¡¿QUÉ HA PASADO TESHI?!!!

Malaika… - Apenas si podía hablar. – No la encontramos…

¡¡¡¿CÓMO QUE NO LA ENCUENTRAN?!!! – Se apresuró a ponerse la camisa.

Ya buscamos… por toda… la casa…nadie… la vio salir…

¡¡¡VAMOS!!! – Dijo al tiempo que subía al caballo. Uno de los caballerangos le daba al niño. Salieron al galope rumbo a la casa. Cuando llegaron, los sirvientes muy nerviosos le dijeron que no había señales de ella. Caminaba de un lado al otro, furioso, maldiciendo entre dientes. "¿CÓMO PUDO SALIR SIN SER VISTA? ¿A DÓNDE PODRÍA IR SI NO CONOCÍA LA ISLA?... PODRÍA SER PELIGROSO SI SE PERDÍA…" Escuchó una campanada. "Eso es… la Capilla… es el único lugar alto… el campanario" Salió corriendo para montar su caballo, cuando llegó hasta el lugar en ruinas, sintió escalofríos. Recordó el día de la tormenta en Port Royal.

¡¡¡CANDYYYY!!! – La llamó mientras entraba al solitario lugar. Encontró la entrada a las escaleras que llevaban al campanario y subió corriendo. - ¡¡¡CANDYYY!!! ¡¡¡CONTESTA!!! – Llegó a lo alto y vio la puerta cerrada, desesperado la abrió de una patada. Ahí estaba, vestida con ropas masculinas, inmóvil, contemplando el mar.

¡¡¡CON UN DEMONIO CANDICE!!! ¡¡¡¿QUÉ HACES AQUÍ, SOLA Y VESTIDA ASÍ?!!! – Ella lo miró con tranquilidad, pero parecía perdida.

No quise molestar a nadie… salí a hurtadillas por tu balcón… - Le guiñó.

¡¡¡¿QUE HICISTE QUÉ?!!!... – Lo puso nervioso sabes que estuvo en su habitación. No pudo evitar decir molesto: - ¡¡¡¿QUÉ RAYOS HACÍAS EN MI HABITACIÓN?!!! – Se acercó a ella.

Buscaba algo más cómodo para salir… - Él la miró, lo desarmaba con sus afirmaciones tan inocentes. Lo alteró ver que se había puesto su camisa preferida. – No te preocupes, te lo devolveré todo cuando…

No… no importa… quédatelos… pero debiste por lo menos avisar a alguien que saldrías.

Lo siento. – Le sonrió, eso lo calmaba. – Es extraño, sentía ganas de gritar…

¿Gritar?

Si, estar en algo alto… me sentí tan extraña…

¿Has podido recordar algo? – Se hizo a un lado para que pasara. Ella lo miró.

Estar aquí… me parece que hay algo familiar… - La miró animándola a continuar. – Tú… - Se sobresaltó. – Tú… ¿Me salvaste de un lugar así?

¿Qué recuerdas? - Ella se abrazó a sí misma antes de contestar.

Frío… lluvia… un vacío… mucha tristeza... – Cubrió ambos lados de su cabeza con sus manos. Él se acercó, no sabía que hacer para tranquilizarla, solo atinó a bajar sus manos.

No te esfuerces tanto… ya es algo… - La tomó de la mano, sorprendiéndola. – Ven, tenemos que regresar – Comenzaron a bajar rápidamente las escaleras. – Antes de que se preocupen más… - Montó él primero, para después con mucha facilidad asirla por la cintura y subirla frente a él. "¿Qué es esto que siento? ¿Por qué me siento algo culpable por sentirlo, pero no quiero dejar de sentirlo?" Pensó ella al sentir su cercanía. - Sujétate bien, no quiero que caigas. – Ella pasó sus brazos por su cintura para sujetarse bien, sintiéndose abochornada por hacerlo. En cuanto se pusieron en marcha a galope, asustada se recargó en su torso sujetándose con fuerza. Pudo escuchar su corazón, latiendo rápidamente y con fuerza. Sintió la calidez que emanaba, cerró los ojos aspirando su aroma.

¡¡¡MILADYYY!!! – Escuchó la voz de la Sra. Morris, vio a Thema y Teshi salir tras ella.

Estoy bien… siento mucho haberlos asustado… no creí que tardaría tanto… - Dijo mientras Terry desmontaba para ayudarla a bajar, giró su rostro, quedando a unos centímetros del de él, se percató de que tenía una extraña mirada, que hizo su corazón latir rápidamente.

Si ya puede ir hasta la vieja capilla… puedo deducir que está en excelentes condiciones, Milady. – Dijo el Sr. Smith, haciendo que Terry la soltara rápidamente y se separan apenados. Gesto que no pasó desapercibido por los adultos que sonrieron disimuladamente. - ¿Por qué no vamos a desayunar?

¡¡¡Harry, tú solo piensas en comer!!!… - Le llamó la atención el Ama de Llaves.

Tú tienes la culpa… - Ella lo miró sin comprender. – Nadie organiza mejor una comida como tú…


PORT ROYAL

Estaba muy preocupado por sus sobrinos, especialmente Anthony. La Marina Real estaba en alerta desde que supieron del regreso de la tripulación amotinada con el Olonnés. Creían que Neil sabía la ubicación exacta del escondite, pero así como lo conocían los chicos, era un caso perdido por su incompetencia como marino. No lo habían hecho hablar, él sólo se limitaba a decir que quería a su "esposa de regreso". Él al igual que sus sobrinos quería embarcarse y buscarla por su cuenta. Ya había pasado mucho tiempo y no había nota de rescate. Esperaba que George pudiera haber convencido a la Tía Abuela de retrasar todo… No le gustaba sentirse tan impotente al ver tantos rostros tristes rodeándolo… cada día y tener que mostrarse sereno, cuando por dentro no sabía si podría soportar lo que viniera.


CERCA DE CUBA

Quiso salir a caminar, casi imploró de rodillas que la dejaran hacerlo sola, por lo que el Sr. Smith y la Sra. Morris, accedieron, siempre y cuando no se alejara rumbo a los campos de cultivo o a la selva. Los alrededores de la casa, estaba rodeada de hermosos jardines llenos de plantas exóticas y desconocidas para ella, estaba acercándose a las caballerizas, pero antes de llegar algo atrajo su atención, caminó un poco más al escuchar voces, dobló en una esquina y vio a una de las mucamas con uno de los caballerangos, se avergonzó tanto que escapó corriendo del lugar, sin ver a dónde iba. Después de un momento, se detuvo a tomar aire. Ahora escuchaba un ruido muy fuerte, comenzó a caminar siguiendo el sendero en el que estaba, encontró una cascada o mejor dicho varias pequeñas que desembocaban en una pequeña laguna y el agua seguía corriendo por un arrollo. Se sentía encantada por la vista, estaba apunto de bajar más, cuando escuchó un repentino chapuzón. Se apresuró a esconder justo cuando vio que alguien salía a la superficie y dio algunas brazadas, tomaba aire para zambullirse de nuevo.

¡¡¡TEEERRRREEENNNCCCCEEE!!! - Escucharon a alguien gritar. Él buscó la procedencia de la voz, ella trató de esconderse más. - ¡¡¡DEMONIOS TERRENCE!!! ¡¡¡¿DÓNDE ESTÁS CUANDO SE TE NECESITA?!!!

¡¡¡¿QUÉ PASA?!!! ¡¡¡¿QUÉ HA OCURRIDO CON CANDY?!!! – Preguntó alarmado nadando rápidamente hacia la orilla, ella se asomó un poco y se alarmó al ver que a unos pocos metros más debajo de dónde estaba, el joven había dejado su ropa. Con la vista buscó con desesperación otro escondite, pero no podía moverse de ahí o la descubrirían. Dio un vistazo para ver si podía alejarse sin que la notaran.

NADA... ELLA ESTÁ EN LA CASA… - Contestó sonriendo el Sr. Smith. – ACABA DE LLEGAR EL BARCO DE CUBA… APRESÚRATE… - Vio a Terry salir del agua, caminando en dirección a los arbustos.

Ella no pudo desviar la vista, sorprendida: él estaba completamente desnudo. Aunque quería salir corriendo de ahí, no podía y no sabía porqué no podía moverse ni dejar de mirar al joven. Apreció cada detalle de su figura: el agua cayendo desde su largo cabello, corriendo por su torso y espalda… hasta más allá… y sus fuertes piernas: su vista regresó al torso del joven, le agradaba ver que cada músculo se marcaba más con cada movimiento que hacía mientras se vestía… de repente fue consciente de que su corazón latía muy fuerte y rápido, tan fuerte que creyó que podrían escucharlo; su respiración también se había acelerado.

¿POR QUÉ CADA VEZ QUE SE TE BUSCA, PIENSAS QUE TIENE QUE VER CON ELLA? – Preguntó con malicia el hombre a Terry, esto la hizo reaccionar y esconderse lo más que podía donde estaba.

PORQUE TENGO QUE CUIDAR QUE REGRESE BIEN O ALBERT NO ME PERDONARÁ QUE LE PASE ALGO MÁS. – Sus palabras la desconcertaron. "Así que ese… ese embustero sabe más sobre mi familia y no ha querido contarme…" El nombre de Albert resonaba en su cabeza. – Y SUS "TRES CABALLEROS" ME COLGARÍAN SOLO POR SIMPLE PLACER… NO… NO ME ARRIESGARÉ A DARLES ESA SATISFACCIÓN…

No hay algo mas… ¿Tal vez… personal?

¡¡¡NO SÉ A QUÉ TE REFIERES!!! – Estaba ajustándose las botas. El Sr. Smith lo seguía mirando malicioso. – SI, ACEPTO QUE ES HERMOSA… PERO SÓLO ES UNA NIÑA… SABES PERFECTAMENTE COMO ME GUSTAN LAS MUJERES… Y ELLA NO ES DE MI GUSTO… NO ES TAN INTERESANTE… SOLO ES UNA CHIQUILLA INOCENTE… - El Sr. Smith lo miraba con burla. Candy sintió un terrible hueco y no podía explicarse la razón de sentirlo, además de sentirse molesta.

SI, CLARO QUE SÉ CUALES SON TU TIPO: LAS QUE TERMINAN COMIENDOSE TU CORAZÓN EN EL ALMUERZO COMO ESA OTRA RUBIA… ¿CÓMO SE LLAMABA?... – Le preguntó con burla. – HAAA… SI YA RECUERDO: SUSANA… Y NO SÓLO EL TUYO… ME PARECE QUE TAMBIÉN EL DE "LOS TRES CABALLEROS"… SI, ESA SI ERA UNA JOVEN INTERESANTE… MUY INTERESANTE…

¡¡¡NO MENCIONES ESE ASUNTO!!! ¡¡¡POR QUE NO SABES NADA… ABSOLUTAMENTE NADA!!! – Candy sintió escalofríos al escuchar su tono de voz, gritar de esa forma. – Aunque… siempre me intrigó si logró también hacer caer a Anthony y a Stear… - Dijo con una malicia que fastidió al hombre y a la joven. - ¡¡¡ENTONCES SI FUERON UNOS IDIOTAS!!!… - Se levantó y tomó su espada. - ¡¡¡MALDITA BRUJA!!!... –Lo miró con furia. - ¡¡¡¿POR QUÉ TUVISTE QUE MENCIONARLA?!!! ¡¡¡NO QUIERO QUE VUELVAS A MENCIONAR ESE ASUNTO!!!...¡¡¡¿ENTENDIDO?!!!... ¡¡¡VÁMONOS!!!.

En cuanto los vio alejarse, regresó corriendo por donde llegó. Por más que intentó contener sus lágrimas no pudo. ¿Por qué habrían de afectarle de esa forma sus palabras? Sólo era un gran problema para él… pero se sentía herida… al llegar a la casa fue directo a su habitación. Muchas cosas se revolvían en su cabeza: nombres, personas, lugares, el dolor era insoportable. Lo que más le había lastimado era la forma en que había hablado de ella. "No quiero que se me acerque… no quiero volver a verlo…" había dicho a Thema después de contarle todo lo que escuchó.

Debes aprender que no todo es lo que parece…

No me importa ya… sólo quiero regresar a casa… mi familia es quien mejor puede ayudarme… no un patán que apenas si me conoce… que es un pirata… quien dice que no me tiene aquí porque espera obtener una gran recompensa…

Mandisa… piensa bien lo que…

YO… YO YA NO SÉ QUE PENSAR…

¿De verdad opinas eso del Capitán?

¡¡¡SIII!!! ¡¡¡Y LO ODIO!!! – Gritó furiosa.


Smith observaba a su joven Capitán camino al muelle. Aunque negara las cosas, había cambiado mucho desde que la joven estaba con ellos: su constante mal humor había desaparecido, su forma de hablar con los demás… se le escuchaba conversar más e incluso bromear; se le veía jugar y reír con los niños de los campesinos. Excepto que sus salidas nocturnas a cabalgar habían aumentado, pero dormía más. ¿Cómo podrían lograr que admitiera su debilidad por la chica? Aunque dijera lo que dijera, sentía algo por ella… Vio que descargaban un baúl que personalmente se apresuró a revisar. Le escuchó decir que lo llevaran a la finca y lo entregaran a la joven.


"Maldito Smith, siempre de entrometido en mis asuntos… ¿Cómo se atreve siquiera a nombrar a esa maldita víbora… y compararla con Candy?" Pensaba mientras espera impaciente que desembarcaran el cargamento que llegaba, sonrió de una forma poco habitual al imaginar la sorpresa que se llevaría la joven en cuanto viera el contenido del baúl. "La forma más personal en que la puedo ver… es como una hermana pequeña y traviesa… por eso deseo protegerla". Se repetía una y otra vez… cada ocasión en que la tenía cerca de sí… "Yo no merezco a alguien como ella… yo no seré como mi padre, jamás destruiré la vida de una mujer… por simple placer…"


No había querido abrir cuando le dijeron que Terrence el enviaba algo. Thema y la Sra. Morris insistían en que lo aceptara, pero no quiso. Salió por el balcón rumbo a la capilla y subir hasta el campanario. Siempre se preguntaba porqué al subir ahí se sentía tan bien. Seguía sintiendo esas ganas de gritar… ¿Pero qué?... solo sabía que necesitaba deshacerse de esa sensación que tenía.


Terrence llegó a la casa, no vio a Thema y a la Sra. Morris, por lo que supuso que estaban con la rubia en su habitación, así que se dirigió hacia allá para saber si le había gustado su obsequio. Se desconcertó al ver el baúl en la puerta. Eso lo enfureció. Una mucama salía de una habitación.

¡¡¡¿QUÉ DEMONIOS SIGNIFICA ESTO?!!! – Explotó. Ella aterrorizada le contestó.

Mi… mi-milady… n-no quiso…r-recibirlo…

¡¡¡YA ME DI CUENTA!!! ¡¡¡CON UN DEMONIO!!! ¡¡¡LA PREGUNTA ES ¿POR QUÉ?!!!! – Se acercó de dos zancadas a la puerta y llamar con fuerza.

N-no… no l-lo s-sé… Mi-milord… - Ella al verlo así escapó corriendo por el pasillo.

¡¡¡CANDICE WHITE ARDLEY!!!.... – Golpeaba una y otra vez con los nudillos con mucha fuerza. - ¡¡¡ABRE YA LA PUERTA Y EXPLICA ESTO!!! – Dejó de golpear, pero no pasaba nada, pegó el oído a la madera, pero no escuchaba nada. Así que gritó. - ¡¡¡MALDICIÓN!!!... ¡¡¡ABRE O TIRARÉ LA PUERTA!!!

Ella no está ahí… - Dijo Teshi atemorizado saliendo de su habitación. Terrence tuvo que respirar profundo para tranquilizarse y hablar con el pequeño.

¿Sabes dónde está? – Se había acuclillado para hablar con él.

Salió por su balcón… la vi ir hacia la capilla… - Thema alcanzó a su hijo.

Ella está comenzando a recordar cosas… - Le informó, para que no estuviera tan alterado y no la buscara. – Tal vez… quería estar a s-o-l-a-s… - Remarcó con intención al ver que se dirigía a las escaleras. Resignado pidió:

Por favor… avíseme cuando regrese… - Y se fue. Teshi, traviesamente se acercó al baúl y lo abrió. Thema le llamó la atención, pero al ver el contenido se quedó sin habla. Era magnífico, jamás había visto algo así…


Era ya tarde, había estado contemplando el paisaje que no le importó el tiempo. Por alguna razón, un sonido persistente que tenía tiempo de escucharlo, la distrajo y decidió buscar su procedencia. Después de bajar del campanario y rodear la capilla escuchó voces y risas masculinas, guiándola hasta un claro. Varios hombres hacían un círculo, divirtiéndose mientras otros dos luchaban con espadas y puñales. Uno de ellos desarmó al otro, con agilidad lo tiró al suelo. Candy quedó en Shock. Las risas se hicieron más estruendosas. No pudo evitar comenzar a gritar.

¡¡¡ANTHONYYYYY!!!... ¡¡¡AAAANNNTTTHHHHOOONNNYYYY!!! – Estaba desesperada, comenzó a llorar. – POR FAVOR… DÉJENLO… ANTHONYYYY… ¡¡¡NOOO… NO TEMUERAAAASSS!!! – Se desvaneció, alguien alcanzó a sostenerla antes de que cayera al suelo. Terry soltó la espada y el puñal mientras corría, desató su caballo, uno de sus hombres se la entregó, apresurándose a llevarla hasta la casa. La Sra. Morris salía del Salón cuando escuchó el alboroto que hizo al entrar.

¡Terrence! ¡¿Qué escándalo es ese?! – Vio a la joven desmayada en sus brazos. - ¿Qué le pasó? – Ambos subían las escaleras.

¡¡¡NO LO SÉ!!!… ESTÁBAMOS DIVIRTIÉNDONOS EN UNA LUCHA DE ESPADAS, CUANDO LA ESCUCHAMOS GRITAR.

Anthony… por favor… Anthony… ten cuidado… - La escucharon susurrar, vio sus lágrimas al llamar al rubio. Entraron en su habitación, la depositó en su lecho. Ella volvió a mencionar al rubio… esto lo hacía enfurecer… se alejó de ella con rapidez.

AVÍSEME CUANDO DESPIERTE… - Salió dando un portazo. Se dirigió a su caballo y salió a todo galope. Pasó mucho tiempo… Ella despertó llamándo:

¡¡¡Anthonyyyyy!!!… - Abrió los ojos. Tardó un momento en reconocer dónde estaba.

Mandisa… ¿Estas bien? – Thema se acercó preocupada.

Si… ¿Dónde está Anthony? – La mujer la miró sin comprender.

No sé de quien me hablas… - Candy giró la cabeza cerrando los ojos. Comenzó a recordar y las lágrimas comenzaron a salir.

Thema… lo recordé… Anthony… era mi novio… murió en Port Royal… cuando me secuestraron… - Volvió a comenzar a llorar con mayor desesperación. La mujer la abrazó para consolarla al ver como se sacudía por el llanto.

Llora pequeña… saca todo el dolor de tu corazón… recuerda los momentos que pasaron juntos… en cuanto te amó, por ser como eres… por ser tú… - Thema había comenzado a llorar también. - Libera todo ese dolor… ahora tú tienes que vivir… recuerda cuanto se amaron…


Regresó más relajado. Se dirigió a la habitación de la rubia, estaba a punto de llamar cuando vio entreabierto. La escuchó llorar, hablar de Anthony… Estaba muy molesto. Saber que seguía amándolo, aún cuando lo creía muerto. Se alejó de ahí para ir a su propia habitación. ¿Qué debía hacer? ¿No había dicho que la llevaría con su familia tan pronto como se repusiera? Era lo mejor, pero… no le agradaba la idea… ¿Qué hacer en todo caso? ¿Decirle la verdad respecto a Anthony? En su habitación se encontraba el baúl que había enviado a la joven. Quiso patearlo. Se detuvo, lo abrió para mirar su interior… Sonrió misteriosamente.


Milady, Milord pide verla antes de la Cena… - Dijo la Sra. Morris cuando llamó a su puerta.

¡¡¡NO QUIERO VERLO!!! – Gritó sin abrir. Thema la miraba.

No hagas esto Mandisa… se preocupa por ti… - Ella la miró molesta. – Se ha portado bien contigo todo este tiempo.

SI… LO HACE PORQUE TIENE LÁSTIMA DE LA "POBRE NIÑA CHIFLADA"… HE SIDO SU BURLA TODO ESTE TIEMPO… QUIERE LIBERARSE DE MI… NO HE SIDO MAS QUE UNA CARGA PARA ÉL… - Caminaba de un lado para el otro mientras decía todo esto, finalmente susurró. - No soy nada interesante… - Thema la alcanzó a escuchar, ahora si comprendía su enojo.

No lo creo así, Milady… - Escuchó la voz de la Sra. Morris que entraba por un pasadizo, sorprendiendo a ambas. – Disculpen mi intromisión, pero quiero agradecerle por lo que ha hecho por Terry…

Pero yo… yo no he…

Tal vez de una forma inconsciente… ha pasado por tantas cosas malas que creí que jamás lo vería sonreír de la forma en que ha comenzado a hacerlo… y es por usted…

¡¡¡ESO NO LE QUITA QUE SEA UN PATÁN!!! – Dijo volviendo a caminar por la habitación furiosa. Thema y el Ama de Llaves se miraban sonriendo disimuladamente.- ¡¡¡Y UN EMBUSTERO!!!... ¡¡¡NO HA QUERIDO HABLARME DE MI FAMILIA!!!

Tal vez espera que lo haga por usted misma. – Dijo con dulzura la mujer mayor. Candy se detuvo a pensarlo por un momento.

Puede ser… pero eso… es…

Sea lo que sea que él le haya hecho para ponerla en ese estado, lo que le envió puede ser una sutil forma de disculparse… jamás ha sido alguien… expresivo… - La miró, ella se sonrojó, recordó esa mañana. "No creo que me haya descubierto en la cascada, ¿O sí?" – De acuerdo… iré a ver qué es lo que quiere. – Contestó resignada. Ambas mujeres la vieron salir.


Estaba en la biblioteca mirando por la ventana, cuando llamaron a la puerta. Indicó que pasaran. Se giró para ver quien era, curiosamente la joven tenía un rubor que la hacía ver más atractiva.

¿Ya te sientes mejor? - Preguntó con preocupación al verla así.

Yo… s-si…-Él con un gesto le indicaba que se sentara, ella se negó. "¿Qué es lo que le pasa?"

¿Estás segura?

Yo… comencé a recordar algunas cosas más… - Si mirada profunda e insistente la hacía desviar la suya apenada. "¿Qué sucede Candy? siempre me miras directamente…"

¿CÓMO A ANTHONY? – Preguntó tratando de evitar que sonara con dureza.

Si… - finalmente se sentó. – Ustedes… sus risas… su tonto juego… me hizo recordar… su muerte… - Comenzó a llorar sin poderlo evitar, él se resistía a acercarse, decirle algo. Finalmente se decidió a sentarse a su lado y la abrazó. Sintió su sobresalto en cuanto la tocó. "Me tiene miedo… ¿Por qué?... ¿Debo decirle la verdad?". Cerró sus ojos para poder disfrutar de su aroma mientras lo aspiraba, sentirla junto a su cuerpo lo confundía. Quería estar así… tenerla así, para siempre.

¡Hueles horriblemente a… - Dijo ella, la sintió ponerse rígida, al tiempo que se separaba de él con rapidez, Rápidamente endureció su expresión.

POR SI NO TE HAS DADO CUENTA, ESTUVE TODO EL DÍA EN LOS CAMPOS… - Se levantó molesto, tomó su pipa para ponerle más tabaco y la encendió. Inhaló y después soltó poco a poco el humo, ella comenzó a toser ruidosamente.

¡¡¡ASÍ QUE ES ESA COSA LO QUE HACE QUE APESTES TAN HORRIBLEMENTE!!!…

¿QUÉ TIENES EN CONTRA DE UNA BUENA PIPA Y UN EXCELENTE TABACO? – Se burló, volvió a inhalar y soltar el humo en su cara, ella volvió a toser.

NO CREO QUE SEA BUENA IDEA. – Se acercó y le arrebató la pipa.

¡¡¡ME SORPRENDES PEQUEÑA PECOSA!!!… ¿QUIERES PROBAR?

No gracias… Si insistes en hacer esto, te agradecería que no lo hagas en mi presencia.

De acuerdo Pecas, ¿Algo más?

SI: DEJA DE DECIRME PECAS… Y ¿POR QUÉ QUERÍAS VERME?

¡¡¡VAYA, QUE HUMOR!!! Ya me di cuenta de que comienzas a recordar. – Señaló el baúl, ella miró en su dirección, apenada. - ¿No te gustó?

Yo… lo siento… No quiero causar más problemas… es demasiado y yo…

¡ABRELO! – La animó sonriendo, lo miró y se acercó con cautela. – No me causas problemas… debo procurar que estés bien para llevarte a Port Royal, Albert estará muy preocupado por ti… - Ella lo miró, sin comprender dejó su mano sobre la tapa del baúl sin abrirlo. - ¿Recuerdas a Albert? - Ella asintió.

¿Qué tiene que ver… Albert en Port Royal? ¿Cómo… lo conoces?

Bueno, tengo que decirte que fue toda una sorpresa saber que mi amigo el vagabundo, era nada más y nada menos que el misterioso Tío Abuelo William Ardley. El hombre que según ustedes los Ardley "controla" sus vidas… - Ella lo veía sorprendida. – En una ocasión me ayudó… es mi amigo…

Albert es… ¿Es el Tío Abuelo William?... – Él asintió. - Albert es el Tío Abuelo William… - Se cubrió la cabeza con ambas manos, él se asustó. – No… no puede ser… no puede ser él…

Él mismo y el Gobernador me lo confirmaron…

V-Vino p-por m-mi… - Dijo con angustia, Terry no comprendía. – Me llevará a Escocia… no puedo creer que sea capaz de… no creo que me obligue a hacerlo… -El joven la miró sin comprenderle. - nos casaremos… - Terry estaba como en Shock, no podía creer las palabras de la joven. "¡¡¡MALDICIÓN ALBERT!!! ¿TÚ TAMBIÉN? ¿POR QUÉ NO ME LO DIJISTE?"

¡¡¡¿QUÉ ES LO QUE DICES PECOSA?!!! – Ella se sentó de nuevo, mirando al vacío, intentando recordar más.

Tengo que casarme con él… la Tía Abuela lo dijo… era una orden... era SU orden… – Lo miró angustiada él permanecía inexpresivo. – Soy… estoy comprometida con él… - Terry la miró, respiraba profundo tratando de contener su ira.

Vaya pecas… eres un imán para los problemas.- Dijo burlón.

¡¡¡ESTO NO ES DIVERTIDO!!!... ¡¡¡NO QUIERO CASARME CON ÉL!!!… CON NADIE… - La miró sorprendido, ella se sonrojó un poco y continuó diciendo: - NO SIN AMOR… YO… AMO… AMABA A ANTHONY… - No vio como endureció su expresión el joven. – Conozco a Albert desde niña… era mi mejor amigo… dejé de verlo cuando fui enviada al Real Colegio San Pablo… Poco antes de venir, lo volví a encontrar… jamás vi en él algo más que un amigo y protector… - Terry la escuchaba. Era cierto, la preocupación de Albert por Candy era muy diferente a la de Anthony o Archie. – Todo debe ser un error…- El joven se relajó.

Supongo. – Vio que aún no había abierto el baúl, así que para distraerla le dijo: - No has visto lo que hay ahí. – Le sonrió. – Espero que sea de tu agrado… - Ella lo abrió.

Esto… es muy hermoso… - Lo sacó, era un vestido de seda verde con delicados bordados dorados y piedras preciosas. Debajo había más vestidos, sencillos pero igualmente hermosos.

He notado cierta afición tuya a usar ropas masculinas… me he dado cuenta de que es para que puedas hace tus acrobacias de mona pecas... – Ella lo miró retadoramente, él la ignoró soltando una carcajada. Él se acercó y sacó algo más. Ella lo miraba expectante. – Espero que te queden y me puedas devolver por lo menos mi camisa preferida. – Le mostró lo que sostenía en sus manos: una camisa y pantalones más pequeños.

Yo… lo siento, en cuanto pueda… - Él rió de buena gana.

No es enserio… - Sonrió maliciosamente al mirarla a los ojos. – A menos que quieras dármela en este momento… - Susurró acercándose lentamente, esa forma de hablar la hizo sonrojarse, sin entender porqué, lo miró a los ojos. Llamaron a la puerta. Una mucama entró a avisar que la Cena estaba lista. Él pidió que la retrasaran un poco. – Milady, ¿Sería tan amable de honrarme con su presencia, usando uno de sus obsequios? – Ella se sonrojó nuevamente al oírlo tan caballeroso.

Cla-claro que si… - Él mismo tomó el baúl y la acompañó a su habitación. Cuando salía, tomó su mano para besarla con delicadeza, haciendo que se sonrojara de nuevo. Cuando cerró las puertas, se recargó en ellas, no pudo evitar suspirar. "Vaya suerte la de la pecosa…de verdad es muy especial… Tantos pretendientes…" Sonrió, "¿Habré conocido a alguna joven que valiera la pena, alguna vez, antes de ella?... Creo que no… jamás". Pensaba mientras se dirigía a su habitación.


Thema y La Sra. Morris la ayudaron a arreglarse para la Cena, Teshi fue a avisarles que Terry la esperaba impaciente en las escaleras. Cuando pudo verse en el espejo de cuerpo entero se sorprendió. No podía creer que fuera su imagen. Thema le puso una gargantilla sencilla que hacía juego con los pendientes.

Esto… es demasiado para mi… no creo que sea necesario…

No lo tomes a mal, pero eres hermosa… deberías estar orgullosa de ello.

Milord estará encantado. – Intervino la Sra. Morris que le ponía un poco de agua de rosas. – Lista Milady. – Ambas mujeres le sonreían animándola a salir de la habitación, ella caminaba con mucho cuidado, no quería arruinar el lindo vestido. Miró al frente, ahí estaba, pulcramente vestido, su cabello recogido en una coleta. Recordó la noche del Baile del Gobernador… su atuendo, su apostura… de pronto se puso nerviosa… recordó su mirada insistente… lo que le hacía sentir. Se sonrojó nuevamente cuando estuvo cerca y le ofreció su brazo para bajar, ella lo tomó temblorosa, desviando su vista, él sonrió. "¿Qué pasa contigo Candice?... Es sólo Terrence… no hay porqué preocuparse". Él no dejaba de mirarla.

Te ves muy hermosa… Candice… - Dijo suavemente. Ella lo miró apenada.

Gra-gracias… - Entraron al comedor. Había servicio solo para dos personas - ¿Dónde están Thema y… - Se había acostumbrado a que todos estuvieran ahí.

Está con los demás en los jardines…

Supongo que es más divertido allá… - Dijo extrañada al ver tanta formalidad en los sirvientes, lo escuchó hacer un ruido y creyó que había dicho algo impropio, lo miró angustiada. – No quiero decir que… no me agrade tu compañía… - Él no dejaba de mirarla serio, lo que hizo que se pusiera más nerviosa. – Yo… lo que quiero decir es… que no me agrada tanta formalidad…

No te preocupes "Pecas" después de cenar iremos con ellos… quisieron darnos un poco de privacidad… - Ella se sonrojó. - Es solo que ahora que has recuperado parte de tu memoria, quisiera saber un poco más de ti… - Abrió la silla para que se sentara.

¿Co-como qué?

Ummm… – Él se sentó, los sirvientes entraron con vino y comida. – Tu niñez… ¿Puedes recordarla? – Se sintió un poco más cómoda.

Eso… eso creo… - Bajó la vista un poco para recordar. – Recuerdo los verdes prados… no éramos ricos, pero… teníamos una finca y trabajadores… mi padre creo que era negociante… viajaba mucho. – Sonrió de forma soñadora al evocar su recuerdo. – Él me enseñó a trepar árboles… - Después su voz se quebró. – murió cuando lo atacaron unos bandidos… mi madre también, después de eso… Supe que tenía parientes muy ricos e importantes: El Tío Abuelo William sería mi tutor y La Tía Abuela Elroy sería mi guardiana… - La vio cerrar con fuerza los ojos y sacudir la cabeza con desesperación, "¿Qué estará recordando? Que le cause ese dolor…" - fui llevada a Londres, al Real Colegio San Pablo… - Terrence la miró sorprendido al escuchar eso. – del que nunca se me permitió salir… Nunca vi al Tío Abuelo… pero siempre lo imaginé como un anciano muy cariñoso, ya que siempre me enviaba cosas curiosas y lindas de sus viajes… - Su voz cambió, con cierto dolor dijo. – La Tía Abuela nunca quiso visitarme o verme… al parecer me odia…

¿Por qué? – Preguntó intrigado. Ella negó con la cabeza.

Siempre señalaba el que fuera huérfana… que jamás podría decidir con quien me desposaría, de eso ella y el Tío Abuelo se encargarían… - Él recordó la razón por la que abandonó Inglaterra, endureció su expresión. – Después me comunicó que por orden del Tío Abuelo sería educada para ser su esposa… y jefa del Clan Ardley… era mi obligación ya que él se había encaprichado conmigo… - Notó que había comenzado a llorar, él tomó su mano, haciéndola sobresaltarse.

Lo siento Candy… Perdóname… no debí hacerte que recordaras cosas tan tristes…

Es-está bien… s-supongo… - Sonrió. – Ahora entiendo que Albert no era parte de eso… y que por ello me envió a Port Royal… para alejarme de esa Vieja Bruja…- Él comenzó a reír a carcajadas.

FIUUU… ¿QUÉ VOCABULARIO MILADY? VIEJA BRUJA… ESO NO SE LO PEDONARÍA SU DISTINGUIDA TÍA…

EL TUYO NO ES MEJOR… ERES UN MALCRIADO… - Como no dejaba de reír, se fingió ofendida, levantándose de la mesa para dirigirse a la puerta. Él la vio y dejó de reír con trabajos.

Espera Candy… - Se detuvo. Se acercó a ella. – No quise ofenderte… Por favor… - Tomó su mano. – Terminemos de cenar, después iremos con los demás a los jardines, ¿Te parece? – Ella se había sonrojado de nuevo por su cercanía.

Si… claro… - Regresaron a la mesa, conversando de cosas sin importancia.


¿Cómo va todo? – Preguntó El Sr. Smith, la Sra. Morris se sentó a su lado.

Creo que bien… son tal para cual… - Había gran revuelo: unos músicos tocaban, mientras que los demás bailaban alegremente. Thema y Teshi observaban con curiosidad las costumbres de los blancos, tan distintas de las suyas. Después de un buen rato, vieron llegar a los jóvenes riendo, Terrence pidió a Candy bailar. Ella parecía no saber como hacerlo, él caballerosamente la guió ya que esa música jamás la había escuchado. Los vieron brincar y reír alegremente.

Esa es la medicina más efectiva para los males de ese muchacho. – Señaló el Sr. Smith a Candy. – Lo sabía… sólo que es tan testarudo…

Esperemos que no sea como esa tal Susana Marlowe… que tantos problemas causó a Milord… - Dijo con cierto recelo la Sra. Morris.

SSHHHHH… Terrence no quiere volver a oír ese nombre…

Lo lamento… me agrada mucho la joven, pero… es sólo que no quiero volverlo a ver así… como cuando…

SSSHHHH… es mejor olvidar, por el bien del muchacho… - Ella sonrió al verlo reír junto a la rubia.

Tienes razón Harry…


Candy vio a Thema retirarse, llevando a Teshi completamente dormido, sonrió, le agradaba más este sencillo ambiente que las rígidas formalidades. Bostezó disimuladamente.

Creo que es hora de que te acompañe a tu habitación. – Seguían bailando la alegre música.

No, estoy bien… - Volvió a bostezar. Él la miró sonriendo de medio lado.

Si claro. – Se detuvo.- Vamos o te llevaré cargando sobre mi espalda.

¿Serás capaz de dar tal espectáculo?

Veo que aún no me conoces de lo que soy capaz… - Su mirada atrevida la intimidó.

De acuerdo… - Aceptó a regañadientes, se despidió de todos. Caminaban lentamente alejándose del bullicio, llegaron a una parte donde los setos eran altos y el camino apenas era alumbrado por la luz de la Luna. Él se detuvo, ella se dio cuenta y se volvió para verlo.

¿Qué pasa?

¿Qué más recuerdas de mí? – La miró penetrantemente.

Ya… ya te conté todo… - Dijo intimidada por la forma en que se acercaba, tan lentamente como si la acechara. Ella comenzó a retroceder hasta que el seto se lo impidió.

Me dijiste que la primera vez fue en la Taberna… - Hablaba con suavidad, ella se preguntaba porqué se sentía asustada. Asintió. – Después en la playa… el campanario… cuando me encontraste mal herido… ¿No recuerdas algo… más? – Cuando estuvo cerca de ella colocó ambos brazos sobre el seto. Atrapándola, ella miró nerviosa la poca distancia que los separaba, bajando poco a poco sus ojos.

Si… es todo… - "¿Por qué siento escalofríos?... ¿Hay algo más que he olvidado?" Notó que el rostro de Terrence estaba muy cerca del suyo. Alzó la mirada. No podía comprender la de él.

¿Segura?... ¿No hay algo más…?. – "¿Por qué tiene que hablar así?... me hace sentir extraña… no me gusta sentirme así… tan vulnerable…". Él se dio cuenta de que temblaba, su respiración era dificultosa. Lo que lo hacía estremecer.

Si… estoy segura… ¿A caso hay… hay algo más? – Sentía miedo, como si estuviera en peligro, pero no podía explicarse porqué no quería huir. Lo miró a los ojos, su mirada era muy profunda.

No debiste preguntar eso… - Susurró. La tomó por la cintura, sorprendiéndola, él cerró los ojos, comenzando a pasar sus manos por su espalda de arriba abajo, de forma delicada y rítmica; ella estaba paralizada. La acariciaba con su rostro al pasearlo por el suyo y por su cuello, finalmente ella también cerró los ojos, dejándose llevar por las sensaciones sin podérselo explicar. Súbitamente la giró, quedando de espaldas a él podía sentir su respiración en su nuca y cuello, enchinándole la piel, sintió pasear sus manos temblorosas por su abdomen y costados. Sin saber porqué, sintió que estaba recargada en su fuerte torso, ahora ella había girado su rostro, paseándolo por el de él. Mientras tanto, sintió sus manos posarse sobre sus senos, después de un momento sintió que los acariciaba lentamente, haciéndola estremecerse, no pudo evitar un tímido gemido. Sentía su cuerpo muy cálido. – Candyyy… Candyyy… - Le escuchó decir suavemente.

T-Terry… - Escuchó su voz sonar como la de él, tan suave… tan sensual. Que lo incitó a continuar con su exploración. Ella se sentía tan perdida en las nuevas sensaciones, que no era capaz de corresponderle de alguna forma. De pronto sintió sus labios en su quijada y su cuello. La giró de nuevo con lentitud. Sintió que sus labios bajaban lentamente hasta su escote, posándolos ahí un largo tiempo.

¡¡¡PLAFFF!!! – Un golpe seco se escuchó.

¡¡¡¿QUÉ DEMONIOS… - Se cubrió la mejilla lastimada, mientras la veía huir de él corriendo. - ¡¡¡MALDICIÓN!!!... ¡¡¡CANDICE!!! ¡¡¡DETENTE AHORA MISMO!!!

¡¡¡DÉJAME EN PAZ!!! – Gritó mientras corría con todas sus fuerzas. Los zapatos no le ayudaban al ver que iba detrás de ella. - ¡¡¡TE ODIO!!!. – Se los quitó, le arrojó uno y después el otro, siguió corriendo furiosa al escucharlo reír a carcajadas.

¡¡¡YA RECORDASTE!!!... ¡¡¡¿VERDAD?!!! – Moderó su velocidad, estaba disfrutando de esto, verla correr, le parecía una gacela a pesar del largo vestido.

¡¡¡ALÉJATE DE MÍ!!! – Gritó llorosa. - ¡¡¡TE LO ADVIERTO!!!. – Entró a la casa.

¡¡¡NO HICE NADA QUE TÚ NO QUISIERAS!!! .- Se detuvo al verla subir las escaleras corriendo. Se detuvo en lo alto y giró para verlo.

¡¡¡¿QUÉ DICES?!!!... ¡¡¡¿ES MI CULPA?!!! – Gritó con furia cuando vio la distancia entre los dos.

¡¡¡¿POR QUÉ NO ME DETUVISTE CUANDO TODO COMENZÓ?!!! – Gritó mientras subía los escalones de dos en dos, haciendo que ella se echara a correr nuevamente por el pasillo hacia su habitación.

¡¡¡NO LO SÉ!!!... ¡¡¡NO SÉ QUE DEMONIOS PASÓ CONMIGO!!!... ¡¡¡PERO TÚ TE APROVECHASTE!!!...

¡¡¡NO ME CULPES SOLO A MÍ!!!… ¡¡¡Y POR SI TE INTERESA SABER: YO SÍ LO SÉ!!!… ¡¡¡SÉ PERFECTAMENTE LO QUE PASÓ!!!... - La vio que estaba a punto de entrar. La detuvo con fuerza al cerrar las puertas y la retuvo contra ellas por la espalda. - ¡¡¡¿SABES POR QUÉ?!!! – Se giró para enfrentarlo.

¡¡¡¿POR QUÉ?!!!. – Lo retó alzando el rostro desafiante. Él recargó su cuerpo contra el de ella, haciéndola tragar saliva asustada cuando la tomó de las muñecas haciendo que sus brazos quedaran a los lados de su cabeza. Las respiraciones de ambos eran muy agitadas.

Por que recordaste… - Susurró a su oído. Ella tembló.

¡¡¡NO SÉ… DE QUÉ HABLAS!!! – Intentó ser agresiva sin lograrlo. Él la miraba disfrutando de su agitación.

Claro que si lo sabes… - Le dijo suavemente. – Recordaste la noche del Baile en la Mansión del Gobernador… tú y yo… en los jardines… tú entre mis brazos… disfrutando de mis caricias…

¡¡¡NOOO!!! – Intentó sajarse para darle otra bofetada, pero él retuvo más fuerte su muñeca.

¡¡¡TE DIJE QUE NO VOLVIERAS A HACER ESO!!!... ¡¡¡¿LO RECUERDAS?!!! - La miraba de una forma que no se podía explicar lo que le hacía sentir.

¡¡¡¿POR QUÉ… POR QUÉ NO?!!! – Volvió a retarlo. Se movía buscando la forma de huir de él.

Por que te atendrías a las consecuencias… - Volvió a susurrar en su oído.

¡¡¡¿Y QUÉ VAS A HACER?!!!... ¡¡¡¿GOLPEARME?!!! – Él sonrió de medio lado, lo que la hizo enfurecer más.

No sería mala idea… - La miraba recorriendo su cuerpo, de una forma que la asustaba. - Eres una chiquilla malcriada… supongo que jamás te han castigado… por eso eres tan insolente… - Ella abrió mucho los ojos. "No es tan interesante… es una chiquilla inocente…" Recordó sus palabras en la cascada. Sintió que su furia se salía de control, comenzando a moverse con fuerza para liberarse de él. Su expresión fiera lo seducía, lo que lo hacía sonreír de medio lado. Se recargó más en ella. Mirando sus labios temblorosos. Ella volvía a removerse con fuerza contra su cuerpo para liberarse de una vez por todas de él. – Vaya… ¿Así que quieres saber cuales son las consecuencias Pecosa?... – Sin más se lanzó a sus labios, besándola con una fuerza aplastante, ella se debatía tratando de liberarse, pero él se lo impedía usando toda su fuerza.

Sin querer la mordió, lo que hizo que abriera la boca de forma involuntaria, al darse cuenta, introdujo su lengua haciendo el beso más profundo. Comenzó a dejar de luchar. No sabía porqué a pesar de su rudeza, sentía que quería más… se sentía apunto de perder el sentido, sus piernas no dejaban de temblar, las sentía tan débiles… Sentía sus manos moviéndose inquietas por sus costados. Causándole sensaciones desconocidas que comenzaban a agradarle. ¿Cuándo la soltó?... sin pensar más, lo abrazó. Comenzó a pasar sus manos por su ancha espalda, su cintura… Él notó el cambio, la besó con más intensidad… Ella se aferró a su cuello, desatando su coleta para acariciar mejor su cabello… Se sentía tan libre… tan plena…


PORT ROYAL

¡¡¡CAAANDYYYY!!!.- Gritó con todas sus fuerzas. Al instante sintió un golpe en la cabeza, miró lo que lo hizo, era una almohada.

¿Ahora tú? – Se quejó Stear somnoliento. – No sabía que las pesadillas se contagiaran. – El rubio se sobaba la cabeza, sus compañeros también se quejaron.

Lo siento… - Se acostó, las pesadillas habían ido aumentando conforme pasaba el tiempo y veía que todos se preocupaban por un posible ataque del Olonnés, dejando a un lado el secuestro de Candy.

Flash Back

Tío, ¿Es que no piensas buscar a Candy?

¿Crees que no me siento desesperado?... Quisiera ir a buscarla yo mismo, pero el Gobernador tiene razón: tal vez el Olonnés intente un ataque ahora que se entere que tenemos a Neil… - Anthony golpeó furioso el escritorio. – Te entiendo Tony… pero hay que dejar un momento el egoísmo y pensar en los demás…

Pero… ella puede estar…

Creo que está a salvo, lejos de estas aguas… lejos del Olonnés… debemos pensar en los habitantes de la isla por el momento, ¿No lo crees?

Supongo que si… - Sin muchas ganas preguntó. - ¿Ha habido noticias de Grandchester?

No. Parece que se lo tragó la tierra. Ni su amigo Charly sabe de él, nos informó Cuky.

¡¡¡EL MALDITO DEBE ESTAR OCULTO EN ALGÚN LUGAR!!!…

¿Por qué estas tan preocupado por él…

¡¡¡ÉL ESTÁ INTERESADO EN CANDY!!! – No pudo contener su ira. – NO ME MIRES ASÍ TÍO… ME DI CUENTA EN EL BAILE DEL GOBERNADOR… TÚ NO LO CONOCES COMO NOSOTROS… NO LE IMPORTA LA AMISTAD CON TAL DE LOGRAR LO QUE QUIERE… ¡¡¡NO PUESDES FIARTE DE ÉL!!!

Según supe ustedes se conocían muy bien…

Si… éramos amigos, al entrar a La Marina Real… - Debía ser sincero si quería que su tío le creyera, debía contarle todo. – Fue el primer inglés que nos dio la bienvenida… sin importarle que su padre fuera el duque de Grandchester.

¿Qué sucedió como para que ahora se odien?

Archie se enamoró perdidamente de una joven muy hermosa…era… no sé como decirlo… tenía algo irresistible… como Candy… - Sonrió recordando. – Para ser sincero, creo que Stear fue inmune a sus encantos. Siempre se mantuvo al margen… Archie se iba a casar con ella… no sabemos lo que ocurrió exactamente entre ellos… nunca quiso decirnos todo… solo supe que Archie descubrió que Terrence había… había seducido a la joven. Archie y él discutieron y pelearon en un duelo, Terrence ganó… La madre de ella pidió que pagara por lo que había hecho, exigiendo que se casaran… él a pesar de lo que hizo se negó, abandonando Inglaterra… supusimos que se había convertido en pirata… su padre, a pesar de todo, consiguió protegerlo consiguiendo permiso de Corso… lo último que supimos de él es que había muerto en altamar… - Vio a su Tío muy pensativo.

Considero que debieron hablar más del asunto y no haberse dejado llevar por la ira… no sacar conclusiones de forma precipitada.

Puede ser… pero ya no hay remedio. – Nuevamente endureció su expresión. – SÓLO ESPERO QUE CANDY NO ESTÉ CON ÉL… PORQUE SI LA HA TOCADO YO… YO LO MATARÉ…

Fin del Flash Back

Escuchó el llamado. Todos se apresuraron a levantarse y vestir el uniforme para pasar lista. Recordó que había pedido a su tío no mencionar su conversación a sus primos… especialmente a Archie…


Haber conversado con Cuky las había tranquilizado. Si era rescatada por Terrence estaría en buenas manos, el chico no dudaba de él. Annie estaba segura de que el Capitán haría hasta lo imposible por encontrarla. Se había percatado de la fuerte atracción que existía entre ellos… incluso más fuerte que con el Oficial Brown. Ahora entendía lo que quiso decir Marck. Aunque conocía la testarudez de Candy… sería muy difícil que admitiera lo que realmente sentía, especialmente si se trataba de no lastimar a las personas.

Hola Annie… - Escuchó a alguien saludarla. Ella alzó la vista y sonrió, era Stear, quien besó su mano.

Hola Stear. – Le indicó que se sentara y le ofreció una taza de té. ¿Hay alguna noticia?

No… Toda la atención está en Neil y su "Socio" – Dijo con desprecio, eso la sorprendió.

¿Crees que Terrence Grandchester pueda encontrarla?

Me temo que por el momento es todo lo que nos queda esperar… confiar en que él pueda hacerlo. – Tenía una expresión indescifrable. – Después de todo, es pirata… conoce mejor estas aguas.

¿Qué te preocupa? – Preguntó, ya que siempre era él quien siempre animaba a los otros.

Neil no quiere hablar… Terrence es el único que conoce los escondites del Olonnés… el único que no tiene que obedecer órdenes para ir a buscar a Candy… es libre de hacer lo que quiera…

¿Lo envidias?…

¿Por qué habría de hacerlo?

Porque ha luchado por su libertad… supongo… yo si… - Dijo mientras miraba a su madre conversar con otras damas. – Hacer lo que yo crea que es lo mejor para mi… Como extraño a Candy… - La vio ponerse triste.

¿Qué pasa? – Ella sonrió con amargura.

Mi madre insiste en que ya es tiempo de que me despose… pero no acepta a Marck… no cree que sea suficientemente bueno para mi… ella quiere que me case con… Archie o el hijo de los Montgomery… a ella solo le importa la posición y el dinero…

¿Qué harás? ¿Qué dice tu padre?

El opina que Marck es muy buen partido… trabajador e inteligente… le ha dado largas a mamá usando los problemas que hay… Solo espero que resulte… al menos por un tiempo…

No te preocupes… pronto encontraremos a Candy…

Lo sé…


CONTINUARÁ…