Capítulo 12

El Regreso

PORT ROYAL

- Con este clima es imposible de creer que estamos en Diciembre. – Dijo la Hermana María viendo a los sirvientes decorar el Salón.

- Si… es muy extraño no tener nieve… - Dijo Annie mirando por la ventana. – Paty seguramente estará en su casa… con un gran árbol, acebo y muérdago… - Suspiró. - ¿Qué estará haciendo Candy? – La Hermana María sonrió. Clim que estaba en el regazo de la joven, al oír el nombre de la rubia chilló. Annie lo acarició para tranquilizarlo.

- Supongo que sacándole canas verdes al Joven Grandchester con sus travesuras. – Murmuró la hermana.

- Tal vez… - Sonrió la morena con suspicacia.


- ¿Qué haces? – Preguntó Cuky al rubio cuando lo encontró en el muelle. – El Sr. Bogart partió ayer…

- ¡¡¡¿QQUUÉE?!!! – Volteó a verlo, asustado por ser sorprendido por el chico. - ¡¡¡¿NO ES ÉSE EL TEODORA?!!! – Señaló un barco, Cuky negó. - ¡¡¡¿POR QUÉ NO ME LO DIJERON?!!!

- Por que sabíamos que intentarías abordarlo. – Dijo Albert acercándose. – No creo que sea una buena idea que vayas a buscar tú solo a Terrence…

- TÍO, TENGO QUE IR POR ELLA… NO ME IMPORTA CUANTO TIEMPO ME LLEVE… NI LO QUE TENGA QUE HACER PARA RECUPERARLA…

- Me diste tu palabra…

- ¿Y CREES MÁS EN LA PALABRA DE UN PIRATA?

- Conozco a las personas… sé cuando son sinceras… - Lo miró enojado. – Y sí, creo en la palabra de Terrence.

- ENTÍENDELO: TODO ES UN SUCIO TRUCO… QUIERE RETENERLA… CUANDO VENGAN… SERÁ DEMACIADO TARDE…

- ¿Confías en Candy? – Preguntó con tranquilidad Albert.

- CLARO QUE CONFÍO EN ELLA… PERO NO EN TERRENCE… Y RECURRIRÁ A TODA CLASE DE TRUCOS SUCIOS CON TAL DE…

- Entonces, no estas seguro del amor de Candy por ti…

- ¡¡¡¿QUÉ DICES?!!! – Preguntó desconcertado.

- ¿Por qué crees que ella elegiría a Terrence si te tiene a ti?

- LO CONOZCO… NO TIENE ESCRÚPULOS… SOLO… SÓLO LE IMPORTA SU PERSONA… SU ORGULLO… Y HARÁ TODO POR TENERLA…

- No me agrada que hables de ella como si fuera un objeto…

- ESO SERÍA ELLA PARA ÉL… UN TROFEO MÁS…

- ¿Hay algo más que aún no me has contado? – Miró a su sobrino de forma penetrante, haciendo que desviara la vista.

- NO… - Contestó tajante.

- Entonces, fin de la discusión. No queda más que esperar su llegada.

- SOLO ESPERO QUE NO TE ARREPIENTAS… TÍO… - Dijo pasando a su lado.


CERCA DE CUBA

La Sra. Morris los observaba desde lejos. La joven se las había arreglado para decorar la casa con motivos navideños. Parecían dos niños pequeños: ella mostrándole con emoción la decoración y él la observaba fascinado, lo escuchaba reír por primera vez con naturalidad y cierta ternura.

- ¿Qué sucede, Sra. Morris? – Preguntó Terrence cuando Candy salió corriendo tras Teshi. La mujer le sonrió y lo abrazó muy emocionada, él no comprendía el motivo, poniéndose rígido al instante.

- Me da gusto verlos juntos… - Se separó al notar la incomodidad del joven por la acción y sus palabras. Él caminó hasta la puerta, desde donde podía ver a la rubia correr junto al pequeño por el jardín. – No puedes negar que la amas… - Él volteó a verla sorprendido. – No me veas así… no puedes negarlo, pero tienes que llevarla con su familia… debes enfrentarte al pasado. Tienes que ser fuerte y luchar como se debe por ella…

- Lo sé… jamás… creí que esto me sucedería… no así… y que fuera real…

- Debes prepararte para lo peor también… - Ella se acercó para mirar también afuera. – Nada es seguro cuando se trata del amor.

- En aquella ocasión… enloquecí por un tiempo muy breve… - Sacudió la cabeza, como si quisiera sacudirse esos recuerdos. – lo de… - se abstuvo de nombrar a alguien. - era falso… no era nada lo que decía sentir… cuando descubrí sus verdaderas intenciones… comparado con la pureza de Candice… - Candy y Teshi notaron que los veían y agitaron las manos, ellos les correspondieron. – Susana Marlowe… es una manipuladora para obtener lo que quiere… sabe que es bella… sabe como hacer perder el control a un hombre… No… no hay comparación… - Dijo cuando vio al Ama de Llaves querer intervenir. – Candy es tan inocente… sólo se preocupa por ser ella misma, que atrapa a cualquiera… aún sin poder recordar… podría derretir el corazón más frío del mundo.

- Recuerda que los pequeños detalles hacen la diferencia… y mantén tu palabra…

- Lo sé… - Vieron a Candy y Teshi regresar corriendo.

- Creo que es suficiente por hoy… - Dijo al atrapar y cargar al pequeño. – Si siguen corriendo así nos dejarán sin cena. – Dijo ahora mirando a la joven. – Jamás creí que vería a una dama con tu apetito.

- ¡Terry! – Reclamó Candy en cuanto él comenzó a reír a carcajadas.

- Está bien… lo siento.

- Eso me recuerda que debo revisar como va todo. – Dijo el Ama de Llaves mirando a ambos jóvenes. – Y ustedes deben cambiarse… al igual que tú jovencito. – Dijo pellizcando levemente la mejilla de Teshi. – Tu madre te ha estado buscando.

- ¡UPS!... nos vemos… - Dijo cuando Terry lo bajó y corrió a las escaleras.


Estaban terminando de cenar cuando un sonido hizo sobresaltar a Candy, Terrence disimulaba una sonrisa. Nuevamente se escuchó el sonido hasta que lo reconoció.

- ¿Una campana? – Lo miró. - ¿Es la campana de la capilla?

- Si, supuse que te agradaría… tengo un amigo en Cuba que es sacerdote. – Ella lo miró con incredulidad. – Está bien, no es cierto… pero le pedí a uno que viniera… supuse que tenías ganas de hacer que tu alma descansara de la carga de tantos pecados en estos días. – Le extrañó verla abrir los ojos mucho y después sonrojarse. – Solo espero que puedas entrar.

- ¿Por qué dices eso? – Él se levantó para retirar la silla de la joven y se levantara, mientras la miraba sonriendo pícaramente.

- Tal vez te han salido cuernos por las diabluras que has cometido estos últimos días…

- Ummm… en ese caso, serías tú quien no podría entrar… - Le regresó la sonrisa. - ¿Cuántos años llevas sin hacerlo? – La sonrisa del joven se congeló. – Por las condiciones de la capilla, veo que son muchos… - Él sonrió de medio lado.

- Está bien Pecosa, por ésta vez me ganaste… no puedo objetar a eso. – Le ofreció el brazo. - ¿Nos vamos? – Ella aceptó y salieron, ella se sorprendió al ver que los esperaba una calesa. Al llegar a la capilla, Thema, Teshi, todos los sirvientes y la tripulación del Teodora estaban ahí.


PORT ROYAL

La Hermana María estaba muy concentrada orando, a su lado estaban Dorothy y Annie con sus padres. "Como quisiera poder tener un poco de Fé en que ella estará a salvo… de él…". No resistió más tiempo y salió de la iglesia. Afuera todo estaba en calma y silencio. Miró al cielo, las estrellas se veían muy brillantes esa noche.

- ¿Qué haces aquí?... – Lo sobresaltó la voz.

- ¿Y tú?... ¿En qué momento saliste? – Lo vio salir de entre las sombras.

- Tony, ¿Crees que está bien… con él? – Se contuvo de decir algo grosero.

- No nos queda de otra… Archie… - Volteó a ver la iglesia. – Es una ironía que estemos en la misma iglesia… donde la salvó… - Sonrió con amargura. – Archie… tengo miedo de perderla…

- No pienses eso Tony… Ella es tan especial como para que se fije en ese bastardo… - Anthony no contestó, volvió a mirar al cielo.

- ¿Qué estará haciendo en estos momentos? – Dijo en voz alta sin dejar de mirar a lo alto.

- Dormida… con la puerta de su habitación bien cerrada con llave. – Intervino Cuky. Ellos lo miraron. – No se preocupen, ya se los dije: La Sra. Morris la cuidará como un león…

- ¿Y no te han dicho que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas? – Dijo Archie acercándose.

- Oigan, no quiero perder mi habilidad para hacer mi trabajo. – Sonrió pícaramente.

- ¿Por qué crees en él? – Preguntó el rubio.

- ¿Y por qué ustedes se empeñan en creer lo peor?... ¡Vamos! Fueron amigos… - Lo exasperaban sus rostros incrédulos. - ¡Demonios! ¿Por qué? ¿Dónde está la lealtad?

- ¡¡¡¿POR QUÉ?!!!... ¡¡¡DESTROZÓ LA BUENA REPUTACIÓN DE UNA JOVEN INOCENTE QUE… - Estalló Archie, el chico comenzó a reír, haciendo enfurecer al castaño, Anthony lo detuvo.

- Si claro… "inocente"… pobre ti, eres un tonto… - Lo miró con lástima. – Esa "joven inocente" tiene demasiadas cosas en su pasado…

- ¿Qué sabes de ella? – Preguntó Anthony. – No la conociste…

- Ya que insisten… es mejor que hablen con Terrence. – Se alejó de ellos. Ambos se quedaron viendo.

- ¿Crees en lo que dice el chico? – Preguntó a Anthony al tiempo que se soltaba de su agarre con violencia. El rubio negó.

- ¿Has sabido algo de… ella durante todo este tiempo? – Le preguntó su primo.

- Solo la versión oficial: que viviría en la mansión de campo de su familia… creo… creo que su hijo… - Hizo un gesto como de dolor. – nació ahí… ¡¡¡MALDITO TERRENCE!!!

- Es mejor que pienses en otras cosas…

- Tienes razón… - Suspiró el castaño. – es… sólo que aún me duele… a estas alturas… sería nuestro hijo… si él no hubiera intervenido… si se hubiera mantenido lejos de ella…

Escucharon las campanas dando fin a la ceremonia. Todos los feligreses comenzaron a salir, vieron a Stear conversar con su tío, Marck y el Gobernador: junto a ellos las damas conversaban, en cuanto los vieron se despidieron de ellos y se dirigieron al fuerte.


Detestaba estar encerrado… Desde aquella visita de sus primos y su tío, no los había vuelto a ver ni a saber de ellos. Como los odiaba… quería verlos una vez más para burlarse en sus caras al seguir afirmando que Candice era su esposa. Quería tener noticias, las que fueran, le desesperaba estar ignorante de lo que ocurría. El carcelero tenía prohibido dirigirle la mínima palabra. ¿Sabría ya el Olonnés lo que pasó? ¿Por qué no lo iba a rescatar?... Debía hacerlo, él era importante, con la influencia de su buen nombre… lograrían grandes cosas juntos…


LONDRES

La tía abuela estaba complacida con los regalos enviados por William, la fiesta que daría el año nuevo, prometía ser todo un éxito y por lo que supo tal vez Eliza pronto se comprometería con algún noble inglés al saber que contaba con algunos pretendientes. Se arrepentía de haber discutido con la joven respecto a su amistad con Susana Marlowe. Hacía años que no sabía nada de ella, después del escándalo con el hijo mayor del Duque de Grandchester, se dio cuenta de que la joven supo ser prudente al alejarse por un buen tiempo de la Corte. El asunto se olvidó muy rápido y estaba complacida porque ayudaba a Eliza a escoger buenos prospectos. Sólo hacía falta encontrar a Neil y hacer que Candice se desposara con William lo antes posible, esas eran sus prioridades en esos momentos.


CERCA DE CUBA

- Malaika… despierta… ¡¡¡D-E-S-P-I-E-R-T-AAAAA!!! – Entró Teshi a la habitación de la joven corriendo. - ¡¡¡DESPIERTA!!!... ¡¡¡DESPIERTA!!!...

- Teshi… - Se incorporó media dormida todavía. El pequeño estaba a su lado. – No tienes porqué gritar así… yo…

- Terry me dijo que tenía que hacerlo o no despertarías…

- ¡¡¡¿TERRY DIJO ESO?!!!... Me las va a pagar… - Dijo al aventar las mantas para levantarse como si la hubiera empujado un resorte, iba a tomar su bata…

- ¡¡¡FIUUU… FIUUU!!!… - Escuchó, asustada volteó, él estaba recargado en el marco de la puerta, observándola detenidamente, por lo que apenada haló la colcha para cubrirse, él comenzó a reír. – No te preocupes, ya te lo dije la otra vez: Te vi, pero no te miré…

- ¿DÓNDE ESTÁ TU PALABRA DE SER UN CABALLERO?… - Estaba sonrojadísima.

- Estuve llamando a tu puerta un buen rato… pero no escuchaste, sólo le pedí un pequeño favor a Teshi…

- Y poder entrar a hurtadillas tras él… - Retrocedió instintivamente, estaba nerviosa, al verlo que se fue acercando.

- Lo cierto es… que si hubiera querido entrar a tu habitación a hurtadillas, no le habría pedido el favor al pequeño… - Le habló en un tono que la hacía estremecer. El niño solo se cubría la boca para que no vieran la risa que tenía.

- Ya lograron despertarme… - Dijo armándose de valor y empujando al moreno con una mano, mientras con la otra sostenía con fuerza la colcha. – Ahora salgan…

- Vamos Teshi, dejemos que la dama se arregle… Ve al salón, hay una sorpresa para ti. - Volteó a ver ala rubia. – No tardes, tal vez Santa Claus te trajo algo…

- En un momento iré… - Él caminó de espaldas para verla antes de salir.

- ¿No me darás mi abrazo de Navidad?... – Sonreía de medio lado al decirlo. Ella conocía perfectamente el significado de esa sonrisa.

- Claro que lo haré… - Él se acercó de nuevo, pero ella lo detuvo a tiempo. – Cuando baje y se los dé a los demás… - Le sonrió, el salió sin dejar de reír.

- Discúlpame Malaika… - Dijo antes de salir el niño.

- No te preocupes Teshi… en un momento bajo. – Ella se apresuró a arreglarse, ese día no vestiría sus acostumbrados pantalones, eligió un sencillo vestido verde pálido, dejó su cabello suelto para cambiar de peinado, salió de la habitación corriendo, bajó las escaleras y entró al salón.

- ¡Pecas, eres increíble!... Pareces una chiquilla corriendo por todos lados. – Dijo Terry que estaba con Teshi. La verdad era que lo dejó sorprendido lo hermosa que lucía esa mañana. Necesitaba embromarla para quitarse los nervios. - ¿Qué dirá la distinguida Madame Elroy cuando regreses?

- Dudo mucho, "Milord", que se digne a hablar con usted si sabe de su conducta escandalosa…

- Yo puedo ser encantador con las damas, Milady… - Se acercó lentamente a ella mientras la miraba fijamente. – De cualquier edad… - Tomó su mano, causándole escalofríos mientras la besaba, notó que le había puesto algo en ella. Cuando la soltó ella la giró para ver lo que tenía en la palma: el dije de un ángel de plata. – Feliz Navidad Candice…

- Gra… gracias Terrence, es muy hermoso. – Lo abrazó emocionada, él la estrechó, cuando se separaron, le pidió: - ¿Puedes ponérmelo? – Le tendió la mano para que lo tomara, se lo puso al cuello, su contacto le erizó la piel.

- Ahora… te daré tu regalo… Pero tienes que cerrar tus ojos… - Él lo hizo. Ella caminó hasta un jarrón, todos reían discretamente por la ocurrencia de la joven donde guardó el regalo de Terrence. – No hagas trampa… - Teshi, para asegurarse corrió a cubrirle los ojos, el Sr. Smith ayudó al pequeño cargándolo. La joven tomó una mano del moreno. – Puedes abrirlos. – Él vio un objeto alargado en su palma.

- ¿Qué es esto? – dijo al tomarlo desconcertado, lo desenvolvió. Era una flauta.

- Cuando quieras usar esa cosa espantosa y tu apestoso tabaco, mejor usa esto… es más saludable y podrías aprender a tocar hermosas melodías. – Todos comenzaron a reír abiertamente al ver la expresión del joven.

- Esto… esto es muy femenino…

- Es mi instrumento favorito…

- Haaa… ya comprendo… - La miró de reojo. Colocó la boquilla en sus labios y tocó algunas notas. – Quieres mandarme un beso a través de este instrumento… ya que eres demasiado tímida para dármelo directamente… y frente a todos… - Sonrió de medio lado.

- ¡No seas tan engreído!... Es que no soporto como hueles cuando usas esa cosa…

- No es una cosa… es una finísima pipa, hecha del más puro marfil…

- No me importa si es de oro, me desagrada la peste de tu tabaco… ¡¡¡A-P-E-S-T-A-S H-O-R-R-Í-B-L-E-M-E-N-T-E TODOS LOS DÍAS!!!

- ¡BASTA! – Los detuvo el Ama de Llaves al ver que Terrence iba a replicar. – Con su discusión están arruinando su primera Navidad a Thema y a Teshi… - Continuó diciendo mientras entregaba más obsequios. – Parecen niños…

- A MÍ ME PARECE DIVERTIDO. – Dijo el Sr. Bogart. - MÁS PARECEN UN MATRIMONIO… - Sus palabras sonrojaron a más no poder a la rubia. Terrence se había acercado al brazo de un sillón con la intención de recargarse y estuvo a punto de caer. Nadie pudo evitar reírse de ambos.

- Ese es un punto del que queda prohibido hablar… - Dijo Terry nervioso al ver a la joven tan abochornada. – Hay cosas por… por aclarar aún… - Los vio sonreír con malicia. – Fin de la discusión. – Continuaron abriendo los obsequios, veían divertidos al pequeño disfrutar de sus juguetes y golosinas. Terry no dejaba de observar a Candy… se veía tan diferente a la que había conocido en Port Royal, ahora se veía tan libre… feliz… Por la tarde salieron a dar su acostumbrado paseo a la playa. Como siempre ella caminaba descalza por la arena.

- Pronto… regresaremos a Port Royal… - Dijo sin rodeos.

- Lo… sé… - Se dio cuenta de que su voz se escuchaba rara.

- Dime: ¿Eres… eres feliz… aquí? – Quiso decir: conmigo, pero no pudo. Ella lo miró, soltando un suspiro.

- Hacía tanto tiempo que no me sentía así: libre… y sí… muy feliz… - Lo hizo sonreír discretamente. - Es la primera Navidad que paso con personas con las que me siento a gusto… como en una gran familia… desde… la muerte de mis padres… - Tomó la mano del joven. – Gracias Terry…

- Candy… - No sabía como decir lo que estaba pensando en ese momento, ella lo miró a los ojos. "¿Cómo decirle… si solo me mira y pierdo toda la seguridad en mí?" - Eres tú quien ha logrado tantas cosas aquí… no me gustaría que te fueras… - Ella lo miró y por primera vez lo vio sonrojarse. – Decidiste quedarte conmigo hasta año nuevo… pero sé… que necesitas aclarar tus sentimientos… Yo… no quiero presionarte… - Sonrió extrañamente. – Después de todo… creo que… adivinas lo que siento… Sabes lo que siente… Anthony por ti… Ahora tú debes definir tus sentimientos… no importa lo que decidas… yo aceptaré como todo un caballero inglés tu decisión…

- Terry… no…

- Es mejor que diga las cosas ahora… - Volteó a mirar el Horizonte. – Tal vez después no pueda hacerlo… - La miró, ella trataba de contener las lágrimas. – No llores Pecosa… no quise arruinarte el día así… - Ella negó secándose los ojos.

- No lo arruinaste… sólo… solo que me da gusto que por fin pueda ver quien eres en verdad…

- No te entiendo… - Ella sonrió al ver la forma en que evitó seguir mirándola cuando quiso mirarlo a los ojos.

- Todos esos momentos en los que te burlas de todo y todos… los de mal humor, gritos y fanfarronerías… son solo máscaras… - Lo vio palidecer, aun evitaba mirarla. Tomó su rostro entre sus manos, para que la mirara. – Éste eres tú: te preocupas por los demás aunque lo niegues… eres capaz de sacrificarte, sin importar las consecuencias… eres leal y sincero con los tuyos… Todo lo negativo es para ocultar el maravillo ser humano que eres: sensible y apasionado… - Se paró de puntillas y lo besó brevemente. Cuando se separó, él la miraba aún sorprendido. – Eso es lo que me gusta de ti… nunca lo olvides… pase lo que pase… - Se alejó corriendo de él. No quiso seguirla. "Terry… me gustas… me gustas mucho… mucho… es tan diferente a lo que creí sentir… por Anthony…" Se detuvo, había llegado hasta donde habían anclado al Teodora. "¿Qué haré ahora?... ¿Qué pasará con Anthony?... Él odia a Terry, no querrá oírlo… y yo no quiero que peleen… ambos son muy importantes para mi".


Era la noche de Año Nuevo, había decidido que todos, incluyendo su tripulación estuvieran en los jardines para celebrar y al mismo tiempo hacer una despedida a Candy. A pesar de que el ambiente era festivo, se sentía un poco melancólico ya que todos apreciaban mucho a la joven, pero al verla tan alegre hicieron un esfuerzo por no entristecer. Los músicos tocaban alegres melodías, había tantas cosas ricas para comer, que Candy creyó que se indigestaría. No había dejado de bailar, apenas terminaba una pieza cuando alguien más se acercaba a sacarla a bailar la siguiente. Cuando brindaron, todos lo hicieron por ella y su retorno a casa. Eso la entristeció un poco. "A casa… ¿Dónde es mi casa… mi verdadero hogar?... Escocia… Londres… Port Royal… aquí…"

- ¿Qué tienes Malaika? – Preguntó Teshi.

- Nada… creo que extrañaré a todos… todo esto…

- Pero vas con tu familia…

- Si, voy con mi familia y mis amigos…

- ¡Ven Pecosa! Has bailado con todos menos conmigo. – Se acercó Terry tendiéndole la mano.

- Estaba guardando la última pieza para ti… - Ella tomó su mano y fueron a bailar, su sorpresa fue grande cuando se dio cuenta de que terminaba una pieza y todos seguían bailando sin descanso las siguientes. – ¿Es que nadie piensa dormir?…

- No… Estamos acostumbrados a continuar hasta el amanecer… - Le guiño un ojo. – Recuerda: somos piratas…

- Yo… ya no puedo más… estoy agotada… solo que no quería ser maleducada…

- No te preocupes, nadie se enfadará… Te acompañaré hasta tu habitación. – Ella dio un paso y estuvo a punto de caer, él la sostuvo entre sus brazos, lo que la hizo sonrojar. – Creo que te llevaré…

- No es necesario yo…

- Apenas si puedes mantenerte en pie por el agotamiento… - La cargó. – Tienes que descansar... Aunque… veo que el comer de todos los platillos que preparó la cocinera tuvo sus consecuencias… te pondrás como ella…

- ¡TERRENCE GRANDCHESTER… ERES UN…! – Le reclamó molesta por el comentario, el rió complacido al verla fruncir su nariz.

- Lo siento… Es solo que no pude resistir embromarte… - Ella ya no replicó, recargando su cabeza en el pecho del joven, cerró sus ojos mientras aspiraba su aroma, "Se siente tan bien… me siento segura…" Llegaron a la casa, entraron, cuando estuvieron en su habitación la llevó hasta su lecho. Cuando la dejó ahí, se alejó rápidamente. – Que descanses Candy… - Se dirigió a la puerta.

- Terry… - Él se detuvo. – Quédate por favor…

- Candy… no es… no es propio… - No se había dado la vuelta, se sentía nervioso y no quería que lo notara. – Recuerda… la otra noche…

- Sólo hasta que me duerma… por favor… - dijo con naturalidad. El respiró profundo antes de mirarla.

- ¿Estás segura? – Preguntó pensando en que recapacitara y se negara.

- Si…

- De acuerdo. – Se rindió. Se dirigió al sillón.

- No, por favor… quédate a mi lado… - Ella se corrió para hacerle espacio. – Por favor…

- Candy… - Sentía que podría perder el poco control que le quedaba. – No sabes lo que me estás pidiendo… he bebido un poco… yo podría…

- Sí, si lo sé… te pido que duermas a mi lado… sólo dormir… ¿Es tan difícil?... sólo quiero que estés a mi lado…

- Está bien… - Se colocó a su lado, sin previo aviso ella se acurrucó junto a él, abrazándolo apoyó su rostro en su pecho.

- Buenas Noches Terry… que descanses… - Ella besó su mejilla, él su frente.

- Buenas Noches… Candy… - Ella cerró los ojos al instante, pudo darse cuenta de que había comenzado a dormirse por su respiración lenta. A él le costó mucho trabajo conciliar el sueño por su cercanía. Poco después su aroma a rosas lo comenzó a adormecer.


- Sr. Bogart, Sr. Gibs ¿Está todo listo para el viaje?

- Si Sr. Smith. – Contestaron ambos.

- Estamos esperando que el viento sea propicio. – Señaló el Sr. Gibs a las velas.

- ¿Dónde está el Capitán?

- En la cascada. – Contestó el Sr. Bogart.

- ¿Y Milady Ardley?

- La Sra. Morris dijo que continúa preparando su equipaje. – Informó el Sr. Gibs. El Sr. Smith bajó del barco, tomó el camino a la cascada. Ahí encontró a su Capitán, arrojando piedras al agua. Estaba apunto de retirarse cuando el joven lo miró. Hacía mucho tiempo que no veía la expresión que tenía en ese momento.

- Harry…

- Terry, ¿Qué pasa?

- No puedo… no quiero… dejarla ir… la… la amo… - Arrojó con mucha fuerza otra piedra. – La amo… ¡¿ME ESCUCHASTE?!... LO ACEPTO…

- ¿Se lo has dicho?

- Supongo que ella lo sabe… - Dijo molesto consigo mismo por mostrarse débil en ese momento y alguien lo haya encontrado en ese estado. El hombre lo miró con reproche.

- ¿Y ella?... ¿Ella te ha dicho… - El joven negó con la cabeza. - Tal vez lo que necesita para decidirse es que te escuche…

- Tal vez…


- ¡¡¡CANDYYY!!! – Gritó Teshi, ella despertó sobresaltada.

- Teshi, no tenías porqué gritar… estaba despierta…

- Si claro, mamá casi tira la puerta a golpes y tú no contestabas… - Comenzó a reír al ver que la rubia se sonrojaba de vergüenza.

- Teshi, ve inmediatamente a desayunar… en un momento bajaremos… - Lo regañó su madre. Candy se apresuró a vestirse con su ropa masculina, cuando terminó comenzó a guardar sus cosas en el baúl. Thema la observaba, la notó triste. – Mandisa, todo estará bien…

- No quisiera separarme de él…

- ¿Y por qué no simplemente te quedas?...

- Por que estoy muy confundida… Anthony…

- ¿Lo amas?

- ¡¡¡SI!!! – Thema la miró incrédula. - Yo… ya no sé… no sé que siento por uno y por otro… ahora todo es tan diferente…

- ¿Cómo es… ahora? – Candy la miró sonriéndole con amargura.

- Me siento muy diferente… como hacía mucho tiempo no me sentía: libre… feliz… puedo ser yo misma… sin temores a hacer el ridículo… sin miedo a que él se asuste de mi proceder…

- ¿Se lo dijiste?

- Mas o menos… - Thema la miró insistentemente. – sólo un poco… y… le dije lo que me gustaba de él…

- ¿Y él?... ¿Te ha dicho algo? – Ella negó con la cabeza.

- No directamente… - Thema suspiró exasperada.

- Necesitan ser sinceros o se perderán…

- Él quiere que aclare mis sentimientos… y no quisiera causar ningún problema con él y Anthony… quisiera que todo se arregle entre ellos… que vuelvan a ser mejores amigos…

- Piensa en ti… no tienes porqué sacrificarte… - La tomó de las manos para que ambas se sentaran en el Diván. – Te pido que no traiciones tus sentimientos… Mandisa, se sincera contigo misma… lo demás ya vendrá…

- Lo haré Thema…


Terry no pudo dejar de sonreír al ver que la joven vestía su ropa masculina cuando bajó a desayunar. Ella lo miró de forma retadora.

- ¿Así te presentarás con tu tutor?... Albert se decepcionará…

- Que importa… así me conoció cuando era pequeña. – Hizo una expresión extraña. – Eso creo…

- Si, pero ahora eres toda una dama y debes cuidar tus modales… - La retó pero con un tono divertido.

- ¡No lo haré!... Por lo menos hasta que llegue a Port Royal… - Suspiró resignada. – Usar todo ese protocolo de "Las buenas costumbres"… ¡¡¡PUAF!!! – Hizo reír a todos.

- Albert me colgará por haber mal influenciado a su pupila… - Dijo con ademanes dramáticos.

- NO SEAS EXAGERADO. – Terminó la discusión al dirigirse al comedor. Pasaron un rato agradable durante el desayuno.

- ¿Ya empacaste todo? – Preguntó cuando salían del comedor al terminar.

- Si…

- Candy… - La detuvo. Estaba indeciso y titubeante dijo: – Estos… han sido… los mejores días… de mi vida… - Se acercó y le susurró con mucha dificultad. – T-E

A-M-O… - Ella se quedó atónita. – No me respondas ahora… - Se apartó para salir, pero ella lo detuvo por la manga.

- Terry… lo que… te dije en la playa… no lo olvides… nunca: Me gustas mucho… por ser tú… - Él le sonrió y salió rumbo al muelle para supervisar que ya estuviera todo listo.

No pudo evitar sentir un vacío al ver que subían el baúl que le obsequió. Sacudió su cabeza para alejar ese tipo de pensamientos, comenzando a dar órdenes. Cuando le avisaron que todo estaba listo, mandó avisar a Candy, Thema y Teshi (Quienes no se querían separar de la joven, la acompañarían hasta Port Royal). Sonrió al ver que toda la servidumbre los había acompañado al muelle. Ella se despidió de cada sirviente con un fuerte abrazo, Después se dirigió a la plancha para subir al Teodora. Terry dio la orden para soltar las amarras y levar anclas, sin dejar de observar a la joven correr hasta los obenques y subir al mástil, donde comenzó a gritarles con todas sus fuerzas, despidiéndose de ellos. "Candy… eres única… es imposible no amarte…" la observaba con el catalejo. Ella no bajó hasta que perdió de vista la isla.

- ¿En cuanto tiempo llegaremos? – Preguntó a Terry que estaba al timón.

- Si el viento sigue siendo favorable, muy pronto.

- ¿Qué… qué tan pronto?

- No tanto como para llegar de inmediato… - Sonrió burlonamente.

- ¡¡¡TERRY!!! – Él comenzó a reír a carcajadas.

- ¿Tan pronto quieres estar… junto a Anthony? – Susurró, pero no pudo comprender el tono que usó.

- No es eso… - "Solo que no quiero que sea tan pronto". Pensó mientras miraba hacia atrás.

- ¿Entonces?

- Solo… solo quería saber… - Él se dio cuenta de su tristeza, se arrepintió de haberla herido.

- ¿Qué te parece un "duelo amistoso"?... Aprovecha ahora… Tal vez allá no puedas hacerlo más… - Le sonrió de medio lado. – Una Dama tiene que comportarse con cierto decoro…

- ¿Quieres la revancha por lo del otro día? – Se cruzó de brazos ignorando sus burlas. Él le dio el timón al Sr. Gibs.

- Fue solo suerte… nadie me ha vencido… - Bajaron del puente.

- Eres un engreído petulante… - Tomó la espada que le ofrecía el Sr. Smith, haciendo que Terry lo mirara con incredulidad.

- Y tú una Pecosa con suerte… - Desenvainó poniéndose en guardia, ella lo imitó. - ¿Lista?

- Cuando quieras… - Comenzaron. La tripulación los observaban divertidos. Thema y Teshi sonreían. "Candy… ¿Qué es lo que esperas? ¿Por qué no eres sincera contigo misma y aceptas al Capitán… Ambos son tan testarudos… ¿Por qué se complican tanto y aceptan lo que sus corazones piden que hagan?"


PORT ROYAL

Después de la cena había decidido dar un paseo por los jardines a solas. Estaba muy preocupado por la rubia, sólo él, el Gobernador y Stear sabían respecto a la pérdida de memoria de la joven. ¿Cómo estaría? ¿Y si no podía recordar a nadie? No quería pensar en las reacciones de los demás.

- Milord… - Se giró asustado al escuchar la suave voz. - ¿Le preocupa algo? – Le correspondió con una ligera sonrisa.

- Hermana María… ¿Qué hace aquí?

- Disculpe mi intromisión, pero lo noté un poco raro en la cena… ¿Es por Candy? – Él asintió.

- Hay… algo que debí decirles desde el principio… - La Hermana lo miró animándolo a continuar. – Ella… ha perdido la memoria…

- ¡¡¡DIOS MÍO!!! – Se santiguó. - ¡¡¡¿Entonces fue más grave de lo que suponíamos?!!! – Él asintió.

- Discúlpeme por no habérselo dicho antes… pero no quería alarmar a todos…

- El joven Archibald y el joven Anthony… - Dijo ella, Albert la miró sorprendido, ella sonrió. – El hecho de que vista un hábito no quiere decir que ignore ciertas cosas…

- Lo siento no quise… - Ella le interrumpió.

- No se preocupe… Aunque creo que debería comunicárselo a sus sobrinos… han sido los más ansiosos por noticias suyas… - El la miró abatido. - No se preocupe, yo se lo comunicaré a Annie y a Dorothy… nosotras hemos estado más cerca de ella… tal vez seamos de ayuda…

- Gracias Hermana María… - Suspiró. – Ahora el verdadero problema son los cabezas duras de mis sobrinos.


EN ALGÚN LUGAR

Candy se movía con mucha agilidad, se había ganado la admiración de toda la tripulación. Había aprendido muy bien todos los trucos y trampas de Terrence. Todos los días se entretenían con los "duelos amistosos"… ambos sin dar su brazo a torcer, terminando siempre empatados, para disgusto del Capitán.

- Me estás poniendo en R-I-D-Í-C-U-L-O frente a M-I T-R-I-P-U-L-A-C-I-Ó-N… - Le reclamó en un susurro cuando lo tenía contra el barandal de la escalera del puente. La miraba de tal forma que trataba de intimidarla, ella sólo sonreía.

- Pues entonces "PON MÁSATENCIÓN". – Le sonrió al contestarle de la misma forma.

- ¿Desde cuando te volviste tan…

- ¿Buena?... ummm… he tenido a un excelente maestro… - Se apartó un poco para encogerse de hombros, sin dejar de apuntarle con la espada.

- No quise decir eso… pero gracias por el cumplido… - Ella se alejó para que pudieran ponerse en guardia de nuevo. Él caminó lentamente sonriendo, ella lo miraba con cuidado, calculando sus movimientos.

- Yo iba a darle las gracias al Sr. Smith, así que no seas tan vanidoso. – Él se lanzó al ataque y ella lo detuvo. Caminaba en círculos, midiéndose.

- Lo que iba a decir, antes de que me interrumpieras, era: ¿Cuándo te volviste tan sarcástica? – Le sonrió de medio lado. Ella sonrió con ironía.

- Supongo que desde que te conozco…

- Albert va a matarme… - Ella se detuvo, algo en la voz del moreno la preocupó.

- ¿Por qué? – Preguntó asustada, sin darse cuenta de que había descuidado su guardia. – No has hecho…

- He creado a un monstruo… - Respondió sonriéndole con malicia al tiempo que la desarmaba. Ella se enfureció al oírlo reír a carcajadas.

- ¡¡¡ESO NO ES JUSTO!!! – Reclamó.

- Pues entonces "Pon más atención". – Continuó el burlándose mientras recogía su espada. – Ahora: ¿Te rindes? – Le apuntó con su propia espada.

- ¡¡¡¿Tengo alguna opción?!!!... ¡¡¡Eso fue un sucio truco!!!… - Se cruzó de brazos con aire ofendido.

- ¿Quieres jugar con fuego? – Dijo bajando la voz, mientras la miraba con malicia. Ella abrió los ojos. – Déjame ver… tal vez… podríamos negociarlo… - Se acercaba poco a poco a ella, mirándola de arriba para abajo, haciéndola temblar. Ella se molestó por ello.

- ¡¡¡ERES UN…

- ¡¡¡HEY!!!... Recuerda: Soy un Pirata… y sea como sea… siempre ganaré…- "Ese tono… ¿Por qué tiene que hacer eso?" Pensó al sentir como reaccionaba con su voz "Es un… un petulante…"

- Y estás muy seguro de eso, ¿Verdad?... – Lo miró desafiante, tratando de controlarse. Él bajó la espada, mientras mantenía la vista fija en ella, en sus ojos.

- Claro… siempre obtengo lo que deseo… A-B-S-O-L-U-T-A-M-E-N-T-E T-O-D-O…

- "Si… claro"… - Le contestó con sarcasmo. Seguía de brazos cruzados, pero ahora se mantenía así para que él no notara que estaba temblando. Él estaba ya muy cerca, quedando a poca distancia.

- Hasta ahora… - Susurró, haciéndola estremecer.

- Pues tienes que esforzarte más… porque ningún truco funcionará… de ahora en adelante… - Ahora ella se acercó a su oído para murmurarle, haciéndolo estremecer.

- Ya lo verás Pequeña Pecosa… - Le contestó. – Aún no me conoces bien… - Ella cerró los ojos al sentir su aliento rozar su mejilla. Él se alejó un poco mientras sonreía al ver que no pudo replicarle, vio que se mordía el labio inferior con nerviosismo, por lo que dejó caer las espadas, al momento en el tomaba su rostro entre sus manos y se inclinaba para besarla. Ella al sentir sus labios separó los brazos… a punto de abrazarlo.

- ¡¡¡TIEEEERRAAAA A LA VISSSTAAAA!!! – Gritó el vigía, haciendo que se separaran abruptamente, No dijeron nada más… sólo atinaron a verse a los ojos, sin saber el significado de sus miradas.


PORT ROYAL

Todos estaban ansiosos, habían recibido el mensaje de que llegaría esa mañana. Annie iba de un lado para otro, supervisando que todo estuviera listo. "¿Me recordará?" Vio a Clim que la seguía muy de cerca por todos lados.

- ¡¡¡Ven acá Clim!!! – El animalillo brincó a sus brazos. – Pronto… - Lo acarició. – Pronto estará aquí Clim…

- Milady, la habitación de Lady Ardley está lista. – Le anunció una mucama.

- Gracias. – Se dirigió a verla personalmente. Anthony se había empeñado en llenarla de flores blancas… especialmente rosas.

- Milady… - La llamó Dorothy. – Sus padres y la Hermana María nos esperan. – Ella la acompañó, subieron al carruaje y se pusieron en marcha. Al llegar el carruaje a los muelles, vieron que ya los esperaban los tres oficiales Ardley y Albert, nadie podía disimular su nerviosismo por ver a la joven.

- Espero que se comporten… - Dijo Albert a los jóvenes.

- Lo haremos, si Terrence se comporta… - Siseó Archie.

- No te preocupes tío, lo haremos… - Respondió Stear mirando con severidad a su hermano. Anthony se limitaba a mirar en dirección al "Teodora" que en ese momento iba llegando al muelle, se sentía desesperado por verla.

- Por favor, no la presionen. Ella tiene que reconocerlos… - Dijo el Rubio mayor, mientras observaba a Anthony.

- No lo haremos… - Dijo el joven al sentir el peso de la mirada de su tío. "Candy, mi amor, ¿En dónde estás?"

La tripulación del barco bajó la plancha. Miraban expectantes en su dirección. Vieron a Terrence, vestido como todo un caballero, ofrecer su brazo a una joven rubia… "Candy…" Pensaron todos, al ver a la joven caminar a su lado, vestida con un sencillo pero muy elegante vestido azul cielo. Annie no podía creerlo: se veía radiante. Dorothy sonreía feliz, "Se ve tan diferente… hacía mucho que no la veía así… como cuando vivían sus padres… cuando vivíamos en Escocia". La Hermana María no podía evitar llorar alegre, mientras sostenía su rosario entre sus manos. Los señores Britter simplemente sonreían complacidos. Mientras que los jóvenes Ardley tenían sentimientos encontrados. Stear simplemente observaba y sonreía por verla que estaba bien. Archie no pudo contenerse y maldecía entre dientes. "¿Qué ha pasado contigo?... Simplemente luces tan hermosa… tan diferente… incluso cambiaste de peinado." Pensaba Anthony.

- ¡¡¡CAAAANNNDDDYYYYY!!! – No pudo soportarlo más y corrió hacia ella. - ¡¡¡CAAAANNNDDDYYYYY!!! – La llamaba, ella al mirar en su dirección se sorprendió mucho, Terry vio que había palidecido, iba a preguntarle si se sentía bien, pero se soltó con brusquedad de su brazo, comenzando a correr hacia el rubio.

- ¡¿ANTHONY?! – Preguntó, luego no pudo evitar exclamar emocionada. - ¡¿ERES TÚ?!... ¡¡¡ANTHONYYYYY!!!... ¡¡¡ESTÁS VIVO!!!... ¡¡¡ESTÁS VIVIO!!!... ¡¡¡VIVOOOOOO!!!

Anthony la atrapó entre sus brazos, estrechándola contra sí, la levantó y la hizo girar. Ella no podía creerlo, no pudo contener sus lágrimas. Lo abrazaba emocionada.

- A-Anthony… e-estas… e-estas bien… yo… lo siento mucho… fue mi culpa… perdóname… - Escuchó que le decía la joven. – Te extrañé… quería… - La bajó después de un momento y la miró, ella ahora le sonreía, se había quedado sin palabras; tomó su rostro entre sus manos para limpiarle las lágrimas. Sin importarle nada, la besó.

Desde el Teodora Terrence miraba la escena, apretando con fuerza sus puños, en un vano intento por contener la ira que comenzaba a sentir, "Tienes que esforzarte más, porque ningún truco funcionará… de ahora en adelante…" Recordó las palabras de la Pecosa, comenzó a respirar profundamente, debía calmarse. Tenía razón, él mismo se había prometido conquistarla como todo un caballero… no un pirata. Archie observaba con satisfacción a sus primos, mientras a lo lejos podía distinguir la tensa figura de Terrence. Albert se apresuró a llegar junto a la pareja, era algo embarazoso, pero la seria mirada del Capitán del Teodora, le indicaba que debía intervenir por el bien de la joven.

- Anthony… - Habló con tono de advertencia. – Sería buena idea que dejaras de acaparar la atención de Candy… - El joven muy a su pesar dejó de besar a la joven, quien estaba tan sorprendida por la acción del joven, que no le había correspondido. Se apartó apenado por la forma en que ella lo miraba: con incredulidad, había olvidado que estaba recuperándose.

- Candy… yo… lo siento… es que volver a verte sana y salva… después de tanto tiempo…

- Estás vivo… - susurró de nuevo ella al tomar su rostro entre sus manos y examinarlo. – De verdad… creí que habías muerto…

- ¿Recuerdas… lo que pasó? – Preguntó con incredulidad el joven al escucharla.

- Era una pesadilla… constante… - Se puso triste, Albert carraspeó, ambos voltearon a verlo.

- Pequeña… ¿Me recuerdas? – Ella lo miró con extrañeza, como tratando de recordar, después su rostro se iluminó con una gran sonrisa.

- ¡¡¡ALBERT!!!... ¿De verdad eres tú? – Se acercó a él, "Que diferente luce… no parece el vagabundo que conocí en Escocia… es muy apuesto… casi diría que es Anthony… ¿Cómo no me di cuenta del enorme parecido cuando nos encontramos… en Londres?" Desvió un poco la vista hacia el oficial, "Sin duda es un Ardley". Lo abrazó emocionada. Él le correspondió. - ¡¿De verdad eres tú el Tío Abuelo William?! – Él la miró sorprendido.

- No quise que se perdiera las últimas noticias más importantes. – Intervino Terry acercándose cuando lo vio tan desconcertado.

- Pues arruinaste mi sorpresa… - Contestó el rubio estrechándole la mano.

- Granchester… - Saludó Anthony con un extraño tono, como si quisiera señalarle que estaba presente.

- Brown… - Contestó el aludido mirándolo con cierta burla.

- ¿Quieres acompañarnos? Hicimos una reunión de bienvenida. – Intervino Albert al notar la tensión en ambos. Candy los miraba expectante. Anthony se puso tenso al escuchar a su tío. "Ojalá no acepte. No lo quiero de nuevo cerca de ella".

- Por favor Terry, acompáñanos… - Pidió Candy, Anthony se sorprendió por el tono tan familiar con el que le habló. El moreno miró a Albert.

- De a cuerdo. – Sonrió. Albert ofreció su brazo a Candy, ambos los dejaron pasar primero para mirarse con seriedad antes de seguirlos. Caminaron hasta el final de los muelles, donde los demás los esperaban.

- ¡No puedo creer que tenga el cinismo de venir!… - Dijo entre dientes Archie viendo al grupo dirigirse hacia ellos.

- Tranquilo Archie… Tienes que hacerlo por Candy… - Susurró su hermano.

- Que mas da… - Forzó una sonrisa al verla acercarse. "Está más hermosa que nunca… y haré lo que sea necesario para alejarla de ese bastardo".

- Candy, ¿Recuerdas a Alistear y Archibald? – Preguntó Albert mientras señalaba a cada uno que al escuchar su nombre hizo una breve reverencia.

- Hola Candy, me da gusto que estés bien… - Le guiñó Stear al tiempo que se acercaba a abrazarla. Se separó de ella, quien lo seguía mirando y le sonrió.

- Stear… - Él le correspondió la sonrisa.

- Me recordaste… - Ella le sonrió de nuevo.

- Señorita Gatita… - Archie empujó a su hermano para tomar la mano de la joven y besarla galante ante la mirada furiosa de Terrence, y el sonrojo de la joven. Lo que lo hizo sonreír con descaro. – Me da gusto que hayas regresado a salvo.

- Archie… – Él se dio cuenta de que no se acercó a abrazarlo como a su hermano, ante lo cual Terry había sonreído con disimulo. – Me… me da mucho gusto verlos… - Se dieron cuenta de que miraba con ansias hacia atrás de ellos, donde esperaba la familia Britter, la Hermana María y Dorothy. Clim saltó de los brazos de la mucama para correr hacia Candy, quien lo miró extrañada, en cuanto estuvo cerca brincó a sus brazos atrapándolo. Albert rió.

- Creo que tu pequeño amigo estaba más que ansioso de verte. – Ella no comprendía. – Candy, éste es Clim. Te lo envié de uno de mis viajes. – El animalillo empezó a chillar y a lamerle el rostro, ella comenzó a reír.

- Hola Clim… - Al ver que continuaba le pidió. – Clim… basta… basta me haces cosquillas… – Lo estrechó. De pronto comenzó a gruñir. - ¿Qué pasa Clim? – Dirigió la mirada hacia donde lo hacía el animalillo. Le gruñía a Terrence.

- Te comprendo Clim… No eres al único al que no le agrada… - Señaló Archie entre dientes, Candy alcanzó a escucharlo, lo miró de tal forma que se avergonzó y susurró.

- Lo siento, Candy.

- Seguramente es porque no me recuerda. – Dijo de forma ligera Terry.

- No te preocupes… - La joven se dirigió al Coatí. – Es un buen amigo, dale una oportunidad, te va a agradar… - Habían llegado a donde los esperaban los Britter. Ella les saludó con una reverencia a la cual ellos correspondieron.

- Nos da mucho gusto tenerte de nuevo con nosotros Candy. – Saludó Lord Britter.

- El gusto es mío… siento mucho haberles causado tantas molestias, Milord. – Madame Britter la examinaba como era su costumbre, por primera vez se sorprendió al ver a la joven tan… formal y cuidadosa con sus modales.

- ¡¡¡CANDYYY!!! – Se acercó Annie llorando, no pudo evitarlo. - ¡¡¡CANDYYY!!! – Se apresuró a abrazarla.

- ¿Annie?… - La joven asintió. Algunos recuerdos llegaron a su mente. – Annie, sigues siendo una llorona…

- Me… ¿Me recuerdas Candy? – Se separaron, la rubia le sonrió.

- Puedo recordar algunas cosas… - Miró a todos.

- Candy… - La llamó la Hermana María, al verla, se apresuró a hacer la mejor reverencia que pudiera. La hermana la estrecho. - ¡Olvida eso!... No te voy a retar… mi Pequeña Traviesa… te extrañé tanto…

- ¿Hermana María? – Dijo aún dudando.

- Si Candy…

- La extrañé… ¿Dónde está Dorothy?

- Aquí estoy Milady… - Candy se separó de la hermana y vio a la joven mucama hacerle una reverencia.

- Dorothy, ¿Cuántas veces te he dicho que me llames Candy? – La mucama sonrió por sus palabras, "Está bien… está recordando… nos reconoce…" Se enjugó sus propias lágrimas con el delantal.

- Y yo… le he dicho que sólo cuando estemos a solas… - La rubia la abrazó, no podía dejar de llorar de alegría.

- Bien, es hora de irnos… no podemos hacer esperar a los invitados… - Señaló Madame Britter.

- ¡¡¡Esperen!!! – Dijo Candy viendo hacia el barco, todos miraron. Una mujer negra y su pequeño bajaban de él. Madame Britter hizo su acostumbrado gesto de desagrado, "Aquí va… era demasiado bueno para que fuera cierto… ya me extrañaba que Candice no saliera con alguna de sus rarezas". – Quiero presentarles a mis amigos… - Fue hacia ellos para presentarlos. – Ella es Thema Orma y su hijo Teshi… Ellos han estado conmigo desde… desde… - Le costaba trabajo decirlo.

- Lo entendemos Pequeña… - Albert fue el primero en saludarlos. – Gracias por cuidar tan bien de ella. Acompáñennos por favor…

- Muchas gracias, Milord. – Respondió Thema con una reverencia, lo que le agradó a la madre de Annie. "Por lo menos es civilizada".

- Subieron a los carruajes, mientras los oficiales montaban sus caballos. Albert observaba a Candy. Era increíble, no parecía que hubiera pasado por algo tan traumatizante. Incluso se veía mucho mejor que cuando la vio en el baile del gobernador. Le recordaba a la chiquilla que viera en Escocia: libre… que corría, saltaba y trepaba árboles sin descanso. Tenía que hablar seriamente con Terrence. Estaban por llegar a la mansión del Gobernador, a pesar de que dijeron que era una pequeña reunión, le pareció que habría más gente de la que había visto… Se atemorizó.

- ¿Qué pasa Pequeña?. – Preguntó al percatarse de su angustia.

- Yo… no creo poder… recordar a tanta gente…

- No te preocupes… sonríe y asiente, realmente no tienen buenos temas de conversación, así que no les extrañará tu comportamiento… son sólo los típicos hipócritas riquillos… que sólo vienen por curiosidad… y a degustar de la buena comida y bebida que se ofrece en la Mansión del Gobernador… lo demás, no les importa. – Intervino Terry al ver su expresión, ella automáticamente sonrió, lo que no pasó desapercibido para el rubio. – Todos te cuidaremos Pecas…

- Gracias… Terry… - Les sonrió con timidez. "¿Pecas?... Vaya… si que será demasiado seria la conversación con él". Pensó intrigado.


- Estoy agotada… - Dijo Candy dejándose caer en el diván de su habitación, cuando terminó la fiesta. Annie estaba con ella. – Todo es tan extraño... – Giró la cabeza para ver las flores blancas que llenaban el lugar.

- Especialmente ahora que Lord Grandchester ha entrado en tu vida… ¿No es así? – Preguntó la morena con suspicacia al verla sonrojarse ante la mención del joven y como rápidamente se apresuró a esconder el rostro.

- Ha… ha sido muy amable todo el tiempo… - Suspiró al tiempo que se incorporaba para ir a la ventana.

- No. No sólo es eso… - Candy se detuvo abruptamente. La morena continuó. – Te conozco… hay algo más entre ustedes… - Candy al sentir como se sonrojaba más se acercó a la ventana de forma que la cubrieran las cortinas. Annie casi brinca de alegría. - ¡¡¡LO SABÍA!!!

- ¡Annie! – Susurró. La miró sorprendida por su entusiasmo.

- Lo sabía… me di cuenta durante la fiesta… - Candy volteó sorprendida.

- No sé qué es lo que estés pensando… pero es… es complicado… - Volvió a mirar por la ventana. Terry estaba a punto de partir, Albert lo alcanzó.

- Eso no importa. Quiero saber exactamente que pasó en todo este tiempo que estuviste con él. – Dijo con obstinación Annie.


- ¿Podemos hablar un momento Terrence? – Preguntó Albert cuando lo alcanzó.

- Ummmm… Ya me lo esperaba… sólo faltabas tú…

- ¿Qué quieres decir?

- Que "Los Tres Caballeros" ya me han dado el sermón, así que ¿Me dirás que me aleje de ella también?

- ¿Y lo harás?

- No… y te contestaré lo mismo que a ellos: Ella sabe… conoce lo que siento… - "¡¡¡Demonios!!! Con ellos fue tan fácil lidiar con el asunto" Pensó molesto al titubear.

- ¿Y? – El rubio lo miraba penetrantemente.

- Haré lo que sea por conquistarla… de la manera correcta…

- ¿Eso que quiere decir? – Preguntó con cierto recelo.

- Como todo un caballero… - Albert no lo captó al momento. Terry modificó su postura, tomó aire: – Es decir que empezaré desde cero… Ahora que está presente Anthony… Así que como su tutor: ¿Tengo tu permiso para cortejarla?

- ¿No lo has hecho ya?

- Bueno… comenzamos a tratarnos como amigos… - Notó que titubeaba. "Hay algo más aquí…" Lo miró en silencio, esperando que continuara. – Mira… no es fácil para mí… admitir… algo como esto… lo que siento por ella… dada la historia de la que supongo ya estás al tanto por tus sobrinos… quiero que sea feliz… quiero que sea sincera consigo misma…

- Ella ama a Anthony… - Se desconcertó al verlo sonreír de medio lado. - ¿Por qué creer que te elegiría?

- Exactamente ese es mi punto… yo sé que no soy bueno para ella… le causaría muchos problemas… es… es por eso que… es mejor que esté al lado de Anthony…

- Entonces, ¿Por qué quieres cortejarla?... Sólo desaparece y ya… lo hiciste hace tiempo…

- Por que quiero que se dé cuenta por ella misma… no quiero que se deje llevar por rumores… quiero que decida correctamente… - Albert ahora pudo comprender de qué se trataba todo. – Que sepa la diferencia entre nosotros… debe elegir su propia felicidad…

- La amas… - Terry desvió la mirada.

- Lo que yo… ¡¡¡RAYOS!!!... ESO NO IMPORTA… - Comenzó a caminar a la salida de la Mansión del Gobernador. Albert lo siguió.

- Claro que importa… No defenderé a Anthony por ser mi sobrino… pero también tú tienes derecho a tu felicidad y debes luchar por ella. No dejes que nadie más te la arrebate… Para mí, la felicidad de Candy es lo más importante. Se lo debo a sus padres.

- ¿Entonces que pasa con el hecho de que ustedes estén comprometidos?

- ¿Cómo… cómo sabes eso?... Ella ¿Te lo dijo?

- Si. Cuando escuchó tu nombre, recordó cosas que le dijo Madame Elroy…

- Eso es cosa de la Tía Abuela… yo no haría nada que fuera en contra de lo que Candy quiera… La tía Abuela ha causado muchos problemas en mi contra… Pero volviendo a ti y a Candy… tienes mi permiso.

- Gracias Albert, eres un gran amigo…

- Y por eso te aconsejo que si la amas, no desperdicies tu oportunidad: lucha… ella es muy especial…

- Sí… lo sé… Buenas noches… y gracias Albert…

- Que descanses Terrence… - Lo vio perderse en la oscuridad.


Había pedido permiso, quiso dejar pasar algunos días para que descansara, así que esa mañana la iría a visitar, ya había mandado una nota y una rosa blanca, tal y como lo hacía antes. No podía dejar de pensar en que ella pudiera dudar de sus propios sentimientos por él, respecto a ellos…

Flash Back

Observaba desde lejos a la joven. Todo el tiempo se había mantenido al lado de Albert, hacía hasta lo imposible por estar lejos de él y de Terrence, quien se limitaba a seguirla por todos lados con la mirada, mientras aparentaba escuchar con atención como lo alababa un hombre mayor por rescatar a la joven, eso le enfureció más. En cuanto estuvo a solas se acercó a él.

- ¿Te diviertes Terrence? – Se puso exactamente en frente de él para que no la siguiera viendo.

- Ahh… Eres tú… ¿Qué Tal?. – Su tono impertinente lo fastidió de inmediato, bebió su copa de un solo trago. - ¿Se te ofrece algo? – Notó que Archie y Stear llegaron de improviso. – Quiero decir, ¿Se les ofrece algo Caballeros?

- DEJA DE FINGIR SER "UN CABALLERO RESPETABLE" – Algunas personas voltearon al escuchar el tono de voz del castaño.

- Archie… - Lo retó su hermano. Terrence sonrió.

- Yo no estoy fingiendo ser nada… y sí, me estoy divirtiendo… - Seguía usando ese tono irritante. – Aunque este tipo de reuniones no son de mi agrado, no son lo mío… sólo estoy aquí por la agradable vista… - Archie y Anthony se tensaron al escuchar la referencia a la joven rubia, sin poderlo evitar, voltearon, en ese momento sonreía feliz al lado de Albert y su amiga Thema.

- ¿Por qué no continuamos esta conversación en otro lado… menos concurrido? – Pidió Stear con prudencia. Se alejaron del área de la fiesta, internándose en los jardines, cuando les pareció apropiado se detuvieron.

- ¿Cuáles son tus intenciones con Candy? – Preguntó Stear sin más. Terry sonrió.

- Las más honorables… - Ellos lo miraron con incredulidad. – Cortejarla.

- ¡¡¡ALÉJATE DE ELLA MALDITO BASTARDO!!! – Explotó Archie.

- No lo haré. – Sonrió. – Y ya que estamos siendo honestos, ella sabe que soy un bastardo y no le importa… les diré también que sabe mis intenciones con ella.

- POR SU BIEN, TE ALEJARÁS DE ELLA. – Le advirtió Anthony.

- Eso lo tiene que decidir ella… ¿No les parece?... Y estoy dispuesto a acercarme a ella según sus propios términos.

- ERES UN… - Comenzó a decir Archie, Stear lo detuvo. Terrence continuó.

- Eso quiere decir que tendré consideración con respecto a Anthony, dado que su relación era un poco más seria. Así que empezaré desde cero.

- No creo tanta consideración… - Se burló Anthony.

- Créanlo o no… les diré que mis intenciones con ella son las más serias… jamás la lastimaría y eso ella lo sabe perfectamente.

- ¡¡¡¿QUÉ LE HAS HECHO?!!! – Preguntó Anthony.

- Yo nada… simplemente… las cosas comenzaron a darse…

- ¡¡¡CONTIGO NADA ES CASUAL!!! – Gritó Archie al tomarlo por el cuello de la casaca. – ¡¡¡SIEMPRE ESTÁS OCULTANDO OTRAS INTENCIONES!!!…

- Haaa… ya veo… tú sigues creyendo en la inocencia de… -Hizo gestos como si se esforzara por recordar de forma burlona. - ¿Cuál era su nombre?... – Archie lo miraba furioso. – Ahhh si… una tal… Susana Marlowe…

- ¡¡¡CÁLLATE!!! – Lo sacudió con violencia. - ¡¡¡NO MERECES NOMBRARLA!!!

T- ienes tooooda la razón… no vale la pena nombrar a una serpiente como ella…- Archie le dio tremendo puñetazo en la cara haciéndolo caer.

- ¡¡¡LEVÁNTATE MALDITO BASTARDO!!! – Gritó furioso. Anthony contuvo a su primo para evitar que lo volviera a hacer.

- ¡Archie detente!... No es bueno que le arruinemos su bienvenida a Candy… - Dijo Stear.

- Tiene razón tu hermano… - Dijo Terrence mientras se incorporaba y se sacudía el traje. – Todos queremos lo mejor para ella… - Lo veían con impotencia. – Así que ahora que saben como están las cosas, regresaré a la fiesta. – Les hizo una reverencia con burla. – Caballeros, con su permiso… - Se alejó de ellos.

- ¡¡¡NO LA DEJARÁ!!! – Murmuró con furia Archie. "Yo la reconquistaré… ella me ama, sólo está confundida por todo esto… No permitiré que vuelva a suceder… NO LA PERDERÉ POR ÉL…" Pensó al verlo alejarse.

Fin del Flash Back

- Buen día Oficial Brown. – Lo saludó Dorothy al abrir la puerta

- Buen día Dorothy. Podrías decirle a Candy que estoy aquí, por favor. – Notó que ella se contrarió.

- Lo siento mucho joven Anthony, pero ella no está aquí…

- ¿Qué?

- Salió temprano con la Sra. Thema y su hijo. Milord Grandchester pasó por ellos temprano…

- ¿Qué? ¿A dónde fueron? – La interrumpió angustiado.

- Darían un paseo por el puerto. Milord Ardley fue con ellos, dejó dicho que no se preocupara, estaría al pendiente…

- ¿Él fue con ellos? – Se relajó. – De acuerdo. Vendré a verla más tarde, por favor, avísame cuando haya llegado.

- Si joven.


- ¿Y bien?... ¿Cómo lo estoy haciendo? – Preguntó mientras observaban a la joven jugar con Teshi y Clim, el rubio lo miró incrédulo. – Lo digo en serio…

- ¿Y de verdad crees que necesitas de mi supervisión?

- Fue idea de ella… - Notó un timbre poco usual en su voz.

- ¿Qué hiciste como para que necesite un chaperón más? – Aunque parecía una broma, lo dijo en serio.

- Tal vez crea necesario que me apruebes… - Sonrió de medio lado.

- ¿Crees que eso sea necesario? ¿De verdad necesito hacerlo?

- Candy da más valor a tus opiniones que a cualquier otra persona… Ella se limitó a decirme que me debería esforzar… no me haría las cosas tan fáciles… por lo que debo seguir con todas las reglas formales…

- Y tienes razón, no sólo a ti no te ha permitido que te le acerques tan fácilmente… tampoco a Anthony. – Al escuchar esto el moreno sonrió ampliamente.

- ¡¡¡TERRY!!! – Gritó Teshi corriendo hacia ellos, Candy se había quedado atrás, sentada en la arena con Clim.

- ¿Qué pasa Teshi?

- ¿Por qué no has venido a jugar con nosotros?

- Quería que pudieras conocer mejor a Clim… al parecer yo aun no le agrado mucho…

- Pero a Candy si… tal vez te acepte si vas con ella… como yo… - El niño no dejaba de mirarlo con curiosidad. - ¿Es que ya no la quieres? – La pregunta lo tomó por sorpresa Albert volteó a verlo ¿Se había sonrojado? Se incorporó con asombrosa rapidez y carraspeó.

- Está bien, iré a verla. – Se alejó de ellos caminando con rapidez hacia la joven.

- Milord, ¿Es así como debe comportarse un Caballero? – Preguntó Thema que veía la forma en que se trataban los jóvenes. Él la miró con extrañeza.

- No le comprendo Thema…

- Ambos se comportan tan distanciados… casi con frialdad… sus risas son tan… limitadas… toda esa magia que los rodeaba… ha desaparecido…

- ¿Magia? – Ella asintió.

- Eran solo ellos mismos… nada los detenía… tan libres… felices de hacer lo que querían… no comprendo su sociedad… les quita la vida poco a poco…

- Tiene razón Thema, todo es tan complicado para nosotros… yo mismo detesto este mundo de apariencias, también me gusta la libertad … pero tengo un papel muy importante dentro de él, por lo que debo comportarme según dictan las costumbres por el bien de mi familia.

- Yo prefiero la libertad… aún con la persona que amo…

- Si, a mí también me gustaría. – Vieron a los jóvenes regresar conversando animadamente.


Habían pasado el resto de la tarde en la biblioteca del Gobernador mostrándole los libros, especialmente sus favoritos, obras de William Shakespeare, Albert y Thema los habían dejado solos.

- Sabes… – Terry la miraba con cierta curiosidad mientras sujetaba su propia barbilla, haciendo que ella lo mirara expectante. – Tú te pareces a la Fierecilla Domada… - Comenzó a reír a carcajadas al ver que su rostro se puso de mil colores.

- En ese caso tú eres Petrucio. – Contestó cruzándose de brazos y levantaba el rostro de forma ofendida, mientras Teshi comenzaba a reír. – Insolente a más no poder…

- Así que… la pequeña fierecilla… quiere ser domada… por Petrucio. – Cambió su tono de voz, haciendo que ella sintiera escalofríos. Se dio cuenta de que comenzaba a acercarse.

- ¿Por qué tienes que hacer eso? – Preguntó tratando de no mostrar sus nervios ante la actitud de él.

- ¿Hacer… qué?.... – Preguntó fingiendo inocencia, estaba a menos de un metro de ella.

- Tu… tu voz… tus movimientos… - Susurró sin querer al tenerlo tan cerca. Teshi los observaba desde la ventana riendo emocionado. – Siempre… enredando las palabras de los demás… para beneficio y diversión propia…

- Te lo dije: Ese es mi encanto… eso hace… muy interesante… una conversación… – No se tocaban, solo se acercaban a susurrarse al oído. El ojiazul miró sus labios. – Como la que sostenemos… en estos momentos… ¿No te parece?... - Su aliento la hizo estremecer al rozar su cuello. – Ahora… cierra los ojos…

- ¿P-por… q-qué? – Sentía su calor. Él tomó su mano, la sintió temblar entre la suya, no pudo evitar una sonrisa. Ahora tomaba su rostro con la otra, ella lo miraba con intensidad, "Candy… no me sigas mirando así o yo… olvidaré mi promesa…" Se acercó de nuevo para susurrarle:

- Por favor… sólo hazlo…

- Pero…

- Sólo hazlo Pecas…

- Pero… Teshi… - Sintió su corazón acelerar se al ver sus ojos más oscuros.

- No te preocupes… él está de acuerdo… ahora cierra los ojos… - Ella lo hizo, sin comprender el significado de sus palabras. Inconscientemente humedeció sus labios al estar consciente del contacto de su rostro con la mano del joven, se movió un poco, dispuesta a besarlo… pero de pronto sintió una presencia extraña cerca de ellos. – Puedes abrirlos… ya… - En vez de ver el rostro de Terry, vio una superficie plana, no se había percatado del momento en que él se había alejado de ella para que el pequeño se acercara y le mostrara algo.

- ¡¡¡TATÁAAAN!!! – Cantó el pequeño. – Terry dijo que podía dártelo yo. – Candy se sentía abochornada.

- Gra… gracias Teshi… - Lo tomó y miró apenada a Terry. – A los dos…

- ¿Te gusta? – Preguntó el niño muy animado. Ella vio lo que tenía entre sus manos.

- Romeo y Julieta… - Leyó. – Es mi favorito… muchas gracias… Terry… - Espontáneamente lo abrazó emocionada, Terry la estrechó más, después de un largo tiempo se separaron un poco para mirarse.

- Me da gusto que te haya agradado, Pecosa… - Fue acercando su rostro, apenas rozó sus labios. Llamaron a la puerta, ella lo empujó con delicadeza, alejándose a una distancia prudente, sin querer él endureció su rostro y respondió. – ADELANTE. – Una mucama entró haciendo una reverencia.

- Discúlpeme Milady, pero el Oficial Brown la busca… - Terry la miró burlón.

- Por favor dígale que en un momento voy… - La muchacha se retiró. Terrence se acercó con rapidez a Candy atrapándola entre sus brazos, acercó su rostro, pero ella lo giró evitando lo que iba a hacer. Él se enojó, pero se contuvo.

- Hace un momento estabas tan dispuesta… ¿Qué pasó?

- Es que… aquí… olvidé… no es correcto… alguien podría vernos… - Dijo sin voltear. Lo apartó suavemente de nuevo y se alejó de él evitando mirarle. – Lo siento no quiero decir que no me haya agradado… es… solo… no quise…

- CANDY… - La miró, no pudo evitar que sus palabras sonaran duras. Ella se asustó. - ¡¿AHORA ENTIENDES PORQUÉ ODIO TODO ESTO?! – Señaló a su alrededor con desprecio.- TANTA HIPOCRESÍA… LA GENTE ES TAN FALSA… NADIE SIGUE SUS ESTÚPIDAS REGLAS… PERO DETRÁS DE TODA ESA APARIENCIA, HACEN LO QUE TANTO REPUDIAN EN OTROS… – Ella no sabía que decir, y él no le permitió que lo interrumpiera. - POR ESO… POR ESO ME ATRAES… ERES TÚ… A PESAR DE LO QUE TE SUCEDA: ERES TÚ… SIEMPRE ERES TÚ… - Ella empezó a llorar. Él no se rindió.- PERO AQUÍ TE OPRIMEN. TE ATRAPAN EN UNA JAULA DE ORO, COMO UN AVE EXÓTICA… Y ENTONCES COMIENZAS A PERDER TU BRILLO… ESE BRILLO QUE ME ENAMORÓ DE TI EN… LA ISLA… - Tomó su mano y la besó con delicadeza. Después se dirigió a la puerta dándole la espalda.

- Terry… - Lo llamó. Pero no se detuvo.

- Y A PESAR DE TODO ESTO… ESTOY DISPUESTO A CONQUISTARTE BAJO TUS REGLAS, COMO TODO UN CABALLERO… RECUÉRDALO… - Salió sin mirar atrás. En el recibidor se encontró con Anthony, le hizo una reverencia burlona y se fue sin decir una sola palabra.


Después de tranquilizarse le pidió a Teshi que la esperara, pero él quería acompañarla. Salieron de la Biblioteca. El rubio al verla llegar la miraba embelesado, después de un momento reaccionó a su saludo.

- Estás muy bella hoy… - Besó su mano. Ella se sonrojó un poco por el cumplido.

- Gra… gracias… Anthony… - Le habló de forma distante, él se extrañó. Tal vez era por que la había hecho enfadar el inglés.

- ¿Quieres que demos un paseo por los jardines?

- Claro… - Miró al pequeño. – Teshi, ¿Nos acompañas? – El niño miraba al rubio y después a ella, negó con la cabeza.

- Iré a buscar a mi mamá… ¿Puedo jugar con Clim?

- Claro… nos vemos al rato… -Dijo al tomar el brazo de Anthony. Caminaron en silencio por un rato, hasta que llegaron a una banca.

- Candy, por fin puedo estar contigo a solas… - La atrajo hacia él. Dispuesto a besarla, ella se tensó. - ¿Qué pasa? – Preguntó al darse cuenta. Tenerla cerca lo había alterado un poco. "Qué tonto… olvidé por lo que pasó… su pérdida de memoria…" – Candy… lo siento mucho, no quise molestarte… Yo, olvidé que…

- No tiene importancia, es sólo…

- ¿Qué tanto recuerdas de… nosotros? – Ella se puso seria.

- Anthony… por favor… yo… estoy muy confundida… necesito tiempo para aclarar muchas cosas…

- ES POR TERRENCE… ¿VERDAD? – Se levantó molesto de la banca, luego se volvió con brusquedad para verla de frente.

- SI. – Contestó mirándolo a los ojos. Eso le dolió mucho al rubio, esperaba que le dijera que no. La vio tomar aire. – Yo… no sé qué quieres que te diga… Ambos me confunden… a decir verdad, ambos son tan opuestos… y aún así son tan importantes para mí…

- CANDY, ENTIÉNDELO: TERRENCE ES UN PATÁN…

- ¡¿Qué pasó entre ustedes para que lo odien tanto?! – Lo vio endurecer su expresión y voltear a otro lado para evitar contestar.

- Eso… eso ya no importa… eres tú quien importa ahora… no quiero que él se acerque a ti de nuevo… y voy a impedírselo…

- Así que… ¿Tú también la amabas? – Lo vio palidecer.

- ¿De… de qué hablas?

- Susana Marlowe… - Ahora había recuperado su furia.

- ¡¡¡ESE… ESE MALDITO DESGRACIADO!!!... ¡¡¡¿CÓMO PUDO HACER ESTO?!!!... SEGURAMENTE… - Ella le interrumpió.

- Lo único que te pido es que me contestes: ¿La amabas? – Lo vio titubear. – Entonces es cierto…

- CANDY, POR FAVOR ENTIÉNDELO: ES UN PATÁN… NO QUEREMOS QUE TE SUCEDA… NADA… - Caminaba desesperado, quería convencerla a como diera lugar. "Candy… ¿Qué demonios hizo contigo? Por qué no quieres ver la verdad, lo defiendes tanto… tu forma de hablar sobre él… me duele…". - A ÉL SOLO LE INTERESA UNA SOLA COSA DE TI… DESPUÉS… TE ABANDONARÁ Y DESAPARECERÁ…

- ¡¡¡BASTA!!! – Detuvo sus palabras. Dejó de caminar al escucharla. – ¡¡¡ERA TU AMIGO… TU MEJOR AMIGO!!!… DEBISTE CONFIAR EN ÉL MÁS QUE EN NADIE… - Lo vio que quería decir algo pero lo detuvo con un gesto. – No me importa lo que tú Archie o Stear digan. Debieron creer en su palabra, en las pruebas que encontró sobre ella… - Se acercó a él. – Ambos me importan mucho… demasiado… - Él la miró sorprendido, no podía creer lo que estaba escuchando. – Y no quiero que peleen… ahora por mi causa…

- Candy… no entiendes… - Volvió a caminar con nerviosismo de un lado para el otro.

- Ése es el punto: no los entiendo… no entiendo porqué no quieren escuchar… - Lo detuvo. – Es todo lo que pido. Hablen con él… vuelvan a ser los mejores amigos… - Tomó su mano, sintiéndola estremecer. – Es por eso que él prometió darme tiempo… cortejarme como todo un Caballero. – Anthony sonrió con burla al escuchar "Caballero". Ella se sonrojó un poco. - Porque me juró que absolutamente nada había pasado entre él y… Su-Susana Ma-Marlowe… - Sintió una extraña sensación al pronunciar el nombre, dificultándole hacerlo. - Porque yo misma vi las pruebas en su contra… y porque me dijo que los extrañaba… - Anthony no supo que pensar de esto último.

- Candy… lo que me estas pidiendo es tan…

- ¿Difícil? – Se molestó soltando su mano al instante con brusquedad. – Creí que tú mejor que nadie podría perdonar… y olvidar… eres tan noble…

- Tú lo dijiste: noble… - Sonrió con amargura. – Pero no un santo… no puedo hacerlo…

- Anthony, es lo único que te pido…

- Candy… - Parecía suplicante su tono. Ella comenzó a alejarse caminando unos pasos de espaldas.

- Anthony… me decepcionas…

- Por favor… Candy… entiéndeme… - Quiso que regresara, avanzando hacia ella.

- ¡¡¡NO QUIERO VERTE!!! – Se fue corriendo del jardín.


- ¡Hola Pequeña! – Saludó Albert entrando a la biblioteca, al tiempo que la veía esconder su rostro tras un libro de cabeza. - ¿Qué lees? – Sin otra opción, sonrojada lo cerró y se lo mostró. – Ummm… Romeo y Julieta…

- Terr… Terrence me lo obsequió.

- Muy considerado de su parte…

- Si, se ha portado…

- ¿Cómo todo un Caballero Inglés?. – Dijo mientras esbozaba una sonrisa.

- Quise decir que bien, para ser alguien tan mal educado… - Vio la expresión de sus ojos.

- ¿Hay algo que te moleste?

- Si. Son los chicos… ¿Tú sabías la causa de los problemas entre ellos y Terrence? – Albert asintió con seriedad. Ella bufó de desesperación. – Son unos cabezas huecas.

- Debes entender que cuando se trata de una mujer…el amor… el honor…

- ¡ESO NO JUSTIFICA SU FALTA DE LEALTAD!

- ¿Crees en Terrence? – Ella asintió. La miró penetrantemente, ella no desvió la mirada. - ¿Puedo preguntar qué pasó entre ustedes como para que ahora dudes de TU AMOR por Anthony? – La rubia se sonrojó.

- Es un poco complicado…

- Tengo tiempo… - Se sentó en un sillón sin dejar de mirarla, ella dudó. – Candy, quiero ayudarte y te apoyaré decidas lo que decidas. - Ella fue a sentarse a su lado y lo abrazó.

- Gracias Albert… te he extrañado mucho…

- Yo también. – Se separaron. - ¿Ahora me dirás todo? – Ella asintió, tomó aire y comenzó.


Estaba furioso, los días pasaban y ni señales del rescate por parte de su socio. Incluso ya se había convertido en la burla de los guardias y demás prisioneros que lo provocaban.

Esa mañana vio a sus primos y a "su Tío" ir a verlo, sonrió satisfecho. "Por fin, algo para divertirme". Los vio a los rostros, estaban furiosos. "Esto se pone mejor… podré hacerlos rabiar a muerte". Stear abrió la celda, era extraño que el bonachón de su primo se viera tan tenso. No tuvo tiempo de decir o hacer nada, Anthony entró rápidamente y lo golpeó. Cayó pero Archie lo levantó para darle otro golpe y volver a tirarlo.

- ¡¡¡LEVÁNTATE MALDITA ESCORIA!!! – Le gritó Archie. Albert lo contuvo.

- Buenos días primos… - Se incorporó con trabajos mientras esbozaba una sonrisa maquiavélica. - ¿A qué se debe… tan agradable visita? – Esa sonrisa enfurecía más a sus primos. Él se limpiaba la sangre del labio.

- ¡¡¡¿QUÉ FUE LO QUE LE HICISTE A CANDY?!!! – Reclamó Anthony.

- ¿Yo?… yo no le hecho nada… ella es mi esposa… Admítelo primo… Esta vez yo fui el ganador… Ella me prefirió a mí… – Miró con cinismo al rubio. – En todo caso, ¿Qué has hecho tú, que dices amar a "MI ESPOSA" para rescatarla?... Si tan sólo no me tuvieran aquí… yo… la estaría buscando… la rescataría… yo…

- ¡¡¡¿TÚ QUÉ?!!! – Escuchó el eco de una voz femenina sumamente furiosa. – ¡¡¡NO SABES NADA… ABSOLUTAMENTE NADA!!! ERES UN ABSOLUTO INCOMPETENTE COMO NAVEGANTE Y UN COBARDE COMO HOMBRE…

- ¿Ca-Candy? – Se retiró de la pared, sonriendo. Al verla. – Mi amor… estás aquí… ¿Cómo escapaste?... – Se fue acercando a los barrotes. - Estaba tan preocupado por ti… ellos me impidieron…

- ¡¡¡CÁLLATE MALDITO EMBUSTERO!!! – Se sajó Archie, para darle un nuevo golpe. - ¡¡¡TÚ INTENTASTE PROPASARTE CON ELLA!!!. – El castaño volteó a ver a la joven que estaba detrás de su tío. - ¡¡¡AHORA PÍDELE PERDÓN!!!

- Candy, mi amor… diles la verdad, por favor… no mientas… Sé que tuvimos algunos desacuerdos, pero… - Rió un poco. – Esto… esto es ridículo… es una ridícula acusación… - Fingió gestos para convencer a los demás. – Sabes cuanto te amo… tal vez estés enfadada conmigo por no ir en tu rescate… pero sé que…

- YA LO SABEN: TÚ Y EL OLONNÉS PLANEABAN COSAS JUNTOS… ÉL ME ENTREGÓ A TI PARA QUE LLEVARAS A CABO TU SUCIO PLAN DE APODERARTE DE LA FAMILIA… HABLASTE CON DESPRECIO DEL TÍO ABUELO… Y QUISISTE… - Comenzó a llorar, Albert la abrazó. - ¡¡¡ERES UN SER DESPRECIABLE!!! ¡¡¡OJALÁ NO SALGAS NUNCA DE PRISIÓN!!!

- Candy… cari… - Clim brincó de sus brazos y le gruñó amenazadoramente, él miraba el animalillo con cierto temor.

- ¡¡¡AHORA PÍDELE PERDÓN!!! – Habló por fin Stear. – Y DE RODILLAS…

- Candy… - Comenzó a rogarle a la joven. Después miraba a Albert, quien permanecía imperturbable a sus suplicas.

- ¡¡¡PÍDELE PERDÓN!!! – Exigió Archie tirándolo para después ponerlo de rodillas. - ¡¡¡Y TE DIJO STEAR QUE DE RODILLAS!!!

- Pero primero debe aclarar las cosas.- Dijo Anthony amenazándolo con el puño. - ¿ES CANDICE WHITE ARDLEY TU ESPOSA? – Al verlo que afirmaba con la cabeza, le dio un fuerte golpe en el estómago. - ¡¡¡RESPONDE CON LA VERDAD!!! – Volvió a golpearlo, Neil se quejó pero no dijo nada.

- ¡¡¡RESPONDE AHORA MALDITO COBARDE!!! – Dijo furioso Archie mientras le lanzaba un golpe al rostro.

- Albert… Por favor… Detenlos… - Susurró Candy asustada, él la miró serio, negó con la cabeza y la estrechó más. Lo que molestó a Neil a pesar de todo.

- ¡¿ES CANDICE WHITE ARDLEY TU ESPOSA?! – Preguntó ahora Stear, quien le daba un golpe al estómago. - ¡¡¡CONTESTA CON LA VERDAD POR UNA SOLA VEZ EN TU VIDA!!!… LA TÍA ABUELA NO ESTÁ AQUÍ PARA PROTEGERTE… NI TU MADRE… NI TU HERMANA… ¡¡¡SÉ UN HOMBRE!!!...

- ¡¡¡SI… CANDICE LEGAN ES MI ESPOSA!!! – Gritó obstinadamente. - ¡¡¡MI LEGÍTIMA ESPOSA!!!… ¡¡¡EN TODOS LOS SENTIDOS DE LA PALABRA!!!… ¡¡¡ME ESCUCHAN:… MÍA… SÓLO MÍA!!!... – Gritó dirigiendo una mirada a la joven que la molestó, sintiéndose muy incómoda por ello, se sajó del abrazo de Albert pasando junto a los muchachos, casi empujándolos. Sorprendidos vieron el golpe que le propinó en el rostro con el puño cerrado. El pelirrojo cayó, ella se alejó de él sacudiendo su mano adolorida. Albert la examinó.

- ¡¡¡ERES UN SER DESPRECIABLE!!! ¡¡¡¿ME OYES?!!!¡¡¡ME ARREPIENTO DE HABER SENTIDO LÁSTIMA POR TI CUANDO LA TRIPULACIÓN TE IBA A ABANDONAR EN ESA ISLA!!! – Lo miraba furiosa, él no soportaba esa mirada. Se recargó en la pared, "Ella lo sabía… sabía…"

- TÚ… TU… LO… SABÍAS… - Gruñó mirándola de forma extraña. Ella no se inmutó. - ¡¡¡SABÍAS… LO QUE PLANEABAN!!!

- REALMENTE ERES UN IDIOTA NEIL… TODOS HABLABAN A TUS ESPALDAS AL RESPECTO… INCLUSO LLEGARON A HACERLO EN TUS PROPIAS NARICES… PERO TÚ ESTABAS TAN ENCERRADO EN TI MISMO QUE NO TE DISTE CUENTA… ¡¡¡ME DAS ASCO!!! – Anthony lo haló para hacerlo que de nuevo estuviera de rodillas frente a la joven.

- ¡¡¡¿ES CANDICE WHITE ARDLEY TU ESPOSA?!!! – Preguntó Archie, dándole un golpe más al estómago. - ¡¡¡DI LA VERDAD!!!

- NOOOO… - Se quejó.

- DI TODA LA VERDAD… - Exigió Albert esta vez. Neil jadeaba de dolor Stear lo sostenía firmemente de un brazo, haciéndole presión.

- Candice… White… Ardley… No es… mi esposa… mentí… - Stear hizo más presión. – quise… aprovechar su desaparición… esperaba que me creyeran… y ser presentado ante el Tío Abuelo como su esposo… si ella llegaba a aparecer… no tendría más opción que ser mía… forzarla a la boda…

- AHORA: PÍDELE PERDÓN. – Exigió nuevamente Albert.

- DÍ: MILADY ARDLEY, PERDÓN… ME EQUIVOQUÉ… - Señaló Stear, Neil lloriqueaba patéticamente de dolor. - ¡¡¡DÍLO!!!... RECUERDA QUE ESTÁS ANTE UNA DAMA MUY IMPORTANTE DE LA FAMILIA ARDLEY… ¡¡¡Y TÚ, DESPUÉS DE TODO, SÓLO ERES UN GUSANO!!!

- Candy… Candice… - Stear le dobló el brazo con más fuerza. – Milady Ardley… Perdón… lo… lo siento… me equivoqué… - Stear lo soltó aventándolo al suelo.

- TAMBIÉN DA GRACIAS A QUE EL TÍO WILLIAM INTERVINO PARA QUE NO FUERAS COLGADO… ESTARÁS EN PRISIÓN POR UN BUEN TIEMPO… Y JAMÁS PODRÁS REGRESAR A INGLATERRA O A ESCOCIA. – Le señaló Stear mientras salían de la celda.

- ¡¡¡MALDITOS SEAN TODOS!!!... ¡¡¡YA ME LAS PAGARÁN!!!... ¡¡¡¿ME OYERON?!!! – Comenzó a gritar al verlos irse.

- Albert… - Murmuró Candy. - ¿Qué pasará ahora con él?

- Será enviado a una prisión en tierra firme.

- Siento mucha lástima por él…

- Candy, ¿Cómo puedes decir eso después de lo que él quiso hacerte? – Preguntó con incredulidad Archie.

- Porque es una persona sin corazón… cree que sólo vale por el oro que tenga… - Se quedó atónito. Albert sonrió.

- Tío, ¿Me permites un momento con Candice? – Preguntó Anthony antes de que subieran al carruaje. – Yo la llevaré a la Mansión del Gobernador. – Albert miró inquisitivamente a la joven, quien asintió.

- De acuerdo. – Lo vieron partir hacia el Palacio de Gobierno. Sus primos se dirigieron al fuerte.

- ¿Quieres que montemos en mi caballo? – Le preguntó él.

- No. Prefiero caminar… - Abrazaba a Clim. – No le gustará ir incómodo. – Anthony sonrió comprendiendo el verdadero motivo: su cercanía.

- Es un largo trayecto y…

- Querías que habláramos, ¿No es cierto? – Dijo de forma tajante.

- Me sorprendes Candy… Jamás creí que golpearías a Neil así…

- Hay muchas cosas que no sabes de mi… - Su tono de voz lo decepcionó.

- Tienes razón… y supongo que Terrence si…

- ¿Es todo lo que querías decirme? Me voy… - Comenzó a alejarse de él.

- Espera… - De un par de zancadas estuvo a su lado. – Lo que quería decirte es… - Suspiró con resignación. – Hablaré con Terrence… convenceré a los chicos de hacer lo mismo… Creo que nosotros también lo extrañamos, aunque Archie no lo quiera reconocer… son tan parecidos… eran inseparables…

- ¡Eso me da mucho gusto Anthony! – Clim brincó de sus brazos cuando se movió con brusquedad para abrazarlo espontáneamente, sorprendiéndolo, cuando se separaron lo besó en la mejilla. - ¿Ves? No era tan difícil. – Le sonrió.

- VAYA, VAYA… "QUÉ ESCENA TAAAN… CONMOVEDORA"… - Escucharon decir a una voz conocida. Ambos voltearon. Terry estaba recargado en una pared, entre sus manos sostenía la flauta que ella le había regalado. Candy sonrió por ello.

- ¡¡¡TERRYYYY!!!... – Exclamó corriendo hacia él olvidándose del protocolo. Anthony se sentía molesto por el tono que usó la joven para saludar a su rival. Clim nuevamente le gruñó. Anthony miró al inglés, tenía esa sonrisa que conocía muy bien. "¡DEMONIOS!" Pensó mientras caminaba hacia ellos.


EN ALGÚN LUGAR

- ¿Cógmo va togdo?

- Capitán, estamos listos paga pagtig en cuanto lo ogdene.

- ¿Ya caggaron todo el agmamento y la pólvoga?

- Si señog, también las pgrovisiones.

- ¿Tenemos viento a favog?

- Aún no, Capitán…

- ¡¡¡DEMOGNIOS!!! – Bebió grandes tragos de Ron de la botella. Salió de la cueva, a lo lejos se veían sus naves y gran cantidad de hombres trabajando duro. Sintió la brisa salada. – Es hoga.

- Si Capitán. – El Olonnés y sus hombres se apresuraron a abordar.


Continuará…

Hola a Todas:

Estaba pensando mientras editaba este capítulo respecto a Terry… sé que a todas nos enamoró esa rebeldía, cinismo y forma de decir y hacer las cosas… pero como siempre comienzo a pensar en los "hubiera"… tal vez la historia no habría tenido la misma aceptación si Terry "hubiera" sido más honesto… si desde el principio le "hubiera" dicho Te Amo a Candy… sé que son cosas que no son fáciles de hacer… (miren quien lo dice: yo) pero como nos podrían facilitar muchas cosas en la vida ¿Verdad?.

Bueno, después de este pequeño desvarío… Muchas gracias a todas por leer y dejar sus reviews… me animan a continuar y hacer mi mayor esfuerzo por mejorar la historia.

¡¡¡DOMMO ARIGATO!!!