Capítulo 13

¿Tan obvio es?

Por Nep

ADVERTENCIA

Estimado lector (a):

El presente capítulo tiene contenido fuerte susceptible de herir la sensibilidad del lector; si quien lee no está preparado para dicho contenido, se les invita cordialmente a abstenerse o en su caso dejar de leer este fic. (Contenido Lemon)

Gracias de antemano.

Con cariño y respeto a todos.

Nep.


PORT ROYAL

- ¿Y bien? – Preguntó cuando entró a la habitación, la esperaba sentada en el diván. - ¿Cómo te fue?

- ¡Annie Britter! ¡Te has vuelto una entrometida curiosa!

- Tengo que escoger entre las aburridas charlas del clima, los mismos chismes aburridos de siempre con las amistades de siempre de mi madre… o la vida amorosa de mi mejor amiga… y la verdad… eres mucho más interesante al tener a dos guapos pretendientes…

- No lo sé… - Se dejó caer en la cama mirando hacia arriba. – Creo… que era todo más fácil antes de conocer a Terry… Anthony es muy dulce y cariñoso… "El Perfecto Caballero" como lo llaman Stear y Archie… - Annie se limitaba a observarla. – Terry es desconcertante… demasiado impulsivo… rompe las reglas cada vez que puede… voluble… exasperante… peligroso… ¡¡¡DIOS MÍO!!!... ¡¡¡NO SÉ COMO DESCRIBIRLO!!!... - Annie sonrió.

- Y por eso sientes mayor atracción por él… - La interrumpió la morena, la rubia se sonrojó. – A mi no me engañas… aún cuando hayas perdido la memoria… Cuando los vi llegar, me sorprendió mucho tu aspecto… había cambiado mucho… - La rubia se incorporó para mirar a su amiga. Trataba de comprender sus palabras. – Aunque en el Colegio fueras la más alegre y optimista, había algo en ti… algo que siempre te empeñaste en ocultar a los demás… que te detenía… no sé, tal vez era lo sola que te sentías, abandonada por tu familia ahí… Cuando te vi junto a Terrence, estabas completamente radiante, esa extraña sombra ha desaparecido… Creí que a-l-g-omás había ocurrido entre ustedes… - Soltó con suspicacia sin dejar de mirar a su amiga, la cual la miraba confusa. – Estando solos… en la isla…

- ¡No estábamos solos!... ¡Y no sé a que te refieres!... – Se puso algo nerviosa. Annie sonrió. - No pasó nada más… solo… nos volvimos amigos…

- Es sólo que cambiaste demasiado…

- ¿Tan… tan obvio es? – Preguntó al tiempo que se dirigía a la ventana. Se detuvo para ver a su amiga. Ella asintió. Candy suspiró. – Pero… Anthony… no quiero herirlo… es alguien tan…

- El debe entenderte, si de verdad te ama, debe anteponer tu propia felicidad a la de él.

- Annie… - Se acercó al diván.

- ¿Qué pasa?

- Has cambiado mucho… también… - Se sentó a su lado, mirándola sorprendida. Annie se sonrojó.

- S-supongo que se debe al apoyo de Marck… - Y comenzó a contarle al respecto.


Desde el mástil mayor contemplaba las estrellas. Suspiró. Comenzó a tocar una melodía con el regalo que ella le dio. "Pecas… Pecosa… Mona Pecas…" pensó dando un nuevo suspiro.

Flash Back

Había ido a revisar algunos de sus negocios cerca de los muelles, vio pasar a Stear y Archie rumbo al fuerte, venían de la prisión, sabía que Neil estaba encerrado ahí. Sonrió al imaginar lo que le habrían hecho si Candy ya les había contado de sus intenciones… "Como me habría gustado darle también su merecido… habría sido tan divertido… como en los viejos tiempos". A la distancia vio a Candy caminar al lado de Anthony. Aunque sintió una "leve molestia" por ello, no intervendría, se limitaría a verlos. Pero cuando vio que lo abrazaba sintió su furia arder, aumentando cuando vio que lo besaba en la mejilla.

- VAYA, VAYA… "QUÉ ESCENA TAAAN… CONMOVEDORA"… - Dijo para llamar la atención de ambos con el mayor sarcasmo que pudo, quienes voltearon. Él estaba recargado en una pared, entre sus manos sostenía la flauta que ella le había regalado. Aferrándola con fuerza para contener su ira por la escena que presenció. En cambio la vio sonreír por ello con emoción.

- ¡¡¡TERRYYYY!!!... – Exclamó corriendo hacia él. "Esa es mi chica pecosa" pensó al ver que se olvidó de dónde estaban. Sonrió al ver la molestia de Anthony por el tono que usó la joven para saludarlo, manteniendo la vista clavada en él. El rubio caminaba hacia ellos muy serio. Seguido por la mascota de la joven.

- Me alegra verte… Pecas… Estas… muy hermosa hoy…- Dijo con suavidad al tomar su mano para besarla, sintiéndola temblar, alzó la vista para verla a los ojos, tenía un ligero rubor y esa mirada que le enloquecía. Clim le gruñó un poco. Le costó trabajo despegar sus ojos de ella para saludar al rubio.

- Anthony… - Inclinó la cabeza con cierta burla.

- Terrence… - Fue el frío saludo del joven. Volvió la vista a la joven quien se notaba muy nerviosa acariciando al animalillo. A él le divertía la situación en que repentinamente estaba envuelta.

- ¿Qué hacen por aquí? No es muy recomendable que una Dama ande por estos lares… - Preguntó señalando a su alrededor para aligerar un poco la tensión.

- Venimos a ver a Neil… - Contestó el rubio con normalidad para su sorpresa.- para dejarle nuestros más cordiales saludos… - Esbozó una sonrisa extraña, "Touché" Pensó el moreno comprendiendo.

- Que lástima… me hubiera gustado mucho haberlo saludado junto con ustedes… hace mucho tiempo que no sabía de él… No tuve la suerte de hacerlo cuando encontré a Candy… - Anthony rió de buena gana, sorprendiéndolo a él y a la rubia.

- Bueno, en ese caso Candy lo hizo muy bien. – El moreno dirigió su mirada a la joven.

- Candy, ¿A qué se refiere? – La joven se veía muy abochornada.

- Bueno… me hizo enfadar… tanto… que yo… lo golpee… con el puño… - Contestó avergonzada.

- Muy bien hecho Pec… Candy… - Miró al rubio para afirmarle. – Tiene un muy buen golpe… - Se sobó la quijada al recordar. – Si lo sabré yo… - Rió ampliamente, Anthony se le unió como en los viejos tiempo… Se dio cuenta de que la rubia los miraba complacida.

- Ya debo irme… - Dijo el moreno tomando la mano de la joven para despedirse. "Aunque no quiero hacerlo…"

- Terrence… si tienes tiempo, quisiera hablar contigo… - Dijo Anthony volteando a ver a Candy, quien asintió. No le agradó ese gesto de complicidad, pero aceptó.

- Está bien, tengo algo de tiempo.

- Primero debemos llevarla a la Mansión del Gobernador. – Sintió alivio al saber que ella no tendría participación en esa conversación. Estaban ya tan cerca que caminaron en silencio. Terry quería estar cerca de la joven a solas, pero la petición del rubio lo tenía intrigado. Disimuladamente rozaba su brazo con el de ella, quien sólo brincaba cada vez que sentía ese ligero contacto, volteaba a mirarlo con discreción mostrando cierta molestia, pero él se hacía el desentendido esbozando una ligera sonrisa al mirar a otro lado. Cuando llegaron a la entrada se despidieron de la joven, "Dios… es tan difícil estar cerca de ella y no poder robarle un beso…" Pensó cuando la veía caminar hacia los jardines.

- Bien, ¿De qué quieres que hablemos? – Fue directo al grano cuando ella ya no era visible, Comenzaron a caminar.

- Candy… - Comenzó a decir Anthony. – Dice que encontraste pruebas en contra de… Susana… - Se percató de que le costaba trabajo hablar del asunto. Terry sonrió con amargura.

- QUE MÁS DA LO QUE HAYA ENCONTRADO… FUI SEÑALADO, CRITICADO, JUZGADO Y SENTENCIADO SIN POSIBILIDADES DE DEFENSA…

- Lo lamento Terr… Terrence…

- SI… BUENO… POR LO MENOS LA HAN MANTENIDO FUERA DE LA CORTE POR UN BUEN TIEMPO, SEGÚN TENGO ENTENDIDO… REALMENTE FUE MUY ESTÚPIDA ESA MALDITA BRUJA…

- Terrence… estás hablando de una dama… - Él comenzó a reír a carcajadas.

- JA… ¿UNA DAMA DICES?... ELLA TIENE DE DAMA RESPETABLE LO QUE YO TENGO DE PIRATA SANGUINARIO…- Se detuvo. – Si eso es todo…

- Me gustaría que pudieras mostrarnos esas pruebas… – Lo miraba aun con duda.

- Claro, lo haré. Se las enviaré pronto… – Aceptó después de un largo silencio. "Pecosa entrometida, me las vas a pagar."

- Una cosa más… - Vio que el rubio se debatía consigo mismo para decir lo que estaba pensando en ese momento. – Yo… quisiera saber si… tú y Candy… quiero decir… - Terry lo miraba a los ojos.

- Entiendo lo que quieres decir… No te preocupes… por eso… no pasó absolutamente nada entre nosotros… - El rubio lo seguía mirando con incredulidad. – Aunque si nos conocimos… muy… íntimamente… - Quiso molestarlo un poco más viendo su tensión en aumento. Recordó las palabras de la joven, así que dejó de ser malintencionado con lo que decía. - Nos hicimos buenos amigos… sólo eso… conversando… - Lo vio relajarse. – Si eso es todo por ahora…

- TERRENCE: NO ME RENDIRÉ… - Le advirtió. - LA CONQUISTARÉ DE NUEVO… NO DEJARÉ DE LUCHAR POR ELLA… LA AMO DEMACIADO…

- YA LO SÉ… Y QUIERO QUE SEPAS QUE YO TAMBIÉN LA AMO… PALABRA DE HONOR… - Hizo una reverencia burlona y se alejó. – Y NO ESPERABA MENOS DE TI… ANTHONY… QUE GANE EL MEJOR HOMBRE…

Fin del Flash Back

Tomó una soga y se deslizó hasta la cubierta.

- Me da gusto que hayas aprendido a tocar… y que hayas hecho a un lado tu tonta y apestosa pipa… – Escuchó a sus espaldas, sonrió y sin voltear contestó:

- Milady, estas no son horas para que una dama como usted ande sola por estos lares… Podría ser… muy peligroso… - Se volvió para mirarla, estaba sentada sobre unos costales, vestida con sus pantalones. Comenzó a acercarse, recorriendo con su vista a la joven. – Especialmente… si aborda un barco pirata… - Ella le sonrió. – vestida de esa forma…

- Estaba muy aburrida. Y no vengo sola, le pedía a Sam que me acompañara.

- Pobre hombre… te ha de tener mucho miedo para aceptar tus locuras. – Estaba peligrosamente cerca de ella. – Y… pobre de mí… por estar loco por ti… - Notó que ella se ponía muy nerviosa por sus palabras, su respiración era irregular. Extendió su mano para que la joven la tomara. – Vamos, es mejor que te lleve… o esta vez no me perdonarán si te ocurre algo, si llegaran a averiguar que estuviste aquí… – La ayudó a bajar del montón de sacos. Cuando descendieron del barco, vio a Sam sosteniendo a Clim. – Hola Sam… - Clim le gruñó. – Creí que ya éramos amigos Clim… - Candy y Sam rieron. Comenzaron a caminar.

- Sólo dale tiempo… - Lo miró. - ¿Cómo te fue con Anthony?

- Sabías que eres una Pecosa Entrometida? – Dijo deteniéndose para darle un suave golpecillo en la punta de la nariz. - ¿Qué le dijiste?

- Que… quería que se arreglaran las cosas entre ustedes… no quiero verlos pelear…

- Ummm… para que después vuelvan a arruinarse por… - Se le escapó el comentario, deteniendo sus palabras al darse cuenta.

- Lo siento… no era mi intención causar más problemas… pero veo que lo hice… - La rubia se entristeció.

- La verdad sólo pactamos luchar con todas nuestras fuerzas por conquistarte. – Fanfarroneó un poco sonriendo de medio lado.

- ¡¡¡DIOS MÍO!!!

- Descuida, tal vez haya un poco de sangre, pero seremos todos unos caballeros. – Comenzó a reír al ver la expresión de la joven.

- Terry… - Ella le dio un manotazo fingiendo molestia. Siguieron caminando, hablando de cosas sin importancia, hasta que llegaron a la entrada.

- Bien Milady, llegamos. – Sam entró a los jardines y la esperó a una prudente distancia. – Mañana vendré muy temprano a buscarte… supongo que aparte de Thema y Teshi, vendrá contigo Albert…

- No lo sé… tiene muchas cosas que hacer… pero le diré a la Hermana María o a Dorothy…

- Trae ropa cómoda… la vas a necesitar… - El tono que usó le dio escalofríos. – Quiero que sepas que me fascina como te ves… en pantalones… - Comenzó a bajar la vista en ella con una mirada apreciativa.

- ¡Terry! ¡Eres incorregible! – Atinó a decirle antes de que él se acercara para atraparla entre sus brazos.

- Pero sé que eso es lo que te gusta de mí… - Le susurró al oído, ella cerró los ojos, disfrutando de su cercanía. Creyó que la besaría… sólo rozó su mejilla con sus labios, cerca de la comisura. – Hasta mañana… Pecas… - Se separó de ella, quien abrió los ojos algo decepcionada.

- Hasta… hasta mañana Terry… - Se separaron.


Albert estaba en la Biblioteca del Gobernador, leía detenidamente los documentos que Terry había enviado, después de haber analizado las cosas detenidamente mandó llamar a sus sobrinos. En cuanto llegaron se los mostró, analizando cada una de sus expresiones.

- ¡¡¡TÍO, ¿CÓMO PUEDES CREER TODO ESTO?!!! – Se exaltó Archie. - ¡¡¡SIN DUDA CONTRATÓ A ALGUIEN PARA… PARA HACER ESTO!!!

- ¿Alguna vez se les ocurrió conocer la otra parte de la historia? – Les preguntó con calma. - ¿Alguna vez escucharon las advertencias de Terrence, antes de que esto se saliera de curso?

- TÍO… ¡¡¡ENTIÉNDELO BIEN: ÉL SIEMPRE LOGRA LO QUE QUIERE… NO LE IMPORTA NADA… NI NADIE!!! – Continuó diciendo el castaño con terquedad.

- Archie trata de ser razonable. – Lo interrumpió su hermano. – Ahora tenemos pruebas de…

- ¡¡¡¿ES QUE NO LO ENTIENDEN?!!! ¡¡¡TERRENCE QUIERE CONVENCERLOS!!!... ¡¡¡ÉL VA AHORA TRAS CANDY Y TERMINARÁ ABANDONÁNDOLA COMO LO HIZO CON… SUSANA… DESPUÉS… DESPUÉS DE…

- ¡¡¡BASTA YA ARCHIE!!! – Intervino Anthony. – DEJA DE ESTAR COMPARÁNDOLAS… CANDY HA DEMOSTRADO SER MUY DIFERENTE A ELLA… SABE DEFENDERSE MUY BIEN… TÚ LA HAS VISTO…

- ¡¡¡PERO PARA ESE BASTARDO NO HAY DIFERENCIA ALGUNA!!!

- Archie, te pido que moderes tus palabras. Estás hablando de mi pupila y mi amigo. – Le llamó la atención Albert. – Sólo te pido que seas objetivo respecto a este asunto. – El trigueño entrecerró los ojos furioso.

- "Por cierto tío"… - Lo miró con burla mientras decía con cierto tono venenoso. – "¿Dónde está Candy?"

- Salió muy temprano con…

- ¡¡¡CON ESE MALDITO IMBÉCIL!!!... ¡¡¡Y FUISTE TAN… TAN INGENUO PARA DEJARLOS SOLOS?!!!

- ¡¡¡ARCHIBALD YA BASTA!!!...- Exclamó Albert. – Confío plenamente en ellos y no… no van solos: Thema y Teshi les acompañan, también Do…

- ¡¡¡SU CÓMPLICE!!! – Salió dando un portazo. Stear y Anthony iban a ir tras él, pero Albert los detuvo al decir:

- Espero que ustedes razonen más respecto a ésta información.

- No te preocupes tío, lo haremos. – Dijo con seriedad Stear, Anthony asintió.


LEJOS DE PORT ROYAL

- ¿Ya llegamos? – Preguntó el pequeño mientras se asomaba por la ventana del carruaje.

- Ya. – Contestó Terry inclinándose un poco desde su caballo. Dorothy observaba a Candy.

- ¿Te sientes bien? – Preguntó al verla muy sonriente, especialmente cuando escucharon la voz del joven.

- Si. – Se dirigió a él. – Terry, ¿Por qué tuvimos que salir tan temprano? – Disimuló un bostezo. El joven sonrió al contestarle.

- Por que sé que eres una dormilona… así que no quise que te perdieras de lo mejor del paseo.

- Terry… - Usó un tono de advertencia, él comenzó a reír.

- Lo siento Milady, no pude resistirme a embromarla… La verdad es que quería que disfrutaras al máximo de mi sorpresa… - Dejó de hablar un momento, siguieron avanzando un tramo más hasta que finalmente se detuvieron. – Bienvenida a mi plantación Milady Ardley. – Escucharon que decía mientras abría la puerta, ofreciendo su mano para ayudarlas a descender. En cuanto ella lo hizo quedó maravillada por el lugar.

- ¿De verdad esto es tuyo?

- Claro que si…

- Es… muy hermoso…

- Apresúrate a cambiarte… hay un lugar en especial que quiero mostrarte… - La miró. – Y tu lindo vestido podría arruinarse. – Ella le sonrió de forma burlona, al tiempo que veía salir a alguien conocido de la casa.

- ¡¿Señora Morris?!

- Milady… - La mujer le hizo una reverencia al verla correr hasta ella. – Me da mucho gusto volver a verla…

- ¿Cuándo llegó? - Abrazó a la mujer emocionada.

- Ayer, pero Milord no quiso arruinarle la sorpresa. – Las invitó a pasar, mientras admiraban la casa, el ama de llaves las conducía al piso superior. – Milord le asignó esta habitación. – Dijo al tiempo que abría las puertas. Candy se quedó sin aliento, el lugar era amplio, muy iluminado debido a varios ventanales y la decoración en colores claros.

- Es muy hermosa… - Murmuró Dorothy.

- Las dejaré a solas. – Dijo al dirigirse a la puerta. – Haa… lo olvidaba: Milord la esperará en el jardín en cuanto esté lista.

- Gracias Sra. Morris. – La mujer salió, Dorothy la ayudó a cambiarse rápidamente. Candy vio que esbozaba una ligera sonrisa.

- ¿Qué pasa Dorothy? – Preguntó cuando habían terminado y se ajustaba las botas.

- Tienes esa misma expresión traviesa… como cuando tu padre te llevaba por el bosque para enseñarte a trepar árboles, sin que tu madre lo supiera… ¿Lo recuerdas? – Candy no pudo contestar. – No te presiones… sólo quería que supieras que me hace feliz verte así…


PORT ROYAL

- ¿Qué opinas Stear? – Preguntó el rubio cuando caminaban hacia el fuerte.

- Creo que nos cegamos por Susana en contra de Terrence… tuve mis dudas con ciertas actitudes de ella… pero ver tan feliz a Archie… aún cuando nuestro amigo insistió en sus advertencias… no quise creerle…

- Yo…

- Sé que sentías algo por ella… – El moreno lo miró, Anthony asintió.

- Pero no quise entrometerme… no podía creer que estuviera tan dispuesto a formar una familia tan pronto… después de todo, era un "Don Juan"… y menos con ella… que era cortejada por muchos… incluso de la nobleza…

- ¿Y ahora?... ¿Qué harás respecto a Candy? – Lo vio palidecer.

- Quiero pasar más tiempo con ella… - Desvió la mirada. – Siento que la estoy perdiendo y no puedo hacer nada por impedirlo… ¿Qué estoy haciendo mal Stear? - Preguntó angustiado.

- No lo sé… y… ¿Si ella no te eligiera?

- No quiero… no me agrada pensar en la posibilidad… pero… quiero que sea feliz…

- ¿Y qué harás respecto a Terrence?

- Ummmmm… por lo que veo… sospecho que Candy quiere que seamos amigos… pase lo que pase… - Suspiró.- Si tan sólo Terrence no hubiera aparecido… - Recordó con amargura. – Candy y yo seríamos felices juntos… contaríamos con todo el apoyo del Tío Abuelo contra las absurdas disposiciones del la Tía Abuela Elroy…


LEJOS DE PORT ROYAL

Cuando salió de la casa, lo vio a lo lejos, sostenía las riendas de dos caballos, pero al acercarse vio que ambos tenían el mismo tipo de silla. Al verla llegar le sonrió.

- Creí que te gustaría montar…

- Si, pero… ¿Y mi silla? – Él comenzó a reír a carcajadas.

- ¿Jamás has montado como los hombres?... Creí que te gustaba hacer cosas diferentes…

- Tal vez… cuando pequeña… no lo sé… pero supongo que en el Colegio no me permitían hacerlo… - Dijo frunciendo la nariz.

- Vamos Pecas… - Se acercó para ayudarla a subir. Ella se puso nerviosa con su cercanía. – No es tan difícil… coloca ambos pies en los estribos… esto es mejor que esa estúpida silla que usan las mujeres. – Se apresuró a montar en el suyo. - ¿Estás lista para galopar un poco? A donde iremos está un poco retirado…

- De acuerdo… ¡Vamos! – Arreó su caballo. Terry sonrió y se apresuró hasta que la rebasó para poder indicarle el camino.

- ¡¿Segura que no recuerdas haber montado así?! – Ella sólo rió disfrutando de la velocidad.

Después de un rato, Terry detuvo su caballo, apresurándose a desmontar para ayudarla. Ella escuchaba un sonido conocido a su alrededor, pero no podía identificarlo, volteando a ver para todos lados, buscando su procedencia.

- Cierra los ojos Pecosa… - Le pidió, ella lo miró incrédula. – Por favor… o en ese caso yo los cubriré… no quiero que hagas trampa. – Se acercó y la fue guiando con cuidado, hacia donde el ruido se hacía más intenso. – Llegamos… - Le descubrió los ojos, ella los abrió.

- ¡¡¡Una cascada!!!

- ¿Te gusta?

- Claro que sí… es hermosa…

- ¿Quieres… nadar… un poco? – Ella volteó a verlo alarmada, especialmente por ese tono de voz que usó, su rostro se puso de mil colores. Terry comenzó a reír a carcajadas.- Yo me iré si deseas hacerlo… - Comenzó a acercarse a ella peligrosamente. - O… podría acompañarte… - La miraba de tal forma que no podía pensar con coherencia.

- Si… no… yo… no… prefiero recorrer el lugar... – Miró a lo alto desviando nerviosa su mirada. – Quiero ver como es la vista desde allá. – Le señaló la caída del agua.

- De acuerdo… - Le tendió la mano y juntos fueron escalando.


Thema, el Ama de Llaves y Dorothy estaban en el jardín jugando con Teshi y Clim cuando los vieron llegar, al bajar de los caballos notaron que iban empapados, sucios y no dejaban de reír.

- ¡TERRENCE GREUM GRANDCHESTER! – Dijo la Sra. Morris.

- Dijo mi nombre completo… está furiosa… – Le susurró a Candy, quien comenzó a reír discretamente. – ¿SI SRA. MORRIS? – Respondió con cara de inocente.

- ¡¿QUÉ FUE LO QUE LES PASÓ?!

- Caímos al agua… - Intervino Candy apenada. – Yo…

- CANDY QUISO QUE SUBIÉRAMOS A LO ALTO DE LAS CASCADAS… LA AYUDÉ, SOLO QUE ME DESCUIDÉ, RESBALÉ Y ELLA CONMIGO. – Explicó sin más, molesto, entró a la casa. Dorothy y Thema miraban a la joven interrogantes.

- Si… eso ocurrió… - Dorothy la miró detenidamente notando la manga de su camisa rasgada, manchada de sangre, y un trozo de otra tela cubriendo la herida.

- Candy… - La examinó la mucama.

- Lo siento mucho Milady… no quise ser entrometida… - Se disculpó el Ama de Llaves. – No la entretendré más, tiene que cambiarse… - Entraron a la casa. – Iré a ver como va todo para la comida... Permiso Milady… - Se dirigió a la cocina.

- Tenemos que curarte como se debe esa herida. – Dijo Dorothy subiendo con ella a la habitación.


PORT ROYAL

- ¿Qué haces aquí? – Preguntó Albert a su sobrino cuando lo vio a un lado de la reja de la mansión.

- Estoy esperando que llegue Candy… - Lo miró molesto. – Aún no puedo creer que le hayas permitido salir con ese…

- YA TE LO DIJE: CONFÍO EN ÉL Y EN ELLA.

- ¡¡¡¿CÓMO PUEDES HACERLO?!!!

- Por que Candy volvió a ser la chiquilla que conocí en Escocia… antes de que sus padres murieran… después de eso… ella cambió mucho… tú no sabes cuanto, porque apenas la conoces…

- ¡¡¡ELLA NO PUEDE INVOLUCRARSE CON ESE…

- Archie, sé razonable...

- ¡¡¡LO DISCULPAS PORQUE ÉL TE AGRADA!!!... ¡¡¡ES TU AMIGO!!!... ¡¡¡QUIERES ALEJARLA DE NOSOTROS... SU FAMILIA!!!...

- ¡¡¡BASTA YA ARCHIE!!!… Será mejor que regreses al fuerte…

- NO. PRIMERO TENGO QUE HABLAR CON CANDY – Respondió con obstinación. Albert suspiró resignado.

- De acuerdo, pero compórtate… Vamos, parece que lloverá. – Dijo el rubio al mirar al cielo. Fueron recibidos por Madame Britter y Annie. Ya era de noche, y el castaño estaba impaciente. Los escucharon llegar al notar las risas de Candy y Teshi, provocadas por Terrence. Eso lo enfureció más. Tuvo que soportar estoicamente los saludos y las explicaciones del moreno por su retraso y hacer un esfuerzo sobrehumano cuando ella lo acompañó a la salida… verla regresar algo sonrojada… No pudo soportarlo más.

- Candy, ¿Podemos hablar un momento a solas? – Preguntó acercándose a ella. Albert se percató, mirándolo inquisitivamente, su sobrino le ignoró. Annie tocaba para todos el clavecín, escuchándola con atención.

- Si. – Respondió extrañada por su actitud. - ¿Te parece si vamos a la Biblioteca?

- Está bien. – Salieron discretamente, atravesaron el pasillo en silencio. En cuanto cerró la puerta, le dijo: - AHORA ¿PUEDES EXPLICARME QUE HA PASADO ENTRE TÚ Y TERRENCE GRANDCHESTER? – Ella lo miró sin comprender. - ¡¡¡¿QUÉ HA HECHO CONTIGO?!!!

- No sé a qué te refieres… sólo somos amigos… algo que tú te has empeñado en olvidar.

- ¡¡¡¿TE HA SEDUCIDO?!!!... ¡¡¡CONTÉSTAME!!!... – Se acercó, tomándola de los antebrazos y sacudiéndola. Ella se quejó, la había lastimando en la herida, lo cual no pasó desapercibido por él. - ¡¡¡¿QUÉ TIENES?!!!... – Palpó con cuidado su antebrazo. Se enfureció más al notar el vendaje. - ¡¡¡¿TE LASTIMÓ?!!!... ¡¡¡¿ES QUE TE HA FORZADO?!!!... ¡¡¡CONTÉSTAME… Y NO LO PROTEJAS MAS!!! – La sacudió nuevamente.

- ¡PLAFFF! ¡PLAFFF! – Lo abofeteó. El abrió los ojos. La vio molesta.

- ¿NO HAS APRENDIDO NADA VERDAD?... SIEMPRE PENSANDO COSAS ABSURDAS… SIEMPRE IMAGINANDO MÁS ALLÁ… - Él sobaba una de sus mejillas. - Y LO PEOR ES QUE TÚ MISMO TE LO CREES… - La miraba dolido, ella mantenía su mirada penetrante. – Él no me ha hecho nada… ¡¡¡LO ESTÁS ESCUCHANDO: ABSOLUTAMENTE NADA!!!…

- ¡¡¡¿POR QUÉ HAS CAMBIADO TANTO?!!!

- NO… No es cierto… soy la misma… - Lo miraba confundida. – Hasta donde recuerdo…

- No es cierto… eres tan diferente…

- Yo no sé… ¿Por qué lo dices?...

- ¡¡¡¿ENTONCES POR QUÉ LO HAS ELEGIDO A ÉL?!!!

- NO ES CIERTO… YO… NO… NO HE ELEGIDO AÚN…

- ¡¡¡SI!!!… ¡¡¡SI LO HAS HECHO!!!… - La miró dolido. - ¿CREES QUE NO ME HE DADO CUENTA DE TUS CAMBIOS CUANDO ESTÁS JUNTO A ANTHONY Y CUANDO ESTÁS CON ESE BASTARDO?

- No lo llames así… es…

- ¡¡¡¿VES?!!!… ¡¡¡Y LO DEFIENDES!!!… ¡¡¡MALDICIÓN CANDY… ABRE LOS OJOS!!!

- ¡Tú no entiendes nada Archie! – Comenzó a llorar. Él se avergonzó.

- Entonces explícamelo… - Se acercó y secó sus lágrimas. - ¿Qué es lo que tiene él que las tiene a sus pies?...

- Archie… eso no es…

- ¿Cierto? – Sonrió amargamente. – Vamos Gatita, no soy ciego… Perdí a Susana… Anthony te está perdiendo… a ti…

- Yo… no sé respecto a Susana Marlowe… más que lo que él me mostró… - Lo vio hacer una mueca al escuchar el nombre. Se sentó y él también. – Entiende que cuando él me encontró… yo no podía recordar absolutamente nada… - La miró con escepticismo. – Es cierto… Thema se dio cuenta y se lo dijo… ella confió en él por que a diferencia de Neil… se portó siempre como un caballero… Siempre tratando de que me sintiera cómoda con los demás… volver a confiar en las personas… ¡¡¡No sabes lo horrible que fue estar en manos del Olonnés!!!… - Él se apenó de su rudeza, iba a disculparse pero ella no le dejó que la interrumpiera. - Durante mi convalecencia, me hablaba de ustedes, nunca me ocultó nada… incluso me habló de sus problemas con ustedes y porqué dejó Inglaterra… Como puedes ver, sólo hemos hablado. Fue sincero respecto a… sus sentimientos por mí… - Hizo un extraño gesto el castaño. – Sé que a veces es alguien imposible… pero es muy noble en el fondo… ustedes lo saben… Dudo mucho que Susana haya podido ver más allá de su título nobiliario y su fortuna… haber causado problemas entre ustedes… - Ella posó su mano en la mejilla del joven, mirándola sin comprender. - Haberte lastimado… de esa forma tan cruel… - (Él estaba sorprendido por el tono que usó al mencionarle) - ¡¡¡ELLA NO MERECÍA TU AMOR!!!… ¡¡¡ESO NO FUE AMOR!!!… ¡¡¡FUE EGOÍSMO!!!… ARCHIE… MERECES ALGUIEN MEJOR… DEJA YA ATRÁS EL PASADO…

- Candy… ¿Tú también crees que… – Ella asintió.

- Sólo te pido que seas objetivo… analiza las cosas detenidamente respecto a ella… si desde un principio su objetivo era Terrence, ¿Por qué aceptarte a ti? – Él la miró consternado. Ella respiró profundamente. – Te pido que vuelvan a ser amigos… Pase lo que pase… ¿De acuerdo?...

- Pero…

- ¿De acuerdo? – Remarcó ella de forma firme pero cariñosa.

- De… de acuerdo… - Aceptó a regañadientes. – Pero sólo lo hago por ti…

- Te quiero mucho Archie… - Le sonrió y se apresuró a abrazarlo, él la estrechó con más fuerza… reteniéndola (Ella se sorprendió mucho por su actitud), cuando se separaron, él sostuvo su rostro entre sus manos y la besó en la mejilla. La miró a los ojos.

- Lo sé… aunque hubiera preferido que me amaras… como yo… - Ella lo acalló con su mano sobre sus labios.

- Archie… no soy yo la indicada… alguien mejor vendrá y lo sabrás…

- Señorita Gatita… yo siempre te amaré… por favor, nunca lo olvides…

- Nunca…


Había sido relevado por Stear. Estaba a punto de entrar a las barracas para dormir, pero prefirió salir a hurtadillas e ir a verla. Al llegar a la Mansión del Gobernador buscó un buen lugar para poder escalar el muro, cuando lo encontró trepó por una enredadera y brincó sin problemas al otro lado. Escondiéndose entre los setos llegó hasta la casa. Ahora debía averiguar cual era su habitación. "No puedo creerlo… estoy actuando como un ladronzuelo… para verla… pero necesito hacerlo." No tardó mucho en saberlo, había una con las ventanas abiertas, ella estaba en el balcón. Su pulso se aceleró al verla cubierta con su bata. Parecía estar llorando. "¿Qué pasa Candy? ¿Por qué estás tan triste?" La observó por un buen rato hasta que ella entró. "Tengo que saberlo".


Después de haber hablado con Archie, no quiso regresar al Salón. Estuvo un tiempo en la Biblioteca, pero no se sentía tranquila. Decidió subir a su habitación, preparándose para dormir, se sentía un poco cansada a pesar de todo, su cabeza aun le punzaba y algunos recuerdos llegaban.

Flash Back

Terry era muy cuidadoso al escalar, indicándole por dónde debía hacerlo ella. Cuando llegaron a lo alto de la pequeña cascada pudo ver la magnífica vista que ofrecía el lugar.

- Esto es… es muy hermoso… - Dijo sin aliento.

- No tanto como la de la isla… - Al escucharlo no pudo evitar recordar los momentos juntos. – Todo es tan sencillo allá… puedo ser yo mismo… - Volteó a verla. – Y tú también… eres completamente tú… libre…

- Terry… - Él no la dejó que lo interrumpiera.

- Estaba completamente dispuesto a dejarte… que te quedaras con Anthony… me iría a Filipinas en cuanto te dejara con tu familia… sabía que serían felices juntos… él te merece más que yo… pero… - Tomó su rostro entre sus manos. – No soporto ver que aquí… todo el tiempo estés pendiente de los demás… de qué dirán… amo a la joven que es libre… y quiero que sigas siéndolo, por que sé que este no es tu lugar…

- Terry… - Quiso acercarse para abrazarlo, pero pisó mal y resbaló. En cuestión de segundos pudo ver la cara de terror del joven que inmediatamente la tomó de la mano, pero también resbaló y ambos cayeron al agua. Sintió cuando él la tomó por la cintura para ayudarla a salir a la superficie. Comenzó a toser, cuando abrió lo ojos, él la miraba aliviado.

- ¿Estás bien?

- Si… creo que si… - Lo miró y le sonrió. – Creo que ahora si podremos nadar juntos sin problema… - Dijo con toda naturalidad. Él la atrajo más hacia su cuerpo, sintiéndolo temblar.

- ¿A caso… quieres jugar… con fuego? – Preguntó mirándola a los ojos con intensidad. – Estamos completamente solos… podemos hacer lo que quiéramos… como quiéramos… donde quiéramos… cuantas veces quiéramos… - Ella se sonrojó al sentir como sus latidos se aceleraban al igual que su respiración. "¿Cómo puede hacerme sentir tantas cosas extrañas sólo con unas cuantas palabras?"

- Si… no… quiero decir… - Se sentía aturdida por su mirada. – Yo… yo…

- ¿Si… o… no?... – No pudo decir nada más. Rápidamente acercó su rostro para atrapar sus labios en un beso lento, el cual comenzó a disfrutar siendo más demandante, él continuó subiendo la intensidad, la abrazaba… haloneaban sus ropas con desesperación mientras se acariciaban. Ella se abrazó a él con fuerza, al tiempo que atrapaba sus caderas con sus piernas. Él soltó un gemido, sintiéndolo estremecer por lo que hizo. La excitó tanto, que se movía con insistencia sobre su cuerpo apretándose más contra él. Podía sentir su sangre como si le quemara por dentro. Se separó un momento de ella para dirigirse a la orilla, en cuanto salió del agua la ayudó.

- Terry… qué… - No la dejó decir más, la atrapó entre sus brazos para volver a besarla con pasión, bajando por su quijada hacia su cuello hasta su pecho, ella soltó un gemido al arquearse hacia él. "¿Cuándo llegamos al suelo?" pero ya no podía pensar más con coherencia, solo sentía, lo empujó con suavidad girando hasta quedar a horcajadas sobre él. Se miraron a los ojos con intensidad. Ella cerró los suyos mientras sentía como la tomaba por su derriere, haciéndola temblar… marcándole un ritmo que ella comenzó a seguir instintivamente, agradándole esas nuevas sensaciones tan excitantes; sentía como él pegaba cierta parte de su anatomía más hacia su femineidad, la cual comenzó a reaccionar de una forma inesperada para ella, haciendo que poco a poco acelerara sus movimientos… quería sentir más y más… sentía una necesidad incontrolable… Abrió los ojos cuando lo escuchó gemir con fuerza, lo que la hizo sonreír con placer al verlo que disfrutaba con lo que estaba haciendo. La miraba con intensidad, no lo soportó más y se inclinó para besarlo con pasión, él con mucho trabajo giró su rostro para detenerla.

- Esperaa… espera Candyyy…

- No quierooo… quierooo sentiiirte… máaas… - Iba a intentar besarlo de nuevo, él mantenía el rostro de lado, en un vano intento por normalizar su respiración, pero ella se seguía moviendo sobre él, creía que sería imposible mantener el control por más tiempo.

- Nooo… Candyyy... – Había vuelto a cerrar sus ojos, podía escuchar sus palabras entrecortadas, lo que la hacía sentirse más excitada. - Espeeeraa… aún… nooo… estás confundida… - Volvió a abrir sus ojos y lo miró, los de él estaban completamente oscurecidos. "Tenerlo así… ¡OH… RAYOS!... es tan difícil detenerme… pero se siente tan bien… creo que no podré más… algo más debe suceder entre nosotros en este momento… ¿Pero qué?". Vio que él, poco a poco fue bajando su vista, recorriendo su cuerpo. Como si buscara algo en qué distraerse para contenerse. Se dio cuenta de que rápidamente su mirada cambió por una de preocupación, ella dejó de moverse al notarlo, él se incorporó. – Estás… herida… - Ella dirigió su vista a donde él colocó su mano, sintió dolor. La revisó. – Por suerte no es nada grave… - Ella se quitó de encima con renuencia y él rasgó una parte de su propia camisa para vendarla. Cuando terminó, ella se acercó a él, recargando su espalda contra su pecho, mientras la abrazaba por la cintura apoyando su rostro en su hombro.

- Terry… No me arrepiento de lo que pasó hace un momento… quiero…

- ¿Estabas dispuesta a llegar hasta el final?... ¿Aun sin estar segura de a quién amas realmente? – Se quedó en silencio. Lo único que hizo fue acariciar su rostro con su mano mientras miraba la caída del agua. – Tal vez no fue buena idea venir solos… - Se levantó, ella lo miró cuando le ayudó a incorporarse.

- Pero… yo… - Se acercó a ella para besarla nuevamente. Después se separó.

- Estar a tu lado… a solas… es una completa tortura… creí que podría superarlo… seguir siendo un caballero… pero no puedo… envidio a Anthony por…

- Terry, no seas tan duro contigo mismo… soy yo quien…

- Tiene que decidir… - Terminó su frase. La abrazó. – Sé perfectamente que no quieres lastimarnos… pero en esto no hay remedio… siempre hay alguien que resulta herido…

- Terry…

- No hablemos más al respecto… no quiero arruinarte el paseo. Tenemos que regresar o la Sra. Morris se enfurecerá si no pruebas todo lo que te ha preparado…Te conoce como eres de glotona Pecas…

Fin del Flash Back

Mientras recordaba, había salido al balcón, pero no miraba nada en particular… solo pensaba… "Terry… Anthony…" se abrazó así misma, no pudo contener las lágrimas al recordar sus palabras "Siempre hay alguien que resulta herido". Entró a su habitación cuando se tranquilizó, se quitó la bata, estaba por acostarse cuando escuchó ruidos en su balcón. ¿Había regresado? Su respiración se aceleró. Estaba muy nerviosa, ahora le costaba trabajo respirar al sentir su corazón latir tan acelerado, no podía decir algo.

- Candy… - Escuchó que la llamaban a través de la cortina que cubría la ventana. - ¿Estás despierta?

- ¿Anthony?... ¿Qué haces aquí? – Salió tan rápido que olvidó cubrirse, el rubio se sorprendió al verla en camisón, costándole trabajo hablar.

- Candy… no deberías… salir… así… - Ella se percató de lo que quiso decir, sonrojándose al instante. – Sé que… no debería… estar en tu habitación… y menos… a estas horas… pero… quería hablar contigo… - Siguió mirándola de una forma que no había hecho antes. Tragaba con dificultad, no podía dejar de recorrer su cuerpo con la mirada, imaginando lo que se sentiría tenerla entre sus brazos… amarla por completo.

- Lo siento… - Entró rápidamente a buscar su bata y se cubrió. Después de un momento él entró.

- Candy… quiero disculparme por no poder pasar más tiempo contigo co…

- Anthony, sé que tienes un deber que cumplir. – Ella lo interrumpió mientras se sentaba en el diván.

- Si, pero… - El rubio caminaba de un lado al otro con nerviosismo.

- No te preocupes…

- PERO PASAS MÁS TIEMPO CON TERRENCE… - Dijo con cierto pesar. – SI YO DEJARA… - Se sentó a su lado.

- ¡Ni lo pienses! – Tomó sus manos entre las suyas, él se estremeció, la miró a los ojos, ella le sonreía.

- PERO CANDY…

- Yo jamás te pediría que dejaras algo que signifique tanto para ti… por mí…

- Quiero estar contigo… - Le susurró.

- Y me encanta que estés conmigo… Es… es muy agradable estar... a tu lado… - El sonrió mientras meneaba la cabeza.

- No me entiendes… - La abrazó, estrechándola más contra si, sorprendiéndola. – Quiero estar contigo… para siempre… Quiero… que seas mía… - Se alejó un poco, solo para atrapar sus labios y comenzar a besarla de forma apasionada. Y susurrarle: - Desde hace tiempo… he soñado contigo… quiero hacerte el amor… ¿Recuerdas que te lo pedí… en el baile?...

Se dio cuenta de que ella no respondía, "¿Qué me lo pidió… en el vaile?… ¿A qué se refiere?..." Pensó sorprendida. Comenzó a acariciarla muy lentamente, con delicadeza… bajando poco a poco su bata. La joven muy a su pesar comenzó a reaccionar, correspondiendo a sus caricias… sus besos, abriendo sus labios para que profundizara más, "¿Estabas dispuesta a llegar hasta el final?... ¿Aun sin estar segura de a quién amas realmente?" A pesar de escuchar en su mente la voz profunda del moreno, su cuerpo muy lentamente reaccionaba con los avances del rubio, por su torso hasta sus senos. No pudo evitar un gemido cuando comenzó a acariciarlos, lo que lo incitó a continuar, recostándola. Comenzó a subir su camisón hasta su cintura, quería sentir por completo su piel. Intensificando su exploración por su cuerpo, subiendo y bajando sus manos por sus piernas, con delicadeza las abrió con su rodilla, para colocarse entre ellas. Se sorprendió al sentirlo tan pegado a su cuerpo, rozando su intimidad, incitándola. "Esto es… como en la cascada… con Terry… Terry…" Su actitud tan apasionada la hizo reaccionar. Dejó de besarlo.

- Haaaa… Anthonyyyy… N-noo… - Le habló con dificultad. – De-detente… por… por favor…

- Candyyyy… - Gimió al decir su nombre sin dejar de acariciarla y besarla. – Candy… Quiero que seas mía…

- Por favor… Anthonyyy… Esto no… no es correcto… - Dejó de moverse. Pero parecía que él no se percataba de ello. Comenzó a empujarle suavemente.

- Candy… sólo quiero que sepas… cuanto deseo que estés conmigo… Te deseo… Quiero demostrarte cuanto te… - Ella lo empujó con fuerza, para incorporarse.

- ¡¿A ESO ES LO QUE SE RESUME LO QUE SIENTES POR MI?!... ¿ALGO… FÍSICO NADA MÁS?... – Se alejó de él.

- ¡No Candy!… Yo te a…

- ¡Creo que estás más confundido que yo!... – Haló su bata para cubrirse hasta el cuello. - ¡Buenas Noches!... – Le dio la espalda.

- Yo… lo siento… Perdóname no quise ofenderte… Perdón… - Dijo mientras salía por el balcón. Ella comenzó a llorar, recriminándose lo sucedido con ambos. "¿Qué pasa contigo Candy?... Esto no puede volver a pasar… no es correcto… ¿Pero… a quién amo más?"


EN ALGÚN LUGAR

Veía con inmensa satisfacción el contraste del barco en llamas con la oscuridad de la noche. Era una suerte que se cruzara en su camino, pudo apoderarse de toda su carga. Lo suficiente para animar a los hombres a continuar con su venganza personal. No valía la pena dejar vivo a algún pasajero. Pronto llegaría a Jamaica. Saquearían y destrozarían todo a su paso por Port Royal para después invadir la isla. Neil y la joven se las pagarían… y si aún quedaba algo de Terrence Grandchester… también… no tendría piedad con nadie. A lo lejos sobre los restos del barco incendiado flotaba un chico inconsciente.


PORT ROYAL

Había pasado más de una semana, Candy se negaba a recibir la visita de ambos jóvenes y no quiso dar explicación alguna. Annie y ella acompañaban a Madame Britter a sus reuniones sociales, cosa que les extrañaba. Dorothy se había dado cuenta de que no leía las notas que llegaban todos los días con una rosa blanca de parte de Anthony. Y recibía con pesar los ramos enviados por Terrence, ya que no contenían nota alguna. Albert decidió hablar con ella, invitándola a dar un paseo.

- Candy, veo que ya es tiempo de volver a Londres… - Ella lo miró alarmada.

- ¿Qué?... ¿Qué dices?... – Apenas si pudo decir.

- Creo que será imposible distraer por más tiempo a la Tía Abuela… - Respondió con amargura.

- ¿Volveré al San Pablo? – La miró pero ella desvió su mirada.

- Sólo por un tiempo… será breve… la Tía insiste en que debes ser presentada ante la corte antes de que se anuncie oficialmente… nuestro compromiso… -También le molestaba decirlo. – Estarás ahí mientras se realizan los preparativos… suponiendo que no quieras estar al lado de la Tía Abuela… Claro si tú quieres… regresar allá…

- Nunca debí haber salido del Colegio… - Dijo con tristeza.

- ¿Te arrepientes de haber venido a conocer una parte del mundo?

- No. No es eso… - Miró hacia el fuerte donde estaban los chicos. – Sólo que hubiera preferido que no se complicaran las cosas… que todo fuera más sencillo…

- Entiendo… - Comprendió a lo que se refería.

- Y… ¿Respecto a nuestro compromiso?...

- Dejaré que la Tía Abuela crea que todo está como quiere que deban estar las cosas… eso me dará tiempo mientras preparo algunos asuntos que dudo mucho le agraden… – Sonrió misteriosamente.

- Preferiría ir a Escocia… quisiera volver a ver los lugares donde crecí… - Dijo mirando los muelles. – Después de todo… ella cree que estoy ahí…

- Sé que huyendo no lograrás nada… pero tampoco presionándote con su cercanía… - Dijo al mirar el Teodora. Terrence estaba en el mástil mayor, seguramente los había visto, ella ni siquiera miró el barco.

- Jamás me había sentido tan confundida… siento que ambos esperan mucho de mí…

- ¿Qué es lo que tú quieres de ellos?

- No lo sé… ambos son tan diferentes, me parece increíble que fueran amigos y compartan…

- ¿El mismo gusto por las jóvenes? – Ella asintió apenada. Si poder evitarlo más alzó la vista y vio al moreno, la saludó desde lo alto, ella le hizo una reverencia, continuaron caminando. – Por favor Candy, sabes que puedes confiar plenamente en mí… nunca dejaré de ser tu amigo. - Le pidió al verla tan callada y pensativa. – Sabes que me preocupa todo lo que pase contigo… sólo quiero que seas feliz… se los debo a tus padres…

- Y a mí me preocupa lastimar a las personas que amo… - Volvió la vista al mástil, pero él ya no estaba ahí. – Nunca he querido causar problemas entre las personas que amo por mi culpa…

- Ese es problema de ellos. Deben entender y aceptar tu decisión como los caballeros que son…

- Caballeros… - Repitió ella en un susurro, con cierta burla que no pasó desapercibida al rubio. "Un caballero si lo haría… un pirata… nunca se rendiría… y ganaría a como diera lugar…"

- Sonreíste… - Observó Albert que no le había pasado desapercibido el gesto de la joven mientras parecía pensar.

- ¿Cu… cuándo… - Quiso saber, pero no pudo continuar él comprendió.

- Por mí nos iríamos de inmediato… pero, hay rumores sobre el Olonnés… - Tuvo que decirle finalmente.

- C-creí q-que le habían p-perdido la pista… - Su voz temblaba. – ¡P-por favor!… ¡Dime todo lo que sepas!… - Lo miraba suplicante.

- Tal vez esté reuniendo más hombres… tal vez piensa atacar…

- ¡¡¡POR MI CULPA!!!

- Candy no es tu culpa…

- ¡¡¡SI LO ES!!!... ¡¡¡ES MI CULPA QUE TERRY HAYA HECHO ENFURECER AL OLONNÉS!!!

- ¡¡¡¿QUÉ ESTÁS DICIENDO?!!! – Ella comenzó a contarle la confesión de Terry sobre la noche en que fue atacado.

- ¡¡¡ESO QUIERE DECIR QUE ES UNA VENGANZA CONTRA NOSOTROS!!!… - Se volvió para ver el Teodora, sin pensarlo más corrió con todas sus fuerzas hasta el barco, subió la rampa para dirigirse a la cabina de Terry, entró pero no estaba ahí. "¡No puede ser que!… ¡Pero si sólo han sido unos cuantos minutos que lo vi!…" Salió a prisa, encontrando al Sr. Gibs.

- Milady Ardley, Buen día… - Saludó el hombre alegremente, ella hizo una breve reverencia.

- ¡Sr. Gibs!, ¡¿Dónde está Terry?! – Le preguntó angustiada.

- Estaba aquí hace un momento… - Lo buscó, preguntó por él… pero nada.

- ¿Sería tan amable de decirle que quiero hablar con él en cuanto regrese?... Es muy importante… - Sentía que estaba a punto de llorar.

- Claro que sí Milady… - Contestó apenado. Ella hizo otra reverencia y descendió mientras secaba sus lágrimas. Albert la esperaba.

- Quiero… quiero ir a ver a los chicos… por favor… - Él asintió.

- ¿Estás bien Pequeña? – Preguntó cuando salieron de los muelles, ella dijo que sí pero la conocía tan bien que sabía que le estaba mintiendo. – Candy, lo siento mucho… coincidimos en que era lo mejor para ti que no supieras al respecto… queríamos ponerte fuera de peligro… Ponerte a salvo en el primer barco que partiera para Inglaterra… pero consideramos que no era la mejor opción… si anda por estos mares, serías un blanco fácil… – Ella se detuvo asustada. "Un momento… ¿Todos coincidieron?... Eso significa que Terry y los chicos se han reconciliado" Albert pareció adivinar lo que pensaba porque asintió, ella se sintió aliviada de momento.

- ¿Cuál es la otra opción?

- Esconderte… - Ella se negó con desesperación.

- ¡¡¡NO!!!… Eso pondría a más personas en peligro… y si me voy… será capaz de acabar con toda la gente inocente que habita Jamaica… sólo por encontrarme…

- Exactamente fue eso lo que dijo Terrence…

- ¡¡¡Y es la verdad, ese hombre es muy cruel… no puedes imaginarte cuánto…!!!

- Tranquila… vendrán más refuerzos de Inglaterra… lucharemos contra él… nada te pasará…

- ¡¡¡Pero… ustedes!!!… ¡¡¡No quiero que nada les pase… por mi culpa!!!… - La abrazó para calmarla.

- Shhhh… todo estará bien… tenemos todo calculado… No te preocupes, te tendré al tanto… - Se separó de ella para señalarle. – Mira, ya casi llegamos…


- FIIUUUU – Silbó mientras observaba por el catalejo. - ¿Qué es lo que haces para atraer a tan hermosas jóvenes?... Es más hermosa que…

- ¡¡¡BASTA YA!!! – Se incorporó de la hamaca. – SÓLO DIME SI YA SE FUE…

- Terry, tienes que hablar con ella, antes de…

- ES MEJOR ASÍ… ELLA NO HA QUERIDO VERME… Y LA ENTIENDO…

- Hasta donde sé tampoco a Anthony…

- Eso si es preocupante… especialmente siendo "El Perfecto Caballero"…

- Y él que te importa… ¿Cuándo te ha detenido algo?

- Hasta ahora Charly… soy capaz de todo por ella… - Comenzó a tocar la flauta, su amigo sonrió.

- Ya me di cuenta… - Le señaló el instrumento. – Prefieres eso a un buen tabaco… - Se burló mientras encendía su propia pipa.

- ¿Entonces nos ayudarás? – Preguntó dando por terminado el tema.

- Sabes que si amigo… he esperado mucho tiempo por esto. – Desenvainó.

- Lo que no entiendo es: ¿Por qué ayudaste a Neil y a su tripulación? Se amotinaron… debían ser castigados… - El hombre rió.

- Sabes que siempre he querido vengarme de él… así que uno de mis hombres iba con ellos… en cuanto pudo escapar…

- ¿Realmente pudo hacerlo? – Se incorporó y comenzó a caminar, observando a la tripulación de su amigo con sospecha. – ¿No será un espía del Olonnés?

- ¿Qué estás insinuando?... ellos son leales….

- Lo siento… tengo que irme… ya no hay moros en la costa… – Se despidió. Charly lo miró sonriendo, "Si te ha pegado duro amigo… ni siquiera los esfuerzos de la distinguida Lady Marlowe pudo hacer lo que tu Pecosa".


- ¡¡¡MÍREN!!! ¡¡¡ES CANDY!!! – Gritó Stear que estaba de espectador mientras su hermano y su primo estaba ejercitándose con las espadas. Candy al verlos sintió mucha emoción, especialmente por que extrañaba practicar con Terry. Ellos dejaron a un lado sus armas cuando la vieron llegar junto con Albert. Se miraron entre ellos, comprendiendo la razón de la visita.

- Candy… que bueno que te vemos… - Dijo con entusiasmo Stear.

- A mí también me da mucho gusto. – Lo abrazó, él hizo un gesto muy cómico hacia los otros dos jóvenes de forma burlona. – Siento mucho no… - Se separó de él.

- No te preocupes Gatita… - Intervino Archie empujando a su hermano para abrazarla. Ella sonrió al ver a Anthony, se veía muy apuesto y varonil con el cabello revuelto y algunos mechones saliendo de su coleta. Cuando finalmente Archie se separó de ella, se hizo a un lado para que pasara su primo quien algo nervioso se acercó. Evitaba pensar en la noche que estuvo en su habitación.

- Ho… hola… - Susurró con timidez Candy, de la misma forma él la abrazó. – Lo siento… - Susurró al oído del joven, quien se estremeció sin poder evitarlo.

- Yo… también… - La estrechó más, cuando se separaron ella jugó con su cabello sin poder evitarlo, ambos se sonrieron.

- ¿Qué haces aquí? – Preguntó Stear con curiosidad.

- Me da gusto que hayan aclarado las cosas con Terrence. – Archie se tensó al escuchar el nombre, los otros sólo sonrieron. – Se los agradezco…

- Por ti, haremos hasta lo imposible… - Dijo Anthony, haciéndola sonrojar.

- Eres muy importante para nosotros… - Le guiñó Stear.

- Siempre cuidaremos de ti… no nos rendiremos nunca… - Finalizó Archie, ella los miraba emocionada, comenzando a llorar. Se secó las lágrimas y extendió los brazos, los jóvenes no entendieron el gesto.

- Los quiero mucho chicos… - Se acercó, tratando de abarcar a los tres con los brazos para darles un gran abrazo, ya no pudo contener más las lágrimas. – Los quiero: Mis Tres Caballeros…

- Candy…- Susurraron los tres. Albert los observaba complacido.


LONDRES

Sonreía triunfante. Después de casi 6 años lejos de los círculos sociales y de la corte, la ambición de Eliza Ligan y su familia, serían el escalón que había estado esperando por tanto tiempo. Ahora debía averiguar donde estaba Terrence. Ella no se había tragado la mentira de que estaba muerto, su padre sabía su paradero ya que había observado desde hacía tiempo que unas carretas cargadas en los muelles del Támesis, llegaba en determinado tiempo hasta el castillo del Duque, entrando con mucha discreción.

- Milady, Lady Ligan la busca… - Le anunció una mucama sacándola de sus pensamientos, haciéndola enfurecer. Su mirada aterrorizó a la joven. – Yo… lo siento… mucho… yo llamé antes de entrar… pero usted no me escuchaba…

- ¡¡¡CÁLLATE… CÁLLATE!!! ¡¡¡ESTOY HARTA DE TUS IMPERTINENCIAS!!! – Se levantó del tocador y la abofeteó. Salió de la habitación sin hacer caso de las disculpas de la joven. Eliza Ligan le parecía alguien de cuidado. Le parecía extraño que no supiera la historia con su primo. Mejor. Sonrió, no le importaba, pues a pesar de que tenían un carácter tan parecido, la joven Ligan era aún ingenua, por lo que podría manipularla a su antojo. Antes de llegar al salón donde la esperaba "su amiga" se detuvo frente a un espejo, respiró profundo, componiendo su expresión y sonrió con dulzura.

- ¡Querida Eliza! – Exclamó fingiendo alegría, al tiempo que se saludaban. - ¿Cuánto tiempo sin vernos? – Se sentaron. - ¿Cómo va todo con tus pretendientes? ¿Ya has elegido a algún buen partido que convenga a tus intereses?

- Mi madre insiste en que me acerque al hijo del Duque de Grandchester… realmente no es de mi agrado… tiene algo…

- Si, es una lástima… Terrence era la excepción… era muy apuesto… - Respondió Susana de forma soñadora. – Tendrás que pensar en alguien mejor… aunque he de decir que tu madre tiene razón…

- Yo… lo siento… no quise traerte malos recuerdos… - Dijo Eliza fingiendo arrepentimiento. - ¿Lamentas su muerte?... Digo… después de lo que hizo…

- Cambiemos de tema por favor… ¿Quieres?

- Claro… ¿Cómo estuvieron tus días en el campo?

- Muy bien…. Me hubiera gustado invitarte, pero había demasiados familiares que…

- No te preocupes… gracias a ti, me divertí mucho… he recibido numerosas invitaciones…

-Me alegro… - Sonrió de forma extraña.


George estaba preocupado por la última carta que había llegado de William, informándoles del rescate de Candice, el peligro de un ataque pirata a Jamaica, así como del arresto y sentencia de Neil Ligan por pirataje, lo cual tuvo que informarle a Madame Elroy quien estuvo a punto de darle un ataque de histeria al saber lo ocurrido con el joven y más cuando supo que no sería enviado a Inglaterra a cumplir su sentencia. George le advirtió que era mejor para la familia decir que desconocían su paradero. Cuando el hombre salía de la Mansión se cruzó con una joven rubia que le pareció vagamente conocida. Preguntó al mayordomo quién era y a quién visitaba, le dijo que era Susana Marlowe y visitaba a Lady Ligan. Se dirigió a su oficina para reportar todo a Sir William, incluso lo relacionado con la joven. Tenía la corazonada de que algo no andaba bien…


- Buenas tardes Madame Elroy.- Saludó con una perfecta reverencia. La Tía Abuela la examinaba de arriba-abajo cuidadosamente. Ella creyó que la anciana ya había olvidado el rencor en su contra por lo sucedido… La vio sacudir un poco la cabeza, esbozó una ligera sonrisa. "No, ella no tuvo la culpa… fue ese bastardo del Duque de Grandchester… tenía que ser… todo para humillarnos por nuestra sangre escocesa…" Pensó la anciana al ver a la dulce e inocente joven.

- Buenas tardes... Lady Marlowe… ¿A qué se debe el honor de su visita… después de tanto tiempo sin verla?

- Yo… me disculpo Madame por no haberlo hecho en tanto tiempo… de verdad quise visitarla más seguido… - Había hecho otra reverencia. – Pero por circunstancias adversas yo…

- No necesita darme explicaciones… Sé que ahora es muy buena amiga de mi nieta.

- Si y… - La mujer la detuvo con un gesto.

- Le agradezco su ayuda al presentarla con sus nobles amigos ingleses.

- Estoy encantada y me honra con su amistad… Espero que esto pueda remediar aunque sea un poco el mal que he hecho…

- ¿Qué es lo que quiere ahora? – Preguntó con dureza la mujer mayor. Susana tensó de forma imperceptible los labios, "Vieja arpía". Sabía que era muy dura y difícil de convencer, así que le sonrió con dulzura.

- Yo… quería saber ¿Cómo está Archie?... A pesar de lo ocurrido… yo… aún lo amo… y…

- ¿Cómo está tu H-I-J-O? – La pregunta sacó de balance a la rubia, haciendo un gran esfuerzo por no ser grosera. Detestaba tanto esa pregunta… que por ello la gente la despreciara y sintiera lástima… pero sabía manejar las cosas muy bien y a su favor.

- Él está muy bien… - Sonrió alegremente. – Cada día crece más y tan apuesto como su padre… - Se cayó abruptamente al notar el gesto de desaprobación de la anciana. – Lo siento mucho Madame… - fingió arrepentimiento. – Es que… es lo único que me queda… sin su padre… sin el amor de Archie… sin el apoyo de personas importantes para mí que me dieron la espalda… - Comenzó a sollozar. La anciana se apenó por su rudeza.

- Me alegro que el pequeño esté bien… - Se sentó pero no le indicó a la joven que lo hiciera. – Respecto a Archie, él está muy bien… hasta donde se me ha informado… no sé exactamente dónde está… partió a las nuevas tierras y no he recibido información directa de NINGUNO DE MIS NIETOS…

- Lo siento tanto… son unos desconsiderados y usted es…

- Simplemente cumplen su deber con su país y Su Majestad… - Dijo como si no le diera importancia.

- Cierto… siempre han sido muy dedicados… - Madame Elroy la seguía mirando penetrantemente, llamaron a la puerta, Eliza entró e hizo una reverencia a la anciana.

- Disculpen mi tardanza… Tía Abuela, ¿Recuerdas a Susana Marlowe? La invité a tomar el té…

- Si, estábamos conversando. – La anciana no dejaba de mirarla con sospecha. – Tengo cosas que hacer, disculpen que no pueda acompañarlas. – Se incorporó para dirigirse a la puerta. Ambas jóvenes hicieron una profunda reverencia y la Dama salió.

- Aún no me perdona… - Fingió llorar la rubia en cuanto se cerró la puerta. Eliza se acercó a consolarla. – A pesar de lo sucedido… no cree que aún ame a Archie…

- No te preocupes, así es de dura… especialmente si se trata de sus nietos preferidos. Al menos ya no está molesta por nuestra amistad. – Dijo sonriéndole Eliza de forma extraña.


- Paty, tienes carta. – Dijo la hermana Margaret llamando a su puerta, la joven abrió para recibir el sobre, en cuanto vio el nombre sonrió, brincando de felicidad.

- ¡Es de Annie... y Candy!... ¡¡¡LA ENCONTRARON!!! – La hermana carraspeó para llamarle la atención, la joven se sonrojó y habló en un susurro. – Lo siento mucho hermana. ¿Quiere leerla conmigo?

- Claro que si. – Se persignó. – Me alegra que nuestras oraciones hayan tenido su recompensa. – Paty le permitió pasar. Se sintieron un poco angustiadas al saber que había perdido la memoria, pero que poco a poco la estaba recuperando. Se sorprendieron al tener noticias del hijo del Duque de Grandchester (La hermana Margarer lo creía muerto), quien había rescatado a la rubia y que junto con el joven Brown trataban de cortejarla.

- ¡¡¡PERO ÉL NO PUEDE HACERLO!!! – Exclamó la hermana. – ÉL TIENE UN DEBER QUE CUMPLIR… AQUÍ…

- ¿A qué se refiere? - La hermana se negaba a decir más, se dio cuenta de su imprudencia. – ¡¡¡Por favor!!!… dígame de qué se trata… hágalo por Candy… necesita decírmelo… no quiero que cometa un error… - La hermana cedió y comenzó a contarle lo ocurrido hacía tiempo. Paty tomó papel y tinta. "Tengo que decírselo a Candy… espero que la carta pueda llegar a tiempo".


Eliza estaba por entrar a su habitación cuando vio a Paty y a la hermana Margaret hablando en el pasillo, en cuanto la monja se fue, ella se aproximó a la joven.

- Hola Paty… ¿Cómo has estado?

- Hola Eliza… Muy bien, gracias…

- Casi no te he visto.

- Supongo que ha de ser porque has estado muy ocupada últimamente.

- Lo siento… - Fingió arrepentimiento. – Supongo que sin Annie y mi prima Candice te has de sentir muy sola…

- Bueno, no puedo hacer nada al respecto… Solo seguir con mi vida así como lo han hecho ellas.

- ¿Y cómo ha estado mi "dulce prima"? – La morena notó la inflexión en la voz de la pelirroja.

- Muy bien… dice que parece el paraíso… tal y como recordaba Escocia…

- Qué bien… salúdala de mi parte y que quisiera verla de nuevo…

- Claro, le enviaré tus saludos y buenos deseos. – Dijo antes de entrar, al hacerlo, se recargó en la puerta, suspirando de alivio cerró con llave y nuevamente muy a su pesar quemó las cartas de sus amigas. "Espero que no sea demasiado tarde"…


PORT ROYAL

Habían pasado los días… ningún mensaje, ningún ramo ni ninguna visita de Terrence… Había hablado con sus primos sobre sus diferencias con el pirata, ya era asunto olvidado (Al menos para Stear y Anthony) eso la había tranquilizado, pero ellos no sabían nada de su paradero. De alguna forma Anthony había logrado pasar más tiempo con ella… pero, había algo que faltaba… ella se había dado cuenta de que ya no era lo mismo estar a su lado. Reconocía que era cariñoso, muy detallista y caballeroso… pero ahora se había dado cuenta de que la trataba como si fuera una muñeca de porcelana y en cualquier momento estuviera apunto de romperse…

- Candy ¿Qué pasa? – Preguntó Annie preocupada por ella. La rubia miraba con tristeza la tarde lluviosa hacia los muelles, donde anclaba el Teodora. – Has estado muy callada todo el día…

- Es… Terry… no contesta mis mensajes… no está en el Teodora cuando lo busco…

- Tal vez quiere darte espacio para pensar… - La morena la miraba con curiosidad. – Para que puedas decidir sin presiones…

- Pero, lo extraño… - Confesó sin mirar a su amiga. - es tan diferente de Anthony… no sé como describir lo que siento a su lado…

- Pues entonces ve y díselo a él… No pierdas más tiempo…

- No es propio que yo… es decir… yo no soy quien debería…

- ¡Candy, me sorprendes!… siempre eres quien hace las cosas sin importar nada…

- Pero…

- No hay pero que valga… - La morena fue a sentarse a su lado. – Anthony debe aceptar tu decisión… si realmente te ama, debe dejarte ser feliz…

- No es sólo Anthony… Archie me odiará… como lo odia a él…

- Debes comprender que no siempre hacer lo correcto para ti evitará que los demás sufran… Ellos han visto las pruebas respecto a esa joven… tú ya nada más puedes hacer por que entiendan… ellos deben respetar TU decisión… - Hizo que la mirara de frente. – Amas a Terrence Grandchester, ¿No es Verdad?

- Yo… - Titubeaba. – Yo… yo no lo sé… - Desvió la mirada.

- PUES YO SÍ LO SÉ… ¡¡¡NO SÉ PORQUÉ ERES TAN TESTARUDA AL NEGAR ALGO TAN OBVIO!!!… - La tomó del rostro para obligarla a verla a los ojos. - ¡¡¡CANDICE WHITE ARDLEY AMAS A TERRENCE GRANDCHESTER CON LOCURA!!!... POR FAVOR DEJA YA DE HACERTE LA TONTA Y ADMÍTELO… LO AMAS… LO AMAS…

- ¡¡¡SIIII!!!... ¡¡¡LO AMO!!!... ¡¡¡ME ESCUCHAS: LO AMO DEMACIADO!!!... – Por fin pudo gritarlo mientras se levantaba con violencia. Se alejó y comenzó a caminar de un lado al otro, la morena sonreía complacida. - ¡¡¡PERO TENGO TANTO MIEDO… DE PERDERLO!!!... – Comenzó a llorar. - ¡¡¡TODO LO QUE AMO LO PIERDO!!!... POR ESO NO QUERÍA… NO QUERÍA ADMITIRLO… ¡¡¡TODO LO QUE AMO LO PIERDO!!!… MIS PADRES… MI HOGAR… NO QUIERO PERDER TAMBIÉN A ALBERT Y LOS CHICOS… MI FAMILIA… ¡¡¡NO QUIERO VIVIR SIN TERRY!!!... ¡¡¡NO LO SOPORTARÍA!!!... – Se dejó caer en el diván llorando desconsolada. Annie se acercó a abrazarla.

- Candy… tienes que decírselo… – La rubia alzó el rostro. – ¡¡¡EN ÉSTE MISMO INSTANTE!!! – La soltó para dirigirse a su baúl y comenzar a sacar sus ropas masculinas.

- ¡¡¡ANNIE BRITTER!!!… ¡¡¡¿ESTÁS LOCA?!!!... ¡¡¡ESTÁ LLOVIENDO!!!… ADEMÁS, ES… ES TARDE… ¿COMO…

- ¡¡¡¿CUÁNDO TE HA IMPORTADO ESO?!!! – Colocó las prendas sobre la cama y se dirigió a la puerta guiñándole. – Le diré a Sam que te acompañe… Mientras… apresúrate a cambiar… - Dijo al abrir la puerta y salir sonriendo.

- Annie… - Se sintió avergonzada por su cobardía. Su amiga se había vuelto más fuerte. Tenía razón, debía ir…


Entró a su cabina trastabillando un poco… sonrió amargamente, por más que quisiera olvidarla no podía… incluso pensaba que lo único que hacía el Ron, era que recordara con mayor intensidad cada gesto… cada palabra… cada caricia… cada beso… especialmente su delicado aroma a rosas… se dio cuenta de que éste era muy persistente. Entró a la cabina donde ella había dormido… ahí el aroma era más intenso. Se recostó en el lecho. "Candy… te extraño tanto" De nueva cuenta comenzó a recordar las veces que la tuvo entre sus brazos, los besos, las sensaciones que despertaba en su cuerpo cada vez que la sentía estremecerse, su aliento… su respiración entrecortada… los latidos de su corazón contra su pecho... "Terry"… Escuchó su voz. Se incorporó, "Esto ya es suficiente… ya hasta la alucino por el maldito Ron" En el umbral estaba la joven, se dio cuenta de que estaba algo mojada por la forma en que caí su cabello. Sacudió su cabeza.

- Esto está mal… muy mal… no volveré a beber…

- Y espero que esta vez lo cumplas. – Escuchó que decía la visión.

- Hable en voz alta o es parte de mi alucinación?

- Terry… - Vio que ella se acercaba. Miraba con intensidad a la visión. "Por favor, que no desaparezca".

- Pecosa… de verdad… te amo tanto… que duele… - La vio sentarse junto a él, sin atreverse a tocarla, vio que inclinaba su rostro hacia él. Evitó el contacto, quedando a milímetros de sus labios. - No… no lo hagas… - Evitaba mirar de nuevo a la visión, cerró los ojos y dejó escapar un profundo suspiro.

- ¿Por qué no?... ¿No dijiste que me amas?... – Le susurró al oído aprovechando su postura.

- No es eso… es que… en cuanto intente tocarte… desaparecerás…

- No lo haré… Terry, mírame bien… estoy aquí… contigo… - Tomó su rostro entre sus manos para comprobarle que era ella. – Te amo a ti… Terry… - Lo besó, él entonces decidió abrazarla, dándose cuenta de la realidad: ella estaba ahí, con él. Ella se separó un poco. – Y hoy estoy dispuesta a llegar contigo hasta el final… porque te amo… eres el único para mí… - Sin darle tiempo a nada, se colocó a horcajadas sobre él, quien la miraba con intensidad.

Rápidamente comenzó halarle la camisa a la joven, al mismo tiempo que rozaba su torso hasta sus senos, ella le ayudó sacándose con rapidez la prenda, quedando sólo con su corpiño, se alegró de que no trajera corsé. Se inclinó para besarlo, mientras él se entretenía desatando las pequeñas cintas con nerviosismo, ya que ella había comenzado a mecerse sobre él como le había enseñado. El cuerpo de Terry comenzó a reaccionar ante sus movimientos lentos. Por fin había logrado desatar la prenda, ella se incorporó para que él pudiera quitársela con libertad. Pudo ver su torso completamente desnudo, comenzando a acariciar sus senos que llenaban sus manos a la perfección. Ella continuaba con sus movimientos, sin dejar de mirarlo a los ojos. Al soltar un tímido gemido, él se giró para quedar sobre ella mientras comenzaba a besarla con pasión. Ella aprovechó para sacarle también la camisa. Comenzando a explorar su espalda, separó sus labios de los de él, para besar su cuello, sus hombros. Haciéndolo estremecer.

- ¿Estás… completamente… segura… de que es… es lo que quieres? – Ella como respuesta lo besó con intensidad. Arqueándose hacia él, disfrutando del roce entre sus torsos desnudos, él sintió el endurecimiento de sus pezones contra su pecho, gimió.

Los besos de él comenzaron a ir bajando por su cuello, y hombros hasta llegar a sus senos, que parecía devorar con impaciencia, primero uno, después el otro, lo que hacía que ella comenzara a gemir de placer. Candy ceñía su cabello incitándolo a continuar con su exploración. Fue bajando poco a poco hasta su abdomen, topándose con la cinta con la que ceñía sus pantalones, alzó la vista hacia el rostro de la joven, quien a pesar de tener los ojos cerrados, su rostro mostraba el deleite que sentía por sus caricias. Comenzó a halar con sus dientes, ella sonrió nerviosa al sentir su aliento. Comenzó a quitársela lentamente con las manos, se había quedado completamente quieta, a la expectativa.

- No me vas a dejar las cosas tan fáciles, ¿Verdad?. – Preguntó mientras comenzaba a bajar con exagerada lentitud las dos últimas prendas de ella, rozando sus piernas con delicadeza al hacerlo. Había abierto los ojos, estaban oscuros de excitación. Vio que se había incorporado para verla con plenitud. Se miraban, la sentía temblar.

- Claro… claro que no… jamás… - Dijo con dificultad al sentir que había quitado lo que quedaba de su ropa, sintió escalofríos ante su mirada al estar desnuda frente a él. Lo vio sonreír y acercarse de nuevo a su rostro para besarla, sintiendo como iba bajando con lentitud sus manos para separar con delicadeza sus piernas.

- De acuerdo… - Dijo con una sonrisa misteriosa al dejar de besarla.

- Terry… ¿Qué… - Comenzó a decir cuando lo vio de nuevo incorporarse un poco sin dejar de verla a los ojos.

- Shhhhh… espera… - Poco a poco sintió que una de sus manos se dirigía lentamente hasta su feminidad, la cual comenzó a palpar con lentitud. Dejó escapar un jadeo de sorpresa al sentir su intromisión, mirándolo a los ojos por su atrevimiento, pero él la miraba con determinación. - No tengas miedo… no te contengas… déjate llevar… es todo lo que tienes que hacer… yo te enseñaré… lo demás… - Se acercó a su oído para susurrarle con voz grave. La besó con intensidad.

- ¡¡¡HAAAA!!!… ¡¡¡TERRYYY!!!… - Exclamó sorprendida por lo que sentía. Quiso detenerlo al tomar su mano, quien con delicadeza se sajó.

- Tranquila… sólo siente… gózalo… así como yo lo hago… contigo… - Continuó acariciándola sin dejar de mirarla a los ojos. Sentía que perdía el control sobre su cuerpo.

- ¡¡¡Detente!!!!... Haaaaaaa… - Jadeó. - Noo… noo puedoooo… máaas… Haaaaa…

- Si puedes… lo estás haciendo bien… sólo espera… un poco más… - Continuó con la caricia introduciendo otro dedo, haciendo que ella experimentara nuevas sensaciones, gimiendo y retorciéndose, asiéndose con fuerza del cobertor. No pudo más y atrapó su mano entre sus piernas, eso no le importó, él fue incrementando el ritmo, disfrutando ver como se tensaba poco a poco al irse incorporando, hasta que logró hacerla estallar de placer. Agotada se dejó caer sobre las almohadas, lo miró, trataba de recuperar la respiración. La expresión de él era de satisfacción. Se inclinó para besarla apasionadamente, cuando se separaron, se sonrieron. - ¿Estás bien?... – Ella asintió. Lo vio levantarse y dirigirse a una cómoda.

- ¿Q-quéee… q-qué p-pasa… Terry? – Apenas si podía hablar por la agitación.

- Quiero que esto sea muy especial… para ambos… - Ella se recostó de lado. Vio que abría un cajón, no comprendía sus palabras.

- Y…y lo es… p-por… favor… Terry… quiero… quiero continuar… me parece… que esto no es todo… sospecho que… que hay… hay algo… algo más… - Gimió al verlo de espaldas, examinando cada uno de sus movimientos y la forma en que se marcaban los músculos de su ancha y fuerte espalda. - ¿No es así?...

- Primero cierra los ojos Pecas… - Dijo antes de volverse, al hacerlo la vio hacer un gesto de fastidio en su rostro. - Por favor… - Le suplicó.

- ¿Es esto… otro de tus trucos? – Dijo un poco molesta y decepcionada. Él se fue acercando con movimientos felinos. Ella pasó saliva con nerviosismo por la forma en que la miraba, se sentó para cruzarse de brazos. El sonrió por lo natural que se veía… sin miedo a mostrar su desnudez ante él. Ignorante de lo que provocaba su pose.

- Por supuesto que no… es, sólo… que… quería hacer esto antes de… - Lo vio sonrojarse, eso si la sorprendió. - antes de lo que acaba de pasar… quería que fuera perfecto para ti y para mí… - Seguía mirándola a los ojos. - pero… no podía contener mi deseo de verte… así… tan sensual… tan entregada a mí… a mis caricias… - Ocultaba algo a sus espaldas, ella estaba que se moría de curiosidad, pero no se lo demostraría. Finalmente hizo lo que le pedía. Él la contempló antes de acercarse a la cama, se arrodilló á un lado y tomó una de las manos de la rubia, quien se sonrojó y con su otro brazo cubrió la desnudez de ambos senos, el sonrió por lo curioso de la situación. "Jamás cambiarás… pase lo que pase, serás la misma chiquilla". – Ya puedes abrirlos… - Al hacerlo vio que Terry le mostraba una hermosa sortija con piedras preciosas. – Milady Candice White Ardley… ¿Me concedería el honor de ser mi esposa?... ¿Quieres… casarte conmigo?... – La vio quedarse muda por la sorpresa. – Sé que no soy el mejor partido… y me honra saber que me elegiste… prometo que haré lo que sea para hacerte feliz… porque tú eres todo para mí… - A él se le hacía eterno el tiempo que tardaba en dar su respuesta. Ella se lanzó a sus brazos, comenzando a besarlo en el cuello hasta el pecho. Soltó un gemido.

- ¡¡¡SIIIIII!!!… ¡¡¡SI TERRYYYY!!!… - El sonrió, ella dejó de hacer lo que estaba haciendo para extender su mano y le colocara el anillo en el dedo. Lo miraba feliz. – TE AMO… TE AMO MUCHO TERRENCE GRANDCHESTER… JAMÁS ME DEJES… - Atrajo su rostro hacia el de ella.

- Jamás Pecosa… - La besó con pasión, volviendo a colocarse encima, quien lo besaba y abrazaba con ansias incontrolables.

La detuvo un momento. Se incorporó con renuencia para terminar de sacarse lo que le quedaba de ropa. Comenzó a desatarse la cinta de la cintura, la cual arrojó a la joven quien la atrapó para aspirar su aroma masculino, después empezó a bajarse lentamente los pantalones, disfrutando de su mirada al ver lo que hacía: ansiosa y expectante, parecía muy segura ante lo que pasaría entre ellos; haciendo que se excitara más, pudo sentirlo… Alzó la mirada, ella se había arrodillado en la cama mostrando su completa desnudez, para soltarse el cabello, el cual cayó sobre su espalda y hombros, pudo ver lo agitado de su respiración, su sonrojo… la expresión de sus ojos al contemplar esa parte que los hacía diferentes… Creyó que no podría contenerse más. Debía hacerlo, no quería asustarla. Se acercó a ella despacio, quien lo atrajo hacia sí con fuerza, mostrándose ansiosa por terminar lo que habían comenzado. Rieron al caer en la cama mientras giraban, finalmente él quedó encima de ella. Se quedaron quietos, mirándose a los ojos, disfrutando del mutuo contacto de su piel. Comenzó a besarla, a acariciarla, rozando su cuerpo, ella hacía lo mismo arqueándose hacia él, imitándolo con tímidos besos por su torso, deteniéndose en sus pequeños pezones tal y como él lo había hecho antes con ella. La deleitaba escucharlo gemir. La vio abrir los ojos con sorpresa al sentir la dureza de su masculinidad entre sus piernas. Gimió con mayor fuerza. Se pegaba más a su cuerpo al arquearse, abrió con desesperación sus piernas, atrayéndolo hacia sí con sus manos en su cintura, él se tensó para evitarlo.

- No… aún no… Pecosa… primero debes sentir, gozar… desear con fuerza que yo esté en tí… pedirme que entre en ti… -Le susurraba ansioso mientras separaba su cuerpo del de ella, en una especie de juego al ver la decepción en sus ojos al hacerlo y una sonrisa al acercarlo, apenas rozando su feminidad con su miembro.

- Haaaa… Terryyyy… - Escuchó su nombre combinado con un gemido desesperado. – Por… poooor favoooor… No puedo maaaas… - Él sonrió.

- Síiiii… Asíii… te quiero oíiiir… - Gimió en su oído. – ¡Pídemelo!… - Miró sus ojos.

- Por favor… Terryyy… sea lo que sea… hazlo… ¡SÓLO HAZLOOO!... - Le susurró con sensualidad.

- ¡¡¡GRANDCHESTER!!! ¡¡¡SAL DE AHÍ!!! ¡¡¡CON UN DEMONIO!!!...– Se sobresaltaron. Escucharon que alguien gritaba al tiempo que era golpeada la puerta con fuerza. - ¡¡¡SÉ QUE ESTÁS AHÍ!!!... ¡¡¡NO ME IRÉ HASTA QUE TE VEA!!!...

- ¡¡¡Archie!!!… - Reconoció con angustia la rubia. Se separaron con rapidez - ¡¡¡¿Qué… rayos… hace… aquí?!!! – Dijo al tiempo que comenzaban a buscar sus ropas para vestirse.

- ¡¡¡NO TE ESCONDAS!!! ¡¡¡SI NO SALES DE INMEDIATO: TIRARÉ LA PUERTA!!! ¡¡¡SABÍA QUE ENGAÑABAS A CANDY... CON UNA MALDITA RAMERA... Y AQUÍ... DONDE ELLA PODRÍA VERTE!!!… ¡¡¡ERES UN MALDITO DESGRACIADO EMBUSTERO!!!... – Escucharon que decía mientras seguía golpeando frenéticamente la puerta. Cuando vio que la rubia estaba vestida, Terry abrió, pero no contaban con que el castaño lo empujaría para entrar. Miró a la joven sorprendido, para después cambiar su expresión a furia. - ¡¡¡CANDYYY!!!... ¡¡¡¿ASÍ QUE ERAS TÚ?!!!... – Ahora centró su atención en el moreno, que no traía camisa. Desenvainó la espada. - ¡¡¡¿QUÉ HAS HECHO CON ELLA?!!!... ¡¡¡¿TE ATREVISTE A TOCARLA?!!!... ¡¡¡ERES UN… - Terry miró a un extremo del lugar, donde estaba su espada.

- ¡¡¡ARCHIE!!! – La voz de la rubia lo detuvo cuando estaba a punto de atacar a Terry interponiéndose entre ambos, - ¡¡¡DETENTE!!!... – Le mostró su mano, al ver la joya él palideció. – ANTES DE QUE COMIENCES A DECIR O HACER ALGO DE LO QUE DESPUÉS TE PUEDAS ARREPENTIR, TE DIRÉ QUE TERRY ME HA PEDIDO MATRIMONIO… Y YO ACEPTÉ… - Él la miraba muy dolido. Vio la sonrisa de medio lado del moreno, lo que hizo que se enfureciera más.

- CANDY… ÉL NO PUEDE… ¡¡¡TIENE UN DEBER QUE CUMPLIR EN INGLATERRA!!!... ¡¡¡¿POR QUÉ NO LO ENTIENDES?!!!... TE SEÑALARÁN COMO…

- ¡¡¡BASTA YA ARCHIE!!!... – Dijo Terry, haciendo que la joven quedara detrás de él para protegerla de la furia de su primo. – SABES PERFECTAMENTE QUE ESTOY DISPUESTO A ENFRENTAR A SUSANA… HAS VISTO LAS PRUEBAS… ¡¡¡¿QUÉ MÁS QUIERES PARA CREERME?!!!... IRÉ A INGLATERRA Y LO HARÉ PORQUE AMO A CANDY… Y HARÉ HASTA LO IMPOSIBLE POR ESTAR CON ELLA…

- ¡¡¡¿Y TÚ HIJO?!!!... ¡¡¡¿SERÁS CAPAZ DE HACER LO MISMO QUE HIZO TU PADRE CONTIGO?!!! – Arremetió con saña. Terry miró a Candy.

- No… si realmente es mi hijo lo protegeré, pero jamás lo separaré de su madre…

- ¡¡¡¿CREES QUE CON ESO ME CONVENCES?!!! – Preguntó con terquedad y burla amenazándolo con la espada.

- Yo si le creo… - Dijo Candy acercándose a su primo. - ¿Recuerdas lo que te pedí? – Él la miró derrotado. Asintió con pesar. – Dijiste que lo harías por mí…

- Candy… él no es bueno para ti… ¿Por qué no quieres entenderlo?... Anthony te…

- Yo hablaré con él… Perdóname… pero es lo que quiero… Terry es a quien quiero… LO AMO

- Candy, por favor… escúchame: él te abandonará… una vez que te tenga…

- Archie: lo que suceda de ahora en adelante, es mi responsabilidad… – Dijo la rubia saliendo. Archie no dejaba de ver con furia al moreno.

- ¡¡¡ERES EL MALDITO DEMONIO TERRENCE GRANDCHESTER!!!… ¡¡¡NO DESCANSARÉ HASTA HACERLE ENTENDER LO MALO QUE ERES PARA ELLA!!!…

- ¡¡¡¿CREES QUE NO LO SÉ?!!!... ¡¡¡¿CREES QUE NO LO HICE?!!!... ¡¡¡YO LO INTENTÉ!!!… PERO ELLA HA TOMADO SU DECISIÓN… AHORA SABES PERFECTAMENTE TODO LO QUE ESTOY DISPUESTO A HACER POR ELLA… ME ENFRENTARÉ A TODO Y TODOS POR ELLA… ¡¡¡¿OÍSTE?!!!... INCLUSO TODO LO QUE DEJÉ EN INGLATERRA PENDIENTE… ¡¡¡ME CASARÉ CON ELLA!!!… ¡¡¡Y NADIE NI NADA PODRÁ IMPEDIRLO!!!… - Dijo tomando su camisa antes de salir tras la joven, dejando a Archie furioso en su cabina. Salió. Los vio caminar por los muelles acompañados por Sam. Había dejado de llover.

- ¡¡¡DEMONIOS!!!... – Golpeó con fuerza la base del mástil con el puño. "¡¡¡MAS VALE QUE NO LA LASTIMES… PORQUE SI LO HACES: JURO QUE TE MATO!!!…"


Continuará…


Hola:

Espero que les haya agradado éste capítulo... sé que se quedó en algo muy importante e interesante... (ojalá no haya ofendido a nadie, una disculpa si lo hice)... y no se desesperen... Sólo espero que no me quieran linchar por ello... me dan muchos ánimos sus reviews... Saludos a todas.