Capítulo 14
C'est l'amour
Por Nep
ADVERTENCIA
Estimado lector (a):
El presente capítulo tiene contenido fuerte susceptible de herir la sensibilidad del lector; si quien lee no está preparado para dicho contenido, se les invita cordialmente a abstenerse o en su caso dejar de leer este fic. (Contenido Lemon)
Gracias de antemano.
Con cariño y respeto a todos.
Nep.
PORT ROYAL
Estaban en los jardines, la morena veía a su amiga muy afligida después de lo sucedido. A pesar de lo que dijera para justificarle, aún lloraba.
FlashBack
Había despertado muy emocionada, cada vez que podía miraba la sortija, aún no lo podía creer. Terry le había dicho que esa tarde hablaría con Albert. Annie fue la primera en ver la joya mientras le contaba lo ocurrido la noche anterior (Omitiendo ciertos detalles). A pesar de que Dorothy la había retado por salir a hurtadillas, no podía ocultar su alegría por la joven. Le darían la sorpresa a la Hermana María más tarde, mientras, guardaría la sortija.
- Candy, tienes que…
- Si, debo hablar con Anthony antes de que… - En ese instante llamaron a su puerta, una mucama entró.
- Milady, el Oficial Brown la busca. – Candy y Annie se miraron confundidas.
- D-Dígale q-que en un momento voy… - La rubia no sabía que podría decirle. – No creí que sería tan pronto… ¿Qué le diré?...
- Ánimo Candy… él tiene que entender… - Dijo Dorothy al ver la angustia en su rostro. Ella las miró antes de salir de la habitación para dirigirse a las escaleras.
Lo vio caminar de un lado al otro al pie de las mismas, en cuanto se percató de su presencia, se detuvo, la miró de forma inexpresiva. Ella bajó con lentitud y cierta cautela, en cuanto estuvo abajo, sin decirle nada, tomó su mano y la besó con frialdad, sin dejar de mirarla a los ojos de forma penetrante, jamás había visto ese tipo de mirada en él, parecía furioso. Ella sintió un repentino temor.
- B-buen Día Ant… - Saludó mientras le sonreía.
- Buen día Candy… - Su tono era igual que su rostro, totalmente apagado. Ella pareció comprender al dejar de sonreír.
- Anthony… tenemos que hablar… es… es muy importante…
- Lo sé… - Su voz sonaba muy fría… distante, ella se estremeció incómoda. – Pero creo que aquí no es el lugar apropiado. ¿Quieres salir al jardín?
- Si… - Él se dirigió a la puerta haciéndose a un lado para que pasara. Se dirigieron al lugar en un silencio bastante incómodo. Llegaron hasta una banca que estaba lo bastante retirada de la casa para tener privacidad, ella se sentó. Respiró profundo para comenzar a hablar.
- Anthony… yo…
- ¡¡¡NO PUEDO CREER QUE… ESTUVIERAS A SOLAS… CON ÉL… ANOCHE!!!… – Fue tajante y bastante duro, ella no pudo evitar su sonrojo, eso pareció enfurecerlo más. – ¡¡¡ASÍ QUE ES CIERTO!!!… - La miró duramente, apretando con fuerza los labios. - ARCHIE ME DIJO Y YO... NO QUERÍA CREERLO… ¡¡¡TE ENCONTRÓ EN EL TEODORA… CON ÉL!!!…
- S-Siento m-mucho que haya sido de esta forma… como te enteraras… quería decírtelo personalmente…
- ¡¡¡¿DESDE CUÁNDO?!!!… ¡¡¡¿DESDE CUANDO ERES SU AMANTE?!!! – Ella abrió los ojos sorprendida y asustada. - ¡¡¡DEMONIOS CANDY!!!.... ¡¡¡ME MENTISTE!!!... ¡¡¡TE BURLASTE DE MÍ!!!... ¡¡¡TE… TE ENTREGASTE A ÉL!!!... ¡¡¡¿CUÁNTAS VEC…
- ¡¡¡PLAF!!! ¡¡¡PLAF!!! – Lo cayó, al abrir los ojos vio que ella lloraba, sin dejar de mirarlo molesta, estaba a su lado.
- ¡¡¡NO TE PERMITO QUE HABLES ASÍ DE MÍ!!!… - Estaba temblando. – SI… NO… NO LO HICE CONTIGO… TAM-TAMPOCO CON ÉL…
- ¡¡¡ARCHIE TE ENCONTRÓ CON ÉL!!!… ¡¡¡EN SU CABINA!!!...¡¡¡Y ÉL ESTABA…
- ¡¡¡MALDICIÓN!!!... ¡¡¡SIEMPRE ARCHIE!!!... ¡¡¡¿POR QUÉ TIENE QUE ANDAR VIGILÁNDOME?!!!... ¡¡¡ESTOY HARTA DE SU ACTITUD… TAN POSESIVA… COMO SI YO FUERA DE SU PROPIEDAD!!!… - Sus palabras lo detuvieron un poco, era cierto, Archie se enfurecía tanto, y ahora él estaba actuando como su primo, tan irracional. - ¡¡¡ESTOY HARTA DE QUE AMBOS PIENSEN EN MÍ COMO "SU ADORADA SUSANA"!!!… A LA QUE TIENEN QUE ESTAR RESCATANDO Y PROTEGIENDO TODO EL TIEMPO… ¡¡¡COMO SI FUERA… ¡¡¡ASHH!!!... ¡¡¡ME VEN COMO UNA TONTA DAMICELA!!!... ¡¡¡Y NO LO SOPORTO!!!... ¡¡¡ENTIÉNDELO BIEN: YO NO SOY ELLA… NO SOY TAN DÉBIL!!!... ¡¡¡YA VEO QUE NO ME AMAS… NO CONFÍAS EN MÍ… NUNCA LO HICISTE!!!
- Candy…
- ¡¡¡AMO A TERRENCE GRANDCHESTER TANTO COMO ÉL AMÍ PORQUE NOS ACEPTAMOS TAL Y COMO SOMOS!!! – Lo vio entristecerse, pero ya no le importó, la había herido demasiado. – ME PIDIÓ MATRIMONIO Y ACEPTÉ…
- ¡¡¡NOOO… CANDY, NO PUEDES HACERLO!!! – La sacudió de los brazos, estaba fuera de control. - ¡¡¡PIENSA EN TU REPUTACIÓN!!!…¡¡¡PIENSA QUE…
- ¡¡¡NO ME IMPORTA LO OCURRIDO ANTES!!!… - Se sajó. - ÉL ESTÁ DISPUESTO A REGRESAR A INGLATERRA PARA ARREGLAR TODO LO HECHO POR ESA MALA MUJER…
- Candy… - Comenzó a hablar con tono de derrota. - ¿Por qué?... ¿Qué fue lo que pasó… con nosotros? Tú y yo… todo iba muy bien… - Tomó sus manos para que se sentaran. La miró suplicante, ella accedió.
- Anthony… tú… ves en mí a una frágil muñeca… y yo no soy así… me gusta ser yo misma, ser libre… correr… trepar… saltar… gritar…me di cuenta cuando estaba recuperándome… con Terry volví a sentirme así… por eso lo amo… y créeme, que… fue muy difícil de aceptar…
- PERO… ¿ES QUE NO LO ENTIENDES?... POR ESO TE AMO… ERES TAN DIFERENTE…
- Pero… a tu lado no me siento libre… siento… siento que quieres que sea una dama perfecta… perfecta para ti… y que los demás lo sepan… como si fuera un figurín al que hay que presumir… y no lo soy… de verdad que fue difícil de aceptar… porque no quería lastimarte… – La miraba impotente, no sabía que decir, ella continuó. – No niego que lo que sentí por ti al principio fue amor… pero aún así… había algo que faltaba…
- Candy, por favor… considera…
- Quiero ser completamente sincera… no quiero más malos entendidos… te quiero mucho, y no quiero perderte… pero… pero no te amo… no así… perdóname…
Fin del FlashBack
- Aquí estás Pequeña. – Escuchó, volteó a ver quién era, ella le sonrió con dificultad. Por cosas de sus negocios había salido muy temprano y no se habían visto. Así que en cuanto llegó fue a buscarla, informado por Dorothy de lo ocurrido.
- Hola Albert… - Miró a su amiga, quien hizo un gesto de apoyo. – yo… tengo que hablar contigo… es muy… importante…
- Yo también. – Se sentó para abrazarla. – Pero es mejor que entremos a la casa y…
- Espera Albert. – Notó que hablaba con entusiasmo. Lo detuvo antes de que se levantara. – Esto no puede esperar… se trata de Anthony… y Terry…
- Lo sé… - Ella lo miró sin comprender. – Terrence me lo dijo… - Ella se sonrojó. Él rió complacido. – ¡¡¡Felicidades!!!…
- Albert, antes de entrar… quiero saber, ¿Qué opinas al respecto?
- Te apoyo en todo lo que decidas… Lo más importante es que tú seas feliz. – Les ofreció el brazo a ambas jóvenes. – Vamos, nos están esperando.
- ¿Nos están esperando? – Repitió desconcertada.
- Es una sorpresa… - Le sonrió para darle ánimos. - ¿No estás feliz?
- Claro que sí…
- Entonces vamos… - Pidió alegremente.
Al entrar a la casa se sonrojó en cuanto vio a Terry, quien la miraba de forma penetrante mientras sonreía de medio lado, junto a él estaban el Sr. Smith, la Sra. Morris, Charly y Cuky. Thema le sonreía mientras trataba de controlar a Teshi, quien brincoteaba emocionado, sacudiendo de un lado para el otro al pobre Clim. Con angustia vio a sus primos muy nerviosos (Anthony y Archie), Stear estaba confundido viendo a Candy y a Terrence intercambiar cierto tipo de miradas, de pronto pareció sorprendido al comprender de qué se trataba. Marck le sonreía amistosamente para después dirigir su mirada a su novia. La Hermana María sospechaba de qué se trataba tanto revuelo porque la vio llorar emocionada. Los Sres. Britter invitaron a todos a pasar al comedor. Terry se acercó a Albert para acompañar a Candy. Al tomar su mano, la sintió temblar, sonriendo traviesamente al mirarla a los ojos mientras depositaba un suabe beso en el dorso.
- Sé que no te gusta tanto bullicio ni formalidad… así que esto será… muy…í-n-t-i-m-o… - Le susurró al oído, sin querer se estremeció.
- Terry… yo… - Le sonrió. – Gracias… - Él besó su mano de nuevo.
Durante la cena, Anthony y Archie evitaban mirarla, manteniéndose en silencio. Cuando llegó el momento de hacer el anuncio de su compromiso, Archie se disculpó diciendo que debía volver lo más pronto posible al Fuerte; Anthony soportó lo mejor que pudo; Stear al estar ignorante de la situación, no supo que decir por un momento, mas que hacer un brindis por ellos, aún incrédulo por la decisión de su prima.
"Gatita… ¿Qué has hecho?... ¿Porqué no puedes comprender cuanto me lastimas al aceptarlo?… Tenía la esperanza de que reconsideraras tu decisión… Estaba preparado para cuando aceptaras a Anthony… te quedarías con nosotros… con la familia… conmigo… jamás te perdería… porque siempre estaría a tu lado…" Arreó con furia su caballo saliendo al galope de la Mansión del Gobernador. "¿Qué fue lo que le viste a él?... ¿Por qué lo elegiste?... Está maldito… Destrozó mi futuro al lado de Susana… ahora destrozará el tuyo y el de Anthony… todo lo que está a su alrededor termina destruyéndolo"…
Después del anuncio, observó todo el tiempo al rubio. Conocía esa expresión… tenía tanto tiempo que no la veía. Cuando se acercaba la hora de partir vio que no dejaba de consultar el reloj a cada instante. Cuando se despedían de la pareja, vio que le costaba mucho trabajo mantenerse sereno junto a ella. Candy se percató, quiso hablar con el rubio, pero sin decir nada le indicó que no. Salió sin esperarle. Ahora era su turno de despedirse, la joven lo miraba interrogante.
- Candy… ¿Crees que puédamos hablar mañana? – Trató de sonar como siempre, pero sentía un nudo en la garganta.
- Si Stear… - Lo abrazó espontáneamente, él le correspondió estrechándola más. Después de un largo momento se separaron.
- Entonces… hasta mañana… Candy… - Besó su mano y después estrechó la de Terrence en silencio y salió.
Su primo estaba montando en ese momento. Partieron. En cuanto llegaron al fuerte buscaron a Archie pero no estaba ahí. Se dirigieron a las caballerizas, Anthony descendió para llevar su caballo a su cubículo. Una vez ahí, lo descensilló, se quitó la casaca, el chaleco y la camisa para comenzar a asearlo. Stear simplemente lo observó.
- Anthony… ¿Lo sabías?... – El rubio asintió sin voltear. - ¿También… Archie?... – Nuevamente asintió.
- En ese caso… No hay… nada que hacer… - Suspiró resignado. - debemos respetar su decisión… por su propia felicidad… lo que nosotros sintamos… ya… ya no importa…
- ¡¡¡TÚ NO ENTIENDES NADA… ABSOLUTAMENTE NADA!!! – Gritó furioso. Asustó al caballo que relinchó como protesta, comenzó a tratar de calmarlo. - ¡¡¡¿CÓMO PODRÍAS HACERLO SI NUNCA HAS AMADO?!!!... ¡¡¡NUNCA!!!
- Hasta ahora… - Susurró con pesar. Anthony se giró, mirándolo furioso. "Me habrá escuchado?" sin darle tiempo a nada, lo tomó por el cuello de la casaca para sacudirlo con fuerza.
- ¡¡¡¿QUÉEEEE?!!!... ¡¡¡¿QUÉ DEMONIOS ESTÁS DICIENDO?!!!... ¡¡¡¿TÚ?!!!... ¡¡¡REPÍTELO!!!... – Le lanzó un golpe a la quijada, haciéndolo caer.
- Ya… ya no tiene caso que lo repita… - Se incorporó. Anthony estaba preparado por si su primo lo atacaba. Pero él sólo se recargó en la pared. – Desde el principio supe que sólo me tenía afecto… como un hermano… pero Archie no ha querido comprender que es lo único que sentía por nosotros dos… - Le sonrió con pesar. - En cierta forma te envidio porque tuviste tanta suerte con ella: te amó… – El rubio golpeó la pared de madera.
- ¡¡¡¿DE QUÉ SIRVIÓ?!!!... TAL VEZ… TAL VEZ NUNCA ME AMÓ… NUNCA LO HIZO… TAL VEZ SOLO FUI…
- Eso no lo sabes… pero sabemos como es de transparente con sus sentimientos, así que no puedes ponerlos en duda… Puedes sentirte feliz de que en su momento lo hizo… - Sonrió con burla. – Y presumir a Grandchester que fuiste el primero… eso es un duro golpe a su ego… si quieres que se sienta mal… – El rubio sonrió sin querer al imaginar al inglés lastimado su orgullo por ello. "Si sólo… ella y yo… hubiéramos… estado juntos… tal vez aun seguiríamos juntos… felices…" sacudió la cabeza para alejar ese pensamiento. Sintió un extraño vacío al recordar, "Su primer beso… nuestro primer beso… el día que Terrence apareció… para nuestra desgracia".
- Tienes razón. – Suspiró resignado.
- ¡¡¡Ahhh!!!… Aquí esssstán… - Escucharon una voz pastosa. Se asomaron. Archie estaba entrando, iba todo revolcado.
- ¿Qué te pasó? – Preguntó Anthony.
- ¿Estás bien?. – Preguntó su hermano.
- ¡¡¡¿Y A TI QUÉ DEMONIOSSSSH TE IMPORTA?!!! – Le gritó al rubio. – PERO SSHI… ESSSHTOY BIEN… - Sostenía una botella, de la que bebió un gran trago.
- Archie… no lo hagas… - Comenzó a decir Anthony, su primo comenzó a reír a carcajadas.
- ¿ME VASSSH A DECIR QUE ESSSSTO ESSSH UNA COBARDÍA?... – Lo miró desafiante. – QUIERO OLVIDAR… - Volvió a beber.
- ¡¡¡ENTONCES HASLO SIN EMBRIAGARTE!!!
- ¡¡¡LO SSSIENTO "PRIMO"… PERO NO SSSHOY TAN PERFECTO COMO TÚ!!! – Tomó otro gran trago. - ¡¡¡¿POR QUÉ NO LO RETASSSSTE A UN DUELO?!!!... ¡¡¡ERESSSH MUSHO MEJOR ESSSSPADACHÍN QUE ÉL!!! – Se dejó caer en una paca de paja. – EN ESTOSSS MOMENTOSSS ESSSTARÍAMOSSSH CELEBRANDO TU COMPROMISSSHO CON CANDY… Y LA DESSSSHAPARICIÓN DE ESSSE MISSSSERABLE… DE NUESSSTRASSS VIDASSSS… PARA SSSSIEMPRE… HUMILLADO ESSSTA VEZ POR NOSSSSOTROSSSSH….
- ¡¡¡¿CREES QUE NO LO PENSÉ?!!!
- ¡¡¡¿Y ENTONCESSSH?!!!... ¡¡¡¿POR QUÉ NO LO HICISSSHTE COBARDE?!!!
- Por Candy… ella quiere que pase lo que pase, vuelvamos a ser amigos… no quiero defraudarla…
- ¡¡¡COBARDEEEE!!!... ¡¡¡NO LA MERRRECESSSSH!!!... ¡¡¡JAMÁSSS FUE DIGNA DE UN COBARDE COMO TÚ!!!... ¡¡¡JAMÁSSSS LA MERRRRECISSSTE!!!... ¡¡¡ESSSHO DEMUESSSTRA QUE NO LA AMASSS LO SSSSUFICIENTE COMO PA…
- ¡¡¡PORQUE LA AMO TANTO ES QUE QUIERO QUE SEA FELIZ!!!… AUNQUE NO SEA A MI LADO… - Archie estuvo a punto de golpearlo, pero Stear lo detuvo, comenzaron a forcejear.
- Hermano… tranquilízate, por favor… - Stear lo sostenía con fuerza.
- ¡¡¡NO ERRRESSSH UN ARDLEY!!!... ¡¡¡NO FUISSSHTE CAPÁZ DE PELEAR POR NUESSSHTRO HONOR COMO ESSSCOCESSSESSS FRENTE A ESSSHE MALDITO INGLÉSSS!!!... ¡¡¡NO PELEASSSTE POR LO QUE MÁSSS AMABASSS!!!... ¡¡¡ME AVERGÜENZO DE SSSHER TU PRIMO!!! ¡¡¡MALDITO COBARDE!!!...
- ¡¡¡ARCHIE!!! – Le llamó su hermano que continuaba forcejeando con él. - No es el momento de hablar… tranquilízate…
- ¡¡¡JA!!! ¡¡¡¿Y TÚ QUE PUEDESSS DECIR "HERMANITO"?!!!... ¡¡¡ERRESSSH TAN INSSSENSSSHIBLE A LOSSS ENCANTOSSS DE LASSSH JÓVENESSS QUE… DUDO MUUUUUUCHO DE TI!!! – Lo miró de tal forma que Stear lo golpeó en el estómago tirándolo al piso. Archie lo miró asustado.
- ¡¡¡NO VUELVAS A INSULTARME DE ESA FORMA PORQUE OLVIDARÉ QUE ERES MI HERMANO MENOR!!!... – Respiró profundo para tranquilizarse y volver a hablar con tranquilidad. - ¡¡¡Sé lo que sientes!!!… - Volteó a ver a su primo para enfatizar: - ¡¡¡LO QUE AMBOS SIENTEN!!!… pero tenemos que aceptar su decisión… - Su hermano lo miraba sorprendido.
- ¡¡¡NO TE CREO!!!... NO PUEDO CREERLO… – Comenzó a reír a carcajadas, incorporándose con trabajos. Cuando por fin pudo tranquilizarse volvió a decir incrédulo: - ¡¡¡¿"TÚUUUU"?!!!... ¡¡¡POR FAVOR!!!… TÚ… NO… NO… ¡¡¡NO TAMBIÉN!!!… - Al ver la seriedad de su hermano, no le quedó más remedio que derrumbarse, bajando la cabeza, murmuró con tristeza: – Vasha… jamásss lo hubierrra imaginado…
- Lo único que nos queda por hacer… es… velar por su felicidad… - Dijo Stear. – Ella es responsable de sus decisiones… - El castaño recordó que eso le dijo la joven antes de irse la noche anterior. – Y nosotros apoyarla… - Levantó la vista, vio a su hermano llorar en silencio, hasta ese momento se dio cuenta de que él estaba haciendo lo mismo.
- Cumplir como caballeros con la promesa de ser… todos amigos… de nuevo… - Finalizó Anthony. Archie ocultó de nuevo su rostro. Permanecieron en absoluto silencio. Anthony dejó de cepillar a su caballo para recargarse en la pared, cerró los ojos, dejando por fin salir sus lágrimas también.
Después de que sus primos partieran, la miró, sabía que estaba triste por sus actitudes. Así que cuando fue el momento de irse, habló con ella a solas en el recibidor.
- ¿Estás bien? – Ella le sonrió.
- Si.
- ¿Por qué no te creo? – Hizo que levantara su rostro para verla a los ojos, ella evitó su mirada, él no pudo evitar que su expresión se entristeciera, pero su voz sonó dura.- ¿Es por Anthony y Archie?
- No… no es por ellos…
- ¿Segura? – Ella alzó la mirada y asintió.
- Tengo… tengo mucho miedo… por ti… por ellos… No sabemos cuando atacará el Olonnés y… es un bruto salvaje… no quiero… que… - Él la abrazó para detener sus palabras llenas de angustia. – les pase nada…
- Candy… haremos todo lo posible por detenerlo… No temas… te protegeremos…
- Pero… ustedes estarán en peligro… - La besó para detener su angustia, no quería que estuviera tan aterrada que no pudiera disfrutar de su reciente felicidad. Sintió como lo estrechaba contra sí, su beso fue aumentando de intensidad, al igual que sus caricias. El gemido que dejó escapar lo volvió a la realidad, bajando poco a poco la intensidad.
- Candy, recuerda que soy un pirata, y sea como sea, siempre ganaré. – Le sonrió de medio lado. – Ahora que te encontré, no permitiré que nada nos separe… Por favor, confía en mí… también en tus primos, dudo mucho que quieran verte triste… - Ella sonrió y volvió a besarla.
- Está bien… - Le contestó cuando se separaron.
- La Sra. Morris quiere volver a verte… ¿Por qué no pasas un tiempo en mi plantación?
- ¿De verdad puedo? - Su expresión volvió a ser la de una chiquilla. Él le sonrió traviesamente.
- Si Albert lo aprueba… - La miró profundamente. – Claro, que… si te da miedo… estar a solas conmigo… - Ella se sonrojó por su tono de voz, él continuó sonriendo. – Pueden ir contigo Annie, La Hermana María o Dorothy…
- Thema y Teshi… todos…
- Si y toda la tripulación del Teodora… - Ella lo miró algo confusa. – Para vigilar que mantengamos las formas… - Se volvió a sonrojar. – Pecas, ¿No extrañas como nos divertíamos en la isla?
- Si… mucho…
- Estaba pensando que celebráramos allá mañana nuestro compromiso, como quiéramos… quiero que todas las personas más importantes para mí, sepan que tengo el honor de casarme con alguien como tú… - La estrechó de nuevo, mientras le susurraba al oído: - Y que sólo será mía… para siempre…
A la media noche, Albert y el Gobernador salieron de la mansión rumbo al Palacio de Gobierno, donde se reunirían con los demás. Al llegar ya estaban ahí los Oficiales con su Capitán. Poco después llegó Marck acompañado por Terrence, Charly y Cuky. Pasaron el tiempo planeando y tras numerosas discusiones entre los Oficiales y los Corsarios, llegaron a un acuerdo, con el cual, Terrence no estaba satisfecho. Todo estaría listo. El Capitán del Teodora envió a uno de sus hombres a la isla por pólvora, municiones y armas. Desde el muelle veía a su barco partir.
- Le has dicho algo a C…
- No. – Se volteó a verlo, su rostro mostraba coraje. – No quiero verla más triste de lo que estaba "H-A-C-E U-N M-O-M-E-N-T-O"… - Remarcó el reproche.
- No le arruines las cosas Terrence… o esta vez lo lamentarás. – Señaló el rubio al tiempo que extendía su mano, Terry lo observó a un dudando, finalmente la estrechó.
- Ella es lo más importante en mi vida… de ahora en adelante… y haré lo que sea porque jamás nos separemos… sea lo que sea… jamás la dejaré…
- ¡¡¡MAS TE VALE GRANDCHESTER!!! – Dijo Archie con los brazos cruzados desde el poste donde estaba recargado, mientras lo observaba retadoramente.
- Sabes que tiene a sus Tres Caballeros para protegerla de lo que sea… y quien sea… - Advirtió Stear extendiendo su mano hacia el moreno, quien la estrechó. Con renuencia Archie se acercó e hizo lo mismo, no sin aplicar un poco más de fuerza y mirarlo con escepticismo. Terrence correspondió con una sonrisa de medio lado.
LEJOS DE PORT ROYAL
La señora Morris estaba muy atareada supervisando el arreglo de las habitaciones para las invitadas y el banquete que se daría. No cabía en sí de felicidad, sabía que solo era cuestión de tiempo para que ese par de jóvenes testarudos terminaran juntos. "La Señora Eleanor estará feliz cuando se entere… sólo falta que el joven arregle sus asuntos en Inglaterra". Miró que todo estuviera en orden en la habitación de Candy, "Jamás lo había visto tan feliz… Milady Ardley es la indicada para un joven tan testarudo como él".
- ¡SRA. MORRIS! – Escuchó al joven llamarla, saliendo apresuradamente lo vio al pie de las escaleras nervioso. Ella sonrió complacida.
- Milord, ¿Qué sucede? – Bajó rápidamente, unos hombres llevaban varios baúles.
- ¿Sería tan amable de indicarles ¿Cuáles son las habitaciones de las damas?... Acaban de llegar… debo… debo ir a recibirlas…
- Como diga Milord. – Lo vio sonreír como un chiquillo. Algo le preocupó de pronto. – Milord… Milady sabe sobre sus planes de…
- No. Y le agradecería que no mencione nada al respecto… - Le contestó tajante. Ella lo miró preocupada. – Sabe que es por su bien… ella es muy testaruda… es mejor que no sepa nada…
- Está bien Milord… después de todo, son tal para cual… - Dijo subiendo al piso superior. Terrence sonrió por su comentario con un dejo de tristeza. Debía mantenerla a salvo. Escuchó los carruajes llegar, salió a recibir a sus invitados. Quienes miraban asombrados el lugar. Albert y los Oficiales descendieron de sus caballos.
- Veo que la piratería deja buenas ganancias. – Dijo Archie de forma mordaz y provocativa. Su hermano lo miró severamente.
- No me puedo quejar… - Contestó burlonamente Terrence. – Pero es mejor la habilidad para los negocios ¿No lo crees Albert? – El aludido asintió con aprobación mientras ayudaba a descender del carruaje a la Hermana María y a Thema, mientras que él ayudaba a Candy y Annie. Se dirigieron al jardín que ya estaba preparado para el festín.
- Stear… - Él se volteó, Candy lo llamaba con timidez. - ¿Podemos… hablar… un momento a solas?
- Claro. – Se apartaron de los demás. Archie los observó entrecerrando los ojos "Traidor". Caminaban alejándose del bullicio para tener privacidad.
- ¿Cómo… cómo está Anthony? – Stear la miró con cierta tristeza. – Por favor… tú no… - Él se asustó por sus palabras. ¿Se daría cuenta de lo que sentía?, bajó de repente la vista. - ¿También… tú estás enojado conmigo? – Él forzó una sonrisa al escucharla.
- No… No estoy molesto contigo. – Tomó su mano y la besó viéndola a los ojos. – Nunca podría estarlo… Te deseo lo mejor… Sólo que, soy de la misma idea que Archie: hubiera sido mejor que permanecieras con la familia… Pero tomaste tu decisión desde antes de perder la memoria… sólo que no lo sabías… – Ella lo miró sin comprender. – El Baile de Máscaras… ahí lo supe… - Ella lo miraba interrogante, él suspiró. – Descuida… yo me entiendo… ya, ya no importa… - Impulsivamente lo abrazó, él se sorprendió más al ver que lo retenía, la estrechó.
- Stear… eres tan bueno y apuesto…
- ¿A penas te das cuenta? – Le sonrió burlonamente cuando se separaron mientras imitaba una de las poses de su hermano, ella lo miró sin comprender. Lo miró de tal forma, que avergonzado evitó su mirada.
- ¿Me pregunto por qué no te has enamorado? Traerías a muchas damas locas por ti…
- Eso no importa por ahora… - Ella lo siguió mirando. Y Sonrió con suspicacia.
- Ya entiendo a Paty… - Él se sorprendió al escuchar el nombre. – Por qué le gustaste de inmediato. – Tomó su rostro entre sus manos. – Tus ojos… son tan expresivos, eres muy dulce… Me hubiera gustado mucho que nos acompañara… - Le sonrió. – Ustedes harían una pareja perfecta… son tan parecidos…
- ¿Lo crees?. – Dijo el joven siguiéndole el juego irguiéndose todavía más, mirando a un lado y sonriéndole con cierta arrogancia.
- Si, la impresionaste mucho cuando te conoció. - Comenzaron a reír.
- Algo así me dijo también Archie cuando regresó de Inglaterra… la encontró por casualidad.
- Y es cierto, me lo dijo en su carta…
- Entonces la próxima vez que vaya a Inglaterra, la visitaré.
- Tienes que cumplir tu promesa.
- Lo haré… - Regresaron al festín.
Recibía felicitaciones de los hombres que tripulaban el Teodora y la nueva servidumbre, a pesar de eso, ella lo buscaba con la mirada, supuso que estaba dentro de la casa, por lo que se dirigió hacia allá, en el camino se encontró con Teshi, quien le dijo que estaba en la biblioteca. Cuando estuvo frente a la puerta llamó al moreno, pero nadie le contestó, así que entró. El lugar era magnífico, lleno de libros y grandes ventanales que daban al jardín. Comenzó a acercarse a ellos cuando de pronto sintió un fuerte agarre por su cintura, chocando su espalda contra el duro torso de alguien.
- Me moría por estar un momento a solas contigo… - Le susurró al oído, haciéndola relajarse, él la comenzó a acariciar colocando sus manos en su vientre, subiendo por su abdomen y costados mientras aspiraba su aroma, haciendo que ella cerrara sus ojos estremeciéndose. Comenzó a besar su quijada, bajando sus labios por el cuello hasta sus hombros. Soltó un tímido gemido cuando sintió sus manos pasearse con mayor lentitud, para después subirlas rumbo a sus senos y mantener ahí sus caricias. No soportó más y se giró para besarlo con pasión.
- Haaa… Terryyy… yo también… - Le contestó entre besos.
- ¿Todo está bien con tus "Tres Caballeros"? – Preguntó separándose con renuencia para sentarse en el sillón. Ella asintió.
- Eso… eso creo… no me gusta que Archie y Anthony estén molestos conmigo… - Desvió la vista.
- Dales tiempo… no es algo fácil de superar. – La hizo que lo mirara. – Primero muerto que perderte para siempre… - La miraba con intensidad. – yo… me sentiría igual o peor que ellos… y tal vez cometería muchas locuras…
- Terry… - La besó, mientras la iba recostando. – Te… amo…
- Yo también…
- SIGO OPONIÉNDOME A QUE LE OCULTEMOS LAS COSAS A CANDY. – Refunfuñó Archie a su tío, observando los ventanales por los que habían salido cuando escucharon la voz de la rubia.
- No la conoces bien… es demasiado impulsiva… - Los miró. - preferiría sacrificarse antes de dejar que le pasara algo a las personas que ama. – Contestó Albert, Anthony asintió. En ese momento Stear se reunió con ellos disculpándose por no haber podido entretenerla más.
Discretamente volvieron a la fiesta. La mirada de Annie se encontró con la de la rubia y hacia ella se dirigió. Terry llegó por otro lado, acompañado por el Sr. Smith para tranquilidad de la hermana María que había notado su ausencia. La fiesta siguió hasta el anochecer, ya se habían encendido antorchas por los alrededores, la música era alegre y todos disfrutaban en grande.
- Me agrada vivir aquí… es perfecto… es el paraíso… - Dijo Annie a la rubia. – Como me hubiera gustado que Paty estuviera también… - La miró. – A pesar de todo esto, ¿Aún quieres regresar a Inglaterra? – Candy asintió.
- Quiero que todo esté bien… y quiero volver al lugar donde crecí… quiero ver que más puedo recordar ahí… mientras esté con Terry no me importa dónde sea…
- Si, claro… mientras estés entre sus brazos… amándote… - La vio de reojo, estaba sonrojadísima por su comentario, despertando su curiosidad.
- ¡¡¡Annie Britter!!!... ¡¡¡¿Qué es lo que estás insinuando?!!!
- Simplemente "lo que no vi"… - Le sonreía con picardía. – La sutil forma en que regresaron…
- No… no sé de qué estás hablando… - Estaba abochornada. – No ha pasado na-nada…
- Aún…
- ¡¡¡Annie, por favor!!! Es todo un caballero…
- Y Un P-i-r-a-t-a… - La vio ponerse de mil colores.
- ¡¡¡Annie, deja de ser tan entrometida!!! – La morena simplemente sonreía.
- Por favor Candy, a mí no me engañas… ¿Qué tanto han…
- ¡¡¡ANNIE!!! – Volvió a decir alarmada al ver que la hermana María las observaba.
- Lo siento… - Respondió fingiendo inocencia, pero divertida por las actitudes de su amiga.
- ¿Cuánto falta paga que lleguemos a Jamaica?
- Según los cálculos unos días más, Capigtán. – El hombre lo miraba.
- Fue muy pgrovechoso ig a Tortuga ¿Vegdad?… - Dijo otro.
- ¿Está segugo de que es mejog atacag digretamente Pogt Royal?... Pogríamos ig avanzando lentamente, grodeando el lugag…
- Pog su puesto que sí… es el lugarg más pgrotegido de la isla, en cuanto caiga en nuestrgo podeg, las demás poblaciones se grendigán pog miedo a seg destgruidos… y quizás nos paguen una muy buena suma pogque no lo hagamos… - Sonrió maquiavélicamente el Capitán. – Pego a final de cuentags… haguemos lo que quiégamos con el lugag…
- Les daguemos una lección a esos maldigtos ingleses ¿Vegdad Capigtán?
- Así es… - Comenzó a reír a carcajadas, sus hombres también.
LONDRES
Caminaba molesto por su despacho. No lo entendía, ya había pasado mucho tiempo sin noticias, sin botín… ni siquiera la presencia de alguno de sus hombres de confianza. Había decidido ir a buscar a Eleanor, sabía que era un intento desesperado, pero no sabía que hacer. De alguna forma ella siempre estaba enterada respecto a su hijo. Pero se había negado a hablar con él.
Flash Back
El viaje le pareció muy breve ante la perspectiva de volverla a ver, se arrepentía de la forma en que la había tratado la última vez que se vieron. Sus informantes la habían encontrado viviendo cerca de Edimburgo, sonrió ante la ironía de las cosas: fue ahí donde concibieron a Terrence, en su mansión de descanso. Sonrió por los agradables recuerdos que le traían el lugar. El carruaje se detuvo frente a una hostelería. El cochero se apresuró a abrir la puerta del transporte, entró al lugar, sorprendido de la cantidad de gente que había en el lugar. Pidió hablar con ella a una mesera en cuanto la vio. Al descubrirlo se retiró diciéndole a la mujer que no era bienvenido en el lugar. Por días la mantuvo bajo vigilancia en cuanto supo a dónde se dirigía, se apresuró a verla, encontrándola en el lago.
- Eleanor… - La llamó mientras se acercaba lentamente.
- ¡¡¡DUQUE DE GRANDCHESTER!!!... ¡¡¡ALÉJESE DE MÍ!!!... – Miraba a todos lados desesperada, buscando ayuda, mientras se alejaba de él. Pero la alcanzó y la detuvo. Ella se removía con fuerza en un vano intento de saharse de él y escapar. - ¡¡¡¿NO ES SUFICIENTE CON HABER ALEJADO A MÍ HIJO?!!!... ¡¡¡¿LA FORMA EN QUE ME HA TRATADO?!!!... ¡¡¡AHORA… ¿QUÉ QUIERE?!!!... ¡¡¡DÉJEME EN PAZ!!!
- ¡¡¡NO… NO HASTA QUE ME DIGAS ¿DÓNDE ESTÁ?!!!... ¡¡¡TÚ LO SABES!!!
- ¡¡¡NOOO!!!… ¡¡¡NO LO SÉ!!!... ¡¡¡RECUERDE "MILORD" QUE POR SU CULPA LO HE PERDIDO PARA SIEMPRE!!!... ¡¡¡USTED LO HA ENVENENADO CONTRA MÍ!!!... RECUERDE LA ÚLTIMA VEZ QUE NOS VIMOS "MILORD"… SUS PALABRAS!!!
- Elly… - Quiso abrazarla, ella aprovechó para abofetearlo y escapar.
¡¡¡MANTÉNGASE LEJOS DE MÍ… PARA SIEMPRE!!!
Fin del FlashBack
Ningún barco inglés se había topado con él según los reportes… "Terrence… hijo mío… ¿Dónde estarás?... Necesito saber que estás bien… con vida…" Sabía que se habían enviado más tropas a Jamaica ante el inminente ataque de un sanguinario pirata: El Olonnés. Recordó que había andado en su compañía por un tiempo… "¿Estarás junto a ese hombre de nuevo, planeando el ataque?... Si es así, no podré protegerte ésta vez…" Suspiró molesto consigo mismo por sus decisiones erróneas. "Cómo hubiera deseado que todo fuera tan distinto… tu madre, tú y yo… juntos como una verdadera familia… pero fui débil… por no defender lo que realmente era mío." Se asomó a la ventana al escuchar la llegada de un carruaje, el medio hermano de Terrence descendía de él para ayudar a una joven pelirroja. La miró detenidamente, la había visto en otros eventos sociales y de la corte. Pero había algo, que a pesar de su esmerada educación no se podía ocultar y que no le agradaba en absoluto. Se parecía tanto a su esposa… sonrió con amargura, "Los hijos tienden a repetir los errores de los padres..."
- Y bien… ¿Cómo te fue con el hijo del Duque? – Preguntó cuando la doncella se retiró, se habían reunido en la mansión de la rubia.
- Es insoportablemente aburrido… pero me pidió matrimonio… por fin…
- Y le contestaste… - La animó a decirle.
- Que lo pensaría…
- ¡¡¡DEMONIOS ELIZA!!!... A UN NOBLE DE SU RANGO NO SE LE HACE ESPERAR… ¿PORQUÉ LO HICISTE?
- Es que no es atractivo… Anthony…
- ESO NO IMPORTA… LO MÁS IMPORTANTE ES SU TÍTULO Y PODER… NADIE SE NEGARÁ A TUS DESEOS SIENDO UNA DUQUESA… Claro, si sabes a lo que me refiero… - Caminaba a su alrededor examinándola. – Tienes una belleza poco común… y debes aprender a manejarla… Olvídate de las ideas románticas, serás muy afortunada… tu madre y tu tía Abuela estarán complacidas con lo que has logrado y te dejarán en paz… podrás hacer lo que quieras…. Con quien quieras, como quieras…
- Tienes razón… no lo había visto desde ese punto de vista… - Puso cara de arrepentimiento.
- ¿Para qué crees que son las amigas? – Le sonrió con dulzura.
George estaba sorprendido por el contenido de los documentos que le había enviado William, sabía que eran muy importantes y delicados, por lo que había tenido cuidado de hacer copias y guardarlas bien. A pesar de todo no podía evitar sentirse preocupado por él y por Lady Candice debido al peligro que corrían en el Caribe. Vio la hora, debía apresurarse si quería alcanzar al Duque de Grandchester en su despacho en la Cámara de los Lores. Esperó pacientemente ser anunciado. Cuando entró, vio el gesto de preocupación del hombre, que rápidamente ocultó. A pesar de ser una entrevista breve, vio como iba disminuyendo la tensión del Duque, e incluso le pareció ver una ligera sonrisa ante las noticias que le llevaba.
LEJOS DE PORT ROYAL
Escuchó el trino de las aves con demasiada claridad, después sintió un suave viento, sin abrir los ojos se estiró, pero algo a su lado la detuvo, extrañada abrió los ojos. El sol entraba con intensidad por los ventanales, pudo ver uno abierto, giró su rostro para abrir los ojos sorprendida, otros de color azul zafiro la contemplaban alegres, ella sonrió aún adormilada, después se espantó, halando las mantas hasta su cuello.
- ¡TERRENCE GRANDCHESTER! ¡¿Qué haces aquí?!... Tendremos problemas…
- Esta es mi casa y puedo hacer lo que quiera… - Le contestó con malicia.
- Pero…
- Tranquila… - La besó, moviéndose hasta quedar sobre ella. – Nadie puede saber que estoy aquí… A menos que grites y despiertes a todos… - Volvió a besarla.
- Pues… lo haré… - Decía entre cada beso que le daba. – Esto… es…
- Entonces hazlo… así adelantaremos la boda… y la luna de miel… - Se hizo a un lado para comenzó a bajar las mantas que los separaban mientras recorría su cuerpo con la mirada. – Aunque… he de decir… que no sería tan mala idea… sólo invertiremos el orden de las cosas…
- Estás… loco… - Suspiró al sentir sus besos en el cuello, bajando lentamente hacia el nacimiento de su pecho, mientras sus manos acariciaban sus costados bajando hasta sus piernas, para ir subiendo poco a poco su camisón. – Y me enloqueces… - Lo empujó para quedar sobre él, quien sonrió al introducir sus manos bajo la prenda para tocar su piel, acariciar su torso, subiendo hasta los senos y volver a bajar hasta sus ingles, incrementando sus caricias al escuchar su tímido gemido. Llamaron a la puerta, sorprendidos comenzaron a reír por lo bajo. – Tal parece que no podremos adelantar nada… - Dijo la joven apartándose de él. Volvieron a llamar a la puerta, era Dorothy. Terry se apresuró a besarla antes de salir por el balcón, frustrado por la interrupción.
Un barco comercial había atracado esa mañana, llevaba un pequeño sobreviviente de un barco atacado por el Olonnés, lo cual alertó a todos. En cuanto recibió el mensaje fue a todo galope a la plantación de su amigo, recordó que no había que alarmar a su prometida, así que poco a poco bajó el ritmo del caballo. En cuanto llegó pidió ver a Terrence, le informaron que en ese momento estaba almorzando con sus invitadas, el ama de llaves lo condujo al comedor, vio que el Capitán del Teodora le dirigía una extraña mirada en cuanto apareció en el lugar.
- Veo que llego en mal momento… lo lamento… - Dijo Charly al ver a todos.
- No lo creo, ¿Por qué no nos acompañas? – Invitó Terrence.
- De acuerdo… - Sin más protocolo, se sentó mientras miraba a su alrededor. – Tienes muy buen gusto, para ser pirata… "viejo amigo"…
- Es algo que no puedo evitar… - Rió. – ¿Quieres conocer el resto?
- Claro que sí, creí que no lo mencionarías.
- Entonces terminemos… - Continuaron conversando alegremente. Terry pidió a uno de sus hombres que llevaran a las damas a visitar la cascada en lo que él acompañaba a Charly, después los alcanzaría. Candy aceptó sin sospechar nada. En cuanto las vio partir en la calesa se dirigieron a las caballerizas.
- ¿QUÉ PASÓ?
- Han visto su barco, tal parece que irá bordeando la costa… tal vez venga directamente a Port Royal.
- LO IMAGINABA… ¡¡¡DEMONIOS!!!... – Tiró furioso una paca de paja. - POR ESO QUERÍA QUE TÚ Y YO PARTIÉRAMOS… PUDIMOS HABERLO ATACADO EN ALTAMAR… - Se acercó a la puerta. - ¡¿CUÁNTOS BARCOS LO ACOMPAÑAN?!
- Parece que no más de 6… Tal vez reclutó hombres en Tortuga…
- Si… y vendrá con bastantes… con las promesas de riquezas, saqueos y… todo muy tentador… ¡TENEMOS QUE DESTRUIR ESOS BARCOS ANTES DE QUE TOQUEN TIERRA!…
- ¡¡¡¿QUÉ LOCURA ESTÁS DICIENDO?!!! – Conocía muy bien esa sonrisa de medio lado. - ¡¡¡¿QUIERES IR A ATACARLO TÚ SOLO?!!!
- DEBEMOS DESTRUIR POR LO MENOS LOS BARCOS… SI LLEGA ALGÚN SOBREVIVIENTE A TIERRA, PODREMOS DETENERLOS CON AYUDA DE LA MARINA REAL… AUNQUE… - Dudó, palideció al pensar en Candy. - podrían tomar represalias con la gente inocente… - Se quedó muy pensativo.
- Te preocupa que le pueda pasar algo a tu prometida, ¿Verdad? – Preguntó Charly al ver su rostro ensombrecer.
- Es… sólo que antes todo era tan fácil… Por primera vez tengo miedo… ¡Y NO ME GUSTA!…
- Te entiendo amigo… - El tono de Charly lo sorprendió. – Peleabas sólo por ti… ahora debes hacerlo por alguien más, que te ama… y le amas…
- Me estoy volviendo un romántico sentimental… - Se burló de sí mismo.
- No, solo estás aprendiendo a amar… tienes una razón muy poderosa para hacerlo… te envidio… es una chica en un millón…
- Tienes razón. – Continuaron hablando de sus planes. Cuando se fue su amigo, preparó su caballo para alcanzar a Candy. Las encontró riendo al ver a Teshi lanzarse al agua. Cuando desmontó miraba a la rubia con tal intensidad que ella volteó a verlo y sonrojarse al instante, él fue a su lado.
- Pensé que vendrías con Charly…
- Tuvo que irse, llegó un mensaje para él.
- Que lástima, quería conocerlo un poco más…
- Él también… - Sonrió con malicia antes de continuar. - Pero no se lo permití... - Ella lo miró sin comprender. - Recuerda que también es un pirata...
- ¿Y eso qué tiene que ver? - Él se acercó a su oído para susurrarle roncamente:
- Que soy el único que puede hacerlo... a placer...
- ¡¡¡Te-Terry!!! - Se alejó de él apenada, mientras él reía por su actitud.
PORT ROYAL
El rubio se encontraba inspeccionando las defensas de Port Royal, Stear estaba con el Capitán, el Gobernador y Albert planeando diferentes estrategias para vencer al pirata. Mientras que Archie había partido con algunos soldados al interior de la isla para prevenir a la población. Cuando tuvo un momento libre, se dirigió al acantilado donde habían sido atacados. Se percató de que podían poner un puesto de vigilancia ahí… tenía una vista perfecta, suponiendo que no los avistaran podrían llevar algunos cañones. Se acercó a la orilla, aun se preguntaba como pudo sobrevivir a esa caída. "Candy…" pensó. Tal vez, si en vez idealizarla, hubiera buscado la forma de conocerla mejor, tal y como era realmente; confiado por completo en ella, aún estarían juntos. Siempre creyó que Terrence sería un patán con todas la mujeres… que sería incapaz de amar… y portarse como todo un caballero con alguna dama respetable. Comenzó a recordar, aún cuando al principio mostró algo de interés por Susana como ellos, no tardó en hacer el mismo tipo de desplantes que hacía con las demás mujeres que lo asediaban. Se sabía apuesto, pero le molestaba la impertinencia de las mujeres, siempre decía que sólo iban a la caza de una aventura con él, su título y fortuna… Ahora, había cambiado mucho, ya no mostraba esa amargura que lo caracterizaba desde que lo conocía… sin duda amaba a Candy más de lo que ellos querían aceptar. Sonrió. Comprendió que Stear tenía razón, era mejor conservar sus recuerdos juntos y cumplir con su promesa.
LEJOS DE PORT ROYAL
Albert visitaría con regularidad a la joven para que no sospechara nada. Los estaba esperando en los jardines cuando llegaron. La risa de la joven se escuchaba desde lejos. Observó a la pareja cuando él descendió de su caballo para ayudarla a bajar. Sonrió, se notaba que estaba muy feliz al lado de Terrence. No dijo nada, esperaría hasta que ellos notaran su presencia. Cuando ella lo vio, se olvidó de todo y corrió a saludarlo emocionada.
- ¡¡¡ALBERT!!!
- ¡Pequeña! – Recibió su fuerte abrazo lleno de emoción. – Veo que estar aquí te sienta mejor que Port Royal…
- Y tú siempre estás tan ocupado con tus negocios, que me preocupas… - Se separaron.
- Sin George tengo que hacerlo todo yo… - Ella hizo un mohín. – Pero no te preocupes, hice todo lo posible para acompañarte unos días… - Saludó a las demás damas y después a Terrence. – Veo que has cuidado muy bien a mi Pequeña.
- Claro que sí… - Dijo la rubia abrazando a su prometido, haciendo que éste se sonrojara por la muestra de afecto, para sorpresa de todos. Para salir de tan penosa situación invitó a todos a pasar a la casa.
- El tiempo que el rubio estuvo con ellos salían a montar para recorrer la plantación. Una noche antes de su partida, en cuanto Dorothy les informó que la rubia estaba dormida, fueron a las caballerizas.
- ¿Ha habido alguna noticia? – Preguntó Terry, Albert negó con la cabeza. - ¡¡¡DEMONIOS!!!... DEBIMOS ATACARLO EN ALTAMAR COMO LES SUGERÍ…
- ¡¿Cómo?!... Nadie sabía dónde estaba oculto… - Terrence caminaba de un lado para el otro como león enjaulado.
- ¡¡¡YO LO HABRÍA BUSCADO!!!... LO MÁS PROBABLE ERA QUE ESTUVIERA EN TORTUGA… ¡¡¡¿DÓNDE MÁS?!!!... DESPUÉS DE MARTINICA, ESE ES COMO SU SEGUNDO ESCONDITE PORQUE SABE PERFECTAMENTE QUE NINGUNA AUTORIDAD DE ALGÚN PAÍS SE ATREVERÍA A INVADIRLA… YO HUBIERA REVISADO TODA LA MALDITA ISLA… Y MATADO A TODO A QUEL QUE LO ESTUVIERA PROTEGIENDO…
- ¿Y qué pasaría con Candy?... ¿Querrías que estuviera angustiada por ti? – El castaño se detuvo un momento. – Vamos Terry, debemos apegarnos al plan… tú lo conoces mejor que nosotros, puede ser que hasta haya esperado que reaccionaras así… Ten paciencia, lo derrotaremos e irá a la horca… - Miró su rostro, mostraba mucha preocupación. – Ánimo todo saldrá bien. - Continuaron hablando. Pasaba de media noche cuando se retiraron a sus respectivas habitaciones.
Terrence estaba muy inquieto, en varias ocasiones estuvo a punto de levantarse e ir a las caballerizas y salir a todo galope como lo hacía antes, pero eso significaba que Candy despertaría y sabría que algo le preocupaba. Sólo daba vueltas en la cama sin lograr conciliar el sueño. Se levantó y paseó por su habitación, también estuvo tentado a ir a la habitación de la joven, pero tampoco lo hizo. No había podido dormir nada, vio el amanecer. Cerró lo ojos, sintiéndose por fin agotado, estaba a punto de quedarse dormido cuando un aroma conocido invadió su olfato, "Agua de Rosas", se quedó inmóvil. Sintió su cercanía, el aroma se iba intensificando.
- Buenos Días Mona Pecas… - Sonrió sin abrir los ojos y atrapándola entre sus brazos, haciendo que cayera sobre su pecho desnudo.
- ¡¡¡ESTABAS DESPIERTO!!! - Le reprochó.
- Shhhh… - Había hablado muy fuerte, ambos ahogaron una risa.
- Lo siento… - Le susurró.
- ¿Qué hice para que tan hermoso ángel visite mi habitación? – Murmuró a su oído. La hizo sonrojar.
- Yo… quería preguntarte… si, ¿Podríamos practicar un poco antes de que los demás despierten? – Él la miró divertido.
- ¿Practicar… un… poco? – Sonrió con malicia, la soltó y posó una de sus manos en su rostro, bajándola con lentitud hasta su cuello y de ahí a su pecho observando como cerraba los ojos al estremecerse. La respiración de la joven comenzó a ser dificultosa. - ¿Qué es… lo que quieres practicar?... – Comenzó a hablarle con voz enronquecida. – Hay… muchas cosas que… podemos hacer… antes de que… los demás despierten… ¿Puedo sugerir algunas?... ¿O es que tú ya has pensado en algunas?
- ¡¡¡Terry!!!... Deja de hacer eso… - Fingió molestia para ocultar el efecto que había causado en ella su voz.
- ¿Hacer… qué? – Fingió inocencia.
- ¡Ashhhh!... ¡Enredar mis palabras como siempre!… ¡Anda, vístete!… Te espero en las caballerizas… - Quiso separarse, la estrechó más contra él.
- Ummm… eso si suena muuuuy… interesante… - La miraba con intensidad. – Primero, ¿Por qué no me ayudas a hacerlo? – Tomó su mano para posarla sobre su pecho desnudo y guiarla para que lo acariciara, la vio temblar, volvió a sonreír. – O mejor aún… yo te desvisto… y… nos quedamos aquí… - La vio abrir los ojos sorprendida. – practicando… hay muchas cosas que te enseñaría… cosas que te agradarían… las disfrutarías… lo haríamos juntos...
- Te-Terry… - Advirtió. Pasó saliva nerviosa. Él sonrió de medio lado.
- Aunque… ir a las caballerizas… suena todavía mejor… ¡Vaya imaginación la tuya Pecas!… si, es muy tentador… el aroma de la paja fresca… tú entre mis brazos… ambos, completamente desnud…
- ¡¡¡Terry, eres imposible!!! – Sonrojada lo empujó, se incorporó para alejarse de la cama en dirección al balcón, él comenzó a reír a carcajadas.
- Lo sé Pecosa… pero aún así me amas… Espérame. – Ella se giró. - En un momento te alcanzo. No queremos que Albert se entere de lo letal que puedes ser con una espada. – Ella sonrió y salió al balcón para descolgarse y dirigirse a las caballerizas corriendo. No se percató de que alguien la había visto desde su propio balcón.
Era la segunda vez que lo acorralaba cerca del cubículo de su caballo preferido, Clim brincoteaba de un lado para el otro. Terry buscaba la forma de intimidarla, mirándola con intensidad, haciendo que la respiración de la joven por momentos fuera irregular… sonrojándose a más no poder, haciendo que su mano temblara."Debo controlarme, no debo darme por vencida… Candy… c-o-n-c-é-n-t-r-a-t-e…" Sabía que ése era uno de sus trucos favoritos. Se alejó de él para ponerse de nuevo en guardia y comenzaron de nuevo, él intentó hacerla caer, pero ella lo evadió muy bien.
- Albert… - Dijo Terry, ella daba la espalda a la entrada, así que no bajó la guardia.
- Terry, esta vez no caeré en tu sucio truco… es muy bajo de tu parte quererme distraer con nombrar…
- Candy, sólo… - No pudo decir más porque lo atacó con fuerza, él se giró y ella pudo ver al rubio observando la escena con los brazos cruzados y el rostro serio, le costó trabajo detenerse.
- ¡¡¡ALBERT!!! – Estuvo a punto de caer. Se había apenado al verlo ahí, especialmente porque vestía ropas masculinas. Él comenzó a aplaudir mientras comenzaba a sonreír.
- Vaya, veo que eres tan buena como lo era tu padre…
- ¿De… de verdad? – Preguntó con cautela.
- Si…
- Gra-gracias… ¿No estás molesto?
- ¿Por qué habría de estarlo? – Ella se movió para mostrarle su atuendo.
- No es propio de una Dama…
- Pero tú no eres cualquier dama… - Se acercó. – Es más, me da gusto que sepas defenderte. – Vio la mirada de advertencia de Terrence, pero la ignoró. – Y me alegro de que así sea, podrás poner a cualquiera en su lugar… eso incluye a cierto joven inglés… obstinado y rebelde…
- ¿Lo ves? – Ella se dirigió al moreno, quien hizo un gesto de fastidio al poner los ojos en blanco. – Sabía que Albert me apoyaría.
- "Muchas Gracias Albert" – Se quejó al ver que ella retomaba con entusiasmo sus ataques. Era tan rápida que le dificultaba la defensa.
- No cumpliría mi papel de tutor si no la consintiera un poco, ¿No lo crees?
- Ahora… será insoportable… - Dijo el moreno atacando.
- Eso dices porque siempre te venzo… - Ella le sonrió con picardía. – Y soy la única que puede hacerlo. – Albert río a carcajadas.
- Veo que encontraste por fin a alguien a tu altura. – Dijo burlonamente el rubio admirando la agilidad y velocidad de la joven. – Los dejo niños, sigan jugando un poco más…
- No te preocupes… te alcanzaremos… en un momento… - Dijo Candy al volver a atraparlo contra la pared. – En cuanto escuche que se rinde…
- J-a-jamás… Pecas… - Se sajó y volvió a ponerse en guardia. El rubio salió sonriendo, ellos continuaron hasta que Terrence lo perdió de vista y bajó la espada.
- ¿Qué pasa Terry? – Preguntó con precaución la joven, él soltó la espada.
- Dijiste que iríamos en cuanto me escucharas decir que me rindo… Está bien: M-E R-I-N-D-O M-I-L-A-D-Y P-E-C-A-S… - Mientras lo decía se fue acercando poco a poco, ella aún con cautela fue bajando poco a poco la espada. Comenzó a sonreír de medio lado antes de tomarla entre sus brazos y comenzar a besarla, ella soltó el arma para pasar sus brazos por su cuello, mientras que él la acariciaba, bajando sus manos y sujetar con fuerza su derriere para cargarla sobre su abdomen. Ella soltó un pequeño grito de sorpresa, haciendo que lo abrazara con sus piernas por la cintura. La cargó llevándola hasta donde amontonaban las pacas de paja, entre besos le susurró con dificultad: - Te lo dije… estar aquí… era muy tentador… - La sentó, ella lo miró sorprendida, había comenzado a moverse contra su cuerpo con frenesí, mientras sus besos bajaban por su quijada hacia su cuello. – Te dije… que te enseñaría… algunas cosas… las practicaríamos… te gustarían… muchísimo…
- Haaa… Terryyy… - Gimió al atraerlo más hacia sí con sus piernas y sentir su excitación, halando con desesperación su camisa. – Creo… creo que no podré soportar… esto… - Comenzó a imitarlo. Bajó con curiosidad y cierta timidez sus manos hasta sus glúteos y apretarlos poco a poco, haciendo que él gimiera contra sus labios, haciéndola sonreír de placer. – No hasta la boda… - él no pudo contener una sonrisa.
- Tendremos… que hacerlo… - Respondió tratando de calmar su respiración, al recordar que Albert sabía dónde estaban.
- Eres… malo… - Hizo un exagerado puchero de decepción, y continuar besando su cuello y acariciando su cabello para incitarlo más.
- Siiii… muy malo… recuerda: soy un pirata…
- Entonces… actúa como tal… ¡Ahora!… - Dejó de besarlo, para sonreírle suspicaz.
- Recuerda… que no podemos… - Le fascinó la forma en que ella se lo dijo. – Estamos bajo la estricta vigilancia de todos… - Se apartó un poco, la rubia lo haló con renuencia.
- Eso no te importó cuando entraste a mi habitación… - Le susurró al oído, haciéndolo estremecer muy a su pesar.
- Albert no andaba por aquí… - Ella bufó molesta. – Es demasiado intuitivo… - El sonrió y se separaron.
- Ummm… tienes razón, no debemos tardar o sospechará que me has S-E-D-U-C-I-D-O… – Le dijo de una forma que lo excitó a pesar de estar tratando de normalizar su respiracion.
- ¿Dónde aprendiste esa palabra? – La miró penetrantemente.
- Ummm… – Se encogió de hombros. – Por ahí… - Recordó que Archie la había usado.
- Veo que aprendes muy rápido Pecas. – Ella bajó de un brinco de las pacas aún sonriéndole, se volteó caminando un poco lejos del moreno, él la tomó del brazo atrayéndola hacia sí y la besó de nuevo.
LONDRES
Todo había salido a la perfección: Eliza Ligan estaba comprometida con el hermano de Terrence, así podría mantenerla al tanto de lo que ocurriera en la familia. Desde el escándalo con el joven y su escape, el Duque se había mantenido lejos de ella, pero eso no le importaba… mientras enviara el dinero para su nieto…. Jamás había pedido verlo, pero eso tampoco le importaba… Sonrió con amargura. No había sido posible averiguar sobre el paradero de Archie, su hermano o su primo. Quería mantener buenas relaciones con la vieja tía de los Ardley, además eran muy apuestos, con un porte y gallardía que a muchos de sus pretendientes ingleses les faltaba, Terrence era la excepción. Lamentaba haberse precipitado con sus acciones en ésa época, pero ya tampoco importaba, tenía cosas mejores que hacer y la llave para lograr sus objetivos.
Entró como torbellino a su habitación, tirando y rompiendo todo lo que estuviera su alcance. Estaba furiosa, se suponía que era su boda, pero su madre y la Tía Abuela no dejaban de hacer planes sin tomarle parecer. Pensó en el lío en el que estaba metida, todo por salvar el "Buen nombre de la familia", además de que su prometido no era lo que había imaginado… tal vez si no fuera un poco obeso, sería un poco atractivo. Quiso averiguar como era el misterioso Terrence, pero nadie quería mencionarlo y si lo hacían era solo para demostrar el desprecio que sintieron por el joven. Y no había tenido oportunidad de acercarse al Duque para hablar sobre él. "¡¡¡MALDITO SEAS NEIL, COBARDE DETESTABLE!!!… SI NO NOS HUBIERAS ENDEUDADO Y LLEVADO A LA BANCA ROTA A LA FAMILIA, YO NO ESTARÍA EN ESTO". Esa tarde había escuchado una conversación entre su madre y la Tía Abuela, no había podido localizar a su hermano, sabía lo mucho que se preocupaban sus padres por él y eso la enfadaba más.
PORT ROYAL
Cuky llegó corriendo al despacho del Gobernador, llevaba noticias urgentes: Unos hombres del Olonnés habían desembarcado en un extremo de la isla y atacado con salvajismo a la población. Archie y los hombres que lo acompañaban tuvieron muchos problemas para detenerlos, los pocos piratas que quedaron con vida habían sido colgados. Enviaron al chico para avisar a Terry lo ocurrido, además de que había llegado el Teodora con su cargamento.
LEJOS DE PORT ROYAL
Cuando llegó lo encontró jugando con sus jóvenes invitadas y Teshi, mientras las mujeres mayores reían. Se sentía mal por interrumpirlos, al verlo, el moreno comprendió su presencia ahí, se dirigieron a la biblioteca para no inquietar a la rubia. El chico le contó los detalles.
- ¿Cómo está Archie? - Preguntó serio, mientras miraba por la ventana.
- No está herido de gravedad si es a lo que te refieres… sólo su ego… dijo que parecía imposible que fueran a salir con vida…
- Si, lo supongo… Sus hombres son tan crueles como el mismo Olonnés… - Se dirigió a un estante para sacar unos mapas.
- Atacaron la punta Sudeste… - Al decir esto el chico, Terrence palideció. "Está muy cerca… así que eso quiere…"
- Tenemos que apresurarnos para que no nos tome desprevenidos… Me alegra que Archie haya podido detener el ataque de la avanzada, si es que eso era el grupo que desembarcó… nos dará más tiempo… - Seguía mirando el mapa. Golpeó el puño contra la mesa. - ¡¡¡DEMONIOS!!!... Aunque no el suficiente… tal vez solo eran una distracción. Aunque es más rápido avanzar por tierra, él preferirá hacerlo por mar… Quiere atacar directamente Port Royal… nada de trucos.
- Terry, el Sr. Smith llegó con el Teodora, trajo todo lo que le pediste y más hombres se le unieron…
- Bien… - Se dirigió a la ventana, se veía muy preocupado.
- ¿Vendrás a…
- EN UN MOMENTO… - Dijo saliendo rápidamente al jardín por uno de los ventanales, se detuvo: Candy corría feliz tras Teshi y Clim, quienes le habían quitado sus listones del cabello, estaba embelezado al ver su cabello moverse libremente. "No… no debí…debí evitarlo… no debí permitir… ella se equivocó… no fue correcta su elección…" pensaba mientras sentía una extraña opresión en su pecho.
- Milord… - Escuchó la voz de la Sra. Morris, llevaba una bandeja con limonadas. – Por la forma en que lo miró, ella comprendió. - ¿Ha… ha llegado? – El asintió, volvió a mirar hacia Candy. - ¡Dios Mío!
- Por favor… - Le costaba trabajo decir algo. – Por favor dígale a Candy que… tengo que revisar algunos negocios urgentes… y…
- No se preocupe Milord… Vaya, nosotros la cuidaremos bien… - Él la miró, pudo ver la angustia del joven.
- Sra. Morris… yo… - Parecía que no sabía que decir. Ella lo abrazó a medias.
- Cuídese mucho Milord… yo sé que estará bien, tiene que hacer todo lo posible por volver… bien… por ella…
- Gracias… - Dijo al salir. Cuky lo esperaba afuera de las caballerizas.
- Terry… ella estará bien… - Quiso confortarlo. – Estaremos al pendiente de todos en la plantación… - Él no dijo nada, simplemente tomó las riendas de su caballo, montó y salió al galope.
PORT ROYAL
Stear se burlaba de su hermano por estar molesto por las condiciones en que llegó a Port Royal con su uniforme hecho jirones. Mientras Archie era examinado por sus heridas.
- ¡¡¡YA BASTA!!! – Le gritó al médico. - ¡¡¡ESTOY BIEN!!!... ¡¡¡SÓLO SON RASGUÑOS!!!
- Lo que más le duele es su ego herido… - Seguía riendo mientras mostraba la casaca de su hermano. - ¡EL GRAN ARCHIBALD CORNWELL ARDLEY HA PERDIDO SU ELEGANCIA ANTE LOS RUDOS PIRATAS!
- ¡¡¡BASTA YA STEAR!!!... ¡¡¡ESTO ES MUY SERIO!!! – Refunfuñó molesto al arrebatarle la prenda, tirarla al suelo y abrir su baúl para sacar otro uniforme.
- Lo sabemos Archie. – Dijo Anthony con seriedad. – Y nos alegramos de que hayas podido salir con vida… no lo tomes a mal…
- Era… horrible… - Dijo volviendo a sentarse. – No se detenían… ni por mujeres… ni… niños… son unos salvajes…
- LO SÉ. – Escucharon a Terrence mientras iba entrando a la barraca, lo miraron sorprendidos. – POR ESO DEBEMOS ESTAR BIEN PREPARADOS… ATACARÁ DIRECTAMENTE PORT ROYAL… ESOS HOMBRES FUERON UNA PRUEBA DE LO QUE DEBEMOS ESPERAR…
- ¡¡¡¿QUÉ DEMONIOS HACES AQUÍ GRANDCHESTER?!!! – Le gritó molesto Archie. – SE SUPONE QUE DEBERÍAS ESTAR… CUIDANDO DE CANDY…
- ELLA ESTÁ BIEN PROTEGIDA… - Sonrió de medio lado. – Y A MÍ TAMBIÉN ME DA GUSTO VER QUE ESTÁS CON VIDA…
- Tu barco trajo más hombres… y otros barcos se le unieron… ¿Cómo…? – Preguntó Anthony.
- Charly y sus hombres los convencieron, son personas que de alguna forma sus vidas fueron afectadas permanentemente por las atrocidades del Olonnés. – Comenzó a explicar.
- Vaya… - Dijo Stear sorprendido. - Creí que nadie podría sobrevivir… a su crueldad…
- Los pocos que lo han hecho se han ocultado temerosos de ser encontrados o se han unido a él… - Lo último lo dijo con pesar. – Finalmente decidieron dejar de ocultarse y enfrentarlo…
- BIEN, CABALLEROS... – Escucharon la voz del Capitán, Terrence se volvió, lo vio acompañado del Gobernador y Albert. – Tenemos que proteger Port Royal, así que ¡MUÉVANSE!
- SI CAPITÁN… - Dijeron los Oficiales y soldados. Albert hizo una seña a Terrence, salieron del edificio.
- Candy…
- ESTÁ BIEN. – Lo interrumpió el moreno con seriedad. – LOS MEJORES HOMBRES DE MI TRIPULACIÓN, ESTAN VIGILANDO LA PROPIEDAD… ASÍ PODRÉ AYUDARLOS…
- ¿Estás seguro?
- SI.
- De acuerdo… - No le cuestionó más el rubio.
LEJOS DE PORT ROYAL
Se sentía intranquila, era tarde. Por más que intentaban distraerla, se inquietaba más. La Sra. Morris le dijo que tal vez le habían llegado órdenes de Inglaterra y si era cosa de sus negocios, pasaría la noche en el Teodora. Lo pensó por un momento, luego se burló de sí misma por sentirse tan egoísta con él y preocuparse tanto. Después de todo, contaba con que Albert le diría si estaban en peligro. Recordó al Olonnés: el pánico que sintió, la impotencia al ver a esos pobres hombres morir en sus manos de forma tan salvaje y cruel… si algo llegaba a suceder, ella no huiría ni lloraría… lo enfrentaría, no en balde había practicado… No quería volver a sentirse tan vulnerable… odiaba sentir ese terror… y no quería que les pasara algo a los demás por ella… Estaba dispuesta a todo con tal de salvar a sus seres queridos…
En cuanto Sir William le pidió el favor, partió rumbo a la plantación. Saludó a las damas y fue a dar un paseo con su novia.
- ¿Crees que sospeche algo? – Preguntó Marck en cuanto supo de la inquietud de la rubia.
- No lo creo… pero como no se han separado desde el compromiso… - Se sentaron en una banca cercana a la casa. - ¿Cómo está mi madre? – El joven sonrió.
- Ella adora estar con los Montgomery…
- ¡OH NO!... Eso quiere decir que en cuanto todo esto termine volverá a insistir en que me comprometa… - Dijo con pesar la morena.
- No te preocupes… - Ella lo miró sin comprender. – Gracias a los consejos de Terrence y Sir William, podré ser parte del mundo de los ricos y poderosos… más pronto de lo que crees… – Dijo el joven con cierta burla.
- ¿A qué te refieres?
- Podré tener mi propia plantación… y ser lo suficientemente rico como para que Madame Britter no rechace mi petición…
- ¿Te refieres a… a nosotros? – Dijo titubeante la joven él asintió. Ella lo abrazó emocionada.
PORT ROYAL
Casi habían terminado de evacuar a los habitantes de Port Royal, hacia el interior de la Isla; distribuyeron a los soldados por todo el lugar así como las armas, cañones y pólvora. Sonrió mientras observaba desde el Fuerte el anochecer. Sacó algo y comenzó a tocar una melodía. Sonrió. Stear, a pesar de ser el más tranquilo de los Tres Caballeros, había demostrado ser todo un genio para la emboscada del Olonnés y procurar si era posible, evitar las bajas.
- ¡¿QUÉ DEMONIOS HACES AQUÍ?! – Escuchó a sus espaldas. - ¡YA DEBERÍAS HABER VUELTO CON CANDY! – Él sonrió, mientras guardaba el instrumento.
- ¿NO ESTABAS MUY ANCIOSO POR QUE ME ALEJARA DE ELLA? – Contestó sin mirarle. El Castaño se acercó a su lado, pero tampoco le miró.
- NO ASÍ… NO SI SIGNIFICA QUE SUFRIRÁ POR TI… - El moreno no dejaba de sonreír para molestia de su interlocutor.
- Éramos tan buenos amigos… lo compartíamos todo... – Se dio cuenta de lo que dijo y rectificó. – Casi todo… ¿Qué fue lo que pasó Archie?... ¿Por qué me odias tanto? – Lo miró.- Has visto las pruebas y aún así…
- ¡¡¡YO AMABA A SUSANA… TANTO!!!... ¡¡¡ELLA ME AMABA MÁS DE LO QUE PUEDAS IMAGINAR!!!... ¡¡¡Y TÚ… TÚ…TÚ LA SEDUJISTE!!!... - Terrence suspiró exasperado. - ¡¡¡DESTRUYÉNDOLA!!!...
- TE ENGAÑÓ… A TODOS… ELLA NO SENTÍA NADA… NI SIQUIERA POR MÍ… Y SE ATREVIÓ A DECÍRMELO EN M-I C-A-R-A… SÓLO QUERÍA MI TÍTULO Y HERENCIA… NUNCA CONTÓ CON EL HECHO DE QUE NUNCA HE QUERIDO NADA DE MI PADRE. – Archie sonrió con burla. Terrence no se inmutó y continuó. – Y QUE EN CUANTO PUDIERA LO ABANDONARÍA… NUNCA CONTÓ CON EL HECHO DE QUE ELLA FUE LA CAUSANTE DE QUE ACELERARA LAS COSAS CON SUS TONTAS PRESIONES…
- ¡¡¡Y SIGUES NEGANDO A T-U H-I-J-O!!!
- Estoy absolutamente seguro de que usó algo… para lo que "dice" que pasó entre nosotros… y tengo la sospecha de que su embar…
- ESO NO ES EXCUSA PARA EL RESULTADO: TU HIJO
- Te prometo que en cuanto lleguemos a Inglaterra arreglaré el asunto… Candy lo sabe y está dispuesta a esperar… - Ahora si lo miró a los ojos.
- Hasta entonces, esto es SÓLO UNA TREGUA TEMPORAL ENTRE NOSOTROS… - Se dio la vuelta y se alejó. - ¡¡¡VE A CUIDAR DE ELLA… NO QUIERO SABER QUE ESTÁ TRISTE POR TU CULPA!!! – Gritó. Terrence solo movió la cabeza resignado.
LEJOS DE PORT ROYAL
Se había retirado a su habitación, se disculpó diciendo que no se sentía bien, retirándose temprano. Podía escuchar a Annie tocar el Clavecín en el salón. Dorothy había querido acompañarla pero ella se negó, preparándose sola para dormir. No le gustaba sentirse así… dudando de las actitudes de todos, la forma en que se había ido Terry…
Se sentó frente al tocador para cepillar su cabello, a un lado tenía el libro que le había regalado el joven. Tal vez lo leería antes de dormir… Suspiró al tomarlo. "Después de todo, Albert me avisará lo que suceda… me mantendrá al tanto… lo prometió…" Se repetía una y otra vez.
Llegó a la Plantación tratando de no hacer ruido, al desmontar vio luz en la habitación de la joven y las ventanas abiertas de par en par, aún era muy temprano para que durmiera, dentro de la casa se escuchaba música. ¿Qué haría? "Romeo y Julieta"… Sonrió traviesamente.
- Milord… Milady Ardley ha estado preguntando por usted… - Escuchó a sus espaldas la voz de la Sra. Morris.
- ¿Tiene mucho que subió a su habitación? – Preguntó sin dejar de mirar al balcón de la joven. Si no lo hubiera sorprendido el Ama de Llaves, se habría deslizado hasta su habitación estuviera o no en ella y esperaría.
- No, ¿Quiere que le avise que…
- No, déjela descansar… ¿Cómo están las demás damas y Teshi? – Dejó de mirar al balcón para hablar con la mujer.
- También se preocuparon por su ausencia… Hicieron todo lo posible por distraerla y no se preocupara…
- Y no tiene porqué hacerlo usted también… - Dijo acercándose para detener sus manos temblorosas y sonreírle. – El Sr. Gibs y el Sr. Bogard están en los alrededores con los demás hombres de confianza del Teodora. – La miró a los ojos para darle confianza. - Son los mejores tiradores y espadachines después de mí… - Bromeó con cierta arrogancia, lo que hizo a la mujer forzar una sonrisa. – Ellos los protegerán. También los caballerangos. Me aseguré de conseguir los mejores hombres para su protección. – Ella notó que esto lo dijo muy rápido, con cierto nerviosismo. Se acercó a su caballo. – Cuky está muy cerca de la casa, cualquier… prob… cosa… llámelo… - Montó.
- Milord, ¿No se quedará a… – Pero él ya había partido a todo galope. Se detuvo a una distancia donde ya no era visible la casa, ahí lo esperaba Charly.
- ¿POR QUÉ ESTÁS AQUÍ?
- La Sra. Morris me escuchó llegar… - Sonrió de medio lado. Desmontó.
- ¿Y eso te va a detener? – Dijo al mirar a su amigo con suspicacia.
- ¡¡¡¡CLARO QUE NO!!!!… - Ató su caballo a un árbol. – ¡¡¡TE VERÉ MAÑANA!!!… - Se fue corriendo. Charly lo vio desaparecer, "Si que estás completamente loco amigo…" montó en su caballo y se alejó.
No podía concentrarse en la lectura, dejó el libro sobre el diván para salir al balcón, le parecía haber escuchado el relincho de un caballo, sonrió con pesar, al ver que su habitación tenía vista a las caballerizas. Sentía el aire tibio, miró a su alrededor, todo estaba como siempre: en calma. "Terry, ¿Por qué tardas tanto?" Se entretuvo un rato más mirando al cielo, había unas cuantas nubes, al ver una estrella fugaz pidió un deseo, suspiró y entró. Algo había de raro en su habitación. Le costó trabajo caer en la cuenta de que estaba a oscuras, se asustó al escuchar el cerrojo correr a sus espaldas. Se giró rápidamente, viendo una sombra acercarse con lentitud, se quedó inmóvil, a la expectativa. Pudo distinguir su largo cabello sobresalir de la tela atada a su cabeza, cayendo sobre la blanca camisa abierta, mostrando parte de su fuerte pecho. Al irse acercando, la débil luz de la luna que entraba por la ventana abierta, le alumbró poco a poco. Pudo distinguir que algo dorado brillaba en su oreja, cuando finalmente vio su rostro, sonrió aliviada.
- ¿Qué haces aquí? – Preguntó en un susurro delatando su miedo.
- Supe que has estado muy preocupada por mí… - Seguía avanzando con lentitud para desesperación de ella. – Lo siento… Había muchas cosas que revisar…
- ¿Po-por qué… vi-vistes a-así?... – Titubeó al verlo sonreír misteriosamente. - No es que me queje… - Sentía su respiración acelerarse. "Luces tan apuesto… que me dejas sin aliento".
- No lo sé… tal vez me diera algo de suerte…
- ¿Suerte?... ¿Para qué?... – Lo veía seguir avanzando.
- Para atrapar a una "Dama Pecosa"… llevármela muy lejos… hacer con ella lo que quiera… como quiera... - Vio que la joven entreabrió los labios con nerviosismo.- sé que ella lo disfrutaría mucho...
- ¡TERRYYY! – Protestó apenada. Él rió suavemente.
- Sé que a esa Dulce Dama le agradaría aprender… todo de mí... - Seguían sosteniéndose la mirada.
- P-por f-favor, d-deja de… d-decir esas cosas… - Su voz le sonó deliciosamente nerviosa. Él volvió a reír.
- ¿Recuerdas cuando nos conocimos?... Tú… haciéndote pasar por un chico… - Ella abrió mucho los ojos por la sorpresa.
- ¡¿Lo supiste desde el principio?!... ¿Y así te portaste tan cruel? – Al verlo más cerca, nerviosa comenzó a retroceder de espaldas sin darse cuenta. Él sonrió de medio lado.
- Me costó un poco de trabajo… pero, había algo en tus ojos… tu mirada… algo que finalmente te delató… era tan pura… - Vio que el poste de la cama le impedía avanzar más, él sonrió ampliamente. - ¿Qué pensaste de mí? – Acarició su mejilla con el dorso de su mano, haciendo que cerrara los ojos por el estremecimiento que provocó su contacto.
- Q-que… e-eras… u-un pa-patán… y m-me aterrorizabas… - Él detuvo su caricia sorprendido, ella abrió los ojos, su mirada era interrogante. - ¡OYE!... ¡ERA LA PRIMERA VEZ QUE VEÍA UN PIRATA DE VERDAD!... Tu tonto parche en el ojo te hacía ver tan aterrador… con tu cabello largo y revuelto, la barba crecida… aunque no tanto… Tus ropas extrañas, sucias… y apestabas horriblemente a ron y tabaco… - Sonrió extendiendo su mano para tocar su oreja. – Aunque… tu arracada te hacía ver extraño, no sabía como describirlo en ese momento… pero para mí fue… muy… muy sensual… - Eso lo sorprendió. – Creo que sólo te hacía falta el garfio y la pata de palo… - Ella rió por lo bajo, él se le acercó más.
- ¿Así que querías que estuviera manco y cojo también para completar tu fantasía de un auténtico pirata?
- ¡Claro que no!... – Atrajo su rostro a milímetros de sus labios - ¡Gracias a Dios!... Me gustas tal como eres… y por eso te amo…
- ¿Por qué? – Preguntó con voz grave, a pesar de la pálida luz que los iluminaba, vio su sonrojo. Ella comenzó a besarlo mientras le decía:
- Por que eres noble… leal… valiente… exasperante… muy… apuesto… - Se atrevió a confesar.- excitante… - No se dio cuenta de que le susurraba de forma sensual. – Y me enloqueces…
- ¿Aunque sea un pirata? – La atrajo hacia él tomándola por la cintura, se miraron a los ojos. Él comenzó a pasear sus manos por su espalda, notó que no había tantas barreras para llegar a su piel, ella se arqueaba inconscientemente hacia él. Entrecerró sus ojos al decir:
- No me importa… TE AMO… - Se besaron. De repente él comenzó a besarla y estrecharla de forma ansiosa y posesiva, ella extrañada separó con trabajos sus labios. Sus respiraciones estaban agitadas.
- ¿Qué… qué pasa… Terry? – Preguntó con agitación. Él la miró a los ojos. "¡¡¡DEMONIOS!!!... La asusté… no debo… no debo hacerlo… aunque la desee tanto… tengo que irme… o no podré detenerme…"
- Na-nada… es que… escucharte… decir que me amas… me altera demasiado y es tan difícil estar lejos de ti… te amo… - Ella comenzó a deslizar sus manos para sacarle la camisa e irlas introduciendo para tocar su piel. – Candy… espera… espera… - Le rogó en un susurro. Ella la haló hacia arriba ignorándolo. Comenzó a besar y acariciar su torso tímidamente pero con determinación.
- ¡NOOO!... ¡NO QUIERO ESPERAR!… ¡¡¡¡MALDICIÓN TERRY!!!... ¡¡¡ERES UN PIRATA!!!… ¡ACTÚA COMO TAL!… ¡¡¡AHORA MISMO!!!... OLVIDA… ¡OLVÍDATE DE LAS ESTÚPIDAS REGLAS!… - Le quitó la camisa por fin. Lo miraba a los ojos, los de ella estaba totalmente oscurecidos. - ¡¡¡EN ESTE MOMENTO!!!
- Candy… - Su tono era de advertencia. – De-detente… - Le costaba trabajo respirar.
- ¡¡¡DIJE QUE NO!!!... Quiero… quiero que me hagas el amor… ¡¡¡AHORA!!!... – Lo sorprendió, él pasó saliva con trabajos, no podía creer lo que acababa de escuchar, la miró a los ojos, lo decía en serio. "Candy… no sabes lo que me estás pidiendo… no ahora… no es el momento… aunque es lo que más deseo…"
- ¿Estás… segura? – Preguntó más dudando de sí mismo que de ella. Seguía inmóvil tratando de asimilar su audacia, como respuesta había comenzado a desatar la cinta de su cintura. Lo seguía mirando a los ojos con determinación. "Terry… No me mires así… no quiero perder el valor en este momento… no quiero tener miedo de lo que te pido… no quiero pensar en nada que no seas tú… enséñame a amarte… y olvidarme de lo demás…"
- ¿Recuerdas lo que te dije el día que fui al Teodora?... – Él la miraba. – Te dije que estaba dispuesta a llegar hasta el fin… contigo… - Acariciaba su fuerte torso desnudo, comenzando a besar su pecho ahora con pasión para incitarlo, él comenzaba a reaccionar ante lo que hacía, no pudo evitar un suave gemido. – Solo estoy siguiendo lo que mi corazón me dicta… y quiero terminar… - Levantó la vista hacia él. Sintió como se estremecía por lo que hacía. – Si no mal recuerdo… fuimos interrumpidos…
- ¿En qué momento? – Con una sonrisa traviesa, siguió su juego. La dejó que lo explorara con sus labios y sus manos, sintiendo escalofríos con su contacto, cerrando sus ojos para sentir y disfrutar.
- No sé… qué tan avanzados estábamos… pero… quiero que… esta vez lleguemos… hasta el final… juntos… - Paseaba sus manos por su espalda de arriba-abajo, lentamente fue deslizando una hasta su bajo vientre, notó su sobresalto cuando rozó su masculinidad y la reacción de ésta inmediatamente después. – Terry… Por favor… hazlo… - Rogó con sensualidad. Por curiosidad continuó palpando su miembro mientras lo veía cerrar con fuerza los ojos y soltar un fuerte gemido. Lejos de asustarla la estremeció, aun así estuvo a punto de retirar su mano. Él la retuvo, comenzando a enseñarle como moverla. Ella no podía dejar de ver su rostro, feliz de ser quien provocara tales expresiones de gozo en él. Lo sintió temblar incontrolablemente mientras la guiaba para que acelerara sus movimientos, cerró con mayor fuerza los ojos soltando nuevamente un fuerte gemido, de repente la detuvo.
- Su… su-suficienteeeee… - Dijo en un ronco jadeo. Ella lo miró interrogante, él respiraba agitadamente, pero le sonreía satisfecho. – Veo que… aprendes rápido… Pecas… ahora… es tu turno… - Acercó su rostro al de ella, comenzó a besarla con exagerada lentitud, bajando por su quijada a su cuello, ella gimió suavemente por la caricia, mientras bajaba las mangas de su bata, haciéndola caer a sus pies. – Quiero… quiero verte… de nuevo… desnuda… quiero amarte por completo… Esta vez nadie nos interrumpirá… - Le susurraba al oído.
La tomó de la mano para llevarla a la luz que entraba por la ventana, se alejó un poco, para contemplar su cuerpo trasparentándose entre la tela del camisón. Él se sacó el resto de la ropa, disfrutando de la mirada de la joven recorrer su cuerpo, sintiéndose orgulloso. Después de un momento, se acercó tomándola por la cintura, comenzó a besarla y acariciarla con pasión. Le sacó el camisón, para comenzar a desatar las cintas de su corpiño entre caricias y besos compartidos. Al ver su torso desnudo volvió a besar su cuello e ir bajando hasta el nacimiento del pecho, ella se arqueaba hacia él, quien, se dirigía a sus senos para besarlos con desesperación, haciendo que sus pezones se endurecieran; la escuchó reprimir sus tímidos gemidos y sentirla temblar incontrolablemente. Recordó que aún le quedaba una prenda, comenzó a bajar sus labios por su abdomen mientras deslizaba sus manos por sus costados y espalda en ardientes caricias. Hasta que sintió la orilla de la prenda, comenzando a bajarla, ella le ayudó a sacarla con rapidez. Estaba de rodillas ante ella, continuó acariciando ahora sus piernas y derriere mirándola al rostro, pendiente de sus gestos. Después de un momento, su mano palpó su feminidad, introduciendo un dedo, ella soltó un gemido de sorpresa, la sintió cálida, húmeda. Se miraron, le sonrió. Él se incorporó. La tomó por la cintura para girarla y recargarla contra su cuerpo, comenzando a acariciarla por su bajo vientre hacia su abdomen, subiendo por sus costados para detenerse en sus senos, los cuales no se cansaba de acariciar, ella cerraba sus ojos dejándose llevar. Volvió a dirigir una de sus manos para introducirla entre sus piernas, mientras rozaba su miembro contra su derriere, dio un respingo al sentirlo. No dejaba de besar sus labios, su quijada y su cuello. Ella cerró los ojos, disfrutaba sus caricias en su parte íntima, se movía para sentir más de él. Giró su rostro para poder besarlo cuando rodeó su cuello con un brazo. La sintió más húmeda, cálida y palpitante. Lista para el siguiente paso, gemía con intensidad. La sintió estremecer, a punto de desfallecer. Aceleró sus movimientos hasta que ella ya no pudo más y colapsó entre sus brazos. La cargó, llevándola hasta el lecho, donde la recostó y él a su lado. Estaba embelezado, contemplando su cuerpo cálido y perlado. Comenzó a acariciarla con lentitud, ella le sonreía, respirando con dificultad, disfrutado de su toque.
- ¿Estás bien?... – Le preguntó. Ella simplemente asintió. Extendió su mano para tocarlo, su mirada decía todo.
- Terry… - Él la tomó y la besó, para después colocarla sobre su propio corazón, ella sonrió al sentirlo tan acelerado como el suyo. Él fue acercándose poco a poco, doblando su brazo hasta quedar atrapado entre ellos.
- Espera Pecosa… no hay nada que temer… no es malo lo que hacemos… es la más pura muestra de amor… nunca lo olvides… - Susurró roncamente. Comenzó a besarla de nuevo. – Quiero que disfrutes… de cada sensación… déjate llevar… todo está bien… - Se fue colocando encima de ella, abriendo suavemente sus piernas con su rodilla para colocarse entre ellas. – No hay nada de qué arrepentirse… sólo se tú misma… - Gimió cuando sintió la punta de su miembro rozando la entrada de su feminidad. – Es lo más natural… entre una pareja que realmente se ama: son libres… - Se movió inquieta. – Espera… espera un poco… un poco más… - Siguió besándola, moviéndose para incitarla más, el cuerpo de la joven comenzó a reaccionar instintivamente, con deseo. Moviendo las caderas debajo de él, buscando sentirlo por completo… sentirlo dentro de sí, subiendo sus caderas hacia él, pero él jugaba como la vez anterior.
- Haaaa… Terryyy… - Gemía su nombre con desesperación, mientras él continuaba besando sus senos hasta endurecerlos y ella sentir que le dolían. – Pooor favooor… - Acariciaba su espalda y costados, sus manos llegaron a su cintura y de ahí hasta sus glúteos, apretándolos para empujarlo hacia ella, él se resistía, sonriéndole.
- ¿Qué… quieres Pecosa? – Susurró roncamente, sostenía su peso en sus brazos, disfrutando cuando ella se arqueaba hacia él, tratando de sentirlo más cerca, sentir el roce de su miembro sobre su feminidad, de sus ansias por tenerlo. Todo lo que ella hacía inconscientemente, lo excitaban más.
- Quiero que sigas… amándome… ¡¡¡ENSÉÑAME POOR FAVOOR!!!... no sé que sigue… sólo quiero que estés cerca… muy cerca de mí… ¡¡¡HAZLOOO!!!… - Lo besaba, se pegaba a su cuerpo con desesperación, quería que esa deliciosa tortura terminara, ansiaba más, así que dirigió su mano hasta su miembro, él se sobresaltó al notar su intención, así que la atrapó. Suavemente, la subió por arriba de su cabeza junto con la otra mientras continuaba sonriéndole, disfrutando de su pose y su gesto de frustración. – Terryyy… Poor… Favooor…
- ¿Estás… completamente segura? – Preguntó traviesamente. Aunque él sentía que ya no podría contenerse más, quería escucharla que se lo pidiera. – Después ya no habrá vuelta atrás… serás mía… completamente mía…
- SIIIIII… MUY SEGURAAA… QUIERO SER TUYA… SÓLO TUYA… PARA SIEMPRE… - Al escucharla, la besó con mayor pasión que antes, al tiempo que se acomodaba para comenzar su lenta intromisión en el cuerpo de ella. Era su primera vez, debía ser muy delicado.
- No te asustes, no te lastimaré…
- Sé que nunca lo harías… - Lo besó desesperada, entonces él ya no pudo más, comenzó a penetrarla con lentitud, la escuchaba gemir, la sentía temblar.
- Terryyyy… Ahhhhh… Ahhhhh… - Se asustó por haberla lastimado.
- No…. No te preocupes… Todo está bien… sólo… relájate… - Le decía al oído al sentirla tensarse. – No te resisitas… sólo… sólo déjate llevar… - Finalmente escucho que reprimía un gemido de dolor, cuando finalmente entró en ella. – ¡Aaaaaggggg!… ¡Candyyyy!… - No pudo evitar gemir su nombre con placer al liberarse por fin, de saberla suya. "Esto es… increíble… jamás… jamás creí que podría sentirme así con una mujer… mi mujer… es completamente mía…" pensó con satisfacción. La miró a los ojos.- ¿Es… estás bien? – Esperó a que se acostumbrara a su intromisión.
- S-si… m-muy… b-bien… - Dijo sin aliento. – Ahora… eres mío… completamente… mío... – El sonrió por sus palabras. La besó.
En cuanto la sintió relajarse, comenzó a moverse lentamente en ella, quien comenzó a imitarle hasta que lograron sincronizarse… era increíble como se complementaban, la besaba para acallar sus fuertes gemidos, mientras lo estrechaba más contra sí con brazos y piernas. Él sentía que ya no podría contenerse más, pero quería que ella sintiera lo mismo que él, que disfrutara de él como él lo hacía de ella. Quería escucharla gozar, sentirla hacerlo. Incrementó la velocidad de las penetraciones, sintió como le clavó las uñas en su espalda, excitándolo más, moviéndose lo más rápido que podía… Ella lo sintió tensarse, después de las fuertes embestidas que la dejaban sin aliento. Llegó el momento en el que ambos tocaron el cielo y estallaron de placer al mismo tiempo. Se derrumbó exhausto sobre su cuerpo. Ambos trataban de normalizar su respiración. Ella se sentía plena por primera vez en su vida. Lo miró tratando de recuperarse, comenzó a darle pequeños besos por su rostro, mientras sus manos inquietas lo acariciaban con suavidad, deleitándose con el contorno de su fuerte cuerpo… "Se siente tan bien tenerlo conmigo… en mí… es lo más maravilloso que me ha pasado… ¡Oh Terry… jamás creí que esto sería así… junto a ti!…" Él quiso separarse para no abrumarla con su peso, ella no se lo permitió, volviendo a abrazarlo con brazos y piernas, haciéndolo desistir. Agotada comenzó a adormilarse, lentamente fue dejando de acariciarlo, él sonrió al verla cerrar sus ojos. La besó, saliendo de su cuerpo con suavidad, lo que hizo que soltara un gemido de protesta al sentir como se separaban. Él se recostó, atrayéndola hacia su pecho para abrazarla mejor. Ella lo atrajo más pasando una pierna sobre su cadera, en una posición muy íntima.
- Te amo… jamás me dejes… - Le dijo antes de quedarse dormida.
- Jamás… eres mi vida…
PORT ROYAL
Miraba con inquietud hacia el mar. Los chicos estaban alertas junto con los demás soldados, marinos y corsarios, incluso algunos habitantes decidieron unírseles. "Terrence", pensó. Lo menos que podía hacer por su amigo y su pupila, era ayudarlo para que pudiera casarse sin ningún tipo de problema con ella. Esperaba que George recibiera sin problemas los documentos. Aún seguía sin estar de acuerdo con que el moreno atacara al pirata en el mar. La joven no le perdonaría que algo le pasara. "Candy". Ahora más que nunca debía poner las cosas en claro con la Tía Abuela y recuperar lo que era de la joven.
- Me preocupa que de pronto aparecieran esas nubes. – Escuchó a sus espaldas. – Será difícil sin la luz de la luna ver el horizonte.
- Anthony encontró el lugar perfecto para vigilar… sólo espero que no haya problemas… aún…
- Eso espero también…
- ¿Dónde está Terrence? – El castaño ya había llegado a su lado.
- Con Charly… llevando hacia allá sus barcos. – Señaló un lugar alejado de los muelles. – Pasarán como barcos mercantes… atacarán en cuanto lo vean o comience a atacar si nos toman por sorpresa.
- Así que a pesar de todo se va a arriesgar… - Meneó la cabeza molesto.
- Prometió que la protegería… a toda costa… - Aceptó por fin con pesar. – La cuidará por nosotros… no se dará por vencido…
- Así es Archie… será parte de la familia… tendrás que aceptarlo, quieras o no… - Le sonrió.
- En ese caso, podré molestarlo a mi antojo todo lo que pueda… al fin y al cabo, eso hago siempre con los demás miembros de la familia. – Bromeó de forma extraña. – No se sentirá excluido…
- Son iguales…
- ¿Qué dices? – No podía creer lo que acababa de escuchar.
- Tú y Terrence… - Se quedó callado mientras pensaba la respuesta.
- Supongo… compartimos tantas cosas cuando éramos buenos amigos… - Sonrió amargamente al recordar el pasado. – Todo el mundo nos consideraba como unos mujeriegos empedernidos… - Sacudió la cabeza. – si… supongo que por eso somos tan obstinados… no nos gusta perder: uno ante el otro…
- Y por eso mismo sabes que él la protegerá… la ama con la misma pasión que tú… - Archie le miró sorprendido, por suerte era de noche, porque sintió como se había sonrojado al verse descubierto de esa forma. – Sólo que fue ella quien decidió a quien entregarle su corazón…
- Si… tienes toda la razón… - Suspiró resignado, no podía objetar sus palabras.
LEJOS DE PORT ROYAL
Sintió un poco de frío… Se giró, no sintió nada a su lado "¿Habrá sido un sueño?"… Abrió los ojos, vio las cortinas agitarse y su silueta a través de ellas: inmóvil, con los brazos extendidos, apoyados a cada lado del marco la ventana, las cortinas agitándose por el cálido aire. Se incorporó, avanzó con lentitud, disfrutando de la naturalidad de su pose, sin pena a exponerse, ignorante de que alguien le observaba, le sorprendía su audacia. "Si lo sigue siendo, no quiero despertar". Quería sorprenderle, se quedó sin aliento al observar su cuerpo desnudo, iluminado por la pálida luz de la luna. Finalmente había llegado a sus espaldas, se dio cuenta de que notó su presencia al verle sonreír sin voltear. Le agradaba ver su cabello agitado con suavidad por el aire. Le vio temblar… y se sintió temblar solo con la cercanía de ambos… cuánto le amaba… Se acercó más para aspirar su aroma, al tiempo que comenzaba a recorrer con sus manos sus brazos. Le sintió estremecer por sus caricias, dejando escapar un suave gemido. Bajó con lentitud sus manos por su espalda hacia sus costados, pasándolas por sus caderas hasta su derriere y muslos, viéndole estremecerse. Se pegó más a su cuerpo. Las posó en su bajo vientre atrayéndole contra sí para ir subiendo de nuevo por su torso, hasta dejarlas posadas un momento antes de comenzar a acariciar sus senos. Sabía que nunca se cansaría de explorarle, besaba su espalda, sus hombros, su cuello, su nuca, con delicadeza. Sabía que disfrutaba del roce de sus cuerpos, se pegó aún más… Haciendo que se le escapara otro gemido. Le hizo girar para verle de frente. Sus ojos… siempre sus ojos le indicaban lo que sentía, sabía que jamás le mentiría.
- Por favor… - Gimió con pasión. Sus ojos tenían ese oscurecimiento que disfrutaba, delatando su excitación. – Poor favoor… Hazlooo… de nuevoo…
También sentía las mismas ansias que vio en su rostro, sin decir más cumplió su petición: la cargó sobre su abdomen, ella se abrazó a su cuello, al sentir sus manos en su derriere y se sujetó con sus piernas a su cadera. Disfrutando del contacto íntimo con su piel. Buscando apoyo, la recargó contra la pared mientras se besaban y acariciaban con pasión desenfrenada, hasta que la poseyó de nuevo. Entrando y saliendo de ella de tal forma, que creía que no podría contener algún grito cuando sentía los fuertes embates, él cubría su boca con la suya para evitarlo, hasta que nuevamente ambos llegaron al orgasmo. Cuando sentía que no podría sostenerse más en pie, caminó con dificultad hasta el lecho, dejándose caer con ella a horcajadas sobre él, quería ver la satisfacción en su rostro. Esperó un buen rato antes de hablar.
- Candy… - Susurró cuando recuperó un poco la respiración.
- Ummmm… - Gimió de forma indolente, él sonrió. Disfrutaba sentir su cuerpo sobre el de él, atrapado en el de ella.
- ¿Estás bien? – Acariciaba su espalda, su derriere y sus piernas, causándole choques eléctricos.
- Ummm… jummmm… - Alzó el rostro aún sonriente. – Más que bien… - Su mano acariciaba su pecho recargando de nuevo su cara en él.
- Espero… no haberte lastimado… fui… demasiado… impulsivo… - Dijo preocupado. - Es solo que... quería sentirte de nuevo... - Ella lo miró a los ojos.
- No. Y me siento… muy bien… - La miró incrédulo. – De verdad… y desearía permanecer siempre así… contigo… me… me gusta mucho esta otra parte de ti… - Volvió a acomodar su cabeza en su pecho, sonrojada por lo que dijo. – Tan… apasionada… tan entregada… a mí… - Él no dijo nada. Notó que algo le ocurría. - ¿Qué sucede Terry?...
- No es nada. – Acarició su cabeza. – Te amo Pecosa… nunca lo olvides… - Alzó su rostro para besarla de una forma que la asustó. La estrecho con mucha fuerza contra sí mismo. Su beso era tan intenso que le parecía que no podría respirar, con renuencia hizo que fuera disminuyendo de intensidad. Tenía que hablar con él, saber que pasaba para que actuara de esa forma.
- Terry… - Le decía entre besos. – por favor… dime… ¿Qué… pasa?… - Él se detuvo para mirarla a los ojos. "No debo asustarla… no quiero arruinarle este momento… debe ser perfecto para ella…".
- Es… te amo tanto, que tengo miedo… - Dijo finalmente. – Tengo miedo porque jamás había sentido de esta forma tan intensa y no quiero perderte…
- Terry… - Acarició su rostro, él cerró los ojos ante el contacto con su mano. Estaba sorprendida ante su confesión. – Yo también tengo miedo… - Él abrió los ojos sorprendido. – Tengo miedo a perderte… porque todo lo que he amado lo he perdido… y no quiero que vuelva a suceder… - Comenzó a llorar, la estrechó para consolarla. Acariciaba su espalda de nuevo.
- Perdóname Pecosa, no quise ponerte triste… - Ella se incorporó, la vio limpiarse las lágrimas y le sonrió.
- No es tristeza… me siento feliz de tenerte… saber que eres sólo mío… - Rió con suavidad por lo posesivo de las palabras de la joven. – SIIIII… MÍO SR. PIRATA PRESUNTUOSO… ¡¡¡ABSOLUTAMENTE M-Í-O!!!… - Ella rió por lo bajo. Lo besó apasionadamente como le había enseñado, comenzando a moverse sobre él. Se incorporó lentamente, mientras seguía meciéndose con lentitud hasta que nuevamente la poseyó. Dejándola marcar el ritmo. Ella quería ver su rostro disfrutar de sus movimientos, él dirigía sus manos por todo su cuerpo en lentas caricias, para terminar posadas en sus senos y comenzar a acariciarlos con pasión, quería grabarse su mirada ardiente mientras le hacía el amor a SU Pirata. Iniciando una nueva entrega de varias más…
, EN EL MAR
CERCA DE PORT ROYAL
Observaba a través del Catalejo, todo parecía normal. No había nada que indicara que sabían de su presencia. Aún estaban lejos, sonrió porque las nubes cubrían la luz de la luna, muy propicio para sus planes. Toda luz en el barco estaba apagada. "PGRONGTO… MUY PGRONGTO… POGT GROYAL SEGRÁ DESTGRUÍDO" Sonrió con maldad…
PORT ROYAL
LEJOS DE
La miró mientras dormía. Se veía más hermosa que nunca. Su piel tan blanca lo enloquecía, quería probarla y acariciarla una vez más. "Me he vuelto un adicto a ti, Pequeña Pecosa… que duele separarme…" Ella sonreía placidamente… Quería despedirse, despertarla con un beso… sacudió la cabeza para alejar esa idea de nuevo, no podía ser así porque terminaría volviéndola a poseer y no podría cumplir su palabra de protegerla. Tenía que irse en ese instante, estaba por amanecer, pronto despertarían los demás. Terminó de vestirse, salió por el balcón descolgándose, corriendo por el jardín para internarse entre la maleza.
"Por favor Terrence, cuídate mucho… tienes que volver sano y salvo…" Pensó viéndolo desde su ventana, escondida tras las cortinas de su habitación.
"Capitán… regrese con bien… ella lo necesita más que a nadie" Pensó alguien más que se había escondido tras un pilar cuando lo vio descender del balcón.
PORT ROYAL
- ¡¿QUÉ HA PASADO?! – Volteó al escucharlo, sonrió con suspicacia.
- Pensé que no llegarías… que preferirías estar con ella… escondido… en su lecho… temblando…
- ¡¡¡NO SOY UN COBARDE!!!
- No me permitiste terminar de hablar… - Lo miraba burlonamente. – Cuando me refería a estar temblando, quise decir…
- DIJE QUE ENFRENTARÉ CARA A CARA A ESE BASTARDO DEL OLONNÉS… - Le interrumpió bruscamente. - LE HARÉ PAGAR POR LO QUE HA HECHO…
- Tendrás que formarte amigo… - Siguió burlándose, Terrence tensó la mandíbula.
- ¿ALGÚN INDICIO? – Preguntó tomando el catalejo. – ¡¡¡MALDITAS NUBES!!!…
- Tendremos que confiar en Anthony… quizás en su puesto tenga más suerte. – Terrence dirigió el catalejo en dirección al puesto de observación del rubio.
- ESTÁ AMANECIENDO… ESTO NO ME GUSTA… HAY DEMACIADA CALMA…
- ¿Crees que hayan desembarcado más hombres en algún otro lugar de la isla y nos quieran tomar por sorpresa? – Vio su rostro comenzar a angustiarse. – Lo siento amigo, no quise…
- NO ES TAN TONTO… EL VIENE POR EL LUGAR MÁS PROTEGIDO… LE GUSTAN LOS RETOS…
- ¿Entonces?
- HAY QUE MANTENERNOS ALERTA… ES TODO LO QUE PODEMOS HACER…
- Vamos entonces… tienes que recuperar energías… para estar alerta… - Siguió burlándose de su amigo.
- QUISIERA IR AL TEODORA… TENGO QUE… DESCANSAR UN POCO…
- Lo siento amigo, tengo que cumplir órdenes… de tu "Suegro"…
- Ve tú, informa sobre…
- Lo siento mucho "Milord", esta vez no puedo desobedecer una orden directa.
- ¿DESDE CUANDO OBEDECES ORDENES?
- Desde que sé tu pequeño secreto… Y puedo usarlo a mi conveniencia… - Comenzó a reír a carcajadas al ver su rostro tensarse.
PORT ROYAL
LEJOS DE
Ya era muy tarde, Dorothy había llamado a su puerta en varias ocasiones pero nunca le contestó, preocupada intentó abrir, pero tenía el cerrojo corrido. La llamó, pero no recibió respuesta. Fue a buscar a la Sra. Morris.
- No es normal en ella… - La miraron las mujeres mayores con sonrisas. – Bueno, no tan tarde… y me preocupa…
- Estaba muy preocupada por el Capitán… - Comenzó a decir Thema. – Quizás no pudo dormir…
- Dorothy, ¿Te parece que hable yo con ella? – Preguntó la hermana María, Annie se apresuró a intervenir.
- Hermana, permítame hacerlo yo… por favor… Si usted va, no querrá hablar… y será peor… - La expresión de la joven la convenció.
Fue con la Sra. Morris, quien abrió la puerta y se retiró. Annie, una vez segura de que se había alejado, volvió a cerrar con llave. Caminó con lentitud, recogiendo abochornada las prendas que encontró en su camino hasta llegar a la cama revuelta, miró a su amiga a través de las delgadas cortinas del dosel y se sonrojó por su pose: estaba completamente desnuda, apenas cubierta por una sábana, profundamente dormida boca abajo.
- Ca-Candy… - Susurró la morena abriendo apenada las cortinas. Su amiga se movió de forma voluptuosa.
- Ahhhh… Terryy… - Gimió dormida, extendiendo su mano buscando algo a su lado. Annie se abochornó más al escucharla, pero debía despertarla si no querían que las mujeres mayores sospecharan algo.
- Candy, es hora de levantarse… - Al escuchar la voz de su amiga, abrió los ojos aterrorizada: completamente sonrojada. Se incorporó apenada, halando y cubriéndose con la sábana hasta la cabeza.
- ¡¡¡A-ANNIE!!!... ¡¡¡¿Q-QUÉ… Q-QUÉ HA-HACES A-AQUÍ?!!!... – Poco a poco la fue bajando. Miró para todos lados angustiada, la morena le tendió la mano con las prendas, conteniendo una sonrisilla. Ella la miró con timidez y apenada tomó el camisón, apresurándose a ponérselo.
- Ayudándote… ¿Imaginas lo que hubieran dicho la Hermana María o la Sra. Morris al… al encontrarte… así? – Vio a su amiga sonrojarse hasta más no poder. Se quiso levantar rápidamente, pero sintió algunas molestias en su bajo vientre, optando por quedarse acostada, mirando al techo del dosel de forma soñadora. - ¿Y bien? – Preguntó Annie sentándose a su lado, mirándola con seriedad, la rubia no entendió sus palabras.
- Y bien… ¿Qué?... – Le sonrió sin poderlo evitar, "Pensará que soy una boba… no me importa… me siento tan bien… muy feliz… ¡Ohhhh… Terry!… fue… tan… maravilloso…"
- ¿Me contarás? – Vio que se sobresaltó, pero el rubor se volvió a encender en sus mejillas. – Vamos… sé que te mueres por decir cómo fue…
- ¡¡¡ANNIE BRITTER!!!... ¡¡¡¿DE QUÉ ESTÁS HABLANDO?!!!... – La mirada penetrante de su amiga la avergonzó, sabía que no podía fingir que no sabía a lo que se refería. - ¡¡¡ERES UNA ENTROMETIDA!!! ¡¡¡¿LO SABÍAS?!!! – Le lanzó una almohada, su amiga reía divertida esquivando el improvisado proyectil, se incorporó para tomarlo y lanzárselo de regreso.
La había atrapado en una situación que no podía negar. Se recostó mientras seguía sonriendo, comenzó a pensar en la noche anterior… sin poder evitarlo, cerró los ojos para hacer más vívidos sus recuerdos… pudo sentir como su cuerpo reaccionaba por ello, estremeciéndose… ese calorcillo en su bajo vientre que ya conocía muy bien… Aunque su tono quiso ser de enojo, reconoció que era algo que quería gritar a los cuatro vientos. Pero no podría hacerlo hasta ser oficialmente La Sra. de Terrence Grandchester. Vio impacientarse a la morena, no le quedó de otra que decírselo, pues sabía que no la dejaría en paz y ante tal insistencia, tal vez levantaría las sospechas de la hermana María.
- Está bien… - La morena la abrazó emocionada.
Continuará…
¡¡¡Hola a todas!!!:
Espero que este capítulo pueda justificar por qué deje a nuestra pareja favorita en medio de algo... interesante...
La verdad siempre sentí un poco de lástima por Archie, que siempre demostró cuanto amaba a Candy, a pesar de no habérselo dicho por completo a la pecosa. Siempre creí que si no fuera tan vanidoso y "delicado" hubiera sido igual a Terry... claro le faltaría la reveldía y el encanto de mi pirata...jijijijijiji
