Capítulo 15
El enfrentamiento
Por Nep
ADVERTENCIA
Estimado lector (a):
El presente capítulo tiene contenido fuerte susceptible de herir la sensibilidad del lector; si quien lee no está preparado para dicho contenido, se les invita cordialmente a abstenerse o en su caso dejar de leer este fic.
Gracias de antemano.
Con cariño y respeto a todos.
Nep.
LONDRES
Releía una y otra vez los documentos con una sutil sonrisa, a pesar de que ya había encargado a sus hombres de confianza que investigaran con extremo cuidado. Recordaba el momento en que se hizo el aparecido en la mansión de los Marlowe para pedirle a la joven ver al pequeño.
FlashBack
- Milord, siento mucho decirle que… mi hijo no se encuentra aquí… está en la casa de campo de mi familia… y…
- ¿Por qué se encuentra tan alejado de su madre?... ¿Es que te avergüenzas de mi nieto? – Sintió satisfacción al verla palidecer. – Después de todo… es un Grandchester…
- ¡Oh no!... Claro que no Milord… es sólo que… pienso que Londres no es el lugar adecuado para un niño… el campo es lo mejor… necesita espacios abiertos…
- En ese caso, ¿Por qué no estás con él? – La vio titubear primero, repentinamente notó un gesto de furia que desapareció de la misma forma. – Debes cuidarlo muy bien… por amor a mi hijo…
- Milord, voy muy seguido a verlo… puedo asegurarle que está creciendo muy fuerte y sano como su…
- En ese caso, avísame cuando lo visites la próxima vez. – Se levantó para hacer una fría reverencia despidiéndose de la joven. – Quiero compensar el tiempo perdido… estoy envejeciendo… no quiero hacer lo mismo que con su padre. – Salió sin esperar contestación.
Fin del FlashBack
Ahora, instalado cómodamente en su despacho con una copa de Whiskey en la mano, pensaba y se lamentaba por la forma tan dura de tratar a Terrence durante su infancia. Pero… el gran parecido con Eleanor, lo atormentaba, cada vez que lo veía… recordaba su gran amor por ella. Jamás se había vuelto a sentir tan vivo. Ahora tenía la oportunidad de remediar la situación al menos con su hijo: conocía a los Ardley y sabía cuanto se les apreciaba en la corte escocesa y su matrimonio con la heredera de la familia era muy importante social y políticamente. Ya se encargaría de limpiar el buen nombre de Terrence… después de todo, se lo debía. El hecho de que Susana Marlowe apareciera nuevamente en sus vidas era alarmante, especialmente al ser la mejor amiga de la prometida de su otro hijo… debía averiguar lo que se traían entre manos ambas mujeres. Necesitaba la ayuda del hombre de confianza de Sir William.
Paty estaba en su casa, acompañaba a su madre a tomar el té con unas visitas importantes. Escuchó los problemas que estaban causando los piratas en las colonias del Nuevo Mundo, especialmente el Olonnés en las Islas de las Antillas. Tenía tiempo que no recibía cartas de sus amigas.
- Ese pirata es tan malvado que ataca los barcos sin dejar sobrevivientes…
- Lo mismo en las poblaciones que decide atacar…
- Escuché que es implacable, las quema hasta que no queda nada en pie…
- Pues yo escuché que exige un pago por no destruir las poblaciones y asesinar sus habitantes…
- El derecho de quema… - Intervino un caballero comenzando a explicar a las damas. Escuchando cada comentario, se asustó. Pensó en Candy. "Fue una suerte que la mantuviera con vida y que no le pasara nada más…"
Se preocupó tanto que se disculpó para retirarse a su habitación. "Candy… Annie… están en Jamaica, junto con sus primos y Sir William…" Comenzó a llorar angustiada, no le gustaba sentirse inútil. Salió con su dama de compañía rumbo a una iglesia para orar. A su mente llegaba el recuerdo del simpático moreno: Stear. "Por favor Dios Mío, protégelos a todos…" Pensaba mientras caminaba por la calle.
- Tranquila Eliza… - Veía como caminaba de un lado al otro de la habitación.
- ¡¡¡¿CÓMO PUEDO ESTARLO?!!! TODO EL MUNDO HABLA DE LO FABULOSA QUE SERÁ MI BODA… ¡¡¡Y YO NO SIQUIERA PUEDO PARTICIPAR EN LAS DECISIONES MÁS IMPORTANTES; INCLUYENDO LA FECHA!!! – Volteó a verla furiosa.
- ¿TE ESTÁS ARREPINTIENDO? – Un extraño brillo apareció en sus ojos, que atemorizó a la pelirroja.
- Claro que no… sólo que tenía la ilusión de…
- ¿ES QUE NO COMPRENDES QUE TE CASARÁS CON EL PRÓXIMO DUQUE DE GRANDCHESTER? ES POR ESO QUE TODO DEBE SER PERFECTO… UN ERROR Y NADIE PODRÁ OLVIDARLO JAMÁS Y SERÍAS LA COMIDILLA… DEJA QUE TU MADRE Y TU TÍA ABUELA SE ENTRETENGAN A SU MODO… Y NOSOTRAS AL NUESTRO…
- De acuerdo… - Se sentó y comenzó a hablar rápidamente muy emocionada, como si su repentino berrinche no hubiera ocurrido. -… y ésta tarde habrá una obra de teatro en… - La "siguió escuchando" mientras le sonreía mostrando interés en su absurdo parloteo. Ya estaba harta de ella. "Maldita niña mimada, como la odio… tener más suerte que yo con la nobleza… nada más y nada menos que con otro de los hijos del Duque…" Suspiró recordando: "Terrence… sé que no estás muerto… siempre lo he sabido… mi amor… necesito encontrarte… aún te amo… ¿Habrás pensado en mí durante este tiempo lejos de todos?..."
LEJOS DE PORT ROYAL
Thema se dirigió a la habitación de la rubia llevándole una bandeja con su desayuno. Antes de llamar escuchó a las jóvenes reír animadamente. Sonrió meneando la cabeza, "Mandisa está muy feliz…así que por fin… pequeña testaruda… lo hicieron…" Llamó a la puerta, cuando entró vio a ambas jóvenes sentadas en la cama, sonrojadas y sin aliento. Las plumas de las almohadas esparcidas alrededor.
- Veo que te encuentras "muy bien" Pequeña Mandisa… - Comenzó a decir sonriéndoles. – Nos tenías muy preocupadas.
- Claro que estoy muy bien Thema, ¿Por qué no habría de estarlo? – Vio que ambas jóvenes cruzaban miradas cómplices. Notó que la sonrisa de la rubia era muy distinta.
- Bueno, ayer estabas muy impaciente por ver al Capitán… y en éste momento no has preguntado por él… - Soltó de forma suspicaz. La sonrisa de la joven se congeló. – Por si te interesa saber, ésta mañana lo vi partir muy temprano. – La joven enrojeció entonces. – Es una lástima que no hayas podido verlo ¿Verdad?... Creo que lo que necesitabas era descansar muy bien… - La mujer estaba disfrutando al embromar a la rubia. Se acercó a una mesa, en el piso vio algo, dejó la bandeja sobre ella para inclinarse a recogerlo. Candy lo vio nerviosa: era el pañuelo que traía atado Terry a la cabeza la noche anterior. No pudo evitar sonrojarse más. – Ummm… supongo es del Capitán, habrá venido a despedirse tan rápidamente que se le cayó… - Dijo fingiendo inocencia.
- Thema… eh… yo… - Vio a la joven que no sabía que decir palideciendo, se acercó y le entregó la prenda.
- Veo que finalmente dejaron de ser unos testarudos… y dejaron a sus corazones hablar… - Le susurró al oído, Candy estaba desconcertada por sus palabras y roja como un tomate, la mujer mayor la abrazó y besó su frente. – Disfruta de tu nueva condición… Pero debes ser muy cuidadosa, de ahora en adelante… dadas sus extrañas costumbres de los blancos… - Ambas jóvenes la miraban sin comprender.
- ¿N-nueva c-condición? – Preguntaron ambas con cierto bochorno. Thema estaba ya cerca de la puerta, se volvió sonriente aún.
- Has dejado de ser una niña… para convertirte en toda una mujer… ¡Felicidades!… Ah y necesitas descansar un buen rato…
- Thema… - Candy se sentía extraña por la reacción de la mujer y sus palabras. - ¿Cómo… cómo sabes…
- Intuición… - Dijo al salir. Candy y Annie se miraban sorprendidas.
- Candy, ¿Crees que ella vaya a… decirle a…- Comenzó a decir la morena.
- No… no lo creo… - Miraba a su amiga a los ojos sin poder creerlo. - ¿Es… es tan obvio? – La morena simplemente se encogió de hombros confundida.
PORT ROYAL
"¿Por qué tuvo que aparecer ese maldito banco de niebla ahora? No podemos ver nada… esa será una ventaja para ese maldito pirata". Pensó mientras se dirigía a todo galope al punto de observación de Anthony, se detuvo al ver a un guardia, lo saludó y le entregó las riendas del caballo. Se asustó al ver a su primo al borde del acantilado.
- ¡Anthony! – Le llamó asustado, el rubio se alejó de la orilla y lo saludó. - ¡¿Qué demonios hacías ahí?! – su primo le sonrió con pesar.
- Me pregunto cada vez que veo al vacío ¿Cómo pude salir con vida de un lugar tan peligroso?
- Si… fue un milagro…
- Supongo… - Dijo su primo mientras extendía el catalejo.
- ¿Has tenido suerte?
- No. Espero que esta neblina se disipe en el transcurso de la mañana… debemos mantenernos alertas.
- Hay hombres patrullando a lo largo de la costa. – Reportó, su primo guardó el catalejo para sentarse y observar Port Royal. – Lo detendremos, no te preocupes…
- Lo sé…
- Te sigue preocupando Candy… - El rubio asintió. – Bueno, ya no podremos hacer más por ella… Terrence tiene hombres armados alrededor de la plantación. – Sonrió. – Y por si fuera poco, Albert me dijo que ella es muy buena espadachín… - Anthony se volvió para mirar a su primo sorprendido por sus palabras. – tan buena que vence a ese inglés engreído… - Se cruzó de brazos para soltar una carcajada. – Tengo que verlo para creerlo.
- Vaya… tenía razón… había muchas cosas por las que no me preocupé por conocer de ella… - "No es una tonta ni débil damisela asustadiza que hay que estar protegiendo… por eso la… amo" Sonrió amargamente al recordar sus palabras.
- ¿De qué hablas? – Preguntó el castaño extrañado por sus palabras. El rubio negó con la cabeza.
- Sólo de algo que ella y yo discutimos… olvídalo… no es importante…
- Como quisiera verla. – Dijo distraídamente en voz alta.
- Yo también… quiero asegurarme por mí mismo de que está bien… antes de… - Ambos se miraron sonriendo con suspicacia. - ¿Qué te parece si le avisamos a Stear?
- No podemos dejar nuestros puestos… - Dijo traviesamente. – Pero me las ingeniaré… - Se separaron, el castaño montó su caballo alejándose del lugar.
Se encontraban en casa del Gobernador desayunando, aunque intentaran aparentar calma, el ambiente se sentía tenso, especialmente al llegar el reporte de Anthony diciendo que no tenía buena visibilidad desde su puesto.
- ¿Candy no ha sospechado nada? – Preguntó Albert a Terrence, quien se atragantó con su jugo al escuchar el nombre de la joven, comenzando a toser, cuando se tranquilizó pudo contestarle.
- No… pero quizás mi ausencia de ayer la preocupe. – Dijo mostrándose demasiado tranquilo ante las miradas suspicaces de su amigo que sabía la verdad.
- Tienes razón… a veces no es suficiente con saber de ella por medio de los demás… - Dijo distraídamente el rubio mientras atendía su plato.
- Terminamos de distribuir la pólvora y las municiones traídas en el Teodora… Si te parece bien, iré a ver como se encuentra… - Dijo el moreno levantándose de su asiento para hacer una reverencia a todos. – Regresaré más tarde… - Al pasar al lado de Charly éste le murmuró:
- Mentiroso… - Se había cubierto la boca con la servilleta para simular tos. Terrence palmeó su espalda con demasiada fuerza.
- Charly, cuida mucho esa tos… no queremos que… algo malo te suceda antes de la misión… lamentaría mucho la pérdida de alguien tan confiable como tú. – Le dijo en voz alta, sonriéndole de medio lado.
- Podríamos pedir al médico que… - comenzó a decir Lord Britter.
- Es muy amable, pero creo que algo se me había atorado… - Miraba a su amigo con suspicacia.
- Que bien que solo haya sido eso. Ahora, si me disculpan… - Hizo una nueva reverencia a todos. Salió de la mansión al galope. Quería verla… necesitaba hacerlo… no le gustaba sentirse tan intranquilo… y menos en esos momentos en que debía estar muy alerta.
CERCA DE PORT ROYAL, EN EL MAR
El bullicio era mucho: gritos desesperados, crueles carcajadas. Salió de su cabina. Ya era hora de llevar a cabo la exhibición… como extrañaba eso.
- ¡¡¡POG TU INCOMPETENGCIA Y LA DE LOS OTGROS BASTAGDOS SE AGRUINAGON LOS PLANES DEL CAPITÁN!!! – Gritaba un hombre mientras haloneaban y empujaban a otro.
- ¡¡¡AHOGA SABEN QUE ESTAMOS MUY CEGCA!!! – Gritó otro dándole tremendo empujón. Alcanzó a ver que el Capitán observaba la escena sin decir nada.
- ¡¡¡LO SIENTO MUCHO CAPITÁN!!!... ¡¡¡SÓLO QUISIMOS ATEMOGRIZAGLOS UN POCO… JAMÁS IMAGINAMOS QUE ESTUVIEGAN ESPEGÁNDONOS EN ESE LUGAG!!!
- ¡¡¡SILENCIO MAGUINEGO!!! – Gritó otro hombre mientras los demás continuaban riendo mientras era atado al mástil mayor de espaldas. Otro hombre sacudía algo muy cerca de él mientras suplicaba, aunque sabía que el Capitán no le tendría consideración.
- Capitán, ¿Cgree que mantegniendo esta distancia no podgrán identificagnos? – Por respuesta solo obtuvo un bufido.
- Es una suegte que apagueciega la niebla… - Mencionó otro hombre. El Capitán hizo una seña al hombre que sacudía el látigo para que comenzara el castigo.
- Los hombgres están ansiosos por atacag…
- NO SE PGREOCUPE MAESE PIEGRE… PGRONTO LO HAGUEMOS… SOLO DEJAGUEMOS QUE SE ANGUSTIENG UN POGCO MÁS… - Hizo una seña para que los latigazos fueran más duros. Los gritos del hombre aumentaron de intensidad. Miró las velas. – AUNQUE NO APGROVÉ ESE DESEMBAGCO, GREO QUE LOS ANGUSTIÓ UN POCO… NO GREO QUE PUEDAN PGREPAGAG UNA BUENA DEFENSA DE POGT GROYAL… SI EL CLIMA CONTINÚA ASÍ… LOS TOMAGUEMOS POG SOGPGRESA… - Sonrió diabólicamente.
LEJOS DE PORT ROYAL
Ya era medio día, Annie le había insistido a su amiga que le enseñara a usar la espada, por lo que ambas bajaron vestidas con pantalones, cosa que alarmó a la Hermana María y a la Sra. Morris.
- ¡¡¡CANDICE WHITE ARDLEY!!!... ¡¡¡¿QUÉ ES ESTO?!!!... ¡¡¡ANNIE BRITTER!!! – Les llamó la atención al verlas bajar corriendo las escaleras y portando las armas. - ¡¡¡¿QUÉ DIRÍA TU MADRE DE ESTO?!!!
- Discúlpenos hermana… es mi culpa… - Annie miró asustada a la rubia. – Yo… estaba un poco aburrida… y como Terry no está… le pedía a Annie…
- SABEN PERFECTAMENTE QUE ESTO NO ES PROPIO DE UNA DAMA…
- Lo siento mucho pero se equivoca hermana María… - Escucharon una voz masculina, que al instante hizo que Candy se estremeciera al reconocerla. – Le da fuerza y carácter a una Dama… ¿No es así Candy?... – Se giró para verlo. Estaba recargado contra el marco de la puerta. Su mirada penetrante la hizo temblar incontrolablemente, haciendo que se sonrojara. Él lo notó, por lo que sonrió traviesamente disfrutando de los nervios de la joven.
- Milord, que gusto que haya regresado. Seguramente estará muy cansado. – Dijo la Sra. Morris.
- Tal vez un poco agotado… - No dejaba de mirar a la rubia. – Había tantas cosas por hacer en el Teodora… Disculpen si las preocupé…
- Haré que le preparen el baño y ropas limpias… - Se alejó diciendo la mujer. Annie lo observaba… su rostro… se mantenía impasible, "Eres un sinvergüenza… estuviste toda la noche con Candy… y mientes con tanta facilidad respecto a tu paradero, que te creen…"
- En ese caso… - Comenzó a decir la morena mirándolo suspicaz. – Ve a descansar. Candy iba a enseñarme a usar la espada…
- ¿Serás capaz? – Candy cambió la expresión de su rostro al oír su tono. Lo miró retadoramente y asintió. Él comenzó a reír de buena gana, sorprendiendo a todos. – Pobre Marck… compadezco al hombre porque pretende a una aprendiz de "fierecilla". – La rubia se molestó, se acercó a él olvidando momentáneamente su nerviosismo con su cercanía.
- ¿A caso se está arrepintiendo de su palabra Milord Grandchester? – Dijo la rubia al tiempo que empuñaba su espada en su dirección, él se percató de que la forma en que lo miraba en ese momento. Hizo que por primera vez se acelerara tanto su pulso, poniéndolo nervioso. Sonrió con desfachatez para que no lo notaran.
- Claro que no… Sólo hará las cosas más… interesantes… - Respondió al sacar su espada aceptando el reto de la joven. – Annie, serás testigo de la derrota de Milady Ardley… - Candy lo seguía mirando con desafío.
- Aún no has podido… ni lo harás… - Salió de la casa al escucharlo reír de nuevo, "Mentirosa… ya te he vencido…" él y las damas fueron tras ella, quien ya estaba en guardia esperándolo, la hermana María estaba sorprendida.
- No se preocupe, Mandisa es muy buena. – Le aseguró Thema, la monja la miró alarmada.
- Le hizo morder el polvo la primera vez por que se burló de ella… - Comenzó a decir Teshi emocionado.
- ¡Teshi! – Lo reprendió su madre.
- ¡¡¡¿LA… LA PRIMERA VEZ?!!! – Ahora sí estaba alarmada. – ESTA JOVENCITA TENDRÁ QUE EXPLICAR VARIAS COSAS… - Se cruzó de brazos mientras observaba a ambos jóvenes comenzar. Annie estaba sorprendida por la agilidad y destreza de ambos.
- ¿Cómo te sientes?... – Preguntó en voz baja el moreno en cuanto estuvieron muy cerca, forcejeando. - ¿Estás bien?
- Si… muy bien… - Le sonrió. - ¿Por qué no me despertaste cuando te fuiste? – Se separaron para ponerse en guardia, fue su turno de atacarlo.
- Por que si lo hacía, no me iría… te habría hecho mía de nuevo… y quizás aún estaríamos en tu habitación… - Ella se angustió con la posibilidad de ser descubiertos. Él sonrió, aprovechando para defenderse y atacarla. – Entonces si estaríamos en serios problemas… – La sacó de balance con sus palabras.
- ¡¡¡TERRENCE GRANDCHESTER!!!... ¡¡¡ERES UN… UN TRAMPOSO!!! – El sonrió de medio lado.
- ¿A caso… no ya te he vencido? – Atacó mirándola provocativamente, alterándola.
- N-NO… NO… - Ella dijo titubeante, se defendió molesta por su tono. – NO HAS PODIDO…
- Claro que sí… - Susurró roncamente al tenerla cerca. – Si no mal recuerdo… anoche… fuiste mía… en varias ocasiones… me suplicabas… me lo pedías desesperada… - Muy a su pesar se sonrojó por el tono de la voz del joven al hablar de lo sucedido. Las damas los miraban intrigadas. Él aprovechó para distraerla y atacarla.
- ¡¡¡TERRENCE!!!... ¡¡¡ESTO LO VAS A LAMENTAR!!!...
- ¡¡¡CUIDADO CON LADY ARDLEY… ESTÁ FURIOSA!!! – Se burló de ella. Comenzó a atacarlo con mayor fuerza y rapidez, dejando sorprendidos a todos los espectadores del encuentro, mientras que él no dejaba de reír. Nuevamente estaban muy cerca, forcejeando, lo cual el moreno aprovechó muy bien.
- No podrás negar… que te fascinó… rendirte ante mí… entregándote por completo… - La miró a los ojos, repentinamente se oscurecieron, le sonrió. – Y estoy seguro de que lo quieres repetir…
Una vez más habían logrado salirse con la suya. Dejaron sus puestos con alguna buena excusa, se reunieron para dirigirse a la Plantación de Terrence. Cuando llegaron, se detuvieron sorprendidos: Candy le estaba dando una lección al arrogante inglés, finalmente lo tenía acorralado. Pero nadie se esperaba lo que sucedió a continuación, de una forma veloz: aprovechando la cercanía con la joven y sin importarle el cruce de las espadas, la atrajo contra sí besándola apasionadamente, haciendo que ella soltara el arma por la sorpresa. Las damas los observaban muy abochornadas, mientras que los Oficiales se quedaban atónitos.
No pudo resistirse, le abrazó comenzando a acariciar su espalda, olvidándose de todo a su alrededor… besándole con la misma intensidad. También él había soltado su espada al sentir como la estrechaba contra sí. Comenzó a rodear su cintura, lo sintió temblar. Su mano encontró lo que buscaba, deslizándola suavemente hasta que…
- ¿Te rindes? – Dijo separando un poco sus labios, sonriéndole con malicia, viéndolo con los ojos entrecerrados. Le sintió temblar, eso le agradó.
- Pequeña Pecosa… - Susurró entre dientes al sentir el filo en su barbilla. – Eres una tramposa…
- Aprendí del mejor… - Le guiñó sacando la lengua, él quiso volver a besarla, pero ella lo había soltado, alejándose poco a poco mientras le seguía apuntando con la daga.
- Debí imaginarlo… - Refunfuñó admirado por lo que le hizo sin darse cuenta.
- ¡BRAVO! ¡BRAVO! ¡¡¡ASÍ SE HACE!!! – Ella volteó y vio a sus primos celebrar su triunfo mientras le sonreían al desmontar. Se abochornó por lo que habían presenciado.
- Bien… - Sonrió el moreno de medio lado. – Dejaré por ésta ocasión que tus Tres Caballeros disfruten de mi humillación pública… pero no creas que lo olvidaré… - Se acercó a acariciar su rostro con el dorso de su mano. Ella se estremeció entrecerrando sus ojos. – Pagarás por esto…
- ¿A-Ah s-sí?... ¿C-cómo?... – Lo miró. Él sonrió por la forma en que ahora lo hacía: de tal forma tan provocativa… y parecía no darse cuenta de ello.
- Ya veré… - Dijo de forma que parecía no darle importancia. – Pero… - La miró con intensidad. - lo voy a disfrutar… mucho… y puedo asegurate que... tú también… - Le susurró roncamente. Ella se sonrojó. Se separaron, Terrence recogía las armas mientras que ella corría a saludar a sus primos.
- ¡BRAVO GATITA… TE FELICITO! – Decía Archie en cuanto ella estuvo a su alcance, la abrazó emocionado. – ¡Albert mencionó tu destreza con la espada!… Supuse que pasaría mucho tiempo antes de poder verlo con mis propios ojos… - Ella apenada miró a Anthony, quien sólo atinó a hacer un gesto aprobatorio. Stear seguía aplaudiendo.
- Muy buena estrategia… - La miró con suspicacia. – De Terrence era predecible… pero… jamás lo hubiera imaginado de ti…
- Yo… no sé que decir chicos… estoy… apenada con todos…
- En la guerra y en el amor todo se vale… - Dijo Anthony para reconfortarla, los miró sonrojada, ellos no dejaban de reír.
- ¡SÓLO DÉJANOS DISFRUTAR DE ÉSTE MEMORABLE MOMENTO: EN EL QUE UNA BELLA DAMA ESCOCESA DERROTÓ AL ENGREÍDO CORSARIO INGLÉS!… - Seguía celebrando Archie alzando más la voz para que Terrence lo escuchara con claridad.
- ¡¡¡CANDICE WHITE ARDLEY!!! – Escucharon todos a sus espaldas. La joven hizo un gesto muy cómico al oír a la hermana María llamarla mientras se aproximaba. La rubia se giró despacio asustada. - ¡¡¡¿QUÉ FUE TODO ESO JOVENCITA?!!!... – Los oficiales después de hacerle una reverencia como saludo, se alejaron de ellas para darles privacidad. - ¡NO ES PROPIO DE UNA DAMA… SEMEJANTE ESPECTÁCULO CON SU PROMETIDO!
- Discúlpeme hermana… - Dijo seriamente mientras hacía una reverencia a modo de disculpa, pero al incorporarse sonrió traviesamente, desconcertando a la monja. – Pero en la guerra y en el amor… todo se vale…
- Candy… Eres increíble… - Comenzó a decir Annie al entrar en la casa.
- ESO NO QUIERE DECIR QUE TÚ TAMBIÉN LO QUIERAS INTENTAR ANNIE BRITTER… - Sentenció la hermana María. Candy por un momento se quedó quieta cerca de la puerta, tomando su cabeza entre sus manos.
- ¿Te sientes bien? – Preguntó Thema al notar el gesto.
- Si… Thema… es sólo que… recordé… a mi padre… enseñándome… en algún lugar… - Unas lágrimas asomaban por sus ojos.
- Candy… ¿Ya lo recuerdas con más claridad? – Preguntó Dorothy mirándola ansiosamente. Vio que se quedaba pensativa, le hizo un gesto animándola a continuar.
- No mucho… pero… Creo… que cada vez que regresaba de sus viajes… solíamos practicar… - Miró a Dorothy, ella asintió. – Mamá… - Volteó a ver a la mucama. - ¿Ella también sabía?
- Si… - Le confirmó. – Ahora no te esfuerces tanto… poco a poco tus recuerdos de ellos regresarán… – La abrazó. – Tenemos que llevarte a tu habitación para que descanses un momento.
- Pero Dorothy… - Comenzó a protestar mientras subían.
Había estado a punto de quedarse dormido en la tina, finalmente terminó de asearse y mientras se vestía no podía evitar que los recuerdos de la noche anterior lo invadieran, casi le parecía que el aroma de ella estaba por todo su cuerpo y no quería deshacerse de el. Se miró al espejo: algo en su expresión había cambiado mientras evocaba de nuevo lo ocurrido… "Definitivamente ella es la mujer de mi vida… solo ella ha podido lograr tantas cosas… en tan poco tiempo… hacer que vea mi vida de forma completamente diferente y me sienta… feliz…" Aun le sonaba extraña esa palabra, pero definitivamente a sí se sentía a su lado. Cuando terminó se dirigió a la habitación de la joven. Se sorprendió de que la Sra. Morris se encontrara ahí.
- Milord, ¿Sería tan amable de esperar a Milady Ardley abajo?... Es una descortesía que desatienda a sus visitas. – Le dijo Mirándolo severamente. "Mejor lo hago o comenzará a vigilarme y no me dejará que me le acerque hasta el día de la boda" Pensó sospechando que su actitud tenía que ver con lo ocurrido en el jardín, sonrió de medio lado traviesamente.
- Sólo quería saber si estaba lista para bajar. – Se despidió del ama de llaves. Bajó y se dirigió a la biblioteca, donde estaban los oficiales acompañados por Annie, Thema y Teshi, quien les narraba divertido los anteriores enfrentamientos de ambos jóvenes haciéndolos reír. Saludó a los Tres Caballeros para comenzar a conversar animadamente.
- ¿Qué se supone que hacen aquí? ¿No deberían estar en sus puestos… alertas? – Preguntó burlonamente mientras servía unas copas y se las ofrecía.
- Queríamos saber como se encontraba Candy… - Dijo Anthony con displicencia. Lo cual hizo sonreír al moreno misteriosamente.
- Y vemos que está muy bien. – Dijo molesto Archie por la expresión del pirata. "No sabes cuanto…" Pensó Terrence mirándolo a los ojos, quien se sentía intrigado por su gesto.
- Has cumplido tu palabra de protegerla. – Indicó Stear con tranquilidad. – Vimos a algunos de tus hombres en los alrededores…
- Así es. – Miró a Archie sonriendo de medio lado. – Aunque sea un pirata, tengo palabra de honor…
- Sé que el Capitán daría su vida por ella… - Dijo Thema al notar la tensión entre ambos jóvenes.
- Aunque Candy siempre le haga comer el polvo… - Dijo Teshi, quien jugueteaba con Clim.
- ¡¡¡TESHI!!!... – Le llamó la atención su madre, haciendo a todos reír.
- Milord, no creo que sea buena idea el que una dama como Candice ande por ahí… - Comenzó a decir la hermana María cuando se tranquilizaron las risas. Terrence la interrumpió cortésmente.
- Es una pena que haya presenciado lo ocurrido hermana… Lo habíamos mantenido en secreto con el fin de no preocuparla… sólo que fue muy imprudente de parte de Candy…
- Bueno, llevábamos tiempo sin practicar… - Dijo la rubia desde el umbral de la habitación. Haciendo que los caballeros se levantaran de sus lugares mientras la contemplaban. Lucía un hermoso vestido rosa con blanco y su cabello recogido en un sencillo pero elegante peinado. - Me estaba aburriendo, así que se lo conté a Annie y le pedí que me ayudara por un rato mientras tú llegabas… - Se había cruzado de brazos.
- Creo… creo que después de todo, la constante actividad física te sienta bien. – Dijo Stear sorprendido. Candy y Terry se miraron, conteniendo una sonrisa.
- Creo que la Sra. Morris viene a avisarnos que la comida está lista. – Anunció Annie para que no se percataran los demás de las miradas que intercambiaba la pareja.
Pasaron una tarde muy agradable. Los Oficiales no se querían alejar de su prima, pero se habían ausentado mucho de sus puestos, querían que supiera lo que podría ocurrir en poco tiempo, pero sabían que no podían hacerlo. Se despidieron de la joven con cierto pesar. Terrence los acompañó. Ella decidió dejarlos a solas, suponiendo que ahora que su amistad se había renovado, necesitaban espacio para hablar.
- Es mejor que te quedes a cuidar de ella… - Dijo Anthony montando en su caballo. Archie miraba hacia la entrada de la casa, donde la joven los miraba sonriente. Stear le hizo una seña de despedida, ella le contestó.
- NO SE PREOCUPEN… AHÍ ESTARÉ ESTA NOCHE… - Dijo con determinación.
- Ella es muy inteligente, no la subestimes… - Le aconsejó Stear.
- Nunca lo hago… - Dejó escapar una sonrisa traviesa. Archie lo notó. – Los veré después. – Ellos arrearon sus caballos. Él se dirigió a la casa, en el umbral vio que ella lo esperaba al pie de la escalera sonriéndole.
- Me da gusto que todo esté bien entre ustedes.
- A mí también… - Se acercó a ella al verla como se sonrojaba, miró a su alrededor para asegurarse que estaban a solas, la tomó entre sus brazos para besarla.
CERCA DE PORT ROYAL, EN EL MAR
Dirigió el catalejo hacia el cielo. "Pegfegto… nuevamente nugbes… pog fin…" Sonrió diabólicamente, dio órdenes de que se desplegaran todas las velas. Iniciarían el ataque, un bote pequeño había sido enviado antes con unos cuantos hombres muy fieros: el elemento sorpresa. Quienes averiguarían la situación de las personas que le interesaba destruir: la joven pecosa, el inepto de Neil Ligan y el desgraciado de Terrence Grandchester… porque estaba seguro de que no podría haber muerto en el ataque de sus hombres… sabía que era un hueso muy duro de roer. "Tienen que mogig en mis manos… como lamento que no lo hubiega hecho antes… no volvegué a cometeg el mismo egrog"…
LEJOS DE PORT ROYAL
Después de la cena decidieron dar un breve paseo por los jardines. Candy se había percatado de que la hermana María los vigilaba, pero había decidido no decir nada.
- Te extrañé… - Susurró la rubia mientras se alejaban de la casa. Él sonrió de medio lado.
- ¿Tan pronto?... Pero, si sólo fueron unas cuantas horas desde que… tú y yo… - La miró de reojo, ella se había sonrojado al instante al escuchar su alusión a lo ocurrido la noche anterior. Él volteó discretamente hacia atrás. – Ummmm… La hermana María no deja de vernos… con cierta sospecha…
- ¡TÚ TUVISTE LA CULPA! – Reclamó la joven soltándose de su brazo para alejarse un poco mientras cruzaba los suyos, fingiéndose molesta.
- ¡¿YO?!... ¡¿QUÉ HICE?! – Fingió no comprender su cambio de actitud mientras sonreía ampliamente.
- ¡¿QUÉ HICISTE?!... ¡¿TE PARECE POCO LA FORMA EN QUE ME BESASTE… FRENTE A TODOS?!
- NO ME CULPES… - Se fue acercando a ella de nuevo. – TÚ CORRESPONDISTE DE UNA FORMA… POCO PROPIA TAMBIÉN… - La abrazó brevemente. – AUNQUE… ME GUSTÓ MUCHO… QUE LO HICIERAS… - Seguía sonriendo con picardía.
- ¡¿CREES QUE NO ME DI CUENTA DE QUE ERA UNO MÁS DE TUS SUCIOS TRUCOS?! – Se separó rápidamente de él, lo que provocó una carcajada en el joven.
- Que usaste a tu favor… - Le dijo suavemente cuando se le acercó de nuevo, llegaron hasta una banca donde se sentaron, "Rayos… me muero por besarla… tocarla…" Pensó, pero aún podía ver a la distancia a la monja. Se quedó pensativo por un momento, mirando a un punto perdido en el horizonte, un extraño gesto apareció. Ella lo notó.
- Terry, ¿Qué pasa?
- Nada… - Su mirada cambió con una velocidad asombrosa. Ella lo miró a los ojos incrédula, le sonrió traviesamente. – Estaba pensando… en la mejor forma de escabullirme a tu habitación… - Cuando la vio sonrojarse, él miró a su alrededor satisfecho, era fácil de distraer. – Debido a lo sucedido esta tarde, creo que la Hermana María y la Sra. Morris te pondrán guardias… - Sonrió con malicia. Ella bajó el rostro apenada, lo que hizo que él soltara una carcajada. La miró. - ¿Es que… acaso no quieres que se repita? – Susurró roncamente al tomarla de la mano, ella se estremeció.
- ¡¡¡NOO!!!
- ¿No? – La miró a los ojos con insistencia. - ¿Estás segura... que no?
- No… quiero decir… - Hablaba con nerviosismo, la caricia que él sutilmente daba en su mano la alteraba demasiado. - yo… yo… si… quiero, pero…
- ¿Tan malo fue... hacer el amor conmigo... – Ella volteó a mirarlo alarmada. – que lo tuvimos que repetir… varias veces... - Bajó el tono de su voz para convertirlo en un suave susurro al sostenerle la mirada. - una… y otra… y otra… y otra vez... hasta que quedaras satisfecha?...
- ¡¡¡TERRY!!! – Exclamó asustada por sus palabras, mirando abochornada a su alrededor, esperando que nadie lo escuchara, él soltó una carcajada. - ¡Claro que no!... – Dejó de reír. La miró con intensidad, animándola a continuar. – Fue… fue algo… - Estaba sin aliento por el giro que dio la conversación. – Fue… maravilloso… - Se sonrojó a más no poder.
- Y podría ser mejor… - Dijo juguetonamente. – Iré a descansar y… quiero…
- ¡¡¡TERRY!!!... ¡¡¡¿AHORA?!!! – Dijo con nerviosismo la joven, él soltó una nueva carcajada.
- ¿Por qué no? – Dijo mirándola con malicia, aprovechando sus palabras.
- Eres malo… - Comenzaba a aumentar su sonrojo.
- Si muy malo… recuerda que soy un pirata… y haré lo que quiera… como quiera... contigo… porque eres mía…
- ¡Y un atrevido!… - Volvió a fingir enojo para diversión del joven, sabía que no lo decía en serio, sus reacciones le indicaban que tal vez estaba pensando lo mismo que él.
- Si por mí fuera, sería aquí y ahora Pecas… ya no resisto… estar tanto tiempo sin ti… - La miró sonriente, el rostro de la joven mostraba alarma por sus palabras. – Pero, de verdad necesito descansar un poco… no he dormido nada… y tú, tienes la culpa… - Continuaba acariciando su mano de forma que en ese momento ya la sentía estremecerse.
- E-en e-ese c-caso… e-es mejor que descanses… b-bien... – Respondió con cierto nerviosismo y preocupación, al escucharla, sintió que su determinación de no decirle del peligro que pronto enfrentarían, se derrumbaría. La vio sonreír animada. – Tienes que descansar… muy bien para… - Vio su sonrojo al no poder terminar la oración.
- En ese caso me retiro… - Acercó su rostro para besarla apasionadamente, olvidando que eran observados, la estrechó con fuerza. Al separarse le susurró: - No es lo mismo que la realidad… pero soñaré contigo… - Ella sonrió por el cumplido, volvió a tomar su mano para despedirse con un beso en ella, mientras la miraba a los ojos con intensidad, se retiró. Ella se quedó un momento más, contemplando el cielo, no le agradaba que las nubes lo comenzaran a cubrir.
- Parece que habrá una tormenta… - Dijo en voz alta al notar que el viento comenzaba a soplar.
PORT ROYAL
A pesar de estar encerrado y aislado, notaba la tensión creciente entre los guardias desde hacía unos pocos días… Suponiendo que sería por el inminente ataque del Olonnés, "Así que por fin… podré vengarme de todos… los idiotas de los Ardley… muy pronto… A mi familia y a la anciana de la Tía Abuela, le demostraré que no soy lo que siempre han dicho de mi… llegaré a Escocia cargado de riquezas de los galeones españoles…" Pensaba mientras caminaba por su celda, no había visto a sus primos y su tío desde que lo habían humillado, había sido cambiado de celda, en espera del barco que lo llevaría a tierra firme a cumplir su sentencia. "Cuando esté libre me vengaré…" No tendré piedad con nadie… especialmente con esa chiquilla pecosa… la humillaré cuantas veces sea necesario… y lo disfrutaré enormemente…"
LEJOS DE PORT ROYAL
- Milord, ¿Se irá de nuevo? – Preguntó la Sra. Morris saliendo de una de las habitaciones al encontrarlo en el pasillo.
- Iré a descansar un poco… - Vio el rostro preocupado de la mujer. – Y sí… saldré de nuevo… Y no… no he dormido nada desde ayer…
- ¿Por qué no se queda?... El Sr. Smith o el Sr. Gibs podrían reemplazarlo… Usted necesita ver que ella está a salvo y…
- Les di mi palabra de que ahí estaría… no quiero que crean que soy un…
- Ellos comprenderán si se queda a cuidarla aquí…
- ¡¡¡NOO!!! – Dijo obstinadamente. – DEBO ASEGURARME DE QUE EL OLONNÉS NO VOLVERÁ A SER UN PROBLEMA PARA NOSOTROS… - Se dirigió a su habitación, cerrándola con un portazo.
- CANDICE WHITE ARDLEY – La joven se sobresaltó al oír el tono empleado por la hermana María, se levantó de un brinco al instante, había estado tan distraída viendo un punto fijo en la lejanía.
- Hermana María… - La miraba con recelo. – Disculpe que no la haya escuchado…
- ¿Dónde está Milord Grandchester? – Preguntó, la joven suspiró aliviada.
- Fue a descansar… pasó toda la noche revisando… algunas cosas del Teodora…
- Pobre joven… - Dijo distraída la hermana. – Con tanto por hacer… - Candy notó algo extraño en sus palabras, pero esperó a que la monja dijera algo más. – Candice, sé que no me incumbe, pero tu comportamiento de esta tarde…
- Discúlpeme Hermana María… - Hizo una reverencia al decirlo. De repente la joven se dejó llevar por sus emociones de nuevo.- ¡¡¡PERO ES QUE ES TAN TRAMPOSO!!!
- Y a pesar de que te saque de tus casillas, debes ser prudente… mantener la calma…
- Lo sé hermana… - La joven miró a su alrededor apenada. Le llamó la atención el extraño silencio que las envolvió.
- ¿Qué pasa Candy?
- Yo… no sé… me preocupa Terry… ha estado muy extraño… - La hermana se alarmó. "¡Oh no!… lo sabía… no le ha dicho absolutamente nada… Milord debió hacerlo…" – Lo he visto muy pensativo a veces… distraído…
- Son sólo imaginaciones tuyas… además, debes considerar que para un hombre que ha vivido en completa libertad… le es difícil imaginarse lo afortunado que es de encontrarse con una joven tan valiosa como tú…
- Tal vez… - Respondió la rubia no muy convencida.
Estaba recostado, intentando dormir… pero no podía conciliar el sueño… seguía sintiéndose muy inquieto: Podía estar muy seguro de que el Olonnés estaba muy cerca y no desaprovecharía esa noche para atacar, era el segundo día que había nubes en el cielo, amenazando con una tormenta. Se levantó para dirigirse al balcón. Contempló a Teshi que aún corría por el jardín con el travieso Clim. "Si todo pudiera se un simple juego de niños" vio a Thema llamar al pequeño para llevarlo a dormir. Regresó a su habitación recostándose de nuevo. Pensó en su infancia al lado de su madre… antes de ser encontrados por su padre… las cosas terribles que le dijo para alejarla de él cuando se reencontraron después de haber sido separados… a pesar de eso, la amaba y odiaba a su padre por obligarlo a que se alejaran para siempre… "Madre… como me gustaría que conocieras a Candy… es tan dulce y buena… ambas se llevarían muy bien…" Se incorporó para dirigirse al secreter y comenzar a escribir.
Annie estaba con la rubia en la biblioteca, había tratado de leer un poco, pero había algo que la inquietaba. Se levantó del sillón en dirección a los ventanales, Thema en ese momento entró, la observaba discretamente. Comenzó a caminar nerviosamente por la habitación.
- Candy, ¿Estás bien? – Dijo la morena, mirando a Tema con angustia.
- No lo sé…
- ¿Por qué no vas a tu habitación a descansar?… No has dormido lo suficiente… y… - Sugirió Thema.
- Aún es temprano… - Contestó la joven sin voltear. – Yo… estoy bien… solo que hay algo que… me preocupa… y no sé qué es…
- Pero Candy… necesitas… descansar también… - Dijo con cierto bochorno Annie.
- Le pediré a la Sra. Morris que te prepare un té, eso te relajará y dejarás de pensar en cosas absurdas… - Dijo Thema. Candy se extrañó por las palabras de la mujer, volviéndose para ver a ambas. Annie y ella se miraron, cada una con un gesto diferente. La mujer mayor salió de la habitación sin esperar la respuesta.
- Candy…
- ¿Soy yo o es que los demás están muy extraños? – Volvió a acercarse a los ventanales.
- ¿A-a… q-qué… t-te refieres? – La morena no pudo evitar bajar la vista para esconder sus lágrimas de la rubia. Quien pudo notarlo a través del vidrio.
- Annie, ¿Tú también?
PORT ROYAL
Por fin habían llegado a una orilla muy alejada y solitaria, había una extraña calma, las tabernas no tenían su acostumbrado bullicio a esas horas. Pero lo ignoraron… tenían cosas más importantes que hacer. Vieron a soldados patrullando, se escabullían para no ser vistos.
- Si esos idiogtas no se hubiegan desespegado y desembagcado en la Punta Sudeste, ahoga mismo la divegsión seguía mayog al tomaglos completamente despgrevenidos. – Siseó un hombre al que estaba a su lado.
- Eso ya no impogta… ahoga debemos conseguig la infogmación que necesita el Capitán… - Rieron por lo bajo.
- Además el Capitán quiegue hacegse caggo pegsonalmente de esos sujetos y la joven… - Volvieron a reír con malicia.
LEJOS DE PORT ROYAL
- ¿Qué haremos? – Preguntó la Sra. Morris. Quien supervisaba que la servidumbre terminara de limpiar la cocina.
- Tenemos que decirle la verdad… - Afirmó la hermana María. – Aunque le corresponda al joven Grandchester…
- No nos perdonará que le mintiéramos todo este tiempo… Todos… - Secundó Dorothy.
- Si… debimos haberlo hecho desde el principio… - Thema revisaba algunas hierbas. La puerta se abrió de pronto sorprendiendo a las mujeres, Annie se fue a refugiar con la hermana María mientras decía llorando:
- ¡LO SIENTO MUCHO HERMANA!... ¡NO PUDE EVITARLO!... ¡SE DIO CUENTA DE LO QUE PASA! ¡ESTÁ FURIOSA CONMIGO!...
"¡¡¡¿CÓMO PUDIERON HACERLO?!!!... ALBERT… ¡¡¡ME LO PROMETISTE!!!... ¡¡¡TERRENCE GRANDCHESTER ERES UN MALDITO EMBUSTERO… TODO ESTE TIEMPO… ME ENGAÑASTE!!!... ¡¡¡Y YO UNA IDIOTA!!!… POR CREER EN TI…
CONFIAR CIEGAMENTE EN TI..." No le importaba nada en ese momento… se sentía furiosa con todos… incluso con él… no quería ver a nadie… subió a su habitación, pero en el pasillo comenzó a dudar, ¿Su habitación o la de él?FlashBack
- ¡¡¡RESPÓNDEME!!! – La morena había dejado a un lado su bordado mientras cubría su rostro, tratando de controlar su llanto.
- ¿Q-qué q-quieres que te diga? – Preguntó titubeante, manteniendo su vista baja.
- Ustedes saben lo que se traen entre manos Terrence y los chicos, ¿Verdad?
- N-no s-sé d-de qué hablas…
- ¡¡¡ANNIE BRITTER!!!... – Suavizó un poco su tono. - ¡Dime la verdad!... ¿Qué saben del ataque del Olonnés?
- N-nada…
- ERES MUY MALA MENTIROSA… ¿LO SABÍAS?... – Vio a su amiga volver a llorar, pero no quiso hacer caso. – HE OBSERVADO A TODOS Y ALGO PLANEABAN… - Se dejó caer en otro sillón muy molesta. – ALBERT HABÍA PROMETIDO MANTENERME INFORMADA… ¡¡¡Y LO ÚNICO QUE SE LE OCURRE ES ALEJARME DE PORT ROYAL!!! – Annie la miró sorprendida. – LO SUPE DESDE QUE TERRY ME PIDIÓ VISITAR SU PLANTACIÓN… Y QUE ALBERT ACCEDIERA TAN RÁPIDAMENTE…
- C-Candy… p-por f-favor… entiende que…
- AYER Y HOY TERRENCE HA ESTADO MUY EXTRAÑO… - Miró en silencio a su amiga, la desesperaba que no le dijera nada más. Sabía que no lo haría. Se levantó para dirigirse a la puerta: - DE ACUERDO… HABLARÉ DIRECTAMENTE CON ÉL…
- ¡Candy!... Espera por favor… - Fue lo último que escuchó decir a su amiga. "Me las pagará ese… ese inglés engreído… es la última vez que se burla de mí…"
Fin del FlashBack
Ahora estaba frente a su puerta, la abrió con mucho cuidado de no hacer ruido. La única luz iluminaba el secreter. Ahí estaba él inclinado. Tan concentrado escribiendo, que no escuchó nada. Cerró con mucho cuidado. Avanzó con cuidado hasta llegar a su lado, se dio cuenta de que no escribía. Sostenía su cabeza entre sus manos. Sus hombros se sacudían levemente.
- Terry… - Lo llamó con preocupación, pero él no la escuchó. Se aproximó un poco más, apenada por encontrarlo en ese estado. – Terry… - Tocó su hombro, él se sobresaltó pero no la miró. – Terry… por favor… - Lo abrazó recargando su cabeza en la de él, se puso tenso por un momento, pero después se relajó. No supo que más decirle por el momento. Él asió sus brazos en silencio, sin poderlo evitar, ella también comenzó a llorar.
- ¿Qué haces aquí?... – Preguntó después de un momento con voz ronca. Eso le recordó su furia de unos momentos atrás contra él y los demás.
- ¿Por qué?... – Le dijo suavemente.
- ¿Por qué?... ¿Qué?... – Susurró él sin comprender a qué se refería.
- ¿POR QUÉ HAS PERMITIDO QUE ME MIENTAN? – Se separó bruscamente de él. - ¡¡¡¿POR QUÉ ME MENTISTE?!!!
- Candy… - Por fin levantó el rostro para mirarla a los ojos, ella vio que los tenía muy enrojecidos. – Perdóname… yo no… quería verte preocupada más de lo que ya estabas…
- ¡¡¡¿Y QUÉ ME DIRÍAN LOS CHICOS SI TE PASABA ALGO?!!!... ¿YA TENÍAN LA HISTORIA PREPARADA?... ¿QUE ME ABANDONABAS COMO A SUSANA?... Y TE PERDERÍAS PARA SIEMPRE EN EL MAR… EN ALGUNA ISLA PERDIDA… QUE SÓLO ME HABÍAS USADO… SI MORÍAS ¿QUERÍAS QUE PASARA TODA MI VIDA ODIÁNDOTE POR HABERME DEJADO? – El joven la miraba sin poder decir nada. - ¿CREYENDO EN UNA MENTIRA? ¿ESCUCHAR A LOS CHICOS REPROCHARME MI DECISIÓN DE ESTAR CONTIGO?
- Candy, era por tu bien…
- ¡¡¡NO ES CIERTO!!!... ¡¡¡ERA POR EL TUYO!!!... ¡¡¡ERES UN MALDITO EGOÍSTA!!!... – Le gritó finalmente. La miró sorprendido, había comenzado a llorar de nuevo. - ¿CREES QUE NO IMPORTÁNDOLE A NADIE PODRÁS HACER MEJOR TODO?... ¿QUE NADIE TE EXTRAÑARÍA SI MURIERAS?... ¡¡¡IDIOTA!!!... – Se abalanzó hacia él, cayendo ambos al suelo, quedando ella encima de él, se miraron sorprendidos y al instante ella comenzó a golpear su pecho con los puños, llorando más amargamente. - ¡¡¡TE ODIO!!!... ¡¡¡TE ODIO!!!... ¡¡¡ERES UN MALDITO EGOÍSTA!!!... ¡¡¡ERES UN IDIOTA TERRENCE GRANDCHESTER!!!... ¡¡¡ERES… ERES… UN… - La abrazó estrechamente para que dejara de golpearlo, tal vez no porque le doliera… tal vez era el hecho de que le había dicho que nunca la lastimaría y lo estaba haciendo… creyendo que era lo más correcto. Al sentir sus brazos y la forma en que la tenía, poco a poco dejó de luchar y gritar, pensando que se había salido de control y terminó llorando por un rato más, en silencio, sintió como acariciaba su cabello, consolándola, recargó su rostro en su pecho.
- Perdóname… mi… amor… - Era la primera vez que la llamaba así, estrechándola más. – Soy un tonto… pero… te amo… tanto…. que la idea de perderte…
- ¡SIIII!... ¡ERES UN TONTO!... – Le susurró alzando el rostro. – Y aunque no quieras admitirlo, muchas personas te quieren… aunque a veces seas un ogro… eres especial para todos…
- ¿Todos… me quieren? – La miró, ella le sonrió asintiendo.
- Aún cuando los chicos no quieran admitirlo, te aprecian mucho… Aún Archie…
- ¿Todos… me quieren? – Volvió a preguntar con una sonrisa traviesa. Ella sabía lo que quería oír.
- Sí, todos te quieren… pero yo… te amo… - Lo besó. Él la estrechó más, giraron para el quedar sobre ella. – Tengo… tengo que irme… - Dijo la rubia entre besos. – Debes… descansar…
- No… no te vayas… - Se incorporó.
- Pero…
- Te necesito… - La tomó entre sus brazos para llevarla al lecho, sonrió traviesamente. – Pesas demasiado Pecosa…
- ¡TERRY! – Le llamó la atención molesta.
- Shhhh… - Colocó un dedo sobre sus labios. - No me dejaste terminar de decir: que pesas demasiado con esos vestidos… estas mucho mejor… sin ellos… - Le susurró roncamente.
- Pero… Terry… - La besaba apasionadamente. - ¿Y si nos… descubren… juntos… aquí?…
- ¡¡¡AL DIABLO CON TODOS!!! – Ella comenzó a reír cuando comenzó a hacerle cosquillas. - ¡¡¡ERES MÍA!!!... ¡¡¡Y QUIERO QUE TODOS LO SEPAN!!!... NO ME IMPORTA NADA MÁS…
PORT ROYAL
Lograron dar donde estaba la prisión, se fueron acercando. Notaron que había pocos guardias, se dispersaron, uno tras otro fueron cayendo bajo su ataque sorpresa. Entraron, para descubrir que todas las celdas estaban vacías, bajaron las escaleras hasta llegar a los calabozos, ahí sólo encontraron a un hombre pelirrojo. En cuanto les escuchó se incorporó.
- ¡¡¡¿DÓNDE DEMONIOS ESTÁN LOS DEMÁS PRISIONEROS?!!! – Le gritó un hombre al desconocido.
- ¡¡¡LOS AHORCARON!!!... ¡¡¡AHORA: SÁQUENME DE AQUÍ PARTIDA DE IDIOTAS INCOMPETENTES!!!
- ¡¡¡¿Y QUIÉN DEMONIOS CREES QUE ERES PARA HABLARNOS ASÍ?!!!
- ¡¡¡NEIL LIGAN… EL SOCIO DEL OLONNÉS!!! – Los hombres se miraron entre sí, volvieron a verlo detenidamente y comenzaron a burlarse de él a carcajadas.
- ¡¡¡¿Y POR TI SE SUPONE QUE NOS ESTAMOS ARRIESGANDO?!!!... ¡¡¡MEJOR VÁMONOS DE AQUÍ…
- ¡¡¡¿SABEN QUE SOY RICO?!!!... SIN MI DINERO NO PODRÍA HACER ESTO EL OLONNÉS – Fanfarroneó, haciendo que dejaran de reír.
- "DE ACUERDO MILORD"… - Dijo otro hombre con burla. - COMO USTED DIGA, DESPUÉS DE TODO, EL OLONNÉS QUERÍA ENCONTRARLO…
- ¿DÓNDE ESTÁ?
- PRONTO ATACARÁ PORT ROYAL. – Otro hombre le habría la reja al contestarle.
- TENGO QUE HACER ALGO PERSONAL ANTES DE VERLO… - Lo miraban con desconfianza. – EN LA MANSIÓN DEL GOBERNADOR…
- COMO QUIERA… - Dijeron cuando subían corriendo las escaleras, en el camino Neil despojó de sus armas a un guardia.
Por un momento las nubes dejaron de cubrir la luz de la Luna, debido al viento que se soltó. Anthony aprovechó para mirar a través del catalejo. "¡¡¡DEMONIOS!!!" Se apresuró a mandar un mensaje urgente:
"El Olonnés se acerca con rapidez, lamentablemente tiene viento a favor, Cuatro barcos le acompañan. Esperamos órdenes. Les aconsejaría que actuemos rápido"
Oficial Anthony Brown Ardley
Después de ver partir al mensajero, dio órdenes de preparar los cañones y municiones, volvió a mirar por el catalejo, pero aún estaban muy lejos de su alcance.
Se separó de los hombres del Olonnés al ver la Mansión del Gobernador, buscó un lugar apropiado para entrar, no teniendo más remedio que trepar por una parte baja, maldiciendo por que era algo que le desagradaba, sudando de miedo al ver la escasa altura al otro lado. Cuando logró saltar, le parecía muy solitario el lugar, pero no le importó, avanzó ocultándose entre los cetos de arbustos. Cerca de la entrada pudo ver a un hombre de color acompañando a una mujer hacia un carruaje, por lo que captó de la conversación se trataba de una joven cocinera, se apresuró e hirió al hombre por la espalda con la espada, la mujer lo miraba sorprendida antes de que comenzara a gritar, le cubrió la boca.
- ¡¡¡¡ME LLEVARÁS A LA HABITACIÓN DE MILADY ARDLEY… AHORA!!! – La joven temblaba. Comenzando a negar con la cabeza. ¡¡¡¿NO LO HARÁS?!!!... – La atrajo más hacia su cuerpo. - ¡¡¡¿QUIÉRES MORIR?!!!... CREEME QUE ANTES, TE HARÉ SUFRIR… - Ella negó asustada al sentir la pistola sobre su abdomen. - ¡¡¡AHORA LLÉVAME!!! – La haló al interior de la casa.
Cuando llegó el mensajero a la prisión vio que los guardias estaban muertos, sólo uno apenas había logrado sobrevivir, alcanzando a informar que habían sido atacados por sorpresa por un grupo reducido de hombre que seguramente habían llegado en bote o a pie… y murió. Revisó las mazmorras, sabía que sólo había un prisionero ahí, al no encontrarlo, se apresuró a llegar al Palacio de Gobierno e informar al Gobernador de lo ocurrido en la Prisión y entregar el mensaje de Anthony. El Capitán mandó más mensajeros para informar a todos lo ocurrido y que estuvieran alertas para no ser atacados por sorpresa de nuevo.
- ¡TENEMOS QUE AVISAR A TERRENCE! – Indicó Charly a Cuky cuando salían corriendo en dirección a los muelles para avisar a los demás Corsarios, el chico asintió, dirigiéndose a un caballo y alejarse a todo galope.
- ¡¡¡TENEMOS QUE ENCONTRAR A ESOS HOMBRES CUANTO ANTES!!! – Ordenó el Capitán, miró a Archie. - ¡¡¡VAYA CON UN GRUPO DE SOLDADOS Y ALERTEN A TODOS LOS CIVILES… HAY QUE DETENERLOS A COMO DÉ LUGAR!!! – Archie hizo un saludo y salió rápidamente.
- NEIL LIGAN FUE LIBERADO, CAPITÁN… - Terminó de informar el mensajero.
- ¡¡¡NEIL!!!... – Exclamaron Stear y Albert.
- Seguramente irá por Candy… - Murmuró Stear.
- YO IRÉ POR ÉL… - Dijo el rubio al dirigirse a la puerta.
- Pero William... – Protestó Lord Britter.
- Es mi responsabilidad, debo ocuparme de él yo mismo.
- De acuerdo…
LEJOS DE PORT ROYAL
Annie lloraba después de haberles contado como se puso la rubia. La hermana María la consolaba mientras que Thema y la Sra. Morris se miraban preocupadas. Ninguna se atrevió a averiguar qué había sucedió con ellos, prefirieron esperar.
- Milord estará furioso… - Dijo el ama de llaves con angustia al conocer mejor el temperamento del joven.
- ¿Por qué si lo sospechaba, no dijo nada?... siempre dice lo que piensa… - Murmuraba la hermana María.
- Tal vez… esperaba que él se lo dijera… - Respondió Annie, tratando de calmarse. – Incluso a mi me engañó…
- A todos… - Dijo Dorothy con tristeza, en ese momento las puertas se abrieron de golpe y entró Cuky, al verlo tan agitado, comprendieron la razón.
- ¡¡¡HA LLEGADO... EL OLONNÉS!!!… – Exclamó la Sra. Morris asustada, el chico asintió aun sin aliento, trató de hablar.
- Aún no… ha atacado… todavía… está lejos… del alcance… de los cañones de Anthony… pero… ¡¡¡Tiene que decírselo… a Terry!!!... ¡¡¡Tiene que… hacerse a la mar… lo más pronto… posible!!!
El Ama de Llaves salió rápidamente de la cocina en dirección a la habitación del joven, ella hubiera querido que se quedara, pero no le perdonaría el que no lo hubiera despertado. Cuando llegó a su puerta, llamó con insistencia, pero no le contestó. Entró en la habitación, acercándose con cuidado al lecho para despertarlo… se quedó atónita… finalmente pensó que era una ridiculez exagerar por lo que vio: Candy y Terry estaban abrazados, profundamente dormidos, sintió pena despertarlo, pero tenía que hacerlo.
- Milord… - Le llamó con suavidad. "Candy…" murmuró entre sueños al estrechar más a la joven. Debía despertarle. – Milord… despierte por favor… - Urgió subiendo un poco más la voz. Él abrió con mucho trabajo los ojos.
- Sra. Morris… ¿Qué…
- Un mensaje urgente de Port Royal, Milord… - Le murmuró.
- EL OLONNÉS… - Susurró con furia abriendo los ojos, quiso separarse de la joven, pero ella lo tenía fuertemente aferrado. EL ama de llaves los veía conmovida, él al percatarse de su propio sonrojo, apartó su mirada para decir: - La llevaré a su habitación… - Con mucho cuidado la acomodó entre sus brazos, ella sin despertar, se acurrucó contra su pecho, la cargó mientras la mujer mayor abría la puerta. "Pecas, tienes un sueño muy profundo… espero que no despiertes hasta que todo esto termine y creas que solo haya sido una pesadilla…" Llegaron a la habitación, recostándola con mucho cuidado. – Sra. Morris… - Comenzó a decir sin despegar su mirada de la joven. – Cuídela mucho… - Se acercó para besar su frente.
- Lo haremos Milord… - El iba a salir, el ama de llaves lo detuvo. – Por favor, cuídese…
- No se preocupe Sra. Morris… - Salió rápidamente en dirección a su habitación y tomar dos cartas. Al bajar las escaleras, Cuky le dio sus armas. Miró a las demás damas. – No tienen de qué preocuparse por su seguridad, están bien protegidas… - Sintió un nudo en la garganta, le entregó a la hermana María las dos cartas. – En… en caso… de…
- No debe preocuparse, estará bien Milord… oraremos por todos ustedes… - Annie y Dorothy asintieron.
- Le pediré a los dioses que lo protejan para que regrese con bien por Mandisa. – Dijo Thema abrazándolo. Annie tímidamente se acercó a besar su mejilla. Les sonrió y salió corriendo de la casa hacia las caballerizas, cuando se iba, el caballo relinchó. Candy despertó confundida y alarmada al no sentirlo a su lado, se incorporó rápidamente, asustada. Vio que estaba en su propia habitación. Se asomó al balcón y lo vio partir.
- ¡¡¡TEEERRRYYYY!!!... – Gritó desesperada. - ¡¡¡TEEERRRYYYY!!!...
PORT ROYAL
Estaba furioso y escuchar el llanto de la joven lo hacía más. No había nadie en la mansión, la halaba a cada habitación hacia la que se dirigía.
- ¡¡¡¿DÓNDE DIABLOS ESTÁN TODOS?!!!... ¡¡¡CONTESTA!!! – Descubrió la boca de la joven. - ¡¡¡¿DÓNDE ESTÁ ESCONDIDA ESA MALDITA BRUJA RUBIA LLAMADA CANDICE WHITE ARDLEY?!!!
- ¡¡¡NO LO SÉEEE!!!! – No podía contener el llanto, haciéndose insoportable con el dolor que le causó el hombre al halarla del cabello.
- ¡¡¡MIENTES MALDITA!!!
- ¡¡¡Pooor favoooor!!!... Déjeme ir… Lo único que sé es que su prometido se la llevó de aquí hace tiempo… mucho antes de que mi ama se fuera… lejos de Port Royal…
- ¡¡¡¿SU PROMETIDO?!!!... – La furia aumentó más. - ¡¡¡¿QUIÉN DEMONIOS ES?!!!
- ¡¡¡MILORD GRANDCHESTER!!! – Gritó imprudentemente, Neil perdió la paciencia definitivamente, girando a la joven para darle tremenda bofetada que la hizo caer al suelo. - ¡¡¡¿QUÉ DIABLOS DIJISTE MUJER?!!!... ¡¡¡¿GRANDCHESTER?!!! – Su ira estaba desbordada. "¡¡¡¿ÉSE INFELÍZ ESTÁ VIVO?!!!" Cómo lo odiaba… siempre lo había odiado… Notó que la mujer, aprovechando su distracción trataba de escapar, la volvió a atrapar por el cabello. - ¡¡¡¿DÓNDE DIABLOS ESTÁ ESE HIJO DE PERRA?!!! – La sacudió con violencia, haciendo que gritara por los fuertes tirones. - ¡¡¡¿QUIERES VIVIR?!!! – Ella asintió llorando. - ¡¡¡DÍME DÓNDE ESTÁN!!!
CAMINO A PORT ROYAL
Le pareció haberla escuchado llamarlo, pero no quiso voltear. Ella era lo mejor de su vida. No la perdería, la defendería… a como diera lugar… si la miraba… no tendría el valor para dejarla… debía vengarse del Olonnés por ambos.
FlashBack
Sintió que la besaba con angustia, pero no podía detenerse… de verdad la necesitaba tanto… aunque no lo quisiera admitir… no podía detenerse, la acariciaba con frenesí, subió su falda con desesperación para acariciar sus piernas. Se sintió frustrado al tocar la tela que le impedía sentir su piel, se separó un poco, ella le sonrió con picardía.
- ¿No me dejarás las cosas tan fáciles verdad? – Le susurró, ella se incorporó a medias.
- Claro que no… te lo dije… - Lo haló para besarlo, para después empujarlo suavemente tratando de incorporarse. – Además, debes descansar… - Comenzó a besarla de nuevo. - debes estar… con los chicos… pronto… - Él ignoró sus palabras. Se incorporó quedando arrodillado, se quitó la casaca y el chaleco, volvió a cubrirla con su cuerpo para continuar besándola.
- Por el momento no me importa nada que no seas tú... y… siempre consigo… lo que quiero… y lo sabes… - La besó por el cuello, bajando hacia los hombros y de ahí al escote de su vestido, para detenerse sobre su pecho y comenzar a besar uno por uno lo que sobresalía de sus senos.
Sus manos se movían con rapidez y desesperación, logrando descubrir lo necesario de ambos, se incorporó de nuevo para ver su rostro que lo miraba expectante. Con delicadeza separó con sus manos sus piernas, para levantar sus caderas, colocándose arrodillado entre ellas y atraerla hacia sí para comenzar a poseerla; se miraban al rostro, cada uno pendiente del otro, disfrutando de sus gestos, mientras la penetraba con lentitud. Escuchaba sus gemidos tímidos comenzar a aumentar, lo que lo hacía enardecer y aumentar la velocidad poco a poco. Vio a la joven cubrir su boca con su propia mano para acallarse, ese gesto lo excitó aún más, no pudo ya contenerse y aceleró el ritmo hasta que finalmente llegaron los dos al mismo tiempo, explotando de placer. Finalmente se derrumbó sobre ella exhausto y satisfecho.
- Tienes… tienes… que descansar… - Susurró a su oído cuando intentó separarse de él.
- NOOO… - Ella lo miró a los ojos. – No te vayas… quédate conmigo… - Se separó de ella y recostándose de espaldas, la atrajo hacia su pecho. – ¿Recuerdas la isla… cuando me pediste dormir a tu lado?... Quiero que duermas conmigo… quiero volver a despertar a tu lado… como esa vez… e imaginar que todo lo que ocurra fue una pesadilla… un mal sueño del que ambos despertemos… juntos…
- Terry… - Lo besó con ternura y volvió a acomodarse entre sus brazos. – Descansa… lo necesitas…
- Te amo Candy…
- Yo también…
Fin del FlashBack
Iba a todo galope, escuchó los truenos retumbar y de pronto como la lluvia comenzaba a empaparle, vio Port Royal, arreó más al caballo. Al llegar se dirigió a los muelles, donde Charly estaba dando órdenes a sus hombres. Al verlo llegar se separó de ellos.
- ¡¡¡¿DÓNDE ESTÁ?!!!
- Anthony pudo ver los barcos acercándose, pero estaban muy lejos del alcance de los cañones. – Lo vio muy serio. – Hay… hay otro inconveniente…
- ¿CUÁL?
- Unos hombres llegaron por sorpresa en bote… tal vez tenían la intención de liberar a los presos… el caso es que Neil Ligan está libre… Archie y otros los están buscando… - Terry palideció. "Neil está libre… debo…" – No te preocupes… Sir William fue a buscarlo personalmente…
- AUN ASÍ… CANDY…
- ¿No dices tú mismo que sabe usar la espada perfectamente… es una gran ventaja… confía en tus hombres y en ella… – Lo vio aún indeciso. – Te cederé el honor de que le des una buena paliza al Olonnés, si eso te hace sentir mejor. – Le vio sonreír. – Sé que te mueres por hacerte a la mar de nuevo…
- DEBEMOS SORPRENDERLE CUANDO ESTÉ CERCA… - Su amigo asintió.
- AHORA QUE SABEMOS CUANTOS BARCOS LE ACOMPAÑAN, TENEMOS QUE APEGARNOS LO MÁS QUE PODAMOS AL PLAN. – Miró a su amigo y a los demás Corsarios, asintieron y se dirigieron a sus respectivos barcos.
En cuanto estuvo en el Teodora, dio la orden de levar anclas, el viento había arreciado más y la lluvia los golpeaba, pero él sonrió casi con ferocidad al ver al frente mientras tomaba el timón, "Me las vas a pagar todas juntas Jean-David… no te dejaré vivo por lo que has hecho… alguien tiene que detenerte… aunque sea lo último que haga…"
PORT ROYAL
Todo estaba en calma, lo cual le extrañó más cuando vio el carruaje que Sam conducía. "Esto no está bien…" Arreó su caballo para llegar a la entrada de la casa, donde vio al hombre de color en el suelo. Desmontó para auxiliarlo.
- ¡SAM!... ¿Qué pasó? – El hombre se incorporó con trabajos.
- Me… atacaron… por la espalda… un hombre pelirrojo… se llevó a Emily… busca a Lady Candice…
- ¿Puedes resistir? – El hombre asintió, lo ayudó a ponerse en pie. – Avisa de lo ocurrido al gobernador, te atenderán… yo iré por Emily .- Lo ayudó a subir a su caballo.
Entró a la casa con la espada desenvainada, subió al segundo piso, donde encontró todas las puertas abiertas de las habitaciones, al llegar a la de la rubia encontró a Emily muy mal herida, con las ropas rasgadas. En cuanto se acercó para ayudarla ella se alejó asustada, mientras lloraba desconsolada.
- ¡Emily!.. Soy yo… Sir William… no te haré daño… estás bien… estas a salvo…. - Al reconocerlo lo abrazó.
- Lo siento mucho… Milord… no pude… - La llevó hasta el lecho. Él se apartó un momento para buscar con qué cubrirla. Cuando encontró una manta la cubrió.
- Tranquila… todo estará bien… - La cargó para salir de la mansión.
- Lo siento mucho… no sabía que hacer… - El rubio la miró inquisitivamente. – Él… irá por Milady… yo… quise que… se detuviera… no dejaba de gritarme… de lastimarme… - La subió al carruaje, pero ella lo retuvo.
- Tranquila… te llevaré con el gobernador y…
- ¡¡¡MILORD, DEBE DETENERLO!!!... ¡¡¡DIJO QUE… QUE LE HARÍA LO MISMO A MILADY!!!... ¡¡¡POR FAVOR… DETÉNGALO!!!... ¡¡¡ES UN SALVAJE!!!
- No te preocupes… lo detendré… pero primero hay que atenderte… - Ella vio sus ojos, y asintió. Albert cerró la puerta para subirse al pescante y dirigir el carruaje de regreso al palacio de Gobierno.
Se sentía muy inquieto, las nubes cubrían de nuevo el cielo. Había comenzado a llover y la fuerza del viento a aumentar, "Los relámpagos" pensó, tomó el catalejo, "Soy un idiota… Los reflejos podrían ayudar… debo descubrir su posición antes de que comience a atacarnos". Dirigió el instrumento por un momento hacia abajo… el poblado estaba sumido en una calma muy extraña. "Aunque pueda sospechar… pero es el lugar más protegido de Jamaica y no desaprovechará la oportunidad… y destruirá todo…" Miró hacia los barcos que comenzaban a moverse, "Terrence… confío en ti…" Escuchó a lo lejos pequeñas detonaciones que pusieron en alerta a todos.
- ESTO ES UNA MALDIGTA TGRAMPA… - Dijo un hombre en cuanto avanzaron más, escabulléndose. – A ESTAS HOGRAS LAS TABEGNAS ESTÁN TAN LLENAS Y…
- ¡¡¡IDIOTA!!!... ¡¡¡¿GREES QUE NO ME DI CUENTA?!!! – Le respondió otro hombre murmurándole furioso al golpearlo con el puño en el rostro. – LO IMPOGTANTE ES QUE LOCALICEGMOS A LOS OTGROS DOS QUE QUIEGRE EL CAPITÁN…
- ¿QUÉ GREES QUE HARGÁ CON ELLOS? – Soltó una risilla maléfica otro hombre.
- LO QUE ACOSTUMBGRA HACEG… - El hombre golpeado se incorporó sonriendo con malicia.
- PEGO… ¿Y LA CHICA?... – Preguntó otro hombre.
- LA ODIA TANTO… NO GREO QUE LA QUIEGRA PAGA ÉL… - Hizo unos extraños gestos al recordar a la joven, para después sonreír con crueldad. – TAL VEZ LA DEJE PAGA QUE NOS DIVIGTÁMOS UN POCO… - Todos soltaron una risillas maliciosas.
- APUESTO A QUE LA TOGTUGRAGÁ VIENDO LO QUE LE HAGA A TEGRENCE… SI ES QUE PUDO SOBGREVIVIG A LA PALIZA QUE LE DIMOS. – Volvieron a reír entre dientes.
- ¡¡¡A QUÍ ESTÁN!!! – Escucharon una exclamación, volteando a ver de dónde provenía. - ¡¡¡EN NOMBRE DE SU MAJESTAD: DETÉNGANSE!!! – Más soldados se le unieron al hombre que gritó, les apuntaban con los mosquetes. Los piratas comenzaron a reír lanzándose al ataque.
LEJOS DE PORT ROYAL
No podía evitar el llanto, se había derrumbado en el piso del balcón al verlo irse sin mirar atrás, perdiéndose en la noche, sintiéndo un extraño hueco en su pecho. Escuchó los truenos, asustándose mucho, pero él no estaba ahí para tranquilizarla. Se había quedado arrodillada, hasta que sintió como la lluvia la empapaba. Tomó una decisión, se levantó mientras deshacía su peinado para entrar a su habitación, fue desvistiéndose para ponerse sus ropas masculinas. Cuando terminó, tomó su espada. No se quedaría sin hacer nada. Lo alcanzaría. No pensaba en nada más. Lucharía a su lado. Salió de su habitación y bajó las escaleras corriendo.
- ¡¡¡CANDICE WHITE ARDLEY!!! ¡¡¡¿A DÓNDE CREES QUE VAS?!!! – La llamó la hermana María al verla pasar desde el salón, saliendo tras ella. Se detuvo a pocos pasos de la salida.
- ¡¡¡NO PIENSO QUEDARME DE BRAZOS CRUZADOS!!!… MIENTRAS QUE LOS DEMÁS… ESTÁN…
- Por favor Candy… - Apenas se escuchaba la voz de Annie al interrumpirla. – Entiéndelos... No es que no confíen en tus habilidades… sabes perfectamente lo salvajes que son… tú misma has visto de lo que son capaces… y usan trucos… Ellos podrían…
- PERO YO… YO HE…
- Pequeña Mandisa, confía en el Capitán… - Se le acercó Thema ofreciéndole una taza de té, ella la tomó aún dudosa. – Estamos seguras, hay gente del Teodora protegiéndonos… - Con un gesto, animó a la joven a darle un sorbo. Lo hizo con cierta desconfianza.
- THEMA… ES QUE… YO…
- Vamos al salón, Annie tocará un poco para tranquilizarnos… - Le dijo la Sra. Morris con tono persuasivo, a regañadientes aceptó. – Si te tranquiliza saber quienes están en los alrededores: está el Sr. Smith y Cuky… por mencionar a algunos.
- Por favor Candice, no les des más motivos para que se preocupen… deben estar alertas…- Dijo la hermana María. Ella bebió otro sorbo del té. Se sentía más relajada y sabía delicioso, volvió a tomar otro sorbo.
-De… de acuerdo… - Caminó al lado de Thema, se sentía algo torpe. Tropezó con una mesilla.
- Candy ¿Estás bien? – Preguntó su amiga a la rubia antes de sentarse frente al clavecín.
- Yo… si… - Se sentó en un sillón, su amiga comenzó a tocar… "De acuerdo… sólo será un momento, pero después me iré a mi habitación y saldré por el balcón… ¡Que Idiota!... debí haberlo hecho antes y me hubiera evitado todo esto…" Cerró los ojos. "Annie toca muy bien…"
PORT ROYAL
- ¡¡¡VAMOS!!!... ¡¡¡VAMOS!!!... SÓLO UN POCO MÁS… - Murmuraba entre dientes Anthony, calculando la distancia a la que estaban los barcos del Olonnés. No quería equivocarse y desperdiciar municiones. Un mensajero llegó para avisarles de los hombres que liberaron a Neil. Estaba molesto con él mismo por no haber visto el bote llegar.
Archie ya había visto a esos hombres luchar y lo harían hasta morir. Ordenó a sus hombres no dar tregua. En cuanto uno de los soldados que le acompañaban los vio y les dio la alarma, la lucha comenzó, haciéndolo con fiereza. Eran apenas ocho hombres, pero eso no importaba. Los civiles que les ayudarían comenzaron a salir armados con lo que podían, logrando someter a los que sobrevivían, que habían quedado muy mal heridos.
-¿QUÉ HAREMOS CON ELLOS, SEÑOR? – Preguntó un soldado a Archie, quien no dejaba de ver hacia el mar con preocupación.
- REVISEN BIEN A LOS QUE ESTÉN MUERTOS… ASEGÚRENSE DE QUE LO ESTÉN… - Despegó por un momento la vista para mirar a los heridos. – LOS DEMÁS SERÁN LLEVADOS A LOS CALABOZOS… NO DEBEMOS PERMITIR QUE EL OLONNÉS LOS LLEGUE A ENCONTRAR SI ES QUE ALGO LLEGARA A FALLAR EN LOS PLANES… Y ÉL TOQUE TIERRA… - Miró a los civiles. – QUIENES ESTÉN HERIDOS DEBEN SER LLEVADOS AL FUERTE MÁS CERCANO PARA SER ATENDIDOS… - La gente asintió, se volvió a sus hombres. – CONTINUAREMOS PATRULLANDO… TENEMOS QUE ASEGURARNOS DE QUE ESOS HOMBRES SEAN LOS ÚNICOS QUE LLEGARON TAN SIGILOSAMENTE…
- ¡SI SEÑOR!… - Dijeron los soldados. Los dividió para que unos ataran y amordazaran a los prisioneros, llevándolos rumbo a la cárcel y los otros lo acompañaran a seguir patrullando, envió a un hombre al palacio de gobierno para pedir más refuerzos sólo por si acaso. El clima estaba empeorando, Anthony aún no había disparado los cañones… Le preocupaba que el clima fuera una gran ventaja para el Pirata.
Después de llevar a la joven con el Gobernador e informar lo que Neil planeaba hacer, Marck lo acompañó, preocupado por Annie. Salieron a todo galope rumbo a la Plantación de Terrence. Si Neil iba a pie, podrían llegar antes que él. Eso tranquilizó al rubio, pues hasta el momento nadie de los que patrullaban había visto a algún jinete. Después de todo no era tan estúpido, saldría de Port Royal a pie para no ser atrapado. Podrían preparar una trampa… mantendrían a las damas a salvo y sin que Candice se enterara de su escapatoria, Arreó más a su caballo, Marck le seguía el paso.
LEJOS DE PORT ROYAL
Odiaba la lluvia, pero tenía que llegar lo más rápidamente posible. "¡¡¡Maldición!!!... Está muy retirado… Fui un imbécil…" Se decía cada vez que caía entre el fango, escuchó el galope de caballos, apresurándose a esconderse. Pasaron de largo. Había sido tanta su urgencia de vengarse de la joven que no se robó un caballo, creyendo que la Plantación de Terrence estaría muy cerca. "¡¡¡¿QUÉ DIABLOS PASARÍA CON LOS ESTÚPIDOS DE MIS PRIMOS COMO PARA QUE PERMITIERAN QUE ESE BASTARDO LA CORTEJARA?!!!... ¿QUÉ PASÓ CON ANTHONY… SI SE VEÍA QUE ESTABA LOCO POR ELLA?... ¿O… A CASO… ÉL?" La furia lo corroía al pensar lo que había pasado. "¿COMPROMETIDA?… ¿CÓMO ES QUE ESE IMBÉCIL ESTÁ AQUÍ?... TODOS LO CREÍMOS MUERTO… ODIO LA MALDITA SUERTE QUE TIENE…" Comenzó a recordar cuando entró también a la Real Marina Inglesa, a diferencia de sus primos no fue bien recibido por el inglés, antes de ser expulsado, recordó el revuelo que causara una joven entre muchos de sus compañeros, su nombre: Susana Marlowe. Sonrió sin querer al recordarla, era tan hermosa, podía tener a cualquiera… y pudo ser uno de los afortunados en estar con ella… Suspiró. Aún recordarla lo hacía estremecer. Cuando fue expulsado, ella no quiso saber más de él, despreciándolo con desdén. Después se enteró de que se casaría con uno de sus primos. Eso hizo que los odiara más. "SIEMPRE LO MEJOR PARA ELLOS, MI PADRE SIEMPRE LOS ALABABA PARA HUMILLARME." Planeaba su venganza en su contra, cuando se enteró por una mucama de la joven, que Terrence Grandchester la había seducido, por lo que estaba obligado a casarse con ella, estaba esperando un hijo de él. Estaba tan furioso por la noticia. Celebró cuando supo que él, cobardemente había escapado a su deber y poco después había muerto. "¡¿CÓMO ES QUE SIGUE VIVO?!... ¡¿Y CÓMO ES QUE CONOCIÓ A CANDICE?!" Estaba harto del camino, necesitaba urgentemente un caballo, vio luz entre la maleza, se acercó con sigilo, era la cabaña de unos humildes campesinos, se dirigió al establo, encontrando sólo un par de mulas. Maldijo entre dientes.
Llegaron a la plantación, todo estaba normal. Tenía que ser así para no preocupar a la joven. Cuky salió de su escondite, diciéndoles que todo estaba tranquilo. Albert le pidió que les informara a los demás de la fuga de Neil, tenían que reforzar la vigilancia y no se fiaran de su apariencia, podría ser muy engañoso. Al llegar a la casa, la Sra. Morris los recibió con aprensión.
- Milord, ella sabe que se están arriesgando en Port Royal… - Le informó mientras le ayudaba a quitarse la capa húmeda.
- ¿Se lo dijo por fin? – Miró a su alrededor buscándola con la vista. El ama de llaves se encogió de hombros.
- Supongo… si no, no se hubiera alterado de la forma en que lo hizo cuando partió.
- ¿Dónde está?
- En el salón, Thema le dio algo para que se relajara… - Entraron y vieron a la joven recostada. Albert sonrió al verla vestida con la ropa masculina, eso era lo que había puesto tan nerviosas a las damas. Las saludó mientras se dirigía al sillón, se dio cuenta de que dormía profundamente.
- No se preocupen. – La tomó entre sus brazos. – La llevaré a su habitación y personalmente la vigilaré. – Salió del salón con el ama de llaves guiándolo. Marck saludó a su novia e informó de lo ocurrido en Port Royal tras la fuga de Neil.
- No se preocupen. – Les dijo tranquilamente el joven. – Sir William y yo nos quedaremos en la casa para protegerlas.
- Como me hubiera gustado que Candy me enseñara a usar la espada… - Se lamentó en un susurro la morena mientras temblaba nerviosamente.
- ¿Qué pasa Annie? – Preguntó el joven.
- Na…nada…
CERCA DE PORT ROYAL, EN EL MAR
- ¿QUÉ ESTÁ ESPEGANDO, CAPITÁN? – Preguntó un hombre, mientras veían Port Royal a la distancia.
- HAY ALGO QUE NO ME… GUSTA… ALGO MUY EXTGRAÑO… - Dijo furioso, todos sus hombres se quedaron en silencio, su Capitán actuaba muy extraño al quedarse callado.
Al hombre le pareció escuchar algo raro, en medio de la tormenta, era imposible, el viento podía confundir a uno. De pronto algo cayó y vieron el palo de trinquete destrozado. Sus hombres corrían confundidos, él no lo podía creer. Lo mismo ocurría en el barco de al lado, escucharon un crujido y vieron una parte del mástil derrumbarse.
- PEGO, ¡¡¡¿QUÉ DEMOGNIOS ESTÁ SUCEGDIENDO?!!!
PORT ROYAL
- ¡¡¡PREPAREN LOS CAÑONES DE NUEVO!!! – Gritó Anthony mientras observaba con el catalejo.
La tormenta había arreciado, pero los relámpagos constantes resultaron de gran ayuda, eso y los disparos indicarían a Terrence y a los demás Corsarios que se prepararan para ir en contra de los barcos piratas que acompañaban al Olonnés. Estaba preocupado por su desacuerdo con él al querer enfrentarse contra el pirata y arriesgarse tanto en el mar. Pero como había argumentado al conocer al francés mejor que ellos, si le permitían llegar a tierra, saquearía y destruiría todo a su paso, sin importarle las vidas inocentes. Eso fue lo que convenció al Capitán y al gobernador de aceptar su plan. Se dio cuenta de que su puesto de observación resultó ser muy provechoso. Tal vez no sería necesario que el inglés se arriesgara tanto. Cuando se le informó que los cañones estaban listos, dio la orden de disparar, dando en los blancos de nuevo. Sonrió satisfecho.
CERCA DE PORT ROYAL, EN EL MAR
Terrence escuchó los primeros disparos de los cañones, poco después el sonido del impacto. "Así que no está tan lejos como suponía…" Sonrió, volteó a ver el barco de su amigo. "Después de todo, 'El Geniecillo' acertó con su plan." Stear había logrado su objetivo, evitar lo mejor posible las bajas en Port Royal al atacar desde lejos y por sorpresa a los barcos que acompañaban al Olonnés. El hecho de atacar por mar, había sido su loca idea de asegurarse de que Jean-David no escapara y siguiera cometiendo más crímenes. Quería estar seguro de que desapareciera de la faz de la tierra.
- ¡¡¡PEDAZOS DE ESCOGUIA!!! ¡¡¡ES QUE NO PUEDEN LOCALIZAG LOS BAGCOS QUE NOS ATACAN!!! – Gritaba el Olonnés enfurecido por lo que estaba ocurriendo.
- ¡¡¡CON ESTE CLIMA ES IMPOSIBLE CAPITÁN!!! – Le contestó un hombre. Vieron a los demás barcos disparar los cañones al azar. Todo era un caos. Los cuatro barcos que le acompañaban tenían daños considerables.
- ¡¡¡CAPITÁN: UNO DE LOS BAGCOS ESTÁ HULLENGDO!!!
- ¡¡¡MALDIGTOS COBAGDES!!! ¡¡¡DISPAREN CONTRA ELLOS!!!...
- ¡¡¡CAPITÁN, ¿ESTÁ SEGUGO?!!! – Preguntó un hombre que se encontraba cerca de él, sacó su puñal e inmediatamente se lo clavó.
- ¡¡¡NO ACEPTO LOS COBAGDES!!! ¡¡¡Y TAMPOCO QUE SE ME CIESTIONEN MIS DECISIONES!!! – Les gritó a todos. - ¡¡¡SABÍAN LAS CONSECUENCIAS SI ME ABANDONAN!!! – La mayoría de sus hombres lo miraba petrificados. - ¡¡¡¿QUÉ DEMONIOS ESTÁN ESPERANDO?!!!... ¡¡¡DISPAREN PARTIDA DE ARAGANES BUENOS PARA NADA!!! – Gritó al tiempo que pateaba el cuerpo inerte a sus pies.
Terrence se sentía muy bien, el clima tormentoso lo animaba. Se daba cuenta de que tal vez sería necesario abordarlo. Seguía escuchando las balas de cañón impactándose contra los barcos enemigos. Pudo ver que uno muy dañado se daba a la fuga, virando rápidamente, en eso, otro lo siguió, atacándolo. "Ese debe ser el Olonnés, jamás perdonará la vida a quien le abandone". Pudo apreciar el momento en que estallaba. "Dieron en las bodegas de la pólvora… ojalá Anthony pueda acertar en los demás… dejarlos en tan malas condiciones, que no puedan escapar" En cuanto el rubio viera sus barcos acercarse a los enemigos tendría que dejar de disparar.
LEJOS DE PORT ROYAL
Albert había salido al balcón, se sentía muy inquieto y preocupado por todos. A pesar de lo ingenioso del plan de Stear, no se fiaba de lo que pudieran hacer los piratas. "Neil…" Pensó en los Ligan. Siempre le habían desagradado y aunque no eran miembros directos de los Ardley, la Tía Abuela siempre se había empeñando en protegerlos y perdonar sus errores, pero pronto eliminaría esos privilegios. Entró para ver a Candy, no había despertado. Sonrió, Thema sutilmente le había dado algo para dormirla tan profundamente que no escuchaba las lejanas detonaciones de los cañones.
PORT ROYAL
Stear estaba con su Capitán y el Gobernador en el fuerte Charles, estaban satisfechos con el informe de que los hombres que habían llegado en bote, habían sido capturados los sobrevivientes. Asegurándose de que los otros realmente estuvieran muertos. Archie continuaba atento con sus hombres por todo el lugar, no quería que volviera a ocurrir. Observaban que Terrence, los demás Corsarios y los barcos de la Marina Real, estaba seguro de que cumplirían con su deber de acabar con el Olonnés y sus hombres.
- Felicitaciones Oficial Cornwell, su estrategia ha sido un éxito. – Dijo el Gobernador, el joven estaba observando con el catalejo.
- Muchas gracias, Milord… pero aún es muy pronto para celebrar…
- Con Lord Grandchester luchando en el mar…
- A eso me refiero, el clima podría ser desfavorable para ambos bandos. – Señaló la tormenta.
- O muy favorable – Indicó el gobernador al ver como un relámpago partía un mástil de otro barco. Stear se apresuró a observar, de quien era el barco.
- A eso me refiero Milord… Nada puede ser tan seguro… - Respondió con seriedad mientras trataba de identificarlo.
El barco en llamas permitió a Anthony tener más visibilidad de lo que ocurría en el mar: Los Barcos Corsarios y los de La Marina Real se acercaban a los enemigos, dio la orden de detener los disparos de los cañones. Ahora era el turno del inglés de evitar que llegaran a tocar tierra, había podido ver como los barcos que acompañaban al del Olonnés, viraban en un vano intento por escapar. Sonrió. "No contaban con que estábamos bien preparados y dispuestos a luchar hasta las últimas consecuencias".
LEJOS DE PORT ROYAL
"¡¡¡MALDITO ANIMAL!!!" Se quejaba el pelirrojo mientras luchaba con la pobre mula porque lo obedeciera. Por más que buscó, no había un caballo decente en la granja. El ruido de los animales lo delataron y tuvo que dispararle al granjero mientras huía. "SI TAN SÓLO DEJARA DE LLOVER… POR FIN…" Pudo ver la entrada de la Plantación: los amplios jardines y al fondo se distinguía la gran casa. "¡¡¡CERDO DESGRACIADO!!!... HAS HECHO UNA GRAN FORTUNA…" Sonrió de forma avariciosa, "LO QUE HARÍAMOS EL OLONNÉS Y YO JUNTOS… PODRÉ TOMAR EL PODER DEL CLAN… COMO ESPOSO DE CANDICE… SI DESAPARECIERA MISTERIOSAMENTE EL TÍO… DESPUÉS DE TODO, NO ES ALGO SEGURO CRUZAR EL OCÉANO" Comenzó a reír entre dientes al desmontar para dirigirse a la mansión, escondiéndose entre los setos. Alcanzó a ver a un hombre armado, "Vaya… Vaya… la tiene muy bien protegida… quien diría que el duquecillo podría perder todo por amor… Bahhh… amor... eso no es para los piratas... para él no existe el amor…"
CERCA DE PORT ROYAL, EN EL MAR
Terrence veía con satisfacción como los demás barcos huían, mientras que los de la Marina Real iban tras ellos. Sólo el barco del Olonnés seguía avanzando desafiante. El barco de Charly le tomó la delantera. "¡¡¡¿QUÉ RAYOS ESTÁS HACIENDO?!!!" El plan era que lo atacarían al mismo tiempo, no sabían cuantos hombres llevaba a bordo y sabían que peleaban con salvajismo. Dio la orden de desplegar todas las velas para poder alcanzarlo. También de preparar los cañones y los ganchos para el abordaje.
- ¡¡¡CAPITÁN!!! ES MEJOG QUE ABANGDONEMOS EL BAGCO… QUIZÁS TENGAN CONSIDEGACIÓN POG GRENDIGNOS…- Dijo un hombre asustado al ver que dos barcos se acercaban, directo hacia ellos. El Capitán aprovechó que le daba la espalda para atravesarlo con su espada.
- ¡¡¡PGREFIEGO MOGUIG PELEANDO!!!... ¡¡¡PGREPAGUEN LOS CAÑOGNES!!! – Gritó al tiempo que empujaba el cuerpo sin vida por las escaleras. - ¡¡¡TENGAN LISTAS SUS AGMAS!!!
- ¡¡¡SI CAPITÁN!!! – Respondieron sus hombres apresurándose a cumplir las órdenes. "NO ME DEGROTAGÁN… JAMÁS ME GRENDIGUÉ… PGRIMEGO MUEGTO!!!"
Charly vio que el Teodora lo había alcanzado, sonrió. "Va muy enserio que quieres darle a ese desgraciado una lección… de acuerdo… pero será después de que yo lo haga… si es que queda algo de él…" Ambos iban parejos. El barco del Olonnés quedaría atrapado en medio de ellos. Estaba impaciente con el avance del enemigo. El viento y la lluvia habían arreciado. Lo que ponía en peligro a todos. Sólo esperaba que no cayera nuevamente algún rayo. Quería vengarse personalmente.
LEJOS DE PORT ROYAL
Marck recorría las habitaciones de la planta baja. Aunque Terrence les había asegurado que sus mejores hombres cuidarían de la casa, él se sentía preocupado por Annie, no se explicaba como podía el Corsario estar tan tranquilo en el mar, peleando con un hombre tan despiadado, sabiendo que tal vez… pudiera no regresar. Annie y las demás damas habían querido quedarse a esperar recibir noticias de lo ocurrido, pero él les insistió que descansaran, por lo que renuentemente habían subido a sus habitaciones. Entró a revisar el estudio del moreno, estaba todo en orden. Se dirigió a la biblioteca, encontró un ventanal abierto, sólo avanzó unos pasos, cuando recibió un fuerte golpe en la cabeza.
CERCA DE PORT ROYAL, EN EL MAR
- ¿AHORA CAPITÁN? – Preguntó un hombre a Terrence, sólo faltaban unos cuantos metros para que las popas de los tres barcos se acercaran.
- ¡¡¡PREPAREN TODOS LOS CAÑONES DE ESTRIBOR!!! – Miró por el catalejo, la tripulación del barco de Charly abría todas las portillas de babor. Dirigió el instrumento al frente, el Olonnés se vería forzado a disparar a ambos. Por su parte, al recibir las descargas de ambos barcos, tendría daños muy considerables.
- CAPITÁN ¡¿ABORDAREMOS?! – Terrence tenía una expresión indescifrable. "Tengo que terminar con él… de una buena vez…" Miró al hombre y asintió.
- ¡¡¡PREPAREN LOS GANCHOS!!! – Sus hombres recibieron con alegría su orden. Observaba al barco acercarse.
- ¡¡¡FUEGOOOO!!! – Terrence y Charly dieron la orden para disparar los cañones al mismo tiempo al alinearse las popas.
- ¡¡¡FUEGGGGOOO!!! – Gritó el Olonnés.
Pedazos de madera y astillas volaban por todos lados, pero a él no le importaba, tenía que tomar Port Royal, saquear sus riquezas y destruirlo. Sus hombres de cubierta caían muy mal heridos, el seguía gritando órdenes a sus hombres de seguir disparando. No se percató en qué momento su barco fue abordado por tripulantes de los barcos que le atacaban. Sonrió con maldad al ver aCharly y reconocer a Terrence quien corría tras él. "ASÍ QUE EL DUQUECITO NO MUGRIÓ… ESE BASTAGDO TIENE MÁS VIDAS QUE UN MALDIGTO GATO… PEGO AHOGA PODGRÉ TEGMINAG PEGSONALMENTE CON ÉL…" Vio a Charly adelantársele a Terrence, mientras que otro hombre se enfrentaba con él.
- ¡¡¡VEO QUE ESTÁS MUY ANCIOSO POG MOGRIG EN MIS MANOS CHAGLY!!! – Le gritó el pirata al tiempo que soltaba una estruendosa carcajada.
- SOLO QUIERO ASEGURARME DE QUE SEAS BIENVENIDO AL INFIERNO DE DONDE ESCAPASTE.
- ¡¡¡SEGUGAMENTE TU FAMILIA ME GRECIBIGÁ MEJOG QUE A TI… ESPECIALGMENTE TU LINDA ESPOSA!!!… - Hizo un gesto que hizo enfurecer más a Charly. Lo que hizo al pirata reír más, comenzó a luchar con todas sus fuerzas. - ¡¡¡¿ESO ES TODO?!!! ¡¡¡VAMOS CHAGLY, GREÍ QUE EGA MUCHO MEJOG QUE TEGRENCE!!!... ¡¡¡ME ABUGRES!!!
- ¡¡¡MALDITO SEAS JEAN-DAVID!!! – Exclamó fuera de control, atacándolo imprudentemente, el Olonnés disparó su arma. Charly sólo alcanzó a herirle en un brazo con su espada. Terrence los miró justo cuando acababa de dar una herida mortal a su adversario.
- ¡¡¡CHARLYYY!!! – Su amigo cayó, el Olonnés reía con crueldad.
- ¡¡¡VEN TEGRENCE!!! ¡¡¡TE ESTABA ESPEGANDO!!! ¡¡¡NO GREAS QUE CHAGLY TE DEJAGÁ SOLO!!!... ¡¡¡VEN Y TE ENVIAGUÉ JUNTO CON ÉL AL INFIEGNO!!! – Lo miró con una sonrisa diabólica. - ¡¡¡AHHH Y NO TE PGREOCUPES POG ESA MALDITA CHIQUILLA!!! – Terrence palideció al escucharlo como se refería a Candy. - ¡¡¡AUNQUE YO LO DISFRUTARÉ MÁS... ME ASEGUGAGRÉ DE QUE SUFGRA MUCHO… ANTES DE QUE TE ALCANCE!!! – Al ver que el Capitán del Teodora se quedaba inmóvil, se lanzó al ataque, pero reaccionó a tiempo para defenderse y atacar con fuerza. - ¡¡¡MALDICIÓN!!!... ¡¡¡¿QUÉ FUE LO QUE TE HIZO LA CHIQUILLA ESA QUE TE QUITÓ EL VALOG?!!! ¡¡¡ES UNA MALDITA BGRUJA!!! – Lejos de enfurecer a Terrence, comenzó a reír, para desconcierto del pirata.
- AHORA VEO EN LO QUE TERMINARÍA CONVIRTIÉNDOME SI NO LA HUBIERA CONOCIDO… - Lo esquivaba con mucha facilidad. – EN TI… UNA PERSONA AMARGADA… QUE NADA NI NADIE LE SATISFACE… ALGUIEN QUE NECESITA DESTRUIR PARA SENTIRSE VIVO.
- ¡¡¡EGUES UN COBAGDE!!!... NO MEGUECES LLAMAGTE PIGATA…
- TODO DEPENDE DEL CRISTAL CON QUE LO MIRES… - Continuó burlándose Terrence, mientras veía que el Olonnés iba perdiendo el control, atacándolo desesperado. - ¡¿QUÉ PASA JEAN-DAVID?! ¡¿SE TE ACABARON LOS ARGUMENTOS?! – Seguían luchan por el puente, abajo la lucha era sin cuartel entre la tripulación de los tres barcos. La nave estaba en muy malas condiciones.
- ¡¡¡EGUES UN MALDITO MALAGRADECIDO!!! ¡¡¡TE PEGDONÉ LA VIDA!!! – Terrence lo había acorralado junto al timón. El Olonnés lo empujó con fuerza para liberarse. Terry rió de una forma que el pirata se sintió más molesto.
- Y TE LO AGRADESCO… POR ELLA Y POR MÍ… - El pirata le atacó con furia, molesto por sus palabras.
- ¡¡¡CÁLLATE BASTAGDO!!! ¡¡¡NO NECESITO SU MALDITO AGRADECIMIENTO!!! – Notó que Terrence seguía sonriendo, le irritaba esa sonrisa, "No lo sopogto… no sopogto esa estúpida songrisa… tal pagueciega que no me tiene miegdo… ni a la muegte"
- ¡¿HAY ALGUNA COSA QUE TE MOLESTE?! – Volvió a preguntar con burla Terry, enarcando una ceja.
- ¡¡¡EGUES DESPGRESIABLE!!!... ¡¡¡VAS A MOGRIG… AQUÍ Y AHOGA!!! – Lanzó su ataque con fuerza, Terrence lo esquivó, en eso escuchó un disparo, al tiempo que alcanzaba a desarmar al pirata y lo veía caer por la borda, se giró a ver quién lo había hecho. Charly había disparado, le sonreía con trabajos. Abajo los hombres del Olonnés habían sido reducidos poco a poco.
- No iba… a dejar… que te… llevaras todo… el crédito… amigo… - Soltó el arma, Terrence corrió a sostenerlo mientras buscaba su herida. – ¿Es… muy… grave?
- ¡¡¡NO HABLES IDIOTA!!!…
- ¿Dónde… dónde está… Jean-David? – Jadeó cuando su amigo encontró la herida.
- CAYÓ POR LA BORDA… - Lo ayudó a incorporarse. Terrence recibió un fuerte puñetazo de su amigo en el rostro. Lo miró sorprendido. – Veo que no estás tan grave como supuse. – Dijo sobándose la quijada.
- ¡¡¡IMBÉCIL!!!... ASE-ASEGÚRATE… DE QUE… ESE… MALDITO ESTÉ… BIEN MUERTO… - Lo empujó para dirigirse con trabajos a asomarse. - ¡¡¡NO TE… HUBIERAS… PREOCUPADO POR MI… TENEMOS QUE… ESTAR SEGUROS DE QUE MURIÓ!!... Se desvaneció por el esfuerzo que hizo para gritarle, cayendo al piso.
- ¡¡¡CAPITÁN!!! – Gritó el Sr. Gibs. – TENEMOS A LOS PRISIONEROS BIEN ATADOS… ¿QUÉ HAREMOS CON ELLOS?
- ¡¡¡CAPITÁN: EL BARCO ESTÁ APUNTO DE HUNDIRSE!!! – Dijo un hombre saliendo de la bodega.
- MATAREMOS A ESTOS MISERABLES… - Un hombre de la tripulación de Charly habló. Otros lo apoyaron.
- ¡¡¡NOO!!!... ¡¡¡LOS LLEVAREMOS A LOS BARCOS Y… - Los interrumpió Terrence.
- ¿CÓMO PUEDE TENERLES CONSIDERACIÓN A ESTOS MALDITOS PERROS…
- ¡¡¡SON UNOS CARNICEROS!!!... – Gritaron otros furiosos.
- QUIERO VERLOS MUERTOS TANTO COMO USTEDES… PERO SERÁN JUSGADOS Y COLGADOS EN PORT ROYAL… - Trató de razonar con ellos.
- ¿PARA QUÉ ESPERAR TANTO? – Los hombres se estaban saliendo de control.
- ¡¡¡¿ES QUE A CASO QUIEREN REBAJARSE A SU NIVEL?!!! – Los miró. - ¡¡¡¿ENTONCES DE QUÉ SIRVIÓ TODA ESTA LUCHA?!!!... SÉ CÓMO SE SIENTEN… YO MISMO VIVÍ LOS HORRORES QUE ELLOS COMETÍAN… Y SÉ QUE YO PUEDO SER MEJOR QUE ELLOS… NO COMETAMOS LOS MISMOS ERRORES…
- Tiene… tiene razón… - Habló Charly incorporándose con mucho trabajo. – Debemos apresurarnos… el barco se está… hundiendo… será un buen… espectáculo… verlos… ajusticiados… lo disfrutaré… tanto como… cuando ellos nos torturaban…
- ¿Y EL OLONNÉS? – Preguntó otro hombre asomándose por la borda.
- MAS VALDRÍA QUE LOS TIBURONES LO HAYAN DEBORADO… - Dijo otro hombre con voz lúgubre.
- ¡¡¡VAMOS!!! ¡¡¡ABANDONEN EL BARCO!!! – Gritó el Sr. Bogart. Bajaron los botes y otros hombres se acercaron para ayudarlos a transportar a los prisioneros. Después de asegurarse de que todos habían abandonado la nave, Terrence dio la orden de disparar los cañones para hundir rápidamente y por completo el barco.
- Capitán, ¿Está seguro de que el Olonnés ya no será problema? – Preguntó el Sr. Gibs.
- No lo estaré hasta no ver su cadáver… - Dijo mientras veía los borbotones de agua donde estuvo el barco.
- Pero tal vez la tormenta lo haya arrastrado muy lejos de aquí…
- Puede ser… pero si sobrevive… ha sido una derrota muy humillante para él… y tal vez… resurja con mayor crueldad… no hay que bajar la guardia.
- ¿Cree que si es así… vuelva a venir tras usted y la joven?...
- No lo sé… pero lo estaré esperando…
Continuará…
Hola a todas:
Aunque sea un poco tarde pero :¡¡¡FELIZ DÍA DE LAS MADRES!!!
Espero que les haya gustado...
