Capítulo 19
Juntos de Nuevo
Por Nep
ADVERTENCIA
Estimado lector (a):
El presente capítulo tiene contenido fuerte susceptible de herir la sensibilidad del lector; si quien lee no está preparado para dicho contenido, se les invita cordialmente a abstenerse o en su caso dejar de leer este fic.
Gracias de antemano.
Con cariño y respeto a todos.
Nep.
LONDRES
Los días siguientes, se comentaba por todo Londres la gran conmoción que hubo en el Baile de Año Nuevo de Su Majestad. Especialmente porque de nuevo Susana Marlowe era el centro de atención, debido al escándalo que armó después de que el Hijo Mayor del Gran Duque de Granchester, solicitara la mano de Lady Ardley y fuera retirada por los guardias a la fuerza. Se le realizaría una audiencia pública por cargos en su contra. Todos pudieron darse cuenta que así como había actuado, dudaban que se llevara a cabo y por el momento sería recluida en su propia Mansión.
- Lo sabía… estaba completamente loca… – Dijo burlonamente Terrence. – Lástima… - Dijo en un suspiro. La joven lo miró extrañada. - Le quitó lo divertido a lo que tenía preparado para ella después de esto.
- ¡Terry! No seas tan cruel. – Lo reprendió la pecosa mientras paseaban por el jardín de las rosas, bajo la estricta mirada de la Tía Abuela.
- ¿Es que a pesar de todas las cosas que te gritó, enfrente de todos le tienes lástima? – Se detuvo haciendo que ella lo mirara a los ojos.
- Un poco… si. – Suspiró exasperado. – Pero no por ella… por su hijo… ¿Qué será ahora de él?
FlashBack
Aún no podía creer que estuviera ante el Rey, "aceptando casarse" con Terry, enfrente de toda esa gente desconocida y ser felicitada por Su Majestad aprobando su unión. Terry le colocó el anillo mientras le esbozaba una sonrisa cómplice.
- ¡NOOOOO! – Escucharon un grito. - ¡SU MAJESTAD! ¡¿CÓMO PUEDE PERMITIR QUE ESA ZORRA SE CASE CON EL PADRE DE MI HIJO! – Toda la corte se quedó sorprendida al ver como se acercaba empujando a todo aquel que se interpusiera a su paso. - ¡USTED NO PUEDE HACER ESO! ¡EXIJO JUSTICIA!
- ALEJEN A ÉSA MUJER DE MI PRESENCIA… - Ordenó el Rey, mientras Terry esbozaba una sonrisa al verla acercarse y ser detenida por los guardias.
- ¡ES USTED UN MALDITO… - Todos los asistentes no pudieron contener una exclamación de sorpresa ante su osadía.
- ¡LLÉVENLA A LA TORRE Y ENCIÉRRENLA! – Completó la orden el monarca tratando de contener su ira cuando la vio tratar de zafarse. Sintió como Terry la estrechaba más contra sí. Susana les veía enfurecida.
- ¡ES QUE ACASO NO VEN QUE ESA MUJERZUELA ESTÁ ARRUINANDO EL FUTURO DE MI HIJO!… ¡ME ESTÁ ARREVATANDO LO QUE ES MÍO POR DERECHO!...
- ¡BASTA YA SUSANA! – No pudo evitarlo más Terry. – NUNCA HE SIDO NADA TUYO…¡NO TIENES UN ÁPICE DE VERGÜENZA Y DIGNIDAD!
- ¡TEEERRYYYY!... ¡POR FAVOR MI AMOR!... TE LO EXIJO: ¡DEBES RESPONDER POR TU HIJO! – Seguía gritando mientras la sacaban. - ¡SU MAJESTAD, LE EXIJO…
- Majestad, disculpe… - Pidió tímidamente Candy haciendo una reverencia, el Rey la miró sorprendido.
- La escucho Lady Ardley…
- Por favor, no sea tan cruel con ella…
- ¡¿Qué es lo que estás diciendo jovencita?... – La miró con severidad. - Esa mujer me ha faltado al respeto frente a mis súbditos...
- ¿Puedo preguntarle ¿Cuál será su castigo?
- La decapitación… - Le costó trabajo mantener la compostura ante su terrible sentencia.
- Por favor, Su Majestad, no lo haga… tiene un pequeño y…
- ¿Suplicas por alguien que ha ofendido de la peor manera a mi persona y autoridad, así como a ti?
- Yo… - Lo miró a los ojos con determinación. – Si Majestad…
- ¿Por qué? – La miraba extrañado, los demás asistentes comenzaban a murmurar.
- Considere Majestad, que lo hecho por ésta mujer hoy, aquí y en su presencia equivaldría a estar muerta… no necesita otro castigo tan cruel…
- No te entiendo jovencita, explícate.
- Con las graves ofensas hacia Su Majestad, ¿Quién en toda Inglaterra querría tenerla cerca? Estaría sola y aislada de la corte… incluso de las demás personas: se humilló públicamente.
- Pero pondría entredicha mi autoridad si no recibe un castigo ejemplar.
- Si me permite, su Majestad. – Intervino el Duque. – Podría hacerle un juicio… Tenemos pruebas suficientes de todas las faltas cometidas por esa mujer contra mi hijo y algunas personas más. Suficientes para tenerla en encerrada por mucho tiempo. – El Rey los miró.
- De acuerdo, se realizará la audiencia pública. – Se acercó a ella, mientras le sonreía, tomó su mano para colocarla en la de "Su Prometido". – Terrence, veo que has elegido muy bien… - El joven hizo un gesto con la cabeza.
- Gracias Su Majestad, por todo… - Contestó ella.
Fin del FlashBack
- No creí que nuevamente fuera tan tonta como para precipitar todo en su contra. – Dijo riendo Terrence cuando se sentaron junto a la fuente. – Eso comprueba que estaba más desquiciada de lo que suponía.
- ¿Qué pasará… con… con su hijo? – Él la miró.
- Mi padre dice que no encuentra algún rasgo característico de los Granchester… - Desvió la mirada. – Ahora que ha salido a la luz el tipo de mujerzuela que ha sido todo este tiempo…
- ¡TERRYYY!
- No tienes porqué escandalizarte, es la verdad… - Miró al frente. - será muy difícil saber quien es el padre…
- ¿No tienes curiosidad por conocer al pequeño? – Él se volvió a mirarla con sorpresa.
- ¿Tú si?
- ¿Por qué no?... Él no tiene la culpa de todas las atrocidades cometidas por su madre…
- Tienes razón, después de todo, mi padre al parecer tiene corazón…
- ¿Por qué lo dices?
- Se ha encariñado con él…
- ¿Eso quiere decir que le has perdonado? – Vio endurecer su expresión, mientras miraba a la distancia.
- Aún… aún no lo sé… - Ella le sonrió al tiempo que tomaba su mano para que la mirara.
- Por favor, habla con él… escucha sus razones… tal vez te quiera más de lo que crees… sólo… que no supo como demostrarlo en su momento…
Desde la ventana observaba a la pareja. Estaba furiosa porque el mismo rey aprobara el enlace, y no sólo eso: le dio un título y propiedades propias a ese Corsario bastardo por los servicios que prestó a la Corona en Jamaica. William apoyaba esa locura, especialmente porque se estrechaban más los lazos entre ambas naciones. Debía buscar la forma de separarlos. Recordó que Eliza estaba comprometida con un Grandchester legítimo. "Por lo menos ella si podría ser digna de desposarse con un noble… pero Candice… sólo ella sería capaz de arruinar el buen nombre de la familia: una huérfana casándose con el bastardo del Duque, que además tiene tan dudosa reputación…" Pensaba con obstinación. Debía pensar muy bien las cosas, sin actuar con precipitación. Fue a buscar a William, Tenía que poner un remedio a ese matrimonio. Lo encontró conversando con "esa" extraña mujer que llegó con ellos y casi no se despegaba del cuidado de Candice.
- William, tenemos que hablar… - Dijo cuando entró, mirando de mal modo a Thema, él lo notó.
- Thema es de mi absoluta confianza, lo que tengas que decir, puedes hacerlo en su presencia, confío en su absoluta discreción. – La anciana le miró sorprendida.
- De acuerdo. – Respondió a regañadientes. – Es sobre Candice y su absurdo compromiso con el… - Albert la miró de una forma que la dama se abstuvo de decir la siguiente palabra. - … hijo del Duque de Grandchester.
- Yo no veo problema alguno. – Le sonrió mientras se servía una copa de Wiskey. – Incluso Su Majestad ha aprobado la unión. Es una gran ventaja política…
- Pero eso afectará a Eliza…
- No veo la razón.
- Ese… Corsario será Duque a pesar de ser…
- Veo que no pusiste atención querida Tía: Ahora tiene tierras y títulos propios, él ha renunciado al Ducado y a la herencia Grandchester por escrito a favor de su medio hermano Dereck… lo cual beneficia por completo a los Ligan… como tú seguramente querías…
- William eres demasiado joven para comprender…
- ¿Qué es lo que debo comprender Tía?... En éste mundo sólo importa el dinero y el poder… - La mujer lo miró boquiabierta. – De dónde eres… queda en el olvido cuando aparecen esos dos elementos. – Su expresión se había endurecido. Ella lo miraba escandalizada.
- William… ¿Qué estas diciendo?... ¿Qué ha pasado contigo?
- ¿Qué quieres que me suceda? – El joven tenía una expresión indescifrable. – Simplemente estoy poniendo en practica lo que he ido aprendiendo… de ti… - Le esbozó una sutil sonrisa a Thema, quien le correspondió de igual forma, para molestia de la anciana.
Stear caminaba nervioso en la sala, tenía la impresión que por sus ansias había llegado antes de lo previsto. Cuando la puerta se abrió, se sintió decepcionado, la alegre anciana le dijo que le haría compañía mientras su nieta estaba lista. A pesar de tener muchas cosas interesantes para conversar, no podía esperar más. Cuando finalmente la joven llegó, se sintió tan torpe que la vio sonreír tímidamente, cuando tropezaba antes de saludarla.
Sara Ligan estaba muy preocupada: su esposo nuevamente había ido a ver a William para saber si sabía algo respecto al paradero de Neil… La misteriosa actitud de La Tía Abuela al marcharse a Escocia sin despedirse… y ahora la extraña actitud de su hija, quien llevaba días sin querer salir de su habitación después del sorpresivo compromiso de Candice White… con el hijo mayor del Duque, cuando todos en la familia sabían que lo haría con el Tío Abuelo… Le exigió una explicación a la anciana, quien simplemente guardó silencio mostrando un gesto de disgusto, ordenándole que se retirara. Cómo la odiaba… "¡Aún después de muerta, las mejores cosas le suceden a Rosemary… y a su estúpida hija!…" pensó mientras miraba un cuadro.
Notaba que Archie y Annie se habían vuelto muy buenos amigos y se divertían junto al "Niño Negro" en los jardines, "Parece su mascota". Siempre estaba observando a sus primos y las amigas de Candice, a pesar de que en varias ocasiones el Tío William había insistido en que se uniera a ellos, ella no soportaba compartir su atención. Ahora con Susana loca de atar y aislada, le era difícil soportar incluso las vanas conversaciones en las reuniones y demás eventos sociales a los que asistía. Incluso las conversaciones con su prometido llegaban a aburrirle más de lo normal. Detestaba no ser el centro de atención. Especialmente cuando escuchó la admiración que había despertado su "prima" entre la nobleza por lo sucedido en el Baile de Su Majestad. Ahora La Tía Abuela se había vuelto muy callada. Sabía que estaba planeando algo, pero cada vez que intentaba averiguarlo, la anciana se retiraba, dejándola frustrada y furiosa.
A LAS AFUERAS DE LONDRES, EN EL "TEODORA"
- ¿Qué sucede Karen? – Preguntó la Dama al ver a la joven tan pensativa.
- Creí que me alegraría comprobar que Susana estaba completamente desquiciada… - La Dama le sonrió. – pero… ahora me inspira lástima… aún no puedo creer lo fácil que resultó todo para Terry… no confío en lo sucedido…
- Karen ya todo está bien… para él y su esposa… - La morena hizo un gesto de desagrado. – y pronto será "oficial".
- Tía… hay algo que no me convence de todo esto… - Insistió la joven.
- Llevas mucho tiempo preocupada por él… - La morena la miró, comenzó a reír sin razón mientras caminaba hasta la ventana, la rubia la siguió mientras continuaba hablando. – Es normal que te cueste trabajo… aceptar que él…
- Tía, por favor… no es lo que tú crees. – Dijo cuando terminó su ataque de risa. – Quiero a Terry, pero no de esa forma. Ha sido el único amigo verdadero que he tenido, desde pequeños. – Ambas se miraron a los ojos. – Es… sólo que conozco a Susana, de verdad tendría que haber perdido por completo el juicio para no seguir con sus planes.
- Su Majestad ha enviado a su médico personal y está convencido de su estado…
- Tengo que verlo para creerlo… - Esbozó una sonrisa misteriosa. – Y si no lo está, me encargaré de que se desquicie por completo…
- Karen… - La rubia se asustó por sus palabras. - No hablarás en serio… ¿Verdad?
- ¿Por qué no?
LONDRES
Al enterarse de que Madame Elroy había partido a Escocia, aceptó la invitación de Lady Ardley y llevar con él al hijo de Susana. Tal vez sería lo mejor si la joven aceptaba cuidar del pequeño, ahora que su madre había perdido por completo sus cabales, no se fiaba de las intenciones de Madame Marlowe, por lo que creyó necesario alejarlo también de ella. En cuanto llegó fue conducido a un salón, donde Lady Ardley le esperaba acompañada por una mujer de color y su hijo.
- Me da gusto que haya podido venir Milord. – Lo saludó la joven con una reverencia, después se acercó al pequeño quien la miraba con curiosidad. - ¿Y tú debes ser…
- Armand Marlowe, Milady. – Dijo el niño con un poco de timidez al esconderse tras el Duque.
- Yo soy Candy. Ella es mi amiga Thema y su hijo Teshi. – Clim brincó desde algún lugar por lo que la joven lo tomó entre sus brazos riendo. – Y éste travieso amiguito es Clim. ¿Te gustaría jugar con ellos? – El niño miró interrogante a su abuelo.
- Claro que puedes. Yo tengo que hablar un momento con Lady Ardley.
- No se preocupe Milord, yo cuidaré muy bien de él. – Dijo Thema acercándose a la puerta mientras llevaba a ambos niños de la mano.
- Confío en usted. – Concedió el Duque.
George le observaba detenidamente mientras trabajaba. Lo hacía igual o más que su viejo amigo. A pesar de su juventud y deseos de libertad, le era muy claro que debía mantener el bienestar de la familia ante todo. Aunque les alegraba que Madame Elroy no anduviera cerca, no bajaban la guardia ante sus actitudes y muy a su pesar la mantenía bajo vigilancia.
- ¿Cómo va todo con los chicos George? – Preguntó William haciendo una pausa.
- Muy bien… aunque Lady Ligan ha comenzado a actuar de forma muy extraña, especialmente ahora que Madame Elroy no está…
- Ya me lo temía… - Caminó hasta la ventana. - ¿Qué crees que haya hecho la Tía respecto a las cosas de Rosemary… especialmente los cuadros?
- Aún no los hemos podido localizar en ninguna de las propiedades de los Ardley. William, ¿Por qué la insistencia?
- Candy está desesperada por recuperar los recuerdos de sus padres. – El administrador lo miró. – Ha recuperado un poco la memoria, pero para ella no es suficiente… quiere recordar el rostro de sus padres… y se lo debo… por todo lo que ha pasado a costa de mi…
- No te preocupes William, los hallaremos pronto…
Eliza esperaba impaciente en el Salón. Susana Marlowe la había mandado llamar. Sabía que nadie quería ser relacionado con ella, por lo que debía mantener mucho cuidado al ser la prometida de Dereck.
- ¡QUERIDA ELIZA! – Escuchó a sus espaldas, se giró justo a tiempo para poner resistencia la rubia que se había abalanzado hacia ella para abrazarla y susurrarle con desesperación: - ¡Por favor!... ¡Ayúdame!... ¡Estoy bien!... ¡Mírame!... – Las doncellas trataban con todas sus fuerzas de apartarla de la pelirroja. - ¡No debes permitir que Terrence se case con esa insignificante chica!... ¡Tienes que decirles a todos que no estoy loca!
- Querida Susy… - La separó de sí misma, reprimiendo un gesto de desagrado y con voz melosa. – Yo… no puedo hacer absolutamente nada… Es mas… yo no debería estar aquí. – La miró con malicia al notar como sus ojos se desorbitaban por la sorpresa. – Eso afectaría mi reputación… y la de Dereck…
- ¡ERES UNA MALDITA MALAGRADECIDA! – Exclamó furiosa, fuera de sí al propinarle una tremenda bofetada, las doncellas se apresuraron a detenerla, mientras desesperada trataba de saharse. - ¡UNA MALDITA BRUJA QUE SÓLO ME USÓ!… ¡SIN MÍ, NADIE SE HUBIERA FIJADO EN TI!... ¡ERES TAN POCA COSA!... ¡A LEGUAS SE NOTA TU MALDAD!...
- ¡¿Y CÓMO LE LLAMAS A LO QUE HICISTE CONMIGO CUANDO "SUGERISTE" QUE ACEPTARA AL ESTÚPIDO DE DERECK?... ¡YO QUERÍA ESPERAR A QUE ANTHONY VOLVIERA!... PERO TÚ INSISTISTE… PRESIONASTE… ¡Y ESO NO TE IMPORTÓ!... ¡YO AMO A ANTHONY!... ¡ESCUCHASTE!... ¡TÚ SÓLO QUERÍAS TENERME CERCA DE LOS GRANDCHESTER PARA ESTAR ENTERADA SOBRE TERRENCE! – Susana se dejó caer mientras lloraba, Eliza la observaba con total maldad. – Y la verdad te comprendo… - Habló arrastrando las palabras. – Es… un hombre sumamente atractivo… excitante… - Se agachó para hacer que la viera. – ahora sé porqué estás tan desquiciada por él… y dime: ¿Qué se siente estar entre sus brazos?... – Suspiró haciendo que la rubia comenzara a temblar de forma extraña. – Después de todo… tienes un hijo de él… supongo que es un hombre… muuuuyyy apasionado… - Susana se cubría los oídos desesperada. Eliza seguía esparciendo su veneno. – Haaaaa… ya puedo imaginarlo… - Se abrazó a sí misma, disfrutando de la mirada desesperada de "su amiga". La rubia comenzó a susurrar cosas ininteligibles mientras se mecía de forma nerviosa. - ¿Qué es lo que dices Susy? – Preguntó con tono meloso. – No te entiendo…
- ¡ARMAND NO ES HIJO DE TERRY! – Gritó por fin. Eliza la miró ampliando más su sonrisa siniestra.
- ¿Qué otras cosas escondes querida Susy?...
Desmontó rápidamente al llegar a la mansión de los Ardley, en cuanto el mayordomo abrió pidió que no lo anunciara, pidiéndole indicaciones de dónde podía encontrar a la joven. Antes de llegar al jardín la contemplaba a través de los grandes ventanales que daban hacia el lugar, corría como una chiquilla más y se sorprendió al verla trepar a un árbol con el hermoso vestido que lucía. Se dio cuenta de que otro chiquillo estaba con ella.
- Él es Armand Marlowe… - Escuchó a sus espaldas, haciéndolo tensarse. – Lady Candice lo ha acogido muy bien… - Él se volvió con brusquedad para encarar al Duque. – No pienso dejarlo a merced de esas mujeres y pensé que… - Terrence comenzó a aplaudir con burla.
- Qué buen samaritano se ha vuelto… - Sonrió con cinismo. - ¿A caso noto cierto… remordimiento en sus palabras Duque?... ¿O me equivoco?
- Por favor Terrence no es lo mismo…
- ¡ESO NO LE IMPORTÓ!... ¡DESTROZAR LA VIDA DE MI MADRE!... ¡ME MINTIÓ SOBRE ELLA! – Reprochó con tristeza y dolor. - ¡MIRE LOS PROBLEMAS QUE HA OCASIONADO SER SU HIJO! – Gritó para ocultar sus sentimientos.
- Y cada día desde entonces, me arrepiento de mi cobardía… pero siendo noble, sólo con alguien de la misma sangre debía casarme… era mi obligación… fui un completo idiota…
- ¡ESO YA NO ME IMPORTA!... ¡SÓLO LE PIDO QUE SE ALEJE DE MI Y DE MI ESPOSA!
- Terrence, por favor…
- ¡Y NO VUELVA A TRAER A ESE BAST…
- ¡TERRYYY! – Escuchó a alguien interrumpirle, vio a su Pecosa entrando en ese momento con ambos niños, Thema y Clim. "¡No Candy!... no me mires así… no soporto que lo hagas". Molesto, caminó por el pasillo hacia la salida. La joven lo alcanzó para guiarlo a la Biblioteca. En cuanto entraron, la atrajo hacia él.
- Terry…
- Shhhh… Lo siento Pecosa… - La giró para ver su rostro. – Es sólo que no me gusta esa forma en que me miras… me duele tanto…
- Por favor… deja de pelear con tu padre… fue amable al traer a… a tu hijo… - Él la miraba con intensidad. – Es un niño muy dulce…
- Pecas, ¿No te importa que sea… - Ella tomó su rostro entre sus manos para acallarlo con un beso. Él comenzó a intensificarlo. Poco a poco ella lo detuvo.
- Te amo… eso es todo lo que importa… y lo amaré porque es parte de ti... – La miraba sorprendido. – Y aún cuando no lo fuera… está tan solo… sin nadie que lo proteja… y quiera… - La ternura de su voz lo animó a preguntar, aunque con dificultad.
- Pecas… yo… hace tiempo… que he querido saber… si tú… - Por primera vez evitaba mirarla a los ojos, no sabía como decirle lo que le preocupaba, ella lo besó suavemente para animarlo a continuar. – Si tú… estuvieras… quiero decir que… no me ocultarías… ¿verdad?... tú sabes… - Ella sonrió con ternura al verlo sonrojarse y decir tantas cosas sin sentido. – sólo por ayudarme… que tú…
- Te lo diría de inmediato… - Lo besó para tranquilizarlo al comprender a qué se refería.
- Es… sólo que llevamos tanto tiempo juntos y… - Ella acarició su rostro. Volviéndolo a besar.
- No. Aún… aún no estoy en cinta… - Lo miraba a los ojos. – Pero… espero que sea pronto. – Ambos sonrieron antes de que la estrechara para volverla a besar con pasión.
Los Oficiales Ardley habían pasado esa tarde con el Tío Abuelo, quien les comentó la visita de Lord Ligan y su preocupación por el paradero de Neil
- ¿Qué fue lo que le respondiste Tío? – Preguntó Archie.
- Por el momento que aún no sabía nada. – Lo miraron sorprendidos. No es conveniente que lo sepa, especialmente Eliza… - Ante su mutismo, continuó explicando.- La he observado y ha tomado ciertas actitudes que son de cuidado…
- ¿Respecto a Candy? – Preguntó Anthony alarmado, Albert asintió.
- Y todos nosotros…
- Tío, ella sólo es una chica caprichosa que… – El rubio mayor le interrumpió a Stear.
- Y por eso mismo no me fío de ella… Sara ha malcriado demasiado a sus hijos.
- ¿Por qué no nos explicas lo que tienes planeado para la seguridad de Candy? Podríamos ayudarte mejor. – Sugirió Anthony. William los miró, notando su determinación.
- De acuerdo… - Tomó una campañilla, después de hacerla sonar una sirvienta se presentó, le pidió que llamara a Terrence a su despacho. Lo esperaban con impaciencia, en absoluto silencio, en cuanto llegó, Albert comenzó a hablar.
Esa noche, todos se habían reunido para cenar en la mansión Ardley, sin la Tía Abuela el ambiente era más relajado y festivo. El Duque les comentó sobre el juicio de Susana Marlowe, siendo condenada a permanecer encerrada en la Torre de Londres debido a la gravedad de lo que hizo, Su Majestad ordenó que se le restringieran las visitas. Terrence se veía más relajado, sugiriendo que se adelantara lo más pronto posible "Su boda". Miró a Candy, quien de inmediato se sonrojó por la forma en que lo hizo. Al terminar la velada, mientras Archie y Anthony se dirigían al cuartel, Stear acompañaba a Patricia O'Brient a su mansión en un carruaje.
- ¿En qué piensa Milady? – Preguntó con interés, después de que ella se quedara en silencio.
- En… - Lo miró a los ojos, para desviar con rapidez la vista mientras se sonrojaba. – No… no es nada importante…
- Yo… - Comenzó él a hablar, ella notó que titubeaba.
- ¿Qué te pasa… Stear? – Se dio cuenta de que ella lo llamaba por su nombre, tomó su mano para animarlo a hablar, haciendo que él bajara la vista ante su inesperado gesto. - ¿Stear?. – Él acercó su otra mano al rostro de la joven y al verla a los ojos, simplemente la besó. Pudo sentir su sorpresa, y como poco después se relajó correspondiéndole con timidez.
- Milady O'Brient… la amo… - Dijo cuando se separaron, ella sonrojada susurró:
- Yo también Oficial Cornwell… y se había tardado mucho en decírmelo… - Se atrevió a decir, la vio sonrojada.
No se esperaba que la sentencia de Susana Marlowe fuera tan severa. ¿Ahora como averiguaría lo demás que le faltaba por saber? Por un momento pensó en Dereck o pedirle un favor especial al Duque… no, él no le mostraba el mismo afecto y confianza que con su prima… y a ella menos, al haber sido el blanco de los ataques de Susana. La Duquesa siempre pendiente del que dirán… tampoco le ayudaría… Maldecía una y otra vez a su hermano mientras miraba su cofrecillo lleno de joyas… no quería deshacerse de ninguna de ellas para sobornar a los guardias.
Había pasado todo el turno de su guardia pensativo. Nuevamente se había equivocado con la rubia, lo sorprendió una vez más su generosidad al aceptar hacerse cargo del hijo de Susana. Pensaba una y otra vez en el pequeño, tenía algo que le parecía vagamente familiar. Ahora que analizaba mejor las cosas, llegaba a la conclusión de que fue mejor el no haberse casado con ella, pues sería más infeliz debido a que ella hubiera ocultado sus infidelidades. Era una mujer muy ambiciosa y desequilibrada. Llegó a las barracas. Anthony también ya estaba ahí, pensativo.
- ¿Qué pasa Tony? – El rubio se sobresaltó.
- Estaba pensando en Armand… - Archie se sintió extraño al escuchar el nombre del niño. - ¿Qué pasará ahora con él?
- Candy se hará cargo…
- No creo que sea hijo de Terrence… - Un extraño nudo se hizo en la garganta del castaño al escuchar a su primo. – No después de ver todas esas pruebas que él reunió en su contra… Esos lugares que visitaba… las personas que frecuentaba… la treta para atrapar a Terrence… - Miró a la distancia. – No puedo evitar preguntarme por el padre del pequeño…
- Tienes razón… nunca sabrá de él…
Se había convertido en un nuevo escándalo la noticia de que Terrence Grandchester quería apresurar su matrimonio. Todos sabían lo irreverente que era, pero creyeron que por esta vez se atendría a las normas. Especialmente por que sería algo muy sencillo e íntimo para disgusto de los miembros de la Corte. Hubo quienes se atrevieron a hacer insinuaciones muy suspicaces respecto a la pareja, pero como siempre habían mantenido las formalidades requeridas en todo momento, los rumores fueron acallados, especialmente cuando se dio la noticia de su renuncia al Ducado a favor de su hermano y solo conservaría el título otorgado por Su Majestad. Y a pesar de ello, la Duquesa no dejaba de hablar en su contra. (Ahora más que nunca debía seguir adelante). Eliza no dejaba de lamentar su suerte cada vez que veía a su prima con el apuesto Corsario. No había podido ver a Susana, debido a la completa prohibición de visitas después de que la rubia se enteró por su madre, de la futura boda del moreno y que el Duque tomó bajo su tutela a su hijo, poniéndolo al cuidado de Lady Ardley. Su actitud había sido tan violenta que solo por algún permiso especial se le podría visitar.
- ¡T-E-R-R-E-N-C-E! – Lo saludó cuando el joven Corsario llegaba a la mansión a ver a su prometida. Él la miró extrañado por tanta familiaridad, escondiendo su incomodidad y desagrado se detuvo.
- Lady Ligan. – Besó con frialdad y rapidez su mano.
- ¿Vienes a ver a Candice? – Le habló con coquetería al retener su mano, él la observó con una sonrisa de medio lado.
- Si y también a mi hijo. Ahora, si me lo permite Milady, se me hace tarde. – Hizo una reverencia burlona, haciendo que se le congelara su sonrisa "coqueta".
- ¿Estas seguro de que es tu hijo?... – Insistió en decirle al verlo dirigirse a la entrada. Él giró sobre sus pasos con una expresión molesta, ella sonrió de forma extraña cuando lo tuvo enfrente. - ¿Y Candice?... ¿Crees que realmente lo acepte?... Ummm… no lo sé… A mi no me parece una mujer digna de confianza… sólo mira como trata a Anthony… al Tío William… y no se diga a Archie... quien es un… experto seductor… y los tres son muuuy apuestos… - Se le acercó de forma cocoqueta. - Tienes una gran competencia... Aunque tu... - Su rostro estaba a poca distancia del de Terrence. - también eres muuuuy apuesto... - Su suspiro le desagradó. Sin poder contenerse, acalló sus palabras al tomarla por el cuello con fuerza, lo miró asustada por un momento al sentir que no podía respirar.
- Le "sugiero" Lady Ligan, que por respeto a "Mi hermano" mida sus palabras al dirigirse a mí… Odiaría que fueran motivo de malos entendidos. – Un extraño brillo apareció en los ojos de ambos, pero por distintos motivos. – Le ruego también, que no vuelva a insultar a quien pronto será mi esposa para siempre. ¿Entendió? – La soltó como si fuera algo repugnante, ella asintió al tiempo que se sobaba el cuello. – Bien. Buenas tardes "Milady"… – Se alejó rápidamente. Ella lo miró con expresión triunfante. "Eso puede arreglarse… de ahora en adelante, no dejaré a esa Zorra en paz… Mo los merece... buscaré la forma de separarlos… y tú serás mío…".
SEMANAS DESPUÉS
El tiempo se había pasado volando y todo estaba listo esa mañana en la Abadía de Westminster, sólo la Familia Real y los miembros importantes del Clan Ardley asistieron cumpliendo la petición del Corsario. Los habitantes de Londres tenían mucha curiosidad, pero sólo pudieron ver a la novia pasar rápidamente en el carruaje. Todo transcurrió sin contratiempos. El banquete sería en la Mansión Ardley.
- ¿Y bien Milady? – Preguntó cuando subían al carruaje para dirigirse a la Mansión. - ¿Qué opina de casarse con alguien de la Nobleza Inglesa?
- Ummmmm… Fue mejor haberme casado con el Pirata más noble y valiente del Nuevo Mundo. – Respondió antes de besarlo. – Nada es mejor que la primera vez…
- Eso es lo que crees Pecosa… - Le murmuró al oído, haciéndola sonrojar.
Los Tres Oficiales vigilaban con disimulo a La Tía Abuela, Sara y Eliza Ligan. William se los había pedido, mientras él hablaba con algunos hombres que lo felicitaban por la rapidez y excelente organización de todo en tan poco tiempo. Terrence no perdía de vista a la Pecosa y sus amigas, que conversaban animadamente con la Abuela Martha, Eleanor Backer y Karen Klaise. Al otro extremo del Salón, el Duque observaba a la madre de Terrence. Quería hablar con ella… pedirle una disculpa, pero había prometido a su hijo mantenerse lejos de ella, y muy a su pesar debía cumplir su palabra.
Susana había insistido en que le dijeran la fecha. Lloraba de impotencia y frustración. "Si hubieras sido más prudente" le había señalado su madre en su última visita… muy a su pesar reconoció que había echado a perder sus planes, de no haberse precipitado, en esos momentos sería ella quien estuviera ante el altar con el apuesto Corsario y la rubia sin chiste… eliminada…
Había tratado de desacreditar a su prima con Terrence por medio de anónimos, como venganza a lo que le hizo. Lo estuvo observando: ni rastro de la más mínima duda en sus gestos hacia la joven. Por el contrario, notaba las formas tan sutiles y sensuales de acariciarla frente a todos, los sonrojos y sonrisas discretas de la joven rubia al notar lo qu é hacía. Eso era la gota que derramó el vaso.
Por más que había tratado de ocultar su mal humor, éste no había pasado desapercibido para él. Jamás se había sentido tan incómodo en una reunión de ese tipo. Se dio cuenta de que envidiaba al Corsario. Por primera vez notó que algo faltaba entre él y su prometida. Estaba a punto de repetir la historia de su padre, sintiéndose decepcionado de sí mismo: en su mundo no había lugar para el amor, eso era para las clases inferiores, lo más importante era lograr grandes alianzas políticas. Suspiró al ver a la joven, quien provenía de una de las familias más antiguas, importantes y nobles de Escocia, educada con esmero. Pero notaba que algo le faltaba. Miró hacia el grupo con el que conversaba la esposa de su medio hermano. A Eliza Ligan le faltaba esa chispa que atraía a la gente a su lado, sólo para conocerla. ¿De verdad eran de la misma familia?... Tenía que decidirse por su propio bien. Se alejó de su prometida para dirigirse a hablar con su padre. Cuando tuvo su atención, le pidió hacerlo en privado, por lo que se adentraron más en los jardines.
- Padre… - No sabía como comenzar, El Duque lo miraba de forma inexpresiva. - ¿Alguna vez… ha… amado a alguien? – El Duque no esperaba semejante pregunta y menos de él.
- ¿A qué viene todo esto?
- Por favor, Padre… Necesito saberlo… sé perfectamente que usted y mi madre… no… - No supo como continuar.
- Si preguntas que si he amado a alguien que no sea tu madre… lamento decir que sí. Por que no sólo arruiné su vida… también la de Terrence…
- ¿Y por qué no la desposó? – El hombre mayor estaba sorprendido por ése arranque de confianza e intimidad con su otro hijo. Lo que le hizo considerar remediar la situación con ellos.
- Por el deber de ser un Grandchester… conservar el honor… por ser ella una joven de otra clase social… - Lo miró a los ojos.- Dereck, ¿Qué pasa?
- Estoy… reconsiderando… mi palabra de matrimonio con Lady Ligan… No quiero vivir un infierno por el resto de mi vida...
- ¿Eleanor? – Escuchó la dama a sus espaldas, al ver quien era, hizo una reverencia.
- Duquesa de Grandchester… ha pasado mucho tiempo… me alegra que esté muy bien…
- Tienes razón, te fuiste sin una explicación. – Se dio cuenta de que la noble la examinaba detenidamente y sin disimulo. – No supe que decirle a tu familia cuando se preocuparon tanto…
- Yo… lo lamento mucho Madame… - A pesar de sentirse terriblemente incómoda no lo demostraba. – No quise causarle problemas… no tuve tiempo de…
- ¿Así que fue verdad lo que me dijeron? – Su mirada se hacía más penetrante. - ¿Te escapaste con un hombre?
- Yo… lo amaba mucho… y sabía que nadie aprobaría lo nuestro… nos fuimos muy lejos… no queríamos que mi padre…
- Y por cierto, ¿Dónde está?... ¿Por qué… - Miró a su alrededor buscando.
- Él murió… hace años…
- ¡OHHH! – La miró con lástima. - ¿Y tú… - Comprendió su siguiente pregunta.
- Si, tuvimos… un pequeño… - Comenzó a hablar con voz quebrada, su expresión cambió a una de profundo dolor, tanto, que la Duquesa se arrepintió de preguntar. – Él… también murió… siendo a… apenas un pequeño…
- Yo, lo siento mucho Eleanor…
- Si… me disculpa… Madame… - Hizo otra reverencia, mientras lloraba amargamente para salir del salón rápidamente, dejando muy preocupada a la Dama. En los jardines, por fin pudo tranquilizarse al secar sus lágrimas.
- Eso… fue… espectacular… - Escuchó, asustada volteó, tranquilizándose al instante. - Tía, has considerado entrar al teatro?... Hasta yo me lo creí… me preocupaste tanto como a "La Cara de Cerdo", así que vine a verte... – Eleanor la miró severamente por sus últimas palabras.
- Karen… - Escucharon revuelo, los novios se despedían de todos.
- ¿A dónde se supone que… - Comenzó a decir la morena.
- Irán al "Teodora"
- Haaa… Vaya… qué originales… - La rubia sonrió.
- Tratándose de Terry, todo es inesperado.
- Es una suerte que el carruaje esté cubierto. – Mencionó Terrence en cuanto éste se puso en marcha.
- ¿Por qué… - Apenas pudo decir, él ya estaba besándola con pasión, haciéndola estremecer.
- Ya no resistía un momento más lejos de ti… Simular ser "otro pretendiente" más… - Le respondió agitadamente. - Me arrepiento de ponerte en ésta situación… pero con Susana cerca… - Sonrió de medio lado. – Y todos esos jovencitos tratando de cortejarte…
- ¿A caso estabas celoso? – Le susurró con una sonrisilla coqueta.
- Claro que no… - Ella lo miró de forma penetrante. – Bueno, sólo un poco… después de todo, eres sólo mía… y nadie podía tenerte… por mucho que te desearan… - La miró con cierta preocupación. - Ahora, tu Tía Abuela estará odiándome por tener en su familia a un Corsario… y que su buen nombre esté relacionado con un band…
- No sé porqué se empeña en ello… – Le interrumpió haciendo un mohín. Continuó besándola por su rostro y cuello. Ella cerraba sus ojos disfrutando de sus caricias. – A-ahora t-tienes una fortuna propia… u-un título ganado por tus méritos… E-eso debería ser más que suficiente…
- Recuerda que para ella, sólo soy un bastardo…
- No digas eso… - Lo acalló con su mano. Lo miró con seriedad. – No limita lo que eres como persona. Para mí eso es lo más importante y te amo.
- Candy… - Volvió a besarla en los labios con pasión. – También te amo… Pecosa… - Comenzó a estrecharla contra sí, acariciándola apasionadamente.
- ¡Terry!... ¡¿Qué estás haciendo? – Preguntó asustada cuando sus labios bajaron de su cuello al escote de su vestido, besando lo que sobresalía de sus senos, mientras sus manos los acariciaban con fuerza por encima de la tela. – A-aun n-no hemos llegado a… - No pudo contener un gemido por la intensidad de sus caricias.
- ¡QUÉ IMPORTA!… - Dijo con total desenfado. – Estamos solos… por fin… después de tanto tiempo… yi no nos separaremos ya... - Susurró roncamente a su oído, haciéndola estremecer. – El trayecto es largo hasta donde está anclado el Teodora… y… yo quisiera... - Le susurró al oído.
- P-pero… e-el c-cochero… p-podría… - Ella se sonrojó solo de imaginar lo que estaba sugiriendo. – N-no t-te p-parece q-que… d-digo… - Miraba asustada hacia las ventanas del carruaje. – Además… aquí… no podríamos…
- ¡AL DIABLO CON TODO! – Dijo mientras soltaba una carcajada al ver su expresión, para bochorno de la joven.
- ¡TERRYYY! – Él sonrió de medio lado, dándole un suave y rápido beso en la frente.
- Le diré que vaya más despacio… - Se separó de ella para asomarse por la ventana y hablar con el hombre. "¡No puede ser que lo diga en serio!" pensó nerviosa al ver su espalda sobresalir un poco de la ventana.
- ¡TERRYYY! – Lo haló de la casaca. Él rió de buena gana.
- Descuida… - La miró con intensidad mientras la acomodaba sobre su regazo. – Seremos discretos… - Volvió a besarla con pasión.
- E-eres… E-eres incorregible… - Gimió cuando pudo separar un poco sus labios.
- Y… aún así: me amas…
"¿Dónde rayos esta? Pero qué se cree dejándome sola tanto tiempo"
Pensó mientras lo buscaba. Vio con desagrado cuando los demás invitados despedían a la pareja, lo que hizo que su mal humor creciera. Notó que en el Salón no estaba. "¿Dónde diablos se metería?... ¿Y con quién?" En eso lo vio regresar de los jardines con su padre. Cuando estuvieron cerca, por primera vez no pudo descifrar su expresión. El Duque estaba a una prudente distancia de ellos.- Dereck, Querido… ¿Dónde estabas? Llevo un buen rato buscándote… – Habló de forma melosa, fingiendo su angustia.
- Lo siento, estábamos arreglando algunos negocios que…
- Vamos querido, es una fiesta… ¿Cómo puedes estar… - Lo haló, llevándolo hacia la pista de baile, él la detuvo.
- Terrence y su esposa ¿Ya partieron? – La interrumpió.
- Si, hace unos momentos… - Él alcanzó a ver su breve gesto despectivo, que reprimió rápidamente al colgarse de su brazo. – ¡Vamos, quiero… - El de la forma más delicada que pudo hizo que le soltara.
- Lo lamento. Tengo unos asuntos pendientes que resolver. – Sin mayores explicaciones, hizo una reverencia a la joven, quien lo miraba desconcertada. ¿Qué le había sucedido para que la tratara con tanta frialdad?
- Se veía tan hermosa. – Suspiró Paty de forma soñadora. – Supongo que así se vería en Port Royal.
- Si… muuuuy hermosa… - Dijeron al mismo tiempo Archie y Anthony, Stear meneó la cabeza con resignación al escucharlos. "Este par tardará un buen rato en olvidar, son tan tercos" Miró a la joven castaña quien le sonrió con timidez.
- Anthony, ¿Serías tan amable de mostrarme los jardines. - Pidió Karen algo molesta. – Siempre escuché de tus rosas, pero no había tenido el honor de verlas…
- Si quieres yo… - Comenzó a decir Archie.
- Prefiero que sea Anthony… después de todo, dudo que tú sepas algo al respecto. – Respondió cortante al tomar al rubio del brazo para alejarse de ellos por un camino.
- ¿Pero qué es lo que le pasa? – Preguntó con extrañeza el castaño, Annie y Paty se miraron.
- Hombres… - Dijeron al mismo tiempo que soltaban una risilla.
El Duque se había percatado de que a Madame Elroy no le agradaba en lo más mínimo el enlace. Después de haber hablado con honestidad con Dereck, no permitiría que nada arruinara la felicidad de sus hijos. Los protegería a como diera lugar.
- Madame Elroy, permítame felicitarla. – Ella lo miró extrañada. – Es una joven excelente, no pudo haber hecho una elección mejor Terrence.
- Milord, temo decirle que aún no estoy muy segura respecto a Candice… - El Duque hizo un gesto negativo.
- No sea tan modesta Madame. He convivido con su sobrina y puedo asegurarle que es una perfecta dama… Lo que me hace pensar en el próximo matrimonio entre nuestras familias. Será lo mejor que pueda pasar entre Escoceses e Ingleses, ¿No lo cree? – La Tía Abuela tuvo que recomponer el gesto.
- Tiene razón Milord… por lo que no hay que retrasar por más tiempo la boda de Eliza…
- Por el momento hay un inconveniente… – Le interrumpió el hombre, ella lo miró inquisitivamente. – Se me acaba de informar que Dereck tiene que partir de inmediato para atender algunos negocios urgentes… es muy importante para Su Majestad, quien cree que es el hombre indicado para tratarlos en su nombre.
- Milord, no comprendo… creí que ya no esperaría más…
- Es cuestión de Política, Madame. Hay asuntos más importantes que no se pueden retrasar… - Su tono final indicaba que no admitiría una replica más.
- Yo… comprendo Milord. Se lo diré a mis sobrinos. – Hizo una reverencia y se retiró. El Duque sonrió sutilmente.
- ¿Cómo va todo George? – Preguntó Albert, mientras observaba desde un lugar alto y discreto del Salón, el hombre miró al rubio, conocía muy bien esa sonrisa.
- Tal y como lo esperabas William.
- Entonces, comenzaremos con el siguiente paso. – Miraba detenidamente a los Ligan y la Tía Abuela.
- ¿No te parece que te estás precipitando?
- No lo creo… iremos poco a poco… - George estaba sorprendido. El joven lo miró. – Se lo debo a Candy y a sus padres.
- De acuerdo William. – El administrador se retiró.
- ¿No te da gusto que por fin tu primo sea feliz? – Preguntó el rubio a la morena, que se había quedado callada y muy seria.
- Si… claro…
- ¿Por qué no te creo? – Se detuvieron cerca de las "Dulce Candy". Ella seguía sin decir nada. Colocó su mano en su hombro para que lo mirara, ella trató de evitar su mirada. – Comprendo… - Ella notó el extraño tono de su voz en ese momento, sin querer se alejó de él.
- ¿Qué es lo que "crees comprender? – Dijo irritada, aún sin mirarlo.
- ¿Por qué no se lo dijiste? – Ella se volvió bruscamente para mirarlo, aún sin comprender.
- ¡¿De qué rayos estás hablando?
- Tú… amas a Terrence… siempre lo has amado… - "Ese tono otra vez… ¡Maldición!... ¿Por qué?" pensó la joven extrañada. Su mirada, no podía descifrar su significado. - ¿Por qué te sorprende que lo sepa?
- ¡¿Por qué tienes que pensar tú también que siento algo por Terrence?
- Por tus absurdas actitudes todo este tiempo… hacia mi prima… estás celosa de Candy…
- ¡SIII!... ¡SI ESTOY CELOSA DE ELLA! – Soltó por fin mientras lo miraba con intensidad. - ¡Y LO PEOR DE TODO… ES… ES QUE ME SIMPATIZA!...
- Si… es una joven muy especial... – Ahora fue el turno de ella para molestarse por su tono.
- ¡MALDICIÓN! – Exclamó fuera de sí. - ¡¿QUÉ ES LO QUE TIENE PARA QUE ANDEN COMO IDIOTAS TRAS ELLA?
- No lo sé… - Seguía hablando con suavidad, ignorando su repentino estallido, haciéndola enfadar más. – Tal vez sea ese aire de inocencia… la autenticidad de su forma de ser… - La vio caminar exasperada de un lado para el otro, murmurando entre dientes. No podía creer que así se viera cuando Candy eligió a Terrence: Desesperado, dolido… negándose a aceptar lo obvio. Se acercó a la joven para consolarla. Para su sorpresa se apartó de él con brusquedad.
- ¡NO TE ME ACERQUES!
- Sé lo que sientes… pero no es bueno aferrarse… - Se detuvo por un momento, "Mira quien lo dice". Pensó mientras pasaba saliva con dificultad. – Tienes que olvidar a Terr…
- ¡ERES UN IDIOTA! – Gritó. Quiso irse, pero él alcanzó a retenerla por la muñeca, lo miró furiosa. - ¡SUÉLTAME! – La atrajo hacia él.
- ¡NO LO HARÉ!... POR FAVOR KAREN, POR TU PROPIO BIEN: TIENES QUE O-L-V-I-D-A-R-L-O… ¡NO QUIERO QUE TERMINES COMO SUSANA!
- ¡NO ME COMPARES CON ESA MALDITA BRUJA!... ¡NO ES LO MISMO! – La miró con burla cuando se sacudió para liberarse.
- AHORA ES MI TURNO DE PREGUNTAR. – Le dijo con dureza. - ¿QUÉ DEMONIOS TIENE TERRENCE GRANDCHESTER PARA QUE PIERDAN LOS ESTRIBOS DE ÉSTA FORMA?
- ¡ENTIÉNDE ESTO DE UNA BUENA VEZ: YO NUNCA HE ESTADO ENAMORADA DE TERRENCE!...
- ¡MIENTES!...
- YO… - Lo miró a los ojos, sintió como se le humedecían, sacudió la cabeza con fuerza para alejar las lágrimas. - ¡DEMONIOS!... ¡OLVÍDALO!... ¡¿QUIERES?...
- ¡MÍRATE COMO ESTÁS ACT…
- ¡DETESTO A CANDICE WHITE ARDLEY POR QUE ESTÁS PERDÍDAMENTE ENAMORADO DE ELLA! – Se soltó de él con brusquedad al notarlo sorprendido. Él pudo ver que comenzaba a llorar, quiso volver a abrazarla. Ella le dio una bofetada. - ¡TE ODIO POR SER TAN IMBLECIL! – Se fue corriendo. El rubio se quedó parado, sin saber que hacer.
Thema se había retirado de la recepción para acostar a los pequeños, quienes habían sido los pajes de Mandisa. Armand había estado muy feliz por el honor que se le había dado, era la primera vez que asistía a una fiesta y podía comer tanto pastel. Observaba a todos desde su ventana. Pudo ver a la Matriarca hablando con los Ligan. No pudo evitar preocuparse, así que fue a buscar el morralillo donde guardaba los caracoles, murmuró unas palabras, para después arrojarlos. "Tenemos que protegerla a como de lugar" Pensó mientras los observaba con preocupación. "Debo advertir a Sir William y al Capitán".
- Su hijo se veía tan feliz. – Murmuró la Abuela Martha a Elanor, quien continuaba viendo el camino aún después de que el carruaje desapareciera de su vista.
- Lo es… por fin...
- ¿Y usted?
- También… Ahora me siento más tranquila. – La anciana le sonrió, la rubia de pronto se sintió extraña, miró a su alrededor: El Duque la observaba, hizo una inclinación de cabeza a modo de saludo, que ella correspondió con seriedad.
Desde el amanecer había estado despierto, observando cada detalle de ella. "¿Cómo pude ser tan necio al mantenerla lejos de mi por tanto tiempo… fingir… no conocerla?". La acarició, ella se estremeció, lo que le hizo sonreír complacido, "Fingir ser uno más de la enorme cantidad de caballeros que la pretendían… verla desde lejos mientras tanto… Contener los celos que me carcomían al verla sonreír a algún caballero que le decía algún disparate… pasar el tiempo… sin tocarla… sin besarla… cuando quería llevármela enfrente de todos sin importar nada… después de todo, soy un pirata… a nadie le extrañaría un arrebato así de mi parte…", ella murmuró suavemente su nombre, haciéndole sonreír nuevamente. "Despertar a su lado… cada noche hacerla mía y perder la cordura por completo… pero debía comportarme… por ella… por su honor…" Nuevamente sintió la urgencia de tenerla, pero al verla dormir tan apaciblemente a su lado, lo tranquilizó. "Ya es oficial ante todos… por segunda ocasión… nada ni nadie me apartará de su lado… Juro que no volveremos a separarnos". Estaba apunto de besarla. Llamaron a su puerta. Molesto se incorporó ante la insistencia. Le entregaron un mensaje urgente. Lo leyó. Al hacerlo, su gesto se iba marcando cada vez más.
- Terry… ¿Qué pasa? – Miró a su pecosa, no le gustaba la idea de verla involucrada, dudaba en mostrarle el mensaje, no sabía que hacer. – Terry… por favor, dime… - Notó su preocupación al incorporarse.
- Quieren que vaya a la Torre… Susana, exige verme… - Se acercó a mostrarle el mensaje, ella lo leyó.
- Vaya… - Fue todo lo que se le ocurrió decir. Lo miró. - ¿Quieres que yo…
- ¿Lo harías?... Sé que sería desagradable para ti volver a… verla… – La miró con duda, ella le sonrió para tranquilizarlo mientras acariciaba su rostro.
- Claro que sí… después de todo… me acompañaste cuando… cuando Neil… antes de que él… - Se acercó a besarla, no quería verla triste en ese momento.
- Te amo…
Cuando llegaron fueron escoltados hasta los calabozos. El guardia les había dicho que el día anterior no hubo nada que la tranquilizara, por lo que la llevaron a un lugar aislado, intentó escapar en el trayecto pero al ser atrapada, nuevamente se había puesto histérica. Mientras se acercaban, podían escuchar su voz cantar de forma incoherente. Al llegar, el guardia la llamó mientras abría la puerta. Inmediatamente se abalanzó hacia Terrence, quien empujó al guardia para cerrar de inmediato la puerta, asustado porque le fuera a hacer algo a su esposa. La joven encerrada presentaba una imagen deplorable. El guardia desenvainó la espada, apuntando en la dirección de Susana. Candy le dijo que no era necesario, dudoso, bajó el arma.
- ¡TERRYYYY!... MI A-M-O-R… ¡VINISTE POR MI!... ¡¿VERDAD?... Me sacarás de este lugar para… para…
- LADY MARLOWE… – Habló ignorando sus palabras al tiempo que abrazaba a Candy. – LE PRESENTO A MI ESPOSA: MILADY CANDICE WHITE DE GRANDCHESTER, MARQUESA DE…
- ¡¡NOOOOOOOOOO! – Comenzó a gritar extendiendo los brazos desesperada a través de los barrotes, como si los quisiera arañar. - ¡NOOOO!... NO PUEDE SER CIERTO… ¡TU… TU NO PUEDES HACERME ESTO… NO PUEDES!… Solo es una broma ¿verdad?... – Miraba a la joven de forma extraña. – ELLA… ELLA NO PUEDE SER TU ESPOSA… NO PUEDE… SOLO ES… ES UNA CHIQUILLA… UNA INSIGNIFICANTE CHIQUILLA SEDUCIENDO A UN HOMBRE… TÚ ME NECESITAS TANTO…
- NO SÉ LO QUE HABÍAS PLANEADO. – Siguió hablándole con dureza sin hacer caso a sus palabras. – PERO TÚ MISMA OCASIONASTE TU RUINA… Y NO TE PREOCUPES POR ARMAND, CUIDARÉ BIEN DE ÉL… SI ES TODO LO QUE QUERÍAS SABER, NOSOTROS NOS RETIRAMOS…
- ¡MALDICIÓN!... ¡LO DETESTO! ¡ESE MALDITO BASTARDO FUE MI RUINA DESDE QUE NACIÓ! – Candy miró a Terrence asustada, él también la miró sorprendido por las palabras de la otra joven. - ¡POR SU CULPA TÚ ME ABANDONASTE!... LO ODIO… ¡LO ODIO!... ¡SÓLO HA SIDO UN ESTORBO!... ¿ME ESCUCHARON?... ¡OJALÁ Y HUBIERA MUERTO!
-¡BASTAAAA! – Le gritó Candy llorando al escuchar sus crueles palabras, Terrence la abrazó para consolarla. - ¡¿CÓMO PUEDES USAR PALABRAS TAN CRUELES PARA UN NIÑO INOCENTE?... ¡ÉL NO TE PIDIÓ VENIR… NO MERECE TENER A ALGUIEN COMO TÚ! - Terrence sentía como temblaba por la ira, no sabía si era ella o él.
- ¡¿AÚN CONTINUAS DICIENDO ESAS ESTUPIDECES SUSANA?... ¡ENTIENDE BIEN ESTO: NUNCA ESTUVE CONTIGO! – Susana se dirigió hacia Candy, con una sonrisa cruel, como si disfrutara con el dolor que estaba causando en ambos.
- ¡CLARO QUE SÍ!... TAL VEZ HAYA SIDO UNA SOLA NOCHE… PERO… FUE… MAS QUE… SUFICIENTE… – Después lo miró de forma lasciva.- Sólo que… es una lástima que no recuerdes como me deseabas… - Comenzó a acariciarse. - ¡Haaaa!… y la forma en que me tomabas…
-¡DEMONIOS!... ¡ERES UNA MALDITA ENBUSTERA... UNA BRUJA! – Soltó a Candy para dirigirse a los barrotes, sacudiéndolos con violencia, lamentando que le ordenara al guardia cerrar la celda. Ella soltó una nueva carcajada y volvió a dirigirse a Candy.
- ¡¿TE DUELE QUE ÉL HAYA ESTADO CONMIGO ANTES DE CONOCERTE?...
- ¡BASTA YA SUSANA! – Exclamó exasperado el moreno.
- A mi lado eres una chiquilla insignificante… un remedo de mujer… ÉL SE ABURRIRÁ MUY PRONTO DE TI… - Rió a carcajadas. - ¡¿ME ESCUCHAS?... ¡NO ERES LO SUFICIENTE MUJER PARA RETENER A UN HOMBRE COMO ÉL!... ¡TE ABANDONARÁ UNA VEZ QUE LO HAYAS ABURRIDO! - Terrence se acercó a la joven para estrecharla más contra sí, lo que aumentó la furia de Susana, riendo con mayor crueldad y desesperación.
- CANDY, ES MEJOR QUE NOS VAYAMOS… - Trató de sonar tranquilo, arrepintiéndose de haber ido y haberla expuesto a las locuras de Susana, ya no quería estar más ahí. La rubia se separó del joven para enfrentar a la otra rubia.
- NO ME IMPORTA LO QUE DIGAS SUSANA… sólo siento l-á-s-t-i-m-a por ti… no amas a nadie… ni siquiera a ti misma que tuviste que rebajar tu dignidad como mujer… no sabes lo que es el verdadero amor y el sacrificio…
- Pero te duele ¿Verdad?... ¡¿VERDAD?... – Su rostro se había transfigurado. Se acercó a los barrotes para ver mejor a su rival. - ¡NIÉGALO!
- No… no me duele… - Dijo con seriedad la joven, marcando en su tono de voz la lástima que sentía por la joven desquiciada. – El pasado no me importa… sólo que tenemos un futuro juntos… él me eligió: ME AMA… y tú jamás significaste nada en su vida… ¿Escuchaste?... lo demás… ya no importa. - Se alejó de los barrotes.
- HASTA NUNCA SUSANA MARLOWE… - Fue lo último que dijo Terrence antes de alcanzar a Candy, dejando a una mujer gritando y llorando sin control, jurando vengarse.
ALGUNOS DÍAS DESPUÉS…
Pacientemente tuvo que escuchar las quejas de la Tía Abuela por la decisión de la pareja de estar viviendo en el "Teodora" en vez de estar en una mansión decente, de acuerdo a su categoría o por lo menos estar en la del Duque o la Mansión Ardley.
- ¿A caso no comprenden que la gente comenzará a murmurar y no es…
- Tía, yo no los obligaré a nada… Candy y su esposo son libres de decidir dónde vivirán…
- Pero no es propio… parecen un par de… vagabundos…
- Ellos lo han decidido y nadie… absolutamente nadie intervendrá. ¿Entendido? – La anciana le miraba con obstinación.
- De acuerdo William… - Tuvo que ceder. Al menos esa extraña mujer negra no andaría más por ahí en su afán por cuidar de la rubia, ni rondaría a su sobrino.
- Si me disculpas Tía, tengo algunos asuntos de negocios por resolver. – Muy a su pesar la mujer salió. Cuky entró por un pasadizo, llevando algunos documentos que el rubio comenzó a leer.
Por primera vez en su vida vio a sus padres furiosos uno con el otro. Trató de saber el motivo, pero ambos se negaron a decirle. Sara le pidió a su hija que hablara con su prometido, ya se había pospuesto en varias ocasiones su boda, y no era justo que Terrence hubiera aparecido y no hubiera esperado el tiempo mínimo requerido para desposar a Candice… Salió molesta del Salón. ¿Por qué debía recaer en ella la responsabilidad de un matrimonio arreglado y por conveniencia? ¿Dónde diablos estaba Neil y sus estúpidos planes para hacer fortuna? ¿Por qué no lo habían obligado a él a buscar a una rica heredera con una jugosa Dote? ¿Y dónde diablos estaba el idiota? Nada de lo poco que había podido averiguar de "su prima" la podía ayudar en algo. Ni siquiera el secreto que le reveló Susana, podría afectar a Terrence en lo más mínimo. "Haaa… Terrence Grandchester..." suspiró mientras se miraba al espejo. De pronto su mente comenzó a trabajar de inmediato. "Tal vez a Terrence no… pero sí a alguien más… de una u otra forma me vengaré de todos… aunque sea uno… por uno…".
Paty había ido a visitar a la mansión Ardley, donde la encontraron conversando animadamente con Annie los Oficiales Cornwell. Les pareció extraño que Anthony no fuera con ellos.
- No quiso venir… ha estado muy raro estos últimos días… - Comentó Archie algo distraído.
- Dijo que tenía otras cosas que hacer. – Dijo con incredulidad Stear. Ambos jóvenes se quedaron en silencio.
- ¿Por qué no jugamos una partida de Cricket? – Sugirió Annie al notar la tristeza que invadía a los hermanos.
Había intentado hablar con ella, pero siempre regresaba sus mensajes sin leerlos siquiera. Aún seguía sin comprender sus palabras. Siempre la creyó enamorada de su primo… y por eso su odio a Susana Marlowe... jamás imaginó que tuviera algún sentimiento por él… era una joven tan impredecible… independiente… incluso exasperante. Esperó pacientemente hasta que por fin pudo ver que salía, en cuanto el carruaje se puso en marcha, corrió para treparse en la parte de atrás. En cuanto se detuvo y el cochero bajó para abrirle la puerta, él aprovechó para trepar al pescante y llevarse el transporte. El pobre hombre gritaba asustado y desesperado, ella sólo se asomó para gritar que se detuviera, con palabras poco adecuadas para una Dama. En cuanto estuvieron a las afueras de Londres se detuvo. Ella bajó furiosa, en cuanto lo vio frente a frente, se apresuró a abofetearlo, el sonrió de una forma extraña al tocar su mejilla.
- Admito que lo merezco… - La miró. – Pero era la única forma de que me escucharas.
- ¡NO TENGO YA NADA QUE VER CONTIGO ANTHONY BROWN ARDLEY!
- Yo creo que sí… - Se acercó a ella sin dejar de mirarla, lentamente la joven comenzó a retroceder. - ¿O… a caso quieres que me porte como todo un Patán? – Quedó acorralada entre el carruaje a sus espaldas y él.
- ¡TE REPITO QUE NO TENGO NADA QUE HABLAR CONTIGO… LO QUE TENÍA QUE DECIR YA LO DIJE… Y NO PIENSO VOLVER A REPETIRLO!
- Sé lo obstinada que eres… y lo que dijiste… - Ella lo miró con recelo. – sólo quiero saber ¿Desde cuando? - La morena soltó un bufido de exasperación.
- QUE MAS DA… - Se dio por vencida, él se apartó y ella caminó hasta la sombra de un árbol, donde finalmente se sentó, haciéndolo él a su lado. Él la observaba, mientras que ella trataba de ignorarle mientras miraba a la distancia… recordando, sonrió. – Recién habían ingresado a La Marina Real… en una de mis vistas al Tío Richard, yo no podía creer que Terry por fin tuviera amigos… incluso me sentí un poco celosa de ustedes… Archie… me había atraído de inmediato. – El rubio sonrió con amargura. – Por eso los invité al Festival de Mayo del Colegio… pero jamás creí que Susana fuera a entrometerse de la forma en que lo hizo… - Ella sonrió haciendo una extraña mueca. – Y decía ser mi mejor amiga… ¿Puedes creerlo?... Ja… En cuanto supo lo de Archie, aprovechó toda oportunidad… a Stear no le importó, pero tú… vi como la observabas… y callaste lo que sentías por ella cuando supiste de su relación con tu primo… vi como sufrías… no podía dejar de sentir pena por ti… a pesar de… - Vio como se sonrojaba la joven, lo que le sorprendió. – a pesar de ser buen mozo, jamás te comportaste como Archie, siempre has sido reservado… detestaba ver como se burlaba de ti… y lo odié… no supe cuando ni como, pero poco a poco mis sentimientos cambiaron hacia ti…
- Vaya… - Fue todo lo que atinó a decir después de un largo silencio.
- Me di cuenta de que Archie jamás sería del tipo que se quedaría con una sola mujer… hasta que Susana lo atrapó entre sus garras. (Siempre he tenido curiosidad por saber como lo hizo)… Sabía que sólo fue para molestarme… nunca lo amó… todo fue un absurdo juego para ella… debía ganar siempre… a como diera lugar…
- ¿Y Terrence?
- ¡Y DE NUEVO CON TERRENCE! – Se levantó exasperada. – Fui la única de la familia que le demostraba un poco de comprensión y amistad… desde pequeños… solo yo sabía su secreto… "La Duquesa Cara de Cerdo" también me detestaba, sólo porque mi padre era extranjero… así que ya podrás imaginar que era lo que nos unía.
- Karen… lo lamento… - Se acercó a ella. – No tenía idea…
- ¡BASTA YA! ¡¿AHORA ME PUEDES LLEVAR DE REGRESO? - Caminó hasta el carruaje sin mirarlo al pasar.
- Karen, yo… quisiera… - La alcanzó tomándola por los brazos para retenerla.
- ¡NOOOO!... – La miró desconcertado. – NO QUIERO SER EL CLAVO QUE SAQUE AL OTRO CLAVO… - La miró sin comprender, ella rió con amargura. – Es por eso que me buscaste ¿No es así? Porque no pude más y te confesé mis sentimientos… estás herido y quieres olvidarla lo más pronto que puedas… y yo… no quiero estar a la sombra de alguien más… no de nuevo…
- Por favor Karen, escúchame: Quiero… quiero conocerte...no es para olvidar a… - Ella lo miró con recelo. – Quiero hacerlo por todo este tiempo que fui tan ciego…
William y el Duque habían leído los anónimos que Terrence había recibido días antes de su "Boda"… por suerte la persona que los haya enviado no tenía credibilidad, ya que no sabía nada de Jamaica. Ambos aseguraron al joven que investigarían, mientras él se encargara de proteger a la rubia. Salió del despacho de Albert sintiéndose aún así un poco preocupado "No es suficiente".
- Hola Terrence… - Escuchó a un lado de él. "¡DEMONIOS, LO QUE ME FALTABA!"
- Buen día Milady Ligan. – Hizo una fría reverencia, pero ella le cortó el paso.
- ¿Cómo va tu vida de… casado? – Se acercó a él de una forma que lo puso tenso, en guardia. – ¿No extrañas algo… ummm… como… tu libertad? – Lo dijo con un tono que lo enfadó.
- ¿Por qué lo pregunta "Milady"? – La miró con recelo, ella caminó a su alrededor mirándolo de una forma descarada de arriba-abajo como si lo estuviera valorando.
- Ummm… un hombre como tú… es difícil de creer que… pueda ser atrapado por una… "mujer" como mi prima… - Su comentario lo hizo sospechar. Sonrió de medio lado, algo que pareció complacer a la joven.
- Muy cierto… - Ella sonrió ampliamente. – pero hay cosas en las que la vida siempre nos sorprende… Y ella es parte de esas magníficas sorpresas… - Contestó, al tiempo que hacía una reverencia mientras veía con satisfacción la sonrisa de la joven congelarse. – Si me disculpa Milady, tengo asuntos mucho más importantes que atender… que perder mi tiempo en una conversación sin sentido con usted. – Salió. Se quedó parada, furiosa con la actitud del joven, estrujando furiosa el abanico. "Es un… un… patán petulante… ¿Cómo puede tratar así a una Dama?"
- Eliza… ¿Ya se marchó ese… ese "Corsario"? – Escuchó a sus espaldas. La Tía Abuela bajaba las escaleras.
- Buen día… - Comenzó a decir con su acostumbrado tono meloso, pero la anciana la interrumpió con brusquedad.
- ¡RESPONDE!
- Si… - Miró a la anciana. - ¿Qué sucede?
- He tratado de hacer que William los convenza de vivir aquí… o por lo menos en una casa decente y no en ese…. Barco… - Hizo un gesto despectivo mientras se dirigían al Salón.
- Pero tía…
- ¡ES NECESARIO!... ESE PAR DE JÓVENES DESCARRIADOS TIENEN QUE SER VIGILADOS MUY DE CERCA… ES POR EL BIEN DE NUESTRA FAMILIA…
- Tiene razón Tía… - Sonrió la pelirroja de forma extraña. – Debemos cuidar el "Buen Nombre de la familia"…
A LAS AFUERAS DE LONDRES
Candy estaba muy feliz, Terry le había enviado un mensaje avisándole que irían a Escocia. Teshi y Armand se contagiaron de su entusiasmo. Cuando el joven llegó, lo observó dirigirse a la proa, ella lo alcanzó. Se dio cuenta de que miraba hacia el horizonte de forma extraña.
- Terry… sé que extrañas el mar… - Él la miró recomponiendo su expresión. – Podríamos… viajar a Jamaica… no quiero ver… - El joven la estrechó interrumpiéndola.
- Quiero que seas feliz Pecosa… - Ella sonrió, quiso hablar pero él continuó. – Quiero conocer un poco más tu hogar… verte correr libre… verte trepar los árboles como tantas veces he visto que subes al mástil… poder imaginarte en tu infancia…
- Terry, sabes que soy muy feliz a tu lado y…
- Me gustaría no verte tan angustiada por recobrar tus recuerdos… creo que ellos regresarán poco a poco si pasamos un tiempo allá… - Ella se separó de él para mirarlo al rostro.
- Pero tú seguramente extrañas el mar…
- No extrañaré nada si estoy contigo… - La besó. – Partiremos en un par de días.
Esa noche, se despertó abruptamente sin saber por qué. Lo miró, dormía plácidamente a su lado, estrechándola. Con mucho cuidado se separó de su cuerpo para levantarse y cubrirse. No podía dejar de mirar a través de la ventana: había mucha bruma. Se sentía muy preocupada.
LONDRES
Ya era tarde cuando vio a la joven llegar desde los jardines, ella le sonrió apenada.
- Annie, ¿Qué haces aún despierta?
- Yo… extraño a Candy…. Sé que no debería… pero… - El joven sonrió con suspicacia.
- Creo que no es precisamente a Candy a quien extrañas… - Ella lo miró sin comprender. – Es a Marck… ¿O me equivoco? – La vio sonrojarse más.
- Si… lo extraño mucho… - Lo vio apesadumbrado. - ¿Qué pasa Archie?
- Es… Anthony… me dijo que está cortejando a… Karen… ¿Puedes creerlo? – Se dirigieron al salón.
- No me parece extraño… me alegra.
- Pero… ¡Es que son diametralmente opuestos! – Ella no pudo evitar una risilla mientras tomaba asiento, él caminaba de un lado para él otro.
- Sólo mira a Candy y a Terry…
- Tú no entiendes…
- ¿Estás celoso? – La miró sorprendido. Se detuvo.
- ¡¿YO?... ¡Por supuesto que no!… Es solo que Karen… - Annie lo miraba suspicazmente, él le sostenía la mirada, finalmente se rindió, debía reconocerlo. – Creo que he perdido mi toque, ¿No es así? – Aceptó suspirando.
- ¿A qué te refieres?
- No lo sé con seguridad… creo que a partir de que conocí a Candy… ahora es difícil para mí enamorar a las jóvenes bellas… - La miró profundamente ella no pudo evitar reírse para desconcierto del joven. – Annie, ¿De verdad ya no sientes nada por mí?
- Archie… - Tomó su mano entre las suyas, sorprendiéndolo. – Eres buen mozo… pero a veces eres tan vanidoso, que tu encanto se pierde… como si creyeras que toda joven debe caer rendida a tus pies… Candy te enseñó en Port Royal que no todas vemos lo que nos conviene y las apariencias… algunas queremos algo más. – La miró largamente.
- Lo siento mucho Annie. - Ella hizo un gesto. – Supongo que por eso Candy se enamoró de ese inglés engreído cuando la rescató.
"¡¿De qué Diablos están hablando?... ¿No se suponía que Candice estaba en Escocia preparando todo para su "Matrimonio con el Tío Abuelo William"?... Terrence la rescató… ¿De qué?" Estaba oculta, había tenido la intención de poner en marcha sus planes en cuanto vio a su primo llegar, pero desistió al verlo hablar con la desabrida de Annie Britter. Aunque pudo más su curiosidad y los siguió al Salón, creyendo que tendría que soportar una conversación vana… se sorprendió y enfureció con lo que escuchó. Especialmente por que ahora era Karen Klaise quien estaba tras SU Anthony...
EN LA TORRE DE LONDRES
Todos los guardias se preguntaban ¿Cómo alguien de apariencia tan frágil podía tener las fuerzas suficientes para gritar todo el tiempo y de la forma en que lo hacía? Ya había fastidiado a todos los guardias y presos de las mazmorras.
- ¡DEMONIOS! ¿QUÉ PODEMOS HACER? – Preguntaron a sus superiores.
- Lamento mucho decirles que nada… - Dijo uno de ellos. – Es de una familia muy importante…
- ¡MALDITOS SEAN LOS ARISTÓCRATAS Y LOS BURGUESES! – No se pudo contener uno de ellos y escupió al suelo. – NO SE LES PUEDE TOCAR NI UN MÍSERO CABELLO…
- ¿Qué es lo que quiere esta vez?
- LO MISMO DE SIEMPRE: EXIGE VER A MILORD TERRENCE GRANDCHESTER… DICE QUE ES CUESTIÓN DE VIDA O MUERTE.
- Pobre loca… - Dijo su superior y todos rieron.
LONDRES
- Y bien, ¿Qué has decidido? – Preguntó el hombre mayor a su hijo, quien estaba asombrado por los documentos mostrados por su padre.
- Estoy decidido. Por el bien de los Grandchester, retiro mi palabra de matrimonio a Lady Ligan.
- Ten en cuenta de que no será fácil y es un asunto muy delicado.
- Lo sé… no sabes cuánto me arrepiento de una decisión tan precipitada.
- ¿Y respecto a Terrence? – El joven hizo un gesto de fastidio.
- Nunca ha sido alguien de mi agrado… - Comenzó a decir. – Pero Milady Ardley es muy simpática y buena para soportar a ese truhán… - Su padre lo miraba intrigado. – No te preocupes, ayudaré en lo que pueda.
A LAS AFUERAS DE LONDRES, DÍAS DESPUÉS…
Stear le había dicho a Paty que los mandarían al puerto de Dover, por lo que se sentía un poco triste, especialmente porque él no estaría con ella para despedir a su amiga. Vio a Teshi y Armand sacudir sus manos con frenesí al despedirse de ella, Annie y Karen, mientras el barco zarpaba. Habían prometido visitar a Candice pronto. Caminaban de regreso al carruaje cuando los vieron correr hacia ellas.
- Apenas nos enteramos… - Comenzó a decir algo sofocado Anthony.
- Vinimos tan… pronto… pudimos… - Continuó diciendo Archie.
- No se preocupen, no regresarán a América. – Señaló Karen.
- FIUUUU… - Chifló Stear. Ellas les sonrieron.
- Su tío cree que aún hay cosas por resolver para Candy, por lo que quiere mantenerla cerca y a salvo… - Dijo Annie. Ellos se miraron entre sí y asintieron, para frustración de las jóvenes que no comprendieron el gesto.
- ¿A qué se refería Sir William? – Preguntó Paty.
- No lo sabemos… - Mintió Archie. – Ya saben como son de misteriosos Albert y Terrence.
LONDRES
Eliza había ido a encarar a la anciana, quien a regañadientes le confesó sobre el viaje de Candice a Jamaica como prueba sobre su comportamiento en sociedad. Ignoraba los detalles ya que William se había negado a dárselos, lo que hizo que la anciana se enfureciera fue saber que Terrence y Candice ya se conocían debido a un "rescate" en esas tierras lejanas.
- Ese maldito bastardo… seguramente le sacó una buena suma a William fingiendo el "rescate" de esa… chiquilla… – Murmuraba al caminar de un lado al otro, ignorando la presencia de la pelirroja. – Y quizás… ¡OH DIOS MÍO!... no quisiera ni imaginarlo…
- ¿Qué cosa Tía? – Preguntó la joven fingiendo preocupación.
- Quizá… durante ese tiempo aprovechó para… - Se detuvo haciendo un gesto de angustia, mientras sacaba su pañuelo para pasárselo por la frente, para después santiguarse. – SEDUCIRLA… tal vez por eso William se enteró y realizó todo este teatro para obligarlo… Por lo menos cumplió con su deber ésta vez… Aunque… aún sigo oponiéndome a que el buen nombre de la familia se relacione con ése… Pirata… ¡QUÉ HORROR!...
- Tía… ¿Está insinuando que todo este tiempo… Candice… ha sido la a-m-a-n-t-e de Terrence? – Preguntó Eliza fingiendo inocencia, sólo para echarle más leña al fuego.
- ¡¿PERO QUÉ ES LO QUE ESTÁS DICIENDO JOVENCITA?... ¡CÁLLATE! … ¡NO DEBES DECIR ALGO ASÍ FRENTE A ALGUIEN MÁS!… ¡¿ME ESCUCHASTE?... ¡¿DÓNDE QUEDARÍA NUESTRO HONOR? – Gritó la anciana molesta ante la posibilidad, sacando ahora su abanico para darse aire "Maldito bastardo… nuevamente lo hizo manchando nuestro prestigio Escocés". Eliza retorcía furiosa su pañuelo. "Esa maldita huérfana engreída… fingiendo… y todas las noches acostándose con él… entregándose… teniendo a un hombre que no merece…" Su mente comenzó a volar al imaginarse entre los brazos del Corsario, se estremeció. "¿Qué se sentirá… estar en sus fuertes brazos?... Debo buscar la manera de separarlos… no me importa que sea un bastardo, ni un Corsario… ése hombre tiene que ser mío." Una extraña mueca aparecía en su rostro.
CERCA DE EDIMBURGO
- Candy… has estado comiendo demasiado… - Le llamó la atención Dorothy mientras le ajustaba el corsé, la rubia no podía contener la respiración.
- Dorothy, no seas tan exagerada… es que lo que cocinan aquí es del…
- No uses pretextos, no creas que no te he visto… parece como si comieras por dos… - Se burló la mucama, por un momento se detuvo… "Puede… ser que…"
- Dorothy, no seas… - Pero la joven no pudo continuar, tuvo que empujarla bruscamente al pasar desesperada rumbo al privado. La mucama asustada la llamaba mientras golpeaba la puerta al escucharla dentro. Después de un momento salió, la vio demasiado pálida y temblorosa.
- Candy… ¿Estas bien? – La joven asintió débilmente, la vio caminar un poco tambaleante. - ¿Quieres que…
- Estoy bien Dorothy. Tienes razón… no debí comer tanto a noche… - Respondió mientras regresaba tras el biombo para terminar de vestirse. – Pero es que estaba todo tan delicioso…
- Ni porque ahora eres una mujer casada, una dama noble e importante, cambias.
- Y jamás lo haré. – Se apresuraron por que Terrence había mandado buscarla diciendo que alguien quería verla. Al pie de las escaleras se encontraba Tom, ella emocionada se apresuró a bajar corriendo, pero en los últimos peldaños estuvo a punto de caer. El joven alcanzó a sostenerla en sus brazos.
- ¡CANDYYY! – Gritaron asustados él y la mucama al ver que había perdido el sentido.
Estaban en el comedor esperando mientras veían a Teshi y Armand jugar con Clim, cuando entró precipitadamente la Sra. Pony para avisarles lo que había ocurrido con Candice. Rápidamente Terrence y su madre salieron, seguidos por el animalillo mientras Thema esbozaba una sutil sonrisa. Dorothy estaba al pie de la escalera para decirles que Tom la había subido a su habitación. Enviaron a la mucama al pueblo en busca del médico. En cuanto entró Terrence se sintió desolado al ver la palidez de la rubia. Eleanor tomó el control de la situación después de un breve intercambio de palabras con la mucama, antes de que partiera.
- ¿Qué sucede madre? – Preguntó el joven extrañado, que ante las circunstancias, ella estuviera sonriendo.
- Vas… vas a ser padre… - El moreno perdió todo color en el rostro.
- ¿C-cómo… - Pasó saliva con muchos esfuerzos mientras volteaba a ver a la joven. – Cómo p-puede…
- ¡Terrence! Por favor… sé más lógico… - Se atrevió a embromarlo.
- ¿E-estás… e-estás s-segura? – Ella sonreía al ver el estado en el que se encontraba: completamente inmóvil, sin dejar de ver a la joven.
- Soy madre, ¿Lo olvidas? - Lo vio dejarse caer en el sillón al lado de la cama.
- U-un… un hijo… mío… y de Candy…. Candy y yo… padres…
Continuará...
