Capítulo 20

El Rencor de Eliza

Por Nep


LONDRES

Había notado que su madre últimamente se escabullía muy seguido. La siguió para descubrir que había una habitación oculta tras un enorme tapiz, la cual siempre mantenía bajo llave. Así que tendría que poner atención en dónde la ocultaba. Caminaba hacia su habitación cuando notó una nueva discusión entre sus padres: gritos y puertas que se azotaban. "¿Qué tan mal puede estar todo?" Miró sus joyas y su fina ropa. Neil seguía sin aparecer. La familia estaba desesperada por saber de él. Todos los días aparecían sus acreedores. "Por lo menos que fueran gente de nuestra clase" Pensaba mientras se asomaba a la ventana y ver a gente zarrapastrosa pasear frente a la mansión. En alguna ocasión habían querido entrar por la fuerza. "Y el estúpido de Dereck que ha retrasado nuevamente nuestra boda ahora por negocios".


Escuchaba sin expresión alguna los comentarios que los familiares y amistades hacían alabando a William por su desempeño como Patriarca del Clan. Detestaba ya no ser partícipe de los planes y decisiones de la familia. El joven amablemente le había retirado todas sus responsabilidades al decirle que ahora ella necesitaba un merecido descanso, siendo secundado por los demás miembros de las Ceps. No podía creerlo. Había pasado tanto tiempo trabajando tan duro… se sentía como león enjaulado ahora con tanto tiempo libre.


Sonrió complacido al terminar de leer el mensaje enviado por Eleanor Backer: Candy estaba en cinta y deseaba que su hijo naciera en su hogar. Se enteró de que Terrence se esforzaba por acondicionarlo lo mejor posible. Inmediatamente quemó el papel. Debía ser muy cuidadoso respecto a toda la información que entrara en la mansión. Sabía que la Tía Abuela no había tomado muy bien su retiro, además que de alguna forma se enteró de la relación de Candice con Terrence en el Nuevo Mundo, buscándolo para obligarle a decirle todo al respecto. Sabía que haría hasta lo imposible para estar al tanto de todos los miembros de la familia para querer controlarlos a su antojo. "Debo andarme con cuidado… debo hacerlo todo bien… por Candy y mi querida hermana Rosemary…"


En cuanto recibieron la noticia, no quisieron perder más tiempo. Se apresurarían a ir a Escocia cuanto antes. Ellas también tenían noticias que contar, por lo que serían escoltadas por los Oficiales. Archie escuchó la noticia sin mostrar emoción alguna, se había vuelto muy reservado, serio... Incluso apartándose un poco de ellos. Jamás se había sentido tan solo y desolado al ver a su hermano y su primo tan felices con sus parejas. Especialmente por que la relación de Karen con Anthony era oficial. "Candy y Terrence… van a ser padres… pronto…" Su mente comenzó a divagar, recordando a Susana. "¿Cómo pudo ser que fuera engañado por la 'dulce joven' de la que me había enamorado? Creí en su gentileza e inocencia"… Se burló de sí mismo, "Fui un completo idiota… Me deslumbró su belleza… ¿Qué habrá pasado?... Tal vez… todo fue mi culpa… no debí precipitarme… pero la amaba demasiado (o eso creía)… jamás había sentido por alguna otra joven lo que por ella: la deseaba demasiado… no debí hacerla mía…"


CERCA DE EDIMBURGO, UNAS SEMANAS DESPUÉS

Disfrutaba contemplar a su pecosa antes de levantarse temprano todas las mañanas y dirigirse a su hogar y arreglarlo con ayuda de algunos hombres de su tripulación y de Tom, quien le contaba anécdotas de su infancia al lado de la joven. Estaban arreglando el techo cuando vieron a un jinete acercarse, en cuanto el moreno vio mejor, bajó molesto, corriendo a su encuentro. Ella agitaba su mano con entusiasmo.

- ¡CANDICE WHITE ARDLEY! – La cargó para bajarla del caballo, ella le sonreía feliz. - ¡¿QUÉ DEMONIOS HACES AQUÍ… ASÍ... Y SÓLA? – Vio que vestía su ropa masculina.

- ¡UPS!... Estás furioso… me acabas de llamar por mi nombre completo. – Aún así seguía sonriéndole. – Creo que mi sorpresa no te gustó… - Fingió seriedad.

- POR FAVOR, NO SEAS TAN IMPRUDENTE…

- ¡Oh vamos!... Estaba tan aburrida… La Sra. Pony, Eleanor y Thema no dejan de vigilarme por toda la villa, no quieren que haga nada y…

- Y ÉSTA VEZ LES DOY LA RAZÓN… - Ella lo miró sorprendida por la dureza de sus palabras. – RECUERDA TU CONDICIÓN… ES UNA LOCURA QUE SALGAS SOLA… EN ESPECIAL A MONTAR…

- Pero Terry… - Hizo un puchero, él la estrechó.

- Me preocupas… Si quieres venir, pide por lo menos a Dorothy que te acompañe en la calesa… - Respondió cuando se separó un poco de ella.

- Estoy bien… - Hizo un gesto de molestia. – Nada va a…

- NO QUEREMOS QUE VAYA A PASARLES ALGO… A AMBOS… – Remarcó para dar por terminada la discusión. Ella se sintió un poco avergonzada.

- Tienen razón… lo siento mi amor. ¿Me perdonas? – Lo besó. Él intensificó la caricia. Cuando se separaron ella le sonrió. – ¿Eso es un si?

- Vuelve a hacer eso… tal vez lo considere… - Sonrió burlonamente. Ella lo besó de nuevo, al separarse, la volvió a cargar para llevarla al interior.

- ¿Qué opinas? – Preguntó cuando entraron al vestíbulo. – La Sra. Pony y Tom han ayudado con los detalles. – Ella comenzó a mirar a su alrededor tratando de reconocer el lugar. Su mirada se detuvo en un lugar.- ¿Qué pasa Pecas?

- Es… extraño… algo falta… aún no parece mi hogar… - Miró hacia la chimenea, el comprendió.

- No te preocupes, pronto encontrará Albert las cosas familiares que lo hacían tu hogar…


Cuando regresaron al atardecer a la Villa de los Grandchester, la joven se llevó una grata sorpresa al ver a sus primos y sus amigas, notó que Annie se veía especialmente radiante: su Padre había enviado a Marck para asegurarse de que su hija se encontrara bien. Los Oficiales fueron con Terrence a las caballerizas para mostrarles los nuevos ejemplares que había adquirido.

- Pero, ¿Dónde está Marck? – Preguntó la rubia.

- Está atendiendo algunos asuntos de mi padre en Londres… - La pecosa ya no puso atención pues su mente comenzó a volar a los lugares que conociera al otro lado del mundo… cuando cayó junto con Terry de la cascada… lo que pasó después…

- ¡CANDYYYY!

- ¡HAAAA!… - Se sobresaltó. - ¿Qué decías?

- ¿En dónde andabas? – Preguntó Paty sonriendo al verla tan apenada y distraída.

- ¿Por qué lo preguntas?

- Candy, ¿Extrañas estar allá? – Preguntó Annie.

- Sí… - Suspiró. – Todo era tan simple… sin complicaciones… tan romántico…

- Y Terrence, ¿También extraña todo eso? – Preguntó Paty.

- Aunque no lo dice, sé que si… También yo quisiera regresar.

- Bueno… por el momento no puedes hacerlo – Dijo Annie sonriendo. – Ése pequeño travieso por fin hizo que su madre dejara de ser tan inquieta…

- ¡Annie!… - Todas rieron.


Aun cuando había visto que el rubio era fiel a su palabra, no dejaba de sentir cierto recelo hacia la pecosa. Sabía que algo tramaba su primo junto con los Oficiales. En cuanto llegaron vio que los invitaba a las caballerizas, discretamente los siguió apartándose de las jóvenes.

- Milady Klaise, ¿Qué hace por aquí? – Escuchó a sus espaldas, se volvió sobresaltada, encontrándose con la mujer de color que no se despegaba de Candice, vio que estaba cuidando de su hijo y Armand, quienes correteaban por los jardines tras la mascota de la rubia. No sabía porqué, pero sentía que podía hablar con franqueza con la mujer.

- Thema… - No supo que más decir por que la había descubierto.

- Veo que a usted no se le puede engañar. – Sonrió la mujer a acercarse ambas a una banca.

- Yo…

- No se preocupe por el Oficial Brown, sólo está cumpliendo con la promesa que le hicieron a Sir William.

- Es solo… que no me explico el porqué de tanta sobreprotección a "Santa Candice" – Thema sonrió por la burla implícita en sus palabras. – Susana ha dejado de ser un peligro para ellos… está loca de remate y encerrada en el peor lugar de Londres, donde será bien vigilada.

- Aún queda su familia…

- ¿Lo dice en serio?. – La mujer la miraba a los ojos. - ¿Los Ligan? – Soltó una carcajada. – Por favor, no son capaces de hacer nada por sí mismos… Neil Ligan es taaan incompetente que seguramente está perdido en alguna parte del Océano, sería un milagro que aún viviera.

- No hable así de los muertos Milady…

- ¿Usted… sabe algo? – Preguntó mirándola penetrantemente.

- Por el momento no debo decir nada… - Se apresuró a decir la mujer al darse cuenta de su imprudencia. – Eso le corresponde a Sir William.

- ¿Entonces la están ocultando… de ellos?

- Podría decirse, especialmente ahora… en su condición. No queremos que le preocupe nada hasta que Sir William nos diga que el peligro ha pasado. – La vio suspirar con exasperación.

- Que remedio…


Los Oficiales no podían contener las carcajadas ante las quejas de Terrence por las ocurrencias e inquietudes de la joven pecosa a pesar de su estado.

- Simplemente n-o e-s-t-á q-u-i-e-t-a… - Dijo el joven mientras terminaba de asear su caballo preferido.

- ¿Y tú? – Preguntó Stear sorprendido al escucharlo.

- ¿Yo? – Se arrojó el balde de agua, para sacudirse después mojando a los primos Ardley en venganza por sus burlas.

- Si, tú… ¿Cómo te sientes al saberlo? – Preguntó con exasperación Archie. El moreno se recargó en la pared pensativo mientras exprimía su largo cabello, pasando un buen rato en silencio.

- Estoy feliz… Seremos padres… aún no puedo creerlo… - Archie se removió incómodo. – Si no hubiera algo más, me la llevaría a América, sé que estaría más segura allá…

- No te preocupes, Albert se está encargando de todo… - Respondió Anthony.

- Excepto de su "Querida Prima: Eliza Ligan"

- ¿A qué te refieres? – Preguntó Stear al notar su molestia al nombrarla. Les contó sus sospechas respecto a los anónimos que recibió.

- Ése ha sido siempre el problema con ella: Jamás se puede saber lo que está planeando. – Murmuró Anthony molesto. – Nunca se le podía comprobar nada… a pesar de que sabíamos que era culpable.

- Es increíble todo lo que puede mentir. – Dijo entre dientes Terrence, Anthony notó como cerraba los puños. – Si no hubiera conocido a Candy en Port Royal… "tal vez" hubiera creído todo… - Lo último lo dijo con sarcasmo.

- No necesitas mucho tiempo para darte cuenta del tipo de persona que es… que no es lo que aparenta. – Sentenció Archie.

- El problema es que siempre quiere ser el centro de atención de todo el mundo. – Continuó con pesar Stear.

- Y si alguien se lo quita… - Continuó Anthony. – Se convierte en su enemigo mortal.

- ¿Así que por eso Candy se ha convertido en su blanco? – Terrence comenzó a reír para desconcierto de los Oficiales. – Es una simple chiquilla malcriada y caprichosa, sus padres deberían darle una lección…

- No hay que subestimarla Terry. – Advirtió Stear.

- Y menos si llega a ser apoyada por su madre… a pesar de las mentiras… - Dijo Anthony.

- O la Tía Abuela. – Completó Archie. Terrence suspiró molesto.

- ES UNA MALDITA VÍBORA… - Dijo con dureza, recordando el par de veces que cruzaran palabra.


LONDRES

Estaba furiosa. Se enteró que Candice y Terrence estaban en Escocia, quería comenzar a llevar a cabo sus planes, por lo que trató de convencer a sus padres de pasar un tiempo allá. La negativa de su padre debido a los problemas con los negocios y la ausencia de Neil, la enfurecieron más. Casualmente esa tarde el Tío William fue de visita. Para su mala suerte no pudo escabullirse de su madre para escuchar la conversación. La entrevista le pareció demasiado breve y muy seria debido al semblante de su padre.

- Tío, que gusto en verte. – Lo saludó con su acostumbrado tono meloso que disgustaba tanto a Albert. - ¿Tan pronto te vas? – Se acercó de forma coqueta a él para besar su mejilla, lo que sorprendió y molestó al rubio, especialmente cuando su mirada se cruzó con la de Sara.

- Tengo pendientes que atender… - Respondió rápidamente.

- Por favor, casi no te he visto desde que… - Insistió Sara acercándose. – eres Oficialmente el Patriarca. – Le molestaba mucho estar cerca de ellos.

- Lo siento mucho, pero debo partir…

- ¿Irás a Escocia? – Preguntó Rápidamente la joven.

- No. Tengo otros asuntos más importantes.

- Pero… seguramente en algún momento irás a visitar a Candice. – Insistió, lo cual le puso alerta. – Quisiera saber como está y…

- No puedo desatender lo negocios y los asuntos de la familia absorben mi tiempo. – La miró de una forma que ella sintió un repentino temor. – Pero ella está muy bien. Su viaje tardará más tiempo del previsto. – Cortó de tajo sus palabras. – Si me disculpan…

- William, sería todo un honor para nosotros que nos acompañaras a cenar. – Volvió a insistir Sara.

- Será mejor que no lo entretengamos, querida. – Por fin intervino Lord Ligan, lo que molestó a su esposa.

- En otra ocasión será, en estos momentos tengo que ver a otra persona y ya se me hizo tarde. – Hizo una reverencia a todos y se dirigió a la salida. Vio que su padre lo miraba partir con un extraño semblante, iba de nuevo a su despacho cuando ella lo detuvo. Parecía excesivamente cansado.

- Padre, ¿Qué ha pasado con el tío…

- Es mejor que no te entrometas hija…. – Miró con severidad a su esposa. Entró y se encerró.


Cuando llegó a la mansión, fue conducido directamente ante el Duque, sorprendiéndose de encontrar ahí a su otro hijo, quien de inmediato le comunicó su decisión, lo que hizo que sintiera cierto alivio.

- Siento mucho esto Lord Ardley… – Se disculpó el joven, William lo detuvo.

- Soy yo quien lo siente más por que estuvo a punto de arruinar su buen nombre sin saber más respecto a la familia de "mi sobrina".

- Hasta donde sé, está muy impaciente por nuestro matrimonio… y mi fortuna.

- El problema ahora es buscar una forma adecuada para terminar este compromiso sin hacer un escándalo. – Murmuró el Duque pensativo.

- Temo decirles que a pesar de lo cuidadosos que quiéramos ser, pueden estar seguros de que Madame Ligan y mi Tía Abuela serían capaces de todo con tal de que se cumpla. Creo que lo mejor es el tiempo…


Después de estarla vigilando, pudo dar con la llave de la habitación secreta. Esperó hasta que todos durmieran, apresurándose a llegar hasta el lugar y entrar. Estaba muy oscuro y estrecho. Caminó un poco más "¿Qué rayos significa esto?... ¿Retratos… de la familia?... Esto debería estar en la Villa de Escocia" Pensó con decepción. Miró uno en especial. "La Tía Pauna… con Anthony de bebé… pero… ése no es el padre de Anthony… ¿Quién es ese hombre?" Lo miró detenidamente: era rubio. Su cabello largo y ondulado. Aunque su piel era bronceada, como si pasara mucho tiempo al sol, lo que le daba un gran atractivo por el contraste. Sus ojos le atrajeron de inmediato, de un verde poco común e intenso. Se acercó más al notar una plaquita, iluminándola con la vela. Quería cerciorarse que fueran los padres de Anthony. "Rosemary… Michael… y… Candice… White… Ardley… ¡¿Qué demonios significa esto?" Avanzó hacia otro cuadro, sus abuelos posaban en él. Notó que su madre no estaba ahí, sólo la madre de Stear y Archie. El tío William era aún un bebé. La madre de Anthony… y la de ¿Candice? "¡¿Eran gemelas?.. ¿Por qué nunca lo supimos? ¿Qué es lo que la familia trata de ocultar? ¿Por qué mi madre no aparece junto a ellos?… debería… es una Ardley como ellos…"


CERCA DE EDIMBURGO

- Madame, ¿Sabe dónde está Mandisa? – Preguntó Thema un poco angustiada entrando a la biblioteca donde encontró a Eleanor leyendo.

- Salió con Dorothy y sus amigas. – Respondió con una sonrisa. – Jamás había visto a una joven tan inquieta como ella…

- No debió salir… - La interrumpió la mujer de color volteando a la ventana.

- Thema, por favor, no se preocupe: Terry las alcanzará…

- Tengo un mal presentimiento… - Murmuró contemplando el cielo. – El Clima está cambiando…


Estaban en el lago de día de campo, pronto las alcanzarían Terry y sus primos. De pronto la lluvia comenzó a caer, haciendo que las jóvenes se apresuraran a recoger todo mientras hacían que la pecosa se refugiara primero en el carruaje, corriendo a hacerlo ellas también al terminar. El cochero lo hizo bajo un árbol. Un fuerte tueno se escuchó haciendo que los caballos se asustaran, tirando al hombre y corrieran desbocados. Las jóvenes estaban muy asustadas. Extrañamente, Candy gritaba cosas sin sentido antes de desvanecerse.


- Iré por las chicas. – Dijo Terrence al observar el extraño cambio en el ambiente.

- Te acompaño. – Se ofreció Archie, llevaban un tramo cuando comenzó a llover y vieron los relámpagos.

- Debemos apresurarnos, Candy se asusta mucho con los truenos. – Gritó el moreno arreando más a su caballo, en eso vieron al cochero correr hacia ellos. - ¡¿QUÉ SUCEDE PHILLIP? – Se detuvo con brusquedad mirando al pobre hombre con ira.

- Lo… lo siento mucho Milord… los caballos se aterrorizaron y… - No pudo continuar pues de inmediato se fueron a todo galope. Vieron el carruaje, siguieron fustigando a sus caballos para alcanzarlos. Terrence logró subir al pescante, pero vio que las riendas iban arrastrándose en el camino. Archie trató de emparejarse a los caballos para detenerlos, alcanzó a ver al moreno muy angustiado.

- ¡TERRYYY! – Escuchó gritar desde adentro, sin poder distinguir la voz.

- ¡¿CANDY ESTÁ BIEN? – Gritó tratando de asomarse.

- ¡Se desmayó… pero está bien! – Gritó Paty.

- ¡¿Y USTEDES? – Volvió a gritar mientras trataba de recuperar las riendas.

- ¡Asustadas Milord! – Distinguió la voz de Dorothy. Era muy difícil de alcanzar las riendas, especialmente cuidando de que la lluvia no lo cegara. Archie logró brincar a uno de los caballos, haciendo que fuera reduciendo la velocidad, hasta que Terry alcanzó las riendas y detuvo el carruaje. Se apeó y rápidamente abrió la puerta. - ¡CANDYYY! – Vio que estaban en el piso del vehículo, sosteniendo a la rubia, él la sacó en brazos ante las protestas de las jóvenes. – ¡Candy… contéstame por favor!…

- Pa…papá… - Gemía asustada. – Papá… - Cuando Archie estuvo cerca colocó en sus brazos a la joven y tomó su caballo, montándolo.

- ¡¿QUÉ RAYOS HACES? – Preguntó el castaño al sentir a su prima temblar por el frío de la lluvia.

- ¡DÁMELA! – Ordenó sin más.

- ¡Terry! ¡Espera! – Lo detuvo Annie. - ¡Está lloviendo… podría ser peor!

- ¡ME ARRIESGARÉ! – Tendió los brazos para recibirla, pero Archie se negó. - ¡CON UN DEMONIO ARCHIBALD! ¡DÁMELA!... ¡NO HAY TIEMPO QUE PERDER!

- ¡ENTÍENDELO: EN SU ESTADO ES PELIGROSO! ¡Y EL CLIMA NO AYUDA! – Le respondió mientras la llevaba de nuevo al carruaje donde las jóvenes la recibieron con cuidado. - ¡AMBOS PODRÍAN PONERSE EN PELIGRO!

- ¡MALDICIÓN!...¡ESTAMOS PERDIENDO TIEMPO! – Gritó exasperado cuando vio que el castaño le ignoró. Lo vio cerrar la puerta.

- YO LO CONDUCIRÉ… - Subió al pescante y arreó los caballos. Terrence por un momento se quedó ahí, maldiciendo entre dientes, después los siguió al galope, furioso.


Sabía perfectamente por dónde llegarían. Terminó sus deberes antes de tiempo para poder escabullirse sin que nadie le viera. Quería sorprenderle. En el atajo que tomó, vio un extraño grupo de hombres, entre ellos una persona cubierta por una capa muy larga y amplia que le cubría el rostro, notó que era una mujer porque montaba de lado, sacó un delicado morralillo que entregó a uno de los hombres. No les tomó importancia, siguió corriendo. Ahí estaban, ese grupo le era familiar. Comenzó a gritarles, alguien contestó su saludo. Escuchó un ruido muy extraño y fuerte, se volteó, era el grupo que vio más atrás, llegando al galope. Asustada corrió despavorida, escuchó que alguien le decía que se alejara, ella corrió a ocultarse tras una enorme roca. Vio que un hombre rubio, poco a poco reducía a sus atacantes. "¡Lo sabía! ¡Nadie puede contra él! Es el mejor espadachín de todo el mundo" pensaba admirada. Cuando vio caer al último hombre de los atacantes, corrió a su encuentro, se detuvo abruptamente, vio que el hombre rubio caía de bruces, corrió con todas sus fuerzas hasta su lado, alguien le había disparado por la espalda. "¡NNOOOO!"

- ¡PAPAAAAA! – Gritó desesperada.

- Candy… - Escuchó una voz alarmada, sintió que la abrazaban, sin abrir los ojos comenzó a luchar con desesperación. – Amor… Candy… Abre los ojos por favor… fue un mal sueño… - Poco a poco dejó de luchar al reconocer la voz de Terrence, comenzando a llorar amargamente, él la estrechaba para consolarla.

- Mi… mi padre… recordé a papá… y como era… asesinado… - El joven se sorprendió, haciendo que lo mirara a los ojos.

- ¿Qué estás diciendo?


No tuvo otra alternativa que viajar inmediatamente a Escocia. Era mejor estarla vigilando de cerca. El accidente de Candice lo puso nervioso, especialmente al saber que ella había sido testigo del asesinato de su padre. Si eso era cierto, ella corría un peligro mayor. Debía actuar deprisa, lo cual no le agradaba debido a que los detalles para él eran muy importantes. Viajó sin detenerse, debía saber cuanto antes lo que recordara al respecto. George estaría al pendiente de todo en Londres. Llegó al atardecer, saludó a la joven. Estaba más tranquilo al saber por ella misma que ni ella ni el bebé corrían peligro.

- No tienen de qué preocuparse, soy muy fuerte. – Bromeó la joven con William.

- Lo sé, pero…

- Albert… ¿Qué pasa? – Lo miró a los ojos cuando se detuvieron frente al lago y él layudó asentarse. – Sé que algo está pasando y no quiero que me oculten las cosas como en Jamaica… ¡Y ésta vez no se lo perdonaré a nadie! ¿Me escuchaste? ¡A N-A-D-I-E!

- Candy… no…

- ¡Por favor Albert!... De nuevo Terry anda muy taciturno… no quiero preguntarle porque sé que se preocupará más… a los chicos tampoco por que no querrán faltar a su palabra.

- Queremos lo mejor para ti y el bebé, no debes preocuparte por nada...

- ¡ES POR ESO QUE QUIERO LA VERDAD! – Exclamó exasperada. – Tal vez no pueda ser de mucha ayuda… pero quiero estar preparada ante lo que sea. – Lo miró, él sonrió al ver su gesto de determinación en su rostro.

- Te pareces tanto a tu madre… Rosemary… - Era la primera vez que la nombraba frente a ella. Tenía razón, ahora que había recordado algo tan trascendental, podría llenar los huecos que había en sus investigaciones sobre el pasado de su sobrina y ella podría recuperar más recuerdos. – De acuerdo.


- Terrence… ¿Qué pasa? – Preguntó Tom cuando recorrían la casa después de terminar con algunos pequeños detalles.

- He pensado que hay mas cosas que Candy ha olvidado… que comenzó desde hace tiempo… Lo sucedido en Las Antillas sólo fue el detonante… - Se detuvo frente a una ventana. – Pero no quiero obligarla a recordar.

- ¿Crees que sabe más al respecto de la muerte de sus padres?

- Si no, ¿Por qué obligarla a estar tan lejos de su familia… en el San Pablo. – Tom se quedó muy pensativo. – Enclaustrada… sin vistas… excepto las de Madame Elroy.

- Tienes razón… La forma en que su Tía Abuela se la llevó… inmediatamente después de la muerte de su madre… sin dejarla presenciar el funeral… - Terrence lo miró.

- Tú conviviste con ellos… - Tanteó el camino el moreno.

- Quieres decir ¿Que si noté algo fuera de lo común? – El ojiazul asintió, Tom negó. – Todo el mundo los quería. No había queja alguna contra ellos, en cuanto podían ayudaban a quien lo necesitara… - Se quedó un momento en silencio, como si recordara, Terrence lo notó, pero no le quiso presionar. – Hubo rumores… sobre el padre de Candy… pero nunca se comprobaron… era gente mal intencionada…

- ¿De qué clase?

- Se decía que era un bandido… un renegado… que había secuestrado a la madre de Candy, por eso se mantenían lejos… ocultándose… - Lo miró con concentración. - De verdad, nunca supimos la importancia de la familia hasta la muerte de Milady Rosemary… y…

- La Tía Abuela Elroy hizo su aparición… - Concluyó Terrence pensativo.


MESES DESPUÉS. LONDRES

"Ha pasado tanto tiempo… y ninguna noticia de ese par de rebeldes… a estas alturas, ella ya debe estar en cinta… No debí permitirle nada desde el principio… debí ser más dura con ella y las decisiones de William… de no haber cedido en nada y seguido con todo lo que tenía planeado, ellos estarían casados y ese maldito bastardo no estaría en la familia… es por el bien de la familia… William no lo entiende, pero su padre si lo hizo… de alguna forma debo hacer que comprenda que debemos cuidar nuestro prestigio… y no me ha importado como lo he conseguido… ni me importa que ese bastardo sea el hijo de un Duque"


George estaba en su despacho mientras revisaba los informes respecto a las actividades de los Ligan, quienes cada vez más se iban a la bancarrota debido a los negocios fallidos de Neil, sumados a sus deudas de juego. Ahora que Lord Ligan sabía lo que había sucedido con su hijo y que la sentencia se había cumplido, dejó de atender sus negocios por un tiempo al sentirse abrumado y avergonzado por las acciones de su hijo con la familia Ardley. Negándose incluso a pedir la ayuda de Sir William. También se había negado a comunicarle a su familia su verdadera situación. Decidiendo retomar sus negocios después de un tiempo, con la esperanza de lograr por sí mismo salir adelante. George sonrió ante la noticia, Steward siempre era un hombre de acción y muy inteligente, aun así no comprendía… que sabiendo como era Sara, había cometido el peor error de su vida al desposarla. Al parecer ahora se daba cuenta de ello y estaba más que arrepentido de lo que había hecho.


Estaba feliz. Todas las dudas que Madame Britter había comenzado a sembrar en su mente, desaparecieron en cuanto vio a su prometida. Y lo más importante: contaba con todo el apoyo de Lord Britter, después de todo era muy hábil en los negocios y sus tierras en Jamaica, gracias a los consejos de Terrence le daban muy buenas ganancias. Estaba impaciente por haber pasado tanto tiempo en Londres y solo estarse escribiendo, pero eran tantas sus ocupaciones que debía aguardar con paciencia. Le faltaban algunos negocios por terminar y partiría al día siguiente rumbo a Escocia para reunirse con ella.


"¿Cómo podré cuestionar a mi madre sobre lo que esconde?... Tal vez La Tía Abuela pueda… no… seguramente ella también tiene que ver con éste estúpido secreto… y jamás lograré que me diga algo… ¿Y si Dereck sabe algo al respecto y por eso ha retrasado nuestro matrimonio? Debo hablar con él" Pensaba mientras su doncella la arreglaba para salir rumbo a la Mansión del Duque de Grandchester.


Desde la ventana de la Biblioteca vio el carruaje partir. Bajo ninguna circunstancia debía permitirse ser visto. Había dado órdenes a la servidumbre que fuera negado ante cualquier visitante. Al ver partir a su prometida tan angustiada, supuso que ya estaba enterada de su grave situación y por eso lo buscaba con tanta insistencia: apresurar su matrimonio. Por lo que debían actuar con mucho cuidado.


- Milord, Lady Ligan lo busca. – Dijo un hombre entrando al despacho del Duque y hacer una reverencia.

- Hágala pasar. – Dijo con sequedad. Cuando entró, el hombre la miraba de forma penetrante, lo que hizo que perdiera un poco el aplomo. – Buen día Lady Ligan.

- Buen día Milord… Yo… pasé a saludarlo y… saber si… hay algún mensaje de Dereck...

- ¿Ha olvidado que Su Majestad le ha encargado un asunto de mucha importancia?

- Oh no Milord… - Titubeó un momento la pelirroja al ver la expresión del Duque. – Es… lo extraño tanto… sólo quería saber ¿Cuándo… regresará?

- Todo depende de cómo resulte todo. – Rodeó el escritorio.

- Yo quisiera saber en dónde se encuentra… quisiera escribirle…

- En éstos momentos tal vez esté viajando por nuestros territorios en América y…

- ¡¿AMÉRICA?... Pero… es tierra de salvajes y…

- Le dije que era un asunto de mucha importancia y delicadeza. Como puede ver no hay forma de estar en constante comunicación…

- Pero… eso va… a retrasar más…

- Lo lamento tanto Lady Ligan… Como puede ver fue un imprevisto que surgió… Ahora si me disculpa… - Se acercó a tomar su mano y besarla. – Tengo muchos pendientes que resolver. – Esbozó una extraña sonrisa de medio lado al notar su turbación.

- Milord… - Logró reaccionar. – Lamento… mucho haberle interrumpido, me retiro. – Él la acompañó hasta la puerta. En cuanto ella salió se sintió aliviado. Si todo salía bien, todo sería cuestión de tiempo… ése era precisamente el punto como dijo Sir William.


Caminaba furiosa rumbo a la salida. Su doncella a penas si podía seguirle el paso. Sin Dereck cerca no podría convencerlo de apresurar las cosas. No quería aceptar que todos sus planes habían fracasado aún antes de llevarlos a cabo. Lo peor de todo era que no podría desquitar su furia. "Todo desde que esa Maldita Candice apareció… es como la Peste"

FlashBack

Ya no podía soportar las estúpidas bromas que le jugaba su hermano cada vez que podía, y siempre comenzando con las mismas palabras.

- ¿Y qué opinas hermanita?

- ¿Y tú? No creas que no me he dado cuenta de cómo la mirabas…

- Vamos, no soy el único… sólo recuerda como lo hacían los "Tres Caballeros"… pero no te preocupes… ya verás cuando haga mi fortuna…

- ¡ESTOY HARTA DE TUS ESTÚPIDOS NEGOCIOS FRACASADOS NEIL!

- ¡SI FUERAS UNA MUJER MÁS INTELIGENTE Y ATRACTIVA… COMO CANDICE… YA HUBIÉRAMOS RESUELTO TODO! – Su comparación la sacó de sus casillas.

- ¡¿POR QUÉ TENGO QUE SER YO QUIEN RESUELVA LOS PROBLEMAS EN QUE NOS HAS METIDO?

- ¡PORQUE GRACIAS A TI ES QUE ESTAMOS COMO ESTAMOS… TÚ Y TUS ESTÚPIDOS CONSEJOS… Y LOS DE TUS AMISTADES!

- ¡POR ESO SE LLAMAN CONSEJOS! ¡TÚ ERES QUIEN HA DECIDIDO TOMARLOS! ¡ERES UN INÚTIL INCOMPETENTE… BUENO PARA NADA… QUE NO SABE PENSAR POR SI MISMO!

- ¡SE SUPONE QUE ERES MI HERMANA Y DEBES APOYARME!... Solo podemos confiar entre nosotros y…

- ¡BASTA!... ¡YA CÁLLATE!... ¡ERES PEOR QUE UNA MUJER CON TUS CONSTANTES QUEJAS! – Le miró con burla y desafío. - ¿POR QUÉ NO ME DEMUESTRAS QUE ERES MAS INTELIGENTE… Y SEDUCES A UNA RICA HEREDERA Y LIBERAS DE UNA BUENA VEZ POR TODAS A LA FAMILIA DE TU INCOMPETENCIA?

- Eso es parte de mis planes… pero por el momento, tengo que concretar… otro tipo de negocios…

- ¡NEIL!... NO DE NUEVO…

- Ya verás… esta vez nos llenaremos de Oro… ya no tendremos que depender de los Malditos Ardley… estoy harto de ellos… - Aunque su comentario final le había intrigado, no le dio importancia.

Fin del FlashBack

"Si tan sólo el estúpido me hubiera contado sus planes… o por lo menos a dónde iría… en éstos momentos todos estarían sufriendo nuestra venganza"


CERCA DE EDIMBURGO

Annie estaba muy feliz después de leer la carta que su padre le enviara para ése preciso momento. Marck ya había arreglado todo. Sería una ceremonia muy sencilla, pero no le importó. Incluso, ella pidió al Sr. Smith que la entregara en ausencia de su padre. "Mamá no podrá poner más objeciones cuando regresemos a Port Royal" Pensó sonriendo mientras caminaba hacia el altar. Solo asistirían sus amigos. El banquete se celebraría en la Villa de los Grandchester.


Jamás creyó que sentiría un extraño vacío como en ese momento al ver a la mejor amiga de Candy tan feliz, después de observar a su hermano y su primo. Por una extraña razón se alejó de la celebración. Pensó en la época en que conocieran a Karen y Susana. "Si no hubiera sido tan idiota… un presuntuoso vanidoso…" Llegó hasta donde jugaban Teshi y Armand y los observó: se habían vuelto muy buenos amigos, sin importar sus diferencias.


Después de la fiesta regresaron a su hogar. Tenían semanas que lo habían terminado de adecuar, dejando a la nueva pareja en la Villa para tener privacidad. Dorothy ahora era la encargada de la poca servidumbre. La rubia se sentó frente a la chimenea, tratando de recordar como era el retrato que pendía sobre ella. "¿Quién habrá sido tan cruel para hacerle eso a papá?... era tan bueno… todos lo querían?"

- ¿A quién? – Escuchó, sobresaltándose. Terry se sentó en la alfombra a sus pies.

- ¿Qué dices? – Preguntó sin comprender.

- Dijiste: era tan bueno, todos lo querían… - La miraba a los ojos.

- Estaba pensando en… mi padre…

- No te preocupes Pecosa… quien haya sido su asesino lo pagará muy caro… - Se incorporó un poco.

- Mi… madre no pudo superar su pérdida. – La miró, tenía los ojos humedecidos. – Si… si te sucediera algo… yo… creo que… la comprendo… - La acalló con un beso.

- Pecosa, no digas tonterías. – Le susurró cuando se separaron, recargó su cabeza con cuidado en su vientre. – Pase lo que pase, tienes una muy poderosa razón para seguir viviendo. – Ella lo miró angustiada. – Nuestro hijo… Siempre necesitará a su madre y tienes que ser muy fuerte… por ambos…


Era muy tarde cuando llegó. Detestaba que nadie de la servidumbre estuviera atento y al pendiente. Le ordenó al cochero que bajara su equipaje y lo metiera a la mansión. Debió hacer mucho ruido, porque salió un sirviente medio dormido y asustado para indicar la habitación que ocuparía. Rápidamente la Sra. Pony fue despertada, dirigiéndose a los pasadizos y advertirle a Sir William de la presencia de la visita inesperada. Él se apresuró a escribir notas para advertir a los demás.


"Voy a matar a Candice... lo juro..." Pensó con una enorme sonrisa de satisfacción mientras se giraba para mirar a su esposo dormir a su lado "... por no habérmelo dicho todo" Suspiró. A tientas buscó con qué cubrirse para ir hasta el espejo y mirarse en él… Recordó a su amiga: sus gestos y sonrisas el día que descubrió su secreto con Terrence. Cerró los ojos. Casi podía sentir con claridad las caricias del joven… como la hacían estremecer… sus besos… abrió los ojos. Él estaba a sus espaldas, mirándola a través del espejo. Ahora reconocía muy bien esa mirada

- ¡Marck!... yo… yo… - Titubeó, él se acercó y comenzó a besar su cuello y hombros, sin dejar de mirarla, por lo que la hizo estremecer más. - ¡Oh Marck!... no quise… despertarte…

- No importa… y me alegra que lo hicieras…- La tomó entre sus brazos para llevarla de nuevo al lecho.


Estaba trabajando muy duro, quería obsequiarle unos retoños de la Dulce Candy para que los plantara en su hogar y pensaba recolectar las más hermosas para Karen.

- Buen Día Anthony – Levantó la vista al escuchar su voz, ella estaba ahí, como si la hubiese llamado.

- Creí que yo iría por ti más tarde.

- Quise cabalgar un poco. – El joven se incorporó.

- Espera… Cierra los ojos. – Le pidió a la joven. Ella lo hizo, Comenzó a buscar la rosa más hermosa de otra estirpe y la cortó. – Puedes abrirlos. – Estaba sin palabras al admirar la flor.

- Es… muy hermosa… - Él se acercó para besarla.

- Buen Día Anthony. – El tono chillón de la voz los molestó. – Espero no interrumpir algo… importante…

- De hecho… si… - Contestó enfadada la joven antes de halar a su novio y besarlo para molestia de la pelirroja, cuando se separaron habló ignorando su presencia. – Nos vemos más tarde "Tony"… - Pasó a su lado sin mirarla, tomó la flor que el rubio le ofrecía y aspirar su aroma. – Te estaré esperando con ansias… - Corrió para montar su caballo y alejarse al galope.

- No comprendo porqué les atraen las jóvenes tan ordinarias y sin modales…

- ¿Qué haces aquí Eliza? – Preguntó ignorando su comentario para continuar con su trabajo.

- Quise disfrutar un poco de Escocia en lo que mi prometido vuelve de sus negocios.

- Que bien, quisiera saludar a tus padres, hace tiempo que no los veo…

- Ellos están en Londres.

- ¿Viniste tu sola?

- ¿Y por qué no? – Comenzó a acercársele de una forma que le molestó. – Esperaba verte aquí y tal vez…

- ¡ELIZA! – Escuchó que la llamaban con severidad, se volvió para ver a William muy serio. – Tus padres estarán muy preocupados por la forma en que viajaste…

- Les dejé una nota. – Respondió con cierto gesto de fastidio que ocultó rápidamente. – Por favor Tío… - Se colgó de su brazo. – Quiero pasar un tiempo con mis primos… - Albert no suavizaba el gesto, ni cuando escuchó su voz melosa decir: Y con Candy… No la veo que ande por aquí. – Dijo al darse cuenta de que Archie, Stear y Paty llegaban en esos momentos riendo.


"Maldita Huérfana…" Pensó al ver la Villa de Los Grandchester, que era más espléndida que la de su familia. "Pronto…esto será para mí… solo mío…" se decepcionó al ver que la pareja que salía no era la que esperaba, aún así, al verles sonreír tan felices les haría pasar un mal rato, después de todo eran amigos de la rubia. Las sonrisas de ambos se congelaron al verla tras la reja mientras les miraba de forma extraña, especialmente a la tímida morena.

- Pero, ¿Qué tenemos aquí? – Comenzó hablando con tono venenoso. – Annie Britter… - Miró a su alrededor, la otra joven estaba sonrojada. – Sola…y con un joven muuuy apuesto… quién lo diría… Hay mañas que se pegan muy fácilmente… - Molesto, Marck se interpuso.

- Discúlpe "Milady"… no sé quien sea, pero no le permito que insulte a MI ESPOSA… - La sonrisa malévola se le congeló. "¡DEMONIOS!"

- Oh… lo siento mucho… - Fingió arrepentirse para molestia de la pareja. – No tenía idea… yo… esperaba encontrar a "Mi Prima Candice" hace tiempo que no la veía y… - Pero la pareja ya no se fiaba de sus palabras dijera lo que dijera.


Estaban a punto de almorzar cuando recibió un mensaje de Albert y muy a su pesar tuvo que mostrarle a su esposa. Lo intrigó verla callada y muy pensativa.

- Por favor Candy, dime lo que piensas… - Pidió con impaciencia al ver su mirada perdida.

- No nos queda de otra… - Él se veía muy receloso. – No voy a esconderme cada vez que surjan problemas.

- Pecas, tu prima es demasiado impredecible… podría lastimarte de mil formas y…

- Terry… - Tomó suavemente su rostro entre sus manos. – Enfrentaremos a quien sea: juntos… como en Jamaica…

- ¡Pero Candy!... ¡En éstos momentos eres tan vulnerable y yo no… no soportaría que algo les…

- ¡Terry! – Exclamó sin soltar su rostro. – Recuerdas lo que me dijiste hace unos días. – La miraba sin comprender, tomó su mano para llevarla hasta su vientre. – "Pase lo que pase… - Le citó. – …tenemos una poderosa razón de vivir: nuestro hijo… nos necesitará… siempre lo hará y tenemos que ser fuertes por él…"

- Mi Pecosa… - Comenzó a besarla con pasión. Cuando se separaron para tomar aire, ella le sonrió.

- Vamos… no debemos hacer esperar a mi "Adorable Prima"


LONDRES

Nuevamente habían discutido, ahora por los caprichos de Eliza. Remarcándole que la joven ya se había salido de su control al igual que su hijo Neil… debido a su conducta, estaban en tan precaria situación económica y lo peor de todo era que Madame Elroy siempre había apoyado sus locuras. Lamentaba profundamente haberse quedado. Pero había sido obstinadamente necio al querer estar al lado de Rosemary… a pesar de no haber sido correspondido… pero habían sido amigos desde pequeños… siempre la apoyaría. Ahora Eliza traía algo entre manos, lo supo desde que la rubia les fue presentada. Sus miradas le recordaban las que Sara dirigía a la madre de la joven hacía muchos años. Mientras pensaba en todo esto, subía las escaleras, al llegar arriba alcanzó a ver a su esposa entrar detrás de un viejo tapiz. Se acercó, percatándose que escondía una puerta. Estaba entreabierta. Entró. La escuchó llorar y maldecir al nombrar a dos personas. Sintió escalofríos.


- ¡¿DÓNDE ESTÁ WILLIAM? – Preguntó la anciana entrando al despacho del administrador. - ¡Y NO ME HAGA PERDER EL TIEMPO CON TONTERÍAS!... ¡CONTÉSTE!

- Tuvo que salir a tratar un asunto de suma importancia Madame. – Contestó el hombre con su acostumbrada calma.

- ¡¿TUVO QUE VER CON LA CHIQUILLA ESA?

- No la entiendo Madame…

- ¡¿QUÉ HA PASADO CON CANDICE?

- Lamento decirle que no lo sé, su viaje se ha prolongado más de lo previsto… Respecto a Sir William, le llegó una carta y preparó sus cosas para viajar a…

- ¡¿ERA DE ELLA? – Le interrumpió con brusquedad.

- El mensaje venía de Irlanda. – Mintió el hombre, la anciana relajó un poco el gesto. – Sabe perfectamente que cuando es algo muy delicado de los negocios, Sir William prefiere resolverlos personalmente…

- EN ESE CASO, LE ORDENO QUE BUSQUE A CANDICE…

- ¿Con qué objeto Madame?

- Saber que ella y su… esposo, no están poniendo en vergüenza el buen nombre de la familia. Y espero que se me informe inmediatamente. – Sin más que decir, salió.


Se encerró en su despacho. Se sirvió una copa mientras miraba por la ventana. Toda su vida con ella había sido una mentira. ¿Quién era realmente?... Suspiró. Despechado, había creído en sus palabras… pero solo buscaba su fortuna, la cual ahora se había terminado por sus excesos. Recordó… cuando todos eran pequeños… Pauna y Rosemary, a pesar de ser gemelas eran muy diferentes: Pauna era muy tímida y enfermiza, mientras que Rosemary era temeraria y sonriente. Phebe, la madre de Alistear y Archie siempre formal y muy propia… William aún no nacía… y Michael siempre yendo en contra de las normas… pero siempre caballeroso con las jóvenes Ardley. "Tal vez por eso Ella se sintió tan atraída por Él…" Recordó cuando su mejor amigo le confesó sus sentimientos por la madre de Candice… A pesar de haber viajado juntos por el mundo haciendo negocios, él no se sintió atraído por la aventura como su amigo, quien quiso hacer fortuna propia para poder desposar a Rosemary… y así fue como comenzó todo…


CERCA DE EDIMBURGO

Miraba a todos con envidia como recibían a la joven. Terrence se había puesto más apuesto, notaba que su gesto de molestia había desaparecido, se veía más relajado... sus sonrisas derretían a cualquier mujer. Lo notó al ver a las jovenes de la servidumbre sonreir como tontas y cuchichear entre ellas. "Maldita Candice… ¿Por qué todo lo mejor te toca a ti?" Su incomodidad aumentó al notar a la joven rubia en cinta y como todos se esforzaban por cuidarla.

- Buen día Eliza. – Se acercó la pecosa a saludarla - Ha pasado mucho tiempo sin verte, ¿Ya sabes la noticia? – La pelirroja no sabía que decir.

- Vamos a ser padres… - Finalizó Terrence mordaz, abrazando a su esposa. - ¿No te da gusto?

- Si… felicidades… - Le costó trabajo recomponer su expresión. "Un hijo de Terrence… ¡Mil veces maldita!"

- Ya estamos todos… Vayamos a celebrar. – Dijo Albert sonriendo cuando vio a la Sra. Pony acercarse.


Tom y el Ama de Llaves se habían esmerado en la fiesta de cumpleaños de Candy, sabiendo de su gusto por lo sencillo, sólo estarían la servidumbre, sus amigos y la tripulación del Teodora. Al parecer el toque final era la inesperada presencia de Lady Ligan, quien no podía disimular su incomodidad. Albert y sus sobrinos tocaron para ella las gaitas. La Sra. Backer había pedido ayuda a su amigo Robert Hataway, quien tenía una pequeña compañía teatral para que hicieran una representación de Romeo y Julieta para la celebración. Terrence no podía dejar de mirar a la joven que estaba encantada, especialmente cuando él le susurraba al oído algunos de los diálogos. Teshi y Armand habían querido ayudar en algo por lo que ambos declamaron un poema, haciendo a todos desternillar de risa. Tom observaba a la pelirroja, al parecer no había nada que la hiciera sentir cómoda, sonrió. No había oportunidad para que le arruinara el día a su amiga, ya que no era el único que la observaba.


William no se fiaba de la pelirroja. Tal vez la Tía Abuela tendría que ver con su presencia ahí… Muy a su pesar había dado órdenes de que se vigilara la correspondencia de la joven. Había avanzado mucho en sus investigaciones como para permitir que se perdiera el rastro de las nuevas pistas por la intromisión de la anciana.


Observaba detenidamente a toda esa gentuza que le rodeaba. "¿Cómo puede ser posible que prefieran la compañía de gente así?" Terrence bailaba con lo poco que la rubia podía al ritmo de la estruendosa música que tocaban los hombres de su tripulación. Sus primos y sus parejas intentaban imitarles. Se percató de que Archie estaba apartado, conversando con "la mujer negra". Sonrió con malicia. "Es hora de comenzar" Se fue acercando a ellos, esperando poder escuchar la conversación, pero fue inútil, la mujer la vio.


Thema había advertido a Archie sobre Eliza, con una sonrisa le había dicho que no sabía que podría hacer su prima en su contra.

- Buen día Milady Ligan – La saludó con una reverencia para evitar hablar del mismo tema con el joven. Archie se percató de que la pelirroja había ignorado a la mujer deliberadamente.

- Querido Archie, ¿Por qué estás tan solo y apartado?

- No estoy solo. Conversaba con MI AMIGA THEMA… y has sido muy grosera con ella… - Thema lo detuvo.

- No se preocupe joven Archie. Veo que ustedes tienen mucho de que hablar. Yo seguiré cuidando de los pequeños traviesos. - Les sonrió a ambos cuando se despidió con una reverencia y se alejó.

- ¿Cómo puede ser que alguien tan refinado como tú, puede siquiera dirigirle la palabra a… esa salvaje?

- Cuida tus palabras Eliza. Thema tiene mejores modales y educación que algunas "Damas de cierta alcurnia" que conozco… - Advirtió al tiempo que se alejaba de ella, quien al notarlo, le haló el brazo. Él la miró de forma penetrante haciendo que le soltara.

- Acaso… ¿No extrañas… las buenas compañías… como las de hermosas y elegantes damas?

- Todos hemos cambiado. – La miró de reojo, haciendo un gesto despectivo para corregirse. – Es decir, algunos hemos madurado y aprendimos de la forma más cruel que hay cosas más valiosas por qué luchar y no importa dónde sea, siempre podrás contar con las personas que se encuentran a tu lado en las situaciones más difíciles… - Ella bufó con exasperación.

- Veo que te has vuelto un ridículo sentimental primo… - Se le acercó mirándolo a los ojos de forma rara. – Extraño al galante caballero que… seducía a cualquier joven que se encontrara a su alrededor… - Se repegó contra su cuerpo de forma insinuante, sorprendiéndolo. – sólo con su cercanía… - Soltó un extraño gemido que le incomodó al castaño. – Y… amarla… hasta hacerla desfallecer… - se alejó un poco de ella, lo que la hizo sonreír y avanzar de nuevo hacia él. – Como desearía poder experimentarlo… a tu lado...

- ¡NO SÉ DE QUÉ DEMONIOS HABLAS! - Se alejó de ella con horror.

- Ahhh… lo siento… - Fingió un gesto de inocencia que molestó aún más al joven, odiaba sus juegos. – lo había olvidado… - Lo miró con suspicacia y coquetería después de abrir su abanico. – un caballero no tiene memoria… - Archie se desesperó y la haló con brusquedad del brazo, ella le sonrió sin inmutarse, acariciando su quijada con suavidad con la otra mano mientras se miraban a los ojos. – Pero, sé que si hubo consecuencias… - Se soltó de él mientras dirigía una rápida mirada a los pequeños volviendo a sonreírle. – Nos vemos… Archie querido…


"Bien… ¿Ahora quien seguirá?... aunque los demás no serán objetivos tan fáciles…"

Miraba a Stear y Paty, meneó la cabeza, esos dos eran tan suspicaces que serían imposibles… "No tiene caso desperdiciar mi tiempo con ellos". Aunque Karen… si tenía el mismo temperamento que los demás Grandchester, sería pan comido… la quería lejos de Anthony, que desapareciera de la faz de la Tierra si eso pudiera ser posible. Candice y Terrence por el momento sería imposible de acercárseles, pero ya se las arreglaría. Miraba la forma casi obsesiva de Terrence de mantener a la rubia a su lado. "Algo debe haber en el pasado de ambos para destruirlos… juntos o por separado… quiero que ambos sufran…" Respecto al Tío William, todo era un absoluto misterio… pero era tan atractivo… tan hábil en los negocios, que prefería obtener su poder y fortuna… para eso debía terminar su compromiso con Dereck Grandchester… Sonrió de forma extraña,"Aunque… la idea de ser Duquesa me atrae más… tal vez… después de casarnos… misteriosamente le sucediera algo… después seduciría al Tío William… puedo tenerlo todo" Lo miró y suspiró. "La Tía Abuela y mi madre también me las pagarán por haber decidido mi vida…"


Teshi había notado que su amiguito se veía muy triste últimamente, después de que se enterara que Malayka iba a tener un bebé.

- ¿Qué te pasa Armand? – El niño lo miró. Sostenía a Clim en sus brazos, por lo que lo estrechó con fuerza.

- ¿Crees… crees que mi… padre… y Milady Candice… aún me sigan queriendo? – El pequeño niño de color le sonrió.

- ¿Por qué no? Eres un niño muy bueno conmigo… no te burlas como los demás por el color de mi piel…

- Nunca me ha gustado reírme de las personas sólo por ser diferentes… además eres igual a mi… - Extendió su mano a su amigo. – Bueno… solo que te quemó un poquito más el sol. – Ambos comenzaron a reír. De repente el castaño se puso nuevamente serio. – Sabes… mi… madre y mi abuela… eran… muy malas conmigo… casi no las veía… me mantenían lejos… con gente extraña… - Miraba a Candy reír por cualquier cosa. "¿Alguna vez mi madre reiría así?... No. Nunca lo hizo. No frente a mí…" Teshi le preguntó:

- ¿Por qué? – Armand solo meneó la cabeza negativamente. – Malayka no es así… ella es buena con toda la gente y quiere a todos. – Le afirmó con seguridad. Armand volvió a sonreír mirando a la pareja.

- Supongo que… mi padre por eso la quiere mucho. – En ese momento el Corsario abrazó a la joven, al notar que eran observados por ambos pequeños los llamaron. En cuanto llegaron corriendo, Candy abrazó a ambos, para disgusto de Eliza.


LONDRES

Esa mañana habían tenido una audiencia en privado con el Rey, que junto con el Duque de Grandchester, examinaron los documentos que encontró por accidente en el despacho de su viejo amigo.

FlashBack

Necesitaba con urgencia encontrar unos documentos. Su ayudante por accidente tiró unos libros de uno de los estante más viejos, junto a ellos había una especie de sobre de cuero, creyendo que ahí estaría lo que buscaba lo revisó minuciosamente, sin poder creer lo que había en sus manos. Necesitaba hablar urgentemente con el Duque para saber como se resolvería ese asunto.

Fin del FlashBack

George, con esto ha ayudado más de lo que suponía a Milady Candice. – Lo sobresaltó la voz del Duque. – Lo que quiere decir que se está estrechando cada vez más la búsqueda de los asesinos de su padre.

- Me alegro que Su Majestad pueda darnos su apoyo en éste asunto. – Respondió con su seriedad habitual. – Informaré de inmediato a Sir William…

- Si me lo permite… - Lo interrumpió el Duque. – Iré de viaje a Escocia, será un honor darle personalmente la noticia.

- No quisiera que se molestara Milord. – Vio al hombre sonreír de medio lado.

- Lo cierto es que voy por un asunto más personal.

- Lo entiendo Milord. Y gracias por su apoyo.


Escuchó mucho revuelo en la entrada, salió del salón para ir a ver que sucedía: Sara al verla corrió a su lado, con renuencia la anciana la estrechó entre sus brazos para tranquilizarla.

- ¡¿QUÉ ES LO QUE TE SUCEDE?... SABES QUE ESAS NO SON MANERAS DE COMPORTARSE DE UNA DAMA – La retó sin importarle que estaba llorando.

- ¡ABUELA!... ¡AYÚDAME POR FAVOR!... – Decía entre lágrimas con desesperación. - ¡STEWARD ME HA ABANDONADO!... ¡¿QUÉ DIRÁN DE MÍ?

- ¡¿QUÉ FUE LO QUE PASÓ? – Preguntó con irritación. Sara se quedó callada.

- Es… es… complicado…

- ¡COMIENZA A HABLAR DE UNA BUENA VEZ! – Ordenó al verla dudar tanto.


Estaba decidido: Hablaría con William, pero se le informó que había salido de viaje con urgencia y no sabían cuando volvería. Muy a su pesar tuvo que decirle a George de qué se trataba, el Administrador hizo todo lo posible por ayudarle. En cuanto regresó a su mansión ordenó que prepararan su equipaje con todas sus pertenencias. En ese momento Su Esposa llegó.

FlashBack

- Querido… - Usó su acostumbrado tono meloso que tanto le irritaba. - ¿Qué sucede?

- ME VOY. – Contestó tajante mientras revisaba algunos documentos y se los entregaba al mayordomo para que los guardara.

- ¿A… dónde?... ¿A caso… tan mal… están los negocios? – Se le acercó, pero él se alejó bruscamente.

- NO… ERES TÚ. – La miró de forma penetrante. – SIEMPRE HAS SIDO TÚ… ME HAS LLEVADO A LA RUINA… Y NUESTROS HIJOS SOLO DIERON EL GOLPE FINAL POR TU TERQUEDAD A COMPLACERLES EN TODO…

- Cariño… por favor, explícate… No sé de qué hablas. – Detestaba verla usar gestos tan dramáticos.

- SÓLO TE INTEREZÓ MI FORTUNA… JAMÁS YO. – Terminó de recoger los últimos documentos. Ella lo miraba "asustada". – NUNCA… NUNCA PUDISTE OLVIDAR – Dijo con dolor antes de salir del despacho. – Y FUI UN IDIOTA AL CREER EN TI. – Ella lo siguió.

- No… no sé de qué hablas… amor… yo…

- ¿ME AMAS? – Se burló. – NO… SOLO AMASTE MI DINERO… SOLO TE APROVECHASTE DE LA OCASIÓN… DE MI… HASTA NUNCA…

- ¡STEWARD!... ¡NO TE IRÁS!... ¡NO SÉ DE QUÉ ESTÁS HABLANDO! – Él se detuvo, se volvió para sonreírle misteriosamente mientras la veía "llorar".

- ¿SEGURA QUE NO SABES DE LO QUE ESTOY HABLANDO?... NO IMPORTA… YA NO… - Se dirigió a la puerta, donde ya lo esperaba un carruaje. – Pronto lo comprenderás, pero jamás estaré de nuevo a tu lado… Que tu Tía Abuela Elroy te resuelva la existencia como siempre lo ha hecho. – Le arrojó una llave, en cuanto cayó al suelo ella la reconoció. Él se volvió a la salida para abordar el transporte, detrás de sí la escuchó.

- ¡STEWARD!... ¡ESPERA!... - Subió y partió.

Fin del FlashBack

Por primera vez en años se sentía libre. Esperaba que lo que enviaba a Candice llegara antes que él, pues no se fiaba de la Tía Abuela y mucho menos de Sara… eran capaces de todo. Vio con alivio que llegaba a los muelles.


Después de ordenarle a Sara que se marchara, se había encerrado en su habitación. Estaba furiosa con ella por su torpeza y obstinación. Eso haría que todo por lo que se había esforzado por tanto tiempo se fuera por la borda. "Hubiera sido mejor que Candice también hubiera desaparecido sin que William supiera su existencia… haberla mandado al otro lado del mundo… con los salvajes… sólo espero que puedan encontrar a Steward antes de que él encuentre a esa chiquilla insignificante".


CERCA DE EDI

MBURGO

Se detuvo frente al edificio y entró. El lugar estaba tranquilo, la vio conversar animadamente con un hombre, lo cual le molestó mucho, especialmente al verla reír. A pesar de haber le prometido a su hijo mantenerse lejos de ella, no podía, especialmente ahora que la había encontrado después de tanto tiempo. Esperó por largo tiempo hasta que vio al sujeto marcharse, tal vez ella esperaba que se aburriera y se marchara. Finalmente se acercó a su mesa.

- ¿Qué le trae por aquí Milord? – Preguntó de la forma más impersonal que pudo.

- Yo… vengo a ver a… nuestro hijo… - Dijo después de cerciorarse que nadie les escuchara.

- Entonces no tiene nada que hacer aquí… - Trató de alejarse pero el retuvo su mano, ella lo miró desafiante. – Milord, le recuerdo que usted y yo no tenemos nada de qué hablar…

- Elly… por favor… - Alguien entró en ese momento, ella se alejó de su mesa diciendo:

- Lo siento Milord, por el momento el cocinero se ha tomado un descanso. Le sugiero que vaya a otro lugar… tardará mucho tiempo en regresar. – La vio entrar a otra habitación, miró a su alrededor de nuevo. La persona que había entrado no le daba buena impresión al verla que se cubría el rostro, así que mejor se fue.

Se dirigió a su Villa, esperando ver a su hijo y esposa ahí. Fue recibido por sus amigos, diciéndole dónde se habían ido a vivir. Sonrió. "Eres muy sobreprotector con Lady Candice… si así hubiera sido contigo y tu madre… todo hubiera sido muy diferente" Se fue a descansar, por la mañana los visitaría.


Todos se ponían en guardia ante su presencia aun cuando lo hicieran con sutileza, eran exageradamente cuidadosos con todo. ¿Cómo podría vengarse de ellos? Por el momento disfrutaba ver sus caras tensas cuando los tenía cerca, y era suficiente. Pudo ver al Duque antes de que entrara a uno de los mesones más famosos de Edimburgo. Pudo ver que sostenía una extraña "conversación" con la dueña y que en cuanto se percató de su presencia se fue. Ella se quedó ahí pensando, "Debe haber algo más que pueda hacer… necesito descubrir algo que pueda dañar a todos de una buena vez… cada uno y muy a su particular modo, protegen a esa estúpida huérfana… ¿Por qué tanto celo? Y a parte de Terrence, la que menos se separa de ella es esa desagradable mujer negra… debo averiguar qué es lo que ocultan… Detesto que todo el mundo tenga secretos… especialmente si no los puedo usar a mi favor".


LONDRES

"¿Cómo puede ser posible que Steward desapareciera tan rápido y sin dejar rastro" En cuanto vio que los cuadros habían desaparecido, se sintió desolada… era lo único que tenía para recordar…

FlashBack

- ¡¿POR QUÉ LO TUVISTE QUE HABER RECOGIDO, CUANDO HABÍA DADO ÓRDENES DE QUE LO DESTRUYERAN?

- Porque… Era lo único que quedaba de él… - Lloraba desconsolada ante la anciana que la miraba con desprecio. - ¡POR QUE LO AMABA!... ¡Y LA ESTÚPIDA DE ROSEMARY TENÍA QUE HABERSE ENTROMETIDO!... ¡ELLA ME LO QUITÓ!... ¡ME ARREBATÓ A TODO AQUÉL QUE SE INTERESARA EN MÍ!

- ¡¿QUÉ ES LO QUE ESTAS DICIENDO SARA?

- ¡QUE LA ODIÉ!... ¡Y LA SIGO ODIANDO POR HABERME ARREBATADO EL AMOR DE MICHAEL!

- ¡¿ESTÁS LOCA? AMBAS LO ESTABAN AL FIJARSE EN UN HOMBRE SIN UN APELLIDO DISTINGUIDO… QUE ANDABA POR EL MUNDO HACIENDO DIOS SABE QUÉ…

- ¡SIEMPRE LO CREÍSTE INDIGNO!…

- ¡POR QUE LO ERA!... ALEJADO DE SU FAMILIA… SIN FORTUNA…ERA UN CAPRICHO DE ADOLESCENTES QUE NO LAS BENEFICIABA EN NADA… SIEMPRE ME PREOCUPÉ POR SU BIENESTAR… ¿POR QUÉ NUNCA LO COMPRENDEN?

- ¡PERO YO LO AMABA!... ¡NUNCA DEBISTE INTERFERIR!... NI… NI SIQUIERA DEL MODO EN QUE LO HICISTE CIANDO LOS ENCONTRASTE…

- ¡¿Y QUÉ HUBIERAS HECHO TÚ? – La miró. - ¡LO QUE HICISTE DESPUÉS, NO FUE LO MEJOR!

- YA… YA NO HABÍA REMEDIO… ¡ERA LA ÚNICA SOLUCIÓN!... Así debió haber sido… sin su intromisión… No habrían escapado… y él habría sido mío…

Fin del FlashBack

Ahora se sentía terrible. La Tía Abuela ya no la ayudaría más. Detestaba los recuerdos de su madre, siempre sumisa con la anciana, su abuela… quien siempre la culpaba de todo por haber se enamorado de alguien que ella consideraba inferior… hasta que logró separarles… ocultando todo lo que creyera que perjudicaría a los Ardley de su hermano… quien la acogió amablemente en su familia cuando su madre se suicidó… ahora esa culpa recaía en ella… Y a pesar de que sus tíos y sus primas siempre fueron cariñosos con ella, considerándola su hermana… las envidió… especialmente a las gemelas, que eran la adoración de Sir William y más cuando el heredero finalmente nació… después de tantos años… siempre sintió que para los "refinados y aristocráticos Ardley", siempre sería la nieta huérfana de Elroy… una arrimada…


CERCA DE EDIMBURGO,

DÍAS DESPUÉS

Estaba por salir a dar un paseo cuando el mayordomo le dijo que una carreta había llegado con un mensaje para su hijo. Salió rápidamente mientras observaba.

- ¿Quién envía esto?

- Lord Ligan, Milord – Respondió el hombre de la carreta. – Pidió que se entregara específicamente a Milord Terrence Grandchester. – Le mostró el sobre, viendo el Duque el remitente. Inmediatamente pidió que ensillaran su caballo y en cuanto estuvo listo partió con la carreta.


LEJOS DE EDIMBURGO

Candy se encontraba trabajando con los retoños de las Dulce Candy que Anthony le regalara. En esos momentos Terrence correteaba junto con Teshi y Armand tras Clim. Vio al Duque llegar acompañado de una carreta. El hombre mayor se apresuró a desmontar para ir a saludarla con tal emoción, que la abrazó estrechamente, mientras que el Corsario se dirigía hacia ellos mostrando cierta tensión en su mentón.

- Traigo un mensaje de Lord Ligan… muy importante… - Dijo entregándole a su hijo el mensaje, quien lo tomó con cautela.

- ¿Qué tiene que ver conmigo? – Masculló entre dientes mientras lo abría y lo comenzaba a leer. Cuando terminó se lo pasó a Candy sin comprender. Al terminar, solo pudo susurrar:

- ¡Dios Mío! – Se apresuró a dirigirse a la carreta, el Duque y Terry la siguieron. A una señal del hombre mayor bajaron las cosas y las llevaron al interior de la casa. En cuanto vieron que la carreta se alejaba, se apresuraron a desenvolver las cosas. Candy comenzó a llorar de alegría: El cuadro donde posaban sus padres con ella en brazos. Pudo comprobar que su madre era idéntica a la de Anthony, a ella misma… a excepción del color de sus ojos… y su padre, sus ojos verdes reflejaban una inmensa alegría… Su cabeza comenzaba a darle vueltas… imágenes sin sentido…

- ¡CANDICE!

- ¡CANDYYY! – Escuchó que exclamaron Terry y el Duque alarmados, mientras su esposo se apresuraba a sostenerla, ella les sonrió.

- Estoy bien… sólo… solo que… no esperaba esto…


Continuará…


Hola:

Espero que les haya gustado este capítulo, como siempre se aceptan quejas y sugerencias, cebollazos y jitomatazos. Solo faltan un par de capítulos más, por lo que espero no retrasarme tanto en subirlos porque estoy teniendo algunos problemillas por ahí con el final.

Muchas gracias por sus reviews, me dan muchisisisisimos ánimos cuando se me cruzan las antenas y no sé que sigue.