Capítulo 22
El Golpe Final
Por Nep
ADVERTENCIA
Estimado lector (a):
El presente capítulo tiene contenido fuerte susceptible de herir la sensibilidad del lector; si quien lee no está preparado para dicho contenido, se les invita cordialmente a abstenerse o en su caso dejar de leer este fic.
Gracias de antemano.
Con cariño y respeto a todos.
Nep.
CERCA DE EDIMBURGO
Los observaba pasear por el jardín escandalizada. Eso era impropio, ella era una joven comprometida y él no debería pasar tanto tiempo con ella… Sara no hacía nada, al contrario parecía complacida con lo que hacía su hija. En cuanto los vio separarse y a él entrar, se apresuró a seguirlo hasta su despacho.
- ¡WILLIAM! ¡¿QUÉ CLASE DE CONDUCTA ES ÉSA? – Él la miró sin comprender sus palabras. – SE TE OLVIDA QUE LE TENGO PROHIBIDO A ELIZA QUE ANDE RONDANDO POR AQUÍ… ¿QUÉ DIRÁ DE NOSOTROS EL GRAN DUQUE…
- Buenos Días Tía Abuela… – La saludó con una sonrisa, ignorando sus reclamos.
- ¡CONTÉSTAME! – Él se sentó a la orilla del escritorio para tomar unos papeles y comenzar a leerlos, cuyo gesto la enfadó más.
- No sé que es lo malo en nuestra conducta, somos familia. Simplemente le hago compañía por que la he notado triste por la ausencia de su prometido. – La miró. – Si no mal recuerdo, tú estás hospedada con los Ligan, así que… no deberías estar aquí… si no quieres verla…
- ¡WILLIAM! ¿CÓMO PUEDES HABLARME ASÍ?
- No quiero que haya ningún tipo de malos entendidos mientras Candy esté aquí… debe tener tranquilidad…
- ¡PERO ES QUE EL COMPORTAMIENTO DE ELIZA!
- No te preocupes… ya me encargaré… - Contestó sonriendo misteriosamente.
Estaba completamente confundida con la actitud de la rubia… como si nada hubiera ocurrido unos días atrás… siempre amable con ella, no había señas de que estuviera fingiendo… ¿Cómo averiguar lo que había sucedido después y que al parecer no recordara?... Aún cuando Terrence la mirara con ira reprimida, haciéndola sospechar más de la rubia y actuar con recelo. A pesar de las actitudes del Corsario, ella no dejaba de sentirse fascinada por él. Con cierto placer había descubierto que sus primos estaban desconcertados, especialmente ahora que el Tío William buscaba su compañía. Tenía que buscar la forma de deshacer su compromiso con Dereck… sin que se armara un escándalo…
- ¿Qué rayos es lo que pretendes? – Preguntó Terrence cuando daban un paseo por la orilla del lago.
- ¿A qué te refieres? – Se detuvo sonriéndole con inocencia, provocando que él la mirara con escepticismo al enarcar una ceja.
- ¡A MI NO ME ENGAÑAS CON TUS ACTITUDES CON ELIZA!
- ¡Oh!... ¡No seas pesimista! Simplemente es mi prima, y quiero darle una oportunidad de…
- ¡¿A ÚN DESPUÉS DE LO QUE TE HIZO? – Se exasperó. - ¡HUBIERAS ESTADO EN PELIGRO SI BLANCA NO FUERA TAN DÓCIL!... ¡PUDIERON HABER… - Ella lo acalló colocando sus dedos sobre los labios del moreno, acercándose para susurrarle al oído:
- ¿Has escuchado alguna vez que: "Atraes más a las moscas con la miel, que con la hiel"? – Se separó para mirar su rostro estupefacto. – Por favor… confía en mí…
- Pero… me preocupa que… tú y el bebé… pudieran estar en peligro…
- Confía en mí…
- Tío, serías tan amable de decirme ¿Qué es lo que están planeando? – Preguntó Archie cuando vio a William dirigirse a las caballerizas. Lo vio sonreír.
- En éste momento: quiero ir a cabalgar ¿Me acompañarías? – Le respondió sin detenerse, algo que no le agradó al castaño.
- Albert…
- Vamos… necesito distraerme un poco… - Continuó su camino. En cuanto ambos estuvieron listos partieron al galope, una vez lejos de la villa, el rubio detuvo su caballo. – Estando Eliza rondándonos a todos, no es prudente hablar de asuntos delicados en la mansión…
- Yo… lo siento Albert… - Murmuró apenado el joven. – Es… que las actitudes de Candy… y las tuyas, nos tienen…
- Sabes… quisiera pasar más tiempo con ustedes… estos negocios me están fastidiando demasiado. – Le interrumpió evadiendo la respuesta. – He estado pensando en organizar una cacería e invitar al Duque… - Archie comprendió, por lo que sólo atinó a mover la cabeza: Albert no diría más. – Me alegra que aceptes, tal vez en un par de días podríamos…
Estaban todos reunidos en el Salón, haciendo planes para la cacería. Podía ver que a pesar de las miradas altaneras que la pelirroja dirigía a su esposa, ella no parecía darse cuenta. En eso entró el mayordomo anunciando la llegada de su medio hermano. Pudo ver que Eliza primero palideció y después enfureció con tal rapidez que nadie más pudo percatarse de ello. Por otro lado, Dereck entró apresuradamente saludando a todos con una reverencia general y dirigiéndose a su prometida, la estrechó con emoción y plantándole un beso en los labios, a pesar de la indiferencia de ella. "Perfecto… es hora de seguir con lo planeado"… Pensó al dirigirle una sonrisa de medio lado a su hermano.
- Mil disculpas a todos por mi arrebato… - Dijo por fin Dereck. – Tanto tiempo sin ver a mi hermosa prometida…
- No se preocupe Milord. – Le sonrió Candy. – Ella le extrañaba tanto…
- Es una lástima que no puedas participar en la cacería… - Les interrumpió Eliza, molesta por que su prometido le prestara atención.
- Cierto… pero cuento contigo para que puedas ser la primera en atrapar un zorro… - Eso sacó de balance a la pelirroja para satisfacción de Terrence. – confío plenamente en tus excelentes habilidades como amazona… he escuchado mucho de ellas…
- No se preocupe Mildy, juntos lo haremos en su honor… - Intervino Dereck, tomando la mano de la joven. Para molestia de Eliza. – Extrañaba estar al lado de mi amada Eliza, y sé que junto haremos un buen equipo… - Besó su mano. - supe que me extrañó mucho…
- Debiste verla… - Comenzó a decir Terrence con mordacidad. – Estaba… - La joven lo miró con recelo. – inconsolable… por suerte, mi buen amigo William supo consolarla… - Le dirigió una sonrisa de medio lado que la intrigó.
- Lo importante es que Milord ya está aquí… junto a mí sobrina… - Contestó Albert con un tono tan extraño que no le pasó desapercibido a Eliza, quien se volvió para mirarlo entre sorprendida y complacida.
DÍAS DESPUÉS…
Desde las ventanas del corredor, podía vera los miembros más importantes de las Ceps llegar, estaba sorprendida por el enorme despliegue de colores de los tartanes familiares. Los únicos ingleses eran Terrence, su padre y Dereck. Se apresuró a ver a su amiga que la esperaba junto con Paty y Karen en el Salón, en cuanto entró, sonrió al escuchar a la rubia protestar por tener que quedarse ahí, junto con la Tía Abuela.
- Vamos Candy, recuerda que Eliza y Dereck prometieron… - Comenzó a decirle la castaña cuando entró.
- Es… sólo que… tengo un mal presentimiento…
- A pesar de lo que digan "Los Tres Caballeros" aprecian mucho a mi primo y él a ellos. – La tranquilizó la morena. – y si les pasara algo a él o a Anthony, tendrán que vérselas conmigo. – Las jóvenes no pudieron evitar reírse.
- No quiero que ustedes se pierdan esto por mí… - Volvió a protestar la rubia.
- Anthony me "pidió gentilmente" que me quedara a tu lado… - La miraron con suspicacia, por lo que fingió un suspiro de resignación y un gesto de inocencia. – sabía que yo buscaría la oportunidad perfecta para desaparecer a tu "querida prima" o tal vez dispararle por error… - Refunfuñó Karen, miró a Candy para decir: - ¡UPSS!... Lo siento… - Annie y Paty la miraron sin comprender. – Lo siento, no debí decir eso… había olvidado que era "Tu Prima Preferida"… - Ya no pudieron evitar soltar una carcajada.
- ¿Qué le sucede al caballo de Dereck? – Preguntó Tom al notar al animal muy inquieto y nervioso. Terrence intentó acercarse para verlo, pero el animal no se lo permitió. En eso llegó su medio hermano con el Duque. – Milord, su caballo está actuando muy extraño… no creo que deba…
- Tonterías, siempre se comporta así antes de una cacería. Y a pocas personas permite que se les acerque. – Tomó las riendas y se lo llevó. Los hombres se miraron entre sí. Los tres oficiales entraron en ese momento. Fuera de las caballerizas había un gran revuelo para organizarse. Las trompetas se escucharon por lo que no les dio tiempo a decir nada, montaron en sus respectivos corceles y salieron. Candy los miraba desde el Kiosco donde estaba junto a la Tía Abuela y William junto con sus amigas. El rubio dio un discurso, al finalizar montó para dar inicio a la cacería, la rubia los vio partir preocupada.
Después de revisar que todo estuviera listo, la Tía Abuela conversaba con otra mujer mayor. Un chico llegó a todo galope, deteniéndose con brusquedad, haciendo reparar al pobre animal que relinchó. Candy y las demás jóvenes se acercaron alarmadas.
- ¡¿QUÉ CLASE DE CONDUCTA TAN REPROBABLE ES ÉSTA? – Le llamó la atención la mujer mayor.
- Mil… disculpas… Madame… pero… tengo malas… noticias… - La rubia palideció.
- ¡¿QUÉ SUCEDIÓ? – Preguntó alarmada la anciana.
- No lo sabemos con exactitud… hubo un accidente… y mucha confusión…
- ¡WILLIAM?... ¡¿Y MIS… NIETOS?...
- Están bien… pero… el joven Anthony no recupera el sentido…
- ¡DIABLOS! – Exclamó Karen molesta, apresurándose a ir a las caballerizas.
- Lamento decirles que Milord Dereck… ha fallecido…
- ¡¿Qué fue lo que sucedió? – Preguntó Paty.
- No sabemos con seguridad, su caballo había estado actuando muy extraño, lo derribó, el joven Anthony trató de tranquilizarlo, al parecer le golpeó en la cabeza… hay más heridos…
- ¡Dios Mío! – Annie se santiguó. Karen pasó a todo galope, asustando a La Tía Abuela.
- Vine por órdenes de Sir William por ayuda…
- ¡¿Y QUÉ ESTÁ ESPERANDO?... ¡APRESÚRESE! – Ordenó con sequedad la anciana.
El Duque pidió absoluta discreción respecto a lo ocurrido a su hijo, el vería la forma de comunicar lo ocurrido a su esposa, por lo que los días siguientes todo se realizó en secreto. Más de uno de los integrantes del Clan, no podía disimular las miradas de reproche hacia la pelirroja. Quien cometió el error de mostrarse más preocupada por el estado de su primo, que por la muerte de su prometido, además de que buscara constantemente la compañía del jefe del Clan. Debido a todo esto, la Tía Abuela Elroy prohibió que se acercara a la habitación de Anthony. Molesta se dirigió al despacho de William.
- Eliza, debes comprender a la Tía Abuela: tu conducta respecto a…
- ¡NECESITO SABER CÓMO ESTÁ ANTHONY!... – La mirada que el rubio le dirigió la alarmó, comprendiendo que se estaba propasando por lo que trató de comportarse. - ¡Entiéndelo… Tío!... ¡Es mi primo!... – Insistió.
- ¿Y TU PROMETIDO? – Remarcó William. – Se casarían en pocos días…
- Si… me duele… mucho… pero ya no puedo hacer nada por revivirlo… debo afrontarlo… y tratar de seguir con mi vida… - William se forzó a contener algún tipo de gesto por sus palabras tan frías. – Y Anthony en éstos momentos tiene aún esperanzas de…
- Por ésta ocasión haré caso a la Tía Abuela… Guardarás luto como debe ser y…
- Pero… tío…
- Tienes que ir a la villa de los Grandchester por respeto a la familia, como la prometida que fuiste de Dereck… después… ya veremos… - Tomó su mano. Haciendo que la joven se sintiera complacida con el gesto.
Pasaron dos días y Anthony aún no se recuperaba. Muchos rumores comenzaban a circular respecto al accidente. Nadie más, aparte de la familia sabía lo ocurrido. Candy insistía en ayudar a cuidar de él a pesar de lo avanzado de su estado, pero una tarde no pudo más. Thema se apresuró a avisarles a todos, regresando rápidamente a su lado para ayudarla. Enviaron a alguien a buscar a Terrence, quien había salido a ver sus negocios a los muelles, encontrándolo en el camino acompañado de William, cuando llegaron, la rubia ya había dado a luz. Casi todos estaban emocionados, excepto Eliza, que a petición de su prima había ido a ver al pequeño. En cuanto entró a la habitación, Terrence no la perdía de vista. Candy le pidió que cargara al pequeño.
- Y… ¿Cómo lo llamarás? – Preguntó con recelo, la rubia le sonrió después de mirar a su esposo.
- Michael… como mi padre… - Observó a la pelirroja sostener a su hijo. - ¿Qué te parece?
- … Bien… - Se lo entregó. – Tengo que irme… tengo cosas que hacer… - Se dirigió a la puerta, Terrence la miraba penetrantemente al sonreírle de medio lado con burla.
- ¿Cómo va todo George? – Preguntó el rubio en cuanto el hombre entró y les saludó a ambos caballeros.
- Bien, Sir William – Albert sonrió por lo formal que era frente a otros.
- ¿Ha reunido todas las pruebas? – Preguntó el Duque.
- Está todo listo, Milord. – Respondió entregándole unos papeles.
- Sir William, ¿Cuándo cree que este asunto pueda ser tratado apropiadamente? – Preguntó el hombre mayor mientras revisaba los papeles.
- ¿Qué le parece después del bautizo del hijo de Candy?
- Mi nieto… - Murmuró el Duque sonriendo con cierto orgullo que no pasó desapercibido.
- ¿Está seguro de que su esposa no se ha enterado de lo ocurrido? – Preguntó William
- No… aún no… quiero ser yo quien le dé la noticia personalmente… pero después de que todo esto se resuelva satisfactoriamente para todos.
Candy estaba escandalizada porque la anciana no dejaba de hacer los ostentosos preparativos para el nacimiento de su hijo, intentó hablar con ella pero fue inútil.
- Me alegra que Albert se haya hecho cargo de su propia presentación y "mi boda"… la Tía Abuela exagera demasiado… - dijo a sus amigas con frustración.
- Tu hijo ha unido a dos familias muy importantes, trata de entenderla. – Dijo Annie.
- Además de dos naciones… - Le recordó Paty. – Es algo que no se puede dejar pasar…
- Jamás me hubiera imaginado todo esto. – Suspiró la rubia.- Sólo quisiera saber… ¿Cuándo terminará?...
- No te preocupes… - Comenzó a decirle Thema con una sonrisa.
- Es lo que siempre me está diciendo Albert. – Comentó con exasperación. – pero no me tranquiliza… sé que no me dice toda la verdad. – Vio un extraño gesto en la mujer de color. – Thema, sabes algo… ¿Verdad? - La mujer se limitó a mirarla aproximándose para darle a su hijo.
- No te preocupes, procura cuidar de él… lo demás no importa. – Desistió de indagar más en el asunto, sabía que cuando la mujer hablaba de ese modo era imposible hacerla hablar más.
- Sabes que Terry no permitirá que nada les suceda. – Dijo Annie, mientras miraba por la ventana: Eliza en esos momentos se acercaba al Corsario.
Terrence no se había percatado de su presencia debido a que observaba molesto lo que se preparaba en los salones: tal parecía que a la anciana no le importaba en absoluto lo ocurrido recientemente: la muerte de su hermano, el delicado estado en el que se encontraba Anthony… Salió porque no soportaba más.
- Terrence… -Escuchó a sus espaldas. - ¿Por qué tan solo?... – Ahora ella estaba a su lado, se giró para dedicarle una sonrisa sardónica.
- ¿Te importaría?... En éstos momentos eres la persona menos indicada para hacerme compañía.
- ¡Oh… vamos! – Se acercó más a él, haciendo que de inmediato se pusiera tenso haciendo que se detuviera. – No creo que… "mi dulce prima" se oponga… y en éstos momentos no podría hacer nada…
- ¡LÁRGATE DE MI PRESENCIA! – Finalmente no pudo contenerse más, ella lo hizo enfurecer más al sonreír triunfante. "¡¿QUÉ DEMONIOS ES LO QUE ESTÁ PLANEANDO?" Tuvo que echar mano de toda su fuerza de voluntad para alejarse de ahí sin decir más, recordando las palabras de Tom.
Albert había ido a ver como estaba Anthony, que seguía sin reaccionar. Karen no se separaba de su lado. Él se sentía culpable… no esperaba que las cosas resultaran de esa forma… pero muy pronto, todo terminaría.
Karen hacía todo lo posible por Anthony: leía, le contaba lo que pasaba a su alrededor. Una mañana se sorprendió al ver a Candy de pie, llevando a su bebé.
- Tal vez despierte si… - Comenzó a decir la rubia acercándose al lecho de su primo. – sabe que su sobrino lo vino a visitar. – Se sentó a su lado. – Mira Anthony, te presento a Terrence Michael Grandchester Ardley. – La morena los veía incrédula. – Por favor Tony… despierta… quiero que seas tú quien le enseñe a ser un "perfecto caballero" – Ambas jóvenes se miraron sonriendo. – Todos sabemos que Terry lo echaría a perder con sus rudos modales piratas… – Dejó de hablar al notar que el joven movía una mano con dificultad, trató de levantarla, mientras su rostro esbozaba una sonrisa, Karen lo abrazó emocionada.
- No… no lo… permitiré… - susurró roncamente y con dificultad. – no… dejaré… que lo eche… a perder…
- Eso lo sé… - Murmuró Candy sonriendo, él lentamente abrió los ojos.
A petición de Candy, el bautizo se retrasó unos días, quería que Anthony estuviera totalmente recuperado. Después de soportar una reunión de lo más aburrida, Albert pidió reunirse con los miembros más viejos e importantes de las Ceps.
DIAS DESPUÉS…
- William, ¿Crees que todo esto sea necesario? – Preguntó George al notar que había personas ajenas al consejo reunidas con ellos.
- Quiero que la Tía Abuela se de cuenta de que no necesito de ella… ni de sus absurdos consejos. – Murmuró al ver a la anciana acercarse mientras observaba a todos los allí reunidos con aires de superioridad. – Lo hago por mis padres y los de Candy…
- Podría ser contraproducente.
- Me arriesgaré…
- BIEN, COMENCEMOS CON LA REUNIÓN. – Ordenó con su tono imperioso e impaciente la vieja dama, al acercarse al lugar que ocuparía William: La cabecera de la mesa.
- Aún no… - Respondió él. – Falta la presencia de alguien más… - En eso, se abrieron las puertas para dar paso al Duque, Terrence y Candice, quienes tomaron sus lugares a un lado de él, para molestia de la anciana. – Ahora si podemos comenzar. – Las puertas se cerraron.
- WILLIAM, SABES PERFECTAMENTE QUE ELLOS NO DEBEN ESTAR AQUÍ. NO SON PARTE DEL CONSEJO. – La protesta de la Tía Abuela provocó una oleada de murmuraciones de desaprobación.
- Yo mismo se lo pedí al consejo y lo aprobaron…
- ¡SON… SON… I-N-G-L-E-S-E-S! – Exclamó sin más, todos la miraron sorprendidos.
- Y ahora son parte de la familia. – Los miembros del Consejo lo apoyaron para disgusto de la anciana. – Usted misma estaba de acuerdo con que se estrecharan las relaciones entre escoceses e ingleses, por lo que no veo objeción alguna a que ellos estén aquí. – George lo observó, lo conocía tan bien que se percató de que estaba disfrutando de la situación. "William, ¿Qué has planeado?" Pensó al verlo contener una sonrisa.
- Continúa por favor. – Pidió Lord Ligan. William se lo agradeció con la mirada.
- Pedí que se reuniera el Consejo para aclarar algunos hechos tristes y "misteriosos" ocurridos en la familia hace… años, cuando mi hermana Rosemary se alejó del Clan… el motivo: sus deseos de desposarse con Michael White, a quien se le repudiaba de la familia por "no tener nada que ofrecer"… y no tener un apellido ilustre… - Todos lo miraban sorprendidos. George se le acercó para entregarle un sobre de cuero, el cual abrió. – En éstos documentos, se hace constar que a pesar de que su padre le desheredó por sus deseos de hacerse a la mar en busca de nuevos negocios, su abuelo, un Conde Inglés le cedía su título y propiedades al saber de su amor por mi hermana… - Pasó los documentos a la persona que estaba a su lado para que los examinara detenidamente y los pasara. - Lamentablemente y por una "extraña razón" no pudieron llegar a sus manos y saber de su contenido… Recientemente fueron encontrados por accidente en el despacho de la familia. El Duque de Grandchester fue testigo de su legitimidad ante el Rey. – Varias voces comenzaron a murmurar. – Por favor, permítanme continuar. – Miró a la rubia, quien estaba anonadada por sus palabras. – A pesar de que el padre de Candice, hizo todo lo posible por proteger a su familia durante un tiempo al mantener en el anonimato su paradero, alguien…
- ¿Qué está insinuando Sir William? – Preguntó un caballero.
- Alguien estuvo conspirando siempre en su contra… - Prosiguió ignorando la interrupción. Miró a la Tía Abuela, quien no se inmutó, los demás miembros del Consejo comprendieron al ver hacia donde dirigía la mirada. – aunque Michael White murió por accidente, cuando su amigo quiso proteger a su pequeña hija, en una emboscada… ya estaba premeditado que alguien más le asesinara…
- ¿Está insinuando que alguien del Clan tuvo razones para asesinarle? – Preguntó otro caballero, aun dudoso al ver que la Tía Abuela miraba a su sobrino con furia.
- No lo estoy insinuando. Lo afirmo, ya que por medio de chantajes se obtuvo la información de su paradero… - Tomó otros documentos que le presentaba George y los puso en la mesa. – También… tengo las pruebas suficientes de que mi hermana… fue asesinada… por otra persona… – Tomó una bolsa de terciopelo que llevaba guardada en la casaca, la cual abrió y mostró el objeto, todos susurraron desconcertados al ver un medallón familiar. Candy lo miró con ojos aterrados, William se lo dio.
- Este medallón… - Le dio vueltas con sus manos temblorosas. Miró a Sara.- ¡Usted!… ¡Usted la envenenó!… - No resistió más y se desmayó. Terrence la asistió.
- ¡WILLIAM!... POR FAVOR… SUSPENDE LA REUNIÓN… - Pidió Lord Ligan mientras miraba a su esposa con incredulidad después de la afirmación de la joven sobre la muerte de Rosemary. William miró a todos.
- De acuerdo… Nos reuniremos por la tarde. Quisiera dar por terminado este penoso y desagradable asunto lo más pronto posible. - Todos aceptaron. Las puertas se abrieron para que comenzaran a salir. Albert se acercó a Candy.
- ¡NO DEBIÓ ESTAR AQUÍ! – Le reprochó Terrence.
- Ella insistió. – Fue todo lo que dijo el rubio. El moreno la llevó hasta un sillón. William pidió a George que vigilaran a Sara y la Tía Abuela, no se fiaba de ellas ahora que se habían descubierto sus fechorías.
Tenía tanta curiosidad por saber la identidad de la mujer que en fechas recientes visitaba a su madre, se acercó de nuevo a la puerta, cuidando que su nana no la descubriera de nuevo, miró por la rendija.
- ¡TE ODIO ROSE!... POR TU CULPA MICHAEL MURIÓ… ¡YO LO AMABA… Y TÚ… TÚ SIMPLEMENTE ME LO QUITASTE! – Escuchó que le decía con crueldad a su madre, quien lloraba. Por más que trataba, no podía comprender tan crueles palabras. - ¡Y ESPERO QUE PRONTO TÚ TAMBIÉN MUERAS!...
- ¡S-Sara!… ¡Es-espera! – Exclamó con desesperación su madre. La mujer se detuvo un momento antes de llegar a la puerta, pero su rostro no se veía por la capucha. Salió de la habitación tan rápido, que por poco la descubría. Bajó las escaleras con rapidez. - ¡SARAAAA! – Gritó su madre desesperada. La mujer detuvo su carrera al pie de las escaleras, se giró y al levantar su rostro para mirar hacia arriba, la capucha cayó. Pudo verla bien. La mujer se volvió a cubrir el rostro y se fue. Salió de su escondite, apresurándose a entrar a la habitación de su madre. Vio algo brillar en el piso, se inclinó para tomarlo, "¿Qué hace aquí el medallón del Príncipe de la Colina?", lo guardó para acercarse al lecho, mientras hablaba a su madre.
- ¡Mamá! ¿Qué sucede? – Vio que tenía un aspecto muy extraño, sacudiéndose incontrolablemente.
"Pero, ¿Qué se cree 'ese muchachillo' inexperto?... ¿Cree que el Consejo lo apoyará? Yo he logrado tantas cosas…
SOY YO quien debería encabezar el consejo… SIEMPRE DEBÍ HACERLO YO… El padre de William era tan débil… su muerte prematura fue muestra de ello... También él lo es… manipulado por esa chiquilla del demonio… y ahora por ese maldito pirata inglés… ese Bastardo Inglés… ningún inglés debió entrar a la familia… jamás… y mezclar su sangre con la nuestra…""¿Cómo puede ser… cómo lo supo?" Se paseaba una y otra vez por la habitación con desesperación. Escuchó la puerta abrirse, se volvió para ver a Lord Ligan entrar.
- ¡Querido!... ¡Aquí estas!... Creí que… - Dijo mientras se acercaba a él, quien la detuvo haciéndole un gesto.
- ¡TE ODIO!... – La miró con un duro reproche. - ¡¿CÓMO PUDISTE... ASESINAR... A ROSE?... ELLA TE APRECIABA MUCHO...
- ¿Y ACASO LE VAS A CREER A ESA…
- ¡ES LA HIJA DE MIS MEJORES AMIGOS!… - Se alejó de ella. – Tal parece que tú no sabes nada de la lealtad… la amistad… el amor… - La miró con tristeza y dolor. – No sé con qué clase de mujer me casé… creí que te conocía… yo… yo te... - Se detuvo, pensando si podría decirle lo que había llegado a sentir por ella, sonrió con amargura. - qué caso tiene ya… - Salió sin decirle algo más.
- ¡STEWARD! – Lo llamó con desesperación. "Esa huérfana… me las pagará…"
La joven volvió en sí. Terrence la miraba muy preocupado.
- ¡¿PIENSAS VOLVER A ESA REUNIÓN? – Le preguntó con sequedad, ella miró a William con determinación.
- Si…
- DE ACUERDO… - Refunfuñó el moreno alejándose del sillón, maldiciendo entre dientes.
- Albert, ¿Qué pasará con ellas?
- El Consejo decidirá basados en todas las pruebas…
- QUISIERA QUE LAS APRISIONARAN… SERÍAN MUY BUENAS COMPAÑERAS DE CELDA DE SUSANA MARLOWE, EN LA "CONFORTABLE" PRISIÓN DE LA TORRE DE LONDRES… - Murmuró Terrence con extrema dureza.
- Para personas como ellas, el aislamiento es lo mejor… - Respondió el rubio.
- ¿Un… un destierro? – Preguntó Candy sorprendida. – Eso es muy cruel…
- ¡¿CRUEL?... ¡¿DE VERDAD LO CREES?... – Gritó exasperado Terrence mirándola. – ESO ES POCO DEBIDO AL TIPO DE CRÍMENES QUE ESAS ARPÍAS COMETIERON… PARA MÍ ESO ES "SER MISERICORDIOSO"… - Se burló.
- ¿Cómo encontraron el medallón? – Preguntó la joven ignorando las palabras de su esposo.
- Teshi y Armand los encontraron, decían algo de un tesoro… - Respondió Terrence más calmado. – Los encontraron en…
- Mi antigua habitación… - Sonrió al recordar. - ¿Había… otro más? – Albert le mostró la bolsa de nuevo mientras sacaba uno, ella lo reconoció como el que recogió en la habitación de su madre, pero tenía una "L" sobre el águila. Después sacó otro, el que todo el tiempo había visto en las propiedades de los Ardley. – El medallón del Príncipe de la Colina… siempre quise saber su identidad… se fue antes de que... le preguntara su nombre… - Murmuró de una forma que le molestó a Terrence quien les dio la espalda molesto. Ella miró a Albert a los ojos, con intensidad, como si recordara algo. – Tú… eras tú… en la colina… después de que mi padre murió… tocabas la gaita… - Comenzó a llorar. – ¿Lo hiciste… para mí?… - Terrence se volvió bruscamente para mirarlos interrogante.
- "Eres mucho más linda cuando sonríes, que cuando lloras"… Pequeña Pecosa… - Le susurró al abrazarla, cuando se separaron, continuó. – A pesar de ser el jefe del Clan… La Tía Abuela no me tomaba en cuenta por mi edad en ese entonces… muy tarde me enteré de todo… sin saber a quien se refería… y llegué muy tarde… te observaba todos los días llorar junto al gran árbol de la colina… George debía vigilarme y encargarse de que nadie me viera ni supiera quien era, pero una tarde escapé de su cuidado… juré que no permitiría que nada les pasara… pero no pude cumplir mi promesa con Rosemary… La Tía Abuela se hizo cargo de ti tan rápidamente… Sin decirme nada de donde te encontrabas, por un buen tiempo… hasta que me enteré de sus intenciones de hacer que te desposaras conmigo. Perdóname Candy… - Ella le sonrió y lo volvió a abrazar.
- No hay nada que perdonar… no fue tu culpa… - Le susurró.
- ¿"El Principe de la Colina"? - Murmuró Terrence entre dientes, de forma que pudieron escucharlo. Se separaron. - Creo que hay algo que me perdí... Pecosa... - Candy y Albert sonrieron al menear la cabeza por su actitud.
Se reanudó la reunión. William presentó las pruebas y testigos contra la Tía Abuela ante el Consejo, pidiendo una solución y que se votara al respecto, prometiendo que todo se quedaría en la familia. Finalmente se decidió porque a ambas se les retiraran sus privilegios, siendo enviadas a alguna remota isla del conjunto de las Islas Orcadas, lejos de cualquier miembro del Clan. Finalmente William comunicó lo ocurrido con Neil y la sentencia dictada en Port Royal por sus crímenes, así como el anuncio de que Armand Marlowe en verdad era el hijo de Archibald Cornwell, quien lo reconocería como un Ardley, restableciendo el honor de Terrence Grandchester. Los miembros del Consejo estaban asombrados por la forma en que manejó tales asuntos tan delicados.
Ambas mujeres estaban furiosas por la decisión tomada, especialmente la anciana quien seguía justificando sus actos por el bienestar de la familia y la preservación de las costumbres escocesas. Muy a su pesar, Candy accedió a ver a Sara, quien lo había solicitado. La mujer no dejaba de ver a la joven con su acostumbrada altanería, Candy no se inmutó.
- ¿Quería verme?... Tengo cosas que hacer…
- Tienes que estar junto a tu hijo ¿No? – La rubia asintió.
- ¿Cómo lo llamaste?... No puse atención.
- Terrence Michael Grandchester Ardley…
- Ummm… el nombre de tu padre…
- Así es…
- No sé que decirte… respecto a Rosemary… - Candy la miró con ojos humedecidos.
- Sólo dígame: ¿Por qué?... Ella la quería… como una hermana… – La mujer la miró sorprendida. – Si, sé que usted es la nieta de la Tía Abuela… George me lo contó todo… - Su tía seguía mirándola con altanería.
- ¡Y LA HABÍAN COMPROMETIDO CON STEWARD!… - Gritó exaltada, mientras apretaba los puños llena de impotencia. - ¡ÉL LA AMABA, AUNQUE ELLA ESTABA ENAMORADA DE MICHAEL… Y… YO…
- De mi padre… pero finalmente usted se casó con un buen hombre… su mejor amigo… ¿Qué más quería?... Al final él demostró de muchas formas que la amaba a usted… - La rubia estaba sorprendida de que esa mujer no mostrara nada… era tan fría… - Pudo más su ambición… que destruyó lo único bueno que pudo tener: una vida feliz, al lado de un hombre tan bueno como lo fue mi padre… siento tanta lástima por usted… tía… - Se dirigió a la puerta.
Como detestaba "tener" que guardar luto… cuando se sentía tan libre por primera vez en su vida. Se sentía capaz de felicitar al estúpido caballo de Dereck y a Candice por haberla librado de la Tía Abuela y su madre. Ahora sí tenía el camino libre hacia el Tío William… lamentaba el hecho de que ya no pudiera ser Duquesa, pero ahora, más que nunca el Consejo del Clan admiraba a William por su habilidad en los negocios y asuntos familiares… junto con sus negocios de ultramar, sería inmensamente rico. Debía poner las manos a la obra… deshacerse de Candice… y tener a ese apuesto Corsario también (se estremeció sólo de pensarlo)… no había de otra.
A pesar de todo, ella había querido ir a despedir a La Tía Abuela y a Sara a los muelles, pero aun estaba recuperándose por el nacimiento de su hijo por lo que Terrence se lo negó debido al largo viaje. Eliza la convenció de que era mejor así. El Corsario aún dudaba de las intenciones de la pelirroja. Estaba muy preocupado por su constante cercanía con su esposa e hijo. Archie había solicitado su baja de la Marina Real, por lo que atendía los negocios de la familia en representación de Albert en Londres junto a George, mientras que el rubio permanecía en Edimburgo. Annie muy a su pesar tuvo que decirle a Candy que regresaría a Port Royal, así que junto con Paty le ayudaron a preparar todo para su partida. Terrence aún tenía otros asuntos que resolver y tardarían un tiempo más en partir. Las relaciones sentimentales de los primos de la joven la ponían muy contenta. Se divertía mucho con las ocurrencias y locuras de Karen por el teatro. Teshi estaba un poco triste desde que Archie había partido, llevándose a Armand, por lo que la rubia se encargó de enseñarle a leer y escribir para que pudiera enviarle cartas a su amigo.
- Thema, ¿Puede confiar en "esta calma"? – Preguntó Terrence a la mujer mientras aseaba a su caballo en cuanto la vio entrar a las caballerizas.
- ¿Por qué lo pregunta Capitán? – Ella se sentó en unas pacas de heno. - ¿Qué es lo que le preocupa ahora?
- No lo sé… tal vez sea que… He vivido entre tanta agitación y caos que… es tan extraño para mí… estar en calma... que quisiera…
- Quiere hacerse a la mar…
- Si… - Ella lo miró. – No… es decir, quiero llevarme a mi familia al único lugar donde puedo sentirme en paz… y Sé que Candy también…
- ¿Pero?...
- Albert dice que aún no…
- Debido a Lady Ligan… - Murmuró la mujer.
- Supongo que sí… - Dejó de cepillar al caballo al arrojar el cepillo lejos. - ¡DEMONIOS!... SÓLO QUIERO QUE ESA MALDITA SERPIENTE ESTÉ LEJOS DE NOSOTROS!... – Ella lo miraba con una calma absoluta, animándolo a continuar. – ¡ME EXAPERA QUE ALBERT ESTÉ A LA ESPERA DE ALGO!…
- No se preocupe Capitán. Pronto todo estará bien y podrá regresar al mar…
- Thema, ¿Por qué siempre habla de esa forma?
- Confío en el futuro… c-o-m-p-l-e-t-a-m-e-n-t-e… - Dijo sonriéndole.
DÍAS DESPUÉS...
Albert llegaba junto con Terrence y saludaban a la Sra. Pony, Candy llegaba de los jardines cuando los vieron desmontar. En ése momento Eliza salía de la mansión muy agitada.
- ¡Tío!... ¡Mis joyas!... ¡Han desaparecido! – Lo abrazó sorprendiéndolo.
- Con tu cabeza de Chorlito, tal vez las pusiste en otro lugar… - Comenzó a decir con malicia Terrence enarcando una ceja. – Y olvidaste…
- ¡NO!... mi doncella ya ha buscado por toda mi habitación… - Contestó molesta mientras estrechaba más a William.
- Tranquila… pediré a toda la servidumbre que busque por todos lados… - Dijo William, mirando al ama de llaves quien de inmediato se dirigió a una puerta de servicio. Todos entraron a la mansión. Pasó el tiempo, hasta que uno de los caballerangos llamó a William, Terrence y Thema, Candy quiso acompañarles, pero Eliza se lo impidió.
- Tal vez no sea importante… - Dijo con una extraña expresión. – Y tú, debes estar tranquila…
- Supongo… - Tomó a su hijo entre sus brazos. – En ese caso llevaré a Michael a su habitación.
- Te acompaño – Se apresuró Karen, al salir le murmuró. – No soporto estar a solas con "Tu Querida Prima"… - Lo que hizo que la rubia sofocara la risa con trabajos. Se dirigían al piso superior, cuando Albert la llamó.
- Ve, yo llevaré a este pequeño diablillo a su habitación… – Dijo la morena tomando al bebé con mucho cuidado.
Eliza sonreía para sí misma al mirar su reflejo en la ventana. "Bien… todo va muy bien". Abrió la puerta del Salón para asegurarse de que no había nadie rondando por ahí. Salió a hurtadillas, se dirigió hasta la puerta del despacho de William, pudo escuchar unos sollozos ahogados… una voz suplicando… miró por la cerradura, Candy era abrazada con fuerza por Terrence, ella se sacudía por el llanto, mientras él tenía una expresión indescifrable.
- Candy… - Usó un tono muy fingido de preocupación. – Te he estado buscando… - La vio sentada en la fuente principal del Jardín, llorando. - ¿Estás… bien?...
- Por favor Eliza… - Respondió la rubia sin dar la cara. – Quiero estar sola… por favor…
- Yo… lamento tanto lo ocurrido… escuché a la servidumbre murmurar al respecto… - Se sentó a su lado, se sentía muy complacida al escucharla llorar, pero debía reprimirse. Vio su expresión a través del reflejo de la fuente, por suerte su prima no veía nada.
- Thema… siempre estuvo cuidándome… confiaba por completo en ella… - La rubia se giró para abrazar a la pelirroja, sorprendiéndola, quien después sonrió triunfante. – Incluso… le confié mi vida…
- Pero así son las cosas… - La abrazó también. – Ese tipo de gente no agradece lo que se hace por ellos… - Sonrió maquiavélicamente. - ¿Qué le pasará?
- Será llevada de nuevo a África… Stear debe llevarla a… - Ya no escuchó, sabía lo que eso significaba. "Esa maldita negra advenediza… ¡POR FIN!… ocupará el lugar que le corresponde: ser una insignificante esclava y no andarse paseando entre nosotros como si fuera nuestra igual".
- Candy… - Ambas escucharon la voz de Terrence, sintió como la rubia se tensaba entre sus brazos. – Quiero hablar contigo…
- ¡VETE!...– Le gritó, sin dejar de estrechar a la pelirroja. - ¡TE ODIO!...
- CANDY, ÉSTE NO ES EL LUGAR Y EL MOMENTO PARA… - Comenzó a decirle con dureza al ver que Eliza le dirigía una mirada triunfante. – DISCUTIR ESTO ENFRENTE DE "TU QUERIDA PRIMA ELIZA LIGAN" – Le remarcó.
- CUALQUIER MOMENTO ES BUENO… SÓLO ME QUEDA ELLA… - Su prima no podía dar crédito a sus palabras, ¿Qué había pasado?
- NO TE ENTIENDO CANDICE…
- ¡PATY PRONTO REGRESARÁ A LONDRES… Y KAREN… SÓLO ME TOLERA POR TI!… ¡SABES PORQUÉ!… ¡¿CÓMO PUDIERON SER TAN INJUSTOS CON THEMA! ¡¿CÓMO PUDIERON HUMILLARLA DE ESA FORMA TAN CRUEL?
- Candy… tu lo viste… ahí estaban las pruebas… - Se escuchaba dolido. – Yo tampoco lo quería creer…
- ¡POR FAVOR VETE! – Lo encaró por fin.
- Terrence, creo que es lo más prudente por el momento… - Intervino por fin Eliza. Cómo disfrutaba de ese momento.
- ¡TÚUUU! – La miró con odio. - ¡MALDITA SERPIENTE! ¡¿QUÉ LE HAS DICHO?
- ¿Yo?... Nada… - Fingió inocencia.
- ¡NO MIENTAS!... ¡ERES UNA…
- ¡TERRENCE GRANDCHESTER, RETRÁCTATE AHORA MISMO!… - Se soltó con brusquedad para ponerse en pie y enfrentarlo cara a cara. Pudo ver que él se había sorprendido con su actitud.
- ¡¿QUÉEEE?... ¡¿QUÉ DEMONIOS DIJISTE?... – Ahora si estaba furioso.
- ¡LO QUE OÍSTE!… - Le costaba mucho trabajo contener su alegría al verlos en tal situación.
-¡NO PUEDO CREERLO!... ¡¿YOOOO?… DISCULPARME CON ESA MALDITA… - Una fuerte bofetada lo cayó. Él miraba a la rubia extrañado.
- ¡TE DETESTO! – Le gritó, después miró apenada a Eliza para hacerle una reverencia y decirle. – Lo siento mucho… - Se alejó corriendo.
- ¡CANDICEEEE! – Gritó desconcertado el moreno. - ¡DETÉNTEEEE!
- Déjala en paz… Terry… - Se volvió furioso para ver que ella se le iba acercando, y extender su mano para acariciar su rostro con sus dedos de forma que lo molestó más. Atrapó su muñeca para detenerla, mirándola penetrantemente, ella simplemente sonreía de forma extraña. Sin más se alejó de ahí rumbo a las caballerizas, maldiciendo entre dientes. "Perfecto…" Lo vio a la distancia salir a todo galope. Se sentía feliz, debía continuar con sus planes.
DÍAS DESPUÉS
La estuvo observando desde que partieran, la notaba muy preocupada, mientras "miraba" el camino. Sabía muy bien la razón. Él se sentía igual.
- Stear, algo no está bien… - Murmuró por fin. Lo miró a los ojos.
- ¿Qué quieres decir?
- No debimos dejar sola a Candy ahora que Annie regresó a Port Royal… se veía tan triste… como… la primera vez… no es bueno para ella…
- No te preocupes. Thema y Karen están a su lado… - La tranquilizó la Abuela Martha.
- Pero… Eliza…
- Terrence y Albert la protegerán… - El Oficial tomó sus manos. Ella aun así se sentía intranquila.
- Como me hubiera gustado que todo respecto a Eliza Ligan se solucionara antes… de que Annie se fuera…
- No te preocupes… - Ella lo miró confundida.
- Pero… estará sola… de alguna forma… y quizás… no la puedan proteger…
Se encontraba en la habitación del pequeño Michael… había entrado y la niñera estaba profundamente dormida en el sillón, justo al lado de la cuna, por lo que no notó su presencia. Se acercó a contemplarlo mientras dormía plácidamente. Se percató del enorme parecido del pequeño con su padre "¿Qué demonios tiene esa estúpida huérfana que todo le resulta a la perfección?... No sólo tiene el Título de Terrence… tiene uno propio… legado por su padre…" Se acercó más a ver el rostro del pequeño. "Es una suerte que Dereck haya muerto… ¿Qué clase de heredero hubiéramos tenido… de haber seguido con la farsa?... Ciertamente no tenía la perfección física de Terrence… ¿La habrá heredado de su madre?... después de todo es el bastardo del Duque… nadie sabe quien fue ella"… Hizo un gesto de desprecio al alejarse de la cuna. "Debo quitar a Candice de mi camino… sin ella, podré vengarme mejor de todos… no hay remedio…"
- No me agrada nada… - Murmuró molesto, mientras el barco se alejaba de los muelles.
- No se preocupe Capitán… - Aconsejó el Sr. Smith mientras sostenía el timón. –Sólo serán unos días…
- ¡ES QUE NO ME ENTIENDES! ¡YO NO DEBO IRME!... – Caminaba de un lado para el otro, el hombre sonreía: tenía mucho tiempo de no verlo en ése estado y adivinaba el motivo. - ¡Y ELLA NO VINO!... ¡NO QUISO VERME!
- ¡Ah! Ya comprendo… - Soltó una estruendosa carcajada, para disgusto de su Capitán que se detuvo para mirarlo amenazadoramente. – Discutieron, se enfurecieron y te arrojó de su lecho… No se preocupe Capitán… estoy seguro de que ella también le extrañará… unos cuantos días separados, les harán mucho bien… ya verá cuando regresemos… - El hombre siguió riendo. Terrence le dio la espalda para ver la costa con impotencia.
- Candy, ¿Por qué tienes que ser tan cabezota? – Reclamó la morena mientras jugaba con el pequeño. – Hubieras ido a despedirlo.
- ¿Qué más podía hacer?... No lo comprendería… debo hacerlo... - Le extrañó la última frase.
- ¿Qué es lo que quieres decir?...
- Buenos Días… - Las interrumpió Albert acercándose a Karen y al bebé. – ¿Puedo cargar a mi sobrino?
- Por supuesto… - Lo miró. – Ahora si eres el Tío Abuelo William… - Comenzó a reír.
- Más respeto pequeña, lo sé… y a pesar de todo, no soy tan viejo – Comenzaron a reír.
- Claro que no lo eres tío… - Les interrumpió Eliza acercándose a ellos. Karen no pudo evitar ponerse tensa con su presencia. – Yo diría que con la edad, te haces más… interesante… - La morena iba a decir algo pero Candy la detuvo.
- Iremos a ver a Eleanor. – La rubia se aproximó a William para tomar a su hijo. Él se lo dio.
- Muy bien, no regresen tan tarde. Éste pequeño caballero debe descansar.
- No te preocupes. – Le sonrió. – Tom nos acompañará y estaremos aquí pronto. Discretamente tiró de Karen, quien miraba incrédula a William y a Eliza sentarse a conversar.
- No lo puedo creer… - Dijo molesta cuando ya estaban lejos de ellos. – Candice, tienes que decirme qué se traen entre manos…
- Nada. Sólo son ideas tuyas. Además, la pobre Eliza está pasando por un momento muy duro debido a la muerte de Dereck…
- Si, claro… y yo pronto seré la Reina de Escocia...
Anthony tampoco estaba de acuerdo con lo que sucedía a su alrededor. Especialmente desde la muerte de Dereck y la extraña relación que se estaba dando entre el Tío William y Eliza, aún sabiendo que era alguien de cuidado. Respecto a la muerte del medio hermano de Terrence, había algo que no comprendía y se esforzaba por recordar. Temía también por Candy y su pequeño, especialmente ahora que Terrence había tenido que partir por unos días. Eliza se había acercado demasiado. Por el momento era el único de "Los Tres Caballeros" que podía proteger a su pecosa prima… aún cuando pudiera enojarse con él.
DÍAS DESPUÉS…
Karen y Eleanor llegaron a la villa de los Ardley, las llevaron al salón donde Eliza y Candy estaban tomando el Té. La madre de Terrence se sorprendió al ver a su nuera muy desmejorada, los demás suponían que se debía a la discusión que la pareja había tenido y extrañaba al joven… pero ella suponía algo más. La presencia de la pelirroja siempre al lado de la rubia le daba muy mala espina.
- Eleanor, no se preocupe… es sólo un resfriado… - Vio a la joven palidecer y tambalearse un poco.
- No lo creo Candy, no seas testaruda… - La Dama la obligó a sentarse. Notó que su piel se sentía seca. – Deberías descansar, pronto vendrá Terry…
- Lo… sé… - Sonrió apenas la joven.
- Será mejor que te acompañe a tu habitación. Deberías ver al médico… – La hizo que se levantara, entre ella y la doncella la llevaron.
- Yo cuidaré de Michael… - Dijo solícitamente Eliza, Karen seguía sin confiar en ella por lo que se interpuso rápidamente para tomar al pequeño.
- No te preocupes, lo llevaré con la niñera. – No podía evitar mirarla con sospecha, a pesar de ello, la pelirroja no se inmutó. Cuando salieron, miró con una extraña sonrisa la taza de Té de la rubia.
- ¡Sir William… por favor, escúcheme!… - La tarde era lluviosa y él miraba por la ventana.
- Es inconcebible lo que dices. – La interrumpió con brusquedad a la morena.
- ¡¿CÓMO PUEDE SER POSIBLE QUE CREA MÁS EN ESA…
- Karen, mucho cuidado con tus palabras… - él seguía mirando por la ventana sin volverse a verla.
- ¡ES QUE… ¿A CASO CREE MÁS EN LA PALABRA DE ESA… - Se contuvo una vez más. - ¡¿ES QUE NO CREE EN LO QUE ESTÁ PASANDO FRENTE ASUS OJOS? – Vio al hombre cerrar con fuerza los puños pero aún así no se volvió. Ella comprendió. - ¡ASÍ QUE…! ¡¿ASÍ ESTÁN LAS COSAS?
- Karen… has el favor de retirarte…
- ¡¿ES QUE A CASO YA NO LE IMPORTA? – Salió furiosa azotando la puerta.
- William, ¿No crees que ésta vez te estás extralimitando? – Opinó George, que había presenciado la salida de la joven cuando llegaba al despacho.
- No soy yo… y tampoco puedo soportar ésta situación… y no quiero… - Por fin se sentó. "No quiero que esto continúe… no debí acceder…"
- Entonces, detén esto…
- No puedo… - Comenzó a escribir. – Necesito que envíen un mensaje urgente y que sea entregado en propia mano…
La Sra. Pony guió al médico hasta la habitación de la joven. Albert seguía sin salir de su despacho, por lo que Eliza fue a verlo. Lo encontró leyendo unos documentos al entrar sin anunciarse. Él solo alzó la vista para ver quien era.
- ¿Cómo está Candy? – Preguntó, sin darse cuenta que poco a poco rodeaba su escritorio para acercarse a él, de forma sugestiva.
- Mal… - Respondió fingiendo preocupación. Vio que el rubio no despegaba la vista de los papeles, pero notó cuando tensó la mandíbula, contuvo una sonrisa. – Ya verás que pronto estará bien… - Lo obligó a mirarla, él desvió los ojos rápidamente. – No te preocupes William… yo estaré a tu lado… siempre… - Se había inclinado para susurrarle al oído. Alzó la mirada sorprendido, ella inmediatamente aprovechó para besarlo.
Jimmie buscaba con desesperación mientras corría por los muelles, finalmente vio que "El Teodora" llegaba. Tan pronto atracó comenzó a gritar llamando al Capitán con desesperación. Cuando pudo abordar y dar la noticia, Terrence bajó apresuradamente siguiendo al chico, mientras maldecía una y otra vez entre dientes. "¡LO SABÍA!... ¡NO DEBÍ DEJARLA!"
"¿Por qué tardará tanto esa maldita zorra?"
Pensaba mientras se dirigía al despacho de Sir William. Tenía rato que Eliza había desaparecido al decir que iría a buscarlo al ver que el médico no sabía lo que sucedía con la joven. Sin llamar entró: los vio juntos…- ¡SIR WILLIAM!... ¡CANDY ESTÁ MUY GRAVE! – Gritó haciendo que se separaran bruscamente… - ¡CLARO… POR SI LE ENTERESA SABER! – Finalizó de forma mordaz, al verlo apresurarse a salir rumbo a la habitación de Candy, la mirada que le dirigía Eliza le desagrdaba mucho. Albert en cuanto entró, la vio muy mal, no pudo evitar palidecer.
- ¡CANDYYY! – Se acercó a su lecho. - ¡SALGAN TODOS DE AQUÍ!... – Lo miraban de forma extraña. - ¡AHORA! – Eleanor sostenía a Michael en sus brazos, quien lloraba con insistencia, Karen había permanecido afuera, mientras veía a Eliza con odio. La Sra. Pony sollozaba. Pasó el tiempo Eleanor quiso saber como estaba, pero se dio cuenta de que sir William había cerrado con llave. Karen caminaba de un lado al otro muy inquieta. Escucharon el estruendo de pasos por las escaleras. Terrence llegó muy agitado.
- ¡DÓNDE ESTÁ? – Gritó. Miró a Eliza con desprecio. - ¡¿DÓNDE ESTÁ?...
- Sir William está con ella… - Contestó la Sra. Pony, él quiso abrir, al no poder, sacó la pistola apuntando a la cerradura disparó y de una patada abrió. No estaba preparado para lo que vio.
- ¡RAYOS!... ¡PECAAASS! – Albert sostenía su mano, lo miró en absoluto silencio, se acercó para tomar bruscamente al rubio de las solapas y sacudirlo con violencia - ¡¿QUÉ DEMONIOS FUE LO QUE SUCEDIÓ AQUÍ?... ¡ERES UN MALDITO!... ¡SE SUPONÍA QUE LA CUIDARÍAS POR MÍ!
- Terry… - Comenzó a decir el rubio. – Debemos…
- ¡NO QUIERO ESCUCHARTE!... ¡MIRA LO QUE HA SUCEDIDO POR HACERLO!... ¡LÁRGATE DE AQUÍ!... – El rubio lo seguía mirando de forma extraña. - ¡AHORA MISMO! – Lo arrojó hacia la puerta. Albert lo miró, suspiró resignado, dándole la espalda.
- CANDYYYY… ¿Qué hiciste?... – Alcanzó a escuchar su voz derrotada antes de cerrar.
"No creí que pudiera haber sucedido tan rápido"
Miró disimuladamente sus manos. "Creo que me sobrepasé… ummm…no, tal vez no… era mejor así… no debía haber falla alguna…" Se tocó los labios, suspiró… "Además, William me correspondió… ´haaa… ahora… todo es cuestión de tiempo… me divertiré con Terry antes de… eliminarlo también… aunque no será tan fácil… Esto es por Neil"- Milady… - Escuchó una suave voz a sus espaldas. – Pensé que le gustaría una taza de Té… fue terrible lo que ha pasado y… - Eliza se volvió a mirarla. La joven le temía. Ella sonrió, haciendo un gesto, la doncella se apresuró a llevar el servicio a la mesa. Observaba cada movimiento que hacía.
- Has sido de gran ayuda Carrie… Te recompensaré muy bien…
- Yo… estoy a sus órdenes… Milady… ¿Necesita algo más?
- No… puedes retirarte – La joven hizo una reverencia y salió. "Después de todo, ésta chica miedosa se ha ganado mi confianza… hasta dónde puede llegar la ambición de alguien tan insignificante"
Eleanor y Karen se habían retirado a la habitación de Michael en espera de noticias. Albert se dirigió hacia allá para poder hablar con la madre de Terrence. La notó muy angustiada por lo que pudiera hacer su hijo. La morena le dirigió una mirada de desconfianza al rubio mientras salía para dejarlos a solas.
Estaba muy furioso… quería… ya no sabía exactamente lo que quería… se sentía deshecho pero a la vez como un león enjaulado, quería desquitar toda su furia en Albert. "¡¿Por qué?... ¡¿Por qué tuve que alejarme?... ¡MALDICIÓN!... ¡NO DEBÍ ESCUCHARLES!" Quería gritar. Sin más se dirigió a las caballerizas, ensilló su caballo y salió a todo galope, como alma que se lleva el diablo, fustigando con fuerza al animal, la lluvia le golpeaba con fuerza… no le importó… sentir la velocidad… el viento… como aquella vez en la Isla…
Escuchó el relincho del caballo, se acercó a la ventana, "Terrence" susurró suavemente y con placer al verlo irse, sin importarle el clima tormentoso. "Es… tan apuesto… por fin… sólo será cuestión de tiempo… y será mío…" Regresó sonriendo al biombo para que su doncella continuara su tarea.
- ¿Sabes cómo sigue mi prima? – Preguntó con indiferencia.
- Sigue sin cambios… Milady… - Se movía con rapidez cambiando las ropas de la pelirroja. – s-supongo que tal vez… con todo lo ocurrido… Usted… no pueda descansar…
- ¡¿Eso crees? – La miró de forma peligrosa.
- Bueno… es que… yo sólo decía… discúlpeme Milady… como todos en la mansión tienen tan terrible aspecto… La Sra. Pony dispuso que les preparáramos un poco de Té… - Ahora la miró con sospecha. – No se preocupe… yo misma preparé el suyo… - La pelirroja miró el servicio molesta.
- Quiero verte que lo bebas… ¡AHORA!...
- C-como U-usted diga… M-milady… - La asustada joven se apresuró a hacer lo que le ordenaba, esperó unos momentos, mientras la joven la miraba asustada.
- Bien… pero retira el servicio, no quiero más Té… sólo deja los bocadillos… Puedes retirarte. – La joven tomó la charola, hizo una reverencia y salió.
Miraba por la ventana de la cocina con impaciencia. La demás servidumbre ya se había retirado a sus habitaciones. Sólo ella estaba a la espera, escuchó unos suaves golpes en una de las puertas de servicio y se apresuró a abrir. Su rostro miró con alivio a los visitantes.
"¿Cómo llegué hasta aquí?"
miraba a su alrededor, escuchaba con mucha claridad caía el agua, sentía mucho frío.- Mi amada… - Escuchó un eco repentino. – Por fin… juntos…
- ¿Quién está ahí?... – Preguntó a la oscuridad. – Salga de dónde esté escondido…
- ¿Tan pronto te has olvidado de mí? – Escuchaba como la intensidad de la tormenta había aumentado. Se sentía algo torpe.
- ¡¿QUIÉN DIABLOS ES?- Muy a su pesar había comenzado a temblar. - ¡NO ES PROPIO QUE ESTÉ EN LA HABITACIÓN DE UNA DAMA RESPETABLE!... ¡ASÍ QUE LÁRGUESE!...
- Eres tan… hermosa… - Escuchó el ronco susurro más cerca.
- ¡EXIJO QUE SALGA DE SU ESCONDITE!
- Oh… mi amor… ¿Cómo pude dejarte sola… – Le asustaba como la voz arrastraba las palabras. – De verdad… eres tan hermosa… que no quiero que nadie más se fije en ti… - Miró a su alrededor… Las cortinas del dosel estaban abiertas. "Castigaré a Carry por su descuido" Una pálida figura avanzaba con lentitud hacia ella. – Y si alguien lo hace… lo lamentará… - "¡Dios mío!... ¿Está amenazando a William?" - ¡Oh!… mi amada… pronto estaremos juntos… para siempre… - Sus manos la tocaron, estaban terriblemente frías… Un fuerte trueno se escuchó… y ella despertó sobresaltada, pegando un grito espeluznante, miró de nuevo a su alrededor.
- Mi-milady… ¿Se encuentra bien? – La joven se acercó asustada, ella simplemente le hizo un gesto para que se retirara.
Había tomado por fin una decisión. Y no habría vuelta atrás… Sonrió con maldad, sabía que nadie de la tripulación se opondría, es más, esperaban una diversión así desde hacía mucho… ¿Cuánto tiempo tenía que no lo hacían? Que importaba… Ahora sí lo disfrutaría él… y haría que ese momento fuera inolvidable… Veía el lago, la tormenta estaba disminuyendo, no le importaba estar completamente empapado y sucio, se acercó a su caballo y volvió a montar.
Jamás se había dado cuenta de lo terrorífica que podía ser la mansión en una noche como ésa. El silbido del viento le impedía volver a dormir. "Por favor… ¿Yo… asustada por una absurda tormenta?... ¡JAMÁS!" Se acurrucó bajo las mantas con mucha dificultad. Cuando sentía que el sueño por fin la estaba venciendo, pudo sentir algo muy frío, que la hacía estremecer. Abrió los ojos, trató de lanzar un grito ahogado, pero le extrañó que no pudiera hacerlo. "¡CARRY!" Pensó aterrada al ver al frente: Su prima… estaba sentada a su lado en la cama, pálida y ojerosa la miraba… pero era una mirada perdida, vacía.
- ¡ESTÁS MUERTA! – Pudo decir por fin con furia, pero no podía moverse.
- Mi pobre prima… - Dijo de una forma que le erizó la piel de terror. – te quería… ahora sí estarás sola… - Pronunciaba las palabras sin emoción alguna. – Nadie te quiere… no lo harán más…
- ¡MALDITA HUÉRFANA! ¡TUVISTE LO QUE MERECÍAS!... ¡AHORA YO LO PODRÉ TENER TODO! ¡¿ME OYES? ¡ABSOLUTAMENTE TODO LO TUYO SERÁ MÍO!... ¡Y WILLIAM ME AMA! – Comenzó a reír histérica. - ¡Y CONSEGUIRÉ A TERRENCE... YA LO VERÁS... LO HARÉ QUE TE OLVIDE! – La rubia acercó su rostro más al de la pelirroja diciéndole:
- Siento tanta pena por ti Eliza… - Su mirada ahora era de lástima. Tomó su rostro entre sus manos. Despertó sobresaltada. Escuchó algo extraño y vio que las cortinas del dosel se abrieron de golpe. Terrence estaba ahí, completamente empapado y sucio. La miraba con tal ferocidad que ella se sintió excitada.
- ¡LEVÁNTATE MALDITA ARPÍA ASESINA! – Ella no lo hizo, parecía que no podía coordinar su cuerpo, así que solo esbozó una sonrisa que lo enfureció más. - ¡HE DICHO: QUE TE LEVANTES ZORRA! – La tomó fuertemente por la muñeca para obligarla, de forma que la arrastró, ella misma se sorprendió que no pudiera ponerse en pie. Se sentía torpe y mareada. - ¡NO ESTOY PARA TUS ESTÚPIDOS JUEGUITOS! – La soltó en el piso. - ¡OH… POR FAVOR… NO ME MIRES FINGIÉNDOTE UNA DAMISELA EN PELIGRO! – Se acercó a ella. - ¡VAS A PAGAR LO QUE HAS HECHO! – Sin más, la cargó bruscamente sobre su hombro y salieron de la mansión. "¿Qué es lo que piensa hacer?"
- ¡Sabía que Terry haría una locura! – Murmuró Karen, que se había acercado a la ventana de su habitación al oír el relincho del caballo. Se apresuró a ir a la habitación de Michael, donde estaba Eleanor cuidándolo junto con la niñera. - ¡Tenemos que detenerlo!... – Dijo en cuanto abrió la puerta. La rubia hizo un gesto y ambas salieron al pasillo. La dama la miró con suspicacia. – Tía… sé lo que vas a decir y es cierto: detesto a Eliza Ligan, pero conozco a Terry… puede llegar a ser muy cruel… especialmente en éste momento… en su estado…
- No te preocupes. – Pudo ver que esbozaba una sonrisa extraña.
- Usted… ¿Sabe algo?... – Vio que su tía se limitaba a ver hacia la ventana. – ¡Por favor!... ¡Dígame!... ¡Tenemos que…
- No te preocupes… todo estará bien…
- Si sabe algo, dígamelo… - Eleanor sonrió de nuevo.
"¿Qué rayos fue lo que me sucedió? ¿Por qué no puedo moverme… ni decir una sola palabra?... Ojalá y William se haya dado cuenta de lo que ha hecho Terry… y Athony le haga pagar cara su osadía"
Sentía el frío calar hasta su cuerpo a través de delgado camisón… por lo menos había dejado de llover. Le molestaba el galope del caballo, la había subido como si fuera un costal de papas, sin consideración alguna. Pudo alcanzar a ver los muelles. "¡¿Qué es lo que piensa hacer?" Escuchó las voces y risas estruendosas de su tripulación, no distinguía que decían, pero todo era en relación a ella. "¡Son unos malditos bastardos!" Alguien de la tripulación la bajó con brusquedad del caballo. Cargándola para llevarla bajo cubierta, donde la arrojaron a una celda llena de paja ante las risas de todos. Una fuerte voz les hizo callar.- CREO QUE POR FIN SE CUMPLIÓ SU ESTÚPIDA FANTASÍA ROMÁNTICA SOBRE LOS PIRATAS… ¿NO ES ASÍ "MILADY"? – El Capitán del Teodora caminaba hacia la celda. - ¿A CASO NO DESEABAS ESTO… CONMIGO? – Ella le observaba desde el montón de paja, algo asustada… la tripulación soltaba breves risillas burlonas. "No le demostraré debilidad… jamás lo he hecho CON NADIE…" – SER RAPTADA… EN MEDIO DE LA NOCHE… SER SEDUCIDA… AMADA HASTA DESFALLECER… HASTA LA LOCURA… POR EL MÁS RUDO Y DESALMADO DE LOS PIRATAS: EL CAPITÁN… - Ya estaba cerca de la reja. Aún así no podía ver su rostro. – PERDERTE CON ÉL… EN ALGUNA ISLA REMOTA… - La tripulación continuaba burlándose. – BIEN, AQUÍ ESTAMOS… - Se acercó a la reja, poniéndose en cuclillas para que pudiera ver su rostro: mostraba tal desprecio que logró asustarla. – PERO NI CREAS QUE LO DISFRUTARÁS… AL CONTRARIO: TE HARÉ PAGAR CADA UNO DE TUS INSULTOS Y LÁGRIMAS A M-I E-S-P-O-S-A… HARÉ QUE LO QUE QUEDE DE TU VIDA SEA UN INFIERNO… TANTO QUE SUPLICARÁS PORQUE TERMINE CON ELLA… Y DISFRUTARÉ NEGÁNDOTE ESE PLACER… - Se alejó de la celda ordenando que soltaran las amarras y levaran anclas. "Estoy perdida… ¿Es que nadie se dio cuenta de esto?... William… ven por mí…"
Al enterarse de lo sucedido, se apresuró a llegar al puerto acompañado de Anthony. Charly no paraba de reír ante la osadía de su amigo mientras daba órdenes a su tripulación.
- No se alarme Milord… - Seguía sonriendo al verlos preocupados. – Sólo le dará su merecido al más puro estilo…
- Es que se ha salido de control… - Le urgió Anthony.
- ¿De verdad lo creen? – Preguntó el amigo del Corsario.
- Terrence es tan impredecible… - Respondió el Duque abordando con otras personas.
Se dio cuenta de que el barco ya no se sacudía con brusquedad, abrió los ojos, por fin pudo moverse. "¿Qué es lo que pasará ahora?" Se incorporó a un vacilante. La celda era muy estrecha, el lugar olía muy mal y estaba muy sucio; apenas estaba iluminado por una linterna. Por lo que notó que su camisón estaba muy sucio y lleno de paja. Un hombre con mal aspecto la vigilaba, pero le desagradaba la forma en que la miraba.
- ¡SÁQUEME DE AQUÍ! – Ordenó. - ¡¿A CASO NO SABE QUIÉN SOY? – El hombre se rió burlonamente.
- Claro que lo sabemos… y por eso es que está aquí… "Milady" – Se le acercó. – Lástima que yo no pueda hacer algo más que vigilarla – Sonrió de nuevo. – La quiere para él…
- ¡GIBS!... ¡EL CAPITÁN DIJO QUE NI UNA PALABRA! – Le ordenó el .
- Sólo quería divertirme un rato… contándole lo que…
- ¡HE DICHO QUE NO HABLES!... NO SABES DE LO QUE ES CAPÁZ ESA ZORRA…
- De acuerdo, si el Capitán lo ordena…
- VE A CUBIERTA… YO SEGURÉ VIGILÁNDOLA…
- ¡¿QUÉ ES LO QUE SE PROPONEN? – Exigió la pelirroja.
- No lo sé… pero, conociendo al Capitán… - Se alejó riendo por la cara que había puesto la joven.
- ¡BARCO A LA VISTA! – Gritó un vigía desde el mástil mayor. Albert, Charly y el Duque se apresuraron a ir al Puente para corroborarlo con el Catalejo.
- Espero que no sea muy tarde… - Murmuró Anthony bajando de la Cofa.
- Tranquilo, ya verás que no pasará nada grave… -Rió Charly
- Conociendo la furia de mi hijo… es capaz de todo… en un momento así…
- No es tan malo como cree, Milord… - Dijo alguien a sus espaldas.
- ¡CAPITÁN: UN BARCO VIENE TRAS NOSOTROS! – Gritó Cuky desde el mástil mayor.
- ¡¿ES AMIGO O ENEMIGO? – Le contestó, el chico revisó con el Catalejo
- ¡ES CHARLY!
- ¡¿Charly?... - Preguntó con incredulidad. – Está bien, lo esperaremos. ¡RECOJAN LAS VELAS!. – Ordenó mientras se dirigía bajo cubierta. - ¡ESTO SE PONDRÁ MEJOR... "LADY LODO"!... TENDRÁ MÁS PÚBLICO… - Comenzó a reír a carcajadas, eso le provocó un extraño escalofrío… jamás había creído que pudiera ser tan cruel.
Cuando el barco de Charly estuvo al lado del Teodora, se apresuraron a abordarlo.
- ¡¿QÚE DEMONIOS HACEN AQUÍ? – Preguntó molesto el Corsario al ver a William y a su padre junto a la tripulación.
- ¿Crees que te dejaríamos toda la diversión sólo para ti? – Contestó su amigo sonriendo significativamente.
- Terrence, aún pienso que te has extralimitado… - Le dijo el Duque.
- Tal vez podrías… - Comenzó a decir Anthony, pero el moreno les interrumpió:
- ¡¿YOOO?... – Soltó una carcajada. – NO LO CREO… APENAS ES LA MÍNIMA PARTE DE LO QUE ESA "MUJER" SE MERECE… - Sonrió de forma extraña. – PERO TENDRÁ UN JUICIO JUSTO ANTES DE QUE SE DICTE LA SENTENCIA…
- ¿Qué estás diciendo? – Preguntó William sin comprender, el joven amplió más su sonrisa. El rubio mayor lo miró con recelo. - ¿Qué es lo que planeas?
- Eso mismo: un "Juicio Justo"… - Se dirigió al Sr. Gibs, mientras los veía con burla. - ¡TRAIGÁNLA AHORA! – Con una sonrisa el hombre se apresuró a obedecer, antes de sacarla de la celda le colocaron unos grilletes.
- ¡¿CÓMO SE ATREVEN A TRATARME ASÍ?... ¡SOY UNA DAMA!... ¡LES ORDENO QUE ME LIBEREN DE INMEDIATO! – Gritaba, pero solo causaba la risa de la tripulación. Cuando estuvo arriba, se alegró al ver a William y a Anthony ahí. - ¡LO SABÍA!... ¡SABÍA QUE VENDRÍAS POR MÍ WILLIAM!... ¡SABÍA QUE NO PERMITIRÍAS QUE TRATARAN ASÍ A TU…
- ¡CIERRA LA BOCA DE UNA BUENA VEZ! – Dijo el rubio con severidad, haciendo que la tripulación estallara en nuevas y estridente carcajadas.
- Pero… pero William…
- Te lo dije Albert, Eliza jamás aprenderá… - Le murmuró Anthony. La joven lo miró extrañada por su dureza.
- Anthony… - Moduló su voz. - ¿Por qué dices eso?... Sabes perfectamente que yo sería incapaz de…
- Porque es la verdad: Tu egoísmo no tiene límites… Te has atrevido a dañar a la familia…
- ¡Es que tú no lo entiendes! – Los miró a todos. - ¡¿NADIE LO ENTIENDE?
- ¡¿QÚE ES LO QUE HAY QUE ENTENDER? – Preguntó Terrence mirándola rencoroso.
- Lo que esa maldita huérfana me ha hecho… - Anthony se le acercó.
- ¡¿Lo que te ha hecho?... ¡Lo único que ha hecho es tratar de ser tu amiga, como lo ha sido de todos nosotros!...
- ¡NOOO!... ¡ELLA LES HA ATRAPADO EN SUS GARRAS COMO LA ARPÍA QUE ES! ¡LOS HA ALEJADO DE MÍ… YO…
- ¡¿QÚE SABES TÚ DEL AMOR? – Un hombre embozado se le acercó. - ¡DÍMELO! – Ella lo miró con recelo.
- ¿Q-quién e-es Usted? – Retrocedió fingiéndose asustada. Se tropezó y cayó haciendo que la tripulación riera. -¡¿Por qué me habla con tanta familiaridad? – El hombre soltó una risilla burlona.
- Mi querida Eliza… jamás creí que pudiera existir una mujer como tú… que pudiera tener tanta sangre fría bajo ese disfraz de "Dama Respetable"… - Respondió el hombre mientras se descubría poco a poco y caminaba hacia ella. - ¿Cómo pude ser tan idiota como para fijarme en ti? – Finalmente se quitó el sombrero, ella abrió los ojos lo más que pudo.
- ¡DERECK! – Los piratas volvieron a reír. – Pero…
- Así es "Querida"… por suerte "alguien" pudo ver lo que hiciste con mi caballo y me avisó a tiempo… Anthony me ayudó a que creyeras todo… sólo lamento que él y no tú, resultara herido. – Ella se incorporó contrabajos, mirándolo.
- ¡NO SÉ DE QUÉ ESTÁS HABLANDO!... ¡YO NO HICE NADA!... - Alguien más pequeño se acercó a ella y le recriminó:
- ¡CLARO QUE NO LO HIZO! – La joven se desconcertó por un momento. Alguien la estaba defendiendo por primera vez. - ¡POR SU PUESTO QUE NO LO HIZO!... ¡TUVO QUE SER TAN CRUEL… AMENAZÁNDOME PARA QUE YO HICIERA SU TRABAJO SUCIO!... – La pelirroja le miró con furia ahora. – "MILADY"… - Le hizo una reverencia de forma burlona.
- ¡CARRY!... ¡TÚ… MALDITA RAMERA! – Quiso acercarse a la joven, pero las cadenas la retuvieron. - ¡DESGRACIADA EMBUSTERA!... ¡SABÍA QUE NO ERAS ALGUIEN DE FIAR!…¡TÚ HICISTE TODO Y AHORA TODOS ME CULPAN…
- ¡CÁLLATE! – Otra voz le ordenó, la tripulación dejó de reír. Se miraban entre sí desconcertados. – Si no hubiera sido por su valentía, hubieras escapado impune por tus crímenes. – Terrence se quedó petrificado. "E-esa voz"… – Gracias a ella, Thema pudo identificar y detener el efecto del veneno que…
- ¡¿THEMA? – Exclamó la pelirroja con burla. – ASÍ QUE… MI "DONCELLA" Y ESA "NEGRA" PREPARARON TODO ESTO… -Los miró. - ¡¿Y LES CREEN MEJOR A ELLAS QUE A MÍ?... EN PRIMER LUGAR ESA NEGRA ADVENEDIZA JAMÁS DEBIÓ PONER UN PIE AQUÍ… TODOS LA VIERON: SIMPLEMENTE ESPERÓ EL MOMENTO OPORTUNO PARA ABUZAR DE NUESTRA CONFIANZA Y…
- ¡Y usted me hizo que se le inculpara al esconder sus joyas donde sabíamos que el pequeño Teshi guardaba sus "tesoros"!… - Le interrumpió la doncella. – Le estorbaba para hacerle daño a Milady Candice… – Terrence se estremeció... sin saber por qué…
- Y-yo s-soy incapaz… de planear algo tan absurdo y cruel... - Comenzó a lloriquear.
- ¡Eres incapaz de hacer algo sola!... ¡Siempre tienes que encontrar un chivo expiatorio para todo lo que haces... no hay duda de que la maldad se hereda! – Pudo reaccionar por fin Terrence, buscando la procedencia de la voz… Vio a alguien avanzar entre los hombres de Charly, desenvainando su espada y quitándose el sombrero, su cabello cayó. "¡¿CANDY?" - ¡Y… a pesar de todas las pruebas en tu contra, ¿Te atreves a negar todo lo que has sido capaz de hacer? – Terrence estaba tan sorprendido que no se movía ni decía nada. Eliza quiso abalanzarse sobre la rubia, olvidando que le era imposible.
- ¡MALDITA HUÉRFANA! ¡ESTO ES UNA TRETA PARA DESPOJARME DE…
- Ella no te despoja de nada. – Habló William por fin, haciendo que la joven callara. – Tu familia ha perdido todo por sus excesos… especialmente los tuyos y los de Neil…
- ¡ESA DAMA DE ESTABLO HIZO QUE AHORCARAN A MI HERMANO!... ¡CON LA AYUDA DE SU MALDITA BRUJA HECHIZÓ A MI HERMANO!... ¡SON UN PAR DE... – Gritó desesperada.
- Él eligió su camino tan mal… que yo ya no pude hacer nada por salvarle… - Respondió William. – Y a pesar de que Candy ha tratado de ser amable contigo, te empeñaste en lastimarla…
- ¡¿CUÁL ES LA SENTENCIA SEÑORES? – Preguntó Charly, que no dejaba de sonreír ante la situación.
- ¡ARRÓJENLA A LOS TIBURONES!... ¡SIP!... ¡YEAH!... – Gritaban una y otra vez los hombres. El Duque los miraba atónito.
- ¡Terrence! ¡No lo harás!... ¡¿VERDAD? – Se dio cuenta de que el joven seguía sin moverse al mirar a la rubia. - ¡TERRENCEEEE! – Le volvió a llamar. El moreno se volvió a mirarlo furioso.
- ¡CLARO QUE LO HARÉ! – Con una seña al Sr. Smith, le quitaron los grilletes a Eliza. Candy seguía sosteniendo su espada frente a su prima, quien repentinamente comenzó a reír de forma histérica, sorprendiendo a todos.
- ¡POR FAVOR!... ¡NO ERES CAPAZ DE HACER ALGO CANDICE! – La rubia simplemente le sonrió. - ¡A MI NO ME PUEDES ENGAÑAR! ¡SÓLO… ESTÁS FANFARRONEANDO! – Dijo mirándola de forma despreciativa.
- ¿Quieres intentarlo? – La retó la rubia. – Estoy segura de que no sabes como tomar una espada… - La miraba con burla por primera vez. - ni adónde dirigirla…
- Le aconsejo que no haga enfadar a Milady Candy... – Advirtió el Sr. Gibs. – Nadie le puede ganar… Ni mi Capitán, que es el mejor espadachín que he visto… – Soltó una carcajada al ver el rostro descompuesto del la pelirroja. – Por cierto, a su hermano le dio una muy buena paliza… - Todos los piratas rieron al recordar el acontecimiento. Rápidamente unos hombres colocaron la tabla, Candy le hizo un gesto con la cabeza.
- Es mejor que obedezcas… "Querida Prima" – Se hizo a un lado para que la pelirroja pasara, mirándola aún incrédula.
- ¡¿CÓMO PUEDE PERMITIR ESTO DUQUE DE GRANDCHESTER? – Gritó. Desesperada. - ¡ESTO ES INDIGNO DE UN NOBLE! – Pero él y Dereck permanecían con el rostro impasible, lo que la alarmó más.
- Cierto… en otro momento esto lo castigaría… pero usted osó hacer cosas en contra de mis hijos. – Le respondió con indiferencia. Dereck solo le dirigió una mirada de desprecio.
- Querida Prima: Por favor, no hagas esperar a los tiburones… no es bueno que tengan que esperar mucho... – Candy estaba disfrutándolo tanto como la tripulación mientras le apuntaba con la espada.
- ¡VAMOS MILADY!... ¡HÁGANOS EL FAVOR! – Gritaban y reían. Terrence se limitaba a seguir de cerca cada movimiento de la rubia mientras guiaba a su prima.
- ¡¿ESTÁN LOCOS? ¡SOY UNA DAMA! ¡ESTO ES… HUMILLÁNTE! – Seguía protestando desesperada mientras caminaba por la larga y delgada tabla, al sentir como se movía debido a su peso. - ¡WILLIAM!... ¡ANTHONY!... ¡POR FAVOR!... ¡¿NO CREEN QUE ESTO ES SUFICIENTE?... ¡CAMBIARÉ!... ¡LO JURO!... – Vio las sonrisas de incredulidad en todos.
- Di lo que quieras, Eliza… - Dijo Anthony tranquilamente. – Pero jamás lo harás… - Alguien le dio un golpe a la tabla, haciendo que la joven perdiera el equilibrio y cayera al agua. Todos reían por sus esfuerzos por salir a la superficie. Candy estaba riendo "Esto es muy divertido". De pronto se sintió muy incómoda. Se volvió y pudo ver a Terrence que la miraba penetrantemente y sin sonreír. Ella dejó de hacerlo al tiempo que sentía como temblaba. Lentamente se acercó a él. Le sostenía la mirada de una forma que finalmente la hizo detenerse a su lado, sin intentar abrazarle como tanto lo deseaba.
- ¡NO SÉ QUIÉN ES PEOR: ELLA… O TÚ!… - Siseó entre dientes. Se dirigió a grandes zancadas a su camarote en medio de la algarabía de la tripulación que continuaban viendo a la pelirroja gritar y nadar desesperada.
- ¡TERRYYYYY! – Lo llamó cuando le cerró la puerta de golpe.
Continuará…
Hola a todas:
Siento mucho decirles que ya estamos en la recta final... ¿Qué les pareció el capítulo?
Muchas gracias por sus Reviews me dan muchisisisisisisisisisimos ánimos... Que estén bien...
